... Tengo un gran remordimiento por los actos de violencia que he cometido, tanto planeados como espontáneos. Pero creo que lo que más me duele es que he aprendido a justificar este comportamiento. Siempre encuentro una razón, una causa, una necesidad que me permite el alivio kármico para poner mi culpa en un compartimiento salvaje. Me he convertido en aquello, aquello en que más odiaba...
Jax Teller: 10 Dic. 2013. ~

Le habían reiterado que no debía jugar con su pistola, pero era demasiado difícil frenar el impulso de imitar alguna famosa escena del cine. Incluso se sentía tentado de hacerla girar sobre su mano, como los pistoleros de las películas del oeste. Con solo sentirla en su mano podía creerse Al Pacino o Frank Castle, y era algo que casi lo embriagaba.
Por eso mismo eran insistentes en que no jugará con el arma. Ya veía que causaba una catástrofe si la hacía girar como un idiota.
Lincoln aprovechó que había terminado sus labores para revisar nuevamente su pistola. Apoyado junto a Lucille, revisaba sus componentes y repetía en su mente el nombre de cada uno, tal como Roberto se los había dicho.

La había estado conociendo durante horas, días, semanas y ahora casi al fin del mes estaba en un pequeño campo de tiro, algo completamente improvisado. Algo que apenas se veía decente, pero servía.

Entonces miró al blanco, con las manos firmes, empuñando el Mango de su arma con firmeza y fuerza con un ojo cerrado y uno enfocado sobre la mirilla de hierro y al frente un blanco pintado con pintura blanca y en el centro un punto con la pintura corrida, ese era a lo que apuntaba, respirando tranquilamente y tratando de no mover mucho la mira.
Esperaba poder dar en el blanco. O al menos darle al pendejo pedazo de madera frente a él, pues temblaba un poco. No quería que su primer disparo fuera una cagada.

En ese momento quizás si podía imaginar que no era Lincoln disparando un arma. Tal vez podía ser Ace Savvy disparando el Savvygancho. Quizás con eso en mente podría dar en el blanco.
La mano aún le temblaba. Quería saber si Roberto falló o acertó su primer tiro, nada lo calmaría más que saber aquello. No quería ser un idiota, le parecía que esa era la prueba definitiva para su estadía en el club.
Armándose de valor, cerró los ojos y apretó el gatillo. Aunque quizás debió mantenerlos abiertos, pues le pareció que alguien agitaba su mano, sintiendo un tirón hasta el codo que, aunque no fue doloroso, si lo distrajo bastante. Tuvo que retroceder dos pasos para equilibrarse.

― ¡Mierda! ― Lincoln exclamó segundos después de su primer disparo, eso lo había sacado de su concentración, jamás había disparado un arma antes, pero… Con ese primer disparo había acertado en el blanco o al menos unos centímetros cerca pues el agujero estaba a 5 centímetros del punto rojo.

― ¡Bien! Aunque un poco más a la derecha sería mejor. ― Dijo Roberto viendo al blanco de Lincoln. ― Trata de contener la respiración cuando vayas a apuntar, así podrás mantener un poco más tu estabilidad Linc. ― Le dijo para ver al blanco al que Bobby disparaba. ― Mira inténtalo como lo hace Bobby. ― Mencionó apuntando hacia su hijo el cual disparaba pausadamente, pero con una buena estabilidad.

― Lo siento, creo que parpadee cuando iba a disparar. ― Lincoln respondió un poco avergonzado, mientras miraba a su blanco con algo de decepción.

Sí que debió seguir viendo el blanco para asegurarse de dar justo en el centro.

Se sintió como un tonto, pero al menos recibió muy buenos consejos. Repitió el proceso anterior, sentía la mano algo caliente ahí donde la pistola en su retroceso lo había golpeado. Si así era una pistola común, no quería imaginar cómo lo golpearían las otras armas que veía por televisión.
Apretó el arma con fuerza, y esta vez no cerraría los ojos. Levantó y trató de apuntar nuevamente en el centro de su blanco, pero el nerviosismo volvió a asediarlo.
Conteniendo la respiración, apretó el gatillo.

¡Blam! Lincoln vio como el punto rojo desapareció de su vista lo que lo hizo sonreír bastante.

― ¡Bien! ¡Eso Linc! ― Roberto le dijo al ver lo que el chico Loud hizo. ― Sigue así con los otros. ― Dijo haciendo qué el chico suspiró, aún le faltaban otros 8 blancos a los cuales debía disparar, el primero estaba cerca, los demás se encontraban más apartados.

― Jeh… Supongo que será un día largo. ― Lincoln comentó suspirando. Para entonces regresar a la acción.

― Tranquilo hermano, solo espera a ver. En un par de días o semanas puede que me superes. ― Bobby comentó subiéndole un poco el animo a Lincoln.

― Jeh, sí… Tienes razón Bobby. ― Lincoln respondió apuntando su pistola a un blanco más lejano, sintió el paso de su arma y su poder, disparó y le dio al centro por poco, cambió a otro blanco y nuevamente disparó. ¡Blam! ¡Blam! Dos disparos, uno que dio muy lejos de la diana y el segundo estuvo a escasos 8 centímetros de dar en el blanco. Siguió disparando y disparando y disparando.

¡Blam! Lincoln disparó… Con sudor en la frente y los ojos enterrados en ese blanco… Ese blanco que comenzó a dejar caer sangre, ese blanco cuyo ojo se vio reventado de su rostro.

Y ese blanco que caía al suelo muerto. Bobby en el suelo miraba como el que pudo haber sido su verdugo caía al suelo muerto, mientras la sangre cubría el piso.

Lincoln vio con horror lo que había hecho. Había asesinado a un hombre… En total defensa personal o no, pero había cometido un asesinato.

― Oh… Maldición...― Bobby dijo levantándose adolorido por el golpe qué había recibido en la cabeza. ― Buen Disparo Linc… Me salvaste hermano.

― S-Sí. ― Susurró él y su mano comenzó a temblar sin control. ― T-Te salvé. Te salvé.

Las palabras apenas tenían sentido en su mente. Sus manos sudaban, su estómago era un caos terrible y la cabeza le dolía. Casi sentía en su cuerpo los balazos que le propinó al atacante.
Era un Lamb. Alto, robusto y con una barba poblada. Había caído sobre su estómago, así que no pudo ver el rostro que adquiriría al morir. Y por una extraña casualidad, la bala había atravesado el símbolo de su club, salpicando el chaleco con sangre.

― Ahhh… Que buen putazo me acomodó ese culero. ― Bobby dijo sobándose el cráneo. ― ¿Estás bien Linc? ― Bobby preguntó acercándose a su hermano, el cual solo miraba el cuerpo en el suelo, con su arma aun apuntando mientras temblaba de miedo por lo que había… no visto, lo que había hecho, lo que él había hecho.

― S-S… S-Sí...― Lincoln respondió con miles de sensaciones recorriendo su cuerpo. Sensaciones que eran desde miedo hasta arrepentimiento. ¿Qué había hecho? ¿Qué demonios había hecho? Solo hacía pocas semanas había aprendido a disparar… Y ahora había matado a un hombre, y la sangre de ese hombre comenzaba a bañar el suelo de rojo y teñirlo de un carmesí oscuro. Lincoln solo lo seguía mirando con horror… esperando por un segundo a que él se levantará y como un Zombi lo empezará a devorar, esperaba que esto fuese solo un sueño o despertar. Esperaba poder despertar de esa pesadilla hecha realidad. Quería creer con todas sus fuerzas qué era una pesadilla y que de verdad no había matado a un hombre. Defensa personal o no, había cometido el pecado mortal que no tenía perdón por dios. Asesinar a otro hombre.

― ¡Hey! ¡Hey Linc! ― Bobby lo llamaba mientras Lincoln aún tenía sus ojos clavados en el cadáver que yacía en sus pies. ― Linc, Mírame. ¡Mírame! ― Bobby lo tomó del rostro para que lo viera a los ojos. ― No pienses en eso, no lo pienses, hiciste bien hermano, me salvaste. ¡Me salvaste Linc! Y eso es lo más importante, ¿Entiendes hermano?

― Lo entiendo. ― Dijo el, intentando reaccionar, pero su cuerpo parecía no querer responder a estímulos. En ese momento solo quería estar en casa, con sus hermanas. Ellas estarían abriendo su puerta, entrando en tropel, preocupadas por si él tuvo alguna pesadilla.

― Vamos Linc, no te vayas de aquí. ― Le dijo Bobby. ― Aún te necesitamos.

En realidad, dudaba de su utilidad. Estaría llorando de no ser por el shock absoluto que sufría. Pero Bobby tenía razón, debía regresar.

― V-Vamos.

Lincoln siguió a Bobby Perdido en pensamientos que lo invadía de poco a poco. Un hombre… Había matado a un hombre, Lincoln ahora tenía sangre en las manos.
¿Cómo podría ver ahora a su familia de nuevo? ¿Como podría verlos a los ojos después de eso? Eso ya no era algo como un error, o un descuido de un adolescente… o rayos, una travesura infantil e inocente. Eso era un crimen de los que no había vuelta atrás.

No había vuelta atrás de esto… Y no sabía lo que había sido, ¿miedo?

¿Ira? ¿El instinto de autopreservación? ¿O ver qué ese hombre asesinaría a su hermano Bobby?

Lincoln ya no era un niño. Pero aun así quería llorar como uno, un asesinato… Visto de la forma que se viera eso era imperdonable. Su alma ya estaba teñida de rojo y eso significaba que ya no tendría salvación alguna.

― ¡Bobby! ¡Bobby! ― Roberto gritaba desde afuera mientras ambos muchachos salían del almacén de los Lambs. ― ¿Qué fue lo que pasó?

― Nada un hijo de puta casi me mata. ― Bobby respondió acercándose a su padre. ― Pero Lincoln me salvó.

― Bien. ― Roberto dijo mirando a Lincoln. ― Gracias Linc, por salvar a mi hijo. ― Roberto le dijo poniendo una mano en el hombro del muchacho peliblanco. ― ¿Ya cargaron todo?

― ¡Sí! Ya sacamos el botín de donde lo tenían escondido. ― Bobby respondió apuntando con el pulgar a su mochila.

― ¡Bien! ¡Salgamos de este puto lugar ahora!― Roberto exclamó llamando la atención de todos los Sons que seguían luchando contra los Lambs.

Había salvado a Bobby. Roberto le había felicitado por eso. Recordó el orgullo que sintió cuando dio en el blanco por primera vez. Ese día pensó que ya era todo un miembro del club.

Pero se entrenaba para dar en el blanco en situaciones de peligro, para darle a cualquier bastardo que lo amenazara a él o a sus compañeros. Se estuvo entrenando para eso. No debía sufrir así.

Siguió a Bobby como si fuera un autómata, y buscó a Lucille. El contacto con su moto le permitió tranquilizarme un poco.

Todos encendieron sus motocicletas y comenzaron a salir cagando leches de ese lugar, Sin detenerse, sin esperar a que volvieran y les tratarán de disparar de nuevo.
Lincoln hasta ese punto se sentía vació… Como si nada realmente tuviera sentido, pero tenía a Lucille y sus rugidos lograban calmarlo aún con el vació de su interior. Aún con lo que había hecho… Aún con lo que sabía lo que suponía eso.
Su familia nunca fue tan religiosa, nunca fue de esas familias donde cristo era lo primero de lo que se hablaba. Jamás fue el hijo de Dios qué más rezaba al cielo.
Pero sí él aún podía verlo. Por favor que tuviese piedad sobre su alma. Apenas era un muchacho la vida apenas estaba comenzando para él.
Y había cometido una atrocidad… Un acto imperdonable.
Pero aún con eso, su bella Lucille le ofrecía alivio a su alma torturada por los años.

Se preguntó si todos sus compañeros del club se habían sentido así cuando mataron a su primera víctima. De hecho, se preguntó si en algún momento matar Lambs, o cualquier víctima, sería sencillo para él.
No era como en sus videojuegos, donde podía dispararles a docenas de enemigos y se sentía orgulloso por eso. En ese momento solo quería esconderse, o recorrer la carretera hasta volcarse o llegar al fin del mundo.
Pisó tanto el acelerador que casi rompe la formación. Afortunadamente se dio cuenta de aquello antes de impactar contra otro hermano Son.
Se preguntó qué le diría Roberto.

Mientras escuchaban él podía seguir escuchando los disparos a sus espaldas. ¡Blam! ¡Blam! ¡Blam!

¡Skint! Lincoln se veía nuevamente frente a otro hombre, frente a otro rival. Mientras sostenía su cuchillo con fuerza y perforaba su pecho con esa misma fuerza.
Ese Angel of Death solo sujetaba el rostro del muchacho con fuerza mientras poco a poco las perdía. Lincoln siguió enterrando el cuchillo en el pecho de ese hombre, cada vez más profundo, cada vez con más fuerza mientras el otro las perdía.
Lincoln sentía la sangre correr por sus dedos mientras la rabia lo comenzaba a abandonar, mientras el instinto animal se calmaba y mientras las fuerzas de ese hombre desaparecían poco a poco.

Su respiración era agitada, después del esfuerzo que significó poder apuñalar a ese sujeto. Lynn sin darse cuenta lo había entrenado bien para soportar un golpe tras otro.
Intentó relajarse, y se sintió como una bestia cuando reflexiona que no era la primera vez que lo hacía. Ya era el segundo hombre al que le arrancaba la vida, y a diferencia del anterior, a este pudo verle el rostro.
Sintió que jamás podría olvidar esa cara en su vida. Esa expresión de horror..., no sabía si la olvidaría alguna vez.

Esa sensación… De vació de su interior fue reemplazada por una sensación de… Furia, una furia que parecía destruir voluntades solo con su fuerza, ya no le parecía algo horrible lo qué había hecho, Roberto se lo había dicho, él no tenía por qué mortificarse de asesinar a un bastardo como ellos.
Lo único de lo que de verdad debía preocuparse es qué ningúno de ellos se llevará a uno de sus hermanos. Y él en ese momento acató la orden mientras el otro caía al suelo con el pecho cubierto de sangre y la sangre saliendo como el agua de un río desde la herida.

― ¡Linc! ― Escuchó la voz de Bobby a sus espaldas mientras que él aún veía como ese hombre finalmente dejaba escapar su último aliento. ― ¿Estás bien hermano?

― Sí… Solo es un golpe, no te preocupes. ― Lincoln respondió sin más. ― ¿Como estás tú?

― Bien, pero… Linc. ― Bobby miró a espaldas de su hermano solo para ver lo qué había hecho. ― ¿Qué fue lo qué pasó?

― Trató de matarme Bobby. Eso pasó. ― Lincoln respondió aún con el cuchillo apretado fuertemente en su mano.

― ¿Te sientes bien hermano? ― Bobby preguntó preocupado por Lincoln el cual, no se veía ni mal pero mucho menos bien. Solo se veía… Cansado y algo apaleado.

― Si… No te preocupes. ― Lincoln respondió sin más. ― ¿Como están los demás?

― Aún en la riña del bar. ― Bobby respondió rápidamente. ― Mierda hermano… Si ellos ven esto… Habrá guerra entre ellos y nosotros.

― ¡Él intentó asesinarme primero! ¡No es mi culpa! ¡Es la suya! ― Lincoln exclamó aún alterado por lo ocurrido.

― No es tu culpa, hermano, no te estoy acusando. ― Dijo Bobby. ― Sólo pensaba en voz alta. Esto es muy peligroso, podrían tratar de vengarse de nosotros.

Lincoln pensó que lo más probable era que si trataran de vengarse. Pero los otros clubes siempre estaban buscando excusas para matar Sons, no era diferente ahora. Era él o aquel maldito motero.
Y no estaba dispuesto a partir todavía.
― ¿Que haremos, Bobby? ― Preguntó Lincoln, tratando de tranquilizarse y pensar con claridad. No podía echarlo todo a perder, no podía causar una guerra.

― Tranquilo. Ya pensaré en algo tú solo mantente tranquilo Linc, recuerda. Carnales De Toda La Vida. ― Bobby respondió mirando el cuerpo que yacía a sus pies. ― De todas formas… No creo que ellos debían saberlo. ― Bobby dijo suspirando pesadamente. ― Ayúdame a llevarlo a la camioneta, vamos a buscar un lugar donde tirarlo.

Lincoln acató mientras ambos comenzaban a cargar el cuerpo a la camioneta, mientras aún escuchaban la pelea qué ocurría dentro del bar. Bobby tomó el cadáver por los pies y Lincoln por los brazos para empezar a llevarlo a la camioneta del club.
Todo eso había empezado como un encuentro nada placentero, luego como una discusión para terminar como una pelea de bar. Ese hombre lo apartó de los demás solo para matarlo en ese callejón. Pero no contaba con que el muchacho al que había intentado matar soportaría tantos golpes. Sin caer, sin rendirse, como si un animal salvaje hubiera tomado posesión de su cuerpo y mientras más lo golpeaba más fuerte se levantaba y con mucha más furia.

Y ahora ese hombre sería llevado a su tumba por la víctima convertida en verdugo.

Jamás se lo esperó, ni él mismo. Estaba seguro de que el tipo acabaría asesinándolo, pero simplemente se dejó llevar por la ira. Y mientras más pensaba en esa rabia, menos piedad sentía por ese motero.

La camioneta avanzó con ambos hacia un punto alejado de la ciudad. Un lugar donde seguro demorarían días en hallarlo.

― ¿Hacia dónde vamos? ― Preguntó Lincoln, impaciente. No quería que su furia fuera reemplazada por el temor o la preocupación.

― Al lugar donde tiramos la basura. ― Bobby respondió conduciendo lo más rápido qué podría.

Lincoln aun así no se sentía ni bien ni mal, lo había hecho otra vez… Había asesinado otra vez en defensa propia, y así estaba bien hacerlo. Se había convencido de que así era, qué en defensa personal podría hacerlo, sin ningún remordimiento, sin ninguna pena o dolor… Así sería más fácil… Así se sentiría mejor, así no se sentiría como un monstruo. Sí, así debía ser. Así debería ser, se volvería fuerte para detener a todos aquellos que se atrevieron a venir por él… Él trataba de seguir convenciendo de que lo que había hecho había sido lo correcto, qué había estado bien mientras aún escuchaba en sus oídos esos disparos, el sonido de los disparos de las armas en su cabeza. ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

¡Blam! Lincoln entonces le disparó, ese chico estaba completamente indefenso, sin ninguna arma con la cual defenderse, arrodillado y pidiendo piedad. Lincoln se acercó al cadáver y ¡Blam! ¡Blam! ¡Blam! Le vació lo que quedaba de su cargador encima.
El chico debía tener su misma edad o más. Pero eso no le importó al hacerlo.
¿Qué había hecho? ¿Por qué Lincoln lo había matado? ¿Por qué tan siquiera lo había hecho? Pues...Había cosas que él no debió haber visto y hecho. Cosas que sí él revelaba podía poner el juego la vida de los hombres del club y del mismo Lincoln. En pocas palabras, el chico sabía demasiado.

― Bueno… Eso fue horrible. ― Bobby dijo mencionó sobre el cuerpo mientras que Lincoln aún lo miraba con rabia. ― Hey, Linc. Fue personal, no te mortifiques por eso. ¿Ok?

― Lo sé...― Lincoln respondió mirando el cadáver ante sus pies. ― Es solo… Que esto ya se ha vuelto muy fácil.

Bobby entendía lo que quería decir Lincoln. Recordaba la primera vez que había acabado con la vida de un hombre, hace tanto tiempo que parecía una pesadilla o un hecho de otra vida.
Habían cambiado, de eso no había ninguna duda. No sabía si ya eran más duros o más crueles. Lo que sí podía asegurar es que ya no dudaban cuando tenían que apretar el gatillo. Y que cada vez tenían menos temor cuando se trataba de salir a enfrentar Lambs.
Casi era como salir de cacería.

— ¿Lo tiraremos al lago? — Preguntó Lincoln. — Deberíamos buscar un nuevo lugar donde deshacerse de los cuerpos. Tengo uno en mente.

— ¿En dónde? — Preguntó Bobby con bastantes dudas. No desconfiaba de Lincoln, pero sí del lugar que él estaría considerando.

― ¿Te acuerdas del deshuesadero de autos? ― Lincoln le preguntó mirando a su hermano el cual suspiró por aquella respuesta.

― Oh Rayos… ¿Tienes algo en mente verdad? ― Bobby le preguntó mirando a Lincoln con seriedad.

― Sí, pensé que podríamos tomar su auto y enviarlo al deshuesadero, ahí eliminamos la evidencia y pues… Ya sabes, hacer como que tomó su auto y escapó de la ciudad. ― Lincoln le dijo tranquilo mientras Bobby cambiaba su expresión a una menos seria.

― Bueno eso tiene más sentido que simplemente arrojarlos al río. ― Mencionó mientras se rascaba la mejilla. ― ¡Bueno! Entonces llevaré el cuerpo a la camioneta, tu enciéndela entonces.

― Bien. ― Lincoln respondió tomando las llaves y yendo a la camioneta, si hubieran escogido un lugar más cerca al deshuesadero habría sido genial, pero decidieron hacerlo en los bosques. Aunque Lincoln también tuvo la culpa por no haber dicho lo del deshuesadero antes… Aunque viéndolo desde el punto donde estaban, a ningúno se les habría ocurrido antes. Pero para hacer desaparecer a una persona debían ser más ingeniosos.

Si cometía un error, podrían arruinar incluso los planes del club. Ya había salido en las noticias el caso de un cuerpo hallado a varios kilómetros río abajo, si la policía del Estado o el FBI se acercaban, podrían descubrirlos a ellos y condenar a los Sons.
Se le ocurría una docena de lugares donde poder ocultar futuros cuerpos. El Campamento Rasca traseros era un lugar horrible, pero su bosque oscuro y tétrico era perfecto para ocultar un cuerpo. Quizás la gente de las montañas que se ocultan en los árboles los vigilaría, pero ninguna autoridad haría caso a lo que dijeran. Pero si a Bobby no le parecía, siempre podían irse a lo tradicional y arrojarlo a un lago, lleno de peso para asegurar que se hundiera.
Encendió la camioneta. Le parecía estar dentro de una película de terror, y en cualquier momento El Recolector saldría con su guadaña. Casi deseaba que eso ocurriera para poder dispararle con su pistola, en venganza por las pesadillas que tuvo de niño… Rayos, hace 3 semanas había empezado con todo esto. Y la solución que estaba encontrando era dispararle a todo lo que viniera por él.

En los cómics los héroes no mataban, él creció con esa ideología, un héroe no mataba. Pero él sabía que. Él, no era el héroe de esta historia.

No era el héroe que triunfaba siempre al final, sabía el riesgo de entrar a un Mc. Pero no creía que el costo sería tan alto, su moral, su código, sus reglas… Todo lo que había aprendido a través de Ace Savvy y sus superhéroes de historietas favoritos se había esfumado en un instante en el primer momento que apretó el gatillo de su pistola para defender su vida y la de Bobby por primera vez.

Y ya no era tan difícil como en ese momento, ya no era como esa vez cuando dudó un único segundo en disparar, ya no lo hacía por defensa personal o auto preservación… No ahora era por qué. Sentía un alivio en asesinar.

El borrar de la faz de la tierra a un maleante, sí… Él se estaba convirtiendo en la misma clase de basura de la que solía leer y odiar en comics y noticias… Pero a veces tenía el consuelo de que él era la basura que eliminaba a la peor basura del mundo…
Y eso estaba bien en su mente, aunque… Ese chico era inocente, simplemente estuvo ahí en el momento y lugar equivocados. Ese fue su único pecado.
Y el pecado de Lincoln era que ya no se resistía a su instinto asesino. Ahora lo aceptaba, por qué ese sería. Su destino…

This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers. ―

Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In the Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.

The Loud House: Sons of Anarchy.
Capítulo 10: El Mañana.
Escrito y Dirigido por Eddy the Black fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.

Una Semana Más tarde.

Lincoln se sentía mucho mejor. El brazo ya no le dolía como antes y finalmente pudo quitarse las vendas. Y ante la ausencia de Luz y Ronnie en su hogar Simplemente se colocó su playera naranja y su chamarra, listo para ir al club. Aunque… su camioneta aún se veía algo… Arruinada, aunque no era nada que los prospectos y los mecánicos del área pudiera arreglar y limpiar.

Lincoln suspiró y puso el cigarro en su boca mientras lo encendía.

Encendió la camioneta, y el ruido del motor le hizo recordar inmediatamente lo ocurrido el día anterior en la Casa Loud, con Lothric y Luz. Sus dos hijos.
Sus hijos.
Estaba convencido de que las reacciones de Lothric eran por su culpa. Sólo él podía lograr que un chico bueno y honesto perdiera la compostura por los nervios y el estrés. Se preguntó si Luz sufriría lo mismo viviendo junto a él, si en algún momento dejaría de ser la niña amable y dulce que era para pasar a ser cruel y violenta. No..., Ronnie jamás permitiría eso. Tenía que impedirlo de cualquier modo.
Se llevó la mano sana a la frente. La preocupación lo hacía desvariar un poco. Esperaba que en el club no hubiera caído ningún compañero. Tenía que saber cómo estaba Bobby.
Él también debía estar bien. Ahora más que nunca.

Comenzó a avanzar en su vieja camioneta, esta cosa debía tener ya 50 años de uso o más. O al menos así se sentía pues cuando la obtuvo se la vendió un hombre de campo y se veía… Bien, bueno al menos servía para lo que la había comprado, nada muy extravagante y además servía para lo que la utilizaba, para el campo y para la tala de árboles.

Le hubiera gustado tener a Lucille para qué lo acompañase a todos los lugares, pero fue la insistencia de su esposa en qué utilizará algo mejor para llevar las herramientas de trabajo y dejar a Lucille de lado.
Ronnie podría decir eso por qué al menos ella tenía un auto qué ella había comprado con el sudor de su frente. Pero no él, él quería a su bella Lucille con él, para cabalgar en el mundo sin restricciones o sin alguna barrera.

Aunque… Bueno ella no tenía un historial delictivo, con varios robos, riñas y golpizas en su lista de pecados y un par de asesinatos que jamás se lograron confirmar.
Por lo que ella tenía todo el derecho de pedirle alejarse de su vida antes de Luz y pedirle que hiciera las cosas de la manera más honorable que en su posición podría tener.

Al menos una que no manchara más ya su oscura imagen.
Él pensó en eso por unos momentos hasta volver al tema inicial, sus hijos...

Su Pequeña Luz y su Muchacho Lothric. Dios, las cosas que no hizo para protegerlos de él mismo y de su pasado como un criminal.

Lo que más temía era que todo haya sido inútil, que tanto Lothric como Luz volvieran a caer en el mismo círculo vicioso de malas decisiones que parecía afectar a todos los Loud y que había iniciado con él.
Se preguntó si sus hermanas lo estarían culpando por la nueva actitud de Lothric, asumiendo que fue su presencia lo que comenzó a modificar su conducta. Sintió un escalofrío al pensar en Lisa y su descubrimiento.
Ella lo supo porque no dudaba en experimentar con sus propios familiares, literalmente como una científica loca. Sus hermanas no serían capaces de descubrirlo. Debía confiar en que ninguna lo haría

Él se había asegurado de proteger ese secreto durante tantos años, desde el inicio siempre estuvo al tanto de cada doctor al que ella iba, pidiéndole a Little Rocky qué la vigilará para mantenerla segura, utilizando su poder sobre los demás e intimidando a los doctores y enfermeros para falsificar documentos, y muestras de ADN.
Y el único ginecólogo y especialista en embarazos al que ella visitaba constantemente para ver el progreso de su pequeño lo tuvo en la mira durante los 9 meses de embarazo. Y cuando finalizó Lincoln lo hizo desaparecer de la faz de la tierra. Ese hombre no era malo, pero sabía demasiado. Sabía cosas que de revelarse harían que la vida de Su hermana y su hijo se volvieran imposibles.
Y ahora Lisa sabía el secreto, él se encargó personalmente de callar y silenciar a aquellos que habían estado en contacto con Leni y con Lothric.
Algunos se mudaban de estado para jamás volver a tener contacto con ellos. A algunos se les había pagado para no oír ni decir nada y otros… Otros simplemente desaparecían sin dejar rastros ni testigos.

Ella debía mantener la boca cerrada y alejarse de su hijo, jamás había considerado matar a una de sus hermanas para seguir callando bocas.
Pero hasta ese punto no estaba seguro si podría seguir así, después de todo lo que había hecho con tantos doctores, enfermeros y el especialista que había ocultado cualquier rastro de evidencia que lo señalará a él como el padre del hijo de su hermana… Ya no estaba tan seguro.
Y eso lo aterraba. Había una fina línea entre un hombre qué no tenía nada que ver con una persona en particular.
A toda una vida de momentos, experiencias y sueños que se habían compartido.

No sabía qué medidas podría tomar Lisa conociendo ese secreto. Esperaba que no se atreviera a divulgarlo por su computadora o almacenar respaldos. Debió vigilar que destruyera todas sus pruebas, y ni así estaría seguro. Con Lisa nada era sencillo.
Apretó con fuerza el volante. Casi sentía que la odiaba. Tenía que echar a perder el sentimiento de cariño que sintió al verla en la Casa Loud.
Pero al pensar eso, dudó sobre si realmente la odiaba. Verla de pie en su casa, igual que ver a cada una de sus hermanas, había sido una de las cosas más grandes de su vida.

Él sabía qué era un mal padre, un mal esposo… Pero ya no quería ser un hermano de mierda. Quería volver a ser el hermano que sus hermanas necesitaban, empezar con eso qué había sido lo más importante de niño para ser un mejor esposo con Ronnie, sin más mentiras ni engaños y hablar con ella sobre el estilo de vida que había retomado y ser mucho mejor padre con Luz… No por dejar de lado a Lothric… Pero no quería dañar más a ese pobre muchacho, él ya había sufrido mucho por su culpa y no quería arruinarlo, él ahora parecía ser la mejor versión de sí mismo, de lo que pudo haber sido, de lo que nunca fue, de lo que se convirtió después.

No quería arruinar a ese muchacho, él merecía algo mejor, él se merecía algo mucho mejor que él. Aunque en ese momento Lincoln se preguntó. Si Lothric merecía algo mejor, Luz también lo merecía… Lincoln en ese momento sintió un dolor en el pecho, no producido por su herida ni por otra cosa.
Si no por eso mismo, ese deseo subconsciente de que Su hija tuviese un mejor padre, alguien mejor que él. Qué Ronnie tuviese también alguien mejor que él…

Eso era lo que le dolía pensar, que de verdad quisiera que su familia tuviera algo mejor que a él.

Luna se lo había dicho, ellas no querían algo mejor, lo querían a él, así que debía empezar a ser mejor por ellas. Se los debía incluso si eso significaba tener menos tiempo en el Club como cuando Ronnie iba a tener a Luz y ser más… Lo que ellas necesitaban que él fuera.

La parte más difícil era explicarle a su esposa que había vuelto al club. Si no escogía las palabras adecuadas, podría perderla para siempre. Y eso era lo que menos quería, no resistiría mucho tiempo sin Ronnie cerca, y mucho menos sin Luz, su amada hija.
Se preguntó si lo mejor no sería que ambas rehicieran sus vidas en otro lado, pero rechazó esa idea tan pronto apareció. No quería reflexionar y llegar a la conclusión de que sí era lo mejor, porque no estaba preparado para aceptarlo. No lo aceptaría.
Y si Ronnie no se marchaba y lo perdonaba, ya podía comenzar a mejorar su relación con sus hermanas. Pero iba a ser difícil estar cerca de ellas y a la vez lejos de Lothric.

Lincoln Loud padre de dos, un varón y una mujer.

Lothric Strife Loud y Luz de María Loud Santiago. Dos niños que habían crecido separados uno del otro.
Uno era hijo de su hermana Leni y la otra de su esposa Ronnie Anne, y a los dos los amaba por igual, aún por el poco tiempo qué había pasado con su primogénito lo amaba incondicionalmente, así como amaba a su hija.

Pero a veces la familia debía ocultar secretos muy dolorosos, su muchacho siempre debió creer en que su padre simplemente desapareció, habría sido lo mejor… Más fácil.
Las cosas no se habrían tenido que poner tan complicadas después de esa noche… Era cierto que en esos años él era joven, lleno de ira, de odios, era incluso cierto qué también solía ser algo descuidado y estúpido.
Pero después de que ella le puso sus parches en su chamarra, lo mejor que debió haber hecho fue irse a dormir y todo habría sido como siempre…

Era cierto que él ya había probado el sabor del deseo carnal qué se ocultaba en la piel antes, pero… Así no es como debieron haber sido las cosas.
Leni tan inocente y pura, que jamás había conocido las tentaciones de la carne.

Lincoln suspiró. Recordar eso… Ese momento de la noche.
¿En qué demonios estaba pensando? Incluso sin arrepentirse de aquello, su mente aún tenía ese conflicto interno. Ese conflicto interno que derivó en las preguntas más importantes de su vida.

¿Por Qué Pasó? ¿Y porque dejó que sucediera?

Por mucho que reflexionara, no tenía la respuesta para ninguna de esas preguntas. Y de hecho poco importaba ya, con todo lo que estaba pasando en la Casa Loud y en la suya propia.

Lo único que sacaba como cierto de sus reflexiones es que Leni no tenía la culpa de nada. Él había sido quien comenzó todo. Él había roto la inocencia de Leni y varias leyes naturales y sociales. Se habría vuelto un desterrado entre desterrados.

Él podía aguantarlo porque lo merecía. Pero no ella. No habría soportado todo lo que hubiera pasado si su familia se hubiera enterado.

Lincoln suspiró ya casi a las puertas del club. Lo único que podía admitir de todo eso es que su vida, caótica, violenta, desastrosa, tenía buenos momentos. Momentos que no eran eclipsados por los malos de ninguna forma.

Aún no perdía nada importante y no tenía nada de qué arrepentirse, ni siquiera por aquellas cosas que en el pasado se había arrepentido.
Bien dicen que un hombre puede morir en paz sin arrepentimientos en su vida y él no tendría ninguno. O al menos esperaba que así fuese.

― Bueno… Vamos ahí entonces. ― Lincoln se dijo para entonces meter la camioneta al estacionamiento. Donde fue recibido por Tony y Third los cuales se encontraban en el garaje arreglando una moto.

― ¡Señor Lincoln! ― Tony exclamó de sorpresa, pero con una sonrisa al ver al veterano de Sons. ― ¿Como está? Hace tiempo que no viene.

― Si, he estado ocupado. ― Dijo el, extrañamente animado al ver a los prospectos. ― He tenido que recuperarme.

― Su brazo ya se ve muy bien. ― Le dijo Third. ― Seguro en dos días más se recupera totalmente.

Recordó sus propios días como prospecto. Todo era tan nuevo y tan difícil, siempre tenía miedo de arruinar las cosas y siempre tenía que limpiar baños.

― Muchachos, ¿pueden revisar la camioneta? ― Preguntó él. ― Aún está algo dañada.

― No hay problema, señor Lincoln. ― Dijo Third. ― Creo que podemos repararla nosotros mismos.

― Bien, y por favor limpien bien adentro. Está algo… Sucio. ― Por no decir que estaba casi completamente manchado de sangre seca, pero aun así se sentía tranquilo mientras se dirigía a las puertas del club. Al abrir afortunadamente se encontró con todos los chicos y Bobby.

― ¡Linc! ― Bobby exclamó de felicidad al verlo entrar solo para ir a abrazarlo. ― Qué bien qué has vuelto hermano.

― ¡Bobby! Creí que estabas igual que yo. ― Lincoln respondió yendo hacia su hermano con la misma alegría que él irradiaba.

― Bueno pues ya me conoces hermano yo soy como, Bruce Willis, Duro de Matar. ― Dijo abrazando con la fuerza que tenía a Lincoln. Bobby se veía bien, aunque eso era por fuera, ni siquiera había visto la herida que le habían hecho. ― ¿Como estas?

― Jeh, eso debería preguntártelo a ti Bobby. ― Lincoln dijo con algo de gracia.

― Bien. Aunque. Aún duele un poco. ― Él respondió agarrándose el vientre con algo de dolor. ― ¿Y tú?

― Igual. Pero, nada que no haya pasado antes. ― Lincoln respondió sobándose el hombro izquierdo.

Lincoln rio, se sentía más que feliz de ver que Bobby estaba en pie. quizás no estaba recuperado del todo, pero si podía caminar sin sufrir por su herida ya estaba bastante avanzado en su recuperación. Si podía subir a su motocicleta, sería mucho mejor.
— Me alegra volver a verte en el club. — Dijo Bobby, y su tono adquirió un tinte extraño. — Hemos estado hablando sobre hacer algunos..., cambios.

— ¿Qué clase de cambios? — Preguntó él, intrigado. La forma en que su hermano lo dijo hizo que sospechara que no era algo muy bueno.

Mark rápidamente se acercó. También se notaba un poco preocupado, aunque bastante menos que Bobby.
— Lincoln, creo que deberías entrar para oír esto, y que lo podamos explicar bien. — Dijo él.

— ¿Vendrán los Lambs de otros Estados? — Preguntó con seriedad. Era lo único que podría ser tan grave como para preocupar a Bobby así, pero, por otro lado, de ser eso, todo el club estaría en pie de guerra.

― Uy espero que no. Pero si eso sucede, entonces vamos a tener que agarrar las armas y atrincherarnos con todo lo que tengamos. ― Bobby respondió rodeando a Lincoln con su brazo. ― No, esto… Esto es diferente. Digamos que fue un tema que nos dio mucho de qué hablar la semana pasada.

― Oh… Y de qué se trata. ― Preguntó el hombre de cabello blanco acercándose a la sala de juntas junto a él.

― De eso vamos a hablar, pero pasa primero. Necesitamos ponernos al día. ― Bobby le dijo sonriéndole a su hermano mientras este asentía ligeramente con la cabeza.

Al avanzar poco a poco Lincoln se encontró con sus otros hermanos quienes le daban la bienvenida al club.

― ¡Linc! Qué bien qué no moriste, habría sido una puta tragedia que apenas regresado hubieses muerto. ― Víctor le dijo abrazando a su hermano.

― Jeh. Es bueno verte Vicky. Y no te preocupes, estaré aquí un rato más para molestarte. ― Lincoln respondió abrazando de igual forma a su hermano.

― Tú y Bobby nos matarán de un susto. ― Dijo Víctor mientras le daba un leve golpe en su hombro sano. ― Pasa, tómate una cerveza por mientras llega Mike.

Los Sons al interior se levantaron y se acercaron a saludarlo, y de haber podido, lo habrían levantado sobre sus hombros para vitorear como un héroe. Y no era para menos, porque fue él quien salvó a la banda de una emboscada, de una muerte segura.

― Un poco más y te vuelves un mito. ― Bromeó Mark. ― El otro día oí a Tony decirle a Third qué mataste a seis Lambs de un solo tiro.

― No recuerdo haber llevado un lanzacohetes en mi camioneta. ― Dijo él imaginando esa situación. Se rio, cuando era prospecto solía oír exageraciones así de otros compañeros.

― Je jeh, ¿cómo te sientes pequeño hermano? ― Mark le preguntó posando una mano en el hombro derecho de Lincoln.

― Bueno, solo siento una pequeña molestia en el hombro, pero. Nada serio nada grave. ― Lincoln respondió sonriéndole a Mark. ― Supe que cuando fueron al hospital, ayudaste a salvar a Bobby, gracias por eso. ― Lincoln respondió colocando su mano derecha en el hombro de Mark.

― Oye no tienes que agradecer, Bobby es nuestro presidente y lo importante es mantenerlo con vida… Y fuera de la cárcel. ― Mark respondió con una sonrisa en los labios.

― Sí… ¿Pero podrías evitar ir al Hospital cuando mi familia y yo estamos ahí? No por nada, pero fue algo incomodo je jeh. ― Lincoln dijo en completo son de broma a su hermano el cual también rio por eso.

― Por supuesto, pero dile mejor eso a Jo, ya sabes. Él es el que está a cargo cuando Bobby no está aquí. ― Mencionó señalando con el pulgar a Joseph.

El vicepresidente se acercaba a Lincoln como si fuera a abrazarlo con fuerza, y aunque eso hizo, Lincoln notó que se moderaba para no lastimar su hombro. Previamente lo había visto en la barra, revisando algo apuntado en una libreta.
― De haber sabido que te estabas yendo, no habríamos entrado a esa hora. ― Dijo él. ― Lamento si te causamos problemas con tu esposa.

― No pasó nada, no te preocupes. ― Dijo él, aunque no se acordaba mucho de aquella mañana. Solo que en la radio reportaban el ataque al hospital por parte de los Sons.

― Bien… ¿Y dónde está Mike? ― Lincoln preguntó mirando a su alrededor buscando a su hermano de más peso del club.

― Pues… Ya sabes, a veces sale a comer. ― Víctor respondió casi tratando de aguantarse la risa.

― Uta no mames, entonces vamos a estar aquí esperando una eternidad, Ja ja ja ja. ― Lincoln dijo haciendo que los demás comenzarán a reírse por esa broma, conociendo a Mike y como comía el hombre les sorprendía que no era una plasta de grasa y carne humana. ― Y bueno… ¿Dónde está Richard? ― Preguntó mirando a su alrededor.

― Ahí si no sé. ― Mark respondió aún con risa. ― Jeh, él ha estado saliendo últimamente a quien sabe dónde. No nos dice, pero… Supongo que no debe ser nada malo, de todas formas, es mejor que tenerlo aquí de depresivo por… Ya sabes, lo de Jonathan.

