El Infierno esta Vació y los Demonios están Aquí.
William Shakespeare. ~
Una vez logró arrancar, debía añadirle las piezas restantes. Sabía que prácticamente debía construir desde cero, y el costo sería muy alto, pero parte de eso constituía el encanto de Lucille. Era una pieza totalmente suya, hasta la última tuerca.
Cuando no estaba en el club, siendo el esclavo de los otros Sons, y cuando no era el basurero de Flip, trabajaba en ella. Habría podido conseguir algunas cosas en el local de aquel anciano horrible, pero prefería elementos más confiables.
Por eso, le pidió a Bobby que lo llevara a Hazeltucky. Ahí había una tienda especializada en motos que le daba confianza. Aunque eran más bien para motos deportivas.
Conseguir todas las partes había sido una tarea muy difícil, pues aún tenía muchos problemas para conseguir las piezas que se adecuará a su bella Lucille, algunas de ellas incluso tuvieron que robarlas, pero ya tenían las piezas adecuadas solo necesitaba colocarlas con todo el pulso de cirujano que tuviera en su interior. Solo debía tener paciencia y esperar resultados.
Unos minutos más tarde se encontraba en el Garaje de su hogar tratando de hacer que el motor de su amada moto volverá a arrancar, llevaba media hora intentando poner todos los tornillos y tuercas de manera correcta y conectar el motor a los tubos de escape.
Ese día había podido terminar todos sus encargos de manera correcta. Por lo que si tenía suerte nadie lo iba a joder de terminar el ensamblado de las piezas que hacían falta en el depósito de combustible, el motor, las bujías de arranque, los frenos, y por supuesto, el clutch y las palancas de velocidades.
Mientras que a su lado tenía una vieja radio donde una canción de la banda MetallicA Sonaba. Si mal no se equivocaba era The Four Horsemen.
Desde hacía un buen tiempo qué su gusto por esa banda se había intensificado gracias a su hermana Luna… Y más por qué esa canción sonaba de vez en cuando en la rocosa del club.
Lo que más temía era que pusiera mal una pieza, tan mal que terminara haciendo explotar a Lucille. Pero debía confiar en sus sentidos y en lo que había aprendido en el club. En el peor caso destruiría a su moto y quedaría gravemente herido. Pero en el mejor de los casos, obtendría una moto, su moto.
― ¿Lincoln, qué haces? ― Oyó la enérgica voz de su hermana Lana, corriendo al garaje. Había gritado tan fuerte que casi pasa a llevar una pieza.
― ¡Espera, no entres! ― Gritó él, temiendo que su hermana entrara de un modo tan descuidado, que rompiera alguna pieza por accidente.
― Eh, está bien. ¿Pero por qué no? ― Lana preguntó para ver desde su posición las herramientas que colocadas en el suelo estratégicamente, daban la impresión de que tenía todo organizado a completo detalle y sin ningún margen de error.
― Estoy ocupado. No quiero que nadie arruine o me distraiga de esto. ― Lincoln respondió Apretando fuertemente una de las tuercas del Motor. ― Listo… Estarás nueva en poco tiempo preciosa. ― Lincoln le dijo a Lucille sonriendo por ver que el motor ya estaba completamente instalado.
― ¿Esa es tu moto? ― Preguntó su hermana acercándose con curiosidad. ― ¿Tuviste un accidente?
― ¿Qué? No, no, yo la estoy reconstruyendo. ― Le explicó él. ― Necesito concentrarme mucho, por eso no toques las piezas o voy a olvidar todo lo que tengo que hacer.
― No vas a asegurar muy bien estos pernos con esa llave, es para bicicletas. ― Le dijo su hermana levantándola para examinarla mejor. ― Y si de verdad consideras usar estas bujías, vas a tener un grave accidente apenas comiences a andar.
Lincoln suspiró ante las palabras de su hermana menor.
― A ver Lana, una motocicleta es muy diferente a una Van. ― Lincoln respondió con fastidio. ― Además, No tengo las herramientas necesarias para lo que tú dices. Y estas bujías son las únicas que pude conseguir. ¿Por qué no me haces un favor y te pierdes?
Lana al escuchar eso se sintió un poco mal por la contestación de su hermano, pero recordaba el día en el que él le había gritado a sus hermanas. Aunque no a todas sí la mayoría e incluso insultándolas de la peor forma que ella había escuchado.
Pero también había recordado lo que él había dicho.
Si esta vez no lo iban a apoyar. Entonces qué no se metieran en su camino.
― Oye hermano, no te pongas así. Solo vine a ver qué hacías. ― Lana respondió sonriendo tímidamente. ― Además. Parece que necesitas ayuda, si quieres yo podría darte una mano, tú sabes qué la mecánica y yo fuimos hechos uno para el otro.
― ¿Y en qué me vas a ayudar exactamente? ― Lincoln preguntó frunciendo el ceño a su hermana menor.
― Bueno. Tengo algunas herramientas en mi cuarto qué podrían servirte para lo que necesitas.
― Te recuerdo que una moto es muy diferente a un autobús. ― Dijo él con cierto rastro de molestia en su voz.
― Hay cosas que son universales, como que las bujías chinas son pésimas. ― Dijo ella riendo un poco, para intentar relajar a Lincoln. ― Espérame un segundo. Si quieres puedo echarte una mano con el motor.
― Ya instalé el motor...― Dijo él serio. No sabía si permitir a Lana ayudarle con su moto. Estuvo ahí cuando todas lo confrontaron, y aunque no le reclamó nada, tampoco se puso de su lado. No sabía que tanto apoyo de verdad tendría de parte de ella.
― Solo permíteme ayudarte, ¿sí hermano? No vengo a criticarte y mucho menos a molestarte, digamos qué. Solo quiero ayudarte a que tu moto quede como nueva. ― Lana sonrió haciendo que, Lincoln la mirará por unos instantes indeciso si dejarle ayudarlo o no. Pero quizás, solo quizás una mano de ayuda extra no sería mala idea, a su paso estaría montando a Lucille hasta Halloween. Y sus ganas de poder conducirla eran mucho más poderosas en su interior.
Suspiró, pues si de verdad ella lo iba a ayudar sería mejor darse prisa.
― Bien… Ve por tus cosas. ― Lincoln respondió agarrando su botella de agua qué estaba al lado para tomar un trago. Viendo como Lana chillaba de emoción.
― Bien, te prometo que no te voy a decepcionar hermano. ― Lana respondió corriendo directo a su cuarto.
Lincoln volvió a suspirar y se sentó en el suelo para recostarse en la pared. Al menos esperaba que ella después no lo juzgara por nada. Estaba cansado de sus hermanas. Solo quería qué alguna de ellas lo apoyaran, no había hablado con Lola, Lori, Lynn, Lisa o incluso con Luna después de ese incidente. Se sentía mal por haberles dicho tantas cosas horribles. Pero ellas habían empezado, si no lo hubieran amenazado con llamar a sus padres, con obligarlo a deshacerse de su moto o dejar de juntarse con Sons. Ese día hubiera tenido un final distinto.
― Valla mierda...― Lincoln dijo en voz baja al recordar ese momento.
Aunque no quería pensar en eso, le dolía no poder hablar con ellas, le dolía ver que ellas no intentaban hablar con él y tratar de aliviar las cosas. Una parte del deseaba que sus hermanas dejaran de ser tan tercas y aceptaran de una vez su entrada al club. Él no les rogaría nada, todo dependía de ellas esta vez. Y al menos se conformaba con tener el apoyo de una. Ella jamás lo había dejado solo antes, y no lo iba a hacer ahora.
Quién sabe, con un poco de suerte serían dos hermanas con las que podría contar, y desde ahí posiblemente comenzarían a haber más hermanas que lo apoyaran. Entonces sintió una vibración en su pantalón, uno de sus bolsillos le vibraba pausadamente y ese era donde había puesto su teléfono celular. Lo tomó creyendo que era alguno de los Full Patch qué lo llamaba por encargos, suspiró pesadamente al pensar en eso… Hasta que vio la foto qué tenía ese contacto de llamada.
Era él siendo rodeado por el brazo de su novia de la Infancia: Ronnie Anne, y ella sacándose una foto junto a él.
¿Cuándo había sido la última vez qué hablaron? Probablemente Lincoln aún tenía 17 años.
Dudó un momento en responder. Pero se animó a hacerlo pues necesitaba escuchar de ella.
― ¿Hola? ¿Ronn? ― Lincoln preguntó esperando respuesta del otro Lado.
― Hola tonto. ¿Qué tranza? ― Escuchó la voz de la chica, joven y enérgica al otro lado de la línea.
― Jeh… Nada, aquí haciendo un proyecto… ¿Como estás? Hace tiempo que no hablamos Ronn.
― Hace mucho tiempo que no hablamos, patético. ― Dijo ella de modo agresivo, pero si no le hablara así, sabría que hay algo malo Ronnie. ― ¿Qué proyecto tienes?
― Después te explico bien de qué trata. ― Dijo él mirando a su moto con una sonrisa.
― ¿No vas a decirme? ¿Que acaso es algo que no me importa Loud? ― Ronnie preguntó molesta por eso.
― No, no, no. Para nada Ronn. Es solo que es un proyecto algo grande y la verdad me gustaría que lo vieras en vez de contarte de qué trata. ― Lincoln respondió con sinceridad, escuchando un suspiro largo como respuesta del otro lado. ― Oye, no te pongas así, podríamos juntarnos este fin de mes, hace tiempo que no nos vemos.
― Y si no te llamo yo, no me llamarías jamás. ― Le reprochó ella, y casi podía sentir su molestia. En realidad, no la culpaba, el último tiempo se lo había dedicado por entero a Lucille, al Club y todo lo que ocurría en casa no contribuía a subir su ánimo. Además, con ella viviendo tan lejos, no se podía dar el lujo de ir y venir todos los días, sería un gastadero de dinero y tiempos excesiva.
― Sí lo sé Ronn, disculpa por ello. Pero es que mis padres me prohibieron agarrar la van. ― Lincoln respondió rascándose la nuca con pena.
― ¿En serio? ¿Y por qué torpe? ― Ronnie preguntó de manera extraña, ¿a él cuando le habían prohibido agarrar a Vanzilla? Hasta donde ella sabía Lincoln seguía siendo el chico bueno y nerd al que le gustaba molestar.
― No hablemos de eso...― Lincoln respondió con un suspiro. ― Y bueno… Ir a la Ciudad se me va a hacer difícil, todo mi dinero lo estoy invirtiendo en mi proyecto y un autobús de aquí a allá no sale barato Ronn.
― Oh sí, hablando de, te tengo buenas noticias. ― Ronnie respondió sonriendo.
― ¿Buenas noticias? ¿Y de qué se trata? ― Lincoln preguntó confundido.
― Bueno, me dieron una beca en mi preparatoria. Y me estoy metiendo a estudiar medicina. ― Ronnie respondió sonriendo. ― Y puesss… Me estoy mudando. ― Lincoln por un momento no entendió esa última frase. Pero al pensarla detenidamente sus ojos se abrieron al imaginar a lo que ella se refería.
― E-Espera un momento... ¿Eso quiere decir que…?
― Y sí, me estoy mudando a Royal Woods de nuevo. ― Ronnie respondió antes de que Lincoln pudiera terminar su pregunta. ― Mi mamá me dijo que el curso de medicina lo podría haber hecho en el hospital donde ella trabaja, peeeeeeero allá es mucho más barato, y pues ya me quiero independizar de Casa Grande, además con la beca me estoy alquilando un apartamento en el pueblo. No es que me moleste este lugar, pero extraño la tranquilidad de Royal Woods, a mis viejos amigos, amigas y a tú.
La alegría de Lincoln aumentó muchísimo, pero al oír esas palabras finales, comenzó a sentirse muy raro. La ciudad y el pueblo habían cambiado como no se había imaginado, ahora no era tan segura como antes. No al menos desde que una pandilla rival había comenzado a tantear los alrededores, una que usaba un extraño cordero en sus chaquetas.
― Royal Woods ha cambiado mucho, no lo vas a reconocer. ― Dijo él, y sonó más sombrío de lo que quería. Buscó una forma de calmar la conversación. ― Extraño volver a verte.
― Sí, yo también...― Ronnie respondió de una manera extraña para Lincoln. ¿Acaso eso era melancolía? ― Ehhh, pero no te creas que por qué no te he visto en un tiempo voy a ser suave contigo tarado, prepárate para mi regreso, por qué te voy a volver a patear el trasero como antes.
― Jeh eso suena más a tí. ― Lincoln replicó escuchando esa amenaza de Ronnie,
― Ja ja, ¿qué pasa Loud? ¿Es que no extrañabas mis puños en tu cara? ― Ronnie preguntó de manera ruda, aunque eso le causó más gracia a Lincoln qué miedo, últimamente los golpes ya no le dolían tanto como antes.
― Mentiría si dijera que sí… Pero también si dijera qué no Ronn. ― Lincoln respondió jocoso haciendo reír a la chica al otro lado del teléfono.
― ¡Ja ja! Oh Lincoln, Lincoln, Lincoln. Espero que de verdad estés preparado para mí. ― Ronnie replicó de la misma forma qué antes, aunque con un tono diferente. Como insinuando algo.
Aquello hizo que se sonrojara un poco. Hacía bastante tiempo que se habían despertado pasiones hacia ella, pero se había sentido demasiado avergonzado de pensar en eso, como si Ronnie, su querida novia, jamás fuera a aceptar dar aquel paso con él.
Pero desde que entró como Prospect, desde que comenzó a reparar a Lucille, cada vez tenía menos temor, y sentía que podría lograr cualquier cosa.
De todas formas, prefería ir con tacto con Ronnie Anne.
― Sabes que lo estoy, Ronnie.
― Oh, ¿entonces el pequeño Lincoln ya se volvió un hombre? ― Preguntó haciendo qué Lincoln comenzará a ponerse nervioso por la pregunta.
― Eh… Siempre he sido un hombre Ronn. ― Lincoln respondió apenado por aquellas palabras de Ronnie.
― Tú sabes a lo que hablo Lincoln, no te hagas el tonto más de lo que ya eres ja ja ja. ― Ronnie bromeó haciendo que este suspirara. ― Oye. ¿Y te tocas pensando en mí?
Lincoln por poco escupía el agua que había estado bebiendo al escuchar esa pregunta tan picara de parte de Ronnie.
Tosió un poco antes de poder recuperar el habla.
― ¡N-No! Yo… Yo no he, ni siquiera...― Lincoln se escuchaba más nervioso que de costumbre. ¿Por qué le había preguntado eso? ¿Es que sabía algo que él no? ¿A caso ella lo hacía? Lincoln no sabía cómo responder a eso y solo balbuceaba incoherencias al respecto.
Y ante todos sus galimatías, Ronnie Anne se reía, cada vez más fuerte. Casi podía verla, y seguramente ella también se imaginaba de forma muy nítida cómo estaba él.
― Lincoln, ten confianza, a mí no me molesta que te corras pensando en mí. Porque más te vale que sea pensando en mí. ― Dijo ella en un tono que trataba de sonar amenazante pero no tardó en echar a reír nuevamente.
― ¿P-Por qué pensaría en otra? ― Murmuró más avergonzado aún de lo que ya estaba.
― No lo sé, ha pasado bastante tiempo, y yo aquí sin verte no sé lo qué haces o con quién estás. ― Ronnie respondió haciendo recordar a Lincoln que por un tiempo en su juventud salía a veces con otras chicas.
― Bueno… Ahí tienes un punto, pero yo no hago eso Ronn. Últimamente estoy muy ocupado para pensar o verme con otras personas. ― Lincoln respondió con algo de bochorno por lo acontecido pero serio. ― De hecho… Últimamente muchas cosas han pasado por aquí, yo he cambiado mucho, a decir verdad, creo que no me reconocerías si me vieras de nuevo.
― ¿Ajá? ¿Y cómo es eso Tonto? ― Ronnie preguntó extraña con esa última frase de Lincoln.
― Bueno… Dejaré que lo veas por tu cuenta, ¿como cuando llegarás al pueblo? ― Lincoln volvió a preguntar desviando su mirada a su moto.
― Más tardar este sábado que viene, si no se me cruza nada en medio. ― Ronnie respondió sonriente por decir eso. ― Mi apartamento está en el centro del pueblo, a menos que vayas a ir a recogerme, me gustaría verte al llegar y ver ese "Cambio" al qué te refieres tonto.
― Te voy a esperar en la estación, te advierto eso sí que vas a sorprenderte bastante del nuevo Lincoln.
― Oye, tonto, lo dices casi como si ahora fueras de otro país ― Dijo ella riendo. ― ¿Te uniste a un club de lucha o qué?
Al oír la palabra "lucha" de inmediato pensó en Lynn, y comenzó a sentirse triste. Bebió un poco de agua y vio como distraer su melancolía.
― Bueno, no exactamente, pero es algo parecido a eso. ― Respondió.
― Hmmm, muy bien Loud te ganaste mi curiosidad. Te veré en la estación de autobuses, pero te doy una advertencia, si me dejas plantada te voy a patear el trasero. ― Ronnie dijo finalmente sacándole una sonrisa a Lincoln.
― No te preocupes Ronn, no fallaré en ir a verte, te lo prometo. ― Lincoln respondió esperando poder finalmente volver a ver a su novia. ― De todas formas… No podría dejar a mi chica plantada. Me patearía el trasero a mí mismo si lo hiciera.
Ronnie debía admitir qué esas palabras la habían hecho sonrojar marcando una enorme sonrisa en su rostro. Pero no iba a ceder a esas palabras, ella aún debía mostrarle qué seguía siendo esa chica ruda de siempre.
― Eh… Sí, pero aun así te pateare el trasero, Lincoln. ― Ronnie bromeó diciendo que él también sonriera.
― Por supuesto, te veré el sábado entonces, Ronn. Cuídate. ― Lincoln dijo haciendo qué ella sonriera aún más.
― Claro. Y para qué no me olvides te daré algo para qué me tengas presente siempre. ― Ronnie dijo ocultando sus intenciones, haciendo que Lincoln se preguntará sobre a qué se refería.
― Eh… Muy bien. ― Dijo Lincoln curioso por lo que sería.
― Nos veremos pronto, tonto. ― Ronnie dijo colgando la llamada. Lincoln en ese momento qué colgó se sintió confundido. Más que nada por qué no le había enviado nada…
Hasta que recibió un mensaje directo de la aplicación de mensajes. Y al revisarlo se sonrojó "Para que pienses en mí hasta el sábado." Ese mensaje iba acompañado de una foto, ver a su novia con su playera acomodada en sus hombros de una manera sensual para qué se viera su cuerpo completamente madurado, sin pudor y mucho menos vergüenza, con una sonrisa pícara en los labios. En solo una fotografía qué lo hizo sonrojar como nunca.
― Ay mamá...― Lincoln se dijo al ver eso justo en la pantalla de su celular.
Intentaba no sonrojarse, pero no era fácil. Aunque mentía si decía que no era algo que llevaba tiempo deseando ver, y al pensar eso, se sonrojó aún más. Guardó su teléfono antes de que Lana llegara y viera aquella foto, podría malpensar todo.
Quería volver a ver a Ronnie Anne, abrazarla y besarla, de un modo más apasionado que aquella vez en el restaurante.
¿Y por qué no? quería llevarla a pasear en Lucille. Algún día cumpliría ese sueño, pasear en Royal Woods sobre su moto, con su novia.
― Linc, ya estoy aquí. ― Lana dijo entrando al garaje con sus herramientas.
― Bien. ― Lincoln respondió tratando de ocultar el bochorno de sus mejillas desviando la mirada. ― Hagamos esto de una vez, no perdamos más el tiempo…
― ¿Ocurre algo hermano? ― Lana preguntó confundida por la actitud de su hermano.
― ¿Vas a ayudarme o a preguntar? ― Lincoln preguntó agarrando una de sus herramientas para seguir apretando los tornillos de los pedales de cambios, con esa imagen aún en su cabeza.
― Está bien, está bien. ― Dijo Lana, acercándose a él. ― Con esto podrás dejar como nueva a tu moto. Sabes una vez vi que alguien le colocó una silla de montar a una moto en vez del asiento.
― Yo no voy a hacer esa idiotez con Lucille― Le dijo Lincoln. En otra moto sería divertido ver eso, pero no en Lucille.
― ¿Les ponen nombres a sus motos? ― Pregunto Lana con curiosidad. ― ¡Eso es genial!
― Sí. ― Lincoln dijo como respuesta. Mientras Lana dejaba a un lado la silla de montar. ― De hecho, algunos les graban sus nombres con aerosol y otros hacen letras cromadas y se los instalan a un lado de los tanques. ― Lincoln respondió mientras Lana le daba una llave de presión para qué asegurará los tornillos de los pedales.
― Genial. ¿Y por qué le pusiste, Lucille? ― Lana preguntó revisando las bujías de los frenos.
― Bueno… Se me ocurrió hace un tiempo mientras pensaba nombres para la futura moto qué tendría. Entre ellos estaba: Leonora, Lothric, Lorian, Lucatille, Lizzie y Lucille, y me decidí por, Lucille porque sonaba a una mujer ruda y fuerte. Por eso. ― Lincoln respondió mirando qué al mecanismo le faltaba otra tuerca. ― Pásame esa cosa que está junto a la caja. ― Dijo señalando a la tuerca que faltaba.
― Tienes razón, le queda bien. ― Dijo Lana pasando un dedo por el costado de la moto, después de entregarle la tuerca. ― Puedo ayudarte a pintarla, si quieres yo puedo ayudarte a grabar su nombre.
― Gracias, Lana, pero no te apures tanto, ¿sí? ― Le dijo él. ― Primero hay que colocar lo principal para que funcione, luego veo sus accesorios.
― He visto que les ponen banderas acá atrás. ― Dijo ella levantándose y mirando el tubo de escape.
― No le pondré una bandera. ― Dijo él algo molesto.
― Oh… ¿Y qué tal… ¿Unas alforjas? ― Lana preguntó haciendo qué Lincoln alzara una ceja por tal comentario. ― Sí, he visto que a algunas motos les ponen alforjas para llevar cosas en ellas y así transportarlas. Ya sabes como una cajuela de un auto.
Lincoln se quedó pensando en esa posibilidad, probablemente le serían muy útiles en el futuro. Más que nada por si necesitaba cargar cosas para él o para Ronnie Anne.
― Probablemente… Pero primero debo hacer qué arranque de nuevo. ― Lincoln respondió mirando de reojo a Lana.
― Cierto, cierto. ― Lana respondió enfocándose de nuevo en los escapes. ― Oye ¿sabes qué podrías ponerle? Uno de esos rines deportivos qué usan las motocicletas de carreras, probablemente se vería muy genial al pasar por…
― Lana. ¿Crees que este es el mejor momento para hablar de tuneos? ― Lincoln interrumpió con molestia en su voz.
― Cierto… Pero es que no me tienes paciencia. ― Lana respondió apenada.
Lincoln suspiró un poco. Lana tenía muchas ideas para su moto, pero ni siquiera era capaz de encender bien, y le faltaba aún casi todo. Una vez ya estuviera totalmente funcional, podría pensar en añadirle toda clase de modificaciones a su moto. Las alforjas eran una buena idea. Las banderas no. Quizás sí modificaría los tubos de escape, como indicó su hermana, pero antes había que terminar lo importante.
― A ver, Lana, cuando de verdad comience a añadirle cosas, ahí puedes decirme todas tus ideas.
Lana sonrió al escuchar eso por lo que volvió a enfocarse en el trabajo que ambos estaban haciendo.
― Genial, gracias hermano. ― Lana respondió comenzando a tomar sus herramientas para ajustar bien los escapes.
Ambos continuaron reconstruyendo a Lucille, mientras el sol comenzaba a ponerse en el horizonte en el cielo...
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers.―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In The Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Capítulo 6: Locos y Psicópatas. Parte: 3.
Escrito y Dirigido por Eddy The Black Fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
Había poca gente en el club a esa hora, pero sabía que se llenaría en poco tiempo. La mayoría estaba preocupada por lo que le había pasado a Luna, pero realmente pocos creían que ella los fuera a delatar de algún modo.
Las cosas estaban cada vez más tensas. La escalada de violencia entre Lambs y Sons, con el estallido del almacén el otro día, había hecho parecer las anteriores peleas como juegos de niños.
Ahora estaban dispuestos a convertir Royal Woods en su campo de batalla, y quienes escogiesen el bando equivocado serían aniquilados sin piedad.
James contempló a sus hermanos y se preguntó si las decisiones que había tomado llegarían a buen final.
Él era uno de los 6 miembros fundadores de Angels y uno de los pocos que portaban el Parche de: Rejected By the Death, los otros 2 que aún seguían con vida trataban de mantener su propio Club a Flote. Era un hombre apenas entrando a sus cuarentas, de cabello castaño largo y ojos azules. Él hacía lo qué podía, pero aun así parecía ser poco.
Por eso decidieron que una buena movida sería integrar mujeres al club, así el crecimiento de este estaría al nivel de Sons o de Lambs.
Pero todos sabían que aún seguían siendo Relativamente pequeños.
Más James, quien había tenido que hacer tratos con los Corderos de Satán. Ellos no eran hombres razonables cuando estaban enojados y esperaba que al haberles vendido información sobre Sons los hubiera puesto en el estatus de Aliados. Aunque fuera por poco tiempo, si comenzaban a confiar en Angels quizás cuando la guerra entre Sons y Lambs no los afectaría.
Esperaba que al ser "Aliados" Lambs tendría consideración con ellos y no los pondría en el fuego cruzado. O al menos si necesitaban apoyo, la taza de Angels Muertos sería mínima.
― Entonces… ¿Lambs será nuestro nuevo aliado? ― Preguntó un hombre de su mesa el cual era un hombre robusto rapado y con una barba prominente.
― Así es Dusty… Es la mejor opción que vi. ― James respondió mirando al suelo.
― Digo… Esos hombres… Son supremacistas blancos, además de peligrosos. Sabes qué con hombres así es muy difícil dialogar. ― Dusty mencionó haciendo que James suspirará.
― Pero ellos nos han facilitado muchas cosas, entre ellas que la iniciativa "Unholy Gals" fuera una realidad, las chicas nos han ayudado a que el club crezca y en parte eso se lo debemos a Lambs...
― ¿Pero a cambio de qué? ― Dijo Dusty, contemplando el club como si en cualquier momento todo aquello fuera a desaparecer. ― Ellos no pararán de exigirnos cosas.
― Mientras no vengan a hacer estallar el club, creo que está bien. ― Dijo James, aunque sentía que Dusty tenía razón. Casi literalmente hacían un pacto con el mal, podía pasar que convirtieran a los Angels of Death en sus mascotas. O peor, que los sacrificaran en la guerra contra los Sons.
Pero era lo mejor que podían hacer. Intentar sobrevivir. Después ya verían si podían contraatacar.
― Oye, ¿crees que L esté bien? Ayer solo escuché que Ash la había sacado de la comisaría y ya no supe más al respecto. ― Dusty dijo con cierta preocupación en su voz.
― Yo digo que sí. L es más fiera que una Leona, no creo que esos putos policías le hayan hecho daño… Y en todo caso, sería más preocupante qué ella les hubiera hecho algo y la manden a la cárcel de mujeres por agresión a la policía. ― James respondió haciendo qué Dusty reflexionara sobre eso.
