Mírame, encarame. Yo soy tu orgullo, tu ira, tu culpa. Soy tu amor y tu dolor, yo soy tu lujuria, tu confianza, soy tu opuesto y tu Igual.
Agente de Riquezas y Portador de Necesidades.
Yo Soy Tú…~
Lincoln miraba al cielo de su cuarto… Sin nada que realmente decir, hacer, pensar o decirle a nada ni nadie.
Era solo él mirando a su viejo amigo como usualmente lo hacía, pensando en muchas cosas y a la vez en nada… No se sentía… Bien completamente pero tampoco se sentía mal en lo absoluto.
Ya había cometido homicidio… 8 Veces.
Dos en el mismo Mes… Cuatro más los meses consiguientes y dos más el mes pasado y una vez más porqué… Bueno, detalles sobraban y aun así faltaban paradójicamente.
Tenía una pequeña racha de muertes que no lo enorgullecían, pero tampoco lo mortificaban.
Aunque, aun así, mientras nadie lo supiera todo estaba bien.
Mientras ni sus hermanas ni sus padres supieran lo que había estado haciendo, todo seguiría… Siendo relativamente normal.
Relativamente hablando porqué aún existía esa espina de culpa en su interior que le decía y que le gritaba que lo que él hacía estaba jodidamente Mal.
Y que esas acciones lo condenaban al círculo del infierno más nefasto… el más horrible, el más oscuro.
El peor... Quizás era porque se estaba insensibilizando… O porque simplemente se estaba volviendo más… Frío, esa espina era como ese pendejo angelito que se sentaba en su hombro derecho y le pedía que volviera a ser el mismo putito sometido de antes.
Cosa que… Ya no iba a hacer, aunque quisiera.
Simplemente ya no le importaba. Era más feliz simplemente dejando que ese lado oscuro de él le dominara entre acciones y emociones que seguir viviendo martirizándose por cada cosa que hacía…
De todas formas, solo se vivía una vez y no iba a pasarse la suya arrepentido y afligido por lo que hacía.
No le gustaba reflexionar sobre sus actos, porque eso lo desesperaba más y más cada día. Pero sentía que si dejaba de darle importancia a aquello, entonces definitivamente pasaría ser un asesino, como los de las películas de terror que solía ver. Los verdaderos monstruos tienen rostro humano. Escuchó esa frase una vez y no se dio cuenta cuán cierta era hasta esos días. Se preguntó si ya sería un monstruo, definitivamente era alguien que asustaría a Lola, de hecho, hasta aterraría a Lori si supieran lo que hacía, si lo vieran después de uno de sus asesinatos.
Se incorporó, prefería estar en el club que pensando en estupideces, dando vueltas en el mismo tema una y otra vez como un león enjaulado. Precisamente se sentía así en ese momento.
Decidió salir, tener algo de aire fresco, tratar de despejar sus pensamientos… Y tener un día normal, quizás podría salir con su bella Lucille. No perdía nada y de todas formas ese día era perfecto para salir y pasar tiempo con su hermano Bobby.
Salió de su cuarto y al hacerlo parecía que alguien había pausado el momento en una película.
Lori dejó de hablar por teléfono, Luna dejó de tocar la guitarra para ver a su hermano, ellos dos estaban bien, pero, era algo incomodo el como las demás se le quedaban mirando, como si su hermano se hubiera vuelto una clase de fenómeno o algo, Luan dejó de hacer chistes, Lynn dejó de patear su balón, Lucy dejó de escribir, Lana y Lola dejaron de hacer sus cosas cuando Lola se detuvo lo que extrañó a Lana, ella usualmente seguiría discutiendo sin fin con ella, Lisa detuvo su experimento en seco y Lily confundida veía a las demás. "¿Porqué habían parado cuando Linc apareció?" Se preguntaba.
La única que parecía sin darse cuenta de lo que pasaba era Leni la cual aún seguía trabajando en sus cosas de modista. Aunque al no escuchar el ruido se preguntó que sucedía.
Un silencio abrumador llenó el pasillo y con eso, Lincoln se sintió extraño, entre una sensación de Poder y de rareza, como si sus hermanas tan solo al verlo sintieran miedo de él. Sonrió y caminó por el pasillo ante las miradas de sus hermanas.
― Adelante, sigan haciendo lo que hacían.― Lincoln les dijo a todas, las cuales se sintieron completamente nerviosas por las palabras de su hermano, hace tiempo que él era… Demasiado para ellas, demasiado rudo, demasiado frío, demasiado grotesco, demasiado duro… Era como si él ahora fuese una persona completamente diferente. Y eso era… Algo incómodo la mayor parte de las situaciones.
― Vamos, no es como que las valla a matar o algo así, je jeh.― Rio causando el mismo silencio incomodo entre las demás, llegando al punto que ni siquiera Luan rio ni de ironía.
Cuando veía que le temían se sentía extraño, como si por primera vez tuviera el poder de evitar que ellas lo mangonearan como quisieran. A ver si ahora iban a clausurar la cocina o la televisión cuando Lori y Leni se pelearan, haría lo que deseara. De hecho ya lo hacía.
Y no sabía si su actitud era lo que aterraba a sus hermanas, o si ya sospecharan que había matado. Una vez oyó en una película que los ojos de un hombre cuando mata cambian para siempre. Tal vez lo oyó en una película de Lucy.
― ¡Lincoln! ― Gritó Leni asomándose de la puerta de su cuarto. ― Hice algo que quería mostrarte!
Las demás hermanas parecían contener la respiración.
Y él, en lugar de molestarse o de decirle algo malo o ofensivo a Leni, sonrió tranquilamente y fue a ver qué era lo que ella quería mostrarle.
― ¿Que sucede Len?― Preguntó a medio camino acercándose al cuarto de sus hermanas mayores, Lori al verlo acercarse no se quitó ni movió de donde estaban… las cosas, aún no estaban 100% arregladas con ella, pero.
Ahora Lori no era quien tenía el control sobre Lincoln, ya no podía si quiera decirle algo sin que ella se enojara o Lincoln la ofendiera, simplemente se apartó en cuanto lo vio pasar a su cuarto.
― Mira lo que hice.― Leni levantó un vestido verde Lima que ella había estado haciendo, tenía un par de flores blancas adornando la tela y pequeños tallos marcados en los bordes. ― Se ve Lindo, ¿no? Estaba pensando en varias opciones para un vestido casual y entre todo eso se me ocurrió hacer esto.
― Vaya, sí que se ve Lindo. ― Lincoln dijo sonriendo afablemente mientras veía lo que su querida hermana Leni había hecho. ― ¿Lo vas a utilizar para una ocasión especial?
― Je jeh, me encantaría. ― Ella respondió regresándole la sonrisa a su hermano. ― Pensaba más en que fuera algo más casual, como para llevar a la playa o en la casa.― Dijo colocando el vestido en su cuerpo para ver si la talla seguía quedando. ― ¿Te gusta?
― Por supuesto. ― Lincoln respondió sonriéndole a Leni. ― Como te dije, es lindo. Seguro que se te verá muy bien después.
― Gracias Linc ― Dijo ella animada. ― También había pensado en hacerte una playera nueva, la que usas está muy gastada ― le dijo mientras buscaba entre las prendas que ya había confeccionado. ― Mira, estuve ensayando los logos de tus bandas favoritas.
No podía decir que estuvieran mal estampados, pero Leni había mezclado dos bandas: la playera negra decía "Metall/Maiden", eso sí, respetando el logotipo de cada mitad. No podía enojarse por eso. No podía enojarse con ella.
Leni era la única que nunca se aprovechó de él o buscó una forma de sacar ventaja de él. Era una hermana con la que siempre pudo contar, y se sentía tranquilo al ver que ella al menos no le temía.
― Je jeh… te falló por un poco, pero. está muy bien Len. ― Lincoln le dijo de manera honesta mientras le colocaba una mano en el hombro a su hermana con confianza. ― Oye, pensaba en salir en moto. ¿Te gustaría acompañarme a algún lado? ¿Quizás ir a el mall? Tú sabes.
― Uy, me encantaría Linky, pero...― Leni entonces miró a su lugar de trabajo. ― Sigo haciendo esto, pero… La próxima semana, ¿sí? Tendré todo el tiempo libre.
― Bueno. ― Lincoln respondió tomando la playera que ella le había hecho y colgándosela en el hombro. ― Entonces será para otra ocasión Len. Espero no volver tarde. ― Le dijo dando media vuelta a la salida del cuarto de sus hermanas mayores.
― Linky, espera. ― Leni lo detuvo tomándole de la mano evitando que se fuera aún. ― Oye, esta noche veremos esa película que me contaste el otro día, la de… los ¿Vengativos Las Guerras del Más Allá? Los… Vengados… No me acuerdo como se llamaba.
― Los Vengadores: La Guerra del Infinito. ― Le dijo Lincoln, y ella asintió con una sonrisa. Era imposible enojarse con ella.
― ¡Esa misma! ― Le replicó Leni.― No sé si quieras venir a verla con nosotras.
Por supuesto que él ya la había visto, pero no iba a sacarle eso en cara, mucho menos después de ver como se había esforzado.
Además, notó que Lori la miraba con rabia contenida difícilmente. Lincoln sonrió, nada le gustaría más que arruinarle la noche a Lori. Pero todo dependía de cómo estuvieran las cosas en el club.
― Hummm… Déjame ver Len. ― Lincoln le respondió de la misma forma que antes. ― Quizás si todo sale bien hoy llegaré temprano para verla contigo y Luna… Y quizás con las demás, todo depende del ánimo de la perra de Lori. ― Respondió sonriéndole a Leni.
― ¡Ejem! ― Lori se aclaró la garganta de forma enojada tratando de decir. "No soy un fantasma Lincoln, Te escuché." Lo que a él le valió 3 kilos de verga.
― En todo caso yo te aviso. ¿Vale? Tú tranquila y yo nervioso― Lincoln le dijo sin apartar su sonrisa.
― Está bien Linky. ― Leni respondió devolviéndole a su hermano la sonrisa que él le regalaba de manera más amplia.
Se preguntó por qué sus otras hermanas no podían ser como Leni. Bueno, no es todas las demás fueran monstruos. Luna y Lana hacían lo que podían para acercarse a él, aunque era distinto, pues Luna se sentía culpable y casi le rogaba perdón de rodillas, mientras que Lana aún veía su nuevo mundo de moteros como un juego.
La opinión de Lucy era extraña, jamás la veía demostrar tantos sentimientos que cuando se topaba con él, pero no podía decir que fuera mala, en cierta forma era como él, diferente y oscura.
A partir de ahí, iban en escala descendente hasta Lynn, Lola, Lisa y Lori.
Y eso… No era muy bueno que digamos.
Lincoln salió del cuarto de las mayores, con una sonrisa que… Daba algo de escalofrío a algunas de ellas, algo que a veces no podían entender era por qué Leni, una persona tan… "Leni", podía estar tranquila frente a alguien así.
ella de todas sería la primera que saldría huyendo del miedo que a veces Lincoln causaba, aún más que el de Lucy en muchos casos.
Pues el miedo que Lucy ocasiona era espontáneo, pues no sabías lo que podía hacer o de donde iba a salir, el de Lincoln… Era algo más psicológico, más realista, un miedo más infundado por no saber la reacción que él tendría, si sería tranquila o muy, MUY Violenta.
Pero, quizás para entender el pensamiento de Leni era que ella no veía a Lincoln como una mala persona aun cuando en el exterior se viera como un cabrón.
Para ella siempre sería ese chico noble y dulce que había sido mucho tiempo atrás.
Lincoln bajo las escaleras para ponerse su chamarra de cuero que se encontraba colgada en el perchero justo al lado de la puerta, comenzó a colocárselo hasta que…
― Lincoln. ― Escuchó una voz a su derecha que venía desde la sala de estar y al voltear vio a sus padres, los cuales… se veían de alguna forma preocupados.
Su madre se veía algo angustiada y su padre se veía serio. Aunque no descartaba que detrás de esa máscara de seriedad también se veía preocupado.
― Oh. ¿Qué sucede? ― Lincoln preguntó acomodándose bien su chamarra de cuero.
— ¿Vas a salir otra vez? — Preguntó su madre. No sabía en qué momento la edad comenzó a hacer mella en ella, pero se veía mucho más anciana que antes. Criar once hijos pasaba factura con ambos, su padre también se veía envejecido. Se veía..., cansado.
— Sí, voy a ir al club. — Respondió Lincoln. — Pero quizás vuelva temprano.
Aquella promesa era difícil de mantener, siempre había cosas que hacer en el club y siempre estaban ocurriendo imprevistos. Pero haría un esfuerzo para arruinarle la noche a Lori.
— Hijo, tenemos que hablar. — Dijo su padre. El tono en que lo dijo fue lo que sorprendió a Lincoln. No fueron palabras duras, cargadas de molestia o de rabia. Hablaba con resignación, y eso le sorprendía.
— Hmmm… ¿Tiene que ser ahora? — Lincoln preguntó con cierta molestia en su voz. Hacía un buen tiempo que no hablaba con sus padres… Y no era para menos. Sus padres no eran los padres más… Más… Más atentos de la historia, de una u otra forma siempre estaban ausentes en casa. Ya fuera por sus empleos… O por que pasan tiempo juntos o con otras de sus hermanas. De hecho, el hecho de que aún quisieran compartir algo de tiempo de calidad con ellos le sorprendía a él.
— Linc, sí no es ahora no será después y ambos lo sabemos. — le pidió a su hijo colocándole una mano en el hombro a su muchacho. — Por favor hijo, toma asiento, creo que tenemos mucho de qué hablar...— Lynn le pidió viendo como Lincoln hacía una mueca que mostraba desacuerdo del tener que hablar ahora, Pero… Bueh, no era como que tuviera opción en realidad.
— Bueno, entonces veamos. — Lincoln dijo siendo guiado por sus padres a la sala de estar.
Lincoln se sentó en el sillón de al lado, que solo era para una persona y ambos padres se sentaron en el sillón grande.
Y después solo hubo un silencio incomodo por un par de minutos…
quería empezar a hablar, pero no sabía cómo empezar la conversación… Y Rita… Bueno ella estaba peor, esperando que se dijera la primera maldición. En la casa… Pasó un minuto completo en el que Lincoln miraba expectante a sus padres y estos lo miraban nervioso.
Este juego era estúpido.
— Y Bueno… ¿Vamos a hablar o vamos a jugar al silencio? — Lincoln preguntó sarcástico.
― No nos hables en ese tono, jovencito ― Dijo su padre, elevando un poco su tono, pero no demasiado, tal vez no quería que sus hermanas se alertarán. ― Lincoln, queremos hablar sobre ti. Casi no estás en casa, peleas con tus hermanas, hay semanas en que no nos vemos ningún día, y..., y... No sabemos qué haces ahí.
Lincoln se detuvo en seco. Antes habían tratado de tocar el tema, pero él se había zafado yendo al su club. En ese momento dudaba que lo dejaran irse tan fácil.
― Nos preocupa lo que puedan hacerte. ― Le dijo su madre, dolida como pocas veces la había visto. ― Lo que pueda pasarte.
― Ay, tranquilos, no pasa nada malo en el club. Solo pasamos el rato, remolcamos autos dañados, reparamos autos y motos, a veces nos paseamos en motocicleta, no hay nada de malo o peligroso en ello. ― Lincoln les dijo a sus padres tratando de tranquilizarlos… Aunque en realidad logró lo contrarío pues su padre se veía algo más nervioso por eso.
― Lincoln, hijo. Ese club no es… Algo bueno para ti, desde que entraste has cambiado, mucho. Y no en el buen sentido, dices groserías en la casa, eres obsceno con tus hermanas, las has agredido verbalmente a la mayoría de ellas y… ¡Simplemente mírate!― Su padre le dijo señalando a la vestimenta que él llevaba, más que nada a la chamarra de cuero que él orgullosamente portaba. ― Te ves como un delincuente.
― Ah, no digas locuras papá, esto es solo mí… Mi identidad en el club. ― Lincoln respondió tratando de mantener la compostura frente a sus padres. ― Rayos, apenas me uno a un club de motociclistas y ya es el fin del mundo, ¿No?
― Tu padre tiene razón ― Dijo entonces Rita Loud. ― Has cambiado demasiado, los clubes de motocicletas no son para un chico como tú, Lincoln. Ya ni siquiera te juntas con tus viejos amigos, Clyde lleva más de un año sin entrar a la casa.
En eso tenía razón. Ya prácticamente no sabía nada de lo que hacía Clyde, mucho menos sus otros amigos, lo último que había oído es que uno se había marchado de la ciudad, aunque no recordaba quién era.
― Tengo nuevos amigos en el club ― Intentó defenderse Lincoln. ― Y no es que yo me alejara de Clyde, él se alejó por su cuenta antes de que llegara el club siquiera.
― Pues, pudo haber sido por una razón, ¿no crees? No creo que ni siquiera le hayas llamado en estos meses. ― El padre del muchacho respondió tratando de racionalizarlo con Lincoln.
― Bueno, pues él tampoco me ha llamado, digo sí con esas estamos, ¿porque tampoco él? ― Lincoln les preguntó razonando con ellos. ― Digo, aún tengo la radio, él podría haberme llamado al canal de siempre. ¡Y sorpresa! No lo ha hecho. ― Les dijo mirándolos inquisitivamente. Aunque era cierto, él también pudo haberlo llamado en todo ese tiempo para checar como estaba, pero no lo hizo. Y por eso. ― Además. ¿Qué tiene de malo conocer a personas nuevas? Yo no le veo nada de malo.
― No me refiero a eso Lincoln, me refiero a que te estás juntando con personas malas. Con… Personas que podrían ser criminales, no lo sé, sicarios, asesinos, traficantes de drogas, abusadores de mujeres. ¿No te has detenido a pensar en eso? ― Lynn intentó darle más razones a su hijo.
― Cierto. Pero hay otra pregunta igual de importante que hacer y es… ¿Ya los has conocido? ― Lincoln le interrogó a su padre rápidamente. ― ¿Has hablado con ellos, sabes cómo son, te has detenido a siquiera decirles algo, cualquier cosa?
― No, pero…
― ¡Exacto! No juzgues a las personas si no sabes cómo son, ni siquiera conoces a Víctor o a Roberto. ― Lincoln le dijo mientras recargaba sus codos sobre sus piernas.
― Linc, Linky, hijo mío. Por favor solo escúchanos. ― La madre Loud le pidió a su hijo mirándolo de frente. ― Entiende por qué te lo decimos Linky, eres un gran muchacho, una excelente persona, no queremos que todo eso se arruine por… Un club de malandros que quien sabe que cosas hagan.
― Ellos no son malandros. ― Murmuró Lincoln molesto. ― Y espero que comiencen a respetar mis decisiones, ya no soy un niño, soy más feliz en el club de lo que había sido en toda mi vida.
― No te entiendo, Lincoln. ― Respondió su padre. ― ¿Por qué te gusta tanto ese antro y juntarte con tipos así? ¿Por qué ingresaste al club?
― Por la libertad. ― Murmuró Lincoln. ― No creo que lo entiendan, pero ya estaba sofocado, harto de ser pisoteado por todos. En el club es diferente, ahí soy aceptado. Ahí soy libre.
― Sigo sin entenderte. ― Respondió molesto su padre, la tensión creciendo en él a cada momento. No sabía cómo hablarle a Lincoln sin perder la calma.
― Lo sé, pero no espero que lo hagan, ¿saben? Ustedes son buenos padres, son excelentes padres. Pero… A veces, se olvidaban de, prestarle atención a todos nosotros. ― Lincoln respondió de manera tranquila, aunque se le notaba cierto tono arrogante y sarcástico. ― Digo, sé que, ser padres de 11 hijos debe ser… ¡Difícil! Pero por lo menos prestar una pequeña diminuta pizca de atención extra a los detalles habría sido bueno, ¿no lo creen?
― Lincoln, ¿crees que no intentamos eso? Pero ustedes eran… Demasiado en muchas ocasiones, y no podíamos estar todo el tiempo atendiendo a uno mientras otro necesitaba también de atenciones, debes entender eso. ― El padre del hogar respondió lo más tranquilo que pudo.
― Oh eso es genial, de verdad. Lo único que te pido es que también entiendas que yo no soy un idiota. Sé que no podían atendernos a todos sin sacrificar algo de su tiempo con otras. ― Lincoln respondió levantándose de su asiento. ― Pero bueh, ya se hace tarde y tengo que salir a ver cómo están los chicos y esas cosas.
― Linc…
― ¡Lincoln Marie Loud, Ven Aquí Aún no hemos terminado de hablar! ― recriminó a su hijo mientras veía como avanzaba hacia la puerta.
― Oh eso lo sé, por eso me voy.
― ¡Lincoln! ― Gritó su padre. ― ¡Lincoln!
Sus hermanas podían oírlo todo, pero no se atrevían a asomarse a espiar. Lucy pensó que de no haber crecido tanto, habría podido entrar fácilmente a la ventilación y observar todo. Pero una parte de cada hermana sufría y no quería ver a Lincoln así.
Porque tenían claro que habían contribuido bastante para que Lincoln acabará perdiendo la cabeza. Muchas veces lo habían tratado mal. Muchas veces lo habían ridiculizado.
De algún modo iba a estallar, pero habrían preferido un modo menos peligroso, habrían preferido que Lincoln se uniera a cualquier cosa menos a ese club.
― ¡Lincoln! ― lo Detuvo colocando una mano en el hombro de su hijo, antes de que cruzara el marco que daba camino hacia la recepción y la puerta de salida. ― Es en serio Lincoln, no quiero que te juntes más con esos hombres, mira cómo te han hecho. ― Le recriminó con desesperación. ― Es como si ya no te reconociéramos, como si… Fueras otra persona realmente diferente.
― Bueno… Quizás lo soy padre, pero… Mírame, sigo siendo el mismo chico de cabello blanco, ojos café y el único varón en esta casa además de ti.― Lincoln siguió respondiendo sarcásticamente colmando la paciencia de su padre.
― Ok, ¿Sabes qué? Te diré una cosa, esta casa tiene reglas, esta familia tiene principios y ningún hijo mío se volverá un criminal. ― Le dijo volteando a su hijo para que lo viera a los ojos. ― Te vas a alejar de esas personas, vas a deshacerte de esa moto y volverás a la escuela a seguir estudiando. Sí ¿creíste que no nos daríamos cuenta? Llevas ya 4 meses faltando a clases.
― No, realmente sí esperaba que se dieran cuenta, pero… Creo que tú lo has dicho, tardaron 4 meses en darse cuenta. ― Lincoln les recriminó. ― Sí… Ustedes son los mejores padres que un hombre podría pedir, ausentes, ocupados y siempre distribuyendo su tiempo entre todo menos lo importante. Y aun así con esa cara pretenden reclamarme a mí. Vaya cosas, ¿no? Un día creces y ¡puff! Papá y Mamá se olvidan de ti, y te recuerdan cuando ellos recuerdan que no solo tienen hijas. Que tienen un hijo que tenían ahí olvidado entre todas las cosas importantes y después el wey que nació con un rabo entre las piernas ¿no?
― No me hables así que soy tu padre. ― le recriminó arrugando la chamarra de Lincoln.
― Por supuesto que lo eres, como lo fuiste cuando por poco me abandonaste a morir en el exterior ¿no? ― Lincoln le dijo apartando la mano de su padre de su chamarra. ― Y cuidado con mi chamarra Lynn, Leni tardó mucho en hacerla, ¿acaso también vas a destruir los trabajos de una de tus hijas?
se quedó completamente callado ante esa respuesta de su hijo, y eso dolió… Dolió profundamente.
― Lincoln, por favor… ¿Que no ves que estás lastimando a tu familia? ― Rita le pidió a su hijo intentando convocar ese lado amable que él solía tener. ― Lincoln, entiéndenos, recuerda que la familia siempre fue lo más importante para ti, tú no eres así, tú no eres malo… Y queremos entender tu furia, porque queremos evitar que eso que tanto te hace daño algún día te obligue a dañar a los que más amas. ― Le pidió a su hijo casi rogándole de que se detuviera.
— Bueno, aunque las personas que amo nunca tienen ningún problema para lastimarme a mí. — Dijo Lincoln, alternando su mirada entre su padre y su madre. — Yo jamás le haría daño a alguien a quien amo.
— Ya les haces daño, hijo, a todos. — Le respondió su madre. — ¿Crees que tus hermanas son felices viendo cómo te marchas cada día a ese maldito club, haciendo quién sabe qué cosa, arriesgándote a.…, a ser arrestado o que te disparen?
— A algunas de ellas, sí. — Le contestó Lincoln, y podía pensar en Lynn, Lori, Lisa, Lucy y Lola. — El club no es como lo imaginan.
— Estoy seguro de que es peor. — Su padre estaba comenzando a perder la paciencia. — Un día vas a tener que elegir entre tu familia o ese club, y me da miedo pensar a quién elegirás.
— No es mi culpa que me sienta mejor en el club que en la casa. — Dijo Lincoln, y su padre parecía a punto de estallar.
— Lincoln, ya te lo he advertido. No quiero que vuelvas a ese club. — le dijo casi dándole un Ultimátum a su hijo. — Sí le haces daño a una de tus hermanas, a tu madre o a mí, jamás te lo voy a perdonar.