Lincoln ante eso se vio curioso, algo intrigado. Pero no era nada fuera de lo normal, a veces uno necesitaba tiempo para darse y para superar las cosas. Y mientras no se convirtiera en un soplón o que dijese algo a la policía o a los Lambs todo estaba bien.

― Hm… Bueno. ¿Entonces esperamos a que Mike Regrese?

― Sería lo más conveniente. ― Bobby respondió asintiendo con la cabeza levemente.

― Richard probablemente no vendrá hoy, así que solo esperamos a Mike y las hamburguesas que compra siempre. ― Dijo Bobby.

― Podría invitarnos una al menos. ― Dijo Víctor, generando la risa de quienes estaban cerca. ― ¿Me puedes creer que siempre guarda una hamburguesa en un bolsillo de la chaqueta?

― La verdad, no me sorprende― Dijo Lincoln. ― ¿Y.…, Al menos pueden decirme si es algo grave lo que hablaron?

― No es grave. ― Dijo Joseph, con un extraño tono de confianza. ― Pero si es un cambio..., radical.

― Hm… No sé si me agrada que digas eso, Jo. ― Lincoln dijo en un tono poco convencido mientras los demás ya sabían de qué se trataba.

― No te preocupes hermano. Después de todo no es un cambio qué nos va a afectar en el futuro… O al menos espero que no lo sea. ― Bobby respondió rascándose la nuca. ― De todas formas, hermano. El cambio no siempre es malo, Joseph me lo dijo una vez… Y pues… Ya sabes, a veces el cambio es muy bueno y más para nosotros.

― O puede ser muy, muy malo. ― Lincoln respondió aún sin estar convencido.

― Sí… Pero, por ahora no nos echemos la Sal y mejor pasemos a otro tema igual de importante. ― Bobby mencionó dándole una palmada en el hombro a Lincoln. ― ¿Cómo has estado? Esta semana que no tuviste… Las cosas estuvieron algo solitarias sin ti.

― Como lo han sido estos 8 años. ― Mark apoyó sentándose en uno de los sillones del club.

― Pues… Ya saben, evadiendo la muerte, recibiendo atenciones médicas de mi esposa y… Pues me volví a reunir con mis hermanas después de ya tantos años sin verlas. ― Lincoln dijo sonriendo por aquella anécdota.

― Ah, sí. Lori me contó de eso el otro día. Me dijo que fue una reunión muy agradable para todas. ― Bobby mencionó sonriéndole a Lincoln.

― Fue más que agradable. ― Dijo Lincoln, recordando ese momento y quedándose en él, para no pensar en lo que después ocurrió con Lothric. ― Debí haber vuelto a casa hace tiempo.

― Nunca me deja de sorprender la familia gigante que tienes. ― Dijo Mark. ― En mi casa apenas somos tres, y casi siempre la casa está vacía.

Se rieron un momento, y Lincoln se sintió extraño. Era como cuando volvió al club, como si se estuviera repitiendo ese momento. Y eso por alguna razón lo animaba.

Sentía que todo estaba empezando de nuevo. Con sus hermanas, con el club, con su familia. Sólo debía jugar inteligentemente sus cartas, pues tenía oportunidad de equilibrar su vida en el club con su vida familiar.

― Hm, bueno al menos no es tan ruidoso. ― Lincoln comentó recibiendo una botella de Whisky de Tick. ― Hey gracias Tai.

― No hay de qué Linc. ― Le respondió él detrás de la barra. ― Y dime, Linc. ¿Cómo te fue?

― ¿Con qué exactamente? ― Lincoln preguntó medio confundido.

― Pues… En el hospital. ¿Cómo te fue ahí? ― Preguntó de nuevo recargándose un poco en la barra de bebidas.

― Ah pues… Nada mal, estuve ahí dos días y me enviaron a casa. ― Lincoln respondió tomando un vaso y sirviéndole un trago.

― ¿Dos días? ¿Pues quien mierda te atendió? ¿Jesucristo? ― Preguntó Tick con algo de extrañeza, nadie duraba menos de dos días en un hospital con una herida de bala. Y menos una herida qué hiciera qué un hombre comenzará a desangrarse.

― No, a eso le puedo agradecer a mi esposa que me estuvo atendiendo toda la semana pasada. ― Lincoln respondió tomando un ligero trago de su vaso.

Sus compañeros pensaron en decir algunas cosas referentes a los cuidados de su esposa, pero se las reservaron para no molestar a Lincoln. Fácilmente podían malinterpretarse las bromas y los comentarios. No iban a decir nada obsceno, respetaban demasiado a Lincoln como para hacer eso, pero preferían no decir nada que pudiera molestarlo.
— Ojalá tuviera una esposa que me atendiera así cuando me disparan. — Dijo Mark— ¿Qué tanto cuesta conseguir una esposa? ¿Cómo encontraron a las suyas?

— Bueno, a veces son ellas las que te eligen a ti. — Dijo Lincoln, y recordó ese momento cuando conoció a Ronnie..., o más bien, a su puño. Pero de no ser por eso, jamás habría tenido la hermosa familia que posee ahora.

— Eso es cierto, a veces ellas te eligen a ti y otras tú las eliges a ellas. Así de simple Mark. — Bobby respondió siguiendo lo que Lincoln había dicho. — Yo tuve esa suerte de encontrar a la mujer de mi vida cuando tenía… Más o menos 18 años si no lo recuerdo, sí. Ella fue la chica de mis sueños. Rubia, de ojos azules, de asombrosa figura y de buenos sentimientos.

— Hum, suertudos. — Mark respondió suspirando. — Supongo que yo soy de esos que la vida no les sonríe con el amor, pero sí con mucho sexo.

— ¿Pero ninguna se queda más de 2 minutos contigo? — Víctor preguntó medio en serio y en broma haciendo reír a los demás.

— Sí algo así, la única chica con la que estuve… Por lo menos un buen rato fue esta…

— ¿Patricia? — Preguntó Tick tratando de ayudar a recordar a Mark.

— ¡Sí! ¡Esa Misma! Era una mujer, interesante. Creía que el gobierno usaba las pastillas anticonceptivas como mecanismo de control mental. O una mamada así, yo creo que solo lo decía para qué yo me pusiera el condón… Aunque también decía que eso hacía que crecieran hongos en el pito, no lo sé a veces creo que ella solo quería tener a mis hijos, aunque si los tuviera no dejaría que se acercaran a esa loca, el punto es que ella era una pinche loca, pero tenía un culo. Nombre. Si ese culo hubiera tenido bigote habría sido un señor culo. — Los demás al escuchar esa ocurrencia de Mark, comenzaron a reír, era cierto que las conversaciones entre hombres eran algo… Pasadas de tono, pero al menos entre ellos y más entre hermanos del club esas anécdotas eran para causar risas y pasar un buen rato.

Alrededor, los Sons continuaron haciendo lo que hacían antes de llegar Lincoln, y podía oír a los prospectos trabajando en su camioneta. Sus gritos e insultos mutuos casi eran más fuertes que el ruido de las herramientas.

Entonces, una moto se estacionó afuera del club, y Mike entró sobándose las palmas de las manos. Al ver a Lincoln, casi corrió hacia él para saludarlo.

— ¡Linc, maldita sea, ya estás bien! — Dijo abrazándolo, y rozo su herida. El dolor no fue suficiente para hacerlo gritar, pero de haberlo tocado con más fuerza, habría sido desastroso.

— ¡Auch! — Lincoln se quejó por unos momentos mientras Mike se apartaba apenado por lo que le había hecho a Lincoln.

— Ay mierda, disculpa Linc. No quise...

— No, no está bien, solo ten un poco más de cuidado. — Lincoln dijo dándole un suave golpe en el hombro a Mike.

— Sí Mike, no chingues, ves qué Lincoln ya se está recuperando y lo primero que vas a hacer será mandarlo al hospital. — Le dijo Mark mientras veía a sus dos hermanos.

— Disculpen, disculpen, es solo que ver a Linc de regreso me emocionó. — Mike dijo volviendo a abrazar a Lincoln, pero teniendo más cuidado con su hombro. — Qué bueno que ya estás de regreso Linc.

— Igualmente Mike. — Lincoln respondió abrazando a su hermano de complexión más ancha.

A veces se preguntaba si Mike acabaría como los moteros de la televisión, con un gran estómago y una barba gigantesca. Una vez lo vio comer un jamón completo en una tarde que tuvieron que quedarse en el club.
— Le diste un susto terrible a esos putos Lambs. — Dijo Mike, riendo a viva voz. — No han vuelto a joder desde entonces.

— Deben estar planeando cómo tratar de sorprendernos. — Dijo Lincoln, y recordó lo que le habían comentado sobre cambios en el club. — ¿Planearon algo para exterminarlos de una vez por todas?

— Algo así Linc, pero pasen. Tenemos mucho de qué hablar. — Bobby pidió abriendo las puertas de la sala de juntas uno a uno los Sons comenzaban a entrar y tomar sus respectivos lugares en la mesa.

Lincoln se sentía muy bien de volver a estar reunido con todos esos chicos en la mesa, Bobby, Joseph, Víctor, Mark, Mike, Rasmus, Tick y a los demás. Hubiera sido bueno tener a Richard… O mínimo a los Sons que ya se habían ido a una mejor vida con Mr. Mayhem, pero al menos tener a este club que sin importar las grandes catástrofes, los golpes o las adversidades seguían de pie, unidos y listos para enfrentar el destino que los había puestos a todos juntos en una sola mesa.

— Muy bien ya que estamos todos aquí, ¿podrían explicarme qué es ese gran cambio del que tanto me han estado hablando? — Lincoln preguntó mirando a su alrededor, aunque algunos dudaban de tomar la primera palabra, incluso Joseph se veía un poco… Dudoso, pero entonces Bobby decidió tomar la primera palabra.

— Muy bien Linc. Joseph y yo… Y toda nuestra mesa hablamos mucho de esto los días anteriores. Además, qué hemos hablado con la mesa de Redwood. Y hasta ahora hemos tenido su autorización… Aunque aun así hay que discutirlo bien con Chibs, Tig y con Happy. — Bobby le dijo a su hermano el cual apenas podía entender a lo que iba. Aunque qué Chibs, Tig y Happy vinieran a Michigan… eso significaba que era algo muy grande.

— ¿Ok y de qué se trata?

— Bien, es una medida controvertida, así que la diré de inmediato. — Dijo Joseph. — Vamos a aceptar mujeres en el club.

De haber estado bebiendo algo, lo habría escupido en ese momento. Parecía que Joseph estuviera haciendo una broma estúpida.

— ¿Qué? — Preguntó él. — Debe ser una broma.

Por una parte, Bobby estaba feliz de que Lincoln tampoco estuviera de acuerdo con esa idea. Pero por desgracia ya era demasiado tarde como para cancelarla, ya los Sons más importantes se dirigían a la ciudad. Quién sabe, tal vez ya estarían llegando a Royal Woods.
— No te apresures, deja que te expliquemos todo. — Comenzó a decir Joseph.

— ¿Espera, ¿cómo es eso que van a incluir mujeres en el club? ¿Todos se volvieron locos o qué?

— Linc por favor permítenos explicar. — Joseph trató de calmar a Lincoln el cual se levantó de su asiento.

— ¿¡Calmarme!? ¿¡Como Mierda Quieren Que Me Calme!? ¡No! No… No chinguen no. — Lincoln les dijo a los demás, haciendo suspirar a Bobby y a los demás verse unos a otros.

— Linc, por favor toma asiento. Estamos en reunión. — Bobby le pidió a su hermano el cual aún se veía conmocionado por eso.

— Bobby dime que tu estuviste en contra de esto. — Lincoln dijo sentándose, mirándolo, casi juzgándolo por eso, esperaba qué en serio fuese una mala broma de muy mal gusto, casi rogaba qué lo fuese.

— Estaba en contra desde el principio. — Dijo Bobby, sintiendo una rara sensación de impotencia.

— Literalmente se levantó sin permiso de Tick para llegar a hablar con Joseph. — Intervino Mike. — Prefería cualquier cosa menos aprobar esa medida.

Lincoln habría golpeado la mesa por la frustración, pero se contuvo y finalmente tomó asiento, pero daba la impresión de que iba a golpear a quien se le acercara.

— ¿Cuántos apoyaron la medida? — Dijo molesto, y podía notar que internamente no paraba de maldecir.

— Lincoln, yo fui quien dio la idea, y quien gestionó todo para hacerla realidad. — Dijo Joseph con una calma que nadie entendía cómo podía mantener.
Lincoln parecía querer maldecir. Y muy poco faltaba, pues la medida no le parecía mala, le parecía la peor idea del mundo.

— ¡Joseph! ¿Pero qué chingados? ¿Por qué se te ocurrió o qué? — Lincoln preguntó serio mientras Bobby suspiraba.

— Linc… Eso también deberíamos haberlo comentado primero. — Joseph dijo mirando a Lincoln de frente. — Parece ser… Que ahí afuera hay un club que está admitiendo mujeres en sus filas. Ya lo he hablado con Víctor, con Mike. Incluso lo hablamos con todo el club y con Chibs. A todos nos parece una buena idea qué las chicas tengan su lugar en nuestro club, equilibrar la balanza con todos esos clubes que ya han aceptado esta diversidad de género. Es lo justo qué necesitamos para crecer y…

— Joseph, escúchate. Dejar que las mujeres entren a este mundo. A nuestro mundo. — Lincoln decía con seriedad. — No estoy hablando de dejar entrar chicas a nuestro club. Estoy hablando de dejar entrar chicas a este tipo de mierdas qué hacemos, estamos hablando de hacer que las mujeres maten, estamos hablando de que las mujeres pongan su vida en riesgo. Estamos Hablando Del Riesgo de Que Sean Usadas Como Extorsión y Chantaje. Las hemos dejado fuera de esto tanto tiempo por el peligro que para nosotros significa ser un Son. Por la mierda que hemos tenido que soportar para ser parte de esto, esa es la base de nuestras ideologías, ¡nosotros No Matamos MUJERES!— Lincoln exclamó haciendo que los demás también comenzará a murmurar acerca de aquello.

— Lo sé, pero si me permites terminar de explicar. — Joseph trató de razonar con Lincoln.

— ¿Qué? ¿Qué las chicas pueden ser iguales a los hombres? ¿Aguantar nuestros problemas y lidiar con las consecuencias? Eso lo sé. Dios sí qué lo sé… Pero Hermano. Lo repito, no metemos a nuestras chicas en estas situaciones para que sufran lo mismo que nosotros. Nosotros las alejamos para evitarles qué estas mierdas también les pasen a ellas. — Lincoln argumentó sintiéndose completamente alterado. — Y no me vengas qué por qué los otros clubes las aceptan nosotros vamos a cambiar todo por eso, ¿o qué? ¿Convenciste a todos de que nuestra creencia de no matar mujeres no aplicaría con las mujeres para las chicas de otros clubes rivales para convencer a todos?

Por primera vez, de todo el tiempo que lo conocían, Joseph no supo que decir. Miraba a Lincoln como si su mente estuviera operando a toda velocidad para intentar formular algo, pero las últimas palabras del hombre de cabello blanco eran demasiado potentes.

Y en las mentes de cada uno volvió a nacer la misma duda que tenían antes, de que, si iba a ser una buena idea aceptar mujeres en el club, o si tan siquiera era aceptable que lo hicieran. Ninguno de ellos iba a ir contra la ley de los Sons of Anarchy.

— Tienes razón, Lincoln. — Dijo Joseph. — Pero Chibs ya viene hacia acá y no viene solo. Si la idea le hubiera parecido mala, no habríamos llegado tan lejos.

— Pues a mí me parece una Pésima Idea. — Lincoln dijo recargándose en su silla. — No sé cómo pudieron convencer a Chibs de que esto era una buena idea.

— Lo curioso es que… Parece que él también tenía una idea parecida a la nuestra, no estrictamente sobre las chicas… Algo así como hacer de Sons un club mucho más grande e influyente. Un lugar donde todos pudieran tener algo que llamar hogar y hermandad. — Bobby le dijo haciendo que Lincoln lo voltease a ver.

— Bobby, Sons siempre ha sido un hogar para ti, para mí, para nosotros qué hemos sido escupidos una y otra vez por la sociedad. — Lincoln razonó eso con Bobby. — Incluso para las chicas. ¿Por qué no? Pero una cosa es tenerlas y cuidarlas. Y la otra es que salgan a pelear y morir por nosotros.

— Lo sé hermano, pero todos habíamos tomado esa decisión ese mismo día. Quería qué tú estuvieras aquí, pero...— Bobby suspiró pesadamente.

— Además Lincoln… No seas tan duro, tú mismo supiste lo duros que éramos con nuestras reglas, hace casi 20 años tú viniste aquí pidiendo que te aceptamos, tu viniste aquí por tu propia cuenta para volverte un son. Y si no mal recuerdo tú no eras precisamente un adulto, apenas tenías 18 años. Y no los 20 qué queríamos. — Joseph le dijo tratando de sonar convincente. — Las chicas que vengan, no van a ser obligadas a nada que no quieran. Ellas se unirán por su propia cuenta. Además, ¿No te parece algo hipócrita qué te niegues a aceptar este cambio? Si no mal recuerdo nuestras reglas de no admitir chicos menores de 20 era muy estricta hasta tu llegada.

— Esto es diferente JoJo… Esto es completamente diferente a todo lo que yo pude haber pasado. — Lincoln respondió. — Sí yo vine aquí pidiendo su permiso para ser Son, sí yo vine aquí pidiendo su apoyo y sí. Yo vine aquí a ser un Son, no dudo que haya chicas que busquen lo mismo que yo de joven. Pero la diferencia es que yo al menos sabía qué si veía el infierno iba a ser culpa mía. Cuando ellas lo vean, ¿también va a ser su culpa? ¿Incluso si las llegan a violar, raptar o a despedazar? ¿O solo van a ser más cadáveres bajo los escombros?

— Así como hay mujeres que entran al ejército, sabiendo a lo que van y lo que sufrirán — Dijo Joseph. — El mundo está cambiando muy rápido. Si hay más mujeres con ganas de vivir esta vida, llegarán al primer club que las acepte, y eso será una desventaja para el club.

— Tampoco es una medida definitiva. — Dijo Mark, intentando mediar entre ambos. — Tal vez Chibs tenga una idea diferente, algo que esté al medio de ambas posturas.

— Lincoln, si las cosas fueran como antes, no habría sugerido este cambio. — Dijo Joseph con la voz más serena que habían oído. — Pero ya hay mujeres participando en los ataques contra Sons. Hablamos de armas adicionales que disparan y matan hermanos del club. Necesitamos aumentar nuestras filas.

— ¿Y esta es la forma fácil? — Lincoln preguntó serio.

— No, digamos qué es un impulso. — Joseph respondió suspirando pesadamente. — Además, no creo que tú puedas dispararle a una chica. — Dijo de la misma forma de antes. — Por eso creo que sería una buena idea que ellas luchen contra su…

— Lo sabía. Te dices eso, pero cuando sea fácil para ellas entonces también será fácil para nosotros. Tan sencillo. Ellas matan mujeres, y pronto cuando uno de nosotros siga sus pasos lo hará también ¿no? Hemos cruzado la línea tantas veces, pero no nos hemos atrevido a cruzar una. La de mujeres o niños y cuando crucemos esa. ¿Qué nos va a detener entonces? — Lincoln dijo en voz baja causando el mismo efecto de antes en los demás.

— ¿Sabes? Yo creí que de todos tú serías el primero en apoyar esto. — Joseph respondió. — Tenía la idea de que al no querer dispararle a una Lamb o Angel Rival querrías dejarle esto a ellas, para no manchar tus manos de sangre femenina. Ya sabes por tus hermanas.

Lincoln entonces le lanzó una mirada llena de furia a Joseph el cual inmutable, pero sintiendo el odio que emitía esa mirada no dijo nada más.

— Nunca vuelvas a mencionar eso, déjalas fuera, esto es entre nosotros y el club. Mis hermanas no tienen nada que ver con esto y si sabes lo que a ti te conviene más vale que jamás las pongas entre mí y el club. ¿Entendido? — Le dijo de la manera más seria y molesta qué pudo, parecía más una amenaza que una simple advertencia.

Joseph no pareció intimidado por las palabras de Lincoln, pero entrecruzó sus dedos, y gestos así demostraban que estaba sintiéndose nervioso. Tosió un poco antes de rectificar.

— Tienes razón, no debí nombrarlas — Dijo él. — Lo siento, Lincoln. Lamento de verdad si esto resulta demasiado doloroso para todos. Pero realmente pensaba que era lo mejor para el club, después de todo, ya hemos perdido a demasiados hermanos en emboscadas cobardes.

Mark miró hacia la puerta. No sabía si los gritos se habrían oído en todo el club, pero podía jurar que habían Sons espiando tras la puerta. Sabía que aquel tema también dividía a los demás Sons, que algunos, una minoría, apoyaba la iniciativa, otros, la mayoría la rechazaban.

— Chicos, quizás deberíamos ver si hay realmente mujeres dispuestas a unirse al club — Dijo él. — Tal vez el club que las acepta solo tiene a dos en nómina.

— Bueno… Supongo que eso también puede ser cierto. — Joseph comentó cubriéndose los ojos con una de sus manos. Mientras que los demás pensaban en las palabras de Lincoln, en las de Joseph y Bobby.

El cual en parte quería darle toda la razón a su hermano Loud, pero ya era demasiado tarde para retractarse, decirle a Chibs a esas alturas de las circunstancias sería como decirle que todo había sido una broma… Y eso sería como pedirle que le quitará su patch como presidente y lo exiliara eternamente del Club… Simplemente ya era más difícil…

Mientras tanto con Tony y Third ambos seguían intentando limpiar la camioneta de Lincoln pues había algunos vidrios en el suelo además de sangre y otras cosas.
Mientras buscaban un reemplazo para la ventanilla qué Lincoln había roto ese día.

— ¡Ufff! Esto está algo difícil. ¿No crees Third? — Tony le preguntó a su compañero el cual estaba checando la puerta.

— Algo así. Usualmente me dejan a mí reparar camionetas con los cristales rotos. — Respondió mientras checaba el cristal. — ¿Oye no tenemos vidrios en la cochera?

— No lo sé...— Tony respondió saliendo con una esponja llena de sangre seca de la camioneta. — Ve a revisar mientras Limpio. ¿Ok?

— Va. — Third respondió yendo a la cochera donde guardaban las piezas de autos mientras Tony seguía limpiando el asiento y el piso.

— ¡Hey! ¿Anthony qué haces? — Una voz le preguntó a sus espaldas y al voltear a ver se dio cuenta de que era Corey, la chica que luego estaba a los alrededores del club. Una chica de cabello negro, ojos cafés y una actitud muy agradable.

— Ah hola Corey, nada aquí checando la camioneta de uno de los chicos del club. — Tony respondió saliendo de nuevo de la camioneta.

— Yo creía qué todos se transportaban en Motocicletas. — Corey comentó recargándose en el frente de la camioneta de Lincoln. — ¿Como estás Tony? Hace tiempo que no te veo.

— Pues aquí estoy, ya sabes. — Dijo riendo. — Estoy peleando aún para ser un miembro de pleno derecho. Creo que ya me falta poco.

— Lo mismo dijiste hace unos meses. — Le dijo ella. — Pero me encanta tu optimismo.

Ambos se rieron, mientras Third luchaba para evitar que una montaña de vidrios se derrumbara sobre él.

— ¿Y tú, como estas? — Pregunto con alegría. — Realmente hace tiempo que no nos vemos. Podríamos juntarnos un día.

— ¿Alguien habló de juntarse? — Vociferó Third, corriendo hacia ambos con el vidrio necesario firmemente sujeto.

— Sí aquí Corey y yo estábamos viendo si un día podíamos juntarnos, ya sabes, tomarnos unas cervezas hablar de la vida. Cosas así. — Tony respondió viendo a Third mientras colocaba con cuidado el vidrio en el suelo.

— Rayos eso sería genial… Que mal que luego a mí me toca trabajar todo el día. — Third mencionó suspirando.

— Sí yo también, he estado ayudando a mi padre con su tienda y todas esas cosas. — Corey respondió balanceando sus pies. — A veces cansa tanto que me gustaría tener un día libre al menos. Oigan ¿y dónde está Jonathan? — Corey preguntó viendo a su alrededor llamando la atención de Tony y Third los cuales se quedaron callados completamente. — Qué yo recuerde ustedes eran 3, por eso te apodan así ¿verdad Third?

— Bueno… Sí, pero es por otra cosa también y Johnny...— Third miró a Tony por unos segundos mientras pensaba en una respuesta para Corey.

— ¡Eh! Digamos que Johnny se fue, parece que las responsabilidades en el club fueron demasiado para él y terminó renunciando. — Tony respondió rápidamente con lo que se le ocurrió.

— Si, si, era demasiado difícil. — Siguió diciendo Third. — La verdad no lo culpo porque nos tocan labores muy pesadas. Mira esta camioneta, por ejemplo. Tuvimos que armarla casi completa.

— Vaya, lo lamento mucho por Johnny. — Respondió con algo de tristeza. — ¿Y se fue de la ciudad también? Porque igual podríamos juntarnos con él en algún lugar.

Ambos prospectos se miraron un segundo. Les dolía mentir así a su amiga, pero si eran sinceros iban a destrozarla emocionalmente.
— Lo lamento, pero salió de la ciudad, fue a ver a unos parientes.

— Ahhh, le hubieran dicho que al menos me dejara su teléfono para llamarle. — Corey dijo un poco decepcionada de Jonathan. — Se fue y ni siquiera se despidió de mí. Estúpido John.

— Sentimos qué te sientas así Corey… Pero, al menos aquí seguimos Third y yo seguimos aquí. — Tony le dijo tratando de consolar a su amiga. — Tú podrías ser… pues ya sabes nuestra tercera mosquetera, así seguiría siendo tres, ¿no?

— Sí… Aunque en todo caso sería segunda, sino Third se empezaría a llamar Seccond. — Corey bromeó haciendo reír a ambos chicos.

— Sí algo así. — Respondió Third con gracia.

— Pues me encantaría chicos, pero su club no acepta chicas. Además, a mí no me gusta ese estilo de ser solo una acompañante. Ustedes me entienden jeh. — Corey mencionó subiendo un pie para rodearlo con sus brazos.

— Sí, ojalá y el Club sí aceptará chicas. — Dijo Tony mientras asentía, al dirigir su mirada a la entrada del club se dio cuenta de que varias patrullas se acercaron al club. Se sorprendió y, después se sintió nervioso y asustado por lo que creía a lo que ellas venían. — Ay mierda… Third ve a avisar a los chicos. — Dijo mientras él asentía con la cabeza. — Corey creo que deberías esconderte, esto no se ve bueno.

— ¿Estarás bien? — Dijo ella preocupada, viendo las patrullas estacionarse alrededor del club. No parecía que fueran a un ataque, pero si eran demasiados uniformes azules. Y seguían llegando más patrullas.

— Yo creo que sí, pero es mejor que tú te vayas. — Dijo el viendo a Third escabullirse dentro del club. — Esto puede ponerse muy feo en menos de un segundo.

— Me quedaré aquí. — Dijo ella con seriedad. — ¿Y si algo les pasa a ti o a Third, y no puedo ayudarlos?

— En un tiroteo no hay mucho que puedas hacer. — Le dijo él. — Ni yo o Third podemos hacer mucho.

Corey en ese Instante no supo qué decir o hacer, por lo que mejor prefirió acatar la orden y comenzó a correr hacia las puertas del club. Mientras que Tony comenzó a sentirse asediado por los policías que empezaban a entrar al estacionamiento. Esto podría ponerse muy feo en poco tiempo.

Un par de oficiales bajaron de sus patrullas para ir con el muchacho el cual no sabía qué decir o qué hacer, si intentaba escapar probablemente le dispararían y si no corría podían arrestarlo allí mismo. Tony se sentía entre una espada y la pared.

— Hey tú. — Un oficial de policía lo llamó y él se paralizó por unos momentos. — ¿Podrías llamar a tus compañeros? Nos gustaría hacerles unas preguntas. — Dijo confundiendo a Tony, pero eso era un alivio, no lo iban a arrestar. Aunque… ¿Qué mierda les iban a preguntar a los Sons?

— Eh… Yo…

— ¡Oficiales! — Bobby llamó desde las puertas del club para recibirlos, mientras los demás Sons lo seguían a sus espaldas. — Qué… Inesperada sorpresa encontrarlos. ¿Sucede algo? — Preguntó manteniendo la calma en todo momento, Bobby y el club podían estar tranquilos pues no había ninguna evidencia de nada de lo qué había ocurrido esas semanas que los vinculara a ellos de ningún crimen o tiroteo… Aunque tampoco se confiaban mucho en eso, pues una pista por más mínima que hubiese sido incriminaría no solo a uno sino a varios de los chicos del club.

— Justamente pensábamos preguntarle eso. — Dijo un oficial rechoncho dando varios pasos adelante. — Acércate, hijo. — Mencionó quitándose sus gafas oscuras, y señalando a Tony, quien de inmediato se asustó.

— Un momento, oficial. — Dijo Bobby, acercándose también. — Él no ha hecho nada ilegal, está en el club todo el día.

— No iba a arrestarlo, pero entonces dígannos ¿a cuál chico envían a vandalizar las calles? — Dijo el oficial, llevándose las manos al cinturón. Los Sons se tensaron y varios ya tenían las manos en sus armas, pero el oficial no llevaba armas en su cinturón.

— No sé de qué habla. — Respondió Bobby. — Nosotros no ponemos a jóvenes en riesgo.

El oficial se rio con fuerza. En el club ya era conocido, Sullivan, alias el jefe Gorgory, y otros apodos que no dejaban ver su habilidad con la escopeta.

— Discúlpeme si me río, no era mi intención ofender a nadie. — Dijo aplaudiendo un poco. — Chico, explícales qué encontramos.

— N-No tengo idea de lo que habla oficial. — Tony respondió nervioso por lo que el policía se refería, hasta donde él sabía no había hecho nada ilegal.

— No juegues muchacho, por favor, pareces un chico honesto. Solo diles a tus compañeros las porquerías que tú o uno de tus amiguitos hizo. — Sullivan respondió haciendo que Tony se sintiera aún más nervioso, real, realmente él ni Third habían hecho nada para llamar la atención de la policía.

— Es… Es que yo no…

— A ver oficial, ¿porque usted no mejor nos dice lo que cree que hicieron mis muchachos? — Bobby preguntó tranquilo, aunque también se preguntaba qué es lo que habían hecho Tony o Third.

— A ver, según nos reportan que ha habido… Digamos, "Pintadas" En algunos edificios y negocios. Y creemos que ustedes son quienes han estado mandando a sus muchachos a hacer estas cosas. ¿Así qué podrían decirme quien es el artista urbano? — Sullivan preguntó mirando a los Sons que estaban al lado de Bobby Santiago.

— No sé de qué habla. — Bobby respondió confundido mientras Sullivan pedía una de las fotos qué habían tomado de la evidencia.

— Si no mal recuerdo, este es el símbolo de su club. ¿Correcto? — Sullivan preguntó mostrándole a Bobby una foto de un símbolo pintado con aerosol Rojo. Ese símbolo era el Símbolo de la Anarquía, Una A roja en un círculo del mismo color.

Los Sons se miraron entre ellos, intrigados y confundidos al ver esos grafitis. Tony se sintió algo más tranquilo al saber de qué lo acusaban, pero no sabía cómo probar que no era el que los hacía.
— Se lo aseguro, jamás he pintado nada, soy un desastre para eso. — Dijo Tony.

— Ni yo soy bueno graffiteando. — Dijo Third, avanzando hasta quedar junto a Tony. El policía los miró a ambos.

— ¿Me están diciendo que dos jóvenes de barrio jamás han pintado un grafiti? — Dijo Sullivan, riendo un poco.

— ¿A qué se refiere con "de barrio"? — Preguntó Third, sintiendo bastante rabia por el modo en que el policía lo dijo.

— Tranquilo, muchacho. — Dijo el oficial. — No alarguemos más la cosa, no van a ir a la cárcel. Si van a tener que pagar una multa y firmar muchos papeles en la comisaría.

— Pero si no hicimos nada. — Reiteró Tony. — Nos pasamos aquí todo el día.

— Miren muchachos, solo paguen por lo que hicieron y ya. No tenemos por qué ponernos a argumentar si lo hicieron o no. — Sullivan trató de dialogar con ellos, aunque lo que en realidad quería hacer era arrestar a todos y cada uno de los presentes. Si tan solo tuvieran una orden de arresto al menos en contra de uno, simplemente uno y ya.

— Oficial, por favor. Le aseguro que ni Tony y mucho menos Third han hecho eso. — Bobby le dijo a Sullivan mientras él volteaba a ver al presidente de Sons con seriedad.

— Señor Santiago, con el respeto que… Creo que usted se merece, realmente no les creo nada. — Comentó Sullivan mientras se acercaba poco a poco a él. — De todas formas… ¿Qué no me asegura que no fueron ustedes?

— Bueno, ahí afuera hay muchos mocosos que se creen revolucionarios y Anarquistas. Supongo que lo hicieron como un método de protesta por qué sacaron malas calificaciones en la escuela y quieren que el sistema cambie… O son de esos niñatos que creen que el comunismo funciona y usan la Anarquía para disfrazar sus creencias qué sacaron de una historieta cómica. — Bobby respondió sin dejar de lado su serenidad ni por un segundo, algo que comenzó a cabrear a Sullivan.

— ¿Seguro? Por qué hasta donde yo lo veo, creo que ustedes pueden estar haciendo esto para marcar sus territorios. — Sullivan entonces se acercó frente a frente a Bobby. — O para marcar sus golpes. — Dijo en voz baja mientras Bobby sonreía.

— Para nada oficial, nosotros ya no hacemos cosas fuera de la ley. Solo somos un simple taller mecánico y un bar. Pero si quiere podemos encontrar a esos mocosos y darles una lección por ustedes. — Bobby respondió sin inmutarse.

— Ajá… Claro. — Sullivan respondió con la misma seriedad de antes. — Solo por curiosidad, Santiago. ¿No tienes idea de lo que pasó a las afueras de la ciudad con una pandilla de corredores callejeros?

Bobby arqueó una ceja confundido, sabía qué se refería a los RedHawks, no había otra pandilla que se le pareciera en esa descripción.

— Nop, no tengo ni la menor idea.

— Bueno, digamos que los hicieron desaparecer del mapa, por eso te pregunto si es que no sabes nada sobre eso.

Varios Sons comenzaron a hablar entre ellos, sorprendidos de una forma que Sullivan sabía era imposible de fingir. El policía volvió a llevarse las manos a su cinturón, sintiendo como la situación se tornaba incomoda más que tensa.

— No sabía nada de ese ataque. — Dijo Bobby. — Y definitivamente no sabemos quién pinta las paredes de la ciudad. ¿No ha pensado que sería tonto que una banda deje su marca en los lugares donde ataca?

— No sé, eso explíquemelo usted. — Dijo el policía. — Cuando sí eran criminales, ¿lo hacían? De todas formas, tal vez puedan decirme si hay alguna banda que odiara a los Redhawks lo suficiente como para matarlos e incendiarlos a todos.

Los hermanos se sentían más confundidos cada vez. Sólo podían pensar, en una palabra: Lambs.

— Le aseguro oficial, qué no hemos sido nosotros. Solo somos humildes trabajadores como ustedes. — Bobby respondió mientras miraba al oficial sin miedo y mucho menos sin ceder nada. Sullivan sabía qué hablar con motociclistas como ellos era difícil. Simplemente no iban a ceder.

— Hummm… Bueno entonces solo nos llevaremos a los muchachos para que paguen por lo que hicieron. — Sullivan respondió llamando a un par de sus oficiales para que esposaran a Third y a Tony.

— Oficial. Creo que leí una vez que un oficial no puede arrestar a nadie sin tener evidencia incriminatoria. — Dijo Bobby interponiéndose en el paso de los oficiales.

— Señor Santiago creo que es muy obvio que ellos lo hicieron, la evidencia está en las calles así que por favor apártese o si no nos veremos obligados a arrestarlo por obstrucción de la ley. — Sullivan respondió molestándose un poco.

— Ah muy bien, entonces muéstrame las latas de aerosoles que incriminan a mis muchachos. — Bobby respondió dejando mudo a Sullivan. — O muéstreme al menos una foto donde los haya atrapado haciendo eso. O mínimo un testimonio de una persona de la localidad que los vio haciéndolo. — Pidió dejando al oficial en Jaque completamente.

Podía proseguir con el arresto, pero eso acabaría en un tiroteo. Y aunque nada lo entusiasmaba más que la idea de iniciar el asalto final contra Sons, sabía que acabaría yendo a la cárcel por no tener evidencia irrefutable.

Aunque la fabricaría de haber podido.
— Les daré una última oportunidad, chicos. — Dijo el oficial. — Entréguense por las buenas. Si voy, revisó las cámaras de la vía pública y los encuentro a ustedes, volveré y no seré tan comprensivo. Ahora confiesen.

Ambos muchachos se miraron, y Tony no dudó en hablar.
— Nosotros no hicimos nada. — Dijo mirando a los ojos a Sullivan. — Nosotros solamente trabajamos en el taller y nos vamos a casa.

El policía sostuvo la mirada, y finalmente la bajó. No pudo soportarlo, no podía dejar de ver los mismos ojos de sus hijos en la mirada de aquel joven. Por primera vez, sintió que tenía un punto débil. Y más con el chico afroamericano, que le recordaba a algo horrible que había acontecido en su pasado…

— Ahhh… Chicos solo confiesen por favor, la multa no es tan cara unos 100 dólares y se irán impunes. — Dijo él tratando de racionalizar aquello con los chicos.

— Es que, de verdad, nosotros no hemos hecho nada. — Third respondió haciendo suspirar pesadamente al Oficial el cual quería aguantar el decirles algo a los chicos.

— Entonces... Espero que estén listos para ir con nosotros cuando vuelva con las evidencias. — Sullivan ultimó mientras se alejaba poco a poco a su patrulla, mientras los demás Sons lo veían alejarse poco a poco.

— Aquí lo estaremos esperando oficial. — Bobby respondió sin temor por lo que fuese a pasar después, aunque esa respuesta detuvo al oficial a medio camino.

— Oh, por cierto, ¿saben quiénes de ustedes robaría suplementos médicos de un hospital?

Mark y Joseph al escuchar eso sintieron una extraña sensación de felicidad y orgullo recorriendo sus cuerpos.

— No oficial, para nada. — Bobby respondió sonriendo de manera casi arrogante.

Sullivan solo quería la oportunidad de arrestar a uno, solo a un son, sin importar si era prospect o alguien grande, solo quería arrestarlos, el simple hecho de estar ahí lo llenaba de ira al saber que sin una orden de arresto serio no podía hacer nada, se sentía oficialmente inútil. Y eso lo enojaba más que nada en el mundo.

Mientras que caminaba a su auto, Lincoln miraba la escena desde su lugar al lado de Bobby, y al desviar la mirada al auto de policía vio en el asiento de conductor a Clyde el cual lo miraba seria y fríamente. Lincoln también lo vio, pero no sintió nada, sabía qué él solo buscaba la excusa para arrestarlo. Pero no lo iba a hacer. Tan cerca y aun así tan Lejos.

— Jones, Josh circulen el área y asegúrense de que los chicos no intenten escaparse. Espero volver pronto. — Sullivan avisó a sus compañeros y estos asintieron mientras las patrullas se retiran de una a una del lugar.

Una vez las patrullas se alejaron, ambos prospectos dejaron salir un suspiro de tranquilidad, la cual no duró demasiado. Víctor se acercó a ambos y casi sentían que su hermano estaba bloqueando el sol con su presencia.
— Par de imbéciles, ¿de verdad no tienen nada que ver? — Murmuró, y Third pensaba que se sentiría menos aterrado si Víctor lo apunta con una pistola, pues sabía lo devastadores que eran sus puñetazos.

— En serio, no hicimos nada. — Dijo asustado el prospecto. — No se pintar grafiti, además no soy tan tonto como para poner en peligro al club.

— Les creo. — Dijo Lincoln, acercándose a Bobby. — Ellos no nos mentirían.

— Y sí, ¿sí lo hicieron? — Preguntó Joseph mirando a ambos chicos.

— Bueno… en ese caso su admisión al club se retrasará un año más. — Bobby respondió causando el efecto de una bola de boliche arrojada a los huevos en ambos prospectos.

— ¡Ay no! Bobby tienes que creernos, nosotros no hemos hecho nada malo. — Tony respondió un poco molesto por esa respuesta del presidente del Club.

— Oh no se preocupen, les creo. Pero si vienen esos putos policías de nuevo y de verdad tienen algo que ver. Tendrán que rendir cuentas conmigo. — Bobby respondió mientras ambos chicos suspiraron con algo de enojo por eso.

— Bobby, vamos. Tú lo dijiste, pudieron haber sido otros mocosos que se creen anarquistas. — Lincoln le dijo tratando de tocar su sentido común.

— Pues si es eso, entonces estaremos en problemas por esos mocosos. — Bobby respondió suspirando. — Si los otros clubes empiezan a creer que es nuestra culpa y qué estamos poniendo esos símbolos en la ciudad, creerán que estamos marcando nuestros territorios. Y eso puede ser dañino para nosotros en el futuro.