― Cierto… ¡Oye Tabby! ― Dusty llamó a la chica que servía las bebidas ― ¿Que sería más probable? ¿Qué un policía golpear que ella lo golpee a él?
― ¿Que pregunta es esa? ― Rio Tabby una chica que la vida le había dado fortuna, tanto con su cuerpo, como en la hermandad que ahora disfrutaba. Su cabello negro era largo y pintado con rayas de color rojo sangre, y a un lado estaba completamente rapado. ― Es obvio que L golpearía a un policía, y si él la golpea primero, entonces le daría una paliza.
― Bueno, nadie conoce más a L que ella, si no contamos a Ash o a Fran. ― Dijo James. ― Puedes estar tranquilo.
― No me convence del todo. ― Dijo pensativo Dusty. ― No es que no confíe en L, es solo que ella tiene una hija, pueden presionarla mucho con eso.
― Dusty ¿recuerdas esa vez que un cabrón le dijo a ella qué le quitarían a su hija? ― Otra de las chicas preguntó sentándose en la mesa junto a los otros dos. Ella se veía más grande, más experimentada, tenía una apariencia robusta desde sus caderas y su pecho estaba bien moldeado y su cabello se componía de un color rubio pálido y una connotación negra en las raíces.
― Ehhh… ¿Era ese wey que decía que los Gays y las Lesbianas se iban a ir al infierno? ― Dusty preguntó tratando de rememorar eso.
― Síp. ― Respondió la otra chica asintiendo con la cabeza,
― Ahhh sí ya lo recuerdo, Luna y Ash lo obligaron a poner los dientes en el filo de la banqueta. Qué buenos recuerdos Fran. ― Dusty respondió riéndose al recordar como Luna le había pisado la cabeza y sus dientes se rompieron como pequeños cristales.
― No te metas con L, o perderás los dientes ja ja ja ja ja. ― Fran mencionó riéndose de esa anécdota.
― Oye, tienes razón― Se rio Dusty. ― Aunque si le hace eso a un policía, no la dejarán salir jamás.
― L no es impulsiva, sabrá contenerse. ― Dijo Fran.
― Es cierto, además los policías no pueden encerrarla si no tienen ninguna prueba contra ella.
― Bien pueden inventar pruebas. ― Dijo molesto Dusty. ― Una vez me hicieron eso, putos policías del condado. Siempre han sido un puñado de imbéciles.
― Ahhh ya supéralo hombre, no te fue tan mal, sino pregúntale a Jones. A él si se lo cojieron Literalmente. ― Respondió Fran haciendo que el antes mencionado se enojara.
― Sí, sí, sí, me Gustaría que a ti también te dejarán sola en las regaderas con una pandilla emputada. ― Dijo Jones enojado. Un hombre que tenía rostro de no tener muchos amigos, una barba de candado y casquete corto del número 3.
― Je jeh, marica, no aguantas nada. ― Fran respondió tomando la botella de cerveza qué Tabby le había entregado. ― ¿O no Tabby? Tú aguantarías a… ¿Cuantos te agarraron de nuevo Jones?
― Fueron tres… Y se turnaron. ― Respondió con ira en sus palabras de recordar eso.
― ¿Tres turnándose? ― Tabby preguntó con gracia. ― ¡Ja! De verdad no aguantas nada. Yo lo soportaría sin pedos. ― Respondió alardeando.
― Ah cierra la boca, Tabby. ― Jones respondió tomando su respectiva cerveza.
― Oblíganos, si es que no te ardió tanto el culo. Uy ups. ― Fran volvió a burlarse diciendo que su compañero se enojara más.
― Dejen de joder. ― Murmuró molesto Jones, pero eso sólo les daba a las chicas más motivos para reírse.
― Si lo dicen así, tienen razón. ― Se rio Dusty. ― Al que intente hacerme eso, le voy a partir el cuello de aquí a acá.
― O quizás prefieras partirlo por la mitad. ― Bromeó Fran, y Dusty tardó en entender lo que quería decir, pero Jones lo entendió de inmediato y se enojó aún más.
― ¿Por qué no van a ver qué pasa con L? Y así nos dejan tranquilos. ― Murmuró molesto Jones, mirando a las mujeres moteras.
― Por supuesto, ya relájate Jon solo intentamos jugar contigo. ― Fran dijo de manera cómica. ― Digo. Si nosotras bromeamos sobre nuestras experiencias sexuales. ¿Porque tu no?
― ¡No mames, me violaron pendeja! ― Jon respondió molesto.
― A mí también y no ando de perra ofendida como tú. ― Fran respondió aún sin apartar el buen humor. ― Pero ya, yo prometo no volver a bromear con tu… Pffft "Situación."
― Yo no prometo nada. ― Tabby respondió dirigiéndose al otro lado de la barra junto a Fran.
― Ya déjenlo en paz. ― James dijo tratando de aguantarse la risa por lo acontecido.
Poco a poco llegaban más hermanos, ocupando la barra y otros lugares del club. James los contemplaba con orgullo, si tenían suerte, el club podría crecer hasta abrir filiales en otros Estados. Quizás hasta en otros países, podía soñar.
Pero lo primero era sobrevivir a la guerra que se acercaba a Royal Woods.
Incluso él mismo dudaba de que pudieran salir indemnes de esta.
James suspiró pesadamente, debía dejar de pensar en eso. Sus pensamientos debían estar únicamente enfocados en seguir sacando adelante a Angels.
Se levantó de la mesa llevándose consigo su cerveza para ir al cuarto de juntas.
Algún día. Angels of Death sería igual o más importante que Sons.
Después de todo. Por eso fue por lo que se había "Aliado" A Lambs, como un Rechazado de la Muerte se unió a los otros 6 rechazados para ser los rivales perfectos de Sons. Quienes buscaban venganza por aquellos quienes los habían rechazado para convertirse en un M.C fuerte y capaz.
Pero desde qué Sons y Lambs habían entrado en guerra ellos habían quedado en el lugar menos privilegiado. Pero eso era bueno.
Si Lambs y Sons se mataban mutuamente entonces la ciudad le terminaría perteneciendo a Angels of Death.
Quizás toda Michigan sería de Angels. Ese era el sueño que él y los Rechazados de la Muerte deseaban.
― Bueno… Pues a ver qué pasa. ― Se dijo a sí mismo mientras tomaba de su cerveza.
― ¡Oye Warren! ― Gritó Dusty a uno de sus hermanos. ― Diles a esos mocosos qué dejen de perder el puto tiempo y que empiecen a trabajar en las motos.
― De inmediato. ― Dijo él un hombre alto, fornido de cabello de color gris y levantado, yendo a gritar a los Prospect.
Los jóvenes se encontraban admirando la moto recientemente adquirida de uno de ellos.
― ¡Una Harley auténtica! ― Gritaba admirado uno de ellos, un muchacho pelirrojo de ojos café con rayos verdes esparcidos por su iris, contemplando la moto como si quisiera besarla.
― Si, se la compré a un amigo de mi abuelo. ― Dijo orgulloso el Prospect dueño de semejante trofeo. ― El tonto no sabía lo que tenía en su garaje.
― ¡Oigan, ustedes! ― Gritó Warren. ― Después pueden perder el tiempo, ¡ahora no!
― ¡Entendido! ― Ambos prospectos se levantaron y comenzaron a trabajar.
― Y Apresúrense mocosos. Qué es para ayer. ― Warren dijo sentándose en una de las butacas de fuera del club.
― Oye Thom. ― Uno de los Prospect, un chico de cabello café y ojos azules le habló al otro. ― ¿Y es modelo 1940?
― No lo sé, pero vi unas así en internet y sí eran de ese año. Si es lo que creo que es tengo una reliquia en mis manos. ― Thom respondió sonriéndole a su compañero.
― Jeh, a mí me encantaría poder llevar a Anya en esa moto. ¿Sabes? ― Respondió el otro chico agarrando un trapo para limpiar las motocicletas.
― Probablemente te la preste. Pero ahora solo dejo que la saborees Jimmy, de todas formas, te estás tirando a una de las Unholy Gals. Eso ya es de envidiar. ― Thom respondió jocoso mientras que su compañero sonreía por eso.
― No me la estoy tirando… Más bien, tenemos una relación abierta. Ya sabes para tener sexo en confianza mutua. ― Jimmy respondió sonriendo por ese comentario.
― Ósea que te la estás tirando. ― Replicó Thom con gracia.
― Básicamente.
― Viejo, te envidio en todos los niveles― Se rio su compañero. ― Sabes lo mucho que me ponen las chicas del club.
― Si te ven así de desesperado, jamás se van a fijar en ti. Debes dejar de parecer un buitre.
― Oye, eso ofende, y no sé por qué lo dices si eras igual.
― ¡Ya pónganse a trabajar, por la cresta! ― Gritó Warren, desesperado por la inactividad de los Prospect, y estos corrieron a hacer lo que había ordenado.
Warren permaneció un rato más, vigilando que trabajaran. Cuando dejaran de distraerse tan fácil, serían buenos miembros del club.
Por mientras, debía matarlos un poco.
― Bueno… ¿Y cómo es Anya? ― Preguntó Thom sacándole una risa a Jimmy.
― Eso amigo, ya es información privada. ― Respondió comenzando a limpiar el lomo de una bella motocicleta Chopper. La única que le pertenecía al presidente del Club.
Y mientras los prospectos Limpiaban las motos, el bar comenzaba a poner la música. Todo parecía ir bien ese día. James en ese punto sólo contaba el dinero que le habían dado Lambs por la información que les había vendido de Sons.
Debía admitir que Lambs pagaba bien. Aunque aún se debatía si continuar con esa alianza.
Esperaba que ese movimiento tan arriesgado no fuera un disparo por la culata.
Si así era podría a todos sus hermanos y hermanas en un peligro titánico. Lo primero que sintieron fue una pesada sensación de fatalidad en el aire, como si de un momento a otro las nubes ocultaron el sol.
Nadie en el club pareció darse cuenta de aquello, pues no tenían motivos para temer. Habían hecho un trato que parecía ventajoso, al menos les permitiría tomar ventaja contra sus rivales los Sons.
Los Prospect bromeaban y los hermanos y hermanas hablaban entre ellos.
Fueron precisamente los prospectos quienes vieron pasar los furgones negros, con el emblema del cordero demoníaco en el costado.
Y sintieron miedo, aunque no sabían por qué.
Warren miró a la camioneta y por un momento sintió que quería huir, nunca había huido de una pelea, no le tenía miedo a ningún hombre y a ninguna banda. Pero era escalofriante ver a ese cordero. Y mucho más a esos hombres qué más qué ser hombres parecían ser Demonios.
Se levantó al ver que una formación de Motos le seguía detrás.
Y ante el ruido de los motores los demás Angels salieron a ver quiénes eran. Para darse cuenta de que los Corderos de Satán habían llegado.
Tabby salió al igual que muchos de sus compañeros a ver eso…
Y entonces un escalofrío le recorrió toda la espalda al verlos ahí, no sabía por qué, pero el ver el Cordero diabólico grabado en la piel de la camioneta le causó el mismo efecto de querer estar enferma y vomitar.
James al igual que todos los demás salió y Vio a los motociclistas de Lambs y la camioneta.
No los esperaba ese día, de hecho, no esperaba en lo absoluto que fueran justamente ahí… Tragó saliva pesadamente y se acercó a la camioneta. De donde salía Harper Stone.
El presidente de Lambs. El cual tenía unos lentes de Sol, la cabeza rapada con una Esvástica tatuada en el cráneo y una expresión un tanto seria, y un tanto enfadada. James no quería sabe lo que significaba esa expresión.
― Harper… ¿Qué haces aquí? ― James preguntó nervioso al ver al presidente de Lambs frente a él.
― Nada en realidad. Solo quise venir a ver cómo estaban las cosas por aquí. ― Respondió el presidente de Lambs. ― De hecho, quería tener una "Reunión" contigo, creo que debemos hablar de un tema muy importante. James.
― Bueno..., las cosas marchan bien. ― Dijo James, cada palabra que pronunciaba Harper le provocaba un escalofrío en la espalda. ― La verdad no esperaba una reunión, pero pasa, vamos a nuestra sala de juntas.
― Prefiero que sea en medio del club, a todos los Angels le va a interesar lo que te diré.
Nada de lo que decía le causaba buena espina. No entendía por qué traía a tantos Lambs, camionetas y motos, hacia su club. Tal vez iban a un ataque contra los Sons y quería la ayuda de los Angels.
Deseaba desesperadamente que fuera aquello.
― Eh, está bien. ― James respondió mirando como Harper se quitaba los lentes.
― Ayer… Tuvimos otro atentado por parte de Sons. ― Harper respondió comenzando a caminar de un lado al otro. ― Ellos atacaron todos nuestros territorios, de aquí hasta Riverside y Hazeltuki. Más de 40 muertos. ― Dijo haciendo que James diera un jadeo de impresión.
― Jesucristo...― James susurró haciendo que Harper lo vieron de reojo.
― Sí… Supongo yo que fue por nuestro intento de venganza por querer arrebatarles nuestras armas. ― Harper miró a su alrededor viendo a todos los Angels. ― Pero… Parece ser que eso también falló. Así que me gustaría saber una cosa. ― Harper chasqueó los dedos para que uno de los miembros de su Club le diera una cámara fotográfica. ― Podrías explicarme… ¿Qué Mierda es esto? ― Preguntó mostrándole una fotografía de unas alas pintadas con sangre en una pared.
James ante eso se quedó mudo sintiendo como los nervios subían por su espalda.
― Yo… Nosotros no…
― Oh no, yo sé que ustedes no lo hicieron. No tenían razones pues. ¿Somos "aliados", ¿No? ― Harper preguntó serio mientras que James miraba las alas de su club en la pantalla.
― Sí… Pero nosotros no hicimos esto.
― Lo supuse...― Dijo de manera seca mientras caminaba al rededor del presidente de Angels. ― Todos los hombres y mujeres que están parados ahí son todo tu club? ― Preguntó haciendo que James se pusiera aún más nervioso.
― N-No… No son todos…
― Bien… Me gustaría que llames a todos los que faltan quiero que mi mensaje sea claro para todos. ¿De acuerdo?
― D-de acuerdo. ― Dijo James, sintiéndose más nervioso de lo que le gustaría admitir.
Sacó su teléfono y comenzó a llamar a los hermanos faltantes, diciéndoles que deben ir a una reunión urgente a la sede del club, y mientras lo hacía se sentía cada vez peor, como si de alguna forma los estuviera condenando.
Debía confiar en que podría razonar con Harper y demostrarle que los Angels jamás habían atacado a los Lambs.
Iba a ser muy difícil, y se sintió aún peor cuando vio que los Lambs parecían rodear a su club, como si quisieran que nadie escapara. James miró a su alrededor nervioso, al igual que todos los Angels. Todos creían que su club era el lugar más seguro del universo. Pero ahora parecía una trampa, una bomba de tiempo que se tragaría a todos los que estuvieran presentes.
Y eso era lo que James no quería que ocurriera...
Pero con esas fotografías era poco probable que todos salieran de ahí con vida.
― Uh… ¿Les… ¿Les gustaría algo de beber? ― James preguntó sudando frío mientras más y más se sentían acorralados.
― Hmmm… Me gustaría algo de Rom.― Harper respondió mirando de frente a James.
― Eh… Ta-Tabby… Po-Podrías traerles de beber a nuestros… Nuestros invitados. ― Llamó haciendo que la chica asintió, pero entonces un hombre la agarró del hombro.
― Eh, eh eh, no tan rápido preciosa. No me gustaría que nuestras bebidas tuvieran algo malo en ellas. ― Dijo el Lamb con una sonrisa que intimidaba a la chica. Y ese tacto parecía ser menos qué amable, un paso en falso y quizás él la asesinaría.
― T-Tranquilo. ― Murmuró Tabby. ― No tengo por qué hacerles eso, no somos enemigos, ¿verdad?
― N-No, no lo somos. ― Dijo asustado un Angel, el cual fue fulminado por la mirada de un Lamb.
― A ver, si no son nuestros enemigos, ¿por qué todo apunta a que lo son? ― Dijo en voz alta, haciendo que las alarmas de los Angels se encendieran.
― Todo es un malentendido. ― Dijo James, pero Harper levantó su mano para silenciarlo.
― Mejor vamos adentro, ahí podremos discutirlo bien.
Lo dijo con una frialdad que lo congeló ahí mismo. Cada vez la situación parecía más y más una trampa.
― Eh… Muy bien, ― James respondió caminando a las puertas de su club, no le agradaba a lo que iba Harper, Pero no podía ser bueno, soportaría que le dieron la golpiza de su vida, pero si les hacían daño a sus hermanos, a los prospectos o a las chicas ahí si no sabría qué hacer.
― Chicos. Lleven la camioneta a la parte de atrás, parece que James y yo tendremos una larga charla. ― Harper dijo haciendo que Los demás Lambs se apresuraron a llevar la camioneta y sus motos a ese lugar. ― A menos que tengas un problema con eso James…
Dijo haciendo que el presidente de Angels tragara saliva pesadamente.
― Eh… No… No tengo ningún problema. ― Respondió nerviosamente haciendo qué Harper diera la indicación de proceder con una seña de su mano.
En ese punto Angels ya estaba seguro de que nada bueno sucederá. Lambs estaba ahí, golpeando a su puerta con un machete y ellos parecían las pequeñas ovejas que iban a ser sacrificadas al matadero.
Tan solo esperaban que eso último no sucederá… Pero si sucedía entonces el infierno se iba a desatar en su club con toda la ira de Lambs of Satan.
James guio a Harper dentro del club.
― Y… ¿Qué necesitas de mí? ¿Por qué nos convocaste a reunión? ― James preguntó con los nervios aún en su piel.
― Bueno, me gustaría tener respuestas. ― Harper respondió mirando a su alrededor. ― Hmmm. Parece que este es un sitio agradable, dime ¿Cuánto has gastado en mantener este lugar de pie?
— Eh, ha costado como mil dólares — Dijo asustado James— ¿Por qué lo preguntas?
— Porque te pagué lo suficiente como para abrir diez clubes más, y no obtuve nada de lo que me prometiste. — Dijo Harper, elevando la voz hacia el final de su discurso, y James sentía su corazón latir prácticamente en su garganta.
— Harper, yo... — intentó defenderse James, pero el presidente Lamb lo interrumpió con su vozarrón.
— Mil dólares, veamos qué tan bueno es su alcohol. — Dijo indicándole a un Lamb que le pasara una botella.
― Nosotros, tratamos de conseguir lo mejor. ― Dijo James, mientras el Lamb le pasaba a su presidente una botella de Kraken.
― Sí, lo mejor. ― Harper respondió mirando la botella entre sus manos. ― ¿Sabes algo James? Me gusta mucho el Rom, es una bebida fuerte, quema a la garganta y te hace olvidar de los problemas. ― Comentó mientras tomaba un vaso, destapaba la botella y se servía un trago. ― Así que… Cómo lo ves, voy a necesitar más que una botella de Rom para olvidarme de todas las mierdas que sucedieron estas semanas.
― Yo… Yo lo entiendo Harper, pero te juro que yo no.…― James no pudo terminar de hablar cuando Harper lo silenció husmeándolo.
― No, no quiero escucharlo. ― Dijo de la manera más fría que pudo, acto siguiente tomó todo el Rom que había en su vaso de una sola pasada. ― ¡Ohhh sí! Esto es una mierda muy buena. ― Dijo mientras se volvía a servir. ― ¿Te conté alguna vez… ¿Cómo comenzó nuestra guerra con Sons?
― Eh… No.…― James respondió nerviosamente mientras Harper miraba el líquido de su vaso.
― Bueno. Fue hace casi… 17 años, si mal no me equivoco, ellos llegaron al pueblo y se instalaron, en ese punto nosotros sabíamos que un club de motociclistas se iba a instalar en el club. Y creíamos que sería buena idea hacer lazos con ellos. ― Harper comentó recordando ese momento. ― Sí… Nosotros fuimos a tratar de crear una relación con Sons of Anarchy, así sus operaciones y las nuestras serían compartidas y tendríamos a alguien qué nos ayudará a mantener a Raya a esos negros de mierda, chinos asquerosos, italianos ojetes y otras alimañas que se han alimentado de nuestro suelo americano… Pero, descubrimos que el presidente de esa alineación era un Latino grasiento. ― Dijo con rabia al recordar a ese entonces presidente de Sam Crow. ― Otra de las alimañas que se han robado nuestros trabajos, dinero y que además han contribuido a que este país se fuera mucho más a la mierda, tuvimos desacuerdos con respecto a nuestras operaciones creencias y a los demás miembros de su club, muchos de ellos traidores a la raza aria. Y finalmente cuando nuestros problemas estallaron pues… Nuestros negocios se vieron afectados también por ellos. Por eso nos tuvimos que aliar con esos rusos adictos al Vodka para tratar de mantenerlos a raya, pero, incluso con esos rojos de mierda Sons siguió siendo un dolor en el culo. ¿Sabes?
― N-No lo sabía. ― Respondió asustado James. ― Digo, nunca supe por qué comenzó su guerra.
― Ahora ya lo sabes. ― Respondió Harper bebiendo un poco de su vaso. ― Mira, yo tenía la esperanza de que podría acabar la guerra contra los Sons. Que, con tu ayuda, iba a acabar con ese club de mierda en una noche. ¿Y qué pasa? ¡Pierdo a mis hermanos! ¡Por qué los matan los putos Sons! ― Vacío el vaso y lo lanzó con fuerza a la pared, destrozándolo en un millar de cristales. James pudo sentir como se sobresaltaban los Angels.
― Harper...
― ¿O era un Angel el que nos fue a emboscar?
― No… nosotros no haríamos eso. ― James respondió tratando de calmar a Harper. ― No-Nosotros… Nosotros jamás actuaríamos a favor de Sons.
― Ajá. ― Harper asintió de manera aún más enojada. ― Pero… Ustedes iniciaron este… Club de mierda, a base de haber sido rechazados de Sons. Y a mi punto de vista, esa acción fue… ¿Cómo decirlo? Tratar de quedar bien con Sons, para que los acepten como esos hijos no deseados que anhelan fervientemente la aprobación de sus padres. ― Harper dijo haciendo que la tensión en el ambiente subirá aún más.
― No, nosotros no haríamos eso. Nosotros odiamos a Sons igual qué ustedes. ― James respondió nerviosamente.
― Hmmm, Aun así. ― Harper miró a su lado para ver a James. ― No todo es tu culpa. Es mía, por creer que un club de Maricas podría acabar con Sons of Anarchy. ― Harper comentó molesto. ― Así que tranquilo James, ustedes no tienen la culpa por ser lo que son, viven debajo de Sons como sus sombras. Por eso son una puta mierda, pero esa estrategia fue muy inteligente, debo admitir que integrar mujeres a sus filas como escudos humanos es una buena jugada, de todas formas, ellas están haciendo la mitad del trabajo. Aun no entiendo cómo pueden seguir manteniendo este lugar de pie… De hecho, sí lo sé, ustedes se alimentan de mi dinero como sucias sanguijuelas.
― Nosotros no somos la sombra de Sons. ― Dijo James, aunque estaba aterrado, no quería que el presidente Lamb humillara a todo su club. ― Nosotros habríamos sido los más grandes enemigos de Sons of Anarchy.
― Pero no lo fueron porque son unos inútiles de mierda. ― Le dijo Harper. ― No pudieron compararse siquiera a nosotros, cuando llegamos, inmediatamente pasaron a ser la última prioridad para Sons. ¿Nos odian por eso? ¿Por haber sido nosotros los rivales a muerte de Sons?
James tragó saliva intentando calmarse.
― Quizás eso sea cierto, pero…
― ¿Pero qué? ¿Eh? ― Harper volvió a interrumpir a James. ― Pero ustedes no fueron lo suficientemente buenos para llegar a su altura, no. Esperaron en la oscuridad esperando a que esta guerra callejera ocurrirá para luego tomar ventaja sobre nosotros. ¿No es así? ― Preguntó clavando sus ojos en el presidente de Angels.
― No, yo estaba más que dispuesto a ayudarlos. Sin Sons en el camino, Lambs y Angels tendríamos el control de la ciudad y de los negocios de armas. ― James respondió haciendo qué Harper mirará a James sin ninguna otra expresión.
― Claro… Pero. Se te olvidó una cosa James. ― Dijo tomando la botella de Rom en sus manos. ― Ustedes no han ayudado en una mierda. ¡Todo lo que ustedes tienen lo tienen debido a mí! ― Harper respondió furioso. ― Y Hasta donde yo lo veo, ¡No Has Hecho nada Más Que Joderme A Mí!
― Harper, tranquilo. ― James dijo nervioso por la actitud del presidente de Lambs.
― Y dime. ¿Como quieres que esté tranquilo? Tengo más de 80 Hermanos muertos, dos clubes en ruinas, una deuda de más de 1,000,000,00. Dólares a esos rusos Y lo peor de todo. ¡Sons Aún no Desaparece del Puto Mapa!― Harper exclamó lanzando la botella a la misma pared haciendo que esta se rompiera en varios fragmentos. ― Debo admitir… Que creía que eras inteligente James, ya sabes, por añadir a esas putitas a tus filas, son buenos escudos de carne, ¿qué pensarías si en este momento las asesino en frente de tus ojos? ¿Has escuchado a una mujer gritar de dolor? Es tan placentero, más cuando usas un cuchillo, ¿te gustaría ver eso? Como se retuercen, chillan y lloran de dolor. Y más cuando las quiebras, el sentimiento de ver esa mirada de horror es tan excitante, me hace querer intentarlo frente a ti solo para que sientas lo que es perder a alguien que te importa frente a tus ojos.
― ¡No! ¡No Harper! ― Gritó aterrado James. ― ¡No lo hagas, no mates a nadie del club!
El presidente de los Angels podría sentir la rabia en las Unholy Gals, sentimiento únicamente superado por el terror que les provocaba ver la masa de Lambs rodeándolos como verdugos.
James se sentía acorralado, el club podría desaparecer en un segundo. No entendía qué había salido mal, no hicieron nada para provocar la ira de los Lambs. Lo único que buscaba era proteger a su club de la batalla entre Sons y Lambs, y estaba viendo que había fallado totalmente.
― ¿Y Por qué No? Dime una razón de la que por qué no deba hacerlo. ― Preguntó furioso mientras veía como el presidente de Angels comenzaba a desesperarse.
― Nosotros no hemos hecho nada para hacerlos enojar. ― James respondió firme, aunque un poco quebrado por los pensamientos que inundaban su mente. ― Yo te he apoyado en todo lo que he podido. Tú lo sabes mejor que nadie, jamás he hecho algo para que Lambs estuviera en una posición crítica. Sabes qué Sons pudo haber puesto las marcas para incriminarnos.
― ¿Y cómo me aseguras tú qué no fueron ustedes? ― Harper preguntó de vuelta con el ceño fruncido.
― Nosotros no marcaríamos los clubs que atacamos después de haber hecho un trato con ustedes, eso sería muy estúpido. Y nosotros no somos estúpidos.
― Son unos cobardes de mierda. ― Dijo Harper. ― Jackal, pásame otra botella.