— Sí, sí, sí… ¿Ya me puedo ir?— Preguntó apartándose de su padre quien anonadado vio como la fría indiferencia de su hijo superaba a su enojo. Él apretó los puños fuertemente y con un rostro completamente irritado finalmente lo dejó salir.
— ¡Lincoln Marie Loud! ¡Si Sales De Esta Casa No te Dejaré Volver a Entrar De Nuevo Hoy! — Quería decirle que jamás lo volvería a dejar entrar a la casa, pero no tenía la suficiente fuerza para hacerlo, no era tan frío o duro para hacer cosas así… Incluso si él lo quisiera.
Lincoln se detuvo frente a la puerta sintiendo la mirada de su padre sobre su hombro, Su rostro se ensombreció por unos instantes, pero entonces sonrió.
— Jeh… No sería la primera vez que lo haces, pero sí eso es lo que quieres, bueno. — Lincoln respondió dejando sus llaves de la casa en la mesita cercana a la puerta. — No me esperen hoy ni mañana entonces. — Dijo abriendo la puerta sin mirar atrás.
Aquella reacción dejó boquiabiertos a ambos padres. Ninguno esperaba esa reacción por parte de Lincoln, el hijo que amaban no era así, jamás los habría encarado así y mucho menos se habría ido pensando en no volver a su casa. Parecía un completo extraño, un desconocido de pelo blanco.
Y las palabras de Lincoln taladraron sus mentes con saña. No podían decir que era mentira. No podían negar que le impidieron entrar a su casa. Sentían que, si Lincoln acababa por convertirse en un monstruo, sería porque ellos lo criaron así. De poder viajar en el tiempo, y cambiar algo en la historia, tanto Lynn Sr. como Rita evitarían que su familia rechazara al único hijo varón por miedo a la mala suerte. Y como una patada en el estómago, pensaron que no sería suficiente.
Era el dolor de cada día durante varios años seguidos. Tal vez Lincoln hería a sus hermanas, pero lo habían herido primero.
Y ellos, como padres también lo habían herido.
Un chico que crecía con un dolor tan agudo en su corazón… Era difícil que sanara. Y más cuando ese dolor era producto de un recuerdo traumático, de una experiencia o de varias experiencias dolorosas.
De momentos y de sucesos que marcaron a un joven de manera tan horrible y dolorosa.
Por qué no eran los buenos padres que él dijo que eran… Ellos le habían fallado a su hijo.
Y ahora estaban pagando las consecuencias…
Pagar su peaje al infierno era costoso, y sin dudas doloroso.
Lincoln simplemente se puso su casco, y se subió a su moto… pero ahí, tuvo que limpiarse el ojo por una pequeña expresión de dolor momentáneo y sin más… Se marchó…
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers. ―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In the Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons of Anarchy.
Capítulo 11: Muerte En La Familia.
Escrito y Dirigido por Eddy the Black Fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
Luna miraba al cielo y a Selena en él junto a sus hermanas las estrellas, con su vista enfocada en el infinito, pensando, sintiendo e imaginando todo eso mientras veía como se le escapaba la vida.
Entre los brazos de su hermano solo podía pensar… no podía hablar pues su pecho había sido perforado y su corazón destrozado por una bala, cual verdugo era su misma sangre quien le rogaba y le pedía seguir con vida.
"Mírenme… Sí esa soy yo, la que se encuentra cubierta con su propia sangre en el suelo… Sabes, ¿conoces ese sentimiento de que el mundo te pide no hacer algo e incluso te lo dice miles de veces, pero tú lo ignoras? Esa era yo, ignorando las advertencias que me lanzaba el mundo para evitar esto… Y mírame, muriendo entre los brazos de mi hermano en un charco de mi propia sangre… Y aun así me pregunto, ¿cómo fue que llegamos a esto? Y sé que la respuesta siempre sale frente a mis ojos… Pero realmente ya no puedo saberlo… He perdido mucha sangre y realmente me cuesta pensar bien en estos momentos… Mírame… Soy patética, quiero llorar, pero aun así no puedo."
Al menos no estaba sintiendo dolor, pero eso era un signo inequívoco de que se marchaba. Lincoln lloraba, decía cosas que no lograba procesar y entender bien. el universo entero parecía estar reducido al cielo estrellado y el rostro de Lincoln.
Estaba llorando tanto, jamás lo había visto así de destrozado. Recordó cosas de hace tantos años, parecía un milenio cuando era una chica que aún no conocía el rock, y cargaba un pequeño bebé de pelo blanco que no paraba de llorar. Lincoln era un bebé adorable, siempre había sido adorable para sus ojos de hermana mayor. Entraron a la cocina, y lo sentó en una silla para bebé, mientras buscaba algo en la nevera. Su madre le decía que no debían darle mucho helado, pero un poco no podía ser dañino.
— Será nuestro secreto, Lincoln — Dijo dándole una cucharada de helado de chocolate, que él comió con alegría, y alzó sus bracitos.
— Luna — Susurró él con una voz tan dulce. — Luna.
El tiempo pasaba demasiado rápido.
"Rayos… Incluso los buenos recuerdos son los que más me hacen sufrir… Supongo que es en esa parte donde empiezo a ver mi vida frente a mis ojos, creo que eso es lo que más me duele, no es mi pecho o mi corazón, es ver esos recuerdos, no me gustaría tener que irme. Dejo muchas cosas sin terminar… Mi disco… Ese que apenas iba empezando, bueno… De todas formas… Creo que no estaba muy inspirada de todas formas, además nuestra banda… Ya estaba deshecha en todo caso… Rayos Tabby, prometí visitarla todos los días, maldición… No podré hacerlo otra vez, no podré… Rayos, no podré volver a ver a Ash… Espero que pueda cuidar de todos mientras no estoy, ella cuidará de Tabby, sí al menos eso, eso estará bien…" Luna finalmente dejó salir una lágrima de uno de sus ojos. "Ay… le prometí a Larsy que volvería pronto a casa… Mi hija… Mi hermosa hija, Mi Larsy… Perdón nena, te prometí volver a casa, espero que puedas perdonarme… Quisiera poder llorar más, pero apenas y me cuesta respirar, no podría llorar más, aunque quisiera por ti nena… Pero quiero que sepas… que mamá te ama mucho, nunca dudes de eso Lars… Mami te ama."
Veía las cosas tan nítidas, como si estuviese viviendo otra vez. Ojalá así fuera, se quedaría con Larsy y no se alejaría de ella jamás. Permanecería con Ashley y no volverían a lugares así de peligrosos nunca más.
Arreglaría las cosas con Lincoln, así ese grave error no se produciría de nuevo. Eliminaría de raíz cualquier problema con él, se haría cercana a Luz y a su familia.
Pensaba que podría arreglar tantas cosas..., pero eran ideas que no tenían futuro. No iba a salir de esa. Ella lo sabía bastante bien.
Pero aun así, una parte de ella aún quería seguir luchando, no quería rendirse, ese no era su estilo. Pero… No era como si realmente ella tuviera la decisión sobre eso… Aún si su espíritu guerrero no le pudiera permitirse rendirse, su cuerpo necesitaba de la sangre que su pecho dejaba salir como un río.
No era como si pudiera caminar hasta un hospital para pedir auxilio como en algunas otras ocasiones, esto iba más allá de lo que ella en toda su vida pudo experimentar, esto era un callejón sin salida, con solo una forma de afrontarlo que era aceptar la muerte…
Que destino tan cruel…
No quería aceptarlo, quería negarse con toda su alma…
Quería vivir, solo para ver la luz del sol nuevamente.
Aunque esa Luna en el cielo le daba conforte, le ofrecía Liberación, le ofrecía paz… Le ofrecía dejar atrás las cadenas que la ataban a todo lo terrenal e irse junto con ella al cielo y a las estrellas…
Que piadoso, que hermoso sería solo dejarse ir e ir a la luz.
Simplemente tenía que dejarse llevar y tendría tanta paz, solo calmarse y permitir que su alma emprendiera un viaje hacia otro lugar. Después de todo, cualquier lucha sería en vano, bien sabía que había heridas imposibles de sanar.
Como algunas heridas que le había causado a Lincoln sin darse cuenta. Lo veía llorar, y quería decirle algo para tranquilizarlo, pero no sabía qué. Apenas podía respirar, debía decirle algo antes de que fuera muy tarde.
Tal vez no viviría para ver más días, o para correr en su moto, o tocar su guitarra. Ni siquiera podría pasar más tiempo con Ashley y Larsy, su familia. Pero podía decirle algo a Lincoln. Esa era su meta.
"Linky… Tú de todos no sabías esto… No podías como saberlo… Y aunque lo hubieras sabido, no creo que lo hubieses hecho a propósito, sé que te conozco… Y tú no me habrías hecho esto a propósito… Lo sé… Pero ya he perdido la mayor parte de mi fuerza, apenas puedo escucharte… Maldición… Apenas puedo mantenerme despierta… No sé cuánto voy a poder resistir así, no… No quiero irme sabiendo que te vas a culpar de esto, debí haberte dicho la verdad… Las cosas habrían sido distintas si solo te hubiera dicho la verdad hermano… Lo sé, me es tan difícil esto, no quiero irme, pero tampoco puedo quedarme." Luna finalmente sentía como la energía en sus dedos se iba. Ese era el final, no había duda alguna de eso.
― Lun… No sé qué hacer… no sé qué hacer Lun.― Ella escuchó el eco lejano de la voz de su hermano, humillado, destruido, triste y perdido en lamentos y culpas, no sabía que hacer ya… Estaba derrotado en tantos niveles… Y de tantas formas, que simplemente ya no sabía que más hacer. ― Perdóname… No quise hacerlo, no quise hacerte esto, jamás podría haberte hecho esto. Perdóname por favor...
"Lo sé nene… Lo sé, quizás… no pueda ofrecerte alivio… Quizás… Esto te hiere más a ti que a mí." Luna comenzó a levantar su mano derecha al rostro de Lincoln. "Pero… Te ofrezco mi perdón…" Luna posó su mano en la mejilla de Lincoln con ternura, acariciando su mejilla con su pulgar. "Te amo hermanito… No quiero que vivas mortificándote por mi error, yo siempre te amaré hermano, y… Quiero que sepas… Que esto no es tu culpa hermanito… Esto no es…"
Luna lo miró a los ojos por última vez…
― Lo siento Luna. ― El pequeño Lincoln dijo mostrándole un disco rayado de una de sus bandas favoritas. ― Fue un accidente, te juro que te lo voy a compensar.
Luna sonrió y le puso una mano en la mejilla a su hermanito, y con su pulgar comenzó a acariciar con ternura la mejilla de Lincoln.
― No te preocupes Linc, los accidentes pasan, te perdono porque… Eres mi hermanito. Y por qué te amo Linky. ― Le dijo dulcemente mientras acariciaba la mejilla de su hermano, mientras el recuerdo se desvanecía en una luz blanca...
Las luces del concierto la enfocaban, y la canción que fue su vida, aunque pudo ser mejor, había sido intensa. Como un buen rock and roll. Se arrepentía de muchas cosas, pero ya no podía cambiar nada. Sólo podía aceptar las cosas.
En el mundo quedarían Ash y Larsy, Tabby, Fran, su familia, y Lincoln. No quería que su hermano siguiera sufriendo. No soportaba verlo así.
El momento se puso íntimo como una pequeña casa.
Y Lincoln solo podía llorar, llorar y gritar con amargura.
Su corazón estaba destrozado, su mente se encontraba perdida, mientras sostenía el cuerpo de Luna entre sus brazos, abrazándola fuertemente y con dolor, esto no podía estar pasando, esto debía ser un sueño. Una pesadilla.
Algo tan lúcido que debía serlo, debía ser una horrible pesadilla.
Una de esas en las que él iba a despertar sudando en su cama y su esposa le preguntaría qué había sucedido. Sí eso debía ser. Estaba en una pesadilla y quería despertar.
Y estaría en los brazos de su esposa en cualquier instante, ella lo calmaría con sus brazos, le diría que todo estaba bien, que todo había sido un mal sueño producto de un día pesado.
Sí eso debía ser.
"¿Pero si era realmente eso? ¿Por qué no puedo despertar?
Por favor Ronnie si estás ahí despiértame, estoy atrapado en este sueño horrible y no puedo escapar, por favor… ¡Ayúdame!
¿Leni? Quien sea por favor, despiértame, ¡Por Favor! ¡No puedo despertar! ¡Quiero Despertar! Si alguien puede escuchar mis gritos por favor ¡AYÚDENME A DESPERTAR!"
Pero por más que quisiera creerlo, no era una pesadilla. Era la asquerosa realidad. Se enfrentaba a las consecuencias de sus mortales acciones, y eso era lo peor que podía pasarle.
Recordaba tantas cosas. Toda una vida. Un futuro que habían pensado juntos. Los momentos en que sus caminos se habían torcido. Luna debía estar en un concierto junto a leyendas del rock, no agonizando en ese maldito lugar.
Y no sabía cómo enfrentar el futuro desde ahí. No sabía ya qué hacer. Le parecía que Bobby o sus compañeros le hablaban, pero sus voces se oían lejanas, como a un kilómetro de distancia.
Lincoln apenas pudo sentir cuando alguien le agarró del hombro, al ver sobre de este vio a Bobby que le hablaba, no podía escucharlo bien, no estaba pensando bien… No podía pensar nada en lo absoluto, todo era como una bola de boliche yendo a gran velocidad hacia su cabeza, apenas podía procesarlo antes de reaccionar.
Y a la vez pasaba todo tan rápido y él era quien menos podía seguir el paso del mundo, este se estaba moviendo jodidamente rápido. Y apenas podía entenderlo en toda su complejidad.
― ¡Lincoln! ― Bobby trató de hacerlo reaccionar. ― ¡Lincoln!― Él lo veía, pero aún estaba en shock, no podía si quiera entender lo que sucedía a su alrededor….
― ¡Lincoln! Qué… ¿Qué pasó? ― Bobby preguntaba en gran confusión pues desde hace rato que lo había escuchado gritar, pero no un grito de dolor por una herida o por una bala, era algo más profundo, algo mucho más doloroso que una bala o un cuchillo en su piel.
― ¿Bobby...? ― Lincoln preguntó apenas recuperando conciencia, Bobby miró a sus ojos llorosos y su voz rota. Algo iba definitivamente mal. Muy Mal. ― ¡Ayúdame! ¡Ayudameeee…! ― Le pidió desesperadamente mientras aún sostenía el cuerpo de su hermana en sus brazos, no podía dejarla ir, se rehusaba a dejarla ir.
― ¿Qué… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que sucedió? ― Preguntó alterado, confundido y ansioso, viendo el cuerpo de la persona que sostenía en sus brazos. Y al verla mejor pudo reconocerla… era Luna, quien muerta yacía en los brazos de su hermano. ― ¿Qu… ¿Que? Li-Linc… ¿esa es… ¿Esa es Luna?
― ¡Síiii…! ― Gritó él. ― ¡Es Mi Luna! ¡Ayúdame Hay Que Salvarla!
La desesperación era notable en Lincoln, y Bobby tristemente no sabía cómo reaccionar. Ver a Luna así era un shock horrible de por sí, pero era peor al ver quién la dejó así. Miró a Lincoln aferrándose a ella y gritar, definitivamente era lo más deprimente y terrible que había visto.
Y no sabía qué hacer. Luna, la pobre hermana de Lincoln ya parecía haber partido. Si llamaban a una ambulancia, poco podrían hacer. Pero debía calmar a Lincoln de algún modo.
― Hermano, yo...― No supo qué decir. Se arrodillo junto a Lincoln y no pudo evitar derramar lágrimas, a él le caía muy bien Luna, no imaginaba cómo reaccionaría Lori.
― ¡Ayúdame! ― Lincoln le rogó apegando su frente a la cabeza de luna, quien ya se encontraba completamente pálida. ― ¡Por Favor Bobby, Debo Salvarla!
Bobby miró a su hermano y no supo qué hacer, si llamar por ayuda, sí ayudarlo a él… No sabía qué hacer pues Luna ya había partido apenas unos momentos atrás.
― Linc… Oh Jesucristo...― Bobby se levantó apresuradamente mientras se limpiaba los ojos, se puso ambas manos en la cara, preguntarse qué hacía ahí era redundante hasta este punto, pero los Sons harían preguntas, pedirán saber qué hacía una familiar de ellos y justamente en el asalto donde les habían robado sus armas. Bobby respiró profundamente y miró hacia adelante. ― ¡Joseph, Mark, Traigan una camioneta rápido! ― Pidió apretando fuertemente el puente nasal mientras pensaba en lo que iba a hacer.
Joseph apenas llegó y vio a Lincoln arrodillado en el suelo abrazando a un cadáver y a Bobby de pie con una mano en el rostro.
Y lo primero que decidió preguntar fue…
― ¿Que mierda acaba de suceder Bobby? ― Preguntó alterado por esa vista tan opresiva.
― Joseph, trae una camioneta de inmediato...― Bobby le pidió con los ojos rojos, delatando que había estaba llorando.
― ¿Dime qué fue lo que pas…?
― Eso no importa ¡Trae Una Ahora! ― Ordenó rápidamente mientras menos paciencia le quedaba, esto sí que era una pesadilla, una pesadilla hecha realidad.
Joseph miró a Bobby y luego a Lincoln, para luego correr a cumplir la orden de su presidente. Nada tenía sentido para él en ese momento, y posiblemente no lo tendría después de que intentaran explicarlo.
Corrió a buscar la camioneta, mientras observaba las reacciones de Bobby y Lincoln. Estaban desesperados, destrozados, realmente Lincoln estaba al borde del colapso. Y todo a causa de esa mujer, caída por un certero tiro.
Se acercó con la camioneta, pensando que aquella noche era demasiado extraña.
No sabían quienes los habían atacado… Pero todo indicaba a que pudieron haber sido Angels of Death o Lambs of Satan.
La camioneta llegó antes a la ayuda de Lincoln y Bobby, los demás Sons vieron como Lincoln sostenía a una mujer en sus brazos.
Era… Muy horrible, más el hecho de que se supusiera que Lincoln fue quien mató a una mujer, quien había estado tan en contra, ahora era quien había tomado la primera sangre…
Y más el ver como Lincoln abrazaba ese cuerpo muerto, no sabían quién era esa mujer que tenía en brazos, pero… Debía significar mucho para él para convocar tan dolor y desesperación por parte de Lincoln.
Bobby ayudó a su hermano a subir el cuerpo de Luna a la camioneta.
Mientras él hombre aún dolido no podía soltarla, se había aferrado fuertemente a ella. No iba a soltarla por nada del mundo.
Bobby cerró la puerta para ir al asiento del conductor.
― Joseph… Tú y los demás reúnan lo que haya quedado en el almacén y llévenselo...― Pidió sin más encendiendo la camioneta.
― ¿Y qué haremos? ― Joseph preguntó aún confuso y extrañado por todo lo que sucedía. ― ¿Dónde llevaremos las arm...
― ¡Eso no Importa! ― Bobby exclamó rápidamente. ― Solo… Solo llévenlas a un lugar apartado, por favor… Tengo el presentimiento de que la policía no tardará en llegar.
Bobby aceleró hasta perderse en la carretera, un tiempo récord para una camioneta como las que usaban. Ni siquiera cuando debían llegar a defender sus almacenes se acelera tanto.
― ¿Que cojones pasó? ― preguntó uno de los Sons, cojeando a causa de un tiro que rozó su pierna.
― No tengo idea ― Respondió Joseph. ― Pero Bobby dio una orden, debemos desaparecer de aquí. Carguen las armas!
Los Sons corrieron como pudieron a cargar las armas que los Angels no habían podido llevarse, sin dejar de gruñir y maldecir. Era un día nefasto para todos.
Y con Bobby y Lincoln.
El presidente del club conducía con una mano en el rostro, preguntándose, ¿cómo fue que todo terminó así?
¿Cómo pudo pasar esto? Quizás era su culpa, Lincoln, no tenía cómo saberlo, nadie lo sabía, nadie podía saberlo… Pero él le había pedido venir a esto. A ese… puto tiroteo, Pero eso solo creaba más preguntas que respuestas…
¿Qué hacía Luna con los asaltantes? ¿Que estaba haciendo ella ahí? ¿Por qué tuvo que ser ella?
¿Y por qué… ¿Por qué? ¿Por qué por todos los demonios del infierno ella tuvo que ser una de las bajas? Sí, Lincoln no lo sabía, ¿pero y sí él hubiera sido quien asesinara a la hermana de su hermano? ¿O uno de los hombres del club?
¿Qué habría sucedido sí así hubiera sido? Sí así hubiera sido, Lincoln habría tenido todo el derecho de matar al asesino de su hermana, incluso si ese era él mismo… Pero tuvo que ser aún más horrible.
¿Qué era peor que un hermano matando a su hermana?
Y él solo escuchaba los lamentos de Lincoln, pidiéndole perdón a su hermana, no podía soportar eso… no podía soportar ese dolor.
Si Dios existía… Y si Dios realmente tenía un plan para todos…
¿Qué mierda significaba el asesinato de Luna en manos de Lincoln?
¿Que justificaba este acto tan atroz?
Bobby habría gritado todo el camino hasta el hospital, pero sabía que así solo empeoraría las cosas. Lincoln podía gritar cuanto quisiera. Él debía forzarse a mantenerse tranquilo, o si no, las cosas se saldrían de control. Y no podía pasar eso ahora. Podía ocurrir cualquier cosa, menos empeorarlas. Sabía qué les dirían al llegar al hospital, que ya nada podía hacerse, pero debía inventar algo que decir ahí. No podía llegar y decir que su compañero le había disparado a Luna.
Pero resultaba difícil pensar en una excusa cuando las cosas estaban tan jodidas. Su mente solo daba vueltas en lo que acababa de pasar, y francamente no sabía qué hacer. Habría preferido que aquello nunca pasara, no tenía por qué ocurrir.
Esto no debió haber sucedido así… Nada de esto tuvo que haber sido así.
Nada más llegar al hospital, los enfermeros y doctores disponibles subieron a Luna a la camilla lo más pronto posible. Siguiendo el procedimiento médico que tocaba en esos casos, sabían que no podían hacer mucho.
La paciente ya había perdido mucha sangre y apenas ingresada al hospital estaba completamente pálida, ya no tenía pulso.
Y Su corazón ya estaba muerto por la bala que lo había atravesado.
Literalmente habían llegado al hospital con un cadáver cuya alma ya se había ido de este mundo…
Pero aun así debían hacer lo que fuera, incluso si eso era esperar un milagro. Algo… Lo que fuera para intentar devolverla a la vida.
Sí es que un milagro de tal magnitud se podía lograr.
La intubaron, le colocaron mascarilla y procedieron a reanimación. Sin embargo, ya no podían hacer mucho. Ni siquiera estando en el sitio del suceso podrían haberle salvado la vida, una bala en el pecho es un asunto demasiado serio. Un asunto mortal.
Y el cirujano de guardia tuvo que dar la noticia que a nadie le gustaría dar.
― No recupera el pulso, no responde a reanimación, ha perdido casi toda su sangre ― Dijo mirando los monitores. ― No hay actividad cerebral. Hora de deceso…
Se habían agotado todas las instancias, pero no había nada, ningún procedimiento que se pudiera hacer…
Después de pocos minutos Lincoln se encontraba en uno de los bancos del Hospital, sin su chamarra que se encontraba manchada de sangre, con el rostro enterrado en sus manos y Bobby a su lado trataba de darle consuelo a su hermano… Pero eso era lo que menos podía lograr.
No había consuelo en ello…
Él ya no lloraba, solo… Pensaba y temblaba de vez en cuando.
Había logrado calmarse… Por lo menos un poco.
― Bobby… Ve a casa...― Lincoln finalmente dijo, con la voz ronca y cansada, a lo que él lo miró confuso. ― Linc… No puedo dejarte aquí… Estoy contigo hermano.
― Bobby, solo hazme caso y ve a casa...― Lincoln respondió tragando saliva pesadamente.
― ¿Por qué quieres que lo haga? ― Bobby le respondió interrogando, Lincoln estaba muy mal, probablemente quería estar solo y confrontar su dolor solo. O quizás era algo más, quizás Lincoln debía hacer algo.
― Debo ser yo...― Lincoln le respondió asintiendo con la cabeza. ― Lori debe saberlo… No hay otra forma...― Bobby al escuchar eso sacudió la cabeza en negación.
― No… No hermano, no puedes decírselo, sabes lo que sucederá si se lo dices. ¿Cierto? ― Le preguntó razonando con su hermano.
― Sí… Lo sé… Pero no puedes decírselo tú, tengo que ser yo quien de la noticia. ― Lincoln le respondió asintiendo levemente. ― Quiero que estés ahí para ella… Por favor, ella te va a necesitar más que yo…
― Hermano, no lo vas a resistir. ― Dijo Bobby preocupado como nunca antes en su vida. Ni en su primer tiroteo se sintió tan devastado y nervioso como ese día.
No podían evitar pensar que todo era su culpa. Él le insistió a Lincoln para que fuera a ayudarlos. Sabía que estaba en problemas con Ronnie y no le importó.
Lincoln debía estar hablando con su esposa en ese momento, no en el hospital enfrentando el fallecimiento de una de sus hermanas, a causa de una bala que él mismo disparó.
