A la mitad del viaje del camino de la vida, me encontré en un oscuro bosque, por haberme apartado del camino recto.
Dante Alighieri. ~
― Born to Be Wild Steppenwolf. ―
Lincoln cabalgaba por la carretera, junto a sus hermanos, al lado de Bobby y de Roberto, mientras los demás Sons los seguían a sus espaldas.
Era de noche y hacía frío, la temporada invernal se acercaba amenazando con cubrir de nieve todo lo que el viento pudiera tocar, pero Lincoln no sentía el frío… No porque tuviera una chamarra, sino porque en realidad estaba en calma, escuchando los motores de las yeguas de acero siguiéndolo a sus espaldas… La tranquilidad esa noche era casi total a pesar del ruido que producían los motores de las motocicletas.
Mientras avanzaban por la carretera del diablo.
Lincoln miró por sus anteojos al letrero que decía, bienvenidos a Royal Woods. Su peregrinaje había terminado, había estado algún tiempo lejos de casa, haciendo encomiendas para el club, haciendo encargos, despachando armas y silenciando a muchos rivales, desde ese día que su padre lo había reprendido no había vuelto a pisar la casa y francamente… no le importaba, el cuarto trasero del club se había vuelto como su hogar… Sí olía tener un olor a calcetines viejos y sexo… Pero era mejor que vivir bajo el techo de personas que no lo apreciaban, de todas formas… Todo parecía ir bien.
Finalmente regresaba a su pueblo natal después de asistir por 2 semanas a una exposición de motocicletas y reunión de Bikers en Minnesota.
Y debía admitirlo, aunque le doliera, extrañaba a su familia. Apenas hacía un par de días recibió la llamada de su madre, llorando y pidiéndole volver a casa, ¿Y quién no regresaría después de escuchar estos sollozos de mamá pidiéndole volver? Además de los constantes mensajes de Leni que siempre le preguntaban cómo estaba, si estaba bien y si estaba a salvo, podría estar volviéndose muy duro frío y obstinado. Pero aún seguía teniendo un corazón de pollo muy dentro de sí.
Por lo que cuando la exposición terminó no dudó en volver con su club al pueblo.
Aunque quería pasar primero a ver a Ronnie, cuando su presidente le dijo a todo el club que debían ir a tratar asuntos pendientes con otras pandillas y a divertirse él solo le avisó a ella que se iría un tiempo del pueblo, pero volvería solo para volver a verla.
Estaba ansioso, pero tranquilo y feliz por la suave y poderosa vibración del motor que rugía al girar el acelerador.
Se sentía mejor que nunca, y no sabía por qué. Bueno, en realidad sí lo sabía. Había sido verdaderamente libre por varios días, había estado más cerca de Lucille de lo que nunca había pensado estar. Podía decir que ya había adoptado el modo de vida motero. Pero un lado de él temía reencontrarse con Ronnie. No sólo porque le había dicho solo una parte de la verdad, sino porque temía que ella le pidiera que abandonara a sus amigos, su moto y su club. Y no se sentía capaz de abandonar todo eso por Ronnie Anne. La amaba, pero prefería no elegir.
Sin embargo, una parte de él estaba convencida de que en algún momento iba a tener que hacer esa elección. Esperaba que no fuera pronto. Incluso una parte de él quería pensar que esa elección nunca llegaría.
Apenas llegaron al pueblo, todos los Sons comenzaron a tomar caminos separados, algunos se quedaron junto a su presidente y a los miembros de la mesa, cuando ya iban a llegar a la calle donde se suponía que debían estar los departamentos de Ronnie Anne. A lo que Lincoln desaceleró.
― ¡Hey jefe! ― Lincoln se detuvo en la intersección para hablar con Roberto.
― ¿Qué sucede chico? ― Roberto preguntó frenando junto a Bobby mientras los demás se seguían hacia el club.
― Creo que ya es hora de que vuelva a casa, una semana más y creo que me estarán buscando hasta en los cementerios. ― Lincoln bromeó señalando a la calle que llevaba a la avenida Franklin.
― Oh... ¿Así que finalmente volverás a casa? Sabía que lo harías tarde o temprano. ― Roberto comentó sonriendo y sintiéndose orgulloso por su muchacho… Sí, para él, Lincoln se estaba volviendo en el segundo hijo que jamás tuvo.
― ¡Sí! ― Lincoln respondió girando el acelerador suavemente para hacer rugir a su moto. ― Quizás me regañen, pero… meh, no creo que pase nada.
― Si te echan de nuevo, sabes que el club tendrá las puertas abiertas para ti ― Le dijo Roberto, y más que nunca parecía un caballero medieval. — El club es tu hogar, Lincoln, jamás lo olvides.
― Me siento más cómodo en el club que en la casa Loud. ― Confesó él, acomodándose sobre la moto. ― Allá cada día son más insoportables.
― Pero te extrañan ― Le dijo Roberto, y parecía estar hablando también con él mismo. ― Y lo mejor es que vayas y hables con tu familia, ahora que están ya más calmados.
― Sí… Supongo...― Lincoln suspiró pesadamente mientras Roberto volvía a colocarse sus lentes protectores.
― Solo ve, mañana te esperaremos en el club como siempre. ― Dijo mientras volvía a poner en marcha su motor.
― Bueno, ¡Nos vemos Roberto, Cuídate Bobby! ― Lincoln llamó colocando sus gogles.
― Igual hermano, nos vemos mañana. ― Bobby respondió. Roberto entonces giró el acelerador dando marcha hacia el Club, junto a Bobby. Mientras que Lincoln tomaba la Avenida S.t Thomas.
Todos tomaban sus propios caminos, pero solo Lincoln tomaría uno diferente al que se suponía que debía ir. Por Supuesto que iría a casa… Pero antes tenía que encargarse de… Cierto asunto pendiente…
Lincoln no tardó en recorrer una gran distancia pues tomó un atajo por los complejos departamentales y algunos callejones, y así como así llegó.
Estacionó su moto en la entrada para autos, se quitó sus gogles y su casco, dejándolo en el lomo de Lucille, puso el bloqueo de su moto y rápidamente se dirigió a los escalones.
Comenzó a subir escalones para buscar el apartamento de su novia Ronnie Anne. Ansiaba verla ya y contarle todo lo que había hecho esas semanas en la Expo de Bikers y motocicletas.
Además de la cabalgata en manada que ellos habían tenido al volver a casa. Tenía miles de cosas que contarle que apenas se dio cuenta de que ya había llegado a su puerta.
"Deja de soñar despierto Lincoln" Se dijo mentalmente mientras se acomodaba la chamarra y trataba de acomodarse el cabello de manera rápida…. Suspiró y tocó tres veces la puerta.
No sabía cómo reaccionaría Ronnie. Por un momento, pensó que recibiría un golpe y luego un beso, como en una famosa película que solía ver con Lana. Y cuando la puerta se abrió, pensó que realmente le pasaría eso.
Pero el golpe no llegó, aunque eso no quería decir que no llegaría tarde o temprano. Su novia lo miró con una expresión rara, más cercana a la tristeza que a la alegría, pero rápidamente se recompuso y lo abrazó con fuerza.
― Hola Linc. ― Saludó ella, con más alegría. ― Sí que te tardaste, pensé que durarías poco tiempo, estuviste fuera casi un mes.
― Oye, solo fueron un par de semanas, nada fuera de lo normal. ― Lincoln respondió regresándole el abrazo, entonces se separó para verla a los ojos, se veía bien, tenía una camisa de manga larga, Realmente se notaba que comenzaba a hacer mucho frío. ― ¿Como estás Ronn?
― Bien, ahora que estás aquí...― Ronnie respondió con una sonrisa sincera, eso le extrañó un poco a Lincoln, Ronnie solía ser algo más… Brusca y dura con él. Es más, se podía atreverse a decir que no era ella completamente, que era una mujer… Completamente diferente... Suponiendo que el tiempo que estuvo fuera de Royal Woods realmente le hubiera afectado. ― Eh… Supongo que te debes estar enfriando aquí afuera. Pasa, pasa. ― Ronnie pidió apartándose para que entrará a su departamento.
― No era necesario, pero gracias Ronn. ― Lincoln respondió entrando al apartamento de Ronnie Anne. De verdad había cambiado mucho desde la última vez, se veía… Más habitable por así decirlo, ya tenía más muebles, un sillón, una mesa de café… ¡Una Tele! Eso ya era un gran progreso, la última vez que estuvo ahí apenas tenía una mesa, un par de sillas y una cama inflable… Aunque aún se preguntaba sí aún seguía durmiendo en esa cama inflable. ― Genial, conseguiste más muebles.
― Gracias, trabajé mucho en la tienda para conseguirlos. ― Ronnie respondió desplomándose en el sillón. ― ¡Ahhh! Y este sillón fue toda una ganga, un idiota lo estaba vendiendo al otro lado de la calle, dijo que ya no le servía. Pero está como nuevo, que estúpida es la gente a veces, ¿no crees?
― Jeh tú lo has dicho. ― Lincoln respondió yendo al lado de Ronnie. ― Ahhh, rayos Ronn, tengo mucho que contarte.
― Pues toma asiento ― Le dijo ella alegre. ― Y cuéntamelo todo, porque no quiero perderme de ningún detalle. Menos si me fuiste infiel, ahí es mejor que te guardes el secreto.
― Yo jamás te sería infiel, Ronnie. ― Contestó de un modo más serio de lo que pretendía. ― Tú eres mi novia, y te amo. De ninguna forma te traicionaría.
― Relájate, lo decía en broma. ― Dijo ella riendo. ― Confío en ti, Lincoln, sé que tú jamás me engañarías, en ese tema no tengo ningún temor.
― Uh… Bueno, ¿dónde empiezo? ― Lincoln preguntó acariciando su cabello blanco.
— Donde tú quieras. — Respondió sonriendo y acomodándose en el respaldo del sillón.
― En primera… El viaje fue algo cansado, pero cuando llegamos vi la ciudad, los monumentos estatuas todo se veía genial, y cuando llegamos al evento en sí ya habían montado todo el escenario y las barras de bebidas y todo eso, había miles de motocicletas, algunas… Se veían muy bien, otras un poco exageradas. Tenían una Harley Davidson modelo 1980, y vi una moto completamente personalizada que parecía la de Johnny blaze, en Ghost Rider, también fueron otros clubes de motocicletas al evento, conocí a los Mayans, a Mongols, los Vagos, e incluso a los Outlaws. También tuvimos un espectáculo de motocicletas, varios hombres estuvieron haciendo trucos, otros hacían maniobras. Una de las cosas que más me encantó fue el espectáculo que dieron en la esfera de la muerte, y yo creí que esas cosas solo se podían en las películas, pero lo vi y ¡demonios! Fue lo más genial del mundo, primero entró uno, luego dos, luego dos más, cinco, seis, hasta que eran ya ocho en la esfera moviéndose constantemente de un lado a otro y de arriba a abajo. También trajeron bandas de Rock, Metal y Blues. Se sabían todas las canciones de Metallica, Megadeth, Slayer, Ac/Dc, Nirvana, Guns and Roses, The Forest Rangers, White Buffalo, Johnny Cash y Curtis Stigers. Fue genial. ― Él relataba como si fuera un niño pequeño al haber ido a un lugar sensacional como un parque de diversiones o un castillo antiguo, Ronnie solo sonreía al escuchar como él le relataba todo lo que había visto en el lugar.
― El evento en sí duró como… 5 días a lo mucho, fue como un festival de Rock y metal como el KnotfeSt, pero con motos y cada día se hacía algo diferente, el primero era para exponer las motos y mostrarlas al público y que los jueces decidirán cuál era la mejor, el segundo día fueron los espectáculos, con música y rock and roll, el tercer día se estaba cerrando el evento pero los clubes querían competir en carreras de moto, el cuarto día se armó una fiesta extraordinaria, hubo mucho alcohol, sexo y ¡Rock and Roll!― Siguió comentando con emoción aunque se le vio un poco apenado por decir sexo. ― Claro que yo no participé en lo del sexo je jeh… Pero en todo lo demás participé un poco, por supuesto que no pude exponer a Lucille, aún no se ve… completamente armada, pero cuando lo esté, la voy a presentar ante todos como si fuera una pieza de arte. Y ya el quinto día fue el cierre, el club y yo nos organizamos y regresamos de Minnesota a Michigan lo que sí nos tomó un poco de tiempo y un par de complicaciones en el camino, pero volvimos.
Ronnie Anne escuchaba todo con una sonrisa. En realidad, ella no estaba interesada en el mundo de las motos, pero oír a Lincoln hablar con tanta pasión sobre el evento, sobre Lucille y los clubes..., ella se sentía contagiada. Tal vez, si no hubiese tenido la infancia que tuvo, habría aceptado ser la esposa motera de Lincoln.
― Veo que lo pasaste muy bien. ― Dijo ella con una sonrisa. ― Y lo mejor es que regresaste entero y sano. Porque más te vale que estés sano, patético, o te daré una paliza.
Lincoln rio, esa era la Ronnie Anne que recordaba y amaba. La que era capaz de hacerlo sentir como un niño, pero que luego lo hacía sentir todo un hombre. Ella era su chica, su novia, y no la cambiaría por nada ni nadie.
― Je jeh, lo sé. Pero tranquila, Bobby y tu padre me cuidaron todo el trayecto a casa. ― Comentó haciendo que la sonrisa de Ronnie Anne se borrará solo un poco. ― Pero… No te preocupes, de todas formas, no me gustaría llegar herido con mi chica. ― Dijo rápidamente devolviéndole el brillo a su sonrisa.
― Jeh tonto. ― Le dijo dándole un suave golpe en el hombro, le agradaba… de cierta manera escuchar que Roberto pasaba tiempo con él, tiempo que a ella jamás le dedicó. La hacía sentir bien de cierto modo… Y un poco mal pues ella jamás pudo experimentar la dicha de tener un padre. ― Me alegra que te haya ido bien Linc.
― Sí… Fue genial, pero no tan genial como estar contigo. ― Le dijo poniendo su mano encima de la de Ronnie. Ella miró la mano de su novio con la misma sonrisa de antes. como el pulgar de Lincoln acariciaba suavemente el dorso de su mano. Ambos quedaron en silencio un momento. Sin decirse nada, solo… Dándose la mano. Una pequeña muestra de afecto, pero, funcionaba como debía. El ambiente era tranquilo, se lograba sentir el frío de afuera pero no tanto mientras estuvieran juntos… Juntos...