Un Lamb gigantesco como un gorila automáticamente le pasó otra botella, y mientras la destapaba, le pareció ver que más Lambs entraban por la puerta, obligando a los Angels a apiñarse como corderos. James sintió un escalofrío al ver que cualquier tiro daría en uno de sus hermanos.
― Nosotros no somos cobardes. Hemos peleado las mismas batallas, los mismos enemigos, el mismo objetivo de acabar con S.A.M.C.R.O.― James respondió mirando de frente a Harper.
― Pero no han hecho una mierda para acabar con Sons, nosotros hemos puesto las manos en el lodo para que después ustedes salgan impunes. Son cobardes, ustedes son unos putos cobardes. ― Harper respondió haciendo que James retrocediera.
― Nosotros también hemos sufrido bajas por arte de Sons. Nosotros los hemos enfrentado. ― James respondió con frustración creciente. ― Nosotros también los hemos enfrentado, pero la última vez que lo hicimos perdimos a la mayor parte de nuestro club. Tardamos mucho tiempo en recuperarnos de ese golpe y es por eso por lo que quería volver a levantar el club antes de que volviéramos a atacar… Hemos hecho todo esto para acabar con Sons.
― Pues lo hacen de puta pena. ― Dijo Harper acercándose a él, y James comenzó inconscientemente a retroceder ante su avance. ― Dices que los Sons acabaron con casi todo el club, la verdad es que no me sorprende. Son peor que inútiles. Son una mierda de club, apenas alcanzan para limpiar nuestras botas.
― Deja de hablar mal de mi club. ― Murmuró James entre dientes, y Harper se rio. Rápido como un rayo, lo golpeó en el estómago.
― Esta cosa no merece llamarse club de motociclistas. ― Dijo él. ― Ni siquiera pueden hacer una cosa bien.
― Pero hemos luchado, y los que quedamos aún podemos dar testimonio de que Sons… Ellos son…, son... Son tan persistentes. Pareciera que cada vez que los hieren ellos se levantan con más fuerza. Y toman represalias, y parece que las toman de una manera minuciosa, estratégicamente. Planean cada movimiento para que cuando acierten el golpe este sea lo más doloroso posible. ― James respondió con ese pensamiento qué había rondado su mente. ― Tú sabes como yo… Qué Sons es así. Mientras más los derribes más duros y fuertes se levantan, como si en realidad no temieran a morir. Solo a llevarse a todos al infierno con ellos.
Harper ante esas palabras se quedó en silencio, era cierto. Sons parecía ser así. Ellos los habían golpeado una y otra y otra, y otra y otra vez. Pero cuando ellos tomaban represalias podían hacer tambalear a todo un club, empresa, o a hombres con poder.
Había escuchado que ellos habían asesinado a Damon Pope y a su sucesor sin ningún rastro de miedo o de dudas.
― Tienes razón en esa parte, pero, aun así. ― Harper volteó a ver nuevamente a James. ― ¿Ustedes qué han hecho para mantenerlos a raya como nosotros?
― Hemos colaborado con ustedes cuando no pudimos enfrentarlos con armas. ― Dijo James sosteniéndole la mirada. ― Mira, Harper, si vas a ir a atacar a los Sons, podemos ir a ayudarte...
― No, por ahora no necesito tontos que me atajen las balas. ― Dijo Harper reflexionando sobre lo dicho. ― No vamos a ir a atacar a los Sons, no aún. Quería venir a hablar y dejarte claras varias cosas, porque creo que pensaste que mi club es tan débil como el tuyo.
― Mi club no es débil, Harper. ― Dijo él, sintiendo que el aire estaba cargado de fatalidad.
― Es débil. ― Respondió riendo. ― Si quiero lo eliminó en una hora.
― No lo harías. ― James dijo Seriamente. Haciendo qué Harper sonreirá por esas palabras.
― Qué bueno qué dijiste eso. ― Harper le dio un cabezazo haciendo que James cayera al suelo por el golpe, le había dado justamente en el ojo derecho. Algunos Angels quisieron ayudar a su presidente. Hasta que todos comenzaron a sentir que los comenzaban a apuntar, los sometían y los golpeaban para que se quedaran dónde estaban. Solo para poner sus respectivas armas en sus cabezas, nucas y frentes. ― Bien. Parece ser ahora hablamos en serio. ― Dijo agachándose a ver al presidente de Angels a sus pies. ― Enséñame qué no eres un gusano débil. ― Dijo incitando a James a qué lo golpeará. Mientras se quitaba su chaleco y se lo entregaba a uno de sus hermanos.
― ¡Hijo de...― James se levantó y le lanzó un fuerte golpe a Harper, el cual tomó golpe de lleno en el rostro.
― ¡Sí Así Es! ― Harper exclamó con emoción sintiendo el dolor en su rostro. ― ¡Demuéstrame Que No Eres Un Pedazo De Mierda Inútil!― Gritó haciendo qué James tratará de abalanzarse a él.
El presidente de los Angels se lanzó contra el presidente Lamb y lo derribó. Logró asestarle varios golpes, y los Angels se atrevieron a gritar para animarlo y vitorearlo. James le asestó más golpes, y sintió que le estaba ganando al presidente Lamb. Eso lo hizo sentir como un héroe para su club.
Entonces, notó que Harper no paraba de reírse, como si sus golpes fueran una broma.
― Eres tan inútil, James. ― Dijo asestándole un golpe en la mandíbula que casi lo hizo saltar, y cayo de espaldas contra el piso. Desde ahí, vio a Harper levantarse como si ningún golpe le hubiera hecho daño, como si la sangre que salía de su nariz no fuese nada.
James jamás había sentido tanto miedo.
― Pero… ¡¿Por Qué?!― James Exclamó tratando de levantarse del suelo.
― Por qué eres débil. ¡ERES DÉBIL!― Harper pateó el rostro de James haciendo qué este quedará completamente aturdido. ― Por eso, los fuertes sobreviven. Y los débiles mueren. Es la supremacía, el orden natural de las cosas. Por eso las razas superiores tienen supremacía sobre las razas débiles. Por qué no tienen los que tiene los huevos de sobrevivir. ¡Pero Nosotros Sí! ― Gritó Pisando a James fuertemente.
― Yo… Yo no... ― James trató de levantarse aún con la presión del pie del presidente de Lambs en su espalda.
― Yo pensé que tú también pertenecías a la raza superior James. ― Harper dijo mirando hacia abajo. ― Pero me doy cuenta de que tú no eres menos que un puto negro de mierda...
― ¡Ya déjalo! ― Gritó Dusty, haciendo que un Lamb lo golpeara en la nuca su arma, y el Angel of Death cayó aturdido. Los otros moteros querían lanzarse contra Harper, protegerse, atacar a los Lambs, pero estos los golpeaban con las armas o los apuntaban, amenazándolos con disparar.
― Por..., por favor, Harper― Dijo James tratando de levantarse, pero el presidente Lamb hundió con más fuerza su pie contra su espalda, haciéndole gritar de dolor antes de poder hablar. ― N-no dañes a mis hermanos.
― Patético. ― Dijo él, escupiéndole en la espalda. ― No sé cómo arruinaste tanto tu genética, tal vez tu abuelo era un irlandés de mierda. ― Harper lo tomó con fuerza del chaleco y lo arrastró a la salida. ― Eres basura. ― Dijo dando una patada a la puerta para abrirla. ― ¡Y Como basura Tu Perteneces A La Tierra! ― Exclamó lanzándolo hacia el concreto. James se levantó adolorido con el rostro, la espalda y los brazos doliéndole.
― Yo… Yo No.…― James se levantó con el rostro cubierto de tierra y sangre. ― Yo no soy basura. ― Se levantó dándole la cara nuevamente a Harper.
― Eres un gusano, débil e insignificante. Tu perteneces a la tierra y el lodo. ― Harper dijo con desprecio mientras se acercaba a James.
El presidente de los Angels of Death corrió para asestarle un golpe, que Harper detuvo con la mano. James logró darle un golpe en el rostro, pero la sonrisa del presidente de los Lambs of Satan parecía decir que se lo había permitido a voluntad.
― Eres débil como un puto gato. ― Respondió dándole un fuerte puñetazo en el rostro, que lo hizo retroceder más de lo que habría querido. ― Aunque es adecuado, tu club es débil, eres exactamente igual a todos tus hermanos. Una mierda totalmente inútil.
― Yo… Nosotros no somos débiles. ― James respondió limpiándose el rostro con la manga de su camisa. ― Somos más fuertes de lo que dices. ― Dijo jadeando cansado y adolorido. ― Si fuéramos débiles, nos habríamos rendido, pero nos seguimos levantando a pesar de sus represalias, a pesar de sus ataques y de nuestros muertos nos seguimos levantando. Nosotros Hemos Sobrevivido.
― Qué respuesta tan patética para un hombre tan patético. ― Harper respondió acercándose. ― Los muertos nos pueden levantarse como putos zombies. ― James quiso volver a golpearlo, pero Harper le dio un cabezazo que lo derribó completamente. ― Ustedes solo caen, como miserables cucarachas en un basurero. Alimentándose de la porquería y mugre. ― Harper lo agarró de la playera para levantarlo y acto seguido golpeó su rostro con fuerza. ― Supervivencia no es levantarse cuando te derribaron― Lo volvió a golpear con la misma fuerza. ― Es ser apto, es comer o ser comido, es tener supremacía sobre los demás, Eso es sobrevivir. ― Y una vez más lo golpeaba haciendo que su nariz boca y frente sangrarán. ― ¿Tú qué mierda vas a saber de sobrevivir si toda tu vida te has arrastrado como un vil gusano?
James abrió la boca para tratar de responder, pero un golpe lo silencio. Cada vez que trataba de levantarse, Harper lo devolvía al suelo. Cuando intentaba hablar, lo acallaba de un solo golpe.
— N-Nosotros somos fuertes. — Murmuró apenas. — Pudimos enfrentar a Sons.
— Y eso casi los destruye. Ni siquiera se atrevieron a pelear contra nosotros, porque sabían que eran terriblemente débiles en comparación. Nuestras presas, eso son ustedes. Unos putos buitres que van haciendo donde todo lo tienen más fácil. Por eso no me sorprende que cambien de bando, una y otra vez. No me sorprendería si trabajaran para Sons.
― Y sí es cierto… Y si es cierto que nosotros somos débiles...― James miró nuevamente a Harper. ― ¿Por qué ustedes aún no han eliminado a Sons? ― Preguntó haciendo que Harper lo volviera a golpear con más furia.
― ¡Cállate! ― Harper exclamó rabiando por esas palabras.
― U-Ustedes… Di-Dice-con ser… Fuertes… Pe-Pero… Pero Sons Los Ha Superado. ― James volvió a responder debilitado.
― ¡DIJE QUE TE CALLARAS!― Harper Gritó con aún más furia mientras lo volvía a golpear.
― ¿Es-Es Qué… Toz Es que acaso… ¿Es que acaso estás enojado con nosotros por ser débiles… Siendo que ustedes no son la raza superior?
Harper comenzó a Estrangular a James en el piso con tanta fuerza que parecía que los ojos del presidente de Angels Iban a salir de sus cuencas.
Se había dado cuenta. James se había dado cuenta, lo que más le dolía a Harper. Lo que más lo mortificaba y lo que más lo hacía rabiar como un perro, era que él no era lo que decía ser. Qué no era lo aquello de lo qué tanto se enorgullecía y gritaba.
Era de un club Inferior a Sons y de una Raza aún más Inferior.
Y ese descubrimiento lo iba a llevar a la tumba, hasta que súbitamente las manos de su atacante dejaron de estrujar su cuello.
Cuando pudo ver finalmente pudo apreciar que Uno de sus hermanos se había abalanzado a Harper y ahora él le daba batalla.
James quiso gritar para impedir que lo golpearan y se ensañaran con él, o que lo mataran de un solo tiro. Pudo oír como las armas de los Lambs se preparaban para disparar.
― ¡No! ― Gritó a todo lo que pudieron dar sus pulmones. ― ¡No disparen!
― ¡Veamos Que Tan Fuerte Eres, Hijo de Puta! ― Oyó la inconfundible voz de Warren, descargando un golpe tras otro.
James trató de levantarse para detenerlo, o al menos, detener las balas que le dispararían.
— ¡Dejen Que Yo Me Encargue De Esta Rata! — Oyó la furiosa voz de Harper, repuesto ya de la sorpresa inicial del ataque.
― ¡Vamos!― Warren Gritó con Ira para qué Harper lo atacará. ― ¡Vamos Basura Blanca Has Tu Peor Intento!― Exclamó quitándose el chaleco para arrojarlo al suelo
― ¡Estás Muerto Perra!― Harper Gritó contraatacando a Warren el cual recibió un fuerte golpe en la cara, pero en vez de retroceder Warren aplicó una llave de lucha, tomando el brazo de Harper y usando sus propios brazos para someterlo.
Warren lo agarró del cuello y con la misma fuerza que Harper Ejercía pudo desequilibrarlo y azotarlo contra el suelo.
― ¿¡Ya No Eres Tan Rudo Verdad!?― Gritó mirando cómo se levantaba de aquel movimiento. ― ¿¡Qué Éramos Débiles!? ¿¡EH!? ¡Pues Para Mí Tú No Eres Más Que Un Puto Nazi De Mierda!
El grito de Harper fue más bien un rugido, que casi hizo vibrar las ventanas del club. Como una bestia cargó nuevamente contra Warren, quien en el último momento corrió a su encuentro. Harper trató de golpear su rostro, pero Warren se agacho, y en el mismo movimiento, sujeto a Harper por las piernas y lo levantó, dejándolo caer de frente, cuan largo era, sobre el suelo. El presidente Lamb logró proteger su rostro con sus manos, pero aun así permaneció tirado unos minutos, tratando de entender que estaba pasando.
— ¡Te Llenas La Puta Boca Diciendo Que Eres El Mas Fuerte!— Le gritó Warren. — ¿Qué Mierda Dices Ahora? — Warren agarró la cabeza de Harper y este lo golpeó una y otra vez en el rostro.
Pero entonces Warren lo levantó y comenzó a azotar su cabeza contra el pavimento, él estaba más que decidido a acabar con Harper. El cual se resistía a que nuevamente hiciera eso, Pero Warren era aún más fuerte que él y su fuerza había aumentado por un impulso Asesino y Animal.
― ¡Esa Supremacía De La Que Tanto Alardeas Es Pura Mierda! ― Warren Gritó golpeando duramente en el rostro a Harper. ― ¡Solo Eres Otro Blanco De Mierda Que Se Cree Superior!― Warren volvió a azotar la cabeza de Harper en el pavimento. ― Pues te diré algo. Si de verdad eres tan superior ¿¡Entonces Porqué No Fuiste A Las puertas de Sons A Joderlos a Ellos!?
― Hijo de...― Harper trató de contrarrestar, pero estaba aturdido, esos dos golpes en el pavimento lo habían dejado en ese estado. Estaba completamente indefenso.
― Yo te diré por qué. Por qué tú les Temes. ― Warren volvió a azotarlo en el suelo con el objetivo de romperle el cráneo. ― ¡Por Qué Tú Eres De La Raza Inferi… Aghk! ― Warren fue golpeado en la cabeza por un arma de fuego perteneciente a otro Lamb. El cual lo alejó temporalmente de Harper. Warren al voltear la cabeza pudo ver al qué lo había golpeado junto a otros dos. Qué comenzaron a golpearlo y patearlo en el suelo.
― ¡Hijos de… PUTA! ¡Montoneros De Mierda!― Warren gritó agarrándose la cabeza mientras seguía siendo apaleado por los Lambs. Mientras que un cuarto se acercaba a Levantar a su presidente.
― ¿Estás bien Harp?
― S-Sí, denle una buena paliza a ese hijo de puta. ― Contestó el presidente Lamb.
Quiso levantarse, pero la cabeza le daba demasiadas vueltas, y solo veía como le daban golpes a Warren, a pesar de los gritos desesperados de James rogando por que se detuvieran.
No esperaba que lo atacaran así, ni mucho menos que lo pusieran contra el suelo. Se sentía furioso, lo habían expuesto frente a su club. Y era hora de hacer lo que habían ido a hacer.
Darles una lección a los Angels of Death.
― Tráiganlos a Todos. ― Pidió haciendo que los demás salieran a ver cómo estaban las cosas, Los Ángeles quedaron impactados al ver como golpeaban brutalmente a Warren, como James estaba de rodillas y ensangrentado pidiendo que se detuvieran y como el presidente de Lambs se levantaba del suelo en iguales condiciones que James. ― ¡Al Suelo Y Las Manos Sobre La Cabeza! ― Gritó con furia mientras seguían golpeando a Warren en el suelo. Harper respiró como un perro rabioso por lo que les habían hecho pasar. Pero entonces se relajó unos instantes. ― Bueno… Parece ser que su club no está lleno de pequeñas maricas. Debo admitir que quizás ustedes no son un pedazo de mierda, pero estoy enojado. ― Harper dijo mientras uno de sus hermanos le daba su chaleco. ― Así que, si alguien más quiere que le demos una paliza como al valiente ese de ahí. ¡Que de un puto Paso Al FRENTE!
Los Angels miraban a su presidente, totalmente herido, y veían como golpeaban ferozmente a Warren, una y otra vez. Las chicas se miraron entre ellas, conscientes de lo que los Lambs le harían a cada una.
Los Angels se miraron aterrados, solo querían sobrevivir y que esa pesadilla se acabara de una vez.
Entonces, Dusty se puso de pie.
― ¡Golpéenme a mí también, hijos de puta! ― Gritó él.
Y detrás, Jones igual se puso de pie.
― ¡Y a mí! ― Gritó de igual manera.
Dusty y Jones fueron rápidamente tumbados al suelo por golpes a la cabeza dados con saña por las armas de los Lambs. Los cuales los volvieron a arrodillar en el suelo.
― Vaya qué tienen huevos. ― Harper dijo mientras nuevamente se colocaba el chaleco. ― Pero no los suficientes. ― Harper entonces se acercó a James el cual seguía viendo como golpeaban a Warren en el suelo. ― Y bien… Aquí estamos, puedo ver, que tu club no es el lugar lleno de mariquitas qué dije que era, algunos de ustedes tienen huevos, pero aun así no pienso cambiar mi visión con respecto a ti. ― Harper le habló haciendo que James le regresara la mirada.
― Por favor. ¡Ya no lastimes más a Warren! ― James exclamó haciendo que Harper lo callará de un golpe que lo volvió a tumbar a suelo.
― Él no estaría en esa situación si tú no hubieras sido una perra débil. Es tu culpa que él esté sufriendo por tu debilidad, es tu culpa que nosotros estemos aquí. ¡Y Es tu Culpa Qué Todo esto esté Pasando James!― Harper Gritó con rabia en su mirada.
― ¡Pero Nosotros No Hicimos Nada Para Merecernos Esto!― James exclamó de vuelta.
― Error, tú los enviaste a una trampa. Tú me prometiste que me darías mis armas y tú me Prometiste qué tendríamos represalias. ¡Todo Esto Es Tu Culpa!
— No, no, hice lo que pediste — Susurró James adolorido. — Toda la información era correcta, los Sons iban a estar desprevenidos, era la emboscada perfecta...
— Si, ¡PERO PARA NOSOTROS!— Gritó furioso Harper. — Llegamos confiados de que los Sons of Anarchy iban a estar ebrios o distraídos, pensábamos que los íbamos a fusilar fácilmente, pero no, perdí a tantos hermanos en esa puta emboscada, y todo por la información de mierda que nos disté. Todo es tu culpa, James.
― Pero debían haber caído… Ellos debían ser fáciles de emboscar, no podían defenderse yo los había estado siguiendo. ― James respondió mirando hacia arriba. ― Si todo esto es por eso, te juro que yo jamás los he traicionado. No sé cómo mierda pudieron defenderse. Ese día no pudieron haberlos hecho.
― Eso es mierda. ― Harper respondió con rabia en su voz. ― Como mierda fue qué perdí a tantos hermanos si no les dijiste nada ¿¡Eh!? ¡¿Si ellos no podían defenderse entonces como mierda explicas qué perdí a casi todo mi equipo de asalto esa Puta Noche?!― Preguntó sacando su pistola de debajo de su chaleco para apuntarle a la cabeza a James.
Hasta que todos escucharon un ruido, el inconfundible ruido de dos motocicletas que se acercaban al estacionamiento del club.
Se quedaron un segundo en silencio, oyendo como se estacionaban. Definitivamente debían ser Angels que llegaban a la supuesta reunión.
― Vienen dos rezagados. ― Dijo Jackal, escupiendo al suelo.
― Ve y mátalos, ya estoy harto de este club de mierda y sus miembros. ― Gruñó Harper, y la alarma se encendió en todos los Angels of Death acorralados.
― ¡No, espera! ― Gritó Tabby. ― No es necesario matarlos, no saben qué pasa aquí, ¡los tomarás desprevenidos!
― ¡Cállate Puta! ― Gritó el Lamb qué le apuntaba a Tabby la cual esperaba un fuerte golpe en su cráneo.
― Po-Por Favor, solo… Solo dejen que ella los reciba. N-Nono los lastimen por-por favor. ― Fran dijo tratando de hacer entrar en razón a los Lambs los cuales solo veían a su presidente esperando indicaciones.
En ese Punto Harper miraba a James con furia y rabia en su ser, pero aun así quería hacerlo sufrir más, y si podía usar a esas personas que habían llegado para amenazarlo más entonces aquellos Angels serían como una moneda de cambio para obtener lo que él quería.
― Por favor, nadie tiene porqué morir… Y menos personas que no tienen nada que ver con esto. ― Fran volvió a hablar con los nervios creciendo en su espalda.
— Bien, perra. — Dijo Harper señalando a Tabby con la pistola. — Puedes ir a ver quiénes son, y los traes para acá sin desviarse ni un puto centímetro. Si escapas, te mato y mato a otro Angel, si les avisas y corren, los mato a los tres y a otros Angels, y si les avisas para que nos ataquen entonces matamos a todo el puto club, ¿te quedó claro?
— S-Si. — Respondió ella, aterrada. — Los traeré sin que sospechen nada.
Al decir eso, no podía evitar pensar que era una rata traidora.
Mientras que las dos chicas que habían estado relegadas se habían adentrado al club, todo estaba en un silencio algo sepulcral y la idea de que fuera algo malo saltó a la mente de ambas.
Hasta que una chica algo más joven que ella entró de la parte trasera y al verlas no pudo hacer más que acercarse a verlas. Se veía nerviosa y ansiosa, eso no les agradaba a las dos.
— ¿Qué sucede Tabby? — Luna preguntó preocupada al ver el rostro de su amiga.
— ¿Dónde demonios estaban? La reunión empezó desde hace unas horas. — Preguntó aún con la ansiedad creciente.
— Eh, estábamos en casa de mis padres. ¿Qué pasó mientras no estábamos? — Luna preguntó con creciente curiosidad en su interior.
— Es James, no sé qué hizo, pero parece ser que hizo un trato. — Tabby respondió guiando a sus compañeras a la parte trasera del club.
— ¿Qué clase de Trato? — Ash preguntó con nervios crecientes.
— De los que no nos gustan negociar. — Respondió abriendo la puerta. Y ambas al mirar afuera lo primero que pudieron apreciar fue el logo del cordero demoníaco plasmado en un lado de una camioneta. Y varias motocicletas aparcadas junto a ella, Luna reconoció ese Logo y por un momento sintió un escalofrío.
Los Corderos de Satán estaban ahí.
— James, te había dicho qué joder conmigo no era recomendable. — El presidente de Lambs un hombre rapado y fornido le hablaba a otro que estaba de rodillas mientras le apuntaba con una Colt 1911. Ambos estaban en un estado deplorable, Luna pudo sospechar que ellos habían tenido una pelea y que por eso esa escena tenía lugar en ese preciso momento.
Luna por poco sacaba su Beretta 9mm, pero sintió que alguien le apuntaba por detrás de la pared.
— Tranquilas Muñecas, vayan a formarse y no hagan nada estúpido. — Dijo un hombre el cual le apuntaba a la cabeza con una Glock a Luna y señalaba a sus compañeros que se encontraban de rodillas y apuntados por otros hombres armados.
Eran Luna y Ashley, y si los Angels hubieran podido gritar, los habrían hecho. La confusión y el temor eran notables en sus rostros, y algunos Lambs se rieron al verlas.
— Teníamos un Trato James, Me prometiste qué Sons estaría descubierta. Yo te pagué por esa información y por qué ellos no podrían defenderse. — Dijo lentamente Harper mientras James temblaba de terror.
— No podían… Ellos… Estaban festejando, debían de estar menos qué preparados para una emboscada — Respondió James, y Luna pareció sobresaltarse por lo que decía.
— ¿Aja? Y dime, ¿por qué de mis tres camionetas sólo regresó una? — preguntó Harper, apretando su pistola en la frente de James.
— No lo sé… No lo sé, ellos estaban ebrios y estaban festejando con esos corredores callejeros de mierda. — Respondió James con completa honestidad y miedo por lo que él podría hacerle a uno de sus hermanos o hermanas, algo que el presidente de Lambs no creyó.
— A ver… Tú me prometiste armas, tú me prometiste represalias y tú me prometiste que recuperaremos toda la inversión que perdimos ese puto día. — Dijo el presidente de Lambs con furia resaltada en sus ojos. — Y tú me dijiste que ellos serían un blanco fácil. ¿No es así?
— Sí…
— ¿Entonces explícame como mierda perdí 9 hombres en ese asalto que tú me prometiste que sería fácil? — Volvió a preguntar con ira en sus palabras.
— N-No sé qué pasó. — Dijo aterrado el presidente Angel of Death. — Qui-Quizás u-uno llegó tarde.
— Genial, ahora resulta que perdí nueve de mis hermanos porque un puto Son llegó tarde. — Murmuró el líder Lamb presionando el arma contra su cabeza. — Una mierda de explicación, James. Si eres una puta rata dilo ya y tu muerte será más rápida.
El corazón de Luna se aceleró, eso parecía una pesadilla. En cualquier momento podría morir y no se habría despedido de Larsy, ni habría podido hablar con Lincoln. Esa realmente no era su semana.
— E-Escucha Harper… Yo no te mentí, yo no dije nada que no fuera cierto. Ellos no podían haber respondido. No podían. — Dijo para ser golpeado nuevamente en el rostro por el arma del presidente de Lambs.
— Eso es pura mierda. — Dijo Harper, dejando que James se sobaba el rostro después de ese golpe. — ¿Sabes cuánto les debemos a esos putos Rojos de mierda? Les debemos más de una puta fortuna por esas armas, ¿y sabes quien tiene esas armas?
— Sons...— Respondió James casi en un susurro.
— Así es, ¿pero adivina qué James? Parece ser que ustedes son quienes nos han estado chingando toda esta puta semana, qué casualidad que cuando nosotros atacamos a Sons, luego ellos nos atacan y más aún saben cómo atacar y contraatacar. — dijo Harper mirando al presidente de Angels desde arriba. — No será qué nos has estado viendo la cara y ahora te estás aliando con los putos Sons para arruinar nuestros negocios, ¿verdad? Por qué de la forma que lo veo, si es que lo has hecho entonces teñiré todo este lugar de rojo y te obligare a ver cada detalle por Intenta joder con nosotros.
— No, no, jamás haríamos eso. — Dijo James, tratando infructuosamente de controlarse, pero la situación lo llevaba al límite. — Sabes que nosotros jamás haríamos tratos así con los Sons.