― Si yo no lo podré soportar, mucho menos Lori. ― Dijo él. ― Ve con ella, Bobby. Te necesita, ahora más que nunca va a necesitarte.
― Linc… Tú no… No puedes…
― No… Quiero, escuchar nada más...― Lincoln respondió jalando aire rápidamente de su nariz. ― Solo ve… Por favor hermano, necesito que estés con ella...― Respondió sin más, Bobby lo miró con pena, y simplemente abrazó fuertemente a su hermano.
― Está bien Linc… Te avisaré cuando llegue, ¿de acuerdo? ― Le preguntó separándose de Lincoln para verlo a los ojos.
― Sí… Hermano. ― Lincoln respondió entre cerrando sus ojos, le dolían por el llanto, pero no le importaba… Nada podía dolerle más… Y menos en esos momentos que su mente, su alma y su corazón.
Bobby salió paso a paso del hospital sintiéndose inútil de no poder hacer nada por Lincoln… Y sabía que se sentiría peor si Lincoln le decía a Lori lo que había sucedido… Si él le decía todo, incluso que Lincoln había sido quien había matado a Luna… Todo se iría para abajo para Lincoln y para su familia. Sería el fin de la Línea, y nadie podría evitarlo. Era el cruel destino que les había tocado, uno dónde no serían felices nunca más en la vida. Porque después de lo que había pasado esa noche, dudaba de que volvería a sonreír. Era realmente imposible.
Y condujo devastado hasta su casa. Si Lori estaba feliz, su día sería irremediablemente arruinado. Si ya estaba triste, no podría calmarla ni siquiera un poco.
Simplemente no podría darle esa noticia, no había ninguna forma de dar una noticia así. No podía hacerla menos grave de lo que era, simplemente porque no había nada más grave.
Lincoln esperó pacientemente en su silla a que Bobby llegará a casa. No se movió en ningún momento, no hizo nada más que esperar. Pues parecía que el tiempo ya no tenía sentido.
No fue a ninguna parte pues no tenía adonde ir…
No podía ir a casa, no podía ir a casa de sus padres y por supuesto que no podía ir en moto a ningún lado… Simplemente esperó.
Cuando sintió su teléfono vibrar supo que era hora… Pero aun así necesitaba una confirmación visual.
"Ya estoy en casa…" Vio el mensaje enviado hace horas por Ronnie Anne, Lincoln por un momento quiso apagar el celular para no tener que verlo.
Pero pasó al mensaje de Bobby rápidamente,
"En Posición, Linc…" Leyó mientras se armaba de valor para buscar a Lori en sus contactos, su mano libre no podía parar de temblar, sentía una sensación fría en su espalda mientras esperaba tener lo necesario para hacer lo que debía hacer…
Comenzó a marcar y se levantó de su asiento sin más… El tono de llamada resonó un par de veces hasta que finalmente su hermana contestó…
― ¿Lori? Soy yo, Lincoln… ¿Lori, que estás haciendo ahora…? ¿Que donde estaba…? Estoy en el hospital… No… No, tranquila estoy bien...― Lincoln respondió tragando saliva pesadamente. ― Lori… Lori solo dime que estabas haciendo ahorita… Bueno nece… Necesito… Lori escucha, necesito que vengas al hospital de inmediato… Lori… Lori solo ven...― Trató de contener su llanto pero su voz comenzó a temblar. ― Por favor, ¡solo ven...! Lori… Lo-Lori… Lori por favor...― Pidió cediendo nuevamente a la tristeza agarrándose la frente nerviosamente. ― Lori… Luna está muerta...― No escuchó nada del otro lado por unos instantes, pero luego su hermana preguntó alterada por lo que Lincoln le había dicho. ― Sí… Sí… Luna está muerta…― Rompió de nuevo en llanto al escuchar a su hermana llorando. ― Lori no, no es una broma, te lo juro por mi hija, Está muerta… Está muerta… Necesito que vengas por favor, necesitamos firmar los papeles y… Solo… Solo ven ¿ok? Solo ven.
Lincoln colgó sin más desplomándose en el asiento donde estaba y dejando su celular a su lado, se agarró el rostro y siguió hundiéndose en su miseria. Los enfermeros y personal médico lo miraban y no decían nada. Sabían lo difícil que resultaba perder un pariente, sobre todo de un modo tan devastador, y no había nada que pudieran hacer para ayudar a ese hombre en su momento más bajo. Simplemente vigilarlo por si se desmayaba de tristeza.
Cosa que no estaba lejos de pasarle a Lincoln. Respiraba porque su cuerpo estaba programado para hacer eso, pero por dentro no tenía ninguna voluntad de seguir. No podía continuar. Mil veces habría preferido ser él quién estuviera en esa camilla y no Luna. No su hermana.
Lori Loud no tardó en llegar, llegó con los ojos hinchados y buscando a su hermano en la recepción y a penas lo vio, simplemente fue a él.
Lincoln se levantó cuando la vio entrar. Creía que ella lo iba a matar… Pero ella comenzó a abrazarlo, llorando con fuerza en su hombro. Ella al igual que él estaba devastado, estaba perdida… Estaba completamente rota.
Lo único que quería era a su hermano para abrazar, su segunda hermana había muerto…
Y lo peor era que no sabía por qué.
Lincoln no podía decirle por más que quisiera que ella lo viera como un asesino, un monstro, una desgracia viviente, que él había sido, eso la destruiría todavía más…
No podía, solo podía abrazar a su hermana para tratar de calmar su dolor mutuamente.
Esto realmente destruiría no solo a sus padres, sino a sus hermanas… Destruiría a toda la familia otra vez.
Y él sería el único responsable. de esa desgracia.
De La Muerte De La Familia.
Lori lloró, lloró tanto que parecía imposible imaginarla riendo otra vez. La Casa Loud no volvería a ser la misma, uno de sus habitantes jamás volvería a entrar por su puerta. Y eso ambos lo tenían terriblemente bien en claro. El personal médico les dejó espacio para que lloraran por su hermana. No sabían qué había pasado exactamente con aquella mujer que llegó con una bala en su pecho, pero en esa ciudad no era raro. Y era normal que lloraran por su familiar muerto. No tenían como saber lo que había pasado.
El futuro jamás se había visto más negro para Lincoln. No solo había perdido a su hermana, sino que algo le decía que también a su esposa y a su hija.
Ronnie no tendría piedad con él.
Mientras tanto… Con Angels.
Los Angels of Death estaban en camino a regresar a su club, con las armas en las camionetas, pero lejos de considerar eso como Una victoria. El precio para pagar fue muy alto.
Demasiado alto.
5 muertos, 7 heridos… Y con la peor situación en sus manos.
Habían dejado el cuerpo de Jones y el de Luna en el asalto, probablemente checarían sus tatuajes para ver a qué banda pertenecían, Sons iba a ser implacable con ellos…
Pero tenían armas, tenían las jodidas armas. Podrían darles pelea al menos.
Eso era lo que al menos llenaba un poco la esperanza de poder hacerles frente a Lambs y a Sons.
Pero… Ashley era contenida por Fran la cual también se había visto muy afectada, no solo por la muerte de Luna, sino por la de Jones, Jason, Carl, Frank… Habían tenido suerte de haber salido vivos…
Tanta suerte de no haber muerto…
Pero los hermanos caídos, esos eran los que importaban. Y más la de Luna Loud.
Ninguno decía nada. No celebrarían al llegar. Esta vez el club se sentiría más vacío por la ausencia de Luna.
Pero ningún sufrimiento podría compararse al de Ashley. En una hora, todo su mundo había sido destruido, sus esperanzas se desvanecieron junto con el amor de su vida. Sólo podía llorar, de haber podido se habría interpuesto sin dudar entre Luna y la bala, pero ni siquiera había tenido chance de hacer eso.
Pensaba que era su culpa, que Luna había muerto por su culpa, si tan solo hubiera obedecido a James de dejar las cosas como estaban esto no habría sucedido así, Si ella solo hubiera hecho caso, si tan solo no se hubiera caído, Luna no la habría levantado, si tan solo no hubiera tenido que ir por esa caja de armas Luna no la habría ido a cubrir, si tan solo hubiera sido más fuerte, Luna no tuvo que haber muerto.
Esto era su culpa, debía serlo, tenía que serlo.
Y Fran también se culpaba, por no haberle Insistido a Luna que no fuera al asalto, por no haberle prohibido el ir, de simplemente no avisarle que este día se suponía que sería el asalto, si tan solo no hubiera ido a su casa a dar el aviso, probablemente todo esto no habría sucedido así.
Nada de esto tuvo que haber sucedido así.
― Es mi culpa Frankie… Todo esto es mi culpa. ― Ashley le decía sollozando amargamente en el hombro de Fran.
― No… No digas eso Ash… No digas eso, esto no es tu culpa...― Fran respondió cubriéndose la cara con su mano derecha mientras que con la otra agarraba fuertemente la mano de Ashley.
― Sí fue mi culpa― Murmuró ella entre llantos. ― Yo fui la idiota que tropezó, Luna murió por estar protegiéndome. Si no hubiera sido tan torpe, si no hubiera ido a este asalto, Luna seguiría viva.
Y siguió llorando con más amargura que antes. Quería pensar que todo aquello era mentira, que era una pesadilla y despertar entre los brazos de Luna, que ella la estaría esperando en su hogar.
Pero recordaba el momento del disparo, y el horror la golpeaba con tanta fuerza que casi gritaba de improviso. El mundo le daba vueltas como si tuviera náuseas. Se sentía inútil y enferma.
― Ash… Sí tu hubieras muerto, Luna tampoco se lo habría perdonado...― Fran le respondió sintiendo como ella apretaba su mano.
― Lo sé… Pero hubiera preferido haber sido yo...― Ashley respondió con amargura. ― Hubiera querido haber sido yo… Mi Luna… Mi Luna...― Decía completamente derrotada, sin ánimos de querer seguir, sin ánimos de querer vivir, realmente quería morir.
Quería morir… Paro le había hecho una promesa a ella.
Cuidaría siempre de Larsy, sin importar qué.
Parecía una broma… Que el mismo día que le había prometido a Luna cuidar siempre de Larsy… Tuvo que ser el día en que ella fue asesinada.
¿Qué broma tan cruel del destino era esa? ¿Qué clase de jodida broma era esa?
No quería pensar que Luna había sentido su horrible final, no soportaba pensar en eso. Le había encargado a su hija, no necesariamente debía tener un mal presentimiento. No quería pensar que su amada ya lo sentía.
Y Tabby..., no sabía cómo darle la noticia cuando despertara. El dolor sería suficiente como para impedir que se recuperara totalmente. Sería capaz de quitarle los pocos ánimos que le quedaran al despertar.
Larsy..., contarle a ella iba a ser lo más difícil. Iba a ser imposible para ella contarle a Larsy que su madre ya no volvería jamás a su casa. Que, a partir de entonces, serían solo ellas dos.
El mundo era cruel con todos, pero con ellas parecía haberse ensañado. Habían perdido demasiadas cosas en muy poco tiempo. A sus hermanos del club y a Luna.
Ya nada iba a ser lo mismo en sus vidas, y lo tenían claro. Sobre todo, para Ashley, el amor de su vida había caído poco después de que decidieran pasar toda su vida juntas como una familia.
― Debí ser yo. ― Dijo Ash, decir que estaba triste describía muy poco el estado en el que se encontraba. Quería gritar con todas sus fuerzas. Quería lanzarse de la camioneta.
James escuchaba desde el asiento del pasajero con tristeza. Era cierto, ellas se culpaban por esto… Pero el verdadero culpable de todo esto era él mismo, quien había desatado toda esta miseria y muerte sobre su club… Al provocar a los Sons, Al hacer tratos con los Lambs…
Al dejar que ellos los dominarán a todos… Esto era su culpa, Luna había muerto por su culpa, Warren había muerto por su culpa, Jones había muerto por su culpa, Jason había muerto por su culpa, Carl había muerto por su culpa, Frank había muerto por su culpa… Y Jimmy también había muerto por su culpa. Si a alguien debían culpar de todo esto era a él…
Al hombre que los había puesto en esta situación.
― James… Ya tenemos las armas, podremos responder finalmente al Fuego de ambos… Podremos sobrevivir hermano...― Dusty le decía tratando de animar a su presidente. Mientras él manejaba por la carretera.
― ¿Crees que eso es importante ahora Dusty? ― James preguntó secamente. ― Perdimos a Luna… Jones, Carl, Jason y Frank… No tenemos nada que celebrar… Ni siquiera un poco…
Dusty entendía bien lo que quería decir su presidente. Habían perdido a demasiados hermanos esa noche. Perdieron a Luna, una mujer a la que respetaba, a quien quería como si fuera realmente su hermana.
Y trataba de ver algo positivo, intentaba buscar algo que decir para subirles el ánimo a todos, pero no había nada que decir. Lo que pretendía hacer era imposible. Esa noche nadie iba a estar de buen humor.
Rayos, ni siquiera el resto del año estarían de buen humor. Las pérdidas que tuvieron se sentirían con fuerza. Nada sería lo mismo desde esa noche en adelante.
― Bueno… Al menos ya tenemos las armas… Al menos nadie más tendrá que morir después de esto...― Dusty respondió llegando finalmente al club… Aunque, vieron varias motos y una camioneta con el Logo de Lambs aparcada en el estacionamiento de su club.
― Ay… No puede ser...― James susurró nervioso, mientras los demás Angels of Death miraban como el destino nuevamente les escupía al jodido rostro nuevamente.
― Mierda… Dijeron que nos darían 2 semanas...― Dusty dijo apretando el volante en sus manos con fuerza.
― Parece que hubo un cambio de planes...― James respondió desoladoramente… Ahí se iba su última esperanza… por la borda, a toda velocidad, de bajada y sin frenos, directo a la mierda.
James habría roto la ventana de un golpe. Se habían arriesgado demasiado, varios de sus hermanos perdieron la vida esa noche. Y todo para nada.
Los Lambs los esperaban como si fueran buitres, y únicamente podían acercarse hacia ese cruel destino. Una victoria pírrica se había vuelto una derrota. Era difícil estar tan jodido en una sola noche. Iba a ser aún más difícil levantarse y contraatacar.
Apenas James salió Vieron salir de igual forma a Harper, quien con una sonrisa salía de las puertas del club de Angels.
Esa maldita sonrisa… Esa maldita sonrisa era lo que ahora lo estaba sacando de nervios.
Quería matarlo, quería dispararle… Rayos quería hacerle todo lo que él le había hecho pasar… Pero con sus lamebotas saliendo junto a él. Era como querer desear que lo asesinarán a él y a los hermanos que le quedaban.
― Valla, valla, valla, miren que tenemos aquí chicos. ― Harper dijo caminando hacia James. ― Parece que tuvieron una noche muy divertida, ¿A dónde fueron chicas? ¿Fueron a conseguir lo que nos deben?
― Harper… ¿Qué haces aquí? ― James preguntó tratando de calmar su ira…. Era difícil, era muy difícil… Y más porque él seguía en su actitud burlona.
― Nada, nada. Solo veníamos a ver cómo estaban las cosas por aquí. Ya sabes, tratar de ponernos al día. ― Le dijo Harper mientras recorría a los Angels quienes bajaban de los vehículos, muchos se veían apaleados, otros heridos… Pero la gran mayoría estaba destrozada por las pérdidas de sus amigos y hermanos. Más Ashley quien trataba de ocultar su tristeza escondiendo su mirada. ― Rayos, sí que se ven de la verga. Debieron tener una noche pesada ja ja… ¿Es mi imaginación o ustedes eran más? ― Preguntó contando a las personas que se encontraban presentes. ― ¡Jah! ¿Quién lo diría? ¡Tenía razón! Son menos desde la última vez que los vi, ¿qué sucedió? Hubieron… ¿Incidentes? ¡Ja ja ja ja ja!
La rabia aumentaba en los corazones de los Angels of Death a medida que Harper hablaba. Más de uno estaba tentado de dispararle en la cara sin importarle nada más. De hecho, todos lo pensaron al oír cómo se burlaba.
Pero les superaban en número, no sabían por qué los Lambs eran tantos, debían tener refuerzos. Y ellos regresaban de un tiroteo muy difícil, no tenían fuerzas para otro. Iba a ser un suicidio enfrentarlos.
Sin embargo, varios deseaban enfrentarlos en ese momento. Pero pensar que el club se acabaría en ese momento hizo que contuvieran su rabia. No podrían vengarse si todo el club caía aquella noche.
― Jeh, que humor tan mierdero tienen hoy. ― Harper dijo de manera sarcástica. ― Pareciera que mataron a alguien hoy. ― Ashley apretó los puños ante ese comentario, pero Fran la calmó colocando una mano en el hombro para tratar de calmarla…. Tomarían venganza sobre él… Quizás no hoy quizás no mañana. ¡Pero lo harían! ― Bueno, la verdad es que no me importa, supongo que todo tu club salió porque estaban consiguiendo mis armas. ¿No?
James querían decirle que no, que no habían logrado nada. Que no tenían las armas de Harper… Pero al mismo tiempo… Sabían que si les mentían podrían acabar mucho peor de lo que habían llegado…
Simplemente era decir que sí y que las armas se fueran… O que volvieran a perder a otro hermano o hermana del club…
― Sí...― James respondió llamando la atención de Scott y Ash. ― Las tenemos…
― ¡Que bien James! ― Harper lo felicitó aplaudiéndole. ― Bien, entonces necesito que nos las den. Tenemos un trato que terminar con los rusos así que si pudieras darnos lo que es nuestro por favor. ― Pidió alzando su mano hacia una de las camionetas… Esa donde solo habían salido dos personas.
Los Angels se miraron entre ellos. No tenían ni ganas de cumplir con las demandas de ninguno de ellos, pero a la vez no tenían alternativa. Era imposible ganarles en ese momento, mucho menos en el estado en el que se encontraban.
― Es suyo. ― Dijo James apretando sus puños, pero haciendo un esfuerzo logró hacer una señal para que dos Angels bajaron unas cajas y se las mostraran a sus odiados enemigos.
James solo mantenía su mirada distante, mientras sus compañeros bajaban las cajas de las armas de la camioneta. Mientras que Ashley y Fran no podían soportar la idea de que realmente James les estuviera dando sus armas… Las armas por las que habían luchado, las armas por las que Luna había muerto.
― Bien, eso me gusta. ― Harper respondió mirando como sus compañeros comenzaban a cargar las mismas armas a sus camionetas. ― ¿Ves? ¿Ves cómo se arreglan las cosas? Eso es lo que yo buscaba, lealtad, obediencia y que las cosas se hicieran como se debían, ahora… Supongo que estaremos en paz. ― Le dijo a James mientras que este aún no se dignaba a poder mirarlo de frente. ― ¿Oh que sucede James? ¿No te gusta estar en paz con nosotros? Sí te estamos haciendo un favor, nosotros no somos los malos, solo somos los más aptos para manejar cosas que tú no podrías hacer… Deberías agradecerme, nosotros ahora te cubriremos el Culo si Sons viene a buscarlos. ― Dijo acercándose a él amenazantemente. ― Sé agradecido con tus dueños y dime. ¿Como se dice?
James apretó los puños fuertemente, sabía que Harper solo quería humillarlo, destruirlo más de lo que ya estaba, quería probar de nuevo esa supremacía de la que tanto alardeaba.
James quería decirle hasta de lo que se iba a morir… Pero… Era ese el punto…
Si lo amenazaba, terminaría todo mal de nuevo.
― Gracias...― Le susurró sin más a lo que Harper hizo una cara de satisfacción ante esa respuesta.
― Ahhh… Música para mis oídos. ― Dijo suspirando de alegría mientras subían la última caja a la camioneta de Lambs. ― ¿Ya todo está cargado y empacado Jackal? ― Preguntó mirando sobre su hombro a su hombre de confianza.
― Casi todo. ― Respondió él a su presidente. ― Faltaron 2 cajas. Pero con las que tenemos creo que será suficiente para cubrir su cuota. ― Dijo mientras encendía su cigarrillo.
― Así que aún no está terminado el trabajo...― Harper comentó un poco decepcionado, pero aun así sentía que ya había cumplido su objetivo. ― Bueno. Entonces vendremos por las que faltan en dos días. ― Dijo regresándole la mirada a James. ― ¿Sabes qué es lo más satisfactorio de esto? ― Le preguntó susurrándole al oído a James. ― Que acabo de meterte mi verga en tu boca… Y me acabas de agradecer por ello. ― Dijo alejándose con la misma sonrisa de satisfacción en su rostro.
James apretó los dientes con fuerza mientras veía como se alejaba poco a poco.
― Muy bien, tengo las armas, tengo mis inversiones aseguradas… ¿Qué es lo que me falta...? Ah sí...― Dijo soltando un puñetazo en el rostro a James quien cayó en el suelo aturdido. ― Listo, ahora no me falta nada. Nos veremos pronto. ¡Ja ja ja ja ja!
Fran y Dusty se acercaron a su presidente en el suelo para ayudarlo a levantar.
― ¿J estás bien? ― Dusty le preguntó alterado.
― Te voy a matar...― Susurró mientras era levantado del suelo, aunque Harper se detuvo a medio camino.
― ¿Qué? ¿Qué dices? Creo que no entendí eso, tendrás que hablar un poco más fuerte para que te escuche. ― Pidió bajando la mirada a él.
― Voy a Matarte… Quizás no hoy… Quizás no mañana… Pero te juro… Que te voy a matar. ― Dijo mirándolo con odio. Harper ante esa amenaza solo se hecho a reír.
― Oh vaya, ¿sabes? Te dejaré pasar esa solo porque ya nos hemos divertido mucho con ustedes y su club. ― Harper respondió volviendo a su camioneta. ― Sé que intentarás matarme, pero… No tienes los huevos para hacerlo. ― Dijo subiéndose al vehículo. ― Pero… Me gustaría ver que lo intentaras hombrecillo. Hasta entonces, sólo sé una buena perra y haz lo que te digo. ― Advirtió mirando como James lo miraba en el suelo en silencio, con rabia y odio en sus ojos. ― Buen chico. ― Solo dió un par de palmadas a la camioneta y esta comenzó a avanzar.
Y así de rápido como habían cargado las armas, se marcharon. Una hilera de motociclistas crueles, cada uno peor que el otro, y ninguno se comparaba al desgraciado de su jefe. James se levantó, apretando tanto sus puños que comenzaba a caer sangre. A su alrededor, igual de heridos, golpeados y sucios, los Angels of Death se reunieron y observaron a su presidente. Todos igual de furiosos, pero igualmente desanimados. Sus hermanos habían muerto para nada, habían tenido armas a mano y las perdieron. Un desastre total.
Ashley contemplaba el camino que habían tomado los Lambs. Decir que estaba furiosa era decir muy poco sobre lo que estaba sintiendo. Ella, de haber estado sola con el presidente de sus enemigos, le habría cortado la cabeza con las ruedas de su moto.
— Dime que tienes un plan B.— Fran pidió Mirándolo preocupada, mientras que él sólo veía como se alejaban poco a poco.
— Sí... Tengo hasta un plan Z... Pero si llegamos a acudir a ese, entonces estaremos desesperados...— James dijo con cansancio en su voz. Realmente estaban en una línea fina... Y realmente estarían jodidos si no lograban hacer algo a tiempo...
― Dime que el plan Z no es el que estoy pensando ― Dijo Dusty mirando a su presidente. Sólo había una opción que pudiera ser tan extrema como para dejarla al final.
― Espero no tener que llegar a eso. ― Dijo James limpiándose sus manos en sus mugrientos pantalones. ― Vaya noche de mierda.
Literalmente ya no había nada que decir para subirse el ánimo. Todo había salido mal. Las pérdidas no compensaban las ganancias, de hecho, ni siquiera había ganancias.
Los Angels of Death podían considerarse jodidos… Pero aún no estaban desesperados para acudir a la última opción. Debían estar real, Realmente desesperados para ello.
Podían haberle quitado a su caballo, a sus torres, peones y a una de sus reinas…
Pero aún estaban lejos del Jaque.
Entonces… En la Comisaría…
Jenny se veía cansada, con una mano en el rostro y una expresión afligida… Lo que había sucedido apenas momentos atrás… Dios… eso la había dejado muy mal.
Esa chica, si no hubiera sido por el seguro de su arma ella habría visto como una jovencita, una niña, se volaba los sesos frente a ella…
Que horrible habría sido ver esa imagen… Que horrible, no, Qué horrible habría sido sí después de eso, su castigo hubiera sido dejar la placa por haber dejado que le quitarán su arma y el atacante se haya suicidado, siendo un sujeto clave en sus investigaciones.
Que cruel y jodido había sido eso.
Afortunadamente la chica no sabía manejar armas y no pensó en quitarle el seguro. Pero había sido un momento muy difícil, y se dio cuenta de que la chica podía intentarlo de nuevo. Había que vigilar.
― No te sientas mal, Jenny. ― Sullivan le ofreció un café mientras sostenía otro con la otra mano. ― Nadie podía prever esa reacción, actuaste bien.
― No seas condescendiente. ― Le dijo ella rechazando el café, no quería probar nada por ahora, no se sentía bien.