— ¿Y qué propones pues? — Lincoln preguntó mirando de frente a su hermano.

— Supongo que deberíamos encontrar a eso pequeños bromistas y darles una lección. — Bobby respondió sorprendiendo a los demás. — No digo que vayamos a golpearlos obviamente, solo asustarlos lo suficiente para que dejen de hacer esas mamadas. ¿entienden?

Algunos se rieron, como Víctor y Mark al imaginar lo que le dirían al muchacho que sorprendieran pintando los grafitis.
— ¿Entonces, vamos a revisar toda la ciudad buscando a uno o dos grafiteros? — Preguntó Mike. — ¿A qué lugares irían?

— Lo más probable es que fueran a algún lugar vistoso, conocido, de la ciudad. — Dijo Joseph, pensando. — Así que revisen los principales edificios y negocios, no tardará en pintarlos si están vacíos.

— La foto que mostró el policía era del viejo arcade. — Dijo Bobby. — Salgan a revisar. Ustedes dos se quedan conmigo, y más les vale estar diciendo la verdad.

— Bueno, entonces será mejor apresurar el paso. — Lincoln respondió suspirando.

— Buena idea. Por cualquier cosa, manténganse en contacto conmigo. No me gustaría que la búsqueda de un par de niñatos termine en algo que perjudique el club. — Bobby respondió viendo como los demás asentían.

Lincoln y los demás miembros del club comenzaron a subir todos a sus respectivas motocicletas, las encendieron y comenzaron a salir del club, Mientras que Lincoln una vez más montaba a su preciosa Lucille, parecía que el tiempo, aunque fuera tan poco sin montar a Lucille era una eternidad.

Por lo que cuando subió en ella sonrió ampliamente mientras se colocaba el casco y los gogles de protección, listo para salir en Búsqueda de esos niños.

— Voy a ir a revisar por los barrios nuevos. — Dijo Mike. — Puede que ahí se refugien estos chiquillos tontos.

— Yo voy a buscar por el centro de la ciudad. — Dijo Víctor.

— Creo que tengo una corazonada, iré a ver. — Dijo Lincoln, acelerando en dirección hacia la zona oeste de Royal Woods, en dirección a la tienda de equipo de bicicletas.

Era una corazonada tonta, pero sospechaba de los muchachos que modificaban sus bicicletas intentando crear algo que se pareciera lejanamente a la gloria de una moto. Pensaba que ellos serían capaces de marcar la ciudad, tal vez como broma, por sentirse más valientes o porque de verdad pensaran en llegar al club en el futuro. Si era eso último, les dejaría bien en claro que nunca entrarían al club mientras él fuera miembro.

Mientras Tanto Con Luna...

Ella miraba al cielo de su habitación con cierta nostalgia, los días pasados fueron… Buenos, en su mayoría. Los buenos tiempos eran como cuando ella, sus hermanas y hermano se metían en mil y un problemas.

Había situaciones donde Literalmente estaban metidos en cosas que a veces se preguntaban, ¿Cómo rayos terminamos así? Era una vida ruidosa pero hermosa por igual.
Era una vida llena de problemas, alegrías, felicidad y a veces momentos de tristeza y necesidad… Pero al menos en su mayoría eran buenas. Nada de eso eclipsaba con las cosas malas… Con las cosas horribles, con aquello irreversible.

La vida de un niño era más sencilla, sin complicaciones o sin tener que preocuparse por cosas más serias, como el asesinato de unos amigos, el coma de una amiga… O tener una familia, cuyo padre podía ser cualquier motero borracho de fuera y su alma gemela irreversiblemente dañada por el abuso a su identidad sexual por parte de su familia y su sociedad.

Aquello era lo que más le dolía, el pensar en todo lo que tuvo que pasar Ash para ser tan desconfiada, para tener ese terror a acercarse a su familia. Por lo único que ella debería temer en la Casa Loud es que la propia casa se derrumbara lentamente.
Eran heridas que ella aun no podía curar, por desgracia. Pero tenía la fe de que con la ayuda de Larsy podría curar el corazón de Ash. Pensaba que la vida en familia podría ayudarla a tener el valor suficiente.
Y pensaba en Larsy..., jamás se arrepentiría de haberla concebido. Si se arrepentía de no haber formalizado antes su relación con Ash, para darle a su hija la familia que merecía.

Luna se levantó de su cama para sentir la mano de Ashley sujetando la suya, sonrió vio a Ashley con ternura y amor mientras poco a poco bajaba su mirada a los anillos de ambas manos qué habían sellado su unión, eso la hizo sonreír aún más, Ash aún estaba adormilada solo se despertó unos instantes al sentir que Luna se iba, eso la hizo suspirar de alegría pura, solo le dio un beso en el dorso de la mano y se levantó sintiendo una ligera palmada en el trasero.
Luna comenzó a ponerse de nuevo su ropa. Buscando algo para ponerse ese día.
Algo cómodo, una playera de Pantera y unos patines, así podría andar por la casa sin necesidad de ir tan desnuda.

Después de eso salió de su cuarto para ir a ver a su hija. La cual aún dormía cómodamente en su cama. Eso la hizo sonreír ampliamente. Decidió mejor no perturbarla de sus sueños e ir a la cocina por algo qué comer. Se sentía hambrienta. Pero más que nada tenía ganas de andar en motocicleta, aunque con esas fachas… Sería más recomendable ponerse al menos unos pantalones.

Al hurgar en la nevera se dio cuenta de que casi ya no tenían comida. Debía comprar comida. ¿Qué más daba? Al menos tenía cereal, por lo que debía al menos tener leche en el refrigerador.

Abrió la nevera y lo único que vio fue un yogurt y una olla tapada con algo que debía tener semanas de haber sido guardado. No recordaba cuándo había ido por última vez al supermercado, probablemente había sido antes de haber sido arrestada.

Tomó el yogurt, igual le serviría para el desayuno. Al acabar se vestiría y saldría en moto a comprar algunas cosas. Tal vez pediría unas pizzas para el almuerzo o la cena.

Recordó los almuerzos en la casa Loud y se río. Aún no se veía dándole de comer hígado a Larsy, y lo más probable es que ella misma lo rechazara. Una bolsa de Nuggets estaría bien para el almuerzo de ese día. Y faltaban unas cuantas cajas de leche.

Luna entonces encendió la Radio a ver qué había en su estación de rock favorita.

Black Magic Woman Carlos Santana. ―

Bien, algo bueno para pasar al menos su desayuno, puso el yogurt en el cereal y de eso pasó a relajarse bien. Su hogar no era tan grande como la casa Loud, apenas dos recamaras y un baño, pero era su hogar y era mejor que volver a la pocilga donde solía vivir cuando estaba perdida en alcohol.

Sonrió, pronto ese lugar se volvería mucho más grande, tenía muchos planes para el futuro con Ashley y Larsy, esperaba poder hacer realidad todos.

Hasta que escuchó su tono de llamada proveniente del sillón y extrañada fue a revisar si… Sí había dejado su celular ahí, justo ahí.
Bueno, debía tener más cuidado, si lo necesitaba en otro momento y no lo encontraba podía pasarla mal. Al ver el número supo qué era Fran así qué contestó.

— ¿Bueno? — Luna contestó rápido mientras volvía a su lugar.

— ¿L estás en casa? — Preguntó Frankie tranquila.

— Y síp.

— ¿Podrías abrirme por favor? — Preguntó llamando poderosamente la atención de Luna.

— Espera, ¿Fran, estás afuera? — Preguntó sorprendida, yendo a buscar un par de pantalones para no parecer una vagabunda frente a su compañera.

— Sí, estoy afuera. — Dijo ella. — No estoy interrumpiendo nada, ¿verdad?

— No, no, claro que no. — Dijo ella, vistiéndose a toda velocidad. — Te abro en un segundo.

Corrió hacia abajo, y le pareció despertar a Ash mientras lo hacía. Se preguntó qué podría querer Fran a esa hora. No era normal que apareciera de la nada, sin avisar antes, y su primer pensamiento fue que la necesitaba para alguna urgencia del club.
Temió pensar que debían participar en un ataque. No quería salir sin antes haber saludado a Larsy y haber pasado un rato con ella, o al menos, de haberle comprado comida.

Luna abrió la puerta sólo para encontrarse con su amiga.

— Hola. ¿Como está...— Fran miró a Luna completamente y como estaba, algo que la hizo tragar saliva pesadamente. — Eh… ¿Segura que no interrumpo nada importante L?

— Oh...— Luna se vio por unos instantes y se trató de acomodar su pantalón en sus piernas. — Disculpa, es que me acabo de despertar. Y ya sabes, desde que Ash y yo nos casamos… Queremos pasar más tiempo juntas, ya sabes.

— Huh… Bueno, pero al menos unos pantalones habrían sido suficientes ¿no? — Fran preguntó curiosa. — Desde aquí se ve que ni siquiera llevas Bra.

— Ehhh… ¡Y Bueno! ¿Qué necesitas Frankie? — Luna preguntó cruzándose de brazos.

Su amiga se frotó las manos mientras pensaba. Parecía buscar la forma más relajada de decirle algo que sabía no le iba a gustar. Y pensar eso la hizo sentir muy nerviosa.
— ¿Pasa, quieres un café? — Aunque solo ella y Ash lo bebían, no estaba segura de tener siquiera café o algo parecido, pero podía improvisar algo.

— No, creo que mejor lo digo de inmediato. — Le respondió Fran, y por alguna razón Luna sintió que no le iba a gustar para nada.

Luna suspiró pesadamente, si eran malas noticias entonces era mejor solo aceptarlas.

— Bueno… Supongo que este día había empezado muy bien para creerlo. — Luna dijo con cierta molestia en su voz. — Dímelo entonces, ¿qué sucede?

— Parece ser que hoy será el asalto a Sons...— Fran respondió haciendo qué Luna mirará hacia el suelo con cierta molestia. — Esta noche James nos quiere a todos listos para el

— Entonces… Hoy es el día...— Luna se dijo en voz baja mientras volvía a suspirar. — Bien… Le avisare a Ash...— Luna respondió alejándose del marco de la puerta, hasta qué sintió una mano en su hombro qué la detenía.

— Lun… Nunca digo esto… pero me gustaría que no fueras al asalto. Ni tú ni Ash. — Dijo mientras ella suspiraba. — Después de lo de Tabby… Desearía que ustedes dos no vinieran a esto…

— ¿Y tenemos opción? — Luna preguntó seria. — Harper nos hará ir a conseguir sus armas a punta de pistola en mano… Y dijo que todos debíamos ir…

— Sí… Pero no me gustaría que lo hicieran...— Fran respondió recargándose en el marco de la puerta.

De hecho, ella misma preferiría no ir a ese ataque. Quería quedarse en casa con su hija, hacer cualquier cosa con ella, incluso ver televisión, que estar esquivando balas por los Lambs.
Eso era lo que más la desesperaba: que aquellas armas serían para los Lambs, no para su club. Incluso los odiados Sons parecían mejores que los corderos del infierno.

— No tenemos otra opción. — Dijo ella. — Necesitarán de nosotras, de todas las balas que puedan reunir para ese ataque. Lo haremos para vengarnos, por Tabby. Es el primer paso.

— Lun…— Fran la miró a los ojos mientras pensaba en las cosas qué debía decirle justamente a ella. — Por cualquier cosa, si no puedes ir… Le diré a James que yo seré su respaldo, creo que Anya, Tamara, la chica nueva y yo podríamos encargarnos bien de todo esto.

Luna pensó en esa posibilidad unos segundos mientras sentía la necesidad de aceptar esa propuesta, solo relajarse, disfrutar del día con Ash y Larsy. ¿Que era mejor que eso? Pero aun así no podía quedarse tranquila sabiendo que Fran iría a la batalla. No podía dejarla. Simplemente no.

— Me encantaría Fran… Pero no podría dejarte todo esto a ti. — Luna respondió con una ligera sonrisa. — Además, no podría dejarle a esa perra estúpida de Sam, algo tan importante como eso, los matarían a todos si así fuera.

Fran sonrió por esa respuesta, aunque su semblante rápidamente cambió de tranquilo a triste y serio.

— Lun… en serio, no tienes por qué hacer esto...— Le dijo colocando su mano en la mejilla de Luna, la cual la tomó en una de las suyas mientras le regresaba la mirada de la misma forma.

— No… Pero sabes que lo haré de todas formas...— Luna respondió en voz baja.

— Eso es lo que me aterra — Dijo con sinceridad Fran. — Que de todas formas vendrás. Pero no me sentiré bien si no hago lo posible por convencerte de quedarte aquí, imagino que tendrías planes con tu hija. Quédate aquí, Lun. Nosotras bastamos para esta operación.

Ella pensó que nada deseaba más que quedarse pasando el día con Larsy y Ash. Incluso podrían ir las tres al supermercado, como la familia que ya eran. Tener un día feliz, ya había tenido uno hace poco, cuando Lincoln volvió a su casa.

Pero mientras más lo pensaba, consideraba que más debía ir. Si esa misión era trascendental para poder vengarse de los Lambs, debía asegurarse de que todo fuera un éxito. Debía aprovechar que Lincoln estaba convaleciente por su brazo y no participaría en las misiones de los Sons.

— Fran, yo sé que no quieres que participe en esto, pero… Aun así, sabes que voy a estar ahí, no puedo dejarle todo esto a ustedes. — Dijo Luna racionalizando la situación a lo que Fran solo pudo suspirar pesadamente.

— No hay nada para convencerte de no venir. ¿Cierto? — Preguntó mirándola con algo de decepción.

— No Frankie. Sabes que no podría hacerlo. — Respondió Luna haciendo suspirar nuevamente a su amiga con pesadez.

— Bueno… Entonces supongo que lo intenté. — Fran dijo sin más.

— Sí, supongo que nos veremos esta noche. — Respondió Luna con la misma actitud de Fran. — Hey… Estaré bien Frankie, no te preocupes.

Fran asintió, pero sin mucho ánimo. Se veía casi derrotada, casi vencida. El corazón de Luna se sintió pesaroso, no quería hacer sentir mal a su amiga, pero tampoco podía quedarse sin hacer nada mientras su club se arriesgaba contra los Sons.

Además, si Sam iba a estar ahí, debía asegurarse de que no traicionara a nadie, mucho menos a sus otras amigas. Era bastante seguro que podría salir corriendo apenas iniciara el tiroteo.

— Confía en mí, Fran, todo saldrá bien. — Le dijo sonriéndole, aunque al pensar en el tiroteo, no sabía si sus palabras tenían mucho fundamento.

— Me conformo con no perder más hermanos— Dijo ella. — Ya perdimos demasiado, todo por culpa de esos putos corderos. Si los Sons van un día a masacrarlos, los apoyaría.

— No te preocupes. Yo no moriré en un simple asalto, tú sabes que yo soy inmortal. — Luna respondió con confianza en sí misma, ella era demasiado buena como para dejarse morir por eso.

— Solo voy a decir que me gustaría que te quedases aquí Lun. Pero… Yo no puedo detenerte, nadie puede. — Fran respondió con algo de pena.

— Hey, tranquila, tu plan saldrá bien yo lo sé. — Luna respondió abrazando a su amiga. — No te preocupes por nada, después de todo. No creo que ellos se esperen esto, entraremos y saldremos sin mayores problemas. Eso lo sé.

— Tu exceso de confianza me gusta y me asusta a la vez. — Dijo Fran con algo de humor. — Ojalá seas adivina y resulta que nada sale mal, que nos llevamos las armas, ninguno cae y se joden esos dos clubes.

Luna se rio un poco. No se iba a dejar dominar por el miedo. Si ella pensaba que las cosas saldrían perfectamente, así sería, y nada iba a hacerle pensar lo contrario. Debía lograrlo por Tabby.

Sintieron movimiento en el cuarto que compartía con Ash, y Fran se levantó.

— Bueno, ya debo irme. — Dijo ella.

— ¿No vas a hablar con Ash? — Preguntó Luna, levantándose también.

— No sé si la pueda convencer de no ir.

— Si ella va o no yo te avisaré, de todas formas, nos veremos ahí. — Le respondió Luna viendo como Fran se alejaba por momentos de ella Dedicándole una sincera sonrisa y buena suerte, no la culpaba si no iba al asalto del almacén de Sons y esperaba que no lo hiciese, pero… Aun así, no podía detener a Luna Loud.
Ella era tan diferente a todo lo que conocía que era más fácil pedirle a una montaña que se moviera a gritos a convencerla de no hacer algo.

Luna la vio irse en su motocicleta mientras pensaba en lo que Fran le había pedido, por un momento lo pensó mejor, en realidad lo tenía todo en casa, tenía a Ashley, a Larsy, podía fácilmente pasar de ello y simplemente quedarse con ellas.
No perdía nada con quedarse… Además, aún tenía muchos temores, si es que su Hermano iba a participar en el contraataque que probablemente habría en ese asalto. No… Jamás, jamás le haría daño y él a ella menos… Pero en medio del tiroteo… Esperaba que al menos se cubriera bien de las balas de sus compañeros.

Esperaba que nadie lo hiriera en el ataque. No sabía si podría perdonar a Fran o a Ashley si alguna le disparara a su hermanito. Por lo mismo, no sabía qué haría si Lincoln tiroteaba a Ash.

Pensar eso hizo que su estómago se revolvió. Ya no tenía ganas de tomar desayuno, solo quería dejar de pensar en ese horrible escenario. Tal vez Lincoln no estaría en un tiempo, su brazo estaba herido.

Pero él podía ser aún más terco que ella. Sus heridas no lo limitarían. Luna comenzó a cerrar la puerta de su casa… aunque le llamó la atención ver a una mujer vagabunda, con una carriola con un par de objetos sobre ella, como un caballo de peluche o una botella, ella se veía… Joven, pero no podía decirlo al 100% pues su rostro se veía algo sucio. No le prestó mucha importancia y simplemente cerró la puerta tras de sí.

Ella se desplomó en su sillón por unos instantes mientras esos pensamientos comenzaban a invadir su mente, poco a poco creía que ir a ese asalto sería una mala idea, no sabía por qué, pero lo sabía, tenía el presentimiento de que algo malo podía llegar a suceder… Y no quería pensar en eso, era lo último que ella quería pensar.

No era que ella se quisiera quedar, pero el riesgo de perder a sus hermanos era muy alto, como alto era que en cualquier momento su hermano menor podría morir a causa de ello.

No quería tener que decidir entre su club y su familia, y esperaba jamás hacerlo… Pero de ser así, elegiría siempre a Lincoln en primer lugar.
Él era su hermano y ambos eran iguales en muchos aspectos. No podía hacerlo… No quería hacerlo, tenía que encontrar una manera de salir de esa como fuera.

Perdida en sus pensamientos ella se dio cuenta de que un par de manos comenzaron a rodearla, deslizándose desde su cuello, hombros hasta su pecho. Ella supo quién era solo por el tacto y esa forma de acercarse.

— ¿Quién era Lu? — Ash preguntó de manera romántica a su esposa. La cual colocó un beso en uno de sus brazos como muestra de afecto.

— Era Fran, vino a avisarme sobre algo. — Luna respondió acomodando su cabeza en los brazos de Ashley.

— ¿Sí? — Preguntó Ash con curiosidad, acariciando el cabello de Luna. — ¿Qué quería avisar? ¿Por qué no se quedó un rato más? ¿No me digas que...?

Luna sintió una gran pesadez en su interior. En cuanto le contara a lo que había llegado Fran, esos segundos de paz e intimidad se acabarían. Pensó en la emboscada que estaban planeando; la táctica de Fran era muy buena, pero temió que contraatacaran como en la fallida emboscada a los Lambs.
Mientras hablaba con Fran, sentía que el ataque sería sencillo, un juego de niños. Pero con Ash, parecía darse cuenta de lo que ponía en riesgo, de lo que podría perder en un segundo. Entendía muy bien que ella insistiera en que no fuera a la emboscada, pues era lo que estaba por pedirle a su esposa.

— Hey, estaré bien, no tienes que preocuparte por mí. — Luna le respondió de manera tranquila. — Tú me conoces como un libro Ash, yo soy como la hierba mala. — Dijo sintiendo las caricias de Ashley quien no podía decir nada de lo contrario a eso. Ni siquiera podía debatirse pues ella era la mejor de todas, casi incluso más que Fran en la batalla. Ella solo le colocó un beso en el cuello.

— Me gustaría que no fueses...— Ash respondió con algo de pena.

— No te preocupes Ash, si quieres espérame aquí y cuida de Lars, yo me encargaré de todo. — Luna respondió volteando su vista hacia ella, la cual negó rotundamente con la cabeza.

— No… Yo te seguiré a donde quiera que vayas Lu.— Ash respondió de manera suave. — Iré contigo hasta el infierno si tengo que hacerlo, pero eso sí, siempre a tu lado.

Sus palabras eran como una melodía que arrullaba su corazón. Nada le gustaría más que dejarse acariciar y amar por Ash durante el resto del día, y gran parte de la noche. Besarse, recorrer sus cuerpos, amarse, besarse con pasión, recorrer su cálida y suave piel. En ese momento, le parecía estar en el paraíso, recorriendo la carretera del cielo hasta llegar al sol, y cualquier otro día ya estarían amándose mutuamente.
Pero la incertidumbre solo la hacía pensar.

— Ash, no soportaría que nada te pasara. — Le respondió Luna, mientras las caricias de su amada la relajaban más y más. — No me gustaría que me siguieras al infierno, yo preferiría que te quedaras y cuidaras de Larsy.

— No digas eso, por favor, Lun.— Le dijo Ash, y le parecía que pronto llorará. — No quiero ni pensar en que te hagan daño.

― Pero lo sabes. ― Luna respondió volteando a ver a Ash. ― Nada en mi vida es más importante. Y tú sabes...

― No lo digas...― Ashley pidió mientras ocultaba su rostro en el hombro de Luna. ― Tan solo no lo digas…

― Tú sabes… Que Larsy es lo mejor de mí y si algo me llega a pasar...―Luna abrazó fuertemente a Ashley mientras esta se aferraba completamente a Luna. ― Si algo me llega a pasar, quiero que cuides siempre de ella. Ella va a necesitar a una mamá que cuida siempre de ella. ¿Ok? ― Preguntó Luna sintiendo como As temblaba y sollozaba en silencio en su hombro. Ella sacudió su cabeza de arriba y abajo como respuesta, pero Luna no podía aceptar eso, no podía aceptarlo aún si le era difícil decirlo. ―Necesito que me lo digas. ― Luna respondió acariciando el cabello de Ash con suavidad mientras ella trataba de articular las palabras, palabras que eran mucho más difíciles de decir que escalar una montaña Ashley abrió la boca tiritando los dientes y con un sollozo abrumador proviniendo de su garganta susurró.

― S-Sí… Lo-Lo, lo prometo Lu.…― Dijo mientras seguía con esa pena interior.

― Bien… esa es mi chica. ― Luna respondió abrazando fuertemente a Ashley. Todas las dudas que sentía en su interior se desvanecieron como polvo cuando ella le dijo eso. Y eso fue lo que más la tranquilizó.

Mientras Tanto… En La Comisaría.

Wally se encontraba revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad en Royal Woods. La policía de Detroit le había entregado un programa de reconocimiento facial que podía rastrear una cara en setenta y dos horas de vídeo, elemento útil si quería ubicar a algún delincuente en una escena, pero al parecer los prospectos de Sons aún no habían sido arrestados por un delito. Si Sullivan conseguía llevarlos a la comisaría, podría emplear sus fotos para rastrearlos en las grabaciones.
Por mientras, corrió al laboratorio donde tenía algunas muestras sanguíneas, obtenidas de la desdichada chica que rescataron. Estaba convencido de que esa sangre le pertenecía a uno de sus compañeros, pero no sabría quién hasta que la máquina analizara el ADN..., y faltaban seis días para lograr eso.
Casi gritaba de la frustración. Algunos en la jefatura lo llamaban "Flash", pues era veloz para terminar sus labores, pero por desgracia el equipo no funcionaba a la misma velocidad.

Mientras tanto Jenny seguía en el salón de víctimas y testigos, tratando de hacer hablar a la chica, quien desde hacía un par de horas atrás había tenido la oportunidad de comer y beber un poco, además de poder haberle conseguido ropa.
Mientras que Clyde y Sullivan estaban concentrados, uno de ellos mirando desde la ventanilla él como Jenny trataba de hablar con la testigo con poco éxito mientras que Sullivan veía las cintas de video de las noches donde se podían haber tenido los eventos de los grafitis, ambos… No pensaban en nada en particular, solo esperaban poder hallar respuestas pronto sobre lo que ocurría en su ciudad.

― Oye. ¿Alguna vez has tenido ese sentimiento de… ¿haber estado tan cerca de lograr algo por unos instantes y poder saborearlo? ¿Y después por arte de magia se te escapa de las manos? ― Sullivan le preguntó a Clyde mientras este desviaba la mirada hacia su compañero. El cual lo miró con algo de decepción.

― Sí… Hace unos años… estuve a punto de agarrar a Bobby Santiago, era un delito menor, un robo de auto. Nada fuera de lo normal. Pero para mí significaría un triunfo enorme en mi carrera de policía. ― Clyde contestó en voz baja.

― ¿Y qué sucedió? ¿Lo atrapaste? ― Sullivan preguntó pausando el video que veía para voltear a ver a Clyde.

― Sí… Ya lo tenía, estaba contra el carro de policía listo para ser esposado. En esos tiempos aún era un rookie, pero tenía el valor de hacer lo que otros no. Ya lo tenía, solo a unos segundos de meterlo a la patrulla y traerlo a la comisaría. ― Clyde respondió recordando esa escena completamente, Bobby de espaldas apoyado en el capó del vehículo mientras él tomaba las esposas para arrestarlo.

― ¿Y qué sucedió? ― Sullivan preguntó curioso.

― Lincoln Marie Loud, eso fue lo que sucedió. ― Clyde respondió con algo de frustración. ― Su compañero se había escondido en el vehículo robado… Y cuando vio que estaba esposando a su compañero salió y me golpeó directo en el rostro, lo que le dio a ese cabrón el tiempo suficiente para volver a entrar al auto y escapar… Ese día sí arresté a alguien, pero no era a quien yo quería arrestar.

― Que putada. ― Dijo Sullivan. ― Bueno, hoy ese tal Bobby evitó que trajera a los dos prospectos a la comisaría. Si Wally hubiera tenido una sola imagen de ellos, los habría podido arrestar.

Dijo eso último en voz más alta, para que Wally lo oyera, y evidentemente eso fue lo que pasó. El joven se asomó del laboratorio mirando directamente al policía.
― ¡Oí eso! ― Gritó el joven. ― No es mi culpa de que esos dos no han sido arrestados por nada.

― Pues tu Skype no nos ha servido de mucho. ― Murmuró riendo Sullivan. ― Con lo que costó el laboratorio podríamos haber puesto una máquina de café.

― Sí, en estos días sí que hace falta. ― Clyde respondió con algo de gracia, aunque después miró a Sullivan el cual aún se veía ocupado en buscar alguna pista de evidencia de los chicos que pudieron haber hecho ese acto de vandalismo en las vías y negocios públicos, sabía que debían ser ellos, no podía haber otra persona.

― Oye. ¿Y tú has tenido ese sentimiento hoy? ― Clyde preguntó haciendo que Sully se volteara a verlo. Suspiró y nuevamente pausó el video.

― Estaba tan cerca de aprensar a esos chicos, tan jodidamente cerca. Podía sentirlo en mis huesos. ― Sullivan respondió. ― Y pude haberlo hecho… Pero me recordaron a mi hijo mayor… A mi hija menor y… A un chico que conocí hace tiempo, es como… Cuando por un momento te preguntas, "Hey este podría ser mi chico" Ya sabes en esas situaciones donde… crees que aún es un buen chico aun sabiendo que está metido en cosas peligrosas, pero no quieres ni pensarlo porque eso te…

― Te devastaría… entiendo. ― Clyde respondió suspirando. ― Te entiendo completamente Sully.

― Además… Siendo prospect de Sons, quizás ellos podrían haber dicho algo… No sé, algo que nos sirviera, aunque fuera muy poco. ― Sullivan respondió suspirando. ― Quizás algún día lo entiendas Clyde, cuando tengas hijos. Quizás sepas lo que yo paso día con día.

― Quizás tengas razón Sully… Pero no creo tener descendencia en un futuro cercano, o al menos aún no. ― Clyde respondió volteando su mirada a la sala donde estaba su compañera y la muchachita. ― No me gustaría tener hijos aún porqué… Este pueblo ya no es lo suficientemente seguro para dejar a los niños crecer como se debe.

― Joder, eso sí me llegó. ― Dijo Sullivan, imaginando que era su hija quien hablaba con Jenny al otro lado del espejo, y ese pensamiento fue tan devastador que tuvo que agitar la cabeza.

― No lo decía por ti, Sully. ― Rectificó Clyde. ― Tú has sabido criar a tus hijos en este campo de batalla. Pero yo no voy a ser tan hábil. No sé si pueda mantenerlos lejos de Sons.

Ni siquiera pudo alejar a su mejor amigo y al amor de su vida de las garras de Sons. No soportaría perder también a sus hijos en ese infernal club.
Solo cuando trajera paz a Royal Woods comenzaría a pensar en hacer una vida tranquila. Antes no, porque sencillamente era imposible.

― ¡Bingo! ― Sullivan exclamó llamando la atención de Clyde el cual se acercó a ver lo que había encontrado. ― Lo tengo. ― Dijo mientras Clyde veía a un chico encapuchado en la pantalla con una mochila y algo en las manos.

― ¿Lo tienes? ― Clyde preguntó mirando a la grabación.

― Sí, así es, solo hay que identificar al muchacho de la imagen y lo tendremos aquí en menos de lo que canta un gallo. ― Sullivan respondió mirando a la pantalla, ambos se enfocaron en el muchacho y como este se quitaba su mochila para sacar algo de ella. Era una lata de pintura, que por la imagen parecía oscura, pero era roja, el chico entonces comenzó a pintarrajear la pared rápidamente mientras miraba a todas direcciones esperando a que no lo atraparán infraganti. ― ¡Ja jaaaaa! Te tenemos muchacho, te tenemos. Ahora solo muestra tu carita para que podamos arrestarte. ― Sullivan pidió mientras seguían mirando el video, el chico tenía bien cubierto su rostro por la capucha de su chamarra, aunque se notaban ciertos rasgos que podían fácilmente conducirlos al pequeño delincuente, como el tamaño, el color de piel que sobresalía de sus guantes y barbilla, unos pantalones azul marino y unos tenis Converse. Ambos oficiales estaban atentos a todo, pero algo no cuadraba, los muchachos del club debían tener más de 20 años. El muchacho del vídeo parecía mucho más joven, pues su estatura era como el de un chavalo de 10 o 13. Además las pequeñas facciones de su rostro eran menos desarrolladas que el de un joven de 20.

Entonces si los chicos del club eran realmente inocentes, ¿A quién rayos estaban viendo en el monitor?

― No entiendo, este niño ni de broma es uno de los dos idiotas del club. ― Murmuró Sullivan. Al parecer, ver que habían fracasado sus predicciones lo llenaba de ira y olvidaba sus dudas anteriores.

― ¿Pero, quien es este niño? ― Dijo sorprendido Wally. ― No puede ser un Son, ¿o sí?

Sonaba dudoso. No había reportes hasta ahora de que las pandillas de moteros estuvieran usando niños como pistoleros, pero no le sorprendería a nadie si ese fuera el caso.

― Sea quien sea, debemos atraparlo, por su propio bien. ― Dijo Clyde, y todos entendían qué quería decir con eso. Si algún pistolero de alguna pandilla lo veía dibujando ese símbolo, estaría perdido.

― Mierda, niño tonto. ― Sullivan dijo tomando su chaqueta y saliendo junto a Clyde y Wally para buscar apoyo en busca de aquel muchacho.

No importaba si ese chiquillo era un pseudo anarquista que quería estar en contra de las reglas, en las calles dibujar el símbolo de una banda y ser atrapado por una banda rival era el equivalente a querer ser asesinado en plena calle.

No importaba si era un muchachillo inocente que quería ir en contra del sistema, algún hijo de puta pensaría que era un mensajero de Sons y lo ejecutaría en plena calle sin remordimientos. Y si eso era, si el pobre chico debía tener mucha suerte, si no, lo iban a interrogar como a un prisionero de guerra, lo torturarían y lo mutilarían para que les dijese algo sobre el Club.

Debían encontrarlo antes de que eso sucediera.

Mientras Tanto en Las Calles...

Los motoqueros buscaban en todas las plazas que podían, en algunas veían el símbolo de su club pintado con el mismo aerosol Rojo, no eran pintadas recientes, pero sí se veían hechas por el mismo chiquillo. Necesitaban encontrarlo antes de que de verdad se hiciera, daño o le hiciese daño al club.
Mientras que Lincoln pasaba por las viejas calles de su juventud buscando ese lugar donde anteriormente había ido a conocer chicos casi iguales a él cuando "Tomó Prestada" La bicicleta de Lynn mucho tiempo atrás.

Ahí debían estar esos pillastres que se estaban metiendo en un problema más grande del que pensaban, o al menos esperaba encontrarlos ahí, hacía años que no iba a ese lugar.

Al llegar vio a varios chicos en patinetas, Scooter y por supuesto bicicletas, estacionó su moto a un lado del camino y comenzó a ir hacia ese sitio en búsqueda de esos punks que se hacían querer llamar anarquistas.

Los muchachos se sorprendían al verlo. Algunos decididamente se iban a cualquier otra parte, asustados ante la idea de molestar a un Son. Algunos lo miraban con admiración, soñando con verse así algún día.
Lincoln buscaba algo, alguna pista que le permitiera dar con el adolescente que pintaba las paredes, pero los muchachos ahí no eran muy diferentes a Rayos Oxidados cuando lo conoció. Se preguntó por un momento qué sería de él.
Decidió entrar a la tienda, y podía jurar que el dependiente estuvo a punto de gritar cuando lo vio.

― B-Buenas tardes, señor. ― Murmuró como pudo.

― Escucha amigo, voy a ir al punto de una vez. ― Lincoln entonces puso su mano sobre la vitrina de exhibición donde tenía algunos diseños de patinetas exhibidos. ― Dime si conoces a unos mocosos que suelen hacer grafitis por aquí.

― Eh… Ehhh, Sí son esos que se juntan con sus patinetas luego. ― Respondió intimidado señalando a un grupo de chicos que patinaban en los tazones y en las rampas. Lincoln los miró y parecían completamente Punks, como de esos que Luna solía hablar en el pasado. Lincoln se separó y los miró detenidamente, exactamente la clase de chicos que encontrarías pintando las calles con sus pendejadas.

― Muy bien, gracias. ― Lincoln respondió dirigiéndose a esos chicos los cuales notaron su presencia justo al momento que se acercaba y uno de ellos literalmente dejó de patinar al ver al hombre acercándose a su grupo. ― ¡Hey! ¿Son ustedes quienes han estado pintando las putas calles? ― Preguntó contundentemente a ellos con una voz y un rostro completamente serio.

Uno de ellos se levantó y lo miró casi tratando de demostrar valor frente a él, algo que Lincoln al instante lo interpretó como que él era el líder de ese pequeño grupo.

― ¿Y quién pregunta viejo? ― Preguntó el muchacho tratando de mantener esa postura firme y sin miedo ante Lincoln el cual se detuvo frente a él para bajar la mirada solo para verlo a los ojos.

En vez de causarle ira, le daba mucha risa la forma en que ese muchacho lo encaraba. Debía sentirse muy valiente ahí en su nicho, y Lincoln lo entendía: era como si fueran a buscarlo al bar de los Sons.
― Escuchen, muchachos, no sean imbéciles. ― Dijo él con una voz neutral. ― Si son ustedes los que pintan ese símbolo, se están metiendo con Sons y con todas las pandillas de la ciudad. ¿Quieren que alguien los mate?

― No nos asustan, anciano. ― Respondió otro skater, uno que tenía el pelo teñido de verde.

Lincoln los miró tratando de hacerse los hombrecitos frente a él, creían tener lo suficiente para enfrentarse a un club de hombres enojados, parecían hasta adorable, por lo que Lincoln rio por lo bajo haciendo que los chicos se enojaran por eso.

― Sí eso dicen ahora. ― Lincoln respondió aún con algo de risa. ― Pero lo tendrán, ohhh sí que lo tendrán. Así que háganse un favor y manténganse alejados de las calles niños. ― Les dijo haciendo a enojar al más grande y fuerte del grupo.

― ¡Hey! ¡Con Quién Mierda Crees Que Estás Hablando Viejo! ― Exclamó siendo detenido por el supuesto Líder.

― Pues… Creo que con unos niños que se creen malos. ― Lincoln respondió casi con arrogancia, era tan fácil hacerlos enojar.

Entonces uno de los chicos sacó una navaja de su pantalón. Para apuntársela al hombre quien sin apartar ni por un segundo su sonrisa la vio casi queriendo reír a carcajadas.

― No sabes con quién te metes anciano, tú quién crees que eres ¿eh? Quizás deberíamos enseñarte a no meterte con nosotros. ― Dijo mientras lo llamaba con su mano haciendo que Lincoln suspirara, entonces abrió un poco su chamarra para mostrar su arma enfundada.

― Bueno, me parece que soy yo el hombre con el arma aquí. ― Dijo haciendo retroceder a los chicos los cuales se vieron un poco atemorizados por esa vista. ― Por lo que me parece el que tiene el arma tiene la ventaja, ¿no? Por lo que supongo que ustedes niños tontos saben lo que eso significa, ¿No? Podría acabar con ustedes de un solo disparo, ahora si ustedes no son suficientemente estúpidos le harán caso al hombre del arma, antes de que otros hombres con armas vengan a matarlos a todos. ¿Ok?

Pudo ver en sus ojos la lucha entre el miedo natural y legítimo de ver a un hombre con un arma, y la intención de parecer duros y violentos. El muchacho quedó con la navaja en el aire, paralizado, y parecía totalmente un idiota.
Volvió a reírse, de un modo repentino, y todos los punks se echaron instintivamente hacia atrás.
― Este viejo va en serio. ― Dijo otro muchacho, uno con un mechón azul. ― Guarda esa mierda.

De un manotazo, le arrebató la navaja, y esta cayó pesadamente al suelo. Encaró a Lincoln tratando de no verse arrogante.

― Mira, si les molesta que pintemos nuestro arte, habrá un problema porque nada nos hará dejar el grafiti.

― Me importa una mierda si hacen grafiti o no. ― Dijo él. ― Solo no usen los símbolos de Sons. Nos meten en problemas y ustedes mismos arriesgan su puta vida.

― ¿Que? Nosotros jamás hemos pintado nada de su club. ― Dijo el Líder de esa pequeña banda.

― ¿Qué dicen? ― Lincoln preguntó confundido, ¿cómo de que no? Ellos debían ser esos mocosos que debían haber estado pintarrajeando el símbolo de la anarquía en todo el pueblo y la ciudad, no podía ser que los había estado amenazando para nada.

― Nosotros jamás hemos pintado nada acerca de su puto club. ― Respondió el chico que había tenido la navaja.

― Debe ser una puta broma. ― Lincoln respondió algo furioso. ― Entonces déjenme ver, ¿ustedes mocosos estúpidos jamás han pintado el símbolo de la Anarquía?

― Ya le dijimos que no viejo. ― Respondió nuevamente el Líder.

― Yo solo lo hice una vez en la escuela, pero jamás en la calle. ― Respondió el chico de cabello verde.

― No mames. ¡No Puede Ser! ― Lincoln dijo en un tono molesto mientras se volteaba a ver a otra parte. ― ¿Y no conocen a nadie que haga ese tipo de cosas?

— Los que conocemos pintan otras cosas. — Dijo otro de los skaters. — Cosas estúpidas, mierdas de hippies y eso.

—Me estás mintiendo —contestó Lincoln, la idea de estar con los equivocados lo llenaba de ira. tenían que ser ellos, cumplían con todas las características de un chico que creía anarquista y podía cometer la idiotez de pintar el símbolo en cualquier parte, sin pensar en las consecuencias.

— ¿Por qué voy a mentirte, viejo de la pistola? — Dijo con un tono burlón. — Nosotros jamás hemos pintado esa puta letra, nosotros hacemos murales. Si quisiéramos pintar su puto símbolo llenaríamos el muro con él, para que todos los imbéciles lo puedan mirar.

Lincoln apretó los puños. Nada tenía sentido, si no eran esos muchachos, era muy difícil saber quién era el grafitero misterioso.

— Mierda...— Lincoln dijo bajando un poco la voz. Quién sería ese niño tonto que había estado haciendo esas cosas. — Bueno… pero aun así manténgase alejados de las calles por un tiempo, unas dos o tres semanas a lo mucho. Ya cuando las cosas se tranquilicen podrán volver a hacer sus pintarrajeadas.

— ¡Hey! Tú no nos dices qué hacer. — Respondió el Pseudo Líder con molestia y se veía en los demás chicos que eso no les daba ninguna puta gracia.

— A ver, un mocoso estúpido ha estado pintando el Logo de Sons en toda la ciudad, lo que significa que si una banda los ve haciendo eso se van a meter en problemas. Y no problemas como que se acabó el papel de baño o que sus novias los cortaron, hablo de mierda muy seria. Y no solo voy a ser yo sino todo un club de hombres enojados dispuestos a ejecutarlos. — Lincoln les dijo a todos haciendo que unos se miraran entre sí con esa posibilidad en mente y el peligro de ser asesinados un día como cualquier otro.

