A lomos de tu motocicleta te olvidarás de que existen leyes. Ni siquiera te acordarás de las fronteras. ~
El ventilador giraba sus aspas con lentitud y resultaba fácil imaginar que era un helicóptero. Lana lo había puesto a máxima velocidad, pero eso comenzó a volar sus tuercas y piezas. Eso sí, prefirió dejarlo, pero al mínimo, pues el calor casi la sofocaba.
Se alejó un poco para ver cómo lucía su querida motocicleta. Tenía que admitir que con las herramientas de Lana todo avanzaba mucho más rápido y era más fácil. Tal vez en unas semanas ya estaría totalmente lista. Miró la hora… Las 6 de la tarde, era cierto que el tiempo a veces volaba y a veces pasaba muy lento cuando no se pensaba en el mismo tiempo, recordaba qué habían empezado a las 12 de la mañana y ahora eran las 6… Necesitaban descansar.
Suspiró. Al menos ya se veía mucho mejor que la primera vez que la había visto, esperaba tenerla completamente lista antes de que el verano terminará, esperaba poder terminar el trabajo. Ya estaba hasta la polla de qué siempre que parecía que iban a terminar luego tenían que empezar con otra parte igual de compleja.
― Maldita sea...― Lincoln dijo casi susurrando. ― Lana ve a tomarte un descanso. ― Lincoln comentó a su hermana la cual se encontraba casi pegada al ventilador por el calor de ese día.
― De inmediato Hermano...― Lana respondió con cansancio y con fatiga por el calor que inundaba el ambiente ese día.
Lincoln vio como Lana arrastraba los pies hacia la salida de la cochera para tomar un helado, un refresco bien frío o al menos algo que ayudará a refrescar, estaba sudando litros.
Mientras que Lincoln parecía no sentir el calor, si el ambiente era caluroso, pero parecía más que su determinación por seguir reparando su moto lo ayudaba a no sentir el calor y mucho menos sed.
Se pasó el dorso de la mano por la frente para limpiarse un poco el sudor. Aunque aún a veces le molestaba que se entrometiera, varios consejos si eran útiles de verdad, y valoraba que no le diera la espalda como la mayoría había hecho. De hecho, temía que de algún modo lograrán hacer que lo rechazara.
Se acercó a Lucille y tomó su manubrio. Casi le parecía que el calor hacía que se derritiera. Por un momento temió que esa temperatura afectará el rendimiento de Lucille.
Y pensaba en eso, cuando su celular comenzó a vibrar, y desde que Clyde y sus otros amigos le dejaron de hablar, solo podía significar una cosa. Ronnie, Lincoln tomó su celular mientras se sentaba al lado de su motocicleta y contestó.
― ¿Hola? ¿Ronn? ― Lincoln contestó la llamada esperando respuesta del otro lado.
― Hola tonto. ― Ronnie Respondió del otro lado de la Línea con una voz que simulaba ser alegre. ― ¿Cómo estás?
Lincoln suspiró ante la respuesta y miró a fuera pues aún sentía mucho calor.
― Bueno… Es un día caluroso, supongo que bien...― Respondió él limpiándose la frente.
― ¿Entonces estás caliente, Lincoln? ― Ronnie preguntó medio en serio y medio en broma haciendo que, Lincoln también riera por aquella ocurrencia.
― Algo así… Pero no sé qué le dio al sol hoy para hacer más calor de lo de costumbre… Y sí, si te lo preguntas sí, estoy sudando como un vil cerdo. ― Respondió Tratando de alcanzar su botella de agua con su pie, aunque solo quedaba un charquito de nada.
― No te iba a preguntar eso, es asqueroso, imbécil. ― Bromeó ella, al otro lado del teléfono, y podía imaginarla riendo. Tal pensamiento le hizo olvidar un momento el calor y sonrió.
― Bueno, lo lamento. ― Dijo él, intentando beber el ínfimo resgo de agua que quedaba. ― ¿Cómo están todos por allá?
Hubo un pequeño silencio y de inmediato se preocupó. Temió haber hecho una pregunta que no debió hacer.
― La edad le está pasando la cuenta a mis abuelos. ― Dijo lentamente. ― En realidad me sorprende lo mucho que han vivido, pero...
No pudo seguir hablando, pero Lincoln entendía perfectamente lo que ella quería decir. Él pensaba lo mismo cuando veía a su abuelo en el asilo.
― Ronnie..., lo lamento. ― Dijo él dejando a un lado la botella.
― Ya, no hay problema. ― Respondió Ronnie tratando de recuperar el tono anterior. ― Es una pregunta normal que todo el mundo hace.
― Sí...― Lincoln contestó con cierta pena en su interior. Eso le hizo recordar a su Abuelo, hacía años que no lo habían ido a ver. Y eso lo hacía sentir mal, pues estar solo era malo, pero ser olvidado era peor. ― Y bueno… ¿Como… ¿Cómo está tu mamá?
― Bueno, ella está bien, sigue trabajando duro. Ahora un poco más que antes, pero, ya sabes. ― Ronnie contestó suspirando al final de esa frase. ― Oye ¿y porqué preguntas primero por mi mamá y no por mí eh? No me digas que eres de esos…
Lincoln por poco estallaba de risa ante ese comentario, sí era cierto que las mujeres mayores a veces le atraían, pero de eso a que su novia pensará que él quería ser su nuevo padrastro le parecía una Locura.
― Dios mío Ronn, no digas eso. ― Dijo riendo nerviosamente. ― No lo decía más que nada por qué estábamos con el tema de tu familia, no me lo tomes a mal.
― Ajá cómo no señorito.
― Lo digo en serio, además por qué… Ya sabes te vas a mudar aquí y… Eso. ― Lincoln comentó casi susurrando esa última oración.
Hubo unos segundos de pausa, como si Ronnie estuviera pensando bien lo que iba a decir a continuación. Lincoln aprovecho para reír un poco, dejar salir las carcajadas que le quedaban después del comentario de Ronnie.
― Lincoln, acerca de eso. ― Comenzó a decir ella, y él interrumpió. ― ¡No me interrumpas, cabroncete! ― Gritó ella, y Lincoln pensó que tal vez era bueno, ya que así olvidaba su tristeza.
― Okey, lo siento Ronnie. ― Dijo él. ― No quise molestarte.
― Pues tienes talento para hacerlo. ― Dijo ella. ― Te iba a decir justo lo contrario a eso, patético. Me iré más pronto de lo previsto a Royal Woods.
Lincoln sonrió al oír aquello. Extrañaba tanto a Ronnie Anne, y aunque sonara muy cursi, ya quería estar con ella, poder al fin abrazarla y besarla. Rayos, hacía tanto tiempo que no la besaba que casi sentía haber olvidado el sabor de sus labios.
― Genial, ¿entonces cuando estarás aquí? ― Preguntó sonriendo enérgicamente.
― Yo supongo que mañana en la mañana. ― Ronnie dijo simplemente mientras que el Joven Loud ya casi quería saltar de la emoción. Aunque aún no tenía a Lucille lista… No importaba encontraría una forma de ir con ella.
― Bien entonces te esperaré en la estación de autobuses, te prometo no faltar. ― Lincoln dijo alegremente, aunque ella no se podía contagiar tan fácilmente de la misma felicidad que él.
― Sí...― Ronnie respondió un poco desanimada. Algo que llamó poderosamente la atención de Lincoln.
― ¿Oye Ronn, sucede algo? ― Lincoln replicó preocupado por el tono de su novia, aún por el teléfono él sabía que ella le estaba ocultando algo.
― Hmmm… Linc… Mamá no se ha tomado muy bien esto. ― Ronnie respondió con un poco de incomodidad. ― Cuando le dije pareciera que algo le golpeó, Pero no un golpe suave, no, parecía más bien algo sumamente doloroso. ― Comentó mientras se abrazaba las piernas. ― No sé cómo explicarlo… Hace casi un año, Roberto regresó a nosotros, cuando llegó Bobby estaba trabajando en la bodega y estaba tan emocionado. Qué llamó la atención hasta de los vecinos… Por Supuesto que mamá y mis abuelos no estaban felices de verlo y no hablemos de mamá. Él le habló a Bobby sobre una cosa llamada Sons of… ¿Anarchy? No lo sé… Y al siguiente día Bobby estaba preparando sus maletas para irse con él. Mamá pidió explicaciones, pero, Roberto le dijo que ya era hora que Bobby se volviera un hombre y que solo estaba desperdiciando su vida en un empleo mediocre y con una familia aún más mediocre, no sé si se refería a mí y a mi madre… O a mis abuelos tíos y primos. Pero qué Bobby se fuera de casa con Roberto la lastimó mucho, y pues… Ahora yo también me voy. No me gustaría lastimarla más, pero aun así no me gustaría quedarme. Siento… Que ya no me queda nada más aquí. Aunque es la tercera vez que voy de un hogar para mudarme a otro ¿Sabes?
― Ronn...― Lincoln susurró escuchando como ella sollozaba casi silenciosamente.
― Digo… México sí era un lugar un tanto peligroso… Y Juárez era un infierno en la tierra. Pero, aunque lo era, era mi país, y lo amaba. Irme fue difícil, después mudarnos a Royal Woods y después a Casa Grande, una parte de mí me dice que me quede. Pero si me quedo siento que no seré feliz aquí, ¿entiendes? Quiero estar allá, de verdad quiero estar allá… Pero siento que la familia me ancla a quedarme y necesito una razón más para quedarme o irme… De verdad Linc, necesito una razón para que todo esto valga la pena. Aunque sea un poco. ― Ronnie sonaba desesperaba, quería ocultarlo de su voz, pero no podía, de verdad se le hacía muy difícil hablar de ese tema aún con la persona que más confiaba en el mundo.
Lincoln se sintió vencido, casi impotente. No podía decirle que la entendía, pues jamás había pasado por lo que ella estaba pasando. Nunca se había cambiado de casa, mucho menos de país, y oír a su novia comentarle todo eso, sin poder abrazarla, era mortificante para él.
Y lo peor es que habían nombrado a su club, Sons of Anarchy. La forma en que lo dijo no permitía saber si lo odiaba o si le daba igual aquel club, y no quería arriesgarse.
― Ronn… Me gustaría darte una razón para venir… Créeme que me encantaría dártela, pero, estoy pensando qué sería lo mejor para ti. ― Lincoln respondió con mucha pena de su parte. Algo a lo que ella sostuvo su teléfono con fuerza.
― Sí eso es cierto… Por favor… Dame una razón más para irme de este lugar. ― Ronnie no lo pedía, se lo rogaba. Eran los ruegos de ella y la forma en que lo pedía para que, Lincoln finalmente tuviera el valor de decirle unas palabras que en ningún momento se le hubiera ocurrido decir en ninguna situación, pero esta vez las ameritaba.
― Te Amo Ronalda...― Lincoln dijo seriamente, se sentía nervioso y completamente asustado de haberle dicho eso, más que nada por cómo ella reaccionaría, pero su única respuesta fue el silencio. Pasaron unos minutos antes de que, Lincoln comenzará a preocuparse, e incluso creyó que la llamada se había cortado. ― ¿Ro-Ronnie? ¿Sigues ahí? ― Preguntó verificando que aún seguía en la línea.
― Repítelo...― Ella respondió con una sola petición. Qué repitiera lo que él había dicho. Necesitaba escucharlo. Necesitaba escuchar una vez más esas palabras de él.
El inhalo aire, no para darse valor o algo parecido, sino para relajar su corazón que estaba latiendo en su garganta. Era curioso, él pensaba que estando en Sons dejaría de sentirse así, pero en ese momento no se sentía diferente a aquel niño que le dio su primer beso.
― Te amo, Ronalda. ― Repitió él, pero quería decir mucho más. ― Te amo tanto Ronnie, paso el día pensando en ti. Cada vez que voy de visita o vienes tú, me llenó de nerviosismo, no puedo esperar a abrazarte y casi estoy contando las horas para poder verte. ― Dejó de hablar, pero su corazón aún latía con furia. ― Si, básicamente soy un patético. Te amo, te extraño, Ronnie.
Dejó de hablar y su rostro se volvió rojo. No había pensado lo que iba diciendo y temía haber sido demasiado cursi para ella. Temía que comenzara a reír.
― Yo… También te amo Lincoln...― Ronnie respondió con un tono que extraño a Lincoln, pero aún más que ella le dijera esas palabras a él. No hubo risas. No hubo un insulto, solo la sincera respuesta de la chica que lo amaba en el teléfono. ― Y, Dios no, no creo que seas cursi… Digo sí sonó algo…
― ¿Tonto? ― Preguntó él tratando de darle la palabra de que le faltaba.
― No iba a decir eso… Siento que sonaste un poco muy demasiado… No sé si me entiendes. ― Ronnie respondió respirando nerviosamente. ― Pero. Eso fue… Lindo, fue muy Lindo de tu parte, Linc… Gracias.
― Eh… Sí de nada...― Lincoln comentó con nerviosismo creciente. ― Y ahí, cuando...
― Yo, también te amo, Creo que jamás te lo he dicho, pero me gustabas mucho y disculpa si yo no era la persona más amorosa… O la chica más linda del mundo contigo, pero es qué yo no sé cómo expresarme. De verdad no sé cómo otros pueden hacerlo. ― Ronnie interrumpió a Lincoln dejándolo mudo por lo que escuchaba. ― Digo yo si sueno como una tonta, en vez de decirte lo mucho que me gustabas solo me dedicaba a molestar, quizás esa es mi forma de demostrar cariño o afecto. No lo sé… A mí nunca me enseñaron a amar ¿sabes? No sé cómo es… Solo sé qué… Qué… Qué me gustas. Me gustas mucho. Maldita sea ahora yo debo estar sonando como esas niñas tontas y cursis.
― Sonabas menos cursi que yo. ― Dijo él sin poder contener su sonrisa. ― Ronnie, nunca me vas a parecer tonta. Jamás. Al principio me dabas miedo, lo admito, y por mucho tiempo me daban terror tus golpes. Pero luego comprendí que así te expresabas tú. No ibas a hacer las cosas que hacen todas las chicas porque tú eres especial, eres diferente, y eso es algo que me encanta de ti. Además, no tienes de qué preocuparte, ahora puedo resistir tu rudeza. ― Dijo con un poco de humor para quitarle pesadez a su conversación.
Pudo oír una suave risa de parte de Ronnie Anne. Si alguna de sus hermanas estaba grabando eso, ganaría millones de visitas en un minuto y una paliza de parte de él.
― Je jeh. Eres un tonto, Lincoln. Pero... Indudablemente tienes corazón. ― Ronnie respondió sonriendo. ― Está bien, espero… Verte en la estación de autobuses, ya no me quedan dudas qué mi lugar ya no está aquí.
― ¿Estás completamente segura? Digo no porque te quedes ni nada de eso. ― Lincoln replicó con un poco de pena. ― Pero… no me gustaría que por mí lo abandones todo.
― No, ya tomé mi decisión. De todas formas, ya no me queda nada más por hacer aquí, aquí solo quedan recuerdos. Y a veces creo que ni eso. ― Ronnie contestó con completa seguridad en sus palabras.
― Bien, estaré esperándote. ― Lincoln contestó sonriendo. ― Oye, solo una cosa antes de que todo esto pase. ― Dijo mirando ligeramente sobre su hombro a su motocicleta. ― ¿Cuánto equipaje crees que… ¿Qué traerás?
― ¿A qué viene esa pregunta, Lincoln? ― Dijo ella riendo. ― ¿Acaso crees que soy esas chicas fresas que cargan con cincuenta maletas?
― No lo decía por eso, Ronnie. ― Dijo él, y trató de añadir algo más, pero ella lo interrumpió.
― Si temes cargar con miles de maletas, quiero que sepas que solo tengo tres bolsos. No voy a saquear la Casa Grande.
Lincoln suspiró y miró a Lucille. En realidad, no sabía cómo iba a cargar una sola maleta ahí, tendría que emplear a fondo su ingenio para llevar tres.
― Hmmm… No te preocupes, ya pensaré en algo. ― Lincoln respondió con un suspiro. ― Y bueno… Supongo que te veré mañana entonces.
― Sí, supongo que será así. ― Ronnie contestó sonriendo finalmente por oír esas palabras. ― Espero que estés listo, Loud, mañana regreso a Royal Woods para quedarme, lo que significa que...― Ronnie pensó en algo que la hizo sonreír y sonrojarse al mismo tiempo.
― ¿Eso significa… ¿Qué? ― Lincoln preguntó confuso de a lo que se refería Ronnie.
― Olvídalo, cuando llegue quizás te lo diga, pero por ahora tendrás que esperar hasta mañana. ― Ronnie suspiró mientras Lincoln se recargaba un poco en su motocicleta.
― Bueno… Entonces nos veremos Ronn. Cuídate y… Ya sabes. Te quiero. ― Lincoln comentó sonriendo discretamente.
― Y yo te quiero, Lincoln. ― Respondió ella con sinceridad. ― Pero no le digas a nadie que te dije eso.
Bromeaba, claramente. Lincoln se rio y notó que ella cortaba la llamada. Habría sido tan ridículo como irónico si hubieran empezado con el típico juego de ver quien cortaba primero. Lo último que necesitaban ambos era ver que se convirtieron en Lori y Bobby.
Guardó su celular y se arrodillo para recoger las herramientas, cuando notó una vibración en su teléfono. Pensando que sería Ronnie, lo revisó, y cuando vio que era de parte de uno de sus hermanos Sons se sintió frío.
Por una parte, era bueno en aquel día de calor.
― ¿Bueno? ― Lincoln respondió a la llamada de uno de los hermanos del Club.
― ¿¡Porque Mierda No Respondes Puto!?― Preguntó el Son con mucha molestia en su voz.
― Ay… Disculpa Víctor. Estaba ocupado. ― Lincoln dijo agarrándose la frente con pena.
― A mí me vale verga si estás ocupado o no, ven aquí tenemos un par de chingaderas para recoger. ― Víctor respondió apurado.
― ¿Qué pasó? ― Lincoln preguntó mirando a su motocicleta aún sin terminar. Esperando a que pudiera ir al club con ella.
― Pues ven, no te lo voy a estar diciendo aquí cabrón, mueve el culo para acá.
― Muy bien, voy para allá. ― Dijo él, yendo a buscar su casco. Si Lucille toleraba el viaje al club, podría aguantar ir a buscar a Ronnie.
― No demores ni un puto segundo. ― Murmuró Víctor cortando la llamada.
Lo peor que podía pasar era que Lucille se desarmara y él se golpeara duramente contra el piso. O que ella estallar y él sufriera quemaduras extremadamente graves.
De cualquier forma, eso no era nada para lo que podría hacer Víctor.
Aunque no había hecho ademanes de golpearlo, ya lo había visto concreto, y no quería ni imaginar cómo podría golpear a alguien. Lincoln comenzó a salir de la cochera con su moto, aún con el calor que había se puso su chamarra sería un día largo si era qué debía apoyar al club a hacer cosas grandes, como subir cajas a una camioneta, esas cajas llegaban cada mes y cada vez parecían pesar más.
No le gustaba cargar cosas, pero si era para poder obtener sus parches, se la jugaba.
Entonces estando fuera Lincoln se dio cuenta que sus hermanas Jugaban en la alberca qué habían comprado hace años.
Sí qué ese parecía un día perfecto para jugar en la alberca, incluso Lana se había unido a la diversión. Ya se imaginaba por qué ella no había regresado.
Aunque se le hizo aún más raro no haber escuchado las risas y gritos de como jugaban en la piscina.
Lincoln entonces trató de encender a Lucille con el botón de acción rápida, pero no le daba respuestas.
― Ay no jod...― Lincoln siguió intentando encender a Lucille con 2-3 intentos más hasta tener que recurrir a la palanca de accionamiento. ― Vamos, vamos nena… No me falles ahora por favor. ― El motor sonaba de momentos, pero no se dignaba a arrancar. Aunque el ruido llamó la atención de alguien que igual disfrutaba de la piscina y al ver a su hermano tratando de arrancar su moto sonrió,
― ¡Linky!― Gritó la chica llamando la atención de su hermano el cual la volteó a ver mientras ella venía a él. ― ¡Ven vamos a jugar!
― Ay rayos...― Lincoln dijo con cierta molestia de que su moto no arrancará. ― Ahora no Len, estoy… ¡Ocupado! ― Lucille aún no lograba encender. Fue cuando Leni se acercó a ver lo que su hermano hacía.
― ¿Qué haces hermanito? ¿Vas a algún lado?
Leni era otra de sus hermanas que aún lo apoyaban. No había variado en nada su actitud hacia él, seguía siendo la dulce hermana que siempre había sido, como si en realidad no le importara que él estuviera en el club. Aquello lo reconfortaba de una forma superior a la ayuda de Lana.
― Sí, Leni, lo lamento. ― Respondió él. ― Me surgió un asunto importante que atender en otra parte, y debo ir a ver en qué puedo ayudar.
― ¿Es muy necesario que vayas? ― Le preguntó ella. ― Hace mucho calor, deberías venir con nosotras.
― Lo lamento, sí es muy necesario. ― Dijo él, aunque realmente habría aceptado la invitación de Leni si no tuviese obligaciones con el club. Y además quería probar a Lucille.
Leni miró con un poco de pena como su hermano respondía. Pero aun así sonrió.
― Bueno… ¿Sabes? ― Lo tomó del brazo para acariciar el cuerpo de su chamarra. ― Me alegra mucho que te haya quedado bien, digo temía que al hacer algo así te quedará o muy chica o muy grande, pero ahora que la veo bien me doy cuenta de que te queda muy bien Linky. ― Leni comentó con una sonrisa.
― Eh… Sí Len, gracias de hecho por haberla hecho. ― Lincoln respondió sonriéndole de regreso a su hermana. Lincoln entonces apoyó todo su peso en la palanca y finalmente escuchó como Lucille ronroneaba como una Leona. ― ¡Bien! ― Lincoln mantenía el Bolso de mano y el Acelerador en el punto donde aún podía darle energía el motor.
― ¡Ya encendió qué bien! ― Leni comentó con emoción, mientras su hermano seguía dando poder al motor
― Bueno, me voy antes de que se me haga más tarde. ― Lincoln respondió colocando los goggles de protección. Aunque Leni aún no lo soltaba del todo. ― Eh… ¿Len? Ya me tengo que ir. ― Dijo mirando con extrañeza a su hermana.
― Sí… Pero, digo. No creo que sea tan importante que vayas. Quédate, vamos a jugar con las demás, ya sabes como en los viejos tiempos. ― Comentó hasta qué arqueó una ceja confundida. ― De hecho… ¿Por qué se les dice viejos tiempos? Yo pensaba que el tiempo era uno, ¿es qué acaso son varios tiempos? Y hablando de eso… ¿Los tiempos envejecen? Nunca he entendido cómo funciona eso.
Él sonrió un poco, sin poder evitarlo. Leni tenía una dulzura y un ánimo que parecían carecer de límites, y eso servía para reconfortarlo. En otro momento se habría detenido a explicarle sobre las dudas que la asaltaban, sabía que nadie más tendría la misma paciencia que él para responderle, pero Víctor lo había llamado. Y por nada del mundo quería hacer enojar a Víctor.
― Lo siento mucho, Leni. ― Dijo él, con bastante tristeza. ― Ya debo irme, en serio debo irme. ― Dijo con nerviosismo.
― Bueno, está bien, solo ten mucho cuidado. ¿Sí? ― Su hermana pidió con una pequeña sonrisita.
― Por supuesto. ― Lincoln respondió asintiendo con la cabeza. Entonces comenzó acelerando poco a poco. Aunque de eso, no sabía cómo cambiar las velocidades y le daba un poco de miedo irse de lado.
Anteriormente había pensado que Manejar una motocicleta sería igual de fácil que manejar una bicicleta, aunque era algo más complejo que eso.
Y descubrió que… Era mucho más complejo que simplemente girar el acelerador cuando se le apagó a medio camino. Con mucha pena Lincoln miró el trayecto que había hecho y vio a su hermana ahí. Mientras que Leni lo miraba extrañada de porqué su hermano se había detenido.
― Sí… Debí practicar primero...― Lincoln se dijo mientras volvía a encenderla con la palanca. Eso iba a ser más complejo de lo esperado, Una moto no era igual que una Van, así que debía descubrir cómo meter primera, segunda y tercera en el pedal de velocidades.
Por un momento le asaltó el genuino terror de que su presencia fuera urgente, y ya podía imaginar sus dientes regados en la entrada del club, si es que no pensaban romperle algunos huesos.
Entonces recordó que sólo era un prospecto, y que lo más probable era que debían cargar cosas. Se estaba dando muchos aires de importancia si de verdad pensaba que su presencia era indispensable. Quizás solo lo era para el movimiento de esas pesadísimas cajas.
Aun así, tal vez llegaría primero en autobús. Pero quería llegar en Lucille, quería demostrarles que su amada moto ya era capaz de sostenerlo y llevarlo adonde necesitará.
Le daba un poco de miedo caerse, pero sin duda debía haber practicado primero con algo, quizás con la Moto de Bobby. Pero no se le había ocurrido.
Iba a ser un camino largo y caluroso, más por su chamarra que por otra cosa.
Pero finalmente montaba su motocicleta. Y por primera vez sentía una sensación rara dentro de sí.
Como la primera vez que se subió a una motocicleta, pero diferente.