― Hey, no soy condescendiente, solo trato de Animarte. ― Sullivan le dijo dejando el café a un lado de ella. ― De todas formas, no fue como que de verdad ella se hubiera pegado un tiro. Eso sí habría sido horrible...― Mencionó haciendo que Jenny volteó su vista a otra dirección.
― Pero… No lo hizo y eso es lo importante. ― Le dijo viendo como eso no ayudaba tan rápido como lo dijo. ― Eh… Bueh, al menos trata de calmarte, hiciste un buen trabajo ahí atrás. Ahora ya tenemos más de una pista para atrapar a los Hood Dogs y de paso, ver si ellos tenían una relación con S.A.M.C.R.O.
― Pero esa chica por poco muere. ― Jenny le respondió en un tono alterado. ― Fui tonta… dejé que mis emociones me llevarán y tomarán por sorpresa. Bajé la guardia y ella casi se mata frente a mí. ― Le dijo recargándose cansadamente en su silla. ― No digas que lo hice bien Sully, por favor… No hubo nada de bueno en ello.
Sullivan se quedó callado por unos momentos ante eso que Jenny le había dicho…
Tomó un sorbo de su café y lo dejó en su mesa.
― Bueno… Al menos no fuiste tan dura con ella, créeme, si Vic Mackey hubiera estado aquí otra historia hubiera sido.
Debía admitir que Sullivan tenía razón. Para la próxima debía ser menos confiada, mucho más severa con esa niña. La había visto quebrada, triste y desanimada, y por eso bajó la guardia.
― No sé qué conexión puede haber entre Hood Dogs y Sons. ― Dijo ella. ― Lo más probable es que trabajen por separado, pero sí hallamos una forma de inculparlos, al fin podríamos ir por todo el club.
― A Clyde eso le encantará. ― Bromeó Sullivan. ― Podrá meterle un tiro al fin al presidente Son, realmente lo odia. Si pudiera, le descargaría la pistola una y otra vez.
― Hmmm… No sabía eso de Clyde. ― Jenny comentó mirando a su compañero con curiosidad.
― Pues sí, tiene un odio personal hacia Sons y más específico al presidente del club. ― Sullivan comentó tomando otro sorbo a su café.
― ¿No sabes por qué? ― Preguntó Jenny con curiosidad creciendo en su interior.
― Quien sabe. Clyde es un misterio a veces, incluso para mí. Él solía contarme cosas antes, cosas de como él solía cazar a los Sons. Me dijo que una vez estuvo a punto de atrapar a Bobby Santiago. Pero… No resultó como esperaba. Además, que ese arresto fallido terminó con el arresto de su compañero y que ni siquiera pudo mandarlo a la cárcel del condado, solo le dieron a pagar una multa y salió de aquí libre como si nada. ― Sullivan comentó suspirando. ― Que pena, ¿no lo crees Jenn?
― Sí, realmente tuvo mala suerte. ― Dijo Jenny, aunque se sintió muy intrigada por lo que estaba diciendo Sullivan. Al menos ella no había oído a Clyde hablar sobre la venganza personal contra el líder de los Sons, pero Sullivan parecía estar bien enterado.
― Para la próxima nos irá mejor. ― Dijo confiado su compañero. ― No podrán huir para siempre, no podrán evadir la ley para siempre, y ahí estaremos nosotros.
― Me gustaría tener tu confianza, Sully. ― Dijo ella sonriendo un poco. ― Sobre todo ahora que entró un nuevo actor al juego, y no sé qué tanto cambiarán las cosas.
― Tranquila, recuerda que somos los buenos. Y los buenos siempre ganan al final. ― Sullivan le dijo sonriendo apaciblemente. Realmente tenía fe en eso, que los chicos buenos siempre ganaban, que siempre se coronaban como los campeones entre los demás.
― Hum… Supongo que en eso tienes razón Sully. ― Jenny respondió sonriéndole a su compañero. ― Y… ¿Hoy te quedarás toda la noche? ¿O vas a ir a ver a tu familia?
― Rayos, ¿qué mejor? Pero aún hay que hacer papeleos. ― Sullivan respondió cansado mirando la montaña de papeles que aún tenía que hacer. ― Mierda… A veces me gustaría tener más tiempo libre.
― Descuida Sully, tendrás tiempo cuando Sons y todas las pandillas de Royal Woods estén en la cárcel. ― Le respondió Wally trabajando en su ordenador.
—Tienes razón, Wally —dijo Sullivan tomando asiento en su escritorio—. Aunque toma en cuenta que a mí me cuesta trabajar en estas cosas. No soy Flash como tú.
—Oye, pensé que con la práctica ya trabajarías más rápido que yo —bromeó el joven policía, intentando relajar el ambiente.
Pero la verdad es que estaba muy nervioso. No vio a esa chica intentar suicidarse, pero vio los resultados del ataque de los Hood Dogs, y podía imaginar perfectamente lo que había presenciado esa pobre chica. Sabía que ella nunca lo olvidaría.
—No te burles, chiquillo —dijo el policía revisando las carpetas—. Yo soy prácticamente un veterano, yo estuve cazando pandilleros desde la época en que llamar "amarillo" a un chino no era considerado racista.
—Recuerdo ese problema — Dijo Wally. — Sí que tuviste suerte.
—No fue suerte, fue puntería.
— Jeh lo dices casi como si hubieras vivido en la época de los vaqueros. — Wally comentó un poco divertido por eso. Aunque para Sullivan no le era tanta gracia.
— Casi lo fue, créeme, si antes era violento es porque no conocías cómo eran las cosas antes hijo. — Sullivan le respondió cansado. — Aunque a veces me gustaría que las cosas fueran como antes, ¿sabes? Que la justicia se repartía con balas, los sheriffs y los justicieros eran los héroes del pueblo.
— Rayos eso me recuerda cuando mi padre ponía esas películas en la televisión, ya sabes cómo en las que salía Clint Eastwood.— Wally comentó riendo discretamente.
— Sí, yo solía ver esas películas cuando era un chavalo, esos tiempos sí que fueron buenos. — Sullivan comentó sintiendo su revólver en su funda. — Hay días… En los que me digo que todo sería mucho más fácil si regresamos a esa época de pistoleros y llaneros solitarios.
― Los Siete Magníficos de Royal Woods. ― Dijo riendo Jenny. ― Sólo nos faltan dos para ser siete, quizás necesitemos novatos.
― Sabes, creo que las cosas no están tan lejos de terminar así. ― Dijo Sullivan de repente. ― La situación cada vez es más delicada con estas pandillas y bandas, en algún momento se volverá un caos y tendremos que recuperar la ciudad a punta de pistola.
― Como en el Arkham City. ― Dijo Wally. La perspectiva de una tierra de nadie en Royal Woods parecía emocionar a Sullivan, pero a él no lo convencía para nada.
― Oye Jenn, ¿y tú no tienes una familia en casa? ― Preguntó Sullivan, a lo que… Jenny se quedó completamente callada, no asintió, pero tampoco negó nada. Pues realmente no tenía una familia esperando en casa, aunque alguna la tuvo. Pero intentaba olvidar esos tiempos… Jenny suspiró y miró a su compañero.
― Bueno Sully, es que ese es el problema. Todo se quedó allá en New York. ― Jenny respondió sin más, entonces alguien entró a la oficina y los que estaban presentes vieron que era Clyde. El cual se veía un poco cansado.
― Bueno… La chica estará detenida un poco de tiempo más, pero lo importante… Es que está hecho. ― Dijo mirando a sus compañeros presentes. ― Tenemos a una testigo, tenemos sospechosos, tenemos la autorización del jefe. Ahora sí tenemos algo sólido para poder empezar a actuar.
Al escuchar eso, Wally, Jenny y Sullivan se quedaron confundidos, aunque unos segundos después Sullivan sonrió y alzó sus brazos en señal de victoria, Jenny miró a Wally y este la miró de vuelta. la confusión pasó a ser alegría para los policías, finalmente estaban Tenían una victoria en sus manos.
― ¿¡Ven!? ¡Ese es el tipo de noticias que me gusta oír! ― Sullivan comentó casi sin poder contener la emoción en su interior.
― ¿Como vamos a proceder? ― Preguntó Wally, girando sobre la silla de su escritorio para poder mirar a Clyde. ― ¿Vamos a ir a su base o arrestamos a sus miembros clave?
― Tenemos suficiente evidencia como para hacer ambas cosas y de paso fusilar a algunos de esos criminales. ― Dijo Sullivan. ― Y nos quedarían pruebas para usarlas en otra escena del crimen.
― Ahora sí que no podemos cometer errores. ― Dijo Clyde con seriedad. ― Los Hood Dogs pueden llevarnos a varias otras bandas si logramos hacer que alguno hable.
― ¿Y sí una de esas nos lleva a Sons? ― Jenny preguntó sacando una sonrisa a Clyde.
― Oh, Jenny, sí eso pasa, ten de seguro que finalmente acabaremos con esta peste de una vez por todas. ― Clyde respondió sonriendo. ― Finalmente traeremos la paz a Royal Woods. Finalmente acabaremos con todo esto de una vez por todas. ― Dijo desplomándose en su asiento con satisfacción. Sin duda alguna estaban logrando algo bueno por su Pueblo y por la Ciudad. Sin pandillas ni criminales. Royal Woods finalmente volvería a ser ese pueblo pacífico y seguro que había sido mucho tiempo atrás en el pasado.
― ¿Y bueno, ha habido alguna novedad? ― Preguntó mirando a Wally.
― Solo un par de llamadas y algo del hospital central. ― Wally respondió acomodándose en su silla.
― Oh, bien. ¿Algo interesante? ― Preguntó Clyde sin quitar su sonrisa del rostro.
― Pues… no todo ha estado tranquilo según parece...― Dijo leyendo el último reporte que el hospital tenía. ― Oh… Oh no… Parece que una mujer llegó al hospital con un disparo en el pecho… Parece que acaba de fallecer.
― ¿Quién? ― Clyde preguntó confundido por lo último que Wally había dicho.
― Pues… Ay demonios...― Comentó agarrándose el rostro con algo de tristeza. Llamando la atención de Clyde y sus compañeros.
― ¿Que sucede Wally?
― La mujer que murió… Se llama Luna Marie Loud...
Por un instante, la sala pareció congelarse. Wally sintió que Clyde quería gritar, pero en lugar de eso, negó vigorosamente con la cabeza. Wally comenzó a sentir calor, y que su corazón se acelera.
― No, eso no puede ser. ― Dijo Clyde. ― Te tienes que haber equivocado. Eso tiene que ser un error.
― Yo..., joder..., no puedo creerlo. ― Murmuró levantándose y se alejó de la computadora.
Clyde rápidamente corrió para revisarla. Debía estar seguro, lo que decía Wally debía ser mentira, un error fruto de las horas de trabajo acumuladas.
― No puede ser… ¡No, no puede ser esta cosa debe estar mal! ― Dijo buscando más información sobre la mujer fallecida, registros, datos, todo. Porque si de verdad esto era real… Entonces realmente la familia Loud se quebraría nuevamente. Y Lincoln, buscaría venganza por lo que le habían hecho a su hermana, habían celebrado muy rápido, esto no sería solo el comienzo de una era de violencia. Sino una declaración de Guerra sin piedad ni cuartel entre Bandas. ― No puede ser… No, no puede ser. ― Clyde se recargó en el escritorio de Wally sintiéndose… Herido de una manera muy personal, había conocido a esa mujer… Había pasado momentos con ella, así como con su hermano, y que ahora hubiera muerto… Eso lo había dejado muy mal.
― Clyde, ¿estás bien amigo? ― Sullivan le preguntó levantándose de su asiento para ir a ver a Clyde.
― No puede ser...― Decía quitándose los lentes. ― No… Esto no puede estar pasando… No puede estar pasando… ¡No Puede! ― Se decía cubriéndose los ojos con desesperación.
― ¿Clyde? ― Preguntó Sullivan preocupado, para poner su mano sobre el hombro de su compañero.
― No...― Respondió el oficial con lágrimas en los ojos. ― Ya nada está bien… Ya nada volverá a estar bien…
Sullivan no sabía qué decir o hacer, tampoco Jenny. En un momento estaban contemplando la gloria de tener un caso sólido contra los Hood Dogs, y por extensión, contra varias pandillas de la ciudad. Y al siguiente, veían a Clyde derrumbarse como nunca antes lo habían visto.
― Jenny, vamos al hospital, creo que nos necesitan ahí. ― Dijo Sullivan, pero fue interrumpido por Clyde.
― No, no, yo debo ir, debo ver que esto es mentira. ― Dijo Clyde desesperado, no había que ser un genio para descubrir lo mucho que eso estaba afectando a su compañero.
Clyde sin nada más, se puso su chamarra policial, mientras salía, Ante eso sus compañeros trataron de razonar con él… Trataron de… Hacer algo, pero Clyde no quería escucharlos, esto era demasiado grande, mucho más de lo que ellos se imaginaban.
Esto era demasiado…
Esto debía ser… Una jodida Pesadilla…
Entonces… Con Ronnie Anne…
Ella esperaba con su cabeza enterrada en sus brazos, no quería seguir llorando, pero… era cierto, Lincoln estaba nuevamente dentro de toda esa mierda de nuevo, ya no respondía sus mensajes, no contestaba ninguna llamada… De seguro estaba en el club… Eso era lo más probable.
Y no podía soportar la idea de estar embarazada de nuevo y que pronto su familia se destrozaba. No podía soportarlo, no quería soportarlo. Esto era demasiado para ella.
Y Luz… Su pequeña Luz la veía desde las escaleras, preguntándose ¿qué había puesto a su mamá tan triste? ¿Y Dónde estaba papá? Ella no entendía lo que sucedía y en parte eso le daba miedo.
― Sniff… Maldición Lincoln… ¿Por qué? ― Ella preguntaba limpiándose los ojos amargamente. No sabía qué hacer, solo esperar a que él llegará y después de eso… no sabía que iba a hacer, explotar en rabia, en tristeza… No lo sabía, hasta este punto parecía que ella se encontraba en un callejón sin salida. Hasta que escuchó el teléfono de casa sonar, ella rápido lo tomó y respondió. ― ¿Lincoln? ― Preguntó esperando que realmente fuese él
― ¿Ronalda? ― Respondió él otra voz al teléfono… Una voz que, aunque familiar le bajó los ánimos al suelo.
― Ah… ¿Que sucede Joyce? ― Ronnie respondió desilusionada porque no fuese Lincoln.
― Ronalda, necesitamos que vengas al hospital… Es…. Es urgente que vengas. ― Joyce respondió llamando la atención de Ronnie la cual comenzó a sudar frío.
Una horrible posibilidad llenó la mente de Ronnie. Con esa llamada, sólo podía significar una cosa, pero deseaba que no fuera eso. Cualquier cosa, menos eso.
— N-No me digas que Lincoln...— Dijo con la voz seca, pero su amiga rápidamente la interrumpió.
— Él está bien..., bueno, está sano. — Dijo ella, y oyó un jadeo, un sonido extraño como si su amiga se llevase una mano a la frente. — Ronalda, es urgente. No soy la indicada para decirte qué pasó, solo ven.
— No, Joyce, espera. — Dijo ella casi en un grito, y era lo que menos quería hacer, levantar la voz y preocupar a Luz. — Espera, necesito saber que pasó. Al menos..., dime para qué debo ir.
Oyó un fuerte suspiro, casi un quejido.
— Es una mujer, está malherida con una bala en el pecho, a la altura de la tercera costilla izquierda. Su nombre..., se llama Luna Loud.
Ronnie se quedó enmudecida por lo que Joyce le había dicho… Por un momento creyó haber escuchado mal, pues Joyce no era una persona que hablará español a la perfección, pero… Había dicho el Apellido de su esposo y de su hija…
Loud… Luna Loud.
— Joyce… Dime por favor que dijiste Luca Loud...— Ronnie pidió cubriéndose la frente con desesperación, no podía ser posible… Realmente no podía ser posible que hubieran dicho el nombre de su cuñada, no podían ser la misma persona… por qué si eso era, entonces Lincoln no había llegado a casa por qué algo le había pasado a su hermana… Y toda esa red de suposiciones se vendría abajo sí era así, que en realidad Lincoln no había hecho nada malo y en cambio… Él estaba peor que ella por lo que sea que fuera que le había pasado a Luna.
— Ronnie… Ven por favor… Creo que tu esposo te necesita...— Respondió Joyce quebrando el corazón de Ronnie por completo. Esto no podía estar pasando.
Aquellas palabras terminaron por sentenciarla, "tu esposo te necesita", y al oírlas sintió que correría al auto inmediatamente y aceleraría al lugar sin importarle la policía. Lincoln estaba sufriendo. Y si era verdad lo que decía su amiga sobre la herida, a Luna no le quedaba mucho tiempo.
― Allá estaré, gracias por llamarme. ― le dijo Ronnie, y oyó cómo su amiga se despedía y colgaba. Pero todo se sentía tan distante, tan irreal.
Y entonces pudo ver a Luz. No la podía dejar sola, pero no sabía si debía ir al hospital y ver a Lincoln en el estado emocional que tendría. Pero tampoco sabía si llevarla a la casa de sus abuelos, y sola no podía quedar.
Pensó en llevar a Luz con sus abuelos… Aunque no le gustaría tener que pensar la idea de regresar ahí después… esa casa se llenaría de lamentos y dolor.
Pensó que quizás… Podría llevarla con su madre. Pero también descartó esa idea, no quería hablar con ella… Al menos aún no, debía esperar. No podía llamar a Lily pues… Sería la misma historia.
Ronnie pensó… Había una última opción… Pero no sería la mejor, dejarla en casa con una amiga. Pero esa idea también se veía casi imposible pues en su barrio casi nadie estaba dispuesto a cuidar a la hija de otro sin obtener nada a cambio… entonces visualizó una opción más…
Dejarla con Bobby y Lori…
Sí Lori estaba en casa sería lo mejor, pero… Bobby… Dios. Esto sería muy difícil de hacer para ella. Tuvo que armarse de valor, de valor y de una calma que en realidad no sentía para que Luz no se sintiera asustada. Pero su hija no era tonta. Ella sabía que algo estaba pasando, aunque no pudiera decirlo con palabras claras.
― ¿Qué pasó, ami? ― Dijo ella, preocupada. No sabía muchas cosas del mundo de los adultos, pero ya sabía que era una mala señal que su padre aun no llegara a casa.
― Nada, Lucecita. ― Dijo ella, intentando sonreírle. ― Vamos… Vamos a salir un momento, te quedarás en casa de tu tío Bobby…
Ronnie llevó a su hija a su auto para dejarla con Bobby… Sería una larga charla cuando llegarán a la casa de él y de Lori… Pero… No… No iba a empezar a dudar, realmente debía ir a ver a Lincoln, si lo que Joyce le había dicho era cierto… No tenía tiempo que perder…
Después de un par de horas Ronnie llegó al hospital. La conversación con su hermano había sido… Corta… Pero Bobby no le negó en cuidar a su sobrina ni por un segundo.
Al menos podía confiar en Robbie, Laura y Lynn 3# para cuidar de luz.
Al llegar vio a su alrededor y no tardó en encontrarse a Lincoln a Lori, quienes se les veía… Destrozados era poco… Muy poco en realidad. Lincoln al ver a su esposa frente a él… Sabía lo que iba a venir, ya ni siquiera lo quería negar. Solo quería que fuese rápido, que le dijera hasta de lo que se iba a morir.
― Ronn… Yo sé que...― Lincoln fue silenciado por una bofetada dada con mucha fuerza, dolió, pero… Hasta en ese momento él conocía una definición de dolor mucho más fuerte. Y después de eso Ronnie lo abrazó fuertemente, sollozando amargamente en su hombro… Lincoln no entendía… Pero tampoco le importaba, solo le regresó el abrazo a la mujer que más amaba en el mundo.
Él solo pudo estrecharla entre sus brazos deseando que ese momento no acabara jamás, que al acabar el abrazo se diera cuenta de que en realidad nunca salió de casa en ese día tan horrible. Sabía que nada de eso pasaría, pero lo único que deseaba era dejar de sentir dolor. Aun cuando aquello significaba aferrarse a esperanzas vanas.
Pero seguían en el hospital cuando ella se separó un poco para mirarlo a los ojos.
― ¿Qué pasó? ― Ronnie preguntó con voz rasposa y mirando a los ojos de Lincoln quien no podía contener el llanto.
― Mi hermana murió...― Lincoln respondió sin más… No podía decir cómo fue que ella había muerto, ni siquiera quería decírselo a Ronnie, porque eso sería la peor revelación de la historia. No podía hacerlo, simplemente no podía ni quería. No podía soportar lo que estaba sucediendo. No podía… En ese momento literalmente era el hombre más débil sobre la tierra. Se sentía totalmente roto, inútil y destruido, deseaba que un rayo lo pulverizara o que lo atropellaran.
Oía llorar a Lori y eso lo hacía sentir aún peor. Tal vez en la Casa Loud habían tenido un día genial. Tal vez cada hermana había tenido un día hermoso, se habría acostado feliz a dormir. Y despertarán con una de las peores noticias que cualquiera puede escuchar.
Qué mundo tan cruel… Pero… Era su mundo. Y Lincoln debía vivir con ello hasta el día de su inminente muerte. Aunque bajo esas circunstancias… Él quería que fuera ya ese día, para no tener que soportar la carga que tenía sobre sus hombros.
Estaba cansado… Estaba triste… estaba completamente mal, porque de ahora en adelante las cosas ya no volverían a ser como antes… Ya no más.
Y todo era su culpa… Todo esto había sido su culpa.
Ronnie jamás le perdonaría lo que había hecho al volver al club, y él nunca se perdonaría lo que acababa de hacer. Todavía no podía creer lo que pasó. Él mismo acabó con la vida de su hermana, con Luna. Una de las hermanas que más lo había querido. Una de las que menos daño le había hecho. Una con quien habló hace poco tiempo, en su propia casa, sobre sus hijos.
Lincoln no podía soportarlo, todo aquello era demasiado para él.
En Otro Tiempo, en otra vida...
Cosas como estas jamás debieron haber sucedido de esta forma… Pero pasaron… Pasaron en el momento menos indicado de la manera más horrible que podían haber sucedido. Todo esto había sido un error del destino.
Y las consecuencias se estaban pagando con la sangre de una familia.
Entonces… En otra parte…
Larsy miraba por la ventana, esperando a que su mamá llegará con su cabeza recostada en sus brazos. Esa noche le parecía muy aburrida… Y no ayudaba a que Lothric no hubiera querido hablar con ella cuando llegó, según lo que sus abuelos le habían dicho, había salido y regresó molesto y sin su mochila de la escuela, diciendo que la había perdido cuando iba de regreso a casa, en el autobús que iba a Royal Woods.
quizás por eso había llegado molesto, además… el chico había tenido una semana difícil. muy difícil. Ella recordó el día en que fue Luz y jugaron juntos en la tarde. Aquel día Lothric no estaba tan mal como lo estaba hoy, pero ya estaba muy tenso. Larsy no comprendía muchas cosas, el mundo de los adolescentes le resultaba tan incomprensible como el de los adultos.
Solo sabía que Lothric estaba pasando por graves problemas, que lo tenían mal, y había preferido no molestarlo más. Temía que su mochila se la hubieran quitado los policías. Temía que a su mamá la hubieran atrapado.
Y no podía dormir esperándola. No sabía por qué, pero estaba muy preocupada... y asustada. Su mundo estaba cambiando y ella lo sabía. Este mundo tan crudo… Donde todos parecían estar tristes y nadie sabía por qué.
Miró a sus espaldas y vio a Lothric el cual se veía… aún algo afectado, ya no estaba enojado solo se sentía… Mal, como de esos malestares que a uno le dan cuando no puede dormir, o cuando ha estado pensando en cosas que simplemente no quería pensar… Cuando el subconsciente lo jodía de vez en cuando.
― ¿Qué haces Lars? ― Lothric preguntó casi susurrando.
― Espero a mi mamá...― Respondió acomodándose bien en el sillón donde había estado esperando frente a la ventana.
― Hmmm… Sí supongo que lo haces...― Lothric respondió sentándose en el sillón grande de la sala. ― ¿No podías dormir?
― No… ¿y tú? ― Le preguntó con una pizca de intriga en su voz.
― Hace tiempo que ya no duermo… O bueno… al menos ya no duermo tan tranquilo como antes. ― Lothric respondió suspirando profundamente. ― Dios mío…
Larsy se sintió terrible al ver a Lothric con ese dilema emocional. Todos tenían problemas tan graves y ella no podía ayudarlos en nada. No sabía que decir, aunque pensó que tal vez podría hacer algo para calmarlo.
Se acercó a él, y con cuidado la abrazó. Lothric se sorprendió y miró confundido a Larsy. Ella se sintió avergonzada.
― Cuando mamá se siente mal, esto la anima un poco. ― dijo ella avergonzada. ― No sé si también te anime a ti.
Lothric sonrió levemente ante esa acción, él simplemente le ofreció una sutil muestra de afecto acariciando el cabello de Larsy.