— ¿En serio? — Preguntó el chico más alto del grupo.

— Sí… Por lo que les recomiendo no hacer nada de su arte urbano al menos por un tiempo. quizás cuando encontremos al mocoso que ha estado pintando nuestro símbolo vuelvan a hacer su dichoso arte urbano, pero por ahora si no quieren que les metan una bala en la nuca, que ni se les ocurra hacer algo estúpido. — Lincoln les advirtió alejándose de ellos. — Solo así quizás ninguno de ustedes muera esta semana.

Los muchachos se miraron entre sí. Dos estaban visiblemente asustados, y habrían salido corriendo de no ser por la presión del grupo, a quedarse. Los que parecían ser los líderes se miraron también, aunque peleaban por disimular su miedo.

— Está bien, después de todo íbamos a participar en la competencia urbana de skate en Detroit. — Dijo el de cabello azul. — Vamos a estar concentrados en eso toda la semana.

Estaba mintiendo seguramente, para que el grupo no quedara mal frente a Lincoln. O tal vez dijeran la verdad. No le importaba mientras se mantuvieran lejos de las latas de pintura.

Y al pensar en eso, se dio cuenta de algo que le podía dar la única pista para hallar al joven que buscaba.

— ¿En dónde compran las latas de pintura? — Dijo él. Era una pregunta algo tonta, pues se podían hallar en cualquier parte, pero pensaba iniciar con la que mencionan esos skaters.

— Bueno… Hay una tienda de cosas para el hogar casi al centro de la ciudad, ahí es donde las conseguimos. — Respondió uno de los chicos. — Es un Home Depot, está casi saliendo de Briggs en la calle Benedict Arnold, no creo que se pierda es algo grande.

— Hummm… Bien, gracias por su cooperación. — Lincoln respondió volviendo a retomar su camino. — Ah y cuando intentes amenazar a alguien con un cuchillo o navaja, no lo sostengas como si fuese una puta espada. Podía habértelo quitado de tres formas diferentes y hubieras terminado apuñalado con una de esas. — Lincoln le dijo al chico que anteriormente lo había amenazado y se vio algo apenado por ello.

Sin dar más vueltas ni hacer más preguntas Lincoln corrió hacia Lucille y se subió, se colocó su casco y tan pronto lo hizo encendió los motores de su moto para ir a esa tienda y buscar pistas sobre el chico a quien él buscaba. Esperaba ser él quien lo encontrará, quien sabía que cosas le harían sus otros hermanos u otros hombres de otros clubes.

Aceleró rápidamente hacia la dirección indicada por el punk. Se preguntó qué pensaría el muchacho al pintar ese símbolo por las calles, si es que lo hacía sólo para demostrar su inconformidad o era porque quería llamar la atención haciéndose pasar por todo un delincuente. Planeaba darle un buen susto para que aprendiera a no meterse gratuitamente en problemas.
Y pudo ver la tienda. No parecía el lugar donde los enemigos del sistema se reunieron para reunir sus materiales, de hecho, parecía una tienda más de las muchas que había en Royal Woods. Pero si los punks decían que ahí vendían las latas, debía revisar.
Entró a la tienda, y casi podía oír a las cámaras de seguridad girar para grabarlo.

Sería sensato solo entrar, ver y preguntar, fácil, no tenía por qué llamar la atención de nadie y menos de los guardias, un paso en falso y podía poner todo en un peligro inminente. Como muy grande.

Sabía que el día sería muy largo, pero no sabía que tan largo se podía poner o que tan pesado podía llegar a ser. Solo podía esperar lo mejor. O al menos eso esperaba…

Mientras Tanto… En el Hospital Central de Royal Woods.

Ronnie atendía a Tabby, cambiando sus bolsas de sangre e intravenosas, checando que su pulso estuviera correcto y estable, y acomodando bien las cosas en el cuarto.
Apenas se había estabilizado la pasaron a un cuarto más cómodo.
Aunque aun así no despertaba, el daño en su columna vertebral la había dejado completamente invalidada. Era cierto que gracias a unos centímetros aún podía vivir. Pero se veía tan débil y tan impotente como un vegetal.
Eso era lo que la ponía un poco triste. Apenas cambió el líquido con el que ella se hidrataba se sentó a descansar. Su trabajo no era sencillo, pero al menos era lo suficientemente bueno para poner pan sobre la mesa cada semana.

Entonces miró a la paciente y se sintió un poco mal de verla así, en otro momento ella podía verse como una chica hermosa, llena de vía y jubilo, y ahora… Parecía que iba directo a la morgue por cada segundo que pasaba sin despertar.

— ¡Ahhh! Sí… Supongo que no debe ser divertido. — Ronnie dijo susurrando levemente. — Digo… No me ha tocado cuidar a pacientes en estado de coma, tú… Se podría decir que eres la primera. Pero… De verdad me gustaría que fueses la única.

Tabby nada respondió. Ni siquiera hubo una perturbación en su respiración. El doctor Ramírez y la comisión médica que la evaluaba indicaban que lo mejor era hablarle como si estuviera despierta. Pensaban que si recibía suficiente estímulo podría comenzar a reaccionar.
Pero a Ronnie le parecía algo cruel. A veces, doctores menos profesionales que el doctor Ramírez revisaban los antecedentes de Tabby y decían que no se podía hacer nada por ella. Nada la llenaba tanto de ira como oír a esos novatos hablar como si fueran el doctor House, y ya había discutido con varios.

— Mira, no me importa lo que digan esos idiotas, lo que me importa ahora es que… Por lo menos nos des señales de vida, no lo sé, mover un dedo. Hablar entre sueños. Sería lo mejor. O al menos yo pienso que sería lo mejor para ti. — Ronnie le dijo mientras suspiraba. — Y es raro pues… jamás he hablado con personas en coma, ósea, no sé si me entiendes. No he hecho eso en mi vida, pero… Creo que si no lo hiciera contigo te estaría faltando al respeto y.…— Ella se detuvo por unos instantes sin saber realmente qué quería decir y lo que estaba diciendo, suspiró con algo de molestia y miró a Tabby. — Escucha… creo que a lo que quiero llegar es que… No sé cómo hacer esto. — Le dijo mientras apartaba la mirada. — Bueno… Aun así… A sabiendas que quizás solo escuches mi voz y nada más… Suponiendo que sigues… Ya sabes inconsciente, déjame contarte algo, espero que… si despiertas y recuerdas esta conversación puedas guardar un secreto. Y es que no se lo he querido decir a nadie, ni siquiera a mis familiares más cercanos, pero...— Ronnie se detuvo en medio de esa oración para respirar profundamente y exhalar. — Creo… Que mi esposo… Me ha estado, mintiendo… Creo, un día él llega tarde, Luego llega muy temprano, después le disparan… Y de la nada saca dinero para mis estudios como doctora, según diciéndome que su jefe se lo dio, según con lo que él me dice y suele contarme sobre él, eso sería casi imposible. No quiero pensarlo… Lincoln es otro hombre, es otra persona diferente a lo que hace años fue, pero tengo miedo de revisar el closet y ver su caja… Verás...— Ella respiró profundamente antes de poder hablar.

— Mi… Esposo tiene, una caja, una caja donde él encerró su pasado, una caja que él… no ha abierto desde que comenzamos a formar a nuestra familia. Él hizo cosas malas en el pasado, cosas inenarrables, cosas que… Por el bien de mi familia y de la vida que hemos formado juntos no he mencionado. Lo que hay en esa caja… Lo-Lo que hay en esa caja es que tiene a… Ese monstruo pintado en el frente. Esa caja encierra a esa bestia y me lo he dicho miles de veces, esa caja no debe ser abierta pues si sale lo que hay dentro yo… Podría perder mi compostura, ¿sabes? Y es que tengo miedo de revisar, tengo tanto puto miedo de abrirla para asegurarme que todo sigue siendo como es… Porque sé que sí… Llegó a abrir esa caja, puede que… Yo… Creo que si abro esa caja… Me di cuenta de que el demonio ya ha escapado…― Tabby no reaccionó, como era esperable que ocurriera. Ronnie no esperaba que le contara afirmativamente, sólo quería dejar salir lo que la atormentaba..., y francamente no quería que Tabby recordara las cosas que le acababa de decir.
— No quiero faltarte el respeto, claro que no. — Continuó diciendo Ronnie. — No sé qué tienen las motos que atrapan a tantos buenos muchachos. A mi hermano, a Lincoln, a ti. Y no quiero meterme en tu modo de vida, pero es que..., es que odio al club con todas mis fuerzas. Me arrebató a mi padre, a mi hermano y tuvo en sus garras a mi esposo por muchísimo tiempo. Tengo tanto miedo de descubrir que en realidad volvió a capturarlo, que otra vez está en ese maldito lugar, que otra vez se esté dedicando al crimen. —

Por una razón sintió que su voz le doblaba y por un momento sentía que sus ojos iban a explotar en lágrimas, pero logró contenerse a tiempo. Era una mujer fuerte en muchos sentidos y hace tiempo que no lloraba por eso… Aunque en esos instantes el solo imaginar que Lincoln había vuelto al club. Y no solo eso, que había puesto a su hija en peligro y a sí mismo quería hacerla gritar.

— Hace unos días… Este hombre, que solía ser el mejor amigo de Linc vino a mí, me dijo… Me dijo que él había vuelto, no le quise creer, no porque ya no fuese amigo de mi Linc… Sino porque… Por… Porque realmente no lo quiero creer, pero siento miedo. No quiero creerlo y quiero seguir pensando que mi Linc está… Que sigue siendo un hombre honrado. Pero por esa misma razón tengo miedo de revisar el closet. Tan solo ver esa caja me da escalofríos. Y de verdad no quiero juzgar a Linc, él ya no es así, pero tengo miedo de que al revisar dentro de su caja. Descubra algo que no quiera. — Ella suspiró pesadamente. — No espero que lo entiendas. Espero… Que no recuerdes esto si puedes escucharme, disculpa si te lo conté a ti, que no tenemos nada que ver una con otra. Pero es que hace días que esto me carcome por dentro y no sé con quien hablar de esto. Debo parecer una loca al hablar de algo sumamente privado con una chica en coma que no conozco… Pero extrañamente esto me hace sentir mejor… Esto… Al menos me ayudo a desahogarme un poquito. —

Se preguntó un momento qué reacción habría tenido Tabby de haberla escuchado hablar. Muy probablemente se habría reído y le habría dicho que esas cosas se contaban en un bar y no en un hospital, pero francamente no sabía con quién desahogarse.

― Lo siento mucho si te incomodo, Tabby. ― Siguió hablando ella, mirando hacia un punto indeterminado en la pared. ― Bueno, espero que nunca te veas en una situación así. Eres joven y.…, y no merecías esto, maldita sea.

Odiaba todo lo que tuviera que ver con las motos a causa de Sons. Habían convertido a Lincoln en un asesino y a Tabby..., ella casi perdía su vida.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien entró a la habitación y vio a Alex entrando de ahí. Se veía tranquila, eso era una mejora pues cuando volvió al trabajo la vio alterada y algo asustada, no le preguntó qué había sucedido más que nada por respeto a su amiga, aunque eso no significaba que aún quería hacerlo.

― Ronn, te llaman. ― Alex le dijo señalando fuera.

― Oh, eh… Gracias Ale. ― Ronnie sonrió viendo como ella asentía y nuevamente salía. Ronnie se levantó de su silla y miró por última vez a Tabby quien seguía inmutable e imperturbable. ― Fue bueno charlar Tabby. Espero… Que despiertes pronto. ― Le dijo dándole un par de suaves palmadas en el lomo de su mano. Entonces salió a ver quién le llamaba, era raro, casi nadie la llamaba, a menos que fuera por una emergencia o por un suceso, una enfermera sostiene el Teléfono y al acercarse ella la llamó con su mano para que se acercará. ― ¿Quién es, Joyce?

― Es tu mamá Ronn. ― Respondió ella pasándole el teléfono.

― ¿Mi mamá? ― Ronnie se preguntó extrañada, más que nada porque esa situación siempre era a la opuesta, ella era quien le llamaba a su mamá para ir a dejarle a Luz. ― ¿Bueno? ¿Mamá?

― Hola Ronnie, ¿cómo estas mija? ― Su madre respondió al otro lado con una voz tranquila y alegre.

― P-Pues b-bien. ― Dijo ella confundida. Hacía mucho tiempo que no hablaba con su mamá de manera más formal, siempre era asuntos de su hija y si podía dejarla ahí durante un rato, no se había tomado bien que ella dejara la Casa Grande cuando sus parientes estaban enfermos. Pero no le había negado la palabra ni nada así. ― ¿Y tú, como esta mamá?

Hace tiempo que deseaba ir a visitarla, con toda su familia. Ir y estar fuera una semana entera, lejos de la ciudad..., y su maldito club.

― Oh, querida estoy muy bien. ― Dijo ella con ánimo en su voz. ― Ya sabes, estoy saliendo adelante, además de administrar el negocio de los Casagrande.

― Que bueno mami, yo sigo trabajando aquí en el hospital. Ya sabes, la misma vieja disciplina. ― Ronnie respondió recargándose en la pared.

― Que bien linda, ¿cómo has estado? ¿Cómo te has sentido? ― Preguntó haciendo suspirar levemente a Ronnie.

― Pues… He estado bien, todo bien Mami. Ya sabes, saliendo adelante. ― Ronnie respondió tranquilamente, aunque había algo en su voz que su madre pudo notar.

― Ah… bien, ¿Y cómo está mi Lucecita bonita? ― La madre Santiago preguntó alegre mientras Ronnie sonreía por esa pregunta.

― Ella está super bien, digamos que tuvimos un par de semanas con Linc y pues… Le ha sentado muy bien que papá esté en casa con ella. ― Ronnie respondió alegre mientras su mamá al otro lado de la línea sonreía.

― Que bien, que bien mijita. Me alegro por eso. ¿Y cómo está Lincoln? ― Preguntó haciendo suspirar a Ronnie de nuevo.

No sabía si responder con la verdad o inventar algo. No quería mentirle a su madre, pero tampoco podía decirle lo que había pasado, no le creería. O peor, comentaría que Lincoln estaba en el tiroteo.
Y era lo último que quería pensar en ese momento.
― Pues él tuvo un accidente― Dijo ella, y era verdad. ― Está herido de un brazo, y se recupera en casa, pero ya está mucho mejor.

― ¿Un accidente? ¡Que terrible! ― Dijo su madre. ― ¿Qué le pasó? Obviamente está bien, tiene a la mejor enfermera del mundo atendiéndolo gratis en casa.

― Je jeh, sí se podría decir mami. No le pasó nada grave solo un pequeño accidente. ― Ronnie respondió tratando de no sonar nerviosa. Aunque le costaba un poco hablar de eso con su mamá. Una enfermera retirada que sabía casi todo de procedimientos médicos y quirúrgicos.

― ¿Un pequeño accidente? Pues para quedarse en casa unas semanas, yo puedo suponer que fue algo grande Ronnie. ― María respondió con algo de curiosidad sobre las palabras de su hija.

― Mami, no te preocupes. Todo está bien, solo fue un pequeño accidente. Nada de qué preocuparse. ― Ronnie dijo tratando de sonar convincente con su madre.

― Hummm… Bueno, pero aun así cuídalo mucho, hija, yo sé lo mucho que lo amas. ― María comentó mientras Ronnie volvía a suspirar. ― Me acuerdo cuando me pedías dinero solo para ir a Royal Woods con él, casi me dejabas sin dinero en ocasiones.

― Je jeh, sí...― Ronnie respondió bajando un poco el tono de su voz. Hasta que entonces nuevamente suspiró. Algo que María notó nuevamente a lo que se atrevió a preguntarle algo. ― Oye Mami… ¿Cómo era… ¿Cómo era cuando tú y Roberto estaban casados?

― Sabía que algo te molestaba. ― María respondió casi en el mismo tono. ― ¿Qué sucede amor? ¿Ha pasado algo con Lincoln?

― No, no… Bueno, no lo sé...― Ronnie respondió dudosa. ― Es que yo… Eh…. Yo… Mami, solo dime como era por favor. ¿Sí?

― Veamos, no es una pregunta muy fácil de responder. ― Dijo ella después de dudar un poco en el teléfono. ― La respuesta corta era que siempre fue muy difícil. No me gusta hablar de eso por teléfono, qué tal si vienes a verme, ¿o yo voy para allá y hablamos cara a cara?

― N-No es necesario, mamá. ― Dijo ella preocupada. Ella no tendría reparo alguno en buscar entre las cosas de Lincoln, en revelarle que había vuelto con los Sons. Tal vez ella misma entraría al club a buscarlo.

― Nada de eso, querida. ― Dijo su madre. ― Estoy segura de que algo pasó y estás mal, pero no quieres decírmelo. Te conozco, después de todo eres mi hija, y voy a ayudarte en lo que sea. Mañana mismo si quieres podemos charlar en casa.

― Má… Ahhh. ― Ronnie bufó en completa falta de saber que decirle a su madre. ― Mami… Dime una cosa… ¿Como fue cuando Roberto se unió a… Ya sabes, Sons of Anarchy?

― Ronnie, no puedo...

― Mamá, yo sé que te es difícil hablar de Roberto, pero necesito saber cómo fue esos tiempos para ti. ― Ronnie preguntó dejando un silencio un tanto abrumador al otro lado de la línea. María tardó mucho tiempo en responder al grado que Ronnie pensó que su madre había colgado. Hasta que la escuchó suspirar.

― Ronalda, cuando tu padre se unió a Sons fue… Un día muy difícil para mí, Bobby lo sabe, tú lo sabes, saber que Roberto comenzaba a… Ya sabes, adentrarse al mundo criminal no fue nada grato para mí. Escapamos de Juárez justo por eso, por la violencia y el crimen que azotaban en esos tiempos nuestro país natal. Y que Roberto se sumará a esa misma cosa por la que nos alejamos… Me dejó herida y muy mal Ronnie. ― María comentó a través del teléfono con tristeza. ― Algo Sucedió con Lincoln… ¿Verdad?

― No, no es así mamá...― Intentó decir Ronnie, pero rápidamente fue interrumpida por la voz, suave pero autoritaria de su madre.

― Ronnie, no me engañes, ya te dije que te conozco muy bien. Puedo notar perfectamente cuando me intentas mentir, no eres muy buena en eso, y mucho menos conmigo. Así que dime la verdad, no me hagas adivinarla.

Ella suspiró. Era totalmente imposible engañar a su madre, tenía razón en realidad. Ella misma era capaz de saber cuándo Luz mentía, debía ser algún tipo de instinto que desarrollaban los padres hacia sus hijos.
Pero no quería admitirlo. Tenía mucho miedo de que su madre le dijera lo que ella en el fondo temía, que Lincoln había vuelto al club.

― Mamá, por favor, sólo contéstame. ― dijo ella frustrada. Sentía que si su madre la presionaba más era capaz de llorar.

― Te escucho Ronnie. ― María respondió tranquila.

― ¿Tú crees...? ¿Crees que mi Lincoln ha vuelto a esa vida de caos? ― Ronnie preguntó casi cediendo ante el llanto, a lo que María suspiró.

― ¿Sientes que él lo ha hecho? ― Preguntó tratando de sonar tranquila para su hija.

― No lo sé… No lo sé mami, no lo sé, tengo miedo de que sí lo haya hecho. Pero no sé si realmente lo hizo… O si está tratando de hacerlo, no lo sé. ― Ronnie respondió desesperada de no poder encontrar respuesta. ― No quiero enfrentarlo por qué… Porqué siento que estaría invadiendo su privacidad y lo estaría juzgando sin bases, solo me siento… ¡No sé! Me siento asustada, me siento extraña… Siento como si en un momento, todo comenzará a caerse a pedazos.

María escuchó atentamente, sin decir ni interrumpir nada. El miedo de su hija era comprensible hasta algún punto. Pero había algunas preguntas que ella debía hacerle.

― Ronalda, ¿Lincoln ha estado llegando tarde a casa?

― S-Sí… Una vez…

― ¿Ha tenido problemas para dormir? ― Esa pregunta fue algo más compleja pues no lo sabía con certeza… Aunque cuando estuvo en el hospital y cuando despertó Lincoln seguía despierto.

Incluso esa noche que sus hermanas se quedaron en su casa pudo sentir que se levantaba en medio de la noche de la cama.

― Sí...― Respondió cubriéndose el rostro con la palma de su mano

― ¿A veces dice cosas que parecen mentiras muy elaboradas? ― Preguntó María causando el mismo efecto de una patada al estómago en su hija, desde hace unas semanas que Lincoln había estado diciéndole cosas que no parecían 100% ciertas. Siempre parecía evadir el tema o no querer responder.

― Má… Él… No lo sé, él luego me dice cosas, pero no parece muy seguro de realmente sostenerlas…― Respondió dudosa y con algo de temor en su voz.

María entonces bajó el tono de su voz.

― ¿Él ha estado más activo en sus momentos privados? ¿Cuándo llega a casa tiene más chispa y más jubilo?

Cada pregunta era como una patada o un golpe. No, en realidad era mucho más doloroso que eso, era como un hundimiento de todas sus emociones.
― Sí, sí, todo eso es verdad. ― Murmuró ella, y de verdad las lágrimas corrían por su rostro. ― ¡Todo es cierto! ¡Maldición! ¡Lincoln!

De haber podido, habría pateado los insumos, pero logró controlarse a tiempo. Su madre guardaba silencio, hasta que sus sollozos se calmaran lo suficiente.

― Tranquila. ― María le pidió mientras suspiraba. ― Hija, tranquila. No apresures nada. Si Lincoln de verdad ha vuelto, deberías confrontarlo. Hablar con él y decirle lo que pasa, incluso yo he llegado a equivocarme. ― Comentó tratando de calmar a su hija.

― Mamá… ¿Qué voy a hacer si lo que me dices es cierto? ― Ronnie preguntó agarrando el rostro. ― ¿Que voy a hacer?

― Ronnie… Escúchame hija. ― María comenzó tranquila. ― Debes de ser fuerte, debes hablar con él, debes buscar una manera de que él sea sincero contigo y lo que sucede. Es mejor que lo hagan ahora cuando aún pueden y no después cuando ya no se pueda hacer nada. ― Comentó haciendo que ella poco a poco logrará calmarse. ― Eres una mujer fuerte, sabrás que hacer cuando el momento llegue.

― Mamá… Solo… Solo una pregunta más…― Ronnie preguntó aguantando el llanto como podía. ― ¿Cómo... ¿Cómo te sentiste cuando Roberto nos abandonó?

Sentía que era una pregunta estúpida, pues no imaginaba que su madre se sentiría feliz estando sola con dos hijos. Pero quería oírla, se sentiría mucho mejor escuchando como su madre superó lo mismo que ella.

― Me sentí devastada. ― Respondió María. ― Devastada y traicionada. Pero no tenía tiempo para llorar, te tenía a ti y a Bobby, y encima las cuentas no esperan a que uno se recomponga. Así que me olvidé del dolor y me concentré en ustedes. Fue muy difícil. Muy difícil.

― Ojalá pudiera ser tan fuerte. ― Susurró ella intentando secar sus lágrimas, pero parecía algo imposible.

― Tú ya eres fuerte, Ronnie. ― Dijo su madre al otro lado de la línea. ― Tú eres mi hija, tienes los mismos nervios de acero que yo.

― Sí… Es cierto. ― Ronnie respondió en voz baja. ― Pero no creo ser suficientemente fuerte para perderlo a él...

― Ronn…

― Te hablo después mamá...― Ronnie respondió simplemente colgando el teléfono y recargándose en la pared mientras caía poco a poco. Se sentía mal, se sentía devastada, sentía que había sido una tonta por no haberlo visto venir, todo había sido una señal. Desde el inicio hasta el final, pero ella no quería verlo, simplemente no quería hacerlo incluso cuando parecía tan obvio. No quería enfrentar su realidad y quería vivir en rotunda negación. Pero incluso con eso… Con esa idea en su cabeza… No quería aceptarla, no quería ni pensar en hacerlo. Su hija y su esposo eran su mundo. Eran su todo. Y perder eso, así como así era algo que ella no estaba dispuesta a hacer…. Pero aun así ahí estaba la pregunta.
"¿Que Voy a Hacer?"

No quería perder a su familia y todo por lo que había peleado a lo largo de su vida, pero tampoco quería que siguieran viéndole la cara de tonta. En cierta forma deseaba que la tristeza diera paso a la ira, pero no se sentía capaz. No podía imaginarse viviendo sola con Luz, pero tampoco quería vivir engañada por Lincoln, o volver a la época antes del nacimiento de Luz, cuando Lincoln era el miembro más activo de los Sons.
Tenía que buscar cómo superar esa situación, y si de verdad su madre iba ir a su casa, debía planear algo rápido, pues ella no tendría ninguna limitación o duda para descubrir la verdad, para desentrañar lo que ocultaba Lincoln.

Descubrir la verdad detrás de las mentiras.

― ¿Ronnie? ― Preguntó una voz a su lado, y al levantar la mirada se encontró con Alex quien la veía preocupada por verla en el suelo llorando. ― ¿Sucede algo Ronnie? ― Preguntó dándole su mano para que se levantará a lo que ella accedió limpiándose rápidamente los ojos.

― Sí… sí Ale, todo está bien. ― Ronnie respondió aún algo debilitada por ello.

― Ronnie… ¿Que sucedió? ― Alex volvió a preguntar preocupada. ― ¿Pasó algo malo con tu mamá?

― No… No, nada de eso. Es solo...― Ella pensó rápidamente en una respuesta para decirle a su compañera. ― Es solo que me contó algo que pasó… Eso es todo...― Dijo limpiándose los ojos.

― Oh… Entiendo...― Respondió Alex, dándole un par de suaves palmadas en el hombro a Ronnie. ― Entonces… ¿Todo bien?

― Si… No te preocupes Alex. ― Ella asintió con seguridad.

― Bueno… Si quieres vamos por un café, creo que lo necesitarás.

― Sí, tienes razón, necesito uno. ― Dijo Ronnie, no quería pensar más en aquel asunto por el día, pero su madre tenía razón en todo lo que decía. Lincoln con toda probabilidad le estaba mintiendo, y ella debía ver cómo reaccionar ante eso.

― Vamos, antes de que cierren el turno y tengamos que esperar media hora a que llegue el siguiente. ― Dijo Alex. Ronnie reflexionó que la propia Alex había estado muy mal un tiempo atrás, pero ahora ya estaba más tranquila.

Quizás eso mismo le pasaría a ella si tuviera que alejarse de Lincoln. Los primeros días serían horribles, pero tarde o temprano se acostumbraría a su nuevo ritmo de vida.

Mientras tanto con Lincoln...

Él salía de la tienda departamental menos que decepcionado, no tenían información de los compradores y no podían dársela ni siquiera con sus pedidos, y advertencias. Aun así, le habían notificado que unos chicos revoltosos solían robar latas de pintura. En ese punto pensaba que esos mocosos lo habían engañado…. Aunque la verdad no podía sentirse así, de todas formas, le dijeron que las conseguían ahí, más no que las compraban.

Suspiró, esa búsqueda parecía inútil…

Pero no podía dejar a ese tonto chico a ser atrapado por otros… Debía buscar una forma de encontrar a ese muchacho aún si le tomaba todo el día y parte de la noche.
Aunque… También ahí estaba el problema, en la noche los sucesos delictivos solían ocurrir más a menudo, como asaltos, robos y vandalismo.
Y no podía llegar tarde a casa por la misma razón de que aún debía guardar apariencias con su esposa.

Debía pensar en qué hacer.

Se le ocurrían un montón de opciones, todas igual de improbables y arriesgadas. No podía desplegarse por toda la ciudad, y no era tan inteligente como Lisa para predecir donde pintaría una vez más aquel chico.
Estaba atrapado en una investigación que no le daba resultados. No sabía qué paso tomar para adelantarse a ese muchacho y poder interceptarlo antes de que los otros lo atraparan.
Subió a Lucille nuevamente y avanzó sin un destino fijo. Pensó en simplemente dar vueltas por la ciudad, observando si alguien se veía capaz de pintar el símbolo de la anarquía.
Deseaba que el muchacho no fuera tan tonto como para entrar en territorio Lamb o Angel.

Comenzó a avanzar por las calles más transitadas de personas hasta las menos transitadas. Esperaba encontrar algo que lo ayudará y mientras avanzaba se daba cuenta de que su Símbolo estaba pintado en algunos locales, tanto de comida como tiendas de autoservicio.

Algunos estaban siendo tapados por los dueños y por sus empleados, algunos lo veían con cierto desprecio, por el daño a la imagen de sus negocios por ese símbolo.
Eso era lo que le llamaba la atención a Lincoln, pero ninguno se atrevía a detenerlo para reclamarle. Siguió por un rato hasta llegar a la parada de un semáforo donde se detuvo… Penaba en miles de posibilidades hasta ese punto, pero nada que lo condujera a quien buscaba.

Hasta que sintió la vibración de su celular, y al sacarlo de su bolsillo se dio cuenta que era Ronnie quien lo llamaba, esperaba que fuese algo importante.

― ¿Hola? ¿Ronn, que sucede? ― Lincoln preguntó tranquilo.

― No, nada Linc… Quería llamarte y… Ver si todo seguía bien en casa. ― Ella preguntó tranquila igual. No se le notaba otra expresión en su voz. ― Te llamé a casa… Pero no respondías.

― Oh, sí… Disculpa por eso, es que salí a ver algo del trabajo. ― Lincoln respondió rápidamente con lo que pudo.

― Ah… Bien, eso es bueno...

Se sentía horrible mintiéndole de esa forma tan descarada. Estaba convencido de que, si Ronnie no había sospechado nada, desde entonces ya comenzaría a sospechar. No quería mentirle, pero tampoco podía decirle la verdad.
― Sí, lo siento Ronn. ― Dijo él, intentando que su tristeza no se pasara a su tono de voz. ― Lo siento, es que quería hablar con el imbécil de mi jefe, quería explicarle personalmente por qué no he ido a trabajar.

― Entiendo, Lincoln. ― Dijo ella, y su voz se oía distante, como en otro extremo del mundo. ― ¿Ya vas de regreso?

― Ehhh… Sí, ya voy de regreso Ronn, no te preocupes. ― Lincoln dijo suspirando. Sí que estaba empezando a tocar fondo, si ella llegaba y él no estaba en casa se metería en un gran problema con ella.

― Bien… eso es, bueno...― Ronnie comentó aún algo distante y con algo de vacío en su voz. Algo que no le gustó nada a Lincoln.

― Eh… ¿Sucede algo Ronn? ― Preguntó preocupado por ese tono en su esposa.

― No… No. Bueno sí, digamos que hoy hablé con mi mamá… Me contó un par de cosas y me dejó… un mal sabor de boca. ― Ronnie comentó ocultando la parte donde ella le decía lo de su padre y el Club.

― ¡Oh! Ya entiendo. Bueno estaré en casa pronto amor, tranquila. ― Lincoln respondió sonriendo levemente, mientras Ronnie suspiraba de nuevo.

― Linc… ¿Cuándo llegue a casa podríamos hablar sobre algo? ― Ella soltó finalmente la pregunta, tal como su madre se lo había dicho.

— Sí, sí, no hay problema amor. — Respondió, aunque sabía que lo más probable era que sí iban a haber problemas. Si su madre habló con ella, no había mucho donde él pudiera evadirse. Lo más probable es que esa noche Ronnie supiera toda la verdad.

— Nos vemos, Linc. — Dijo ella, y cortó apenas él se despidió.

Nada se veía bien en ese panorama. Debía regresar antes de que el turno de Ronnie Anne se terminara, o si no estaría en problemas más graves de los que ya tenía encima.
Pero no podía dejar solo a ese muchacho. Debía hallarse muy pronto para poder regresar rápido a casa.
Y a falta de un plan mejor, decidió recorrer todos los locales de comida que conocía en la ciudad, buscando alguno que no estuviera marcado, y vigilar por si aparecía aquel misterioso muchacho. Era el único plan que se le ocurría.

Hasta que, en un punto al detenerse nuevamente en un semáforo, a lo lejos vio a un chico con capucha entrando a un callejón, Lincoln lo vio por una milésima de segundo. Pero solo verlo susurró. "¡Bingo!" Lincoln entonces se deslizó por las calles y estacionó su moto cerca del callejón, se quitó el casco y fue a seguir al chico lo más silenciosamente que pudo.

Lo vio con una chamarra con capucha y una mochila y de ella sacaba un aerosol de color rojo con el que empezó a pintar la pared. Lincoln sonrió por un momento y comenzó a acercarse cautelosamente escondiéndose detrás de los botes de basura.

El chico volteó a ver a sus espaldas para comprobar que nadie lo veía mientras comenzaba a recorrer con la mirada esperando que nadie lo descubriese y entonces continuó pintando.

Lincoln entonces comenzó a avanzar cada vez más cerca y cerca, y cerca. Hasta que finalmente lo tenía tan cerca que casi podía tocarlo.

— ¿Sabes niño? Deberías estar en casa Jugando videojuegos o viendo videos sucios en lugar de estar llamando la atención. — Le dijo asustando al chico quien quiso comenzar a correr, pero Lincoln lo agarró del brazo antes de que pudiera escapar. — ¡Hey! ¿¡A Donde Crees Que Vas!? ¡¿Tienes Idea Del Serio Problema en El Que Pudiste Haberte Metido!?—

Exclamó quitándole la capucha, aunque su sorpresa fue mayúscula cuando al ver el rostro del chico se encontró con su muchacho. El mismo cabello rubio, los mismos ojos de color café con rayos azules en su iris. Las pecas en sus mejillas y con una expresión igual de sorprendida que la de Lincoln.

— ¿Lo-Lothric? — Lincoln preguntó confundido mientras el chico aún lo veía sin decir ni una palabra o expresar ninguna emoción más que la misma sorpresa que su propio padre. — ¿Que? ¿Qué demonios es esto?

― S-señor Lincoln? ― Dijo confundido el joven de cabello claro. Parecía no creer lo que veía, y Lincoln pensó que su expresión no debía ser muy distinta a la que tendría su muchacho.
Y pasó un largo minuto sin que ninguno de los dos dijera nada. Un minuto donde se miraron a los ojos y cada uno reconoció rasgos propios en el otro. Padre e hijo. En el caso de Lothric se había juntado dos veces la misma sangre.

― ¿Qué estás haciendo? ― Dijo Lincoln, aguantando las ganas de maldecir que sentía. Él era un buen chico, alguien que jamás se metería en problemas..., pero desde que se enteró de la verdad actuaba muy raro.

― Eh… Yo...― Lothric quería decir algo, pero sus palabras estaban atoradas en su garganta, su padre estaba ahí, lo agarraba con fuerza y lo miraba a sus ojos entre preocupado y molesto. No tenía idea de qué decirle a su padre. Y mucho menos ahora que él había descubierto lo que estaba haciendo en las calles.

Simplemente atrapado y sin salida.

En eso… Con el Club.

Tony y Third seguían a plena vista del club, con Bobby y Mark, vigilándolos y con los demás haciendo cualquier otra cosa… Pero… aun así las sospechas seguían en el aire.

Más con lo que los oficiales habían dicho y el riesgo de que por ese par de chavalos, el club se viera comprometido en el futuro.

― Y… ¿Alguien vio el partido de anoche? ― Tony preguntó tratando de hacer charla con los demás.

― Yo sí, algún día los Toros de Royal Woods van a competir en interestatales. ― Dijo Third, intentando animar las cosas, pero el silencio era pesado, casi ominoso.

― Jamás van a llegar a representar a Michigan. ― Dijo Mark, acercándose a ellos, y los dos prospectos se pusieron más nerviosos. ― No digo que no sería genial que nuestro equipo llegará a finales, pero el equipo de Detroit siempre va a titular, lo favorecen los árbitros.

― Por eso me gusta más el baseball. ― Dijo Third, intentando no asustarse más de lo que ya estaba. Era inocente, pero no podía demostrarlo. Solo cuando hallaran al verdadero culpable estaría libre de culpa.

― A mí me mama el fútbol, había un equipo en mi país que me gustaba mucho. Se llamaban Los Pumas de la UNAM. Era un buen equipo. No sé cómo estarán ahora. ― Comentó Bobby rascándose la mejilla. Hasta que escucharon algo proveniente de la cocina.

― Hey encontré algo… O mejor dicho a alguien. ― Comentó Víctor yendo hacia los demás agarrando fuertemente de un brazo a Corey. ― Parece que tenemos a una pequeña ladrona entre manos, la encontré en la cocina husmeando nuestros refrigeradores y alacenas. A esto hemos llegado, gracias Trump.

― ¡Oye Suéltame! ¡Yo no soy ninguna Ladrona! ― Corey exclamó tratando de zafarse del agarre de Víctor.

― ¡Corey! Espera Vic, ella no es una ladrona. Es nuestra amiga. ― Tony dijo rápidamente tratando de ayudar a Corey.

― ¿Ah sí? ¿Y por qué mierda estaba en nuestra cocina husmeando nuestras cosas? ― Preguntó mirando a los prospectos con seriedad y con algo de furia.

― Bueno, sus razones tendrán. ― Dijo Tony, preocupado por lo que Víctor podría hacerle a su mejor amiga.

Third no podía soportar ver a Corey en peligro, pues sabía que las manos de Víctor eran igual a armas nucleares, así que avanzó un par de pasos hacia él.

― Es culpa mía. ― Dijo él, dando por hecho que lo expulsarían ― Yo la invite a entrar, le dije que me esperara un rato, pero pasó ese asunto de los policías y no pude ir.

― Eres un idiota de mierda. ― Le dijo un Son en la barra. ― ¿Cuantas reglas del club crees que puedes romper antes de que te echemos, imbécil?

― Hey yo aún no he roto ninguna regla. ― Tony respondió un poco molesto. ― Además yo le pedí que se fuera antes que la tomaran como cómplice de algo más.

― Ah, ¿entonces esta niña es la que estuvo haciendo esas chingaderas en la ciudad? ― Víctor preguntó mirándola aún con más rabia. ― Además de Ladrona es una busca problemas. No yo creo que ustedes dos se me van a ir a la chingada hoy mismo.

― Oye ya te dije que no soy una pinche ladrona. ― Corey respondió aún más enojada.

― ¿Y entonces qué mierda hacías husmeando? ― Víctor le preguntó con furia creciente en su interior, que bueno que era una mujer, porque si no la habría sacado a putazos del club.

― Tony vio las patrullas y me dijo que me escondiera así que decidí esconderme en la cocina. Y si te lo preguntas, no, no estaba husmeando, estaba buscando un lugar para ocultarme mientras arreglaban sus problemas. ― Corey respondió arrebatando su brazo con fuerza al sentir que Víctor aflojaba lo que la ayudó a zafarse de su agarre bestial. ― Además, no sé qué demonios ha pasado en la ciudad. No puedes acusarme de algo de lo que no tengo idea.

― Pues debiste irte antes de que te encontrará. Eres afortunada de ser una mujer, por qué si no te iba a ir muy mal. ― Él dijo furioso mientras Bobby lo interrumpió.

― Hey, Vic, tranquilo hermano. La chica no parece una buscapleitos… Y mucho menos parece una ladrona. ― Bobby mencionó interponiéndose entre ambos para entonces ver más detenidamente a la chica. ― Aunque… A decir verdad. A ti creo haberte visto en alguna parte antes… ¿No eres la chica que luego atiende la tienda de la siguiente calle?

― Sí, soy yo… Y usted parece ser el hombre que luego va a la tienda. Bobby, ¿No es cierto? ― Ella preguntó mirando al presidente de Sons mejor. Sí que lo había reconocido al instante.

― Sí soy yo. ¿Ves Vic? No es una ladrona, y ten por seguro que, si lo fuera, no robaría nada de aquí. Tiene toda una tienda a su disposición. ― Bobby le dijo colocando una mano sobre el hombro de Corey.

― Bueno… Aunque si me restan de mi salario si tomo algo de la tienda.

Los dos prospectos aún estaban tensos, pues, aunque Bobby no estaba molesto, no podían decir lo mismo de otros Sons. Parecían mirarlos como si fueran a expulsarlos en ese mismo día; a causa del incidente con los grafitis muchos estaban desconfiados y descontentos con ellos, por mucho que no hubiera pruebas contundentes en su contra. Le temían sobre todo a la reacción de Víctor: Third no estaba seguro de sobrevivir siquiera a un golpe leve.

— Estos chicos solo nos causan problemas — Se quejó un Son. — Primero el problema con la policía y ahora esconden a una chica en el club.

— ¿Para qué los buscaba la policía? — Preguntó intrigada, ignorando a los demás Sons para mirar a sus dos amigos. Pero esa pregunta parecía ponerlos aún más nerviosos.

— Nos acusan de un crimen que no cometimos. — Dijo finalmente Tony.

— Tranquilos, aún no hay pruebas de que ellos lo han hecho, así que hasta que no las haya sugiero mejor no lanzar culpas a quienes… Probablemente no la tengan. — Bobby respondió rodeando a Corey con su brazo. — Además, si meter una chica a escondidas al club fuese un crimen en el club todos estaríamos ya fuera. ¿No lo creen? — Preguntó él sonriéndole a la chiquilla.

— Pero Bobby, esas situaciones han sido completamente diferentes. — Víctor respondió aún con algo de furia en su interior.