Esta vez tenía las riendas, el manubrio. Esta vez era él quien conducía hacia su destino.
Y esta vez era él quien miraba a la cara de la Libertad por su propia cuenta.
Y Le Gustaba.
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers.―
Riding through this world… All Alone.
God takes your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In The Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Capítulo 7: Heridas del Pasado.
Escrito y Dirigido en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
Co Dirigido y Escrito por Eddy The Black Fire.
Lo primero que vio fue a Víctor en la entrada del club. Frente a él estaba la van, y no había mucha señal de actividad. Parecía que, para compensar, Víctor estaba fumando tanto como fumaban todos los Sons en conjunto.
Apenas lo vio llegar, tiró el cigarro al suelo y lo pisó. Lincoln pensó que así podría aplastar a un rival y sintió un escalofrío.
― ¡Tardaste una puta eternidad, bola de nieve! ― Le gritó él. ― ¿Cómo tardaste tanto? ¿La moto aún falla o no sabes andar en ella?
Por alguna razón, Lincoln sintió vergüenza de afirmar cualquiera de las dos cosas.
― Bueno..., había demasiado tráfico. ― Intentó decir él, y pensó que esa era la peor excusa del mundo.
― Ajá. ¿De dónde te sacaste esa excusa? ¿Del culo de tu madre? ― Víctor preguntó con furia mientras se acercaba al muchacho, Loud en cual suspiro de disgusto por qué él hubiera insultado a su madre.
― No...― Lincoln dijo simplemente mientras aparcaba su moto en el área de Prospectos.
― ¿Solo vas a decirme, ¿No? Querías decirme cabrón ¿verdad pendeja? ― Víctor replicó aún con más furia mientras se acercaba al muchacho que poco a poco se ponía más y más nervioso.
― N-No… No por supuesto que N…
― Cuida tus palabras pequeña perra, estás jugando con fuego, putita. ― Víctor dijo amenazante haciendo que el joven por poco retrocediera de miedo. Aunque al ver la expresión de terror en el Rostro de Lincoln Víctor se puso a reír. ― Ja ja ja, no jodas fue tan fácil asustarte. ― Víctor entonces le dio un puñetazo "Amigable" en el Hombro. ― Tranquilita bola de nieve, no te voy a hacer daño solo te estaba jodiendo. Apuesto a que te cagaste en los pantalones. ¡Ja ja!
Lincoln no sabía cómo reaccionar. Hablaba muy poco con Víctor, casi siempre eran otros hermanos suyos quienes se encargaban de supervisarlo y repartirle órdenes. Y no podía evitar temerle, no después de verlo romper el concreto como si no fuera más que cartón o arcilla.
― Yo..., y-yo no sé. ― Tartamudeó Lincoln, y Víctor echó a reír nuevamente. Hasta sus carcajadas parecían golpearlo con rabia.
― Sí, sé que no sabes ni una mierda. ― Bromeo él Son. ― Por eso decidí enseñarte un par de cosas. A ver si con eso eres un poco menos imbécil, pero no creo que mejores mucho.
― Eso espero...― Lincoln respondió con mucha pena en sí mismo. De verdad que no sabía cómo hablar con Víctor, un hombre que golpeaba incluso más fuerte qué un toro le aterraba. Rayos incluso se preguntaba si podía matar a un Oso a golpes.
Pero debía admitir una cosa, él le parecía uno de los Sons más fuertes de todo el Club. Para ser como él de verdad se debía ser muy fuerte como para defender al club. Y eso era de admirar, tener la fuerza necesaria para acabar con los enemigos que vinieran a ellos.
― Ya, ya, ya. No estés de resentido mamoncito. ― Víctor respondió viendo la actitud del chico Loud. ― Ayúdame a cargar las cajas a la Van, ¿Ok? Hoy vamos a ir a ver a unos cabrones y de eso vamos a dejar algunas cosas por ahí. Así que no estés de marica. ― Dijo yendo a la cochera donde hacían la mayoría del trabajo en refacciones.
― Eh… Está bien.
Víctor se río, como si todo en Lincoln le diera risa. El joven Loud caminó hacia la cochera y vio que estaba llena de cajas, pesadísimas cajas que seguramente debería cargar.
― ¿T-Tengo que llevar estas cajas a la van? ― Preguntó él, sorprendido y en realidad, molesto.
Le desanimaba la idea de cargar esas pesadas cajas en vez de estar en la alberca con sus hermanas.
El recordar la pelea que tuvieron hizo que esa opción fuera muy poco probable.
― No, por supuesto que no. ― Le dijo él. ― Solo debes cargar la mitad.
― Bueno...― Lincoln respondió comenzando, tomando una caja grande. ― Rayos… ¿Qué hay en estas cosas? ― Lincoln preguntó aguantando el gran peso que tenía en sus brazos. Comenzó a caminar con dificultad.
― Eso es algo que te vale Verga. ― Víctor respondió cargando otra de las cajas en su hombro. ― Órale, cabrón mueve el culo. ― Regañó dirigiéndose a la Van. Junto a Lincoln el cual comenzaban a dolerle los brazos por el peso.
― Ok, ok...― Lincoln respondió con Dificultad solo para mirar a sus espaldas y ver las demás que debía llevar. ― Demonios es que pesa mucho.
― No estés de princesita. Si no pesan nada, eres tú que andas de niñita mariconcita. ― Víctor replicó Dejando la caja de Armas en la Van. ― ¿Ves? Es fácil niñita. No sé por qué te quejas. A lo mejor tú si eres una perrita maricona que no aguanta vara
Aquellos insultos de Víctor no lo ofendían tanto. No eran tan diferentes a los insultos que oía de todos los otros Sons, ya estaba muy acostumbrado a aquello. Mientras no ofendiera a su madre o a sus hermanas, no sentiría verdadera rabia.
Logró dejar la caja, dentro de la van, y se desanimó al ver que Víctor cargaba dos cajas como quien levantaba paquetes de helados. Levantar uno solo para él ya era duro, una verdadera tortura.
Se preguntó si algún día podría ser así de fuerte. O al menos, ser capaz de levantar sin sufrir las cajas.
― ¡Apúrate, mierda! ― Le gritó Víctor al ver que tardaba en levantar una sola caja.
― ¡Voy…! Ay demonios...― Lincoln respondió cargando las cajas que podía a la Van. Ni cuando tuvo que ayudar a Luna a cargar sus amplificadores a Vanzilla a un concierto le había dolido tanto. Pero jo-der qué dolía y mucho.
― Ándale, que no tenemos todo el puto día niño. ― Víctor reiteró cargando otras cajas a la van.
― Demonios… Es qué tú sí tienes fuerza Víctor... Yo no tanto. ― Lincoln dijo dejando la caja en el compartimiento trasero de la van para empujarla con su espalda hasta el fondo.
― Pues con esto ya vas a dejar un enclenque de mierda y te vas a poner chingon. ― Respondió mirando de frente a Lincoln. ― Mira bola de nieve. ― Víctor entonces se tocó el pecho con fuerza para hacer notar el músculo. ― Yo estaba igual de pendejo que tú. Pero con todo lo que hacía en el club me puse así de mamado. Mira toca. ― Le invito a Lincoln para qué le tocará el pecho, aunque Lincoln negó con sus brazos.
― N-No, no gracias Víctor. ― Lincoln trato de decir eso amablemente, aunque no sabía por qué en realidad.
― Ándele puto, tócale no seas marica.
Lincoln no sabía en qué circunstancia no se vería mal que le tocara los músculos a un compañero. Solo pensarlo lo ponía extremadamente avergonzado. Jamás en la vida se había sentido así de estúpido.
― R-Realmente no creo que deba. ― Murmuró rojo de vergüenza.
― ¡Chingada madre, bola de nieve! ― Dijo Víctor. ― ¿Vas a tocar o tendré que golpearte para que me hagas caso?
― T-Te creo, eres muy fuerte― Dijo Lincoln sin saber cómo poder librarse de esa.
― Ya deja de andar de puto y toca perra. ¡Órale! ― Víctor exclamó ya no en un tono pasivo agresivo, sino en uno enojado con el que regañaba al joven Loud El cual sin más nada qué pensar o hace decidió finalmente hacerlo. Aunque de verdad le avergonzaba. Sintió el pecho de Víctor el cual parecía hecho de piedra o acero. Era demasiado fuerte como para empezar a considerarlo hecho de metal o acero. ― ¿Ya ves puta? Así de cabrón te vas a poner algún día.
― Sí… Se podría decir. ― Lincoln respondió con algo de pena y desviando la mirada.
― Entonces deja de andar de niña y ponte a trabajar. Qué el pinche tiempo es Oro. ― Víctor respondió Yendo por más cajas para acomodar en la Van.
Lincoln en un punto también se había planteado ponerse igual que él. Pero aún no estaba seguro, no se imaginaba con los brazos Inflados por la Musculatura… Aunque sí se imaginaba tener unos brazos fuertes que resistieran hasta los golpes más duros. Incluso se imaginaba parar balas así.
Debía dejar de soñar despierto, eso sí era demasiado fantasioso.
Aunque en un punto de su vida se había imaginado tener los Músculos de Ace Savi. Así en las convenciones de Cosplay él ganaría por tenerlos naturales y no como otros que tenían disfraces algo falsos y que se les veía el relleno de los músculos.
― Ya verás bola de nieve, conmigo vas a sangrar hasta ver resultados.
Lincoln podía creer que eso era cierto, Víctor lo haría trabajar hasta reventar de cansancio. No había día en donde sintiera que sus brazos ardían. Quería imaginarse que eso era señal de que se estaba fortaleciendo, pero no estaba seguro. Debía ser cierto, en una botella de Lynn había visto el lema "Sin dolor no se gana" escrito en el borde, así que debía ser cierto.
Lynn..., sólo pensar en su nombre evocaba momentos que él habría preferido olvidar, y que efectivamente había olvidado hasta aquella discusión.
Y la rabia que lo inundó le permitió cargar la caja con la misma facilidad con que Víctor las cargaba.
― Wow. Parece que sí tienes huevos después de todo. ― Víctor comentó al ver como Lincoln llevaba esa caja en sus brazos.
Mientras que él recordaba con furia como ella lo humillaba, lo golpeaba y lo hacía sentir inferior. Odiaba que ella hiciera eso.
Y como ella había inculcado eso de la mala suerte en Lincoln solo por haber tratado de apoyarla en su juego de Béisbol, Rebajando su dignidad a ser la apestosa Mascota de su equipo solo para apoyarlos.
Y después de eso debía admitir que fue su culpa que las demás lo tacharán como de mala suerte… Pero debía admitir una cosa al menos él fue quien se puso la soga en el cuello.
Después se había enterado qué había convencido a las demás de evitarlo casi como un cáncer. Incluso Leni se vio distanciada de él por ese estúpido asunto.
Ella no quería alejarse, pero tenía miedo de que algo le pasará por estar junto a él.
Y ella terminó pagando el precio al final al sentirse invadida por un sentimiento abrumador de culpa, y por ser ignorada tiempo por él. Y ahora quería compensar esa falla siendo la mejor hermana para él.
No se dio cuenta cuando había ido a buscar más cajas y las había cargado a la van, sin dejar de reflexionar sobre el pasado. Sobre sus hermanas, y como a veces ellas lo pasaban a llevar.
Como a veces lo golpeaban y no era capaz de hacer nada. No odiaba a Lynn ni a ninguna de sus hermanas, pero si muchas veces ella era odiosa. Y algunas otras igual lo eran.
― Oye bola de nieve, calma. ― Dijo Víctor al ver que estaba trayendo más cajas. ― Ya llenamos la van..., ¡Oye, imbécil, despierta! ― Gritó con fuerza para sacarlo de sus reflexiones. ― Cálmese perro. ― Víctor le dijo arqueando una ceja. ― ¿Qué pedo? ¿Qué te pasó perrita? ― Preguntó completamente extrañado por la actitud de Lincoln.
― Eh… ¿Qué? ¿Qué pasó? ― Lincoln preguntó aun viéndole confundido.
― Eso es lo que te pregunto. Te pusiste bien Hardcore y empezaste a traer más cajas de la cuenta. ― Víctor respondió mirando como el chico volvía en sí. A veces a él le pasaba eso, dejaba que la furia se lo llevara y se convertía en un animal. Pero ahora lo veía en el joven prospecto y le parecía raro en un punto. ¿Qué lo había puesto de ese modo?
― Oh… Disculpa… Es que estaba. Recordando algo...― Lincoln respondió Desviando la mirada.
No era algo que le pasara muy seguido, de hecho, nada le daría más vergüenza que quedarse empanado recordando. Pero en ese momento lo agradeció al ver que pudo cargar la van.
― A ver, putito, no me interesa lo que te pase fuera del club, siempre que no entorpezcas las operaciones del club. ― Dijo él con bastante molestia. ― Imagina si te pones a recordar justo cuando estamos en un tiroteo y me matan porque te pones a pensar.
Lincoln respiró agitado, pues ha acabada la rabia su cuerpo sintió el cansancio de aquel trabajo.
― No volverá a pasar. ― Dijo él sintiendo el dolor en sus brazos.
― Tendrás que sacar las cajas que sobran.
Lincoln suspiró frustrado por el agotamiento. Ni siquiera se acordaba de cuantas cajas debía haber en la camioneta.
― ¿C-Cuantas debo sacar? ― Preguntó él temiendo que tuviera que cargar muchas más de las que pudiera soportar.
― Mierda, no sé. ― Dijo Víctor mientras subía y las contaba rápidamente. ― Tienes que bajar cinco, puto imbécil, y más te vale apurarte.
Lincoln sabía lo inútil que sería protestar así que se resignó y caminó hacia la camioneta.
― Entendido...― Lincoln respondió asintiendo y yendo a sacar las cajas para acomodarlas en la cochera.
Esperaba que en el momento que él tuviera que hacer lo necesario las dudas y los pensamientos… Pero había muchas cosas que él aún debía pensar sobre esos asuntos inconclusos…
Más que nada por sus hermanas, tanto Lynn como con las demás.
No quería recordar esos momentos qué le habían causado tanto Dolor…
Pero incluso con eso él no podía dejar de convocarlos en su mente, él había convivido toda una vida con ellas. Las había querido, aceptado y amado como su hermano… Pero ellas también lo habían hecho sufrir, lo habían hecho sufrir mucho. Al menos Leni aún trataba de demostrarle que el pasado era lo qué era y no tenían porqué vivir enojados o con rencor siempre. Aunque el joven Lincoln no podía superar que cuando finalmente descubrieron que él estaba en Sons. Todas se pusieron en su contra.
O bueno quizás no todas, pero sí la mayoría. Lori, Luan, Lynn, Lucy, Lola, Lisa. Incluso podía notar como las demás dudaban de él. Aunque después de eso él y Leni tuvieron una larga conversación al respecto de cómo había actuado y respondido a sus demás hermanas.
Entendía que estuviera enojado…
Pero incluso ella al igual que Luna comenzó a pensar que de verdad las odiaba a todas. Que las despreciaba más allá de lo humanamente posible.
Pero ese día la rabia había hablado, la furia y el enojo fueron los que les escupieron a todas esas palabras. ¿Qué se arrepentía de haberles dicho todo eso? Sí… Pero solo la mitad, por qué en una parte de él ellas se merecían esas palabras, ese odio. Ese repudio qué había salido del rincón más oscuro de su ser y al que jamás le hubiera gustado entrar de ninguna forma. Pero ellas lo hicieron explotar y ese fue el desagradable resultado final.
― ¿Otra vez pensando, bola de nieve? ― Preguntó Víctor mientras colocaba un CD de Iron Maiden en la radio de la van. Le trajo recuerdos muy lejanos de su propia Vanzilla. En media hora de un sufrimiento horrible, ya estaban a punto estar en camino. Víctor conducía, y Lincoln sentía que sus brazos temblaban solos.
― Bueno..., sí, señor. ― Contestó Lincoln. Y es que no podía evitarlo.
Prácticamente todo le traía diversos recuerdos, sin ir más lejos, esa misma calle una vez la recorrió con Lori. Parecía haber ocurrido no ya en otra época, sino en otra galaxia.
No esperaba que lo felicitaran o que le dieran un trofeo por su decisión. No decía que quería que lo siguieran y se volvieran moteras. Solo quería que aceptaran su decisión, que no se entrometieran. Si le hubieran dicho "Tu decisión es una mierda, pero la respetamos" incluso las habría aplaudido.
No las odiaba..., odiaba que ellas no lo valoraran a él.
― Pues deja de tener la cabeza en otro puto lado que no sea este, blanquito de mierda, al menos hoy no tenemos que hacer mucho, así que con algo de suerte no nos van a volar los putos sesos. Lo que es una suerte al ver lo mucho que te distraes. ― Víctor respondió encendiendo la Van. ― O al menos cuando la tengas metida en una chica si sabes a lo que me refiero. ― Comentó extrañando a Lincoln por ese extraño juego de palabras. Hasta que poco a poco se dio cuenta de a lo que se refería.
― Oh...― Lincoln susurró con pena por lo que había imaginado.
― Y dime niño. ¿Ya has remojado una pantufla? ― Preguntó mientras metía la van a Reversa.
― ¿Remojado una pantufla? ― Lincoln preguntó extrañado por esa pregunta.
― Sí, ya sabes, comerte la papaya de una chica, darle un gusto al pelón, chuparle la concha a una morra...― Víctor puso la camioneta en marcha para entonces ver aún más confundido al chico Loud. ― Cojer wey. ¿Ya has tenido sexo?
― Oh eh… N-No realmente...― Lincoln respondió apenado a lo que Víctor se rio.
― Ohhh, así que aún eres virgencito. Eso es bueno, supongo... La verdad no sé yo perdí mi virginidad a los 10 años. ― Víctor comentó conduciendo hacia la carretera.
Lincoln se sonrojó por lo que oía. El a un año de diferencia recién había conocido a Ronnie Anne. Al pensar en ella se sonrojó bastante. Muchos años había durado con su novia, y si bien la edad despertó en él varias pasiones, aun no toleraba bien hablar de esos temas. Ni siquiera sabía que decir ante lo que dijo Víctor, no quería ahondar en ese tema.
― Yo..., bueno...
― ¿Cómo vergas aún eres virgen? ― Preguntó Víctor. ― No me digas que nunca has tenido novia...
― Yo..., bueno, señor...― Murmuró Lincoln tratando de no quedar como un imbécil. ― Una vez salí con cuatro citas y luego con mi novia, señor.
Víctor se rio de un modo que casi rompe los vidrios de la van.
― No te creo nada, bola de nieve.
― Es la verdad. ― Lincoln replicó aún con incomodidad.
― No mames, con esa cara de niña qué te cargas no te creo nada. ― Víctor se rio mientras las canciones del disco comenzaron a reproducirse en las bocinas de la Van.
―Fear of the Dark Iron Maiden. ―
― Te digo la verdad, cuando era más joven fui a un baile escolar con 4 chicas diferentes. ― Lincoln respondió tratando de convencer a Víctor de eso. Sí eso era verdad y aunque no le daba pena admitirlo si le hizo recordar cuando en esos tiempos aún era joven y no sabía lo que quería aun cuando lo tenía, y ahora qué lo quería apenas y Ronnie Anne regresaba a él.
― No, la neta no te creo nada bola de nieve. ― Víctor respondió aun conteniendo su risa. ― Pero hagamos como que te creo, dime. ¿Le agarraste el conejo a alguna?
― Ehhhh… ¿Qué? ― Preguntó Lincoln aún confundido por su jerga.
― Ay no mam… Parece que hablo en japonés, ¿qué sí le metiste los dedos a una de esas chicas? ― Víctor preguntó de nuevo haciendo que Lincoln se pusiera más incómodo.
― Ehhh… ¡No! N-No… Po-Por supuesto que no, yo aún tenía 11 años, estaba en la escuela primaria. ― Respondió avergonzado por ese comentario.
― Ajá como no bola de nieve. ― Víctor respondió riendo por la actitud de Lincoln. ― Anda cabrón dime la verdad, ¿lo hiciste o no?
La conversación con Víctor se puso demasiado incómoda para Lincoln. Ni siquiera había tocado demasiado de Ronnie, le daba demasiada vergüenza hacerlo. Mucho menos habría tocado a sus otras citas.
― No, por supuesto que no. ― Dijo avergonzado. ― Sólo tenían once años, además mis hermanas me habrían matado si le hacía algo así a sus amigas.
― No me digas que tus hermanas te consiguieron las citas. ― Bromeó él. ― No se puede ser más patético.
― Todo fue una confusión. ― Dijo Lincoln recordando. ― Una terrible confusión.
― Bueno, es una confusión para mí entenderlo.
― Bueno… ¿Y cómo fue que tu perdiste tu virginidad? ― Lincoln preguntó dejando mudo a Víctor. El cual tardó mucho tiempo en si quiera pensar la respuesta, respiró profundamente y suspiró de igual forma.
― Bueno… Digamos que yo crecí en una casa un poco… Digamos...― Víctor miró a un lado del camino pensando en la respuesta. ― Era una puta mierda, yo antes vivía en Florida y mis padres me odiaban a mí. Mi madre era una drogadicta estúpida y mi padre es era un alcohólico de mierda, un día mi madre llegó a mi cuarto más pérdida de los normal y me dijo. "Es hora de que te vuelvas un hombrecito." Y justo en mi cama me violó. Digo para haber sido la primera vez que lo hacía lo sentí mal. No sé si me entiendas, fueron… Meses que pasó a ser un año entero si no mal recuerdo, pero me fui acostumbrando de alguna forma, ella llegaba a mi drogada para violarme una y otra vez, aunque algunas veces no estoy seguro si realmente lo estaba o solo pretendía estarlo, ella me golpeaba, otras me obligaba a hacer cosas que no quería hacer y a veces, solo a veces cuando se le pasaba eso, me decía que no le dijera a mi padre y qué si me seguía portando bien me daría un regalo, o algo parecido, aunque nunca me daba nada la muy perra... Hasta que mi padre lo descubrió una noche y también me chingó a mí, me golpeó más fuerte de lo qué me habría gustado y después me sacó a la verga de la casa.
Lincoln se quedó mudo ante esa anécdota y lo miró entre sorprendido y nervioso.
― Espera… Entonces tu mamá te…
― ¡Sí cabrón sí! Y también el puto de mi padre, era un mocoso pendejo igual que tú. Después de eso viví por un tiempo en la calle y en casa de unos amigos, hasta que robé mi primera motocicleta y me fui a California. Ahí conocí a Sons of Anarchy. Debo admitir que fue la mejor cosa que me ha pasado en la vida, encontrar un lugar donde me sentía como yo mismo. Ahí conocí a Roberto y a Joseph, luego le dieron a Roberto la presidencia de Royal Woods y ahora estoy aquí. ― Víctor relató sin apartar los ojos del camino.
― ¿Y qué pasó con tus padres? ― Lincoln preguntó aún consternado.
― Ahí siguen, no sé qué hacen y la verdad no me importa. Peeeeeeero, supongo yo que ya se reformaron, supongo... De todas formas, descubrí que tuvieron otra hija, la conocí hace 2 años en realidad, ella vino aquí en busca de su hermano mayor y es una niña linda. Creo que lo mejor que ese par de degenerados pudieron haber hecho. Así qué les advertí que sí le hacían algo a mi hermana iba a ir ahí y los iba a matar a los dos. ― Víctor respondió casi aliviado de decir eso. ― De todas formas, si le hacen algo a Fanny yo lo sabré, ella y yo siempre estamos en contacto.
Lincoln no supo qué decir. De pronto todo el drama con sus hermanas le parecía como algo sin tanta importancia, algo bastante banal si lo comparaba con lo que Víctor había vivido. Y no sabía cómo continuar una conversación así de dura. Realmente dudaba que algo que dijera pudiera mejorar en algo el ambiente.
― Disculpa si digo esto, pero eran una mierda de padres.
― Para mí, solo Fanny y Sons of Anarchy son mi familia.
― Sí… Si sirve de algo, siento que eso te haya sucedido. ― Lincoln dijo con mucha pena por su compañero.
― Hey niño. No sientas lástima por mí. ― Víctor respondió mirando a Lincoln. ― Mis padres son una mierda, pero nunca los necesité. En realidad, jamás me sentí parte de ellos. Ni siquiera me daban de comer todo se lo gastan en su alcohol y sus drogas, así que a la mierda con ellos. ― Finalizó sin apartar la serenidad y tranquilidad de su rostro.
Lincoln si hubiera tenido que vivir eso estaría al borde de las lágrimas, solo, en un hogar donde no lo querían, violado quizás por su madre o sus hermanas mayores, siendo despreciado, golpeado, humillado y exiliado por su propio padre.
Arreglárselas para sobrevivir día a día y no tener a nadie en el mundo más que a sí mismo.
Lincoln no sabía cómo él pudo haberle contado esa historia sin haberse quebrado… O mínimo sin mostrar el dolor de haber vivido un infierno durante los primeros años de su vida… Pero quizás Víctor no necesitaba mostrar ese lado.
Quizás él solo ya había superado todo eso y no le importaba en lo más mínimo contarlo.
O quizás todo ese dolor, todo ese sufrimiento, todo el trauma y la tortura psicológica ya lo habían dejado vacío. No podía llorar por qué ya no tenía lágrimas qué compartir.