― Bueno… La verdad es que sí, gracias Lars. ― Le dijo tranquilamente mientras su prima aún lo abrazaba. ― Esto me ayuda mucho, no sabes cuánto.― Comentó cubriéndose la cara con su mano. ― Ay rayos… ¿Sabes? A veces me gustaría que los cosas fueran igual de fáciles que en el pasado. Ya sabes, tiempos felices y una vida sin preocupaciones. Supongo que es lo malo de crecer… Luego te das cuenta de que cuando eras niño, las cosas eran algo más… Sencillas…
― No creo entenderte Primo. ― Ella comentó confundida.
― Oh y espero que nunca lo hagas Larsy, créeme, crecer apesta…
― Pero puedes hacer lo que quieras. ― Dijo ella. ― Tú puedes salir solo, a mí no me dejan. Yo no puedo, tengo que pedirle a mamá o a tía Ash que me lleven adonde quiero ir.
Lothric se rio un poco. Ella era tan inocente, pero era normal a su edad. Se preocuparía cuando Larsy no dijera cosas así o dijera cosas mucho más tétricas.
― La verdad es que vienen muchas responsabilidades. ― Le dijo él. ― Tienes que pensar en demasiadas cosas. Te enteras de cosas que tal vez no debías saber.
Se calló, no quería que ella cargara con sus problemas. Además, no entendería lo que significaba ser un atentado contra la naturaleza.
― Hmmm...― Larsy murmullo desviando su mirada a la ventana. ― No entiendo primo...― Larsy dijo apenada, aunque él solo suspiro de alivio por eso. Al menos aún seguiría manteniendo en secreto su… Su secreto más doloroso, no quería contárselo ni siquiera a ella porque sería muy difícil. Demasiado.
― Bueno, supongo que por ahora es mejor dejarlo así. ― Lothric respondió con alivio momentáneo.
― Hummm… Oye primo, ¿crees que mamá llegará mañana como el otro día? ― Larsy le preguntó con cierta angustia en su voz.
― Hmmm… Es probable… Pero no te preocupes, ella te prometió que volvería, ¿no? Estoy seguro completamente de que volverá por ti.― Le dijo acariciando el cabello de su prima para transmitirle más seguridad.
― Ella siempre regresa, pero me da miedo que los policías la atrapen otra vez. ― Confesó ella con preocupación real en su voz. ― La atraparon y no la dejaban salir, son muy malos.
Lothric no comprendía bien por qué Larsy había pasado a temer de esa forma a la policía.
Entendía que temiera que arrestaran a la tía Luna, pero no todos eran peligrosos. Recordaba a un divertido oficial, gordo como un policía de caricatura, que fue a dar una graciosa charla sobre seguridad en el metro.
― No te preocupes por tu mamá, Larsy. ― Le dijo él. ― Estoy seguro de que volverá pronto. Ella jamás te dejaría esperando así, ni los policías podrían detenerla.
― ¿Me lo juras? ― Larsy le preguntó sintiéndose mejor.
― Absolutamente, no creo que haya nada en este mundo que pueda detener a tía Lu.…― Lothric y Larsy escucharon un motor, y unas luces que venían desde fuera que se estacionaba justo en la entrada de la casa, Larsy emocionada aunque confundida pues no era el motor de las motos de su mamá o de Ashley, Lothric se levantó para ir a ver de qué se trataba. Y al revisar vio que era un auto… Parecido al de su Tía Lori…
Lothric entonces miró a la puerta esperando a que ella tocara o entrara, era raro, la tía Lori nunca iba a la casa tan tarde… Y menos tan tarde y sin avisar antes. No entendían qué estaba pasando, y se sorprendieron más cuando Lori tocó con aún más fuerza la puerta. Parecía estar muy nerviosa, muy asustada, porque incluso desde donde estaban, pudieron oír el ruido de sus pies al moverse nerviosamente de un lado a otro. Ellos se miraron, sin comprender nada. Y cuando ella volvió a tocar la puerta, se estremecieron al igual que toda la casa, y oyeron, tenuemente, el ruido de varias lámparas al ser encendidas. Toda la casa había despertado, y alguien había abierto la puerta. Tenían muchísima curiosidad, pero no sabían si era buena idea levantarse e ir a ver.
Lothric fue a la sala a ver qué pasaba. Y al asomarse por la puerta vio a su tía Lori con los ojos hinchados por el llanto hablando con Lily, no entendía que decían, pero tenía algo que ver con Luna.
A poco su madre también bajó preguntando qué había sucedido, entre las palabras y los llantos Lothric pudo reconocer la voz de un hombre que decía.
"¿Dónde está Larsy?" ¿Lincoln? ¿Qué hacían ahí? ¿Por qué él estaba ahí? Y sobre todo… ¿Por qué mientras Lori y él más hablaban los llantos se duplicaron y triplicaron? No solo eran los llantos de su tía Lori, sino de Lily, de su madre… y tan pronto como Lana, Lynn y Lucy llegaron a ver que sucedía ellas también…
― Están en el cuarto de Lothric. ― Comentó Lily sollozando amargamente. ― Dios mío… ¿Por qué? ¿Por qué nos haces esto…? ¡No! Dios mío no…
Lothric vio como su padre entraba a la casa, él se veía… Igual de triste y apaleado… Ya no lloraba, pero se le veía tan mal que… Posiblemente él hubiera estado llorando igual.
Algo malo había pasado, algo muy malo.
Larsy miró a su primo confundida, se acercó al portón de la sala confundida viendo como su tío subía las escaleras despacio… No sabía que sucedía, pero… Naturalmente ella hizo la primer pregunta.
― ¿Tío Lincoln? ― Preguntó tímida, él escuchó la vocecilla de su sobrina a sus espaldas, lo que lo petrificó horriblemente justo ahí donde estaba parado. ― ¿Dónde está mi mamá?
Esa pregunta inocente fue producto de no verla a su alrededor, Lily no pudo mirar a su sobrina y ocultó su mirada abrazando a Leni fuertemente, mientras está mantenía una expresión de tristeza que no había visto en su vida., Lynn se cubrió los ojos apretando fuertemente sus dientes, Lana había salido de casa a gritar y Lucy, Lucy tenía los brazos cruzados mientras se tapaba su boca tratando de silenciar sus sollozos…
Lincoln dirigió su mirada abajo justo a la sala para ver a su sobrina huérfana ya de madre y padre, con una expresión triste y llena de dolor… Trató de volver a tomar valor bajando las escaleras para ver a su sobrina, y a su lado vio a su hijo el cual… Se veía igual de confundido, pero sabía que algo malo había pasado con su tía Luna… No sabía que era o que fue… Pero no podía ser nada bueno, y esperaba que no fuera eso que estaba imaginando, no quería pensar que realmente era eso que estaba imaginando y había puesto a sus tías y a su mamá tan mal.
Lincoln se arrodilló ante ella y puso suavemente sus manos en los hombros de Larsy.
― Lars… Yo… Eh… Lars...― La voz de Lincoln sonaba rasposa y cansada, pero trataba de mantenerse seria y sobria frente a ella. ― Lars… ¿Cómo… ¿Cómo estás pequeña?
― Estoy bien, tío Lincoln. ― Respondió inocente la pequeña. ― ¿Pero ¿dónde está mamá? No la veo, y ya es muy tarde. ¿Vendrá mañana?
Y esas preguntas cargadas de inocencia hicieron llorar aún más a Lori. De hecho, todas comenzaron a llorar y gritar aún más. Afuera, Lynn apuntaba el pasto, sin fuerzas para estar de pie, y Lothric al ver eso tuvo el peor de los presentimientos.
Negó con la cabeza, no podía ser lo que pensaba. No podía haber pasado lo que temía, la tía Luna debía estar bien. Por Larsy que debía estar bien.
― Lars… yo...― Lincoln tragó saliva pesadamente… ¿Como era que se le decía eso a un niño? ¿Como era que personas le decían a un niño o a una niña que su mamá o papá habían muerto? ¿Cómo podían ser tan fuertes para ello? Esto no era igual a decirle que su perro se había muerto, o que su hámster ya no se movía… Los abuelos no se llevaban a los padres al campo y mucho menos les podían decir que se habían ido en un cohete a otro mundo. Un niño no podía crecer sin sus padres… Y ella desafortunadamente lo haría ahora. ― Lars...Tu mamá… Tu mamá no va a venir a casa…― Dijo sintiendo como la voz se le doblaba al decir eso.
― No entiendo tío. ¿No va a venir hoy? ― Lars preguntó inocente mientras Lincoln intentaba decir esas palabras que le costaban tanto decirle a ella. Justamente a ella.
― No… Lars. Tu mamá… Ya no volverá jamás...― Lincoln dijo eso ladeando la cabeza mientras decía eso.
― Tío Lincoln… No entiendo, ¿por qué ella ya no va a volver? ― Larsy preguntó preocupada, pobre chiquilla, inocente y pequeña… No podía pensar bien lo que su tío le decía porque no tenía sentido para ella, ¿por qué su mamá ya no iba a volver? ¿A caso ella había hecho algo malo? ¿Los policías la habían atrapado y ya no la querían soltar? ¿Que era?
Pero Lothric lo había entendido ya… lo que su padre había dicho, y él no pudo sino cerrar los ojos y desviar su mirada a una esquina de la sala.
― Lars...― Lincoln trató de verla a los ojos. ― Tu mami… Tu mami acaba de fallecer…
― Tío Lincoln, no entiendo. ¿Qué pasó con mamá? ― Ella preguntó comenzando a alterarse. ― Ella me prometió que volvería a casa, ¿por qué ya no puede volver? Ella me lo prometió. ― Le dijo mirando a sus tías. ― Mamá me prometió volver a casa, ella dijo que iba a volver. ― Él solo escuchar esas palabras la abrazó fuertemente mientras lloraba en el hombro de su sobrina. ― ¡Mamá Dijo Que Iba A Regresar! ¡Mamá!
― Debes ser fuerte, Larsy― Logró murmurar Lincoln. Había pensado que lo más difícil era contárselo a su familia, pero no, lo más difícil era contárselo a Larsy, la pequeña no merecía nada de lo que pasaba y sin embargo era otra víctima.
Una víctima más de sus errores. Más que nunca prefirió ser él quien hubiese recibido esa bala. Más que nunca deseó haberle disparado a otro de los atacantes, a cualquiera, menos a ella.
― ¡No! ¡No! ¡No! ― Decía Larsy desesperada, y trató de alejarse de Lincoln. ― ¡Ella va a volver! ¡Ella lo prometió!
Leni miró a su sobrina con mucha tristeza, quería abrazarla, quería consolarla, quería decirle que todo iba a estar bien…. Pero quizás si le decía eso le mentiría de la peor manera posible, puede que ella no fuera muy lista…
Pero sabía que mentirle a un niño era un acto imperdonable.
Y ahora ella se sentía inútil… No podía hacer nada para calmar su herido corazón.
Nadie podía hacerlo, y eso era lo que las torturaba a todas. Lily solo podía llorar, intentando secar sus lágrimas inútilmente. Lynn afuera parecía un animal herido, y Lucy había ido a tratar de consolarla, ambas lloraban de rodillas. Lana lloraba tanto que parecía poder inundar la casa con sus lágrimas. Lothric parecía haberse dado cuenta ya del asunto, pues ocultó su rostro entre sus manos.
Y aun así, nada se comparaba al dolor de Rita Loud. Estaba deshecha totalmente, y poco le faltaba para desmayarse. Se había arrancado dos mechones de pelo y parecía no sentir dolor por eso.
Y el padre, Lynn por poco creía que se le partiría el corazón al ver a su familia nuevamente destrozada, mutilada, destruida por una acción ruin que algún hombre atentó contra su familia.
Lo que nadie sabía… y quizás era lo mejor, era que quizás no supieran quien había sido ese hombre que le había disparado a una de sus hijas.
Porque esa sería el último clavo en la cruz de los pecados de Lincoln… El cual solo intentaba calmar a su pequeña sobrina… Que tan joven había tenido que crecer sin un padre…
Y ahora debía crecer sin su madre.
Fue Lynn padre quien tomó la decisión de contarle realmente a Larsy lo que pasó. En parte, lo ayudaría a aceptarlo. Pero en realidad no quería aceptar lo que había pasado.
― Larsy… Tú mamá ya no volverá... Porque... Porque... Porque ella acaba de fallecer, ella... Ella murió. ― Sintió que él mismo era destruido mientras decía esas palabras.
Y el grito de horror de Larsy le confirmó que estaba en el mundo real, por mucho que pareciera una pesadilla. Se sentía tan miserable, tan impotente. Si ellas ya se sentían devastadas con lo que estaba pasando, al oír el grito de Larsy sufrieron aún más. Una cosa era el sufrimiento de ellas, mujeres adultas que conocían cómo funcionaba el mundo. Otra cosa era el dolor de alguien tan inocente como Larsy.
El mundo era demasiado cruel con ellos. Se había propasado con ellos, como si los odiara. Y todos se preguntaban qué habían hecho para merecer tanto dolor.
Todos, excepto Lincoln. Él era el único que debía sufrir en la familia, él era el culpable de todo. Esta vez jamás volverían a estar unidos, como cuando eran niños.
Un grito en la noche, una familia destrozada… Vínculos que jamás se volverían a unir.
Ese era el precio de haber tomado una mala decisión. La peor decisión de todas… Y lo peor era que ya no había vuelta atrás. El peaje al infierno de Lincoln le estaba costando caro, muy caro… Demasiado caro.
¿Como podría ver de nuevo a su familia a los ojos después de eso?
Era demasiado tarde… Demasiado tarde para volver… Demasiado tarde para arrepentirse.
Y eso lo tenía muy claro. Desde esa noche nada volvería a ser igual, ni siquiera su vida. Rayos, ni siquiera sabía si merecía llamar "vida" a lo que vendría, sin Ronnie, sin Luz y sin Luna.
Pero lo merecía por romper dos veces las leyes de la naturaleza.
No desear a tu propia sangre.
No derramar la sangre de tu propia familia.
Estaba maldito, pero lo merecía. Lo que los demás no merecían era ser arrastrados junto a él a un pozo de dolor. A una tortura que no estaba ni cerca de acabar.
― ¡No, Ustedes Mienten! ¡Mamá Va A Volver, Ella Me Lo Prometió! ― Larsy chilló alejándose de su tío y su abuelo. ― ¡Mentirosos, Ustedes Son Mentirosos, ¡Ustedes Mienten! ¡MIENTEN!― Gritó corriendo al cuarto de Lothric el cual la vio subir las escaleras llorando.
Ojalá eso fuera una mentira… Ojalá todo fuese una gran mentira horrible y despiadada… Pero no lo era, era la verdad. La horrible, nefasta, jodida y cruda verdad…
― Chico...― Lincoln susurró llamando la atención de su hijo. ― Ve con ella… Te va a necesitar mucho ahora…
― Yo...― Lothric murmuró torpemente pues también se veía igual de afectado que todos a su alrededor.
― Por favor Lothric… Solo hazlo. ― Le dijo levantándose del suelo y cubriéndose los ojos. ― Ella va a necesitar a su hermano mayor...
Lothric, no pudo negarse ante la petición de su propio padre, con un dolor que no sabía que podría soportar, subió las escaleras. No aguantaba las ganas de llorar. No sabía qué podría decirle a Larsy, nada la animaría ahora.
Y cuando entró a su cuarto la vio llorando sobre la cama, con el rostro apretado contra la almohada, se dio cuenta que no sería capaz de decir nada. Él estaría igual si le pasaba algo a Leni. Tal vez estallaría peor.
Y tenía que pasarle a Larsy. Era una broma cruel del destino. Larsy era quien menos merecía perder a alguien de esa forma, ella era quien más merecía ser feliz.
Y él que creía que su vida era horrible, al ser hijo de su tío, al ser… Lo que era.
Creía que su vida era horrible, que estaba jodido. Que era un error de la naturaleza, pero eso no se comparaba a lo que Larsy ahora sufría. Su madre había muerto, y no sabía por qué, quería saberlo, saber qué había sucedido.
Este giro inesperado del destino era horrible… Era terrible. Era lo peor que había sucedido.
Lothric podía estar enojado consigo mismo y con lo que él era y representaba, podía estar enojado consigo mismo y con su padre eternamente… Pero al menos él aún seguía vivo.
La madre de Lars… Luna Loud, ya no estaba más ahí.
Mamá ya no iba a volver.
Lothric puso su mano en la espalda de su prima intentando darle consuelo.
― Me mentiste...― Dijo ella, siendo casi silenciada por la almohada. ― Me juraste que todo iba a estar bien… Me lo prometiste...― Decía tristemente mientras que el muchacho no podía evitar resentir esas palabras… Le había mentido, pero por que no sabía que las cosas se darían de esa forma… él jamás lo imaginó… jamás imaginó que una cosa así llegará a pasar.
― Si te sirve de consuelo… No quise hacerlo a propósito...― Lothric respondió bajando la cabeza. ― Discúlpame Lars… Yo no tenía idea… Yo jamás te habría jurado en vano si lo hubiera sabido…
― Mentiroso...― Larsy le dijo llorando.
― Lo sé…
― Mentiroso…
― Lo sé Lars… Lo siento...― Lothric ocultó sus ojos en la palma de su mano.
― Mami… Mamiii… Mamiiiiii...― Larsy sollozaba amargamente en la almohada, nada podía darle consuelo… Nada podía darle paz, solo su propia madre, pero ya no podía recibir más el consuelo de ella… Ya no podía volver a darle consuelo a su niña querida.
Le rompía el corazón verla así, pero no había nada que pudiera hacer. Nunca pudo hacer nada. Nunca habría consuelo para Larsy, al menos ninguno que él pudiera darle.
Y sí, le había mentido. Jamás creyó que estaría pasando lo que ahora pasaba, no pensó que enfrentarían la pérdida de una familiar tan cercano. No pensó ver a Larsy sufrir así.
No sabía qué hacer. Su madre era quien siempre sabía animar a todos, no él. No sabía siquiera como acercarse a ella, qué decirle.
Que horrible destino.
La casa Loud se llenó de dolor y tristeza. Y el tiempo solo avanzaba sin detenerse, por nadie ni nada.
Ni por una familia numerosa, que había cometido errores, errores que ahora los llevaban a este declive fatal, una niña inocente y mucho menos por una madre que había cometido muchos errores en su larga vida, por un hombre cuál único pecado alguna vez fue buscar la Libertad, hasta por una madre de familia que vería cómo su familia se destruiría en víspera de su segundo embarazo.
En este mundo tan cruel, dejarse llevar por la tristeza era una virtud que no muchos podían permitirse.
Hace unos días pensaba que todo iba a mejorar en su vida. Que regresaría a la Casa Loud y al fin podría reencontrarse con sus hermanas, y formar lazos de nuevo. Y que lograría ser feliz con Ronnie y Luz a pesar de estar en el club.
Pero en ese momento, pensaba que las cosas solo podían empeorar en su vida. No podía ser feliz después de haberle disparado a su propia hermana. No sabía cómo vivir sin Ronnie y sin Luz.
Y arriba, todos lograban oír a Larsy llamando a su mamá. Jamás pensaron que podían sentirse tan miserables. Jamás pensaron que alguien de la familia jamás volvería a entrar por la puerta de su casa.
― Strange Fruit Katey Sagal & The Forest Rangers, Ft. Blake Mills. ―
La noche transcurrió entre sollozos, entre penas, una noche triste…
Una vida solitaria…
Larsy calló dormida entre lágrimas, había logrado alcanzar el Morfeo, pero sin consuelo… Mientras que Lothric, sentado en el suelo y su espalda contra el borde de su cama, miraba al suelo aún con tristeza y desolación en sus ojos… Derramando silenciosas lágrimas sobre sus rodillas.
Mientras que las hermanas Loud afrontaban la pérdida de una de las suyas como podían, Lori como la hermana mayor solo intentaba ser fuerte, mientras Lily y Leni lloraban sobre sus hombros. Lynn solo sostenía la mano de Leni con fuerza mientras intentaba contenerse, y Lucy ocultaba su rostro a espaldas de su hermana y compañera eterna de cuarto.
Los padres Loud abrazados sufrían la pérdida de una de sus hijas, Rita llorando sin consuelo y intentando ser fuerte, pero incluso él solo podía llorar silenciosamente.
Lincoln por su parte se sentó en el porche de la casa, mirando hacia el cielo, viendo el humo de su cigarro subir hacia el firmamento, oscuro lleno de estrellas y alumbrado por la luz de la Luna…
Sus lágrimas ya se habían secado… Pero su sufrimiento seguía. Mirar a esa luna en el cielo… Le recordaba a ella, a su hermana… A la persona que lo había amado, comprendido y aceptado por quien fue y era.
La persona que él había asesinado con sus propias manos, culparse ya no servía de nada, no podía hacer nada para cambiar lo que había hecho, lo hecho estaba…
Mientras que Ronnie Anne lo veía desde el auto de Lori, no era que quisiera dejarle solo… pero, no quería entrar para ver como una familia tan hermosa se caía en ruinas.
No podría soportar ver eso… Otra vez.
Por eso quiso esperar en el auto, pero solo ver como Lincoln miraba al cielo infinito sin consuelo…. Le partía el corazón. Pero aun así debía hablar… debía saber la verdad, pero quizás… Solo por piedad… No lo haría.
Al menos no esa noche.
― Es una hermosa noche...― Dijo alguien al Lado de Lincoln. Una voz inconfundible, quizás era el recuerdo, o su subconsciente hablándole… O algo. Pero escuchó un eco a su lado. ― Me pregunto si algún día volveremos a este punto del tiempo y nos encontraremos así. Tú y yo, hermano, sentarnos y hablar hasta el amanecer, ¿No sería genial?
― Por supuesto que lo Sería Lun.…― Lincoln respondió cerrando sus ojos con fuerza, la sentía a su lado, podía sentir su presencia, podía sentir su calor, podía sentirá, pero sabía que al voltear la mirada sabía que no la vería otra vez.
― Mira hacia las estrellas hermano, ahí pronto yo estaré junto con mi banda, alcanzaré las estrellas. Y arderé en el cielo eternamente. ― Decía el eco de Luna mientras que Lincoln ensombrecía su mirada. ― Oye, cuando esté ahí. Te prometo que no importa cuando o como, siempre volveré, nos sentaremos, conversaremos y fumaremos cigarrillos, tú y yo. Solo para recordar los buenos tiempos. ¿Sí?
― Sí… Es una promesa...― Lincoln respondió bajando su mirada al suelo, para sentir los brazos de su hermana abrazándolo fuertemente.
― Bien, te amo Linky. ― Luna le dijo posando una de sus manos en el pecho de Lincoln. este intentó tocar la mano de Luna con la suya… Pero no había nada más ahí. Lincoln entonces miró de nuevo al cielo con penas y remordimientos mientras veía como el humo subía y desaparecía. Como polvo…
― Yo también te amo Lun.…― Lincoln respondió viendo como esos recuerdos se alejaban…
Ronnie decidió salir del auto para ir a verlo, se sentó a su lado y lo miró.
― Linc...― Ronnie posó una de su mano en el hombro de Lincoln y este la miró. ― Sigo aquí…
Lincoln entonces dejó caer su cigarro de su boca y recargó su cabeza en el hombro de su esposa, mientras los recuerdos lo hacían sufrir y lo torturaban, solo se recargó en ella para dejar ir lo último que le quedaba en su pecho.
Descargar su tristeza, ira y dolor… Todo en un mismo llanto. Ronnie Anne solo pudo abrazarlo, y sintió como las lágrimas de Lincoln humedecían su ropa. La noche era tan larga, no sabía por qué tenían que pasarle tantas cosas a la familia de su esposo, siendo que apenas se metían con los demás. No tardarían en llegar las demás, y sintió un dolor profundo al recordar cuando se habían reunido para recibir a Lincoln..., y ahora se reunirían para despedir a Luna. No lo soportaba. No podía dejar de pensar en su propia familia.
Y abrazó con más fuerza aún a su esposo. Jamás lo había visto así de devastado, parecía otro Lincoln, uno que no futuro en su vida, uno que ya se había dado por vencido. Un Lincoln que esperaba el final, fuera cual fuera.
Entonces… Con la Policía.
Habían llegado al hospital, pero no habían conseguido nada muy útil. Los médicos temían dar antecedentes, no eran como el doctor Ramírez, pero Sullivan logró averiguar todos los antecedentes. Lo cual no le agradó, era doloroso saber que Clyde había perdido a alguien valioso.
El policía estaba devastado. Luna Loud había sido prácticamente una hermana para él, al igual que toda la familia. No podía creer que había tenido ese destino.
Wally y Jenny no estaban mejor que Clyde o que Sullivan. No podían imaginar el intenso dolor que sufría su compañero, y les dolía no poder ayudarlo. Era muy poco lo que en realidad podían hacer.
Clyde miraba al suelo con sus codos apoyados en sus piernas, estaba triste, y eso se notaba desde lejos, pero… Estaba determinado, quería saber quién había hecho tal acción, quería saber quién había sido el asesino de Luna. Para arrestarlo y llevarlo a la cárcel de por vida.
― Clyde...― Una voz lo llamó a su lado. ― ¿Como estas? ¿Cómo te sientes? ― Preguntó Sullivan sentándose al Lado de su amigo.
― ¿Tú cómo crees que me siento? Hace unas semanas… Estaba hablando con ella y al siguiente está muerta… ¿Cómo crees que me siento Sully? ― Preguntó Clyde suspirando amargamente. ― ¿Cómo fue que pasó esto? ¿Como? Trato de razonarlo lo mejor que puedo… Pero no importa cuánto lo haga no encuentro respuesta… ¿Como pudo suceder esto? ¿Cómo fue que permitimos que esto pasara?
