Las memorias de nuestro tiempo juntos se desvanecen, el tiempo no perdona nuestros pasos, no nos devuelve las oportunidades, no nos perdona los errores…
Pero… Nunca es tarde para comenzar de nuevo. ~
Después de Aquel día Lincoln se encontraba pensando, meditando sobre todo al respecto, Ronnie Anne había vuelto después de tantos años. Eso era algo que él había imaginado desde el día que se fue.
Cuando llegaron a su apartamento tuvieron mucho tiempo para hablar, para volver a conocerse y conocer el pasado que los seguía a ambos.
Quizás para ese punto, ambos habrían tocado el siguiente nivel, por primera vez dar el primer paso en una relación más seria, ya habían admitido qué se amaban… Si es que a medio camino la pregunta que Lanzo ella casi al final de la conversación no hubiera puesto el ambiente tan tenso.
"¿Por Qué te comenzaron a gustar las motos?" Esa pregunta Literalmente fue más difícil de responder.
Ya cuando él había dicho, "Sons of Anarchy" Tanto ella como él habían tocado el terreno que él no quería tocar, el de la incertidumbre, la incomodidad y en pocos segundos, ya no tenían nada de qué conversar, era claro que a ella le desagradaba Sons por lo que representaba, pero no creía que a tal nivel de casi arruinar su llegada al pueblo, además de que Lincoln al querer hablar con ella sobre su padre y su hermano ella evitó la conversación y mejor prefirió pedirle; o qué hablarán de otra cosa o qué se marchará a su casa.
Así que la mejor opción fue tratar de alivianar las cosas yendo a ver una película al cine, pero aún quedaba esa incertidumbre, esa pena, ese remordimiento. Ella no se lo decía, pero no era necesario que se lo dijera para saber qué ella se sentía enojada, triste, preocupada y más. Y el final de la noche fue una despedida un tanto incómoda y un tanto agradable, aunque no quitaba el mal sabor de boca que había dejado Sons.
Y Lincoln se repetía qué habría sido mejor opción no decir nada y disfrutar del día. A qué todo se volviera de ser uno de los mejores días de su vida, al más incómodo de todos.
Suponía que era un talento suyo el arruinar todo. Sólo tenía un trabajo ese día, cuidar a Ronnie, llevarla a casa y hacerla feliz. Fracasó en la última por torpe, ya debía haber sospechado que a su novia le disgustaba el club, a raíz de sus conversaciones con Roberto y con Bobby. Pero aun así quiso intentarlo creyendo que así Ronnie consideraría hablar nuevamente con su padre y su hermano. Debió hacerles caso desde el inicio y mejor no meter sus narices
Miró el techo de su cuarto como ya lo había hecho incontables veces en esa hora. No sabía desde cuándo le comenzó a parecer tan pequeño.
Suspiró pesadamente… Solo esperaba qué ahora ella no le tuviese ningún rencor. O por lo menos así lo esperaba.
― Ya no me acuerdo de como solía hacerlo. ― Lincoln dijo a nadie en particular mientras cavilaba. ― Antes se suponía que era fácil, hablar con alguien aun estando solo, creía qué así podría escuchar mis pensamientos y reflexionar sobre lo que pasaba en mi vida pero… Supongo que ya no es igual de fácil que antes...― Dijo acomodándose en su cama mientras esperaba a la llamada de su club, o de Ronnie Anne, o de cualquier persona ese día, se sentía tan solo, aún más en una casa donde Literalmente no sabía quién estaba de su lado y quién no...
Además de que Leni había salido de compras y Lana se había ido a… Hacer algo, probablemente a jugar con sus amigos, pues ese día no habían tocado las herramientas para nada.
― Hmmm… Quizás practicar con Lucille no sea mala idea...― Se dijo mientras se levantaba y tomaba su celular y su chamarra, abrió la puerta de su cuarto y caminó por el pasillo hacia las escaleras… Aunque no pudo evitar encontrarse con alguien en el pasillo.
Sino fuera por su piel pálida y por qué había perdido un poco el tinte negro habría parecido una sombra. Pero no, era su hermana Menor Lucy, la cual lo miraba fríamente por el pasillo, en completo y absoluto silencio.
Aún a veces lograba sobresaltarlo con sus apariciones súbitas, pero en ese momento sólo sintió un leve respingo cuando la vio de pie frente a él. Durante unos minutos no supo qué hacer. Lucy, como siempre, era todo un misterio. No le había dicho nada cuando comenzó el drama con sus hermanas mayores, pero eso no quería decir que estuviera de su parte. De hecho, era muy posible que compartiera la opinión de Lynn, después de todo eran muy cercanas.
Pero no dijo nada, y eso lo ponía aún más intranquilo.
— Suspiro. — Dijo ella finalmente, y se sintió algo más relajado.
— Lucy, ¿qué haces? — Se atrevió a preguntar él.
— Nada… Contempló la humanidad en su máxima decadencia mientras el mundo colapsa poco a po…
— Ahhh mira, qué interesante tu vida. — Lincoln respondió sabiendo a donde iba con eso. — Bueno yo voy a salir diviértete con eso. — Dijo colocándose su chamarra.
— Suspiro...— Lucy dijo al ver la indiferencia de Lincoln. — Hermano. ¿Qué fue lo qué te pasó? — Preguntó en su típico tono melancólico, aunque esta vez sonaba más triste de lo acostumbrado.
— Crecí Lucy, eso pasó, quizás cuando tu etapa de emo pasé entenderás… Oh espera, no es una etapa ¿cierto? Es "El Verdadero Color de tu Alma."— Dijo irónicamente mientras bajaba las escaleras.
— Eso no… Suspiro, Lincoln, en serio hermano, creo que hablo por muchas de nuestras hermanas cuando digo que no nos gusta que hables así… Ese vendría siendo mi trabajo. — Dijo haciendo reír a Lincoln por lo bajo.
— Oh dios. Sí, sí, sí. Lo que digas Lucy.
— Lincoln. — Susurró su hermana. — No me gusta ese camino que estás tomando.
Para ser alguien que disfrutaba leyendo novelas sobre hombres lobo y vampiros, esas palabras sonaban algo extrañas. El pasillo pareció encogerse, volverse un poco más íntimo y oscuro. No podía ver los ojos de Lucy bajó su cabello, pero estaba seguro de que estaban clavados en él. por un momento se preguntó, cómo miles de veces antes, cómo lo haría ella para verlo a través de todo su pelo.
— A ver, ¿Qué pasó con eso de que te parecía interesante el lado oscuro del alma humana? En el mundo real no existen vampiros, pero sí bandas de moteros, hermanita.
Y los moteros estaban más en contacto con la sangre, eso podía asegurarlo, pero no le iba a decir eso a Lucy..., a menos que siguiera insistiendo y molestándolo. Si sus palabras causaron algo en ella, no pudo saberlo.
— ¿Qué pasó contigo? — Volvió a preguntar. Su voz era tan lúgubre que parecía oscurecer el mismo pasillo con su tono.
— Lucy, tú qué eres la princesa de la oscuridad, quien ha "Conocido" el abismo y el "Verdadero Dolor" deberías saberlo mejor que nadie. Suponiendo que realmente conoces la verdadera cara del abismo. — Lincoln miró por encima de su hombro para verla desde donde estaba. — Tú solo has escuchado historias sobre ella, has leído de como se ve y cómo se siente, pero tu jamás la has experimentado. Te falta vivir ese dolor para entenderlo. — Dijo apartando la mirada. — Pero de todas formas… ¿Qué vas a saber tú? Qué hablas de dolor cuando jamás te ha faltado nada.
— Lincoln, el camino qué estás tomando es muy oscuro… Quizás mucho más para mí. — Lucy dijo deteniendo por unos momentos a Lincoln. — Sí… Quizás yo jamás he experimentado lo que tú me dices… Pero. ¿Entonces tú sí lo has experimentado? — Preguntó dejando mudo a Lincoln, el cual miró fríamente hacia la puerta de salida por unos momentos.
— ¿Te acuerdas de aquella vez… ¿Que tuve que dormir afuera, entre la tierra, las hojas y el lodo, como un sucio animal? Esa vez, donde me prohibieron volver a entrar a casa, excluido, despreciado, humillado y por poco exiliado. Tener que dormir en la sucia tierra, mientras ustedes se permitían dormir en una suave cama, sin frio, cómodas y teniendo todo a su alcance mientras yo me cubría con hojas secas. — Lincoln dijo en el tono más frío y crudo de todos. Lucy entonces apartó la mirada de él con pena y mucho arrepentimiento. — Sí… Eso pensé...— Último dirigiéndose a la puerta de salida sin mirar atrás.
— Lo siento. — Le pareció que susurraba su hermana, aunque por el volumen de su voz no lo tenía claro.
Prefirió salir y no pensar en eso. Era muy fácil disculparse cuando todo el desastre ya había pasado, no era como si pudiera olvidar todo lo vivido con solo unas disculpas de su familia.
Caminó con rapidez hacia Lucille, abriendo la puerta del garaje con celeridad. No le gustaba pensar en esos temas, y odiaba que todas las conversaciones con sus hermanas tocaran ese tema. Sólo quería que aceptaran su nueva vida, nada demasiado exagerado. No les pedía que se unieran al club, solo que lo apoyaran.
Se puso su casco, sus guantes y sus gogles y encendió su motocicleta con la patada, para entonces dar marcha a cualquier lugar. Hoy el lugar donde menos quería estar era en su hogar.
Quería más que practicar en su moto, alejarse de todo por lo menos ese día.
Hasta qué su club lo llamará o lo necesitarán en otra parte, Pero por ese día no quería soportar ni a sus hermanas, ni quería escuchar disculpas. Estaba cansado de las disculpas vacías, si de verdad lo hubieran sentido habrían dejado esa mierda de la mala suerte de lado. Si de verdad lo hubieran sentido no habrían vendido sus cosas, si de verdad estaban tan arrepentidas, le hubieran ayudado a recuperar sus cosas, si de verdad ellas querían su perdón. ¿Por qué lo habían obligado a utilizar un estúpido disfraz de ardilla durante tanto tiempo? Ellas no estaban arrepentidas. Solo querían tener a ese Trapo desechable qué habían tenido como Hermano.
— Muy tarde para decir eso Lucy, siete años tarde...— Susurro mientras dejaba qué Lucille se desplazará por la carretera.
En un momento dejó de pensar y solo se dejó llevar por su moto, dejó que el sonido de Lucille lo tranquilizará, como el ronroneo de una Leona, fiera pero gentil que lo tranquilizaba y arrullaba mientras seguía su camino hacia ningún lado. Tan solo quería perderse en ese día. Tan solo quería aliviarse de toda la mierda qué le había sucedido en el pasado.
Poco a poco logró olvidar el pasado. Al menos por todo lo que durará el paseo, se olvidaría de todo, hasta de sí mismo. Solo sería él y su querida moto, quien jamás lo trataría mal o lo torturaría. Se preguntó si un día podría levantar la rueda delantera de Lucille y sostenerse solo con la trasera. Sería a la vez genial y arriesgado, y seguramente Víctor le diría que dejara de ver películas.
Pero sabía que Lucille se lo permitiría algún día.
Fue frenando en una intersección, no porque vio una luz roja, sino porque vio a alguien a quien no veía hace tiempo.
— Espera un momento...— Lincoln se quitó sus goggles para verla mejor. — ¿Tabby? — Lincoln preguntó inseguro de qué fuese realmente ella, se veía tan diferente, más… Crecida… Y sorprendentemente al escuchar su nombre volteó la mirada a donde la llamaban, solo para ver al muchacho peliblanco que había visto solo un par de veces en su vida.
— Lincoln Loud. ¿Eres tú de verdad? — Tabby preguntó confundida, era cierto que no había muchos chicos de cabello blanco en Royal Woods, pero apenas y podía reconocerlo bien.
— Sí, soy yo. — Lincoln respondió sonriéndole a la chica la cual por inercia también sonrió.
— Hostia puta… De verdad qué cambiaste mucho, con esa chamarra y esa moto te ves muy hardcore. — Tabby dijo sonriendo al ver esa imagen.
Él se rio sin darse cuenta ante el comentario de Tabby. No sabía si Luna comentaba cosas personales con Tabby, probablemente sí, pero hasta ahora ella no le estaba reprochando nada. Quizás con ella podría hablar sin que le culparan de un modo totalmente injusto.
— Bueno, tu sigues en el mismo estilo. — Le respondió él, divertido. Tabby incluso conservaba su mechón teñido.
— No sé si tú quieres copiarlo o no sé qué haces vestido así.— Bromeó ella, y se acercó a él.
— Jeh, bueno, supongo qué tendrías razón en esa parte, pero, este es el atuendo de un Motero. — Lincoln dijo mirándola bien, sí que había crecido mucho. Todos habían cambiado, solo que unos más que otros.
— Ay, no digas. ¿En serio estás dentro de un MC? — Ella preguntó curiosa por qué en realidad, ese chico que había conocido hace tiempo fuera parte de un Club de Motociclistas.
— Y sip. — Lincoln dijo mostrándole su parche de Prospect. — Sí aún estoy en la etapa de Aprendiz, pero algún día seré parte del club.
— ¡Genial! ¿Y de qué club eres prospect? — Preguntó ella acercándose más a Lincoln. El cual dudó por unos segundos en responder, debido a que Ronnie Anne no lo tomó tan bien en el pasado… Aunque ella no era Ronnie Anne y se veía emocionada por saber a qué Club pertenecía por lo que suponía que ella no lo iba a juzgar.
— Pues, soy prospect de Sons of Anarchy. — Respondió con completa seguridad y orgullo de finalmente poder decirlo frente a alguien.
Jamás se había sentido tan grande, a pesar de ser sólo un prospecto. Pero admitir su pertenencia al club sin temor al rechazo ya era algo muy importante para él.
Y por la expresión de Tabby, sabía que ella no lo juzgaría como Luna lo hizo.
— ¡Wow! — Dijo ella impresionada. — ¿Y qué tal es ser parte de un club?
— Es sorprendente. — Dijo sonriéndole a la joven rockera. De hecho, se le ocurrían mil formas de explicarle su nueva vida a Tabby, pero no creía que ella le entendiera.
— Genial. — Tabby dijo posando una de sus manos en el manubrio de la moto. — Oye ¿y cómo se siente andar en moto? — Preguntó de nuevo haciendo suspirar un poco a Lincoln, explicar lo que era mucho más complejo, pues no se explicaba con palabras, se sentía. Era una de las cosas que debía hacer para entender.
— Bueno… Esa sí es una pregunta difícil Tabby. Por qué la verdad, para saber lo que se siente, debes experimentarlo tú misma. — Lincoln dijo tranquilamente, haciendo qué ella lo viera con aún más interés.
— Oh… ¿Y no te gustaría darme un paseo? — Preguntó de manera atrevida, haciendo que Lincoln alzara una ceja ante esa petición, no era como que no quisiera, pero con ese tono y la forma que ella lo había pedido, le daban indicios de que ella le quería decir algo más.
— Eh… Este...— Lincoln balbuceó poco consternado. — Eh, n-no… No lo sé… Eh, digo estoy… Eh…
— Vamos Linc. Uno rapidito, no te voy a hacer daño. — Tabby insistió entrecerrando los ojos incitándolo a hacerlo y mientras más usaba ese tono más se daba cuenta de sus intenciones escondidas. De lo que trataba de insinuar. — ¿Sabes? Siempre te me hiciste muy atractivo y ya que esa noche no terminamos nuestro baile, creo que me debes uno, Loud.
— Alto ahí. — Dijo él, en un tono que no era molesto ni duro, pero sólo quería dejarle en claro las cosas. — Mira Tabby, eres una chica cool, y me agradas bastante. Pero ya tengo novia, y bueno, sólo podemos salir como amigos.
Se sintió extraño al decir esas palabras. Estaba seguro de que Tabby le respondería con algo irreverente, y temió sonar demasiado cursi frente a ella, pero decía la verdad. Amaba a Ronnie Anne, y aunque Tabby era una mujer increíble, no iba a serle infiel jamás.
La chica lo miró unos segundos, y luego se rio con fuerza.
— Lincoln, ella no tiene para qué enterarse. — Le insistió, aunque no sabía si bromeaba o hablaba en serio.
— De todas formas, no quiero engañarla. — Dijo él serio.
No bromeaba. No quería decir que amaba a Ronnie Anne, porque un motero hablando de amor es algo que no tiene mucha coherencia. Y tampoco quería decirle que ella era la hija del presidente de su club para que no pensara que estaba con ella por miedo.
Tabby lo miró por unos momentos con de aquella forma que decía mucho más que las palabras. Lincoln en ese punto no sabía qué decirle, con qué responder o como. Solo la siguió viendo mientras el tiempo avanzaba lentamente.
— Lincoln, no te estoy pidiendo tener sexo conmigo… Aún. — Susurro esa última parte haciendo qué Lincoln tragara saliva pesadamente. — Solo dame un paseo no creo que eso sea ser infiel, ¿O Sí?
— Eh. No lo sé...— Lincoln respondió desviando un poco la mirada.
— Vamos, un paseo nada más, te prometo ser buena. — Tabby dijo acercándose cuidadosamente a él tratando de no alterarlo más.
— Tabby… Eres una chica genial, y muy linda de verdad, pero… En serio, no sé si debamos. ¿Y si alguno de mis compañeros nos ve? — Preguntó con un poco de temor de qué o Roberto o Bobby, o incluso la propia Ronnie lo vieran con ella.
— ¿Entonces quieres tener sexo conmigo? — Tabby preguntó sonriendo, haciendo que Lincoln negará con la cabeza. — Entonces qué sea solo un paseo. — Dijo ella finalmente sentándose en el asiento trasero de la moto.
Lincoln se sintió nervioso, pero indudablemente bien al tenerla en el asiento trasero de su moto, tragó saliva sintiendo como ella se acomodaba, justo como lo había hecho Ronnie Anne el día anterior.
— Y… ¿Qué hay contigo y Li…
— Lincoln, eso fue hace años, tan solo relájate. No le voy a decir a nadie. — Susurró ella a su oído, convocando aún más los nervios del joven Loud. El cual ante esas muestras de insistencia y estremecedoras, giró el acelerador por unos instantes sintiendo el motor vibrar… Tabby sonrió al ver que su insistencia daba frutos.
— Eh… Entonces...— Lincoln se quitó el casco y se lo dio. — Po… Ponte esto, lo vas a necesitar. — Dijo haciendo que ella respondiera tomándolo y abrochándoselo.
— Bien. — Le dijo mientras veía como la luz del semáforo cambiaba a Verde. — Luz verde, sabes lo que significa. ¿Verdad?
— Sí..., sí, lo entiendo. — Dijo él, nervioso. No entendía por qué Tabby estaba actuando así con él, no creía ser tan atractivo o interesante, y no creía que Tabby se fuera con cualquiera, así no eran las rockeras. Tal vez querría darle una lección a Liam.
— No te sueltes. — Reiteró él, y ella se abrazó aún más, haciéndolo sonrojarse.
Solo deseaba que ninguno de sus hermanos del club lo vieran, mucho menos Roberto o Bobby, porque si no sería su fin.
— Muy bien, vamos entonces Loud. — Le dijo sintiendo el tirón principal de la moto al avanzar, realmente le encantaría saber las intenciones de Tabby, era lo que él más quería saber, ¿por qué estaba tan empeñada a que le diera un paseo?
Quizás era el verano qué hacía qué las hormonas se encendieran, quizás era por la forma tan ruda en la que él se veía qué lo hacía ver como todo un metalero, quizás por qué de verdad ella tenía ese deseo de estar sobre una moto, quizás se sentía despechada y quería vengarse de Liam como lo había pensado... O quizás tan solo quizás la primera vez que se vieron ella realmente sintió algo por él.
No sabía qué podía ser, no podría entenderlo en todo su esplendor. Pero… Solo por un momento pudo sentirse bien con ello pues Tabby no lo había juzgado como sus hermanas, no lo había puesto incómodo con lo que él ya se estaba convirtiendo.
De hecho, parecía que a ella le gustaba tanto el mundo de los motociclistas. Y al ver la oportunidad frente a ella se habría considerado una tonta si la desperdiciaba.
Quizás sería eso, quizás realmente era eso.
Pero aún con otra chica sujetándose de él no podía evitar pensar en su Ronnie. Y en lo mucho que amó llevarla a su departamento, en cómo sus brazos se aferraban a él, el como recostó su cabeza en su hombro. Y el cómo podía sentir el latido de su corazón en su espalda.
De verdad, que no quería serle Infiel a ella… Pero… Se preguntaba si algún día ella lo aceptaría como era, como Tabby lo hizo solo en pocos segundos de charla.
Era lo único que él quería, ser aceptado por lo que era. Por lo que quería ser.
Con Ronnie Anne iba a ser difícil. Ya había visto que odiaba a los Sons y en realidad a todo el universo de las motocicletas.
Él la amaba muchísimo, quizás con todo su corazón, por eso le dolía tanto ver que Ronnie le daba la espalda al modo de vida que escogía. No lo confronto como sus hermanas, pero tampoco le dio su apoyo. Tabby lo hizo en un segundo.
Se preguntó si sus otros amigos igual lo apoyaría. Hace tiempo que no veía a Liam, a Zach o a Rayos Oxidados. Y menos aún a Clyde. Se habían separado peor que si se odiaran, y Lincoln aún no comprendía muy bien en qué momento pasó.
Pocas preguntas tenían respuesta, pocas cosas podrían responderse con una sola palabra y muchas apenas podrían ayudarle a recuperar la vida que tenía antes de unirse a Sons… O tan siquiera algo pasará, se sentía tan alejado de todos, perdido. No se encontraba en su hogar, no se encontraba con sus viejos amigos, no se encontraba incluso con el chico que se suponía era su hermano del Alma.
Su corazón estaba en las carreteras, en el club, con las personas que estaban ahí y de las que estaba aprendiendo a Vivir. Bobby, Roberto, Joseph, Mike, Rick, Ferguson, Tyler y los demás Sons. Estaba aprendiendo a vivir, pero aun cuando tenía todo eso se sentía incompleto, como Lucille, sentía qué le faltaban partes de sí que no sabía cómo, cuándo o dónde había perdido.
Y dónde encontrarlas, pero… ¿Quién sabía? Quizás era mejor dejar de pensarse las cosas, quizás era mejor dejar de pretender que no necesitaba ni de sus hermanas, ni de sus padres, ni de sus amigos y mucho menos de Clyde.
Qué algún día él se volvería uno de los Sons más importantes de su club y ese vació qué sentía por dentro se llenaría solo con eso.
Sí, eso debía ser. Eso tenía que ser.
Sonrió al pensar en esa posibilidad. Él andando sobre Lucille, en una carretera aparentemente infinita, quizás hacia otro estado, acompañado por Roberto y Bobby, y detrás todos sus compañeros del club, partiendo hacia la libertad. Y le encantaría tener a Ronnie Anne detrás de él.
Incluso en ese momento preferiría tenerla a ella que a Tabby. No era porque le cayera mal la rockera, sino porque prefería a su querida novia. Que también es la hija de su presidente.
Era sorprendente que una persona que no había visto casi en… Media vida, había aceptado su nuevo rumbo, más qué personas qué lo habían estado conociendo toda una vida. Era curioso a donde se iban los hilos.
Quizás Tabby habría sido una buena opción cuando inició en el mundo de las motos, pero… ¿A quién engañaba? Tarde o temprano siempre regresaba a Ronnie Anne.
No importaba cuantas chicas hubiera conocido en su vida, Ronnie era la única que era relevante en su mente, la única a la que siempre recordaba, la única de las chicas de las que fue novio que él realmente recordaba. No recordaba cual era el nombre de aquella chica con la que había empezado a practicar sus besos en la primaria, o de la pelirroja a la que le había hecho una carta de admirador secreto, o la chica nueva qué había aparecido un día, se sentó un par de veces en el recreo y simplemente adiós.
Todas tenían algo bueno de sí mismas, pero ninguna era recurrente, ninguna era un rostro que él recordará bien, apenas recordaba el nombre de Cri… Cirst… ¿Crystal? Ese al menos creía que era su nombre. Haiku y Tabby. La primera por qué luego la veía en casa escribiendo poemas, hablando de cosas oscuras o leyendo con Lucy. Y el de su compañera en la moto fue coincidencia al ser una constante en su casa cuando ella y Luna aún ensayaban.
Pero su Ronnie, ella era la única chica que él podía recordar y reconocer. La única que su mente le podía permitir todos los detalles que habían compartido, los momentos y los días que pasaron juntos.
Y ahora qué la tenía de regreso lo había echado a perder… Si no hubiera sido por qué él se golpeó repetidamente el rostro cuando llegó a casa, hubiera preferido que ella lo hubiera hecho, así al menos se hubiese sentido menos culpable.
Tenía que admitir que su amor solo giraba en torno a Ronnie Anne. Nadie podría compararse jamás a ella, como ninguna moto se compraría jamás a Lucille. Era el tiempo que pasó con Ronnie, las cosas que hicieron juntos, los besos que se dieron, los secretos que se contaron.
Solo él pudo ver más allá de su fachada de chica ruda. Solo ante el ella reveló su lado más tierno y amable. Para él, aquello significaba todo. Jamás podría dejarla ir.
Jamás creía ser capaz de dejarla ir. Era cierto qué chicas iban y venían, qué a veces los primeros amores no eran tan relevantes y algunos los olvidaban, mientras que otros vivían a base de sus recuerdos y de cómo habían sido.
Pero ella era la excepción a esa regla, probablemente el día que finalmente la dejara ir sería el día más doloroso de su vida, y esta vez sería tan diferente a lo que había pasado cuando se mudó a la ciudad, esta vez no solo un par de kilómetros los separarían, esta vez sería para siempre.
Y mientras él más pensaba en aquella posibilidad más le dolía, un mundo sin Ronnie Anne. Eso parecía ser un mundo muy oscuro, deprimente y solitario.
Ese era un mundo donde él no soportaría vivir ni un solo día, no quería perderla…
Pero quizás se estaba apresurando, después de todo, no era como que ella le había dicho que, por ser un Son, o un Prospect de Son, lo odiaba. No era como que al final de ese día le había dicho que no volviera a verla, y mucho menos habían cortado.
Simplemente necesitaba tiempo para pensar, para reflexionar, quizás era así. Ella había abandonado todo solo por él y aunque ella quisiera volver por donde vino, ¿Como podría hacerlo? Su decisión ya estaba hecha y no había vuelta atrás.
Quizás lo que ahora ella necesitaba era tiempo para aceptarlo. Sí, eso debía ser… O al menos así era como Lincoln lo quería pensar…
Tan absorto en esos pensamientos se encontraba hasta que se dio cuenta de qué y por muy poco estaban saliendo del pueblo… ¿Cuánto tiempo había estado pensando? En su mente solo habían sido segundos… Pero en la realidad él había conducido hasta llegar al cartel que decía "Está Saliendo De Royal Woods"
— ¿Qué sucede Lincoln? — Tabby preguntó confundida al ver que poco a poco se detenía.
— Eh… No lo sé…— Respondió mirando al cartel.
— Oye, yo creí que sería solo una vuelta y ya, no creí que de verdad querías abandonar el pueblo. — Tabby comentó apartándose un poco de él para que la viera.
— Eh… Yo tampoco lo creí...— Lincoln respondió aun mirando fijamente el cartel.
— Entonces… ¿Quieres hacer esto? — Tabby preguntó un poco consternada, pero por otra parte queriendo aceptar ese camino. — ¿Quieres escapar?
Dicho así le causaba repulsión dicha idea. Huir, como si fuera un cobarde, escapar de todo como si lo superaran en número. Él no quería escapar, quería pausar un momento su vida y respirar para poder regresar y afrontar las cosas con firmeza. Como un hombre. Como lo haría Roberto. Como lo haría un verdadero Son of Anarchy.
— No, Tabby, claro que no. — Dijo él. — Jamás escaparía de aquí.
— Bueno, parece que inconscientemente si quieres escapar. — Dijo ella, un poco en tono de broma y un poco en serio. — Yo no tendría ningún problema. En una de esas podríamos formar nuestro propio club.
— No...— Lincoln respondió mirando al camino frente a él, parecía un escape en realidad, abandonarlo todo por qué realmente podía hacerlo, por qué parecía lo correcto, en ese punto parecía que ya no tenía nada por qué o quiénes quedarse.
Pero… Aún con la salida solo a metros de él… No quería hacerlo, aún si su cuerpo en alguna forma se lo pedía al haber llegado hasta ahí, buscando un escape a su realidad, a su vida, a las personas que conocía y qué sabía qué le habían abandonado. Podría dejarlo todo en ese momento y quizás nadie lo extrañaría, nadie lo echaría de menos. Y quizás todos saldrían ganando con eso. Pero aún tenía algo que lo anclaba a ese pueblo, Sons, Ronnie y Leni…
— Entonces… ¿Quieres hacer esto? ¿Conmigo? — Tabby le preguntó de manera tranquila, aunque con un tono ansioso por la respuesta que él daría.