Ya no sentía dolor pues el desapego y la falta de cariño real en su vida, lo habían dejado vacío de emociones.
― Esta bien...― Lincoln respondió susurrando.
― Además no es como que yo fuera el cabrón menos afortunado del puto universo, estaba este hombre… Creo que se llamaba Tig, menudo tipo… Cuando me contaron que vio como un magnate psicópata había incinerado a su hija frente a sus ojos yo no me lo pude creer. Supongo que algunos tenemos vidas difíciles y otros que la tienen como la mierda.
Las últimas palabras de Víctor lo hicieron reflexionar. Sí, él en comparación había tenido una vida soñada, había sido muy afortunado en su vida. No había tenido que soportar abusos sexuales ni vivir en la calle, y no podía ponerse en el lugar de aquel Son porque se le revolvía el estómago al pensar que quemaran a un familiar frente a él.
Como había dicho Víctor, algunos tenían una vida difícil y otros como la mierda.
― Yo le volaría la cabeza a alguien si hace eso con una de mis hermanas. ― Dijo Lincoln, aunque no era su intención decirlo en voz alta.
― Oye, ¿es cierto que tienes diez hermanas? ― Le preguntó Víctor. ― No me creo eso.
― Eh… Sí...― Lincoln respondió discretamente esperando a que Víctor no dijera nada ofensivo o vulgar hacia ellas.
― Jeh… Valla que tus padres se aburrían fácilmente. ― Víctor respondió curioso. ― ¿Es que acaso no tenían televisión? Digo, para tener 10 hermanas debieron haber tenido noches muy locas. ― Comentó con algo de gracia haciendo que Lincoln desviará la mirada con vergüenza.
― Sí… Dímelo a mí...― Lincoln respondió recordando, que hace tiempo cuando aún era muy niño escuchó sonidos provenientes del cuarto de sus padres.
Quería bajar a revisar lo qué pasaba, pero Lori le aconsejó ni siquiera molestarse en revisar. Y qué si sabía lo que le convenía regresará a su cuarto.
Una semana después de ese suceso le dieron la noticia a todas sus hermanas y a él que nuevamente iban a tener una hermana menor y 9 meses después una pequeña Lily nació… A Lincoln le dejaba sin sueño pensar que, en algún punto, si él hubiera dejado que la curiosidad lo dominará, lo más probable es que hubiera visto la concepción de su hermanita más pequeña. No le gustaba pensar en eso precisamente por lo que implicaba. Se preguntó por qué cada conversación terminaba por ser tan incómoda para él.
Casi no lo pudo creer cuando vio que Víctor entraba a la rotonda de las Hamburguesas del Eructo. De inmediato su mente recordó cuando pasó por ahí en una limosina, cuando Lana casi los congela en otro local de la franquicia, y varios otros momentos que se agolparon en su cabeza. No entendía por qué Víctor pasaba por ahí.
― Bien, bola de nieve, te daré una hamburguesa, pero porque ahora no podremos parar a almorzar, pero solo una. ― Le dijo él mientras frenaba frente al micrófono.
― Bienvenido a Hamburguesas del Eructo, ¿puedo tomar su orden? ― Preguntó una voz chillona al otro lado del micrófono.
― Sí, deme seis hamburguesas con queso.
― ¿Seis? ― Lincoln preguntó confundido de qué solo le diera una de todas esas.
― Sí, no he comido desde la mañana, necesito recargar mis energías niño. ― Víctor respondió viéndolo de reojo.
― ¿Pero no crees qué es un poco…― Lincoln quería preguntar si no creía que era un poco excesivo, pero no lo creía conveniente para Víctor?
― Hummm… Sí tienes razón. ― Víctor entonces se volteó a la consola. ― ¿Sabe qué? Mejor deme 9 hamburguesas de queso y una cajita de eructitos felices para el niño.
― ¡Oye! ― Replicó Lincoln a su lado, algo molesto porque lo llamara "niño". Su molestia aumentó cuando oyó al cajero reír un poco, luchando por contener sus carcajadas, al otro lado de la línea.
― ¿Qué? ― Dijo Víctor mientras sacaba su billetera. ― No te voy a comprar dos cajitas, tienes que ganarte la segunda.
Pagó por su orden y avanzó hacia la ventanilla de entrega. Y Lincoln notó que el rostro cubierto de acné del adolescente que atendía ahí pasaba del aburrimiento al terror en un segundo.
― Eh… Eh-Eh… ¿Nue-Nueve Hamburguesas de queso y una Cajita? ― El chico preguntó nervioso por el hombre que estaba frente a él. Vio los parches en su chaleco. Y tan solo verlos se pudo dar cuenta que era un Son. No quería problemas con un Son.
― Sí soy yo. ― Víctor alzó sus manos para recibir su orden, mientras el chico comenzó a pasarle las cosas con miedo e inseguridad. Lincoln lo veía y podía apreciar el miedo que Víctor causa, de sus parches. De cómo solo verlo causaba un miedo en los corazones débiles. ― Gracias… ¿Oye Y mi refresco?
― Eh… U-Us-Usted N-No… No pidió refresco. ― El chico respondió aún con más nervios.
― Ah, ¿entonces explícame como voy a disfrutar de mi comida sin un refresco? ― Víctor dijo mirando seriamente al Chico el cual comenzó a respirar agitadamente.
― Eh… Pue-Puedo servirle un refresco. ― Dijo rápidamente mientras agarraba un vaso de cartoncillo.
― ¡Pero rápido! ― Exclamó asustando aún más al chico. ― Y que sea Pepsi.
― P-Pepsi, sí señor. ― Dijo él aterrado, prácticamente volando para llevarle su bebida. Lincoln notó que los demás trabajadores contemplaban la escena guardando la respiración, como si temiera despertar la ira de Víctor.
― Bien, menos mal me trajiste un vaso grande. ― Dijo Víctor recibiendo el vaso de Pepsi. ― Eso compensa el tiempo que me hiciste perder.
― D-Disculpe, señor, vuelva pronto. ― Dijo aterrado el adolescente.
Lincoln se rio un poco y abrió su cajita. Dentro había un juguete de Ace Savy, por su nueva película.
― Joder, casi se cagaba encima. ― Se rio Víctor mientras volvían a la calle
― Sí. Lo pude notar. ― Lincoln respondió mirando la figura de Ace, el cual no tenía articulaciones y era más como una estatuilla mal pintada de su superhéroe favorito. ¿Pero qué más esperaba? Era un juguete de Restaurante, si él quisiera podría haberse comprado una figura de Ace Savi de la colección Marvelous Legends. ― Huh… Meh. ― Dijo mientras ponía la figura encima del tablero de la van.
― ¿Te gustó tu cajita Niño? ― Víctor preguntó con gracia. Algo a lo que Lincoln lo miró con un poco de molesta, aunque comenzó a seguirle un poco el juego pues. Aunque fuera un detalle algo molesto, al menos era un detalle.
― Sí, la verdad sí...― Lincoln respondió tratando de ahogar la risa.
― Bien eso es importante, supongo. ― Respondió mientras tomaba su celular con la mano izquierda para marcar a un número. ― Roberto. ¿Roberto, ya están en en punto de reunión?
― Una patrulla andaba rondando el lugar. ― Respondió Roberto, el hombre que Lincoln había llegado a admirar casi tanto como a su abuelo. ― Pero ya se marchó, te estamos esperando.
No había nada de reproche en su voz, pero Víctor igual se tensó un poco.
― Llego en un segundo. ― Respondió. ― Traje a Lincoln para descargar la van, puede quedarse adentro mientras hacemos el trato.
Lincoln comía algunas papas fritas, pero les perdió el sabor cuando oyó eso último. Lo que Víctor decía indicaba que no iba a un simple almacén.
― Bien, entonces esto será sencillo, no tardes demasiado. ― Roberto replicó tranquilamente mientras veía a su alrededor.
― Sí… Disculpa por eso, tuvimos que pasar por algo de comer. ― Víctor respondió mirando la comida que tenían.
― ¿No vieron el cargamento? ― Roberto preguntó curioso.
― No, ¿qué van a ver? De todas formas, el mocoso pendejo que nos atendió casi se caga al verme, debiste ver su cara. ― Víctor comentó aguantándose la risa.
― Bien… Apúrate con esas armas y la comida. Mike se ha puesto un poco ansioso. ― Roberto comentó haciendo qué Víctor frunciera el ceño.
― Oye esta comida es mía, dile a ese cabrón que se compre la suya. Qué no mame.
― Al menos déjale una, va a estar molestando toda la tarde. ― Dijo Roberto. ― Bien, no tardes.
― No se van a dar cuenta cuando lleguemos allá. ― Dijo Víctor con un ánimo que le sorprendía a Lincoln.
Se detuvo un momento para reflexionar lo que había oído. Entonces llevaban armas, eso explicaba por qué pesaban tanto, aunque le gustaría saber qué clase de armas llevaban y por qué pesaban tanto. En su mente pensó en granadas, pero no imaginaba que tuvieran ese peso bestial. Aunque nunca había tomado una.
― Bien, si no estabas empanado en tus pensamientos, imagino que ya escuchaste lo que traemos. ― Le dijo él.
― Si..., aunque quisiera saber exactamente qué llevamos acá. ― Respondió Lincoln.
― Eso no es importante, lo importante es que los compradores nos dieron casi una fortuna por ellas. ― Víctor respondió sonriendo Levemente. ― Algo que debes aprender bola de nieve y es que no debes preguntarte por qué haces las cosas, y mucho menos los negocios que hagas, en esta vida debes tener cuenta que cuando haces aliados, también haces enemigos. Y si alguien viene a ti con todas las ganas de matarte no te vas a dejar… O al menos en mi caso, no sé si tú te dejes matar como una perra. Pero si un hombre llega a apuntarte a ti y a tus hermanos con un rifle de asalto debes responder, no esperar a que te maten. ― Víctor dijo mirando al chico Loud. ― Además. Nosotros tenemos armas, ellos las piden para defenderse o atacar por igual y nosotros nos quedamos con el dinero, es un dulce negocio si me lo preguntas.
― Eh...― Lincoln murmuró sin saber qué decir, en realidad sabía qué Sons era un Club de cuidado, pero no sabía qué estaban en el tráfico de armas. ― Pero… ¿Qué no el tráfico de armas el Ilegal?
― Lo es pero. ¿Qué quieres que te diga niño? ― Víctor volvió a verlo a los ojos. ― Es un mundo de perros, nosotros solo nos adaptamos a las reglas del juego. Si quieres tener un lugar gánatelo. Y si eres débil sé la comida de los gusanos.
Entonces Víctor último, pisando a fondo el acelerador y dando marcha hacia el sitio donde se encontraría con sus hermanos y con los Hood Dogs…
Entonces, En el Punto de Reunión…
El sol golpeaba como un martillo, pero los Sons no parecían notarlo a pesar de sus chaquetas. Eran alrededor de media docena que esperaban junto a sus motocicletas por la llegada de Víctor y la van. Los Hood Dogs parecían estar hartos de la espera, y el calor tampoco alentaba a que tuvieran mucha paciencia.
― El cargamento se está tardando demasiado. ― Dijo el Hood Dog que se encargaba de aquella transacción. ― Para mí que los descubrieron.
― Solo espera un par de minutos más y tendrás tus armas. ― Dijo confiado el presidente de los Sons.
― Roberto, sabes qué yo confió en ti, pero sabes qué no me gusta que me queden mal. ― El Líder de los Hood Dogs respondió con impaciencia. ― Espero que de verdad tus hombres vengan. Sería una lástima haberles pagado tanto… por tan poco. ― Dijo mientras Roberto y los demás Sons los miraban pacientes.
― No te preocupes Craig, ¿Cuándo te he fallado yo? ― Roberto preguntó dejando mudo al líder. ― ¡Exacto! Además, es solo un pequeño retraso.
― Cierto...― Craig Respondió mientras suspiraba, para entonces ver a su banda. ― Pero de verdad espero que en realidad tengas todo esto controlado Roberto. Dices que jamás me has fallado… pero no me gustaría que empieces a hacerlo ahora, Mojado…
― Tranquilo, tendrás tus armas y no tendremos ningún problema, Negro.
Ni bien habían acabado de hablar, cuando la van de Víctor apareció y se acercó a ellos, reduciendo la velocidad. Lincoln al ver a Roberto y a varios otros Sons ahí, trató de esconder la cajita de eructitos felices y el horrible juguete de Ace Savy. Víctor se rio al verlo hacer eso.
― Entiendo que no hay nada que inspire menos respeto que un muñeco de mierda. ― Dijo él estacionándose de forma que las cajas pudieran ser bajadas fácilmente.
Lincoln no respondió. Sintió que, si fracasaba en ese momento, iba a perder cualquier oportunidad de ser parte del club, y había motivos para pensar así.
― ¿Ves? Nunca fallamos. ― Roberto respondió con seguridad mientras Lincoln y Víctor bajaban de la van.
― Hmmm. Claro. ― Craig respondió caminando hacia la van.
― Víctor qué buen momento para llegar maldito. ― Roberto comentó mientras que Lincoln también salía de la van.
Lincoln miró a su alrededor solo para apreciar a los hombres de raza afroamericana quienes estaban frente a él y a su club.
Vio a su lado y se dio cuenta de que ahí estaba toda la Mesa de Roberto, incluso Joseph.
Entonces miró y a un lado de las Motos estaba Bobby, quien lo saludó discretamente cuando lo vio salir.
― Sí… Disculpa la tardanza, pero tuve que pasar por comida. ― Víctor respondió comenzando a desbloquear las puertas traseras de la van
― ¿Comida? Genial, me muero de Hambre. ― Mike replicó al escuchar a Víctor.
― No, sácate a la chingada. Esa comida es mía, puto gordo de mierda. ― Víctor le respondió casi molesto y medio en broma.
― Ahhh puto, yo siempre te invito de mis botellas de Whisky. ― Mike respondió de la misma forma.
― Y bueno. ― Roberto entonces sacó una caja para entonces abrirla frente al Líder de los Hood Dogs. ― M4, Con Mira holográfica, semiautomática y con capacidad de hasta 60 Balas por cargador, dispara 10 rondas por segundo en automático y en ráfagas dispara tres, y si de verdad son tan malos al disparar pueden cambiar la mira por una telescópica.
Craig tomó una y comenzó a empuñarla para ver cómo se veía la mira holográfica del arma. Mientras que los demás Dogs veían las armas, algunos con asombro, otros con ansiedad. Y Lincoln las veía impresionado. Jamás había visto armas así en la vida real, solo en videojuegos y en películas de Guerra.
Sentía ganas de tomar una y ver qué tanto pesaba, pero se dio cuenta de inmediato que era una pésima idea. Lo más probable es que los Hood Dogs se lo tomarían muy mal, y lo que menos quería era ser el causante de un tiroteo. Mucho menos si estaban Bobby y su padre ahí.
― Creo que todo está en orden. ― Dijo Craig. ― Estas armas valen lo que pagamos por ellas, seguramente necesitaremos más municiones.
― Las tendrás. ― Dijo Roberto, satisfecho por cómo se estaba dando el trato.
― Bien...― Craig contestó dándole el arma a uno de sus compañeros. ― ¿Y qué hay de las pistolas de mano?
― Bueno. ― Roberto comenzó a buscar entre las cajas para tomar una de las más chicas. ― Bien Tenemos. ― Tomó la misma palanca con la que había abierto la primera caja y las mostró. ― Muy bien tenemos Glock 17 de 9 milímetros, con mira ajustada, cilindro fijo para que no se atore al disparar y cargador con capacidad de aproximadamente 15 balas cada uno. También tenemos Beretta 9mm, Colt 1911 y USP.
― Hummm…― Craig tomó una y en sus manos la apreció bien. ― ¿Dispara bien?
― Son de las que tienen los policías, son prácticas, letales y si llegan a atascarse con un casquillo solo tienes que jalar la corredera del arma para sacar la bala que se quedó encasquillada. ― Roberto respondió sonriendo, sabía que Craig no era de esos hombres que cuestionaban. Les gustaba disparar primero y preguntar después.
Lincoln estaba convencido de que dispararía en cualquier momento para probar el arma, así que mentalmente se preparó para oír cualquier detonación. Pero vio que Craig guardaba el arma sin hacer mayores gestos. Tomó otra y la revisó también, y el sol pareció bajar su intensidad.
Lincoln también notó que los Hood Dogs no paraban de mirarlo. Lo entendía por su cabello blanco, pero igual le incomodaba. Al verlos, recordó a su viejo amigo Clyde.
― Y… ¿Las subametralladoras? ― Craig preguntó nuevamente haciendo que Roberto suspirara con gracia.
― De esas nos llegaron de 2 tipos. ― Roberto volvió a decir sacando otra caja de tamaño mediano. Mientras nuevamente la volvía a destapar. ― Tenemos las viejas UZI-22 y MP5, la primera disparar ráfaga de balas en segundos, pero eso ya lo saben, y la MP5 es un arma de asalto, los SWAT las usan para operaciones especiales y golpes, son buenas para cuando necesiten asaltar a rivales. Los cargadores pueden contener desde 20, 30 y 40 balas dependiendo del cargador y al ser subfusiles requieren balas de pistola, no como las ametralladoras de gran calibre. Pero supongo que eso ya lo sabían, ¿no?
― Por supuesto. ― Craig Respondió tomando una de las Uzi en sus manos. ― Odio tener que admitirlo… Pero nunca me fallas Roberto, siempre qué quiero conseguir armas de calidad vengo a ti.
― Y no querías creerme. ― Roberto respondió con una sonrisa sarcástica a lo que Craig. ― Pero espero que con eso Hood Dogs siga de nuestro lado y sigan teniéndonos en consideración cuando necesitemos ayuda. De todas formas, es un buen negocio, ¿no? ― Preguntó alzando su mano para finalizar el negocio.
― Pues tú lo has dicho Roberto. ― Craig le dio la mano al presidente de Sons cerrando el pacto y los negocios. ― Es un buen negocio.
Lincoln suspiró aliviado al ver que todo estaba resultando bien. Con toda probabilidad no tendría que disparar un arma, no se sentía preparado..., al menos no aún. En realidad, no quería quedar como un tonto frente a Roberto y Bobby, y estaba seguro de que en un tiroteo quedaría extremadamente mal.
Miró a los dirigentes del club. La mayoría parecía actuar como si aquello fuera algo normal, casi rutinario, y solo Bobby se veia un poco tenso. Lincoln supuso que no sería el primer negocio de venta de armas que él habría visto.
Sólo se relajó cuando ambos líderes se dieron un apretón de manos.
Lincoln, Bobby y Víctor comenzaron a bajar las cajas para dárselas a los Hood Dogs. Mientras Los líderes terminaban de hacer el trato con el Dinero y las Armas.
― ¿En cuántas ventas de armas has estado? ― Le preguntó Lincoln a Víctor.
― Ya perdí la cuenta. ― Respondió su compañero.
― Hmmm… ¿Y siempre son las mismas armas o...?
― Escucha niño, lo que tenemos es lo que hay, si quieres una gánatela, paga por ella o espera a que te la demos voluntariamente. ¿De acuerdo? ― Víctor respondió con un poco de fastidio, no le gustaba que lo interrogarán y mucho menos un prospect.
― Bueno sólo decía...― Lincoln respondió arrugando un poco sus labios con inconformidad. Entonces sintió una mano sobre su hombro mientras bajaba una de las cajas.
― Linc, ¿podría hablar contigo cuando termines? ― Preguntó una voz a sus espaldas, cuando el muchacho volteó su mirada pudo ver a Roberto sonriendo afablemente.
― Eh… Eh… Por-Por Supuesto señor Roberto. ― Lincoln respondió entre una sensación de emoción y confusión por igual.
El caminó junto al presidente de Sons sintiendo un tremendo nudo en su estómago que pocas veces antes había sentido. El rostro de Roberto no demostraba ira, pero no quería confiarse, tal vez había visto dentro de la van los restos de la cajita infantil que le compró Víctor y consideraba que no era digno del club.
― Sí, señor presidente, ¿que necesita? ― Preguntó él, nervioso.
― ¿Señor presidente? ― Se rio Roberto. ― ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames así?
― Oh… Eh, disculpe. ― Lincoln respondió apenado a lo que Roberto contestó colocando una mano en el hombro al muchacho Loud.
― No hay cuidado Linc. Solo ya no seas tan formal. ― Roberto respondió sonriéndole con confianza.
― Bueno… Y, ¿para qué me necesitaba Señ… Digo, ¿para qué me necesitabas Roberto? ― Lincoln preguntó mirando como la sonrisa de su presidente cambia a una expresión seria.
― A eso iba. ― Respondió mientras comenzaba a sacar algo de su Chaleco y se lo mostraba. ― Hijo ¿Sabes qué es esto? ― Preguntó mostrándole una pistola al chico Loud. Lincoln la vio y por unos momentos no supo qué decir o hacer.
― Eh… Es una pistola...― El chico respondió nervioso por ver aquella arma en manos de Roberto.
― Esta es una Colt 1911, es una pistola de mano, practica de hecho. Sujétala. ― Dijo mientras se la cedía a Lincoln. El cual la tomó en sus manos, nervioso solo para verla detenidamente. ― ¿Sabes cómo usarla?
― Eh… N… No. ― En realidad solo había visto películas, series y videojuegos donde las usaban como si fuera fácil, pero eso era pura ficción, esa era la vida real. Y ahora sostenía una de esas armas en sus manos.
― Mira. ― Roberto comenzó a señalar partes y mecanismos del arma. ― Este es el seguro, cuando está abajo significa que puedes disparar, arriba es porque tiene el seguro puesto. ― Dijo indicando el mecanismo puesto en la parte inferior de la corredera. ― El martillo está en neutral, lo que significa que no está lista para disparar, si haces la corredera atrás el martillo se irá igual, o puedes jalar el martillo para abajo manualmente, así el disparo será aún más fuerte. Ahora revísala. ― Roberto pidió mientras Lincoln asentía jalando la corredera. ― Cómo ves el cargador no tiene balas. Y el mismo te avisará haciendo que la corredera se quede para atrás cuando no las tenga, lo que te va a indicar qué se ha quedado sin balas. Para cerrar el arma tienes que jalar este pestillo hacia abajo. ― Dijo indicando a Lincoln donde estaba para poner de nuevo el arma en neutral. ― El botón al lado del gatillo es para quitar el cargador, ha sido ajustado también para qué no se presione por error y dejen caer el cargador mientras se dispara. Tiene La mira de hierro está ajustada para disparar con precisión, también la boquilla ha sido ajustada y como ves sobresale del arma para poder poner silenciadores y los cartuchos tienen capacidad de 10 a 15 balas. Aunque puede derivar pues el arma también puede disponer de cargadores ampliados.
― Es… Es genial. ― Lincoln respondió, mientras la sostenía y sentía su peso en sus manos, un arma así debía ser genial el llevarla y sobre todo dispararla.
― Sí. Lo es, como le dije a Bobby hace rato, ahora esta arma te pertenece y quiero que la uses para que te defiendas y defiendas al club cuando lo necesites. ― Roberto dijo dejando Mudo a Lincoln, el cual miró al presidente del club con toda la sorpresa del Mundo.
El miró la sencilla pistola como si fuera la espada Excalibur entre sus manos. Miró luego a Roberto, y más atrás, a Bobby y sus otros hermanos. Estaba recibiendo un arma de manos de su propio presidente, era un gran honor el que sentía.
― Yo no te fallaré. ― Dijo serio Lincoln, pero seguía asustado. ― Solo..., necesito practicar mi puntería.
― Primero conoce bien el arma. ― Le dijo él. ― No quiero que te dispares o le dispares a alguien por accidente mientras prácticas.
― Jeh… Dios es… Tan Genial. ― Lincoln Dijo aun sin poder creerse lo que tenía en sus manos. ― Pe-Pero… No creo que mis padres me dejen tener un arma.
― Cierto...― Roberto respondió sonriéndole al chico Loud. ― Pero… Ellos no tienen por qué saberlo. ¿Cierto? ― Sonrió haciendo sonreír a Lincoln el cual empuñaba su pistola como si estuviera listo para usarla en cualquier momento.
― Cierto. ― Lincoln respondió casi sin poder contener su alegría.
― Cuando estés listo te daré balas para que hagas la prueba de fuego. Pero por ahora solo siente su peso, conócela, desarmarla si es necesario, pero por ahora solo trata de conocer a tu pistola.
― Lo haré, señor. ― Dijo él acercando la empuñadura a su rostro para verla mejor. Contempló la silueta del gatillo, y las piezas que Roberto le había nombrado antes, intentando memorizarlas todas. Movió la corredera para sentir su movimiento, y recordó todas las películas de acción que había visto antes.
― No lo decepcionare, voy a estar listo pronto. ― Dijo animado. Ya se sentía como Headshot, un villano de Ace Savvy que supuestamente jamás fallaba un tiro.
― Bien. Chicos, agarren sus chingaderas y suban lo que tengan que subir. ¡Nos vamos a casa! ― Exclamó avisando a los demás los cuales asintieron y comenzaron a juntar todo para volver al club. Mientras los Hood Dogs hacían lo mismo, Roberto se acercó por última vez a Craig el cual lo miró de frente. ― Negocios como siempre.
― Negocios como siempre. ― Craig dijo mientras miraba al presidente de Sons como quién mira a un rival.