— Vic, relájate. Además, no recuerdo que nadie se haya puesto así cuando te encontraron en el baño con, Verónica chupándote el…

— Ok, ok… Ya, lo siento. — Víctor respondió dándose la vuelta con algo de vergüenza por lo que su presidente iba a decir. — Solo digo que esta chica no debería estar aquí… Aún no, aún… Ah mierda.

— Sí, exacto, cállate unos momentos mientras hablo con nuestra invitada. — Dijo Bobby guiando a Corey a la recepción del Bar. — Y dime Muchacha… Corey, ¿Cierto?

— Sí ese es mi nombre.

— Bueno Corey, lamento que… Mi compañero se haya comportado muy duro contigo, pero… Ya sabes, los intrusos que llegan sin permiso son tratados como vagabundos. — Bobby le dijo mientras se sentaba en el sillón. — Ven siéntate, me gustaría poder hablar contigo.

— ¿Sí? — Preguntó ella, tan confundida como lo estaba Third, pero Tony sospechaba hacia donde podía ir la conversación de ambos. — ¿Qué quiere hablar conmigo?

Tony pensó en interrumpirlos, pero Third pareció adivinar sus pensamientos y alzó levemente la mano. Estaban caminando en una cuerda muy floja, y cualquier error, por mínimo que fuera, en ese momento, podría significar su absoluta salida del club.
— Mejor sigamos en lo nuestro. — Dijo el joven afrodescendiente. — Bobby no le hará daño a Corey.

— No, pero igual me preocupa lo que pueda decirle. — Dijo Tonny, luchando por controlar sus temores, temores que Third igual sentía.

— Vamos, es Corey. — Dijo él, no sólo para tranquilizar a Tony, sino que para tranquilizarse igual a él mismo. — Puede con cualquiera.

— Sí… Pero Bobby...— Respondió Tony con algo de duda mientras que este hablaba con la chica quien se había sentado al lado del presidente de Sam Crow

— Oye en serio, no creo que seas una ladrona y mucho menos que hayas hecho algo malo. Conozco a tu padre, es un buen hombre. Lo conozco desde hace tiempo, él y mi padre se conocían desde hace más tiempo atrás. Era el hombre que luego solía ir a comprar cervezas y cigarros. No creo que lo recuerdes, aún eras muy chica para recordarlo. ¿No? — Bobby le preguntó haciendo que ella desviará un poco la mirada.

— Sí… creo recordarlo, era un hombre parecido a ti, pero se veía muy alto cuando yo era más chica. — Corey respondió acomodándose su cabello negro por detrás de sus orejas.

— Sí, y mira, entiendo que hayas querido esconderte en nuestra cocina para evitar problemas. Pero… Debiste pensarlo mejor antes de entrar, o tan siquiera avisar que entras, te digo que mis hombres son muy cuidadosos con las chicas… Pero cuando tenemos ladrones hurtando nuestras cosas… Puede causar un poco de molestia y encima una chica. — Bobby comentó mirándola de reojo — Yo sé que no eres una… Ladrona, y sé que no lo eres, pero entiende que en este Club las cosas están… Algo turbias, por así decirlo y tener a una chiquilla husmeando por ahí suele tener un efecto negativo.

— ¡Sí, pero yo...!

— ¡Corey! Escucha...— Bobby entonces la agarró de los hombros para que lo viera a los ojos. — No digo que seas una ladrona. Jamás lo he dicho, pero… Ellos, no son como yo. — Dijo mirando a sus hermanos por unos instantes. — Ellos tienden a ser algo más… Agresivos, y sea quien sea si ven a alguien que no conocen entrando a nuestro club y revisando todo como si fuera un policía. Puede hacerlos pensar mal, así que por favor. La próxima vez solo avisa que estás aquí y si necesitas esconderte de cualquier cosa, no te preocupes te ayudaremos si estás en problemas o algo así. Solo… ¿Avisa quieres? No hagas cosas buenas que parezcan malas.

Ella escuchó eso último con atención y calma, y al verla tranquila, los dos prospectos igualmente se calmaron. No parecían haber problemas entre ambos, y los prospectos reanudaron sus rutinarias labores ya sin tantos temores.
— Tiene razón— Admitió Corey. ― No lo pensé, yo solo actué, no volveré a ser tan imprudente. Pero..., no sé si pueda contarme algo.

— Depende de qué quieras saber. — Le dijo Bobby con calma.

— ¿Puede decirme por qué buscaban a Third y a Tony? Oí algo de unos grafitis, pero no entendí mucho más. De cualquier forma, sé que ellos son inocentes, no harían nada que pudiera meter a la policía aquí.

— Hmmm… Escucha Corey… Sé que quieres defenderlos y yo también, pero si muestran que ellos dos fueron. No solo van a estar en problemas con la policía. Sino con nosotros. — Bobby le explicó a la chica mientras cambiaba su expresión a una poco más seria.

— Pero usted sabe que son inocentes. Ellos… No lo habrían hecho. — Dijo bajando un poco la voz. — Porque… Digamos que en el negocio de mi papá alguien pintó eso en el lado izquierdo de la tienda. Y sé que ellos no fueron porque no es lo suyo… Aunque creí que ustedes lo habían puesto. Ya saben cómo para tratar de decirles a las otras pandillas y a los criminales que ustedes no están cubriendo… Aunque mi papá está algo molesto por eso.

Bobby escuchó atentamente, aunque eso no era del todo falso, lo cierto es que eso también los hacía un blanco de las bandas rivales del pueblo y de la ciudad.

— Hmmm… Bueno… Pero aun así ellos deben quedarse aquí. Mientras las patrullas estén afuera, los pueden atrapar y mandar a la comisaría… Y tenemos que estar seguros de que no digan más de lo debido. — Bobby mencionó mirando a los chicos. — Bueno… De todas formas. ¿Quieres que te lleve a con tu padre?

— Podría explicarle que ustedes no pusieron esa marca. — Dijo ella, la idea de ser abordada por la policía no le entusiasmaba en lo más mínimo, aunque algunos solían pasar por la tienda, como un policía rechoncho y otro bastante más joven.

— Bien. — Dijo Bobby levantándose. — Vamos. Muchachos, no vuelvan a molestarte si la ven cerca de aquí. No es una espía ni nada parecido.

— A la próxima, ustedes dos, par de idiotas, avisen. — Advirtió Víctor a los dos prospectos, quienes de inmediato se sobresaltaron.

— N-No volverá a pasar. — Murmuró Tony.

Bobby los miró por unos instantes, mientras comenzaba a guiar a Corey a la salida, mientras los demás los miraban salir, mientras que Corey hacía un gesto con su mano para despedirse de sus amigos.

Afuera Bobby se dirigió a su motocicleta Lorraine, quien se veía reluciente y hermosa como siempre. Él subió y le dio su casco a Corey para asegurarla.

— Oh, por cierto, no me agarres de la cintura. Estoy… Algo lastimado. — Bobby le pidió viendo como la muchacha asentía y lo agarraba fuertemente de los hombros, él encendió su moto y comenzó a salir del estacionamiento del club. Entonces él al ver las calles se le hizo raro de no ver la patrulla de policía que se había quedado a vigilar por ninguna parte. Él esperó unos momentos a ver si circulaba por el lado derecho o izquierdo y aún más raro fue que no aparecía por ninguna parte.

— Huh...

— ¿Qué sucede señor?

— Creo que tienes razón… Los chicos no hicieron nada. — Comentó Bobby arrancando, él sabía que, si el carro de la policía ya no se encontraba vigilando, entonces era porque ya habían encontrado al bromista… O están buscándolo ahora. Si eso era, era porque en serio los chicos no habían hecho nada. Aunque aun así estaba la pregunta.
¿Quién mierda lo había hecho?

— No quiero decir "se lo dije" ahora, pero era obvio que ellos dos eran inocentes. — Le dijo Corey aguantando las ganas de reír. — Los conozco mejor que nadie, ellos respetan demasiado al club y a todos sus hermanos, jamás harían nada para ponerlos en riesgo. Además, son algo torpes pintando.

Tenía razón. En unos meses atrás no habría dudado en defender y creerle a los prospectos..., pero habían pasado demasiadas cosas en los últimos meses. Una traición, una herida casi mortal, una gran reforma en Sons. Todo se agolpaba en su mente y a veces dudaba cómo reaccionar.
Dudaba de sus prospectos.
Eso no podía ser así. No debía desconfiar de ningún miembro de su club, ni siquiera de los prospectos, el nivel más bajo de la cadena.

Regresando Con Lincoln y Lothric...

— ¿Que se supone que crees que estás haciendo Muchacho? — Lincoln le preguntó serio a su hijo mientras aún lo agarraba del brazo, el cual desvió la mirada sin poder responder. — Hey te estoy hablando, ¿qué crees que estabas haciendo?

— Yo… Yo solo, yo creí que...— Lothric tartamudeó mientras Lincoln seguía mirando al chico a los ojos.

— ¿Que? Habla. — Lincoln pidió viendo cómo el muchacho se quedaba mudo, no sabía que decirle a su padre, las palabras se le habían secado de la boca al momento de verlo de nuevo. Incluso aquello de lo que había estado tan seguro se desvaneció en el aire. Lothric miró a su padre y este lo miró de vuelta, esperando algo más de él y este lo esperó pacientemente por una respuesta lógica a sus dudas.

— Yo… Creí que así tú… Que le enseñaría a la ciudad quien mandaba en el pueblo...— Lothric dijo torpemente mientras que su padre lo veía entre decepcionado, confundido y extrañado.

— ¿Qué? — Volvió a preguntarle al muchacho confundido. — ¿Como que quien manda? ¿Te refieres a Sons?

Lothric estaba muy nervioso, miraba a Lincoln y luego sus ojos buscaban los alrededores como si temiera hallar más Sons cerca de ahí, y trató de alejarse de ahí, pero su padre lo impidió.
— S-sí, Sons. — Dijo asustado, nervioso como pocas veces había visto a alguien. — Yo..., creía que así..., así todos sabrían que Sons..., que son ellos quienes mandan en el pueblo.

Lincoln no sabía qué decirle o cómo reaccionar siquiera frente a lo que decía Lothric. Esperaba hallar a un muchacho delincuente, que creyera saber lo que era estar en las calles. No al hijo de Leni, el muchacho que toda la familia respetaba. No a su hijo.

— A ver… Estoy tratando de entender esto...— Lincoln dijo respirando profundamente para calmarse. — ¿Tú eres quien ha estado haciendo esto en todo el pueblo? — Le preguntó viendo como el chico asentía nerviosamente. A lo que Lincoln no supo cómo reaccionar, estaba… Conmocionado era la palabra correcta. No había forma de poder comprender cómo un muchacho amable, honesto y bueno como él empezará a hacer estas cosas… O quizás sí, y él sabía la razón, pero la furia quería hablar. — ¿Es que acaso no comprendes que te estás metiendo con mierda muy seria Lothric? Hi… Chico, no puedes ir por la calle haciendo esto. De verdad no tienes ni idea de en lo que te estás metiendo.

— Pues… Yo pensé que así las bandas rivales de ustedes entenderían que con Sons nadie se mete. — Lothric respondió avergonzado. — Yo…Yo creí que así ustedes serían…

— ¿Es que en serio no lo comprendes? ¡No! — Lincoln exclamó asustando al joven. — Cualquiera que te viera haciendo esto te vería como un mensajero, un mensajero es igual a hacerlos creer que tú trabajas para nosotros, lo que significa que les va a importar una mierda matarte. ¿Entiendes eso? Si algún hombre de otro club, o la policía te viera haciendo eso te meterías en un problema que ni tú mismo te lo imaginas, no solo a ti sino al resto de nuestra familia.

El cuerpo de Lothric dio un respingo, como si hubiera recibido una descarga eléctrica que lo hizo sobresaltarse. Abrió la boca para responder, pero ningún sonido logró emitir. Él solo lo miraba, sintiendo un terror que no había considerado sentir, el terror de que le hubieran hecho daño.

— Yo..., yo pensé...

— ¡Pensaste muy mal! — Gritó Lincoln, casi desesperado. — ¡Entiende que pudieron matarte! ¡Pudieron torturarte y enviarte en trozos a la casa Loud! ¡¿Cómo crees que habría reaccionado tu madre?!

— ¡NO LO SÉ!— Lothric le gritó a Lincoln haciendo que este se silenciará por un momento. — No lo sé… Tan solo creí que con esto… Tú estarías orgulloso de mí...— Admitió haciendo que Lincoln sintiera el mismo efecto de una patada al estómago por parte del chico. — Yo creí que esto les ayudaría… No tenía ni idea de muchas de las repercusiones. Y si la policía me atrapaba… No lo sé. Solo quería sentirme bien contigo.

Lincoln miró a su muchacho por unos momentos con pena, esa furia interna se disipaba poco a poco… Pero aun así la decepción ya no venía de parte de su hijo. Venía de parte de él.

— ¿Y por qué quieres que yo me sienta orgulloso de ti? — Lincoln respondió, haciendo que el chico abriera sus ojos y entonces bajará la cabeza con tristeza. Esa pregunta era muy diferente a lo que el chico había entendido, pero esas palabras le dolieron peor que cualquier golpe en su vida. — ¿Es que acaso quieres morir? ¿Eso es lo que deseas? ¿Quieres abandonar a tu madre? Por qué si lo que quieres es eso entonces deja que te atrapen.

— Pues sería mejor a vivir como tu producto defectuoso. — Lothric respondió entre lágrimas. — ¿Y quién se supone que eres para regañarme? Nunca estuviste ahí para mí, nunca me enseñaste a hacer nada, siempre fui tu más grande error.

— ¿Eso es lo que tú crees? — Lincoln preguntó sorprendido por la actitud del chico.

— Es lo que sé… Desde que nací, no he sido más que un error genético tuyo, abandonaste a mi mamá por eso. ¡Por Mí! ¡Niégamelo! — Lothric respondió encarando a su padre. — ¡Vamos Niégalo! Pero si lo haces… Dime entonces. ¿Por qué nos abandonaste a mí y a mi mamá?

— Lothric… Eso… Es muy difícil para mí de responder...— Lincoln respondió desviándole la mirada al muchacho.

— Eso pensé. — Contestó el muchacho, dando por resueltas todas sus dudas a causa del silencio de su padre. — Te marchaste porque te avergonzabas de mí.

— No es así, Lothric, es más complicado de lo que crees. — Comenzó a decir Lincoln. Era increíble lo mucho que había cambiado el rumbo de la conversación. No esperaba que llegara a ese punto.

— Entonces explícame de una vez por qué nunca estuviste cerca de mí o de mamá. — Le recrimina Lothric, sintiendo algo muy parecido a la rabia ocupar su corazón.

— No Puedo… Lo siento. — Lincoln respondió simplemente, con más dolor del que su hijo podía notar. El chico arrugó más su rostro, apretando fuertemente los dientes mientras de sus mejillas caían las lágrimas más dolorosas de su vida. Entonces se dio la media vuelta y comenzó a caminar a la salida del callejón, pero Lincoln lo tomó de su mochila para quitársela.

— ¡¿Qué haces?!— Exclamó alzando uno de los tirantes.

— Puede que me vayas a odiar por esto, pero no voy a permitir que vuelvas a hacer esto. — Lincoln le respondió arrebatándole la mochila a su hijo.

— No puedes hacer esto.

— Sí, sí puedo. Soy tu padre y no permitiré que te atrape la policía o algún club y que te maten. — Lincoln respondió para quitarle también la pintura en aerosol que tenía. — No permitiré que arruines tu vida.

— Ah, ¿entonces si te importo una mierda? — Lothric preguntó furioso.

— Lothric, tú me importas más de lo que piensas, aunque no lo creas. — Dijo Lincoln mirándolo a los ojos. — ¿Crees que quiero ver que la policía te atrape, o que otro club te secuestre y te torture? Nada de eso, voy a protegerte, aunque me odies.

— Devuélveme eso. — Dijo Lothric, sintiendo una rara sensación de furia mezclada con tristeza. su padre jamás se había interesado por él, y ahora de la nada sí se preocupaba por su seguridad. No lo entendía.

— No. — Respondió secamente Lincoln..., su padre. — Escúchame, no sé por qué no entiendes el problema en el que te estás metiendo. ¿Cómo crees que reaccionaría cualquiera si te ve pintando las paredes con esa letra? Hasta los dueños de las tiendas te perseguirán.

— ¿Y qué hay con eso? — Preguntó el muchacho aun sintiéndose enojado, no solo con Lincoln, sino consigo mismo. Creía que al hacer eso al menos se ganaría un poco el aprecio y la aprobación de su padre, lo que desesperadamente buscaba y aún con todo y todo necesitaba.

— Que no permitiré que le hagas esto a tu madre. — Lincoln le dijo definiendo de una vez por todas las razones. — No permitiré que la abandones por esto. Así que hazme un favor y vete a casa niño. — Lincoln le respondió sin más mientras se alejaba del chico Lothric. — ¡Y Aléjate De Las Calles Si Sabes Lo Que Te Conviene!

— ¿¡Y Quién Eres Tú Para Decirme Que Hacer!?— Exclamó la pregunta con ira para ver cómo se volteaba su padre hacia él.

— ¡Soy Tu Padre! — Lincoln respondió desde su distancia. — Y quieras o no, tú eres mi hijo. Y vas a hacer lo que yo te digo si no quieres más problemas.

— ¿Ahora te importa ser mi padre? — Le recriminó Lothric a Lincoln. — ¡Jamás me diste la oportunidad de ser tu hijo! ¡Te Alejaste De Mí Porque Te Avergonzaba!

Había pensado durante toda su vida sobre su padre, siempre preguntándose por qué no lo quería siendo que todos en la casa decían que era un gran chico. Podía ser bueno, pero no era digno de él..., de su padre. De Lincoln.
Y precisamente Lincoln sentía que los gritos de Lothric le dolían como disparos, o incluso más que eso. Habría preferido un tiro a oír la tristeza de Lothric hablar y recriminarle así.

En parte se lo merecía, le había negado al muchacho tantos años, tantas cosas. Le había negado su legítimo derecho a tener a su padre a si lado. Le había negado su cariño, su afecto, las palabras que solo un padre podría dedicarle a su hijo, le había negado todo lo que él por derecho divino se merecía.

Jamás pudo darle nada, ¿y ahora que le estaba dando? ¿Un regaño y quitarle sus cosas? Lothric tenía más derecho que él a estar enojado. Pero lo hacía por su propio bien, aún si su muchacho terminaba odiando como la peor mierda del universo, Lincoln ni siquiera se lo iba a negar. Es más, se lo merecía, el odio, el desprecio, la falta de empatía. Todo el paquete.
Y sobre todo porque él no se sentía digno de su propio muchacho.
Tenía razón sobre algo. Acercarse a su Hijo solo lo envenenaba.

Le quitaba lo mejor de él mismo, esa amabilidad, esa nobleza, ese carácter que lo hacía ser un buen chico y lo hacía imprudente, irresponsable, odiándose a sí mismo y haciendo las cosas sin pensar en consecuencias.

El Chico no tenía culpa de nada… La culpa de todo eso, era suya y suya solamente, aunque, Leni jamás debió haberle dicho la verdad a su muchacho.

Eso era lo más doloroso de todo, pues Leni no tenía otra opción que contarle todo a Lothric, por cruel y doloroso que resultaba. Por un lado, necesitaba saberlo, y entendía que un muchacho listo atara cabos y la confrontara. Lo que no podía pensar era en una forma de arreglar las cosas, de evitar que Lothric arruinara totalmente su vida por su culpa.

El muchacho merecía un padre mejor, una vida mejor de la que tendría como "el hijo de Lincoln". Nadie debía saber sobre su genealogía, pero no porque le avergonzara, sino porque quería ahorrarle el estigma que él mismo se imponía.

¿Él un error? Errores fueron los que Lincoln cometió en su pasado. Errores eran haber hecho cosas imperdonables sin justificación. Error fue matar a un hombre inocente por culpa de otro. Errores eran esos, Lothric en cambio no lo fue.
Es increíble lo que el amor de una madre puede hacer, todo indicaba que el chico nacería con defectos de nacimiento, deformidades, daños cerebrales.
Pero. Era un muchacho sano, él era muy inteligente, quizás más de lo que su madre pudo haber imaginado. Su cuerpo se había desarrollado como cualquier muchacho normal de su edad. Él era un chico normal, pero él después de saber que su padre era el hermano de su madre, ahora se veía como lo que pudo haber sido, pero jamás fue.

Lincoln se había metido con todos, siempre salía ganando de una o de otra forma, sin importar quien se metiera en su camino. Pero cometió un único error, se metió contra la naturaleza… Y perdió.

Y ahora pagaba el precio por sus acciones.

Pero si el odio de su hijo era lo que terminaba por salvar a su muchacho… Aceptaba la culpa, no la negaba y no pedía el perdón de su hijo ni de dios. Jamás desde que se unió a Sons le rezó a ese hombre en el cielo, pero si aún podía escuchar la voz de su oveja más descarriada que se había alejado del camino correcto lo único que pedía era que perdonara a su hijo, él era un muchacho inocente, un alma que no tenía culpa de nada, ni de ser lo que era. Eso era lo único que podía pedirle a ese hombre que jamás hizo nada por él.

Con tal de salvar a su primogénito de volverse el mismo monstruo que él. Aceptaría incluso la muerte.

Entonces… En el Hospital con Luna...

Había tenido que firmar un par de papeles y dejar su licencia de conducir en la recepción para pasar a ver a Tabby. Por un lado, pensaba que las enfermeras llamarían a las autoridades una vez leyeran su nombre, pero era un riesgo que valía la pena correr por visitarla.
Pero era difícil. Le dolía demasiado verla en ese estado. Tan lejana y ausente, prisionera de su propio cuerpo. A un paso de no volver a despertar jamás.

— Tabby, aquí estoy. — Dijo ella acercándose a su gran amiga. — Te dije que vendría a visitarte cada día. — Luna la Miraba mientras pensaba en lo que quería contarle. — Y bueno… hoy es un día especial. Hoy… Saldremos de caza en busca de venganza. Vamos a… Vamos a ir a tomar las armas de Sons, el plan parece… Infalible por poco. Es como ¡Hey este plan es tan infalible que no hay posibilidades de que falle…! Aunque yo no estoy tan segura de que sea tan infalible. — Comentó ella suspirando. — Fran me dijo que me quedara en casa… Y que… Ya sabes. Mejor en casa con mi familia… Que ahí afuera donde pueda morir. La entiendo, pero, tú me conoces, no hay nada en este mundo que pueda detener a, Luna Loud je jeh. — Le dijo mirándola por unos instantes, y como siempre la misma respuesta, un silencio perpetuo. — Sí… Tú también me pedirías no ir, lo sé. Me dirías, Luna, no seas estúpida, quédate en casa con tu hija y con tu nueva esposa, ahí estarás bien… Pero, sabes que yo no haría eso, no podría dejarle la diversión solo a Fran y a las demás… Esa no sería yo. ―

Su querida amiga Tabby no se movió, aunque respiró de forma audible un momento. Luna quería creer que ese era un gesto intencional, alguna manera en la que su amiga intentaba manifestar su opinión. Quería creer eso, por mucho que le dijeran que no debía hacerse falsas ilusiones.
— Necesitamos esas armas para poder vengarnos de los Lambs, los mismos cerdos que te hicieron esto. — Continuó explicando Luna. — Una vez con las armas, nos darán una tregua que aprovecharemos para rearmarnos. Yo misma le meteré una bala por el culo a Harper, mejor le vacié el cargador entero. Nadie nos insulta así, nadie te lastima, Tabby, le recordaré a esos Lambs quienes somos, los destrozaremos, aunque tengamos que aliarnos con los Sons para eso. —

Luna dio un suspiro casi en gracia al pensar en eso.

— ¿Te imaginas? Nosotros aliándonos con Sons, diciéndolo de esta forma parece casi una locura… Pero… A estas alturas ya parece ser la única salida que nos quede. — Le dijo a su amiga mientras esta seguía respirando. Respiraba y eso al menos era… Bueno… Era mejor que nada. — Sí… Y, ya sabes… Así son luego las cosas. — Comentó suspirando pesadamente. — Ah… Cierto, por poco me olvido de comentarte… ¿Recuerdas a Sam? ¿Esa chica rubia de hace unos años, con la que formamos nuestra primera banda? Bueno, pues volvió… Qué bueno que no estabas ahí Tabby, yo por poco y la mataba. Apenas la vi y… Me invadió este sentimiento de ira y odio hacia ella. Ya sabes, por todo lo que pasó y nos hizo pasar. Seguro que la recuerdas… Más por lo mal que me hizo pasar cuando se fue. — Volteó a ver a Tabby esperando respuesta, pero de nuevo, silencio. — Sé… Que si tú y yo hubiéramos estado ahí la habríamos hecho mierda juntas… Lo sé. Jeh, siempre me apoyaste cuando ella nos dejó. —

Otra inspiración profunda. No se movía ni despertaba, pero esas reacciones la hacían sentir un poco mejor. Se preguntó si esa era la forma que tenía para comunicarse mientras trataba de despertar de su inmenso sueño.
— Sé que no debería hablarte de odio, que intente darte buenas vibras para que puedas despertar. — Dijo Luna. — Pero quería contarte esto para que después, cuando despiertes, no te enojes conmigo por mantenerte alejada de las cosas que pasaban en el club. Después entre ambas le haremos el día a día imposible a Sam, sé que jamás dejaremos que sea una Angel of Death. No después de lo que hizo..., desconfío mucho de ella. no quiero que nos acompañe en misiones. Seguro nos traicionará. —

Luna comentaba suspirando pesadamente mientras notó ese tono en su voz. Se le había doblado un poco.

— Sí… ya sé lo que me vas a decir Tabby...— Respondió tallándose los ojos con su muñeca. — ¿Que sí aún siento algo por ella? No… No… Por supuesto que no, tengo una esposa, amo a Ash y lo sabes. Ella… Ella es mi todo junto con Larsy. Pero también te mentiría si te dijera que al verla de nuevo… Me hizo sentir, mucha tranquilidad. — Admitió limpiándose los ojos. — Que patética… Llorando aún por alguien que me abandonó, "no te deberías estar afligiendo así", es lo que tú me dirías. "Ya lo tienes todo, No la necesitas para ser feliz, ya tienes a una hermosa familia con Ash y Lars". Me vas a decir. Pero te mentiría también si te dijera que… Aún la quiero hermana, ella… Ella era mía y la amaba. Y ahora que quiero seguir con mi vida, avanzar con mi nueva familia y ser mejor de lo que fui antes… Sam regresó a mi vida sin previo aviso. ¿Es que eso es una broma? Porque si lo es no es divertida, duele pensar que en un lugar dentro de mí… Aún la amo. "Sniff"— Luna dijo limpiándose los ojos. — Rayos… No sabes lo mucho que extraño tu voz Tabby… Me gustaría poder escucharla por última vez, al menos antes de ir a esto…―

Había soñado que Tabby despertara, que ella abriría los ojos y le comentara lo que opinaba de todo lo que había dicho. Quería oírle decir algo, cualquier cosa, incluso una burla, aunque Tabby jamás se había burlado de ella.
― Sabes..., si algo..., algo llegara a pasarme..., no dejes que eso te impide curarte. Si yo me voy esta noche, vuelve a caminar por mí, ten una vida hermosa, y así nos vengaremos ambas de Harper y sus putos corderos. Hazlo por Larsy y por Ash, y así yo estaré tranquila. Y si sobrevivo, pues con mayor razón debes curarte, para volver a nuestras motos. ― Luna se acercó por última vez a Tabby para colocarle un suave beso en su frente, se separó de ella. Y sonrió tranquilamente, acarició suavemente su mejilla y suspiró.

― Te veo pronto… Nena. ― Le dijo secándose las lágrimas mientras se despedía, caminó hacia la salida lentamente mientras se preparaba mentalmente para lo que iba a suceder esa noche. Abrió la puerta con cuidado y dio un último vistazo hacia Tabby, quien seguía igual de tranquila e impasible. Luna suspiró y cerró la puerta tras de sí…

Pero… En un momento, como un reflejo, como una acción automática. Como una súplica silenciosa, Tabby solo pudo decir unas palabras, débiles, susurrando, inaudibles y discretas. Pero con mucha desesperación de ser dichas.

― Lu… Luna… N-N-No… No… Va...llas...― Fue lo único que ella pudo decir antes de volver a caer ante su sueño prisionero.

Su voz no fue lo suficientemente fuerte como para que la mujer Loud la oyera del otro lado de la puerta. Luna se encontraba perdida en sus propios pensamientos y dudas, estaba decidida a ir a esa misión, pero a la vez sentía mucho miedo.
Miedo a no regresar a casa después de esa noche. No podía imaginar que le pasaría a su hija, a sus padres, a toda su familia si eso ocurría.
O peor, pensaba que una bala suya podría herir a Lincoln, su hermanito Lincoln.

No quería pensar eso y no iba a hacerlo… No iba a pensarlo. nada la obligaría a pensar en eso.

En la recepción se encontró con su bella, bella familia Luna se acercó a Ash y a Larsy para abrazarlas. Recibiendo a Larsy en sus brazos para cargarla y después abrazar a Ash. Estaba lista para enfrentar todo lo que viniera en el futuro. Lista para todo.
― Está hecho. Ya podemos ir con mis padres. ― Luna respondió mirando a Ashley a los ojos.

― ¿Estás segura de querer hacer esto Lu? ― Ashley preguntó entre preocupada y seria a lo que Luna solo asintió a colocarle un beso en la frente.

― Totalmente, Ash… Vamos, nos perderemos de la diversión si no llegamos temprano. ― Luna comentó para mirar a Larsy. ― Vamos amor, tus abuelitos nos esperan.

La pequeña la siguió, totalmente ajena a lo que iba a ocurrir esa noche. Luna a veces se preguntaba cómo reaccionaría su hija si supiera lo que hacía su madre. Esperaba que no entrara en una crisis, como parecía estar pasándole a Lothric.
— ¿Vas a volver temprano, mamá? — Preguntó ella. — ¿O me quedaré toda la noche?

Lo decía como si fuera normal para ella quedarse en la casa de sus abuelos, y Luna pensó que pasaba las noches ahí con más frecuencia de la que desearía. Debía pasar más tiempo con ella, lo haría después de vencer a los Lambs.

Después de que Tabby se sanara.
— No creo que llegue muy temprano, así que tendrás una pijamada con Lothric. — Dijo ella intentando no demostrar la tristeza que sentía. — Súbele el ánimo, campeona.

— Está bien mami. — Larsy respondió abrazando a su mamá, entonces Ash tomó la mano de Luna y las tres juntas salieron del hospital para dirigirse a sus destinos.

Mientras Tanto en otro Lado...

Bobby y los demás les quitaban la culpa a los prospectos, los cuales aliviados finalmente de que volverían a sus actividades normales, aunque aun así sentían un ojo sobre de ellos. No querían sentirse tan asediados… Pero…

Era un poco difícil al estar tan cerca de Sons.
Después de un largo sermón que se extendió por minutos que parecieron horas por parte de Bobby ambos ya estaban listos

— … Y sobre todo intentan no meterse en ningún pedo. ¿Entendido chicos? — Bobby les preguntó para dejar finalmente todo en claro. A lo que ambos chicos asintieron. — Bien… Y su amiga Corey, es bienvenida cuando ella quiera aquí en el club.

— ¿En serio? — Tony preguntó curioso.

— Sí, es una chica agradable. Es sano tener personas así rondando por nuestro Club. — Bobby comentó con una sonrisa.

― Vaya, eso es muy bueno, gracias señor. ― Dijo alegre Third, pero Tony no estaba muy convencido de lo que pasaba. Temía que acabarán enrollándola en Sons, si es que el proyecto al final se llevaba a cabo.

― ¿Pero si no fueron ellos, entonces que idiota fue? ― Preguntó Mark. ― Quizás algún tonto que quiso entrar, pero lo rechazamos y quiere vengarse metiéndonos en problemas?

― Mas bien es alguien que quiere meterse en problemas a sí mismo ― Dijo Bobby. ― Espero que Lincoln lo haya encontrado.

No lo pensaba tanto por deshacerse de esa molestia, sino porque sabía que Lincoln iba a poder darle un susto sin dañarlo. Los demás Sons serían mucho más violentos con él.

― Oye, ¿no crees que Lincoln haya… Hecho, pues eso…? ― Mark preguntó algo consternado por esas palabras de Bobby.

― No. Lincoln puede que sea duro, pero no es un hombre que se deje llevar por el odio. Además, no creo que sea un desalmado, si encontró a los chicos de seguro los asustó. Así que pienso que no habrá ningún problema. ― Bobby comentó mirando a su hermano.

― No me refiero a eso… Me refiero, a que si no piensas que Linc… Tú sabes, este recobrando ese salvajismo de antes. ― Mark comentó viendo como su presidente suspiraba ante eso.

― Oye… No lo sé hermano. Solo espero que sea igual de eficiente que antes. No que se vuelva… Tú sabes. Igual de desalmado.

― Espero que no. ― Dijo Mark, y parecía pensar y divagar para sí mismo. ― A veces todo se ponía muy jodido, y Linc me llegaba a dar miedo. Tenía mucha rabia que ventilar, y ahora parece que igual necesita dejar salir sus problemas.

Bobby pensó en las implicaciones de lo que estaba diciendo Mark. De ser cierto, Lincoln estaba pasando por problemas extremadamente graves, pero no podía pensar en qué. Esperaba que nada relacionado con Ronnie, nada grave.
― Ya es mayor que antes. ― Dijo Bobby, aunque quería tranquilizarse a sí mismo más que contestar a Mark. ― No va a caer en la misma furia.

― No hables por él Bobby. ― Mark le dijo aconsejando más que otra cosa. ― Ambos sabemos que Linc solía ser… Algo más salvaje, ya sabes que los tiempos cambian, pero los instintos no siempre. Puede que ya se vea más tranquilo ahora, pero esperemos que no se vuelva igual de salvaje que en el pasado.

― Sí… Bueno, yo solo espero que mi pequeño hermano sepa cómo mantener a raya sus… instintos. ― Bobby comentó hasta sentir una vibración en su pantalón, seguido del tono de llamada y al revisar se dio cuenta de que era el mismo hombre de quien hablaban. ― Oh y hablando de. ― Bobby comentó respondiendo. ― ¿Linc? ¿Qué sucede hermano? ¿Cómo estás?

― Bobby. Ya dejen de buscar. Ya encontré al responsable. ― Lincoln respondió en un estacionamiento.

― Ah, genial. ¿Quién era? ― Bobby preguntó más tranquilo al escuchar eso. Pero Lincoln dejó un silencio extendido, después de casi un minuto contestó.

― Eran… unos chicos revoltosos en sus patinetas. Ya no serán problema, creo que los asusté lo suficiente para que se alejen de las calles un tiempo. ― Lincoln mintió únicamente para proteger de nuevo a su hijo y a su club de la verdad.

― Oh… ¿Pero estás seguro? Podríamos ir a darles un susto y…

Entonces Lincoln interrumpió a Bobby.

― No… No es necesario hermano, todo está bajo control. Regreso al club. ― Dijo rápidamente para entonces cortar la llamada, Entonces Lincoln se acercó a un bote de basura lleno de papeles. Ahí, descolgó la mochila de su hombro y la arrojó al basurero. Después de eso vertió un poco de queroseno dentro del cubo y comenzó a fumar un poco, listo para volver a eliminar la evidencia de un pequeño crimen… Efectuado por su hijo.
Rayos cuando se decía así sonaba peor de lo que él pensaba y así como así, simplemente arrojó el cigarro al basurero para encender las flamas.

Algunas latas comenzaron a estallar, era cierto lo que decía las instrucciones sobre no encender fuego cerca de ellas. Se alejó mientras más latas comenzaban a estallar, no tardarían en llegar bomberos o policías a investigar qué pasaba.
Y mientras se marchaba, pensaba qué habría hecho si hubiese sido otro Son quien hubiese atrapado a Lothric. Qué hubiese hecho si Víctor, o Mike..., o Bobby hubiesen estado golpeándolo. Bueno, Bobby no era un salvaje, y quería creer que sus hermanos más cercanos reconocieran en Lothric la pertenencia a la familia Loud. Pero no sabía si sus hermanos más recientes tendrían piedad con él.
Al pensar en eso, apretó sus puños. De haber habido alguien golpeando a su hijo, posiblemente habría muerto bajo sus propios puños.

Lincoln suspiró mientras veía como el bote dejaba escapar llamaradas y explosiones por las latas que habían estado dentro de la mochila de su hijo.

Su hijo… De nuevo estaba esa culpa en su interior. Al menos debió haberle dicho otra cosa en lugar de solo regañarlo. Sí lo que él había hecho estaba mal y era una mierda muy jodida y peligrosa… Por no decir que Literalmente otro que no hubiera sido él habría pasar al muchacho cosas peores… Pero… Incluso él se preguntaba ¿qué era peor que vivir enojado consigo mismo con algo que ni siquiera era su culpa? Su hijo se creía un error de la naturaleza… Creía que se había alejado de él y su madre porque estaba avergonzado de él, porque estaba avergonzado de lo que su hijo era, porque le daba asco.
No… Ese chico era todo menos un error, un defecto o una creación aberrante. Él era igual que su hija, lo amaba, amaba mucho a su muchacho.
Y no lo decía por compromiso, y mucho menos por un cargo de moral.
Amaba a su hijo, casi tanto como a su propia hija. Rayos… Era su hijo, el hijo que sí había abandonado, pero no por repudio o asco. Sino por qué su vida iba a ser un infierno, Sí lo admitía… Desde el comienzo cuando Leni le dio la noticia, su primera reacción fue querer matarlo, pagar por un aborto y tratar de olvidar que eso alguna vez sucedió… Pero ella no era así, ella no quería ni iba a matar a su bebé. De lo único que él siempre se sintió culpable fue haberle pedido a ella que mataran a su hijo, no quería decirlo de esa forma tan horrible, pero conociendo los riesgos, no se atrevía a tomarlos. Pero ella sí, ella era un ser puro, una persona más pura que el agua.

Y jamás haría algo así, y jamás lo haría. Cuando, Lothric, aún no nacía, Lincoln, en ese punto pudo verlo como un error, o como una futura malformación genética.

Pero se equivocó en todo, era un chico normal, un chico sano. Un chico lo suficientemente inteligente como para descubrir quién era su padre… Y un chico que por un momento le falló esa inteligencia solo por querer llamar su atención. Y sí estaba arrepentido de ello pues… El muchacho se merecía algo mejor. Ojalá jamás hubiera indagado en la verdad. Pobre muchacho. La vida apenas está comenzando para él y ya quería tirar todo eso a la basura… por el maldito de su padre.

No quería eso para Lothric, no quería que se saboteara a sí mismo y comenzará a arruinar su vida. Él debía ser el chico que hiciera enorgullecer a su familia, debía continuar por ese camino. Ser el artista que nunca fue.
Y se dio cuenta una vez más de la maldición que él traía a su familia, la autodestrucción a la que cada Loud se lanzaba en algunos puntos de su vida. Le había pasado a la mitad de sus hermanas, y estaba alcanzado a su hijo.
Haría lo que fuera por protegerlo, por salvarlo de sí mismo. Por salvarlo de él. Y pensó que lo único defectuoso en Lothric debía ser esa porción de su sangre que pertenecía a Lincoln Loud, la parte de su ADN más similar a él.

Quizás el error más grande era ese, que parte de sí estaba en su hijo. Esa parte que siempre debió quedarse en la oscuridad. El odio, la ira, la rabia. Todo eso. Por un instante de verdad sintió que él era un sinónimo de mala suerte, todo lo que quería algún día… Terminaban mal. Y eso era lo último que él quería imaginar.
Que él traía todo lo malo a la gente que amaba, y que eventualmente traería eso a la gente que más amaba...

Quizás todos habrían salido ganando hubiera permanecido en su traje de ardilla hasta que las autoridades lo hubiesen enviado a un manicomio. En ese lugar no habría arruinado las vidas de nadie.
Pero en lugar de eso, se arrancó el maldito traje, guardó su resentimiento y lo dejó salir cuando entró a un club de moteros. Y todas las cosas comenzaron a ponerse muy extrañas.
La vida era mucho más sencilla cuando dibujaba cómics de Ace Savvy o salvaba animales junto a Lana. Definitivamente todo era mucho más fácil.

Simplemente se subió a su moto. Y así como así… Simplemente decidió marcharse dejando que el fuego consumiera todo lo que había dentro de ese basurero.

Dejar que las llamas lo purificaran todo en su ardiente esplendor, sólo para traerle paz a la mente de un padre que había abandonado a su hijo.

Ojalá pudiera quemar toda la maldad y oscuridad de su interior, le hacía falta. Así tal vez podría salvar a Lothric, alejarlo del camino que estaba recorriendo. No sabía cómo hacerle entender que no se sentía avergonzado de él.
Era muy probable que jamás le creyera eso. Pero debía hacer el intento, debía pelear por su hijo. Puede que fuese un padre negligente y un horrible ser humano, pero aún no caía tan bajo como para darle la espalda a un hijo.

Mientras que en el club Bobby se veía extraño por el repentino corte de Lincoln, esperaba que diera más detalles o algo así. Algo para ayudar al club de igual forma a que los chicos revoltosos de los que hablaba, pero la respuesta de Lincoln… fue algo más directa de lo que pensaba, no ir a buscarlos porque habría algo más jodido de por medio. Y no estaba seguro si es que le gustaba como sonaba eso.