— Sí, conozco su historia, pero ya no me dan confianza. — Dijo el Lamb apuntando con total frialdad a un aterrado Prospect. — Tu club es una mierda, James. Puedo acabarlo complementa mente este día y nadie vendrá a vengarlos. ¡Les di la puta mano, pero no me han servido para nada!
— No… ¡Yo los he tratado de apoyar! he hecho lo que he podido para ayudarles a acabar con Sons. Y tú sabes qué lo he hecho. — James respondió con desesperación, deseando que no le hiciera ningún daño a sus hermanos o hermanas, era lo único que él pedía-
— ¿Ah sí? ¡¿Y Por qué Aún Sons No Ha Sido Puesto A Raya ¿¡Eh!? ¡Ellos Nos Han Costado Muchos Hombres Armas Y Dinero!— Harper se acercó al presidente del Angels qué arrodillado temblaba por el dolor de su cuerpo y por qué no le hicieran nada a él o a sus hermanos y hermanas. — Dime, ¿qué voy a hacer contigo? Puedo matarte aquí y ahora y llevarme a tus angelitas, créeme qué nos servirían muy bien en el club. — El Lamb señaló a las chicas las cuales veían con impotencia como los demás hombres reían y ya tenían la idea de saborearlas. Luna solo los miró con rabia por lo que ellos se imaginaban hacer con ella, sus hermanas y con Ashley
— ¿Qué es lo que quieres? Solo dímelo… Quie… Quieres que valla contigo lo haré… pero deja a mis chicas en paz. — James rogó penosamente haciendo que el presidente de Lambs lo tomara bruscamente del rostro con una mano para que lo viera a los ojos.
— ¡Quiero MI Dinero Y MIS Armas! — Harper amenazó mirando con furia a los ojos de James. — Y esta vez tú vas a tener que arriesgar el culo de tus Hombres y tus Putas, no sé cómo lo vayan a hacer, pero yo ya perdí a muchos hermanos, Te daré solo una semana para que me des lo qué quiero o vendremos aquí y te voy a hacer un cagadero ¿Entendido?
— No podremos conseguir esas armas en una semana… Dame tiempo por favor, solo dos semanas y te prometo que tendremos todo tu dinero y tus armas. — James pidió al presidente de Lambs haciendo que este lo viera con una seriedad tan fría como el hielo.
— ¿Dos semanas…? Bien, pero te daré una advertencia, cuando venga. Quiero mis armas y mi dinero. Y si no tienes eso tú me las vas a pagar ¿Ha quedado claro? — Preguntó el presidente de Lambs recibiendo como respuesta un asentimiento con la cabeza por parte del presidente de Angels. — No estoy convencido… ¿Ustedes qué opinan chicos? ¿Están convencidos de esa mierda de respuesta? —
Todos los Lambs presentes negaron. Al unísono haciendo que los Angels mirarán nerviosos a su alrededor.
— Entonces me voy a asegurar de qué me convenzas. — Harper chasqueó los dedos y entonces ¡Blam! James miró a sus espaldas para ver qué le habían volado la cabeza a Jimmy.
— ¡NO! — James gritó al ver al muchacho caer al suelo muerto, mientras que una de sus Gals Gritaba al ver cómo habían asesinado al pobre Prospect, en ese punto Luna se había dado cuenta que ellos iban completamente en serio. — No. No hagas esto, haré lo que quieras. ¡Pero por favor no hagas esto! — Exclamó con desesperación mientras que Luna veía con horror la sangre y los sesos del pobre muchacho que salpicaba el suelo.
— Aún no me convences. — Chasqueó otra vez sus dedos y esta vez los Lambs que habían estado golpeando a Warren asintieron haciendo que uno le diera el tiro de gracia en la cabeza, haciendo que su cerebro saliera por su nariz y oídos. James miró conmocionado como su hermano. Aquél que lo había defendido con valor ahora yacía muerto en el suelo con la sangre y los sesos esparcidos alrededor de lo que quedaba de su cráneo.
Por un momento, el tiempo pareció frenarse, congelarse y extenderse hasta el infinito. Warren había sido uno de sus mejores hombres, un Ángel of Death respetado por todo el club. Y yacía totalmente desfigurado por el tiro, al igual que el desdichado Prospect. Apenas hace unos días le había preguntado si podía enseñarle a tocar la guitarra.
— ¡Detente, Harper! — Gritó James, apretando los puños con tanta fuerza que comenzaron a sangrar nuevamente.
— ¡Ya basta! — Gritó Luna, desesperada y un Lamb la silencio golpeándola en el estómago, mientras que otro la agarraba de cabellos para ponerle el cañón de su Makarov en la cabeza.
— Hmmm… No esperen—dijo Harper, mirando a Luna mientras la golpeaban— Tráiganla aquí. —bastó esa sola orden para que los demás la llevaran ante él.
— ¡No! ¡Luna No! ¡No!— Ashley gritaba desesperada mientras que otros Lambs la detenían de ir a ayudarla.
— Ash ¡Ashley! — Luna gritó de regreso tratando de tomar la mano de Ashley quien fue golpeada y sometida por uno de los hombres que la sostenía.
Mientras qué Luna, aunque intentaba forcejear no pudo hacer nada al sentir que Harper la agarraba del por atrás del chaleco y le colocaba el cañón de su pistola en la nuca.
Era su fin… Era el fin de su camino, era el fin de todo, todos sus sueños, sus esperanzas, sus ilusiones. Todo se acabaría ahí.
Jamás podría casarse con Ashley, Jamás volvería a ver a su hija, jamás volvería a ver a su familia, jamás volvería a ver a su hermano. Todo se había terminado y ella arrodillada, y temblando de miedo solo podía sentir el cañón del arma en su nuca con lágrimas rodando por sus mejillas.
— No… No hagas esto. — James rogó mirando como el Lamb agarraba a una de sus hermanas. — Po-Por favor no… No hagas esto.
— No lo sé James. — Harper dijo mirándolo a los ojos. — No estoy convencido de que lo hagas. Después de todo eres un puto gusano de mierda. — Apretó el martillo de su pistola para apretar el gatillo en cualquier segundo. — Puedo Matar a esta perra aquí y ahora para qué me convenzas y puede que aún no lo hagas
— Por Favor… Por… Por favor, Haré lo que sea… Te daré tus armas, te daré tu dinero. Pero por favor no hagas esto. — James rogó arrodillándose ante él, como el miserable gusano esperando piedad. — No lo hagas Harper…. No mates a nadie más por favor.
Harper lo miró quebrarse, llorando y rogando por la vida de su hermana, mientras que ella solo sentía como su vida pendía de si Harper creía en las palabras de James. Rogaba que las creyera. No quería morir, no así, no de esa forma.
No quería morir de esa forma.
— Así es como te quería ver, esa era la clase de mirada que quería ver en ti, como lo que eres un gusano insignificante. Me acabas de convencer pedazo de mierda, pero escucha bien. Quiero mi dinero, quiero mis armas. Tienes solo 2 semanas para darme lo que es mío. Y si no lo tienes mataré a todas tus chicas frente a tus ojos, pero quizás nos divirtamos un poco con ellas, luego iré por sus familias y te mantendré vivo solo para hacerte ver todo lo que qué nos hiciste hacer. Luego te mantendré vivo por un tiempo, únicamente para que anheles qué te mate solo para que vivas arrepintiéndote por cada cosa qué hiciste, por cada una de las personas a las que les fallaste, y cuando ya no te quede nada. Tendrás mi permiso para morir. ¿Entendido?
Esas palabras qué clavaron profundamente en la mente de James el cual asentía y rogaba como un animal, mientras que Luna también rogaba a algún dios que, si estuviera escuchando, por favor qué no la dejará morir así.
— Sí… Sí, lo haré...— Respondió entre lágrimas de arrepentimiento y dolor por haber hecho un trato con ese hombre que acabaría con la vida de una de sus hermanas.
— Bien...— Harper soltó a Luna haciéndola caer de manos mientras mentalmente le agradecía a ese Dios misericordioso al que nunca había rezado hasta en ese momento qué sentía qué iba a morir. — Y solo para asegurarme que cumplirás con tu parte.
El hombre apuntó el arma. Luna al escuchar el seguro de la pistola cerró los ojos fuertemente. ¡Blam! Pensó que ese maldito la había asesinado… Por un momento su mente se nubló y no pudo pensar en nada más, creía que finalmente estaba conociendo la muerte y comenzaba a ver todos sus recuerdos… Si ese era su fin entonces ya no había nada más qué hacer más qué esperar las llamas.
Pero nuevamente sintió el dolor en su vientre, dolor era igual a vida, abrió los ojos y miró sus manos en el suelo, estaba viva… Pero entonces volteó la vista poco a poco a la fila donde todos sus hermanos estaban y se aterró al ver a Tabby, con un agujero el vientre que comenzaba a sangrar y a cubrir su ropa con la misma. Luna apenas podía procesarlo, ella no estaba muerta, pero una amiga de la adolescencia estaba yendo directamente a ese destino que ella iba a tomar.
— Dos semanas...— Dijo Harper alejándose de los congelados motociclistas. No podían creer lo que veían, nadie podía creerlo.
— ¡Tabby! — Gritó Luna, desesperada, corriendo a su lado. Ignorando su dolor, trató de auxiliarla, pero al ver sus manos las vio totalmente rojas.
Y no podían hacer nada. Al menos mientras los Lambs siguieran ahí.
— Luna, no me dejes. — Susurró aterrada Tabby. Apenas podía sentirla.
Los Lambs simplemente miraban, y la rabia crecía en Luna al ver que se reían.
Si no hacían nada pronto, perderían a Tabby.
Harper miró el desastre a su alrededor, los Angels que miraban los cuerpos en el suelo impotentes, las chicas quienes asistían a la que tenía un agujero en el vientre y todos en un estado de shock.
Finalmente habían dejado el mensaje claro. Si no hacían lo qué ellos decían esto se repetiría. Y no solo con tres personas esta vez sería con todo el club.
Se limpió la sangre de su rostro Y miró a James desde la distancia donde estaba.
— Vámonos de aquí, dejemos que estos pedazos de mierda limpien el desastre. — Dijo haciendo que sus compañeros se subieran a la camioneta y que los demás subieran igual a sus motos. Entonces se acercó nuevamente a, James el cual seguía arrodillado en el suelo en estado de shock. Débil e insignificante como un perro, justo como lo quería ver. — Dos semanas. Pedazo De Mierda. — Susurró él amenazó con ira en su voz. Para entonces dirigirse a la camioneta y tomar camino a su club.
— Jesucristo… Jesucristo Tabby...— Luna sujetaba el rostro de su amiga mientras lloraba aterrada por lo que había sucedido.
— Luna… No siento mis piernas...— Dijo la herida llorando por no poder sentir sus extremidades.
— Tranquila, Tabby, si te pones nerviosa será peor. — Dijo Luna, aunque no podía pedirle que se calmara, ella misma estaba demasiado aterrada como para hacer algo por ella.
Y es que muy poco había que hacer para una herida así, salvo ver como ella se marchaba de a poco. Si no sentía sus piernas, casi no faltaba nada.
Luna quería gritar, pero solo las lágrimas lograban salir de sus ojos, llenando sus mejillas de maquillaje corrido.
No podía hacer nada. Y eso la hacía sentirse horrible, casi como si la estuviera traicionando.
— ¡Nos Jodiste! ¡Nos Jodiste A Todos!— Le gritaba Jones al presidente, quien seguía arrodillado.
— ¡Maldita sea, Warren, no mames! ¡¿Por qué Dios?!— Gritaba desesperado un Angel of Death, agarrándose la cabeza al ver los restos de su hermano, en el suelo.
— Jimmy… ¡Jimmy no me dejes! Jimmy… Te amo… No me dejes por favor… ¡No! — rogaba Anya, sujetando entre sus brazos el cuerpo del Prospect, manchando todo su cuerpo de sangre.
Decir que todo era un caos era decir poco. Sentían un vaivén de emociones en su interior, una rara sensación de condena, una rara certeza de que serían destruidos.
Y Luna solo quería ayudar a su amiga.
— Tranquila Tabby Tranquila, yo… Yo te salvaré te lo prometo preciosa te voy a salvar. — Luna dijo mientras sujetaba el vientre de su hermana. — Ash Ayúdame, ¡Ayúdame a Levantarla! — Pedía entre lágrimas mientras Ashley aún seguía en shock.
— Lu-Luna… No-No creo que sea una buena…
— ¡Maldita Sea Ash Está Sufriendo Ayúdame Por favor! — Luna exclamó llorando. — ¡Debemos Llevarla Adentro Ayúdame Ash!
— ¡Luna Cálmate! — Fran gritó igual de aterrada y sufriendo por lo que había sucedido. Pero aún debía mantener la compostura. — ¡Tú lo Dijiste! Esto será mucho peor si te alteras. ¡Cálmate de Una Puta Vez!
— Traigan la camioneta, tenemos que llevarla de inmediato al hospital. — Dijo un Ángel, arrodillándose junto a Tabby. — ¡Rápido!
— En el hospital querrán saber qué pasó. — Dijo otro Ángel.
— ¿¡Y Eso Qué Mierda Importa!?— Gritó Luna furiosa. — ¡Hay que salvarla!
Las lágrimas caían embarradas de maquillaje, dejando líneas negras en su rostro. Ashley trataba de calmarla un poco, sin éxito.
— No se va a salvar si no es en un hospital. — Dijo el primer Angel. — Hay que llevarla allá y vemos qué inventamos.
— Tranquila, tranquila. Yo te tengo… Yo te tengo. — Luna dijo mientras sujetaba el abdomen de Tabby, ya no le importaba tener las manos llenas de sangre. Debía salvarla, debía salvarla.
— Lu-Luna… Luna...— Tabby decía con una voz que poco a poco se desvanecía. — Luna… no siento mis piernas… No siento mis piernas, no siento nada. — Decía una y otra vez, haciendo qué Luna volteara a ver hacia abajo. Solo para ver las extremidades de su hermana.
— No, no te duermas. No te duermas. — Luna pedía mientras trataba de mantenerla despierta. Poniendo sus manos en las mejillas de su hermana. — No te duermas, quédate conmigo Tabby. Quédate conmigo por favor… ¡No Te Vayas! ―
La mujer motociclista abría los ojos y los cerraba intermitentemente, como si le costara mucho estar despierta. El Angel que la auxiliaba no dejaba de apretar la herida, y el transporte tardaba más de lo que Luna habría soportado.
— ¡Donde mierda tienen la puta van!— Gritó desesperada, mientras veía con horror cómo Tabby abría la boca para hablar, pero ningún sonido salía de su garganta. La sangre manchaba su ropa, parecía incluso entrar en sus botas.
No podía soportarlo. No tanto porque fuera sangre, que ya había visto, sino que, porque pertenecía a Tabby, y parecía no parar de perderla.
— ¡Estamos aquí! — Jones Dijo estacionando la camioneta detrás de Luna.
— Ayúdenme a cargarla. — Luna pidió mientras Ash y Fran tomaban a Tabby de brazos y piernas mientras que los otros dos Angels abrían las puertas traseras. — Tra-Tranquila Tabby, Te tengo linda, te tengo. — Dijo aun sosteniendo con fuerza el abdomen de su hermana esperando a que ella no se desvanecerá.
— Lu-Lun... — Tabby la llamó débilmente. — Esto no es tu culpa… Esto. No Es...
Quizás no lo fuera, pero ella lo sentía así. Quizás debió evitar llamar la atención de los malditos Lambs, quizás debió recibir la bala en vez de ella, aunque poco podía hacer estando así.
Mentira. Pudo haber empujado al maldito de Harper. Habría significado que le volarían la cabeza, pero al menos habría salvado a Tabby.
— No dejen de presionar. — Indicó el Angel of Death que las ayudaba.
— ¿No vienes, Scott? — Preguntó Fran.
— Si me reconocen en el hospital, me arrestan de inmediato. — Dijo él.
— ¿Estás seguro? — Fran volvió a preguntar viendo a Scott desde las puertas de la Van.
— No te preocupes Fran… De todas formas. — Scott miró a sus espaldas para ver el desastre que había dejado Lambs. — Necesitarán ayuda para enterrar a los muertos. — Dijo tristemente al ver a Warren y al Prospect muertos.
— Bien… Cuídate. — Fran respondió apartando la mirada.
— Igual ustedes.
Jones aceleró rápidamente y la van pareció saltar sobre el pavimento. Luna no sabía qué hacer, quería llegar rápido pero no le gustaba que Tabby se moviera tanto. Al menos eso la mantenía despierta.
— ¡Tabby, no te vayas! — Le gritaba, desesperada, sujetándola como si no quisiera dejarla partir.
— No fue..., no fue. — Susurraba ella, cada vez más despacio. — No fue tu culpa.
— Tabby, no te vayas. — Dijo Luna sin contener el llanto — ¡¿Maldita Sea No Puedes Ir Más Rápido?!— Le gritó a Jones el cual miró a sus espaldas a ver cómo estaba la situación.
— ¿¡Quieres Llegar A Tiempo Para Salvarle la Puta Vida a Tabby O Qué Nos Arresten!?— Exclamó de regreso Pisando el acelerador a todo lo que podía.
— Si nos arrestan entonces será tu culpa, y si muere Tabby será tu doble culpa, ¡Así Que Deja De Quejarte Y Conduce Maldita Sea! — Fran Le gritó como respuesta a Jones el cual se ahorró las palabras para esquivar los autos de la carretera.
— Lu-Lun… Tranquila Lun.— Ashley le dijo tranquilamente a Luna, ella al igual que sus otras compañeras estaba devastada, pero ella debía calmarlas a las dos. — Por favor, sé qué salvaremos a Tabby. Pero tranquila, de-debemos estar tranquilas.
— ¿Como quieres que Esté tranquila en un momento como este? — Luna volteó a ver a Ashley rápidamente. — ¿Cómo puedes pedirme siquiera eso? — Interrogó llorando por lo que le estaba pasando a su mejor amiga.
— Por qué te amo… Y no quiero verte así, no quiero ver a ninguna de ustedes así. Pero no lograremos nada volviéndonos Locas y perdiendo el control.
Luna respiró pesadamente unos momentos, sintiendo el vaivén de la van y los latidos del corazón de Tabby. Miró a Ash a los ojos, esos ojos que tanto amaba. Ella tenía razón, no podía pensar bien si dejaba que el pánico la consumiera.
Pero no podía evitarlo. Era Tabby, la chica a quien había conocido en su adolescencia, quien al igual que ella compartía el mismo gusto a la música y al rock y el metal. Quien la había apoyado en sus proyectos de música y en su banda. Y además a la que le consiguió una cita con Lincoln. Aún podía imaginarlos juntos. Aún podía recordarla a ella apoyándola cuando supo qué estaba embarazada. Y qué le había ayudado a cuidar a su pequeña Larsy cuando aún era una bebé y Luna aún estaba en tiempo de pruebas para ser una Unholy Gal.
Y ahora estaba malherida en una van.
― Ash, lo lamento. ― Dijo ella mirándola. ―Es que..., Tabby es una hermana para mí. No soporto verla así, no lo soporto.
Su voz se rompió en mil cristales al decir eso, y Ash tuvo que abrazarla para contenerla.
— Shushhh Está bien. — Ashley dijo suavemente al oído de su amada Luna. — Esta bien, yo también la quiero… Yo también la quiero mucho Lun.— Ash dijo mientras dejaba que Luna soltara todo lo que tenía en el pecho. Habría correspondido sin dudarlo al abrazo de Ashley, pero debía seguir presionando la herida de Tabby para qué esta no muriera desangrada.
Mientras Que Jones seguía manejando a prisa al hospital tratando de esquivar los obstáculos en el camino.
— Oye… Si sirve de consuelo, me hubiera gustado que me hubieran disparado a mí. — Dijo a Fran la cual se volteó a verlo.
—¿Y eso a qué viene ahora? — Preguntó confundida por el comentario del conductor.
— Sé… Que puedo llegar a ser un mojón irritable y molesto… Pero, sé que lo que dicen sobre mí no era para dañar emocionalmente, es solo que jamás supe cómo lidiar con ello. Y sé que un disparo no es una violación… Pero yo nunca le he deseado ningún mal a ella o a ti por lo que me dijeron… Soy yo quien debe madurar. — Jones respondió sin apartar la mirada del camino.
— Sí, porque no hablamos de esto cuando lleguemos al puto hospital. ¿De Acuerdo? — Preguntó Fran rápidamente, aunque con una sensación de alivio en su interior.
— ¡Sí señora!
Jones aceleró todo lo que podía en la van. Los autos frenaban como podían, algunos incluso derraparon, y así pudieron acercarse a la calle que daba al hospital. Luna recordó cuando la recorrió para dar a luz a Larsy, solo que aquel día no sentía el terror que sentía ahora. Ese día estaba ansiosa por su hija. No aterrada de perder a una hermana.
— Gracias por estar conmigo, Ash. — Confesó Luna. Se sentía tan frágil, tan inútil, necesitaba del abrazo de su amada. Ella era su fuerza. Ella era mucho más fuerte que ella.
— Te amo Luna. Y todo lo qué te aflige a ti me aflige también a mí. — Ashley respondió posando su cabeza en el hombro de Luna.
Todo se había vuelto un caos de un momento a otro Y Luna no sabía por qué.
No sabía por qué todo se había dado de esa manera, ¿por qué James había hecho un trato con esos hombres? ¿Por qué ahora todo les estaba cayendo encima? ¿Qué habían hecho ellas para merecer eso?
No lo sabía, pero quería saberlo, de pasar a ser un día tan bello terminó siendo muy horrible. Parecía una cruel ironía del destino. Comenzó el día llena de esperanza, de ánimo, con la ilusión de estar junto a su hija y su amada. Y ahora estaba a punto de perder a quien era como otra hermana para ella.
— Muchas gracias, Ash— susurró ella. — Realmente necesitaba ese abrazo.
Se sentía como una niña al decir eso, pero efectivamente se sentía así. Toda la situación la superaba, aún no podía quitarse de la cabeza la visión de su club siendo amenazado y a Tabby siendo baleada, al igual que otros dos hermanos.
El calor de la rabia y de la venganza se encendió en el hueco que iba dejando la tristeza.
Poco tiempo después…
Finalmente habían llegado al hospital, habían asegurado a Tabby en la camilla y las preguntas no paraban de llover.
Tanto médicos, como enfermeros, doctores y policías no paraban de hacer preguntas.
mientras que los procedimientos médicos procedían rápidamente y se llamaba a todo el personal disponible y necesario para efectuar una operación más que arriesgada y qué le podía costar la vida a la chica que tenía una bala alojada en su vientre…
Y poco a poco se dieron cuenta de que el daño había llegado hasta una de las partes más delicadas del cuerpo en la columna vertebral.
Si podían salvarla o no era ya una cuestión de tratar de hacer un milagro médico.
El Doctor Ramírez contempló los antecedentes y se debatió sobre si la intervienen de inmediato o posponían la extracción de la bala hasta que lograran estabilizar. Realmente no se sentía capaz de hacer una cirugía de tal magnitud, pues no solo podría dejarla inválida, sino que podría matarla.
Por ahora había que parar el sangrado, y ya había media docena de enfermeros ocupándose de eso, cortando el flujo arterial y venoso mientras se procedía a unirlas nuevamente con pequeñísimos conductos que algunos comparaban con tubos de plástico.
La chica estaba desmayaba, y sintió que era lo mejor. No aguantaría la anestesia.
La bala había dañado su intestino delgado y milagrosamente no dañó el hígado. Con una sangre fría que envidiaría cualquier Prospect y varios moteros, procedió a bloquear el segmento de intestino dañado antes de cortarlo y volverlo a unir.
Todo ese proceso había logrado mantenerla estable, ya había pasado la peor parte, pero…
Ahora tenían otro problema igual de grande.
Mientras que Luna, Ashley, Fran y Jones eran interrogados por la policía.
Y Luna por segunda vez volvía a ver a toda esa banda de mafiosos que no la habían soltado durante casi dos días.
Lo que la hacía enojar y no quería responder a ninguna de las preguntas que se le hacían.
Ella no tenía nada qué decirles. Menos a Clyde. Quién en su mente la había traicionado de la peor manera posible al amenazarla con quitarle a su niña.
— Ya les dijimos, unos pandilleros pasaron y nos tirotearon y ella resultó herida. No tenemos nada más qué decir. — Jones dijo a uno de los oficiales.
— ¿Podría identificar a la banda de donde provenían los asaltantes? — Preguntó el oficial rechoncho que junto a su hijo y un compañero interrogaban a los motociclistas.
— No sabría decirle. — Volvió a responder Jones, no iba a darles a ellos quienes habían sido los causantes de la masacre de su club, aunque quería hacerlo, sabía qué meter a la policía en sus asuntos solo causarían un problema aún más grande en el club y con Lambs.
— A ver. — Dijo el policía rechoncho. — Me van a decir que ustedes, los Angels of Death, que viven en el mundo de las pandillas y eso, ¿no reconocen a una banda que pasa y los tirotea?
— No sé, todo pasó muy deprisa. — Dijo Jones. — Ni siquiera pudimos ver el rostro del tirador.
— Si, clásico. — Dijo Sullivan. — Vas por la calle, pasa un auto y te dispara.
Entonces se fijó en Luna. Parecía que iba a decir algo, pero se contuvo. Fue Clyde el que habló.
— Luna, dinos de verdad ¿qué pasó?
Luna guardó silencio ante las palabras de Clyde, no quería verlo ni hablar con él. No tenía nada qué decirle a ese hombre.
— Luna, por favor dime algo que pueda servirnos para capturar al tirador. — Clyde pidió haciendo qué ella lo volteó a ver.
— Qué un hijo de puta salió de una camioneta en movimiento y nos tiroteó, y casi Mata a Tabby. — Luna respondió simplemente para desviarle la mirada con aún más rabia.
— Luna se sincera, necesitamos toda la información necesaria para capturar a ese hombre. — Clyde replicó tratando de hacer qué ella le dijera más.
— En lo que a mí concierne pudo haber sido un puto policía quien nos disparó. — Luna respondió con aún más rabia por lo que escuchaba de Clyde.
— Ya es suficiente, mantengan la calma. — Dijo el policía, interponiéndose entre ambos. — No vamos a ganar nada con esto, Clyde.
— Tienes razón. — Dijo Clyde, reflexionando un momento. — ¿En qué calle ocurrió el tiroteo?
Jones dudó ante esa pregunta, ya que sabía que buscarían restos de balas y grabaciones. No conocía tanto las calles de la ciudad como para darle algún punto ciego.
— No recuerdo bien, déjeme hacer memoria...
— Entiendo que ustedes nos odien, pero realmente ¿ninguno pensó en llamar a la policía? -preguntó el oficial rechoncho. — Pudimos haber interceptado el auto y haber llamado una ambulancia.
— ¿Y qué habrían hecho exactamente? ¿Los habrían detenido? ¿Los habrían atrapado? ¡O los habrían tiroteado a todos como los putos inútiles que son! — Luna exclamó haciendo que Ash y Fran la contuvieran.