― Eh… Te… ¿Te gustaría ver una película? ― Ronnie Anne preguntó viéndolo a los ojos, mientras que Lincoln apenas había entendido sus palabras, su otra mano se acercó al rostro de ella y con sus dedos acarició el rostro de Ronnie delicadamente.
― ¿Qué dices? ― Preguntó confundido acercándose lentamente al rostro de ella.
— Pues..., que veamos una película. — Susurró ella. — Aquí, conmigo.
Lincoln sonrió y miró a su amada Ronnie Anne a los ojos. Era tan hermosa, le habría gustado tener el talento de Lucy con la poesía para poder expresar todo lo que sentía al verla con palabras. Pero él siempre fue malo con las palabras, y acarició la mejilla de su novia con cuidado. Si lo vieran así, más de uno de sus compañeros se reirían, sobre todo Víctor. Roberto y Bobby..., podía entender si se enojaban, pero hasta ahora habían apoyado su relación con Ronnie Anne, y no quería darles motivos para no confiar en él. Pero no necesitaba la amenaza de ellos para tratar a su novia como una princesa, y, de hecho, quizás la trataba mejor de que eso.
— Me encantaría...— Lincoln respondió hipnotizado por la vista, la tenía frente a él, la tenía tan cerca como miles de veces en el pasado, pero esta vez parecía ser diferente… Parecía ser especial, no especial como otras veces y mucho menos como si fuese un momento de esos especiales de hombres y mujeres…
Parecía… Algo más, Lincoln se acercó a Ronnie Anne y unió sus labios con los de ella. Ella por un momento también sintió eso y en lugar de simplemente detenerse rodeó el cuello de Lincoln con sus brazos para acercarlo más y más.
Fue como si una chispa de electricidad recorriera sus cuerpos, primero desde Lincoln a Ronnie y luego a la inversa. Una sensación extraña, que lo hizo besar a su novia con más fuerza, abrazarla para acercarla más a su cuerpo, y podía sentir los latidos del corazón de su novia sobre su pecho.
―Sex on Fire Kings of Lion. ―
Se sonrojó como nunca se había sonrojado, pero tampoco quería detenerse.
— Ron..., yo... — Susurró nervioso Lincoln, aunque todavía sentía el calor de la boca y el cuerpo de Ronnie Anne..., y francamente quería volver a sentirlo. — Eso..., no sé qué pasó...
— Cállate y bésame otra vez, tonto. — Dijo ella abrazándolo nuevamente, y su tacto se sentía diferente, se sentía más cálido e intenso. — No dejes de besarme, Lincoln.
Lincoln no dudó en acatar la orden que ella le había dado, y sin esperar otra posó sus labios sobre los de Ronnie otra vez, mientras ella le devolvía el afecto, mientras sus manos recorrían la espalda de Lincoln, sintiendo el parche de prospect en su espalda baja, mientras que las manos de Lincoln lentamente comenzaron a bajar de los hombros, hasta la cintura, sintiendo las caderas de Ronnie Anne en sus manos, y como estas comenzaban a moverse y temblar por el rose. Ambos se separaron por un instante…
Ella tragó saliva sintiendo una sensación agradable recorriéndole el pecho hasta la espalda. Él la miraba sintiendo el sabor de los labios de ella en los suyos… Extrañamente sabían a mango o durazno… El aliento de los dos se sentía… Agitado, extraño, pero les gustaba…
Les gustaba tanto.
Ellos sabían lo que querían… Ambos lo habían estado esperando desde hace tiempo.
Lincoln entonces comenzó a quitarse su chamarra de cuero y Ronnie comenzó a desabrocharse el cinturón rápidamente, cada segundo que pasaban sin tocarse el ansia crecía más y más.
Era algo que siempre había querido experimentar con Ronnie, era el placer más grande que podían sentir ellos como pareja. Finalmente experimentarían lo que todas las parejas sienten cuando se desean. Y pensar aquello lo ponía nervioso. Temía no estar a la altura de las circunstancias, pero pensó que, si se preocupaba mucho, claramente iba a fallar, así que intentó no darle tantas vueltas al asunto. Sólo debía dejarse llevar, debía darle placer a Ronnie Anne para sentir él mismo placer. Dar y recibir, debía hacerla sentir amada, debía dejarle en claro cuánto la amaba. Y lo cierto es que la deseaba bastante.
No se dio cuenta cuando ya se había quitado la chamarra y ya comenzaba a quitarse los pantalones.
Eso hasta que sintió un Empujón que lo obligó a acostarse en el sillón y cuando volteó ella comenzó a gatear hacia él, Lincoln sorprendido la vio en todo su esplendor, con su cabello negro totalmente suelto y este caía hacia él cautivadoramente mientras sentía las manos de ella avanzando, demostrando su poder sobre él, el control que estaba ejerciendo sobre él.
Con movimientos felinos que daban a entender lo que ella también quería.
Ella se sentó sobre el vientre de Lincoln, muy cerca, muy, muy cerca de su miembro viril para verlo desde las alturas. Ella jadeaba también, se le veía ansiosa mordiéndose el labio inferior mientras lo inspeccionaba. Con uno de sus dedos trazo una línea desde el pecho de Lincoln, pasando por su abdomen y su vientre… Sintiendo la musculatura de Lincoln entre sus dedos hasta terminar con su dedo cerca de su feminidad…
Ella levantó la mirada hacia él mirándolo, juzgando, apreciando cada detalle, Lincoln pasó de estar confundido a hipnotizado otra vez, mientras sus manos se alzaban hacia ella para tocar de nuevo sus caderas, hasta que…
Ella puso sus manos sobre la parte baja de su blusa, y poco a poco comenzó a quitársela, mostrando su piel morena a cada segundo. Lincoln apenas vio el ombligo de Ronnie tragó saliva, esto de verdad estaba sucediendo, ya cuando ella mostró sus senos, lamentablemente cubiertos por un sostén morado él comenzó a babear como todo un tonto. liberándose de su blusa y lanzándola como si fuera basura ella sonrió viéndolo desde su posición con una sonrisa pícara.
― ¿Te gusta lo que ves? ― Preguntó ella sonriendo plácidamente mientras que Lincoln asentía torpemente. Entonces ella tomó las manos de su amante y las puso sobre sus costados y caderas para que la sintiera, Lincoln pensaba que eso era el jodido paraíso.
Hasta que más lentamente ella obligó a subir las manos de Lincoln a donde estaban sus pechos, los cuales firmes y redondos comenzaron a ser tocados por manos ajenas a ella. Y aún por encima del sostén sentía como él los tocaba y eso la excitaba. ― ¿Te gustan?
No podía decir lo contrario, le encantaba lo que estaba viendo, lo que estaba sintiendo con Ronnie era lo que siempre deseo experimentar con ella. No es como si hubiera pensado que jamás tendría sexo con Ronnie, no es que pensara que llegarían castos al matrimonio, pero nunca se le ocurría la forma en que empezaría su primera vez. Y lo mejor es que era justo después de una de las mejores jornadas de su vida.
― E-Eres preciosa, Ronn. ― Susurró Lincoln asombrado, explorándola con sus manos, y se sentía sobrecogido ante la perfección del cuerpo de su amada.
― Lo sé… Sé que me amas Lincoln. ― Ronnie le respondió sonriendo, y entonces comenzó a bajar hasta que su flor literalmente rozaba el miembro masculino de su novio, la jodida ropa estaba empezando a sofocar a Lincoln, mientras sentía el movimiento sensual y apasionado de Ronnie Anne sobre él. ― Pero necesito saber cuánto me amas. ― Dijo moviendo su cadera de arriba a abajo, masajeando cuidadosamente tanto sus labios vaginales como el glande de él. Lenta y suavemente.
― Oh joder...― Lincoln murmuró con dificultad, mientras sentía como la feminidad de Ronnie lo complacía poco a poco. ― Te amo tanto… Me vuelves jodidamente Loco...― Lincoln respondió entre jadeos de placer. Mientras la agarraba de la cintura y la acariciaba suavemente mientras ella se movía.
― Ah-Ah ¿s-s-sí? ¿Y cuánto es eso? ― Ella preguntaba aguantando sus propios gemidos de placer, mientras sus caderas comenzaban a sufrir espasmos repentinos por la sensación que ella misma estaba provocando. Sentía que su ropa interior se ponía húmeda con cada movimiento que sus caderas producían y eso le encantaba.
Lincoln no sabía cuánto tiempo más podría soportar antes de que se lanzara contra Ronnie y le quitara la poca ropa que le quedaba para poder hacerla suya. Le gustaba lo que ella hacía, es más, le fascinaba, y esperaba expectante lo que ella haría a continuación. Él sólo quería invertir las posiciones y poder complacerla, sintiendo todo el placer que eso conllevaba.
― P-Preciosa..., ― Murmuraba entre gemidos de placer. ― ¡Te..., te amo!
― Oh… Oh dios...― Ronnie Gimió de placer por unos momentos mientras sentía una sensación eléctrica recorriéndole la espalda. ― Oh… Música para míos oídos. ― Dijo ella sonriendo, mientras miraba hacia abajo, sí que su pantalón le estaba incomodando mucho. De hecho… ¿Por qué aún lo tenía puesto?
Ronnie se hizo para atrás por un momento desabrochando el botón de su prenda, Lincoln no lo resistió y la agarró de la cintura, ahora era su turno de estar arriba, por lo que de un impulso la recostó a ella en el sillón, sorprendida pero aún exitada río mientras él presionaba sus piernas a sus costados, ella miraba ahora hacia arriba mientras él se quitaba la playera para dejarla ver los músculos que él había estado desarrollando.
Ahora era su turno para ver el espectáculo. Que él iba a darle...
Lincoln no esperó nada y comenzó a ayudarla a quitarse ese jodido pantalón, bajó el cierre y Ronnie sin esperar nada levantó sus piernas para que él cuidadosamente comenzará a quitarle el pantalón, por un momento ella se sintió libre, aunque aún faltaba otra cosa y eran sus panties y el sostén… Él ya casi estaba completamente desnudo, pero el pantalón aún lo tenía puesto… Pero se olvidó de eso cuando vio la ropa interior baja de su novia… Ella se mordió el dedo índice esperando el siguiente movimiento de Lincoln, él tomó de las rodillas a Ronnie y se acercó a ver con más detenimiento… Dios… Estar tan cerca de poder tocarla… De hecho, y con algo de cuidado comenzó a pasar sus dedos por encima de la delgada prenda, ella comenzó a gemir por el tacto, se sentía tan jodidamente bien que lo podía sentir en ella.
Cómo comenzaba a sentir los espasmos en su carne. Y solo los gemidos le decían que algo estaba haciendo bien. Solo el delicado toque en su feminidad la hacía casi romperse, pero apenas y la fiesta había comenzado.
Lincoln comenzó a quitarse el pantalón y las botas para liberarse también del suplicio de la ropa. Ambos ya solo estaban en interiores, por lo que lo que sea que fuera que llegara a pasar, definitivamente empezarían a hacer el amor. Entonces Ronnie lo miró jadeando y tratando de obtener el aliento.
Ella no esperó más y puso sus manos en el sujetador que le obstruía la vista a Lincoln y de un solo movimiento lo desabrochó, dejando que él viera sus pechos, rebosantes y desnudos, ella arrojó nuevamente su prenda como si fuera basura, Lincoln apenas los vio y sintió un ansia incontrolable de verlos de cerca y tocarlos… Quería tocarlos y… Saborearlos…
Y por la mirada de ella nada se lo estaba impidiendo. Es más, su mirada le pedía ir a probar un poco.
Y precisamente eso iba a hacer. Comenzó a tocar la perfección de su cuerpo, y pensó en los monumentos que Lisa veía en sus documentales y libros sobre la Grecia Clásica, las estatuas de diosas desnudas que coronaban sus ciudades, y pensó que Ronnie Anne merecía más que una estatua, pues nada lograría reflejar adecuadamente la perfección que veía en su cuerpo. Comenzó a acariciarla, y no pudo soportar más para desvestirla totalmente, y así le pareció que no podrá haber nada en el mundo más bello que su Ronnie Anne, su novia amada.
Acarició sus pechos, frotando sus pezones con sus dedos con cuidado, y se inclinó para besarla. Sólo se dejaba llevar, y eso parecía gustarle mucho a Ronnie, pues la podía oír gemir. Y él mismo también lo hacía después de cada una de sus caricias.
Entonces él comenzó a bajar, primero besándola suavemente en sus mejillas, después sus labios rozaron delicadamente el cuello de ella, haciendo que ella se estremeciera por el tacto de los labios de Lincoln en su cuello, ella se mordió uno de sus dedos intentando aguantar un grito de placer, entonces sus labios siguieron todo el trayecto hasta llegar al pecho derecho de Ronnie, donde comenzó a lamer con cuidado el pezón, el cual comenzó a ser estimulado por los labios de Lincoln, Ronnie al sentir eso tuvo que morderse el labio inferior, maldita sea y pensaba que besaba bien, ahora sentir sus labios y su lengua sobre su pecho la hacían alucinar despierta, Lincoln siguió chupando como si fuera un bebé… Hasta que… Comenzó a bajar nuevamente lamiendo con cuidado el pecho, ombligo y vientre de Ronnie, ella lo sentía y se sentía en el paraíso…
Hasta que al dirigir su vista a bajo vio como él se quedaba mirando a su entrepierna… Ella mantuvo una mirada expectante de lo que iba a suceder…
Lincoln miró bien la entrepierna de Ronnie Anne aún cubierta por su pantie… Y sabía que ella ya no soportaba más tenerla puesta… Podía notarlo por el movimiento de sus caderas.
Lincoln con cuidado tomó el resorte que aún se sujetaba de la cintura de su amada…
Y comenzó a deslizarse por sus piernas, a lo que ella lo ayudó levantándolas… Finalmente ella era libre de su ropa… Lincoln vió hacia abajo sintiendo un rubor así como la excitación de verla, sabía que se le llamaban Labios, pero no creía que realmente tuvieran una forma muy parecida a los mismos… Se acercó a ver más de cerca. Quería tocar… Pero, no sabía si ella se lo iba a permitir… Había llegado ya muy lejos, pero… Aún se veía con dudas en su interior. Temiendo a hacerle daño. Temiendo a lastimarla. No era como que no la hubiera tocado cuando aún tenía sus bragas puestas… Pero temía tocarla de manera indebida y hacerle daño, y...
― Ey… Idiota. ― Ronnie le dijo jadeando constantemente. ― ¿Te vas a quedar mirando o vas a hacer algo? ― Preguntó en un tono de furia entre los jadeos.
Él sonrió torpemente y la miró hacia arriba.