Tanto Sons como Dogs comenzaron a subir sus cosas y armas.
Todos tenían lo qué querían, los negocios habían finalizado. Las palabras qué debían decirse ya se habían dicho.
Ahora solo era cuestión de volver al club y disfrutar del botín.
Lincoln se sentó junto a Víctor en la van, y siguió estudiando su pistola. El Son lo notó y lo miró con curiosidad.
― Déjame adivinar, nunca has disparado un arma antes. ― Dijo él riendo.
― Bueno, no. ― Admitió Lincoln, pero no se desanimó. Al fin tenía un arma real, solo que descargada. Solo debía demostrar que sabía usarla.
― Usarla no es tan fácil como parece. ― Dijo Víctor. ― En las películas las armas no pesan nada y los putos cargadores jamás se acaban.
― Bueno… Supongo que me voy a tener acostumbrar. ― Comentó Lincoln apuntando su arma por la ventanilla del carro, simplemente le encantaba sostener un arma le daba un sentimiento de poder. Como si solo empuñarla le diera el sentimiento de ser un héroe de acción creía que se veía genial con ella, incluso pensaba en que al disparar se vería mucho más genial.
― Pero no juegues con ella niño, no es un juguete como ese qué te salió. ― Víctor le advirtió mientras veía como apuntaba su arma. ― Además, cuando la dispares ten en cuenta que el retroceso te pueda golpear como una mula. Así que trata de no volarte la cabeza en el proceso.
― Lo sé, pero me gusta, digo solo he podido disparar armas en los juegos de video y una que otra arma de juguete. Pero esto es otro nivel. ― Lincoln comentó sacando el cargador para verlo en sus manos.
― Bueno al menos no está cargada. Suerte que, Roberto es inteligente. ― Víctor mencionó mientras la escuadra de motos se alineaba para tomar la pista.
― ¿Eso qué significa? ― Lincoln preguntó con un poco de molestia.
― Nada, ya sabes lo que dicen de darle un arma a un niño. ― Lincoln entendía qué quería decir Víctor, pero se contuvo de decir algo. Ya le demostraría que no era un niño, y que aprendería a manejar esa pistola mejor que cualquiera. Repasó mentalmente las piezas que Roberto le había indicado.
— Nada de creerte Robert De Niro y andar actuando frente a un espejo. — Le dijo Víctor, riéndose al imaginarse a Lincoln repitiendo las famosas palabras de "¿Me estás hablando a mí?" en su casa. — Quitando lo imbécil que te vas a ver, tienes que aprender a tomarte esto en serio y no como un puto juego.
— No es un juego para mí — Dijo Lincoln, con seriedad. Jamás en su vida se atrevería a dejar mal a Roberto. Y quería mostrárselo a Víctor. — ¿Sabes cómo desarmar la pistola? Roberto dijo que podía desmontarla.
— Sí sé, pero no te voy a decir, si quieres aprender a desarmarla tendrás que hacerlo por tu cuenta, ya si la cagas pues mira de esos putoriales en Internet. Ya sabes, de los que ayudan a imbéciles sin remedio a solucionar problemas cuando la cagan, ja ja ja ja ja ja— Víctor se siguió burlando mientras Roberto y una línea de cuatro motociclistas lo siguieron por detrás. Esa fue la señal para Víctor de avanzar mientras otra línea de cuatro seguía a Víctor por detrás.
— Bueno. Supongo que esto será interesante...— Lincoln comentó mirando su pistola entre sus manos.
El club comenzó a regresar a Royal Woods, todos listos para tomarse unas cervezas o whisky, celebrar la transacción y traer a algunas chicas para celebrar y beber. Ese día era perfecto para perder la conciencia y dejar que la música, junto a las harley's los volvieran locos.
Mientras que avanzaban Víctor tomó una de sus Hamburguesas y comenzó a devorarla con ansias mientras manejaba.
Desde hace rato que se había aguantado las ganas. Mientras que en las bocinas de la camioneta el disco de Iron Maiden se seguía reproduciendo, parecía que nada podría salir mal ese día.
―The Trooper Iron Maiden. ―
En lo que llevaban del trayecto había logrado únicamente quitarle el cargador, y ensayaba a quitarlo y ponerlo, al igual que los seguros. Ya buscaría una forma de abrirla completamente con sus herramientas.
Víctor ya se había comido tres hamburguesas de todas las que traía, y cada una la devoraba como si llevara varios días sin comer. Lincoln sintió un gruñido provenir de su estómago. No había comido demasiado, pero sabía que Víctor no le daría una de las suyas. Era mejor aguantarse y esperar a llegar al club.
Pensaba en su moto y en cuanto faltaba para acabarla.
— ¿Otra vez pensando, bola de nieve? — Dijo riendo Víctor.
— No, no es eso. — Lincoln respondió mientras veía las hamburguesas de Víctor.
— ¿Entonces por qué tan callada señorita? — Víctor volvió a preguntar haciendo qué Lincoln desviará un poco la mirada.
— Nada, solo revisaba mi pistola. — Lincoln respondió sin poder apartar el aroma de las hamburguesas de su nariz. Algo a lo que Víctor se dio cuenta.
— Ya te dije que si quieres otra cajita te la tienes que ganar niño. — Víctor respondió burlonamente, haciendo que Lincoln arrugó el rostro con una leve molestia, pero aun así ya comenzaba a tomarse la actitud de Víctor con algo más de humor.
Todo parecía ir bien. Todo debía ir bien.
Hasta que un grupo de Motociclistas comenzó a seguirlos discretamente por detrás, como tiburones poco a poco se acercaban a las presas, preparados para atacar en cualquier momento y aún en una distancia considerable se preparaban para tomarlos por sorpresa a todos.
Lincoln no los notó hasta que vio a Víctor mirar bruscamente hacia atrás, y el por curiosidad igual se giró. Notó que eran muchos, casi una docena completa.
— ¿Quiénes son ellos? — Preguntó Lincoln a Víctor. Un latigazo de temor recorrió su espalda.
— Son el puto club que estaba instalado en el pueblo. — Dijo el conductor con evidente molestia. — Y parece que creen que llevamos armas o dinero.
— ¿Son esos tipos del cordero sanguinario? — Preguntó Lincoln, comenzando a sentirse más y más preocupado.
— Mierda… ¡Sí lo Son! — Víctor Respondió Mientras más y más se acercaban. Entonces sacó el cuerpo por la ventanilla para gritar. — ¡Roberto! ¡Roberto! ¡Lambs a las 2 en punto!— Exclamó llamando la atención del presidente de Sons el Cual miró por sus espejos para comprobar que los Lambs los estaban siguiendo.
— Ay mierda… ¡Hijos De Su Puta Madre!— Roberto gritó mientras sacaba su arma por debajo de su chaleco. — ¡Prepárense!— Exclamó fuertemente mientras los demás Sons comenzaban a sacar sus armas.
— Niño si sabes lo qué te conviene agáchate. — Víctor le advirtió mientras sacaba de debajo de su asiento una Uzi.
Mientras que Lincoln comenzaba a aferrar sus manos a la manija de la puerta y a su arma.
Estaba pasando, justamente iba a haber un Tiroteo en la carretera y no podían haber elegido un mejor momento. Lincoln sentía mucho pánico, demasiado.
Jamás había estado en un tiroteo y jamás quiso estar en uno y tan pronto.
Por lo que acatando la orden trató de esconder su cabeza lo mejor que pudo.
Mientras que los Lambs poco a poco se acercaban Listos para fulminar a todos los Sons.
Mientras que los Sons que estaban detrás de la camioneta se preparaban para el ataque y para contraatacar. Lincoln no quería parecer demasiado aterrado o desesperado, pero cuando oyó el primer tiro, no pudo evitar gritar. Era tan diferente a oír el balazo de una película. Aquí casi se le estalló el oído. Víctor no oyó su grito, o si lo oyó, no le dio importancia.
Lincoln no quería asomarse a ver, pero sentía muchas ganas de saber que Bobby y Roberto no habrían sido alcanzados por ese disparo. Se preguntó qué haría si aquellos moteros finalmente lo acorralaran, no tenía el arma cargada. Lo más probable es que se burlarían de él antes de disparar.
Escuchó como varios Sons comenzaban a gritarse entre sí mientras más disparos venían por su dirección y a esquivar las balas que por poco los rozaban, Lincoln se agarraba la cabeza tratando de evitar que una bala le diera.
era demasiado joven para morir. Aún no había tenido la oportunidad de conducir su moto en serio, de disparar su arma o tan siquiera volver a amar.
Había tantas cosas qué no había hecho qué lo hacían temblar de miedo y desear que ninguna maldita bala le diera.
Entonces escuchó a su lado como Víctor comenzaba a Disparar, Lincoln abrió los ojos solo para ver cómo él trataba de matar a uno de los Lambs que los había alcanzado.
— ¡Niño! Si ya dejaste de orinarte en los pantalones sostén el volante rápido. — Víctor pidió mientras aún trataba de matar al perseguidor, además que los demás Sons trataban de deshacerse de los perseguidores. Víctor comenzó a avanzar a la parte trasera de la camioneta mientras esperaba que Lincoln tomará el volante.
Lincoln sentía indefenso, tonto, incapaz de hacer nada, Apenas había podido entender lo que Víctor le había pedido. Tomar el Volante… Tomar el Volante… Conducir… Víctor Estaba ocupado tratando de disparar y de tener un mejor ángulo de tiro en la parte trasera de la van, si se desviaba iban a chocar, iban a morir… Sería el Fin.
Lincoln entonces se abalanzó al asiento del conductor dejando que Víctor se dirigiera a la parte trasera para seguir disparando, Lincoln tomó el volante tratando de manejar la van de la forma más tranquila posible, mientras sus manos y pies temblaban, tratando de imaginar que no habían disparos volando, tratando de silenciar el ruido de las armas al accionarse mientras seguía intentando manejar por la carretera en línea recta mientras Roberto poco a poco bajaba la velocidad para apoyar a sus demás hermanos.
— ¡Víctor!— Roberto exclamó viendo a la ventana del copiloto, para ver como Lincoln apenas y podía manejar. — ¡Lincoln!— Le gritó tratando de llamar su atención. — ¡Lincoln! ¡Salgan de Aquí! ¡Llévate La Camioneta Con Bobby Al Club, Nosotros Intentaremos Distraerlos Y Darles Tiempo de Salir!
— ¡¿Qué?!— Gritó aterrado Lincoln. — ¡No! ¡No! ¡¿Qué harán ustedes?!
— ¡Vamos a darles tiempo!— Respondió Roberto a vivos. — ¡Y más les vale seguir mis órdenes! ¡No te preocupes por nosotros!
Lincoln solo era capaz de apretar sus dientes, y tratar de sujetar el volante que por momentos parecía tener vida propia al girar bruscamente.
No quería estar en medio de un tiroteo, pero tampoco quería perder a Roberto o un compañero Son.
— ¡¿Qué ocurrirá con Ustedes?! — Lincoln preguntó con miedo e inseguridad de lo que iba a suceder con su presidente, con los demás Sons. ¿Qué iba a suceder después de eso?
— Tranquilo, vuelve al club… Tengo esto. — Roberto respondió desacelerando para apoyar al resto mientras que Bobby y Lincoln seguían conduciendo al Club a toda velocidad. Víctor vio como casi todos sus hermanos se quedaban atrás, mientras ellos seguían su curso al club.
— ¡¿Qué Demonios Haces Niño?!— Víctor preguntó viendo cómo se alejaban de sus compañeros.
— R-Roberto quiere que volvamos al club. — Dijo Lincoln, y cada letra que salía de su boca se sentía como un golpe
Se sentía como un golpe en sus costillas.
Por un momento, pudo ver en el espejo retrovisor a los Sons intentando repeler a los atacantes, que se envolvían alrededor de ellos cada vez más, como un puño. No sabía cuántas probabilidades tenían, nunca fue bueno con los cálculos, pero entendía que era muy probable que varios Sons cayeran en ese ataque.
— ¿Cómo es esa mierda de que nos vamos? — Le preguntó Víctor. — ¡Da la puta vuelta!
— ¡N-No, No puedo hacerlo, Roberto me dio una orden, ¡no puedo desobedecerlo! — Lincoln respondió sin dar marcha atrás haciendo que Víctor se enojara aún más. Se acercó de nuevo a Lincoln y comenzó a agarrarlo con fuerza del cabello.
— ¡Vuelve Ahora Mismo! — Víctor lo amenazó mientras poco a poco consideraba colocar su arma en la cabeza del chico Loud.
— N-No Puedo...— Lincoln respondió con miedo, pero aun así tratando de hacerle frente a Víctor. — Roberto nos pidió volver al club, si lo hizo fue por algo, y si arriesgamos lo que sea que haya en esta camioneta, con Bobby o en el club Quizás tendremos muchos más problemas, lo siento, pero, aunque yo quiera hacerlo, no puedo… Si nosotros Morimos aquí y ellos luchando, entonces se estarán sacrificado en vano.
Él sentía la horrenda tirantez de su pelo, enredado en las manos de Víctor, le parecía que iba a arrancarle todo su pelo blanco con sus poderosas manos. Lincoln estaba más que seguro de que sería capaz de romperle el cuello. El miedo subía y bajaba por su cuerpo, y él mismo quería voltear para ir a ayudar a Roberto y sus compañeros. Sin embargo, él le habría ordenado marcharse, y se veía muy convencido de lo que decía.
— ¡Por la cresta, Lincoln! — Murmuró Víctor.
— ¡E-Es la orden de Roberto! — Gritó él, intentando no ceder ante la cobardía.
Víctor gritó, como un león al que acaban de herir, y apuntó su arma para disparar contra un Lamb que se acercaba hacia ellos.
— ¡Mierda! ¡Entonces Si Dejas De Conducir Te Parto Tu Puta Madre!— Víctor Respondió descargado el Cargador sobre el conductor y la moto, Lincoln escuchó los Disparos de la UZI, Como quien escucha las detonaciones de bombas en su oído, creía que después de eso iba a quedar sordo de ese mismo Oído…
Pero gracias a que su hermana Luna a veces tenía los altavoces a máxima potencia, eso se vio relegado solo a un fuerte pitido en su oído. Entonces al voltear la vista sobre la ventanilla pudo ver como el Otro caía al suelo, rodando mientras lo hacía y su moto se deslizó sin control en el pavimento mientras pedazos de ella volaban y el conductor terminaba sobre el asfalto completamente muerto.
A ese punto si Lincoln aún no se había orinado en los pantalones, estaba a punto de hacerlo, y también mancharlos de Marrón.
Justamente eso estaba pasando frente a sus ojos, había visto morir a alguien frente a sus ojos. Y aún con un shock tremendo debía seguir manejando y tener miedo mucho después…
Ese día estaría jugando y tratando de reconciliarse con sus hermanas… Pero en lugar de eso estaba conduciendo por la carretera del diablo, en medio de un tiroteo y habiendo visto a un hombre morir frente a sus ojos. Apenas podía procesar todo eso dentro de su mente sin acercarse poco a poco al borde de volverse loco.
Pero con las manos aferradas al volante, la cabeza doliéndole por su cuero cabelludo y sintiendo no solo el sudor que perlaba su frente sino algo más que cubría una parte de su cabello siguió manejando hacia la ciudad, pues su vida dependía de ello.
No podía quitarse de la mente lo que acababa de ver. En cierta forma agradecía no haber tenido que verlo directamente a la cara, pero la forma en que rodó, inerte, sobre el pavimento, mientras la moto se destrozaba sobre la carretera..., le costaría olvidar aquello. Se preguntaba cómo reaccionaría cuando volviera a casa, y Leni o Lana le preguntaran como le había ido.
Debía considerarse afortunado si sobrevivía a aquel tiroteo. Víctor disparaba por la ventana a otros dos Lambs que se acercaban, y los demás Sons of Anarchy no se lograban ver bien en la distancia. Se preguntó qué habría en la camioneta, por el único segundo en que su mente no anduvo preocupada de los tiros, de sus compañeros, de su propia vida.
Buscó por el espejo retrovisor a Bobby, necesitaba asegurarse de que él estuviera bien.
Seguía conduciendo, aunque aún igual de alterado qué él y al igual que él y Víctor querían volver y tratar de ayudar lo más posible… Pero en ese momento no podían volver.
Habiendo llegado tan lejos… Lincoln dejó de sentir Terror por un momento, habían estado en medio de un tiroteo y ahora escapaban de él sin aparentes daños, como en esa película de Mad Max, donde en un momento a otro todo se había vuelto un desastre colosal, pero como si hubiera sido obra del mismo destino ahora salían Ilesos.
— ¡Qué Día! ¡Qué Hermoso Día! — Lincoln gritó entre una combinación de terror absoluto, emoción y en un momento de Locura espontáneo.
Quería reír, quería llorar, sentía tantas emociones en un solo momento qué penas y podía contenerlas todas.
— ¡Cállate Cabrón! — Le gritó Víctor mientras seguía alerta de que no llegará nadie por la derecha o la izquierda de la camioneta.
Lincoln Bobby y otros Sons que siguen custodiando la camioneta siguieron avanzando hasta llegar al cartel que decía: Bienvenidos a Royal Woods.
Poco Después…
Los chicos que habían acompañado la camioneta se estacionaban justo en el espacio de motocicletas, mientras que Lincoln aparcaba la camioneta en el garaje de reparaciones. Lincoln pisó tierra… Y por un momento se desplomó ahí, cayendo de rodillas y de manos. Sus manos se sentían entumecidas por haber sostenido el Volante con su propia vida.
Se dio cuenta del Dolor al tocar la tierra, y eso poco o nada le importó… Hasta vaciar todo el contenido de su estómago e intestinos en el suelo.
Incluyendo la pequeña hamburguesa que se había comido, estaba tan estresado y alterado qué esa parecía una reacción automática de su cuerpo después de tantas emociones sofocantes en solo una fracción de minuto. Bobby como primer instinto fue a ver que su amigo/hermano estuviera bien, y al verlo vomitando en el suelo se apresuró a socorrerlo.
No le dio asco el vómito en el suelo, pues no es lo peor que ha visto. El asunto es que para Lincoln todo aquello era demasiado nuevo. No esperaba que estuviera metido tan pronto en un tiroteo, y menos que tuviera que participar conduciendo la van.
— ¿Lincoln, estás herido? — Preguntó Bobby, pues no tenía sentido preguntarle si estaba "bien", era evidente que no lo estaba.
— N-No lo estoy. — Murmuró Lincoln antes de sufrir otra arcada. Su estómago ya estaba vacío y aun así quería seguir votando su contenido. — R-Roberto, nuestros hermanos...
— Tranquilo, sé qué estarán bien. — Bobby trató de decir, aunque ni él estaba seguro de volver a ver a todos con vida. Ni siquiera estaba seguro de volver a ver a su padre con Vida. Si eso era así, sería la segunda vez que su padre se iba y esta vez ya no volvería. — ¡Dios mío Linc! ¿Qué fue lo qué te pasó? — Preguntó alterado. Al verlo de frente
— A... ¿A qué te refieres? — Lincoln no entendía de lo que hablaba hasta que nuevamente después de haber sacado todo el contenido de su estómago se dio cuenta que un lado de su rostro se sentía húmedo. Y al tocarse se asustó más al ver qué tenía sangre en el rostro. — Oh dios mío oh… ¡Oh Dios!
— Tranquilo, ¿te duele algo? — Preguntó revisando la cabeza de Lincoln en busca de Heridas de Bala.
— N-No…
— Oigan… Si ya dejaron de estar de Maricas, ayúdenme aquí. — Víctor pidió mientras salía de la Van con una Herida en el Brazo… Entonces Lincoln al unir los puntos se dio cuenta de que esa no era su sangre, era la de Víctor. — Mierda ese hijo de puta me dio bien. — Dijo mientras se sujetaba el brazo con fuerza.
— ¡Víctor! — Gritó Bobby, yendo a su lado. El Son movió la cabeza.
— Ve adentro y diles que me pasen una venda y una botella de whisky.
Por el espacio de un segundo, a Lincoln se le vino a la cabeza la escena de Rambo donde él se cauterizaba una herida usando la pólvora de una bala. Pero la realidad lo devolvió a ella con el sabor a vómito que se impregnaba en su garganta. Escupió para limpiarse un poco y corrió adentro del bar.
Había pocos Sons, sin embargo, cuando vieron al mugroso prospecto entrar tan violentamente, se levantaron y corrieron hacia él como si fueran una multitud.
— Joder, ¿que mierda pasó? — Preguntó uno.
— Nos… Nos atacaron. — Lincoln respondió con una voz cansada y rasposa por el Vómito qué había lastimado su garganta.
— ¿Quienes? — Preguntó uno de los Sons qué se había apresurado a ver al muchacho.
— Unos hombres armados en la carretera, Víctor dijo que eran… Lambs of Satan. — Al decir ese nombre Todos se quedaron en un silencio sepulcral, hasta que el muchacho volvió a tomar la palabra. — Ayuden a Víctor. Está herido.
— ¿Pero tú estás bien? — Preguntó el mismo Son, al ver su cara casi completamente manchada de sangre y las mangas de su chamarra manchada con un poco de Vomito.
— Sí… Solo un poco… ¡Ugh! Un poco shockeado es todo…
Los Sons lo miraron y asintieron. En su mayoría entendían a Lincoln, muchos de ellos habían reaccionado así con su primer tiroteo. Lo que les sorprendía en realidad era que Lincoln no estuviera más traumatizado, ovillado en posición fetal en una esquina. Nadie salvo Roberto pensaba que resistiría un tiroteo.
— Ve a lavarte. — Le indicó un Son. — Nosotros nos encargaremos de Víctor, ve a quitarte la sangre.
Lincoln asintió y caminó con pesadez al baño. Cuando se miró al espejo, no le gustó para nada lo que vio. No podía creer que él fuera aquel joven salpicado de sangre desde su cabello blanco hasta su mejilla izquierda pasando a su mentón y vómito qué cubría parcialmente su boca y su barbilla, ese chico que lo miraba con un rostro de impasibilidad al otro lado del espejo. Lincoln procedió a quitarse su chamarra, su playera y comenzar a Limpiarse el Rostro, eso más bien parecía que él había sido el herido y qué tenía una cicatriz del tamaño de una espada en la cabeza qué lo hacía sangrar a litros.
Luego estaba el olor de su desayuno y "Comida" En su ropa y con ese ardor en la garganta tan típico de haber tenido que vomitar todo lo que había consumido durante el día.
Maldición, incluso tenía restos de comida a casi digerir en su nariz y eso era mucho más asqueroso.
¿Qué había salido tan mal para qué todo se hubiera dado de esa forma?
No podía haber salido mal, en realidad no debió haber salido mal, pero esos hombres habían salido de la nada únicamente a matarlos a todos. Eso era la mierda qué causó que todo saliera mal. Lincoln entonces revisó su pantalón, no se había orinado encima y mucho menos se había defecado. Eso era lo bueno, se habría sentido tan humillado de que los Sons lo hubieran visto así… Hasta qué nuevamente recordó lo sucedido en la carretera… Había visto a un hombre morir frente a sus ojos. Eso no eran efectos especiales o una actuación. Eso había sido una muerte en vivo, sabía qué ese hombre quizás lo iba a matar a él y a Víctor… Pero ver una muerte en vivo y a todo color no era algo fácil de digerir, había visto muertes sangrientas y violentas antes, pero esas sí eran actuadas, esos si eran efectos especiales, eso sí era maquillaje y litros, y litros de sangre falsa.
Y ahora qué había presenciado un asesinato Real… Finalmente se desplomó en el inodoro y finalmente se rompió.
Había estado tan enfocado en salvar su propia vida que no había tenido tiempo de llorar, el miedo lo hizo trabajar casi como un instinto de supervivencia. Estaba aterrado, quería llorar en esos momentos, pero no tenía el tiempo para hacerlo.
Estaba completamente seguro de que si los demás lo vieran así lo consideran un niño indefenso e inútil. Pero es que, de verdad en esos momentos de tensión, ansiedad y sabiendo que en cualquier minuto él podría haber muerto debía pensar qué al menos él no había sido uno de los que se llevó la parca. Tenía suerte de seguir con vida en realidad.
Algún otro prospecto en su lugar se habría bloqueado al momento de empezar el tiroteo. Y no cualquier tiroteo, su primer tiroteo.
Pero incluso shockeado, muerto de miedo y a punto de quebrarse, logró volver al club con vida.
Al menos aún podía decir dignamente qué tuvo miedo, pero no se acobardó de tomar el volante cuando se le indicó y cuando las balas comenzaron a volar hacia su dirección.
Pero ahora que ya no había peligro, que ya no había balas y que estaban a salvo. Era el mejor momento para romperse y llorar por el terror que había sentido en esos momentos.
Lloró con amargura y desesperación, toda la desesperación que no pudo dejar salir en la carretera la estaba dejando salir ahí. Intentaba no sollozar con fuerza, no quería que sus camaradas lo oyeran y se rieran de sus lágrimas. Solo necesitaba desahogarse de todo lo que habían visto y vivido en ese día. Se preguntó si Lisa habría inventado algo para borrar recuerdos, le serviría en ese momento.
Escupió con rabia, no podía pensar en esas cosas en un momento así. Y al pensar en Roberto, solo pudo seguir llorando.