— Escuchen, nosotras estábamos ocupadas, cuando escuchamos los disparos nos cubrimos rápidamente y cuando salimos a ver nuestra compañera había sido herida. No tuvimos tiempo de llamar por la gravedad de su herida por lo que tuvimos que venir rápido. Eso es todo lo que tengo que decir. — Fran respondió tranquilizando a Luna.
— ¿Estás segura de que no vieron nada más? ¿Algún sospechoso que hubiera podido identificar? — Preguntó Sullivan tratando de que alguna de las chicas diera algún otro testimonio.
— No, todo pasó muy rápido. No pudimos identificar a ninguno.
— La verdad es que no nos da mucho para trabajar. — Dijo el oficial. — Están convencidos de que no eran Sons?
— ¿Eso qué tiene que ver? — Preguntó Luna, alzando una ceja.
— Bueno, estamos aquí porque dos Sons llegaron y armaron un buen desastre. Lograron escapar y ahora investigamos qué pasó.
Luna miró al policía como si quisiera descubrir que mentía, y es que sus palabras carecían de sentido. No entendía por qué los Sons habrían de atacar el hospital.
— Pues si hubieran sido Sons, no estaríamos teniendo esta conversación. — Fran respondió en un tono seco haciendo que Luna volteara a verla intrigada. Algo que los policías también notaron con seriedad.
— ¿Crees qué si ellos los hubieran atacado, ya estarían muertos? — Preguntó Clyde mirando de frente a la chica.
— No… Tan solo digo que Sons no atacaría de esa manera tan cobarde. — Fran volvió a responder apartando su mirada del policía. — Además… ¿Como está tan seguro de que fueron Sons? Existen muchas pandillas en este estado.
— Si, si, seguro fueron los Red Hawks, oí que mejoraron mucho su puntería. Quizás fueron los Lambs...
Al decir eso, pudo notar como un escalofrío recorrió las espaldas de los moteros, y alzó una ceja, intrigado.
— Es suficiente. — Dijo Fran acercándose a él. — Ya le dijimos todo.
— Luna, queremos ayudarte. — Dijo Clyde, acercándose.
— Deja de acosarla. — Advirtió Ashley. — La encerraron injustamente dos días, vuelven a hacer algo así y todo el puto país lo sabrá.
Clyde miró a Luna la cual le dedicaba una mirada llena de odio, llena de resentimientos y repudio por el oficial de policía que estaba frente a ella.
No sabía qué más decirle y sabía que no le daría respuestas, ya no había nada dentro de ella para él, nada que pudiera responder sus preguntas, nada que él le dirá o le dijera para volver a tener su respeto o mínimo su apoyo.
— Sí sirve de consuelo… Espero que tu amiga se recuperé. — Clyde dijo simplemente mientras comenzaban a avanzar.
— No, no es cierto. — Luna respondió únicamente para él. Clyde suspiró y como llegó se marchó junto a su equipo. — ¿Ash, podrías abrazarme? Necesito que alguien me abrace justo ahora...— Pidió haciendo que su novia la rodeará con sus brazos.
— Aquí estoy Lun.— Ash dijo juntando su cabeza en la sien de Luna.
— Ese puto de Clyde. — Dijo ella, entre los brazos de Ash. — Si el pudiera, nos arrestaría a todos aquí mismo, y también a Tabby.
— Menos mal se fueron. — Dijo Jones, llevándose las manos a la nuca. — Rayos, me puse muy nervioso. No pude inventar nada convincente.
— Tuviste suerte de que yo estuviera aquí. — Dijo Fran. — Sé cómo manejar a esos putos policías, no es tan difícil. Es cosa de demostrarles que no les tienes nada de miedo.
— Lo peor es que no se irán. — Dijo Jones mirando a los policías. — Van a esperar aquí hasta que salga Tabby.
— Me encantaría poder tirotearlos a todos. — Luna dijo con toda la frialdad del mundo. Haciendo que sus compañeros la vieran.
— Oye L, yo también los odio ¿pero no crees qué eso sería ir un poco lejos? — Jones comentó mirando de reojo a su compañera
— No hablo de los putos policías— Luna respondió mirando a los demás. — Hablo de los Lambs… No puedo creer que nos hayan metido en su guerra con Sons… No, no puedo creer que James haya hecho un trato con ellos, no entiendo nada. ¿Como es que él pudo haber hecho eso? — Luna preguntó consternada mientras volvía a sumirse en pensamientos y en el shock que le había ocasionado ver a los Lambs. Había estado tan enfocada en salvar a Tabby, qué no tuvo tiempo para estar enojada.
Los Angels reflexionaron un momento lo dicho por Luna, y no podrían estar más de acuerdo. James no podía esperar salir bien librado de un trato con los Lambs, aquella banda no tenía nada de piedad con sus aliados y mucho menos contra quienes consideraban enemigos. Básicamente era hacer un trato con el infierno.
— Fue una idea terrible. — Comenzó a decir Jones. — Digo, son los putos Lambs, ellos nos iban a amenazar así tarde o temprano.
— Ahhh… Maldita sea...— Fran dijo mientras se recargaba en su asiento, mientras se pasaba las manos por el cabello. — No es por otra cosa… Pero en un punto me hubiera gustado que Sons nos hubiera ayudado, sí sé que casi todo el club los odia. Pero sigo pensando que quizás hubiera sido mejor que, James hubiera hecho tratos con Sons en lugar de esos hijos de puta.
— ¿En serio crees que James había hecho tratos con quienes lo rechazaron? — Preguntó Jones con curiosidad por lo que decía Fran
— Habría sido mejor que con esos blancos supremacistas de Mierda. — Fran respondió tajante. — Quizás así… Quizás si así hubiera sido, Warren… Oh Mierda. — Finalmente rompió en llanto al recordar cómo le habían reventado la cabeza a su hermano frente a todos.
Jones solo pudo acertar a rodear a su compañera con un brazo.
— Bueno… Ahí tienes razón Fran… Ahí tienes toda la razón...
— Los Sons nunca nos habrían atacado de un modo tan cobarde. — Dijo Luna.
— O tal vez sí, tal vez habría sido la misma mierda. — Dijo Jones. — Esos se odian más allá de lo entendible. Lo mejor habría sido quedarse al margen, quizás esperar a ver quién superaba a quien y tomar ventaja de eso.
— Deja de hablar como una puta comadreja. — Dijo Fran, algo molesta por las divagaciones de Jones.
— Bueno… Solo decía Fran. — Jones respondió pasándose una mano por el rostro.
Más Tarde ese Día...
Los cuatro se quedaron en silencio por un largo rato mientras el tiempo pasaba la gente se movía y el día comenzaba a tornarse poco a poco en noche… En ese tiempo, no se decía mucho y la tristeza los invadía a todos por igual.
Ese día habían sido golpeados y humillados salvajemente.
— ¿Sabes? Siempre estuve pensando… En qué haberme unido a Angels había sido la mejor decisión de mi vida. — Ash dijo conteniendo a Luna en sus brazos. — En… Mi antigua preparatoria, era objeto de burlas por ser Lesbiana ¿sabes? Nunca me sentí aceptada en ningún lugar y menos en mi hogar… Por eso cuando decidí entrar a Angels. Me sentí bien, rodeada de otros hombres y mujeres que habían sido escupidos por la sociedad. Y ahí te conocí a ti Lu.— Comentó estando a solas con su novia después de que Jones y Fran fueran a beber algo a la cafetería.
— Yo igual… Digo sí las cosas en mi vida se habían torcido mucho, mis hermanas se habían separado después de que mi hermano decidiera irse de casa. Mi familia se estaba quebrando… Todo eso me deprimió y… Mi único alivio fue refugiarme en una vida de excesos...— Luna respondió apoyando su cabeza en Ashley… — Pero eso en vez de alejarme de todos esos problemas y esas cosas me hizo entrar en una época donde no sabía lo que hacía, con quién lo hacía y mucho menos recordar cosas… Odiaba lo que se había convertido mi vida, pero sin darme cuenta yo también me estaba destruyendo a mí misma. Y cuando pensé que no podía ser peor… Me tuve que embarazar… Para darme cuenta de lo estúpida que me había vuelto.
Ashley escuchó pacientemente la historia de Luna. Necesitaba desahogarse con ella, a pesar de que ella misma estaba tan aterrada como Luna, sino más. Pero primero trataría de consolarla.
No era la primera vez que oía su historia, pero sabía lo catártico que era para Luna relatarla.
— Larsy te ayudó a reconstruir tu vida. — Dijo ella, sonriendo un poco.
— Larsy y luego tú. — Respondió Luna, abrazándola aún más.
— Lu… Cuando Harper llamó a sus subordinados… Para qué te llevarán a él, yo sentí mucho, mucho, mucho miedo. — Ash dijo abrazando fuertemente a Luna. — Yo… Por un momento creí que te perdería… Qué perdería a lo mejor qué me había sucedido en esta vida, yo no podría haberlo soportado. No creo haber podido soportar perderte de esa forma y quizás por eso de verdad quiero tener esa vida contigo… Quiero casarme contigo, quiero formar una familia contigo, no quiero perderte a ti o a Larsy. Y sea lo que sea que pase en el futuro, yo quiero afrontarlo contigo y con ella. Y si el día de mañana nos amenazan y de verdad una de las dos llega a perder a la otra. No quiero quedarme a pensar lo que pudo haber sido, quiero hacer realidad ese sueño contigo… Antes de que sea muy tarde.
Luna ante esas palabras lo único que pudo hacer fue besar apasionadamente a su querida. No iba a perderla a ella ya teniéndola tan cerca. Y mucho menos ahora qué ellas junto a todo su club debían luchar por sobrevivir a la guerra de Sons y Lambs.
— Te prometo… Que lo lograremos, mañana voy a presentarte a mi familia. Y mañana nos casaremos, no importa donde sea lo vamos a hacer Ash… Tú, yo y Larsy vamos a ser una familia. Aunque sea lo último que haga…— Luna comentó juntando su frente con la de Ashley.
— Rory...— Ash dijo haciendo qué Luna se despegará para verla confundida. — Mi… Mi primer nombre es Rory… Papá me contó, que cuando yo nací creyó que era niño, y por eso me puso Rory, pero cuando se dio cuenta de que no era… Pues, me pusieron Ashley como segundo nombre. — Comentó mirando a Luna con pena. — No te lo había dicho antes… Por qué en los lugares donde estudiaba se burlaban de mí por tener nombre de Niño… Y no quería que me recordaran así en el club… Y menos tú.
— ¿Rory? — Luna preguntó sonriendo tiernamente a su novia. — Yo creo que Rory es un nombre hermoso Ash. — Respondió colocando un beso en la mejilla a una ruborizada chica. — ¿Y cuál es tu apellido? — Luna preguntó entre risas de alegría haciendo qué Rory también reirá por aquellas palabras tan amorosas de Luna.
— Ese no es importante Lu.— Respondió riendo felizmente con Luna.
— Claro que lo es. Ya que seremos una familia. Larsy necesitará el apellido de su segunda mamá. — Luna respondió recargando su cabeza en la de su amada.
— Bueno… Mi nombre completo es; Rory Ashley Williams.
— Espera. ¿Ashley Williams? — Luna preguntó curiosa por el nombre de su futura esposa.
— Sí. — Rory respondió viendo como Luna se reía, no se burlaba de ella. Pero al referenciar el nombre de su novia con algo más le hizo reír. — ¿Por qué te ríes Lu?
— Je jeh, no te preocupes. No creo que entiendas la referencia je jeh.
Ashley miró a Luna unos momentos, sin entender lo que ella quería decir. Finalmente optó por reírse, Luna jamás se burlaría de ella, seguramente recordó algo que le causó gracia.
— No sé, Luna, ¿y si tus padres me rechazan? — Dijo ella preocupada. — Quizás deberíamos casarnos sin avisarle a nadie.
— Ya te dije que no te juzgarán, a ellos no les importa que me gusten las chicas. — Le reiteró Luna.
— No lo decía por eso esta vez. — Dijo Ashley. — Lo decía porque soy una motera. Ya sabes, una criminal.
— Ash, si tú eres una criminal yo también lo soy. — Luna respondió mirando a Rory a los ojos. — Ambas pertenecemos a Angels of Death. Y ambas hemos hecho cosas horribles por nuestros hermanos y hermanas. — Luna respondió juntando su frente con la de su novia. — Ash… Te amo, y si mi familia no te acepta a ti, mi hermosa rosa… Entonces no tengo porqué seguir con esas personas. De todas formas, alguna de mis hermanas aceptará lo nuestro.
Rory pensó en esas palabras mientras se imaginaba esa vida junto a Luna.
Quería poder hacer más que soñar en esa vida perfecta.
— ¿Estás segura de qué me aceptarán? — Preguntó nerviosa. Mientras que Luna volvía a besarla de la misma forma que antes.
— Nena, créeme. Antes de que yo muera tú serás mía.
Los besos de Luna era lo que ella necesitaba, así como su amada necesitaba de sus abrazos. Aunque los brazos de Luna eran muy agradables para ella, y si hubieran estado en otra situación, incluso habría fingido un desmayo con tal de tenerla cerca.
Por un momento sintió que el asunto no era grave, sonrió y sintió que Tabby estaría bien. Que todos podrían volver al club, y el ataque de los Lambs parecía algo nebuloso, casi una pesadilla.
Entonces el doctor Ramírez apareció en el pasillo. Y al ver tal escena frente a él no supo si hablar o quedarse callado, pero. Debía darles las noticias a ambas mujeres.
— Ejem… Espero no estar interrumpiendo nada importante. — Dijo haciendo que ambas chicas se separarán ante esas palabras, Primero por pena y entonces Luna se acercó al doctor para hablar con él sobre su amiga.
— Doctor… ¿Qué pasó? ¿Cómo está ella? — Preguntó nerviosa y con la voz temblorosa. — ¿Está bien?
— A eso iba… Su amiga está… Estable. — Respondió aliviando a ambas mujeres por momentos. — Pero...
— ¿Pero ¿qué? — Dijo nerviosa Luna, sabiendo que lo siguiente que diría el doctor no sería lo mejor que podría oír. A su cabeza llegaron un montón de opciones, cada una peor que la otra, y sintió que sus piernas temblaron un poco.
— Logramos estabilizarla, pero la bala está alojada en su columna vertebral. — Dijo él. — Aún no sabemos el alcance del daño, pero lo más probable es que sea incapaz de mover sus piernas.
Las palabras del doctor devastaron a Luna. Tabby vivía y eso la aliviaba, pero sería incapaz de volver a subir a su moto.
— N-No… No puede ser posible...— Luna dijo mientras miraba nerviosa al doctor. — Tie-Tiene que ser una broma… Tiene que serlo.
— Lo siento. — El doctor Ramírez respondió con pena.
— ¿Por-Por qué no se la extrajeron? Quizás así ella pueda… Ella. — Luna fue abrazada por la espalda por Rory la cual al igual que ella se sentía devastada, pero quería contener lo que en unos momentos Luna volvería a experimentar.
— Señorita. Por favor, trate de entender qué si hubiéramos extraído la bala en el estado que estaba, su amiga podría haber muerto en la operación, no pudimos hacer ningún procedimiento para extraer la bala, pues el riesgo de muerte era demasiado grande.
— No puede ser. — Dijo ella devastada. — ¡No puede ser!
— Necesitaremos reunir un equipo de especialistas para evaluar si es posible extraer la bala y como se realizará el procedimiento. — Dijo el doctor Ramírez. — Por ahora debe permanecer en Cuidados Intensivos, tal vez debamos operar otra vez en unos días para intervenir los órganos dañados.
— ¿Por qué no le sacan la bala entonces, si de todas formas no volverá a caminar? — Preguntó molesta Luna. Sabía que el doctor no tenía ninguna culpa, pero tenía que reflejar su ira en alguien.
— Porque si dañamos su columna, podríamos agravar su parálisis. — Dijo él. — Además, debemos esperar la opinión del especialista.
— Maldita sea. — Luna se desplomó en los brazos de Ashley sintiendo un dolor profundo en todo su ser. Aunque Tabby no estaba muerta, pero su vida como motera estaba acabada. Ya no volvería a montar su motocicleta, ya no podría volver a caminar.
Su vida se vería únicamente atrapada en una silla.
— Lo siento si no era lo que esperaban escuchar… Pero hicimos lo que pudimos, de verdad lamento que esto haya sido así. Si pudiera hacer algo para ayudarlas o para…
— No… No hay arreglo para esto… No creo que pueda hacer nada al respecto...— Luna respondió recargando su rostro quebrado en los brazos de Ashley.
— Lo lamento mucho. — Reiteró el doctor. — Necesitaré que uno de los dos firmes por Tabby, ¿quién se hace cargo de ella?
— Yo. — Dijo Luna, sin ningún rastro de duda en su voz. — ¿Cuándo podré verla?
— Tendrá que ser dentro de dos días. — Dijo el doctor Ramírez. — Necesitamos ver cómo progresa, si su situación mejora, podrán pasar a verla.
— ¿Y si empeora? — Dijo Luna. — ¿Acaso no me dejarán despedirme de ella si empeora? ¡Sólo quiero verla!
El doctor Ramírez dudó un momento y luego finalmente asintió.
— Debes ponerte el traje estéril, mascarilla y guantes. — Dijo él.
— Bien… Yo, está bien. — Luna dijo mientras se cubría los ojos con sus manos.
— Está bien si necesita tiempo para procesar esto, nunca es fácil para mí dar una noticia así. — El doctor Ramírez respondió tranquilamente mientras Luna negaba con la cabeza.
— No, yo firmaré. Yo tan solo quiero…
— Lu. Está bien si no te sientes capaz de hacerlo. Si necesitas tiempo yo estaré a tu lado. — Rory comentó con la voz doblada al haber escuchado los hechos que habían sucedido con Tabby, solo para qué Luna volverá a negar con la cabeza.
— No, no. Yo puedo yo… Yo puedo, alguien debe de hacerlo…— Luna respondió limpiándose el rostro.
El doctor Ramírez la guio a una sala cercana en donde había docenas de trajes aguamarina, delantales, gorras y mascarillas. El doctor le indicó cómo debía colocarlas y luego la dejó sola para que se preparara. Cuando él entró, trató de ver a Tabby, pero solo veía a anónimos enfermeros, agotados, a lo largo del quirófano.
No tardó en estar lista para entrar, pero ver a Tabby así, cubierta por una lona aguamarina dejando solo su pálido rostro al aire, la golpeó como si la chocará un auto.
Luna se acercó a verla con tanto dolor y tristeza por verla así… El tiempo se había movido tan rápido, en un momento ella estaba a su lado tocando el bajo y recreando como si el sol nunca fuera a apagarse y ahora estaba ahí. En una cama de hospital sin saber si viviría o moriría con una máquina que controlaba sus latidos y otra que la ayudaba a respirar, le permitían seguir viviendo… Pero eso no era vida.
Eso no podía ser vida, ella estaría así durante sabe qué cuánto tiempo. Viviendo por medio de máquinas… Eso más bien parecía una tortura, la definición exacta de la muerte en vida.
Entonces se arrodillo frente a ella y la miró detenidamente.
— Tabby… Soy yo. — Luna le dijo esperando que donde quiera que estuviera su mente en esos momentos, pudiera escucharla. — Soy Luna, ¿sabes? Yo… Yo quisiera decirte muchas cosas, poder decirte… Poder hacer… Yo, Jesucristo esto no es fácil. — Seguía hablando mientras se agarraba la cabeza. — Yo… Lo siento, siento que esto te hubiera pasado a ti y… Sé que sentirlo no basta, sentirlo no te devolverá tus piernas… O no te despertará pronto. Yo… no sé qué hacer. Creí que lo sabría, pero no lo sé. Estoy agradecida qué no estoy muerta… Pero, no puedo sentirme bien al saber qué tú… Qué tú no volverás...— Luna trataba de seguir hablando, pero su voz y su rostro se quebraban. — Yo… Lo siento mucho, esto no debió haber sucedido así, todo esto no debió haber sido así. Siento que es mi culpa, yo te pedí que vinieras conmigo a este mundo… Que te unieras conmigo a la aventura de la carretera, ¿recuerdas? Viviendo sin límites… Sin restricciones. Y tú me seguiste por qué éramos como hermanas, por qué cuando ella se fue tú me prometiste que me apoyarías sin dudarlo, y con mi hija y con Ash y Fran. Qué formaremos una nueva banda algún día y saldríamos adelante juntas… Siento que yo tengo la cupla de haberte llenado la cabeza de ideas y sueños de una alcohólica y drogadicta que por poco arruinó su vida...— Dijo Tristemente mientras sus lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas. — Perdóname… Por favor, yo jamás te desee esto a ti. Yo jamás lo habría hecho, perdóname por favor… Pero, si te sirve de consuelo al menos un poco. — Luna se quitó por unos instantes su mascarilla solo para colocarle un beso en la frente a su amiga y hermana. — Yo estaré junto a ti siempre. Te lo juro… Pero despierta por favor… Te necesito, no puedo soportar verte así, no puedo… Ahora lo entiendo, esa canción de MetallicA ahora puedo entenderla. Y no quiero que ese destino tan doloroso sea para ti, no soportaría verte viviendo así, por favor despierta. No quiero tener que decidir a dejarte vivir en esta forma o liberarte de esta cruel tortura.
Una enfermera iba a decirle algo cuando vio que se quitó la mascarilla, pero el doctor alzó la mano para impedir que fueran a detenerla.
Luna se sentía devastada por dentro. Tabby había confiado en ella desde que era una niña pequeña, y sintió que podía protegerla, pero el ataque Lamb le demostró lo contrario de la peor manera.
Sintió que sus piernas temblaban, que no sostenían su cuerpo cuando pensó que tal vez Tabby no soportaría la operación. No recordaba que fue lo último que pudo decirle antes de que se desmayara, no recordaba la última canción que escucharon juntas, y por nada del mundo quería que su última conversación fuera lo que se dijeron antes de la emboscada.
Comenzó a llorar, el rostro ausente de Tabby no varió su expresión, y eso la aterraba más y más. Temía que estuviera asustada, atrapada dentro de su cuerpo. Temía que Tabby falleciera queriendo hablar con ella y sin poder hacerlo. Luna no creía en los fantasmas cómo su hermana Lucy, pero en ese momento la asaltó el temor de que fuera cierto. Durante unos momentos hubo silencio en la sala. No se escuchaba nada más que de las máquinas que mantenían con vida a Tabby.
Por unos momentos los enfermeros querían decirle algo a la mujer devastada que estaba al lado de su amiga. Pero no tenía nada para poder decirle. Nada que pudiera despertarla. O que al menos pudiera calmar su mente.
Luna en ese punto solo quería regresar el tiempo a una era más sencilla y sin preocupaciones. Una vida que al igual que las hojas que eran tiradas por el tiempo, se fue volando en el viento…
Minutos Más Tarde…
Luna salía de ahí con un sentimiento opresivo en su pecho. Estaba completamente devastada. Lo único que quería era el consuelo que únicamente podía encontrar en los brazos de Ashley…
Hasta qué entonces…
— ¿Luna? ¿Eres tú? — Preguntó una voz que la miraba por sus espaldas, ella tardó en reaccionar correctamente a esas palabras. Al voltear su mirada se encontró con un viejo rostro conocido. Alguien que ya conformaba parte de su familia y qué se había casado con su hermano.
— ¿Ro… ¿Ronnie? — Preguntó al ver a su cuñada.
— ¿Qué haces aquí? — La enfermera Santiago preguntó acercándose a Luna. La cual arrugó su rostro y por un movimiento automático la abrazo fuertemente. — Eh… Hey. ¿Qué sucede Luna?
— ¡Oh, Ronnie, es una mierda terrible! — Gritó ella entre sollozos. — ¡Que día más horrible!
Ronnie Anne no sabía qué hacer o qué decir. No había sabido nada de Luna desde hace mucho tiempo, y debía haber pasado algo muy grave como para dejarla así. Tan dolida. Tan desesperada.
— Ya, Luna, no llores. — Le dijo ella, abrazándola. — ¿Qué te pasó? Bueno, si no quieres contarme, no lo hagas. Estás en tu derecho.
— Es… Es qué...— Luna respondió entre sollozos. — Le dispararon a una de mis amigas… Y ahora no saben si podrán quitarle la bala que… Le dio en su columna, no lo sé… El doctor dijo algo así.
— Espera. — Ronnie se separó de ella para verla a los ojos. — ¿Tu amiga es la que estuvimos operando?
— ¿Tu ayudaste a salvarla? — Luna preguntó un poco sorprendida por la pregunta de su cuñada.
— Sí, ayudé a estabilizarla y a reparar el daño interno. Por suerte pude lograrlo, pero… Me hubiera gustado haber hecho más Luna. Lamento no haber hecho más.
— No, tranquila Ronnie. — Dijo ella, sintiendo algo de alivio, aunque fuera por un segundo. — Hicieron lo que se podía.
Le dolía pensar eso, pero no podía culpar a Ronnie de nada. Se había esforzado muchísimo por Tabby, por lo que sabía, ella misma vio a su esposo malherido por un disparo.
Si había alguien que podría entenderla, es ella.
— Luna, no quiero darte esperanzas vacías, pero debes esperar a ver qué dice la comisión médica. Ellos verán si es posible extraer la bala.
— Lo sé, lo sé… El doctor me dijo lo mismo, pero...— Luna entonces recordó esa mañana. Lo que había escuchado de su hermano. — ¿Ronnie, como esta mi hermano? — Luna preguntó ansiosa mientras tomaba a su cuñada de los hombros. Había estado tan enfocada en todo lo que había pasado en el día, con Tabby y Ashley qué no había tenido tiempo para pensar en su hermano.
— Eh, él está bien Luna. — Ronnie respondió un tanto nerviosa.
— ¿Está bien? ¿Mi hermanito está bien? — Luna preguntó nerviosa haciendo qué Ronnie la tomará igual de los hombros.
— Luna, tranquilízate. Él está bien, gracias a Dios está bien. — Ronnie respondió tranquila. — De hecho… ¿Quieres venir a casa a verlo? Yo conozco a Lincoln y sé que verte lo hará sentir mejor. Y por lo que veo creo que pasar tiempo juntos los hará sentirse mejor mutuamente.
Ella suspiró pesadamente, como si quisiera dejar salir así todo su nerviosismo y frustración por lo que estaba pasando.
Deseaba ver a Lincoln, al menos quería asegurarse de que él estuviera bien.
— Me encantaría ver a Lincoln. — Dijo ella, y pensó en algo que podría resultar bastante bien. — Ronnie, no quiero ser pesada, pero me preguntaba si podría ir con mi novia.
— Claro, no hay problema. — Dijo ella sonriéndole comprensiva. — ¿Quieres presentársela a Lincoln?
— Quiero presentarla a todo el mundo. — Dijo ella.
— Muy bien. — Ronnie respondió sonriéndole a su cuñada. Luna corrió hasta llegar con Ashley.
— Lu. ¿Cómo te fue? — Ashley preguntó abrazando a Luna fuertemente.
— No lo sé Ash… La verdad no lo sé...— Luna respondió casi susurrando. — Pero… Encontré a alguien… A la esposa de mi hermano, quiere llevarme a verlo. — Luna dijo haciendo que Ashley sonreirá por un momento.
— Qué bien Lu.— Respondió sonriendo levemente.
— Ven conmigo. Quiero que lo conozcas. — Luna le pidió tomándola de las manos.