Sullivan suspiró sintiéndose totalmente derrotado, al igual que sus dos compañeros. Creían que estaban avanzando, que podrían ponerle fin a la violencia en Royal Woods, pero todo fue una fantasía. Y eso los bajó de la nube muy bruscamente.
― Tienes razón, fue una pregunta estúpida. ― Dijo el oficial. ― Escucha, hablé con el médico a cargo, me comentó algunos antecedentes. Lincoln y Bobby la trajeron.
― ¿La trajeron? ― Clyde preguntó curioso aunque aun así con sentimientos encontrados.
― Sí, o al menos eso dice el Médico que los atendió. También dijo que Lincoln… Estaba eufórico, no podían calmarlo…. No lo culpo, que mataran a su hermana, debió haber sido un golpe muy duro...― Sullivan comentó suspirando pesadamente.
― Me lo imagino...― Clyde respondió asintiendo levemente con la cabeza. De solo pensar que estaban hablando de la hermana del hombre que había considerado como su hermano… Tampoco podía culparlo. No podía imaginarse lo mal que Lincoln había quedado. ― Rayos Linc...― Susurró tristemente mientras la voz se le doblaba. ― ¿Dijeron algo más?
― No… Sólo que hicieron lo que pudieron, pero que ya era demasiado tarde. ― Sullivan comentó rascándose la mejilla. ― Y… Que la hora de muerte de a las 11:30… Es curioso, es la misma hora que mi hija nació. Que irónica es la vida, ¿no?
― Es una gran ironía, una muy cruel ironía. ― Murmuró Clyde, y parecía estar perdido en sus reflexiones― ¿Qué mierda pasó? ¿Hubo reportes de tiroteos? No puedo creer que le dispararan, así como así.
― Pero ¿y qué tal si algo así pasó? ― preguntó Wally, pensando. ― Digo, hace poco le dispararon a una compañera de Luna, y ahora... Bueno, ahora ella..., lo que quiero decir es que quizás haya alguien que quiere acabar con los Angels of Death.
― Pero ¿quién los atacaría? ― Preguntó Jenny. ― ¿Los Sons? ¿Los Lambs? ¿Los Hood Dogs?
― En el peor de los casos, son todos esos contra el club. ― Dijo Sullivan.
― No… no creo que hayan sido Sons...― Clyde dijo tallándose los ojos. ― No creo que ni siquiera los Hood Dogs lo hayan hecho. ― Respondió recordando algo que había sucedido semanas atrás. Clyde miró a Jenny y esta ahogó una palabra, Pero no pudo decirla pues… Necesitarían toda la ayuda para investigar a los presuntos responsables de la muerte de Luna Loud. ― Ese día que fuimos a investigar el tiroteo de Tabby… Nos encontramos con los Lambs, ellos estaban ahí, esperando a algo o a alguien. Se podría decir que pudieron haber acabado con nosotros en ese momento si no, nos largábamos…
Sullivan al escuchar eso, se levantó de su asiento.
― Espera… ¿Qué? ¿Y por qué no pediste refuerzos o ayuda por radio? ― Preguntó Sullivan alterado.
― Nos tenían rodeados… y Harper Stone, el presidente de los Lambs… Había dicho algo sobre mí...― Jenny respondió cubriéndose un lado de su rostro con su mano derecha.
― ¿Que? ― Wally preguntó confundido. ― No entiendo… ¿Ustedes tenían a los presuntos responsables del disparo que dejó en Coma a Tabby y a los que mataron a Luna Loud?
― ¿Y por qué no dijeron nada? Todo esto se pudo haber evitado si tan solo…
― ¡No Tuve Opción! ¿Ok? ― Jenny Respondió levantándose con furia. ― ¡Ellos sabían algo! Ellos sabían algo de Mí y le pedí a Clyde que no dijera nada… Por eso… y por eso mismo ellos pudieron haber asesinado a Luna, por mi culpa, por haber callado en vez de actuar.
Las palabras de Jenny calaron como las balas de una ametralladora contra ellos, especialmente contra Wally y Sullivan. No era su intención hacerla sentir así, sólo estaban reflexionando en voz alta, buscando a los atacantes de los Angels, no querían asediarla así. Pero ella había perdido el control, y para que Jenny perdiera el control, algo muy grave debía haber pasado. Un secreto muy personal debía conocer Harper. Algo lo suficientemente grave para ponerla así.
— Jenny, lo siento. — Dijo Sullivan llevándose una mano a la frente, sintiéndose estúpido. — No quería culparte de nada, perdóname.
Ella les dio la espalda y cubrió su rostro con sus manos, para intentar calmarse, y Clyde se acercó a ella, colocando una mano en su hombro. Wally no sabía qué hacer, él se sentía igual que Sullivan. Ver así a Jenny le causaba no solo tristeza, sino miedo, pues algo muy grave ocurría.
— Espera… Entonces si eso es, ¿no creen que todo lo que ha estado pasando en el pueblo haya sido orquestado en un inicio por los Lambs? — Wally preguntó llamando la atención de sus compañeros. — Piénsenlo, hace casi un mes las cosas estaban… tranquilas por así decirlo, y entonces después de la explosión del Club de Lambs las cosas se han estado disparando, las bandas parecen más volátiles. Más propensas a pelearse entre sí, primero Lambs Contra Sons, Luego Lambs Contra Hawks, Después Dogs contra Hawks y ahora Lambs contra Angels… Pareciera que la chispa que inició todo esto fueron los Lambs y esa chispa comenzó un incendio que está haciendo que los otros clubes sean esa llama y poco a poco se está convirtiendo en un incendio enorme.
— ¿De dónde sacaste esa analogía Wally? — Sullivan preguntó confundido.
— De un comic… Pero piénsenlo bien, la violencia regresó al pueblo después de aquella explosión… No les parece raro que después de eso, los índices de muertos y violencia en el pueblo y en la ciudad se hayan disparado.
— Ahora que lo mencionas… Sí...— Clyde respondió intrigado. — Pero… Incluso si eso fuera, ¿qué tiene que ver la muerte de Luna con todo esto?
— Piénsalo Clyde, los Lambs pudieron haber hecho algo con Angels, algo que los hubieran hecho enojar. Y después de eso Los Angels entraron en actividad, Y después los Dogs pudieron haber sido provocados en una especie de riña para desatar su furia en Hawks y ahora los Angels hicieron algo para llamar la atención de un club o de la pandilla de los Dogs, lo que causó la muerte de Luna. Todo esto parece una locura… pero en realidad parece ser más un plan muy elaborado. ¿no lo crees? — Wally explicó haciendo que los demás quedarán en silencio por esas palabras del policía novato.
― Creo que te entiendo, Wally ― Comenzó a decir Sullivan. ― De hecho, tiene sentido. Miren esto, todo lo que ha venido ocurriendo afecta a Lambs o a Sons de un modo u otro: los Lambs pierden sus negocios y estos mueven todo para vengarse de ellos. Los Hawks hacen un trato con Sons y los Lambs mueven a los Hood Dogs de alguna forma.
― Entonces..., ¿crees que mataron a Luna porque tiene relación con un Son? ― Susurró Clyde, su garganta apretada por el dolor y la rabia. ― ¿Que le dispararon por ser hermana de Lincoln?
― No me atrevería a asegurarlo ― Dijo Sullivan. ― Pero puede ser.
Clyde quedó en silencio pensando en Lincoln, que el asesinato de su hermana hubiese sido por su parentesco de sangre con él… Dios…. Eso sería horrible.
Y más horrible sería aún, si por esa misma razón, otras de sus hermanas fueran asesinadas por ello...
― Esto siempre ha tratado de Sons y Lambs… Siempre ha tratado de ellos, unos tratando de vengarse de los otros. Parece un círculo de autodestrucción que no terminará pronto…― Wally comentó mirando a una esquina con un rostro lleno de dudas.
― Lambs siempre ha sido un club abocado al odio...― Jenny comentó tragando saliva pesadamente. ― Ellos… siempre han buscado una forma de apoyar su mensaje de odio e intolerancia, sin importar si tienen que afiliarse con las basuras más grandes del mundo. Lo hacen con tal de seguir distribuyendo odio y balas… Y no importa a donde vaya, desde New York, hasta Michigan, parece que ellos no van a parar hasta que destruyan a todos sus enemigos, sin importarles a qué personas, clubes o familias se pongan en sus caminos. Van a pasar por encima de todos para lograr su objetivo.
― Jenn… ¿Tú cómo sabes todo eso? ― Sullivan preguntó mirándola confundido. ― ¿Hablaste con uno de ellos alguna vez?
Esa pregunta sumió en el silencio a Jenny. Por unos minutos que se alargaron para parecer horas, ella solo los miró sin decir nada. Entonces abrió la boca para decir algo, pero solo el silencio brotó de sus labios.
― Yo..., no..., no tengo nada que decirles. ― Dijo ella retrocediendo algunos pasos. ― No puedo decirles..., no quiero que sepan algunas cosas de mi vida.
Sullivan y Wally se miraron. El primero tragó sonoramente para intentar agarrar confianza y poder hablar claramente con Jenny.
― Eres nuestra compañera y te respetamos por lo que eres ahora. ― Dijo, para sorpresa de ambos, Clyde. ― No temas contarnos nada.
― No...― Jenny respondió suspirando pesadamente. ― Hay cosas de mi pasado… Que no quiero revelar, ni siquiera a ustedes. No porque no confíe en ustedes, sino que no quiero hablar de ello… Y de ser posible me gustaría olvidar.
― Bueno… Aunque tú misma lo dijiste. ― Sullivan respondió llamando la atención de Jenny. ― Son cosas del pasado, no tienen que afectar la persona que eres ahora… Y en todo caso, si fuera tan malo ¿realmente crees que nosotros no tenemos un pasado oscuro? ― Dijo mirando a Clyde y Wally los que le daban la razón a él. ― No creo que lo que tengas que decir sea peor a lo que nosotros hemos pasado.
― Es que ese es el punto Sully. ― Jenny respondió agarrando su brazo derecho. ― Ustedes tienen un pasado oscuro que no dudan en ocultar… Pero yo… Lo mío es diferente, porque yo tengo historia con Lambs. Y no historia de una policía novata resolviendo casos de ellos… Sino… De una niña que ignoraba que su padre era un hombre de los altos mandos del Club de New York… Y que fue seducida por el mismo...
Esas últimas palabras fueron muy reveladoras, pero nadie quiso creer lo que insinuaban. Lo que sí sentían era un odio contra los Lambs como no creyeron posible sentir hasta entonces.
― Todos tenemos un secreto que nos avergüenza― Dijo Sullivan lentamente. ― A esta edad uno comienza a arrepentirse de las cosas que no hace en vez de las que sí hace, pero hay un hecho que todavía me causa pesadillas. Y creo que es sano que todos saquemos ahora nuestros secretos más oscuros.
― ¿De qué hablas Sully? ― Wally preguntó mirando a su compañero completamente confundido.
― Yo… Cometí muchos errores en el pasado. Algunos más grandes que otros en realidad, verán… Empezaba el nuevo milenio de los dos miles, yo aún era joven intrépido, creía que tenía al mundo en la palma de mi mano… Apenas era un novato, como tú Wally. ― Mencionó señalando discretamente al policía novato.
― Y pues… eran tiempos distintos, la policía también era diferente, apenas entrabamos al nuevo siglo… Y parecía que las cosas… Cambiaban poco a poco, ahí estaba yo, en mi patrulla junto a mi compañero, no recuerdo bien su nombre… Creo que se llamaba… Murphy, total que él y yo paseábamos por la ciudad de Detroit, en esos tiempos no era un pozo escéptico como el que es ahora… Pero aun así era una ciudad peligrosa, patrullamos una de las zonas bajas, donde los criminales comúnmente se juntaban, vimos a un par de jóvenes que estaban vendiendo droga, nos vieron y comenzamos a perseguirlos, pasamos alrededor de media hora siguiéndolos. Y cuando los acorralamos yo fui a detenerlos, me creía… una especie de Rambo o de Terminator y creí que si iba solo podría con ellos, sería como un héroe, pero me equivoqué en una cosa, tener una placa y una pistola no te hacían como Bruce Willis… Y que, a veces, debes pensar mejor antes de jalar el puto gatillo…― Comentó acomodándose el cabello para atrás. ― Apenas vi a alguien saliendo de la oscuridad le pedí que se detuviera, vi que tenía una mano en uno de sus bolsillos… Yo creí que iba a sacar un arma, ni siquiera me lo pensé mucho, no le dije que la tirará o que se rindiera, simplemente le disparé… Y tarde me di cuenta de que era solo un muchacho normal, que estaba sacando las llaves de su auto e iba a darme su billetera para que no lo lastimara, él creyó que yo era un asaltante, por la oscuridad no pudo ver mi uniforme ni mi placa y yo tampoco, habría sido… Una buena idea llevar mi linterna, pero está tan metido en mi papel de superhéroe de películas ochenteras que no me importó matar a una persona inocente, mi compañero no dijo nada, solo me dijo que…. Me cubriría a cambio de que hiciera que él era uno de los asaltantes y que había intentado matarme, así yo no tendría que ir a la cárcel por brutalidad policial y por asesinato… Después lo demás fue perdonado por la corte, lo curioso es que en los 2000 existía esa cosa como ahora de que si la víctima de brutalidad policiaca era una persona de color… Todo estaba bien. Salí impune… Aunque… Una parte de mí quería pudrirse en la cárcel por el asesinato de ese muchacho… Y la destrucción de su familia.
Todos se quedaron en silencio ante las palabras de Sullivan. Wally miró preocupado a Clyde, temía que la conclusión de la historia lo pusiera de mal humor, pero ciertamente no podía estar peor de lo que estaba. Él también había cometido errores, pero ninguno tan grave como ese.
― Sully. ― Susurró sorprendida Jenny. Se sintió terrible al ver que su compañero estaba sacrificando la imagen que presentaba ante ellos para que ella se sintiera en confianza.
― No hay día que no olvide a ese muchacho. A veces... A veces pienso que pudo ser mi hijo. ― Dijo cubriéndose los ojos con la mano, y notaron algunas lágrimas caer.
― Bueno… Yo no tengo algo similar a Sully, pero… sí tengo algo que contar...― Wally respondió suspirando. ― Yo… Tenía ya 25 años hace como… 7 años… Sí suena redundante pues solo debería haber dicho hace 7 años. Pero conocía a… una joven algo menor que yo, le llevaba unos…. 10 o 11 años maso menos...― Comentaba con un poco de pena por lo que les decía a sus compañeros.
― Su nombre era Verónica, era una niña muy linda, en realidad, ella debía tener como 15… Teníamos una relación a escondidas, porque si sus padres sabían que salía conmigo me catalogarían como pedófilo y… Pues en parte tenían razón… Esto no se lo he dicho a nadie, pero… Dios… Esos 2 años de mi vida fueron geniales, pero sí seguía con ella sabía que algún día nos iban a atrapar… Y no podía esperar 2 años más para que ella… Pues fuese legal y menos arriesgar a que me metieran a la cárcel por haber sostenido una relación amorosa con una menor de edad antes de ser completamente una ciudadana mayor de edad, así que le dije que… Lo mejor sería buscáramos a alguien de nuestras edades. Y lo demás… Es historia…
― Hummm… Bueno al menos no tuviste relaciones sexuales con una menor de edad. ― Clyde razonó, aunque Wally desvió la mirada apenado.
― Eh… Creo que… Creo que sería mejor no indagar más al respecto. Por el bien de mi reputación como policía… Y por qué de verdad no quiero que por decir demás hagan una denuncia en mi contra por abuso...― Comentó Wally sobándose el cuello con aún más pena.
Todos se quedaron en silencio un momento, después de oír la confesión de Wally. En cualquier otro momento, alguien le habría dado un golpe en la cara por lo que había dicho, y también de escuchar la confesión de Sully, más de alguno lo habría condenado. Pero era su momento de confianza.
― Chicos..., yo... ― Susurró sorprendida Jenny al oír sus historias. ― Yo lo lamento. No quería lastimarlos así. No quería que llegaran a esto.
― No te preocupes por nosotros, Jenny ― Dijo Clyde. ― De hecho, debimos hablar este tema hace tiempo. Yo también tengo algo que confesar.
― ¿Tú también? ― Preguntó ella, sin saber si sentirse dolida o triste.
― No he… sido sincero con ninguno de ustedes… ni con nuestros compañeros, ni con el jefe… Ni siquiera con mis propios padres respecto a esto...― Clyde respondió suspirando amargamente.
― Yo… No me uní a la policía porque… Quisiera hacer de este pueblo un lugar mejor… Oh bueno… Quizás al inicio así fue, pero después… Ya no lo fue, Después de que descubriera que Lincoln Loud se había vuelto un criminal, Lincoln era… como mi hermano, él y yo hacíamos de todo cuando niños, éramos los mejores amigos, inseparables. Compartimos todo, comics, gustos, series de Tv, rayos. Él era mi hermano… Y lo quería… Y también a su hermana Lori Loud, fue… Mi amor platónico desde la primaria, solo Dios sabe que no le dediqué a ella… Y… Tanto mi hermano del alma como mi primer amor fueron… robados, por ese club y por… Ese maldito de Bobby Santiago, me llené de tanta rabia hacia él que… De hecho, llegué a ya no preocuparme por el pueblo o por los demás en central… Solo quería vengarme… Y aún quiero vengarme y he llegado al grado de que solo he utilizado esta investigación únicamente para vengarme… He incluso utilizado las evidencias de nuestro cuarto para buscar cualquier cosa que incrimine a Bobby Santiago. Se podría decir que… A veces he saboteado investigaciones de otros solo por venganza. No me siento orgulloso de ello, pero… Lo he hecho. Y no hay nada en el mundo que pueda cambiar eso
Aquello había sido un golpe profundo para sus compañeros. Si bien Sullivan y Jenny ya sospechaban que su furia contra los Sons iba más allá de lo profesional, jamás pensaron que llegara al punto de trabajar a espaldas de todos. Hubieran esperado otro secreto de Clyde, pero no ese.
― Bueno, supongo que eso explica por qué siempre buscas arrestar a Santiago. ― Dijo Sullivan, cruzándose de brazos. ― En fin, que nadie se amargue, es nuestra hora de confianza.
― Supongo que es hora de contarles todo. ― Suspiró Jenny.
― Si es muy difícil para ti, no lo hagas ― Le dijo Clyde.
― No… Es lo justo… Ustedes me contaron acerca de sus secretos, las cosas que los mortifican como policías. Ahora, yo debería hacer lo mismo...― Jenny respondió suspirando pesadamente.
― No es necesario si no quieres. ― Sullivan respondió colocándole una mano en el hombro a Jenny.
― Está bien Sully… Quizás… Eso me ayude a sacarme esto del pecho finalmente. ― Jenny comentó mirando a sus compañeros, no, a sus amigos. ― Bueno… ¿Donde debería empezar?
― Por donde desees. ― Dijo Clyde. ― Insisto en que, si no quieres, no cuentes nada. No tienes para qué hacerlo.
― Es que sí debo hacerlo, ustedes ya compartieron lo peor de sus vidas, ahora yo debo hacer lo mismo.― Dijo decidida Jenny. ― Empezaré por el comienzo de todo.
― Bien, pero si en algunos punto no deseas continuar, lo entenderemos. ― Le dijo Wally. ― Sin presiones.
Ella se sintió más calmada, ese sí era un buen equipo, eran casi como una familia. Se preguntó por qué no había confiado su secreto antes, pues jamás lo divulgarían. Ellos guardarían su secreto hasta el final.
― Bueno… Yo, nací y crecí en New York, en un barrio peligroso, mi madre nos había abandonado cuando apenas era una bebé…. Y mi padre… Era Cliff McCloud, él fue… el presidente de Lambs of Satan en New York. ― Dijo sacando un jadeo de sorpresa de sus compañeros. ― Se podría decir que al vivir cerca de ellos fui… Educada por ellos, mi padre, yo jamás tuve dudas de que me amaba, pues siempre me cuidaba de los peligros que siempre amenazaban en su club… no podía decir que era un buen padre, pues me educó bajo la ideología de la supremacía blanca. Y que nadie estaba por encima del poder blanco, pero me protegía y como mi única familia me quería, él comenzó a instruirse en ese mundo poco a poco… Ellos comenzaron a meterme ideas en la cabeza, sobre que Hitler era un héroe que defendía los derechos de los ciudadanos, que los Afroamericanos eran inferiores por haber nacido con ese color de piel, los chinos que eran enfermedades andantes, que los Latinos eran ladrones que solo le quitaban el trabajo a la gente honrada, que los todos musulmanes eran terroristas… Y que los migrantes, y refugiados solo eran pestes que querían ocupar nuestro país para robarse nuestro dinero, trabajos, hogares y que el hombre blanco de clase media debía aguantar como ellos violaban sus derechos. Todas esas ideas estúpidas… Comenzaban a hacerme efecto, yo una niña que apenas podía distinguir lo bueno de lo malo estaba siendo educada como una Neonazi… Odiaba a las personas con color de piel diferente… y ni siquiera sabía por qué. Trataba a los otros chicos de la escuela mal porque me habían dicho que ellos eran conformistas. Y todo eso lo decía sólo porque era lo que siempre escuchaba y me enseñaban.
― Dios...― Sullivan comentó con indignación. Mientras que Clyde solo podía escuchar con algo de rabia.
― Yo… Creía que esa era la verdad absoluta en esos tiempos… Más que nada por que amaba a mi padre y en mi mente yo creía que mi padre solo me enseñaba a ser una persona con grandes valores morales… Pero todo lo que me estaba enseñando era a predicar la palabra del Odio hacia otras personas diferentes. ― Jenny comentaba sintiendo como lágrimas caían por sus mejillas.
Ese era un lado que no se imaginaron de Jenny. Ella era simplemente la mejor de todo el equipo, y siempre la veían tan fuerte, tan valerosa. Ninguno pensó que pudo haber pasado por todas esas cosas en su niñez. Y Clyde tuvo un presentimiento, pero no se atrevió a decirlo en voz alta. Prefería que Jenny siguiera contando su historia, y ver si era cierto lo que sospechaba. Algo que ligaba a su compañera con el maldito de Harper. Algo que lo hacía sentirse muy preocupado por ella.
—Dios, eso sí que fue duro. — Dijo Wally, sintiéndose muy mal por Jenny. Al oír eso, su historia parecía tan estúpida, aunque no por eso menos ilegal.
— Sí, fue terrible, eres muy fuerte para haber superado todo eso. — Le dijo Sullivan.
— No lo era en el pasado. — Jenny respondió limpiándose las mejillas. — Después de un tiempo mi papá fue encerrado por un crimen, algo que yo creía al azar, pero… Se podría decir que esa vez él fue completamente inocente y su condena fue de 12 años en la cárcel… ¿Quién dice que los hombres no van a prisión por matar a otros hombres? Bueno… Yo lo creía injusto, pues según uno de los compañeros de mi padre, lo habían atacado hombres de raza afroamericana. — Clyde escuchó apretando el puente de su nariz con sus dedos. — Les he dicho ya que en esos años que ellos me habían educado para creer cosas que ahora yo ya no creo… pero en esos tiempos… Yo de verdad creí que era una injusticia que encerrarán a mi padre por eso… De verdad creía… Que ellos… Merecían morir. Solo por el color de su piel…—
Jenny se quedó en silencio mientras que Clyde tampoco podía decir nada, solo respirar y suspirar pesadamente por cada palabra que ella estaba diciendo.
Mientras que Sullivan y Wally no podían opinar nada pues… no se sentían en el derecho de hacerlo.
— Y… En esos años, el club de Lambs me crio… Conocí a todos los miembros del club de New York… Ahí, hice muchas cosas, cosas de las que no estoy orgullosa… cosas que quiero olvidar...— Jenny comentó sintiendo como su voz se tambaleaba. — Yo… Incluso tengo las marcas que me dejó mi tiempo en el club, Marcas imborrables en mi cuerpo y mente. Después del doceavo año de mi padre en la cárcel lo dejaron ir… Y lo primero que me pidió al volver fue alejarme del club de Lambs, yo era necia, testaruda y tonta, no entendía sus motivaciones para decirme eso… Y entonces cuando presentó su renuncia y su salida del club, me lo explicó todo… Los Lambs lo había utilizado a él como un mártir, le habían tendido una trampa para complacer a un club… Como un símbolo para difundir la palabra de cómo los hombres de familia eran tratados por la sociedad americana que ya no quería apoyar a los blancos. Lo traicionaron y esperaron a que él muriera en la cárcel, no esperaban a que saliera… De hecho, no creo que nadie lo había esperado… y ese maldito de Thompson Baker, fue quien lo condenó… Su último y… Creo que único acto como un buen padre fue… Llevarme lejos de ese lugar y mudarse a Brooklyn, pero un mes más tarde lo asesinaron en la calle por deserción…
Aquello parecía casi una pesadilla. El estómago de Wally estaba muy revuelto por lo que oía, un poco más y podría vomitar. Lo mismo para Sullivan, era terrible escuchar a su amiga contar ese momento tan duro de su vida.