Demonios… ¿Qué iba a suceder con su mentor? ¿Qué iba a suceder con los Sons que se habían quedado a pelear? ¿Qué iba a suceder con todos ellos? Lincoln no sabía qué hacer, o mínimamente qué era lo que debía pensar al respecto.
Pero esperaba poder saberlo pronto, los Sons eran fuertes, él debía probar que él también era fuerte, quizás ahora se veía impotente. Pero debía empezar a hacer bien las cosas.
Esa había sido su primera experiencia en un tiroteo. Pero debía estar más que preparado para qué la siguiente vez el terror no lo hiciera sentir tan pequeño e impotente.
Eso no servía en una batalla.
En una batalla debía ser mucho más rápido, mucho más frío y no dejar que el miedo lo dominará.
Sino, seguiría siento un niño inútil hasta qué cumpliera los 20 años. Hasta entonces solo lo consideran un simple estorbo y jamás le permitirían ser un Son.
Entonces se secó las lágrimas del rostro, ya era suficiente de llorar, necesitaba Limpiar su playera y su chamarra para antes que Roberto y los demás volvieran… Si es que volvían…
Quitarle el vómito iba a ser complicado. Mojó su camiseta, intentando quitarle la porquería, y se preguntó si hacer lo mismo con la chamarra la dañaría. Leni había dicho algo sobre no lavarla con cierta cosa, pero no recordaba exactamente qué había dicho. Rayos, en esos momentos lo menos importante del mundo eran las instrucciones de lavado de una prenda. El agua no le haría nada.
Dejó que el agua escurriera por sus ropas, sintiendo como los ácidos restos de vómito se escurrían por entre sus dedos. Le habría dado un escalofrío de asco en otros momentos, pero su mente estaba en otra parte, totalmente ausente. Miraba el agua correr, sin fijarse en nada realmente, y su mente, aunque divagaba, tampoco se fijaba en ningún pensamiento coherente. Sólo estaba ahí, lavando su ropa, como si toda su vida simplemente fluyera.
Intentó reactivarse y estrujó su camiseta para intentar secarla un poco. Aún tenía ese olor asqueroso, pero al menos no estaba llena de vómito. Ya era algo.
Una porquería de consuelo, pero no había más.
Le pareció oír que alguien tocaba la puerta del baño. Tal vez sería Bobby.
— Quien… ¿Quién es? — Lincoln preguntó con la garganta aún rasposa.
— Linc, Soy Yo Bobby. ¿Está todo bien? — Dicho y hecho pues el antes mencionado había preguntado del otro lado con un rastro muy notable de preocupación en sus palabras.
— S-Sí… Sí Bobby, todo bien. — Lincoln respondió repasando sus manos en su rostro.
— Ah… Bien… Ya están ayudando a Víctor, afortunadamente parece que la bala le traspasó la piel. El cantinero ya lo está curando…
— Bi-Bien...— Lincoln respondió tranquilizando un poco por Víctor, pero aún tenía en su mente lo que había sucedido horas antes con Su club… Y esa tranquilidad pasó a segundo plano al pensar en los hermanos que se habían quedado a pelear. — Maldición… Bobby, Roberto… Él…
— Lo sé hermano...— Bobby Respondió mirando al suelo con pena. — Pero… Pero hay que ser fuertes… Ellos, ellos son los Sons más fuertes del club, debemos creer en ellos… Debemos creer que ellos volverán sanos y salvos, ¿entiendes Linc?
— Lo entiendo, Bobby. — Dijo Lincoln con algo de resignación. No le gustaba dejarle la vida de Roberto y otros Sons al destino.
— Hermano. — Dijo él entrando al baño y colocando su mano en su hombro. — Me siento igual que tú, en serio. Pero no ganamos nada si perdemos el control. Necesitamos creer en ellos.
Él podría hacerlo, pero sus ánimos no responden a su mente. Se sentía arrollado por las circunstancias. Agotado como si hubiera hecho a pie todo el trayecto desde la reunión al club. Se habría echado a dormir un día entero. Habría bebido una botella entera de whisky. Su mente era un cúmulo de ideas, de palabras inconexas, de los rostros de Roberto y los demás líderes del club, de armas disparando y motocicletas perdiendo el control.
— Bobby, ¿tú... tú has visto otros tiroteos antes? —fue lo único que pudo decir.
— Sí… Pero nunca así en realidad, mi primer tiroteo no fue nada como esto, fue algo más simple, una disputa entre bandas que acabó mal, en ese entonces yo aún era un niño. Y en mi ciudad natal ocurrían muy a menudo. Pero era más entre narcos y policías que entre pandillas, esa noche una Banda de cholos se enfrentó con otra. Fue la primera vez que escuché balazos en mi vida. La segunda… Sucedió la primera semana de haber ingresado al Club. — Bobby comentó recordando esas dos ocasiones.
— ¿Y cómo te sentiste? — Lincoln preguntó nervioso mientras que Bobby suspiraba con un poco de gracia.
— Jeh, ¿sabes? Por poco y pensé que no lo iba a lograr, la primera era un mocoso que no sabía nada de la vida y la segunda tenía miedo de morir como un miserable perro… Pero aprendí qué era mejor agachar la cabeza y cubrirse bien… Aunque esta vez… Dios hermano, sentía como que si la moto no aceleraba una bala me iba a alcanzar. Maldición por un momento creí que una moto podría ir mucho más rápido que una bala… Por eso aceleré con mi vida.
— Si te soy sincero, yo no sé qué estaba haciendo. — Le dijo Lincoln. — Tenía el control del vehículo, pero era igual a no tener el control de nada. Solo movía el volante, quería llegar luego al club, y dejaba que Víctor les disparara a todos.
Recordó el tirón de pelo que su fuerte compañero propinó contra su cabeza. Le sorprendía no haber quedado calvo, pues definitivamente sentía cómo le arrancaba el cabello.
— Lo hiciste bien, Lincoln — Le dijo Bobby. — Mira, yo no sé si habría podido mantenerme así, lo más probable es que hubiera chocado, o hubiera regresado con los demás para tratar de ayudarles.
— Eso mismo quería hacer, al principio. Pero sus órdenes fueron que regresara al club.
Al decir eso, algo se iluminó en su cabeza, una pregunta que tenía desde que estaba huyendo con Víctor.
— Bueno, tuviste nervios de acero. — Le dijo Bobby para tratar de animarlo.
— Sí..., oye, hermano..., ¿Sabes qué hay en la van?
Por un momento temió haber hecho esa pregunta, pero debía ser algo muy valioso para arriesgarse así.
— Bueno… Pues nuestro dinero. Creo que querían robarnos todo. — Bobby respondió en un suspiro.
— Entiendo… Pero no entiendo ¿Por qué nos atacaron solo por dinero? — Lincoln respondió tratando de encontrar una respuesta a una pregunta tan simple y a la vez compleja.
— Supongo que… Solo quieren provocarnos, no sé por qué. Pero creo, que es por algo por lo que la mesa del club sabe más que nosotros.
Lincoln se sintió confundido. Por un lado, bastaba con saber que traían dinero, cualquiera querría conseguir un poco de dinero, pero pocos atacarían a un grupo de moteros para conseguirlo. Lincoln sospechaba que sería algo más personal.
— Esto no va a quedarse así. — Dijo de pronto Lincoln, como si fuera anunciando el futuro.
— Por supuesto que no va a quedarse así. — Le dijo Bobby. — Todos nuestros hermanos van a vengarse.
— Si querían hacer un golpe entonces lograron más que eso. Digo, atacarnos en medio de la carretera, disparando y tratando de sacarme a mí y a Vic del camino para robarse el dinero… Eso no es un golpe. Eso es una declaración de guerra firmada. — Lincoln comentó imaginando lo peor de la situación.
— Rayos Linc… Si lo pones de esa forma… Pareciera que tiempos oscuros se avecinan para el club. — Bobby respondió con intriga y un poco de angustia por lo que iba a suceder.
— No me gustaría imaginarlo… Pero pienso… Que si de verdad esos hombres deciden hacer la guerra a nosotros. Habrá mucha más sangre derramada… Más que hoy, siento que será una masacre. — Lincoln respondió con un miedo creciente. Por imaginar eso… imaginar esa guerra… Imaginar todas las muertes, la sangre, los hermanos que perderían. Imaginar eso parecía asustarlo mucho más qué si viera la misma escena de muerte que antes multiplicado por 1000.
Eso en lugar de una guerra. Sería una maldita masacre.
— No pienses así, Lincoln. — Le dijo Bobby. — Nuestros hermanos son bastante fuertes, más fuertes de lo que cualquiera cree. La policía está de nuestro lado, oí que sobornan al jefe de policía. Y hemos estado en Royal Woods más tiempo que ellos.
La victoria parecía segura según lo veía Bobby. Pero él no podía quitarse de su cabeza aquella visión sombría, con sus hermanos caídos y sus motos destruidas.
— Espero que tengas razón, hermano.
— Descuida Linc. Recuerda que estamos juntos, digo sí puede que esos motociclistas vengan a por nosotros tarde o temprano, pero nosotros estaremos aquí para hacerles frente y hacerlos retroceder. — Bobby comentó dándole un ligero golpe en el hombro a Lincoln. — Además… Si todo falla recuerda que tú y yo estamos juntos en esto. Recuérdalo. — Bobby alzó su puño a Lincoln y este lo miró con curiosidad. — Somos carnales. Carnales de Toda la Vida.
Lincoln miró a su hermano y sonrió, Bobby en ese tiempo ya se había vuelto su mejor amigo, más que eso. Su hermano. Hijos de diferentes madres, pero hermanos en el alma, Lincoln levantó su puño y lo chocó con el de Bobby.
— Sí. Lo somos. — Lincoln respondió chocando su puño con el puño de Bobby, casi como si esa acción cerrará eternamente el vínculo de hermanos que tenían.
— Recuérdalo siempre, Linc. Somos hermanos; Carnales de Toda La Vida. tú puedes contar en mí y yo en ti. Sé que tú y yo haremos grandes cosas en este club. Solo espera a ver. — Bobby respondió sonriéndole a su hermano. — Sé, que algún día nos veremos como Sons, así tú y yo. Y recordaremos este momento y nos reiremos.
— Jeh… Sí, eso sería genial Bobby. — Lincoln respondió sonriendo por unos momentos.
Era cierto, aun cuando aún debía ganarse sus parches de Sons además del respeto y la aceptación de los demás miembros del club, no estaba solo, aún tenía a Bobby a su lado para sobrellevar esta y otras situaciones a futuro.
Solo debía seguir dando lo mejor de sí, incluso si el futuro parecía tan oscuro, debía confiar en que mientras ellos dos siguieran juntos, las adversidades serían más fáciles de afrontar que una caminata por el parque.
Cuando salieron del baño, con la ropa de Lincoln húmeda y cargada de olor agrio, todos los Sons estaban afuera, rodeando a Víctor mientras era vendado. Los vieron y no dijeron nada, y tanto Bobby como Lincoln supieron que todos tenían en mente la misma duda, el mismo temor que ellos hacia su presidente y otros líderes.
Ninguno estaba preparado para aceptar que todos hubieran caído por las balas de los Lambs.
— Bola de nieve, tráeme una cerveza. — Le pidió Víctor.
— Eh… Enseguida...— Lincoln respondió yendo a la barra y entonces al lugar donde tenían las botellas de Alcohol.
— ¿Cómo te sientes Vic? — Bobby preguntó viendo como le vendaba el brazo a su compañero.
— Como si me hubieran disparado… Oh espera. — Víctor respondió medio en serio y medio en broma a Bobby el cual dio una ligera risa con esa respuesta. — Maldición Bobby boy… Eso fue… Un completo desastre, tan solo espero que los chicos vuelvan de esa emboscada.
— Yo igual...— El muchacho respondió con un poco de pena por su padre, mientras desviaba la mirada.
— Tranquilo Bobby… Roberto es un perro duro de matar, no te preocupes. Te aseguró que él volverá al club con vida, de todas formas, él ha pasado por cosas peores a esta.
— ¿Estás seguro de que volverá? — Preguntó Bobby. No es que no confiara en su padre, era que los Lambs los superaban en número, y habían surgido de la nada. Tenían todo planeado y estudiado, eso le erizaba el pelo de la nuca. No entendía cómo se habían enterado del trato.
— Estoy convencido, hemos tenido tiroteos peores— Le dijo Víctor. — Es más, me habría quedado de no ser porque teníamos que traer el dinero.
Bobby sonrió un poco, ya más relajado, aunque no confiado del todo. Mientras tanto, Lincoln vio su reflejo en un cristal de la barra, y se sorprendió al ver su rostro. Le daba la impresión de no haber dormido en horas. Debía superar ese tiroteo, él debía ser mejor que el niño que se asustaba de las amenazas de Lola tenía que comenzar a parecer a Víctor, a parecerse a Roberto. Debía ser al fin un Son of Anarchy.
Debía dejar de llorar.
— Aquí tienes Víctor. — Lincoln dijo dándole su botella de Cerveza bien fría.
— Bien. ¿Ya te limpiaste el vómito niño? — Víctor preguntó Viendo como el muchacho de cabello blanco asentía.
— Bien… Supongo que vomitaste toda tu mierda en el Garaje, ve a limpiar. — Víctor ordenó haciendo que Lincoln asintiera con pena.
Rayos incluso podrían decir qué el desayuno de la semana pasada estaba ahí. Después de haber tirado todo, se sentía vació y no faltaba mucho para sentirse hambriento de nuevo…. Por Supuesto si podía volver a comer después de lo que había visto.
— Está bien...— Respondió con mucha pena.
— Y asegúrate de limpiar bien. — Víctor volvió a ordenar haciendo que Lincoln volvieron a asentir. — Y… Supongo que con todo lo que desechaste ya no tienes nada en el estómago... — Víctor pensó y después de unos momentos suspiró pesadamente. — Puedes comerte una de mis hamburguesas… Supongo que ese puto disparo me dejó sin hambre…
— Eh… ¿En serio? — Lincoln preguntó sin poder creerse lo que Víctor le decía, incluso parecía que bromeaba. Qué lo quería ilusionar.
— Sí… Ya que. — Víctor respondió con molestia. — Pero sólo si terminas de limpiar, Ahora ¡Lárgate Bola de Mierda!
Lincoln fue a buscar el trapeador y el balde con agua. En comparación con otras veces que había tenido que limpiar, eso no era nada. Ni siquiera era el elemento más difícil de limpiar. Sin embargo, habría preferido echarse un momento, sentía una extraña fatiga, quizás producto de haber vomitado. Casi mecánicamente, mojó el trapeador y comenzó a limpiar ahí donde descargó todo su temor.
Pero, por un lado, se sentía feliz. Víctor había accedido a darle una hamburguesa, y aunque no tenía nada de hambre en ese momento, recordó que ni a Mark quería darle una. Sintió como si aquel gesto significaba que el Son ya lo estaba tomando más en serio.
— ¡Apúrate, imbécil! — Le gritó Víctor. — ¡No quiero pisar tu vómito de mierda cuando pase por ahí!
— Ah, tranquilízate Víctor. — Le dijo el cantinero al hombre que aún seguirá vendando. — De todas formas, no te recomiendo estresarte ahora, no perdiste mucha sangre, pero aun así no quiero que uno de tus ataques de rabia haga que se te abra la herida. — Dijo mientras le colocaba un sujetador en las vendas.
— Cállate Tyler...— Víctor le respondió con molestia.
— ¿Te acuerdas de esa otra vez cuando te rompiste uno de tus pies y te estabas recuperando bien hasta que en un arranque de Ira lo volviste a romper? — Volvió a preguntar haciendo que Víctor se silenciará. — Sí eso fue lo que pensé… Además, el chico sabe lo que hace, no hace falta que le grites.
— Sí además… Linc fue quién te sacó de ahí con vida y trajo el dinero a casa. — Bobby respondió mirando con incomodidad a Víctor.
— Ta madre…
— Hay que admitir que es cierto. — Dijo un Son. — Tuvo los suficientes huevos como para no volcar la van.
— Lo dicen como si fuera un super logro no chocar conduciendo la van. — Dijo Víctor, riendo un poco.
— Para un niño como él, sí lo es. — Dijo otro Son. — Yo pensé que se desmayaría en su primer tiroteo. Es enclenque como una niña, pero al menos tiene nervios de acero.
Lincoln los oía con algo de orgullo en su corazón. Si les causaba más impresiones así, era más probable acabar siendo aceptado como Son.
Lincoln entonces se puso manos a la obra para intentar Limpiar ese desastre, por un momento creía poder tener el respeto del club, se sentía tan cerca de ser un Son en esos momentos. Aunque aun así le faltarán 2 años para poder ser considerado en la mesa, por lo menos se estaba ganando el respeto del Club. Y eso valía mucho para él un simple prospect qué no sabía cómo había estado llorando de terror en un momento y al otro sus compañeros casi lo elogiaban.
— Eso no es nada. Yo hice cosas aún más fuertes a su edad. Eso fue un juego de niños. — Víctor respondió desviando la mirada a los demás.
— Sí, sí. Lo que digas Vic. — Tyler respondió levantándose de su asiento. — Bueno… Voy a vigilar a que lleguen los chicos, tú trata de no abrir esa herida mientras hago eso. ¿Está bien?
— Sí, sí, sí. Como digas doctor cabrón. — Víctor respondió tomando un trago de su cerveza para calmar un poco el dolor.
— Solo digo. Bobby cuida de este wey mientras no estoy. ¿Ok?
— Si, Tyler, me aseguraré de que no le venga un ataque de ira. — Respondió Bobby, y no pudo evitar reír un poco.
— Si sigues haciendo bromas, me vendrá un ataque de ira de verdad. — Dijo Víctor, aunque no lo decía en serio.
Y así Lincoln tuvo tiempo de acabar de limpiar, de guardar los implementos e incluso de revisar un poco a Lucille. El sol ya comenzaba a ocultarse cuando un Son se levantó y gritó:
— ¡Miren!
Lincoln corrió a ver, de los primeros. Necesitaba asegurarse de que todos regresaban. Ahí estaban, la escolta de la Van, los hombres de la mesa y el presidente del Club.
Sanos y salvos. O al menos eso parecía, pues además de cansados no se veían heridos, aunque Lincoln y los demás lo notaron… Faltaban 3.
Víctor se acercó a Roberto y a Joseph mirando a su alrededor. Buscando a esos 3 hombres desaparecidos, esperando a verlos entrar en cualquier momento detrás de los demás.
— ¿Dónde están Garret, Nigel y Fray? — Víctor preguntó haciendo que Roberto lo viera con tristeza.
— Vamos a la sala de juntas… Necesitamos hablar. — Dijo colocando una mano en el hombro a Víctor mientras los demás que lo seguían se veían igual de sombríos, tristes y cansados que el presidente del club.
— Espera… ¿No… ¿No querrás decir que…? — Él trató de terminar su pregunta, pero no podía. Roberto entonces lo miró fríamente por encima de su hombro solo para hacer aún más clara la cruda verdad…
Víctor no podía aceptar lo que Roberto intentaba decir. Sus compañeros no podían estar muertos, había hablado con ellos apenas en la mañana. Habían bromeado juntos, bebieron en el bar del club. No podía asimilar que ya jamás volvería a recorrer la carretera con ellos.
Nadie quiso evitar que descargara su ira, cuando gritó como un dragón y golpeó la van, con tanta fuerza que incluso logró abollarla, y sus puntos se abrieron, salpicando algo de sangre.
— ¡Maldita sea! — Gritó él, importándole poco que tuvieran que volver a coser su herida.
Y Lincoln vio pasar a Roberto. Quería ir a abrazarlo, pero sabía que no era el momento. Se conformaba con ver que estaba bien..., y la alegría se difuminó al saber que tres hermanos habían caído en la emboscada.
Una ira como no había sentido antes se apoderó de él, y entonces recordó que no había bajado su pistola de la van.
Lincoln se acercó a la puerta del pasajero para tomarla, pero se dio cuenta que la puerta tenía un par de agujeros de bala y el cristal estaba roto, recordaba que Víctor en la carretera había sido golpeado por balas, pero no sabía cuántas. Sí él no se hubiera cambiado de asiento mientras seguían en la persecución, lo más probable es que él habría muerto también.
Buscó por el asiento su pistola, pero no pudo encontrarla, por lo que revisó en el suelo de la Van buscando un rastro de ella, hasta que escudriñando por debajo de su asiento pudo tocar su empuñadura. Lincoln trató de alcanzarla y finalmente pudo sacarla, la vio en sus manos… Y se dijo mentalmente, que mientras él siguiera con vida. Él acabaría con todos sus enemigos con esa misma arma, acabaría con todo aquel que viniera a acabar con él y con sus hermanos… Mientras él estuviera con vida. No permitiría que nadie viniera a reclamar. Y mientras sus hermanos lo necesitarán. Él sería valiente únicamente para afrontar la situación como un verdadero hombre… Necesitaba ser más fuerte, mucho más en ese momento.
Lincoln pensaba en eso mientras veía como guardarse la pistola. En las películas veía que siempre se las guardaban en el pantalón, por atrás, pero no estaba seguro de que resultara. Por si acaso lo intentó.
Cuando salió de la van, pudo ver que los Sons habían entrado y se estaban agolpando en la mesa de reuniones. Podía oír sus gritos de rabia, sus juramentos de venganza, los insultos contra el club que acaba de atacarlos.
— ¡Deberíamos ir a destruirlos ahora mismo! — Gritó uno de los Sons.
— Hay que despedazarlos, ¡Hay Que Hacerlos Pagar Por Eso!— Rick gritó con furia haciendo que la mesa se estremeciera por el poder de su ira acumulada.
— Apoyo esa Idea, ¡Hay Que Desollarlos Como Cerdos!— Víctor exclamó de regreso mientras Tyler le quitaba poco a poco las vendas para ver el daño que se había hecho.
— ¡Tranquilos Todos! — Roberto pidió mientras los demás trataban de contener sus ganas de venganza.
— ¿Como Mierda Puedes Pedir Eso? ¡Nigel, Garret y Fray Están Muertos! — Mike le gritó al presidente el cual seguía sin apartar su rostro tranquilo y serio.
— Por qué si perdemos los putos estribos ahora, no solo ellos, sino todos vamos a morir. ¿Quieren atacarlos? Adelante, háganlo, pero díganme. ¿Como se Supone que lo van a hacer, ¿eh? ¡Díganme! ¿tienen al menos una idea de a dónde fueron? ¿De cómo van a atacarlos sin que los maten? ¿Y cómo saben que pueden acorralarlos sin que ustedes mismo caigan en una puta trampa, ¿EH? ¡Explíquenmelo!— Roberto exclamó haciendo que los demás se callarán, aunque Víctor y Rick aún seguían explotando de ira.
— Maldita sea Roberto… ¿Es qué no quieres vengarte? Mataron a nuestros hermanos, ¿cómo puedes estar tan tranquilo sabiendo eso? — Víctor preguntó consternado por la actitud de su presidente.
— Por qué igual que ustedes, yo si quiero venganza… Pero la diferencia de ustedes yo primero pienso, antes de actuar. — Roberto respondió con frialdad. — ¿Quieren ir por ellos ahora? Adelante, pero si los emboscan de regreso, o los matan, no solo serán 3 sino todo el puto club. Y no quedará nadie para defenderlo si regresan a atacar.
Las palabras del presidente, lentas y calmadas, tuvieron el efecto de bofetadas para ambos. Comenzaron a reflexionar sobre lo que dijo su presidente, y aunque querían venganza, se dieron cuenta de lo ciertas que eran sus palabras. No ayudaba a que se calmaran en realidad, pero no insistieron con ir a atacarlos.
— Maldita sea. — Murmuró Rick apretando sus puños.
— ¿Qué vamos a hacer, Roberto? — Preguntó otro Son.
— Este va a ser solo el primero de varios ataques. — Dijo Mike.
— Tranquilos, mantengan la calma. — Roberto pidió mientras se acomodaba en su asiento. — Es cierto… Puede que sea el primero de muchos… Pero, debemos planear bien un contra ataque a Lambs of Satan. Si de verdad queremos hacerles daño debemos saber quiénes son, dónde están, cómo podremos atacarlos y evitar represalias. O al menos mantenerlos a raya. — Dijo haciendo que los demás pensarán en las palabras del presidente del club. — Y no podemos atacarlos ahora, no sabemos cuántos están heridos y cuantos puedan pelear en sus condiciones.
— Yo digo, que deberíamos empezar a planear un ataque, debemos ubicar su sede, sus puntos débiles a sus aliados. Debemos ponernos a pensar en lo que ocurrió hoy. Y lo qué puede suceder mañana. Esto fue… Un golpe muy duro, pero si queremos hacerles daño, debemos saber cómo hacerlo y con quienes hacerlo. — Joseph apoyó la idea de Roberto. — Quizás… Deberíamos empezar a recolectar información sobre ellos.
Roberto escuchó y asintió discretamente.
— Sí… Empezar a conocer a sus miembros. Tengo entendido, que el presidente de Lambs es Thompson Baker, él vino hace unos meses aquí, queriendo hacer alianzas… Pero, como muchos saben, los supremacistas blancos no son fáciles de convencer. Y menos cuando vieron que yo estaba al mando de Sons en este estado…— Roberto comentó a su mesa. — Tenemos a alguien con quien empezar, debemos conocer a este hombre, todo lo que podamos usar en su contra, hasta donde tengo entendido, él es quien tiene el poder de su MC en este estado y el segundo al mando era un don nadie, creo que su nombre era… Harper… Harper Stone.