― Que sucede Bobby. ― Mark preguntó mirando a su presidente, intrigado.

― N-No… No lo sé en realidad, Lincoln dijo que encontró a los chicos, pero solo me dijo que era una pequeña pandilla de chicos en patinetas. Y al preguntarle sobre más… Simplemente colgó. ― Bobby dijo mirando su teléfono con extrañeza.

― Huh… ¿Cuándo Linc hace eso? ― Mark preguntó completamente extrañado por la situación.

― No lo sé… Pero no sé si me agrada. ― Bobby respondió simplemente. ― Llama a los demás, diles que regresen al club. Diles que Linc ya encontró a los responsables de esas bromas

— Claro, aunque por lo que dices parece que ya se encargó de ellos. — Dijo Mark, y Bobby sintió una desazón que no se explicaba al pensar en lo que quería decir con esas palabras.

Lincoln no podía volver a ser el mismo de antes. No lo había ido a buscar a su casa para que regresara a ser el hombre que fue en el pasado, sólo quería tenerlo de vuelta y que le diera una mano con los Lambs en su hora más crítica. Pero parecía estar regresando a ser lo que era.

Y eso era algo que lo aterraba y lo hacía sentir culpable como no lo creía posible. Temía que por su culpa Lincoln volviera a ser un monstruo. Temía que Ronnie lo dejara por su culpa.

Entonces la puerta del club se abrió y de ahí entró Richard, el cual se veía… Bien, sorprendentemente se veía mejor. Menos jodido.
Bobby se levantó para ir a verlo, ¿Dónde mierda es que ese hombre se estaba metiendo?

— Richard. — Lo llamó haciendo que este sonriera a medias a su presidente.

— Hey Bobby, ¿qué hay? — Richard le preguntó sonriendo.

— Es lo mismo que te quería preguntar. ¿Qué hay? ¿Dónde mierda has estado? — Bobby preguntó entre molesto y serio.

— Eh… Digamos que estaba en el Bar. — Richard respondió un poco nervioso a lo que Bobby lo miró aún más serio.

— Eh… Esto es un bar.

— Sí, es que..., era un bar diferente. — Intentó decir Richard, y los Sons que le oían se rieron.

— Claro, estoy seguro de que fuiste al bar para millonarios que está casi llegando a Hazeltucky. — Dijo Mark riéndose. — Y te dejaron pasar a beber con el alcalde.

— ¿Por qué querría yo beber con el alcalde? — Dijo Richard, y Mark pareció querer golpearse el rostro ante ese comentario.

Bobby por un lado se sentía tranquilo al ver que comenzaba a superar lo que ocurrió con su hermano, pero le intrigaba esa felicidad que mostraba Richard. No era normal en él.

— No vamos a juzgarte, sólo dinos donde estuviste. — Repitió Bobby. No quería que Richard sintiera que estaba desconfiando de él, claro que no.

― Eh… Es que es complicado...— Richard dijo en voz baja, no quería decirle a nadie aún pues, aún conforme con lo que hacía no podía decirle a nadie que estaba yendo al estudio pornográfico de su amante secreta, que casualmente era hermana del hombre de confianza del presidente, del club que también era su familiar político, por parte de su esposa. O al menos no aún… Debía esperar a que esa relación fuese más allá, ahora eran amantes. pero Richard quería algo más y no quería revelarlo antes de que se consolida en una relación aún más seria.

— Bueno, pues explícanos, tenemos todo el tiempo del mundo. — Bobby pidió sentándose en un banquillo cercano a él.

— Sí… Verás, es que no les puedo decir. Es un secreto. — Richard respondió apenado, aunque eso hizo que Bobby y Mark se miraron mutuamente, sospechando algo.

Fue Mark el que decidió intentar presionarlo un poco más, y se acercó a Richard con tranquilidad. Bobby intentaba pensar en qué lugares podría refugiarse Richard cuando no estaba en el club.
― Entiendo que necesitas tu espacio, pero comprende que estamos en un conflicto intenso. ― Dijo Mark. ― Pueden atraparte en algún punto y nosotros jamás vamos a enterarnos hasta que nos lancen tu cabeza.

Bobby comenzó a pensar que tal vez Richard iba al sitio donde yacía su hermano. Tampoco era muy buena idea que frecuentara ese lugar, pues Mark tenía razón. Hasta los Angels podían tenderle una emboscada.

― Hey, no se preocupen, puedo cuidarme solo. Ya no soy un niño. ― Respondió Richard guardando distancias con ellos dos, no querría que Bobby o Mar indagarán más de lo debido en su vida personal. Aunque aun así… Era extraño que algo que él hiciera les llamará tanto la atención o que mínimo llamará la atención de alguien más fuera del club.

― Lo sabemos, pero queremos estar seguros de que… No te hayas estado queriendo meter en problemas. ― Mark le dijo mirándolo seriamente. Richard los miró algo sorprendido por esa última sentencia. Lo que de verdad comenzó a hacerlo sentir extraño. Casi asediado por sus compañeros.

― Woah… Hey, ¿Que sucede? ¿Me perdí de algo mientras estaba fuera o algo así? ― Preguntó completamente extrañado por las palabras y actitudes de sus compañeros del club.

― Bueno… Digamos que tuvimos un pequeño inconveniente...― Bobby comentó desviando la mirada hacia la barra de bebidas.

― Unos niños de mierda casi nos meten en problema con toda la ciudad, estuvieron pintando nuestro símbolo por toda la ciudad. ― Dijo Mark. ― ¿Acaso no te fijaste en los muros de las tiendas alrededor?

― La verdad no me fijé en nada. ― Dijo Richard avergonzado. ― Ya les dieron una lección a esos mocosos de mierda?

― Sí, Lincoln se encargó. ― Dijo Mark. ― El punto es que las cosas se pueden poner peor que feas, si es que las otras bandas y pandillas toman eso como un desafío, como un mensaje que nosotros mismos enviamos.

― Bueno… En eso tienen razón, pero no me he estado metiendo en ningún lugar que llame la atención de cualquier cabrón. He estado ocupado con otras cosas. ― Richard comentó simplemente y sin querer adentrarse más en el asunto de donde había estado.

― Pue es por eso por lo que preguntamos. Para estar seguros. ― Bobby respondió mirando seriamente a Richard.

― Pues yo les aseguro que no me he estado metiendo en ningún cagadero. ― Richard aseguró mirado a ambos de sus compañeros. Esperando que ya no hubiera más preguntas.

De verdad no quería meter a Luan a la conversación y menos quería hablar sobre su relación con Bobby, y mucho menos con Mark… Pero Tampoco podía estar tranquilo sabiendo lo que había estado sucediendo en el día mientras estaba ausente tratando de ser indiferente, como Son, Eso era impensable.

— Más vale que sea así, Richard. — Dijo Mark. — No podemos perder a más hermanos, sobre todo ahora que hay conflictos intensos con los Lambs. Ten mucho cuidado, y no hagas nada tonto.

— N-no haré nada, tranquilo. — Dijo Richard, aunque su mente trabajaba a toda velocidad para idear una forma de poder verse con Luan sin que nadie se enterara nadie, ni Lincoln, ni Bobby, ni los Lambs. Y francamente eso era demasiado para su cabeza, pero Luan era mucho más lista. Seguro ella podía idear algo.

Mientras él reflexionaba sobre eso, Mark y Bobby pensaban en qué lugar del mundo podría refugiarse Richard. No creían la historia del bar ni por si acaso, pero no iban a sacarle la verdad a Richard, al menos no por ahora. No querían ponerse demasiado severos con él de momento.

El tiempo pasó muy lento para todos en el club, para algunos rápido, pero para la mayoría lento, mientras cada uno de los Sons que habían salido regresaban en sus motos, cansados, agotados, sin ganas de salir o hacer nada más que beber, tener a un par de chicas para hacer compañía…
Pero… Lincoln aún no regresaba al club, algunos se preguntaban por qué, otros simplemente estaban ocupados en sus propios asuntos…
Y a otros no les importaba en lo más mínimo. Pero a Bobby le llamaba la atención su ausencia, dijo que iba a regresar al club, pero no dijo como o a qué hora. Solo dijo que volvería y colgó antes de que le pudiera hacer más preguntas.
Bobby sabía que Lincoln tenía algo, aunque no se atrevía a preguntar qué era pues, era muy claro cuando él tenía algo que lo molestaba, consternada o que simplemente lo hacía sentirse extraño. Y no era necesario tenerlo enfrente para decirle que al enfrentarse a esos chicos él vio o hizo algo que lo dejó internamente mal.

No sabía lo que era y podía especular de lo que se trataba… Aunque a decir verdad… No le agradaba.

Temía que Lincoln no hubiese podido controlar su rabia y le hubiera hecho daño a alguno de los chicos. Bobby sabía que Lincoln seguía los principios de Sons al pie de la letra, pero sabía también que estaba pasando por días difíciles. Días tensos, complicados como pocos.

Solo quería que llegara, para poder hablar con él. Quizás podría entender qué le estaba ocurriendo, temía que tuviera relación con Ronnie Anne. Si era ese el caso, podía ayudarlo de algún modo.

— Me alegra que Linc atrapara a esos mocosos hijos de puta. — Dijo un Son de larga barba, casi parecía un enano del Rey de los Anillos. — Yo les habría echado una camioneta encima.

— Es Linc. — Respondió otro, uno alto pero muy delgado y que recordaba a un hurón. — Seguro hizo algo peor que eso.

— Hablen por ustedes, si les hizo algo peor entonces si lo descubren lo van a meter en la cárcel. — Joseph dijo cortando uno de sus puros y prendiéndolo con su Zippo. — Solo espero que los haya hecho cagarse en los pantalones para no volver a tener problemas de nuevo.

― Sí… Esperemos que sea eso. — Mark Comentó tomando un trago de su whisky. — Y bueno. Ya que tenemos un problema menos, ¿crees que podamos finalizar nuestra reunión sobre… "Ese Tema" Bobby?

— No lo sé. — Él respondió recargándose sobre la barra. ― NO es como que podamos hacer mucho ya. Incluso si Linc está completamente en desacuerdo sobre lo de las chicas en el club, no podemos decirle a Chibs. "Hey hermano todo esto era broma, no tienen que venir aquí realmente." Nos patearán el culo y luego nos exiliarán del club solo por eso.

— Sí es que Tig no nos mata primero...— Víctor comentó rascándose la nuca. — Ahhh… Mierda, ¿recuerdan cuando la vida era más pendejamente simple?

— Jamás lo fue. — Dijo Joseph. — Aunque sí era mucho menos mierda que ahora. Mucho menos. No sé, siento que todo está cambiando.

— No por eso vamos a añadir mujeres al club. — Dijo Bobby. — Pero da igual. Lincoln debe hablar muy bien para convencer a Chibs de no seguir con la iniciativa.

— No sé. — Dijo Mark frotándose las manos. — Esta muy jodido el tema si él en persona viene a conversarlo.

Bobby no quería pensar en eso. Porque cuando lo pensaba, llegaba a creer que Chibs ya había tomado su decisión antes de viajar a Royal Woods. Que cualquier palabra que intercambiaran iban a ser solo por formalidad.

— Yo veo muchas formas en que esto puede salir mal. — Dijo Bobby.

— Sí, yo igual. — Mark comentó pasándose una mano por la cara. ― Dios… Qué vida.

— Amén hermano. — Dijo Víctor chocando su vaso con el de Mark.

— Oye y a todo esto Vic… ¿Que hay con tu hermana? — Preguntó Joseph mirando de reojo a su hermano.

— ¿Que hay con ella?

— Escuché que te llamó, ¿pasa algo? — Joseph preguntó interesado.

— No… No pasa nada, Fanny, solo se siente algo distanciada de nuestros padres, no la culpo. Ellos son una mierda, según ya se reformaron y toda esa mierda. Pero no sé… Me gustaría darle un hogar en mi casa, claro si hubiera espacio. — Víctor comentó posando su vaso en sus labios. — Aunque si fuera por mí yo le regalaba mi casa y la sacaba de ahí lo más pronto posible.

— Por aquí cerca hay arriendos bastante baratos. — Dijo Mark, pensando en cómo ayudar a su hermano. — No sé, puede mudarse ahí y buscar un trabajo cualquiera. Quizás podamos amenazar al casero.

— Nada de riesgos. — Dijo Bobby. — Hasta que la gente se olvide de las marcas, hay que evitar llamar la atención.

— Esas putas marcas, ahora todos piensan que nosotros somos como pandilleros cualesquiera. — Murmuró molesto Víctor. — ¿Qué va a pensar mi hermana?

Bobby pensó qué haría Víctor si algún día su hermana intentara ingresar al club. Seguramente la misma reacción que tendría él si sus hijas llegaban y le pedían permiso para ingresar, se volvería loco.
Pero ya no podían hacer nada, más que esperar a Chibs, hablar con él, y rogar porque al final rechazara la propuesta.

Bobby entonces sacó su celular del bolsillo interior de su chamarra para intentar… De alguna forma, contactarse de nuevo con Lincoln… Aunque, lo pensó bien por un momento, ¿que estaría haciendo Linc? Esperaba que de verdad no hubiese hecho aquello, asustarlos era más que suficiente, y él lo había dicho, hay reglas que ninguno de los Sons estaba dispuesto a cruzar.
Pero entonces ¿Qué era eso que lo había cambiado tan de repente? Sabía que algo no había ido bien solo con el como él respondió a la llamada. Y también el cómo no quiso responder más preguntas, No sabía que pensar en realidad. Lincoln era un buen hombre.
Ya no era… Tan salvaje como antes, cuando la ira y el odio lo dominaban. Pero se preguntaba, si en algún momento, algo que él hizo o vio lo afectó de tal manera. Y si eso era algo que algo que lo estaba haciendo sentir tan mal y culpable.

Mientras tanto Lincoln descansaba a un lado de la carretera, fumándose un cigarrillo tranquilamente mientras se recargaba su espalda en Lucille.

Pensando, reflexionando, viendo su vida en todo su esplendor en su mente. Sus primeros recuerdos, su vida en familia, sus hermanas, su esposa… Lincoln puso el cigarro en sus labios y tomó una gran calada de humo mientras sus pulmones se llenaban, exhaló dejando salir una nube de pensamientos de su boca.

No era un hombre nuevo, pero ciertamente no era igual que antes, había cambiado… Había dejado de ser un niño delgaducho y algo cobarde… A ser un hombre fuerte que no le temía a nada ni nadie…

Pero aún seguía teniendo ese… Algo que lo solía atormentar incluso desde niño. Ese algo que no lo dejaba dormir en las noches en muchas ocasiones.
Y era el sentimiento de que no importará lo que hiciera, fuera bueno o malo. Al final, todo eso iba a afectar a las personas que amaba de alguna u otra forma. Pasó con sus hermanas, pasó con Leni, pasó con Ronnie Anne… Y ahora le estaba pasando a la última persona del mundo que quería que le pasara. A su hijo…
Y temía que su pequeña Luz, La luz de su vida y de su familia siguiera. Ronnie Anne jamás permitiría que esa preciosa niña terminará igual que su padre. Pero incluso él no estaba tan seguro de eso. Ni siquiera un poco.

Lo único que le pedía al futuro es que aquella maldición no alcanzará a Luz. No debía alcanzar tampoco a Lothric, pero al parecer ya estaba haciendo efecto en él. Y no sabía qué hacer para protegerlos.
Era capaz de defenderlos de otras personas, de los Lambs, de cualquiera que quisiera dañarles, pero no de el mismo. No de sus errores, de sus culpas, de las cosas que hacía y que acaban afectando a demasiadas personas ajenas a él.
Le desesperaba pensar eso. Sentía como si todos sus esfuerzos fueran en vano, y aquello casi lo hacía gritar y golpear los postes o las paredes.

Estaba enojado, pero no por las razones que muchos pensarían. Estaba enojado porque parecía que no importaba lo que hiciera, al final, parecía que jamás podía ser feliz.
Ni con su familia, ni con sus hermanas, ni siquiera con sus propios hijos.

No se sentía feliz… Con nada ni con nadie. Eso lo hacía sentirse frustrado, enojado.
Sentía que la felicidad era un concepto abstracto Cuyo significado se le escapaba rotundamente. Algo completamente distante y difícil de entender.

Pero él quería entenderla, él quería ser feliz, Pero sentía que nada podía hacerlo sentir así.
Hacía mucho tiempo que nada lo hacía realmente feliz.

Creía que mantener una familia de pie lo haría sentirse feliz. Pero eso solo lo hizo amargarse, sentirse cansado y agobiado todos los días, casi sin oportunidad de ver a la familia por la que había tomado ese asqueroso empleo en primer Lugar.

Creía que volver a su vida de caos le traería esa satisfacción que sentía día con día en el club, pero le trajo más problemas que soluciones, además de las mentiras y los engaños que se había obligado a hacer para mantener tranquila a la mujer que amaba.

Simplemente dejó que la llamada pasará, no quería hablar y mucho menos tenía palabras para decir, Simplemente siguió fumando. A la orilla de la carretera 7.

Dejando sus penas irse con el humo de su cigarro, llevados por el viento suave y tranquilo, esperando que un susurro de esos fuese uno de los últimos.

Mientras tanto con Luna...

Ella se despedía de un abrazo de su hija, uno muy fuerte, mientras que sus padres la veían desde una distancia.
Ella la abrazaba lo más fuerte que podía sin lastimarla, era solo que ella era tanto, significaba su todo y de muchas formas, significaba lo mejor de sí misma, y esa tarde precisamente solo quería abrazarla. No sabía lo que el futuro le iba a dar… Pero quería lo mejor, no solo para ella, para Lars, Para Ash, para Tabby, para Fran, para todas.

— Ten cuidado, mamita. — Dijo Larsy, devolviendo el abrazo de su mamá.

— Que no te atrapen los policías malos.

— No me va a pasar nada, Larsy, no te preocupes. — Le dijo para animarla, aunque por dentro, toda la seguridad que sintió frente a Fran se desvaneció.

No quería irse. Ella quería estar con su hija y con la mujer que amaba, quería pasar el día con ellas, y no ir a arriesgarse en un tiroteo donde podría encontrarse con Lincoln.
Pero iba a ir, simplemente porque debía vengar a Tabby. Y el primer paso era robar esas armas. Tal vez en el futuro acabaría trabajando junto a Lincoln para acabar con los Lambs, o posiblemente no, después de todo sus clubes eran enemigos.
Lo cual no significaba que ellos lo fueran. Y nada podría ser mejor para ella que vengar a Tabby junto a su hermano.

— Volverás pronto mami? — Larsy Preguntó con algo de preocupación, a lo que Luna respondió colocándole un suave beso en la frente.

— Tranquila Nena… Antes de que te des cuenta yo estaré de regreso. — Luna Respondió acariciando suavemente la mejilla de su niña hermosa. — Te lo prometo preciosa. Volveré por ti. — Le dijo haciendo que su pequeña sentirse mejor por esas palabras que la tranquilizaban mucho.

Luna se levantó para ver a sus padres, los cuales la veían con preocupación, pero aun así sabían que no podían detenerla. Cuando ella tomaba una decisión, era absoluta.

Sin importar cuánto intentarán convencerla de lo contrario.

— Luna… Solo… Solo regresa pronto. ¿Sí? — La matriarca de la familia Loud le dijo Tratando de ser lo más suave y comprensiva posible con su propia hija.

— No temas, mamá. — Dijo Luna, caminando hacia su mamá.

Se veía más mayor y derrotada que nunca, se veía muy cansada, y sintió una tristeza como no había sentido en muchos días.
Su madre había tenido que soportar cosas muy duras. Al principio, cuando no había tenido a Larsy, no se percató de todo lo que había tenido que soportar su madre, pero ahora la entendía perfectamente.
Había tenido que ver cómo su familia se quebraba como un cristal contra una bala, vio cómo sus hijos se marchaban y varios ponían sus vidas al límite de la ilegalidad. Vivía con el temor de oír que uno de ellos estaba malherido o arrestado. No sabía qué decir para tranquilizarla, sabía que eso era totalmente imposible.

— Hija…— El señor Lynn miró a su hija y con una mirada que solo un padre podría darle a una de sus hijas le puso una mano sobre su hombro. — Tú… Sabes que soy un hombre de pocas palabras cuando se trata de cosas como estas… Quisiera decirte que… Quisiera decirte muchas cosas, pero lo que siento que ahora en este momento, lo mejor que puedo decirte es que… Te amo hija, como a ti y a todas tus hermanas. Lo mismo va para Lincoln… Y nunca he mentido cuando les digo que las amo, a todas. Y lo único que les pido es que se cuiden, cuídate mucho, regresa y por favor… Por favor. Solo te pido que regreses a casa a salvo.

Luna sonrió y abrazó fuertemente a ambos padres.

― No se preocupen, volveré. Les prometo que volveré. ― Luna respondió tranquilamente. ― Ustedes dos chicos, son lo máximo. Son los mejores padres del mundo. No podría haber pedido algo mejor. ― Luna respondió viendo a ambos padres a los ojos. ― Los amo. Gracias por cuidar de mi Larsy.

― Es un placer. ― Dijo su padre intentando sonreír. ― Es una niña muy alegre, muy vivaz. Hace que la Casa Loud cobre vida otra vez.

― Te prometo que volverá a ser ruidosa muy pronto, papá. ― Dijo ella riendo, intentando relajar el ambiente. ― Pronto les daré un gran anuncio, todo va a cambiar en mi vida.

Su madre la miró sintiendo que jamás iba a olvidar esas palabras. Su corazón de madre le decía que se aferrara a su hija con todas sus fuerzas, y eso hizo, abrazándola tan fuerte que casi caen al suelo.

Luna solo fue capaz de corresponder al abrazo mientras notaba que incluso su madre comenzaba a llorar. Las lágrimas comenzaban a empapar su chaqueta.

― Volveré pronto, lo prometo. ― Dijo por última vez, Luna entonces se separó de ellos, mientras los veía por última vez mientras poco a poco se separó de ellos mientras se dirigía su moto, hasta que sintió una manita que la detenía. Y al ver abajo vio a su hija, la cual la veía aún con duda y tristeza. Luna solo se volvió a agachar para abrazarla fuertemente. ― Tranquila nena, no tengas miedo. Mamá estará en casa pronto.

― ¿Lo prometes? ― Larsy le preguntó tratando de ser fuerte y no llorar por ese momento.

― Lo prometo amor mío, volveremos a estar juntas. ― Luna le dijo sonriendo. ― Te prometo que volveré a casa antes de que te des cuenta. ― Le dijo alzando su carita para verla. ― No llores mi amor, no llores, no más. Todo va a estar bien.

― Confío en ti, mamá. ― Dijo la pequeña Larsy dándole otro fuerte abrazo. Luna suspiró intentando dejar fuera toda la tristeza y la duda que estaba sintiendo. Tenía que ser fuerte, estar centrada en la victoria contra los odiados Lambs y no distraerse de su meta.

― Tú eres lo más importante para mí, nunca podría mentirte ― Le dijo Luna. ― Ya verás, no hay nada lo suficientemente fuerte como para impedir que regrese.

― Ten mucho cuidado, no quiero que los policías te alejen otra vez. ― Pidió ella preocupada. El día en que Clyde la detuvo fue muy traumático para Larsy, estuvo sola y en total incertidumbre muchas horas.

Luna se separó de su hija, por un simple momento de debilidad quería no hacerlo. Evitar ir, evitar tener que partir, para poder seguir abrazando a su hija, eso quería. eso era lo que deseaba más que cualquier otra cosa ese día…
Pero ya no podía fallar a su palabra, iría, aunque ella no lo quisiese. Tenía que hacerlo.
Tenía que hacer esto, no solo por su Club, sino por ella misma, por su hija, por su esposa.
Tenía que hacerlo. Luna solo le dio un último beso en la frente a su hija para entonces dirigirse a su moto, caminó lejos de su hija. Y por un momento quiso detenerse y volver.
Volver, quería volver.
Quería volver.

Sabía que mientras más tiempo se detuviera, más probable era que acabara por quedarse, así que se forzó a no detenerse hasta llegar a su motocicleta. Y aún ahí quería detenerse, guardarla en la misma cochera donde antes practicaba con su guitarra, y ponerse a ver una película junto a toda su familia.
Tenía que acelerar. Alejarse lo más posible de la casa Loud, aunque aquello le doliera en el alma, debía llegar pronto a su club para oír las instrucciones de Fanny, y luego ir a la emboscada contra los odiados Sons of Anarchy, a pesar de que su venganza final fuera contra los Lambs.

Luna siguió su camino, sin mirar atrás.

Entonces...

Luna y Ashley recorrían las carreteras del pueblo en completo silencio. Luna tenía su mente navegando en un mar sin fin de recuerdos y pensamientos. No era como qué esos recuerdos la quisieran detener.
Era que ella quería recordarlos. Verlos de nuevo como miles de veces lo hizo dentro de su mente. Era una vida monótona y algo ruidosa en su mayoría…
Aunque la segunda parte de esa vida era… Caótica, triste, desoladora, borrosa, destructiva y sin sentido. Y en un punto concreto se llenó de vida, de esperanzas, de amor. Aún era caótica llena de subidas y bajadas casi sin sentido. Pero esta vez siempre llevaban a un lado, todo volvía a tener sentido. Todo volvía a tener el sentido que debía tener.
Nada volvía a ser monótono, borroso, o sin sentido… Quizás aún era ruidosa y algo caótica.
Pero trataba de alejar eso último de lo único que verdaderamente amaba, su hija.
Eso era lo único que ella había protegido incluso de la mierda que había sido su vida.

Pensaba que el caos se acabaría una vez se casara con Ashley. Quizás era ingenua al haber pensado eso, y sabía que el vaivén de acontecimientos jamás se detendría para ella, pero tenía esa esperanza, y esa esperanza la hacía fuerte.

Ashley. Ella había sido su salvavidas, su mayor apoyo, y ahora era la esperanza para su vida futura. Del modo que fuera, quería que Ash permaneciera presente en su vida, o si no sería un futuro horrible, por el que no valía la pena luchar.

Valía la pena arriesgarse. Y esa noche era el primer paso para lograr que Tabby fuera vengada, para eliminar a los Lambs de Royal Wood. De ninguna forma quería que ellos siguieran presentes en el futuro que deseaba para ella, Ashley y Larsy. De un modo u otro iba a destruirlos, sobre todo al maldito de Harper; varias noches soñaba que lo estrangulaba y despertaba justo antes de verlo morir.

Eran de esos sueños lúcidos donde uno podía saborear el olor a sangre. El olor a muerte, sentirlo en la piel y pensar que realmente todo era real, una sensación tan intoxicante y lúcida que casi parecía real.
Casi parecía una realidad.

Era por eso por lo que cuando despertaba del sueño, lo único que podía hacer era… Simplemente apretar los puños y querer que el sueño fuese real. Que poder tener venganza fuese real.
Por eso esperaba que la siguiente vez no fuese un sueño. Sino una realidad.

Ambas siguieron hasta finalmente toparse frente a frente con su club. Luna se detuvo frente a las puertas mientras bajaba de su moto, se quedó mirándolas por unos instantes, pensando e imaginando ese futuro.
Ese futuro brillante.

Hasta que sintió que alguien la rodeaba con su brazo y apoyaba su cabeza con la suya.

― Hey, estoy aquí Lu.― Ashley le dijo juntando su cabeza con la de Luna. Mientras suavemente acariciaba su mano en el hombro de su esposa.

― Lo sé, siempre has estado aquí cuando te necesité. Y ahora estás aquí cuando te necesito. ― Luna respondió colocando un suave beso en la frente a su esposa, con toda la ternura y afecto que ella podía tenerle. Mientras poco a poco entraban juntas a enfrentar el destino que les aguardaba a ambas.

Pronto que tarde, Luna entró junto a Ashley para ver a sus hermanos y hermanas quienes se preparaban para salir, algunos ya con el chaleco antibalas y otros con sus respectivos equipos de asalto, pasamontañas, sudaderas, chamarras con capucha, rifles, pistolas, escopetas. Todo eso y aún más pues sería una misión riesgosa y peligrosa la que iban a hacer.

Fran estaba ahí también preparando y colocando su equipo para salir.

Luna suspiró antes de entrar y permitir que la vieran, porque no iba a manifestar temor o duda frente a sus compañeros, y menos antes de algo tan importante como el asalto contra los Sons.

— Bien, muchachos, ¿me dejaron un arma a mí? — Dijo ella, acercándose a una carabina y la levantó. Era buena con esa arma, aunque no tanto como quisiera, y tampoco era tan buena como Fran.

Precisamente ella la miró con una expresión que se parecía demasiado a la tristeza. luna recordó las palabras que habían intercambiado con tanta claridad que podría pensar que hablaron en la mañana.
— Luna, Ash, finalmente llegaron. — Dijo Fran, y en su voz había un grado de tristeza que no pasaron por alto. — Aun después de lo que les dije.

— No podíamos quedarnos fuera de esto. — Dijo Luna, intentando sonar confiada.

— Hummm… Bueno. — Fran dijo suspirando. — Entonces… Parece que estarás ahí para cuidarme el trasero. — Bromeó haciendo reír a Luna.

— Por supuesto, ya sabes que siempre voy a estar cubriéndote de que nadie te lo agarre sin permiso. — Dijo ella riendo por lo bajo. — Ese culito nadie lo agarra sin permiso je jeh.

— Jeh, sí. — Fran respondió colocando una mano en el hombro a Luna. — Mejor váyanse preparando chicas, hoy vamos a salir a hacer un desastre.

— Ja ja ja, lo dices como si no fuera así siempre que te pones ebria Frankie. — Ashley respondió comenzando a quitarse su chaleco y tomando un chaleco antibalas.

— Oye, dame mérito por eso. Al menos mis desastres yo los limpio, ¿no? — Respondió Fran riendo.

― Tienes razón, tú te las arreglas bastante bien sola. ― Dijo riendo Luna. ― Espero que hoy me dejes al menos dos Sons para desquitarme.

― Si no eres rápida, te quedaras sin dispararle a nadie. ― Le dijo ella. ― Lleva las municiones que puedas, no vamos a racionar las balas. Dale diez tiros a cada Son por si acaso.

― ¿Y si además de moteros son zombis? ― Dijo en broma un Angel of Death. ― Les reventamos la cabeza?

― No es mala idea. ― Dijo Luna. ― Si te sientes más seguro, lleva una escopeta, pero que no te pase como la última vez que pensaste poder darle a alguien que estaba como a un kilómetro.

― Ya te dije que ese día me confundí. ― Reclamó el Angel of Death. ― Pensé que la escopeta era un rifle.

― Ya, ya. Lleven solo lo necesario chicos, no lleven armas demás pero no lleven armas menos. Lleven lo necesario para entrar y salir cagando leches. ― Dusty dijo colocando en sus cartucheras sus respectivos cartuchos de M4 y de pistola.

― Y recuerden, que esto no es un tiroteo. Esto es un golpe para obtener armas de Sons…
Y para prepararnos para el futuro. ― James dijo mientras también intentaba prepararse, aunque apenas estaba recuperándose de sus moretones y golpes.

― Mierda… solo queda un chaleco antibalas…― Mencionó Luna tomándolo en sus manos.

― Quédatelo Lu, yo iré con los demás a recoger las armas, tendré la suficiente protección como para no salir lastimada. ― Dijo sonriendo levemente, pero Luna meneó la cabeza negándose.

― No, no quiero arriesgarme, tómalo y póntelo, te servirá más a ti que a mí. ― Le dijo entregándole el chaleco, Ash por un momento quiso negarse, pero Luna, tomó la palabra. ― De todas formas, soy buena tiradora, y me muevo mejor sin una lámina sobre mi cuerpo, estaré bien.

― ¿Estás segura Lu? Esta es una misión muy… peligrosa, y es mejor no arriezgarse tanto. ― Le dijo Ashley tomando el chaleco entre sus manos.

― Sí, de todas formas, si el plan de Frankie sale bien, estaremos fuera de peligro antes de que lleguen los Sons. Será pan comido. ― Mencionó sonriendo de oreja a oreja. ― Además… me preocupa más tu seguridad que otra cosa. ―Finalizó haciendo sonreír a Ashley.

― Está bien Lu, gracias. ―Respondió acomodándole un suave beso en los labios, para entonces comenzar a ponerse el chaleco con la ayuda de Fran.

― Hey, J, ¿seguro que estás bien? ― Luna le preguntó al ver que apenas podía ponerse su sudadera con capucha.

― Si… No te preocupes L… Nada me detendrá de hacer esto. ― James dijo suspirando pesadamente. ― Además… Se los debo a ustedes… A Warren, A Jimmy y… A Tabby. ― Dijo haciendo que todos quedarán en silencio después de esas palabras. A lo cual algunos se distanciaron con tristeza, otros con algo de desilusión… Y unos más siguieron en lo suyo, aunque afectados por eso.

― Yo diría… Que antes de salir a esto… Demos un brindis por nuestros hermanos caídos. ― Dijo Jones mirando a su presidente.

― Y… Nuestra hermana en el hospital. ― Fran apoyó colocando una mano en el hombro a su presidente.

James asintió ante lo sugerido por sus hermanos. De verdad se habría sentido más confiado con Warren participando en el ataque, su amigo era un tirador de primer nivel. Era tan buen luchador y tan temerario que finalmente los Lambs debieron acabar con él a traición.

― Tienen razón. ― Dijo él mientras acababa de equiparse, no sin dificultad. ― Vamos al bar, yo serviré. Es lo menos que puedo hacer ahora.

Luna pensó en decir algo para animar a James, pero cada cosa que pudiera decirle no le iba a subir el ánimo. De hecho, a ella misma le costaba estar tranquila. Había tantas cosas por hacer, tantos enemigos que eliminar..., debían ponerse en marcha muy pronto.

Solo debían seguir el plan y nada podría fallar… A excepción de todo lo demás.
Pero no podían empezar a dudar ahora, debían empezar a actuar, solo así podrían tomar venganza contra aquellos que los atacaron y humillaron. James tomó una de las botellas más caras que habían podido comprar y comenzó a servir a los demás con ella, algo de Whisky para quitar el miedo y fortalecer el espíritu, o algo así, pues nada daba más valor que un poco de alcohol de buena calidad.
Después del brindis todos bebieron de sus respectivos vasos, para dejarlos sobre la mesa volteados. Dispuestos a afrontar lo que sea que fuera que viniera con el asalto, solo un poco más y estarían Listos para la guerra.

― Ahora me siento más valiente. ― Dijo Ash en broma mientras caminaba junto a Luna-. Lleguemos rápido antes de que pase el efecto del alcohol.

― Yo no necesitaba el whisky, pero no le iba a hacer asco a un vaso. ― Dijo ella riendo, caminando hacia su moto, asegurándose de que traía las armas necesarias.
Y entonces la vio.

Sam estaba justo al lado de su moto, preparándose para partir también. La ira que sintió Luna era tan grande que le habría disparado ahí mismo y en ese momento.

― ¡Hey! ¿¡Que mierda crees que haces!?― Luna exclamó llamando la atención de Sam quien ante ese llamado se apartó rápidamente de la moto.

― No hago nada, tan solo estaba...― Ella no pudo terminar la oración hasta que sintió un ligero empujón por el brazo de Luna.

― ¡Quítate! ― Luna le dijo mientras revisaba su moto a ver si no le había hecho ni un rasguño, para buena suerte de Luna o Mala suerte, Sam no he había hecho nada. Le hubiera encantado al menos ver un pequeño rasconcito para poder agarrarse a palos a esa mujer, pero tal y como ella la había dejado estaba su moto, impecable. ― Primera regla, no te acerques a Lucatille, Segunda Regla, no toques a Lucatille y Tercera regla, si te veo cerca o tocándole incluso uno de sus faros, te voy a cortar las putas manos. ¡Perra!

― Hey, tranquila, solo quiero hablar contigo. ― Sam dijo frunciendo el ceño. A lo que Luna se acercó agresivamente a ella para estar frente a frente.

― No hay nada que hablar, si sabes lo que te conviene. Apártate de mí vista. ― Amenazó a Sam sin hacerla inmutarse, aunque en el fondo ella sentía cierto miedo a Luna y a lo que ella pudiera hacer.

― Tranquilízate Luna… No vengo a, molestarte y mucho menos a hacerte mal, solo… Solo quiero hablar contigo. ― Sam insistió para entonces voltear a ver a Ash. ― Y… Si no es mucho pedir, me gustaría hablar contigo a solas.

— Pensé que ya te había quedado claro, pero veo que eres más estúpida de lo que creí. — Bramó Luna. — Nosotras no tenemos nada de qué hablar. Apártate.

Quería golpearla con todas sus fuerzas, pero una parte de ella quería oír lo que iba a decir. Una parte muy pequeña, pues todo el dolor de su separación le volvía a doler, como si hubiesen terminado hace un día.
Había sufrido como nadie podía imaginarlo. Pasó semanas siendo nada más que un despojo humano. Había sido Tabby quien la había ayudado a superar esa pérdida.
No soportaba ver a Sam de regreso, como si nada hubiera pasado en sus vidas. No quería verla, no quería acercarse, ni siquiera mirarla, ni siquiera saber que estaba en la ciudad. Para ella, mucho mejor si regresaba al agujero donde había estado todos esos años.

— Luna, por favor. — Sam insistió, haciendo suspirar con molestia a Luna, la cual miró a Ashley tranquilamente para decirle con la misma que ella se adelantará y que la alcanzaría. Se cruzó de brazos y miró a Sam con impaciencia y distinguida molestia.

— ¿Qué es lo que quieres? — Preguntó frunciendo el ceño a lo que Sam finalmente pudo suspirar.

— Luna, sé que sigues enojada conmigo. Y… Sé que lo merezco. — Sam respondió haciendo enojar aún más a Luna.

— ¿Enojada? ¿En serio crees que yo estoy enojada? Oh se ve que no me conoces una puta mierda para nada. — Respondió ella con distinguible furia en su voz. — ¿Qué, Acaso querías que te recibirá con los brazos abiertos? ¿Con flores y rosas en tu nombre y dedicándote una puta canción romántica?

— No… No por supuesto que no, pero… Pero… Creo que te mereces disculpas por… Lo que sucedió entre nosotras...— Dijo Sam tratando de sonar calmada ante Luna La cual respiraba fuertemente queriendo soltar a la bestia y agarrársela a putazos ahí mismo, pero con un sobre esfuerzo titánico se pudo contener… Aunque aun así tenía tantas ganas de hacerlo.

— Pudiste haber dejado una puta carta. — Respondió Luna. — Un mensaje, cualquier cosa, pero sólo desapareciste. Me dejaste sufriendo como una idiota, mientras hacías cualquier mierda en cualquier puto lugar del mundo.

A medida que hablaba, tuvo que apretar más y más sus puños para no dejar salir su ira. sí apretaba más sus puños, posiblemente se iba a herir a sí misma.
Pero la rabia de oír a Sam tratando de justificarse era demasiado para ella. simplemente no toleraba su voz, nada de lo que pudiera decir iba a arreglar nada. Ni siquiera soportaba mirarla a la cara.

— Sí, sé que fui una perra. — Dijo ella, como si adivinara todos los insultos que Luna iba a proferir. — Pero por favor, Luna, sólo quiero dar mi versión de los hechos. Luego puedes putearme todo lo que quieras.

— Solo dime una cosa. Y responde con toda sinceridad, por qué si me mientes te mato. — Luna le dijo viéndola a sus ojos con furia. — ¿Por qué regresaste? — Sam ante esa pregunta se quedó en silencio, sabía que tendría que decírselo tarde o temprano y sabía que ese día tendría que hacerlo… Pero ese era el problema. Si se lo decía justo en ese momento quizás invocaría su ira, una ira contenida no en días, sino de semanas, meses, años…

Pero se lo debía, se lo debía a ella.

— Volví… Por qué… Porque era el único lugar al que realmente podía volver. — Sam respondió suspirando tristemente. — Verás… Durante estos… Años, no he hecho nada más que vagar sin rumbo, sin… ningún lugar a donde ir o donde quedarme. Tú me conoces sabes que yo…

— No… No te conozco, creí que lo hacía, pero no te conocía en nada. — Luna respondió aparatándole la mirada bruscamente.

— Bueno… Pero el tiempo que me conociste tú sabías cómo era yo. Inquieta, difícil de controlar, no podía quedarme en un lugar sin sentirme… Atrapada. — Sam le dijo convocando recuerdos que Luna no quería convocar. — Yo… creí, que cuando nuestra banda creciera, iríamos de pueblo en pueblo, de estado a estado y de país a país. Pero, yo quería más. Quería sentirme, libre, sin cadenas que me ataran a ningún lugar, y creí… En mi infinita ignorancia y estupidez que, si me quitaba de todo eso que me anclaba a un lugar, encontraría mi libertad y por ende mi felicidad… Pero me di cuenta muy, muy tarde, después de haber desperdiciado casi 10 años de mi vida que jamás voy a recuperar, que solo había estado navegando por el mundo sin nada realmente que hacer. — Cada palabra le dolía al decirla, pero Luna escuchaba en silencio sin darle la mirada a Sam por ningún momento. — Quería empezar una… Carrera como solista, pero eso terminó en un abrir y cerrar de ojos, quería disfrutar de mi vida, pero no había nada que disfrutar, quería enamorarme de nuevo, conocer nuevas personas, pero sabía que serían amores pasajeros y que no recordaría nada de ellos, ni sus nombres, ni donde los conocí. Nada era realmente real. Todo era… Como un relámpago, fugaz, estridente y terminaba tan rápido como empezaba. Y cuando me di cuenta de que solo daba vueltas sin sentido por la vida fue cuando me di cuenta de que jamás debí haberme ido en primer lugar, lo tenía todo aquí… Y lo desperdicié por mis delirios de Libertad y sueños de una vida sin ataduras. Pero cuando lo hice, de verdad creí que… Que… Dios… De verdad creí que así jamás volvería a sentirme inquieta o… Infeliz. Y sí te lo preguntas… Sí, esa vida ha sido tan solitaria y tan vacía. Que ahora creo que tendrías toda la razón en decirme perra estúpida…

Luna escuchó eso último sin ninguna emoción, seguía enojada, pero no sentía nada por Sam, ni pena, ni lástima… Ni siquiera le daba asco. Realmente su vida era un vació. Y eso al menos le compensaba mucho a Luna.