― Lo siento… Es solo que… Es solo que no sé cómo hacer esto...― Lincoln respondió como un tonto completamente.
― Ay… Si que eres tonto. ― Dijo ella riendo divertida. ― A ver, solo… Solo bésame...― Comentó colocando una de sus piernas encima del hombro de Lincoln, el cual la tomó para acatar la orden, primero comenzó a besarla en sus muslos, bajando poco a poco. Hasta llegar al inicio de esta, y justo ahí comenzó a besar la misma entrepierna de Ronnie con la misma delicadeza de antes. ― Uh… Sí… Sí… Más arriba...― Pidió para acto seguido morderse uno de sus dedos. Él solo cumplía las ordenes de ella y comenzó a besar la parte superior de la misa sin darse cuenta de que estaba a punto de llegar a su límite. ― Sí… Sí ahí mismo, ¡Ahí! ― Gimió sintiendo como los labios y la lengua de su novio masajeaba su clítoris. Ella estaba punto de explotar, solo por la sensación que estaba sintiendo en su feminidad.
Era un placer tan intenso, tan grande y ardiente, que Ronnie sólo podía gritar para dejar salir lo que sentía. Y sabía que aquello sólo era el preámbulo de un placer mucho más intenso, uno que sentiría cuando Lincoln, finalmente, unieran sus partes íntimas. Había escuchado que dolía, pero no había llegado hasta ese punto para retractarse, y francamente el dolor no la preocupaba ni la asustaba, estaba dispuesta a enfrentarlo.
Y por parte de Lincoln..., él sentía que el calor en su interior aumentaba más y más. Su cuerpo en ese punto parecía una máquina a vapor a punto de estallar, necesitaba algo más que solo tocar a Ronnie Anne, necesitaba mucho más que solo besarla y lamer su intimidad. Necesitaba hacerle el amor.
Se apartó de ella, puso sus manos sobre sus boxers para quitarselos y empezar el evento principal, hasta que… Recordó algo importante...
― Eh...― Lincoln balbuceó como un tonto apenado. ― Yo… Eh… Ay mierda...― Lincoln dijo sintiéndose como un completo estúpido.
― ¿Qué? ¿Qué pasa, porque te detienes? ― Ronnie preguntó confundida y cerrando sus piernas por unos instantes.
― Yo… Eh… No, no tengo condón...― Dijo él sintiéndose como un completo pendejo al decir eso.
― ¿Qué? ― Ella preguntó aún más confundida.
― Eso, no tengo protección, no tengo condón pues… Disculpa...― Dijo apenado sobándose el cuello con la misma pena. ― Eh… Puedo ir a comprarlo rápido a la farmacia si quieres...― Dijo mirándola de nuevo.
― Linc… Ahhh...― Ronnie se levantó con un rostro… Poquito más serio, aunque no enojado. ― Linc… ¿En serio eres o solo pretendes serlo?
― ¿Qué?
― El ser un tarado...― Ronnie contestó relajando el rostro.
― Lo sé, lo sé… Es que… No pensaba que haríamos esto hoy y… No es que no quisiera, sí quiero, pero no me preparé para esto y… No digo que no, sí me encantaría algún día, pero… Es que… Ya sabes… Yo, nosotros… Tú entiendes, ¿No? ― Lincoln seguía balbuceando estupideces y Ronnie suspiró con cansancio. ― Di-Digo, no es que quiera, si quiero… Pero tener un bebé tan joven… Sería una irresponsabilidad muy grande y yo… Pues… Ehhh…
― Sí… Claro, no es como que tengas a una novia que es estudiante de enfermería y que siempre está al tanto de eso… Y que tiene acceso a condones y pastillas anticonceptivas. ― Dijo cruzándose de brazos.
― ¿Entonces..., estás preparada? ― Preguntó sintiéndose como un tonto nada más decir esas palabras. ― ¿Digo..., tienes preservativos o algo así? ¿O tomaste anticonceptivos?
La expresión de Ronnie era de hastío puro, y él jamás se sintió más tonto en su vida. Todo el fuego que estaba ardiendo en ambos amenazaba con apagarse, y no sería lo mismo si trataban de reavivarlo después de esa interrupción.
― Eres un imbécil, Lincoln. ― Murmuró Ronnie Anne golpeándose el rostro, y él dejó de sentirse un hombre para sentirse como un estúpido. ― Realmente eres un imbécil.
― Lo siento, lo siento… Sé que soy un idiota. ― Lincoln respondió colocándose las manos en el rostro por la pena que le estaba dando en ese momento. ― Disculpa no quería arruinar el momento así, de verdad lo siento. ― Ronnie lo miró con enojo… Aunque Luego suspiró de auto realización.
― No… La verdad es que no lo arruinaste...― Ronnie respondió recostándose en el respaldo del sillón ― Yo tampoco me puse a pensar en eso… Digo, sí tengo y esas cosas, pero… Ni siquiera se me ocurrió preguntarte si tenías protección o no… Yo también soy una tonta… De hecho, fuiste más listo que yo, imagínate que lo hubiéramos hecho sin tener un respaldo, ahí si los dos hubiéramos estado en problemas...
― Oh...― Lincoln miró a su lado sintiéndose, un poco menos avergonzado. ― Bueno… Me alegra saber que al menos ambos estamos de acuerdo en algo. ― Mencionó sonriéndole a ella.
― Sí... ― Respondió Ronnie devolviéndole la sonrisa a Lincoln.
― Entonces... ¿Aún quieres hacerlo o voy a buscar eso? ― Preguntó señalando al baño.
― ¡Solo bésame estúpido! ― Ella respondió abalanzándose a él.
Esta vez sí que no podía fallar, o si no, nunca se lo perdonaría a sí mismo, y posiblemente, Ronnie jamás se lo perdonaría. La primera vez de ambos arruinada por la falta de previsión de Lincoln, era algo que no darían ganas de recordar a futuro. Así que debía ser preciso, ya no podían haber más errores o su novia lo golpearía como no lo hacía desde la escuela.
― R-Ronn, yo te...― Dijo Lincoln comenzando a acariciarla otra vez, y pronto fue como si nunca hubieran interrumpido el momento, y era como si pudieran hacer lo que quisieran sin temor a una sorpresa al final del año.
― Menos charla y más acción. ― Pidió ella ayudándole a quitarse los boxers hasta ese punto la virilidad de Lincoln y la Feminidad de Ronnie se rozaban una con otra, esperando a que finalmente ambos se unieran como era debido, como ambos lo ansiaban.
Lincoln nuevamente ayudó a recostarla en el sillón sintiendo como su pene tocaba y rozaba la vagina de Ronnie, esta vez no había nada que lo detuviera, podía hacerlo y debía hacerlo, ella miró hacia arriba viéndolo mientras él también… Su mirada se lo decía todo, estaba lista, lo quería, lo deseaba.
Lincoln tragó saliva… Era el momento, él tomó su miembro masculino y comenzó a introducirlo lenta y cuidadosamente.
― No, no…. Espera ahí no...― Dijo ella ayudándole a introducirlo. ― Aquí… Aquí...― Respondió colocándolo en el lugar correcto.
― ¿Segura? ― Preguntó con tantas ganas de hacerlo, pero con miedo de lastimarla.
― Sí, sí, solo hazlo…
― ¿Segura, no te lastimo?
― ¡SOLO CALLATE Y COJEME CULERO!― Gritó con desesperación ya deseando que él hiciera su movimiento. Él sin esperar más empujó y sintió como entraba, se sentía apretado, pero agradable y excitante. Ronnie también lo sintió recorriendo su interior, había dolido… Pero solo un poco, el éxtasis le había servido como un buen analgésico para soportarlo. ― Ahhh… Ya… Ahora sigue y no pares...― Pidió sintiendo como él acatando las órdenes se movía de adentro y afuera. ― Ahhh, sí… sí… Uhhh sí… Hazme una mujer Lincoln…
No necesitaba más invitaciones ni nada, era justo lo que quería hacer, era realmente lo que estaba pensando hacer, por muy vulgar que sonara. Había deseado a Ronnie desde que había adoptado ya la forma de una mujer estaba cumpliendo literalmente un sueño. Y estaba decidido a que Ronnie Anne también estuviera cumpliendo sus deseos.
― ¡Oh! ¡Ronn! ― Gritó mientras intentaba moverse más rápido, oía sus gemidos de placer y eso lo incentivaba, aunque no tanto como el placer que sentía al moverse.
― Tú solo sigue… Ughh… Tu solo sigue no te detengas, no te detengas por favor. ― Ella le pedía rodeando la cadera de Lincoln con sus piernas para que siguiera haciéndole el amor, cada vez más rápido, cada vez con más fuerza y ritmo, sentía que se estaba partiendo, pero en lugar de desistir y pedirle que parara quería más, quería mucho más. No se daba cuenta, pero le estaba enterrando sus uñas en los hombros a Lincoln. Y a él por supuesto que le dolía que ella le estuviera arañando la piel, pero el dolor apenas era plausible mientras seguía embistiendo a su novia. Diablos, de saber que se sentía así de bien debieron haberlo hecho cuando ella llegó al pueblo. ― Jesucristo… Oh Jesucristo, sí… Más rápido, más rápido...
Lincoln intentaba acelerar, pero se sentía embriagado por las sensaciones que estaba experimentando, tan nublado por el placer, que por momentos pensaba en frenar para recuperar el aliento y continuar. Pero al mismo tiempo, no podía frenar, y la acariciaba casi con desesperación, mientras se movía, y cada movimiento era como un relámpago saltando en su interior, como si la piel de Ronnie estuviese llena de electricidad, y aquello poco menos erizaba sus cabellos.
Era un torbellino. Era placer en estado puro, la primera vez de ambos, y todo había sido improvisado, quizás así era mucho mejor. Lincoln se movía con mayor celeridad mientras frotaba y acariciaba sus senos, y la besaba, quería besarla desde su rostro hasta sus pechos, y más abajo. Quería volverla suya.
En un punto del encuentro de ambos Lincoln sintió como si fuese a explotar por dentro al igual que ella. Ambos lo estaban sintiendo, esa sensación interna…
Por un instante solo escuchaban sus propias respiraciones agitadas y sus gemidos placenteros… Estaban llegando al orgasmo.
― Dios, sí… Sí… Sigue por favor sigue...― Pedía ella mordiéndose el labio inferior con fuerza, mientras él seguía y seguía… Lo sentían, podían sentirlo, iban a explotar. ― Ah Ah… S-Sí, sí…
― Ronn creo que...― Lincoln trataba de decir, pero se ahogaba entre sus palabras, no podía decir que iba a terminar dentro de ella por eso. Y aunque quisiera sentía que no podía salir con las piernas de ella rodeando su cintura estaban completamente aferradas.
― Solo hazlo… Solo hazlo, no te preocupes…― Dijo abrazándolo con fuerza. Mientras finalmente ella gemía sintiendo el orgasmo llegar a ella y él pocos segundos después, aunque le dolió un poco al sentir como las uñas de Ronnie le rasgaban la piel.
Sí que lo había disfrutado… Pero le había dolido.
Ella jadeaba recuperando el aliento aun sintiendo su cuerpo estremeciéndose por lo que había sentido, aunque también sentía que en su interior un líquido espeso comenzaba a recorrer su interior, tendría que tomar todo un paquete de pastillas anticonceptivas después de eso, pero no le importaba, estaba disfrutando el éxtasis provocado por la última embestida de su novio. Satisfecha y estremeciéndose por su liberación corporal relajó sus piernas, dejándolo ir finalmente.
― Ah… Ah… Ay...― Lincoln decía tratando de respirar. ― Eso fue… Eso fue genial. ― Comentó cayéndose al suelo cansado. ― Espero que en serio tengas pastillas Ronn...― Mencionó cubriéndose el rostro con una de sus manos. Ella no respondió pues seguía disfrutando de la experiencia.
No encontraba palabras para describir lo potente que esa experiencia había sido para él. Su respiración estaba muy agitada pero poco a poco se iba normalizando, al igual que Ronnie. Había sido increíble, pero de verdad ella debía tener anticonceptivos o de verdad podrían tener una sorpresa a fin de año.
― Te preocupas demasiado, Linc ― Susurró Ronnie Anne, quien parecía estar aún en éxtasis. ― Yo..., lo tengo bajo control, ya deja de preocuparte.
― No puedo evitarlo. ― Dijo Lincoln, realmente debía ser más precavido, necesitaba protección para la próxima vez que le hiciera el amor a su novia.
― Tranquilo Linky… Yo me ocuparé de todo...― Ronnie respondió sintiendo como la sensación se desvanecía poco a poco.
― Sí… Supongo que tienes razón...― Lincoln respondió levantándose del suelo. ― ¡Ay! mierda...― Se quejó sintiendo sus hombros de nuevo, con su mano derecha se agarró el hombro izquierdo para ver cuándo había sido el daño, se encontró con unas marcas que sangraban poco a poco.
― Huh… Sí, supongo que tú lo disfrutaste más que yo...― Comentó cubriéndose el hombro, aunque del otro lado también estaba igual.
― ¿Q-Qué? ― Preguntó confundida, hasta que vio a los hombros de su novio 5 pares de marcas que comenzaban a sangrar. ― Ay dios… Lo siento mucho Linc. ― Respondió ella tratando de acomodarse en el sillón. ― De verdad, lo siento. No quise lastimarte así. ― Dijo revisando bien el daño.
― Tranquila, solo son unos pequeños rasguños, nada grave.
En realidad, había recibido golpes más dolorosos en el club, así que los rasguños de Ronnie no eran nada. De hecho, eran menos que nada, podía dejar que cicatrizaran solos. Pero Ronnie claramente no lo dejaría así, y se acercó para examinar sus rasguños.
― No sé cómo pude hacerte ese daño. ― Dijo avergonzada Ronnie. ― Lo lamento, no me di cuenta de que te estaba lastimando.
― No es nada, querida. ― Dijo Lincoln sonriéndole. ― En serio, se me pasará en un momento, no es grave.
― Pero te lastimé…― Comentó tocando suavemente el hombro de Lincoln. ― Y no sería correcto dejarte así después de todo lo que me hiciste pasar...― Ronnie dijo ayudándolo ahora a él a recostarse en el sillón. ― Quizás deba… Compensarlo, ¿no crees? ― Le preguntó mientras Lincoln tragaba saliva pesadamente.
― Eh...― Lincoln balbuceo viendo como ella se levantaba y comenzaba a subirse encima de él. ― Creo… Creo que sería lo indicado...― Dijo sintiéndola nuevamente en el poder.