— Parece una buena pareja de idiotas. — Dijo Rick. — Parece que quieren quedarse sí o sí con Royal Woods. Ya verán estos hijos de puta con quien se meten.
— Deben tener una base cerca de aquí. — Dijo Víctor. — Y seguramente un informante que ha seguido a los Dogs.
— Desde hoy nuestra misión es hallar el cuartel Lamb a toda costa. — Dijo serio Joseph. — Nada de atacar, solo saber dónde está. En cuanto podamos averiguar todo lo posible de ellos, atacaremos.
— Ese es el objetivo principal ahora, debemos empezar a poner nuestras armas en un lugar más seguro, así como nuestro dinero. — Roberto dijo mirando a toda su mesa. — Esto… No solo fue un golpe, esto fue una declaración de guerra, atacarnos en medio de la carretera, tratando de quitarnos nuestras cosas… Matando a nuestros Hermanos… Creo… Que al final los problemas nos han vuelto a encontrar. Pero qué vamos a tomar represalias les juro, que lo haremos, lo que sucedió hoy no quedará impune. — Dijo haciendo que los demás vieran al centro de la mesa.
— Eso suena bien y todo, pero… ¿Qué haremos con los muertos? — Preguntó uno de Los Sons dejando un silencio abrumador en la sala de juntas… Nadie quería decir algo y no tenían nada qué decir.
— No lo sé...— Joseph respondió pasándose una mano por la cara con tristeza. — No podemos volver por ellos… Pero tampoco podemos enterrar ataúdes con piedras… Eso no sería lo nuestro… No sé qué decirte Fer.
Roberto miró al martillo que descansaba a un lado de su lugar y lo tomó entre sus manos.
— Quizás… Debamos esperar noticias de la policía… De la Morgue, si encuentran sus cuerpos podremos darles un entierro digno.
— ¿Y sus motos? — Rick preguntó con seriedad y tristeza.
— Si, no podemos dejar sus motos en poder de esos hijos de puta— Dijo Víctor. — ¿Están seguros de que no podemos ir al sitio del ataque?
— No es seguro, pueden esperarnos ahí para otra emboscada. — Dijo Joseph. — Ellos esperan que vayamos allá.
— No podemos dejarlos ahí. — Murmuró Mike. — Quizás… Quién sabe qué les están haciendo esos putos Lambs con sus cuerpos y motos.
— No creo que nos esperen demasiado. — Dijo Rick. — Vamos a ver, no digo que los persigamos, solo que rescatemos los cuerpos y motos de nuestros hermanos.
— Me gustaría decirles que lo hagan… Pero no quiero arriesgarlos. — Roberto Respondió con pena hacia sus hermanos. Los cuales querían ir, debían ir, era lo menos qué les debían… Pero si los Lambs usaban los cuerpos de sus hermanos caídos como una carnada. No podían arriesgarse… Aún con todo el dolor de saber qué quizás sus hermanos Sons habían sido destrozados horas atrás. No quería imaginarlo, pero, aunque no lo quisiese.
Era lo más probable. La vida de forajidos como ellos no tenía muertes agradables…
— Esperemos… ¿Ok? Esperemos, si nos arriesgamos a volver por ellos ahora, lo más probable es que nos vuelvan a emboscar…
— Y quizás… La policía ya se encuentra en el área… Un tiroteo en medio de la carretera y a las afueras del pueblo, no es algo que se pase por alto. — Joseph replicó con pena mientras él también sentía la tristeza inundando su ser.
— Puta madre...— Ferguson respondió cubriéndose los ojos con sus manos. — Su puta madre…
Roberto siguió mirando el martillo con una expresión fría y seria… Pero aun así… Con una gran tristeza inundando todo su ser.
— Por ahora… Guarden esa ira y venganza para el momento apropiado… Es todo lo que puedo decir… Que La Parca Los deje descansar en sus Brazos...
Todos en la sala se quedaron en silencio, no había nada qué decir, no podían decir realmente nada para calmar el dolor que sentían por sus hermanos perdidos… Hasta ese punto era más por el luto que por la necesidad de decir algo más… Ni Roberto, Joseph, Rick, Ferguson, Mike o tan siquiera alguien tenía algo qué decir, Sólo Tyler era el único qué podía hacer algo mientras volvía a curar el brazo de Víctor. Pero incluso él estaba seco de palabras, no podían decir nada. No podían hacer nada.
Todo lo dicho… Se había dicho ya.
Horas Después…
Lincoln y Bobby miraban a la puesta de sol con cierta desilusión, mientras Lincoln miraba su Arma entre manos, había estado tratando de conocer todo lo que podía de ella. Entenderla, pulsando todos sus botones, pestillos y el gatillo.
Aún después de lo ocurrido, le parecía tan genial sostener una pistola en sus manos, por lo menos, lo relajaba. Imaginar que el día de la verdad él dispararía antes que el otro para salvar su vida.
— ¿Lincoln, ¿dónde hallaste esa pistola? — Preguntó finalmente Bobby. — Has estado con ella toda la tarde.
Lincoln levantó la vista para mirar a su hermano. Esperaba no haber hecho el ridículo, como había dicho Víctor hace unas horas. Suponía que no, ya que no había oído risas de sus otros hermanos, pero con lo que había pasado recientemente, seguro no tenían muchas ganas para reír.
— Me la dio Roberto. — Respondió él. — ¿Oye Bobby, tú ya sabes usar una de estas?
— No diría que sé usarlas. — Dijo Bobby. — Ya sabes que no he estado disparando en un tiroteo.
— Entonces esto igual es nuevo para ti.
En cierta forma eso lo aliviaba. No quería tener una gran ventaja contra Bobby, pero tampoco quería que él tuviera ventaja contra él.
— Sí… Pero. — Bobby entonces metió su mano en el bolsillo interior de su chamarra para sacar su pistola. — ¿Qué te puedo decir? Me gusta tener una, de alguna forma me hace sentir poderoso. — Dijo mostrándosela a Lincoln.
— ¿Esta es tu arma? — Lincoln preguntó tomándola entre sus manos.
— Sí, mi papá me dijo que era una USP 45, me explicó cómo utilizarla, creo que a ti también te explico cómo usar la tuya. ¿No? — Bobby preguntó mirando como Lincoln examinaba su USP, al igual que su Colt 1911 la boquilla sobresalía, pero el armazón era muy diferente al de su pistola.
— De hecho, sí… ¿Te la dio también hoy? — Lincoln preguntó sacando el cartucho para revisarlo, tenía una forma muy diferente a su Colt 1911.
— Sí, de hecho, me la dio antes de salir. Me dijo que algún día me enseñaría a cómo usarla, pero que ahora la conociera bien. — Bobby respondió sonriendo.
— Jeh, curioso, es lo mismo que él me dijo.
Lincoln se rio al oír lo que iba diciendo Bobby. Ya casi podía imaginar que ambos entrarían a la base de los Lambs como en una película de acción, descargando una lluvia de balas y vengando a sus hermanos caídos. Casi como en esas películas donde Rambo reunía a los héroes de acción de los 80. Se sintió avergonzado al pensar otra vez en esas cosas, así pensaba un niño, no un Son of Anarchy.
— Lo que no se es como esconderla de mis entrometidas hermanas. — Dijo él. — Entran a mi cuarto a todas horas. Si la ven no sé si me aguantaré de gritarles otra vez.
— Hablando de… Hermano, he estado hablando con, Lori, ya sabes con respecto a todo lo que ha sucedido estos meses pues...— Bobby miró de reojo a Lincoln mientras pensaba en lo que debía decirle. — Creo… Que deberías pedirle disculpas hermano.
— ¿Que? ¿Estás Loco Bobby? Ella fue la que empezó el problema con sus acusaciones y con sus prejuicios. — Lincoln respondió arrugando el rostro en una mueca de molestia. — Si alguien tiene que disculparse es ella y no yo.
— Hermano, yo sé qué Lori puede ser un poco difícil en ocasiones. Pero sigue siendo mi chica hermano. Y aunque seamos hermanos de alma no puedo dejarte hablar así de mi chica. Entiendo que en el momento hayas estado enojado. Pero le dijiste cosas que la hirieron profundamente. — Bobby trató de razonar con él, Pero Lincoln simplemente desvió la mirada.
— Lo dices como si fuera tan fácil Bobby, ¿sabes lo que ella me pidió? Me pidió deshacerme de Lucille y abandonar el club, después de todas las molestias que tu padre se tomó para convencer a la mesa. — Lincoln dijo aún con ese fuerte rastro de molestia en su voz.
Bobby reflexionó un momento ante las palabras de Lincoln. Él amaba a Lori, pero podía entender la rabia de Lincoln ante semejante petición, sobre todo después de lo que tuvo que hablar Roberto para que convenciera a los demás.
Y siendo franco, no sabría qué decir si Lori le pedía lo mismo a él.
— Eso lo entiendo. — Dijo Bobby, pensando en cómo evitar que él y su hermana siguieran peleando. — Mira, no puedo permitir que sigan peleándose. Deberías hablar con ella.
— ¿Y hablar sobre qué? — Lincoln le preguntó seriamente. — Yo… No tengo nada qué decirle a ella… Y ella solo me va a gritar y a regañar. Siempre lo hace, a veces me gustaría que se callará y respetará mis decisiones de una vez por todas...— Dijo apartando la mirada de Bobby.
— Linc. Solo… Solo intenta hablar con ella… ¿Sí? Créeme que yo sé lo qué se siente que tu hermana menor ya no te quiera hablar...— Bobby miró al suelo con desilusión, haciendo que Lincoln lo volteara a ver con curiosidad.
— Eh… ¿Has… ¿Has hablado con Ronnie? — Lincoln le preguntó nervioso haciendo que Bobby suspirará.
— No… Ella no ha querido hablar conmigo desde que me fui… Sí he podido hablar con mamá, pero siento que Ronnie me odia hermano… Siento que, haberme ido de casa la lastimó más a ella qué a mí madre.
Lo que estaba diciendo Bobby le sorprendía completamente. Ronnie cuando hablaba con el no parecía tener rabia hacia Bobby, pero por otro lado casi no hablaba de su hermano. Parecía ser más feliz ignorando su existencia, tomando en cuenta lo que decía él.
― Joder, Bobby, lo siento. ― Le respondió él. ― No sabía que se habían peleado.
― No te preocupes, no tenías cómo saberlo en realidad. ― Dijo él. ― Lincoln, no quiero que te distancies de tu familia. Imagino que no es fácil para ti, pero haz el esfuerzo de hablar con ellas, tal vez una por una.
— Lo intentaré Bobby… Pero no creo prometer nada...— Lincoln respondió casi en un susurro. — Y… Hablando de… Nunca te pude preguntar esto. ¿Pero por qué decidiste abandonar la Casa Grande para venir aquí Bobby? — Lincoln preguntó mirando de nuevo a su hermano.
— Bueno… Si el padre que no has visto en casi 10 años viene por ti y te pide la oportunidad de redimirse contigo para enseñarte a ver la vida de una forma diferente a la que creías… ¿Te Negarías? — Le interrogó él como respuesta mientras ambos miraban como poco a poco el sol se ocultaba.
— No lo sé… Pero supongo que para ti fue muy especial. — Lincoln respondió acariciando el armazón de la USP.
— Lo fue hermano… Créeme que volver a pasar tiempo con mi viejo me ha ayudado mucho, demasiado para ser sinceros. Jamás entendí por qué se fue de casa, pero ahora que lo tengo de regreso, ya no quiero volver a perderlo… No creo que pueda soportar perderlo de nuevo...— Bobby respondió con una voz melancólica como de alegría.
— Eso último puedo entenderlo. — Dijo Lincoln sonriendo un poco, casi contagiándose con el ánimo y la nostalgia de Bobby.
— Si, no fue una decisión fácil, pero no me arrepiento en realidad. — Le respondió Bobby. — Lo único que lamento es que Ronnie ya no me habla, pero mamá se lo tomó bien, o al menos eso creo.
— Eso también lo entiendo. — Dijo Lincoln. — A veces pienso que debería dejar la casa Loud, mudarme a un lugar propio y así no tener más problemas..., pero yo no quiero irme. Amo a mis hermanas, a mi familia, aunque a veces me colmen la paciencia.
— Sí, se podía decir, digo con tantas hermanas debes soportar mucho todos los días, yo pasaba eso en Casa Grande. — Bobby mencionó con gracia mientras reía junto con Lincoln. — Pero… Si tengo que ser sincero me gusta estar en Royal Woods que en la ciudad. Aquí siempre tenía la sensación de que pasara lo que pasará, siempre habría una forma de regresar al Inicio y empezar de nuevo. No sé por qué, pero lo sabía, además aquí conocí a tu hermana. Y creo que es lo que más le agradezco a este pueblo, el haber conocido a la chica más, linda, hermosa, sensual sexy y…
— Ahí te detengo yo, te recuerdo qué estás hablando de mi hermana y escucharte decir esas cosas es...— Lincoln dijo con un poco de incomodidad.
— Je jeh, lo siento Linc, me dejé llevar. — Bobby respondió aún con un poco de risa.
Lincoln entonces suspiró y le regresó su pistola a su hermano.
— Bueno… Ronnie me dijo que volverá mañana al pueblo. — Lincoln dijo haciendo que Bobby lo viera con un rostro lleno de sorpresa. — Ya sé lo que me dirás, ¿Por qué no te lo dije antes? Pues… Con eso de que el club tenía armas que entregar, luego lo del tiroteo… Y luego sobre el shock que tuve hace unas horas… No encontré el momento apropiado para decírtelo.
Bobby parpadeo un par de veces, como si aquella revelación fuera como un choque en su motocicleta. Lincoln no lo culparía si se enojaba por no habérselo dicho.
— Wow, así que mi hermana regresa a Royal Woods. — Dijo sonriendo un poco. — Eso es genial, pero..., va a dejar a mamá sola.
— Tal vez ella regrese al pueblo. — Dijo Lincoln. — Quizás venga con el resto de los Casagrande.
— Eso sería maravilloso, tener a toda la familia cerca. — Dijo Bobby. — Pero no creo que lo haga. Quizás debería ir a verla..., oye Lincoln, ¿cuándo te enteraste de que vendrá Ronnie de regreso?
— Hoy, de hecho, hemos estado en contacto. — Lincoln comentó haciendo que Bobby volteara a ver al rastro del sol.
— Suertudo. — Bobby dijo con un poco de gracia.
— Sí. — Lincoln respondió acomodándose el cabello. — Mañana va a volver por lo que necesito ir a la central de autobuses para recogerla… Además de su equipamiento y todo eso, pero no creo que pueda hacerlo en Lucille.
— ¿Y Eso? — Bobby preguntó curioso.
— Bueno, aún no la sé manejar bien.
— Tú la construiste. — Dijo Bobby riendo. — Si hay alguien que sabe cómo manejarla, eres tú.
Lincoln quería creer que eso era cierto, pero por lo mismo, no quería tardar horas en hacer arrancar a Lucille, con Ronnie Anne impaciente a su lado. O peor, que alguna pieza de Lucille cediera mientras van en movimiento y se accidentaran. No quería ser el causante de ningún daño hacia su querida Ronnie Anne, no podía hacerle eso a Bobby. Debía tomar precauciones.
— No sé si la arregle bien. — Admitió. — Tengo miedo de haber dañado a Lucille sin darme cuenta.
— Hmmm. ¿Aún necesitas piezas? — Bobby le preguntó haciendo que Lincoln suspirará.
— Eso es lo que aún no sé...— Lincoln respondió con un suspiro.
— ¿Quieres que vayamos de nuevo a esa tienda? — Preguntó Bobby preguntó haciendo que Lincoln mirará de nuevo su pistola
— No creo que sea necesario… Pero sí creo que necesito aprender a manejarla, tengo miedo de que en un momento Lucille se rompa por no haber puesto algo bien. — Lincoln comentó con cierta preocupación.
Bobby contempló a Lucille. Quería decirle a su hermano que cualquier otro se sentiría orgulloso de construir una moto prácticamente desde cero, y que eso ya era un gran triunfo para él. Pero Lincoln tenía una duda que era perfectamente legítima.
— Supongo que la única forma de aprender es manejándola. — Le dijo Bobby. — No creo que nos necesiten por el resto del día, aprovecha para practicar.
— No sé, puede que si nos necesitan. — Dijo Lincoln indeciso.
— Bueno… Si lo hacen supongo que será después...— Bobby respondió levantándose.
— ¡Bobby! — Él escuchó a sus espaldas y vio a su padre quien salía del club con una expresión algo cansada y de molestia.
— O… Quizás no. — Bobby comentó dirigiéndose a su padre. — ¿Qué sucede papá? ¿Qué necesitas?
— Necesito hablar contigo hijo. — Roberto le pidió posando una mano en el hombro de su hijo. — Linc, si no te molesta, me gustaría hablar con mi muchacho a solas. ¿Te parece bien? Después me gustaría charlar contigo igual.
— Eh… por, por supuesto señ… Digo, por supuesto Roberto. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza mientras Roberto y su Hijo se alejaban unos momentos del muchacho de cabello blanco para conversar sobre lo que debían conversar.
Lincoln los vio alejarse con una rara sensación de inseguridad. No estaba seguro de que tema podría ser tan delicado como para hablarlos a solas, tomando en cuenta que eran prospectos. Quizás era un asunto de padre e hijo, y eso lo hizo sentirse extrañamente feliz. Ya casi lograba ver a Roberto como a un padre, lo mejor sería si igual lo veía como a un hijo.
Para no perder el tiempo, comenzó a acercarse a Lucille para practicar. No quería pasar humillaciones con Ronnie Anne. Quería que todo fuera perfecto, muchas veces había soñado con un día así.
Roberto entonces entró a la cochera de reparaciones junto a Bobby, el cual se veía ansioso por lo que sea que fuera que su padre debía decirle con respecto a lo que lo había llamado. Podían ser varias cosas, pero esperaba a que su padre tomará la primera palabra, antes que nada.
— Bobby, creo que una guerra está a punto de desatarse. — Roberto le dijo sin más dejando mudo a Bobby el cual miró a su padre sorprendido. — El club y yo hemos hablado, lo que sucedió en la carretera… No fue una coincidencia, parece ser que Lambs of Satan van a querer quitarnos nuestros territorios, nuestro dinero y nuestras armas.
— No… No puede ser… ¿De verdad entramos a una guerra callejera con ellos? — Bobby Preguntó mirando a su padre con preocupación.
— Sí. Ellos, intentaron matarnos a todos, a ti, a mí, a Lincoln y a todos los que íbamos con la camioneta. — Roberto comentó caminando por el garaje. — Parece… Que ese asalto fue más una declaración de guerra qué un golpe, mataron a 3 de los nuestros. Y no parece que volvamos a ver sus cuerpos… Por lo que… Y si es lo que creo, entonces vamos a necesitar un lugar más seguro para esconder nuestras armas, ¿Entiendes? Si el club es el primer objetivo… Entonces tendremos que soportar pérdidas tanto de dinero como de hermanos.
El ambiente se tensó como si el aire fuera hielo. Bobby sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando oyó lo que decía su padre. Si había guerra, era claro que tanto él como Lincoln tendrían que usar sus armas. Y tendrían que saber usarlas bien.
— Si, papá. — Dijo él, y las palabras parecían agolparse en su boca. — ¿Tienes una misión para Lincoln y para mí?
Por un lado, lo aterraba, pero igual lo emocionaba muchísimo. Pero la mirada de Roberto indicaba que no pensaba en poner en riesgo a ninguno de los dos.
— No, por ahora quiero que se mantengan a salvo hasta que sepan usar sus armas. — Roberto respondió mientras le daba las llaves de la camioneta. — Mañana vendrás conmigo a un lugar, un lugar secreto donde vamos a esconder nuestras armas. No quiero qué le digas de esto a nadie ¿entendido? — Roberto le dijo causando aún más confusión en Bobby.
— Eh… ¿Pero por qué no...? — Bobby quiso hablar, pero su padre lo silenció.
— Shushhh… Tengo especulaciones de que haya una rata en mi mesa… Debieron haber sabido a dónde iríamos y como… Y si esos neonazis de verdad hicieron un trato con los Negros lo que es improbable… Entonces algo está pasando en por debajo de nuestro club...— Roberto respondió haciendo que Bobby sintiera un escalofrío, ¿Un traidor? ¿Quién sería capaz de traicionar a Sam Crow? — Por eso no quiero que le cuentes de esto a nadie, nos iremos temprano al amanecer.
— ¿Ni siquiera a Lincoln? — Bobby preguntó llamando poderosamente la atención de su padre.
— ¿Tú confías en Lincoln…? — Roberto preguntó en un susurro.
— Sí… él… Rayos, siento que él es como el hermano que nunca tuve. — Bobby respondió haciendo suspirar de alegría a su padre.
— Eso es bueno hijo. — Roberto dijo en un susurro. — Eso es otra cosa de la que te quería hablar… Tú confías en Lincoln, ustedes… Son hermanos, son verdaderos hermanos, he visto cómo se tratan el uno al otro. Esa confianza esa honestidad que se tienen, ese respeto, eso es invaluable hijo. — Mencionó posando una mano en el hombro de su hijo. — Quiero que ustedes dos se cuiden las espaldas mutuamente. Cuando vives en este mundo hijo, siempre vas a necesitar a alguien que te cuide las espaldas, como yo con Joseph. Puedes confiar en todos tus hermanos, sí… Pero debes tener siempre una mano derecha a tu lado, siempre, alguien con quien debas confiarle tu vida sin dudarlo, pues él dará la suya por ti sin dudarlo. Mantén a ese muchacho cerca de ti hijo, en un futuro, cuando tú lo necesites, él hará cualquier cosa por ti, incluso ir al infierno mismo. ¿Entendido?
— Lo entiendo, papá. — Dijo Bobby, sintiéndose extrañamente feliz. — No era necesario que me lo dijeras, ya sabía que podía contar con Lincoln para cualquier cosa. Es… Es como mi hermano, le confiaría..., le confiaría mi vida. — Dijo con más seriedad de la que tenía en mente.
Temió haber sido demasiado exagerado, pero pudo ver que Roberto sonreía, de un modo que pocas veces lo veía sonreír.
— Si se mantienen juntos, no dudo de que se volverán miembros importantes del club. Por eso no quiero que se arriesguen irresponsablemente.
— Muy bien pá. — Bobby respondió con una sonrisa mientras que su padre también sonreía, quizás en un futuro Bobby y Lincoln se volverían no solo hermanos, el día que él y Joseph se jubilarán y dejarán las carreteras veía a su hijo con el Parche de Presidente y a Lincoln con el de V.P. Quizás algún día sería así… Quizás no, pero soñar con ese futuro no costaba nada.
— Llama a Lincoln, dile que venga. Cuando termine de hablar con él, acompáñalo a casa, ¿Sí? Ustedes ya pueden irse a casa, mañana tendremos muchas cosas por hacer. — Comentó sacando del bolsillo interior de su chaleco una cajetilla de cigarros y su Zippo.
— Eh. ¿Papá, estás seguro de que ya no nos van a necesitar? — Bobby preguntó confundido mientras su padre tomaba un cigarro y lo encendía.
— Sí… De todas formas, mañana parece ser un día muy ocupado… Quizás demasiado...— Roberto respondió dando una calada a su cigarrillo.
— Está bien, papá, pero llámanos si nos necesitas. — Le dijo Bobby. Su padre se rio.
— Bien, pero por ahora ve a descansar. Hoy lo hicieron bien, no dudes de eso. — Le dijo Roberto. — Hicieron más de lo que debían.
Aún si Bobby no fuera su hijo, ya lo habría aprobado como un Son.
Bobby corrió hacia Lincoln y Lucille tratando de ocultar la alegría que sentía, pero le resultaba muy difícil. Y Roberto igual sonrió cuando vio que Lincoln se acercaba a él con respeto. El joven de cabello blanco no le temía, no, él temía hacer algo que pudiera decepcionar. Roberto no dudaba en decir que comenzaba a verlo como si fuera también su hijo.
— Hola Linc. — Roberto le dijo con alegría al ver cómo el muchacho entraba por la puerta.
— Hola señor… Digo, Roberto. — Lincoln tenía que acostumbrarse a decirle a su presidente por su nombre, aunque se le hacía muy extraño, pues incluso con los padres de Clyde se refería a ellos como "Señor o Señores"
Se le hacía mucho más raro llamar a una persona más adulta que él por su nombre.
— Veo que has logrado hacer qué Lucille funcione, ¿Como vas con eso muchacho? — Preguntó sonriendo afablemente, haciendo que el chico también le devolviera la sonrisa.
— Bueno, supongo que bien, aunque aun así debo aprender a manejarla… Es un poco difícil. — Lincoln comentó con pena sacando una ligera risa de Roberto.
— Bueno, quizás luego te enseñaremos a cómo manejar adecuadamente, luego será fácil para ti, solo debes dejar el miedo de lado. — Roberto respondió colocando una mano en el hombro al muchacho Loud.