Lincoln miró hacia el horizonte, mirando el escape de su vida. Mirando la salida entre impaciente y triste, volvió a encender su motocicleta y comenzó a cambiar la dirección hacia atrás.
— No. — Respondió dando marcha de vuelta al pueblo. — Solo quería ver la vista. — Dijo mientras regresaba por donde había venido.
— Hm, sí tienes razón, era una vista magnífica. — Tabby respondió con un poco de desilusión, mientras miraba como el cartel del pueblo poco a poco se hacía más pequeño a sus espaldas.
— ¿Que tal te está pareciendo el paseo? — Preguntó Lincoln por distraerse. No le gustaba que las circunstancias le hicieran reflexionar tanto. Solo quería andar sobre Lucille, se sentía culpable por arruinar el momento con Ronnie Anne y la conversación con Lucy empeoró su humor ya devastado. No quería más problemas por culpa de Tabby. Se preguntó si habría sido igual de incómodo con Haiku. Posiblemente apenas habría habido conversación en ese caso.
— La verdad no es lo que esperaba. — Dijo Tabby con sinceridad.
— Sí, para mí tampoco...— Lincoln le dijo avanzando hacia el pueblo, la noche estaba cayendo, él estaba exhausto, cansado, agobiado. No sabía cómo sentirse. No sabía cómo sentirse con respecto a nada… Solo quería hacer una única cosa ese día.
Más tarde...
Ronnie miraba el libro de medicina que apoyaba sobre la mesa, ella leía sobre procedimientos médicos, medicina, los diferentes tipos de remedios para un mal, cómo suturar una herida y demás. Con pensamientos sobre lo qué había pasado con Lincoln el día anterior, no quería ser tan… Distante y mucho menos dura… era lo que menos quiso hacer con Lincoln.
Pero la motocicleta le había arrebatado a su ausente padre, La moto se había llevado a su hermano. Y temía qué también se llevará a Lincoln. No quería perderlo pero, su madre había sido clara, "Cuando un hombre sobrepone su deseo de Libertad, por sobre su familia. Es cuando el mismo se pierde, y su corazón deja de estar con la gente que ama para ir con la carretera." No quería eso, le dolía imaginar qué ella había tenido que abandonar su vida con su familia en Casa Grande, solo para después ser Abandonada por el hombre que amaba, qué cruel sería el destino si fuera así.
Pero unos golpes en su puerta llamaron su atención, al levantarse se preguntó ¿quién sería a esas horas? Y al abrir la puerta se encontró con él, con la persona que tanto quería y por la que dejó la ciudad.
— Linc… ¿Qué haces a...— Lincoln la silenció rápidamente colocando un dedo sobre sus labios.
— Ronn… Te amo… Te amo tanto y necesitamos hablar...— Lincoln pidió haciendo qué ella lo vieron con sorpresa, pero con una fuerte esperanza en su interior. — Necesitamos hablar de esto… De nosotros...
— S… Sí. Necesitamos hablar. — Ella respondió sintiendo como sus ojos comenzaban a humedecerse. — Estúpido… Mira lo qué me estás haciendo.
— Discúlpame amor mío… Sé que soy un perfecto pendejo, pero te lo juro… Nunca más te volveré a herir. — Le dijo simplemente para volver a besar sus labios.
Lincoln se acercó a ella y simplemente la abrazó con toda la fuerza que podía para no herirla. No quería herirla más, no quería que por él su vida se volviera un infierno latente. Lincoln la tomó suavemente del mentón y cerró sus labios con los de ella. Mientras poco a poco sentía un alivio recorrer su espalda, esa sería una larga charla...
Ronnie comenzó a cerrar la puerta lentamente mientras ambos comenzaban a tranquilizarse, mientras se tomaban su tiempo entre los besos para perdonar y olvidar...
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers.―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In The Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Capítulo 8: Reunión.
Escrito y Dirigido por Eddy the Black fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
El día ya se veía largo.
Con Sullivan partieron para tratar de hallar la ubicación de la misteriosa calle donde Luna y su amiga fueron atacadas. Sin ningún dato aportado por ella, era prácticamente imposible saber dónde ocurrió el tiroteo, a no ser que triangularan informaciones de civiles sobre tiroteos. Lo cual seguía siendo difícil pues usualmente esos llamados provenían de sitios casi periféricos.
— Bueno, al menos tenemos suficiente café. — Dijo su compañero, un hombre joven pelirrojo de ojos café claros. — Vamos a buscar esa aguja en el pajar.
— Hmmm, como si fuera Fácil Wally. — Sullivan respondió vigilando las calles mientras la patrulla avanzaba. — Cuando estas cosas pasan es pura suerte encontrar algo...— Dijo inspeccionando la zona con un ojo de halcón.
— Sí… Supongo que tú sabes esto más que yo, has estado más tiempo en esto de lo que yo he tenido mi placa. — Wally respondió mirando a un punto sin importancia por un momento.
— Hm, no te creas chico, cuando crees haberlo visto todo te sorprendería la cantidad de veces qué no has visto ni siquiera la mitad de las cosas. — Sullivan respondió tomando la radio. — Clyde alguna pista aún.
— Negativo Sully, sin novedades, cambio. — El oficial Mc Bride respondió del otro lado de la radio.
— Mierda… Sigan investigando entonces. cambio.
Sullivan no quería presumir de tener experiencias con bandas de moteros, pero en su ciudad natal eran bastante comunes. Durante su juventud, varias veces lo tentó el llamado de la carretera, pero supo resistirse a este..., aunque aún a veces reflexionaba sobre eso. A veces aún sentía la llamada cuando miraba una moto.
— Si esto sigue así, tendremos que archivar el caso. — Dijo Sullivan molesto. — Y por todo lo que se te ocurra que no quiero aguantar otro regaño del jefe.
— Sully, ¿cómo fue la llegada de las bandas moteras a Royal Woods? — Preguntó Wally. — Por qué la policía de entonces no hizo nada.
— Verás, chico, es una larga historia.
Mientras Sullivan le contaba la historia de Sons a Wally, Clyde y Jenny inspeccionaron las calles con radios en mano para dar cualquier aviso de cualquier pista que vieran, habían tenido que interrumpir su descanso en la taberna únicamente para investigar aquel caso, y no era para menos una chica casi había muerto, pero había sido dejada en coma y probablemente si algún día despertaba su vida estaría confinada a una silla de ruedas.
— Sigo diciendo que New York era una ciudad violenta… Pero a este paso, eso quedará como una ciudad con problemas de identidad a la Siria qué se está convirtiendo Royal Woods. — Jenny comentó inspeccionando el área mientras Clyde manejaba.
— Ni me lo menciones… Yo solía creer que este lugar siempre sería el lugar más tranquilo en la faz de la tierra. — Clyde respondió con un tono de molestia en su voz. — Esos putos Sons trajeron todo esto a nosotros...
A Jenny nunca se le pasaba por alto el particular odio con el que Clyde pronunciaba la palabra "Sons" y sus derivados. Algo muy fuerte tuvieron que hacerle en el pasado para que tuviera ese odio..., aunque quizás los odiaba precisamente por convertir su ciudad en un campo de batalla.
Aun así, estaba segura de que había algo más detrás, una parte de la vida de Clyde que el jamás compartía con nadie. Quizás los Sons le habían arrebatado a alguien muy cercano cuando llegaron.
— Puedo suponer que viviste aquí toda tu vida, ¿verdad Clyde? — Jenny preguntó recibiendo como respuesta un asentimiento por parte de su compañero. — Dime, ¿cómo era ese lugar antes de las bandas de Sons, Lambs y Angels?
— Bueno… Era un lugar bastante tranquilo, a decir verdad, te hubiera agradado vivir aquí. — Respondió conduciendo por la calle donde se suponía que había sido el ataque. — Era un pueblo pacífico de gente de buenos valores, muchas de ellas incluso tenían esperanza de que cuando comenzará la urbanización la tranquilidad se mantendría como siempre… Qué pena que al final esa calma se fue al demonio con Sons. — Dijo mientras miraba a una de las aceras. — No veo nada… ¿Y tú?
— Nada igual...— Jenny respondió inspeccionando el lugar con la mirada. — Si, de verdad aquí hubiera habido algo por lo menos habría signos de pelea, marcas de bala, algo, todo está muy limpio. Sí de verdad hubo un tiroteo aquí, a menos que las balas sean fantasmas y la chica solo haya estado fingiendo desangrarse yo diría que nos han enviado a dar vueltas en círculos. Esto no nos está llevando a nada.
— Ellas no querían que nos metiéramos. — Dijo Clyde, y la luz centelleó en sus lentes como si fueran estrellas. — Debiste oír cómo nos hablaron a Sully y a mí. Se notaba el odio, el resentimiento. Es como si nosotros fuéramos los malos.
— Son delincuentes. — Dijo ella riendo un poco — No se ven a ellas mismas como las malas, se ven como las buenas y nosotros solo las perseguimos y torturamos. Están locos.
Clyde no dio nada. Podía comprender toda esa desconfianza, pero su amiga estaba agonizando. De hecho, estaba más cerca de morir que de sobrevivir. Tal vez planeaban tomar la venganza por sus propias manos, no tenía otra explicación para el silencio que mantuvieron con respecto a todo el tiroteo. Sospechaba que ocurrió en medio de una operación ilegal, por eso los enviaron a perder el tiempo. Podría arrestarlas por obstrucción, pero eso sólo empeoraría las cosas.
— Estoy convencido de que fueron los Sons, o tal vez los Lambs.— Dijo él ajustando sus gafas.
— Hmmm. Lambs… Hablando acerca de esos hombres, he… "Leído" reportes a cerca de ellos, debes odiarlos tanto como a Sons, ¿no? — Jenny preguntó mirando como Clyde la miraba por momentos.
— Ehhh… No en realidad. — Clyde contesto desviando la mirada hacia una de las calles.
— Hmmm creí que sí, he leído reportes sobre ellos, supremacistas blancos con nexos con el Ku Klux Klan. — Jenny mencionó haciendo reír a Clyde.
— Jenny, si conoces al KKK tan bien como yo sabrás que solo es una secta de blancos, estúpidos y enojados, la verdadera amenaza es cuando comienzan a juntarse con carteles de drogas y a disparar sus armas como chimpancés. — Comentó él mirando de reojo a su compañera. — Además, Lambs es solo eso, un club lleno de blancos enojados. Quizás demasiado últimamente con la presión de Sons.
— Supongo que tienes razón. Aunque hasta ahora parece que Angels es el único que no ha causado tantos problemas… O por lo menos no ahora, parece que están en el medio de esta guerra. — Jenny dijo mientras Clyde se detenía en frente de una de las calles. — ¿Qué sucede Clyde?
— ¿Recuerdas cuando te dije que el KKK eran solo un grupo de blancos enojados? — Preguntó haciendo qué Jenny volteó la mirada al frente solo para ver una hilera de Lambs estacionados cerca de una banqueta.
— Sí...— Ella respondió con un poco de nervios.
— Pues realmente son peligrosos cuando tienen armas en las manos. — Dijo mirando a uno de los motociclistas que sostenía una escopeta y los miraba seriamente. Uno de los motociclistas bajó de su moto y se acercó a la patrulla, sin armas, sin una postura amenazante y sin intenciones de hacer daño. Pero su rostro lo decía todo, parecía qué había estado en una pelea muy recientemente.
— Hola oficial. — Dijo el hombre acercándose a la ventanilla de la oficial. La cual lo miró con seriedad, aunque le causaba nervios el cómo la veía. — Es una linda noche, ¿no lo cree?
— Sí… Lo es. — Jenny respondió deslizando el asegurador de la funda de su pistola.
— ¿Qué hacen aquí ustedes? — Jenny preguntó lista para todo lo que fuese a suceder.
— Eso era lo mismo qué les íbamos a preguntar, ¿por qué no vuelven por donde vinieron? No hay nada que ver aquí. — Dijo el hombre con los parches de presidente, sonriendo de una manera casi endemoniada.
— Esos moretones en tu cara me dicen lo contrario. — Dijo Clyde volteándose a ver al Lamb. Este lo miró como si fuera un halcón acechando a su siguiente víctima.
— No estaba hablando con usted, negro. — Dijo apoyando su codo en la ventanilla de la patrulla, y Jenny se alejó por instinto.
— Estábamos de patrulla — Le dijo Jenny, intentando dominar sus impresiones. Ya había tratado con pandillas antiguamente, más con esta, debía recuperar el control de su miedo.
Pero eran muchísimos Lambs. No necesitaba clarividencia para saber que la mayoría del grupo estaba bien armado, y los reventarían a disparos ahí mismo. Antes ya habían encontrado patrullas así, chatarra inservible cuyos ocupantes aparecían repartidos en siete lugares diferentes
No iba a permitir que eso le pasara a ella. Pero aquel motero parecía perfectamente dispuesto a hacer eso, aunque fuera sin razón aparente.
— Por aquí ya patrullamos, no hay nada interesante que ver. — Respondió sonriendo con una calma que la helaba. Parecía que en cualquier momento estiraría su mano y la estrangularía.
— Por favor, no interfiera con nuestro trabajo. — Jenny pidió mientras el hombre la miraba sin apartar su sonrisa.
— Insisto en que vuelva a su estación. Aquí no hay nada que ver. — Insistió el presidente de Lambs causando más incomodidad en Jenny.
— Le pido de favor que no se recargue en la ventanilla. — Pidió ella con ansiedad mientras Clyde lo miraba esperando su primer movimiento.
— Entonces por qué no nos hace un favor y se largan de aquí. — Volvió a decir él con una voz amenazante, mientras su rostro se arrugaba poco a poco en una mueca de disgusto y furia.
— Si usted interfiere en asuntos oficiales vamos a tener que arrestarlos. — Clyde le dijo haciendo que el presidente de Lambs. Lo mirará con esa sonrisa maniaca.
— Oficial, ¿podría pedirle que calme a ese chimpancé por favor? — Dijo de manera despectiva mientras se acercaba más a la oficial de policía. — Por Favor, odiaríamos que esto se saliera de las manos, solo estamos revisando qué nada malo suceda...— Dijo mientras que Jenny trataba de contenerse, mientras más Lambs se bajaban de sus motos con armas en mano, dispuestos a despacharlos al momento que su presidente les diera la señal.
— Clyde, aquí Sullivan, ¿Alguna Novedad? Cambio. — Preguntó él con el mismo tono enfocado que antes, Clyde quería contestar, pero con ese Lamb ahí… Y sin apoyo serían masacrados.
— ¿Qué espera oficial?, conteste… Es de mala educación dejar a otros esperando. — El presidente de Lambs dijo de la misma forma amenazante, con ese tono que advertía que sí decían más de lo que se suponía que debían decir iban a acabar sus vidas justo en esa misma calle.
Clyde tomó el radio, pero no quería que el Lamb viera algún temor o duda en él. Trató de verse lo más sereno posible cuando lo encendió.
— Aquí Clyde. — Dijo él, sosteniendo la mirada con el Lamb como si dejar de mirarlo fuera una amenaza. — No, ninguna novedad. Todo está tranquilo por aquí, cambio.
Notó como el Lamb sonreía y eso lo llenó de furia.
— Bah, qué día más raro. — Dijo él. — Me habría quedado en la oficina de saber esto. En fin, parte de mi sabía que era una falsa alarma, cambio.
— Sí… Yo igual...— Clyde respondió mientras el presidente de Lambs sonreía burlonamente.
— ¿Pasa algo? Te escucho raro. — Sullivan comentó haciendo qué Clyde tragará saliva ante esa pregunta mientras aún sostenía la mirada al hombre que le sonreía a él y a su compañera.
— No… No en realidad. — Dijo Clyde con un poco de nervios. — Solo… Solo qué odio qué nos hagan caminar en círculos.
— Sí, lo entiendo bien Clyde, ¿volvemos a base entonces? — Preguntó cansado mientras Clyde tragaba saliva pesadamente mientras que Jenny miraba como los Lambs los veían esperando a que algo sucediera, tenía una sensación de nervios y miedo que subía por su espalda poco a poco.
— Sí… Cambio y fuera...— Dijo finalmente cortando la conversación.
— Bien, ahora vuelvan a su estación oficiales, aquí no hay nada que ver. — Dijo mientras que Clyde lo miraba con odio e ira. En algún momento de toda esa historia le hubiera gustado tener a La DEA, El Ejército o al FBI para enfrentarse a todos ellos… Pero incluso así dudaba qué podrían ganar contra esos hombres que parecía que no temían a morir.
— No se saldrán con la suya...— Jenny le dijo entre dientes. — Vamos a descubrir qué fueron ustedes… y Los arrestaremos a todos, todos ustedes se pudrirán en la cárcel. — Dijo en el tono más rabioso y despreciativo que pudo mientras que el presidente la veía con sorpresa, pero entonces se echó a reír, una risa tan estridente y tan macabra que causó un escalofrío en ambos oficiales.
— Ohhh ese fue un buen chiste. — Dijo con gracia mientras aún seguía riendo. — Bueno… Oficial tetitas, inténtelo si se atreve. — Dijo Poniendo las muñecas frente a ella para qué lo arrestará. — Oh, pero quería decirle algo Jeannette Mc Cloud, Sabemos quién es usted, sabemos dónde vive, sabemos quiénes son sus padres y sabemos ese pequeño, pequeñísimo secretito que ha tratado de esconder hasta de sus propios compañeros, así que sí realmente está segura de qué dijo esa mierda arrésteme entonces. Aunque sería una pena ver esa hermosa carita llena de lágrimas.
Por unos momentos el tiempo pareció congelarse. La noche se hizo fría como el invierno e íntima como una habitación pequeña. Jenny pareció inspirar todo el aire del hemisferio, y lo contuvo, mientras Clyde la miró, intentando ver su rostro.
— Mientes. — Dijo finalmente al Lamb, y este se rió.
— Cree lo que quieras, mono de mierda, pero tu novia no es lo que tú crees que es. — Dijo el motero.
— Clyde, por favor, vámonos de aquí. — Rogó ella, nerviosa de un modo que nunca antes había visto.
— Jenn...— Clyde la vio por un momento y realmente parecía estar aterrada de ese hombre. ¿Qué era lo que Los Lambs Sabían de Jenny? ¿Qué era lo que realmente sabían de ella para ponerla así?
— Por favor Clyde, vámonos de aquí...— Ella volvió a pedir tratando de no perder su compostura. Pero en ese punto se le hacía más que imposible, ese hombre sabía muchas cosas.
— Hazle caso a la oficial, negro. Lárguense de aquí. — Dijo con el mismo tono. Mientras que Clyde sin más qué poder hacer o decirle a Jenny simplemente encendió la patrulla mientras el Lamb se apartaba para que el auto retrocediera y como llegó se retiró.
Jenny se cubrió el rostro con la palma de su mano derecha y suspiró pesadamente mientras Clyde conducía con lo anterior acontecido dentro de su mente y con la mirada de Jenny clavándose en la misa, esos ojos llenos de terror… Realmente no estaba preparado para eso. Y era cierto lo que muchos decían, incluso la persona más fuerte de todas tiene una debilidad qué lo hace flaquear.
Clyde no quería pensar mal de su compañera. Tal vez estaba nerviosa al saber que los Lambs conocían su dirección y todo de ella. Pero igual, jamás la había visto así.
— Jenny...— Susurró mirándola.
— No quiero hablar ahora, Clyde. — Dijo ella respirando pesadamente
— Entiendo. — Dijo él, aunque quería decirle algo que pudiera reconfortarla, aunque fuera un poco. — Esos malditos moteros no te pondrán ni una mano encima, lo juro.
— Clyde, ¿crees qué me importa que me pongan una mano encima? — Jenny le preguntó con nerviosismo… — Si ellos realmente saben lo que yo creo que saben, entonces estaré perdida.
Respondió ella triste mientras apretaba fuertemente los dientes al imaginarse lo que iba a suceder, ella no quería contarle a nadie sobre ello, ni siquiera a sus compañeros de mayor confianza. No por qué no confiase en ellos, no como si aquello fuera su ruina y lo peor de su vida, pero era un secreto tan oscuro y tan doloroso para ella qué si de verdad lo sabían.
Sería el fin, sería el maldito fin.
Y ni siquiera ella podría detenerlo, aún con todo lo que tenía a la mano. Cuando escuchó esas palabras salir de la asquerosa Boca de ese hombre… Sabía que estaría contra una espada y la pared.
Mientras tanto: En la Casa Loud Santiago…
Lincoln se veía finalmente feliz, Luna sonreía finalmente feliz, Leni estaba mucho más qué feliz, Lily por supuesto que era feliz, sus hermanos se habían reunido finalmente después de tanto tiempo Separados.
Ya no tanto por la distancia, ya no por el tiempo, sino por cómo sus vidas se habían desviado una de otra. Pero ahí mismo estaban, compartiendo un momento como el que no habían compartido en años. Real, realmente solo existía un sentimiento de felicidad y mutua confianza en esos momentos y en esa misma casa. mientras que Ronnie Anne también se sentía feliz de ver a su Esposo compartiendo ese preciado tiempo junto a sus hermanas.
Junto a la familia qué aún lo quería y apreciaba tanto. Si ellas se sentían radiantes de felicidad, lo que sentía Lincoln no podía ser expresado en ninguna lengua humana.
Finalmente, las cosas estaban saliendo como esperaba, al fin todo estaba resultando bien. Luna era una de las hermanas que menos sabía cómo iba a reaccionar cuando se volvieran a ver, tomando en cuenta que ella aún no le había dicho que pertenecía a un club rival, que en realidad no era tan rival como los Lambs. Pero igual, temía que ella lo rechazara, que antepusiera su papel como hermana en los Angels of Death a su papel como hermana Loud.
Y al final, todos sus temores resultaron infundados, y se evaporaron como un puñado de cenizas. Jamás tuvo razones reales como para tener miedo. Luna lo quería tanto como Leni, había llegado con él para poder verlo. Se había preocupado tanto como las demás. Y lo mejor es que tampoco le reprochaba nada, no era como Lynn o Lori. Era la mejor sorpresa del día, y no podía sentirse mejor.
Le parecía que el futuro brillaba.
— Realmente no esperé una sorpresa tan grata como esta, tenerlas a ustedes tres aquí, ha sido un regalo maravilloso, en serio muy maravilloso. — Lincoln dijo sonriéndole a Leni, Lily y a Luna.
— Para mí también hermanito, ha pasado tanto tiempo, hay tantas cosas que te quiero decir… Y no sé si tenga el tiempo de decirte todas. — Luna dijo igual de alegre qué Lincoln.
— Bueno, dime todo lo que puedas. O Bueno, lo más importante. — Lincoln pidió mientras Luna pensaba bien en las cosas que debía decirle, obviamente omitiría las partes de Angels y demás… Pero podía hablarle de su hija y de su novia.
— Bueno… ¿Qué te digo hermanito? He estado escribiendo un disco, he estado de allá y acá. — Luna dijo sonriendo levemente. — Y Tuve una preciosa hija.
Lincoln al escuchar a eso sintió una gran alegría tanto como una profunda tristeza, pues no sabía qué su tercera hermana mayor ya era madre. Pero estaba ansioso por conocer a su hija.
— Eso es genial Lun. ¿Como se llama? ¿Cuántos años tiene? — Preguntó emocionado por aquella noticia.
— Se llama Larsy Hetfield Loud. — Luna respondió sonriendo. — Es una hermosa niña y tiene 6 años.
— Qué bien Lun. ¿Ella es…
— Biológica, es producto de mis entrañas. — Luna dijo de manera orgullosa aunque un poco apenada al apenas recordar su concepción.
— Oh… ¿Y dónde está su padre? — Lincoln preguntó con un rastro de curiosidad y de desolación.
— Bueno… Digamos que está muerto...— Luna respondió desviando la mirada haciendo que Lincoln suspiraba, tanto de desilusión como furioso por saber eso. — Pero… Eso no es importante, mi novia y yo hemos educado a Larsy durante todo este tiempo. Ella me ha ayudado en todo el crecimiento de mi muñequita.
— Oh, eso es genial. ¿Es Sam? — Volvió a preguntar haciendo suspirar a Luna con algo de desilusión.
— No hablemos de ella hermanito, no, se llama Rory Ashley Williams y es una chica muy bella, divertida y hermosa en todos los aspectos. Me gustaría que pudieses conocerla.
— A mi igual me encantaría conocerla, se nota que la amas muchísimo. — Dijo el pensando en la pequeña niña que debía ir a ver un día. — Y se nota que ella igual te adora.
Se sentía un tanto extraño al pensar en su hermana sacando adelante sola a su hija. Sentía algo muy parecido a la culpa, pensaba en la atención que le dio a Luz y que en cambio Larsy y Lothric no pudieron contar con él, siendo familia.
— Cualquier cosa que necesites, puedes pedírmela. — Dijo ella. — No importa lo que sea, solo pídemelo.
Realmente si le importaba, él debía decirle eso a ella pues, pero no quería dejar a la deriva a Luna. A ninguna de sus hermanas.
— Oye Lun, soy yo quien debería decirte eso a ti… Y a Leni...— Lincoln respondió mirando al centro de la mesa. — Yo… No estuve con ustedes durante tanto tiempo, todo ese tiempo qué me necesitaron cerca y yo… No pude estar ahí, deben pensar que soy un pésimo hermano...— "Un pésimo padre…" Pensó mientras su hermana Luna le daba su mano.
— No es tu culpa hermano… Esta vida… No fue buena con nosotras… No conmigo, con Luan, No con Leni… No con muchas de nosotras. — Luna le dijo de una manera comprensiva mientras miraba a su hermano. — Y yo… Estoy completamente segura de que para ti… La vida tampoco fue fácil, después de todo lo que pasó en casa, y después de que te fuiste, sentir todo ese odio y rechazo por parte de nuestras hermanas. Sé qué eso te hizo alejarte, ya no podías soportarlo y siento que por eso decidiste alejarte… Nadie te apoyó más que ella y sé qué ni incluso yo, Lily o Lana podíamos hacer algo para que nuevamente te sintieras en casa… Aunque, sé que no querías abandonar a Leni, aunque me encantaría poder preguntarte eso y no quiero hacerte sentir mal… Pero, cuando ocurrió lo de Leni y Lothric. ¿Por qué no quisiste volver hermanito? — Luna preguntó realmente curiosa, no con las ganas de herirlo como Lynn, no con esa forma qué lo hacía sufrir como Lori, sino con una duda absoluta sobre lo que había sucedido.
Lincoln suspiró pesadamente cuando oyó esa pregunta, y miró a Leni con grandes dudas sobre lo que debían decir para responder a Luna.
Si le decía lo que le invento a Lori frente a Ronnie, seguramente la espantaba, aunque ella ya sabía que hizo cosas así durante su juventud. Pero Leni no conocía esa mentira y fácilmente podría echarla a perder con un inocente comentario.
Debía inventar algo rápidamente o notarían su nerviosismo.
— Luna, eso es muy difícil de responder.
— Lo entiendo...— Luna dijo simplemente con pena. — Para mí tampoco es fácil hablar de cómo nació Lars...— Dijo con ciertos remordimientos al pasado. — Yo… Después de lo de Luan, lo de Leni… Y qué las chicas comenzarán a separarse empecé a… Caer en el alcohol… Y las drogas, las cosas se volvieron muy borrosas después de un tiempo, y un día pasó lo que tenía que pasar eventualmente. — Dijo mientras que su hermano comenzaba a tener un profundo sentimiento de lástima y tristeza por ella… Y también se sentía enojado consigo mismo por no poder serle sincero. — Pero, no me arrepiento de nada Linc, mi Larsy se volvió mi mundo entero y a base de ello pude conocer a Ash y a Fran. Ellas me ayudaron como no tienes idea.
— Sí…— Lincoln susurró con pena de por medio. — Yo… Yo no quise volver por qué...— Lincoln miró a Leni por unos instantes, pensó en lo que debía decirle a Luna. Algo que no fuera una mentira pero que tampoco fuese una realidad tampoco. — Tenía miedo. Mi vida se había vuelto tan caótica… Qué preferí qué mis problemas solo se quedarán entre el club y yo. No tenía por qué involucrarla a ella o a su bebé en mis problemas.
— Pero… Nunca nos dimos por vencidos. Yo más que nada. — Ronnie comentó dándole la mano a su esposo. — Yo… Yo sabía que no podía darme por vencida con él y cuando Luz nació Linc se volvió a reformar, aun cuando todo eso pasó, yo seguí creyendo en él. Y en qué podría volver a ser el de antes.
Cada palabra era tan dolorosa. Ronnie, su amada Ronnie Anne estaba viviendo una mentira. No sabía cuánto tiempo tardaría en descubrir que ya había regresado al club, y cuanto tardaría en descubrir que fue herido por ir a ayudar a los Sons. Bastaba con que Luz hablara y se descubriría todo.