Ella la miró y suspiró.

— Tabby está en coma, no saben cuándo valla a despertar, pero si lo hace… No volverá a caminar. — Le dijo en el tono más frío y seco que pudo. — Nuestra banda está muerta, pero… Ahora tengo una preciosa hija que eduque con ayuda de ella y de Fran, y de mí. Ahora Esposa. Tengo una familia, tengo una esposa, tengo una hija. Y eso… Es todo lo que tu pudiste haber tenido, si tan solo te hubieras quedado. — Ultimó dándole la espalda para dejarla tal y como estaba, sola.

Sam observó a Luna alejarse por la calle en la misma dirección que había tomado Ashley. Sentía a sus espaldas las miradas de otros Angels of Death, quienes tal vez habían oído los gritos de Luna, y seguramente la estaban juzgando. Poco le importaba.
Solo podía pensar en lo último que ella había dicho. Una familia. De eso se había perdido al marcharse. Una familia con Luna, su amor más grande. Su único amor.
Fue a buscar su moto, quería llorar, pero sin que nadie la viera. Habría preferido un insulto, un golpe, cualquier cosa menos eso último. Ver todo lo que se había escurrido como un puñado de arena entre sus dedos.
Era algo que no podía soportar.

Entonces… Con Lincoln.

Llegaba al club con Lucille. Aún se sentía… Un poco mal por lo sucedido con Lothric. Pero no era la culpa del muchacho, era su culpa. Y se lo repetía una y otra vez hasta el cansancio, su hijo se habría metido en un grave problema y solo por querer llamar su atención.
El chico era un chico bueno, por lo que Leni le dijo, por lo que Lori le dijo, por lo que Luna le dijo y por lo que todo el mundo le había dicho, era un joven atento, inteligente, honesto, dulce con sus tías y primos. Un chico noble, en un futuro nadie dudaba que él sería lo mejor de una generación…
Y Lincoln estaba arruinando a ese muchacho. Todos los años que pasó alejado de él para evitar que siguiera sus mismos pasos. Y por un acto de buena fe como lo fue volver a ver a sus hermanas, ahora ese chico iba a descender de ser el símbolo de esperanza de la casa L. A ser otra desgracia.
Y como padre, eso era lo que a él más le dolía.

Su muchacho… Él no tenía la culpa de los errores de su padre. Él era el único que no debía asumir la culpa de lo que Lincoln había hecho.

Era como ese dicho, los pecados del padre pasan a su hijo… Pero prefería acabar muerto, que su hijo descendió en esa espiral de ira, autodestrucción y muerte al que Lincoln se había sumido hace muchos años.

Se preguntó cómo podría arreglar las cosas a partir de ese momento. Le parecía tan imposible como posible, pues de todas formas aún Lothric no estaba condenado. Solo era un muchacho muy confundido y muy lleno de preguntas, y una rabia que no sabía expresar.
Pensó en alejarse otra vez de la familia, pero descartó pronto esa idea. Lothric ya sabía quién era, sabía sobre su club y seguiría buscando un aprecio que no sabía que ya recibía. Tal vez debía acercarse a él..., y hablar como un padre con su hijo.
Muy peligroso y arriesgado.

Sería más fácil si el muchacho siempre hubiese sido huérfano de padre, que Lothric siempre hubiera tenido ese asunto con su padre, y él hubiera sido… Una figura paterna además de su abuelo Lynn.
Pero, a veces imaginarse esa realidad era tan sencillo que aplicar eso en su vida sería una forma de suicidarse y condenar a su hijo al rechazo, y al linchamiento público.
Y a Leni… No solo ser despreciada en su trabajo, sino ser tratada casi al nivel de una persona con serios problemas mentales, por no decir que la empezarían a tratar como una loca y alguien discapacitada mentalmente.

Ellos no se merecían eso. Fácilmente él podría tomar toda la culpa y actuar como si nada hubiese pasado en realidad. Pero ellos no. Y no iba a arrastrarlos a eso.

No había ninguna decisión que pudiera tomar que fuese buena para su familia. Todas parecían estar condenadas al fracaso, y nadie iba sufrir más que Leni. Su hermana en cualquier escenario sufriría más que ninguno, pues sabía del estigma que pesaba sobre ella.
Estaba seguro de que podría golpear a cualquier que se dirigiera a Leni en términos insultantes. No era un genio como Lisa, pero era mucho mejor tener la sensibilidad de Leni que carecer de emociones como su hermana científica.
Un escalofrío de terror lo recorrió y lo forzó a detenerse en seco. No sabía si Lisa cumpliría su parte y no le diría nada a nadie sobre el parentesco de Lothric. Había visto miedo real en sus ojos, estaba realmente asustada cuando la amenazó, y no era una mujer tonta, sabía perfectamente que él era capaz de cumplir sus amenazas. Pero para ella, cualquier dato era una herramienta. Quizás incluso podría investigar a Lothric como un científico investigando un nuevo tipo de criatura.

Era mejor que no le hiciera nada a su hijo… Porque si lo hacía, siendo familia o no, haría hasta lo más horrible para mantener a su muchacho a salvo, le daba miedo pensar siquiera eso… Pero su hijo al igual que su hija eran su mundo.
Y por ellos, había hecho cosas que ningún hombre o mujer perdonarían, él sabía desde hace mucho tiempo que él ya estaba condenado y que la salvación hasta ese punto era imposible… Pero si por ellos aceptaba irse al mismo infierno, incluso le daría la mano al diablo para que se lo llevará.

Se bajó de su bella moto y puso su casco en el lomo de Lucille. Caminó hacia el club pesadamente mientras aún pensaba en lo sucedido.
Hasta que su celular volvió a sonar, con molestia lo sacó de su bolsillo interior, pensando que era Bobby quien lo llamaba… Aunque suspiró con algo de tristeza al ver quien le había mandado un mensaje era su esposa. Y recordó que le había prometido volver a casa pronto.

Sin más desbloqueo su celular para ver lo que decía.

"Linc ya en unos minutos voy a ir a casa. Espero verte ahí…" Leyó suspirando levemente mientras simplemente contestaba.

"Está bien Ronn, nos vemos en casa… Te amo, mucho." Dijo, mientras esperaba respuesta de Ronnie respuesta que… No llegó como solía pasar, suspiró nuevamente mientras más sentía que esa noche tendrían una fuerte discusión donde él finalmente y aceptando la derrota le diría la verdad.

Sin más se dirigió a las puertas de su club para confirmar que ya no habría problemas con… Los chicos rebeldes que habían pintado las calles.

Nada más entró, todas las miradas de los Sons se dirigieron hacia él. Y estaba seguro de que estaban pensando lo mismo: que había torturado o peor a esos muchachos. No sabía si era mejor seguirles el juego.
― Linc, estábamos preocupados... ― Le dijo Mark acercándose. ― Oímos que arreglaste el asunto de las pintadas. ¿Esos chiquillos no molestarán más?

― No, ya no molestarán jamás. ― Dijo él, en un tono intencionadamente ambiguo. Sintió a sus espaldas como los Sons cuchicheaban, sospechando lo peor de esas palabras.

― Lincoln, necesitamos hablar. ― Le dijo Bobby. La preocupación era notable en su voz y en su mirada. Tal vez iba a preguntarle la verdad sobre esos muchachos, debía inventar algo rápido.

― Hey tranquilo Bobby. Los chicos no están muertos si es eso lo que les preocupa. ― Lincoln respondió simplemente. ― Solo… Solo les advertí que se estaban metiendo con una mierda muy seria, y que si seguían o un club rival o la policía les caerían encima. Y no iban a terminar bien. ― Dijo, aunque eso no ayudó a que los demás se tranquilizaran completamente.

― Linc, ven hermano. ― Bobby lo rodeó con su brazo mientras lo guiaba a la sala de juntas. ― Hablemos solos, tú y yo. Ya sabes como antes. ― Le dijo mientras lo guiaba.

― ¿No me crees Bobby? ― Lincoln pegó contrariado por eso.

― No, no, no… nada de eso. Solo quiero hablar contigo, de hermano a hermano, ¿Entiendes? ― Le preguntó tratando de mantenerlo tranquilo.

― No te entiendo. ― Dijo con sinceridad Lincoln. ― ¿De qué vamos a hablar? ¿Es algo sobre el club?

Temía que le preguntara sobre su familia o ahondará más sobre el tema de los muchachos, no sabía si podría mentirle bien a su amigo. Bobby lo conocía mejor que nadie.
― Hace días que te noto muy preocupado ― Le dijo Bobby. ― Linc, eres mi hermano. Si algo te preocupa, si necesitas algo, puedes decírmelo todo.

No sabía qué decir. Era cierto que estaba cambiado, muchas cosas se transformaron en su vida, se descubrieron o estuvieron a punto de descubrirse varias cosas.
Pero eran cuestiones demasiado personales. Cosas que ni siquiera Bobby perdonaría.

― Yo...― Lincoln desvió la mirada mientras se sentaba en su lugar en la sala de juntas, mientras pensaba en que decirle a Bobby, obviamente iba a omitir lo de su hijo, pero… Quizás hablar sobre Ronnie Anne sería mejor, más sano, así se sacaba del pecho algunas angustias y temores. ― No lo sé… Las cosas en casa han estado bien, hasta esta tarde. ― Comentó suspirando, mientras recargaba sus codos en la mesa y se rascaba la cabeza con ambas manos.

― ¿Qué sucedió? ― Bobby preguntó cerrando la puerta tras de sí y sentándose en la silla del presidente del club.

― Bueno… Ronn me llamó en la tarde y me dijo que estuvo hablando con tu madre, y pidió hablar conmigo tan pronto regresara a casa. ― Lincoln mencionó haciendo suspirar profundamente a Bobby. ― Y… Parece ser que ella… Ya tiene la idea de que estoy de nuevo en el Club. Por qué cuando me llamó, parecía estar… No enojada ni triste, sino que parecía estar muy seria, tú sabes cómo, esa seriedad que te dice que nada bueno va a salir de esa conversación, y efectivamente, nada bueno puede salir de esa conversación. Y lo más probable… Es que me orille a decirle la verdad. Y temo que, al hacerlo, ella en el momento que lo haga tome a mi hija y se valla de la casa con ella… Sé que si sucede… Llegaría a merécemelo por mentirle, pero no puedo soportar la idea de que mi esposa y mi hija estén lejos de mí. No podría soportarlo.

Bobby escuchó lo que decía Lincoln y su expresión progresivamente se fue agriando. Entendía los temores de su hermano, los entendía bien porque durante un tiempo también fueron sus temores, un tiempo muy lejano. Pero Ronnie no era como Lori, absolutamente no, le quedó claro cuando trató de hablar con ella, y ella se negó a verlo, apartándolo como si no perteneciera a su familia, y posiblemente ella lo sentía así.
— Maldición, Lincoln. — Murmuró Bobby después de oírlo hablar. — Ronnie podrá ser cabezota..., pero te ama. Es lo único que no dudo de ella, te ama.

— Pero la estoy engañando. — Respondió el hombre de cabello blanco. — No con una mujer, sino con algo que ella odia aún más. Con el club. Estoy seguro de que ella preferiría que la engañara con otra que saber que estoy aquí otra vez.

— No digas eso...— Bobby le dijo casi susurrando. — No lo digas… Créeme, que ella, no podría soportar ni una ni otra. — Le dijo mirando con firmeza a su hermano. — Ronnie… Es una mujer difícil, es rencorosa, es… Realmente una mujer que no sabe perdonar fácilmente. Tanto yo y mi padre que en paz descanse sabemos eso de primera mano, papá… Pasó años tratando de conectarse de nuevo con ella y tú lo sabes, y sé que la única cosa de la que siempre se arrepintió fue que ella jamás lo perdonó por lo que sucedió, hasta cierto punto puedo… entenderla. — Mencionó pasando su mano por él su rostro. — Pero… Incluso en sus últimos momentos quiso estar en paz con todo, pero ella no quiso dejarlo ir en paz. Ella es una mujer difícil que no perdona fácilmente

— ¿Y por qué me dices esto? — Lincoln preguntó confundido. A lo que Bobby respiró profundamente para a continuación suspirar pesadamente.

— Por qué, no creo que ni así, engañando a Ronn con otra mujer ella te pueda perdonar. — Bobby respondió sinceramente a su hermano de cabello blanco. — Ella… Es difícil hermano, y créeme cuando te lo digo, llevo toda la vida conociendo a mi propia hermana, y créeme que ella no es de las personas que perdonan tan fácilmente, ni con una cosa ni con otra. ― Le dijo suspirando. — Pero sí algo sé de ella… Es que incluso cuando sea tan… aferrada y tan orgullosa, no puede estar enojada eternamente con una persona. Y menos con alguien a quien ama, y a ti te ama…

— Y… Si es cierto lo que me dices, ¿Por qué ella es tan… Difícil contigo? — Lincoln le preguntó y eso causó un efecto de un golpe en los riñones para Bobby.

— Bueno… Por esa misma razón. — Bobby respondió suspirando. — No sé si ella odiaba o no a nuestro padre… Pero si lo hacía… Creo que haberme ido con él afectó su amor hacía mi...

Él no podía negar eso. Varias veces intentaba convencer a Ronnie de perdonar a su hermano, pero su actitud se enturbiaba, como un gato erizando su lomo, y prefería no insistir más en esa conversación. Nada de eso ayudaba a calmar su nerviosismo, de hecho, lo ponía más y más preocupado.

― Si no es capaz de perdonarte a ti, que eres su hermano, ¿qué esperanzas tengo de que me perdone a mí? ― Preguntó Lincoln, sintiendo casi como si le apretaran la garganta al decir las últimas palabras.

― Lincoln, no lo entiendes, ella te ama más de lo que ama a su familia. ― Le respondió Bobby. ― Más que a mí. Más que a mamá y la Casa Grande. Tú siempre fuiste más importante para ella.

― Eso no lo sabes...― Lincoln respondió negando con la cabeza haciendo que Bobby por un momento se exaltara.

― ¿Que no lo sé? ¿En Serio Crees Tú Que yo no lo Sé? ― Bobby le preguntó casi alternándose con Lincoln. ― Hermano, si en serio eres tan ciego para no verlo de verdad voy a golpearte en el rostro, mi hermana ha sido tan devota a ti, ella se la pasaba pensando en ti incluso si trataba de ocultarlo, ella jamás planeó una vida sin que tú estuvieras en ella, abandonó la Casa Grande solo por ti, ella abandonó todo por ti, maldición, su primera y única hija la tuvo contigo, la única persona en la que ella piensa al despertar eres tú Linc, de verdad hermano, no sé si me lo dices de broma pero… Ella te ama más de lo que alguna vez pudo amar a nuestros abuelos, a nuestros primos… O incluso a nuestra propia madre y que tú dudes de eso me parece un insulto no solo a ella, sino a mí.

Las palabras de Bobby calaban muy hondo en Lincoln. Tanto, que tuvo que llevarse una mano al rostro, y restregarla sobre su cabello para calmarse un poco.
Todo era tan difícil ahora..., su mente era un caos, sentía incluso que sus piernas temblaban, que quizás iba a vomitar o desmayarse ahí mismo.
― Lo siento, hermano. ― Dijo con una voz distante. ― Lo siento mucho. Estoy perdiendo el control de todo. De mí, de mi vida, de mi familia. No sé qué hacer, no sé qué va a pasar y puedo controlar nada.

Habría pateado el piso, pero Bobby ya tenía suficiente con oírlo quejarse, no quería que lo viera como un llorón o alguien demasiado emocional. Aunque ni él mismo estaba seguro de mantenerse así por mucho tiempo.

Bobby solo colocó su mano en el hombro de Lincoln con fuerza.

― Hermano…

― Es que no quiero perderla hermano… No quiero. ― Lincoln le dijo con un tono de tristeza notable en su voz. ― No sé qué suceda después de esta noche, y estoy seguro de que… no quiero ni saberlo… Ella me ama y lo sé, lo sé. Pero sé que si ella, sabe sobre esto y todo lo que ha sucedido la voy a perder y no quiero eso. ― Lincoln dijo agarrándose la frente

― Linc… Si hubiera algo que yo pudiera hacer...― Bobby trató de consolar a Lincoln, aunque este se veía abatido.

― No… Sé que lo que suceda de ahora en adelante será mi culpa, le mentí, le dije que todo seguiría bien, que seguiría en un trabajo decente. ― Lincoln respondió mientras su barbilla temblaba levemente. ― Y en lugar de eso le he mentido… Y puse a mi hija en peligro, ella no me va a perdonar jamás hermano ¿y sabes que es lo que más me jode por dentro? Que no la culpo… De hecho, le doy toda la razón, porque soy una mierda de papá. ― Dijo cubriéndose los ojos al finalmente admitir eso en voz alta, antes lo había dicho para callarle la boca a Lori o para darle razones de odiarlo a Luna, pero por primera vez pensaba que de verdad eso era lo que él se merecía, sus ojos se cubrieron de lágrimas y comenzó a sollozar, Bobby solo ver eso rodeó a su hermano y lo abrazó.

No le importaba si algún otro Son salía y lo veía en ese estado, un hombre deshecho, que no espera nada bueno para el futuro. No le importaba nada, y eso contagia a Bobby.

Porque él sabía que perfectamente podría acabar como Lincoln, y, de hecho, al principio, faltó muy poco para aquello, cuando Lori vio en lo que se estaba metiendo.

― Hermano, de verdad quiero ayudarte, pero no sé cómo. ― Dijo apenado Bobby. ― Quizás deba ir a hablar con ella...

― No, hermano. ― Respondió Lincoln. ― Eso sólo empeorará las cosas. Lo mejor es que yo confiese todo. Nada de negarlo más. Ya no puedo huir de esta conversación.

― ¿Entonces qué harás hermano? ― Bobby le preguntó con seriedad mientras Lincoln se limpiaba los ojos. ― ¿Que le dirás a Ronnie?

― La verdad...― Lincoln dijo por último mientras se separaba de Bobby. ― No me queda más remedio ya… Quizás si le soy sincero… No sé… No sea tan malo, si ella me pide el divorcio y. Nos separamos, entonces lo único que me daría consuelo es que me dejara ver a mi hija de vez en cuando. Pero incluso en eso no estoy seguro. No sé qué haría… Si las perdiera a las dos para siempre...― Dijo tristemente mientras Bobby lo seguía agarrando fuertemente del hombro.

― Linc… de verdad hermano, si necesitas mi ayuda o apoyo… en lo que sea, no importar, solo dímelo… ¿Recuerdas? Somos carnales de toda la Vida… Y no te voy a abandonar, ni siquiera si algo así llegará a pasar.

— Gracias, hermano. — Susurró Lincoln, queriendo que el momento de llegar a casa se tardara todo lo posible. — Gracias de verdad. Mañana..., mañana te contaré todo lo que pase hoy. Seguro no será nada bueno, pero ya no voy a escapar.

Ya era demasiado el tiempo que había estado mintiéndole a Ronnie Anne. Quizás lo mejor habría sido decirle la verdad desde el inicio, pero ya era muy tarde para pensar en eso, era demasiado tarde. Tenía que enfrentar sus mentiras, y el riesgo al que expuso a su hija.
Eso era lo más delicado de todo el asunto, y posiblemente el que más furia causaría en Ronnie Anne, pero ella tendría mucha razón en enfurecerse con él, y lo aceptaría.

— Bien. Y… ante todo y todo lo que ocurra, aquí siempre serás bienvenido Linc. — Bobby le dijo amistosamente a su hermano. — Siempre seremos familia. — Dijo haciendo sonreír levemente a Lincoln.

— Sí...— Él respondió suspirando mientras aún seguía pensando en lo que se suponía que iba a suceder después, ambos se quedaron en silencio por unos instantes hasta que un sonido interrumpió el silencio de ambos. Lincoln al sacar su celular se dio cuenta que era una llamada de Ronnie. Él no pudo hacer más que suspirar y ver a Bobby a su Lado.

— Adelante hermano. Salgo para que respondas. — Bobby dijo levantándose de su asiento para dirigirse a las puertas de salida de la sala de juntas.

Los dedos le temblaban y no podía sostener bien el teléfono, de hecho, estuvo a punto de caérsele. Con la garganta hecha un nudo, contestó la llamada.
― ¿Bueno? Ronnie? ― susurró mientras Bobby se alejaba. Del otro lado pudo oír la respiración de su esposa, pesada por estar conteniendo la ira o el llanto, posiblemente ambas cosas a la vez.

― ¿Dónde estás? ― Fue todo lo que dijo después de un par de segundos que parecieron eternidades. Nada más, ni siquiera un saludo, ni siquiera lo llamó por su nombre.
Y pensó que ya no había escapatoria posible, que su esposa, si no estaba convencida, al ver que no estaba en la casa se acabó de convencer.

Lincoln suspiró pesadamente llevándose una mano a la cara.

― Estoy… Estoy llegando a casa… tranquila. ― Dijo usando su especialidad: las mentiras… ― ¿Ya estás en casa Ronn? ― Preguntó mirando al cielo con desesperanza.

― No… Aún sigo… En el hospital. ― Ella respondió de la misma forma que antes, mientras que Lincoln sentía las palabras de su esposa como puñaladas al corazón, quizás ya estaba en casa y solo esperaba a que Lincoln llegará para gritarle con fuerza.

― Bueno… Ya estaré ahí en poco tiempo, no te preocupes. ― Lincoln le dijo rascándose la mejilla derecha con algo de nerviosismo.

― Eso espero, ambos necesitamos hablar. ― Ronnie respondió simplemente mientras Lincoln volvía a suspirar.

― Sí, lo sé… Tranquila, prometo… Prometo estar en casa para hablar, ¿de acuerdo? ― Lincoln le dijo mientras jalaba aire rápidamente por su nariz.

― Sí… Y… creo que debemos hablar de algo más...― Ronnie respondió con voz temblorosa.

― ¿Algo más? ― Lincoln preguntó confundido. ― ¿A qué te refieres?

― Te lo diré cuando llegue a casa...― Ronnie respondió sin más. ― Te veré ahí...― Sin más colgó la llamada mientras azotaba sus manos en el volante de su auto. Dolida, triste… pero más aún preocupada, lo había notado esa semana pasada, un retraso en su periodo no quería creerlo, pero le había pedido a Alex y al doctor Ramírez que le hicieran un análisis…
El resultado, era lo que la estaba haciendo sufrir aún más…
Iba a ser madre otra vez.

Y eso tuvo que ocurrir ese mismo día...

Nada podía ser peor para él en esa noche. Su esposa lo tenía contra las cuerdas, no debía esforzarse demasiado para descubrir la verdad, y entonces posiblemente se volvería loca de rabia o de tristeza.
Llegó a su cabeza el recuerdo de Lothric, y pensó que, en cualquier caso, no era tan terrible en comparación con que si ella se enteraba de ese secreto.
Era un débil consuelo, pero era algo, y necesitaba tranquilizarse con la excusa que fuera. En su reloj el tiempo pasaba sin detenerse por sus problemas, y el cielo jamás le pareció más infinito.
Debía apurarse en regresar. Tal vez si se encontraba en casa cuando ella llegara, no sería tan dramático. Desde luego no sería tan terrible como si él llegara después que ella.
Y pensó en lo que ella tendría que decirle. Parecía muy preocupada, muy asustada.

Lincoln solo pudo atinar a suspirar pesadamente, se levantó de su asiento y camino a las puertas del club y vio a Bobby y a los demás. Los cuales lo miraban confundidos, algunos incluso intrigados por lo que habían hablado ellos dos.
Linc no prestó atención a los demás y solo se acercó a Bobby para decirle algo.

― Oye Bobby. ― Le dijo con un rostro… Que no expresaba tristeza o preocupación, eso se veía más bien como la mirada de un hombre que iba a ir a enfrentar a su destino. ― Ya me tengo que ir hermano. ¿Está bien?

Bobby lo miró a los ojos, más que nada tratando de transmitirle su apoyo. Esos ojos cafés que habían visto en miles de ocasiones le decían todo, esta vez no escaparía ni mentiría, esta vez sería sincero con su hermana. Y si eso terminaba mal, aún seguirían siendo hermanos en alma, le sonrió levemente y puso su mano en el hombro de su hermano.

― Bien… Ve, y ten cuidado. ― Le pidió viendo como Lincoln asentía levemente.

― Sí… Nos vemos hermano. ― Lincoln respondió colocando su mano de igual manera en el hombro de Bobby, sellando un discreto pacto de hermandad que ya se había firmado tiempo atrás. Y sin más, Lincoln caminó hacia la puerta de salida sin mirar atrás.

Era momento de dejar de fingir, de mentirle a la mujer que amaba, de engañarla y también era momento de que dejara de ocultar su pertenecía a su club, como si le avergonzara.
Y aunque sabía que Ronnie detestaba el club, no se sentía capaz de elegir entre uno y otro. De hecho, ni siquiera tenía por qué elegir, Bobby no tuvo que hacerlo.
Así que iría a confesar todo, le contaría por qué volvió, le contaría todo lo que hizo..., la verdadera razón por la que estuvo en el tiroteo donde lo hirieron.
Y lo que pasara después sería decisión de Ronnie Anne. Deseaba que ella no fuera demasiado severa con su decisión.

Pero… Al fin y al cabo, esa no era su decisión. Era de ella y de ella solamente.

Lincoln salió y caminó hacia su camioneta. Y se dio cuenta que la habían dejado como si nada hubiera sucedido. Estaba impecable.

Lincoln suspiró y comenzó a quitarse su chamarra… Aunque, si iba a ser sincero… Mejor iría, así como estaba. Si iba a ser sincero con ella, ella debía verlo como realmente era.

Sin máscaras, sin ocultarse, sin negar lo que él era.

Así que, así como así, se subió a su camioneta y arrancó. Aunque antes de continuar con su camino, se detuvo unos momentos solo para posar su mano en el Lomo de Lucille. Dedicándole una sonrisa para entonces volver a subir a su camioneta y partir directo a casa…

Entonces… en La Comisaría de Royal Woods.

La chica al fin se había calmado lo suficiente como para hablar, pero aun así no comenzaban el interrogatorio por la sencilla razón de que no sabían cómo iniciarlo. Cualquier pregunta mal formulada haría que la chica regresara a su estado anterior de terror.
Oficiales mujeres la ayudaron a lavarse. Le habían dado un café, pero no lo había probado aún. Wally sugirió llevarle algunas galletas, pero rechazaron esa opción, pues lo más seguro es que vomitaría.

― Bueno, tuvimos mala suerte con el chico del grafiti. ― Dijo Sullivan quitándose la chaqueta. ― Quizás tengamos mejor suerte con ella.

― Suponiendo que será así. ― Clyde respondió con cansancio. ― Maldición, espero realmente que no vuelva a aparecer ese chico si sabe lo que le conviene, que horrible sería encontrar a un niño muerto en las calles… En nuestras calles. Eso sí sería una tragedia a nivel estatal.

― Tranquilo Clyde, seguiremos teniendo un ojo en las calles para asegurarnos de ser nosotros los que encontremos a ese muchacho primero. ― Sullivan respondió mirando a través del cristal, mientras, Jenny, hablaba con la chiquilla que se veía… Mejor, por así decirlo, aún tenía una mirada decaída y atemorizada, pero se veía mucho mejor que cuando la habían encontrado.

― Vamos a empezar con esto otra vez, ¿sí preciosa? ― Jenny le preguntó para ver como ella asentía tímidamente. ― Mi nombre es Jeannette McCloud, y supongo que ya debes saber mi oficio, ¿No? ― Preguntó llamando la atención de la chiquilla de nuevo. Haciendo que ella asintiera con la cabeza. ― Bien, ahora ¿podrías decirme tu nombre linda?

La chica tardó en responder, sus labios temblaban de miedo y nerviosismo. Ella suspiró y dijo sus primeras palabras en todo el tiempo que estuvo con la policía.

― M-Mi… Mi nombre es, Annie Stone. ― La chiquilla respondió tartamudeando un poco, emocionando a los policías de que Jenny finalmente la hubiera hecho hablar.

Ella solía tener un efecto positivo sobre los hombres y las mujeres por igual.

Una vez, Sully había leído que era recomendable darle el rol de "policía bueno" a una mujer porque el ser humano empatizar más rápidamente con alguien del sexo femenino. Desde ese día pedía que ella lo acompañara en el interrogatorio, pero bien pronto se dio cuenta que Jenny era capaz de ser algo bastante peor que un "policía malo" si el sospechoso se ponía tonto.

― Bien, Annie, sí tienes hambre solo tienes que decirme y haré que te traigan algo. ― Dijo Jenny, aunque sabía que ella rechazaría cualquier alimento. Pero ofrecerle cosas era una buena manera de entrar en confianza.

― N-No gracias. ― Susurró ella. ― N-No tengo hambre.

Era imposible que se sintiera bien después de vomitar dos veces.

― Está bien Linda. Pero si quieres comer aquí tenemos todo lo necesario para que tengas algo que comer. ― Jenny le dijo con una sonrisa compasiva. ― ¿Tienes un lugar a donde ir pequeña? ¿Alguna familia que podamos contactar para avisarles que estás aquí? ― Le preguntó tranquilamente mientras la chica negaba con la cabeza.

― N-No… No, no puedo...― La niña respondió limpiándose los ojos. Jenny relajó un poco su rostro, mientras cuidadosamente se acercaba a la muchachita.

― Cariño, no hay nada que temer, estás en el lugar más seguro del mundo. No dejaremos que te pase nada. ― Le dijo mientras le sonreía casi maternalmente. ― Vamos, tus padres deben estar preocupados por ti.

Anastasia se abrazó las piernas mientras pensaba en silencio.

― Mi… Mi papá es Gabe Stone, sí él descubre lo que pasó… Me va a matar. ― La chiquilla le dijo con tristeza, una tristeza que era producto de pensar lo peor de su propio padre.

― ¿Por qué lo dices cariño? ― Jenny le preguntó agarrando gentilmente la mano de la chiquilla.

― Él no sabe que fui a una fiesta… Él me va a matar si lo descubre. ― Dijo tallándose los ojos, realmente era una niña aún, una niña que por un momento de rebeldía pudo haberse escapado de casa para ir a una fiesta. ― Caleb me dijo que no le dijera… Que íbamos a divertirnos mucho.

― ¿Caleb? ¿Quién es ese cariño? ― Jenny le preguntó sintiendo como la niña le tomaba de la mano y la apretaba.

― Es mi novio… Él… Él...― La pequeña arrugó el rostro para comenzar a llorar, Jenny ante eso la abrazó fuertemente para calmarla, no podía perderla ahora que ya habían logrado un gran progreso con ella.

― Shushhh, tranquila preciosa tranquila, todo está bien, todo estará bien. ― Le dijo sosteniendo en sus brazos de la manera más gentil que podía.

La chica lloraba intentando dejar salir todo su terror, todo lo que sus ojos habían presenciado en ese lugar, recuerdos que posiblemente la perseguiría de por vida. Necesitaría años de terapia, pero Jenny estaba convencida de que el mejor tratamiento era ver cómo quienes le arruinaron la vida iban a prisión para siempre, al igual que los dos hombres que la miraban por el vidrio.
― E-Eso mismo me..., me dijo Caleb. ― Sollozo Anastasia mientras se aferraba a Jenny con la fuerza que otorga la desesperación. Ella no pudo hacer nada más que abrazar a la joven y tratan de calmarla.

― No te asustes, Annie, nadie va a dañarte aquí, yo no dejaré que te dañen. Nadie va a acercarte a ti.

Las palabras que Jenny le decía a Annie no ayudaban mucho a calmarla. Pero Jenny aun así trataba de calmarla lo mejor que podía, ella había pasado cosas así antes en New York, aunque en esos tiempos ella era quien necesitaba ayuda.

― Tranquila. Tranquila, yo te prometo que nadie te lastimara aquí, no dejaremos que nadie te lastime. ― Jenny dijo apapachándola suavemente, esta pobre chica estaría traumatizada de por vida solo por lo que había visto ese día. Pero si realmente quieren atraparlos, debía cooperar con ellos, para encerrar a esos cabrones que le habían hecho ese daño. ― Linda, por favor. Nosotros somos policías y nosotros te ayudaremos.

― Júramelo...― Le pidió la chiquilla con los ojos envueltos en lágrimas.

― Te lo juro Annie. ― Jenny le dijo acomodando un mechón de cabello por detrás de la oreja de la muchachita. ― Mientras yo esté aquí, nadie ni nada va a hacerte daño.

Ella la miró como si no creyera del todo sus palabras, pero pareció resignarse y se arregló un poco el cabello. Hizo un esfuerzo por contener el llanto, y Jenny sabía que aquello era la parte más difícil de todo el proceso de asimilación. Una vez empezara a hablar todos ería más fácil.
— Lo juro. — Dijo Jenny. — Atraparemos a los malditos que hicieron esto, pero debes decirnos qué pasó. Lo que recuerdes, cualquier detalle sirve.

La pobre chica hizo un esfuerzo para recordar. No la culpaba, en circunstancias extremas el cerebro bloqueaba los momentos más traumáticos. Por eso resultaba difícil obtener testimonios sólidos en situaciones así.
— Bueno..., llegué con Caleb a ese lugar... — Comenzó a decir ella. — Todos estaban furiosos por el trato que había fallado.

— ¿Trato? — Jenny preguntó intrigada por esa palabra, al igual que los oficiales que las veían a través del cristal. — ¿Qué clase de trato?

— No lo sé, cuando llegamos todos estaban furiosos, no sabíamos de qué hablaban, estaban todos furiosos, apenas podía entender lo que ellos decían. — La chica siguió comentando mientras que Jenny enfocaba toda su atención en lo que decía la chica. — A Caleb no le importó mucho, después la fiesta continuó y ambos fuimos a los cuartos privados… Para...— La chica se detuvo ahí antes de seguir, no quería comentar eso. Y realmente no había que decirlo para que comenzarán a insinuar. — Solo fuimos… Y entonces escuchamos un ruido, había personas afuera y eran varios, Caleb me dijo que esperara en el cuarto, oí un fuerte golpe y gritos. Por miedo no quise salir a revisar, pero entonces Caleb entró al cuarto me dijo que teníamos que salir de ahí lo antes posible, escuchamos más gritos, más golpes y entonces… Entonces… Oh Jesucristo...— La chica se cubrió los ojos al recordar como la cabeza de su novio literalmente había explotado de un escopetazo. Ella comenzó a aferrarse con fuerza a la oficial con miedo mientras que Jenny la sujetaba con fuerza, en un momento Jenny comenzó a escuchar un goteo proveniente de la silla donde la chiquilla estaba sentada, y el olor delataba que era. Jenny no se apartó de ella, aunque realmente podía entenderla.

— Tranquila, tranquila pequeña. — Jenny le pidió mientras seguía abrazando a la chica. — ¿Viste quienes fueron? ¿Puedes decirme como se veían? — Jenny pidió tratando de calmarla. — ¿Qué aspecto tenían? ¿Cómo iban vestidos? Vamos pequeña debes decírmelo, así podremos detenerlos antes de que vuelvan a hacer esto.

La niña con un rostro lleno de lágrimas, roto y arrugado en horror miró a la oficial con ese mismo horror que la estaba dominando.

— Eran de piel negra… Eran… ¡Eran Negros! — Clyde al escuchar la palabra dicha por esa chica por un instante se sintió extraño, muy extraño pues, solía escuchar esa palabra de otras personas afroamericanas o de racistas. Pero escucharla de una niña así… Simplemente lo dejó sin palabras. — Se veían como pandilleros… Esos negros. Mataron a Caleb y a mis amigas. — La chica siguió diciendo mientras que Jenny, Clyde y Sullivan escuchaban por el otro lado del cristal.

Clyde miró al suelo por unos instantes pensando en que pandilla haría algo así. Y al pensarlo mejor solo una descripción llevaba a una conclusión.

— Hood Dogs. — Sullivan le dijo a Clyde casi susurrando. — No pudieron haber sido otros, ellos son… Mayormente de raza "afroamericana"— Sullivan le dijo a su compañero tratando de evitar decir esa palabra.

— Dilo como es Sully. — Clyde respondió en voz baja. — Negros… Pandilleros de raza negra, no hay nada de malo en esa palabra. — Dijo mirando de frente a su compañero. — Pero sí en su actuar.

― No es correcto que un policía blanco, gordo y que trabaje en esta oficina diga esa palabra. ― Dijo Sullivan. ― Si la pronuncio en el arresto seguro los dejan libres.

Una vez le había pasado con unos delincuentes orientales. Habían quedado libres y trataron de vengarse, pero no contaban con la velocidad del arma de Sullivan.

― ¿Por qué los Hood Dogs harían algo así? ― Dijo Clyde sin entender nada de lo que pasaba. ― ¿Por las armas? ¿Alguna venganza?

― No soy un experto. ― Dijo Sullivan intentando quitarle hierro al momento. ― Pero sospecho que ese trato que mencionó nuestra testigo es la clave.

― Yo también lo pienso. ― Clyde respondió mirando con seriedad a la chiquilla quien seguía en brazos de Jenny.

― Tranquila, tranquila pequeña, nosotros encontraremos a los responsables de esto y los traeremos a la justicia. ― Jenny le dijo tratando de tranquilizarla... Aunque la chica se separó abruptamente de ella…

Mientras que una camioneta se acercaba por el frente de un almacén. Sigilosa y firme mientras que dos más se acercaban por el callejón trasero.

― No… Ustedes no podrán atraparlos nunca...― Dijo con lágrimas en los ojos.

Entonces dos hombres veían como la camioneta se acercaba al garaje, pensando que eran los chicos del club o alguna broma. Algo que no estaban esperando en lo absoluto. Pues tampoco estaban esperando nada y no les habían avisado de nada.

― Esto ni siquiera es el inicio y lo saben… Y no estamos cerca del final. ― Los oficiales escucharon consternados.

Los chicos del garaje comenzaron a impacientarse al ver como la camioneta se acercaba por el frente, uno de los dos Sons comenzó a marcar al número del presidente de Sam Crow. Para informar sobre lo que ocurría, mientras dos equipos bajaban de las camionetas de los callejones traseros y se acercaban a los Sons que cuidaban en lugar.

― Y ustedes sabe mejor que yo… Que esta guerra entre pandillas ya comenzó, y ustedes no podrán evitarla ni, aunque la hayan visto venir de tan lejos...― Decía haciendo que los oficiales se miraron entre sí anonadados por aquellas palabras de la muchacha. Hace pocos segundos, no podía decir ni una sola palabra y como si nada, comenzaba a hablar casi como un profeta que anunciaba el fin del mundo, algo que incluso le heló la sangre a Jenny.

― Corazón tranquilízate… ¿De qué estás hablando? ― Jenny le pidió mientras trataba de calmar a la chiquilla.

― Vamos Bobby, contesta...― Dijo uno de los chicos impaciente de que su presidente responderá.

― ¿Estás seguro de que él no mencionó nada? ― Preguntó su compañero nervioso. ― ¿Ni una venta de armas, ni nuevas adquisiciones? ― Preguntaba desenfundando su pistola cautelosamente.

― No, nada… ¿Pero ¿quién más conoce de este lugar? ― Se preguntó él Son casi en desesperación mientras los Angels se acercaban poco a poco a ellos.

― Usted sabe de lo que hablo...― Dijo la chica llorando amargamente. ― Ustedes saben que esta violencia no se va a detener, ni, aunque me lo juren por dios. ― La chica les dijo sacando una pistola desde debajo de la mesa, a lo cual Jenny y los demás oficiales se alteraron al ver eso. Jenny puso una mano frente a la chica tratando de tranquilizarla mientras sentía que su funda se encontraba vacía, esa chica le había quitado su arma y ella ni cuenta pudo darse.

― Annie, por favor, baja eso. ― Susurró asustada Jenny. ― Esa no es la solución.
Sullivan y Clyde ya habían desenfadado sus armas y se disponían a entrar cuando Jenny les advirtió que no entraran.
― Chicos, pueden empeorar las cosas, no entren. ― Advirtió ella, intentando parecer tranquila, aunque sentía un terror extremo en ese momento.

― Marca a Joseph. ― Le dijo el otro Son. ― Mierda, a todo el club. Esto no me gusta. ¡Hugh! ¡Ven ahora!

El otro Son sentía que sus dedos se volvían torpes mientras trataba de marcar, y vio que una de las puertas de la camioneta se abría.

― Annie, por favor, no hagas esto...― Le pidió la oficial de policía tratando de acercarse con cuidado, mientras que la jovencita le apuntaba. ― Podemos ayudarte, solo… Solo baja el arma por favor y te prometo que yo haré lo posible para ayudarte…

― Ya es tarde...― Dijo la chica, apuntando desesperadamente a Jenny. ― Ya es muy tarde...― Dijo colocándose el arma en la cabeza y apretando el gatillo.