— Oh… No Lu… Yo… No creo que sea buena idea. — Ashley respondió apenada.
— Por favor, ven. Quiero que vengas y conozcas a mi familia. Quiero que ellos te conozcan y te amen como yo lo hago. — Luna le volvió a pedir, casi parecía rogarle.
— Lu, no. Aún no me siento lista. — Ashley respondió acariciando el rostro de su amada.
— ¿Estás segura? Si es por lo que piensas te lo juro, mi familia te va a amar como yo lo hago.
— Ve, no te preocupes por mí. Tú necesitas esto más que yo, pasar tiempo con tu hermano. Además...— Ashley le sonrío afablemente. — Alguien tiene que quedarse a cuidar de Tabby. ¿Verdad?
— Es verdad, pero realmente quería partir contigo. — Dijo ella. — Deseo acercarte a mi familia.
— Y lo harás, pero por ahora quiero esperar a sentirme preparada. — Dijo ella. — No te preocupes, seguro tienes mucho de qué hablar con Lincoln.
Tenían muchas cosas que decirse y ninguna de ellas iba a ser muy agradable. Se preguntó si debería hablarle del ataque Lamb a su club. No sabía hasta qué punto lo que contará sería una traición a los Angels, por lo que sería mejor no decirle nada.
— Ash...— Luna entonces comenzó a quitarse su chaleco para dárselo a su querida. — Cuídalo bien… Por favor.
— Sí Lu.— Ashley respondió sonriéndole a su novia con tranquilidad. Y tomando el chaleco en sus manos.
— Y cuida mucho de ella ¿de acuerdo? — Pidió Luna refiriéndose a Tabby.
— Por Supuesto. — Ashley respondió discretamente para entonces abrazar a Luna fuertemente. — Te amo Lu.
— Y yo te amo a ti, Ash. — Dijo ella sin poder evitar derramar una lágrima. Aún sentía que debía llorar bastante más, lo que pasó en el club le oprimía el cuerpo como si estuviera llena de piedras.
— Ya, no llores. — Bromeó Ash, besándola en la frente. — No le pongas tanto drama.
Ella rio un poco. Si, estaba muy nerviosa, pero Ashley sabía cómo relajarla.
Ashley siempre hacía tanto por ella. Luna sentía que no hacía tanto por Ashley, que su amada la sostenía como Atlas al mundo, y ella apenas era capaz de agradecerle aquello.
— Jeh, ok Ash. — Luna respondió únicamente para volver a Besar a su novia. — Cuídate Igual. — Pidió haciendo que ella sonreirá de igual manera. Luna entonces comenzó a alejarse Quizás ese día se había tornado para mal, quizás su mejor amiga estuviera en esos momentos debatiéndose entre la vida y la muerte.
Pero al menos podía volver a casa, con su hermano y su hija.
Ella se dirigió a Ronnie La cual la estaba esperando en el pasillo del hospital.
— ¿Estás Lista para ir? — Preguntó ofreciéndole una sonrisa.
— Por supuesto. — Luna respondió asintiendo con la cabeza mientras se limpiaba los ojos con su muñeca.
— Muy bien. Vamos, estoy completamente segura de que le alegrará mucho a Lincoln verte. — Ambas avanzaron hasta llegar a la salida del hospital y entonces ambas se dirigieron a un auto aparcado en el área de estacionamiento.
Ronnie estaba feliz de que una de las hermanas de su esposo fuera a visitarlo, después de todo, parecía que finalmente Lincoln se reuniría con su familia. Ella deseaba tanto eso, que Lincoln finalmente pudiera hacer las paces con sus hermanas, volver a empezar de nuevo desde cero y arreglar todos los problemas. De todas formas, Lily, Lori y Leni habían mostrado una solidaridad por su hermano al ayudarle a cuidar de su esposo, hija y de su hogar.
Ella sonreía de solo pensar que al menos la familia Loud seguía amando a su querido hermano… Hasta que las dos se detuvieron al ver a un policía que se había estado dirigiendo a ellas.
— Ronnie, me gustaría hablar contigo sobre un asunto. — El oficial McBride comentó haciendo que las dos se detuvieran en seco. Ronnie lo miró con extrañeza y Luna con enojo.
Sea lo que sea que él quisiera decirle, tan solo esperaba que no arruinará esa noche...
En La Casa Loud; Unas Horas Antes...
Lothric y Larsy, habían dejado de jugar con la consola y ahora estaban haciendo otra actividad. Ella estaba sentada en el sillón y su primo sentado en el suelo mientras ella comenzaba a hacerle trenzas a su cabello rubio.
El chico había aceptado a hacerlo porque se le hacía adorable que su prima pequeña quisiera hacerle ese pequeño detalle.
— Ya verás te va a gustar como vas a quedar. Te verás muy lindo. — Larsy dijo mientras enredaba cuidadosamente un mechón con otro.
— Eh, el término correcto para un hombre es: Guapo, Lars. — Lothric replicó con gracia.
— Sí esa cosa.
La pequeña respondió mientras seguía con su proceso. Lothric era de esos chicos qué había decidido dejarse crecer el cabello, no se había dado cuenta de qué tan largo estaba hasta que su madre le hizo su primera cola de caballo.
Él era muy atento con muchas cosas, pero había heredado un poco lo despistado de su madre. Pero le agradaba. Por alguna razón sentía que se veía bien así.
Entonces la puerta principal se abrió, Lothric miró hacia esa dirección al escuchar el cerrojo desbloqueándose.
Y al ver a la entrada de la sala pudo divisar la silueta de una mujer.
Ella caminó hacia el portón y Lothric sonrió al ver a su mamá entrando.
— ¡Mamá! — Exclamó alegre el muchacho haciendo qué ella también se alegrará de ver a su hijo.
— Hola, Loni. — Dijo ella feliz. — ¡Y estas con Larsy! ¡Hola! ¿Está Luna por aquí?
Preguntó yendo a saludarla. La pequeña casi chilló de emoción al ver a su tía.
— ¡Hola tía Leni! — Grito dejando de hacer las trenzas para ir a abrazarla. Le encantaba su tía Leni, le divertía un poco las cosas que hacía o decía a veces. No porque se burlará de ella, sino porque le causaba una cierta ternura.
— Vaya, veo que le estabas trenzando el pelo a mi muchacho. — Comentó ella feliz, acercándose. Lothric se levantó y la abrazó.
Había una pregunta que quería hacerle.
— ¿Cómo está el señor Lincoln?
Leni se quedó en silencio por unos instantes, Pero entonces sonrió.
— Está bien querido. — Leni respondió dándole un beso en la mejilla a su hijo, el cual suspiró entre aliviado y con una extraña sensación de alegría.
— Es… Bueno escuchar eso mamá. — Lothric respondió desviando la mirada.
— Sí. — Leni dijo dejando su bolso a un lado, en la mesita de café. — ¡Huy! Fue un día agotador pequeño. Pero al menos hoy pude salir temprano. — Dijo mientras tomaba un par de diseños de su bolso.
— ¿Ah sí? ¿Qué te dijo Carly? — Lothric preguntó ayudando a su madre a cargar los diseños.
— Bueno, estuvimos hablando de que la nueva temporada, otoño, invierno debería ser algo extravagante y al mismo tiempo simple. Ella me dice qué así quizás llamemos la atención de un estudio de moda en París… ¿O era Inglaterra...? Hmmm... ¿Pequeño sabes dónde queda Milán? — Leni preguntó haciendo sonreír a su hijo.
— Milán queda en Italia má. Acertaste por poco je jeh. — Lothric respondió haciendo que su mamá sonreirá por la respuesta de su hijo.
— Ah gracias Lon, mi bebé. — Leni lo abrazó fuertemente haciendo avergonzar al muchacho un poco por las palabras de su mamá.
— Má ya no soy un bebé.
— Para mí siempre lo serás. — Dijo ella sonriéndole feliz. — Eres mi bebé y mi mayor orgullo.
Lothric no sabía qué sentir ante las palabras de su mamá. Por un lado, se sentía avergonzado de que aún lo viera como un bebé, pero igual se sentía feliz de que ella se sintiera orgullosa de él.
Aunque no sentía que había hecho algo para que ella se sintiera así de orgullosa con él. Ya podría hacer algo por ella, algo de verdad grande y que la hiciera sentir feliz.
— Si quieres puedo ayudarte a dibujar los diseños. — Dijo él. — Como otras veces.
— Oh Cariño eso sería muy lindo de tu parte. — Leni respondió acariciando la mejilla de su hijo. — Pero… Me gustaría que vinieras conmigo hoy. — Pidió haciendo qué Lothric arqueara una ceja en señal de confusión.
— Eh… ¿A dónde? ¿Al estudio? — Lothric preguntó confundido ante esa petición de su madre.
— No, me gustaría...— Leni entonces tomó suavemente la mano de su hijo, para después verlo a los ojos. — Qué vinieras conmigo a ver a… Lincoln.
Lothric se quedó en silencio ante esa petición, Por unos momentos, tanto Leni como Lothric y Larsy se quedaron en un silencio que pareció ser perpetuo. El muchacho miró a su prima a su lado La cual lo miraba curiosa por lo que hablaba su tía.
— Eh… Yo, podría dibujar algo… Ya sabes, solo dime qué tienes en mente para los diseños de esas temporadas. — Lothric susurró apenado de no poder decirle a su madre que sí iría a ver a ese hombre.
— Bebé...— Leni levantó la mirada de su hijo por el mentón para que la viera a los ojos. — Ven conmigo, por favor. Yo sé qué quieres conocerlo, estoy segura de que él también quiere conocerte a ti. — Dijo tranquilamente mientras que el muchacho volvía a apartar la mirada.
— Eh… Mi tía, Luna volverá por Larsy en cualquier momento… No… No me gustaría dejarla sola mientras ella llega.
— Hijo, por favor no pongas más excusas. — Pidió ella, mirándolo a los ojos. — Por favor ven conmigo.
Lothric suspiró pesadamente. No le gustaba contradecir a su madre, y normalmente le gustaba salir con ella, pero esta vez era muy diferente. No se sentía capaz de llegar ahí, y ver a Lincoln Loud a la cara.
— Mamá, por favor, quiero quedarme con Larsy. No puedo dejarla sola, sería un pésimo primo si la abandonó para ir a visitar al señor Lincoln.
— Loni. — Leni miró a su muchacho con un poco de pena mientras que este nuevamente volvía a guardar silencio.
— Eh… Yo, má estaré bien, debo ser un chico responsable. ¿Recuerdas? — Lothric sonrió, pero con una sonrisa falsa. — Además, Lars y yo estábamos pasando un buen rato juntos. ¿No es así Larsy? — Lothric preguntó para ver a su prima a su lado.
— Sí. — Larsy respondió con una pequeña sonrisa, aunque se notaba un poco incómoda al ver al joven y a su madre teniendo aquella conversación qué no entendía bien.
— Tú, tú ve má. Estaremos bien aquí, te llamaré si pasa algo. ¿De acuerdo? — Lothric volvió a sonreír. Haciendo que su madre lo viera con aún más pena.
Su muchacho quería ver a Lincoln, era su deseo más profundo desde joven. Pero esa inseguridad, ese miedo y esa forma de actuar para ella.
Su muchacho no necesitaba decírselo para que ella lo supiera, él se sentía aterrado de encararlo, qué la primera vez que se vieran cara a cara. O qué hablarán. No sabría qué decirle, ella amaba a su hijo y lo conocía bien.
Había crecido y madurado… Pero para ella seguía siendo su bebé. Y su bebé era su todo. Ella se acercó y lo abrazó fuertemente.
— Te amo hijo… Te amo de verdad, eres todo lo bueno de mí. — Leni dijo tranquila mientras el muchacho también la abrazaba. — Mi muchachito lindo…
— Yo también mamá...— Lothric dijo susurrando. Entonces Leni le tomó de su mejilla derecha y le volvió a colocar un pequeño beso en su otra mejilla.
— Esta bien, le mandaré saludos de tu parte. ¿Sí?
— Sí, mamá. — Dijo él tratando de sonreír. — Dile..., dile que pronto iré a verlo.
Ella lo miró comprensiva, sabía que Lothric quería ver a Lincoln, pero eso mismo lo ponía nervioso. No sabía lo que estaba pasando por su mente, ella era era la primera en admitir que le costaba comprender lo que pasaba en la mente de los demás.
Pero no era lo mismo que pensaba Lothric. Él estaba convencido de que su madre era capaz de entender a una persona mejor que cualquiera. A veces le parecía que conocía a sus tías mejor que ellas mismas.
— Voy a cambiarme, sigan divirtiéndose. — Leni le sonrió a su hijo, el cual también sonrió, pero ella aún lo veía decaído, volvió a abrazar a su hijo con mucha fuerza, tratando de no lastimarlo, ella jamás lastimaría intencionalmente a su hijo, ella jamás sería capaz de hacerle daño. Y si lo hizo al haberle ocultado por tanto tiempo la identidad de su papá fue únicamente para protegerlo…
Protegerlo de una verdad muy dolorosa.
— Te amo bebé. En lo más profundo de mi corazón, nunca lo olvides ángel mío...— Leni dijo suavemente para el oído de su hijo.
— Yo también mamá...— Lothric volvió a sonreír, pero esta vez de felicidad pura por escuchar las palabras de su madre, él tampoco tenía ninguna duda de que amaba a su mamá. ¿Quién más que ella lo iba a amar de esa manera tan incondicional y profunda? Leni entonces se separó de él para ver esa preciosa sonrisa en el rostro de su hijo.
— Ahora vuelvo. — Leni volvió a decir sonriendo tranquilamente a Lothric.
Sí él estaba bien. Ella también.
Lothric se sintió algo triste de no haber aceptado ir con ella a ver su padre. Pero es que realmente no se sentía preparado para ir a verlo. No se sentía digno de él.
Al principio había pensado que su padre se marchó porque no quería a su madre. Pero después de oír todo lo que ella dijo sobre él, la manera en que ella lo respetaba..., se dio cuenta que no era esa clase de hombre.
No, si se fue era porque él, su hijo, le provocaba vergüenza.
Era un error de la naturaleza, una persona nacida de una relación inapropiada entre hermanos. Si sus amigos supieran lo que él era le dirían fenómeno.
Si sus tías o abuelos se enteraban de cómo había sido concebido lo más probable era que lo echaran a él y a su madre del hogar.
Si las personas supieran lo que él era probablemente lo evitarían como un cáncer o un tumor maligno. Sí era un chico normal, desde que él era bebé jamás tuvo problemas físicos o mentales, era un buen muchacho, atento, amable, educado y siempre trataba de demostrarle a su mamá que él era un chico Listo… Pero aun así sentía que por eso su padre se había alejado de él y su madre.
Por ser un error. Un error genético…
Lothric miró a Larsy la cual lo miraba curiosa y sonrió.
— Hey, vamos a jugar. ¿Sí Lars?
— ¿Claro, primo, a que quieres jugar? — Preguntó ella, un poco confundida por lo que estaba pasando, pero le daba mucha vergüenza preguntárselo a Lothric.
Quizás era algo muy personal y ella no debía meterse.
Él sabía que ella no entendía nada, y era mejor así en su opinión. Él mismo se sentía confundido, él mismo necesitaba respuestas y no sabía dónde hallarlas.
Pero lo que le dolía era que, en realidad, sabía que todas sus respuestas estarían con Lincoln Loud.
Le daba mucho miedo enfrentarlo.
Mientras tanto Leni se cambiaba de ropas, quería volver a ver a su hermano, desde hace tantos años que ella había deseado ese reencuentro.
Pensaba en Lincoln, en las cosas que quería decirle, en todo lo que ansiaba contarle. Sobre ella, sobre su hijo. Sobre el tiempo que ella había crecido y madurado.
Ella tenía mucho que contar y estaba más que segura de que también escucharía muchas cosas de parte de su hermano. Ella lo amaba, como su hermano como el padre de su bebé.
Él le había dado tanto y ella sentía que lo que hizo por él no había sido suficiente.
Lincoln le había dado la oportunidad de Madurar, crecer, adaptarse y aprender cuando finalmente fue mamá.
¿Y ella qué había hecho por él?
Solo le había dedicado un par de palabras de consuelo y su compañía, pero él había hecho mucho más por ella.
Ella no tenía nada más para él qué amor. Y ahora podría reencontrarse con él.
Pero… Lo único que ella se preguntaba era sí… Sí él se arrepentía por haber concebido a su hijo esa noche.
No sabía lo que él podía pensar al respecto. Pero quería saberlo.
Pero ese día lo iría a ver para confrontar finalmente la verdad. No sabía cómo reaccionaría si la respuesta de Lincoln fuera que sí se arrepentía de Lothric.
Su hijo era muy importante para ella, él era sus alas, su confianza y muchas veces igual era la inteligencia que no tenía. Su hijo hizo que dejara de ser la hermana boba, por él incluso había cumplido sus sueños. Para ella, Lothric no era un error, y aunque sí sufrió bastante al inicio, y la preocupación de que él naciera con alguna deformación tanto física como mental le impediría estar tranquila.
Pero a pesar de todo, no se arrepentía de nada. Esos 13 años de su vida lo habían sido todo para ella…
Finalmente se colocaba un conjunto agradable para ella, y esperaba qué a Lincoln también le gustará.
Salió de su cuarto bien arreglada y sonriendo felizmente por ese día. Esperaba poder verlo, ansiaba poder verlo, Se dirigió a la sala nuevamente para ver a su hijo con el cabello trenzado y con un Listón adornándolo en la punta de su cabello.
Sonrió al ver eso y se acercó a su muchacho.
— Qué guapo te ves pequeño. — Leni comentó haciendo que su hijo volteara a verla.
— Eh, gracias má. Tú también te ves bien. — Lothric respondió mirando bien el conjunto qué su mamá se había puesto para ir a ver al señor Lincoln.
— Te ves muy Linda tía. — Larsy comentó también sonriéndole a su tía. — Je jeh. A mí mamá le gusta cuando Ash se pone igual de bonita que tú tía Leni, dice que la hace ver sexy. — Lothric y Leni voltearon a ver a Larsy sorprendidos de ese comentario.
— Eh… Bueno, supongo que esa frase de que Los Niños y los Borrachos siempre son sinceros no debe ser cuento después de todo...— Comentó él.
Por unos momentos todos quedaron en silencio ante lo dicho por Larsy. Había una pregunta que cruzó tanto la mente de Leni como la de Lothric, y ninguno se atrevía a formularla.
Finalmente fue Lothric quien lo dijo.
— ¿Quién es Ash? — Dijo él con curiosidad genuina.
Ella de inmediato se puso nerviosa y se dio cuenta de que dijo algo que quizás era mejor no decir.
— Lothric, cariño, creo que eso debería decirlo tu tía Luna cuando quiera hacerlo. — Intervino rápidamente Leni.
— Eh, está bien má. — Lothric respondió genuinamente confundido, usualmente él encontraba respuestas más rápido que el rayo. Pero en ese punto no sabía qué más decir. Aunque podría deducir que Ash era una persona cercana a Luna, y por el comentario de Larsy podía pensar que ella era aún más cercana a su tía.
— Cariño, ya me voy. Ya sabes qué hacer ¿verdad? En caso de emergencia llámame. Yo vendré si me necesitas. ¿Sí cariño mío? — Leni preguntó tomando suavemente el rostro de su hijo en sus manos.
— Sí má, no te preocupes. — Lothric sonrió ante las suaves caricias de su mamá en el rostro.
Ella sonrió, pero entonces su sonrisa fue menguando hasta ser una pequeña mueca triste.
— Oye… Ven conmigo, sé qué quieres conocerlo. Si te sientes inseguro yo estaré contigo. ¿Sí? — Preguntó viendo como su hijo desviaba la mirada con los ojos al suelo.
— Má… Aunque te dijera que sí… ¿Qué le voy a decir? — Lothric respondió mirando melancólicamente a su mamá. — Además… Mi tía Luna me dejó a cargo de Lars… Le prometí que la cuidaría y yo…
— Nunca rompes tus promesas… Entiendo. — Leni respondió asintiendo levemente con la cabeza. — Bueno, cuídate mucho y cuídala mucho. ¿Sí? — Preguntó devolviendo su sonrisa a su rostro y al de su muchacho.
— Por supuesto má… Tú también cuídate mucho. — Lothric respondió sonriendo. Acto siguiente Leni le plantó un beso en su frente, con tanto afecto y amor a su hijo.
— Te veré después pequeño.
— Nos vemos mamá. — Se despidió el muchacho con alegría.
Se sentía feliz al saber que al menos para su madre no era una decepción. De hecho, ella no tenía que decirle nada, tenía claro que era motivo de gran orgullo para ella. De pequeño nunca se preguntó por qué ella vigilaba cada aprendizaje que realizaba y cómo se alegraba cuando veía sus resultados y calificaciones. Después de saber quién era su padre, podía entender mejor aquello.
Y eso hacía que amara aún más a su madre. Sólo ella sería capaz de amarlo así..., incluso pensaba que no muchas madres amaban así. Otra lo habría abandonado.
— Oye primo, ¿a dónde va tía Leni? — Larsy preguntó curiosa por ver como su tía le pedía tanto que fuera con ella.
— Eh… Va a ver a una persona. — Lothric respondió acariciando el cabello de su pequeña prima.
— Oh. ¿Y quién es esa persona? — Larsy volvió a preguntar mirando bien a su primo.
— Es… Una persona importante para ella. — Lothric respondió con lo que pudo. — De hecho, es mi padre...— Dijo casi en un susurro haciendo que Larsy se acercara a él.
— No sabía que tenías un papá. — Larsy comentó inocentemente, haciendo que el muchacho suspirará con pesadez.
— Sí… Yo tampoco...— Lothric respondió con un poco de incomodidad. — Hasta hace unos días...
— A mi mami no le gusta hablar de mi papi, una vez le pregunté y ella me dijo que él no era nadie importante. — Larsy comentó haciendo que Lothric la mirará a los ojos.
— Oye Lars… ¿Alguna vez has soñado con tu padre? Ya sabes… ¿Imaginarte cómo sería? — Lothric preguntó tratando de ver el punto de vista de su pequeña prima.
— Sí, pero si mami dice que no es importante que yo piense en él.
— ¿Por qué lo dice? — Preguntó intrigado Lothric.
— No lo sé. — Dijo Larsy, moviendo los hombros como si quisiera dejar en claro que no le parecía importante en realidad. — Tal vez se fue lejos, pero no importa. Me siento bien con mi mami y Ash.
Lo último que dijo Larsy comenzó a dar vueltas en su cabeza. Quizás en el pasado estaba convencido de que solo le bastaba estar con su madre, y aun solo le bastaba ella. Pero ahora sentía que le faltaba algo, alguna pieza, para que estuviera completo.
Le faltaba Lincoln. No podía actuar como si no le importara después de oír lo que su madre contó sobre él. ¿Pero entonces por qué le importaba tanto? Su mamá era todo lo que él siempre necesitó desde pequeño y creía que era más que suficiente. Pero si sentía que quería a su padre, entonces eso significaba que su madre no había sido suficiente para él.
Por eso anhelaba poder tener a su padre, Lothric quería ser digno de él… ¿Pero ¿cómo serlo? ¿Como poder ser digno de la aprobación de su padre? ¿Como ser digno de Lincoln Loud?
Lothric pensó… Hasta que recordó lo que su madre había dicho esa noche.
"Él se tuvo que ganar el respeto de su club, él hizo lo necesario para ser merecedor de los parches de Sons of Anarchy." Y entonces… La respuesta a sus dudas llegó como un relámpago… Para ser digno de él… Debía ser su igual.
Mientras tanto…
Leni conducía su automóvil a la dirección qué había ido el día anterior.
Desde hacía ya unos años qué finalmente se había ganado su licencia de conducir. Gracias a su determinación y ganas de aprender.
Además por qué tener un auto era mucho más fácil que ir siempre a pie a su trabajo.
Eso también podía agradecérselo a su hijo y a Lincoln. El qué jamás se rindió con ella para enseñarle a conducir apropiadamente.
Algo más que ella le debía a su hermano.
Leni redujo un poco la velocidad cuando comenzó a pensar en su hermano. Lo hacía siempre que empezaba a ser asediada por las reflexiones, ya que temía sufrir un accidente por conducir pensando.
Ella sabía que sus hermanas la amaban, pero igual la infravaloraban un poco. Lo entendía en realidad, ella era bastante lenta, y tardó años en entender quién era "la boba" de la familia, y cuando entendió eso se percató de que la trataron demasiado bien para ser tan poco lista.
Pero Lincoln estaba convencido de lo contrario, siempre lo estuvo. Siempre cuando hablaba con ella, lo hacía de igual a igual, como si fuera tan lista como él. Aunque también tenía una manera especial para hablarle, para explicarle las cosas y para hacerla entender el mundo a su alrededor. Ella era una persona especial, no era retrasada como algunos le decían. No era una mujer tonta.
Solo tenía una forma de ver y entender el mundo. Y él sabía cómo hablar con ella. La conocía muy bien y ella también lo conocía muy bien.
Habían crecido juntos, vivido juntos y aprendido muchas cosas del otro juntos, hasta aquel desenlace.
En un momento, Leni se detuvo miró al volante por unos instantes… Era cierto que ella amaba a su hermano. Era su familia.
Pero tampoco podía negarse que tenía un sentimiento que le hacía palpitar el pecho de solo recordar aquella noche… Sí en un punto ella se había preguntado qué había sido.
Pero, a ella le hacía feliz no pensar mucho en eso.
Era cierto que la ignorancia era felicidad. Y ella era feliz creyendo que su hermanito menor quiso demostrarle una forma de amar diferente a todo lo que ella había imaginado.
No sabía qué se podía amar de esa manera tan personal y profunda como esa noche. En medio de la pasión y los besos que se habían dado, ese rose de sus dedos, esas caricias dadas con una delicadeza y dedicación casi religiosa.
Y la sensación final de sentir por un momento que se perdía en el universo.
Leni rozo sus labios con sus dedos, únicamente para recordar cómo se habían sentido esa noche. Y de solo recordarlo se sentía tan vivido como esa noche hace 13 años.
Había sido intenso, y no necesitaba que le explicaran que fue algo prohibido. Pero quizás por eso se estremecía al recordar, cómo había dicho Lucy cuando resumía algunas de sus novelas de romance tenebroso.
El de ella y Lincoln no era tenebroso, pero sin tan prohibido como en los libros de su hermana.
Pero no quería olvidarlo. Le parecía aún recordar el tacto de las manos de Lincoln sobre su cuerpo, la blancura de su cabello cubriendo en mechones su rostro, su respiración agitada haciendo que su estómago golpeara sobre el suyo.
No quería pensar mucho en eso porque casi lo agradecía. Había obtenido a lo más maravilloso de su vida gracias a ese momento.
Hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por la bocina de un auto tras de ella.
— ¡No Te Detengas En Medio Del Camino Idiota! — Gritó molesto un hombre que comenzaba a rebasarla en el otro carril. — Tenía que ser mujer. — Comentó mientras se alejaba a prisa.
— ¡Di-Disculpé! — Leni exclamó asomándose por la ventanilla. Debía dejar de soñar despierta, no podía darse el lujo de recordar algo así mientras aún seguía conduciendo, por lo que mejor prefirió enfocarse en el camino. Y dar marcha hacia el lugar donde su hermano estaba.