— Sí, pero siento que se valla a romper a pedazos y la verdad no me gustaría…
— Oye, tú no le tengas miedo a la moto. Si has puesto todas las piezas en su lugar no debería caerse a pedazos, Además. Es tu moto, tú deberías saber cuándo está débil, cuando tiene un tornillo o una parte aflojada o al menos cuando necesita mantenimiento en su motor. — Roberto comentó mirando de frente a Lincoln. — Además, se ve firme, no se ve ya tan desgastada como antes. Le has dado buen mantenimiento, eso habla mucho de cómo tratas a tu moto, otro chico en tu lugar se habría rendido, pero por lo que veo tú no lo has hecho.
Cada palabra de Roberto lo sentía como una alabanza. De hecho, con que simplemente le hubiera dicho "buen trabajo" ya se habría sentido orgulloso. Lo que él decía era cierto, no podía sentirse nervioso o temeroso de Lucille, cada pieza que contenía la había puesto él. Mejor que nadie debía saber cuándo no estaba bien. Debía confiar en ella, Lucille no lo traicionaría frente a Ronnie Anne, nunca lo haría.
— Tienes razón. — Dijo él sintiéndose feliz. — Estuve estudiando la pistola como pidió. Vi que Bobby igual tiene una.
— Sí… Pronto tendrán que aprender a disparar hijo. — Roberto respondió acercándose a Lincoln. — Sé que será difícil muchacho, pero pronto, vamos a necesitar mucho de ustedes, tanto tú y Bobby deben empezar a usar sus armas, no pueden esperar ya a que el enemigo venga a matarlos, deben aprender a pensar más rápido que una bala, por qué aquí es cuestión de vida o muerte. — Dijo mirando a Lincoln el cual desviaba la mirada.
— Eso es lo que más me causa… Miedo, hoy en el tiroteo me bloquee… No supe qué hacer o cómo reaccionar. — Lincoln respondió con vergüenza haciendo que Roberto se acercará más a él.
— Pero pudiste conducir la van de regreso al club. Eso te dio mucho mérito hijo. — Respondió colocando una mano en su hombro. — Condujiste la camioneta, aún con el miedo que te paralizaba.
— Sí… Pero… Me da más miedo pensar que cuando yo tenga que disparar, no pueda hacerlo, jamás he arrebatado una vida y yo… No… No creo poder hacer algo así jamás…
Roberto miró a Lincoln y suspiró pesadamente.
— ¿Sabes? Nunca es fácil quitar una vida, y te lo puedo decir. Quitar una vida no es sencillo… Pero ¿dejarías que alguien viniera aquí, para matarte a ti y a tus hermanos, tú permitirías eso? ¿Tú permitirías que ese hombre te arrebate la Vida? ¿O qué arrebate la vida de Bobby?
— N… No, por supuesto que no...— Lincoln respondió con un poco de duda.
— No, por supuesto que No, Lincoln. En los momentos de mayor duda es donde más debes actuar, y en un tiroteo un mal movimiento puede acabar con tu vida o la vida de tus aliados, cuando suceda, no deberás dudar, deberás ser fuerte y ver el peligro a los ojos. Enfrentarlo. Ser fuerte. Porque si no, serás otra perdida en el tiroteo y tú sabes qué de la muerte ya no hay retorno. — Roberto dijo mirando de frente a Lincoln. — Tu y Bobby tienen una hermandad, ustedes van a tener que cuidarse más que nada. Pero aquí entre nosotros. — Roberto lo rodeó para susurrarle. — Quiero… Que tú seas siempre su apoyo, su escudo y su espada. Su soldado, que siempre pongas su vida por encima de la tuya, algún día, él se volverá el presidente de Sam Crow en Royal Woods. Y el presidente siempre necesitará a su lado a su mejor Soldado, con esto no quiero decirte que debas morir por él, pero de ser necesario. Quiero que des tu vida por el hombre que liderará el Club. Muchos hombres estarán dispuestos a morir por el presidente de Sam Crow. Pero solo uno será El Escudo que lo Defienda Y La Espada Con la que Ejecute a sus Adversarios ¿Entiendes? Y eso también aplicará conmigo hijo, como un Son, Debes aprender que morir por tus hermanos, por tu club y por tu presidente, es un pacto de honor inquebrantable. Si quieres ser respetado, debes estar dispuesto a morir por su respeto. Y a entregarte por todos aquellos que algún día te dirán: "Hermano." ¿Entendido?
— Lo entiendo. — Dijo Lincoln, meditando las palabras de Roberto y tratando de grabarlas en su mente.
No era necesario que le pidiera proteger a Bobby. Con él había formado un lazo más fuerte que con cualquiera de sus hermanas, uno que seguramente ellas no comprenderían.
Si, temía mucho paralizarse y no poder salvarlo cuando él lo necesitara. O salvar a Roberto. Con solo imaginar a alguien apuntándole sentía la rabia subir por su cuerpo. Quizás eso le ayudaría a no dudar.
— Bien. Cuando el momento llegue, sé qué harás lo necesario, pero ahora quiero que sigas reconociendo tu arma, el arma con la que defenderás el club, espero que sigas el ejemplo de Joseph. Mi soldado más leal, pero hasta que el momento llegue sigue dándole mantenimiento a Lucille, conoce tu arma y cuando estés listo te enseñaremos a disparar. — Roberto dijo sonriéndole a Lincoln. — Pero por ahora, ya has tenido suficiente, tú y Bobby vuelvan a casa, mañana será un día ocupado. — Pidió haciendo suspirar a Lincoln con alegría, entusiasmo y de cansancio, era cierto, el día había sido bastante largo.
— Sí señor presi… Ay digo, sí Roberto. — Lincoln dijo sonriendo.
— Bien. Mañana me gustaría que vengas temprano, habrá mucho que hacer. — Mencionó haciendo que Lincoln lo volteara a ver con preocupación y ansiedad.
— Ay… Rayos, creo que no voy a poder venir temprano mañana...— Lincoln respondió con duda de decirle a su presidente que su segunda hija regresaría al pueblo justamente esa mañana.
— ¿Y por qué no lo crees? — Roberto preguntó curioso y frunciendo el ceño.
— Bueno… Verá… Mañana… Ma-Mañana temprano...— Lincoln se rasco la nuca con nerviosismo. — Mañana… Ronnie va a volver al pueblo y me pidió ir por ella a recogerla a la estación de autobuses y yo…
Roberto escuchó atentamente, ¿Ronnie volviendo al pueblo? Por un momento sintió una inmensa alegría recorriendo su cuerpo. Pero entonces desvió la mirada aún sin poder apartar su sonrisa.
— Mi Ronalda vuelve… Qué bien...— Dijo en Voz baja haciendo que Lincoln lo verá confundido. — Entonces… Ve por ella mañana, creo que Bobby y yo podemos decir que, cuidar de nuestra Ronnie es mucho más importante qué otras cosas sin importancia.
— Eh… ¿En serio?
— Sí. ¿Ya le dijiste a mi hijo qué mi niña volverá mañana? — Preguntó haciendo que Lincoln asintiera con la cabeza. — Bien, cuídala mucho entonces, yo creo que no podría pedirle eso a nadie más que a ti Linc. — Dijo posando una mano en el Hombro del chico Loud con toda la confianza del mundo.
La manera en que Roberto le hablaba lo hacía sentir casi invencible. Era el hombre que más respetaba en el mundo, y que le hablara de esa forma hacía que pensara que quizás podría ser igual a él. Y se sonrojó un poco al ver que confiaba en él para proteger a Ronnie Anne, era casi como si le diera su aprobación para el noviazgo. De ninguna forma lo iba a decepcionar.
— Pensaba ir a buscarla en Lucille. — Dijo él con mucha más confianza. — ¿Quieres que le lleve algún mensaje?
— No creo que sea necesario. — Roberto contestó volviendo a su cigarro. — Pero… Si pudieras decirle, que quiero hablar con ella, espero que algún día pueda darme la oportunidad de volver a ser su padre, me harías un gran favor. Aunque conociendo a mi hija… Supongo que eso sería imposible. — Dijo mientras se alejaba de Lincoln poco a poco. — Cuídala bien hijo, al menos mi consuelo es que tú harás lo que yo no hice durante 16 años…
Lincoln vio como su presidente avanzaba sin mirar atrás hasta desaparecer dentro de las puertas del Club. Tenía mucho que pensar que sentía su mente como un hervidero de ideas que iban y venían, sin permitirle pensar en nada concreto. No solo le daría ese mensaje, sino que haría todo lo posible para que Ronnie Anne aceptara a Roberto y a Bobby.
Lo único que lamentaba es que no podría ir a ayudarlos con lo que requerían. Temía que ellos lo necesitaran, aunque en cierta forma, su misión no carecía de importancia. Iba a recibir a la hija de su jefe.
En otras circunstancias se habría puesto muy nervioso, pero por suerte Roberto lo aceptaba como la pareja de su hija.
Lincoln pensó mucho en toda esa misma noche, al volver a casa con la dificultad de manejar su moto seguía perdido en esos pensamientos. Lincoln y Bobby regresaban a Casa después de aquel largo día.
Lincoln recordando lo que Roberto le había dicho… Y lo que había estado imaginando durante todo el día.
Más que nada por esa visión tan horrible de la muerte que había tenido Horas atrás. Y Bobby lo seguía a su lado pensando en lo que su padre le había dicho, sobre de cuidarse mutuamente, y de qué algún día Lincoln sería el hombre qué iría al infierno por él sin dudarlo. Eran cosas que mientras más pensaba, más oscuro se tornaba… Pero, tener una mano derecha que lo ayudará a llevar el club, eso sería un plan qué cuando su padre se retirará, él y Lincoln harían de Sam Crow el mejor club de motociclistas de todo Royal Woods. Ambos reflexionaban y sin que lo supieran, sus pensamientos se cruzaban en varios puntos. Bobby pensaba que preferiría que Lincoln no se sacrificara por él, mientras que el joven de cabellos blancos pensaba que haría lo que fuera para evitar que los Lambs acabarán con Bobby, aunque tuviera que recibir las balas con su cuerpo. Aunque en realidad prefería acabar al Lamb con la pistola que Roberto le había dado. No sabía cómo reaccionaría después de matar a su primer Lamb, estaba seguro de que no sería bonito.
Pero no dejaría que mataran a un compañero.
Ambos eran prospectos, pero sabían qué en un futuro no muy lejano, cuando tuvieran sus parches y estuvieran bien posicionados en el club.
Ellos cambiarían las cosas, serían los siguientes Sons. Los que en el futuro tomarán las decisiones difíciles y quienes siempre darían los golpes más duros a los rivales. Fue cuando Bobby y Lincoln llegaron a un cruce de caminos. Uno que llevaba a la Avenida Franklin y otro a la calle Green Valley. Ambos se vieron el uno al otro, por unos instantes antes de hablar.
— Bueno… Supongo que aquí es donde nos separamos. — Bobby comentó mirando a Lincoln.
— Sí, supongo que es así. — Lincoln respondió dándole la mano a Bobby. — Nos veremos hermano. Cuídate.
— Igualmente… Y, cuida de ella en mi lugar hermano. Por favor. — Él respondió apretando fuertemente la mano de Lincoln.
El cuidaría a Ronnie Anne por él y por Roberto, pero no le gustaba pensar en eso porque casi daba la impresión de que ambos daban por hecho que no podrían cuidarla.
Él podría protegerlos a los tres, debía ser capaz de hacerlo. No soportaría fracasar en esa misión.
— Bobby, yo conseguiré que Ronnie los perdone. — Dijo él. — No puedo considerarme tu hermano si no hago ese esfuerzo.
— Prefiero que no lo hagas. — Le contestó el mexicano. — Aunque lo agradezco mucho. Pero puede enojarse demasiado contigo y no quiero eso.
— ¿Estás seguro? — Lincoln preguntó con un poco de dudas. De verdad quería ayudar a Bobby, pero no sabía si al hacerlo mejoraría o perjudica su relación con Ronnie.
— Sí… Si conoces a mi hermana tan bien como yo, sabes qué ella no es de las que perdonan tan fácilmente, es orgullosa y también muy rencorosa. — Bobby le dijo volviendo a girar el acelerador para evitar que el motor se apagará.
— Aun así, creo que debería hacer algo por ti...— Lincoln respondió con pena.
— Sí eso es cierto cuídala por mí. — Bobby respondió colocando una mano en el hombro de Lincoln con confianza. — Nos estaremos viendo pronto Linc. — Ultimó girando el acelerador y dando toda marcha hacia su hogar, mientras que Lincoln miraba como se alejaba poco a poco de él.
Se había ido sin permitirle insistir en ayudarlo a reparar su relación con Ronnie. Lincoln bufó con algo de tristeza, él soñaba con ver a los dos hermanos reunidos con su padre. Quizás también en moto, si es que lograba contagiarle su pasión a su novia. Aunque era imposible que la aceptaran dentro del club, sí que era posible que paseara junto a él sobre Lucille. No pudo evitar sonreír al pensar en aquella estampa, los tres corriendo hacia el atardecer, y ella apegada a él. Casi lo hacía gritar de alegría, y tuvo que controlarse para no hacerlo.
— Nos vemos, Bobby— Susurró él, comenzando a andar hacia su propio hogar.
Subió su moto a la cochera para guardarla y se había dado cuenta de que ni una de sus hermanas quedaba para hablar con él, ya todas se había ido a dormir o a prepararse para ello. Y al sentarse en el borde de su cama mirando al suelo con su pistola en mano.
Todo lo qué había pasado ese día había sido tan rápido qué no podía procesarlo bien, no era una computadora Apple donde podía analizar, comparar, seleccionar, entender y guardar la información a la velocidad de un relámpago…
Y en esos momentos aun habiendo pensado todo el día lo qué había sucedido, desde las armas, la persecución, el tiroteo, el código de Sons, Ronnie, Bobby, Roberto parecían ser cosas tan complejas de analizar y con un tiempo estimado de 0,0.1 segundos para poder entender…
La Familia Santiago era muy compleja así como su club, pero él ya no podía darse el lujo a pensar, debía dejar esas cosas de lado, pues si era cierto lo que Roberto le había dicho, sobre pensar y actuar mucho más rápido que las balas entonces debía aprender a ser un hombre de una vez.
Su padre no le había enseñado cosas tan crudas como esas y estaba seguro que nunca lo haría, era su padre después de todo. Él no le hubiera puesto un arma en las manos para empezar a decidir el destino de sus hermanas.
Pero, aunque él no lo hubiera hecho aun así él jamás le enseño a pelear, a ser valiente, a afrontar la vida cara a cara como lo que era, un hombre.
Y no era como que él tenía una pistola en la cabeza con la que lo hubieran obligado a unirse a Sons.
Él se había unido por voluntad propia para darle un giro a su vida, uno que urgentemente necesitaba. Uno que él había pedido y si ahora debía lidiar con todo eso entonces lo aceptaba pues debía dejar de ser un Niño, Debía empezar a actuar como un Hombre. Solo faltaban 2 años para ser considerado completamente un hombre.
Debía dejar las mierdas de niños a un lado y enfocarse.
Aunque le costaba mucho, por un lado, era por parte de sí mismo, por otra era por Sons… Y por otra aún más grande era la Familia Santiago y como ellos le decían una historia sin tener que contarla directamente, sino aprendiendo de cómo todos se sentían respecto a su familia.
Quizás… Los Santiago y los Loud no eran tan diferentes después de Todo.
Se preguntaba cómo habría sido su vida de haber sido hijo de Roberto. Seguramente habría sido igual a la de Bobby, así que no se detuvo mucho en esa reflexión. Se puso a pensar que habría sido si su familia hubiese formado un club de motociclistas. Aquello le hizo reír, no podía imaginar a Lola creciendo entre ruedas, grasa y motores: por el contrario, Lana habría sido feliz en ese lugar. Luna tampoco desentonaría, y debía admitir que la rudeza de Lynn habría sido útil. Quizás Lucy igual habría estado interesada, por el concepto de usar a la Parca como símbolo, y además le gustaba el death metal.
Aunque hablando por las demás… Era algo más complejo, Lori podría haber sido como una líder, o una V.P. como Joseph. Pero ella era estrictamente una persona que creía que los clubes de motociclistas eran sobre criminales. Luan… Probablemente encontraría una forma de hacer chistes con respecto al mundo de los motoqueros, incluso algunos mucho más pasados de tono. Lisa… Sin pensarlo dos veces negaría sus raíces, ella era una científica y como toda una creída negaría sus raíces, Leni…
Lincoln hizo una pausa en ese momento al pensar en ella, ella sería incapaz de hacer muchas cosas, y no por qué no fuera lista o que fuera una inútil, al contrario… Pero una persona que no conocía la definición del mal no podría dañar a otros, ni siquiera podría plantearse cosas como la venganza, el odio o simplemente agredir a otros por qué sí… Ella era una persona con un corazón puro, auténtico. Y él esperaba que siguiera siendo así siempre. Y Lily, Lincoln rio, de tan solo imaginarse a su hermanita montada en una moto se le hacía algo adorable. Aunque también al igual que Leni, esperaba que su corazón jamás conociera esos sentimientos tan agresivos y devastadores como lo era el Odio. Sobre todo, con Lily, que era una bebé que no sabía nada sobre el mundo oscuro en el que vivía. Leni por naturaleza jamás se inclinaría a la oscuridad en la que él se adentraba, de ella no temía porque cambiará en el futuro. Con Lily ya cada uno intentó volverla una pequeña versión de sí misma, pero finalmente decidió ser ella misma. No sabía cómo reaccionaría si ella le decía que quería ser una motera.
Se calló, y pudo sentir las respiraciones de sus hermanas en las habitaciones contiguas.
Era tan tranquilo el sonido del silencio, tan apaciguador… Era algo que no siempre se podía disfrutar en la casa Loud.
Tomó su pistola y decidió ponerla debajo del colchón de su cama. No era el lugar más seguro del mundo… Pero mientras él estuviera dormido nadie podría sacarla de su escondite, todas sus hermanas tendrían que levantar el colchón con él encima para sacarla. Lo cual sería imposible sin despertarlo.
Lincoln entonces escuchó unos suaves golpecitos de su puerta. Entonces se acercó cuidadosamente a ella para ver quién lo llamaba a esa hora.
— Eh… ¿Quién es? — Preguntó curioso y confundido, creía que todas ya estaban dormidas en ese punto. No esperaba volver a hablar con nadie ese día.
— Soy yo Linky, ¿puedo pasar? — Preguntó una vocecilla al otro lado de la puerta. Una voz que reconoció apenas habló. Lincoln miró a sus espaldas para comprobar que su pistola había sido escondida. Como si fuera tan obvio ver una pistola debajo de un colchón.
— Eh… Sí Len. Por supuesto. — Lincoln respondió desbloqueando el cerrojo de su puerta para entonces verla, vestida con su pijama y con su cubre ojos para dormir acomodados en su cabeza.
— Hola. ¿Cómo te fue?
Era la pregunta que menos esperaba oír en ese día, pero solo Leni podía decirla. Ella se preocupaba tanto por él, a pesar de todo, a pesar de que él no era el mejor hermano para ella. Nunca lo dejó.
— Eh, me fue..., bien. — Dijo él. — Si, me fue bien.
No le iba a contar sobre el tiroteo y eso, aunque quizás ya lo supiera si oían las noticias.
— ¿Estás seguro? Te veo algo tenso, aunque si no quieres contarme no te obligare. Quizás sean de esas cosas de las que no puedes hablar.
Lincoln suspiró, no quería contarle, sobre todo, pero quería hablar con alguien. Al menos con una persona que aún lo quería incondicionalmente.
— Bueno… Digamos que no me fue ni bien ni mal...— Dijo sentándose de nuevo al borde de su cama. — Fue un día pesado Len… Es todo lo que te puedo decir.
Leni miró a su hermano con curiosidad y duda, algo no cuadraba en él, pero no sabía qué. Esperaba a que Lincoln le dijera algo más, pero. Parecía que simplemente no quería recordarlo.
— Entonces… ¿Fue un día regular? — Preguntó mirando con una sonrisa a su hermanito.
— Algo así. — Él respondió asintiendo levemente con la cabeza. — Aunque quizás te miento… La verdad es que, Decirte qué fue pesado es muy poco en realidad…
— Lo siento mucho Lincoln. — Le dijo ella, aunque no sabía muy bien a qué se refería su hermano. — ¿No quieres decir qué pasó? Tal vez pueda ayudarte. ¿Es por tu chaqueta? Tiene un olor raro, si quieres puedo lavarla...
— No, Leni, no es la chaqueta. — Ojalá fuera un problema con su chaqueta, era mejor perder eso que a tres hermanos. — No..., no es algo que debas saber.
Sabía que podría confiar totalmente en ella, pero sabía que Leni podría estallar de preocupación si se enteraba de que estuvo en medio de un tiroteo.
— Creo que sé lo que pasó. — Dijo ella, sobresaltando a Lincoln. — Tuviste un problema con Lucille.
Él Rio por un segundo, si bien eso estaba a años luz de lo que su hermana le había dicho, lo cierto era que hubiera preferido un millón de veces eso a todo lo que sucedió ese mismo día
— Jeh… Se podría decir qué sí Len. — Lincoln respondió recostando su cabeza en el hombro de su hermana. — A decir verdad, solo fue un día ocupado, lleno de porquería por en medio…
— Oh, ok supongo que entiendo. — Leni respondió acariciando el cabello albino de su hermano. — Pero no te preocupes hermanito, estoy completamente segura de que mañana eso ya no será tan importante, yo sé que te esforzaras mucho con Lucille. — Leni dijo sonriéndole apaciblemente algo a lo que Lincoln también sonrió.
— Hm… Espero que tengas razón Len. Y hablando de tengo buenas noticias a pesar de todo. — Lincoln mencionó regresándole la mirada a su hermana.
— Uy, me gustan las buenas noticias, ¿Qué pasó? ¿Mañana vamos a ir a la playa? — Preguntó emocionada creyendo que esas eran las buenas noticias. — Espero que sea así, ¿sabes? Tengo un nuevo Bikini que quería probar, además hace mucho que no vamos a la playa, me gusta muuucho la playa, ¿a ti te gusta la playa Linky?
Él se rio ante el comentario de su hermana. Recordó cierta ocasión en que pudieron escoger entre ir a un parque de diversiones o ir a la playa. Al final decidió ir a ese campamento de mierda solo para que la mitad de sus hermanas no se sintiera decepcionada. Él decidió esforzarse para que cada una tuviera las mejores vacaciones de su vida. Literalmente tuvo que pelear contra osos por ellas.
Y aun así se atrevían a dejarlo solo, a no apoyarlo en su decisión.
Algo muy parecido a la ira comenzó a subir por su estómago.
— No, Leni, no vamos a ir a la playa. Mañana..., estaré ocupado.
— Oh ¿Y qué vas a hacer? — Leni preguntó curiosa de a lo qué se refería su hermano.
— Bueno, mañana voy a ir a la estación de Autobuses por Ronnie Anne, se va a volver a instalar en el pueblo. — Lincoln dijo alegrando aún más a su hermana.
— ¡Ah Qué Bien Linky! — Leni respondió abrazando fuertemente a su hermano. Algo que lo comenzó a asfixiar un poco. — Ronnie va a volver al pueblo y finalmente volverás a abrazar, a besarla, a decirle cuánto la amas y algún día se casarán y tendrán una hermosa familia, y, y… — Leni estaba tan emocionada para no ver como Lincoln comenzaba a poner morado por la falta de aire.
— Len… Me alegra que te alegres… ¿Pero podrías evitar no matarme...? ¡Aghk! — Lincoln rogó tratando de recuperar el aliento.
— ¡Oh! Disculpa. — Leni respondió soltándolo avergonzada completamente por lo que había hecho. — Es que me emocioné mucho y… Disculpa, no quería hacerte daño hermanito.
Eso jamás cambiaba, siempre reaccionaba igual cuando hablaba sobre su novia. Antes lo fastidiaba mucho, por un tiempo le daba risa y luego volvía a fastidiarlo. Pero nunca por parte de Leni. Nada de lo que ella le hiciera podría enfurecerse, ni, aunque ella lo dejara sin aire.
— No te preocupes, eso no fue nada. — En comparación a casi recibir una bala, era menos que nada.
— ¿Vas a ir en autobús? — Preguntó ella. — Quizás debas pedirle la van a Lori, tal vez trae muchas maletas.
— Ronnie Anne no es así. — Respondió Lincoln, aunque francamente tres bolsos ya sería demasiado.
— Hum… Aun así, creo que deberías pedirle la Van a Lori. — Leni replicó haciendo que Lincoln suspiró con Molestia.
— Por supuesto… Aunque lo más probable es que ella me diga qué no, qué me regañe y que me diga un millón de cosas, ya sabes cómo es esa Perra Estúpida. — Dijo mientras se recostaba de su lado de la cama. — Mejor iré por ella en Lucille, aunque no sé cómo cargaré sus maletas, la verdad prefiero hacerlo así qué pedirle tan siquiera un miserable favor a esa estúpida.
— Linky, no es por nada, pero… No me gusta cuando te refieres a ella así. — Leni dijo sintiendo un poco de pena. — Sé… Que aún sigues enojado con ella, pero aún es nuestra hermana, siento que deberían arreglar las cosas antes que otra cosa pase. Aunque no lo creas a mí me enoja cuando ella te trata mal. Y contigo diciéndole esas cosas… No me agrada mucho que digamos hermanito. Deberían empezar a hacer las paces.
— Lo haré cuando ella se disculpe primero. — Lincoln respondió desviando la mirada a Leni, la cual lo miró con aún más pena que antes.