— Si, gracias a Ronnie y a Luz pude arreglar mi vida. — Dijo sintiendo que traicionaba a Lothric dejándolo fuera. — Pero aun así..., debí seguir en contacto con ustedes.
— No te culpo… La casa comenzó a desmoronarse mucho antes de que te fueras...— Luna respondió de manera triste. — Creo que lo que más causó su desmoronamiento fue que… Te fueras. Pero no quiero echarte la culpa a ti Linc. Lori no habría vuelto si no hubiera sido por lo de Leni y creo que nadie se habría quedado si no hubiese sido por ella y el pequeño, Lothric.
— Sí, esos tiempos fueron buenos. — Leni respondió tranquila. — Como recuerdo cuando él era un bebé. Esos fueron muy lindos recuerdos.
— Me hubiera gustado estar ahí...— Lincoln dijo en voz baja. — Me hubiera… Me hubiera encantado ver todo eso...
Haber visto crecer a Lothric habría sido sorprendente. Tal vez criarlo junto a Luz, como los hermanos que son, y junto a Larsy. Haber estado junto a su familia, haberla unido de nuevo, tal como debió hacer hace años. Tenía una gran deuda con sus hermanas que debía saldar en el menor tiempo posible.
— No es tarde para acercarte a la Casa Loud y que tus sobrinos te conozcan. — Le dijo alegre Luna. — Estoy segura de que te amaran.
— Es esa es la parte que más me causa conflicto Lun… No es que no quiera ir. Es que no me siento capaz...— Lincoln dijo sintiendo la mirada de su esposa y Leni encima suyo. — No por qué no quiera ir a ver al muchacho… O a Lars, me gustaría poder hacer esto más fácil, ambos no saben nada de mí y yo. Apenas sé algo de ellos. No creo que sepa Lars qué existo y siento que el muchacho no me va a aceptar, apenas sabe qué yo existo y…
Leni puso una de sus manos encima del hombro de Lincoln.
— Linky, por favor. Ambos sabemos cuáles son tus verdaderos temores, pero por favor hermanito. No tengas miedo, estoy segura, así como Luna qué los niños te van a amar. — Le dijo causando un efecto en cadena dentro de Lincoln.
Por una parte, quería, anhelaba, pedía eso. Pero por el otro temía que todo se descubrirá, desde quien era el verdadero padre de Lothric hasta que nuevamente había vuelto a Sons. Era lo que temía más, que los secretos se revelarán y qué todo lo que había estado construyendo se desmoronará ante sus pies. No sería capaz de soportarlo, no se creía capaz de soportar eso. Temía que en el momento menos esperado no solo su familia se enterara de aquella nefasta verdad, sino que con ello arruinara la vida de su hijo y su hermana Leni.
— Necesito tiempo para pensarlo...— Dijo él acariciando su mentón mientras las demás lo veían con cierta duda y pena.
De verdad todo se le estaba haciendo muy difícil.
Y apenas podía soportar eso en su corazón, él podría soportar perder al menos una parte de lo que había construido… Pero no podría soportar la idea de arruinar la vida de su familia. Eso realmente lo joderia a niveles inhumanos.
En sus peores pesadillas podía verlo.
Lothric y Leni serían los que más sufrirían, se enfrentarían al rechazo de todo el mundo, incluyendo cada una de sus hermanas y su familia. Él seguramente sería asesinado por los miembros del club, si es que Ronnie no lo hacía primero, y en la peor de todas sus pesadillas, ninguna era capaz de soportar tantos eventos y revelaciones. En la peor, todo acababa en sangre, y no podía soportarlo.
Debía tener cuidado. Y si evitando ver a ambos niños lograba evitar la peor de todas sus pesadillas, lo haría.
Pero no podía decepcionar a sus hermanas diciendo que no. Ellas realmente querían que se reuniera con ambos niños, no podía darles una negativa, al menos no una definitiva.
— Necesito prepararme. — Dijo él. — No es fácil para mí ir allá, necesito hacerme la idea de volver a la casa Loud.
— Pero ya fuiste varias veces en el pasado hermano… Y el otro día. ¿Qué te detiene ahora? — Lily preguntó mirando curiosa a su hermano mayor, el cual suspiró.
Era cierto, había ido antes y el día anterior. ¿Qué rayos lo detenía ahora? Quizás el conocer qué su hijo sabía quién era él realmente. Quizás si eso no hubiera estado de por medio, quizás no se le habría hecho tan difícil ahora… Y quizás el encuentro anterior en la camioneta hubiera sido muy diferente.
— No lo sé pequeña Lily...— Lincoln respondió con un poco de frustración. — Quizás el hecho que. Jeh, mi hermana Luna ahora es mamá y Lothric ha pasado 13 años sin conocer nada de mí… Siento que al momento que me conozcan… No sé… Algo malo suceda.
Luna rió un poco por ese comentario.
— Oh vamos hermano, no digas eso, después de todo es la casa Loud, ¿No? Lo peor que puede suceder es que una de las perillas de las puertas se rompa… otra vez
Él se río ante el comentario de su hermana. Recordar los momentos más tranquilos y divertidos de su infancia a veces hacía que incluso deseara ir a visitar su casa. Un lado de él quería creer que nada podría salir mal si volvía a su hogar y conocía a su sobrina..., y a su hijo. Quería verlos al fin, quería salir con ellos al parque, hablarles, sacarlos a pasear. Ser un tío, ya que no pudo ser el padre que merecía Lothric, pero podría ser el mejor tío.
— Bueno, en eso tienes razón, Luna. — Dijo Lincoln con algo menos de temor en su corazón. — Sí, creo que le estoy poniendo demasiado drama, pero pónganse en mi lugar. — Dijo él sin intención de culparlas. — No me han visto, y no creo que las demás hablen bien de mí. Creo que debería ir de a poco.
— Ya esperaste demasiado — Dijo Lily. — No lo postergues más. Regresa a casa, por favor.
— Además recuerda lo qué me dijiste esa mañana Linc. — Ronnie dijo apoyando a las demás. — Que querías ir a visitar a tus padres el fin de semana, de todas formas. Yo sé que eso te va a hacer mucho bien. — Dijo acariciando la mejilla de Lincoln. — Además, Luz también debe conocer a su prima Larsy y acercarse más a Lothric. ¿Verdad que sí amor? — Ronnie le dijo a su hija la cual había estado en silencio toda la conversación, y al voltear la vista a su mamá sonrió.
— Sí ami, quiero conocer a mi primita y ver a mi primo Lothric. — Luz dijo emocionada de sea idea.
— De hecho, Luz, la familia le decimos de Cariño Loni. — Leni dijo sonriéndole a la hermana de su hijo. — Es un lindo apodo que le puse hace tiempo, cuando era bebé. Tú también le puedes decir así si quieres. — Dijo sonriendo tranquilamente mientras que Lincoln miraba a Leni esperando qué ella no revelará más de lo debido.
— De hecho, yo le digo Lon, lo acorta un poquitito más. — Lily mencionó con un poco de gracia.
— Je jeh, Lyl, creo que tu serías como su hermana mayor, ¿no? De todas formas más que su tía pareces su hermana. — Luna comentó recordando como ella cuidaba a su sobrino.
— Bueno, sí, pero es que yo siempre fui la menor en la familia, siempre quise tener un hermanito o hermanita menor, pero como eso ya era imposible. Pues siento que mis sobrinitos serían como mis hermanitos y hermanitas menores. — Lily respondió campante ante eso qué había dicho Luna.
Lincoln rio ante la conversación que ambas hermanas mantenían. Le causaba muchísima ternura imaginarse a Lily como la hermana mayor de ambos chicos. Era algo que inevitablemente lo hacía sonreír.
— Sabes, no hay nada más adorable que imaginarte a ti cuidando de dos niños. — Le dijo alegre a Lily, y ella sonrió animada ante su comentario.
— Con Luz tengo a los tres mosqueteros. — Bromeó ella. — Son mis queridos hermanitos.
Luz rio y corrió a abrazar a Lily. Lincoln sonrió y sintió una nostalgia inmensa al ver lo que se estaba perdiendo en esos años.
Años valiosos qué no iban a volver… Qué él no había disfrutado, a veces le gustaba imaginarse esa vida, ese tiempo junto a Leni y Lothric, Con Ronnie Anne y Luz. Luna y Larsy, y con la familia qué Lori había formado con Bobby. El tiempo no le había perdonado nada, pasó mucho tiempo de su vida alejado de las personas que él amaba, aunque tuviera más de una excusa para ello, él no podía negar por siempre que su principal problema no era su familia. Sino él.
Se había alejado de su familia por una decisión qué lo había condenado a él pero qué había salvado a Leni. Ella estaba tan agradecida de haberse vuelto madre y él todo ese tiempo se la pasó avergonzándose de su actuar, de sus decisiones. Cambiando su vida obligatoriamente por Ronnie y Luz. Él quería poder ser un buen padre, un buen esposo, un buen hermano, un buen tío. Pero no podía imaginarlo por más qué quería.
Desde hace mucho tiempo que la vida le pasaba factura por las cosas que hizo y las que no. Y aún se preguntaba si era tarde, si realmente era tarde para comenzar de nuevo, comenzar con una nueva vida. No lo sabía, pero quería saberlo.
— Hermano. — Luna se aproximó a Lincoln sonriendo. — Entonces… ¿Vendrás con nosotras a casa? — Le preguntó dejándolo en silencio por unos instantes que pareció una eternidad.
Aún tenía dudas, aún sentía temores más qué justificados… Pero, ya no quería seguir dudando ni temiendo, su familia estaba ahí, era real. Ya no era un sueño lejano o un pensamiento distante. Ellas lo necesitaban, más ahora que nunca. Lincoln sonrió y cerró los ojos fuertemente.
— Sí Lun… Quiero volver a casa...— Dijo él dejando escapar una pequeña lágrima de su ojo derecho.
Sus hermanas notaron eso y algo muy parecido a la tristeza se instaló en sus corazones. Si, su hermano estuvo muy alejado ese último tiempo, pero ellas también pudieron buscarlo, pudieron tratar de acercarse a él y hablarle. Comenzar a arreglar las cosas, hacer que la familia se reuniera. Pudieron haber resuelto eso hace años.
— Te estaremos esperando, con los brazos abiertos. — Dijo Lily.
— Como siempre, hermano. — Le dijo Luna, alegre, aunque algunas lágrimas corrían su maquillaje. — Siempre pudiste contar con nosotras
— Lo sé. — Lincoln dijo asintiendo con la cabeza a Luna. — Es solo que… Por primera vez en mucho tiempo me doy cuenta de que las necesitaba nuevamente en mi vida. — Confesó haciendo que Ronnie se verá igualmente impresionada por esas palabras. — Todo este tiempo me alejé de ustedes… Pensando qué así ustedes estarían mejor… Qué, sin mí ustedes estarían bien, pero hasta hoy me doy cuenta que ustedes también me necesitaban de regreso… Dios debo verme como un tonto. — Lincoln comentó limpiándose los ojos. — Es decir, no quería alejarme tanto, pero… Mi familia, mi trabajo, el club… Todo comenzó a alejarme de ustedes, y aunque no me arrepiento de lo que hice durante todo este tiempo… Sí me arrepiento de no haber. Recuperado nuestro tiempo perdido.
Las demás escucharon con mucha emoción subiéndole a cada una de ellas. Esas palabras dichas por ese hombre de cabello blanco las quería hacer sonreír y llorar al mismo tiempo.
Entonces Leni Lo miró y sonrió orgullosa de escucharle decir eso.
— Aún podemos recuperarlo hermanito. Loni te está esperando y Larsy también, podemos recuperar el tiempo perdido. Juntos. — Le dijo sonriéndole con mucha ternura.
— Y… Y ya que estamos en eso. ¿Por qué no hacemos que todas regresen? — Luna pregunto haciendo que sus hermanas y Lincoln la vieran. — Sí, ustedes saben. Reunir a la familia, que vengan Lori, Luan, Lucy, Lola y Lisa. Algo así como una reunión familiar Loud.
— ¡Eso sería genial! — Lily respondió alegremente. — Y… Y así los hijos de Lori también podrán convivir más con Lothric, Larsy y Luz. Eso sería perfecto.
Lo que ellas decían era tan hermoso. Volver a ver a la familia junta, que todos los primos se conocieran al fin, y pudieran compartir, que supiera quiénes son sus tías y tíos. Dejar atrás el cruel pasado y afrontar un hermoso y brillante futuro, junto a todas las personas que el amaba. Rayos, hasta reuniría a Ronnie Anne con Bobby.
Pero mientras más lo pensaba, más temores surgían. Muchas cosas podían salir mal, tal vez acabarán separando a la familia en vez de reunirla.
Pero estaba dispuesto a arriesgarse.
— Es una gran idea. — Dijo feliz. — ¿Qué esperamos? Debemos ponerla en práctica.
— Sí, pero. — Ronnie miró la hora. las 3:00 de la noche. — Ya es muy tarde, ya son las de la Noche.
— Rayos… ¿En serio es tan tarde? — Preguntó Lincoln mirando al reloj de pared para comprobarlo. — Rayos… Es cierto lo que dicen. El tiempo vuela cuando te diviertes.
— Sí y no creo que sea recomendable salir ahora… Menos con las pandillas de motociclistas. — Dijo causando un ligero escalofrío en Lincoln y en Luna los cuales se sintieron un poco asediados por sus vidas como motociclistas.
Lincoln por volver a recordar qué había vuelto a Sons y había engañado a su esposa de que no era así. Y Luna, era una Angel of death, y aunque estuviera en la casa de su hermano menor, aun así estaba en la casa de un Son. Y Los Angels y Sons tenían una historia demasiado turbia, no tanto que los Lambs of Satan, pero… Incluso con eso, incluso confiando completamente en su hermanito menor, ella no podía arriesgarse en contarle a él qué ella era una Angel of Death.
No sabía lo que Lincoln podía pensar sobre ellos, pero era mejor prevenir una discusión con él. No iba a arruinar una noche así de perfecta solo porque ambos tuvieran diferentes puntos de vista sobre sus clubes.
— Sí, Ronnie tiene razón. Quizás salir ahora no sea recomendable. — Lily apoyó a su cuñada sobre aquello. — Aunque… No sé si nos permitas quedarnos aquí Ronnie.
— Tonterías, las hermanas de mi Lincoln son más que bienvenidas a nuestro hogar. — Ella dijo con confianza sobre las demás. — Aunque… Solo tenemos un cuarto disponible, digamos algo así como un cuarto de huéspedes. Espero que no les moleste compartir cuarto.
— Je jeh, Ronnie, somos la familia Loud, nosotras vivíamos apretadas una con otra. — Lily comentó con un poco de gracia.
— Sí… Además de que muchas veces compartimos sólo un cuarto para dormir. — Leni agregó sonriente. — Incluso a veces, compartimos más que un cuarto je jeh.
— Chicas, si quieren ustedes compartan el cuarto. Yo con un sillón bien acolchado tengo más que suficiente. — Luna comentó tratando de alejar esos pensamientos anteriores de su mente.
— Lun, no. No te dejaría dormir en el sillón. — Lincoln comentó mirando con un poco de preocupación a su hermana.
— Tú tranquilo Linc, de todas formas, hace tiempo que encuentro un sillón más cómodo que una cama. — Comentó recordando algunas escenas junto con Ash.
— ¿Estás segura? Si quieres te puedo dar mi espacio de la cama. — Lincoln respondió haciendo qué Ronnie lo mirará por unos momentos al decir eso.
Lincoln se dio cuenta, y tosió un poco, avergonzado. No sabía qué podría pensar Ronnie Anne de su comentario y se puso rojo al pensar que quizás lo consideraría ofensivo.
— Lincoln, necesitas el espacio en la cama, estás herido. — Dijo Ronnie Anne.
— Sí, hermano, deja que yo duerma en el sofá. — Se rio Luna.— No es el peor lugar para dormir.
— No puedo dejar que ninguna de ustedes duerma ahí. — Dijo Lincoln, no quería que sus hermanas o Ronnie descansaran mal después de que ellas fueron a visitarlo.
Su corazón se sentía tan aliviado al verlas ahí. Una esperanza como ninguna otra cosa lo reconfortaba. Ya podía ver al resto de su familia ahí, compartiendo como en su juventud. Antes de que todo cambiara tanto.
— Hermano, yo dormiré en el sofá, te guste o no. — Dijo Luna de buen humor, y parecía empeñada en esa decisión.
— ¿Segura? — Preguntó Lincoln Mirando a Luna con pena, acto siguiente ella lo abrazó fuertemente manteniendo especial cuidado en su hombro.
— Ese ese el Lincoln que yo recuerdo, preocupándose de nosotras hasta el final. — Le dijo tranquilamente y con mucho cariño, Lincoln escuchó esas palabras atentamente y sonrió solo para abrazarla de vuelta. — Tranquilo Linky, te amo, tú me amas y eso es importante para mí, no creo que un sofá vaya a matarme, ¿o sí? — Dijo haciendo suspirar a su hermano.
— No...— Lincoln dijo sintiendo como Luna acariciaba su cabello albino.
— Entonces confía en mí, ¿Sí nene? — Luna le dijo mirándolo de frente, Lincoln quería decirle que no, que mejor le haría un espacio en alguna parte más que en un viejo sillón… Pero sería difícil hacer qué Luna cambiará de opinión.
Y más con tantos cuartos ocupados.
— Lun es que yo…
— Linc, por favor.— Luna lo reprendió gentilmente dándole un ligero golpe en la frente. — Confía en tu hermana mayor, ¿sí?
Por unos momentos se sintió otra vez como el niño aquel que Luna llevó a su primer concierto y lo volvió inolvidable. Recordó todos esos días donde ella casi rompía las paredes con el poder de su guitarra eléctrica. Recordó cuando sus propios consejos lo ayudaron a sobrevivir en la naturaleza. Recordó demasiadas cosas, momentos que en otros días lo hacían sufrir al recordar, pero que ahora lo llenaban de alegría. Recordó cuando era feliz con su familia.
Y aun sintiéndose como ese niño, le respondió.
— Está bien, Luna, confío en ti.
Y sus palabras la hicieron sonreír como pocas veces la había visto.
— Muy bien Nene, gracias. — Le respondió ella colocando un beso en la mejilla.
— Bueno, entonces, Leni Lily, vengan conmigo, les enseñaré el cuarto de huéspedes. — Ronnie pidió llamando la atención de las antes mencionadas. — Luna, espera unos momentos. ¿Sí? Voy a traerte unas cobijas y unas almohadas.
— Muy bien Ronnie. — Luna asintió con una sonrisa qué parecía estar tatuada en su rostro,
Mientras Ronnie guio a las otras dos chicas al cuarto de huéspedes, Lincoln suspiró cansado, pero lleno de paz interior, de esa que no había sentido en muchos años, parecía que había sido ayer cuando Luna y él parecían tener las mismas aficiones en el mundo del Rock y el Metal y luego en las Motocicletas.
En algún punto eso lo hacía sentirse bien, por lo que no dudó nuevamente abrazar a su hermana y juntar su cien con la de ella. Nuevamente parecía qué todo volvería a ser como antes.
Pocos Minutos Más Tarde…
Lincoln miraba al techo de su recámara, oscura y siendo alumbrado únicamente por los rayos de la bella luna, mientras escuchaba a los grillos cantar afuera, los autos ir y venir y algunos perros ladrando a la distancia, por alguna razón, no tenía sueño y suponía que era porque ya había tenido una larga siesta anteriormente…
Miró a su lado y vio a su esposa durmiendo profundamente, esa visión le traía tantas emociones a su corazón, despertar cada día con ella era un sueño hecho realidad. Y él en ese momento solo deseaba que ella pudiese tener un agradable sueño, mientras escuchaba su respiración relajada y constante. Le encantaba admitir que bajo los tenues rayos de la luz de luna ella se veía más hermosa que nunca, hasta que nuevamente recordó que debía hacer algo con la situación económica de ambos… Recordó el cheque de Bobby… Si Ronnie aún no había lavado ese pantalón debía sacarlo, antes de que el agua lo estropeara, ya tenía la explicación qué iba a darle el otro día, pero esta vez debía hacerla más creíble, sino ella empezaría a sospechar y eso traería malos resultados tanto para él como para el modo de vida que había estado disfrutando desde hace tiempo y el nuevo al que se estaba readaptando.
Se levantó de su cama con cuidado y se puso en marcha al cesto de ropa sucia de la cocina.
Encendió la luz, aunque en realidad no era necesario porque la luna emitía la suficiente luminosidad como para caminar por ahí, además prácticamente ya habían memorizado su casa. Pensaba nuevamente en la historia que iba a contarle a Ronnie Anne, debía aprenderla muy bien o si no ella lo descubriría y ese sería su fin. Era complicado, pero al fin podría llevar a Lucille de regreso a su casa.
Al ver el sofá, recordó entonces que Luna estaba durmiendo ahí y se apuró en apagar la ampolleta. No quería despertarla, debía estar agotada.
Lincoln entonces se acercó al cesto de ropa sucia a buscar su pantalón, esperaba que siguiera ahí, si es que Lily no lo lavó mientras hacía las tareas del hogar, no fue difícil de encontrar pues al parecer la lavandería no se había hecho durante esos dos días. Razones suficientes para encontrarlo casi en un abrir y cerrar de ojos, revisó en el bolsillo trasero y ahí seguía, algo maltratado y doblado, pero aún servía, había visto cheques ser aceptados por el banco del pueblo en peor estado que ese, aún lo podía usar.
Entonces caminó de vuelta a su cuarto para guardarlo en el cajón cerca de su lado de su cama… Hasta que sintió una briza helada proviniendo de la sala, al ver se dio cuenta que la puerta estaba entreabierta y al acercarse a la sala, se dio cuenta de que Luna no estaba ahí, solo un sillón cubierto de cobijas y almohadas. ¿Dónde estaba Luna?
Al acercarse a la puerta guardó el papel en uno de los cajones de la sala de estar, pudo oler el humo del tabaco al acercarse a la puerta y al abrir la vió sentada en su pórtico con un cigarro en la mano.
— ¿Lun? — Lincoln preguntó haciendo que ella se volteara a verlo de sorpresa.
— Ay rayos, Linc. ¿Qué haces despierto? — Luna preguntó un poco avergonzada de que la encontrará fumando.
— No podía dormir. ¿Y tú? — Lincoln preguntó acercándose a ella.
— Igual...— Luna respondió mirando a su hermano, él se había acostumbrado a dormir sin playera y con solo un pantalón pijama, por lo que vio su pecho al desnudo con sus tatuajes, uno le llamó poderosamente la atención, pues era un corazón en el mismo lado donde estaba el suyo con cicatrices que formaban unas letras que decían "Luz" — Te ves bien hermanito.
— Eh… Sí disculpa, no suelo dormir con playera. — Lincoln dijo tratando de cubrirse con sus brazos.
— Está bien hermanito, no es como si jamás te hubiera visto así antes.— Luna comentó de manera graciosa haciendo reír levemente a Lincoln.
— Je jeh sí. — Ella tenía razón, no era la primera vez que ella lo veía sin camiseta. Literalmente cuando iban a la playa o a la piscina lo veía así. Pero de todas formas pensaba que debía disculparse con ella, podrían incomodarle sus tatuajes y marcas..., sobre todo el tatuaje que demostraba su pertenencia al club. — Y veo que volviste a agarrar el vicio.
— Jeh, no sería la primera vez que me descubren fumando a escondidas. — Luna rio mientras le pasaba el cigarro a su hermano el cual aceptó colocándolo en sus labios para tomar una profunda bocanada de humo.
— ¿Y pasa algo? — Él preguntó dejando salir el humo de sus pulmones, para entonces devolverle el cigarro a su hermana.
— No ¿por qué? — Luna preguntó curiosa por la pregunta de su hermano.
— Usualmente yo cuando no puedo dormir salgo a fumar. — Lincoln contestó sentándose al lado de Luna. — O cuando necesito pensar y reflexionar… Un cigarro me hace más fácil entender mis pensamientos, además ayuda a relajarme.
— Sí… Supongo hermanito. — Luna respondió en un tono apagado y triste, algo que llamó poderosamente la atención de Lincoln.
— ¿Estás preocupada por algo? — Preguntó él mientras buscaba la mirada de su hermana. No era la pregunta más sutil del mundo, pero quería ayudarla si es que estaba al alcance de sus manos.
Luna se quedó unos momentos pensando, hasta que se le escapó un suspiro profundo al recordar a Tabby.
— No quiero hablar de ello Linky...— Dijo con cierto hilo de tristeza en su voz, Lincoln entonces se levantó, tomo sus llaves del llavero y cerró la puerta de su casa. Para entonces volver a sentarse junto a Luna.
— ¿Qué tienes? Anda puedes contar conmigo Lun. — Lincoln le dijo rodeándola con su brazo bueno.
— Sé que puedo Linc… Pero no es fácil… No es nada fácil. — Lun dijo recargando su cabeza en el hombro de su hermano. — Ay nene… ¿Como fue que todo se fue a la mierda? — Le preguntó aún con el mismo hilo de tristeza en su voz. Haciendo que Lincoln la viera con culpabilidad y pena.
— No lo sé Lun… A veces yo me pregunto lo mismo. — Lincoln dijo moviendo su brazo malo para agarrarse la cara de ese lado. — Supongo… Que fue culpa mía…
Luna inmediatamente miró a Lincoln, como si lo que acababa de decir activará un reflejo en ella, un reflejo automático. Se acercó unos pasos a él, y sin darse cuenta, retrocedió.
— No vuelvas a decir eso, Lincoln, jamás. — Dijo con seriedad, como si acabara de decir una blasfemia. — Tú no tuviste la culpa de la separación, Lincoln, jamás vuelvas a decir eso. Todas tuvimos la culpa, nosotras jamás nos dimos cuenta de la mierda que estaba pasando, tan encerradas en nuestros propios sueños asuntos que no supimos qué hacer cuando nos reventó en la cara. Tú no tuviste la culpa. Nosotras la tuvimos. Nosotras...
A medida que acababa de hablar, su voz se fue quebrando. Lincoln se sintió muy mal, Luna era una de las hermanas que más quería, y no soportaba verla a punto de llorar. La abrazó con cuidado y ella se aferró a él como si fuera un salvavidas.
— Luna, por favor, tranquila, no tuviste la culpa de nada. — Dijo él con tristeza.
— Linc… Ay maldita sea. — Luna se talló la cara con las manos mientras intentaba calmarse. — Solo, no digas que fue tu culpa, ¿ok? Esto fue mía. — Luna dijo igual de triste que antes. Entonces puso el cigarro en su boca y comenzó a tomar una gran calada de humo hasta llenar sus pulmones, el humo del tabaco en sus pulmones la relajaba mucho. — ¿Tú recuerdas a Tabby? — Le preguntó mirando al vació de la noche.
— Eh… Sí, la recuerdo. — Lincoln respondió convocando un par de escenas del pasado… Un par de ellas que no quería convocar. — ¿Qué tiene ella?
Esa pregunta la hizo cerrar los ojos con fuerza al recordar como sostenía su vientre en sus manos mientras la sangre corría a chorros.
— Casi la mataron hoy...— Le dijo tratando de no quebrarse nuevamente.
Al principio no lo pudo entender. Las palabras entraron y salieron por sus oídos sin que pudiera procesarlas bien.
— ¿Qué? — Preguntó sin querer creer lo que Luna decía.
— Casi la mataron. — Dijo ella, comenzando a llorar. — Está en coma..., no saben si volverá a caminar. Ni siquiera saben si volverá a despertar.
Y una vez dijo eso, comenzó a llorar, con una desesperación que él nunca había visto. y él mismo se habría puesto a llorar, no podía creer lo que ella decía. Tabby, la mejor amiga de su hermana, con quien él mismo tuvo una historia bastante curiosa.
Sonaba casi irreal lo que contaba Luna.
— ¿Cómo pasó? — Preguntó él, en cuanto pudo formular palabras. — ¿Quién lo hizo?
Ella lo miró a los ojos, como si pensara si sería buena idea decirle cómo pasaron las cosas.
— Unos malditos Psicópatas… Nos tirotearon mientras estábamos en un bar. — Luna le dijo ocultando sus nexos con Angels, aunque eso no hizo más que preocupar a Lincoln.
— Oye. — Lincoln la miró a los ojos buscando respuestas más seguras en ellos. — ¿Quiénes las atacaron? — Le preguntó seriamente mientras Luna se limpiaba las lágrimas. — ¿Fueron motociclistas? — Luna no pudo hacer más que asentir, Sons no atacaba bares sin razón, a menos que ella estuviera justo cuando una banda rival estaba presente en alguna. — ¿Fueron Angels? — Preguntó acercándose más para susurrarle. — ¿O Fueron Lambs? — Le preguntó causando un escalofrío. Algo a lo que ella asintió con la cabeza.