Pero nadie sufría como Clyde. Todos sabían que a él esa historia lo afectaba más que a nadie, o lo sospechaban así por el asunto racial. Sin embargo, lo que estaba pensando era un misterio.
― Esos malditos Lambs, le meteré a Harper un escopetazo en toda la cara, por maldito ― Fue lo único que pudo decir Sullivan.
― Todos queremos hacer eso Sully...― Clyde respondió suspirando profundamente. ― Pero… Quizás por hoy es suficiente… Deben descansar… Los veré temprano mañana. ― Comentó levantándose de su asiento para ir por su cuenta a la comisaría.
― Hey… ¿Y tú qué vas a hacer Clyde? ― Le preguntó Wally confundido.
― Voy a ir a la sala de evidencias… Voy a descubrir quién asesinó a Luna Loud. ― Dijo mientras poco a poco se alejaba de sus compañeros.
― Pues no nos conoces si crees que te vamos a dejar solo. ― Dijo Sullivan siguiéndolo. ― Tengo que decir que me siento algo ofendido.
― ¿Ofendido por qué? ― preguntó Wally, siguiéndolo sin dudar. Jenny se secó las lágrimas y caminó tras ellos igual.
― Porque piensa que podrá deshacernos de nosotros tan fácilmente― Contestó Sullivan. ― Somos un equipo. El mejor equipo. Todos vengaremos a Luna.
― Sully no pudo decirlo mejor ― Le dijo Jenny, y había vuelto a ser la mujer que ellos conocían, la que no se rendía. ― Puedes contar nosotros, Clyde, somos tu equipo.
― Lo comprendo, pero ya han hecho demasiado. ― Dijo Clyde. ― Valoro bastante lo que han hecho ahora, y sé que puedo contar con ustedes, pero ya es muy tarde, necesitan descansar.
― Hablas como mi mamá. — Dijo Sullivan, y eso sacó una risa de Wally.― Te vamos a seguir, quieras o no quieras. Así que mejor no te quejes y deja que te sigamos.
Clyde suspiró, y aunque estaba molesto, luego sonrió un poco. Realmente ese era su equipo. Ellos lo ayudarían a detener a las bandas de toda Royal Woods.
Entonces… Con Sons…
Las preguntas comenzaron a fluir, miles y miles de preguntas arrojadas al aire y ninguna respuesta, habían tenido el tiempo para reorganizarse, para esconder sus armas y reacomodar todo pero aun así era difícil entender que mierda había sucedido.
El asalto fue tan repentino, las bajas fueron imprevistas…
Y lo único que tenían para apoyarse de quienes habían sido los asaltantes era un cadáver y algunas marcas… De ahí en más Sons no podía sino hacerse 3 preguntas muy importantes.
¿Cómo Fue Que Habían Encontrado Su Almacén ¿Porque les habían robado? ¿Y porqué una de las asaltantes era una de las hermanas de Lincoln Loud?
― ¡Orden! ― Gritaba Joseph tratando de calmar a sus hermanos. ― ¡ORDEN! Muchachos, no perdamos la cabeza. Tenemos que descubrir qué mierda acaba de pasar hoy.
― ¿Como mierda pudieron emboscarnos así? ― Preguntó uno de los Sons. ― Esto lo habían planificado tiempo atrás. Sabían perfectamente qué hacer.
― ¿Por qué cresta una de las hermanas de Lincoln estaba ahí? ― Preguntó otro Son. ― No tiene ni el más puto sentido.
― Chicos, no saquemos decisiones apresuradas. ― Dijo Joseph a todo el club. ― Ahora mismo Bobby y Lincoln están seguramente en el hospital, lo que pasó con la hermana de él no lo discutiremos aún. Lo principal es ver por qué hicieron algo tan estúpido como atacarnos.
― ¿Que no es obvio? Querían nuestras putas armas...― Víctor respondió aún adolorido, el fuego no lo había quemado completamente, pero las llamas le habían quemado una parte de su brazo derecho y su pierna derecha. No había sufrido un gran daño, pero sí se sentía como la mierda. Tick ya lo había… Intentado curar, solo eran quemaduras de primer grado, pero aun así dolían como la chingada.
― El problema es que ¿Como mierda sabían de ese lugar? ― Preguntó Mike mirando a sus compañeros. ― De verdad… ¿Como? Si aún tenemos una rata en la mesa… entonces de verdad tenemos un problema… Un problema que ni siquiera nosotros podríamos como arreglar.
― Y Lincoln no podría haber sido...― Mark respondió casi susurrando. ― No creo que él le hubiera disparado a su propia hermana a propósito...
— Por supuesto que no. — Dijo Joseph juntando sus manos para frotárselas y tranquilizarse un poco. — Sin embargo, quizás debamos..., considerar la posibilidad de que Lincoln, de forma totalmente accidental, le diera alguna pista a su hermana sobre nuestro almacén.
El efecto de sus palabras no se hizo esperar. Subió una nueva algarabía, y de no haber sido por su parche de vicepresidente, más de uno lo habría sujetado por el cuello. de hecho, Víctor estaba a nada de hacerlo.
— ¡Qué mierda estás diciendo! — Gritó furioso levantándose. — Lincoln jamás haría algo así!
— Calma. — Dijo Joseph, retrocediendo involuntariamente unos paso. — No digo que él sea un traidor. Pienso que quizás..., fue engañado. Solo..., pónganse a pensar, de haber sabido que su hermana podría estar en el almacén esa noche, no habría ido a ayudarnos. Tal vez ella era una especie de espía que vigilaba a Lincoln.
— JoJo… En otro tiempo te habría apoyado en esa lógica...— Mike dijo casi susurrando. — Pero hermano… No creo que esta vez tengas razón, y por el respeto que te tengo a ti y a Lincoln, por favor, no vuelvas a decir eso en esta mesa… Creo que… mejor ahora agradece que ellos no están aquí para escucharte decir eso, créeme que ni a Bobby ni a Linc les hará gracia que digas eso...— Dijo simplemente dejando a Joseph en un silencio culposo. Simplemente no iban a tolerar que dijera eso… ni siquiera porque él fuese el V.P.
— Bueno… Pues yo tengo dos opciones. — Mark dijo mirando a la Mesa. — O tenemos un topo… O alguien más dijo algo que no debía, excluyendo a Lincoln, no creo que nadie de esta mesa haya dicho algo… A no ser que haya querido dañar el club a propósito. Y en el otro lado. Tenemos antecedentes de un Prospecto que hizo eso… Y su hermano se sienta justo aquí. — Dijo señalando a Richard.
— ¿Que? ¿Ustedes creen que yo los he traicionado? — Preguntó Richard sintiéndose ofendido por esas palabras.
— De hecho. Ahora que lo mencionas...— Rasmus dirigió su mirada inquisidora a Richard. — Ya casi nunca estás en el club y cuando sales nunca dices a dónde vas. Parece un poco… Extraño que cuando sales jamás nos dices a dónde vas o dónde estás… ¿Acaso tú has estado divulgando información?
— ¿En serio me están haciendo esto? — Richard preguntó enojado. — ¿En serio ustedes creen que yo los traicionaría? ¿¡A Todos Ustedes!?— Exclamó enojado para todos los que lo miraban de manera acusatoria.
― Admite que tu actitud es más que sospechosa. ― Lo increpó molesto un Son. ― ¿Qué mierda haces que no puedes contarles a tus hermanos? ¿Vas a ver a otra banda?
― ¡Mierda! ― Gritó molesto Richard. ― ¡No puedo creer que ustedes desconfíen de mí! ¡Yo jamás pondría en riesgo el club, no después...! No después de perder a mi hermano.
― Muchachos, no linchemos a Richard. ― Dijo Mark, interviniendo. ― Escuchen, todo esto se solucionará si él nos dice ahora adónde va todos los días.
— No puedo decirlo...— Richard respondió cerrando los ojos con fuerza. — Es… un secreto...
— ¿Ven? La rata no quiere hablar porque sabe que la tenemos acorralada. — Víctor replicó enojado.
— ¡No! — Richard respondió molesto. — Sino que… No puedo decirles… lo que hago fuera del club es… Un asunto privado que no puedo contarles.
— Eso lo reafirma. — Respondió Mike mirando a Richard Inquisitoriamente mientras los demás miembros del club comenzaban a Levantarse para obligarlo a hablar. — Si no nos dices que has estado haciendo entonces solo veo dos opciones, o te obligamos a decirnos lo que pasó...— Entonces sacó su pistola por debajo de la mesa y la puso sobre esta. — O te matamos aquí y ahora…
Richard miró a todos a su alrededor, enojado, sintiéndose jodidamente apaleado no solo con aquellos que consideraba hermanos, sino que por ellos y por el club había hecho lo que había hecho. Había matado a su propia sangre por este club.
— ¿Quieren saberlo? ¡Bien! — Richard azotó sus manos en la mesa para verlos a todos. — Me he estado viendo con Luan Luz, una de las hermanas de Lincoln Loud, me he estado acostando con ella para tratar de olvidar lo que hice, y no quería decirlo porque si lo decía probablemente Lincoln me Mataría si supiera que me estoy acostando con su hermana. — Richard respondió sintiendo una ira creciente en su pecho. — Por ella salgo del club todas las tardes, por ella no les he dicho a donde voy y por ella estoy abandonando la puta idea de pegarme un tiro en la cabeza, ¡POR ELLA!— Richard entonces se volvió a sentar en su lugar. — Asesine… A mi propio hermano por este club… Maté a la única familia que me quedaba por ustedes… ¿En serio creen que después de eso los traicionaría a todos?
Aquellas palabras fueron una sorpresa gigantesca para todo el club. Fue como si cayera una avalancha, y después, sólo silencio. No un silencio de paz, sino un silencio que viene después de la destrucción.
― Joder, ¿cómo podemos saber si es cierto? ― Preguntó Mike, rascándose la barba. ― ¿Ella aceptaría estar contigo?
― ¡Por la cresta! ― Gritó Richard, comenzando a perder la paciencia. ― ¿Qué más pruebas de lealtad quieren? ¡Quieren que ella venga aquí y lo admita frente a todos!
― Hay una solución a eso. ― Dijo Joseph acercándose. ― ¿Tienes su número telefónico? Llámala y deja que hable con ella. Por tu bien, espero que hable a tu favor.
― Maldita sea...― Richard respondió saliendo a buscar su teléfono en la canasta donde siempre los dejaban, y cuando regresó se lo dio a Mark. ― Ahí está, búscala en mis contactos… está… Como LuLu...― Respondió secamente mientras Mark tomaba el teléfono de la mesa y comenzaba a buscar ese nombre en los contactos. No tardó nada en encontrarlo pues estaba en sus favoritos. Apenas comenzó a llamar Mark lo miraba aun esperando que Richard hubiese dicho la verdad.
Entonces del tono de llamada pasó a responder y Mark puso el altavoz para que todos escucharan. Y del otro lado se escuchó la voz de ella.
― ¿Ri-Richie...? Ahora no es un buen momento cariño… Mi… Oh Jesucristo...― Luan respondió con la voz rota y triste. ― Lori me llamó… Y me dijo que mi hermana Luna acaba de morir… Y me siento jodidamente mal cariño, yo… No sé cómo lidiar con esto...― Decía de manera triste y sollozando.
Mark suspiró pesadamente… Al parecer no le correspondía a él hablar en esos momentos y menos con lo que había escuchado. Simplemente le pasó el teléfono a Richard para que le dijera algo
― Supongo que… Eso prueba tu inocencia...― Dijo en voz baja cediéndole la llamada a él.
No supo si sentirse feliz o enojado por eso, ya que sabía cómo estaría Luan, y eso lo deprimía aún más. Era una tristeza extraña, una pena llena de furia, de ganas de golpear cosas. Y sabía que su querida Luan tendría una tristeza muy distinta.
En cuanto tomó el celular quitó el altavoz para responderle mejor.
― Luan, querida, yo... Comprendo el dolor que sientes. ― Dijo en el tono más dulce que pudo. ― ¿Estás con tu familia? ¿Con Lori? ―
Y mientras hablaba, los Sons se miraron y refunfuñaron molestos. De poder, más de uno habría gritado. Estaban de regreso al inicio, sin sospechosos.
― Lu... ¿Luan? Oh… Bueno, está bien… Entonces te veré después...― Richard respondió suspirando pesadamente. ― ¿Que...? Uh… No, no estaba haciendo nada importante... Sí… Sí, ahí estaré… Sí… Yo también te amo...― Dijo finalmente para cerrar su teléfono. ― Me tengo que ir… Sí es que no hay ningún inconveniente...― Richard les dijo en voz baja, a lo que los demás no pudieron sino resignarse y no decir nada en contra, después de como lo habían acusado… Era mejor simplemente no discutirlo.
― Adelante...― Joseph respondió sin más, Richard se levantó tranquilamente de su asiento, se dirigió a las puertas de salida de la sala de juntas y las cerró tras de sí sin nada más que decir.
― Mierda...― Víctor dijo recargándose en el respaldo de su silla con furia.
Estaban nuevamente como al inicio, algunos dirían que peor. No tenían a ningún sospechoso, y habían acusado injustamente a un hermano, casi costándole la vida.
― ¿Pero quién más pudo ser el topo? ― Preguntó Mike. ― ¿Quién nos pudo delatar?
― No lo sé, quizás fue otro de los prospectos. ― Dijo Victor. ― Nos han estado metiendo en problemas, aunque no lo quieran, y ya pudieron amenazar a uno, pueden amenazar a otro.
― Muchachos, seamos razonables. ― Pidió Mark. ― No volvamos esto una cacería de brujas, por favor. Si vamos a acusar a alguien, debe haber alguna evidencia.
― ¿Y qué vamos a hacer entonces Mark? ― Preguntó Mike mirando a su hermano con desesperación visible en sus ojos. ― No podemos… Simplemente quedarnos sentados de brazos cruzados, necesitamos tomar represalias inmediatamente.
― Esperar...― Respondió Mark simplemente. ― ¿Tick ya está revisando el cuerpo que dejaron en la escena? ― Preguntó mirando a Joseph el cual suspiró.
― Sí… Está viendo si tiene marcas o tatuajes pertenecientes a alguna de las bandas rivales a las que nos hemos estado enfrentando… Aunque siento que todo apunta a Lambs...― Joseph respondió cruzándose de brazos. ― Aunque… La hermana de Lincoln… Si ella estaba con los atacantes lo más probable es que Lambs sea quien esté reclutando a las chicas. ¿Quién lo habría imaginado? Esos neonazis de mierda hicieron lo impensable.
― No estoy seguro de eso Joseph...― Mike respondió con dudas. ― Lo Lambs solo viven en el mundo de que el Hombre Blanco es superior a todos, incluyendo a las mujeres, no creo que ellos tengan ideas tan progresistas… Y menos ellos.
― Hummm...― Joseph murmuró silenciosamente. ― Maldición… Si Tick hubiera estado Ahí para checar a la hermana de Lincoln… Quizás sabríamos…
― Joseph es en serio hermano, deja a Lincoln y a su hermana fuera de esto...― Mark dijo tratando de razonar con él lo más tranquilo que pudo. ― No puedo ni imaginar el dolor que él debe estar pasando ahora… Y por respeto a él, deberíamos no empezar a hablar de él a sus espaldas.
— No era mi intención hablar mal de Lincoln, o hablar a sus espaldas. — Dijo Joseph, frotándose nuevamente sus manos. — Definitivamente no quería eso. Solo..., estoy tan confundido como todos ustedes de ver a una hermana de Lincoln en ese lugar, y quiero darle una explicación. Pero tendremos que esperar a que regrese Lincoln para averiguar bien este rompecabezas.
— Sí, es lo mejor. — Dijo Víctor, quien, a pesar de sus quemaduras, caminaba de un lado a otro como un león enjaulado. — Se siente mal, lo vamos a tomar mal.
— Creo que no vamos a sacar nada claro hasta qué Tick venga y nos diga si halló algo. — Dijo Mark, intentando calmar los ánimos de los Sons. — No es momento de que el club se divida por las sospechas. Más que nunca debemos guardar la calma.
— Sí...— Mike respondió mirando a los demás hermanos en la mesa. — Tienes razón, Pero… ¿Qué haremos entonces Mark?
— Todos sabemos que las armas nos han impulsado nuevamente, pero también nos están volviendo a hundir. El legado de Jax Teller fue ese, que dejamos a un lado las armas y nos movemos a negocios más legítimos. — Respondió él mirando a la mesa. — Y… Eso funcionó por un tiempo, hasta que los problemas del pasado nos alcanzaron nuevamente… Y ahora estamos repitiendo los mismos errores, sé que salirnos del negocio de las armas nos dejará en desventaja, pero creo… Creo que deberíamos honrar el sacrificio de Jax… Y empezar a considerar acabar con ese negocio definitivamente.
Algunos Sons escupieron la cerveza que estaban bebiendo, sorprendidos por lo que proponía su mismo Sargento en Armas. Joseph lo miró como si hubiera dicho una blasfemia. Varios más lo contemplaron con intriga.
― ¿Dejar el negocio de las armas? ― Preguntó Mike. ― Pero..., con eso perderemos ingresos, una gran fuente de ingresos. ¿Como podemos compensarlos? ¿Con qué negocios?
― No nos precipitemos. ― Dijo Joseph. ― Las cosas están complicadas ahora, pero no es para perder la cabeza. Necesitamos ese dinero. Sin él, el club no funciona.
― Lo sé Joseph. ― Mark comentó mirando a su V.P. ― Pero… ¿Va a valer la pena? Tan solo veo los hermanos que hemos perdido por esto, a las personas que hemos tratado como hermanos y que se han ido... Que jamás van a volver… Y me digo a mí mismo… ¿A cuántos más debemos perder para empezar a preguntarnos si volver al negocio de las armas fue una buena idea…? ― Lanzó esa pregunta al aire y como una roca impactó a todos en su camino, dejando a muchos callados, otros murmurando y a Joseph lo dejó… Un tanto nervioso.
― No pensemos en eso ahora. ― Joseph respondió con calma. ― Por ahora yo creo que lo mejor sería empezar a organizarnos, empezar a reacomodar todo y esperar a que Bobby nos diga que es lo que deberíamos hacer a continuación. ― Comentó llamando la atención de todos sus hermanos en la mesa. ― Claro, después de que Tick nos diga quienes nos robaron y contra que nos enfrentamos.
― Creo que deberíamos conversar lo que dice Mark. ― Dijo Víctor, para sorpresa de la mayoría de los Sons presentes. ― Yo pienso igual que él, hemos perdido a demasiados hermanos por esas armas. No creo que valga la pena. Joder, nuestros hermanos no volverán y todo por culpa de esas armas.
― Muchachos, ahora no estamos en condiciones de discutir algo tan vital. ― Dijo Joseph interviniendo. ― Estamos todos cansados, molestos y tristes, esto lo debemos hablar con la cabeza bien fría.
Los Demás Sons se miraron unos a otros con curiosidad, más por las palabras de Joseph, como si temiera a hablar de salir de las armas, lo que empezó a crear un par de sospechas. Más entre Mark y Víctor.
― ¿Por qué quieres evitar esta conversación Jo? ― Mark preguntó confundido por las palabras de su V.P.
― No es que la quiera evitar, sino que no podemos salir de esto justo ahora Mark. ― Le respondió Joseph a su Sargento en Armas. ― Sí empezamos a dudar ahora, Lambs nos tomará la ventaja, si nos toman la ventaja, empezaremos a perder terreno, no solo porque los Lambs tomarán ventajas, sino que van a sacar provecho de ello, sin armas con las que defendernos el club quedará desprotegido. Lo que significa que podríamos llegar a perder no solo más hermanos, sino el club entero. Solo piénsalo. ― Comentaba con tanta seguridad que los demás comenzaban a tener una dualidad interna con ello.
― Joseph tiene un punto. ― Dijo Mike cediéndole la razón a su V.P. ― Aún necesitamos de las armas… Quizás… Cuando las cosas se tranquilicen deberíamos empezar a pensar en sí seguir con ellas o simplemente dejarlas.
― Sí, sí, es justo como dice Mike ― Dijo Joseph, frotándose nuevamente sus manos, lo que en otro hombre podría ser tomado como un signo de nerviosismo, y que en Joseph podía significar cualquier cosa. ― Primero resolvamos lo importante, que es destruir a Lambs. Luego, cuando recuperemos el control de la ciudad, veremos qué hacer.
― Estamos todos claros en que debemos frenar la amenaza que representan los Lambs. ― Dijo Mark. ― Sin embargo, pienso que esto deberíamos hablarlo cuanto antes, con Bobby.
― No creo que sea lo más acertado― Volvió a intervenir Joseph. ― Estos días Bobby tendrá la mente en otra parte, estará preocupado de su familia. Al volver, debemos concentrarnos totalmente en la destrucción de Lambs.
― Cierto, pero…
― Mark, solo trata de razonarlo por un momento. ― Le dijo rápidamente mientras intentaba no sonar apresurado. ― Bobby cuando vuelva no querrá escuchar eso, aún necesitamos de las armas, además, no vamos a presionarlo cuando acaba de ocurrir esto justamente. Mucho menos a Lincoln. Estoy seguro de que ellos a lo mucho podría posponer la charla, lo principal ahora es que tomemos represalias al respecto, sino quedaremos muy mal parados frente a esto. Y no creo que eso sea recomendable. ― Decía convenciendo a una parte del Club, pero Mark seguía sin sentirse completamente cómodo con ello.
― Hm… Está bien...― Dijo Mark simplemente. ― Pero, cuando las cosas se tranquilicen, hablaremos con él al respecto. ¿Entendido?
― Por supuesto. ― Joseph respondió… Extrañamente viéndose más relajado, algo… Parecía fuera de lugar con Joseph… Y eso no le agradaba mucho al mismo Mark. — El asunto de las armas no puede quedar fuera ahora. — Dijo Joseph. — Ahí afuera hay alguna banda que tiene suficientes armas como para hacernos la guerra, o hacerse con una buena fortuna que pueden invertir en lo que sea. De cualquier forma, debemos contestar, y esto solo puede ser obra de Lambs o Angels.
— ¿Crees que Tick no logre hallar nada? — Preguntó un Son. — Qué tal si era alguien sin tatuajes ni marcas?
— Pues sería muy difícil que fuera un motero sin tatuajes, por pequeño que sea. — Dijo Mike. — Veamos, ¿quién aquí no tiene un tatuaje de Sons?
Nadie levantó la mano, y el motero miró al Son como si quisiera darle una lección. Mark estaba comenzando a impacientarse, y notó que Joseph estaba más pensativo que de costumbre. A veces, cuando cruzaba los dedos y reflexionaba, parecía más peligroso que si sostuviera una pistola.
Mark simplemente se abstuvo de hablar… Simplemente suspiró y miró a su alrededor. Víctor aún se veía como un perro herido y enjaulado, Mike se agarraba el otro, Rasmus y los demás simplemente no sabían qué hacer o qué pensar. Solo querían que la mesa estuviera de nuevo unida para tomar las decisiones correctas… Si tan solo Bobby o Lincoln estuvieran ahí… Sabrían qué hacer…
Mientras tanto… En el hogar Santiago Loud…
Lori llegó solo a abrazar a su esposo, mientras que Ronnie los miraba a la distancia desde su auto, Lincoln seguía… Un poco descompuesto, no tenía ganas de salir ni de hablar, solo quería seguir pensando en soledad, Ronnie salió del auto y fue junto a su cuñada y su hermano para llevarse a Luz a casa… Tan solo quería que esa nefasta noche se terminará para todos…
Era algo que todos pensaban en su interior. Nadie quería quedarse más tiempo en ese hospital, ella misma dudaba si podría soportar volver ahí para trabajar. Cuando pasara por la entrada, recordaría sin duda esa noche nefasta.
Bobby y Lori se veían igualmente devastados, casi tanto como Lincoln, si es que no más. La veía llorar a caudales, y Bobby..., él estaba con un ánimo igual al de Lincoln.
Y pensó, aunque no quería hacerlo, que así iba a ser cuando una bala se llevara a Bobby. No quería pensarlo, pero los paralelismos eran demasiados. Ella no se veía con fuerzas para consolar a su madre y a Lincoln a la vez.
― Voy a ver a las niñas. ¿De acuerdo? ― Lori le preguntó limpiándose los ojos. Y Bobby simplemente asintió con la cabeza, entonces miró a Ronnie y está la abrazó fuertemente. ― Cuídate mucho Ronnie… Por favor cuídate mucho tú y Luz… Las amamos mucho.
― Nosotras también Lori. ― Ronnie respondió colocándole un beso en la mejilla a su cuñada. ― Cuídate Lori… Nos veremos mañana, para planear el funeral y eso...― Ronnie respondió haciendo que Lori asintiera y sin más entró a su casa para ir a ver a sus hijas e hijo…
Entonces Ronnie miró a su hermano el cual… Se veía igual de triste que Lincoln, pero a diferencia de su esposo él se veía menos afligido.
― Y bueno… Supongo que vienes para llevarte a Luz supongo...― Bobby le dijo simplemente y sin más. Ronnie suspiró y miró a su hermano a los ojos.
― Sí… Así es...― Ronnie respondió con un nudo en la garganta, Bobby asintió y miró a sus espaldas mientras Lori hablaba con ella y acto seguido la abrazaba.