― ¡Annie No!― Jenny Gritó con desesperación miedo y tratando de quitarle el arma a Annie...

Los oficiales vieron la escena y Sullivan nuevamente se sentía incapaz de confrontar esa situación, pues al ver a esa chica pensaba en sus propios hijos.

Y en que ellos podrían haber hecho eso… Qué horrible sería eso… no, que horrible habría sido ver a esa chiquilla dándose un tiro justo frente a ellos.

Sería, por lejos la peor experiencia para ellos. Incluso… peor de lo que ya habían visto. Un niño tomando su propia vida de esa forma. ¿Quién podría dormir tranquilo después de eso?

Un Tiro Rompió La Quietud De La Noche….

Los Sons del almacén se agazapan en una cabina al escuchar el primer disparo.

― ¡Mierda!― Uno de ellos gritó mientras otros disparos venían de otras direcciones. ― ¡Hugh! ¿¡Hugh Donde Mierda Estás!?― Gritó desesperado llamando a su compañero, el cual no respondía.

― ¡Joseph! ¡Responde Por favor!― Gritaba el otro Son cubriéndose la cabeza con sus brazos. ― ¡Por Favor! ¡Nos Tienen Rodeados Y No Podemos Defendernos! ¡QUIEN SEA AYUDENOS!

Los jóvenes Sons trataron de cubrirse mientras las balas resonaron con más fuerza que antes, y se dieron cuenta que no se enfrentaban a un tirador solitario, sino que a un asalto en toda regla.

No podían atacar, no podían defenderse, solo esperar a que los matarán o que los refuerzos llegarán, lo que era muy improbable que sucediera, pues sin respuesta y acorralados, solo les quedaba morir ahí donde estaban.

Mientras que los chicos del Club se relajaban, Bobby y Joseph se encontraban hablando en la barra de Bebidas.

― Así que… No habrá ninguna forma de convencer a Linc de aceptar chicas en el club, ¿cierto? ― Preguntó Joseph acercando su vaso de vidrio a sus labios.

― No lo creo Jo… Pero, aun así, Chibs ya viene para acá… No vamos a obligarlo a volver y mucho menos podemos decir que al final no. Que esto no se va a hacer. Como si todo este tiempo lo hubiéramos estado engañando o bromeando con él. ― Bobby respondió mirando a su V.P. ― De todas formas… Para que la creo que deberíamos hacerla unánime primero aquí antes de que sea completamente una realidad. Pero ese es el punto, ¿cómo hacerla unánime en primer lugar si Linc se rehúsa a cooperar?

― No lo sé hermano… Quizás haya que insistirle o.…― Joseph hizo una pausa para beber de su vaso. ― ¡Ahhh! O quizás algo más deba suceder para convencerlo de aceptar, no lo sé en realidad...

― No sé qué puede ocurrir para eso. ― Dijo Bobby, más que estar en el mundo real estaba más bien perdido en sus pensamientos. ― Él creció rodeado de mujeres, era obvio que jamás va a atreverse a matar a una.

Él jamás sería capaz de dispararle a una chica, debía ser sincero con eso. Y lo que más le aterraba era que todos sus hijos al fin decidieron unirse al club de su padre, y muriesen o se volvieran miembros de pleno derecho. No sabía cuál opción era peor.

Y lejos de ahí, un puñado de Sons amenazaba con caer hasta el último hombre. Lo mejor que podían hacer en ese momento era atrincherarse y tratar de contestar el ataque, pero los tiros venían de todas partes, oían que se acercaban desde todos lados.

― Maldita sea… No puede ser que vayamos a morir aquí y así… No puede ser… No puede ser. ― Dijo uno de los chicos mientras se aferraba a su pistola con todas sus fuerzas, caer así no era lo que él quería. No podía caer así y de esa forma, debía resistir, pero aun así estaban rodeados.

― Por favor… ¡Por favor! ¡Que Alguien Responda!― El chico que llamaba pedía mientras que finalmente recurrió a su única salida, llamar al club directamente, Bobby había dicho que no jugarán con esa línea y que llamaran en caso de emergencia, si eso no era una emergencia entonces no sabían qué más era.

El teléfono del club comenzó a sonar, algunos miraron confundidos y a otros no le importó mientras seguían en sus asuntos.

― Ahhh… ¿Quién mierda será a esta puta hora? ― Mike preguntó molesto por la interrupción del teléfono.

― Yo contesto. ― Richard respondió suspirando y acercándose a responder el teléfono que se encontraba pegado a la pared. ― ¿Sí bueno? ¿Quién es? ― Preguntó él con algo de cansancio.

― ¡RICHARD! ¡RICHARD AYUDA, NOS TIENEN RODEADOS, NO PODEMOS ATACAR NI DEFENDERNOS NECESITAMOS AYU… ¡Blam Blam Blam!― Richard escuchó disparos del otro lado de la línea. ― ¡En El Almacén! ¡Estamos En Almacén! ¡AYUDEN… ¡Blam! ― La voz del hombre se cortó abruptamente.

― ¿Zackary? ― Richard preguntó confundido sintiendo una inmensa preocupación al ver que ya no respondía. ― ¿Zack? ¿¡Zack!? ¿Zack qué sucede? ¡Responde! ― Pidió revisando la línea. ― ¡Zack! ¡ZACK!

― Ah... Ah... A... Yu... Da...― Pidió él débilmente mientras se arrastraba al teléfono en el suelo, por poco lo alcanzaba… ¡Blam! Un tiro se volvió a escuchar silenciando para siempre la voz de Zack. El Ángel miró al suelo, justo a lo que él quería alcanzar y vio un teléfono tirado en el suelo, el cual no dudó en pisar y aplastar para cortar la comunicación.

La mitad del club se puso en pie cuando Richard comenzó a hablarle a Zack. Y al ver el rostro que puso más adelante, el resto del club también se levantó, mientras algunos ya se colocaban sus guantes para salir.
― ¡Zack! ¡Contesta por la cresta! ― Gritó Richard, daba la impresión de que iba a romper el teléfono de tanto que lo apretaba.

― ¿Que ocurrió? ― Preguntó Bobby, de pie al igual que Joseph, aunque se imaginaban que nada bueno estaba pasando.

― ¡Atacan el almacén! ― Gritó Richard. ― Zack! Zack, él..., él no contesta.
Aquello era todo lo que necesitaban oír.

― Mierda… ¡Todos A Las Camionetas Ahora!― Bobby exclamó mientras todo el club acataba la orden sin chistar.

Mientras que los Angels miraban a su alrededor lo que habían logrado.

James miró a los Sons muertos en el suelo y por un momento no evitó sonreír por debajo de su máscara.

― ¡Abran las puertas y saquen todo lo que puedan! ― Pidió guardando su arma en su chamarra. A lo que los demás Angels sin perder tiempo les dispararon a los candados que cerraban y protegían las armas de los Sons. ― Quiero que todos se apresuren, no tenemos mucho tiempo. ― Dijo viendo como sus hermanos y hermanas se organizaban y las camionetas se posicionan para llevarse el botín de Sons.

Mientras que estos comenzaban a salir tanto en sus motos como en las camionetas, listos para lo que sea que fuera que estuviera pasando en sus almacenes, Bobby tenía un mal presentimiento… Pero aun así… No, ya le había pedido mucho a Lincoln… no podía pedirle más de lo que él ya había hecho por él… Aunque, aun así, lo necesitaba, quizás ahora más que nunca. Y el tiempo no estaba ya a su favor.

Solo podía hacer una llamada y el tiempo se agotaba mucho más rápido de lo que se imaginaban.

― ¡Bobby Apresúrate!― Joseph le gritó desde afuera viendo como su presidente se había quedado de pie en el centro del club, con su celular en mano y con miles de decisiones por tomar… Y muy poco tiempo.

Debía hacer lo mejor por el club, y se dijo eso mentalmente mientras caminaba hacia una camioneta y a la vez marcaba a Lincoln para pedirle su ayuda.

Lincoln..., él ya tenía demasiados problemas en su casa, con esto quería en evidencia sin ninguna duda. Pero si Ronnie Anne sospechaba, entonces todo se vería confirmado.

Pero debían hacerlo para salvar al club, Lincoln debía saberlo mejor que nadie, Lincoln iba a ser el primero en estar en el lugar..., y por pensar aquello era que no conectaba aún la llamada.

Él podía arruinar esa noche la relación de Lincoln y su hermana.

Mientras Tanto… Lincoln.

El conducía por la carretera, con The Doors sonando en la radio, mientras fumaba su cigarro, era cierto que… Al llegar a casa todo se volvería infinitamente complicado, por no decir que sería imposible.
Pero pensaba en todas esas veces que le había mentido a Ronnie, desde que volvió a Sons.
Pasando por su herida de Bala… Hasta el dinero que Bobby le había dado para ella… Simplemente ya no quería seguir mintiéndole a la mujer que amaba. Se arrepentía por eso, por no ser sincero con la única persona que siempre lo fue con él.

Incluso pensaba que… En el peor de los casos, si ella se iba con su hija, entonces ambas saldrían ganando más de lo que perdían. Y él se volvería parte de su club siempre.
Así, de alguna forma casi triste, rozando lo masoquista y tratando de encontrar lo mejor de todas las opciones desesperadamente… todos saldrían ganando.

Excepto él...

Por lo mucho que amará al club, no podía negar que su familia era lo mejor de él.
Y al perderla, se entregaría a ese demonio que vivía dentro de él nuevamente y esta vez, nada le impediría eso.

No quería pensar en lo que ocurriría si finalmente dejaba a esa parte de sí mismo salir y ocupar permanentemente su lugar. Ese día hasta Bobby llegaría a temerle y odiarle, ese día..., ese día perdería su humanidad.
Por eso no quería pensar en eso, no quería que su familia se alejara, porque ese día perdería lo único bueno que había en él, lo único que lo mantenía cuerdo, que lo mantenía humano.
Y esa noche seguro iba a perderlo a todo. Ronnie solo le había pedido una cosa, solo había una cosa de él que ella odiaba. El club.
Entonces, su celular comenzó a sonar. Bobby o Ronnie Anne, ambas opciones eran igual de peligrosas y terribles. Tras dudar un par de segundos, finalmente contestó.

― ¿Bueno? Ronn… Descuida ya voy a ca…

― ¡Linc! Necesitamos que vengas al almacén de nuestras armas. ― Bobby dijo apresurado mientras se colocaba su paliacate y alistaba sus armas.

― ¿Bobby? ― Lincoln al escuchar la voz de su hermano suspiró pesadamente. ― Escucha hermano, no puedo hacerlo… Ya voy a llegar a Casa. Ronn Me espera y…

― Linc están atacando el almacén. ― Bobby respondió lo más rápido que pudo. ― Creo que ya han asesinado a Zack, Hugh y a Snake. Sé que tienes cosas mucho más importantes ahora, pero si nos vuelven a robar nuestras armas estaremos más que jodidos. ― Le pidió mientras se preparaba para entrar. ― Sí puedes venir solo hazlo y si no… Solo haz que valga la pena. ¿De acuerdo?

― ¡Bobby! ― Linc exclamó, pero él ya había cortado la llamada. Lincoln se detuvo justo en el medio de la carretera. Ni siquiera le dio oportunidad de responder…

Y otra vez estaba entre una decisión muy difícil… Su familia o su Club… A Dios sí que le gustaba cagarse en él.

Lo que había dicho Bobby le hizo pensar unos minutos. Zack, Hugh y Snake, los tres muertos sin ninguna piedad. Solo podían ser los Lambs, intentando quitarles sus armas, y al pensar en su odiado enemigo, su pie se tentó en pisar el acelerador.

Pero pensó en Ronnie esperándolo en casa, y la conversación que supuestamente iban a tener, en donde le iba a confesar todo.

Si respondía a un llamado, inevitablemente condenaba al otro. No tenía opción, debía literalmente elegir entre su club o su esposa.

Lincoln apretó los dientes con fuerza y golpeó el volante con fuerza, gritando con furia y desesperación por lo que se suponía que iba a hacer y lo que debía hacer.
¿Por qué la vida no le daba a escoger cosas más sencillas? ¿Por qué siempre le ponía decisiones tan difíciles en la cara?

Lincoln miró hacia el camino de enfrente, con una mirada de furia y determinación.

Tomó la palanca de cambios y sin pensarlo más fue directamente a donde él debía estar…

Entonces… El almacén, los Angels ya estaban llenando una camioneta de puras armas, mientras que los otros aún intentaban llenar la otra.
El tiempo corría rápido.
Luna, cubierta de una capucha y una bandana que le cubría parcialmente el rostro miraba a todos lados esperando a que los refuerzos llegarán. Esperaba que ellos no aparecieran pronto, aún no habían cubierto la cuota de armas para los Lambs.

Sabía lo mucho que se estaba arriesgando, y eso no contribuía a que se calmara. Al menos un Son había logrado comunicarse con alguien, antes de que Dusty lo silenciara. No tardarían en llegar.
Y lo que en verdad temía era que Lincoln llegará entre esos refuerzos, que el comenzara a disparar y una bala de ella le impactara, o viceversa. No podían hacerle elegir entre su club y su hermano, porque elegiría a Lincoln sobre cualquier cosa.
Solo deseaba que las cosas acabaran bien. Que todo el asunto con los Lambs pudiera saldarse con pocas bajas en su bando. Tal vez podrían llegar a una alianza con los Sons.

Aunque… Luna vio a lo lejos varios autos grandes que venían hacia su dirección desde el lado donde ella vigilaba, y al observar mejor vio varias camionetas acercándose a una velocidad alarmante, eran Sons.

Y aunque no pudiera ver sus rostros sabía que venían enojados y dispuestos a no dejar prisioneros.
Y por un momento parecía que realmente ese asalto había sido la peor idea que Angels había tenido.

Luna sacó su carabina y retrocedió.

― ¡Llegaron Los Sons! ― Ella exclamó llamando la atención de sus compañeros, los cuales se posicionaron para defender a las camionetas y a los que cargaban armas a las mismas. Este no era su día de suerte.

― ¡Maldición! ¡Todos a sus puestos y prepárense para salir! ― Gritó James mientras se cubría detrás de una de las camionetas.

― ¡Mierda! ¿Es que acaso no podemos tener al menos un puto plan que salga bien? ― Fran preguntó soltando una caja para sacar su pistola de mano.

― Debimos matarlos a todos antes de que llamaran al resto del club. ― Dijo otro Angel of Death, buscando cobertura para enfrentar a los Sons que se acercaban.

― Pues si tú tuvieras menor puntería no estaríamos así. ― Le dijo Dusty. ― ¡Parker, López, no dejen que nos rodeen! ¡Y no paren de cargar las armas, es lo más importante! ¡No paren!

Luna sintió a Fran correr a su lado y comprobar por sí misma la cantidad de moteros que se acercaba. Y por un momento, le pareció que incluso ella tenía miedo.
― Luna, ve a la camioneta. ― Ordenó a ella. ― No dejes que interrumpan mientras cargan las armas.

― ¡Entendido! ― Respondió corriendo a la camioneta para ayudar a los chicos a cargar y proteger las armas.

― Ash, ¿estás conmigo? ― Fran le preguntó mirando de reojo a su amiga.

― Siempre Fran. ― Dijo segura de que Luna ya estuviera en un sitio mucho más "seguro" Por así decirlo, mientras ella y Fran estaban justo al frente.
Los Angels estaban en sus puestos, listos para enfrentarse una vez más a Sons. Aunque… Aun así, no creían estar lo suficientemente preparados para esto que iba a suceder.

Los Angels miraron como las camionetas que estaban detrás de la primera se alineaban a por detrás y de ambos lados de la que los guiaba, por un momento todo se veía ocurriendo en cámara lenta, las camionetas llegando, los Angels en posiciones.
Otros cargando armas y municiones.
Y así como así. Un simple ¡Bang! Fue lo que detonó el tiroteo real.

Las balas se desataron como una tormenta contra los Sons, y si las paredes hubieran sido menos resistentes o hubiesen estado sin cobertura, habrían caído todos en ese momento.

Seek And Destroy MetallicA. ―

― ¡No dejen que lleguen a las armas! ― Gritó Dusty, contestando aquella tormenta con una andada de balas. Los Sons comenzaban a tomar posiciones, a avanzar contra ellos.

― ¡No dejen que nos quiten las armas! ― Gritó Mark, parapetándose detrás de una camioneta.

― ¿¡Va a venir Devil!?― Gritó Víctor a Bobby. Él no supo qué responder, porque no sabía si ese día llegaría Lincoln a ayudarlos.

― ¡No lo sé! Solo cállate y háganlos retroceder― Bobby respondió disparándole a uno de los ladrones que se cubría detrás de una de las paredes.

Fran sintió un proyectil rozando por pocos centímetros la cabeza, y que impactó justo en la piedra lo que hizo saltar polvo y pequeños pedazos de piedra y tierra. Eso la hizo retroceder, que puta fortuna había sido esa.

― Mierda. ― Fran dijo cambiando el cargador de su MP5. ― Ese pendejo por poco me mata. ― Dijo como si nada llamando la atención de Ashley.

― Entonces agacha la puta cabeza. ― Dijo Dusty proporcionando apoyo de fuego a sus compañeras. ― ¡J! ¿¡Este parece un buen momento para retroceder!?― Preguntó mirando a sus espaldas por unos simples instantes.

― ¡No! ¡Resistan todo lo que puedan ya falta poco! ― James respondió disparando su escopeta contra los Sons, Los cuales también se cubrían como podían. Ese tiroteo no tardaría en convertirse en una masacre si no se apuraba. ― ¡L, Dime que ya van a Terminar! ― Exclamó sintiendo como las balas chocaban furiosas contra su cobertura.

― Ya casi, solo un momento, ¡Sigan Resistiendo! ― Luna respondió como pudo mientras ayudaba a una de sus compañeras a cargar una caja a la segunda camioneta.

Los Sons seguían acercándose, sin miedo, cargados no con dudas sino con determinación y un instinto asesino con el que evitarían que les robarán sus armas de nuevo.
Ellos creían que podían robarles sus armas y matar a sus hermanos sin recibir represalias, estrían jodidamente locos sí así fuera.

― ¡Vamos Hijos de Perra, Aún No Se Me Acaban Las Balas! ― Gritó Mark incitando a que los atacantes misteriosos salieran a enfrentarlos cara a cara.

― ¡Más rápido! ― Gritó James, intentando alejar a los Sons de sus camionetas. No sabía si estaba el club al completo, tendrían graves problemas de ser así. Su principal temor era que consiguieran rodearlos, sería una completa masacre de ser así.

Luna empujó a una compañera y saltó ella misma para evadir una andada que las habría aniquilado a las dos. Pensó en su hija, en lo que ocurriría cuando sobreviviera a esa batalla, y eso la animó a seguir peleando.

Una vez, Warren dijo que, si los Sons peleaban como leones, ellos pelearían como un león más grande. Era momento de honrar sus palabras.

― Mueran hijos de puta! ― Gritó Mike, disparando su escopeta. Oyeron un grito, había herido o matado a alguien.

Fran vio a su lado derecho y vio como Jason se agarraba la garganta y se retorcía en el suelo. Al ver un poco más determinadamente se dio cuenta de que escupía y gorgotea Sangre, una bala le había destrozado la garganta y luchaba por aferrarse a la vida mientras seguía gimiendo por el dolo y por la sangre que lo ahogaba.

― ¡Puta Madre! ― Ella dijo con algo de horror al ver como su compañero se retorcía en el suelo. ― ¡Ayuden a Jay! ¡Ayúdenlo! ― Pidió viendo como uno de los Angels rápido y sin perder tiempo tomaba a su compañero por debajo de los brazos y lo arrastraba fuera del tiroteo lo más rápido que podía.

― ¡Fran! ― Dusty le gritó colocando su mano en el hombro de su compañera. ― ¡Retrocedan! ¡Debemos Retroceder! ― Pidió mientras Fran asentía, ella miró a Ashley la cual asintió, Dusty corrió a una de las camionetas rápidamente esquivando las balas, seguido de Ashley y después ella. Mientras que Jones los cubría, Jones miró a Fran por unos momentos, pero entonces ¡Plam! El sonido de una escopeta se escuchó Fran volteó a ver a Jones… Pero una bala que le había volado la cabeza. Fran solo vio como su cuerpo caía sobre el asfalto, Fran vio paralizada el cuerpo de Jones, en el suelo, una de sus mejillas estaba manchada con la sangre de su compañero y las gotas resbalaban por su rostro hasta su mentón.

― ¡Fran! ― Escuchó una voz que le gritaba. ― ¡Fran! ― Ella no podía moverse, estaba paralizada por aquello que había visto pasar frente a sus ojos. ― ¡Frankie! ― Sintió las manos de alguien que le sostenía del rostro y la obligaba a mirarla. Era Ashley que al igual que ella se veía aterrorizada por lo que había sucedido ― ¡Hay que Retroceder! ¡Hay Que Retroceder De Inmediato!

― Jo… Jon… Jones murió… ¡Lo Mataron! ― Dijo aún en shock.

― Fran Debemos Retroceder! ¡Déjalo! ― Ashley le pedía jalándola del brazo.

― Pe… Pero...― Fran no pudo realmente decir nada solo ser tironeada del brazo por Ashley mientras veía como el cuerpo de Dusty se alejaba poco a poco.

Aquello ya era demasiado. No podía arriesgarse a perder más hermanos, y mucho menos a alguien como Jones. De pronto todo su club se estaba descabezando. James se preguntó cuándo le tocaría a él.
No sería esa noche.

― ¡Es suficiente, vámonos! ― Gritó él. ― Suban a las camionetas!

― ¡No dejen que se vayan! ― Gritó Bobby al ver lo que pretendía. ― ¡Recuperen las armas!

Los Sons intentaron seguirlos, envalentonados por las bajas que consiguieron, pero tuvieron que buscar cobertura cuando Luna y otros Angels dispararon contra ellos. Uno de los Sons cayó fulminado por tiros en el pecho.

― ¡Mierda! ― Gritó Richard al ver a uno de los chicos caer al suelo.

― ¡Pagarán Por Eso Malditas Perras! ― Gritó Rasmus cargando su escopeta recortada mientras los demás comenzaban a avanzar.
Muchos Sons Avanzaron hasta finalmente tener la posición de ventaja sobre los que anteriormente habían estado robando su almacén, ambos bandos estaban listos para volver a atacar, pero los Angels, parcialmente acorralados y apenas llenada una camioneta, no sabían cómo escapar sin que la mayor parte de sus compañeros, hermanos y amigos murieran.

James sacó parcialmente su cabeza para ver a los Sons quienes seguían avanzando, lento pero seguro, Esto ya se había puesto muy peligroso. Y más sabiendo que pronto las cosas serían peor.

― ¡Oigan! ― Víctor exclamó para los allanadores. ― Deben sentirse muy estúpidos al haber venido aquí y creer que iban a robarnos. ― Dijo mientras recargaba su Rifle M4 Carabina. ― Pero tranquilos, ya no hay por qué preguntarse ¿Dónde está su dios? ¡Por Qué está Aquí! Y está sediento de Sangre. ― Les dijo mientras más tensa la situación se volvía.

― ¡Hey hijos de toda su perra madre! Solo les daré una única oportunidad de Rendirse para que hagamos esto fácil. O quedarse y morir como putos animales de mierda, ustedes deciden. ― Bobby les dijo checando el cargador de su pistola. ― ¿¡Y Bien!? ¿¡Que Será, Hijos De La Puta Chingada!?― Preguntó mientras los Angels se preparaban para salir. cagando leches en cualquier momento, esperando que un milagro los ayudará. Esa noche lo tenían todo en contra, y el destino parecía querer restregárselo en la cara. Si querían huir, algunos, quizás varios, iban a caer. Muchos Angels no pensaban en otra palabra que no fuera fracaso.

Tan cerca estaban de haberse vengado..., Luna no podía permitir que su oportunidad de vengar a Tabby se le escapara de entre los dedos. Debían contraatacar y pronto.

Miró a James y a Fran, sus ojos se encontraron, y sin decir una palabra, captaron perfectamente el mensaje que querían comunicarse.

Fran respiró profundamente, miró sobre su hombro esperando a que Luna le diera la señal y comenzaron a encender las mechas de los cócteles molotov, Entonces un muro de fuego detuvo a los Sons que intentaban pasar hacia la dirección de las camionetas enemigas, Víctor incluso fue alcanzado por uno.

― ¡Ah Mierda! ― Gritó al ver como su ropa se encendía él comenzó a intentar apagar las llamas rápidamente con sus manos.

Mike al ver eso intentó ayudar a su amigo, esa era la ventaja que ellos necesitaban. Sin esperar más cerraron las puertas de la primera van y está arrancó y escabullirse por el callejón donde había venido. Bobby al haber sido distraído por un momento por Víctor vio como la camioneta intentaba retirarse.

― ¡Dispárenle a esa camioneta! ― Bobby llamó haciendo que los demás Sons que no ayudaban a Víctor a apagar las llamas y quitarse sus ropas dispararon en contra de esa camioneta para evitar que escapará. ―

― ¿La segunda camioneta ya está? ― Preguntó James, mientras ayudaba a uno de sus hermanos a subirse a la segunda camioneta.

― No aún no, pero tenemos lo suficiente J.― Luna respondió mientras cargaba su Carabina.

― Pero debemos completar la cuota de los Lambs, o nuestras tazas de muertos subirán mucho más. ― Ashley dijo con la idea de subir una caja más. Solo una, aunque fuera solo una.

― Ya no hay tiempo Ash. ¡Debemos salir de aquí! ― James respondió con desesperación mientras ayudaban a subir el cuerpo de Jason que ya se había dado por vencidos momentos atrás.

― ¡Todavía podemos cargar una más! ― Gritó Ashley, prácticamente arrastrando otra caja para subirla a la camioneta. Luna al verla decidió cubrirla, disparando contra los Sons que se habían frenado.

La camioneta de los Angels aceleró intentando alejarse todo lo posible de las balas de los Sons, pero era un blanco demasiado fácil y notorio.
Y desde el lado de los Sons, oyeron algo que al principio los confundió, y luego les llenó de ánimo para continuar el ataque, pues reconocieron bien ese ruido.
El sonido de otra camioneta.

Go to The Light Murder by Death. ―

De ahí un hombre con una chamarra de cuero negro, la capucha puesta y una bandana bajo de esta, todos sabían quién era, pues esa camioneta rústica y algo vieja solo podía pertenecer a una persona.
Él se acercó al tiroteo para proporcionar ayuda a sus hermanos.
Mientras que el fuego poco a poco se iba apagando.

En su mente se maldecía por estar ahí, tenía un lugar mucho más importante donde estar, pero no, decidió ir justamente ahí, justo ahí.

Luna siguió defendiendo a Ashley mientras está casi arrastraba la caja con las armas dentro, entonces, Ashley tropezó cayendo al suelo, Luna solo vio eso y literalmente corrió entre las balas para ayudarla a levantarse. Debía ser más rápida.
Solo apenas hizo eso y comenzó a cubrirla de los disparos, Ashley corrió hacia la camioneta, Luna comenzó a seguirla

Una estrella solitaria, en un cielo amargo. ~

Los Demás Sons Intentaban interceptar la camioneta que se estaba yendo del otro lado, mientras que el Demonio blanco caminaba hacia el frente con pistola en mano, con un objetivo en la mira. Que se distorsionaba y que era difícil de ver gracias al humo que aún volaba entre su visión.

Escucho a los fantasmas hambrientos, gritar en la noche. ~

Luna miró al hombre que venía hacia ella, apuntó con su carabina… Pero se detuvo, miró bien a ese hombre y no pudo evitar sentir una sensación familiar… Algo la detenía

Solo un par de víctimas de esta represalia brutal. ~

Ella lo miró… y solo por un instante pudo recordarlo, lo vio, lo vio y quedó congelada ahí, bajó su arma y alzó su mano hacia él…
Ash cargaba la caja hacia la camioneta y esta encendía, pero… Vio a Luna quien alzaba su mano y no su arma hacia el hombre frente a ella. Mientras con la otra trataba de quitarse su capucha y su bandana de la cabeza. Ash sintió un escalofrío recorriendo todo su ser.
El Hombre Levantó su arma apuntando hacia Luna…

¿Soy lo suficientemente fuerte...~

Luna realmente imaginaba que ese hombre no le haría daño, que al igual que ella lo reconocería, aún con esa bandana cubriendo parcialmente su cara, mientras el cañón del arma la apuntaba… Todo pasó en solo segundos…
Lincoln le apuntó a su hermana…

Para dejar que las cosas simplemente mueran? ~¡BLAM!

Por un momento, el mundo pareció detener. Sintió una gran ausencia: de sonido, de movimiento, de todo. Le pareció estar en un experimento de Lisa donde el tiempo se congelará, y ella no pudiera moverse.
Pero sintió el calor arrasar su carne, y luego una extraña sensación, la de sentir como su cuerpo bombeaba sangre hacia afuera. No sabía si fue la bala o la impresión la que la hizo caer, pero se sorprendió a sí misma en el suelo, mirando hacia el cielo infinito. Por extraño que pareciera, en ese momento no pensó en otra cosa que no fuera su leal guitarra, su guitarra morada que la acompañó desde que era una pequeña niña.
No volvería a sacarle sonido otra vez. No sacaría risas de Larsy, ni besos de Ash. No, nada de eso, no habría nada, ni siquiera un mañana.

Había estrellas en el cielo que adornaban el infinito, una de ellas era un sol… En algún universo lejano alguien la miraba hacia arriba al igual que ella ahora, mientras veía el cielo… Mientras sentía que su llama interior se apagaba poco a poco… El sonido tardó en regresar y era un sonido vació, un silbido. Una nota tan aguda y tan imperceptible que parecía el sonido predeterminado del mundo.
Ese mundo que seguía avanzando y ese mundo que sostenía su cuerpo débil sobre el pavimento… Después… gritos.

― ¡No! ¡NO! ¡James Suéltame! ― Ashley gritaba desesperada mientras trataba de ayudar a su esposa quien tendida en el suelo se desangraba por un disparo que le había destrozado el corazón.

Lincoln escuchó la voz de una mujer al igual que algunos hombres de su club, los que no disparaban, se movía, gritaban o los que ayudaban a Víctor.
Lincoln miró hacia la dirección de esa mujer quien gritaba y sollozaba por ayudar a la persona en el suelo que él había disparado.

Yo pelee y pelee,
Solo para mantener viva la chispa. ~

― ¡Ash Déjala! ¡Debemos Irnos! ― Le dijo el hombre que la agarraba fuertemente y evitaba que saliera de la camioneta.

― ¡Déjame! ¡Debo Ayudarla! ― Ashley gritaba con desesperación y tristeza por no poder zafarse del agarre de James, mientras poco a poco se retiraron del lugar. Lincoln miró confundido… ¿había mujeres ahí? Él escuchaba, pero su mente no podía entender lo que pasaba.

― ¡No Hay Tiempo! ¡Ash Ya No Hay Tiempo! ― Le dijo comenzando a cerrar las puertas de la camioneta ante la desesperación de la mujer que gritaba y se movía en sus brazos descontroladamente y sin consuelo.

― ¡No! ¡NOOOOOOOOOOOO! ¡LUNAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!― Fue lo último que pudo decir cuando la camioneta finalmente se retiró de la escena…

Pero si no hay nada en el otro lado.
¿Por qué no puedo irme lo suficientemente tranquilo y solo dirigirme a la luz? ~

Lincoln se paralizó por unos instantes… Sintiendo su Colt entre sus dedos… Luna… Luna.
Ella había dicho Luna, Luna como el satélite, Luna como Titán…
Luna… Como su hermana, Lincoln entonces dirigió lentamente su mirada al suelo, justo donde estaba el cuerpo de la persona a la que él había disparado.
Sus manos temblaron, su boca estaba seca y sus pies temblaban… No podía moverse…
Pero por inercia comenzó a avanzar hacia el cuerpo en el suelo, dejando caer su Colt 1911 en el proceso, ella seguía aún con vida. Pero con una llama que se sofocaba poco a poco, él la miró, cubierta por una bandana y una capucha, apenas pudo reaccionar. Parecía como cualquier hombre que hubiera visto en su vida, Aunque… Al bajar la vista vio que la sudadera dejaba ver una parte de su piel… La piel de una mujer y grabada en esa piel se veía un tatuaje… Un tatuaje justo en su vientre.
Parecía el pedazo de una guitarra envuelta en llamas con un pañuelo que tenía un nombre escrito…

Ir hacia la Luz…~

"Tu concepto de que ella siempre estaría en tu corazón es bueno hermano, pero yo me hice este para recordar siempre esos 9 meses de espera que la tuve dentro de mí."Esas palabras tan fugaces llegaron a Lincoln solo al ver eso… se acercó a ella y tomó su cabeza en su mano derecha mientras con la izquierda inspeccionaba mejor ese tatuaje… Y era completamente idéntico al de… Y esas letras con el nombre de su hija "Larsy"

Lincoln entonces con horror comenzó a quitarle la capucha… Un cabello café oscuro, ojos que parecían negros, pero en realidad eran café a la luz… Y al finalmente poner su mano sobre el trapo que cubría su rostro… Su corazón se destrozó al igual que el de ella al verla. Él… No era lo suficientemente fuerte para ver eso.
Y comenzó a llorar al ver su rostro agonizante, el rostro agonizante de su hermana… De su querida hermana.

De su Luna.

Una mano sombría gira la página,
En un teatro oscuro, se mueve por el escenario.
Los dientes como un cono, raspan contra el cielo. ~

Apenas vio esos ojos se quitó su bandana de calavera y su capucha par a que ella lo viera como era… Para que viera a su asesino, para que viera el rostro de su asesino. El Rostro de su hermano Lincoln sintió que la poca cordura que mantenía se alejaba de él, que el mundo se destruía a su alrededor. Y de hecho prefería eso, prefería estar en el fin del mundo a estar presenciando el prematuro final de su hermana Luna.
La hermana que más había sufrido por sus decisiones, culpándose por todo lo malo que le había pasado, casi sin percatarse de las cosas buenas que hacía.
La hermana que más lo apoyó, la única que entendía realmente su situación. La que había ido a verlo y lo convenció de regresar a la casa Loud.
Madre de una niña que pronto sería huérfana, dejando a una mujer viuda. Todo por una bala que él había disparado. Era algo tan monstruoso que lo hizo gritar.
Él mató a su propia hermana.
Tan horrible, tan imperdonable. Era tenebroso siquiera pensar esa frase, pero era la realidad en ese momento
Su bala estaba matando a Luna.

Sintiéndome solo, en una habitación llena de vida,
Robando algunos momentos extra y luchando en contra del tiempo. ~

Se quitó su bandana de calavera y su capucha par a que ella lo viera como era… Para que viera a su asesino, para que viera el rostro de su asesino. El Rostro de su hermano

― No… No, no… Esto no, esto no debía ser así… No tenía que ser así...― Lincoln pudo atinar a decir sosteniendo el cuerpo de Luna con desesperación mientras con su mano se tocaba la frente. Luna sofría al igual que él ante esto que sucedía a ojos de ambos. Lincoln no sabía qué hacer, no sabía qué decir. ― No. No quise hacer esto… Yo, no lo sabía Lun, te lo juro que no lo sabía...― Lincoln le dijo tocando el rostro de su hermana quien no podía decir ninguna palabra, solo dar gimoteos de dolor y de sufrimiento al ver a su hermanito suplicando.

Empujado adelante y empujado a un lado,
Cambié mi canción para que coincida con cada historia,
Cada vez que he cambiado de lado. ~

― Te lo juro que no lo sabía...― Lincoln seguía llorando mientras oprimía el pecho de Luna tratando de detener la hemorragia, poco podía hacer… No podía hacer nada para salvarla, enviarla con Tick… Sería imposible, llamar a una ambulancia… Sería buscar que los arrestaran, pero no le importaba, solo quería salvarla. ― ¡BOBBY! ¡TIIICK! ¡Quien Sea Ayúdeme Por Favor! ― Gritaba desesperado mientras sentía como una de las manos de Luna se aferraba a él y a su chamarra. ― Tranquila… Yo… yo te salvaré… Te lo juro yo te salvaré...― Le dijo viendo como ella agonizaba...

Puedo mirarlos mientras caen, cuando finalmente intentan pararse. ~

Luna en sus últimos momentos pensaba en su hija, pensaba en su esposa, en sus amigos, en su banda… En su familia tan grande que ella poseía. Lori, Leni, Luan, Lynn, Lucy, Lana, Lola, Lisa… Lily.
y en su hermano, su querido hermano, si ella hubiera sido sincera con él… Sí le hubiera dicho en lo que ella estaba metida, si le hubiera dicho algo. Incluso lo más mínimo esto no habría tenido que suceder así…
Pero aun así y aunque ella quería hacerlo no podía culpar, ella tenía la culpa de eso… por no haber sido sincera con él… Por no haberle Dicho la verdad… Y eso era en lo único que pensaba mientras Lincoln aún impotente y destrozado, intentaba salvar su agonizante vida.

¿Podré redimirme por todos los que he enterrado con estas manos? ~

― Luna, Luna, por favor, no te vayas, no te rindas aún. ― Rogaba intentando detener la hemorragia con sus manos, las mismas manos que dispararon el arma que causó esa herida.

El destino era cruel, sobre todo con él. No, era mucho peor que cruel, parecía decidido a hacer su vida lo más miserable posible, y acababa de dar un gran salto para aquello.
No lo podía creer, solo podía balbucear palabras y llorar. No sabía que pasaba a su alrededor, no le importaba a menos que fuera Tick para salvar a Luna.
Pero era una esperanza vana, como todas las que había albergado. Falsas esperanzas de que iba a reencontrarse con su familia y que todo iba a mejorar.
Todo empeoró. Demasiados inocentes sufrirán y todo por culpa de él, Lincoln Loud, asesino de hermanas. Sentía que se volvía loco, no podía soportar ver a su hermana así.

Yo pelee y pelee…
Solo para mantener viva la chispa.
Pero si no hay nada en el otro lado… ~

― Lun… No sé qué hacer… no sé qué hacer Lun.― Lincoln le dijo llorando amargamente, no sabía que hacer ya… Estaba derrotado en tantos niveles… Y de tantas formas, que simplemente ya no sabía que más hacer. ― Perdóname… No quise hacerlo, no quise hacerte eso, jamás podría haberte hecho esto. Perdóname por favor...― Ella era quien más sufría al verlo así… De esa forma, mientras su corazón destrozado finalmente comenzaba a rendirse. Ella no podía soportar verlo así. No quería verlo así… No podía verlo así en sus últimos momentos de vida…

Así que, sin más… Puso gentilmente su mano en el rostro de su hermano, este la vio y Luna…
Simplemente le sonrió

¿Por qué no puedo irme lo suficientemente tranquila y solo dirigirme a la luz? ~

Lincoln la miró por última vez mientras su corazón finalmente se rendía, ella le ofrecía una cariñosa caricia, ofreciéndole su perdón, como su última muestra de amor… Y así sin más…
Luna se desvaneció….

Solo dejarlo morir. (Ve a la luz) ~

Lincoln no pudo soportarlo más…

Solo dejarlo morir. (Ve a la luz) ~

Su mente se quebró...

Solo dejarlo morir. (Ve a la luz) ~

Con su Corazón Destrozado...

Solo dejarlo morir. (Ve a la luz) ~

Su Alma Torturada…

Solo dejarlo morir. (Ven a la luz) ~

Y Lágrimas Cayendo de sus Mejillas… Gritó Como Jamás Había Gritado Antes En Su Vida.

¡Solo Déjala Morir! ~

The Loud House: Sons of Anarchy.

Bueno… ¿Que puedo decír que no se haya dicho ya? Cuando empecé escribiendo sobre SONS OF ANARCHY, me sentía bien… Mierda bien no es nada en comparación, me sentía chingón. ¿Porqué?

Por que al haber nacido en un barrio muy aledaño me hace recordar los buenos viejos tiempos.
Así como las cosas que pasé en mi juventud como joven de barrio bajo de Juárez.
Sons of Anarchy para mí no es solo una simple serie, es una pasión por todas mis vivencias, y gracias a que crecí a base de fuego y dolor esta serie me hace sentir en paz.
Por que no es una serie para débiles de corazón y mente.
Y aunque puedes permitirte llorar, siempre hay que recordar que vulnerabilidad no significa debilidad.
Y poder hacerlo con mi caricatura favorita actual es, bellísimo.

A mis seguidores: J. Nagera, Chiara Polairix Edelstein, King of Comix Sonora Ball Y a Joni C Gracias por seguir comentando y participando, en serio, no encuentro manera más… Afectuosa y sincera de agradecerles que siempre mencionarlos en cada episodio nuevo.
De verdad que los amoComenten, puntúen y síganme en mis redes, se los agradecería muchísimo.

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Fanfiction:
Eddy Black Fire.

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Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.

Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.

De su Amigable Vecino.

El Sorprendente Eddy Araña.

Let the Freedom Ride Alway's.

(English Version Soon… Yeah I know I owe you this since… 6 chapters. But don't blame me, my translator is doing nothing more than Scratching his balls, please understand.)

Síganme en Deviant, No subo mucho, pero… Últimamente estaré subiendo Ilustraciones de LH Sons y Homecoming… ¡It's Something!