Un par de minutos y ya estaba ahí. Y sabía qué Lincoln ya había vuelto a su hogar. Lily le había avisado que habían vuelto. Salió de su auto y de dirigió a los escalones del pórtico.
Por un momento dudó en tocar la puerta… No sería cobarde regresar por donde había venido… Pero ya estando ahí, tan cerca, no podía volver habiendo llegado tan lejos… Respiró profundamente y suspiró de igual forma… Tocó un par de veces esperando respuesta del otro lado.
— Un momento por favor. — Respondió la vocecilla de su hermana más pequeña al otro lado de la puerta. La cual fue a ver de quién se trataba.
Cuando Lily abrió la puerta y vio a Leni de pie frente a ella, no pudo evitar gritar y abrazarla con fuerza, como si no la hubiera visto en años. Como si quisiera quitar en ese abrazo toda la frustración que sentía por lo que le pasó a Lincoln, y Leni comprendía perfectamente.
— Ya, tranquila Lily. — Dijo ella de manera tranquila, abrazándola con fuerza.
— No puedo creer que le hayan disparado. — Dijo Leni abrazando a su hermana menor. — Por lo menos está bien, pero..., yo me asusté tanto.
— Y yo igual. — Dijo Lily. — Yo estaba aterrorizada, creo que todas nos sentimos así.
— Tranquila. — Leni respondió acariciando suavemente el cabello de su hermana menor. — Ya estoy aquí. — Replicó mirando a los ojos de su hermana menor. — Eh, ¿dónde está Ronnie y Luz? — Leni preguntó entrando al hogar para mirar a su alrededor.
— Eh. Bueno Ronnie, ella salió, la llamaron del hospital y tuvo que salir a atender la emergencia. — Lily respondió cerrando la puerta tras de sí. — Y Luz está en la sala. — Lily señaló al lugar donde estaba su sobrina… Y la hermanita menor de su hijo.
— Y… ¿Dónde está Linky? — Leni preguntó casi susurrando.
— Está en su cuarto, pero está dormido, si vas a ir a verlo ten cuidado de no despertarlo. ¿Sí? — Lily pidió alzando un poco la vista para ver el rostro de su hermana mayor.
— No te preocupes, no lo voy a molestar. — Leni respondió sonriéndole a Lily. — Voy a ir a saludar a Luz. Y… Quizás en unos minutos suba a ver a nuestro hermano. ¿Sí?
— Claro, no hay problema. — Dijo ella sonriendo con alegría. — Pasa, voy a preparar el almuerzo.
— Te puedo ayudar. — Dijo ella mientras pasaba, y contempló la casa de Lincoln como si estuviera volviendo después de una larga ausencia y no después de un día. Luz al verla corrió a abrazarla.
— ¡Tía Leni! — Saludó feliz la hija de Lincoln y Ronnie Anne. Ella no disimulo la alegría de volver a verla y la estrechó en un largo abrazo.
— ¡Luz! — Dijo feliz Leni, cargándola en sus brazos. — ¿Cómo te sientes pequeña Luz? ¿Ya te sientes un poco mejor? — Preguntó después de haber estado conteniendo a su sobrina todo el día de ayer. Para ella había sido tan duro y tan traumático ver a su padre desmayado en el volante casi completamente desangrado.
— Ya me siento mejor tía Leni, Api ya está en casa y ya no se siente malito. — Luz respondió sonriendo al decir eso. — ¿Viniste a ver a mi api?
— Sí, pero también vine a verte a ti y a tu mamá. — Leni respondió mientras llevaba a su sobrina al comedor.
Luz era tan linda, tan dulce, cuando Ronnie la llevaba a su casa para encargarla con sus padres, le gustaba cuidar de ella pues le recordaba cuando su hijo era más pequeño.
En un punto ella podía creer qué Luz también era su hija, después de todo ella era la hermana de su hijo. En ese momento se preguntó qué pensaría Lothric de Luz. Esperaba que su hijo quisiera acercarse a ella para conocerla mejor, y nada la haría más feliz que verlo aceptándola como su hermana. A veces jugaba con ella, no tenían la confianza y la relación que tenía con Larsy, pero se llevaban bien.
Deseaba que pudieran llevarse mejor.
— Gracias por venir, tía Leni. — Luz dijo feliz. — La tía Lily iba a tener mucho trabajo sin mi ami.
— Espero que vuelva pronto. — Dijo ella, y se sintió algo triste porque sabía que algo grave debió pasar para llamarla desde el hospital.
— Yo también. — Luz respondió acariciando su cabeza en el hombro de su tía, a lo que Leni sonrió para darle un beso en la frente, casi donde se encontraba su mechoncito de cabello blanco.
— No te pongas triste pequeña Luz. Estoy segura de que tu mami estará bien. — Leni dijo tratando de consolar a su pequeña sobrina. — Ven, vamos con tía Lily, vamos a ayudarla a hacer la cena. — Dijo agradablemente mientras llevaba a Luz a la cocina, donde Lily preparaba la comida.
Leni cargó a Luz a la cocina, aún imaginando a Ronnie, sabía qué ella era una mujer fuerte, decidida e innegablemente amorosa. El amor que le había dado a su hermano y a su hija era algo que ella apreciaba, jamás se lo había dicho, pero admiraba qué Ronnie amará tanto a su hermano y eso de alguna forma la hacía sentir un poco de celos. Ella podía dedicarle todos sus sentimientos únicamente a Lincoln.
Y Leni solo podía soñar con hacerlo. En un punto Leni hubiera querido desear qué Luz fuese su hija y vivir junto a Lincoln toda una vida.
Pero si ya el simple hecho de tener un hijo juntos había sido imposible, formar una vida y una familia juntos hubiera sido un verdadero infierno…
Pero… Al menos creer que Luz era también su hija en su mente no le haría ningún daño a nadie.
— No quiero ser una entrometida, ¿pero hubo algún accidente? — Preguntó ella. — No he visto las noticias hoy.
Lily suspiró. No era necesario ver los diarios, la televisión u oír la radio, en Royal Woods siempre pasan hechos violentos. Sin ir más lejos, aquella explosión gigantesca que conmocionó a todos los vecinos y que aún no se sabía que pasó. Siempre tiroteaban a alguien, y algunas veces oía nombrar aquel club al que perteneció Lincoln en el pasado
Se preguntaba a veces qué pensaría Lincoln cuando oía el nombre de su club en la radio.
— Pues sabiendo cómo está la situación hoy en día… Supongo que no sería muy necesario responder esa pregunta Len. — Lily respondió sentándose en una de las sillas mientras pensaba.
— Entiendo. — Leni se sentó en Otra de las sillas acomodando a Luz en sus piernas. — Espero que no sea algo tan grave.
— Pues Ronnie tuvo que salir de emergencia, supongo que sí fue grave. Digo para que el hospital la llamará para ir allá debió ser algo sino grave, sí algo que necesitaba mucha asistencia. — Lily comentó mirando de frente a su hermana mayor. — Al menos… Me alivia pensar que Lincoln está ya en casa y no en un hospital, no me gustaría imaginar cómo está la situación ahí.
— Yo pienso lo mismo, los hospitales son muy deprimentes. — Dijo Leni, mirándola. — Aquí Lincoln está mucho mejor, con su familia.
— Aquí podemos cuidar a api. — Dijo Luz alegre, haciendo que Leni sonriera un poco.
— Lo mejor es que no tenemos que pedir permiso y seguir un horario para estar con él. — Dijo Lily. El límite de tiempo para las visitas era una de las cosas más desesperantes que tuvo que soportar ahí.
— Sí. — Leni respondió acariciando el cabello de Luz. — Nuestro hermanito siempre fue importante para todas nosotras.
— ¿Más para ti verdad Len? — Lily preguntó haciendo que Leni la volteara a ver con curiosidad. — Yo recuerdo que él siempre acudía a ti cuando necesitaba apoyo o ayuda, él siempre estaba a tu lado cuando necesitaba a alguien ¿verdad?
Leni sonrió ante el comentario de su hermanita.
— Así es. Yo siempre estuve ahí cuando él me necesitó, además de que siempre fue muy dulce y comprensivo conmigo. — Comentó mientras recordaba esos tiempos. — Él estaba ahí para mí y yo estaba ahí para él. Incluso cuando se fue él siempre estuvo conmigo, yo sé que nunca se fue realmente.
— Lo sé. Es lo que he tratado de decirle a nuestras hermanas. — Lily respondió. — Siempre odié que vieran a Lincoln como una enfermedad, digo sí hizo cosas malas… Pero es que siempre les ponían más atención a sus errores qué a sus aciertos. Más Lynn, desde que se pelearon. Ella siempre le tuvo un gran resentimiento… No digo que ella se lo merecía, pero ella tampoco fue justa con él.
Ella tenía razón. No decía que Lynn mereciera esa paliza, que casi parecía un accidente de autos, pero ella solía llevar al límite a Lincoln. Y eso Leni no lo soportaba mucho.
Su hermano menor siempre quiso hacer lo mejor para todas. Recordaba aquella vez en que sacrificó su propio descanso para que ellas tuvieran las mejores vacaciones en el peor campamento del mundo. Parecía que, salvo Lily, de sus hermanas lograba notar eso. El Siempre hizo todo por ellas, por sus hermanas… Siempre hizo lo que hizo por cada una de ellas.
Él nunca dudó en hacer lo que era correcto para cada una de ellas, Desde Lori hasta Lily, todo lo que había hecho lo había hecho únicamente por ellas.
Pero cuando él finalmente iba a tomar una decisión en sus manos, todas dudaron. Y no solo dudaron, le dieron la espalda, en vez de darle su apoyo o su amor incondicional.
Lo despreciaron, únicamente por buscar un lugar donde sentirse nuevamente bien y aceptado.
Leni no podía odiar a sus hermanas y podía entender por qué no querían que Lincoln fuese parte de un club de motociclistas. Pero sentía cierto rencor a algunas de ellas por cómo lo abandonaron cuando finalmente tomaba una decisión importante en su vida. Sí probablemente no haya sido la mejor decisión de su vida.
Pero de eso a tratarlo casi como una peste eran dos líneas delgadas. Él cuando había visto todos sus defectos y cualidades y jamás dudó, pero cuando él finalmente iba a dar su gran paso en la vida, todas parpadearon...
Le parecía triste qué solo por una decisión el mundo se le había puesto en contra.
Y ella como su única compañía en una casa que parecía odiarlo se quedó ahí a su lado, haciendo lo que todas sus hermanas se habían dado por vencidas.
— Es bueno saber que estás conmigo en esto Lily. — Leni entonces alzó su mano para tomar la de su hermanita menor.
— Es nuestro hermano, él siempre estuvo ahí cuando yo lo necesité cuando era pequeña. Y ahora quiero estar aquí para él. — Lily apretó la mano de su hermana mayor en la suya, para dedicarle una sonrisa a Leni y a Luz.
Leni sonrió mientras reflexionaba sobre lo que decía Lily. Al menos su hermana si valoraba lo que Lincoln había hecho en el pasado, y estaba segura de que el seguiría haciendo cosas por sus hermanas si estas necesitaban ayuda. Quién sabe, tal vez él aún las ayudaba en secreto, como Ace Savvy, el superhéroe que tanto admiraba.
— Quiero que la familia vuelva a unirse. — Dijo finalmente Leni. — Yo pienso que nuestras hermanas aún lo quieren, ya es momento de hacer que lo perdonen.
— Sí… ¿Pero ¿cómo vamos a hacer eso? — Lily preguntó mirando a su hermana dudosa.
— Hmmm, yo creo que tengo la respuesta a esa pregunta. — Leni respondió levantándose de su silla para dejar a Luz donde había estado sentada.
— ¿Qué vas a hacer? — Lily preguntó mirando como su hermana mayor caminaba a la sala de nuevo.
— Voy a hablar con mi hermanito. — Leni respondió mirando sobre su hombro a su hermana. Para entonces ir a las escaleras que debían guiar al cuarto de Lincoln.
— Te diría que no lo hagas en estos momentos que aún sigue dormido, pero… Bueno habla con él, estoy segura de qué le alegrará verte. — Lily comentó desde el comedor mientras Leni se dirigía al cuarto de su hermano.
Y mientras caminaba sus dudas se despejaron. Su mente dejaba ir los sentimientos de miedo o de inseguridad y esta vez estaba segura de que ese reencuentro finalmente se daría. Comenzó a subir paso a paso los escalones.
Entonces ella se encontró con una puerta cerrada, la misma en la que iba a encontrar a esa persona tan especial en su corazón y en su familia… Tocó el pomo de la puerta, pensando en qué le diría… Pero… Ella sonrió, no necesitaba pensarlo en realidad.
Solo debía hacerlo.
Ella abrió la puerta y pudo ver a su hermano. Estaba durmiendo, y de no haber sabido lo que le pasó, jamás habría pensado que le habían disparado y que había estado a riesgo de fallecer.
Entró a paso lento, como si temiera despertar a Lincoln. Casi, casi podía verlo como si fuera aquel niño pequeño que intentó enseñarle a conducir.
Tenía tanto miedo de que le pasara algo y no supiera qué hacer. Temía arruinarlo todo, pero necesitaba hablar con él. Lo veía en su cama, completamente dormido y con su brazo apoyado en un par de almohadas. Leni se detuvo únicamente a ver cómo había cambiado, sus facciones habían dejado ser las de un niño pequeño y ya no eran las de un joven apenas entrando a la adultez, eran las de un hombre completamente hecho.
Leni entró al cuarto apreciando todo a su alrededor, era la habitación de una pareja felizmente casada. Con todas las cosas propias de un matrimonio que había pasado tantos años juntos, ella alguna vez se imaginó lo que sería eso.
Una vida junto al padre de su hijo. Imaginarlo no le costaba nada a ella, pero haberlo realizado era... Mucho más complejo…
Leni se dirigió a él y tanteó el filo cama de Lincoln… Se sentó y lo vio, dormido como un bebé… Ella lo volvió a ver…
Aun cuando ya era un hombre aún lo recordaba como ese pequeño muchachito que era cuando niño… Qué bellos habían sido esos años. Era un tiempo tan lejano, casi parecía un sueño nebuloso. La época donde la Casa Loud era un lugar alegre parecía una época perdida, como si dentro de la casa alguien pudiera excavar los muros, el piso y hallar restos de su época feliz como quien desentierra objetos de la Antigua Roma. Una época demasiado alejada, antes de que Lincoln comenzará a verse sobrepasado por el estrés, antes de que quisieran separarse y renegar para siempre de él.
Debía hacer que sus hermanas lo perdonaran, y que él las perdonara a la vez.
Leni posó su mano en la mejilla de su hermano y dulcemente sonrió al volver esa mejilla en sus manos.
— Linky...— Lo llamó viendo como este comenzaba a moverse entre sus sueños, visto desde ese punto parecía un bebé. Un bebé que había llegado un día a la casa con la peculiaridad de tener su hermoso cabello blanco. Lo siguió viendo con esa ternura que siempre le había tenido y comenzó a acariciar su mejilla de manera leve pero cariñosa.
— Linky. — Lo volvió a llamar y entonces él abrió los ojos… Y como si por un momento el recuerdo de su sueño le hubiera avisado ahí estaba ella. Sentada al borde de su cama tomándolo de la mejilla.
— Hola. — Dijo con una sonrisa ante el hombre qué confundido y con nervios crecientes en su interior despertaba confundido y sumamente nervioso.
No sabía cómo reaccionar ni qué decir. Ninguna palabra podía articularse porque sabía que ninguna tendría sentido. Tampoco Leni había dicho algo, pero su rostro solo transmitía paz, estaba muy lejos de la confusión que sentía él.
— ¿Cómo dormiste? — Preguntó finalmente ella, como si no llevaran años sin verse, como si aún fueran hermanos, como si nada hubiera pasado.
— B-Bien. — Susurró él, y sintió que su rostro se sonrojaba. Ella sonrió un poco, y fue aún peor.
Realmente no sabía qué decir o qué hacer. La aparición de Leni lo tomó por sorpresa.
Lincoln se quedó en silencio por un largo rato, solo para apreciarla. Seguía siendo hermosa. La edad en vez de afectarla había duplicado y triplicado lo que había sido. Su conjunto de ropa era algo no tan extravagante pero sí algo que le quedaba bien. y su cabello rubio era recogido por una diadema blanca con negro.
Parecía que el tiempo no había hecho nada más que perfeccionar lo que de por sí ya era.
— ¿Fue una linda siesta? ¿Soñaste algo bonito Linky? — Preguntó inocentemente dejando a Lincoln aún más confundido por la actitud de ella.
— S-Sí, Leni. — Susurró él, sin entender por qué estaba tan tranquila, o por qué había ido a verlo hasta ahí. — Soñé con el abuelo. ¿En dónde está Lily?
— En la cocina. — Dijo ella, con una tranquilidad que lo asombraba. — Me dijo que podía pasar a verte.
Quizás cuánto tiempo había dormido, esperaba que no fuera de noche. El recuerdo de Joseph y Mark buscando sangre para Bobby en el hospital lo golpeó, y quiso buscar un teléfono.
Pero ahí estaba ella, la miraba y ya no podía pensar en nada más. Solo en ella y en los años que llevaba sin verla, en los años que Lothric creció sin que él pudiera verlo.
— No quería dormir tanto. — Dijo él, tratando de romper la incómoda tensión. — ¿Qué hora es?
— Ya deben ser casi las 8 si no me equivoco. — Leni respondió mirando su reloj en el celular. — Son las 7:35.
— Rayos… Me extendí más de la cuenta. — Lincoln respondió mirando al suelo, para sentir nuevamente la mano de su hermana en su mejilla.
— Te extrañé mucho Linky. — Dijo finalmente Leni sonriéndole solo para verlo directamente a los ojos. Lincoln la miró a esos ojos azules tan bellos de ella, casi podía sentir la tranquilidad que producían si no fuera por qué lo hacían sentir en una extraña combinación de tranquilo, nervioso y sumamente incomodo por la manera en la que ella lo miraba, sin rencores, sin odio, como ella siempre lo vio desde el inicio hasta el fin.
Casi no lo soportaba. Ella debería odiarlo tanto o más que sus otras hermanas, ella era la única que tenía derecho a acusarlo por abandono, la única que tenía razones de peso para tratarlo como a un insecto.
Y ella sentía por él el mismo amor de antes. No lo entendía. Su bondad parecía herirlo como si fuera un vampiro recibiendo la luz del sol.
— Yo también te extrañe, Leni. — Dijo él, sintiéndose como una basura. Al menos pudo haberla llamado, hacer alguna cosa para hacerle entender que se marchó por el bien de los tres. — No he dejado de pensar en ti, ningún día.
Se sentía bien decir la verdad.
— Lo sé...— Leni respondió sonriendo con tanto cariño y ternura por su hermano. — Tengo tantas cosas que decirte Linky… Tengo muchas cosas que contarte y siento que no tendremos el suficiente tiempo. — Ella comentó con cierto aire de tristeza, pero aun así tranquilo por tener a su hermano con ella.
— Yo también tengo muchas cosas qué decir Len. — Lincoln respondió apoyándose en el colchón para sentarse. — Yo… Me gustaría decirte, me gustaría decirte qué lo...— Lincoln fue silenciado por su hermana sintiendo que uno de sus dedos detenía sus labios para seguir hablando y contarle lo mucho que lo sentía.
— No. Ahora no es el momento de decirlo. — Leni dijo tranquilamente mientras que Lincoln no entendía las acciones de su hermana. — Solo quiero que sepas qué es un gusto volver a verte hermanito. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez… Quiero decirte tantas cosas, pero sé que ahora no es el momento… Pero, sí te sirve de consuelo. — Leni miró a su hermano a los ojos. — Él fue… La bendición más grande que pudiste darme, un regalo que me ayudó a crecer y madurar fue un niño muy inteligente, muy tierno. Desde bebé lo amé tanto y cuando creció me demostró que heredó todo lo bueno de ti. Tu inteligencia, tu nobleza, tu amor incondicional. Lon fue… Un milagro en todos los sentidos. Él es tan inteligente, estoy tan agradecida que no heredó mi torpeza.
— Tú no eres torpe. — Dijo él, apretando con fuerza su mano. — ¿Quién te dijo eso? ¿Lisa?
— Me doy cuenta sola. — Dijo ella, aunque no había tristeza en su voz. — Se que soy distraída, a veces se me olvidan palabras y no soy muy inteligente.
— Eres el ser humano más dulce, atento y amable en este planeta. — Dijo él, sin alejar sus ojos de ella. — Y Lothric es la prueba de que no eres para nada torpe. Es un muchacho increíble según me cuentan todas.
Sintió una punzada de dolor al pensar que pudo ver a Lothric con sus propios ojos.
— Lo es. Es un muchacho muy dulce, muy tierno. — Leni respondió recostando su cabeza en el hombro bueno de su hermano. — Es todo lo que pude haber deseado y más, aun no entiendo como una persona así pudo ser mi hijo, yo que nací siendo una tonta y crecí de igual forma.
— No digas eso. — Lincoln dijo posando su barbilla en el cabello de su hermana. — No eres tonta, tú eres una persona muy especial Len. Yo lo sé.
— Gracias hermanito, pero ambos sabemos qué yo no era la mujer más lista. — Leni dijo sin apartar esa tranquilidad de su ser. — Era muy torpe, muy distraída, y sí era tonta. Se me olvidaban las cosas, solía confundirme mucho y no sabía hacer ni las cosas más simples. — Ella dijo de manera alegre en vez de triste. — Y entonces mi bebé llegó y con él comencé a madurar, a aprender. A ser mamá. Yo aprendí mucho de mi bebé y a su vez él aprendió de mí. Me ayudó a entenderme y a entender el mundo. Fue un niño muy inteligente. —
Lincoln escuchó eso sintiendo que su pecho oprimía con una fuerza descomunal por la tristeza de no haber podido estar ahí para ver eso.
— Y veo… Que su hermanita también es muy lista, muy noble y cariñosa, muy dulce, ambos heredaron eso de su papá.
Él lo sintió como un reproche, aunque ella lo dijo con toda la bondad que pudo sentir.
Él escogió criar a Luz, pero no porque la amara más que a Lothric. De haber podido, habría criado a Lothric junto con Luz. Pero eso jamás habría podido pasar.
— Yo siempre quise criar a Lothric, quería ser un padre para él, pero si lo hacía, iban a descubrirnos. Y habría sido horrible para ti y para él.
— No te culpo de nada. — Dijo ella. — Sé que solo buscabas lo mejor para ambos, y lo hiciste. — Dijo ella sin nada de reproche o tristeza. — Y cuidaste muy bien de Luz, eso vale muchísimo. Pudiste ser el mejor padre para ella.
— Pero quise ser mejor. — Lincoln dijo acurrucando su cabeza en los brazos de Leni. — No soy un buen padre… No soy lo que ellos necesitan. No pude…
— Shushhh. — Leni lo tranquilizó acariciando su cabello blanco entre sus manos. — Está bien. Yo te entiendo. — Dijo de manera tranquila mientras Lincoln abrazaba a su hermana fuertemente. Ella había estado ahí en sus momentos de duda y necesidad, ella había estado ahí cuando las demás le dieron la espalda. Ella estuvo ahí cuando le dieron sus parches.
Y ahora ella estaba ahí para recordarle que por más que se equivocó siempre podía volver a empezar y redimirse.
Ella estaba ahí, la única hermana que jamás dejó de creer en él. Cuando caía al piso, cuando estaban dándole una paliza, cuando estaba a una puñalada de perder la vida, sólo debía pensar en Leni y eso le daba el ánimo para sobrevivir, para levantarse. Era como si solo pensar en ella bastaba para aclarar su mente y tomar la decisión necesaria.
Sentía que apenas había hecho algo para agradecerle por todo su apoyo, todo su amor. Leni era capaz de amarlo de un modo infinito, y jamás le había pedido ni exigido nada, pero aun así se sentía como un criminal por no haberle dado una mano con Lothric. O al menos, haberla apoyado de otro modo.
Pero todo eso cambiaría. Ya era hora de arreglar todo lo que estaba haciendo mal, y el error de alejarse tanto de Lothric y de Leni era uno de los primeros. Aunque..., no tenía idea de cómo arreglar las cosas. No era como cuando arregló a Lucille, eso fue muy fácil en comparación.
Ahora debía reparar el pasado para vivir con su familia en ese futuro no muy lejano…
¿Pero ¿cómo empezar? No lo sabía, aunque ahí estaba de nuevo. Viendo a una persona que no había visto desde hace varios años. Desde que las palabras se habían convertido en acciones.
Y los pecados pasados y futuros lo hacían recordar una era más simple y sin preocupaciones. Una época donde ni siquiera tenía que preocuparse por reparar a Lucille y lo único que debía hacer era hallar una forma de no enloquecer con diez hermanas viviendo junto a él. Cuando recordaba aquella época, tenía reacciones variables: a veces se enojaba, a veces reía, a veces se sentía lleno de tristeza.
Y en ese momento, por alguna razón, se sintió bastante triste. Aquella época jamás regresaría de nuevo. Pero ella estaba ahí. Cuidándolo como lo hacía cuando era pequeño, dándole confort como cuando era niño, y hablándole gentilmente como cuando era un joven…
Y Ahora como Adulto, ella estaba ahí, ofreciéndole todo eso. Él aún la amaba como su hermana, pero aun así lo qué había sucedido entre ambos era una huella qué no podían borrar fácilmente. No habían dejado de ser hermanos aún después de aquella acción que condenó a Lincoln a alejarse de ella y del producto de sus entrañas.
Más bien era difícil hablar de ello… Y sería más difícil de entenderlo a una persona que jamás estuvo en sus zapatos.
¿Cómo explicarles algo así a una persona normal? ¿Cómo explicarle eso a su familia? ¿Cómo pudo ella explicarle a su hijo aquello? Y más aún ¿cómo podía explicarse a él mismo lo qué había pasado esa noche?
¿Un impulso quizás? ¿Una acción que desencadenó una reacción en cadena? ¿Qué había sido?
¿Amor? ¿Felicidad? ¿Pasión? ¿El Deseo de tener más? ¿La belleza de una persona enfocada en el sentimiento de poder compartir un solo instante en la eternidad? No lo sabía, ni él mismo podía explicarse por qué ese encuentro se había dado de aquella manera.
Esa noche no había bebido o ingerido alguna sustancia que hubiera alterado su juicio. O al menos no lo recordaba. Y trataba de imaginarse qué había sido para que esa noche en la que finalmente se volvió un Son hubiera dado pie al suceso que marcaría su final en su antiguo hogar.
¿Qué había hecho que, en la soledad de un cuarto, dos personas que solían verse como hermano y hermana decidieran cometer una acción prohibida, para darle vida a un niño que no merecía la culpa de una gran imprudencia?
Lincoln buscaba respuestas a preguntas que se habían hecho hace tanto tiempo y aún no existían respuestas.
Pero ella no se hacía ninguna de esas preguntas, su mente no las necesitaba y no las pedía, solo quería agradecerle a ese Dios todopoderoso por haberle permitido llegar hasta ahí para volver a acariciar ese cabello albino con toda la ternura y afecto que sentía por el hombre que estaba entre sus brazos. A veces él quería ser como Leni y no atormentarse pensando en todo lo que había pasado, cuestionando, dudando y culpándose de todo, de haber cedido, de no haberse acercado nunca a Lothric, de haberla abandonado totalmente.