— Fueron Lambs… Ellos nos tirotearon.— Luna respondió por lo bajo, haciendo que Lincoln suspiró pesadamente.
— Ok… Y otra pregunta igual de importante. ¿Había alguna banda rival en la taberna donde ustedes estaban? ¿Estabas celebrando con tus amigas algo? Ya sabes, noche de chicas, estaban dando un concierto ¿o algo así? — Lincoln le seguía preguntando y poniendo un poco incómoda. — Dime Lun, porque… Si así fue… Lamento que haya sucedido así Lun… Pero, si te has estado juntando con Angels… O con alguna otra banda o club, te aconsejo que te alejes de ellos, No quiero que te acerques a los Angels y mucho menos a los Lambs, ¿Entiendes?
— Lo entiendo. — Susurró Luna, en un hilo de voz. Sabía que Lincoln iba a reaccionar así, hizo muy bien en no decirle que ella era una Angel of Death. De haberle contado habría causado un desastre, habría arruinado nuevamente lo que había logrado con su hermano.
— ¿Que estaban haciendo ahí? — Volviendo a preguntar Lincoln. Ella debió inventar una mentira rápidamente.
— Estábamos celebrando que una pudo salir de prisión. — Dijo distorsionando un poco la verdad. — Creo que había unos Angels en un rincón, y los Lambs querían dispararles a ellos.
Lincoln la miró por unos momentos y la abrazó con toda la fuerza que su único brazo le podía ofrecer.
— Lo lamento Lun. — Lincoln le dijo con pena por lo acontecido con su hermana. — Si hubiera algo que yo pudiera hacer…
— No Linc, no creo que haya forma de hacer nada...— Luna le dijo tristemente abrazando de regreso a su hermano.
— No… Lo digo en serio, si quieres que yo tome represalias lo haré. — Lincoln dijo de manera seria haciendo qué Luna abriera los ojos de manera curiosa e intrigada.
— Linc… No, no creo que puedas hacer eso. Ya estás fuera de Sons y… No me gustaría que echaras todo ese tiempo fuera a la basura. — Luna le dijo haciendo que Lincoln suspirara por esas mismas palabras… "¿Echar todo su tiempo con su familia a la basura?" Ya era un poco tarde para eso…. Demasiado tarde.
— Bueno… Eso, es otra cosa que debería comentarte...— Lincoln dijo apartándose unos momentos de ella para tallarse el lado derecho de su rostro.
El tiempo pareció congelarse en ese momento. Casi podía oír el funcionamiento de los relojes dentro de la casa, y el ruido de los insectos afuera casi parecía ensordecedor. Ella esperaba una respuesta que no estaba segura si quería oír, y el intentaba formular una respuesta que no la hiciera sentir horrible. Intentaba decidir entre hablar con la verdad o mentirle. Y realmente no sabía qué decir, ella estaba ya devastada por lo de Tabby.
Una mala palabra y echaría a perder su tan esperado reencuentro. Un paso en falso y tal vez no volvería a verla, jamás. No quería ponerse en la peor situación.
— Lincoln, no lo digas así. — Contestó preocupada. — ¿Que hiciste...? ¿No me digas que...?
— Shushhh. — Lincoln silenció rápidamente a su hermana antes de que terminara de formular esa pregunta. Miró a sus espaldas para ver si nadie más los escuchaba, esperaba qué Ronnie siguiera dormida, pues no quería que ella escuchara esas palabras de él. Tragó saliva pesadamente y volvió a ver a los ojos de Luna. — Lun… Yo. — Lincoln la miró y por unos momentos las palabras se atoraron en su garganta, no sabía cómo decírselo… O mínimo como decir un sí. Simplemente la miró y cerró los ojos fuertemente. — Sí… Volví al club…
Luna se quedó unos momentos en silencio y entonces miró a su hermano confundida.
— Espera… Yo creí que te había salido por tu familia. — Luna le dijo con confusión y curiosidad.
— Eh… Sí lo había hecho, pero...— Lincoln se acomodó en los escalones mientras pensaba. — Sucedieron… un par de cosas...— Dijo suspirando pesadamente.
— Oh Jesucristo...— Luna dijo con un poco de lástima, no sabía cómo tomar las palabras de su hermano. — Ronnie… ¿Ronnie lo sabe hermano?
— No… No sabe nada ella, ella cree que sigo en la tala de árboles y esas cosas. — Dijo él apenado por tener que decirle eso a Luna la cual lo miró con aún más tristeza e intriga.
— Dime algo, Lincoln, y dime solo la verdad. — Dijo con cierta ansiedad, casi arrastrando sus palabras. — ¿Cuándo te hirieron, estabas en ese puto tiroteo?
Lincoln miró a la carretera con esas palabras encajadas como un cuchillo en su mente, ser sincero y esperar lo peor… O Mentir y seguir alimentando la red de mentiras y engaños que había estado alimentando desde que nuevamente volvió al club.
Era difícil, como difícil era tener que decir las palabras correctas ahí y en ese momento. Si qué había arruinado la noche diciéndole eso justamente a ella.
Lincoln suspiró y la miró a los ojos.
— Lun… ¿Si te dijera que no, me creerías? — Lincoln preguntó de manera entre triste y seria.
— Depende. — Ella respondió aun sintiendo una pulsación de enfado, tristeza y dolor proveniente de su interior.
— ¿De qué? — Lincoln preguntó sintiendo un nudo enorme en la garganta.
— De qué realmente eso sea la verdad. — Luna replicó con todo lo anterior y con nervios de la respuesta de su hermano, decir la verdad o decir una mentira… Y por la respuesta de Luna, ella sabría si llegaba a mentir.
— Sí...— Lincoln respondió simplemente ladeando la cabeza aceptando su decisión más nefasta. — Estuve ahí…
— Maldición Linc...— Luna miró a la carretera pensando en lo que Lincoln le había dicho, pero aun cuando se sentía triste y aterrada por lo que su hermano le había dicho… Lo entendía, lo entendía completamente.
Ella misma se había sido tentada a abandonar asuntos importantes de su familia solo por apoyar a Angels. Más ese día, quería llorar, pero no tenía las ganas, solo se sentía mal por qué su hermano hubiera vuelto a ese mundo tan violento.
— ¿No vas a decirme qué soy un mal hermano? ¿O una mierda como papá? Como Lori y Lynn. — Lincoln le preguntó confundido por aquella respuesta.
— No… Solo… Solo me gustaría saber ¿por qué volviste hermanito? Digo tenías todo esto aquí, tu familia, una vida estable. ¿Por qué dejar todo eso por el club? — Luna le preguntó de manera sorpresiva qué de la forma que quería y ella sabía qué sabía su propia respuesta, pero le daba miedo afrontarla… Más que escucharla de su hermano.
— Luna, tienes que tener en claro que yo amo a Ronnie como a nadie en el mundo. — Comenzó diciendo él. — Y ella no tiene ninguna culpa. El problema fue que no me sentía feliz. No me malinterpretes, disfrutaba con volver a casa y verla junto a Luz, pero el trabajo me tenía harto. Necesitaba mi motocicleta otra vez. Necesitaba ser libre.
Ella lo miró, furiosa por haber tomado esa decisión, pero aún más enojada por entender el motivo que lo llevó a tomarla.
— Ay Hermano...— Luna dijo de manera triste y decepcionada, no solo por él sino por ella, una madre Motoquera qué había preferido ir a una reunión donde vio a Warren y a Jimmy morir, y casi veía morir a Tabby, en lugar de quedarse en casa con Larsy y Ashley. — No sé qué decirte la verdad...— Luna dijo volviendo a fumar.
— Quizás que soy un mal padre…— Lincoln dijo sintiéndose como mierda al decir eso.
— No, no lo eres… Luz te ama, yo lo he visto. — Luna respondió con nostalgia en su voz.
— Pero la puse en peligro, un buen padre no pone a sus hijos en peligro, él los debería de proteger con su propia vida. — Lincoln dijo de una forma aún más triste.
— Sí… Pero los hay peores, esa niña te ama incondicionalmente. Puede que la hayas puesto en peligro… Pero no es como que tu la despreciarás y la pusieras en peligro solo por tener "mala suerte" … ¿O sí? — Comentó ella Haciendo que él la viera sorprendido, y aún más recordando eso qué había pasado hace tantos años. — Ella realmente te ama Linc, y no creo que la hayas puesto en medio del tiroteo, si fueras un mal padre lo habrías hecho hasta con ganas de que la hirieran, pero no. Y si en realidad fueses un mal padre, ella te odiaría, pero esa preciosa niña te adora hermanito. Tú no eres un mal padre… Solo… Tomaste una mala decisión.
No se sentía merecedor de la comprensión de Luna. Casi había herido a Luz, eso no lo hace un buen padre. No quería pensar en qué habría pasado si esa bala hubiese impactado en el hombro de Luz. Él habría perdido la cabeza, ella era su mayor tesoro, y pudieron herirla esa noche cruel.
— He tomado ya demasiadas malas decisiones. — Dijo el apartando la mirada, hacia el pasto iluminado tenuemente por las luces de su casa. — Mi familia merece algo mucho mejor.
— Sí, ¿pero en serio crees que ellas quieren tener algo más? — Luna le preguntó mirándolo a los ojos. — ¿En serio crees que a Ronnie le gustaría casarse con alguien más? ¿O Luz? Te ¿crees qué ella querría tener a otra persona para decirle papá? — Luna le dijo causando el efecto de una puñalada en el pecho a Lincoln.
— No...— Dijo derramando un par de lágrimas.
— Ahí tienes tu respuesta hermanito. Ellas no quieren algo mejor, te quieren a ti. — Luna dijo, sintiendo que esas palabras no iban dirigidas a él, sino a ella. — Ellas te necesitan a ti… Yo te necesito a ti. — Luna dijo arrugando su rostro para abrazar fuertemente a su hermanito y entregarse completamente a las lágrimas. — Te necesitamos Linky… Todas te necesitamos.
Lincoln sintió que el abrazo le quemaba por dentro haciéndolo sangrar.
— Perdón… Perdóname Lun…— Le dijo abrazándola con su único brazo bueno. — No quise hacerte llorar.
— Ya… Ya… Está bien, perdona también a esta estúpida hermana mayor… Que no supo escuchar tus gritos de auxilio cuando lo necesitaste. Perdón por haber llegado tan tarde nene, no fue mi intención. — Luna le dijo sintiendo nuevamente como sus lágrimas caían de sus mejillas al hombro de Lincoln.
— No te disculpes, por favor no lo hagas nunca, Luna. — Pidió Lincoln. — Tú no quisiste hacerme ningún daño. Y saber que tú, Leni y Lily me apoyan..., eso me anima como no te imaginas, Luna.
Ella sonrió, pero aun con mucha tristeza. Recordaba los mejores momentos con Lincoln y a la vez los peores, y en esos ella sentía como la mayor culpable.
— Nadie va a querer cambiarte, Lincoln, no hay nadie mejor que tú. — Dijo ella sonriendo ya más calmada.
— Je jeh...— Lincoln rio por lo bajo, entonces se separó de su hermana para verla de nuevo. — Supongo que ese viejo Lincoln del que hablan sigue dentro de mí… Aunque muy oculto. — Dijo haciendo qué ella será por eso.
— Je jeh, sí, sigue ahí, detrás de todos esos tatuajes y apariencia ruda. — Le dijo ella sonriéndole tranquilamente.
— Sí... — Lincoln respondió mirándose.
— No te preocupes, yo también tengo los míos. Mira por ejemplo este de aquí. — Luna dijo mostrándole su brazo derecho donde tenía una bola de billar en llamas. — Este me lo hice hace algunos años, cuando apenas descubría el mundo.
— Oh, genial. — Lincoln entonces le mostró su hombro donde tenía la imagen de un Cráneo en maldito. — Este yo me lo hice un año después de haber obtenido mis parches de Sons, fue como una revelación después de que Sons se volviera parte de mi vida.
— Jeh, lo puedo ver claramente. — Le dijo Luna Mostrándole la parte de su antebrazo donde tenía las letras que formaban la palabra de "Cowgirls From Hell." — Este era el nombre de mi vieja banda. Lo hice cuando empezábamos a tocar en bares y plazas, ya sabes, empezar haciendo cosas así para hacernos conocidas, Tabby, yo y… Bueno… Sam, pero después, simplemente nos congelamos después de que ella nos abandonará.
Lincoln recordó por un momento a Sam, la vieja novia de su hermana. Se acordaba del momento en que al fin Luna reunió el valor necesario para dejarle una nota y así iniciar su noviazgo. Siempre pensó que estarían juntas para siempre porque proyectaban esa imagen, como él junto a Ronnie.
Quería hacerle una pregunta, pero no estaba segura sobre si decirla. Aunque, después de revelar su mayor secreto, eso no sería nada. Así que prefirió arriesgarse.
— Luna, ¿puedo hacerte una pregunta? — Dijo él, intentando pensar muy bien sus palabras para no hacer que la situación saliera de control.
— Claro, Linc. — Dijo ella, sonriendo, y eso le dio la confianza suficiente para preguntar.
— ¿Qué pasó con Sam? — Dijo al fin. — Si es muy personal, no me respondas, es solo que me sorprendió saber que se separaron.
Ella desvió la mirada hacia la carretera por unos segundos mientras pensaba la respuesta a esa pregunta, miles de veces ella se hizo esa misma pregunta en el pasado, pero nada podía responderte con total seguridad. Ella simplemente tomó una bocanada de su cigarro y dejó salir el humo con pesadez.
— Lo mismo que al padre de mi hija...— Luna respondió suspirando pesadamente. — En pocas palabras… Desapareció, no dijo a donde iría ni cuando, simplemente se marchó sin decir nada.
Lincoln Miró a su hermana con lástima y pena de escuchar eso, él creía que Sam y Luna se complementaban la una a la otra, qué la habría hecho abandonarla a ella, a su banda y a todo.
— Lo lamento Lun. — Lincoln le dijo apoyando una de sus manos en la espalda de su hermana.
— No, no lo hagas Linc. Creeme, después de cierto tiempo esas cosas dejaron de dolerme, aunque… Lamentablemente al principio traté de aliviarlo con alcohol, drogas y pues… Sexo. — Ella le dijo simplemente y sin dar tantas vueltas al asunto, tal como todo se había vuelto para ella. Volvió a sonreír. — Déjame adivinar. — Luna entonces le tocó el pecho justo donde estaba su corazón. — Ese te lo hiciste cuando Luz nació, ¿Verdad?
— Sí… O bueno un par de semanas después que ella naciera. — Lincoln respondió tocándose el pecho. — Un símbolo de que siempre estará en mi corazón y por lo que había estado luchando para convertirme en el mejor padre para ella...— Le dijo haciendo que ella sonreirá y acto siguiente, Luna se levantará discretamente su playera de Misfits para mostrarle su vientre con una guitarra envuelta en llamas y en un listón con las palabras grabadas de "Larsy"
— Supongo que pensamos igual. — Le dijo ella con una sonrisa alegre al mostrarle aquél tatuaje. — Tu concepto de que ella siempre estaría en tu corazón es bueno hermano, pero yo me hice este para recordar siempre esos 9 meses de espera que la tuve dentro de mí.
— Supongo que… Como padres, siempre tendremos una parte de nuestros hijos en nosotros, ¿no?— Comentó él resintiendo otra marca permanente que se encontraba justamente en el mismo tatuaje de su pecho, pero discretamente ubicado, hecho no de cicatrices, sino de venas y arterias que discretamente formaban el nombre de "Lothric."
Ella se rio un poco, y se bajo la playera pero luego mantuvo su mano en su vientre. Parecía recordar algo, quizás una anécdota durante su embarazo. Lincoln quería imaginar que conoció a su nueva novia en ese momento de su vida, no podía evitar sonreír al pensar en su hermana sosteniendo a una bebé en brazos, como la había visto con Lily y sus otras hermanas menores.
Cada vez le parecía mejor la idea de acercarse a sus sobrinos al fin.
— ¿Realmente crees que Larsy querrá verme? — Preguntó él, aunque más bien era una reflexión. Al único que le causaba muchas dudas de ver era a Lothric.
— Ya te dije miles de veces que sí. — Dijo ella riendo. — Y Lothric igual desea verte. — Al pronunciar esas palabras recordó el dibujo que había visto anteriormente en el cuarto del chico.
— Supongo...— Lincoln dijo casi susurrando, haciendo que Luna lo miró con extrañeza.
— ¿Pasa algo Linc? — Luna le preguntó de manera extraña al ver como él nuevamente se veía algo apagado. Quería preguntarle algo más, algo acerca de esa imagen que había visto en la casa Loud, Pero no tenía las palabras exactas para terminar de formular esa pregunta.
— No...— Lincoln dijo dirigiendo su mirada a la luna en el cielo. — Tan solo… Tan solo estaba pensando en algo...— Le dijo simplemente mientras suspiraba.
— Oye Linc. — Luna sintió un extraño nudo en la garganta, tenía las palabras en la punta de su lengua, pero no sabía cómo pronunciarlas, no podía decirlo, aunque ella quisiera… Entonces tomó una calada de humo y suspiró. — Linc… Tú… Tú alguna vez, tú…. eh…
— ¿Sí Lun? ¿Qué sucede? — Preguntó él mirando de manera extraña a su hermana, no entendía qué quería decirle. Parecía que ella trataba de preguntarle algo, pero no sabía formular su pregunta de manera correcta. Y Lincoln creía saber lo qué preguntaría, pero esperó a ver qué era lo que ella debía decir en esos mismos instantes.
Ella quiso hacer la pregunta que tanto había pensado en hacer, pero temía herir a Lincoln si lo hacía. Lo que menos quería ahora era ofender a su hermano.
Pero una oportunidad así jamás volvería a darse, debía aprovechar ahora que podía preguntarle de todo a Lincoln, sin problemas.
Bueno, había uno. Fácilmente podrían arruinarse tanto las cosas, al punto de él no le volviera a dirigir la palabra nunca más en su vida.
Pero debía arriesgarse.
— ¿Alguna vez hablaste con Lothric? — Luna preguntó de manera tímida, no era la pregunta qué quería hacer, pero era lo más acercado qué pudo formular.
Y ante eso Lincoln se quedó pensativo. No emitió sonido alguno, pues entre pensamientos y pensamientos parecía que su cuerpo había abandonado cualquier sonido, incluso parecía que su respiración se había pausado. ¿Hablar con él? Si la primera vez que lo vio apenas era un bebé y lo había visto cuando Leni lo llevó un día al parque, y la segunda vez fue el día de su boda, cuando él y Ronnie se iban a casar, no debía tener menos d años ya en esos tiempos. Un par de veces cuando visitaba la casa Loud, pero nunca se dirigieron la palabra.
Y la última vez ambos se vieron, pero no se dijeron nada, quería hablar con ese muchacho… Con su hijo, pero. Aun así no sabía qué decirle a él, justamente a él.
— No… Jamás he hablado con él en realidad...— Lincoln respondió mirando de reojo a Luna.
— Pero… Quieres hacerlo, ¿verdad?
— No tienes ni idea...— Dijo casi susurrándole a su hermana.
— Y… ¿por qué no lo has hecho aún? — Esa pregunta era la más acertada que ninguna de sus hermanas había hecho en toda su vida. ¿Por qué durante tanto tiempo, él y Lothric jamás había hablado? Ni siquiera cuando él era un pequeño qué no entendía el significado de las palabras.
Esa pregunta lo puso literalmente contra la pared. Podría repetir la mentira que le dijo a Lori, seguramente Luna la creería, pero no quería mentirle después de haberse sincerado tanto. Quizás debía decir la mitad de la verdad, o menos.
— Luna, me da miedo... — Comenzó a decir él. — Me da miedo que él me rechace. Que no quiera hablar conmigo por mi pasado motero. No quiero que al verme me desprecie.
Eso era en parte verdad, pero no era la principal razón por la que no iba a hablar con él.
— Sí… Eso puedo entenderlo... — Luna dijo terminando su cigarro. — Yo creo… Que, si mi hija supiera lo que yo soy, se aterraría de mí. — Luna dijo con un cierto rastro de tristeza en su voz, mientras exhalaba el humo de sus pulmones. Esa última oración llamó la atención de Lincoln, ¿A qué se refería? — ¿Sabes? Después de haber pensado un poco eso, me doy cuenta de qué tenías tus razones, Lothric es un buen muchacho, puro, auténtico. Sacó todo lo bueno de su mamá. — Luna comentó haciendo sentir nervioso a Lincoln.
— Sí lo es...— Lincoln respondió en voz baja. — Todas me dicen lo mismo. Y yo lo creo, es un gran chico.
— No me imagino quien fue el bastardo qué la abandonó… El pobre chico, creció sin su padre, no digo que mi hija no haya crecido sin uno, pero tenía a Ashley, Tabby y a Fran conmigo, siempre tuvo a alguien que la cuidaba siempre… Pero Leni, hizo todo el trabajo de mamá sola, incluso con nuestra ayuda y de nuestras hermanas ella logró hacer todo un trabajo sola. — Luna dijo recargando su cabeza en el hombro de su hermano. — ¿Recuerdas qué te dije que había padres peores? Pues ese hijo de puta qué abandonó a Leni lo es. — Le dijo haciendo que Lincoln resintiera esas palabras en el fondo de su corazón. Sí qué él lo era, era una mierda como papá.
— Sí… Lo es… Es un maldito bastardo... — Lincoln dijo de manera fría, por qué si lo decía de la manera que lo sentía ella comenzaría a sospechar, y respuestas era lo único que ya no tenía para ofrecer.
— Si lo tuviera enfrente le daría una buena paliza. — Dijo ella. — Es que, te entiendo que me dejen a mí, o que dejen a Lynn o a Lola, ¿pero Leni? Es la más noble, linda, comprensiva, bella y fiel en todos los sentidos. De todas nosotras, ella era la única que no merecía ser abandonada así, tenía que ser un auténtico imbécil para abandonarla.
Y vaya que lo era. Era tan imbécil que nuevamente estaban abandonando todo lo que consiguió con tanto esfuerzo, por volver a su antiguo club.
Y no se arrepentía.
— Si, era un total imbécil. — Murmuró Lincoln, y pensó que esa bala en su hombro estaba algo merecida
— Sí que lo es. — Luna recalcó bostezando larga y pesadamente, denotando que el sueño ya la había alcanzado. Luna se estiró por unos momentos por aquél reflejo semiautomático del cuerpo y miró a su hermano a su lado. — ¿Por qué no vamos a dormir? Ya debe ser muy tarde y mañana hay muchas cosas por hacer.
— Sí… Pensaba lo mismo Lun. — Lincoln respondió tallándose los ojos sintiendo también el cansancio qué lo comenzaba a agobiar. — Vamos entonces... — Le dijo tomando las llaves de su pantalón pijama para abrir la puerta de su hogar y dirigirse ambos a donde se suponía que iban a pasar la noche.
Lincoln dejó pasar a Luna la cual se dirigió directo al sillón donde se arropó con las mantas que se encontraban ahí desplegadas en el sillón. Mientras qué Lincoln discretamente sacaba el cheque del mueble donde lo había colocado para guardárselo en el pantalón, algo qué Luna notó curiosa.
— Hermanito. ¿Qué es eso? — Ella preguntó con auténtica curiosidad por lo que Lincoln había sacado de ahí y se había guardado de manera extraña.
— Oh, eh… No, no es nada Lun, es solo una cosa que estaba guardando. — Lincoln contestó de manera casual, aunque eso no terminó de convencerla del todo.
— Oh. ¿Y qué es si pudiera saber? — Ella volvió a preguntar haciendo que Lincoln la mirará con duda, entonces se acercó a ella y la miró a los ojos.
— Es… El dinero que iba a usar para pagar el Doctorado de Ronn. — Lincoln contestó sacando una sonrisa en el rostro de Luna.
— Bueno, pues úsalo con sabiduría, ¿sí nene? — Ella le dijo con buena fé y afecto, por lo que Lincoln asintió con la cabeza.
— Por supuesto Lun, buenas noches. — Lincoln le dijo para colocarle un beso en la mejilla a Luna, la cual respondió tomándolo del rostro para colocarle uno de igual forma en la frente.
— Buenas noches hermanito, descansa. Cuídate mucho y… Te quiero, mucho, mucho.
— Yo también te quiero, Luna — Dijo él, sintiendo que debió decir esas palabras hace mucho, mucho tiempo. — Te quiero tanto. — Algo extraño se revolvió dentro de él, como si al separarse de Luna no volvería a verla. Casi quería llorar, quería decirle lo importante que ella era para él, lo importante que eran todas sus hermanas. Quería decirle que deseaba volver a verlas juntas, que no quería estar más tiempo separada de ellas. Quería volver a la Casa Loud, arreglar todo lo que había pasado, ser feliz nuevamente con ellas. Una familia otra.
Y temía que eso se quedara en un simple sueño. Que al final algo le pasara a él o a alguna de sus hermanas. Que no pudieran estar juntos jamás.
— Por favor, cuídate, cuídate mucho. — Dijo él, casi sin darse cuenta.
— No te preocupes nene… Siempre me cuidaré. Tú también cuídate mucho, ¿sí? — Ella le pidió sonriéndole a su hermano menor. Lincoln entonces se dio media vuelta y caminó hacia las escaleras con una sonrisa en el rostro. Una sonrisa tranquila y llena de confianza.
"Ambos sabemos cómo terminará esto… Ambos sabemos el desenlace de nuestra historia. Entre enemigos no existe más que el odio, entre hermanos solo existen dos caminos.
El Odio y el Amor.
Pero temo que el final de nuestra historia tiene solo un camino.
Al final uno de los dos asesinara al otro… Y de eso ya no habrá vuelta atrás.
¿Pero quién será el que sostenga el corazón del otro en su mano? ¿Tú? ¿O yo?"
Lincoln entonces miró a sus espaldas lleno de confusión y dudas, algo le había dado un escalofrío y al voltear su mirada ahí seguía Luna.
la cual lo miró preocupada.
— ¿Qué sucede Hermano? — Ella preguntó curiosa al ver como él se había detenido a medio camino solo para voltear a verla.
— Eh… No nada… Creí haber escuchado algo...— Lincoln dijo confuso y extrañado por esa sensación que había tenido minutos antes.
— Creo que estás agotado. — Le dijo ella. — Sube a dormir, hermanito, y descansa.
— Tú también, descansa Luna. — Dijo él despidiéndose.
Subió lentamente las escaleras. Si pudiera, se quedaría dos días con sus noches hablando con Luna, pero no podía. Tal vez era cierto lo que ella dijo y necesitaba descansar, porque sus pensamientos se estaban volviendo demasiado oscuros. No era para menos, tomando en cuenta que había estado muy tenso en la conversación, siempre con el pensamiento de que Luna podría rechazarlo o gritarle.
Lo mejor era subir junto a su querida Ronnie y dormir. Cuando inevitablemente le contara eso a Ronnie, ella no sería como Luna. ella no lo comprendería. Y eso era lo que le causaba más temor.
Que su esposa se negaría a escuchar sus razones y se marcharía.
Finalmente terminó de subir las escaleras, Lincoln miró hacia adelante y suspiro, luego de eso caminó poco a poco a su cuarto, necesitaba descansar. Necesitaba poner sus pensamientos en orden y tomarse un momento para relajarse y descansar junto a su amada esposa, la cual esperaba que estuviera dormida y no se hubiera despertado para sentir su ausencia. Entonces sintió que alguien lo miraba por el pasillo. Volteó su mirada y no vió a nadie en la oscuridad. Esperó a que sus ojos se adaptarán nuevamente a la oscuridad.
Y vió una silueta que lo miraba al marco de la puerta, del cuarto de de Huéspedes…
Una silueta que era bañada por la suave luz de la luna.
La miró como en el pasado lo hizo… Tan cerca, pero al mismo tiempo tan lejos, como tantos años se dijo. Lincoln la siguió viendo durante unos momentos…
En silencio, él no dijo nada y ella tampoco, solo un pequeño gesto de despedida…
Y la noche finalmente se cerró en la Casa de Loud Santiago…
Horas antes en la casa Loud...
Lothric se encontraba arreglando su cuarto para darle un espacio a una bolsa de dormir, para que su pequeña prima durmiera en su cama.
Parecía que ni su tía Luna y ni su mamá llegarían a casa esa noche.
Por lo que la mejor opción para su pequeña prima era cederle su cama. La pequeña se veía muy confundida, y él mismo no entendía mucho de lo que estaba pasando. Algo importante debió pasar en casa de Lincoln Loud para que ambas se quedaran allá.
Se detuvo instantáneamente al pensar en la casa de su padre. Larsy continuó con lo suyo.
— ¿Por qué tarda tanto mi mamá y tía Leni? — Se preguntó ella, mirando el cuarto de su primo. — No me molesta quedarme aquí, pero me preocupa que no lleguen. ¿Y… y si les pasó algo?
Había algo de temor en sus palabras, temor que el necesitaba disipar.
— No te preocupes, Larsy, ellas deben estar bien.