― He sido mala contigo Linky...― Mencionó frotando suavemente sus labios inferiores con el miembro de Lincoln. ― Y Creo que… Merezco que me castigues…
Lincoln rio, aquello parecía algo de sus fantasías más ocultas, aquellas que no se atrevía a compartir con nadie, y esperaba que Bobby y Roberto no se enteraran de lo que estaba pasando en ese mismo momento. Su novia comenzó a tocarlo, fue similar al comienzo de su anterior vez, solo que ahora Lincoln ya sabía cómo sería todo. Lo que no quería decir que no estuviera expectante, lo que hacía Ronnie era perfecto.
― ¿Sabes? Tienes razón, has sido terriblemente mala, creo que sé qué hacer contigo. ― Dijo acariciándola, no estaba seguro cuales zonas eran las más sensibles de Ronnie, pero podía averiguarlo solo memorizando lo que hizo cuando la beso en su parte más íntima.
― ¿Y qué harás conmigo? ― Ella preguntó moviendo sus caderas con el mismo ritmo que antes. Igual de suave, igual de sexy, pero más atrevida aún.
― Supongo… Que, ya que me heriste, ahora debes complacerme, ¿no crees? ― Preguntó sonriendo a lo que ella también sonrió con entusiasmo mientras volvía a sentir el mismo pulso eléctrico de antes recorrer su piel y sus huesos.
― Hummm… Parece un buen trato. ― Respondió sin titubear, de todas formas, ella lo había disfrutado tanto la primera vez. Quería volver a sentirlo de nuevo, estaba más que lista para volver a hacerlo esta vez con las posiciones invertidas.
Estaba ansiosa de volver a hacerlo, sí, después tendría que tomar una gran cantidad de pastillas anticonceptivas, pero si iba a estar así toda la semana, entonces haría que valiera la pena, la noche, aún era joven, así que iban a disfrutarla lo más que pudieran.
Si fuera por ella, perfectamente podrían estar la noche entera entregándose a la pasión, como decían en las telenovelas que a veces veía su madre en la Casa Grande. Y lo mejor para ella es que Lincoln parecía más que dispuesto a quedarse y hacerle el amor todo el tiempo que quisieran. Una noche dedicada solo a ellos.
― Pero esta vez, nada de lastimarme. ― Dijo él en tono de broma, pero ella decidió moderarse y tratar de no rasguñarlo otra vez. Se preguntó si él le haría eso mismo en medio del éxtasis.
― Solo relájate, y disfruta del paseo. ― Ella le pidió mientras estimulaba la virilidad de Lincoln de nuevo con sus movimientos para ayudarle a darle fuerzas para otra ronda. Iban a estar haciéndolo hasta caer agotados… Probablemente sería así toda la noche.
Pues ambos sabían que esto no iba a terminar, así como así.
Iban a seguir demostrando su amor, su afecto y la pasión de uno con otro hasta que fuera de día.
Mientras tanto, ella finalmente pudo ayudar a levantar el miembro viril de Lincoln, el cual no dudó en montar, deslizando lentamente en su interior.
Rayos, la primera vez había dolido, pero ahora lo sentía justo a la medida.
se acomodó bien y simplemente comenzó a subir y bajar. Maldición, ese movimiento de cadera… Ese maldito movimiento de caderas hacía alucinar a Lincoln, la tomó de sus caderas para acariciarla y sentirla, mientras ella subía y bajaba lenta y cautivadoramente. Dios. Lo que estaba sintiendo era de otro mundo… De otro mundo completamente diferente.
simplemente, amaba lo que ella le hacía. Como ella había amado lo que él le hizo.
ellos se complementaban uno al otro. Lincoln suponía que así se sentía el amor. Y joder… Que le encantaba hacerlo con ella. Justamente con ella.
Ella era tan perfecta, Ronnie Anne era una de las mejores cosas que le había pasado en la vida. Era su novia y podía jurar que mucho más que eso, ella era la otra parte de él, era su complemento. Quería volverla su esposa, vivir con ella todos los días que le quedaran en el futuro.
Se sonrojó al darse cuenta de que se quedaba en blanco. No sabía con qué compararla, pero si era justo, ella no tenía punto de comparación con nada. Es más, la belleza debería medirse en base a Ronnie Anne y no al revés, porque ella en sí misma era la belleza.
La belleza era subjetiva… Pero él no era un crítico de arte, y mucho menos un artista en sí, pero hallaba a su novia como la cosa más perfecta del mundo, su cuerpo, sus pechos, sus curvas todo para él se le hacía de lo más perfecto. Y la perfección quizás en su mente enamorada y perdida en ella quizás se quedaba corta, mientras aún la sentía moviéndose encima de él sintiendo un placer que no había sentido nunca, mientras el sudor de ambos se compartía mutuamente, entre el intercambio de saliva y otros fluidos, simplemente.
Ambos estaban hechos a la medida.
Después de un rato. Ambos estaban cansados, Lincoln la abrazaba por la espalda y ella solo sentía como él la seguía besando.
― Dios… Eso fue genial...― Lincoln le dijo abrazándola mientras seguía besándole el cuello.
― Tú lo has dicho...― Ronnie respondió con una sonrisa, agarrando el brazo que la rodeaba con ternura. ― Fue maravilloso.
― Siempre me imaginé cómo sería esto, me alegra que haya sido contigo mi primera vez...― Lincoln mencionó acurrucando su cabeza en el cuello de Ronnie.
― Jeh… A mí también me gustó que tu fueras mi segunda vez. ― Ronnie comentó llamando la atención de Lincoln, a lo que ella comenzó a reír. ― Je jeh, es una broma. Por supuesto que tú fuiste mi primera vez Linc.
― No me hagas esas bromas, Ronn. ― Dijo él sin saber si reír o sentirse avergonzado. ― Casi la creo.
Aunque no sabía si su opinión sobre Ronnie desmejorara de haber sido cierto que no era virgen. En realidad, era la primera vez que pensaba sobre eso, y trató de no darle muchas vueltas. Después de todo, ambos se habían reservado para el otro, y había valido la pena cada segundo.
― Debiste ver tu cara, Linc. ― Bromeó ella, arreglándose el cabello para poder verlo mejor. ― Jamás lo habría hecho con otro, soy tu novia.
― Hum… Losé… pero...― Lincoln miró al suelo con pena.
― Ay, no mames Lincoln. ― Ronnie dijo tratando de aguantarse la risa. ― ¿En serio creías que te iba a cambiar por alguien más? ― Preguntó interesada en la respuesta de él.
― Bueno… Es que hemos estado tanto tiempo uno sin el otro y pues… No es que no crea en ti, por supuesto que lo hago, pero...― Lincoln intentó razonar, pero sonaba más estúpido intentando razonar que no haciéndolo.
― Linc. ― Ronnie se levantó recargándose en sus codos por unos momentos para verlo mejor. ― Ambos estuvimos mucho tiempo alejados uno del otro, Y sé que… En las situaciones donde uno está alejado del otro, pues uno llega a tener… Cierto tipo de atracción con otras personas. Pero tranquilo, de los chicos que he conocido en mi vida ninguno se ha acercado a el punto en el que estamos.
― Ni siquiera… ¿Un poco? ― Lincoln preguntó apenado a lo que Ronnie lo tomó de sus mejillas para verlo mejor a los ojos.
― Linc… Hasta este punto debería ser yo quien debería preguntarte eso. ― Dijo acariciándolo levemente. ― Digo… Si yo tuve un par de amoríos en el pasado… Pero, no sé cuántos hayas tenido tú. Y podría asegurar que no fueron pocas. Aunque la verdad… no me atrevo a preguntar si con alguna llegaste más lejos que conmigo.
Aquello era un dardo directo a sus sentimientos, y esperaba que Ronnie no se percatara del remolino de recuerdos que azotaba su mente. Sí, se había interesado en otras chicas antes, y cuando era niño, incluso les dio tarjetas a algunas. Se sentía tan idiota recordando eso, pero jamás había llegado más allá.
― Ni siquiera besé a alguien. ― Dijo él. ― No fui capaz de serte infiel de ningún modo, tienes que creerme, Ronnie. Sí me sentí tentado, pero me pude controlar.
― ¿Y Lo estuviste alguna vez? ― Preguntó Ronnie sonriéndole levemente.
― Eh… Pues… Bueno, conocí esta chica llamada, Paige y ella y yo… Fuimos buenos amigos, luego salimos por un tiempo y... ― Entonces fue interrumpido por un dedo que se posó en sus labios.
― Mira no me digas más…. Ambos llegamos aquí ¿no? ― Preguntó Ronnie sonriéndole.
― Sí…― Lincoln respondió sin negarle nada.
― ¿Y ambos hicimos esto, ambos perdimos nuestra virginidad así? ― Preguntó de nuevo viendo como él asentía Levemente. ― Entonces… Solo quedémonos con eso, los demás ya no importan, pues… Ahora solo somos tú y yo.
― Sí… Supongo que tienes razón...― Lincoln respondió devolviéndole la sonrisa.
― Por supuesto que la tengo. ― Le Ronnie dijo regalándole un beso en los Labios. ― Y eso, es todo lo que importa ahora.
No sabía por qué Ronnie era tan lista, parecía saber exactamente qué decir en el momento indicado, capacidad de la que él carecía. Pero sonrió y se sintió tranquilo al ver que ella no lo juzgaba. Y agradeció tener la fortaleza mental necesaria para no ceder a las tentaciones.
― Sólo importa que somos novios, que hicieron el amor por primera vez. ― Dijo sonriéndole. ― Todo lo demás no es importante.
― Exacto. ― Ronnie le respondió besándolo para después volver a la posición en la que estaban.
― Hmmm… Demonios...― Lincoln comentó abrazándola con fuerza. ― Pareciera que cada vez que estoy contigo me enamoro más y más de ti. ¿Qué demonios fue lo que me hiciste Ronnie Anne? ― Preguntó reacomodando su cabeza en el hombro de su novia.
― Hummm… No lo sé. ¿Por qué me lo dices? ― Ella preguntó interesada.
― Porque cada día me haces sentir más loco por ti. ― Respondió él acariciándola con delicadeza. ― Tu cuerpo, tus curvas… Dios tu forma de hablar y de pensar, dejando fuera todo tu físico, simplemente me encantas, siento… Que hubieras sido hecha a la medida para mí…
― ¿Quién sabe? ― Bromeó ella. ― Quizás hice algo de magia negra en ti, o quizás vendí mi alma al diablo por tu amor… Pero lo cierto es que, tú también pareces hecho a la medida para mí, eres como mi contraste, pero a la vez eres como mi soporte. No imagino vivir sin ti. Sería una experiencia demasiado dura.
Eso debía decírselo él a ella. A veces temía que Roberto cambiara de opinión y le ordenara alejarse de Ronnie, a lo que se negaba y terminaba siendo aniquilado por Víctor. Era un sueño bastante extraño en realidad, pero reflejaban bien su temor.
― Sea como sea, agradezco que nos conociéramos. ― Dijo acercándose para besarla. ― Tú cambiaste mi vida, para mejor.
― Jeh… Tonto. ― Dijo mientras sentía como nuevamente los labios de su novio recorrían su cuello. ― Hummm… Creo que deberíamos ir a bañarnos. Después de tanto sexo, creo que el sudor está comenzando a incomodarme un poco.
― ¡Hummm…! ― Lincoln refunfuñó con cierta molestia. ― Solo quedémonos así unos momentos. ― Pidió sonriendo tranquilamente.
― Je jeh… Ok. ― Ronnie respondió sonriendo de igual forma.
― Te amo Ronn...― Dijo él casi susurrando al oído.
― Yo también te Amo Linc. ― Ronnie respondió suspirando de satisfacción.
—Te amo tanto que podría dar la vuelta al mundo por ti. — Dijo Lincoln, haciendo que ella volteara a verlo, casi perdiéndose en la belleza de los ojos de Ronnie Anne. — Nunca dudes de que eres la única mujer en mi vida, la única que amo.
— Tú tampoco dudes que eres el único hombre con el que haré el amor. — Dijo acercándose un poco más, no para seguir acariciándolo, sino que, para darle un abrazo calmado, sin mayor insinuación, sólo quería manifestarle su cariño. — Este es el segundo mejor día de mi vida.
— Puedo saber cuál es el primero. — Dijo abrazándola también, sin dejar de mirarla. — No es que esté celoso...
— Lo sé, tonto. — Dijo ella riendo. — El mejor día de mi vida fue cuando te conocí por primera vez.
Lincoln entonces sonrió y le colocó un suave beso en los labios.
— Entonces ya somos dos. — Lincoln mencionó volviendo a besarla con la misma fuerza e intensidad que antes. Ambos siguieron besándose por un poco más de tiempo, hasta que ella se separó y lo miró a los ojos con la misma expresión tranquila de siempre.
— Linc… Quiero que me prometas…
— Te prometo. — Lincoln se adelantó a decirlo antes de que ella terminara de decir lo que quería que él le prometiera.
— No, quiero que me prometas que jamás te irás.— Dijo acariciándole de su mejilla.
— Que jamás me iré...— Completó sonriendo, para simplemente volver a unir sus labios con los de ella, mientras volvía a acariciar su figura, listo para volver a entregarse a la pasión, y a lo que sea que fuera que le trajera el futuro…
Pues con ella a su lado, afrontaría todo lo que viniera sin temor…
Y así simplemente estaba dispuesto a ver qué era lo último que pasaba en lo quedaba de su primer año como Prospect.
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers. ―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In the Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons of Anarchy.
Capítulo 12: Una Despedida De La Luz.
(Final de Temporada)
Escrito y Dirigido por Eddy the Black Star.
Producido y Editado en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
La estación de policía estaba bullendo de actividad ese día. Los oficiales estuvieron horas recabando información en las calles, en cualquier escena del crimen que pudiera aportarles algo, en algún sitio donde pudieran haber matado a Luna. Apenas había pistas.
— El inútil del doctor no le tomó ninguna declaración a Bobby o Lincoln. — Dijo Sullivan. — Entiendo que le tema a los moteros, pero faltar al protocolo médico para estas situaciones es un disparate. Él podría ir a la cárcel en vez del culpable, por obstruir la investigación.
— ¿Al menos sabemos con qué le dispararon a Luna? — Preguntó Clyde y su tono y expresión eran duros, las de un hombre que busca venganza. — Dime que ya tenemos algo sobre eso.