— Es qué siento qué ustedes deberían disculparse mutuamente. Siento… Que tanto ella como tú tuvieron sus razones para qué ese día terminará así hermanito.
Lincoln suspiró pesadamente. No le gustaba hablar de ese tema con nadie, mucho menos con Leni. Él realmente querría perdonar a Lori y a todas sus hermanas, pero lo que le dijeron lo había afectado mucho. Más que lo dicho, había sido el que se atrevieran a enfrentarlo así después de forzarlo a dormir en el patio, vender sus cosas y obligarlo a comer basura.
— Ellas no tenían ni un puto derecho a decirme esas cosas. — Respondió él, pero no quería continuar hablando de eso. Si seguía exponiendo las razones de su ira, sólo conseguiría hacer que Leni se sintiera culpable.
— Lo sé. — Leni respondió tomando una de las mejillas de su hermanito. — Pero no puedes vivir enojado siempre Linky, algún día debes perdonar y olvidar.
— Yo nunca olvidaré eso. — Lincoln respondió ensombreciendo su mirada. — Jamás podré olvidar eso...— Dijo sintiendo como Leni levantaba su mirada.
— Sé… Que en el pasado te hicimos mucho daño hermanito, todas nosotras te hicimos daño… Pero si te sirve de consuelo… Lo siento mucho. — Leni le dijo con arrepentimiento y tristeza en su voz. — No quiero que vivas enojado hermanito, no quiero que sigas enojado por nuestros errores… Y si sirve de algo, quiero disculparme por todas ellas por lo que hicieron.
— Suena fácil, Len… Perdonar y olvidar, pero...— Lincoln cerró fuertemente sus ojos. — ¿Cómo podré perdonar… Algo me hizo sentir tanto dolor? ¿Cómo podré olvidar… ¿Cómo las mujeres qué tanto he querido me dieron la espalda?
No quería decirle eso a Leni, porque sabía que ella se sentía culpable por las diez y no era justo para ella. Fue precisamente la hermana que mejor lo trato, la que más ha intentado reparar las cosas. Ella ha sido el apoyo que siempre buscó, y le dolía que solo ella se la brindara. El intentó ser el mejor hermano para todas y parecía que solo Leni quería ser la mejor hermana.
— Sé que no hemos sido las mejores hermanas, pero hemos intentado estar ahí cuando lo necesitabas. ¿Lo recuerdas?
— Sí...— Lincoln respondió en un susurro.
— ¿Y recuerdas lo mucho que te queríamos cuando apenas eras un bebé? — Leni preguntó melancólicamente mientras que Lincoln se cubría los ojos con sus manos.
— Sí...— Respondió sintiendo como sus palmas comenzaban a humedecerse.
— Por eso no quiero que vivas teniéndonos rencor Hermano. Nosotras te amamos, y... Si muchas no te lo han dicho… Yo quiero decírtelo. Te amo hermanito, y jamás he querido hacer algo para lastimarte, jamás he querido hacerte sentir mal. Yo jamás habría hecho algo solo para causarte dolor. — Leni le dijo casi a punto de llorar mientras que Lincoln se levantaba únicamente para abrazarla. — Te-Te quiero Linky… Y yo sé que eso nunca va a cambiar, tú siempre serás mi hermanito bebé. — Dijo ella abrazándolo de igual forma, dejando resbalar sus lágrimas por sus mejillas. Las palabras de Leni llegaban a lo más profundo de su corazón, por más cursi que sonara eso, no podría definirlo de otra manera. Todo lo que decía parecía lacerarlo de un modo que no era físico sino emocional. Recordaba las veces en que pudo contar hasta con Lynn. Las veces en que sostuvo a las pequeñas gemelas, con el temor de que se fueran a caer. Imaginaba que era lo mismo que sintieron sus hermanas mayores al tenerlo entre sus brazos.
— Leni, mi Leni. — Dijo él intentando en vano no llorar, pero la voz flanqueaba y se calló porque si seguía hablando, seguramente comenzaría a sollozar. Ya las lágrimas caían por sus ojos.
— Shushhh. Ya, yo estoy aquí hermanito. No tienes por qué seguir sintiendo miedo. — Leni dijo controlando los sollozos de él, aunque no podía controlar los propios. Era tan difícil hacerlo, pero le alegraba que al menos pudiera ella está justamente ahí. Y poder compartir algunas lágrimas piadosas.
Lincoln siguió abrazando a su hermana con tanta fuerza y aferrando sus manos a ella únicamente para sentir su cariño, para sentir lo que necesitaba con tanta fuerza, su compasión, su cariño, su afecto y amor.
Ella sólo tenía amor para él. Y él sólo tenía amor para ella, su hermana, su Leni. La única persona con la que él realmente podía contar, ante las dudas más grandes y los momentos de soledad más abrumadores, solo ella.
La única persona que aún lo quería incondicionalmente.
— Yo..., yo lo lamento tanto. — Dijo Lincoln con la voz quebrada. — Nunca quise distanciarme de ustedes. No las odio, a ninguna.
Ese el tema, que no soportaba sentir tal ánimo de conflicto con su familia, a quienes ama aún. No era fácil, le estrujaba todos sus sentimientos cuando recordaba lo que pasó con ellas ese día.
— Tranquilo, hermanito, no pasa nada. — Le dijo ella con calma, intentando rebajar su ansiedad y tristeza. Sabía que Lincoln no había querido enemistarse de tal forma con ellas.
— Leni… Perdóname… Yo no quería… Perdóname… Perdóname...— Lincoln no podía evitar llorar tan amargamente, pero de verdad todo le había empezado a doler de la peor forma en esos momentos, las palabras, los insultos, las penas, el dolor.
Todo lo que contenía dentro de una caja llena de dolor, todo en una caja de penas qué significaba su corazón. Qué había derivado en una vida insatisfecha con lo que tenía, por lo que la obligó a ser mucho más. Hasta el punto de que ahora pertenecía a un club de Motociclistas por su insatisfacción.
No se sentía feliz, ya no se sentía realmente feliz en su hogar…
Por eso decidió mandarlas a todas al infierno solo por querer volver a ser feliz, por volverse a sentir parte de algo, por escapar de lo monótona que se había vuelto la basura que llamaba vida.
Quería ese cambio, pero en un momento olvidó que lo que tanto lo hacía feliz a él eran ellas, y por eso buscaba esa felicidad de una hermandad en ellas. La buscaba nuevamente en Sons of Anarchy, porque ya no quería esperar más a qué ellas cambiarán. Era duro decirlo así, pero ya estaba fatigado. Cuando era un niño y tenía más energía era más fácil solventar las excentricidades de cada una, incluso era divertido. Casi como un juego de supervivencia. Pero cuando comenzó a crecer y su ánimo empezó a templarse, dejó de ser tan divertido y pasó a ser una carga.
Le sorprendía haber sido él quien cambiara primero. Todos decían que las mujeres maduran más rápido, pero en su caso, maduro primero que todas sus hermanas. Tal vez fue porque cuidarlas a todas se lo exigía. O quizás… Quizás él sentía que su vida ya no era lo que él quería. Tenía amor, pero ya no lo sentía. Tenía familia, pero se sentía tan apartado de ellas. Tenía tiempo, pero no lo aprovechaba. Por eso su consuelo fue que al menos con Sons.
Encontraría todo aquello que urgentemente necesitaba volver a sentir.
Aunque fuera por poco tiempo, quería poder sentirse vivo de nuevo.
Sentir todo lo que sentía con sus hermanas, y él solo se recordaba.
Los días cuando él era feliz y no lo sabía… Los dolores del crecimiento no solo lo torturaban, sino que lo hacían ver una realidad muy dolorosa, el tiempo avanzaba, rápido, sin detenerse y sin perdonar.
Pero algo que aún conservaba de ese tiempo, de esos años dorados, de toda esa vida que no volverían era ella. Aún la tenía a ella.
Y eso era lo más importante. Le bastaba con un abrazo así de su querida hermana. Con Leni no necesitaba que sus otras hermanas se acercaran a apoyarlo, aunque vaya que lo deseaba. Sería agradable volver a sentir ese amor en diez diferentes formas. Las extrañaba, por mucho que quisiera negarlo. Quería recuperarlas.
— Gracias por estar aquí. — Le dijo él.
— No necesitas agradecerlo. — Le respondió feliz. Ojalá pudiera grabarse para siempre esa sonrisa, para no olvidarla.
La noche seguía su curso natural, las estrellas brillaban en el cielo y entre abrazos, disculpas y palabras de apoyo Leni finalmente decidió ir a su cuarto a dormir, mientras Lincoln la acompañaba a la puerta de salida, dos simples pasos, pero para Lincoln eran más tiempo para compartir, más tiempo para sostener la mano de Leni en la suya.
Ambos se vieron nuevamente en el marco de la puerta.
Lincoln en el lado de su habitación y ella en el pasillo. Entre sonrisas y miradas ellos dos solo se sonreían mutuamente.
Un abrazo fuertemente dado, cargado de afecto y cariño, un beso en la mejilla de buenas noches. Ambos comenzaron a separarse lentamente, mientras las palmas y dedos de ambas manos poco a poco tomaban sus respectivos rumbos. Lincoln vio como Leni caminó tranquilamente por el pasillo, mientras que ella seguía sonriendo con tranquilidad, ella sentía que podría dormir tranquilamente esa noche. Tranquilamente sabiendo que su hermanito estaba bien, que algún día él arreglaría las cosas, que él y solo él haría el cambio necesario para volver a tener el perdón de todas sus hermanas. Y ellas a su vez le pedirían su perdón.
Entonces sus miradas se cruzaron por última vez esa noche… Mientras los tenues rayos de Selena alumbraban entre la oscuridad, Lincoln vio a su hermana aún en el marco de la puerta y ella desde su puerta. Ella dulcemente hizo un gesto de despedida sacudiendo su manito haciendo que Lincoln hiciera lo mismo con la suya.
Él la vio desaparecer por el marco de su puerta mientras suavemente la cerraba, Lincoln hizo lo mismo y por un momento pareció que los Clics de las puertas habían soñado a unísono.
Lincoln entonces se quitó su chamarra, la cual aún olía un poco a Rayos, le habría preguntado a Leni, cuál era el detergente y la forma de Lavar su chamarra, el cuero no era una tela y necesitaba sus consejos para tratar de sacarle ese olor después. Pero en esos momentos, eso no le importaba, simplemente la puso encima de su cajonera y se lanzó a la cama.
Esos últimos momentos con ella… Habían tenido algo, algo especial… Algo muy especial…
No sabía qué había sido, o como considerarlo. No sabía cómo llamarle a eso, aunque sentía que él y Leni tenían una conexión. No sabía si era porque ella significaba apoyo incondicional, o un hombro donde poder llorar. O Tan siquiera algo… Pero esos momentos con ella. Los iba a atesorar en su corazón por siempre…
A La Mañana Siguiente…
Lincoln esperaba afuera de la estación de Autobuses. Junto a Lucille y con un pequeño cartelito que decía. "Ronnie Anne" No era el mejor cartel escrito por el hombre, pero al menos así ella lo reconocería… Si es que no había olvidado que él tenía el cabello blanco. Lo cual sería imposible, pero uno nunca sabía. Además, no sabía qué tanto ella había cambiado, apenas una foto, pero no mostraba mucho su rostro, solo parte de su cuerpo, una muy sensual y sexy parte de su cuerpo, qué lo hacía estremecer de solo pensarlo, recordarlo y… Verlo de vez en cuando en su celular.
Había tenido mucho cuidado de que sus hermanas no vieran aquella foto, pues no sabía cómo reaccionarían al verla. Probablemente se ofenderían, quizás incluso alguna la usaría para chantajearlo. No es como si pudiera ceder ante las amenazas de alguna de sus hermanas, pensando específicamente en Lola. Le sorprendía pensar que en el pasado le temiera tanto a aquella niña, aunque en su momento era en cierta forma lógico.
De todas formas, prefería tomar precauciones. Ya no quería tener más problemas con sus hermanas de los que ya tenía.
Notó que la gente lo miraba con curiosidad. Las bandas de moteros eran relativamente nuevas en Royal Woods, pero había notado que la gente automáticamente les temía. Tenía bastante sentido en el caso de Roberto, de Víctor, de sus otros hermanos, pero él era un simple prospecto. Por otro lado, la gente solía desconocer las jerarquías dentro de un club.
Trató de simplemente ignorarlo y seguir buscando con la mirada a Ronnie, la cual aún no aparecía, suponía qué debía haber esperado a una llamada de ella o tan siquiera un mensaje que le dijera cuando iba a llegar o cuando había salido, así podría habido calcular el tiempo de llegada… Lo cual habría sido muy útil considerando cuánto toma un autobús desde la ciudad hasta Royal Woods.
A menos que hubiera tráfico, en ese caso entendería por que la larga demora de, Ronnie… Aunque se preguntaba cómo estarían las cosas en el club con Roberto y Bobby. Lincoln entonces enfocó su vista a las puertas de la estación.
Y se percató de que en frente suyo estaba ella, Ronnie estaba justo en frente de él, a 10 metros uno del otro… Ronnie lo miraba con impresión y Lincoln la miraba con nervios.
Ambos estaban estáticos en sus lugares. Lincoln no sabía qué hacer o cómo responder, los segundos pasaban como horas, el momento parecía haberse detenido, ahí estaba ella…
Ahí estaba Ronnie Anne. Y su primera acción fue volver a levantar el cartel de su nombre, Ronnie arrugó por un momento el rostro
Y ella caminó rápidamente fue hacia él para verlo completamente, sí qué era cierto, apenas podía reconocerlo completamente, era el mismo cabello blanco, los mismos ojos café y el mismo rostro, pero todo había cambiado radicalmente.
— Eh… Ho-Hola Ronn. — Lincoln le dijo nerviosamente.
— Tonto… De verdad creí que estabas intentando engañarme...— Ronnie dijo contemplándolo completamente. — Bueno, supongo que… Creciste. — Mencionó mirándolo completamente, de pies a cabeza y aun así no se lo creía.
— Bueno, te lo dije. — Respondió él alzando sus brazos hacia ella. En los cuales, ella no dudó en corresponder. — Te lo dije, no podría dejar a mi chica plantada. Me habría pateado el trasero a mí mismo si lo hubiera hecho.
Ella se rio, y para sorpresa de Lincoln, lo besó sin más contemplaciones. Ya no importaba que los demás supieran que estaban juntos. El calor y el sabor de sus labios le provocaron un respingo en la espalda a Lincoln, y la gente comenzó a retirarse del lugar al verlos besarse, como si no quisieran verlos o como si lo temieran.
— Ronn. — Susurró él sonrojándose. Ella se rio de un modo que lo hizo sonrojarse aún más.
— Maldición, Lincoln, con esa cara pierdes totalmente su apariencia de rudo. — Dijo ella riendo. — ¿Y esta moto?
— Oh, es mía. La he estado reconstruyendo. — Lincoln respondió haciéndose a un lado para que la viera bien. — Sí aún parece un pedazo de chatarra, pero he puesto mucho esfuerzo en ella. — Ronnie se acercó a ella con curiosidad y con extrañeza. ¿A Lincoln cuando le habían empezado a gustar las motos? — Se llama Lucille, es… Una enorme pieza de trabajo duro y sin descanso, pero bien aprovechado.
— Linc… ¿Desde cuándo te empezaron a gustar las motos? — Ronnie preguntó posando una de sus manos en el manubrio.
— Bueno, eso quizás deberíamos hablarlo después. — Lincoln respondió Posando sus manos en los hombros de Ronnie. — Pero ¿por qué no vamos a un lugar más privado? Tengo muchas cosas que contarte. — Dijo casi susurrando al oído. Ella volvió a reír. La voz de Lincoln le causaba cosquillas en el oído, y lo que decía la intrigaba bastante. Quizás el joven de cabellos blancos quería dar el siguiente paso, un paso que ella había pensado en dar desde hace un tiempo.
— ¿Que cosas quieres decirme, Linc? — Dijo ella estrechándolo aún más entre sus brazos.
— Ya te dije, cosas privadas. — Respondió él. — Cosas muy importantes.
— ¿Acaso quieres casarte conmigo? — Dijo ella riéndose, y su humor mejoró aún más al verlo sonrojarse.
— Oye no lo sé. ¿Te gustaría? — Le preguntó de manera insinuante haciéndola reír y sonrojarse mucho más.
— Ja ja ja ja ja, en tus sueños Loud. — Ronnie respondió con gracia, pero aun así sintiendo una presión muy agradable sobre su pecho, haciéndola imaginar esa posibilidad en un futuro no muy lejano. — Bueno, vamos entonces. Te voy a enseñar mi nuevo apartamento y ahí… Podremos hablar. — Tragó saliva pesadamente al imaginarse de todo lo que iba a hablar… Y si era que iban a hacer algo más.
— Bien, sube. Ya he aprendido a cómo manejarla correctamente. — Lincoln mencionó dándole su casco a ella.
— Y dime genio, ¿cómo nos llevaremos mi equipaje? — Ronnie preguntó de manera curiosa al joven Loud.
— Hmmm, pues dame una en cada brazo y tú llévate la última. — Lincoln respondió mirando los tres bolsos que ella tenía.
— ¿Seguro que podrás con todo tonto?
— Estoy seguro. — Dijo Lincoln. Aunque realmente no sabía si lograría llevar ambos bolsos sin caer. Tendría que hacer un esfuerzo por Ronnie Anne, aunque quizás debió haberle pedido algún consejo a Roberto. Seguro el en algún momento también llevo equipaje en su moto.
— Está bien, pero ten mucho cuidado, no quiero que nos estrellemos por culpa de tu torpeza. — Dijo ella entregando dos bolsos.
— No te preocupes. — Reiteró él. — Solo dime hacia dónde debemos ir.
— Al bulevar que está cerca de St. Antonio, en el complejo departamental. — Ronnie le dijo viendo como Lincoln se acomodaba las dos maletas en ambos brazos con un poco de dificultad. — Oye. Si no crees poder, puedes llevar mis cosas acá y déjame aquí. — Dijo con cierto rastro de preocupación en su voz al pensar que el peso de todo le dificultará todo.
— Nah… Tan solo debo no cagarla. — Lincoln respondió sonriéndole levemente.
— ¿Estás seguro? No tienes que hacerlo si no puedes, podría pedir un taxi y…
— Ronn… No me importa el peso… Solo quiero estar contigo. — Lincoln respondió suavemente para ella. Lo que le causó un gran sonrojo a ella qué intentó esconder desviando la mirada. — Además No podría permitirme dejarte aquí. Eso no sería de mí.
Las palabras de Lincoln eran tan dulces para Ronnie. De inmediato volvió a sentirse como cuando eran niños, y él le dio su primer beso en ese restaurante franco mexicano. Nunca se había puesto a pensar en aquella mezcla de sabores, pero desde ese beso que eran sus favoritos.
— Entiendo que jamás harías eso. — Dijo ella luchando por no sonrojarse más. Lincoln tenía talento para hacerla sentir como si estuvieran en una película romántica, y pensar eso la avergonzaba el doble.
— Vamos, hay mucho qué hacer hoy. — Lincoln le dijo mientras ella se ponía el casco y asentía. — Agárrate fuertemente eh Ronn, sino vas a salir volando. — Dijo mientras encendía su moto con la Patada, sentía como si dos toros hubieran sido amarrados a sus brazos, y se los estuvieran jalando con fuerza. Hasta qué sintió los brazos de Ronnie deslizándose hasta sostenerlo bien de sus costados, Lincoln sintió que su rostro comenzaba a enrojecerse, y más al sentir el cuerpo de Ronnie sobre el suyo, sentirlo completamente, no solo sus brazos, sino sus piernas, su abdomen, su pecho todo apegándose a él.
— ¿Así? — Preguntó poniendo aún más nervioso a su novio.
— Eh… Eh… S-Sí.
— Bueno… Vamos entonces. — Ronnie le susurró al oído haciendo que Lincoln sintieron un ligero escalofrío subiendo en su espalda y deteniéndose donde los dos templos de su novia posaban.
— Dios mío… Cómo me pones...— Lincoln susurró nerviosamente esperando qué ella no hubiera escuchado eso, mientras giraba el acelerador y dando marcha hacia adelante al destino que ella le había dicho.
— ¿Me dijiste algo? — Preguntó Ronnie, y aunque no podía ver su rostro, estaba seguro por su tono de que lo escuchó perfectamente.
— N-Nada, nada, Ronn. — Susurró él, y el ruido de su moto silenció cualquier respuesta que Ronnie pudo haber hecho.
Si pensaba en ella, no pensaba en el terrible dolor de sus brazos. aunque posiblemente debería esperar un momento antes de bajarse o si no las cosas se pondrías más vergonzosas para él.
Royal Woods jamás le pareció más grande. Sólo quería llegar pronto, para quitarse los bolsos de los brazos, pero los autos parecían empeñados en bloquearle el paso y las calles le parecían infinitas. Tal vez era cierto lo que oía por la radio y por la televisión, y Royal Woods efectivamente estaba creciendo a un ritmo acelerado. Sólo pudo maldecir aquello en su situación.
Avanzó por las calles las avenidas, con su gente transitando, con los autos yendo y viniendo, Su pueblo había cambiado junto con él.
Y si no se había dado cuenta antes, ahora se daba aún más cuenta, el tiempo había avanzado no solo en su casa. Sino en su pueblo, algo qué Ronnie también había notado. Ya no era el pueblo que ella recordaba desde que era una niña, ahora se veía más… Urbano, poco a poco se iba modernizando.
Apenas y podía reconocerlo en realidad, como con Lincoln, era la misma cara, pero se veía muy diferente a lo que recordaba, simplemente voltear la mirada era una avalancha de recuerdos y de cambios que ella jamás esperó ver.
Pero aun así, le agradaba, hacía que el haber abandonado la ciudad, no se sintiera tan apresurado. Pronto se volvería a adaptar, pronto volvería a acomodarse. Y no estaría sola, él estaría ahí junto a ella, ella estudiaría, se volvería a enfermera y esperaba qué el día de mañana, Lincoln y ella tuvieran algo más.
Quería iniciar con su nueva vida. Con él a su lado…
Si Ronnie sentía esperanza, Lincoln solo sentía incertidumbre. En realidad, no sabía bien qué sentir después de lo que vio ayer en su misión con el club.
La ciudad estaba cambiando de un modo que Ronnie no se imaginaba, con la llegada del otro club estaba seguro de que la violencia solo iría escalando hasta que una de las dos bandas acabará destruyendo a la otra. Es decir, cuando los Sons acabarán con los Lambs.
Y en cierta forma, él deseaba participar de esa victoria.
Pero ahí en ese preciso instante se tenían el uno al otro… Y eso, era lo más importante. Lincoln miró sobre su hombro y ella lo vio con una sonrisa. Mientras que ambos se dirigían. Al Mañana…
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Roberto: 31
Rick: 25
Ferguson: 23
Tick: 22
Bueno un capítulo más después de una larga ausencia.
digamos que… Fue larga no por que yo lo quisiera, sino por que tenía varios proyectos en puerta y además, me tenía que enfocar en mis estudios, y no quiero ser de esos cabrones que se escudan diciendo"Ay es que no puedo escribir por que los estudios me consumen la vida" y cosas así, sí se vuelven un dolor en el culo, pero… Ese es el punto, que se vuelvan un dolor en el culo, es mejor a que se vuelvan un problema que te consume ganas, esfuerzo… Y dinero en algunos casos.
De todas formas, me retrasé mucho porqué también necesitaba enfocarme en asuntos más personales, uno de esos era terminar un proyecto, ese es el Tintoctubre… o Inktober… (es casi lo mismo) Así que ya con eso fuera, puedo volver a enfocarme en lo que más me gusta, osease escribir y seguir haciendo ilustraciones y diseños de personajes.
Por que en el fondo eso es lo que amo hacer. De cualquier forma ya me voy a poner más activo con esta historia ¡Y Sí! Con Homecoming también, pero… Al no recibir mucho apoyo y mucho menos cartas… Me va a hacer la vida un poco imposible. Digo solo uno de varios seguidores me ha ayudado con escribir una carta para Lincoln, pero… Bueh… Supongo que tendrán sus razones para no mandarme sus cartas. Supongo…
La neta es que después de no recibir comentarios nuevos por los dos últimos episodios de esa serie me siento algo mal. Pero mamá pingüino no nos dio de chanclasos para rendirnos y menos por no recibir comentarios.
Pero me enorgullece saber que en SAMCROW es donde recibo una cantidad muy agradable de comentarios, sí puede que sean dos personas, pero en serio
A mis seguidores: J. Nagera y Chiara Polairix Edelstein de verdad chicos, ustedes son la mejor fuente de inspiración y de seguir adelante escribiendo y dirigiendo SAM CROW, me hace muy feliz seguir publicando esta historia para ustedes, si puede que son dos pero… Es lo que importa, me encanta seguir escribiendo LH S.A.M.C.R.O. Por ustedes y por la cantidad de amor que recibo de ustedes cada vez que me comentan lo que les pareció, eso me ayuda un chingo a seguir escribiendo esta serie que… Ya tengo en un lúgar muy especial en mí corazón. Por sus comentarios y criticas seguimos adelante. Sin detenernos, ¡Este Tren No Tiene Frenos!
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Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
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