— Es que no me gusta cuando mi mamá llega tarde a casa...— Larsy dijo abrazando la almohada, haciendo que Lothric la viera con preocupación, no le gustaba verla así de decaída. — ¿Y sí… ¿Y si un policía malo le hizo algo?
Lothric miró a su prima con curiosidad. ¿Un policía? Según él ellos eran quienes mantenían la paz en el pueblo, pero que ella le dijera que ellos eran los malos lo hizo arquear una de sus cejas.
— ¿Un policía? Lars, creo que te confundes, los policías son los buenos. — Lothric comentó sentándose sobre la bolsa de dormir.
— No es cierto, los policías son malos, ellos encerraron a mi mamá el otro día y no la dejaron salir. — Larsy respondió con un rastro de tristeza en su voz y desviando la mirada.
— Eh... — Lothric la miró intrigado por esas palabras. Pero prefirió mantener silencio, sabía qué su tía Luna estaba metida en una banda de motoqueros, pero no sabía qué ella también estaba en cosas ilegales, entonces se acercó a su prima para verla bien a los ojos. — Oye pequeña Lars, ¿quieres hablar al respecto de eso? — Preguntó haciendo que ella desviará aún más la mirada.
— No... — Dijo la pequeña abrazando aún más la mirada, entonces Lothric subió a su propia cama para rodearla con su brazo.
— Está bien. — Dijo él abrazándola fuertemente. — Entonces no hablemos de ello, mejor hablemos de… De esa música qué te gusta, ¿Sí? Ya sabes, Metallica, Megadeth, Slayer.
El rostro de la pequeña se iluminó al oír las palabras de Lothric. Su primo la conocía mejor que bien, sabía perfectamente como reanimarla.
— ¡Sí! ¡Sí! — Gritó ella abandonando su tristeza. — Me encanta Master of Puppets, ¿y a ti? ¿Conoces a Metallica?
— Puedo ponerla de inmediato, Larsy. — Dijo él alegre sacando su teléfono. — ¿Cómo conociste a esa banda?
— Por mamá, ella siempre escucha bandas geniales. — Dijo ella feliz. — Y pronto su banda va a ser tan famosa como todas las que nos gustan.
— Espero que sí Lars. — Lothric respondió sacando su celular para buscar el disco de Master of Puppets que tenía en su celular, la música le encantaba, le ayudaba a concentrarse en sus dibujos, y junto a ese disco tenía el: … And Justice is for All, Ride the Lightning, Black Album, St. Anger, Death Magnetic y el ultimo qué la Banda había sacado; Hardwired to Self-Destruct.
— Sí, mi mami va a ser La mejor, yo lo sé. Y esos policías malos ya no la volverán a atrapar o a molestar. — Larsy dijo con emoción mientras Lothric reproducía el disco. — Sí esa me gusta mucho. — Dijo ella tomando el celular de Lothric, mientras reproducía la canción de Battery.
— Lo sé. — Dijo el muchacho mientras su pequeña prima sonreía al escuchar las primeras notas de la canción.
— Gracias primo, te quiero mucho. — Larsy dijo mientras sonreía ampliamente. Haciendo que el chico Lothric sonreirá por esas palabras de igual forma, acto siguiente la abrazó fuertemente mientras ambos escuchaban Battery.
Por unos momentos simplemente escucharon la canción. Aunque Lothric habría preferido ponerla en una radio con un audio poderoso, bastaba con su teléfono por ahora.
La Casa Loud parecía desprovista de sonidos, él sabía que Lana no tardaría en llegar, y sus abuelos estaban abajo, preparando la cena.
Y entonces, Larsy se detuvo a mirar los dibujos de su primo. Le encantaba como dibujaba, tenía un talento grandioso, pero había un dibujo que la intrigaba bastante.
— ¿Quién es él? — Preguntó señalando un dibujo en donde se veía a un hombre de mirada triste.
Lothric miró el retrato por unos segundos, segundos que pasaron como horas mientras él recordaba ese momento exacto en el que vio a su padre por última vez, antes lo había visto cuando apenas era un niño pequeño, pero nunca lo vio más que como su tío, como aquel hombre ausente y como el hermano menor de su mamá.
Pero cuando ella le contó la horrible verdad detrás de su nacimiento y de la identidad de su verdadero padre… Ese último encuentro fue diferente completamente.
Ese hombre… Había dejado de tener el significado de antes, para convertirse en su padre.
El padre ausente con el que él siempre soñó, el padre ausente qué había creído que había abandonado a su madre por no quererla realmente. El padre que él creía que había sido un hombre despreciable, pero fue todo lo contrario.
Un hombre respetado, alguien muy querido por su Club y por su propia madre, ella contaba sobre él como si fuese el amor de su vida, alguien quien ella amaba y que él había correspondido a su amor.
Pero lo único que lo hizo abandonar a su santa madre fue él, su hijo, la desgracia encarnada en un error genético. En una relación inapropiada entre hermanos, así se sentía él, así se veía él, en el error genético que hizo que su padre abandonara a su madre.
— Pues… Él… Él es el hermano de mi mamá...— Lothric dijo sintiéndose un poco triste por decir eso.
— Ohhh, ¡Ahhh es cierto! — Larsy dijo recordando lo que su mamá le había dicho en la tarde. — Mami me dijo que teníamos un tío, espero conocerlo pronto. Pero… ¿por qué se ve triste Loni? — Preguntó al ver la expresión de los ojos del hombre.
— Porque una vez lo vi así. — Dijo él con sinceridad. Fue aquella vez cuando fue a buscar a Luz, la hija que no lo avergonzaba, la que sí eligió tener.
Vio su rostro, y aunque estaba muy oscuro y bastante lejos, le pareció ver su rostro con muchísima claridad, y lo vio lleno de tristeza. Tal vez dolor.
— ¿Ya lo viste? — Preguntó su prima interesada. — ¿Cuándo fue? ¿Yo no lo he visto nunca, por qué crees que estaría triste? ¿Le habrá pasado algo?
— No lo creo. — Respondió automáticamente Lothric. No se le ocurría que podría hacerle daño a Lincoln Loud, respetado por los Sons of Anarchy.
Creía que él no podía ser herido con facilidad, que la única forma de herir a Lincoln Loud sería hacerle algo muy fuerte, pero ¿qué sería más fuerte? ¿Quién sería tan fuerte como para herir a ese hombre? ¿O qué sería aquello qué le traería tanta tristeza a su ser?
Aunque quizás esa no era una mirada de tristeza, quizás era una mirada de decepción por él, su hijo.
— Oye primo Loni. — Larsy lo miró con curiosidad. — Creo que haces muy lindos dibujos. — Larsy dijo tomando el retrato de Lincoln. — ¿Algún día podrías dibujarme a mí? — Ella preguntó sonriente a lo que Lothric también sonrió colocando un beso en la frente a su pequeña prima.
— Por Supuesto Lars. — Le dijo tratando de ignorar esos pensamientos que asediaban su mente.
Ya tenía en claro que él era una decepción para su padre, pero haría hasta lo imposible para que él no lo viera de nuevo así, sino que lo viera con orgullo, que algún día su padre le dijera que él era su mayor orgullo, o así creía que finalmente se sentiría completo. Hasta ese punto, solo quería no sentirse como una decepción para su padre. Hasta que en esos momentos la puerta del cuarto se abrió de ahí se vio una silueta ennegrecida, aunque segundos después se aclaró al caminar a la luz.
Era su Tía Lucy, la cual usaba una diadema que le ayudaba a mantener su cabello arreglado, con una blusa de color blanco y una falda larga de color negro, daba la impresión de ser una agente de negocios o empresarial, aunque nada más alejado de la verdad, era editora en una empresa de Libros.
— Hola Lothric. — Ella le dijo en un tono casi susurrante aunque ella estaba sonriendo de manera leve a su sobrino, hasta que dirigió su mirada a su pequeña sobrina. — Oh, Larsy. Estás aquí. — Lucy comentó con una alegría que no se notaba en su expresión, pero sí en sus palabras.
— ¡Tía Lucy! — Larsy se levantó de la cama para ir a abrazar a su tía.
— Qué bien qué te veo Larsy, hacía ya tanto tiempo qué nuestros caminos se habían cruzado. — Lucy comentó acariciando el cabello de su sobrina. — ¿Está tu madre aquí?
Lothric no sabía muy bien cómo reaccionar con su tía Lucy. Le caía bien, pero a veces lo asustaba cuando aparecía súbitamente, y en varios otros aspectos era un total misterio para él. Había tratado de leer sus libros, y aunque algunos eran de terror y le gustaban, otros le parecían muy raros, como los que trataban sobre vampiros. Siendo justo, no eran como esas películas de vampiros que le daban vergüenza ajena.
— Mi mamá no se encuentra ahora mismo. — Dijo Larsy. — Fue a ver a mi tío Lincoln y no ha vuelto. Tal vez se quedó a dormir allá.
— ¿Fue a ver a Lincoln? — Preguntó Lucy, y Lothric no sabía si sentía sorpresa o curiosidad.
— Si. Mamá se fue hace horas y Tía Luna también. ¿Quién sabe qué habrá sucedido? — Lothric respondió haciendo que Lucy lo mirará por unos segundos mientras pensaba, pero entonces simplemente se relajó, se separó unos momentos de Larsy y se quitó sus tacones.
— Suspiro… Bueno, conociendo a mis hermanas ellas se quedaron hablando con Lincoln hasta tarde. Lo que significa que probablemente aún siguen charlando… Más ahora que nuestro hermano ha estado un buen tiempo ausente. — Les dijo a sus sobrinos mientras avanzaba al cuarto de Lynn y suyo. — Ah… otra cosa Lothric, ¿está Lynn en casa? — Preguntó viendo a su sobrino dando una ligera mirada sobre su hombro.
— Eh… No, o no recuerdo. Creo que salió. — El muchacho respondió mientras su tía volvía a devolver su mirada a la puerta de su viejo cuarto.
— Bien, gracias Lothric. — Le dijo ella simplemente mientras abría la puerta de su antiguo cuarto y se introducía.
— Yo pensé qué la tía Lucy ya no vivía aquí. — Larsy comentó curiosa, viendo a su primo.
— Bueno… Es complicado Lars, en realidad no vive aquí… Pero a veces le gusta venir y pasar tiempo en la casa, no sé, supongo que para ella es como una rutina, a veces pasa tiempo en su casa y a veces pasa tiempo aquí. — Lothric comentó respondiendo la duda de su prima.
— No creo entender primo...
— Créeme Lars, yo tampoco, pero es bueno verla aquí de vez en cuando. — Lothric respondió colocando una mano en el hombro de su prima.
— Si, es bueno tenerla cerca de casa. — Dijo ella alegre. — Me cae bien la tía Lucy. Escribe libros de hombres lobo.
— De hecho, los edita… Pero sí, leí algunas de esas novelas. — Dijo Lothric. — Estaba buscando a la tía Lynn.
— ¿Sabes adonde fue ella? — Preguntó Larsy con curiosidad. De pronto se dio cuenta de lo vacía que estaba la casa sin Lana y sin Lynn.
— No, pero bueno, no creo que sea algo grave. — Dijo Lothric. — Seguro se quedó entrenando, oí que su meta es ascender al equipo.
— ¡Qué bien! Espero que lo logre. — Larsy replicó sonriendo por aquello a lo que el muchacho también sonrió.
— Sí, yo también lo espero Lars. — Lothric dijo acariciando el cabello de su pequeña prima.
Ambos se quedaron en silencio un rato, mientras la música se seguía reproduciendo en el celular del Joven Lothric, y Larsy solo disfrutaba de su música favorita. El Thrash Metal.
El Joven se debería haber sentido afortunado, crecer en una casa con muchas tías que lo trataban como su hijo, una madre que lo amaba con toda su alma, primas y primos qué lo querían como un hermano mayor.
Un futuro muy prometedor como artista… Pero aún con todo eso, no se sentía completo, no se sentía bien consigo mismo, era cierto que la verdad era dolorosa y más el saber que su padre era el hermano de su madre y él era un producto de esa relación.
Quizás si su madre no le hubiese dicho la verdad él no se seguiría sintiendo así, pero él quería saberla y la presionó hasta decírsela…
Pero no esperaba que después de eso él se empezará a sentir como un producto defectuoso, una falla en el mundo, el producto de algo prohibido.
No sabía cómo sentirse, triste, asqueado, molesto, intrigado… Pero lo único que sabía era que quería conocer a su padre… Y quería saber, aunque le destruyera el alma.
¿Por qué no lo quería? ¿Por qué lo había abandonado? ¿Era por ser lo que era? ¿Era por qué no era producto de una relación diferente como la de esa niña? Él no había pedido nacer de esa forma y aun así lo hizo por el amor de su madre.
Pero, aun así, si ella lo amó como era y debía ser. ¿Por qué su padre no?
Las preguntas a veces no lo dejaban dormir por la noche, y se sorprendía a sí mismo, de pie en la cocina, durante la madrugada, con un vaso de agua y observando su reflejo, como si quisiera reconocer ahí los rasgos de Lincoln, aquel del que su madre sólo podía decir cosas maravillosas, pero de quien algunas de sus otras tías no decían nada bueno. Se preguntaba si estaban resentidas contra él por haber sido motero o por haberse alejado de la casa Loud, porque parecía ser una mezcla de ambas rabias.
Él no lo juzgaba, no quería juzgarlo. Solo tenía esa duda, esa intensa reflexión de por qué Lincoln había preferido a su otra hija antes que a él.
¿Por qué amaba más a su herm… ¿A esa niña más que a él? Y aun así renegaba de aceptar a Luz como su "Hermana" ¿Qué había hecho ella para ganarse todo el amor de Lincoln? ¿Qué había hecho ella qué él no? Ellos eran prácticamente iguales si no contaban con quienes eran sus madres.
Ambos eran hijos suyos. ¿Era por qué ella era una niña? ¿Por eso? Entonces sí él hubiera sido mujer ¿entonces él se habría quedado con su madre?
Quería saberlo, necesitaba saberlo. Quería que su padre lo quisiera, él había tenido todo al alcance, jamás le faltó nada y siempre creyó que con solo tener a su mamá sería suficiente.
¿Pero por qué quería tener a un hombre que jamás estuvo ahí? ¿Es que acaso su madre no fue suficiente? ¿O Sus tías o sus abuelos? ¿Por qué necesitaba tanto ser el orgullo de Lincoln? Sería acaso… Qué para él… Incluso teniendo tanto ¿jamás se sintió verdaderamente completo? Qué injusta era la vida…
Él había hecho todo para ser un orgullo para su mamá, pero siempre siguió siendo una deshonra para su papá.
¿Y esa cretina qué había hecho para merecerlo? ¿Nacer? ¿No ser una hija incestuoza? ¿Qué era lo que esa niña tenía de especial? Lothric se detuvo ahí…
¿Pero por qué estaba atacándola? Ella había sido buena con él durante el tiempo que la conoció, jamás lo trató mal, o lo hizo sentir mal hasta que supo que ella y él eran… "Hermanos" ¿Por qué demonios sentía esos malditos celos?
Sabía que esos pensamientos no tenían ningún sentido, que ella no había hecho nada para dañarlo. Pero era un instinto que parecía ajeno a él, no se daba cuenta de cuando comenzaba a sudar al oír el nombre de su prima o el de su padre, y cuando se percataba de la ira que subía al oír el nombre de Luz, intentaba inútilmente calmarse y pensar en otra cosa.
La niña no tenía la culpa de ser elegida por Lincoln. No tenía la culpa de que él lo decepcionara tanto.
No, todo el asunto era únicamente culpa suya.
Pobre muchacho… Aun siendo relativamente tan joven y cuestionando cosas que a su edad le importaban tanto, tanto su existencia como la existencia de otras cosas, él no era un chico malo y referirse a otro así no era lo suyo, era un buen muchacho. A su edad debería estar más preocupado por las nuevas películas del universo Marvel y DC, Los eventos de sus Comics que se avecinaban, de los nuevos videojuegos que saldrán para su consola favoritas y cosas de la pubertad, y adolescencia.
Pero se sentía tan confundido, tan triste y tan enojado que no sabía cómo desquitarse.
Ojalá esa noche no hubiera interrogado a su pobre madre de esa forma para obligarle a decir la verdad, resentía esos gritos que le había dedicado a ella, quien siempre lo amó y protegió de esa dura verdad.
Y él únicamente por buscar una respuesta la presionó para oír lo último que quería oír de ella.
Dicen que las verdades duelen, pero jamás creyó que eso le dolería de esa forma, y más, aun así.
Quizás era cierto qué algunas preguntas no merecían respuestas.
Pero hubiera preferido imaginar que su padre era o un alcohólico, o un drogadicto, o que estaba en la cárcel, muerto o se había escapado para jamás tener que verlo, a saber, que él era el hijo del hermano de su madre.
Lo hecho estaba, aunque no sabía cómo lidiar con las consecuencias.
Sentía como si su interior fuera un completo caos, sentía vergüenza, se sentía miserable y luego se sentía culpable al sentirse así. No era justo para su madre que pensara de ese modo, que pensara en sí mismo como una aberración. Pero no podía evitarlo. No podía evitar ninguno de sus pensamientos, y los enfrentaba como podía.
Y en realidad, pensaba que no podía quejarse, pues el exigió que su madre le contara todo. Debía afrontar la verdad como mejor pudiese.
Ya después de un rato, después de haber cenado y recibido a su tía Lana, y Lynn, finalmente su casa se iba a dormir. Lo más curioso es que su tía Lynn había vuelto más feliz de lo acostumbrado, quizás había logrado algo con su equipo, pues hizo un par de comentarios con su tía Lucy al respecto. Algo sobre "Realmente necesitaba anotar, no sabes cuánto disfruto llegar a quinta base, y como me encanta llegar primero." Cosas que él había interpretado como deporte… O algo así.
Pero después de eso todas en casa decidieron ir a dormir.
¿Pero él? Él seguía pensando…
Reflexionando sobre ello. Sobre su vida, su mamá había sido lo más importante para él durante tantos años… Y presionarla de esa forma le había dolido a él.
Pero ya le había pedido tantas disculpas, aunque aún no podía perdonarse a sí mismo.
— Loni… ¿Estás despierto? — Una pequeña voz le preguntó tímida desde su cama.
— ¿Uh? — El muchacho se levantó para ver a su prima la cual lo veía con cierto temor. — ¿Qué sucede Lars? ¿No puedes dormir?
— No...— Respondió ella sintiéndose un poco avergonzada por creer que había despertado a su primo.
— Oh. ¿Qué pasa? — Preguntó él levantándose de su bolsa de dormir para recargarse en su cama.
Larsy lo miró y luego apartó su vista hacia un lado, avergonzada. Como si no estuviera segura de decir lo que quisiera decir o pensara que Lothric se enojara al oírlo. Decidió darle algo de confianza.
— Vamos, prima, puedes ser sincera conmigo. — Dijo él. — Jamás me enojo contigo.
Aquello pareció darle algo de confianza a la niña, pero luego se acercó más a él, como si temiera que alguien los oyera. Él también se acercó para escucharla bien.
— Me preocupa mi mami. — Dijo ella al fin. — ¿Crees que éste bien?
— Sí algo sé de mi tía es que ella estará bien. — Lothric respondió sonriéndole a su pequeña prima. — Seguramente… Seguramente el señor Lincoln la está cuidando…
— Oh… ¿Y crees que los policías malos no se la llevarán? — Larsy preguntó viendo a su primo con nostalgia. De esa que solo una niña que amaba profundamente a su madre y qué no vería hasta después tendría.
— No lo creo Lars. — Lothric respondió apoyando su cabeza en sus manos. — Tu quédate tranquila, ¿sí? Nada malo va a suceder.
— ¿Pero y si los policías malos van donde el señor Lincoln y se la llevan? — Preguntó con temor notorio.
Lothric se dio cuenta de que ella estaba convencida de que los policías iban a hacerle daño a su mamá, y aunque quería preguntar se dónde sacó esa idea, optó por contenerla solamente.
— Larsy, eso no va a pasar. La policía no entra a la casa de las personas porque sí, solo entran cuando avisan que está pasando algo grave.
— Los policías hacen lo que quieren, ellos arrestaron a mi mami. — Dijo asustada. — ¿Y si la están siguiendo?
Lothric la miró con pena, quería hacer algo para calmar su angustia… No quería que ella se durmiera pensando lo peor, no podía permitírselo.
— ¿Te gustaría que haga algo para hacerte sentir tranquila? — Le preguntó haciendo que ella lo mirara triste.
— Quisiera que pudieras traer a mi mami...— Larsy le contestó haciéndole sentir aún más apenado.
— Ojalá pudiera hacerlo...— Lothric respondió con pena… Aunque recordó algo, algo que su mamá hacía cuando él no podía dormir por los monstruos que vivían bajo su cama, entonces le dio su mano y sonrió con confianza. — Sujeta mi mano, siempre que tengas miedo o inseguridad, sujétame fuerte, yo haré lo imposible para mantenerte segura. ¿Sí?
Ella se sorprendió al oír eso y, primero con dudas, apretó la mano de Lothric. La habitación pareció hacerse aún más pequeña de lo que ya era, y el canto de los grillos pareció oírse con más potencia aún.
Ella aún podía ver a los policías entrar a la casa y atrapar a su mamá, pero en ese momento le pareció algo muy remoto. Se sintió tranquila, como sólo se sentía cuando estaba junto a Ash o su mamá.
— Muchas gracias, Lothric. — Dijo ella con auténtica alegría. Y él sonrió.
— No es nada, Larsy.
Ella nuevamente se acostó mientras aún sujetaba la mano de su primo, sostener esa mano en la suya de alguna forma le traía paz, algo que poco a poco la ayudó a mantenerse tranquila, así hasta poder conciliar el sueño, pero aun así. No soltó en ningún momento a Lothric y él tampoco lo hizo.
Mientras ella sostuviera su mano sabría que él estaba ahí, qué él la protegería y que esas inseguridades y miedos.
No le importaba realmente si su mano comenzaba a dormirse, así como a su mamá jamás le importó hacerlo, solo hacerlo sentir bien, hacer que se sintiera a salvo, mientras él sintiera siempre a su mamá a su lado, ella podría dormir tranquila sabiendo que su pequeño sabía que ella estaba ahí.
Y mientras Larsy dormía plácidamente, Lothric miraba al techo de su cuarto, pensando. Imaginando.
Tratando de comprender un mundo que era tan grande que él, y aun así tan pequeño. Se sentía como un niño perdido, y a único lugar a donde podía realmente volver era a los amorosos brazos de su madre.
Él Miró en dirección a la pequeña ventanilla de su cuarto, solo para ver la pálida luna en el cielo… Él suspiró y susurró.
— Buenas noches… Mamá...— Lothric dijo esperando que sus palabras pudiesen alcanzar la noche. Y donde quiera que ella estuviera recibirá esas mismas palabras.
Y justamente, ella miraba a la luna, pensando en su hijo, en su hermano. En la vida qué dios le había dado, ella miraba con una sonrisa a la luna. Tranquila y serena.
— Buenas noches hijo. — Dijo ella esperando que su pequeño escuchara sus palabras y tuviera dulces sueños…
Mientras tanto… En Lust Studios…
No tenía idea de qué hora era, ni siquiera había visto la hora a la que llegó, y le pareció que ya llevaba una eternidad en el paraíso. Habría continuado ahí si ambos no necesitaran descansar.
Pero lo que resultaba innegable es que el tiempo pasaba volando junto a Luan.
Ella tenía una presencia que lo superaba de un modo que no podía explicar. Todo en ella le transmitía una calidez salvaje, al rozarla ya sentía electrizantes sacudidas por su cuerpo. Hacer el amor con ella era una experiencia de otro mundo, algo que jamás volvería a sentir con ninguna otra mujer. Algo que él no quería olvidar jamás, y por eso habían repetido varias veces a lo largo de la tarde.
Ya era de noche y recién se habían tomado un pequeño respiro.
— Ah… Dios… Eso fue… Dios eso fue genial. — Richard dijo cansado, agotado y tratando de recuperar el aliento. Mientras que Luan le sonreía satisfecha.
— Sí qué tenías mucha pelea dentro de tí niño guapo, de verdad que no sé cómo aguantas tanto. — Le dijo ella mientras trataba de levantarse. — Uf… Mis piernas están temblando, esto no me había pasado desde mi primer trío, parece que montarte como caballito si me hizo sacudirme como loca ja ja ja. — Comentó divertida mientras que Richard se levantaba con algo de esfuerzo. — ¿Tu amiguito aún puede soportar otra ronda o ya quedó seco? Ja ja ja ¿entiendes?
— Jeh… Sí… Uh, disculpa la pregunta Luan, pero… ¿Cómo es que puedes soportar tanto? — Le preguntó tratando de recuperar el aliento.
— Je jeh, ahhh muchachito. Cuando trabajas en la industria del porno debes aprender a soportar muchas cosas. — Luan respondió limpiándose un poco el vientre con una toalla. — Como diría mi hermana Lori, Literalmente debes controlar el momento de tus orgasmos y corridas, es como una actuación normal, solo que algo más dura cuando ya estás alcanzando el orgasmo.
— Huh… Nunca lo había pensado de esa forma...— Richard respondió rascándose la cabeza. — Usualmente yo creía que el porno era… Pues grabar a dos o más personas cojiendo…
— Ohhh muchacho, es qué esas son producciones amateurs, aquí estamos hablando de las grandes Ligas. — Luan respondió mientras se levantaba con un poco de dificultad. — Uf… Sí qué hiciste qué mi cuerpo recordará ese día. No había tenido tanta acción desde mi última película, creo que era… FUCK-ASS 2 Balls in your Ass.
Él se rio un poco cuando escucho el nombre de la película de Luan. Se levantó, con más dificultad de la que esperaba, pues no creyó haberse agotado tanto. Era como si todo el agotamiento lo golpeara cuando se detenía, y se preguntó si eso era normal en el trabajo de Luan. Si a ella, una profesional en el asunto, le encantaba lo que él le hacía, entonces estaba haciendo un gran trabajo, y eso lo enorgullecía bastante.
Nadie en el club le creería aquello si lo contaba, pero por alguna razón quería mantenerlo en secreto.
— Si, creo que la vi. — Dijo Richard, rememorando. Desde la muerte de su hermano las cosas se le confundían o desaparecían de su mente.
— Muchacho, ¿quién no la ha visto? Yo soy la reina de las parodias porno. Literal, ja ja ja. — Comentó ella mientras cubría su cuerpo con una toalla. — Voy a tomar un baño, los vestidores y baños están en al fondo a la derecha, ahí están los de hombres y mujeres… A menos que quieras ponerte travieso y entrar conmigo a la ducha. — Ella le dijo haciendo que Richard se emocionará un poco, aunque olvidó eso después de unos momentos.
— Rayos… Eso sería genial, pero creo que ya no puedo más… Me siento cansado, como si hubiera corrido toda una maratón desde la entrada del pueblo hasta Riverside. — Richard comentó suspirando de cansancio.
— Je jeh, esa es mi firma personal cariño. — Luan le dijo graciosa, aunque unos segundos después se detuvo a verlo, para ella había sido y era una rutina, tener sexo, acabar el rodaje y ya. Ninguno de los dos actores debía volver a verse en sus vidas si es que no los volvían a contratar para filmar otra película y usualmente ella habría querido terminar darse un baño y adiós, pero por unos instantes le pareció que no quería que eso fuera así. Qué eso fuera más especial.
— Oye, muchacho… ¿Qué edad tienes?
— ¿Yo? Bueno yo tengo 26 años. — Él Le contestó curioso por aquella pregunta, algo a lo que Luan rió levemente., pero no por qué él fuera prácticamente muy joven, sino que ella ya se sentía vieja.
— Rayos, deberás verme como una vieja mula...— Luan comentó volviéndose a sentar en la cama.
— ¿Por qué lo dices? — Preguntó Richard extrañado de esa respuesta de ella.
— Bueno… Tengo ya 36 Años. — Luan contestó sintiéndose un poco tonta por pensar que era muy vieja para el joven, había filmado películas con actores de esa edad y con mujeres maduras de 30 a 40 años, pero era la primera vez que ella se sentía muy grande, más que nada por qué ese chico podría estar follándose a otras chicas más jóvenes que ella.
— Oye, aparentas muchos años menos. — Dijo el acercándose a ella. — No eres una vieja mula, no vuelvas a decir eso.
Luan lo miró un momento, después de oírlo hablar. Ahora resultaba que él intentaba consolarlo. Ni en su mejor época como comediante podría haber pensado en algo así, y se rió con fuerza.
— Y ahora me vienes a animar, sí que estoy vieja. — Dijo aun riendo. — Es tan patético. Lo siento mucho, Richard.
Esperaba que fuera cierto lo que decía él y no aparentaba la edad que realmente tenía, o tendría que conseguir a una actriz que aguantara lo mismo que ella.