— Sí… Parece que le dispararon con una pistola de mano. Más específicamente la bala que le extrajeron era de una Colt 1911, pero nada más. — Dijo dándole una pequeña bolsita con la bala, un poco manchada de sangre seca pero aún era la bala que le habían extraído. — Si esto tiene al menos una huella digital, entonces podremos rastrear al bastardo.
— Oh, genial. — Clyde comentó sonriendo por finalmente tener una pista en sus manos. — Esto nos ayudará a atrapar al hombre responsable de la muerte de Luna Loud.
— Sí. Al menos eso. — Sullivan respondió sonriéndole a su compañero. — Hey, con respecto a lo que pasó… De verdad amigo. Sé que no tengo excusas y sentirlo no bastará, pero, de verdad no quise…
— Ya, ya Sully. Todo está en el pasado. — Comentó Clyde colocando una mano en el hombro a su amigo. — Ahora lo que importa es que atrapemos a esos perros.
— Si tienes razón. — Sullivan sonrió. — ¡Bueno! Hay que apurarnos entonces.
― El médico forense ya envió los resultados. ― Informó Wally desde su escritorio. ― Luna en realidad falleció casi una hora antes de llegar al hospital.
― Hay que buscar lugares que estén a una hora del hospital. ― Dijo Sullivan. ― Y algo me dice que no estaban precisamente en la calle paseando cuando ocurrió esto.
― Quizás iban en auto, y alguien los tiroteo. ― Propuso Wally. ― En el peor de los casos, estaban en un negocio que salió mal.
― ¿Angels y Sons juntos? ― Dijo Jenny. ― No me parece muy probable. Estoy segura de que hay otras explicaciones.
― Hummm… No tendría sentido...― Clyde dijo mirando la bala en la bolsa. ― Ellos han sido rivales desde… Mierda, desde siempre, no creo que ellos alguna vez estuvieron en paz. Mucho menos ahora.
― Entonces… Supongamos que los Ángeles estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado. ― Wally comentó. ― Y que… En medio de eso sacaron las armas y… Lo demás transcurrió como normalmente pasó. Luna obviamente estuvo ahí, quizás se implicó más de lo debido y… Pues sucedió lo que sucedió. El caso es que Alguien que la conocía debió haber estado ahí. Y tuvieron que llevarla al hospital antes de que muriera, pero ya era muy tarde y pudo haber muerto en el camino.
― Pero aun así la pregunta es...― Sullivan interrumpió a Wally. ― ¿Quién de Sons Conocía a Luna Loud? No creo que haya sido casualidad… Y mucho menos que quien la Mató, no la conociera.
― Joder, ¿no me digas que piensas que Lincoln le disparó? ― Dijo asustado Wally, dejándose caer sobre su silla de la impresión. ― Es una acusación muy fuerte.
― Pero no improbable. ― Dijo Sullivan, en un estado casi meditativo que solía adquirir cuando pensaba. ― Ella tal vez estaría encapuchada. Tal vez no la vio bien, quizás solo disparaba a una turba. Y ahí le impactó.
― No es suficiente como para buscar si Lincoln tiene un arma. ― Dijo Clyde apretando los puños. ― Debo ir a interrogarlo. Si hay lagunas en su declaración, podemos revisar su casa.
― Hmmm… A la señora Loud Santiago no le gustará esto...― Comentó Sullivan con ciertas dudas. ― Estoy completamente seguro de que esto no terminará bien. ― Dijo sentándose en una de las sillas.
― Lo sé… Y quiero pensar que no. El Lincoln Loud que yo conocí preferiría morir antes de lastimar a una de sus hermanas. ― Clyde comentó mirando al suelo con dudas.
― Y… ¿El Lincoln de ahora que te dice? ― Preguntó Jenny sintiendo el peso de su pregunta en Clyde el cual la volteó a ver con una expresión… De tristeza.
― No lo sé… Y… Probablemente no estoy seguro de querer saberlo...― Clyde dijo sin más… Realmente no quería pensar en ello, qué horrible sería si eso fuera verdad… Que Lincoln había disparado y asesinado a una de sus hermanas… Que cruel sería si eso fuera verdad, que cruel sería si aquel pensamiento fuese verdad…
Y por el bien de su antigua amistad debía quedarse así, como un pensamiento y ya… porque si esa era la cruda y jodida verdad, no podría comprender ni en un millón de años lo que Lincoln sintió al haberlo hecho… Y menos lo que estaba sintiendo ahora.
― Quizás debería ir yo con Wally a hablar con él. ― Le dijo Sullivan. ― Por tu historial con Lincoln, pienso que es mejor así, o su defensa puede alegar acoso policial.
― Opino lo mismo― Dijo Wally. ― En estos casos hay que operar con el máximo cuidado, un error y el bastardo puede salir libre.
― El culpable no saldrá libre de esta. ― Dijo Clyde de modo sombrío. ― Ella era una de mis mejores amigas, el culpable se secará en la cárcel.
Los Policías se levantaron y decididos, fueron justo a ver al Presunto Sospechoso del Asesinato de Luna Loud.
Esta vez, iban en serio. Y esta vez, No habría ni buen ni mal policía.
Solo La Justicia, ante todo.
Mientras Tanto Con Lincoln…
Miraba hacia el Horizonte infinito frente a él. Lleno de tumbas y de lápidas donde los que ya se habían ido desde hace ya mucho tiempo descansaban en paz.
Y ahí estaba, frente a una Lápida que decía:
Luna Marie Loud.
Querida Hermana, Amada Esposa, Amorosa Madre.
19XX-20XX
Desde hace días que había sido su entierro, pero su pecho aún le dolía, al saber que su destino fue sellado por sus manos…
En otras circunstancias… En otro tiempo, esto no debió haber sucedido tal y como pasó, nada de esto tuvo que haber sucedido de esta forma… Pero ahí estaba, justo frente a su tumba. Sin decir ni una palabra, en silencio.
Mientras pensaba en los momentos que ambos habían pasado juntos… Todos esos recuerdos… Eran los que querían hacerlo llorar.
Pero ya no tenía lágrimas que compartir, la tristeza, aunque permanente ya no lo dejaba desahogarse.
Lincoln entonces dejo una pequeña Rosa, un Cd de Pantera y una pequeña cajetilla de cigarrillos encima de la tierra, aunque aún se veía fresca.
Miró a la lápida arrodillado para sentir las letras de la tumba sobre sus dedos.
― Hola Lun… Soy yo...― Dijo después de un largo silencio. ― Yo… He estado bien… O lo que podría decirse bien. He estado, pensando… Intentando… Ver con más claridad, pienso y pienso en lo que pasó en esa noche, intentando… Justificar tu muerte, intentando… Llenar esas pequeñas aberturas con lo que he podido… Intentando darle un sentido a todo lo que pasó aquella noche, por qué nuestros caminos… Tuvieron que cruzarse así. ―
Un poco de viento comenzó a soplar y despeino parte de sus cabellos. Lincoln recordó cuando la propia Luna lo hacía a veces. Sentía tanta tristeza que quería gritar.
― No sé cómo pude hacerlo. ― Dijo Lincoln sintiéndose derrotado. ― No tiene ningún sentido, por más que trato de hallar uno. Tú..., de haber sabido que podrías estar ahí, no habría ido. ―
Habría preferido quedar como un cobarde que dispararle a Luna. Precisamente a ella, una de las hermanas que más lo quería. La hermana que más había sufrido por él.
― No quería hacerlo… De verdad… En el fondo de mi corazón, jamás te habría hecho esto a ti...― Lincoln dijo mirando a la tumba como si estuviera viendo a los ojos de su hermana. ― Yo… Habría preferido que tú me matarás, a que yo lo hiciera… Sí, ya sé lo que me dirías "No Linc, yo no te habría lastimado jamás, no digas eso". Lo sé… Lo sé… Siempre que intento culparme de lo que pasó te escucho diciéndome que no… Que no lo haga. Lo único que me encantaría que fueran más que simples pensamientos, escuchar tu voz de nuevo, tu risa… Escucharte cantar una última vez, de verdad me encantaría. ― Le dijo tristemente mientras bajaba la mirada. ― Ha sido difícil afrontar esto, muy difícil, parece imposible en realidad… No sé cómo seguir sin ti, apenas te recuperé… Y nuevamente te perdí. Supongo que… No aprecié lo que tenía hasta que lo perdí… Podría pasarme toda mi vida pidiéndote perdón… Aquí en frente, pero no haría justicia. Todo lo contrario, no te dejaría descansar en paz… Quizás sea cierto que después de un tiempo… Tendré que dejarte ir y esa es la parte que me duele aceptar y es que… No sé si soy capaz de hacerlo, no sé si alguna vez lo seré, pero ante todo… Solo quiero que sepas que no importa lo que haya sucedido… Te amo Luna, siempre fuiste la mejor, hermana. Y siempre lo serás… Y… Si te sirve de consuelo, procuraré que Lars, siempre esté a salvo. Te lo prometo. ― Dijo acercándose a besar la parte superior de la lápida.
Se sentía fría y áspera, y recordó la última vez que pudo besar la frente de Luna, hace tanto tiempo que parecía otro siglo, otra vida. Quizás Luna pudo tener la vida que soñaba en algún mundo paralelo, y ahí habría sido una famosa rockera, el futuro que todos estaban seguros de que ella tendría. La vida había castigado demasiado a su familia, los había tratado mal, y con Luna se había ensañado más que con ninguna otra hermana, más que con él mismo.
A veces pensaba en confesar todo y luego dejar que Clyde o algún policía anónimo le disparara, para ponerle fin a tanto sufrimiento. Pero por más que lo pensara, nunca lo hacía, y dudaba que alguna vez fuera a decidir hacerlo. Debía proteger a Larsy, y a Lothric.
Lincoln suspiró y dio media vuelta para irse por donde había venido… Con la cabeza baja y con una mirada… No triste, pero si perdida, parecía que no podía ver con claridad. No podía decir que se sentía bien… De hecho, no sentía nada en lo absoluto. Solo sentía un vació en su interior, parecido a la falta de propósito, amor… o algo más.
Hasta que vió una silueta pasar a su lado… Una silueta familiar, se detuvo por un instante. Pudo reconocer el cabello negro pintado con rojo y el chaleco…
Suspiró al escuchar que también se detenía a sus espaldas.
― Ashley...― Dijo él suspirando pesadamente.
― Lincoln...― Respondió ella de la misma forma, mientras que en sus brazos sostenía un ramo de Rosas. Ambos solo se daban la espalda. Ninguno se dignaba a mirar al otro y menos por quienes eran.
― ¿Esas rosas son para Lun? ― Preguntó volteando discretamente a la dirección donde ella había ido.
― Sí…― Ella respondió casi susurrando sus palabras.
― Bien...― Lincoln dijo asintiendo levemente con la cabeza.
― ¿Como está Larsy? ― Ashley preguntó mirando a Lincoln por sobre su hombro
― Aguantando como puede… No le ha sido fácil a ella… Creo que a nadie...― Lincoln respondió mirando al suelo con pena. ― ¿Y tú? ¿Por qué ya no has ido a verla?
― Yo… He estado ocupada, intentando… Ah… Solo he estado ocupada. ― Ashley respondió apretando el ramo en sus manos.
Lincoln podía sentir el dolor de Ashley aún a esa distancia. Incluso le pareció sentir frío, como si hubiese nevado de repente en Royal Woods. Lincoln recordaba sus últimas conversaciones con Luna, recordaba lo importante que era para ella la presencia de Ashley, su amor, y la familia que quería formar con ella, que de hecho ya habían formado. En la Casa Loud no la juzgarían, no podrían hacerlo, nadie podría ser así de cruel. Larsy la necesitaba más que nunca, ella estaba sufriendo más que todos en la familia, y eso lo desesperaba. No sabía cómo podría intentar consolarla siendo él quien le arrebató a su madre.
— Ve a verla, por favor. — Dijo él. — Te necesita, te extraña mucho.
— Lo sé...— Ash respondió cerrando los ojos fuertemente, pues al igual que a su Amada, la última vez que la vio fue en su funeral. No se atrevía a poner un pie en la casa Loud por lo que había sucedido con Luna… No tenía la fuerza para verla a los ojos… — Pero… No sé si quieran verme...
— Hummm… Sí supongo...— Lincoln comentó aún sin dirigirle la mirada… Cuando vio a los Angels asistiendo al funeral de Luna Quería matarlos a todos, más a Ashley quien… Era quien se suponía que debía haberla protegido, pero, ella no fue quien la había matado. — No debieron ir esa noche al almacén...— Sacó el tema lo antes posible para quitarse esa espina del pecho.
— Lo sé...— Ashley respondió sintiendo una lágrima saliendo de sus ojos. — Pero no teníamos opción.
— Sí la tenían, Bobby me contó todo, que ustedes llegaron y mataron a varios de nuestros hombres. — Mencionó tratando de evitar decir más de lo debido. — Y después nos robaron… Ustedes pudieron… Simplemente no haber hecho nada y quedarse en casa. Pero tuvieron que ir, ¿no es así?
— No me eches la culpa de esto Lincoln...— Ashley respondió finalmente volteando a la dirección de Lincoln, para ver el emblema de Sons en su chamarra. — Tú… Mejor que nadie sabías que yo no podría hacerla cambiar de opinión, yo jamás pude… Predecir que así serían las cosas… Y, de todas formas, tu club… Tus… Dichosos hermanos fueron quienes la mataron, no sé cómo puedes seguir portando eso después de lo que le hicieron a ella.
— Es fácil Ash...— Lincoln respondió volteando a ver a la vida de su hermana. — Por qué voy a buscar al responsable de esto y lo voy a hacer pagar. — Lincoln dijo pensando no en sí mismo, sino en el hombre que la había llevado a su muerte, el presidente de Angels.
— ¿En serio? ¿Vas a matar al hombre que mató a Luna? — Ashley preguntó mirando a Lincoln con dudas. A lo que él simplemente, él asintió con la cabeza. — Pues será mejor que lo encuentres antes que yo lo haga, ¡Me Arrebató Todo Lo Que Yo Amaba! — Respondió llorando por lo dicho.
— Tendrás que formarte. — Lincoln respondió volteando su mirada a Ashley. — Solo dime una cosa… ¿Por qué estaban ahí, justo ahí en esa noche?
— ¿No era Obvio? Por las arm…
— No me refiero a eso...— Lincoln respondió tranquilo. — Me refiero, porqué de todos los clubes y pandillas… ¿Por qué a Sons? No tiene sentido, que el primer ataque que nos hicieron en años fuera por nuestras armas… Y menos… En dos atentados fallidos que Lambs nos han hecho y parece una coincidencia que ustedes hicieron lo mismo ¿Es que acaso trabajan con ellos o es que les deben algo? — Preguntó serio mirando como Ash desviaba la mirada. — Porque recuerdo algo que Luna me dijo… Algo sobre Tabby. Y que los Lambs la habían dejado en coma… Supongo que sabes de lo que hablo.