El problema era que se sentía aún más culpable cuando no pensaba en eso. Le daba la impresión de que ignorar lo pasado era un insulto mayor, como si se avergonzara de Leni y de Lothric.
Y aunque se sentía horrible por lo que pasó, no le avergonzaba su hijo.
Sentía vergüenza por su propia forma de actuar. Lincoln en ese punto ya no sabía qué más decirle, qué hacer, o cómo decir algo sin que pareciera desesperado o triste.
Ella no lo odiaba y eso lo alteraba de una manera extraña, ella era la única de todas sus hermanas que tenía todo el derecho de odiarlo. De dedicarle palabras cargadas de odio. Del dolor de haber sido abandonada a cuidar a un pequeño niño que no tenía la culpa de que sus padres fueran lo que eran.
No entendía cómo ella podía quererlo aún después de eso, de todo ese tiempo de abandono, sin hablar, sin verse. Él quería qué ella lo odiara, parecía desearlo. Incluso si eso le desgarrará el alma, Pero no lo hacía. ¿Porqué?
— Linky. — Leni finalmente rompió el silencio entre los dos, para llamar la atención del antes mencionado. — ¿Tú me sigues amando?
Lincoln se quedó en silencio por unos instantes. Esa pregunta lo había dejado completamente mudo.
— ¿Qué si te amo? Sí...— Lincoln respondió con total honestidad. — No he dejado de amarte ni un solo día…
— ¿También amas a nuestras hermanas? — Leni volvió a preguntar cambiando el panorama completo de la pregunta de su hermana.
— Oh… Bueno, esa pregunta es algo más difícil de responder...— Lincoln respondió posando aún más su cabeza en los brazos de su hermana. — Pero… Si tuviera que darte una respuesta… Si, las amo. Pero aún hay muchos asuntos pendientes entre varias de ellas y yo.
— ¿Por qué no los has resuelto? — Preguntó Leni, mirándolo con dulzura. No lo estaba juzgando, claro que no. Estaba preguntándole porque de verdad tenía esa duda.
Amaba la sabiduría de las cosas simples que poseía Leni. Seguramente ella no se daba cuenta, pero muchas cosas que hacía o decía lo dejaban reflexionando durante horas.
— Porque es muy difícil. — Dijo Lincoln. — Muchas no quieren verme. Me tienen mucho rencor, y no sé, creo que algunas tienen derecho...
Francamente entendía que no lo quisieran, pero algunas le tenían un odio exagerado. Y había otras que no quería saber si lo odiaban, porque entonces se terminaría de quebrar.
— Oye. Pero ya ha pasado mucho tiempo, ellas no pueden estar enojadas siempre contigo. — Leni respondió enredando uno de los mechones blancos de Lincoln en uno de sus dedos.
— Es qué es más fácil decirlo que hacerlo Len… Siempre lo es. — Lincoln respondió hundiendo más su mirada en el suelo.
— Linky. — Leni abrazó a su hermano con más fuerza, pero suavemente para no lastimarlo. — No digas eso hermanito, una persona no puede estar enojada eternamente. Como dijo mi bebé hace tiempo, una persona no puede vivir enojada toda su vida, en un punto debe dejar ir todo ese rencor, todo ese enojo, toda la ira y el odio, esta vida es tan hermosa, frágil y tan corta para vivirla enojado. — Comentó haciendo que Lincoln suspirara por esas palabras, sí qué su hermana había madurado, no solo por fuera sino por dentro.
— Cierto… Pero tengo miedo Len… De que sea demasiado tarde para arreglar las cosas. — Lincoln respondió ocultando sus ojos en los brazos de Leni.
— No, jamás pienses eso, Linky, nunca va a ser tarde para arreglar las cosas. No mientas nuestras hermanas sigan vivas. — Le dijo Leni, sonriéndole con tranquilidad, mientras sus manos recorrieron su espalda para confortarlo.
Aquello le trajo recuerdos duros. Mas o menos así había comenzado su dilema, con gestos así de inocentes se había forjado Lothric.
No quería quedarse en esos pensamientos, pero los necesitaba, necesitaba algo que lo frenara antes de volver a ceder.
— Len… No creo que sea buena idea...— Lincoln dijo levantándose casi de manera apresurada, aunque su herida le pasó factura segundos después de hacer ese movimiento rápido. — ¡Ay! Maldita sea...— Lincoln dijo agarrándose con fuerza el hombro.
— Linky. — Leni se preocupó al ver como su hermano se había hecho daño a sí mismo por tratar de alejarse. — ¿Estás bien? ¿Te hiciste daño? — Preguntó ayudando a su hermano a levantarse bien.
— No… Estoy bien. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza, para entonces mirar de nuevo a su hermana. Debía evitar una acción imprudente de nuevo. Estaba casado, tenía una hija y un matrimonio estable. Ya había engañado a Ronnie una vez con S.A.M.C.R.O. Volver a hacerlo de aquella forma sería la gota que rebasaría el vaso de mentiras y engaños.
— ¿Linky, a qué te referías con que no era una buena idea? — Leni preguntó mirándolo a los ojos. — ¿No quieres volver a ver a nuestras hermanas? — Preguntó casi de manera melancólica al creer que a eso se refería.
— No, no.— Dijo él, rápidamente, ahogando un quejido de dolor: el brazo parecía dolerle aún más que cuando recibió el balazo. — Si quiero volver a verlas. Quiero que la familia vuelva estar unida.
— ¿Y por qué decías que no era buena idea? — Preguntó ella mirándolo con tristeza, y él no soportaba que lo mirara así. No toleraba hacerla sentir así.
— Me refería a otra cosa, que sí era una mala idea. — Dijo él, sintiéndose como un tonto al decir eso.
— ¿A qué te referías Linky? — Leni preguntó aún con preocupación en sus ojos.
— Yo… Len es que yo… Yo no... — Lincoln trataba de encontrar las palabras adecuadas para poder decírselas a ella. Pero no sabía cómo, no sabía la forma de decirle a ella sobre aquello, nuevamente el dilema de cómo decir las cosas estaba ahí y se lo estaba comiendo vivo. — Len… Es, difícil para mí decírtelo… Yo, yo no sé.
— Linky. — Leni tomó una de las mejillas de su hermano para que la viera a los ojos. — Puedes confiar en mí hermanito, somos hermanos, no importa lo que haya sucedido, no importa el tiempo o la distancia que hayamos tomado. Siempre seremos familia.
— Lo sé… Lo sé, pero, pero...— A veces literalmente soñaba con que no lo eran, y así habría podido estar con Lothric sin problemas, estar juntos sin andar pensando que la ponía en riesgo. En un mundo perfecto, no tenían lazos de parentesco y podrían haber hecho su vida juntos...
Se llevó su mano sana a la cabeza. Pensar aquello lo hacía sentir enfermo, como si bastara con pensarlo para ya estar traicionando a Ronnie Anne.
Y era lo que menos quería pensar en ese momento. — Ahhh, Jesucristo...— Lincoln dijo casi queriendo darse puñetazos en la cara para intentar olvidar esos pensamientos.
— Linky. — Leni lo llamó apenada, no sabía lo qué estaba pasando en su mente, pero ella sabía qué debía ser algo muy grande para que estuviera así. Entonces se acercó a él para intentar calmarlo, pero Lincoln se apartó de ella antes de que pudiera rodearlo con sus brazos.
— Len… Esto no es por ti… Créeme que, si hubiera otra opción, yo, podría real, realmente corresponder, pero ya no se trata de mí, se trata de mi familia, tu familia, nuestra familia. Yo… Me gustaría poder entender lo que fue, lo que es, pero siempre que lo intento la imagen se distorsiona, yo… Yo quisiera...— Lincoln trataba de sostener sus palabras, pero hablar de lo que había sucedido entre ellos era algo más que difícil, y a esas alturas ya se le hacía imposible. Y su voz se le doblaba de tan solo imaginarse diciéndole lo que pensaba, pero no podía decir.
— Linky...— Leni trató de acercarse a él nuevamente. — Tú… ¿Te arrepientes por lo que hicimos esa noche?
Aquella pregunta fue como el balazo que casi le arranca el brazo y la vida.
Mucho había meditado sobre esa noche, se había preguntado una y otra vez lo mismo que ahora Leni decía sin tapujos. Si acaso se arrepentía de aquella noche, de haber concebido a Lothric, de haber mancillado el amor fraternal con amor carnal.
La vida y todo se había ido casi cuesta abajo desde ese día. Tuvo que marcharse lejos de la casa Loud, y ella tuvo que criar sola a su hijo, pues por mucho que sus hermanas querían ayudarla, poco podían hacer.
Se había ganado el desprecio, por no decir el odio, de la mayoría de su familia. Todo aquello era como una bomba atómica, que, de descubrirse, no sólo acabaría con su vida sino con la vida de demasiadas personas. Ronnie Anne, Luz, sus hermanas, sus padres, Lothric.
Y ellos no merecían sufrir por aquello.
Pero si bien ese día solo trajo distancia y sufrimiento, debía decir que no se arrepentía de lo que hicieron. Ni siquiera un poco.
Más bien, se sentía culpable de no sentirse culpable. Lo mortificaba todo lo que vino después, pero no eso.
— Len...— Lincoln se acercó a su hermana y la abrazó tan fuerte como pudo su bazo bueno. — No… No me arrepiento, no me arrepiento de ninguna de las cosas qué hice, mucho menos las cosas que dije… Tú eres la persona que más me ha querido, apoyado y a la que siempre recurría cuando me sentía atrapado. — Dijo con un rastro enorme de tristeza en su voz. — Yo. De verdad, de verdad te amo y quería que fueras mi mundo entero… Pero entre una cosa y otra se me olvidó que éramos hermanos, que entre familia eso nos condenaría a ti, a mí, a Lothric, a nuestras hermanas, a papá y mamá. Nunca habría funcionado, nosotros jamás habríamos funcionado, mucho menos ahora. Pero no, no me arrepiento de nada. Jamás me arrepentiré de lo qué pasó aquella noche, de lo único que sí me arrepiento, es no haber estado ahí cuando tú me necesitaste.
Leni escuchó con total atención a las palabras de su hermano, ella durante ese tiempo de ausencia no se había arrepentido del curso qué la vida le había puesto, todo lo que ella tenía se lo había ganado al no darse por vencida. Desde su maternidad, su empleo, su crecimiento como persona y el amor que desarrolló por su hijo.
Y todo aquello lo había obtenido gracias a esa acción qué su hermano y ella habían tomado esa noche. Ella no podía arrepentirse de algo que le había traído tanta felicidad.
Y ahora qué Lincoln se lo había dicho no cabían más dudas en ella, su hermano hizo todo lo que hizo únicamente por ella. Y por el producto de un amor prohibido por el lazo de sangre.
— Lincoln, me hace tan feliz oírte decir eso. — Dijo ella abrazándolo con cuidado. — Para mí tampoco fue un error, y me tranquiliza saber que para ti tampoco lo fue.
— No, para mí nunca lo sería. — Dijo él, mirándola a sus hermosos ojos. — Quisiera que hubiera una forma de arreglar todo.
— Aún puedes hacerlo, ve a ver a Loni. — Dijo mirándolo. — Él quiere verte, Lincoln.
Aquel muchacho lo sabía todo. No entendía por qué quería verlo, después de todo lo había abandonado, y saber que fue producto del incesto debió provocarle terribles reflexiones. Lincoln se sentía terrible al pensar en lo que debía estar pensando su hijo.
— Es que ese es otro problema Len, no sé cómo hacer eso...— Lincoln respondió volviendo a sentarse en su cama. — De hecho… Me gustaría saber ¿por qué le contaste sobre mí y… ¿Lo nuestro…? — Preguntó viendo como ella se sentaba a su lado.
— Bueno. Lothric… Es un niño listo, muy listo, a decir verdad. — Leni respondió tímidamente. — Él… En un momento dejó de creer la versión que le había dicho de quien había sido su padre, no sé qué fue lo que lo impulsó, lo más probable es que su curiosidad se cruzó con algo más. — Leni dijo recargando su cabeza en el hombro de su hermano.
— ¿Algo más? — Lincoln preguntó curioso, ¿qué más sería?
— Bueno, él creció imaginando a su padre, yo le había dicho que él se había ido hace mucho tiempo, lo malo es que supongo que decirle, que se había ido las mismas fechas que tú. Especuló mucho acerca de la partida tanto de su padre y la tuya, entre eso y lo otro comenzó a formular teorías, hasta que finalmente… Él me confrontó. Y… Tuve que decirle la verdad...— Leni respondió recordando esa escena a la perfección. — Ambos pasamos la noche hablando sobre lo qué había pasado, llorando y pidiendo disculpas… Yo más que nada, él por haberme gritado y yo… Por haberle negado la verdad de su padre por tanto tiempo.
— Lo lamento tanto, Leni. — Dijo él sintiendo un dolor extraño, como si él hubiera tenido la culpa de aquella discusión. Quería ir a ver a Lothric, explicarle todo lo que había pasado, pedirle perdón por todo, pero tenía mucho miedo de ir.
Y es que, si Lothric lo había descubierto solo, significaba que alguien más también pudo haberlo razonado así. Se le ocurrían al menos dos hermanas que ya podrían saber la verdad, o al menos sospecharla.
Si iba a su casa y comenzaba a tratar a Lothric como a su hijo, sería muy probable que las demás también comenzarán a pensar algo similar.
— No, yo tuve la culpa. — Leni respondió mirando al suelo con tristeza. — No debí haberle mentido con respecto a ti, debí ser sincera con él hace tiempo. Pero sentía que él no podría soportar la verdad si se lo decía tan pronto, pensé que sería buena idea esperar al momento correcto, pero subestimé a mi bebé, por un momento olvidé lo listo que era y eso fue lo que nos llevó a ese punto. — Leni respondió con pena en sus palabras. — Él jamás me había gritado, jamás me había levantado la voz, pero tenía razones suficientes para estar enojado conmigo. Él jamás me mintió a mí, pero yo a él sí.
Lincoln como reacción automática la rodeó con su brazo bueno y le colocó un suave beso en la frente.
— Hiciste lo correcto Len… Yo en tu lugar habría hecho lo mismo, aunque, a decir verdad. Últimamente le he estado mintiendo mucho a mi familia… Más de lo que me hubiera gustado hacerlo…
— ¿Por qué lo haces? — Preguntó ella, buscando ver su rostro. Aquello hacía que Lincoln se sintiera nervioso, pues la veía y ya sabía que no podría mentirle, y que solo podría hablarle con la verdad, aun si dicha verdad le doliera o lo hiciera sentir un mal tipo.
— Leni, volví al club. — Dijo en voz baja, como si temiera que Ronnie Anne lo oyera desde el hospital. — Mi esposa no lo sabe, no debe saberlo, quiero mantenerla lejos de esto.
Y también quería evitar que se llevara a su hija, porque eso haría si se enterara de que regresó al club que ella tanto odiaba. Lincoln suspiró pesadamente.
— Linky… ¿Tu nos amas? — Leni volvió a preguntar haciendo que Lincoln suspirará con mucha más pesadez.
— En los más profundo de mi corazón Len...— Respondió con total sinceridad en sus palabras.
— ¿Y también amas al Club? — Leni preguntó de nuevo haciendo que Lincoln cerrara los ojos fuertemente.
— Sí...— Respondió con la voz doblada.
— ¿Más que a nosotras? — Y esa última pregunta fue lo que lo puso en Jaque, sabía qué ella no lo decía de esa forma que a él le dolía, qué no lo preguntaba con las ganas de hacerle daño como sí lo hizo Lynn o Lori. Pero la respuesta a esa interrogante no era ni si y mucho menos no.
Era un Cerrado Neutral. Ni más ni menos.
— Esa pregunta… Es mucho más difícil de responder de lo que piensan Len…
— Sospecho que lo amas tanto como nos amas a nosotras. — Comenzó a decir ella. — Tal vez sientes en el club lo que sentías cuando estabas con nosotras.
Más bien, con ellos sentía lo mismo que en los buenos momentos que pasaba con sus hermanas. Esa sensación de sentirse querido, valorado, respetado, que a veces se perdía cuando estaba con ellas. No quería recordar sus malos momentos justo en ese segundo con Leni, pero los recordó con fuerza el día en que golpeó a Lynn. En el club se sentía parte de algo más grande. Se sentía libre.
Lynn no paraba de hacerlo sentir miserable, como si torturarlo reforzará algún sentimiento raro dentro de ella. Quizás estar rodeada de hombres ponía sobre Lynn una presión que sus otras hermanas no sentían, una rabia contra el sexo opuesto que necesitaba desquitarse contra Lincoln.
O quizás no, quizás escogía a Lincoln porque no atacaría así a ninguna de sus otras hermanas por tener demasiada diferencia de edad y gusto. En ese caso, Lincoln tenía la presión de ser hombre y tener que ser fuerte.
— Quizás tengas razón Len… de alguna u otra forma tu siempre tuviste razón respecto a mí...— Lincoln comentó recostando su cabeza en las piernas de Leni mientras ella acariciaba dulcemente su cabello.
— Linky… Es hora. — Leni dijo aun acariciando el cabello de Lincoln. — Es hora de que vuelvas a nosotras, es hora de que recuperemos el tiempo perdido. — Comentó haciendo que Lincoln mirará al suelo con decepción en sí mismo.
— ¿Y si no puedo hacerlo? ¿Y si en el camino vuelvo a lastimarlas? ¿Y si vuelvo a hacerle daño a nuestra familia? ¿Y sí…
Lincoln fue silenciado de inmediato por el dedo de Leni el cual se posó suavemente en sus labios.
— Shushhh, ya no pienses en eso, ya no pienses en nada más. Solo inténtalo Linky, yo sé que todas te extrañan. Así como yo lo hice. — Dijo ella abrazando suavemente la cabeza de su hermano.
Esos brazos que le traían tanta paz y confianza eran como las alas de un ángel. Qué le ofrecían un alivio de sus preocupaciones y penas, y le daban consuelo. Esos brazos junto a los de su esposa y su hija que le ofrecían un alivio a su alma torturada.
— Está bien… Lo haré...
― Descending Angel Misfits. ―
Debía admitir que las extrañaba. A veces soñaba con que entraba a la casa Loud y veía a toda su familia reunida. Era estúpido: a la mayoría de sus hermanas aún las recordaba como las jóvenes que eran en el momento en que se fue de la casa, pues desde entonces no las veía. Soñaba que ellas lo abrazaban, y él las abrazaba a ellas, y hablaban como si nunca se hubieran peleado.
Y luego despertaba y se daba cuenta de que solo Leni y Lily no lo odiaban. Lincoln comenzó a bajar a la sala, para encontrarse con su hermana más pequeña y con su hija. Pero entonces la puerta se abrió, dejando entrar a Ronnie Anne. La cual abrazó a su esposo por esa hora tan nefasta de trabajo. Lincoln también abrazó a su esposa y cuando se vieron a los ojos, ella quería decirle algo, pero al no tener las palabras correctas decidió hacerse a un lado.
Y Luna estaba ahí al pie de la puerta con lágrimas en los ojos, lágrimas tanto de tristeza como de felicidad al ver a su hermanito frente a ella. Sin dudarlo caminó rápidamente y lo abrazó teniendo especial cuidado en su hombro.
Nunca esperó que la viese ahí. De hecho, esperaba a cualquiera, incluso a Lana, pero no a Luna. No es que la odiara, claro que no, de hecho, la extrañaba bastante, pero era una de las hermanas de las que no sabía absolutamente nada desde que se fue de la Casa Loud. Estaba seguro de que iba a escuchar algo de ella por su música, pero al parecer, la suerte le era esquiva, quizás algo tristemente normal en los Loud.
— Hermano, no nos asustes así. — Dijo ella tratando de bromear un poco. — No lo habría
soportado.
— Lo siento… Ya sabes que soy un tonto. — Lincoln rio haciendo reír a Luna también, Lincoln estaba indudablemente feliz de tener a 3 de sus hermanas en su casa.
Ronnie miró a su esposo el cual reía de nuevo y se veía tan feliz de tener a su familia en su casa. Ella vio como su hija fue a abrazarla y sonrió, Ronnie estaba tan feliz de volver a casa a presenciar aquella escena… Pero aun así sentía un sentimiento abrumador…
Como si esa imagen fuera la escena de una película que tendría un desenlace trágico…
Clyde le había dicho cosas que ella se negaba antes de volver a casa.
Él la había detenido… Le había dicho que su esposo había contribuido en la explosión que había sacudido el pueblo, que lo había visto de nuevo en su motocicleta y portando su Chamarra… Pero Luna lo hizo retroceder, diciéndole que Lincoln no habría hecho eso. Y que las dejara en paz de una vez por todas.
Y ella quería convencerse de ello. Qué su esposo era un hombre fiel y leal a la promesa que se hicieron cuando finalmente fueron padres…
Qué horrible habría sido que el hombre que amaba hubiera puesto a su hija en peligro… Solo por apoyar a un club de Psicópatas… Pero ahora quería obligarse a alejar sus pensamientos de esas palabras de ese policía que ya no era un amigo de su esposo. Ahora ella solo quería disfrutar de ese momento, quería disfrutarlo porqué quizás después, esa imagen sería solo otro recuerdo lejano.
— ¡Luna! — Dijo feliz Lily, contemplando enternecida el abrazo entre ambos hermanos. Tenía ganas de unirse a ellos, pero se contuvo de ir. Ese momento pertenecía a ellos dos.
— No vuelvas a tomar ese riesgo. — Dijo ella preocupada. — No quiero que toda la familia se reúna si es por tu funeral.
— Te prometo que eso no va a pasar. — Dijo él. — No voy a morir. Y la familia va a reunirse, te prometo que eso si va a pasar.
Luna sonrió y miró una vez más a su hermano. Había planeado visitarlo desde hace tanto tiempo, pero por diversos motivos había pospuesto el viaje semana tras semana. Se arrepentía de que había tenido que pasar algo grave para que llegara.
— Tengo tantas cosas que contarte, hermano.
— Yo también tengo tantas cosas que Contarte Luna...— Lincoln dijo sonriéndole a su hermana mayor.
La casa Loud Santiago comenzaba a llenarse de felicidad, La familia Loud se estaba reuniendo y parecía que el final de ese día fuera bueno o malo. Al menos terminaba con una familia comenzando a reunirse después de mucho tiempo separada…
Mientras que en el club Joseph miraba todo con la determinación de hacer algo mientras su presidente estuviera aún en condiciones precarias. Tenía que empezar a mover los hilos, las cosas que el club necesitaba y finalmente comenzar a tomar el papel que él tanto quiso tener desde que él y Roberto iniciaron la Sede en Royal Woods. Y con una idea para presentarle a la mesa de Redwood. Un nombre: Mayhem Daughters.
En el despacho de Tick, él y Mark esperaban a qué Bobby despertará mientras Mark vertía un poco de combustible en el depósito de su motocicleta, Esperando a que los chicos regresarán o a qué mínimamente les llamarán, aún tenían a su presidente inconsciente, mientras que Tick revisaba su teléfono, con un mensaje de Alex. El cual decía, "Nunca volveré a pedirte un favor en mi vida." Tick no entendía a qué se refería, pero juzgando por cómo pudieron haber sucedido las cosas en el hospital… Quizás sería mejor no preguntar nada.
Y… Mientras qué Luan cerraba las puertas de su estudio porno después de despedirse de las últimas actrices que se iban a casa, hasta que escuchó a alguien estacionados justo en frente de las puertas.
Un rostro que no hace pocos días había conocido. Pero que ahora veía de nuevo y la hizo sonreír.
Mientras que Richard nuevamente se encontraba con ella. Luan sonrió y cambió el letrero de cerrado a abierto
En Angels todos miraban los ataúdes de sus hermanos que habían sido asesinados, unos con ira, otros con tristeza y solo uno los miraba con desilusión, pero ahora con una meta en mente, ya no querían acabar con Sons. Ahora cuando la guerra explotará ellos estarían ahí para rematarlos a todos. James miraba como cubrían de tierra los ataúdes improvisados mientras su odio y ganas de venganza se intensificaban en él. Dispuesto a acabar Con Lambs por lo que habían hecho.
Y en la comisaría el jefe de policía George, miraba los reportes de sus oficiales, cada uno de ellos entregados con anticipación y él tenía finalmente la esperanza de acabar con Sam Crow, Lambs y Angels.
Finalmente iban a acabar con las pestes de Royal Woods para siempre… Hasta que recibió una llamada de una de las oficinistas.
— ¿jefe George? — Preguntó una voz al otro lado del intercomunicador.
— ¿Qué sucede Janet? — Interrogó él.
— Si hija Gwen llamó, pregunta que si va a ir a cenar con su familia. — Respondió haciendo que el jefe pensará por unos momentos su respuesta. Sí atrapar a Sons of Anarchy y a las demás bandas era importante… Pero su familia lo era aún más.
— Dile que… Dile que ya voy de salida. — El jefe respondió tomando su abrigo para salir…
— Bien… ¡Oh! Y alguien quiere verlo. Dice qué tiene información que puede ayudarle a atrapar a los responsables de las bandas callejeras. — Esa última frase hizo que George mirará el intercomunicador con curiosidad.
— Eh… Bien, déjalo pasar. — Respondió mirando a la puerta de entrada, para ver a un hombre bien vestido, con un traje caro y con un rostro sereno pero amargo.
— Hola Jefe, Mi nombre es William Clifford, he venido a darle algo que probablemente le ayude a Destruir a Sons Definitivamente...
The Loud House: Sons Of Anarchy.
James 41 Años
Warren 39 (Fallecido)
Jones 39
Dusty 37
Scott 37
Frankie 36
Tabby 33
Anya 29
Thom 25
Jimmy 24 (Fallecido)
Aquí la última parte de esta trilogía de episodios Loud House S.A.M.C.R.O.
Si se perdieron un poco en la cronología es.
1: Bandidos y Asesinos
2: Policías y Justicieros.
3: Locos y Psicópatas (El capítulo actual.) Esta saga es todo un capítulo en sí recortado en 3 partes y enfocado en diferentes estilos de la vida en la nueva Royal Woods, desde los Sons, Pasando por los Policias hasta los Angels of Death y los Lambs of Satan.
Fue un día visto desde diferentes puntos de vista y personas. Espero que lo hayan disfrutado.
Agradecimientos especiales a: J. Nagera y Chiara Polairix Edelstein Por seguir comentando y apoyando la serie, de verdad chicos los amo, me hace muy felíz seguir publicando esta historia para ustedes y por sus comentarios y criticas seguimos adelante, como un tren en marcha sin detenernos y sin retrioceder.
Por favor, si quieren más, comenten, puntúen y síganme en mis redes, se los agradecería muchísimo.
DeviantArt y En Wattpad.
Deviant:
(Arroba)Obscurum-Draco
Watt:
Black-AnD-Dark
(Visiten a FHix en sus páginas de Facebook, Deviantart y Fanfiction Hace mucho contenido lindo e interesante, además de historias muy Lindas.)
Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
Let the Freedom Ride Alway's.
(English Version Soon… Or Dunno ask me if you want a English Version Guys and Gals.)
Síganme en Deviant, No subo mucho, pero… Últimamente estaré subiendo Ilustraciones de LH Sons y Homecoming… ¡It's Something!