— Bueno… Me gustan las mujeres mayores. — Richard comentó mirándola con una sonrisa. Haciendo que Luan lo empujará por ese comentario.
— Jeh, no juegues conmigo así Richard. — Luan le dijo sintiéndose algo apenada, por alguna razón, hace tiempo que ningún hombre la hacía sentir así, como una niña alegre y bromista de nuevo. — En poco tiempo me dirás que esto no va a funcionar por qué yo soy una actriz y directora de películas porno. Y qué necesitas a alguien más seria y esas cosas. — Comentó casi creyéndose eso. — Además. ¿Te imaginas esto? Tú y yo en unos años, ¿cómo crees qué sería?
— Bueno… No lo sé, pero podemos ir lento como tortuga o rápido como cuando me hiciste lamerte ahí abajo. — Comentó haciendo qué ella riera aún más por ese comentario.
— Je je jeh, oh muchacho. esa fue buena. Pero ya estoy vieja para ti, llevo años ya en este negocio y creo que deberías conseguirte a alguien más joven que yo, sino dentro de algunos años me vas a estar cambiando el pañal para adulto je jeh. — Luan le dijo de manera tranquila y divertida, aunque, aun así, sentía que él iba a seguir insistiendole.
— Bueno… Quizás sea así, pero...— Richard le dio su mano y apretó la de Luan en la suya. — Quizás… Podría practicar cambiar pañales en un futuro. ¿No crees?
— Jeh. Muchacho, si yo creo que estás insinuando lo que estás insinuando… Ya es algo tarde para eso, este… Trabajo exige mucho, exige ser bueno, exige resistencia, exige saber hacer posiciones, ser flexible. Y sobre todo...— Luan se agarró el vientre con algo de tristeza y pena. — Exige que no te enganches a cosas más importantes…
Richard la miró con aún más pena. Sabía a lo que pudo referirse con ello.
— Bueno… Supongo que es cierto. — Richard respondió, aunque volvió a sonreír. — Pero… Aun así, existen otras formas. Y quizás sea por el sexo… O quizás sea por qué eres divertida, bella y todas esas cosas que probablemente no quieres escuchar… Yo quiero esto, yo te quiero a tí.
Algo se revolvió en su interior cuando oyó las palabras de Richard, un sentimiento que pensaba no volver a vivir en su vida. No le gustaba el romance ni las cosas semejantes, pues por creer en cosas así su carrera de comediante se vio truncada abruptamente.
Pero Richard no era un cretino, y la torpeza de sus palabras solo reafirmaba que las decía desde el corazón. Todo aquello la confundía demasiado.
No quería decepcionarse otra vez. Y aún más que eso, no quería que arruinaran otra vez sus negocios.
— Hay muchacho, no sé qué decirte. No sé si sentirme halagada o aterrada de querer enamorarme de nuevo. — Luan respondió desviando la mirada, ella hacía años que ya no se permitía esos sentimientos, la última vez que se los permitió.
Todd le arruinó su carrera como comediante, una por la que ella había luchado días, semanas, meses y años para perfeccionar. Con sangre, sudor y lágrimas, una carrera que fue arruinada en solo una noche. ¿Como olvidarlo? Su primer video pornográfico, ese donde su vida tuvo que dar un giro abrupto de 180 grados. Y los regaños, la degradación, la humillación, todo eso vino con ello… Pero como alguien dijo alguna vez, el show debe continuar y hay que darle al público lo que pide.
No sabía si al volver a abrir su corazón a alguien más… No sabía si al hacerlo ella terminaría igual de perjudicada qué en el pasado, no sabía si con eso su vida volvería a dar otro giro brusco. Pero incluso con eso en mente, desde ese día, ninguna de sus relaciones fueron estrictamente amorosas, o si quiera tenían sentimientos puros, todo era puramente profesional. Todo era sexo, sexo y más sexo… Pero en primera vez en muchos años quería que eso hubiese sido más que eso, por primera vez quería que eso fuese aún más.
Quería poder darse el lujo de finalmente decir que había hecho el amor.
— ¿A qué le temes Luan? — Richard le preguntó con más penas qué dudas, a lo que ella lo miró con una expresión antinatural en su rostro. Esa era una mueca de una tristeza que no se había visto en ese mismo rostro en muchos años.
— A qué… Realmente quiera esto... A querer enamorarme de nuevo Richard… Yo, yo quisiera que no pase, pues tengo miedo de que si llega a ocurrir… Todo lo que he construido y logrado hasta ahora se derrumbe de nuevo ante mí. — Luan confesó haciendo que él también se verá triste por ello, pero entonces suspiró y la miró a los ojos.
— ¿Sabes? Estas semanas han sido una puta mierda para mí, yo… Yo…— Richard dudó de unos momentos de decir la verdad. — Yo asesine a mi hermano menor, su nombre era Jonathan. — Luan lo miró sorprendido por aquella revelación. — Él se volvió una rata y yo lo tuve que asesinar, por qué si los demás lo hubieran sabido le habrían hecho pasar por una tortura inhumana. Y durante estas semanas me he sentido perdido, he sentido que el puto mundo ya no tiene sentido, he tenido ganas de hasta suicidarme. Pegarme un tiro en la cabeza y acabar con todo, pero cuando te conocí, ahora todo lo que llega a tener sentido para mí eres tú, y siento que de verdad te necesito… Tú alejas la oscuridad de mis pensamientos, eres divertida, graciosa, lista y jo-der qué eres una diosa en el sexo. Te necesito Luan. Te necesito como no tienes idea...— Richard le dijo haciendo que ella lo viera sorprendida, incluso sabiendo que él mató a su hermano, ¿cuáles eran las probabilidades que un hombre la tomara en serio? Ya era una estrella del mundo de la pornografía. Y se había hecho a la idea de que nadie la iba a querer… Más que por simple sexo, pero ese muchacho estaba yendo en serio. Además ¿Por qué no? Se había pasado toda una vida recibiendo nada en realidad. Quería sentirse completa.
Dicen que siempre hay un roto para un descosido, y si Richard era su descosido entonces… ¿Qué más podía pedir?
— Oh muchacho...— Luan le dijo suavemente mientras lo tomaba de la mejilla. — Soy toda tuya. Tómame. — Le dijo para comenzar a besarlo de una manera tan apasionada y personal como jamás lo había hecho y él solo correspondió devolviéndole el afecto de la misma forma. Mientras el calor subía y los dolores qué los habían estado acompañando comenzaban a disiparse. — Mis labios superiores están más que complacidos pequeño. Pero creo que mis labios inferiores necesitan ser complacidos. ¿Podría ser un amor y besarlos también? — Pidió ella casi de manera tierna a lo que Richard asintió mientras bajaba besándole el cuello a Luan, luego pasando sus sus pechos, hasta llegar a su vientre donde prosiguió a complacer a su dueña. Ella comenzó a jadear por el rose de los labios de su amante en su feminidad. — Ah… ¡Ah! Sí así es muchacho. ¡Uh…! ¿Te han dicho que eres muy bueno besando? Je jeh... ¡Uh! ¡Ahhh!
Ya había estado antes con mujeres, Luan no era su primera vez, pero cuando la tocaba, sentía como si lo fuera. Temía como nunca antes cometer un error y quedar como un imbécil frente a ella, quería hacerla sentir amada y estallar de placer. Todo en Luan era perfecto, como si alguna fuerza sobrenatural la hubiese refinado en cada detalle, y le encantaba, aunque lo que más disfrutaba era ver como ella misma se sentía a gusto con él.
Tener sexo por placer y no por trabajo. Hacer el amor.
Quiso responder, pero en lugar de eso, continuó besándola en su intimidad, y sentía cómo ella se movía, cómo la electricidad recorría todo su cuerpo y la hacía gritar y suspirar de placer. Era feliz si ella igual lo estaba.
Y ella gemía de placer al sentir, los labios del chico repasando sus labios inferiores, tanto exteriores interiores y como sentía su lengua masajeando suavemente su clítoris y adentrándose a su ser, miles de veces había sentido esa sensación, pero, esa vez parecía ser tan diferente se sentía tan bien, como si fuese la primera vez que tenía sexo…
Pero se sentía de una forma, especial. Sí había llegado a hacerlo por placer en el pasado, pero por primera vez en mucho tiempo se sentía que realmente estaba sintiendo qué hacía el amor, ella sintió una sensación recorriendo su espina como un choque eléctrico potente, ya estaba a punto de llegar a su orgasmo hasta que detuvo a Richard alejando un poco su cabeza de su feminidad.
Mientras los roces de piel nuevamente se volvían a dar entre ambos, Richard se había sacado la lotería, en muchos aspectos.
Y Luan… Ella estaba más que feliz de haber encontrado a un hombre que la quería, no solo por el sexo, sino porque verdaderamente sentía que la amaba, de verdad sentía qué era lo único verdadero a lo que quería y podía aferrarse.
Se habían conocido muy poco tiempo en realidad. Apenas y dos días, pero ella había sido la única persona que lo hizo alejarse de ese dolor que lo afligía al haber acabado con la vida de su hermano.
Y ella una directora de películas para adultos, pero muy dentro de ella aún seguía siendo esa simpática comediante que tanto quiso ser de pequeña.
Dos almas destrozadas y alteradas por la vida, que se habían encontrado fortuitamente en la misma.
La familia Loud tenía una peculiar forma de encontrar el amor, mucho más en personas que jamás creyeron qué lo harían…
Un Motoquero y una Diva del mundo Porno…
¿Quién lo habría imaginado?
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
A la Mañana Siguiente, En la Casa Loud Santiago…
Los rayos de sol golpeaban su rostro con furia, casi como queriendo vengarse, y él con algo de molestia abrió los ojos. Para sorpresa suya, había logrado dormir, y dormir tranquilo, como no había podido descansar en días. Hablar con Luna sí que había calmado su mente, y seguramente ella igual estaría más tranquila al entender todo.
Lincoln intentó incorporarse, pero sintió un leve tirón en su hombro, una advertencia de que no debía esforzarse más. Así que se recostó, y notó que Ronnie Anne no estaba a su lado. Por el aroma que subía de la cocina, estaba haciendo el desayuno. Seguro que con ayuda de Lily.
Sonrió al pensar en ambas. Casi parecía ayer cuando Lily era solo una bebé.
Lincoln se levantó pesadamente con los párpados aún pesados por el sueño, miró a su brazo el cual aún le dolía, pero no tanto como otros días.
Se levantó pesadamente y miró el cajón donde había depositado el cheque, lo abrió para ver si seguía ahí.
Y efectivamente ahí estaba aún encima de todas sus cosas, así que decidió tomarlo entre sus dedos y colocarlo en el bolsillo trasero de su pantalón pijama.
Y cerró el cajón, después de eso se levantó, se puso una playera de las que tenía de su lado del guardarropa. No era nada extravagante, solo algo que le podría quedar bien, con algo de esfuerzo logró colocarla, teniendo cuidado especialmente con su brazo, más teniendo cuidado de no mover mucho los vendajes. Luego tomó la reposadera y se la colocó, poniendo su brazo ahí para que descansara y acto después salió por la puerta para ir a buscar a su familia.
Esperaba verlas a todas y cada una de las chicas que amaba en el mundo ahí.
Bajó a la cocina y se encontró con una agradable sorpresa.
Sus hermanas, Leni, Luna y Lily estaban junto a su esposa y su hija, Luna y Leni haciendo el desayuno, Mientras qué Lily, Ronnie y Luz desayunaban, eso se veía tan Lindo…
Si Lori no hubiera estado presente también hablando con Ronnie Anne.
Esa mañana pasaba de ser tan tranquila y bonita, a ser algo… Incómodo y extraño. ¿Qué demonios hacía Lori ahí?
— Oh, hola hermanito. — Lori le dijo sonrientemente mientras lo veía en el marco de la puerta. — no te vimos ahí, pasa estamos a punto de desayunar. — Dijo señalando una de las sillas de la mesa.
— ¿Lincoln? — Luna preguntó volteando la mirada hacia el marco donde estaba su hermano. — Oh, hermanito, ¿cómo estás? ¿Como dormiste?
Aquello era tan raro que solo podía pensar en que estaba soñando, aunque por lo general sus sueños eran menos psicodélicos. Lori literalmente no tenía nada que hacer en su casa.
— Hola, Lun, todo bien. — Susurró él casi de manera automática. — B-Buenos días a todas.
— ¡Api! — Gritó feliz su Hija, su amada Luz, corriendo a abrazarlo. Él le correspondió sintiéndose contagiado por su alegría.
— Mi Lucecita. — Dijo el feliz, sujetándola con su brazo bueno, y alzó la vista para ver a Lori. — Hermana, ¿qué..., ¿qué haces aquí?
— Oh ella vino a ver como estabas Linc, dijo que quería. — Ronnie fue interrumpida cuando Lori le puso una mano en el hombro a su cuñada.
— Tranquila Ronnie, linda. Yo hablaré con mi hermano. — Lori le dijo mientras se levantaba hacia su hermano. — Linc, veo que te estás recuperando. ¿Cómo sigues? — Ella le preguntó tranquilamente mientras Lincoln aún la veía con nervios.
— Eh… Bien...— Respondió él tragando saliva pesadamente. — Estoy bien en realidad, ¿y tú? ¿Como están Bobby y los niños? — Preguntó haciendo que ella suspirara discretamente mientras se levantaba.
— Laura y Lynn están bien, las niñas andan haciendo sus cosas como siempre. Aunque Robbie anda algo… Inquieto, digamos que tiene que ver con su padre. — Lori mencionó haciendo que Ronnie se sintiera un poco nerviosa por la mención de su hermano.
— Oh… Y… ¿Qué sucedió con eso? — Lincoln preguntó tragando saliva, esperando que Lori no le fuese a contar nada a Ronnie, ella estaba tranquila, por lo que suponía qué aún no había dicho nada.
— Bueno, No lo sé en realidad. Pero conociéndolo… Supongo yo que debió hacer algo con su club. ¿No lo crees Linky? — Le preguntó mirándolo a los ojos tranquilamente mientras Lincoln se veía aún más nervioso.
— Sí…
— Además, quería venir a verte. Quería saber cómo seguías, desde el otro día que tenía ganas de volver a hablar contigo. — Lori le dijo colocando una mano en su hombro bueno. — Te ves bien, casi tanto como cuando eras joven je jeh, literalmente pareces un papá.
Él se rio deseando que no se notara su nerviosismo. No le gustaba nada ver a Lori ahí, seguro estaba planeando algo, pues la última vez que se vieron, no acabaron en los mejores términos. Se preguntó si revelaría la verdad, y eso hizo que le diera un escalofrío gigantesco, como pocas veces le daban.
— ¿Te sientes bien, Linc? — Pregunto Lily al verlo así.
— Si, si, solo estoy algo cansado. — Lincoln murmuró rápidamente.
— Je jeh, pero te acabas de Levantar hermanito. — Luna mencionó riendo por lo bajo, aunque más que nada lo entendía, pues a la hora que ambos habían ido a dormir, no lo juzgaba, aunque se ahorraba esos comentarios pues sino, Ronnie Anne sospecharía.
— Sí… Pero, tú sabes… A veces me despierto con más sueño con el que me fui a dormir. — Lincoln respondió rascándose la nuca.
— Lo entiendo. — Lori respondió mientras aún sonreía. — Me gustaría hablar contigo, en privado. Me gustaría saber un par de cosas. ¿Sí? — Le preguntó haciendo que él aún se pusiera mucho más nervioso.
— Eh… Pero Lori, ¿por qué quieres hablar en privado con Lincoln? — Ronnie preguntó confundida, de qué hablarían ellos en privado.
— Oh no te preocupes querida, no es nada malo, tan solo quiero decirle algo a mi hermanito en privado, digamos… Un secreto en familia. — Lori respondió haciendo que Leni y Luna se vieran entre sí, Ronnie no se sentía confiada por ello y más que nada quería preguntarle por qué lo decía de esa forma, algo sabían qué ella no... — Ay está bien, se los diré pero deben mantenerlo en secreto, ¿sí? Estaba planeando hacer algo para el aniversario de papá y mamá. Pero necesito de alguien que me ayude a organizar los detalles. Y literalmente necesito la ayuda de mi hermano, pues, de todas formas, él es el hombre con un plan ¿No?
— Oh eso sería estupendo. — Leni mencionó con alegría a escuchar eso. — ¿Podría Ayudar yo también?
Lincoln notó de inmediato el peligro, pues eso le sonó demasiado como una excusa. Siempre cuando había que planear alguna fiesta para un familiar se requería a Leni, ella conocía a cada miembro de la familia mejor que él mismo incluso.
— Disculpa Leni, tu sí me ayudarás, pero en otro asunto. — Dijo Lori, confirmando las sospechas de Lincoln. — Nuestro hermanito va a aconsejarme con un regalo distinto...
— Entiendo. — Dijo Ronnie Anne bastante avergonzada, y Lily miró a su hermano algo confundida.
— Vamos afuera, Lori. — Dijo Lincoln, intentando fingir una sonrisa. Luna notó la tensión con la que miraba a Lori, y no tuvo dudas de que era algo muy distinto a lo que ella decía. Quería ayudar a Lincoln, pero no sabía cómo.
Lincoln guio a Lori a la salida ante las miradas de sus otras hermanas, esposa e hija. Lincoln se sentía nervioso, incómodo y tenía una idea de lo que Lori le iba a decir, pero hasta él podía equivocarse.
Ambos salieron y Lincoln cerró la puerta tras de sí.
— ¿Qué demonios haces a…? — Lincoln no pudo terminar la pregunta cuando sintió que la mano de Lori lo callaba completamente.
— A ver, voy a ser clara desde el inicio. Literalmente no vine a causarte problemas ni a ti, ni a Ronnie, ni a nuestras hermanas, solo necesito hablar contigo. Y si te lo preguntas, no, no le he dicho nada a Ronnie así que relájate Lincoln. ¿Entendido? — Le advirtió tajante mientras apartaba su mano de la boca de Lincoln.
— Eh… Ok...— Él respondió casi susurrando por la actitud de Lori.
— Bien, voy a ir directo al grano. ¿Dónde está Bobby? — Ella preguntó directa y sin evasivas lo que causó qué Lincoln tragará saliva, ni él lo sabía, pero por lo que les habían dicho Joseph y Mark, no podían ser buenas noticias.
— No lo sé Lori... — Lincoln respondió simplemente a lo que ella se le acercó para susurrarle furiosamente.
— No te me hagas listillo conmigo, Lincoln, desde ayer que no ha regresado a casa, y si algo sé de ustedes, es que nada pasa entre ustedes dos sin que el otro se entere de una u otra forma. Así que dímelo Lincoln. — Le dijo susurrando de una forma casi amenazadora.
— Te juro Lori, qué no sé dónde está, ¿Ya fuiste a buscarlo al club? — Lincoln trató de susurrar de manera tranquila, aunque él tampoco podía sentirse tan tranquilo sabiendo que Bobby estaba desaparecido.
— ¿A dónde demonios crees que literalmente fui antes de venir aquí? — Le preguntó de la misma forma que antes.
— ¿Y qué te dijeron?
— El cabrón de Joseph no me dijo nada. — Lori respondió apartándose unos segundos de él. — Traté de convencerlo de que me dijera algo, pero me dijo algo así de: Estaba ocupado, ya le llamé le mandé mensajes y no contesta. Necesito lo que sea que sepas para ayudarme a encontrarlo Lincoln, hablo en serio cuando te digo, Bobby nunca me deja un mensaje o llamada sin responder y si no quieres que te arme un desmadre en tu casa será mejor que hables. ¿OK?
Las palabras de Lori lo tomaban muy mal parado. No quería que ella hiciera un escándalo, pero tampoco quería preocuparla demasiado.
— Lori, espera. — Dijo él alzando sus manos. — Mira, deja que llame a Joseph para saber bien qué pasa.
— Lincoln, deja de hacerte el tonto. — Replicó ella apretando con fuerza sus dientes, como si quisiera contener la ira que sentía. — Dime de una vez que pasa con Bobby.
— No lo sé. — Dijo él nervioso. — Mira, yo..., creo sospechar que pasó, pero déjame salir de dudas.
— No me gusta lo que estás diciendo. — Replicó ella.
— Créeme Lori, a mí tampoco. — Lincoln respondió alejándose un poco para ir a su camioneta, la cual no se había tocado para nada desde los días anteriores, al verla sintió una extraña sensación pasándole por su hombro hasta su espina, más que nada al ver la ventanilla rota y el asiento de conductor manchado de sangre, se le hacía raro que la policía no la hubiera tomado como evidencia aún, pero… Eso no era importante ahora.
Rápidamente sacó su chamarra de debajo del asiento del copiloto y del bolsillo interior sacó el celular desechable que Bobby le había dado. Luego de eso volví a acomodar cuidadosamente su chamarra y comenzó a marcar al celular de Joseph.
El cual tardó en responder.
— Espera un momento, ¿sí? — Pidió Lincoln colocándose el celular en la oreja.
— ¿Bueno? ¿Quién Carajo habla? — Se escuchó la voz de el V.p. al otro lado del teléfono.
— Jo, soy yo, Lincoln. — Él respondió sintiendo la mirada de Lori sobre él.
— ¿Lincoln? ¿Qué sucede hermano? ¿Pasó algo? — Preguntó él curioso al escuchar la voz de su hermano.
— Es… Lo mismo qué quería preguntarte.
— Espera, no entiendo. — Dijo Joseph, confundido. — ¿Viste algo en las noticias?
— Quiero saber qué le pasó a Bobby. — Dijo sin darle más vueltas al asunto.
El repentino silencio que oyó al otro lado de la línea solo lo puso más y más nervioso, y de haber podido habría gritado por el teléfono, pero su esposa podría oírlo.
— ¿A Bobby? — Reiteró Joseph, cómo si no lo hubiera oído.
— Preguntaban por su tipo de sangre el otro día. — Dijo él sin importarle que Lori lo oyera. — Dime la verdad. ¿Está herido?
— ¿¡Que!?— Gritó Lori, sin poder contenerse, y las lágrimas ya cubrían sus ojos, ennegreciéndose por el maquillaje.
Podía oír la pesada respiración de Joseph al otro lado de la línea.
— ¿Para qué necesitas saber eso? — Preguntó él después de unos momentos en silencio.
— Dímelo, ¿lo está o no? — Lincoln volvió a preguntar viendo como Lori se había puesto.
— Escucha Lincoln… No creo que necesites saber eso ahora y menos en tu condición...— Joseph respondió evasivo a lo qué Lincoln miró a su hermana a su lado.
— Joseph no me vengas con esas mamadas ahora, te hice una pregunta y quiero una respuesta, ¿está herido o no? — Lincoln le pidió acercándose a Lori para intentar calmarla. — Tranquila, trata de calmarte Lori. — Le pidió mientras tapaba el auricular, para que Joseph no escuchara eso.
— Bueno… La esposa de Bobby vino hace rato preguntando por él, no pude decirle nada en concreto, así que si te lo digo ni se te ocurra decírselo a esa mujer, ¿entendido? No quiero que se ponga paranoica y venga aquí a hacernos una chingadera. — Joseph respondió sin más.
Lincoln miró con pena a Lori la cual se tapaba la boca tratando de no gritar o llorar más alto.
— Eh… Entendido...
— Le… Ejem Le rajaron el vientre el otro día… Tuvimos que pedirle a Tyler que lo ayudará o si no se iba a morir, ¿comprendes? Pasó mientras tomábamos represalias por la emboscada con los Redhawks y por ti… Él quería hacerlo por lo que te hicieron. Está vivo, está en el despacho de Tick ya sabes dónde, él y Mark lo están cuidando… No más preguntas. — Joseph dijo cortante mientras colgaba el teléfono.
Él quería hacerle más preguntas, pero era obvio que no las respondería, ni siquiera contestaría el teléfono.
Se giró a mirar a Lori. Ya estaba devastada, y lo que dijera solo la iba a torturar aún más, comprendía porque querían evitar que se enterara. El mismo no le contaría si no tuviera otra opción.
— Lincoln, por favor. — Dijo con las lágrimas rebosando de sus ojos. — Ya dime ¿Que es de mi Bobby?
— Tienes que tener en cuenta que ya está bien, un médico militar lo atendió. — Dijo pensando que eso le daría algo de calma, pero en vez de eso vio que se desesperaba más y más. — El recibió un corte en el vientre.
Lori ante esa respuesta no pudo hacer más que cubrirse los ojos y seguir llorando mientras Lincoln la veía con pena, no sabía qué decirle a Lori, creía qué ella sería más fuerte para afrontar eso. Pero no contaba con que ella se pusiera a llorar.
— ¿Dime donde está, donde lo tienen? — Lori le pidió queriendo sacar las llaves de su auto a lo que Lincoln la detuvo.
— Hey, tranquila. No hagas nada estúpido. — Lincoln le pidió deteniéndola.
— ¿Como chingados quieres que me quede tranquila Lincoln? Mi esposo está herido en... Quien putas sabe dónde, necesita un Verdadero Doctor, necesita verdaderos cuidados médicos. — Lori le dijo tratando de no gritarle a su hermano.
— Cállate, nos van a escuchar maldita sea. — Lincoln le dijo tomándola del hombro, para entonces mirar a sus espaldas. Revisando que ni sus hermanas, ni su esposa los vieran. — No vas a hacer eso.
— ¿¡Como mierda pretendes que no…!?— Lincoln la silenció como ella lo había hecho momentos antes.
— ¡Shushhh! Maldita sea guarda silencio. — Lincoln pidió tratando de mantener la compostura, después de unos instantes Lori parecía calmarse, pero muy poco. — No vamos a ir por él y no vamos a mandarlo a un hospital, con la situación que tenemos ahora no solo cuando se encuentre bien lo van a meter a la cárcel, sino que va a ser un blanco de interrogaciones en la cárcel. Y Créeme que ahí le va a ir peor, así que cálmate. Tick y Mark lo están cuidando, ¿Ok? Si te vuelves loca ahora va a ser peor. ¿Entiendes? — Le preguntó mientras ella lo miraba alterada, preocupada y al borde de las lágrimas de la más profunda desesperación, pero ella cerró sus ojos fuertemente y solo pudo acertar a asentir con la cabeza mientras Lincoln poco a poco quitaba su mano de su boca.
— Entonces… ¿Qué voy a hacer ahora Lincoln? ¿Dime qué demonios voy a hacer ahora?
Ni siquiera sabía qué iba a hacer el mismo, mucho menos sabía qué iba a hacer Lori. Lo único que tenía claro era que no podían hacer ese ruido o su esposa y las otras tres hermanas se enterarían de todo.
— Primero que nada, debes calmarte. — Dijo él, tratando de no sonar duro o cruel con ella. — Porque si te desesperas, arruinaras todo y no cambiarás las cosas, solo vas a empeorarlo.
— ¿Como mierda quieres que me calme, Lincoln? — Preguntó ella nuevamente con ira, o una mezcla de furia y tristeza. — ¡¿Como mierda puedo estar tranquila sabiendo que Bobby casi muere?!
— ¡Shushhh! Qué no grites chingada madre. — Lincoln le pidió mientras nuevamente la volvía a silenciar. — ¿Qué no entiendes que si te pones loca vas a arruinarlo todo? Mi esposa está ahí, mi hija está ahí, nuestras hermanas están ahí por el amor a la puta madre, hemos planeado algo muy lindo para la familia y si te pones en tu modo de perra loca de verdad la vas a cagar y todo va a terminar de la puta perra mierda. ¿Entiendes? Cálmate de una puta vez. — Lincoln mencionó haciendo qué Lori le quisiera gritar, pero… No tenía idea de esa cosa qué era tan linda. Y si lo arruinaba antes de que él se lo dijera se vería como la mala del cuento. Leni, Luna
y Lily estaban ahí y con tres hermanas ahí podía deducir qué era algo muy bueno y qué se iría al quinto carajo por su actuación de perra loca. Pero solo tenía una cosa muy importante qué preguntarle, por lo que en cuanto Lincoln le quitó la mano de la boca lo preguntó.
— ¿Confías en esos hombres? — Preguntó aún triste y con rabia, pero quería escuchar la respuesta de parte de su hermano.
— Créeme Lori, si Bobby se fuera a morir, lo que NO va a suceder, querrías qué Tick y Mark estén ahí. — Lincoln respondí calmando un poco a Lori… Un poco más no lo suficiente.
— ¿Como puedes asegurármelo? — Lori volvió a preguntar sintiendo una sensación de inquietud en su espina.
— Bueno... — Lincoln la miró con pena mientras recordaba un suceso de hace años. — ¿Recuerdas cuando les dije qué me caí de la moto y me rompí el brazo?
— … Sí... — Lori respondió tragando saliva pesadamente.
— Bueno… Digamos que el hueso roto fue por una herida de bala… Y digamos qué Tick fue quien la curó y la hizo parecer un hueso roto… A ese nivel de profesionalismo hablo cuando hablo de Tick. — Lincoln le dijo algo avergonzado por decir esa verdad. — Y Mark… Bueno él es el Sargento en Armas del club, él moriría sin dudarlo por el presidente del club.