— ¿Y eso que te importa a ti? — Ash preguntó nerviosa
— Me importa… Porque mi hermana murió por eso… ¿Vas a decírmelo o tendré que obligarte a que me lo digas? — Lincoln preguntó aún más serio aún. A lo que Ashley volvió a quedarse en silencio. Después miró a Lincoln y se envalentonó.
— Solo te diré… Que los que nos obligaron a hacer el golpe fueron los Lambs… Y Harper, él fue quien dejó a Tabby en el hospital, si quieres tomar venganza sobre él, entonces espero que Sons tenga lo necesario para hacerlos arder. Solo eso...— Ash dijo mirando a Lincoln con determinación.
Los Lambs, siempre eran los malditos Lambs. Y ese Harper, nunca pensó que podría odiar tanto a un hombre, pero si pudiera arrojar a Harper al infierno, lo haría después de hacerlo sufrir a golpes. Tabby estaba en coma, Luna ya no estaba con ellos, y todo por culpa de ese maldito hombre.
― Ashley, vengaré a Luna. ― Dijo él. ― Así tenga que matar a otros Angels, a todos los Lambs y a quien tenga que enfrentar. Pero tu..., debes estar con Larsy. Ahora más que nunca debes estar con ella.
― No...― Ashley dijo sintiendo un nudo en la garganta. ― No me gustaría dejar que dañen a mis hermanos y hermanas que aún me quedan, no… Podría permitirlo…
― Ashley, ustedes se metieron con Sons, mataron a nuestros hermanos y robaron nuestras armas. ¿Crees que eso quedará impune? Incluso si yo pudiera decirte que no habrá represalias… Las habrá...― Lincoln razonó con ella viendo como esta reprimió una expresión de furia, tristeza y enojo.
― ¿Y crees que no sé eso? ― Ashley preguntó con desesperación. ― Pero aun así… No dejaré que nos quiten a más hermanos y hermanas… No lo voy a permitir. ― Dijo para entonces mirar como Lincoln ahora estaba frente a ella.
― Hazme un favor… Y aléjate de ellos. ― Lincoln pidió con seriedad en su voz. ― Por el amor que Luna te tenía, jamás te voy a lastimar… Pero no aseguro lo mismo de los otros Sons… Así que si piensas volver con Angels piensa primero en Lars y después puedes pensar en Angels. ― Pidió casi de manera agresiva, pero tratando de hacer entrar en razón a Ashley. ― La pobre ya perdió a su mamá… No la obligues a perder ahora a su madre adoptiva. Solo hazme ese favor…
― ¿Y sí lo hago qué harás por mí? ― Ash preguntó poniéndose a la altura de Lincoln. ― ¿Me dirás quién mató a mi Luna? ― Esa pregunta enmudeció a Lincoln el cual la miró a los ojos seriamente. Jamás podría decirle que él había sido… Eso fracturaría a la familia Loud y a Ashley quien ya estaba destrozada por la muerte de su amada esposa. Una revelación así solo la heriría más… Y sabía que ella no dudaría en tomar venganza…
― Te aseguro una cosa, Ash… Si es que lo encuentro, ni siquiera le voy a dar una oportunidad de defenderse. Por eso te sugiero que tú lo encuentres antes que yo lo haga...― Dijo mientras poco a poco retomaba su camino.
― Pues supongo que si así va a ser… Tendré que posponer mi visita a Lars...― Ashley dijo tratando de sonar decidida a vengar a su esposa, a lo que Lincoln se detuvo.
― ¿En serio vas a abandonar a Larsy solo por buscar tu venganza? ― Preguntó dándole la espalda a Ashley.
― Ese hombre mató al amor de mi vida… No me queda nada que perder en realidad…― Ashley sentenció con lágrimas en los ojos. Le había dolido decir eso y se arrepintió al momento de haberlo dicho. Pero quería ser ella quien tomara venganza contra el hombre que había matado a Luna, nada en este mundo la detendría de hacerlo… Ni siquiera su amor por Larsy, a la que había empezado a considerar como su hija.
― Entonces… Ni te presentes a la casa Loud Ashley...― Lincoln dijo secamente mientras se alejaba de ella.
No sabía que decir, se sentía acorralada totalmente. Le había hecho una promesa a Luna, pero tampoco podía dejar que eliminaran a lo que quedaba de su club. No sabía cómo iba a reaccionar si le decían un día que habían aniquilado a Fran y a Dusty.
― Lincoln. ― Susurró más despacio de lo que quería, aun así, él se detuvo, como si la hubiera escuchado. ― No quiero que tenga un final rápido, él tiene que sufrir lo que sufrimos todos nosotros. Cuando lo atrapes, deja que yo acabe con él.
― Solo si prometes que te alejaras del club. ― Dijo él con sus palabras tan duras como el hierro. ― Porque si sigues yendo al club, no tendré ninguna forma de protegerte.
― Sí… Lo prometo...― Dijo Ashley derrotada, sin ánimos de seguir argumentando con él. Amaba mucho a Luna, pero le había hecho una promesa, una promesa de que jamás abandonaría a Larsy… Que siempre velaría y cuidaría de ella y esa promesa debía cumplirla en la amada memoria de su esposa… Solo por ella…
― Entonces, tenemos un trato Ash...― Lincoln respondió suspirando pesadamente. La charla había acabado, Ya no tenían nada más de que hablar, solo seguir cada uno por su camino.
Sí así debía ser… Entonces que así fuera. Al final del día, del mes, o del año entonces alguien iba a morir, alguien tenía que morir, quizás Lincoln le diría la verdad y ella acabaría con él, quizás… Un Son inocente moriría para complacer a Ashley… Quizás... Alguien que no tenía nada que ver con el club debía ser castigado para cumplir la venganza de Ash… pero una cosa era cierta, si no era hoy, entonces serían semanas, meses y años de cubrir y mentir…
Hasta entonces Ashley estaría lejos de su club, para seguir cuidando de Larsy.
La hija de la mujer que tanto amó… La perspectiva era demoledora para Lincoln, pues no había acabado aún de salir de sus problemas anteriores y ya estaba entrando en más mentiras, en otros problemas que acabarían en más tragedias. Quizás ese era su destino, estar toda su vida mintiendo y metiéndose cada vez más en problemas, hasta que algún día, de alguna forma, alguien acabara con todo disparándole o apuñalándolo. Una vida horrenda, pero quizás alguien debía hacerse cargo de vivirla.
Y por su parte, Ashley dudaba de cómo iba a acercarse a la Casa Loud. Si no se atrevía a entrar mientras estaba con Luna, no veía la forma de ir sin ella a su lado. Estaba segura de que la echarían nada más se presentará en la puerta.
Lincoln caminó a la salida del cementerio pensando… Sí que iba a ser complejo. Intentar seguir sin un plan concreto, antes tenía un plan para todo…
Pero parecía que sus planes actuales estaban apoyados sobre el fracaso.
Sobre todo los que incluían a su familia. La familia que amaba y que había herido de tantas formas en el pasado.
Lincoln se detuvo antes de seguir… Debía abandonar esos pensamientos de una vez. Sí había cometido errores uno tras otro, uno peor que el anterior, Pero si se ponía a recordar todo lo que había acontecido desde su entrada al club hasta ese punto de su vida, las espinas de culpa clavadas en toda su piel lo harían hasta gritar de agonía.
Quizás lo mejor para él era olvidar que todo alguna vez pasó.
Aún si era muy difícil…
No podía llegar y hacer como si todas esas horribles cosas jamás pasaron, por mucho que quisiera hacerlo. Simplemente no podía, con cerrar los ojos, las imágenes se agolpaban en su cabeza como un torbellino, como si su inconsciente quisiera torturarlo por todos los errores que había cometido en su vida y así quizás forzarlo a la locura, o tal vez para evitar que repitiera esas mismas decisiones estúpidas. Pero no podía evitarlo, era algo que ocurría de todas formas, siempre iba a cometer errores que condenarán más y más a su familia.
De todas formas, prefirió no darle más vueltas al asunto. Pues si dejaba que la tristeza lo superara, no iba a poder reaccionar. No iba a poder nada de lo que debía hacer.
Él puso su llave en el feele de arranque y presione el botón de accionamiento de Lucille para ponerla en marcha.
Tenía que volver al club a seguir tratando asuntos pendientes, si es que podía hacer eso aún, las cosas en casa con Ronnie no estaban mejorando, ella se sentía distante, alejada, ya no despertaba con un buen humor, o algo… Ya no era igual que antes. Y creía que ella ya había descubierto la verdad detrás de sus mentiras.
Pero no le decía nada al respecto, ella no mencionaba nada con respecto al tema. Ni siquiera algo… Simplemente no hablaban de nada ya…
Como si ni siquiera quisieran hablar en sí… Solo, seguían conviviendo, pero sin el mismo amor o la pasión que tanto los habían caracterizado…
Era en esos momentos en donde él se daba cuenta que quizás ya la había perdido, quizás un día llegaba a casa y estaba vacía, sin las cosas de Ronnie o las de Luz.
Solo las de él. Eso sería doloroso… Pero no estaría tan alejado de la verdad en realidad.
De hecho si él era realista… Quizás merecía eso por todo lo que le había hecho pasar a ella y a su hija…
Quizás, ese era el Karma en acción, quizás lo merecía… Quizás merecía todo lo malo que le pasara quizás…
― ¡Ya basta! ― Gritó deteniéndose a un lado del camino, a lo que las personas que lo vieron lo miraron raro, como si ese hombre estuviera loco o algo así.
La gente simplemente se alejó, demasiado temerosa de la idea de meterse con un Son. Y quizás en realidad sí estaba loco, tal vez lo estaba desde hace mucho tiempo, sólo un loco asesinaría a su hermana de un tiro. O tal vez estaba en la etapa previa a la locura, que sería definitiva cuando Ronnie y Luz se marcharan.
Aceleró su moto, últimamente sus problemas eran tan duros que el viento helado no conseguía liberarlos. Ya nada lo hacía sentir tranquilo. Ni siquiera llegar al club.
Apenas llegó al estacionamiento vio a varios de sus hermanos que lo esperaban… Al verlo la mayoría se levantó y otros solo esperaron a ver en qué estado se encontraba. Era uno de los hombres más queridos y respetados del club, y entendían su dolor por la pérdida de una de sus hermanas. Pérdida que muchos habían presenciado y otros habían escuchado de los que vieron al hombre convertido en Demonio al tener en sus brazos a su hermana muerta.
Bobby se acercó a Lincoln y no dudó en darle un fuerte abrazo cargado de tristeza y apoyo por su hermano.
― Hola Linc… ¿Como te sientes? ― Preguntó separándose de él y colocando una mano en el hombro.
― Estoy vivo… Supongo que eso es importante...― Lincoln respondió viendo a los ojos a Bobby.
― Por supuesto...― Dijo apretando el hombro de Lincoln con su mano para demostrarle todo el apoyo y aprecio que le tenía.
― Gracias, Bobby...― Dijo con sinceridad. ― Eso significa mucho para mí. Y lo sabes, sin tu apoyo me habría vuelto loco hace semanas. Esto ha sido demasiado difícil para mí.
Solo con Bobby se atrevía a sincerarse así, y su hermano lo entendía. De hecho, podría jurar que era el único en el club con quien podía hablar sin rodeos. Sus demás hermanos simplemente no comprenderían, ellos lo veían casi como un héroe, y jamás lo había sido.
― ¿Sabes, Linc? Si no te sientes bien, puedes quedarte en casa el tiempo que necesites ― Dijo Bobby. ― Desde ese ataque apenas hay movimiento de otros grupos.
― No… De todas formas, quedarme solo en casa, solo me haría sentir mucho peor que bien. ― Lincoln respondió suspirando pesadamente.
― ¿Seguro? ― Bobby preguntó mirando a su hermano con un poco de pena.
― Sí… De todas formas, no hay nada ni nadie en casa y estar solo, solo me llevaría a la locura. ― Lincoln respondió asintiendo levemente.
― Bueno… Entonces vamos al club… Hay… un par de asuntos que debemos tratar. ― Dijo guiándolo al club mientras rodeaba a su hermano menor con su brazo.
Aquella frase de inmediato lo puso en alerta. Esperaba que no fuera algún ataque contra una pandilla, si no eran los Lambs o los Angels no se sentía capaz de participar. Quizás era sobre las medidas que tomarían en represalia contra los Angels.
― ¿Cómo está Víctor? ― Preguntó Lincoln. ― ¿Ya se sanó de esas quemaduras? Podía oírlo gritar por toda la ciudad cuando se golpeaba.
― Bueh… Tick nos dijo que eran quemaduras menores, estará bien… Aunque lo que sí lo hizo enojar fue que le dañaron un par de sus tatuajes. ― Bobby respondió sonriendo levemente.
― ¿Cuál de todos? ― Lincoln preguntó intentando mantener su mente ocupada en aquello que Bobby había dicho.
― El de Wild Beast y Danger Keep Away. ― Bobby respondió dejando salir una ligera risa, casi parecida a un suspiro rápido. ― No hombre, quiere que Tai se lo vuelva a pintar, pero con sus quemaduras va a sufrir más que cuando se le quemó la piel. Y le va a doler mucho peor.
― Sí… me imagino, Vic siempre ha sido muy débil al dolor, jeh...― Mencionó Lincoln sonriendo poco a poco, aunque no podía mantener esa fachada alegre mucho. Apenas sonrió su mueca volvió a ser seria.
Bobby notó ese gesto en Lincoln y no le gustó para nada. Su amigo parecía haber perdido la capacidad para estar alegre, nada parecía subirle el ánimo, ni siquiera Lucille, su fiel motocicleta. Temía que se quedara para siempre en ese estado, o peor, que se hundiera más en su dolor.
— Mike ya dejó de comer tantas hamburguesas. — Dijo Bobby, pensando que una anécdota algo más divertida podría subirle el ánimo. — Dijo que su peso estaba dañando su moto.
—Tardó mucho tiempo en darse cuenta, todos ya se lo habían dicho antes. — Dijo Lincoln, como si quisiera bromear, pero le costará mucho trabajo hacerlo. — No creo que cumpla, es la quinta vez que lo dice, y siempre vuelve a las hamburguesas del Eructo.