― Bueno… Solo deja que Lori se despida de ella...― Bobby le dijo sintiéndose un poco incómodo por no poder hablar bien con su propia hermana.
― No te preocupes, dejaré que lo haga. ― Dice ella. ― Igual, Luz debe estar muy cansada y confundida, no sé cómo explicarle nada de esto.
― Pues..., se sincera con ella ― Le dijo Bobby. ― Sé que será muy difícil, pero es la mejor forma, o no lo entenderá hasta que le pase a alguien más cercano.
Ronnie no sabía cómo reaccionar estando cerca de su hermano. Por su culpa Lincoln había vuelto a Sons y arruinaba su vida otra vez. Sólo quería alejarse y volver a su casa. Aunque...
― Sí...― Ronnie respondió suspirando pesadamente, el ambiente entre ambos hermanos era… Incomodo, muy incómodo… ¿Así es como sería siempre? ¿Sin poder hablarse ni decir nada por siempre? Eran familia… Y aun así no podían hablar como tal, ella no se iba a quedar con eso… No después de lo que había sucedido esa noche. ― Y bueno… ¿Como has estado? ― Preguntó llamando la atención de su hermano, ella le había hecho una pregunta, él confundido pero… Tranquilo solo trató de responder.
― Pues… Bien, yo bien… Bien, todo bien...― Bobby le respondió tratando de sonar casual. ― ¿Y tú? ¿Como has estado?
― Bueno… Aparte de lo que pasó hoy… he estado bien...― Ronnie respondió cruzándose de brazos.
― Bien, bien… ¿Cómo… ¿Cómo está mamá? ― Bobby volvió a preguntar recargándose en el marco de la puerta.
― Ella… Está bien también...― Ronnie respondió asintiendo con la cabeza.
― Que bien...― Bobby respondió nuevamente asintiendo con la cabeza.
― Ella..., dijo que tenía ganas de venir al pueblo a vernos. ― Le contó Ronnie a su hermano. ― Y seguro va a viajar pronto, la oí muy entusiasmada con esa idea.
― Oh..., eso es genial. ― Dijo Bobby, se notaba bastante sorprendido y confuso, no podía culpar, ella se sentiría exactamente igual al oír esa noticia. ― ¿Planea quedarse en la ciudad?
― No lo sé... ― Dijo Ronnie Anne pensativa, pues no le gustaba mucho esa idea. ― Espero que no. No es que no quiera ver a mamá..., es solo que..., esta no es una ciudad para ella.
― Sí… Supongo que tienes razón… Pero sería bueno verla más seguido...― Bobby respondió resintiendo un poco esas palabras. Ronnie lo miró bien y pudo notar las canas que comenzaron a crecerle a los lados de su cabello.
― ¿Sabes? Comienzas a verte como él...― Ronnie comentó llamando la atención nuevamente de su hermano.
― ¿A quién? ― Bobby preguntó confundido.
― A Roberto...― Ronnie respondió señalando con la mirada las canas de su hermano a lo que él rio por lo bajo.
― Jeh, deberías ser más específica, ambos… Nos llamamos igual. ― Bobby respondió simpáticamente, aunque Ronnie no se veía igual de divertida que él.
― Sé lo que dije Bobby, no lo voy a repetir. ― Ronnie contestó aguando un poco el momento… Solo un poco.
― Hm… lo sé. Pero ¿qué puedo decir? Soy hijo de mi padre.
Ese era el principal problema, que era hijo de su padre, Roberto, el presidente de los Sons of Anarchy. El que arrastró a Lincoln, su amado esposo, a un abismo del que nunca más pudo salir. Un hombre que se las había arreglado para devastar las dos familias que ella ha tenido.
Pero no podía decirle eso a Bobby. No solo porque él se indignaría completamente, sino también porque ella..., no se sentía bien despreciando así a su padre. Pero a la vez estaba muy resentida.
Simplemente había sido responsable de demasiadas cosas que ocurrieron en su vida.
— Eso es lo que me preocupa. — Dijo Ronnie Anne, intentando no sonar demasiado cruel con sus palabras. — Eso..., me preocupa como no te imaginas.
Bobby miró a su hermana con una expresión confundida…
Aunque entendía a lo que iba con eso… Bobby aún recordaba ese día que su padre se había ido de casa, solo con una mochila y su moto. Ronnie era muy pequeña aún y su madre era… Una madre que necesitaba empezar a pensar en su familia por si misma…
Bobby suspiró y trató de sonreírle a su hermana.
— No te preocupes… jamás haré eso. — Dijo seguro de lo que decía. — Sé que… aun cuando no se nota aún te preocupas por mí. Pero no te preocupes, intentaré… Ser la mejor versión de él.
— ¿Y esa cual fue? — Ronnie preguntó enteramente curiosa y confundida de lo que su hermano había dicho.
— Aunque no lo creas él sí tenía cosas buenas. — Bobby respondió sonriéndole levemente a su hermana. — Digo, él era un hombre difícil… Pero incluso en sus últimos días de vida me mostró que él era un buen padre, un buen hombre… Y… Creo que su único arrepentimiento al final fue que jamás nunca pudo reconectarse contigo...
Había sido muy difícil que eso ocurriera. Bobby no había sido quien veía a su madre llorar y sufrir al ver las cuentas, la soledad y el desconcierto tras la repentina marcha de su esposo. Ella sentía que su padre había vuelto intentando pretender que nada había pasado.
― No quiero parecer demasiado gruñona ― Dijo ella. ― Pero no se puede reconstruir la ausencia de años en unos meses, él..., quiso que aceptara su mundo, y sabía que eso jamás iba a suceder.
— No… No creo que haya sido eso...— Bobby respondió dejando confundida a Ronnie.
— ¿A qué te refieres Bobby? — Ronnie preguntó confundida.
— Recuerdas… ¿Ese día? ¿El último día de su vida? Yo sí. — Bobby comentó mirando al suelo recordando. — Él… Me dijo algo sobre que a veces, las cosas que uno espera nunca se hacen realidad, que el día que fue a verte tú… Lo llamaste monstruo, mal padre, cabrón abandonador y que ni siquiera te lo discutió, que sabía que todas esas palabras se las merecía, pero aun así quería ser tu padre por una última vez, no el padre que siempre estaba ausente o el padre que te abandonó, sino el padre que te merecías y que jamás pudo ser. No esperaba que aceptaras y perdonaras lo que hizo… Solo dejarlo ser tu padre por última vez…— Ronnie ante lo que Bobby dijo quedó callada completamente, no supo qué decirle a Bobby o que, contra argumentarle, podría decirle que él siempre había sido un mal padre y que jamás iba a cambiar pero… ni siquiera ella pudo saberlo hasta que fue muy tarde. — Supongo… Que ese fue su último deseo antes de morir, pero bueno… No me gustaría pelear contigo por eso… Y menos hoy ni ahora...— Comentó escuchando a Lori yendo junto con luz a la salida.
— ¡Ami! — Luz caminó hacia su mamá para abrazarla. — ¿Como te fue?
— Eh… Bien Lucecita...— Ronnie respondió con dudas sobre que decirle a ella, simplemente miró a su hermano con una expresión… Difícil de explicar, entre angustiada, triste, con dudas y con ideas sin terminar de concluir correctamente. — Eh… Gracias por cuidar de ella Bobby… Significa mucho…
― No te preocupes, fue un placer cuidarla, es una niña muy alegre. ― Dijo sonriendo un poco. ― Y está..., muy confundida.
Ronnie no sabía qué contestar, ni qué decirle a Luz. Estaban pasando cosas difíciles, cosas que un niño no tendría por qué pasar.
― Creo..., que tenemos que hablar. ― Dijo ella recordando que Lincoln había vuelto al club, seguramente justo después de que se lo pidiera Bobby. ― Pero..., no mañana.
― Entiendo...― Bobby respondió suspirando. ― Bueno… Si quieres hablar conmigo, ya sabes dónde encontrarme. ― Respondió queriendo ponerle una mano en el hombro a su hermana… Aunque por discreción se abstuvo de ello.
― Sí, bueno… Dile a Lori que nos veremos Luego...― Ronnie dijo caminando junto a su hija lejos de Bobby.
― Sí, por supuesto y ustedes cuídense de camino a casa. ― Bobby les respondió sonriendo levemente y agitando su mano despidiéndose de ambas.
― ¡Nos vemos tío Bobby! ― Luz le dijo sacudiendo su mano hacia su tío, mientras su mamá la llevaba al auto junto a Lincoln… El cual vio como su esposa e Hija se dirigían hacia él.
Sonrió pues la imagen de ambas era perfecta. Una imagen que sin importar cuantas veces la verá jamás se cansaría de ella… Era la única imagen que él necesitaría para seguir viviendo sin ellas… Mientras Ronnie y Luz se tuvieran siempre una a la otra, realmente jamás tendría nada que temer. Aunque él preferiría estar junto a ellas para siempre, sabía que Ronnie se marcharía pronto, tal vez la semana entrante, cuando ya se hubieran despedido de Luna. Pero en cierta forma estaba tranquilo, pues sabía que su esposa era fuerte como ninguna otra y podría cuidar de Luz sin problemas.
Pero..., aun así no quería separarse de ella. Aún quería estar junto a su esposa, junto a su hija, sobre todo en ese momento tan extremadamente difícil para él.
― ¡Api! ― Luz dijo con alegría al entrar al auto para abrazar a su papá. ― ¿Qué pasó? ¿Por qué te ves triste? ― Preguntó un poco ansiosa a lo que Lincoln la abrazó fuertemente. No iba a llorar, al menos no frente a ella. Él simplemente la tomó de su pequeño rostro y le colocó un beso en la mejilla a su hija.
― No te preocupes Luz… Todo va a estar bien. ― Lincoln le dijo sonriéndole levemente. ― Todo va a estar bien…
―Nothing Else Matters Lissie. ―
Le decía tratando de convencerla, tratando de ser ese padre fuerte, tratando de ser ese símbolo inquebrantable que solía ser para ella, Luz no supo qué había sucedido, pero creyó en las propias palabras de su papá.
Ronnie subió al auto, cansada… Había tenido suficiente por una noche. Solo quería ir a su casa a Dormir.
Lo necesitaba… Simplemente encendió el auto y condujo hacia su hogar… Donde esperaba pasar una última noche agradable antes de lo que fuera que fuese a suceder...
Lo que fuera a pasar más tarde, lo que sea que pasara, estaba convencida de que sería un total desastre. No sabía cómo empezar a hablar del tema con Lincoln, considerando lo que había pasado recientemente con Luna. De hecho, no sabía si sería buena idea confrontarlo apenas un día después de la muerte de su hermana. Eso era cruel. Y sabía que Lincoln no soportaría tanta soledad después de ese momento tan horrible.
Sólo quería dormir, el día había sido extremadamente largo y oscuro. Mañana esperaba saber qué hacer. Si confrontar a Lincoln, o esperar. Lo miraba a su lado, intentabas ser fuerte para no asustar a Luz, pero por dentro estaba devastado. Ronnie podía notarlo, casi podía sentir su dolor.
Fue un viaje largo… Ronnie Y Linc se mantuvieron en silencio y en el trayecto la pequeña Luz había quedado dormida, algo que quizás… Era benéfico para ambos padres… Por así decirlo. Pues no tendrían que contarle lo que había sucedido con su tía… Al menos no esa noche.
Y Apenas llegaron a casa Lincoln puso a su hija en la cama, la arropó y le dio un beso en la frente.
Sabiendo que quizás sería la última vez que lo haría… A sabiendas de que su vida en familia estaría a punto de terminar… Acarició el rostro de su hija con ternura… Y sonrió levemente por verla dormida, tan hermosa… Y tan frágil… Realmente ella y su hijo Lothric habían sido lo mejor que él había creado, ellos eran lo mejor que él… Como padre… Cómo Son of Anarchy… Y como un hombre que había cometido tantas atrocidades en su corta y desgraciada vida había hecho.
Se levantó y miró a su esposa en el marco de la puerta… Con un camisón y apenas su ropa interior esperándolo, para darle un último consuelo… Una última noche de pasión juntos…
Esperando tranquilamente solo para aliviar el dolor y la necesidad del amor perdido… Del amor que ya no volverían a tener otra vez… Lincoln tomó la mano de su esposa, cerrando el cuarto de su hija tras de sí y se dejó guiar por ella… Por la mujer a quien había traicionado y mentido por última vez...
Ella no decía nada, él tampoco pensó que podría decirle a su esposa. Lo más probable es que ese momento de pasión al final no trajera ningún sentimiento, temía que fuera un mero trámite, como ir a sacar dinero a un banco. Sabía que pasaría cualquier cosa por la mente de Ronnie, pero no amor.
Y pensó en lo que acababa de pasar, en los rostros destrozados de su familia. En la reacción de Lynn, literalmente había perdido sus fuerzas. En el llanto desconsolado de Larsy, en el profundo dolor de Leni, en las esperanzas del futuro pérdidas de Lori, en el silencio desolador de Lucy, en el llanto de una pequeña niña con Lily… En sus padres… Quienes ya no podrían ver la luz del día de nuevo… Sin una de sus hijas en la familia… Ya no podrían siquiera decir que su familia estaba realmente completa…
Pero aun así, con el dolor de su corazón Lincoln se entregó a los besos… A las caricias, mientras poco a poco su cuerpo se desprendía de las ropas. Mientras poco a poco el contacto se hacía más íntimo.
Mientras los roces de dedos y piel se hacían más frecuentes.
Entonces… En la Casa Loud, Leni dormía junto a su pequeña sobrina, a quien trataba de darle consuelo incluso en sus sueños… Quizás ella no era su madre y quizás jamás lo sería… Pero estaría ahí para ella siempre, al igual que lo hizo con su hijo, jamás la iba a abandonar de ahora en adelante.
Y Lothric dormía abrazándose a sí mismo, tomando la cálida mano de su madre, esperando poder conseguir tranquilidad, donde había miedos, inseguridades y dudas… Ella se sentía feliz de que al menos pudieran cerrar sus ojos y dormir, lo necesitaban después del oscuro día que acaban de tener. Se había obligado a ser fuerte, aunque todas sus hermanas se habían desmoronado, y fue muy difícil. Y se puso peor cuando tuvo que intentar calmar a Larsy y a Lothric, fue una labor extenuante.
Podría quedarse dormida en cualquier momento, pero la tristeza, la sorpresa y el miedo se lo impedían. No era la Loud más inteligente de la familia, y quizás por eso no podía entender qué le había arrebatado a Luna. Quizás Lisa podría explicarlo cuando llegara. Pero hasta entonces… Ella le daría consuelo a aquellos que se lo pedían… Como una buena madre… Y tía lo haría.
El rol de madre soltera fue difícil, más no imposible, ahora que Larsy había perdido a su madre, ella haría lo que estuviera en sus manos para darle a Larsy a una persona que le enseñará y cuidará con amor, cariño y tratando de darle lo mejor siempre.
Sabía que ella no era su mamá, pero cuidaría de ella como si fuera suya, para poder honrar a su hermana Luna y con ello dejarla descansar en paz sabiendo que jamás abandonaría a Larsy.
Mientras… Que con los, Investigaban lo que fuera a cerca del Caso de Luna Loud… Checando y revisando todo el cuarto de evidencias. Buscando alguna cosa que los llevará a la conclusión que ellos necesitaban…
Clyde entonces tomó una escopeta que habían recogido en la escena del crimen… Una escopeta que había sido dejada al lado de una de las camionetas encontradas el día del tiroteo. Una escopeta que Clyde presumiblemente podía creer que era de algún Lamb… O de algún Son…
No lo sabía, pero… Esperaba que esta fuera una pista que lo llevará al asesino de Luna Loud, solo necesitaba hallar huellas dactilares y algo más.
El rechoncho Sullivan negó con la cabeza al ver esa escopeta. Sabía más que ninguno del poder de esas armas y el uso que podían recibir, lo que no le enorgullecía bastante. Aunque podría decir que su puntería si era motivo de orgullo.
Por su parte, Wally revisaba cualquier cosa que pudiera ser de utilidad en el vehículo. De hallar cosas, las hallaría, el problema sería encontrar pruebas sólidas contra alguien. Utilizarían todo lo que estuviera a su alcance para atrapar al asesino de Luna Loud…
Y en Angels… Se encontraban mirando a su club, desordenado y desbaratado por completo… Lambs lo había vuelto un desastre, sillas y mesas rotas, la barra estaba llena de botellas rotas y el estante estaba derrumbado.
Las puertas estaban fuera de su lugar, algunas rotas otras con las cerraduras forzadas y otras… Apenas tenían cerraduras.
Y la sala de Juntas estaba en el mismo estado que todo el club, y la mesa que solía tener las alas de los Angels ahora tenían un Cordero demoníaco rayado a la fuerza con un cuchillo. Y la caja fuerte había desaparecido, James miraba su club con determinación… El mensaje ya estaba completamente claro… Y aún más con eso. Pero eso le estaba dando más energías para tomar su justa venganza contra los Lambs en vez de hacerlo retroceder.
Mientras que Fran y Ashley se trataban de darse consuelo mutuamente en uno de los sillones que aún seguía mínimamente intacto…
Ambas tomabas de las manos, Ashley con su cabeza apoyada en el hombro de Frankie y ella mirando a la mesa frente a ella con furia… Esto no se quedaría así… Y Los Lambs sufrirían su ira. No les daría la oportunidad ni de rezarles a su dios… Esto era personal para ella. Una vez se sobrepusieron al impacto inicial de ver así su club, intentaron revisar qué habían dejado en el club, qué tanto habían destruido, y cómo podrían reconstruirlo. Era difícil avanzar entre los escombros sin llorar, pero toda esa amargura después sería el combustible que usarían para vengarse. No podían dejarse consumir por el odio, y eso Dusty lo tenía claro, por eso intentaba evitar que la tristeza lo derrumbara.
Iban a vengarse de Lambs, iban a destruirlos hasta el último maldito hombre. Pero tardarían, aunque si se tardaran años, ellos se vengarían. Aunque tuvieran que hacer tratos con sus enemigos mortales, lo harían, la venganza sería suya al final.
Y Ashley estaría ahí, para meterle una bala en la cabeza a Harper. Estaría ahí para quemar su club. Los Angels se vengarían.
Y con Lincoln, y Ronn, ellos desahogaban sus penas y sus frustraciones mediante el sexo, intentando ambos calmar una parte de sí mismos con el otro.
Lincoln su sentimiento de culpa y dolor y Ronnie su sentimiento de traición y engaños, mientras los roces y el contacto con la piel del otro se volvía más intenso… Más placentero.
Ambos podían sentir, pero realmente no podían sentir el amor, ni el romance… Solo… Se desahogaba uno con el otro de la manera que mejor podían hacerlo…
Sin pelear sin gritarse uno al otro. Solo dejar que los sentimientos se desembocarán en la pasión de la carne.
No podía compararse a otros días, donde la cercanía del uno con el otro era tal que ya sentían placer antes de las caricias. Aquella noche no sentían nada, solo desesperación y ganas de despejar un poco sus pensamientos. En ese momento solo necesitaban olvidar un poco todo ese dolor. Y Lincoln no podía olvidarlo. Las caricias de su esposa parecían lejanas, como si su piel estuviera anestesiada y apenas pudiera sentirla.
Ronnie no estaba en mejor estado emocional.
¿Cómo podrías hacerle el amor a la persona que amabas sin verdaderamente sentirlo? ¿Como podría ser posible? Eso apenas podría ser considerado amor…
Eso apenas podría ser considerado hacerlo… Eso solo eran dos personas heridas tratando de arreglarse el alma el uno al otro. Y, aun así, continuaban, porque necesitaban desesperadamente el contacto. Necesitaban saber que el otro aún lo amaba. Querían amarse, sentir la magia y la pasión de sus cuerpos unidos.
Pero Lincoln y Ronnie se sintieron más alejados que nunca. Él, por más que lo intentaba, todavía recordaba el momento en que disparó y Luna cayó. Ella pensaba que aquel hombre la había engañado con lo que ella más odiaba.
Poco a poco el acto fue finalizando, no en un estallido, sino en un silencioso gemido, que no se podría decir que fuera de placer, más bien un gemido de dolor y tristeza… Lincoln se apartó sintiéndose como basura, tenía a su esposa ahí… Y aun así la sentía tan lejos de él, apenas había podido disfrutarlo, era como si no estuviera realmente ahí… Como si aquello hubiera sido por puro compromiso, aunque ella tomó la cabeza de su esposo y la abrazó, apretando fuertemente en su pecho, mientras él en su agonía simplemente caía derrotado sabiendo que el final estaba cerca… Al igual que ella… Pero aun así ella no dudó en ofrecerle sus caricias para intentar tranquilizarlo… Para intentar de algún modo, darle una pequeña muestra de afecto para ayudarlo a descansar tranquilo, al menos esa última noche… Por esa noche quería relajarse y olvidar todo, olvidar que era un pésimo esposo, padre y hermano. No quería que su mente volviera una y otra vez al tiroteo, pero parecía algo imposible. Y recordaba a Lothric y al dolor de sus hermanas.
Quizás todos serían más felices sin él. No les había traído ninguna alegría. Mas bien, solo los había torturado desde que llegó nuevamente a sus vidas.
Solo quería dormir…
Pasó un tiempo más hasta que Lincoln finalmente cayó dormido en los brazos de Ronnie Anne. Él finalmente había logrado captar el sueño… Pero ella… Ella no podía dormir, seguía pensando, seguía imaginando, creyendo por un momento que todo era producto de su mente, que sus miedos estaban infundados, que Lincoln no había vuelto al club… O al menos su mente quería engañarse a sí misma pensando en eso, queriendo creer en esa posibilidad. Pues, aunque todo dictara que sí… No tenía ni la más mínima prueba para asegurarle que esa era su realidad Y probablemente había sido mortificada todo el día por eso… Aunque, miró al closet que ambos compartían…
Un closet algo grande, donde estaba aquella caja de pandora…
Ronnie se levantó de la cama con suavidad tratando de no despertar a Lincoln… Y como estaba caminó poco a poco hasta ese closet, levantó su mano hacia las puertas y las abrió para encontrarse con esa caja acomodada en el suelo, tenía miedo tan solo al ver el símbolo de la parca en esa caja… Le daba escalofríos ver a sus ojos vacíos y sin alma… Pero debía saber la verdad, esa maldita caja sabía la verdad detrás de todo, quizás… Al abrirla encontraría todo en orden como siempre….
Pero quizás no sería así… "Porqué tengo miedo de que al abrir esa caja… Me dé cuenta que el demonio ya ha escapado" Ronnie con su mano temblorosa se acercó a la caja… posó su mano sobre la tapa y lentamente la abrió…
Solo para finalmente darse cuenta de lo evidente…
El demonio ya había escapado.
The Loud House: Sons of Anarchy.
El final le llega a todos tarde o temprano, el final de Luna en esta historia llegó, y sé que a muchos no les gustará, pues es un personaje que muchos aman, (Yo Incluido) Pero… incluso si amo algo, ¿por qué yo debería ser justo?
Aprendía algo muy importante en mi largo camino, esta vida no es justa, ni para el hombre bueno ni para el hombre malo.
Claro, siempre se ve como que los hombres buenos siempre pierden y los hombres malos siempre ganan, pero la realidad es que todos pagan los platos rotos tarde o temprano, nada es para siempre y todo es efímero, nada es completamente eterno, incluso lo que sí lo parece.
Lamento si desde este punto ya no quieres leer más de la historia, pero… La verdad es que yo al ser un… "Escritor" algo experimentado, sé que no a todos les va a gustar el rumbo que tome la historia y los personajes que deban morir en el camino, de una vez aviso, que no importa si amas a un personaje o si lo odias, probablemente valla a morir, porqué como en el arte y la vida, la muerte es algo recurrente, y no por eso el mundo se detiene, no, sigue avanzando.
La gente sigue avanzando.
Y yo, estoy más que dispuesto a seguir avanzando en esta historia, él siguiente será el final de temporada de esta historia. Pero no se preocupen, aún hay más capítulos e historias que contar.
Gracias a todos mis seguidores por haberme seguido hasta aquí el penultimo épisodio de LH S.A.M.C.R.O. A mis amigos y hermanos que me han apoyado y seguido fielmente como una jauría de lobos…
No.
Una Parvada de Cuervos, a las órdenes de Mr. Mayhem:J. Nagera, Chiara Polairix Edelstein, King of Comix Sonora Ball Y a Joni C Gracias a ustedes esto no habría sido posible, gracias, muchas gracias por seguir comentando y participando, en serio, no encuentro manera más… Afectuosa y sincera de agradecerles que siempre mencionarlos en cada episodio nuevo.
Y por ustedes no habrá solo una temporada de LH S.A.M.C.R.O. Ya hemos planeado 5 temporadas cada una mejor que la anterior, y de antemano, esto, es por y para ustedes, los amo chicos, de verdad. No sé cómo podría haber hecho sin ustedes…
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Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
Let the Freedom Ride Alway's.
(English Version Soon… Yeah, I know I owe you this since… 10 chapters. But don't blame me, now I'm all alone in this project and I need time to post and translate correctly, I hope you could understand and please… Be Gentile with me.)
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