En otro tiempo, ella habría dicho que no se sentía cómoda sabiendo que tipos así estaban cuidando de su amado Bobby, y actualmente aún prefería que fuera atendido en un hospital. Pero comprendía que eso no iba a pasar, y si Lincoln confiaba en ellos, ella también debía hacerlo. Suspiró para intentar calmarse.
— Está bien, está bien, confiaré en ellos. — Dijo ella, fingiendo una tranquilidad que jamás sentiría en una situación así, y Lincoln casi podía oír los pesados latidos de su corazón a esa distancia.
— Lori, nadie en el club va a permitir que Bobby muera. Le darían su propia sangre si fuera necesario.
— Eso no me calma en nada, Lincoln. — Dijo ella frunciendo el ceño, y él lo tomó como una leve mejora. Mucho mejor que ella estuviera enojada a que estuviera histérica y consumida en llanto.
— Pues te recomiendo que trates de tranquilizarte ahora y no hagas más escándalo, ¿entendido? — Le dijo mirándola de frente haciendo que ella hiciera una expresión algo molesta y triste, pero no podía empezar una pelea ahí, no ahora.
— ¿Por qué no le pedí que dejara el Club cuando aún había oportunidad? — Lori se preguntó tratando de limpiarse los ojos, ante la mirada seria, pero incomoda de su hermano. El cual resintió un poco esas palabras. — ¿Y ahora qué demonios vamos a hacer?
— Pues tú vas a subir a tu auto, vas a limpiarte la cara y traerás a tus niños, hoy vamos a volver a casa para una reunión familiar. — Él Respondió dejando muda a Lori la cual lo miró completamente sorprendida e incrédula de que realmente su hermano le hubiera dicho eso.
— Espera. ¿Qué? Espero que no me estés jodiendo Lincoln, por qué si es una broma…
— No es una puta broma, ya relájate Lori, entiendo tus preocupaciones y tus dolores, pero no vamos a arreglar nada actuando yo como un pendejo, y tú como una puta, ¿entiendes? — Lincoln le dijo en tono serio mientras ella lo miraba intrigada. — De hecho, de eso quería hablarte… Esa cosa linda que te mencioné qué Leni, Luna, Lily y yo planeábamos era ir hoy a la casa, quiero conocer a Larsy y a Lothric… Y Pues… Ellas me dieron un empujón para ír a casa. Ya sabes, además, no lo sé. Creo que es una buena opción.
— ¿En serio vas a volver a casa? — Lori le preguntó aún incrédula de que él le estuviera diciendo la verdad.
— Si, quiero volver a casa. — Respondió él simplemente. — Ustedes tienen razón, yo no tengo nada que temer ahí. Yo... Tengo que volver y conocer a Lothric, y a Larsy, tengo que hablar con nuestros padres y reconciliarme con nuestras otras hermanas. Ya no puedo posponerlo más, voy a ir a casa.
La cara que puso Lori mientras él hablaba le impedía saber si se tomaba bien o mal todo lo que iba diciendo. Entonces, sorpresivamente, lo abrazó.
— ¡Oh, Lincoln! — Dijo ella con un ánimo evidentemente mejorado. — Así que al fin te decidiste.
Lincoln aún seguía sorprendido por aquella acción, pero poco a poco comenzó a abrazar a Lori, primero levemente y luego con fuerza.
— Sí... — Suspiró pesadamente mientras abrazaba a Lori, era la primera vez en mucho tiempo que él y ella se habían abrazado como amigos… Como hermanos. Ya había llovido mucho desde la última vez, entonces sintió una sensación olvidada subiendo de su espina, algo que creía haber olvidado.
Lori de alguna forma era como su madre. Y de alguna forma sentía que finalmente se estaba reconciliando con su madre.
— Me alegro… De que finalmente hayas decidido hacer esto Linc… Aunque no signifique nada para ti, me siento muy orgullosa de ti y de esta decisión qué estás tomando. — Lori le dijo apapachando fuertemente a su hermano.
— Gracias Lori… Aunque no lo creas… Lo que dices significa mucho para mí...— Le dijo ocultando sus ojos en el hombro de Lori.
No quería llorar en ese momento, pero su corazón se sentía tan agarrotado como si brazo. Pero era una opresión agradable, una sensación de la que saldrían lágrimas de alegría. Dejó que ella lo abrazara y solo entonces se dio cuenta de lo mucho que necesitaba esos abrazos por parte de su hermana mayor. La extrañaba. Las extrañaba a todas, por mucho que intentara negarlo.
— Cuando me lo dices tú, lo creo. — Dijo ella feliz. — Oh, Lincoln, esto es casi un sueño. La familia va a volver a estar unida.
— Si, Lori. — Dijo él, animado. — Vamos a volver a estar unidos, nuestra Casa va a tener que volver a soportarnos.
Entonces, al alzar la vista, pudo ver a sus tres hermanas y a Ronnie mirándolos desde la ventana.
Lincoln se acercó un momento para susurrarle a Lori algo.
— Oye… ¿Crees que nos hayan escuchado? — Lincoln preguntó un poco nervioso a lo que Lori lo miró seria. Mientras que desvió la mirada a sus hermanas y cuñada.
— Ronnie se ve más conmovida qué molesta, así que tranquilo. — Lori respondió en voz baja mientras Lincoln se acercaba a su familia.
— ¿Qué sucede Ronn? — Lincoln preguntó un poco nervioso viendo a su esposa.
— No, nada. Solo se nos hizo raro que no volvieran a casa a desayunar y pues… Los vimos abrazados uno con el otro. ¿Pasó algo? — Ronnie preguntó emocionada por ver a su marido abrazando a su hermana mayor.
— Oh, no te preocupes querida. No pasó nada malo, es...— Lori miró a Lincoln por unos momentos mientras pensaba en lo que él le había dicho. — Es solo que me emocionó que él me dijera qué quería volver a casa. Con nuestra familia y con los niños, además qué me dijo que trajera a Robbie y a las niñas para pasar tiempo en familia y… Pues, me comentó qué habían planeado reunir a nuestras hermanas nuevamente. Eso me puso muy sentimental no te voy a decir que no. — Lori dijo encubriendo la mayor parte del tema, además de lo qué había sucedido con Bobby y con Lincoln, para evitar mayores sospechas, algo a lo que Ronnie sonrió alegre por ello.
Lincoln suspiro con tranquilidad y alegría. Al fin todo estaba resultando bien, al fin podrían reencontrarse, y quien sabe, iniciar nuevos proyectos en conjunto. Todo podía pasar una vez los Loud se reunieran nuevamente.
— Esto va a ser tan cool. — Dijo emocionada Luna. — Al fin Larsy va a conocer a su tío.
— Y Lothric también conocerá a su tío. — Dijo Leni, en un tono de felicidad pura pues nada la haría más feliz que ver a su hijo conocer a su padre.
— ¿Irá Bobby? — Preguntó Entonces Ronnie Anne, y el panorama se complicó para Lincoln.
Su esposa preguntó eso no en un tono de enfado, pero tampoco parecía que estuviera muy entusiasmada con que fuera.
— No lo sé querida...— Lori respondió sintiendo un pinchazo de conciencia en ese momento… Aunque sonrió. — Pero… Robbie y las niñas pasarán tiempo con Luz, Lothric y Larsy. — Lori le dijo haciendo que Ronnie suspiró un poco por pensar en ello.
— Sí… Supongo que tienes razón Lori...— Dijo ella sintiéndose algo mal. No por qué su hermano no pudiera ir, sino que la familia Loud, se estaba reuniendo, pero ella no podía sentirse feliz pensando en reencontrarse con su propio hermano.
A lo que… solo sonrió por qué al menos la familia de su marido se iba a reunir.
— Amí, ¿qué pasa? — Luz salió viendo como sus tías y madre veían la escena.
— Eh… No pasa nada mi amor. — Ronnie contestó cargando a su pequeña. — Es solo que papi se está reconciliando con su familia. — Ronnie le sonrió viéndola a sus preciosos ojos.
Mientras qué las demás sonreían por ver eso, por ver el momento en el que Lincoln real, realmente comenzaba a acercarse de nuevo a la familia que tanto lo había extrañado.
— ¿Api estaba enojado con su familia? — Preguntó ella inocentemente.
— No, Lucecita. — Dijo Ronnie, aunque no sabía cómo resumir o explicarle todo a una niña tan pequeña. — Él no estaba enojado con ellos.
— Y porque tienen que recon..., reconciliarse. — Dijo ella con algo de dificultad en la última palabra.
— Porque... Porque tu papá no se sentía capaz de llegar a su casa. — Intentó resumir ella. — Sentía que no era digno de volver.
No era la verdad, pero Luz no necesitaba saber toda la historia detrás del distanciamiento entre Lincoln y su familia. Al menos no aún.
Todo hasta ese punto parecía ir bien, todo parecía que volvería a ser como antes. Una familia unida por el amor, la confianza y el respeto que se tenían unos con otros. Tanto Lincoln con sus hermanas mayores y menores. O al menos eso quería, dios si eso no era lo que había estado deseando desde hace años.
Parecía irreal, un sueño, una realidad alternativa creada por su mente de otro mundo, de otra vida… Parecía que los buenos tiempos finalmente estaban llegando a él y a su familia.
"Los Buenos Tiempos Nunca Duran Para Siempre… Puedo ofrecerte alivio momentáneo.
Puedo ofrecerte el cielo, puedo darte un infierno, pero por ahora te daré esperanza. Antes de que caigamos nuevamente en la Profunda Oscuridad.
Y será mejor que mires hacia abajo, por qué si miras al cielo, la caída será más dolorosa..."
Lincoln volvió a sentir un escalofrío recorriendo su espalda, como ese qué había sentido con Luna cuando ya se iban a dormir, y al ver a Lori realmente sintió una sensación pesada e incómoda. No sabía qué era… Ni mucho menos lo que significaba. Pero sentía que le daba un poco de miedo, inseguridad. Y no estaba seguro si quería respuestas a las preguntas que ahora se hacía.
— ¿Ami, podemos volver a desayunar? Tengo mucha hambre. — Luz pidió haciendo que las demás la vieran con ternura y comprensión, habían detenido sus almuerzos por ir a ver lo que pasaba. Aunque no culpaban a la pequeña ellas también se morían de hambre.
— Claro, Luz. — Dijo divertida Lily. — Volvamos adentro, y prepárate porque vas a tener una tarde algo agitada con tus primos.
Lincoln oyó el grito de alegría se su hija, y se sintió confuso. La misma sensación prediciendo prácticamente lo mismo, sin ni un día de diferencia, y justo en los momentos más esperanzadores que vivía. Tal vez era efecto de todo el estrés por el que pasaba.
— Vamos, Linc, te preparamos un plato especial. — Dijo justamente Luna, sonriéndole con la misma esperanza que en la noche anterior.
No podía dudar así ahora. Iba a dar el paso que tanto tiempo temió dar, reencontrarse con sus padres y comenzar a reunir a todas sus hermanas.
— Muchas gracias, Lun. — Dijo riendo, al principio de modo forzado y luego fue una alegría natural al ver la felicidad de cuatro hermanas.
El día no podía empezar mejor.
— Lincoln, entonces déjame ir por mis hijos. — Lori le dijo colocando una mano en su hombro bueno.
— Oh, sí Lori, te acompaño a tu auto. — Lincoln le dijo avanzando junto a ella. — Ronn ustedes adelántense, ahí voy yo. — Dijo haciendo que ella asintiera con la cabeza.
— Bueno Linc. Ve con cuidado Lori. — Ronnie le dijo a su cuñada mientras poco a poco entraba a casa, a lo que Lori sonrió. Las chicas avanzaron hacia adentro de la casa mientras que Lincoln y Lori avanzaban al auto de esta última la cual entró limpiándose un poco los ojos.
— Entonces… Haz eso mientras nos preparamos para ír a casa. ¿Está bien Lori? — Lincoln le preguntó seriamente a lo qué Lori lo miró con una sonrisa.
— Está bien Linc, si ya no los veo aquí los veo en casa. ¿Entendido? — Le preguntó tranquilamente mientras encendía el auto.
— Bien. Ve con cuidado...— Lincoln asintió sonriendo levemente. — Y… Lori, ni una palabra de Sam Crow a Ronn, Por favor hermana. Ella no lo sabe y no quiero que le menciones nada de eso, ¿sí? — Le preguntó mirando a su hermana a los ojos algo a lo que ella suspiró fuertemente.
— Está bien… Pero, tú deberías hacerlo. — Lori le dijo seriamente. — Quizás no hoy, quizás no mañana, pero en algún punto deberás ser sincero con ella hermano, basar tu amor, tu vida y lo que tienes en mentiras, solo perjudicará aún más el resultado final hermano. Y créeme que no será Lindo.
El mismo ya lo tenía claro, nada bueno iba a salir de las mentiras y menos de una tan grande como la que le ocultaba a su esposa. Sabía que, si Ronnie se enteraba por otros, se volvería loca de furia o de tristeza, o de ambas cosas, y podía pasar cualquier desastre, incluyendo el hecho de que ella huyera con Luz. Eso lo destrozaría peor que si chocara con un camión.
— Lo haré, te prometo que lo haré. — Dijo él. — Pero quiero ser yo quien se lo diga. Por favor, deja que yo sea quien le cuente a Ronnie Anne.
— Yo no le diré nada. — Le respondió, y sabía que no podía ser más sincera. — Pero ten en cuenta que mientras más demores, más probable es que ella lo descubra sola.
— Sí… Eso lo sé. — Lincoln suspiró pesadamente mientras aún pensaba en esa posibilidad.
— Ella te ama hermano, si te pudo perdonar una vez, lo volverá a hacer… Aunque quizás eso tome tiempo. — Lori respondió dejando pensativo a su hermano.
— Pero… ¿Cuánto tiempo le tomará hacerlo? — Él le preguntó con algo de angustia en su voz. A lo que Lori lo miró con pena.
— El tiempo que sea necesario hermanito. Ahora vuelvo. — Le dijo dando marcha hacia la carretera. Lincoln solo miró a la dirección que ella se había ido mientras pensaba en las palabras de su hermana.
"El tiempo que sea necesario" ¿Cuánto sería eso? ¿días? ¿Meses? ¿¡Años!? Él no podría soportar la falta de Ronnie Anne o de Luz en su vida. Ellas dos significaban su todo, por ellas hacía lo qué había hecho y estaba haciendo…
Y esperar al perdón de su esposa por tanto tiempo lo haría pedazos. Si de por sí era difícil imaginarse una vida sin ellas.
Esperar a que ellas volvieran a él ya parecía como la tarea de Sisyphus, imposible poder esperar tanto tiempo.
No sabía que podría ser peor, que ella lo despreciara y jamás volviera, o esperar indefinidamente que ella decidiera perdonarlo y volver. Ya se veía como un anciano, en la casa que ambos compartían, esperando a Ronnie y a Luz que jamás volverían, como en esas estúpidas teleseries que pasaban por televisión.
No quería vivir esa tortura, pero sabía que, si ella se enteraba por otro medio, como las noticias, ahí ella definitivamente no querría volver a verlo. Era mejor arriesgarse, aunque dudaba porque también era probable que no quisiera volver a verlo al oír esa confesión.
— ¡Linc, ven! — Oyó que lo llamaba Leni.
Lincoln solo le suspiró a la carretera mientras acudía al llamado de su hermana mayor, la cual agitaba agradablemente su mano llamándolo a la casa, a lo que Lincoln acudió para verla.
— ¿Qué sucede Len? — Lincoln le preguntó subiendo las escaleras para hablar con ella.
— ¿Qué te dijo Lori qué tenía planeado? ¿Te dijo que quería hacer una fiesta? ¿O darles un regalo? Yo creo que ella quiere hacerles una fiesta sorpresa, eso sería muy lindo, ¿no crees? — Leni le preguntó con energía y entusiasmo a lo que Lincoln solo logró sonreír por la emoción que ella transmitía con solo sus palabras y expresiones, Leni… Tan hermosa y tan inocente. Parecía ayer cuando ella quería aprender a conducir y se había enfocado más en mejorar su aspecto qué en el manejar.
— Jeh… Es secreto Len. — Él respondió sonriendo.
— Awww… Al menos dame una pista. Te prometo que no le diré nada a nadie. — Leni insistió sonriéndole tiernamente a lo que Lincoln rió por lo bajo, no por burlarse de ella, sino por la inocencia y ternura de sus palabras. Parecía una niña grande.
— Je jeh. Digamos que…Tiene que ver con reunir a nuestras hermanas en un mismo lugar. — Él le respondió simplemente haciendo qué Leni se emocionará más.
Casi le parecía que ella comenzaría a saltar, y eso sería extremadamente adorable y divertido de ver, pero él no quería que se burlaran de su hermana, no de Leni. En su época golpeó a muchísimos chicos que se burlaban de ella o se aprovechaban de su inocencia para casi poder tocarla. De no ser por él y sus otras hermanas, esos buitres lo habrían hecho, y personalmente se encargó de que algunos perdieran dedos y algunos otros sus manos.
— ¡Eso es magnífico! — Gritó ella, con una felicidad contagiosa que lo hizo reír sin darse cuenta. — ¿Ya le avisaste a las demás? ¿Nos juntaremos en nuestra casa?
— No, no lo he hecho. Pero ya sabes que, a veces. Cuando una parte de la familia se reúne, las demás partes llegan por sí solas. — Lincoln le dijo rodeándola con su brazo bueno.
— Je jeh muy bien Linky. — Leni se recargó en el hombro de su hermano el cual sonrió al tenerla así de nuevo…
Sí qué ella lo hacía sentir tan bien, incluso por pequeñas acciones como esas. Lo hacían sonreír… Por eso recordaba el cómo habían concebido a Lothric, él la amaba demasiado a pesar de ser su familia sanguínea.
Rayos, en otro tiempo, en otra vida, quizás existía otro Lincoln y Leni, ninguno de los dos eran familia y pudieron haber formado una de esas familias perfectas de la T.V. él rió por esa imagen, ni en sus sueños más locos creía poder concebir algo así. Aun cuando había pasado tanto tiempo y tantos años, aún seguía siendo su dulce hermana mayor. Lo único que sí podía conectar con esa otra fantasía era su hijo, un hijo… Lincoln por un momento dejó de sonreír… Solo le colocó un pequeño beso en la frente y recargó su sien con la frente de Leni.
— Te Amo Len… Y quiero que sepas, que eso nunca va a cambiar. — Dijo de manera tranquila pero triste.
— Yo también te amo, Linky. — Dijo ella mirándolo a los ojos. — Y sé que tú me amas, yo sé que no dejas de pensar en mi ni en Lothric, tengo claro que somos importantes para ti.
Lo dijo de un modo tan suave, tan comprensivo, que una vez más sintió ganas de llorar de alegría. Leni jamás estaría molesta con él. Jamás lo culparía de nada.
— Gracias, Leni, por todo. — Dijo abrazándola otra vez. — Muchas gracias.
— Yo debería ser la que diga eso Linky. — Leni le dijo de la misma forma que antes. — Tú fuiste quien me dio, lo más importante de mi vida. Lothric es lo mejor de mí. Y no puedo encontrar la forma de agradecerte por ello. — Le dijo posando su cabeza en el hombro de Lincoln. El cual solo asintió a volverla a besar justo en el mismo punto de su frente.
Lincoln se quedó en silencio… Pensando en su hijo, en el muchacho que él le había dado. Al final, no todo lo que ocurrió esa noche era de Lamentar, ella era feliz. Ella era realmente feliz y su hijo era la prueba viva de ello.
Un muchacho que le había dado la esperanza que ella necesitaba para ser feliz.
El amor de una madre por su retoño era tan grande para hacer lo imposible por él. Y ella había logrado sus sueños solo por él.
Sin lugar a dudas realmente, Lincoln le había dado el regalo más puro y bello de todos.
La oportunidad de ser mamá.
Y él no había estado ahí para verlo… No había día donde no pensara en eso. Lothric era la encarnación de un amor que escapaba de las leyes de los hombres, pero también de su mayor negligencia, incluso podría hablar de traición. Quizás pudo estar más cerca, como el tío de Lothric, quizás viéndolo una vez al mes, habría estado cerca de él pero lo suficientemente distante como para no levantar sospechas.
Todo eso se acabaría ahora. Él comenzaría una relación nueva con Lothric, sería su tío si no pudo ser su padre.
Leni era extremadamente feliz gracias a aquel niño, él igual lo sería.
Lincoln siguió abrazándola de la misma forma que antes, nada había cambiado todo seguía igual entre ellos dos y eso lo hacía sentirse feliz y entristecer de igual manera, la amaba tanto… Que poco se dió cuenta que se había estado acercando más de lo debido a ella, a sus labios… Por un momento se detuvo contemplando la distancia entre ambos, tan cerca… Tan cerca, pero aún así tan jodidamente lejos, era como esa vez hace 13 años, el mismo acercamiento personal y apasionado, el mismo rostro tranquilo en ella, con sus preciosos ojos apuntando hacia él y sus ganas de unir sus labios con los de ella…
Se detuvo. No podía permitirse eso aunque lo quemará en el pecho.
— Le… Len...— Lincoln susurró alejándose un poco. Tragando pesadamente saliva en el proceso.
— ¿Sí Linky? — Ella le preguntó tranquilamente mientras le sonreía.
— Yo… No puedo… Lo sien...— Lincoln fue silenciado al sentir uno de los dedos de su hermana posándose en sus labios.
— Shushhh... Aunque sea… Solo un pequeño momento de debilidad. — Ella le dijo simplemente, lo tomó suavemente de su mejilla para darle un tierno beso en sus labios, algo muy pequeño, algo demasiado pequeño. Pero aun así fue lo mejor. — Vamos adentro. ¿Sí?
— S-sí, vamos. — Susurró él, caminando junto a Leni.
El beso había durado menos que una mirada y aun así fue como un torrente derramándose sobre él, como si ese beso acortará la brecha de años y sentimientos que los separaban. No podía sentirse más tranquilo al saber que efectivamente los sentimientos de Leni seguían intactos.
Lo que sí le preocupaba era de que aquellos besos acabarán por gustarle más que los de Ronnie Anne.
— Eso fue muy arriesgado. — Respondió él a Leni, una vez entraron a su casa. — Alguien pudo vernos...
— No te preocupes, Linky, aquí adentro no pasará. — Le contestó ella, con su inocencia tan característica
Ambos caminaron a la cocina aún con los sentimientos que se habían tenido anteriormente. Solo había sido un beso, un pequeño beso que no había durado menos que la fracción de unos pocos segundos, lo que dura un destello.
Solo había sido eso… Pero incluso con eso en mente, ¿que no una de las peores tragedias había sucedido por ello? Un beso fue suficiente para qué Judas traicionará a Jesús.
¿Lincoln ya había traicionado completamente a Ronnie con esa acción? No lo sabía…
No tenía idea de cómo saberlo en su completa complejidad…
Pero aun así, Lincoln lo había disfrutado, el minúsculo tiempo que eso había durado, aún se sentía incorrecto, como aquella primera vez.
¿Pero se sentía mal por qué era prohibido o por qué su familia lo limitaba? Realmente a veces se imaginaba si eso no hubiera sido prohibido por el lazo sanguíneo…
Lincoln y Leni entraron al comedor donde Lily, Luna, Ronnie y Luz comían a gusto, Leni sonriendo tranquilamente al ver la escena y Lincoln formándose a sonreír. No negaba que lo anterior había sido tan especial en todos los sentidos… Pero al regresar a su realidad… Se sentía mal.
— Lincoln, se va a enfriar tu plato. — Le dijo Luna, haciéndose a un lado para que él pudiera sentarse cómodamente y apoyar su brazo en la mesa, sin obstáculos.
— No te preocupes, quédate donde estás. — Le dijo Lincoln buscando ubicarse en un extremo de la mesa, pero fue detenido por Luna y Lily.
— Nada de eso, Linc, estas muy lejos ahí. — Se rio Luna, mientras lo llevaba a su puesto. — No puedes alcanzar nada de la mesa.
— No es necesario. — Intento decir el, le entristecía un poco ver la manera en que sus hermanas querían cuidarlo.
— Lo es. — Dijo Lily. — No queremos que te esfuerces demasiado.
— Sí Linc, además, antes de salir me gustaría poder revisar tu hombro. — Ronnie comentó ayudándolo a sentarse. Su esposa… Jamás encontraría una forma humanamente posible para explicarle aquello, a cerca de su primogénito.
Del amorío que tuvo con Leni en el pasado y que ahora sabía qué seguía en pie.
¿Como podría hacerlo? Ni, aunque tuviera toda una vida para explicarle lo que fue y aún se sentía… Ella jamás lo entendería. Sería el equivalente a decirle por qué volvió a Sam Crow solo para poner a su hija en peligro.
— ¿Sucede algo Linc? — Ella le preguntó al verlo tan callado.
— No te preocupes Ronn, solo pensaba en un par de cosas...— Él respondió sonriéndole a ella. Y únicamente a ella.
— ¿Algo importante? — Dijo ella preocupada. — Si es por tu trabajo, yo puedo pasar a explicarle todo a tu jefe.
Al oír eso, Luna se atragantó, casi escupiendo el café. Y rápidamente Lily y Leni fueron a ayudarla. Su ataque sirvió para disimular la reacción de Lincoln, y por un segundo se preguntó si Luna no lo habría hecho intencionalmente.
— Maldición, discúlpenme. — Dijo ella, golpeándose un poco el pecho. — Estoy extremadamente torpe hoy.
—No te preocupes, Lun, ¿estás bien? — Preguntó Lincoln, mientras ella aún tosía, pero cada vez menos, y Ronnie ya estaba preparada para hacer la maniobra Heimlich.
— Sí, de verdad que no quería asustarlos. — Repitió ella. — Lo siento.
Sin embargo, a Lincoln le pareció ver que le guiñaba cómplice un ojo.
— Oh menos mal que estás bien lun.— Lincoln respondió sonriendo agradablemente a su hermana la cual le sonrió de Regreso, algo a lo qué Ronnie miró extrañada, pero… Podía ser, todos llegaban a ahogarse mientras tomaban café o agua. Aunque aún así sospechaba de algo.
— ¿Estás bien tía Luna? — Luz preguntó mirando a su tía preocupada. A lo que ella tosiendo un poco la miró tranquila.
— Sí nena, no te preocupes, solo fue mi equivocación. — Contestó ella acariciando el cabello de su sobrina.
— Está bien Luna...— Ronnie respondió tranquilizando un poco mientras miraba nuevamente a su esposo. — Entonces… Lo de tu trabajo…
— Ah no te preocupes por eso Ronn, ya hablé con Greg ayer, creo que llegamos a un buen acuerdo. — Lincoln mencionó sonriéndole con confianza a su esposa la cual lo miró curiosa.
— Eh… ¿Qué clase de acuer...?
— Tranquila Ronn. — Le dijo acomodando un beso en la mejilla a su esposa. — Tengo esto…
Ronnie Anne no entendía qué estaba diciendo Lincoln hasta que el le entregó en sus manos un pequeño papel, un cheque por una cifra nada despreciable. Y aun as tardo unos segundos en reaccionar.
— ¿Qué es esto, Lincoln? — Preguntó ella confundida.
— Te dije que llegué a un acuerdo. — Respondió él entonces, con una sonrisa que solo podía reconfortar.
Ronnie no sabía qué hacer, si reír, llorar, gritar. O decirle algo, eso parecía monstruosamente más grande de lo que alguna vez imaginó.
— Li… Linc… Esto… ¡Esto es Genial! Es genial pe-pero… Es de-demasia...— Lincoln la tomó de las mejillas y la vio a los ojos.
— Sé que es demasiado… Lo sé, pero es lo que necesitábamos, lo que tú necesitabas, ¿recuerdas? — Le dijo él sonriéndole pacíficamente.
— Linc… Yo… No sé qué decir… ¿Cuánto tiempo vas a tener que trabajar con Greg para compensarlo? — Ella preguntó nerviosa mientras Lincoln aún sonreía plácidamente.
— Eso no importa. ¿Pero sabes algo? Te tengo una gran noticia. — Le dijo tratando de aguantar una risa de nervios. — Vas A Ser Doctora.
Sus manos comenzaron a temblar, al igual que sus labios. Quería preguntarle a su esposo tantas cosas, quería preguntarle si valía la pena que él tuviera que devolver todo aquel dinero con trabajo duro. Ella quería abrazarlo, besarlo como nunca antes, y ademas queria llorar, inundar la casa con lágrimas de alegría.
— ¿Ami va a ser doctora? — Preguntó feliz Luz. — ¡Va a saber operar!
La inocencia de su voz hizo que no pudiera soportar sus lágrimas, y abrazó con tanta fuerza a Lincoln que el casi no podía respirar.