— Je jeh… Mike siempre como de esos hombres de los que promete que va a cambiar, pero aun así siempre recae en los viejos vicios. — Bobby dijo riendo un poco. — La comida para Mike es como cocaína para un cocainómano, debe abusar de ella. Ja ja ja ja ja.
Esa broma había sido buena… Pero… Lo hizo recordar la promesa que le había hecho a Ronnie, de ser mejor persona, de no volver a mentir… De no volver l club, de ser mucho un mejor padre. Solo para volver y no solo arruinarlo todo, sino empeorarlo más de lo que ya estaba.
Lincoln entonces bajó la mirada con descontento y culpa.
— Sí… Supongo que es cierto. — Susurró tragando saliva pesadamente.
Al llegar a las puertas los demás Son se acercaron a él y a Bobby.
Mark fue el primero de sus demás hermanos que cuando lo vio lo abrazó fuertemente. Lincoln igual le dio un fuerte abrazo a su hermano del club.
— Estamos contigo Linc… Siempre estaremos contigo. — Le dijo apapachándolo con fuerza.
— Gracias Mark...— Lincoln respondió con la garganta seca.
Recordó el momento en que regresó al club, del mismo modo sus amigos salieron a recibirlo y hablarle con alegría. Esta vez sí llegaron a recibirlo, pero no estaban felices. Más bien, parecían estar felices de verlos y tristes por todo lo que había pasado.
― No te vamos a dejar solo, Linc. ― Dijo Mark. ― Vamos a hacer lo que podamos para ayudarte.
― Lincoln, ven acá. ― Dijo Víctor, abrazándolo sorpresivamente, y por un segundo Lincoln recordó cuando era un prospecto y Víctor era capaz de levantarlo con una mano. En esta ocasión fue igual. ― Te queremos hermanito… Y lo que estás pasando ahora, sé que es duro… Pero no tienes porqué afrontarlo solo― Le dijo dándole unas suaves palmadas en el hombro a Lincoln.
― Gracias Vic… En serio. ― Respondió Lincoln igual abrazando a su hermano del club, para después verlo a los ojos. ― ¿Como sigues?
― Mira… Yo no importo, el que importa ahora eres tú Linc...― Víctor le respondió relajado, tratando de darle ánimos… Aunque de por sí eso ya era muy difícil considerando lo que él había pasado.
― Bueno, yo no voy a estar tranquilo sí sé que uno de ustedes está mal. ― Dijo Lincoln, y sintió una sensación extraña en su interior al ver la buena voluntad de sus hermanos hacia él, una sensación que quería hacerlo llorar. ― Ustedes son mi familia también, muchachos.
― Puedes contar con nosotros para lo que sea. ― La gran figura de Mike se hizo presente, y a Lincoln le pareció que había subido de peso en el tiempo que llevaban sin verse. ― Estamos contigo, Linc.
― Gracias Mike...― Lincoln respondió abrazándolo de igual forma.
A lo que Richard llegó a él, apenas se conocían bien ambos… Pero al menos mientras ambos portaran el parche, por la misma razón, seguiría apoyando. De todas formas, ambos habían hecho algo parecido, ambos habían asesinado a sus hermanos por el club...
― Entiendo lo que pasas Linc… Y… Solo espero, que ella esté en un lugar mejor. ― Le dijo intentando mostrar apoyo… aunque le era difícil aún en las mismas condiciones que él.
― Gracias Richard… Eso es… Bueno de tu parte...― Dijo suspirando pesadamente. Entonces Joseph se acercó a Lincoln, él estaba… Bien, como Joseph siempre estaba, solo se veía algo diferente, entre intentando verse tranquilo, pero también compadeciendo a Lincoln.
― Hola Linc...― Le dijo frente a él.
― Hola Jo...― Lincoln respondió esperando que lo abrazará o algo al igual que los demás, lo cual hizo, aunque no con la misma fuerza y ayuda espiritual que los demás.
― Lamento que todo haya sido así Linc, de verdad...― Dijo para volver a verlo y ponerle una mano en el hombro.
En realidad, no esperaba mucha calidez por parte de Joseph. El vicepresidente siempre parecía estar fijándose en todos los detalles, pero a la vez pensando en otra cosa, y, además, sus últimas conversaciones no fueron del todo tranquilas. Pero al menos había ido a recibirlo, era un gesto de que al menos iba a acompañarlo en ese momento tan difícil.
― Muchas gracias, chicos, enserio. ― Dijo Lincoln sintiendo como algunas lágrimas se escapaban. ― Ustedes son un gran apoyo para mí.
― Sí… es, bueno estar aquí contigo Linc...― Le respondió Bobby dándole unas palmadas en el hombro. ― Bueno… Ahora teníamos que estar en reunión así que… No sé si quieras.
― No… Está bien Bobby. Vamos. ― Lincoln respondió suspirando, haciendo una mueca… maso menos alegre de poder estar con sus hermanos. Eso valía mucho para él… Al menos, era la única familia que no podía lastimar intencional, eso era… bueno de alguna forma. Los hombres del club miraron a Lincoln.
Era un hombre fuerte, quizás más fuerte que Víctor, muchos habrían sucumbido a la tristeza… Como Richard.
O a la Locura… Como Víctor. Pero él aún seguía siendo igual de fuerte que antes, tanto en cuerpo como en mente. O al menos eso pensaban muchos pues se veía aún afectado por no decir triste, pero seguía en pie aún con todo lo que pasaba dentro de su mente y cuerpo.
Y eso era de admirar.
No en vano era una leyenda para los Sons, como el mismo J.T. Opie Wingston, Big Otto, Piney Wingston, Jax Teller, Roberto, Rick o incluso como el mismo Chibs, el hombre que muchos de los nuevos querían ser, un hombre que ellos mismos admiraban como pocos. Querían hacer algo para ayudarlo, pero no podían hacer mucho por él. Solo apoyarlo.
Lincoln entró, y más Sons se acercaron a saludarlo, aunque muchos no sabían cómo. Todos conocían su pérdida, pero era complicado reaccionar a eso, sobre todo para aquellos que sí lo veían como una leyenda. Pero él aceptó el gesto, especialmente las torpes, pero sinceras palabras de los prospectos.
Los miembros de la mesa apenas entraron todos tomaron asiento, Lincoln como siempre tomó su silla lista para lo que sea que fuera a suceder… Realmente no esperaba muchas cosas, planes para retomar las armas, un golpe… Algún tema más que se tuviera que hablar sobre la mesa…
Y lo que fuera que fuera la nueva propuesta que un son pudiera dar… No le sorprendía si era Joseph el primero en hacerla.
― Bueno… Ya que estamos todos aquí me gustaría discutir lo que sucedió hace 5 días. ― Dijo Bobby mirando a todos sus hermanos. ― Angels… después de tanto tiempo en silencio nos atacaron. Cuando mandamos el cuerpo que encontramos con Tick… Vio que tenía no solo tatuajes de Angels, sino que parecía ser alguien de un rango superior… Quizás un V.P. O un armero. Lo que si bien nos da una pista de lo que quisieron hacer.
― ¿Tomaremos represalias? ― Joseph preguntó serio.
― Sí, si lo haremos. Pero tenemos otros problemas en mano. ― Comentó Bobby mirando a la mesa. ― Según lo entendido, Angels of Death fue quien nos atacó… Pero tengo mis dudas al respecto pues… ¿Por qué su primer golpe tuvo que ser a nuestras armas? No me parece coincidencia que después de que Lambs nos haya querido robar no una sino varias veces nuestras armas, Angels aparece después de mucho tiempo y se lleva nuestras armas.
― Sí, intentamos cambiar la locación de las armas a un lugar mucho más seguro, lejos de cualquier pendejo que trate de asaltarnos nuevamente. ― Joseph comentó recargándose en la mesa.
Aunque… Es un monto muy chico, teníamos 20 cajas de armas en el almacén, solo nos quedan 4. Necesitaremos reabastecernos, pero... Los Ravens necesitan el dinero de su parte por las armas...― Dijo Mark. suspirando. ― Supongo que… No tenemos la mitad de los Ravens para un reabastecimiento. ¿O sí? ― Preguntó mirando a Bobby.
― Sí… Lo tenemos, pero… No creo que reabastecernos aún sea la mejor opción. ― Bobby comentó suspirando. ― Tenía entendido que Crow le gustaba hacer las cosas cuando no teníamos un ojo sobre nosotros, creo que tendremos que reabastecer cuando las cosas se calmen… O cuando otra puta crisis nos venga encima.
— Las cosas podrían tardar mucho en calmarse. — Dijo Mark. — No quiero ser un profeta, ni repetir frases hechas, pero esto está muy lejos de acabar, las acciones contra nosotros aumentarán hagamos lo que hagamos. Y en ese caso, sugiero hacer algo que no les deje dudas de que nos defenderemos.
Lincoln lo escuchaba, pero le parecía estar muy lejos de ahí, como si estuviera anestesiado. En vez de oír voces, le parecía oír ecos, y en vez de imágenes, le parecía ver el mundo a través de un velo o a través de un túnel. Aún tenía que enfrentar a tantas personas antes de poder vengar a Luna, era algo que comenzaba a desanimarlo, pues ni siquiera sabía cómo y cuándo iniciar su venganza, y si debía involucrar a sus amigos del club en ella.
Intentaba meterse esa idea a la cabeza, solo obtendría, paz al obtener su venganza, pero… Para obtener su venganza debería hacer muchos movimientos, matar a muchos hombres, mancharse las manos de más y más sangre hasta que su piel entera estuviera manchada de la sangre de sus enemigos. Solo así podría vengar a Luna "Linc" Los primeros en caer serían los Lambs, ellos debían pagar, Después haría que los Angels Sufrieran por haber llevado a su hermana a su muerte, al ponerla en su contra. "Linc" Quizás debía torturar a otros para satisfacer su ira causada por lo que le habían hecho hacer.
Debía hacer que pagaran con sangre, aliviar su dolor causando dolor a otros solo así.
— ¡Lincoln! — Él sintió un leve golpe en el hombro que lo devolvió a la realidad. — ¿Estás con nosotros Linc? — Preguntó Bobby llamándole la atención.
— Eh… Sí...— Lincoln respondió aclarándose la garganta. — Creo que sería una buena opción esperar, si podemos reabastecer armas que mejor. Pero hay que tener en cuenta también que los Ravens van a ser un poco más… Duros con nosotros, si no tenemos el dinero necesario para cubrir su parte entonces nos encontraremos con problemas. — Dijo mirando a su alrededor. Los demás chicos se sorprendieron de que realmente recordará todo lo que habían estado diciendo hasta el momento.
― Sí… Parece que vamos a tener que encargarnos de eso...— Dijo Joseph con interés en Lincoln. — De todas formas, creo… Que mejor utilizaremos el plan B. Para pagarles a los Ravens.
Bobby se quedó en silencio ante esa respuesta de Joseph.
— Mierda… ¿En serio vamos a utilizar eso? — Preguntó con seriedad.
— Sí… De todas formas, tenemos una parte ya en efectivo. Podemos darles una pieza, así podremos recobrar un poco de nuestra inversión. Y tendremos un poco más para después. — Comentó mirando a Bobby el cual suspiró pesadamente. — Además, si invertimos más en las armas, quizás tengamos un porcentaje extra que nos remunere más o igual que lo que les vamos a ofrecer.
— ¿De qué hablan? — Lincoln preguntó confundido. A lo que Bobby suspiró.
— ¿Recuerdas lo que encontraste en la bolsa que descubriste cuando recuperamos nuestras armas de los Lambs? — Preguntó Bobby recordando ese preciso momento a Lincoln.
— Mierda… No estás hablando en serio. ¿O sí?
— Me gustaría decir que no, pero… Supongo que es mejor hacerlo antes que quedarnos sin dinero después. — Bobby comentó mirando a la caja fuerte que estaba a un lado de la mesa.
Lincoln negó con la cabeza. Sabía que las cosas estaban difíciles para su club, pero no podían estar tan complejas como para recurrir a eso. Sencillamente debía haber otra forma, siempre la hallaban.
― No estoy de acuerdo. ― Dijo Lincoln de inmediato. ― Eso puede empeorar las cosas, si Lambs o Angels se enteran, podrían intentar otro ataque.
― Atacarían de todos modos. ― Dijo Joseph, aunque con un tono que indicaba que no quería discutir demasiado. ― Pienso que es lo mejor que podemos hacer ahora.
― Hm...― Bobby murmuró al escuchar esa propuesta de Joseph. ― Bueno… En eso quizás tengas Razón Jo… Ahora que podemos quizás sea una buena idea hacerlo, porque quizás después sea aún más peligroso. ― Dijo acariciando su barba. Mientras tanto Mark veía con algo de ansiedad a Joseph, aún recordaba la plática que ambos habían tenido a cerca de las armas y como ambos habían estado en desacuerdo, quizás… Era hora de hablar con Bobby respecto a las armas.
― Sí… hablando de las Armas… Me gustaría hablar sobre...
― Hablando de eso...― Joseph interrumpió a Mark Rápidamente. ― Bobby, creo que deberíamos empezar a pensar en… Ya sabes, abandonar las armas. ― Esa última palabra dejó mudo a todos, incluso a Mark el cual se quedó callado… Algo tramaba Joseph, le fue el primero en negar eso. En negarse rotundamente… ¿Y ahora lo proponía como si nada?
― ¿De qué hablas Joseph? ― Preguntó Bobby confundido de que su V.P le dijera aquello.
― Digo, las armas nos vienen muy bien, pero nos han causado más problemas que soluciones. ― Joseph dijo con una sonrisa confiada. ― Deberíamos pensar en nuestros hermanos, más que en el dinero.
― Hmmm...― Bobby comenzó a pensar detenidamente en esa propuesta.
― Claro… Sin armas nuestro primer recurso económico se vendría abajo, implicando que también nos dejaría indefensos… Además, que Lambs podría tomarnos territorio, pero pienso que sería una buena opción, así la policía se quitaría de nuestras espaldas. Y volveríamos a ser un club clandestino...― Dijo sabiendo exactamente lo que hacía al darle esas palabras a Bobby. El cual comenzó a pensar detenidamente lo que su V.P. le había dicho con detenimiento. ― No creo que necesitemos el dinero, aunque aún hay cosas por hacer, tratos que terminar, alianzas que dependen de nosotros y de nuestra venta, pero sería una buena opción para el bien de nuestro club. ― Dijo casi susurrando a Bobby. El cual ante esas últimas palabras negó con la cabeza.