— ¡Oh, mi amor! ¡Mi amor! — Gritó ella feliz.
Las hermanas de Lincoln vieron cómo ambos se abrazaban, besaban y saltaban de emoción, Ronnie más qué nada pues finalmente podría convertirse en lo que su familia necesitaba para salir adelante. Ella se volvería doctora y con ello muchos sueños se verían logrados. Lincoln también estaba feliz, por ella más que nada.
Luna sonreía satisfecha por aquella resolución, Lily también se veía igual de emocionada qué Ronnie y Luz, y Leni era quién más sonreía por aquella anécdota que estaba presenciando. Más que nada por la felicidad que ambas irradiaban… Aunque…
Lincoln… Aun así se veía algo distanciado de esa felicidad que Ronnie le compartía. No era por qué en realidad no le desearía eso, lo mejor a su bella esposa.
Sino que eran más mentiras, más culpa, más arrepentimientos qué comenzaban a sumarse… Solo esperaba qué Lo qué Lori había dicho hubiese sido cierto…
Qué ella lo volvería a perdonar en su debido tiempo… Solo deseaba que ella supiera perdonar.
Mientras tanto...
Lori manejaba con una sonrisa felíz de lo que le había dicho Lincoln.
Entonces tomó su teléfono y marcó a un número. Esperó a que respondiera y entonces sonrió.
— Lisa… Llama a las demás, es hora de volver a casa. — Dijo simplemente mientras conducía hacia su hogar. — No, no es una broma, él me lo dijo. Va a volver a casa.
Luego…
Lola se preparaba para salir, con un traje de secretaria y con un buen maquillaje adornando sus labios. Hasta que escuchó una llamada.
— ¿Bueno? ¿Quién habla...? — Espero unos momentos antes de que su expresión cambiará a una de sorpresa completamente. — Espera… ¿Es una broma…? Maldita sea, voy para allá de inmediato. — Dijo olvidando completamente hacia donde iba y tomó su bolso, llaves y salió corriendo de su casa.
En otra parte...
Luan disfrutaba de una mañana con su amante, el cual descansaba tranquilamente en sus piernas. Y al escuchar el tono de llamada de alguien se le hizo curioso.
— Bueno, Aquí Luan Lust, ¿Con quién tengo el pla…? ¿Lola? ¿Qué pasa hermana? ¿Tienes deseos de… ¿¡Espera Que!?— Luan exclamó al escuchar las noticias por parte de su hermana. — Jeh… Entonces… de verdad lo va a hacer...— Luan sonrió mientras Richard se levantaba extrañado.
— ¿Qué sucede Luan? — Preguntó él viendo como su dueña casi quería llorar de emoción. Ella suspiró y lo vio alegremente a los ojos.
— Mi hermanito regresa a casa...— Le dijo abrazándolo fuertemente.
Y en la casa Loud...
Lucy miraba su Laptop leyendo una de las reseñas que le habían dejado en uno de los libros que había editado, tratando de entender las cosas que les decían al autor para que ella pudiera escribir su propia novela algún día. Hasta qué una vibración la llamó de imprevisto.
— ¿Bueno...? ¿Luan...? No, aún no estoy muerta… Suspiro… Qué no te llame no es sinónimo de que ya esté fallecida, ¿Qué suce... ¿Es en serio...? Déjame avisarle a Lynn, no sé si le agrade… Pero esto… Esto es lo más lindo que he escuchado esta mañana...— Lucy sonrió levemente mientras colgaba el teléfono.
Caminó por la casa y subió las escaleras con una velocidad y una sonrisa poco usuales en ella. Lynn se encontraba viendo un partido en su teléfono para analizar las jugadas, cuando vio entrar a Lucy, la que traía luz en vez de oscuridad. La impresión casi hace que se vaya de espaldas.
— ¿Lucy, que pasó? — Preguntó sorprendida Lynn.
— Lincoln regresa a casa. — Dijo ella con una alegría palpable en su voz.
— ¿Qué? — Preguntó Lynn, y de pronto sintió como si hubiera corrido dos partidos seguidos.
— Lincoln vuelve a casa.
Esas palabras la llenaban a la vez de alegría, miedo y rabia. Alegría por saber que su hermano regresaba a su hogar. Miedo porque estaba segura de que él aún la odiaba. Y rabia al pensar en lo difícil que era su relación.
En pocas palabras… No sabía cómo reaccionar a eso… Solo sabía… Qué lo qué iba a seguir de eso sería algo muy, muy bueno.
— ¿Ya le avisaste a Lana? — Le preguntó levantándose de su cama.
— No, pero voy a hacerlo… Pocas veces digo esto… Pero… Este será un hermoso día...— Lucy respondió saliendo del cuarto para ir a avisar a su hermana menor.
Lynn aún no tenía idea de lo que podía pasar… Pero aun así no podía evitar sonreír.
Mientras Tanto… En el Despacho de Tick.
Mark, Tyler y Mike esperaban a Joseph. O a qué Bobby despertará, Mark y Tick habían pasado toda la noche cuidándolo y Mike se había unido a ellos desde hacer un par de horas.
Lo que en parte era bueno por qué había traído algo de comer. Aunque la única parte mala era que Bobby no despertaba. Y realmente necesitaban qué Bobby volvierá a la acción para poner miles de cosas en marcha. Una de ellas era la iniciativa de Joseph:
Mayhem's Daughters.
— Que semana de mierda. — Dijo Mike, comiendo una hamburguesa. Por un momento pensó que tal vez Bobby reaccionaria al oler la comida, pero permaneció tan desmayado como antes. — ¿Es normal que tarde tanto en despertar?
— Sí. — Respondió Tyler con simpleza. — A veces tardan semanas, pero espero que Bobby sea más fuerte que ellos.
— Tiene muchas cosas que decidir. — Dijo Mike. — ¿Te imaginas despierta y ve que el club está totalmente cambiado?
— ¿Lo dices por la idea de Joseph, eso de incluir mujeres? — Preguntó Mark, mientras comía papas fritas.
— Si, por eso mismo lo decía. ¿Qué opinan de eso?
— No lo sé...— Mark respondió simplemente dándole una mordida a su hamburguesa. — Por un lado, no quiero matar mujeres, pero por el otro… No lo sé… No sé si sea una buena idea. — Dijo masticando su bocado.
— Yo digo que si las mujercitas se van a integrar que lo hagan rápido y eficaz. — Dijo Tick tranquilo. — Digo... No veo ¿por qué no? Solo que si se ponen chingonas como nosotros y por mí no va a haber pedo.
— Sí… Joseph y Víc tuvieron una plática de eso en el club. — Mike comentó a sus compañeros los cuales, lo miraron. — Yo… No sé qué opinar chicos. En parte no estoy a favor, pero menos en contra, Joseph dijo cosas que me convencieron, pero no mucho… Más que nada por qué este M.C. Siempre ha sido exclusivamente de hombres., no tengo nada en contra de las mujeres… Pero… Aún no me siento listo para ese cambio.
— Entiendo...— Mark respondió suspirando. — Bueno… Yo más que nada lo digo por… Motivos, las mujeres serían una buena adición al club. Muy buena en realidad. Pero… Aun así, con eso, siento que si damos el paso nos vamos a empezar a ver cómo de esas comunidades pendejas donde abunda lo políticamente correcto y esas mamadas.
— Jeh, te entiendo hermano, de esos que se ofenden por cualquier chingadera y quieren integrar el feminismo, la Pseudo "igualdad" tanto racial como de género a la fuerza. — Tick respondió riendo. — Ja ja ja, maldita sea, aún recuerdo cuando existían sólo dos géneros en el mundo, masculino y femenino, con eso el mundo funcionaba correctamente. Ahora debe haber como unos 2000 o 3000. Esas son mamadas.
— Si, hoy todos tienen la cabeza llena de mierda. — Dijo Mike comiéndose lo último que quedaba de su hamburguesa... — Pero ni Bobby ni Joseph son así de brutos. No son unas perras que se quejen por todo y no toleran que nosotros mismos nos quejemos. Ellos no van a permitir que nos volvamos como esos grupos de llorones.
— No digo que el club sea cerrado, digo, no discriminamos por el color de piel. Me preocupa más que sean ellas quienes traigan ideas tontas al club. — Mark respondió mirando seriamente a Mike.
— Yo pienso que dejemos entrar algunas y veamos qué tal se comportan. — Dijo Tyler.
— Supongo...— Mark respondió bajando la cabeza, hasta que los tres escucharon quejidos a sus espaldas, tanto de molestia por un fuerte dolor de cabeza que parecía una cruda del infierno, como de dolor por su herida.
— Ugh… Mierda...— Bobby se quejó alertando a todos a su alrededor.
— ¡Bobby! — Mark exclamó yendo a ayudar a su presidente.
— ¿Mark? ¿Maldición qué fue lo que sucedió? — Preguntó él agarrándose la cabeza con fuerza.
— Tranquilo Bobby, guarda tus fuerzas. Ya habrá tiempo para explicar. — Mike respondió ayudando a Mark con Bobby. — ¡Tick Dale el aviso a Joseph! — Dijo viendo como él asentía saliendo rápidamente con celular en mano.
— Bobby, te hirieron. Pero Tick logró salvarte, de hecho, Joseph y yo logramos salvarte. — Mark dijo mirando a su presidente.
— No me refiero a eso...— Bobby respondió aún molesto por el dolor de su cuerpo. — Escuché lo que decían… ¿Qué es eso de qué van a integrar mujeres? — Preguntó clavando sus ojos en sus compañeros.
Los cuales se quedaron mudos ante esa pregunta.
Y Entonces… En La Avenida Franklin…
Lincoln viajaba junto a Ronnie, Luz y Lily, mientras que Leni y luna los seguían por detrás con el auto de Leni. La cual sonreía al estar escoltando a su hermano a la casa.
Mientras que él se encontraba meditando lo qué había sucedido en casa.
La noticia tomó de sorpresa a Ronnie, algo que la había mejorado mucho, ya estaban yendo a la casa Loud, todo iba bien. Pero como siempre el hombre de familia seguía pensando en los acontecimientos en el pasado, el presente y en el futuro.
Se sentía nervioso e inquieto, pero desde hace años había aprendido a manejarse bajo esas emociones. Y la presión… La Jodida presión. Apenas si había podido mantenerse tranquilo frente a cuatro de sus hermanas, y solo después de hablar en privado con cada una. Había perdido la pista de la mayoría de sus hermanas, y realmente no sabía qué les diría. No sabía que podría preguntarle a Lisa, quien salía a veces por televisión y en el diario. O a Lola, de ella no sabía realmente nada, y podría volverse loco si seguía siendo la misma caprichosa de antes. De Lynn ya sabía que habría conflicto, y tal vez con Lucy igual ya que ella seguro se pondría del lado de su hermana favorita.
— ¿Lincoln? — Dijo Ronnie Anne. — ¿Estas muy nervioso?
— Bastante. — No tenía sentido mentirle, y además hablando con ella podría distraerse un poco de su nerviosismo.
— Hey, no te preocupes Linc. — Ronnie le dio su mano la cual él apretó en la suya. — Estamos juntos en esto. ¿Recuerdas? — Le dijo sonriéndole a su esposo.
— Sí...— Lincoln sonrió apretando fuertemente la mano de Ronnie en la suya.
— Y nosotras también estamos contigo Hermano. — Lily le dijo colocando una mano en el hombro a su hermano mayor.
— Yo también te quiero api. — Luz le dijo haciendo que él sonriera aún más.
— Gracias…. Sé que ustedes están aquí conmigo. Nunca lo olvido. — Lincoln respondió sonriendo tranquilamente mientras se estacionaban justo al frente de la casa Loud, Lincoln pudo distinguir en la cochera una Vanzilla hecha pedazos. Como lo había predicho, algún día ese cacharro no sería más que un montón de chatarra dejado a morir. — Y bueno… Aquí estamos...— Dijo él mirando de frente a su hogar una vez más.
— ¿Quieres que te ayude a bajar Linc? — Ronnie preguntó mirándolo mientras él no apartaba la vista de su hogar.
— No… Quiero hacer esto por mi cuenta...— Respondió él abriendo la puerta del auto y bajando a darle la cara a la casa de L.
Una gran cantidad de recuerdos comenzó a golpear su memoria. Cuando la luz se cortó en su casa y creyó que había un fantasma en el sótano, y les prometió a las gemelas que las protegería. Cuando un huracán amenazó con destruir la casa, y ellos rogaron porque no le pasara nada. Tantas cosas..., días de verano donde luchaba por instalar una piscina. El día en que por cinco minutos estuvo a cargo. La noche donde vio una película de terror que no le dejó dormir. El día en que conoció a Ronnie Anne.
Tantas cosas buenas...
Y se sorprendió al ver que estaba deseando entrar a su casa, que lo deseó muchísimo tiempo.
Él sintió las memorias de otra vida azotándolo, pero no era un sentimiento triste… Más bien era alegre, mientras caminaba por las baldosas que cuarteadas y rotas se habían llenado de pasto y hierbas.
Se sentía aún como su hogar, esa noche y veces anteriores no se había detenido a escuchar las voces del pasado qué le pedían volver. Pero ahora podía escucharlas, llamándolo, pidiendo volver, pidiéndole regresar a ellas. Pidiéndole regresar a su vida antes de su vida.
Subió por el pórtico, ese mismo donde se habían tomado una foto hace varios años, como aquella que le habían regalado a sus padres, pero diferente…
Alzó su mano a la manija y ahí se detuvo… Algo lo detenía… Algo lo detenía y no sabía bien qué era…
Por un momento sintió dudas… Pues creía qué al otro lado estaría su hijo. No sabría cómo reaccionar, qué decirle, qué hacer… No sabía cómo empezar.
Pero entonces sintió una mano sobre su hombro y vio a Leni, Luna, Lily, Ronnie y Luz apoyándolo a entrar.
— Estamos contigo...— Ronnie le dijo aun manteniendo una sonrisa en su rostro.
Él sonrió, y se sintió aún más feliz al comprender cuán cierto era lo que decía Ronnie. Todas estaban con él, más allá de cualquier desastre o distanciamiento en la familia, sólo deseaban que volviera. En su casa siempre iba a ser bien recibido.
Miró a su amada esposa, la mujer que amaba, con la que se había casado y con quien decidió dedicarle a ella y a su hermosa hija los 8 mejores años de su vida. A Leni, su amor y pasión imposibles de corresponder, el amor prohibido qué él quiso corresponder, pero qué jamás pudo hacerlo de la manera correcta y que sin embargo habían producido un hijo, un hijo al que quería llegar a amar como a su hija. Luna, quien guardaría sus secretos más profundos y terribles, como un oído que lo escucharía y un abrazo qué lo calmaría. Lily, quien lo apoyaba y siempre lo apoyaría. Miró a Luz y ella le sonrió, su segunda hija, su tesoro más preciado.
Eso fue todo el aliciente que necesitaba.
Abrió la puerta… Y su sorpresa fue mayúscula cuando vio a la otra mitad de sus hermanas dándole la bienvenida a su hogar gritando sorpresa.
Lori, Luan, Lynn, Lucy, Lana, Lola y Lisa estaban ahí cada una esperándolo, para abrazarlo, para hablar con él,para decirle las cosas que querían decirle desde hace tiempo.
pero más una que se acercó a él y al verlo de frente sonrió ampliamente.
― The Age of Aquarius The Forest Rangers feat. Billy Valentine. ―
— Sabía que vendrías. — Dijo Lori sonriéndole a su hermano con una confianza absoluta en él. Ya estaba hecho., él había cumplido con su promesa. — Se los dije, él iba a venir. — Lori les dijo a todas sus hermanas las cuales se sentían emocionadas, sorprendidas e indudablemente felices de verlo de nuevo ahí junto a su familia y sus hermanas más queridas.
— Hey, no me perdería esto por nada del mundo. — Lincoln respondió sonriéndole a Lori, la cual se hizo a un lado para dar paso a Lynn.
Ella aún le tenía muchos rencores, aún se sentía resentida por la visita qué ella lo había hecho al hospital y la actitud insoportable de su hermano… Pero, aun así, aún con todo ese rencor acumulado y esa ira que le tenía, se sentía indudablemente feliz de que él estará de nuevo ahí, en aquella tan esperada reunión familiar.
— Eres un cabrón hermano... Pero… ¿Qué puedo decirte? — Dijo dándole un leve puñetazo en su hombro bueno. — Al menos sabía qué algún día tendrías las pelotas de volver…
— Je jeh… También me alegra verte Lynn. — Lincoln dijo sin apartarle la sonrisa a Lynn ni por un solo segundo.
— Jeh… No te creo esa... Pero creo que tampoco me creerías si te dijera que me da gusto verte de nuevo. — Ella le dijo haciendo reír levemente a su hermano.
— Rayos… Hasta parece raro que lo digas je jeh...— Respondió él haciendo algo qué hace miles de años no hizo, tomó la cabeza de Lynn y la acercó a él para abrazarla fuertemente.
— Jeh… tarado.
— Je jem, estúpida...— Ambos aún insultándose se podía sentir el cariño que aún se sentían como hermano y hermana.
Una parte de su mente quiso sabotear el momento, intentando sacar del abismo los peores momentos de su relación con Lynn, pero aquellos recuerdos se desvanecieron sin aparecer del todo, porque realmente ya no le importaba. En ese momento no le interesaba, cuando sintió el abrazo de Lynn, podría haber jurado que tales cosas nunca pasaron. Y cuando le pareció sentir sus lágrimas, también habría jurado que no volvería a enojarse con ella jamás.
Por ese día, quería pensar eso. Que nunca más volvería a pelearse con sus hermanas, que nunca más se alejaría de la Casa Loud. Y cuando todas sus hermanas se abrazaron a él, incluyendo, para su sorpresa, a Lisa, se preguntó por qué había tenido tanto miedo de volver.
Entonces, al alzar la vista, sus ojos se toparon con los de Lothric, quien lo miraba desde las escaleras.
Él junto a una pequeña que lo miraban atentamente, Lothric se paralizó por unos momentos al igual que Lincoln, ninguno tuvo las agallas de decirle algo al otro, menos Lincoln… Aunque se acercó a ambos chiquillos los cuales se veían inseguros, Larsy por una parte por no conocer a ese hombre. Y Lothric al ver que su padre se acercaba a él. Y cuando lo tuvo enfrente parecía que se iba a desmayar. Su padre estaba justo enfrente de él.
— Hola Muchacho...— Lincoln le dijo sonriéndole a su hijo. — Tu debes ser Lothric… Me han contado muchas cosas sobre ti. — Alzó su mano para dársela a el muchacho. — Un gusto… Conocerte al fin…
Él escuchó atentamente y parecía ser una ilusión, pero al alzar su mano y tocar la de él se dio cuenta que no, no era una fantasía lúcida. Era su padre...
— Sí… Lo mismo digo señor...— Lothric contestó tomando la mano de su padre. Algo a lo que Lincoln respondió sonriendo levemente.
— Y tú debes ser Larsy, ¿verdad? — Le pregunto a la pequeña al lado de Lothric.
— Eh… ¡Sí! — La pequeña respondió envalentonarse un poco.
— Es… Bueno conocerlos al fin. — Dijo llamando a su lado a alguien. — Luz, ven preciosa. — A su hija más pequeña. — Ella es Luz. Su… Prima
La pequeña se acercó con timidez, impresionada al ver todas sus tías, algo asustada al ver la gran familia que no sabía que tenía. Sus tías la miraban sonrientes, algunas se veían tan curiosas, y se preguntó por qué nunca las había visto, o al menos oído hablar de ellas. En su mente infantil, pensó que había sido porque su padre no conseguía recordar el nombre de todas, y se acercó a sus dos primos.
— H-Hola. — Saludó ella, con la boca seca, algo avergonzada al ver a sus dos primos. — S-Soy Luz.
Quería caerles bien, y se sonrojó muchísimo al pensar que estaba quedando como una tonta. El mayor la miraba con una expresión que no comprendía bien, algo parecido a la confusión. La menor en cambio, corrió a abrazarla.
— ¡Hola! — Gritó abrazándola con una fuerza que le recordó a la de su padre. — ¡Puedes llamarme Larsy, todos me llaman así!
— Uh… Hola Larsy, mi nombre es Luz, pero a mí me dicen Lucecita. — Dijo ella dejando de lado su nerviosismo al ver a una cara tan amigable. Aunque el muchacho la veía aún con algo de rareza, No se parece nada a él, su piel morena, su cabello negro con el mechón de cabello blanco, lo único que ambos realmente tenían en común eran los ojos… Pero él lo sabía más que nada, aunque ella era hija de su padre, su madre no era la misma.
— Soy Lothric... — Contestó él mirándola con cierta incomodidad.
— Hola. — Luz contestó sonriéndole a su hermano.
— Sí...— Dijo él levantándose.
— Robbie, Lynn, Laura, ¿dónde están? — Lori preguntó buscando a sus hijos por la casa.
— Eh… Creo que están en el patio trasero...— Lothric contestó bajando las escaleras sintiéndose… Malditamente vació… No solo vació… Sino que se sentía decepcionado, tantos años, ¿tantos malditos años solo para eso? ¿Un apretón de manos? Lothric simplemente fue hacia el patio trasero, junto a Larsy y Luz, ante la mirada de Lincoln y las demás. — Vengan… Vamos a verlos. — Dijo él apartando la mirada a Luz.
— Sí niños, vayan a jugar un rato en lo que preparamos algo de comer. — Lori dijo viendo como Larsy y Luz seguían a Lothric.
— Oye Lori, ¿quieres preparar espagueti? — Le preguntó Lily al ver a su hermana mayor.
— ¡Uy! ¡Eso sería genial! — Leni respondió. — Podríamos hacer algo muy lindo para hoy ¿no creen?
— Yo quiero pavo relleno, ya saben lo que dicen. Cuando le meten la...
— Luan no seas obscena por favor. Hay niños presentes. — Le dijo Lola de manera educada. Aunque algo molesta.
— Si, pero...— Comenzó a decir Luan, cuando Luna alzó la mano.
— Más tarde puedes contarle algunos chistes, ahora creo que debemos hablar con Lincoln, sobre todo ustedes que no lo ven hace tiempo.
— Concuerdo plenamente con nuestra hermana— Dijo Lisa, quien había cambiado bastante poco en peinado y apariencia general. Lincoln quería creer que se había curado de la radiación y al menos haber recuperado su cabello. — Hay mucho de la vida de nuestro hermano que quiero saber.
— Yo también tengo muchas preguntas para él. — Dijo animada Lola. — No sé si alcanzaremos a hablar todas hoy.
— ¿Qué tal si nos quedamos aquí hoy? — Propuso Lana. — Como cuando éramos niños.
— Eso sería una magnífica idea. — Lincoln respondió mirando a su familia reunida de nuevo.
― Let the Sunshine the Forest Rangers feat. Joshua James. ―
Ese día todo fue como él se imaginó, desde inicio a fin, pudo volver a conocer y reconocer a sus hermanas, desde Lola, Lisa y Lucy.
Pudo reconciliarse con Lynn y finamente después de tantos tropiezos y momentos que habían dividido a la familia pudo hablar con sus padres, pudo decirles cosas que no les había dicho en toda una vida. Las historias de su pasado, de su presente y de sus esperanzas sobre el futuro.
Todo en una reunión familiar qué había fortalecido los lazos de la familia de L.
Mientras tanto Joseph hablaba con Víctor y otros de sus hermanos sobre la iniciativa de las chicas en el club en el Club, tal como había hecho el otro día, y parecía que sus argumentos los estaban convenciendo de a poco…, cuando la puerta principal se abrió, mostrando a Bobby Santiago, el cual ingresó ayudado por Mark y Mike, con el cuerpo siendo cubierto solo por su chaleco de Son, y los presentes casi podían sentir la herida que el sufrió en sus propias carnes. Tenía una mirada seria y estaba más que ansioso de empezar a charlar. Estaba más que decidido a hablar sobre la propuesta que su V.P. había puesto.
Mientras que los Lambs paseaban por la ciudad, tan temidos como respetados, para interceptar a unos rivales, la pandilla de los Hood Dogs. Esperaron pacientemente en puntos estratégicos, por donde sabían que debía pasar un convoy de aquella pandilla, y cuando apareció, los Lambs desenfundaron sus armas y comenzó un tiroteo, en donde los Hood Dogs fueron completamente masacrados. Después, al ver qué había un par de supervivientes, uno de los Lambs se bajó de su moto y agarró a uno de los hombres que se arrastraba en el suelo y lo ejecutó de un balazo en la cabeza. Mientras los demás ejecutaban a los que intentaban escapar.
Después de eso Lambs tomó las drogas que ellos transportaban y salieron de la zona, dejando un RH tallada en el pecho de uno de los hombres.
En Àngels, se planeaba un asalto estratégico para robarle armas a Sons, Pero James no estaba más enfocado en acabar con Sons, sino que cuando finalmente saldará la deuda y los Lambs tuvieran lo que querían, ellos los apuñalaba por la espalda cuando la guerra comenzará, y así vengarían a sus camaradas caídos, asesinados de un modo tan cobarde.
En la comisaría se movía todo, se hablaba de todo. Pero el capitán George tenía su confianza apostada en un plan para poner a los clubes de Motociclistas junto a su nuevo aliado. El cual se veía tranquilo, pero dolido. Tenía una venganza personal con los clubes de motociclistas, por algo que le habían arrebatado.
En otra Parte Clyde tomaba algo de Café junto a Jenny, La cual no había querido decir nada desde la noche anterior. Solo se sentía atrapada, su más grande secreto en manos de esos Psicópatas… Solo podía esperar lo peor. Mientras que Clyde la miraba con pena por no saber ayudarla.
Pero en la Casa Loud se servía una comida magnifica, El hermano de la familia las veía a todas hablando en paz, en armonía, en la misma armonía que en muchos años no se había visto. Los niños comían en la mesa de la cocina, Jugando, divirtiéndose, platicando como los adultos, pero más enfocados en cosas de niños, aunque Lothric era el único que no se integraba completamente, solo veía a Luz y se sentía opacado, veía a Lincoln y se sentía triste, aún rodeado de tantas personas se sentía solo. Y no sabía por qué…
No sabía por qué.
Pero Lincoln se sentía bien, su hermosa familia reunida una vez más. Platicando de sus vidas. De sus proyectos, de las cosas que habían hecho y logrado a lo largo y ancho de sus vidas.
Y durante tanto tiempo él finalmente se sintió en paz. dejando entrar la luz del sol a su vida de nuevo.
The Suuuun Shine Innnnnn!~
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Enid 24
Os: 30
Carly: 29
Bell: 22
Bueno… Ahí está, El capítulo 8 de LH S.A.M.C.R.O. Y voy a ser honesto, este fue el capítulo más difícil de escribir para nosotros, un capítulo muy emocional y lleno de sentimientos encontrados, pues me recordó a mi método de escritura para Homecoming, de verdad a los chicos y chicas que aman Homecoming, yo sé que me estoy tardando un chingo. Pero entiéndanme que esta historia la trabajo en conjunto con un productor que me hecha la mano, Homecoming es completamente por mi cuenta, me encantaría poder hacer las cosas más rápido, pero cuando me surge un bloqueo no sé cómo continuar. Y bueno, ya se va a acabar el año y espero que la siguiente actualización de Navidad sea el capítulo 3 de Homeconming…. Que… Ya debe de estar más que espoileado el nombre, ya saben, "El Tiempo perdido" Además de declarar un par de cosas extra. Que sí, si va haber continuación de homecoming, estaría Loco si no la hiciera, aunque la parte de las cartas de la familia Loud se me va a hacer mucho más complejo pues la convocatoria no ha dado muchos resultados.
¿Pero que se le va a hacer?
Anyway pasando a otro tema..
A mis seguidores: J. Nagera, Chiara Polairix Edelstein Y a Joni C Gracias por seguir comentando y participando, en serio, no encuentro manera más… Afectuosa y sincera de agradecerles que siempre mencionarlos en cada episodio nuevo. Y a Joni C Que se tomó la molestia de comentar, gracias carnal, de verdad, es un honor seguir escribiendo para ti y todos ustedes que siguen comentando y apoyando, siguiendo, compartiéndolo, dándole a favoritos y todo eso. De verdad que los amoComenten, puntúen y síganme en mis redes, se los agradecería muchísimo.
DeviantArt y En Wattpad.
Deviant:
(Arroba)Obscurum-Draco
Watt:
Black-AnD-Dark
(Visiten a FHix en sus páginas de Facebook, Deviantart y Fanfiction Hace mucho contenido lindo e interesante, además de historias muy Lindas.)
Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
Let the Freedom Ride Alway's.
(English Version Soon… Yeah I know I owe you this since… 6 chapters. But don't blame me, my translator is doing nothing more than Scratching his balls, please understand.)
Síganme en Deviant, No subo mucho, pero… Últimamente estaré subiendo Ilustraciones de LH Sons y Homecoming… ¡It's Something!