― No… No vamos a salir de las armas aún...― Respondió Serio. ― No estamos en posición de negociar eso… Y mucho menos ahora Jo… Ahora lo que necesitamos es fortalecernos, seguir manteniendo nuestro club a flote. Y las armas son lo único que nos está ayudando... Lo siento hermano… Esa Idea, podría ser la mejor idea que habrías tenido en otro tiempo… Pero lamento decirte que… Es la idea más estúpida que he escuchado hasta ahora… Y más con tanta mierda que tenemos encima…
― Cierto… Cierto… discúlpame, es solo que pensé esa idea un día y creí que sería bueno para todos. ― Joseph dijo sonriendo levemente.
― Sí… Pero no hermano… No vamos a hacerlo, por lo menos no ahora...― Bobby afirmó tratando de no perder los estribos, parecía que Joseph se quería volver loco al decir eso.
― Sí… Disculpa Bobby...― Joseph respondió volviendo a su estado serio. ― Y también discúlpame, Mark, no quise interrumpirte. ¿Qué decías? ― Dijo tratando de aguantar una carcajada. mientras que Mark lo miró serio… Pero por dentro estaba molesto.
"Buena jugada, hijo de puta." Mientras apretaba sus puños fuertemente.
― No… nada… Que mejor deberíamos Abastecer el almacén lo más pronto posible. ― Dijo desviando la mirada hacia otra parte, sintiéndose derrotado por Joseph, una vez más parecía que él tomaba ventaja sobre una situación para que Bobby estuviera de su lado.
Mark bufó ante esa estratagema de Joseph. Quien infravalorara al vicepresidente estaba cometiendo un gravísimo error, porque era uno de los tipos más listos que Mark conocía. Quizás no era tan intimidante como otros, pero era indudablemente inteligente.
Y Lincoln pensó que con mucho gusto quemaría todas las armas del club y otras ajenas. Por culpa de esas malditas cajas de armas su hermana había fallecido. Después de que se vengará, votaría a favor de las propuestas de Joseph.
― Entonces. ― Dijo Mark, intentando no mirar con enojo a Joseph. ― ¿Cuáles son los pasos para seguir por el club?
― Por ahora… Creo que sería mejor hacer la llamada a los King Ravens, pediremos armas y les daremos un bono extra por ellas, después pensaremos en un golpe hacia Angels y Lambs. Pero primero lo primero, debemos armarnos bien, planear un ataque justo a donde les duela y cuando estemos listos los vamos a eliminar uno por uno. Ya han sido varias las que nos han hecho. Creo que ya viene siendo hora de que los hagamos pagar por sus actos de cobardía. ― Sentenció acomodándose mejor en su asiento. ― Ahora… Recibí un mensaje hoy… Chibs y la mesa de Redwood ya están en camino, puede que tarden… Un par de meses en llegar aquí, recordemos que el trayecto desde California a Michigan es uno muy largo. Probablemente lleguen aquí en septiembre, por lo que podríamos planear algo para su llegada, ya saben, traer algo de alcohol, algunas chicas y lo demás… Solo serán los cambios que estaremos viendo. De ahí en más… No creo que pase nada más, lo que sí… Es que vamos a necesitar mucho apoyo para encontrar chicas que se puedan unir al club, si es que hay, y si no podemos promover que el club acepte chicas… Podemos empezar a buscar otras opciones que nos ayuden a crecer.
Todos pudieron sentir la tensión de Lincoln cuando Bobby dijo eso, pero no reaccionó más allá. No sabían si se contenía por respeto a Bobby o porque ya no quería discutir más. Pero sí notaron que apretó sus puños.
― Bueno, con unos dos meses alcanzamos a planificar una fiesta a su altura― Dijo Mark. ― No siempre recibimos a alguien tan importante en el club.
― Tal vez los prospectos lo arruinen. ― Dijo Víctor sin dudarlo, pues hace tiempo que no confiaba en ellos. ― Mantengamos los apartes de todo esto.
― Oh vamos Vic. Yo sé que las cosas están aún algo tensas entre tú y los otros chicos. ― Mike dijo tranquilo y sonriendo. ― Pero no por eso debemos empezar a dudar. Además, Rasmus me dijo el otro día que invitaron a una chica linda aquí y tú la trataste como una zorra cualquiera.
― Tenía mis razones...― Víctor respondió desviando la mirada.
― Jeh, eso dices siempre que algo te trae mala espina. ― Mike respondió riendo. ― aunque, aun así, me hubiera gustado conocerla, supongo que era una chica adorable.
― Mike, no. ― Mark le dijo mirándolo serio. ― Esa chica… Está muy fuera de tu liga, creo que apenas y tiene edad para beber.
― Sí, por no decir que tú estás… Demasiado fuera de su alcance, creo que se podría decir que estás a Kilos Luz de ella. ― Rasmus mencionó aguantándose la risa. Lo que no muchos hicieron pues varios se rieron por aquel comentario.
Mike no era alguien que tomara mal las bromas hacia su físico si provenían de sus hermanos del club, cosa contraria a si lo hacía otra persona ajena al club. En esa ocasión se rio, y Lincoln sonrió un poco al ver que la discusión se relajaba un momento, mas no tardó en recuperar su seriedad. Sabía que no tardarían en volver a hablar de cosas graves, sobre todo si estaban tratando el futuro del club en Royal Woods.
— Bien, eso creen. — Río Mike. — Pero ya verán cómo se tragan sus palabras, ¿Creen que vuelva a acercarse al club?
— Con el susto que le dio Vic, no creo. — Dijo riendo Rasmus. — Mejor sigue buscando otra que esté más a tu alcance.
— O mejor a alguien que te aguante. — Dijo Víctor aun riéndose. — No Jodas hermano, esa niñata no es como Tasha, no creo que aguante ni 2 segundos que la montes. Igual y la terminas rompiendo o la matas por aplastamiento.
— Hey, no te metas con mi moto. — Mike respondió con el ceño fruncido.
— Bueno, bueno ya basta... — Joseph comentó a la mesa mirando a los demás. — Creo que por ahora lo mejor que deberíamos hacer sería esperará que el presidente de Redwood venga aquí para negociar el acuerdo de integración. Después buscaremos pretendientes al puesto de Mayhem Daughters, por ahora deberíamos enfocarnos en recibir a nuestros hermanos y esperar que ni los Lambs o los Angels vuelvan a intentar atacar. — Comentó llamando la atención de los otros Sons. — Además… No lo sé, por lo que Bobby me comentó de ella podría ser una buena candidata, creo que la estaremos viendo en el club nuevamente en un periodo corto de tiempo.
― Genial, entonces podré verla más de cerca y ver si cae en mis encantos. ― Dijo riendo Mike. ― Creo que salgo ganando después de todo.
― No, mala idea. ― Dijo Víctor riéndose. ― Yo creo que ni siquiera serías capaz de abrazarla, o de alcanzarla si es que sale corriendo.
― Pues si sale corriendo puedo alcanzarla en moto. ― Bromeó Mike otra vez. ― Ella sí que no me ha fallado.
― Chicos, tomen esto con madurez. ― Dijo Joseph. ― No pueden estar cortejando a todas las mujeres que vendrán a unirse al club.
― Cierto...― Richard comentó bajando la voz.
― Además… Aún tenemos que mantener cierto perfil bajo, si no mal recuerdo aún estamos bajo el ojo de la policía. Después de los últimos problemas que hemos tenido… lo mejor por ahora es evitar más problemas. ― Comentó recargándose cansadamente en el respaldo de su silla. ― Y… Pensar mejor en la propuesta de Jo a futuro...― Comentó llamando la atención del mencionado, el cual lo miró entre serio pero tranquilo, la propuesta de las armas si bien había sido arruinada, trataría de hacer que jamás la olvidarán.
― Buen punto...― Bobby respondió mirando a la mesa. ― Como ya dije… no saldremos de las armas, aún. Todavía las necesitamos, sino estaremos en serios problemas, ahora que la mesa de Redwood va a venir, supongo que podríamos pedir su apoyo con Lambs y Angels. Tendremos mucho tiempo para planear y organizarnos, si es que no nos vuelven a atacar. Y buscar chicas para que se unan a Sons… Obviamente si es que encontramos y si aceptan la propuesta.
― Donde podría ocultarse las chicas moteras? ― Pregunto Mike. ― No creo que simplemente aparezcan cuando anunciemos que reclutaremos mujeres, con una pancarta gigante. Debe haber un sitio donde ese club halló a sus voluntarias.
― Es fácil, vas a un bar y ves cuántas chicas están vestidas como moteras, pero sin parches. ― Dijo Rasmus. ― Te acercas y le preguntas si quieren unirse al club.
Lincoln apartó la vista, y sintió ganas de levantarse e irse. Aquella conversación se volvía muy incómoda para él, muy dolorosa. Se imaginó que así reclutaron a Luna, y eso lo enfurecía y entristecía a partes iguales.
Bobby logró notar eso… Y por un instante pensó que lo más lógico sería finalizar la reunión ahí.
De todas formas, ya no quedaba más temas de los cuales hablar.
― Sí… aunque la mayoría que se visten así son lesbianas marimachos. ― Comentó Mike suspirando pesadamente.
― Bueno… supongo que eso sería todo. ― Bobby dijo tomando el martillo de la mesa. ― Hasta nuevo aviso. Estén al pendiente de los siguientes eventos que van a estar ocurriendo estos meses. Por no decir que también con los planes para tomar represalias. Hasta entonces. ― Bobby entonces dio el martillazo para finalizar la reunión. ― Ya podemos retirarnos…
Los Sons se levantaron y comenzaron a retirarse, aunque no fueron pocos los que notaron el cambio de humor de Lincoln. Mark y Víctor se acercaron a él. Aún parecía perdido en sus pensamientos.
― ¿Linc, quieres ir a la barra? ― Preguntó Mark en un tono amistoso, tan tranquilo que le sorprendía. ― Hay muchas cosas que podemos hablar.
― Si, no le hagas caso a Mike o a los otros. ― Le dijo Víctor. ― Son unos idiotas, no les prestes atención.
― Sí… ¿Por qué no? ― Lincoln respondió levantándose de su silla para seguir a Víctor y a Mark a la salida, aunque Mark se detuvo en las puertas al ver que Joseph se quedaba atrás.
― Eh… Vayan ustedes… yo los alcanzo. ― Pidió viendo como Víctor asentía mientras rodeaba a Lincoln con su brazo para llevarlo a la barra de bebidas. Entonces Mark miró sobre su hombro a Joseph quien le daba la espalda mientras aún seguía en su asiento.
― Buena jugada Jo...― Mark mencionó casi susurrando a su V.P.
― ¿Eh? ¿De qué hablas Mark? ― Joseph preguntó sin darle la mirada a él, solo se dedicó a mirar a su dirección con una sonrisa.
― No te hagas el listo conmigo. Sabes de lo que hablo. ― Mark dijo volteando a verlo directamente. ― Fue una buena jugada, pero si me vuelves a interrumpir así de nuevo, te voy a joder...― Dijo serio a lo que Joseph simplemente aguantó una risa cubriéndose el labio superior con dos de sus dedos.
― No sé te refieres o que es lo que dices Mark… Pero bueno, está bien. ― Dijo haciéndole una seña aprobando las palabras de Mark, el cual bufó cansado pero determinado, esto no se iba a acabar así. Y simplemente salió de la sala de juntas para ir a sentarse con Lincoln y Víctor.
Mark gruñó para sí mismo, Joseph estaba decidido a continuar con el negocio de las armas, y ante esa perspectiva poco podía hacer él más que hablarle a Bobby en el momento adecuado. El cual por cierto tardaría en llegar, tardaría bastante. Pero iba a esperar el plazo dado por Bobby, iba a esperar hasta que se marchara Chibs y las cosas estuvieran más tranquilas en el club.
― Abran paso. ― Murmuró Víctor, permitiendo que Lincoln pudiera acomodarse. Los Sons no tenían reparos en cederle sus lugares a él. ― ¿Bien Lincoln, una cerveza o algo más?
― Un whisky estaría bien...― Lincoln pidió simplemente, mientras que Tick lo veía con pena. Se veía desanimado.
― Hummm… Creo que te vendría bien algo de Rom.― Respondió sacando una botella de Rom blanco par Lincoln. ― Mira esta es nuestra reciente adquisición, directo de Holanda. ― Le dijo tratando de subirle el ánimo. Lincoln asintió y alzó la mano a Tick.
― Bien entonces dame eso...― Lincoln pidió señalando a la botella, a lo que Tick comenzó a destaparla, para poner un vaso de cristal frente a Lincoln para verter el líquido transparente en esta. Lincoln pensó… Iba a necesitar más que un simple trago, una bebida fuerte que le quemará la garganta y le ayudará a calmar su afligida alma… De verdad no tenía mucho ánimo de nada, solo quería pasar el tiempo con sus amigos y hermanos.
― Cuando llegó, me confié. ― Le comentó Mark, intentando relajar a Lincoln con una anécdota divertir. ― La abrí y me bebí pensando que no sería tan fuerte. Tick tuvo que ayudarme y no fui capaz de conducir a casa.
Lincoln se habría reído, y pensó qué seguramente le habría pasado algo similar de haber estado ahí. Pero, aunque sabía que era divertido, no podía reírse, simplemente no era capaz.
― Sí que tuviste mala suerte. ― Dijo él, riendo un poco, pero era más bien el eco de la risa. ― Yo tendré más cuidado. ― Lincoln respondió mirando el líquido transparente en su vaso, parecía agua en realidad pues no tenía su típico color café negruzco… Pero al ser Rom blanco se entendía, además de al acercar su nariz a uno de los bordes pudo sentir el aroma intoxicante que emanaba, para comprobar que en efecto era Rom.
Y sí había quemado su olfato solo al aspirar su esencia… No se imaginaba como sería al entrar por su garganta.
Simplemente tomó el vasito y comenzó a ingerirlo rápidamente.
Un simple trago y parecía que su lengua, y garganta había ingerido fuego literalmente. Estaba demasiado fuerte. Lincoln sacudió la cabeza al sentir el efecto instantáneo sabía bien, olía bien y sí que cumplía con las jodidas expectativas, un buen Rom Blanco.
― ¡Ahhh! Joder… Esta mierda es muy buena. ― Dijo sintiendo unas palmadas sobre su espalda seguido de halagos y felicitaciones por haber aguantado.
― Te dije que era muy buena. ― Bromeó Mark. ― Y yo pensé que no era nada, que solo era un cuento.
― Se desmayó como su fuera una señorita. ― Bromeó Tick. ― Debiste verlo, Lincoln.
Pasaban varias cosas en el club cuando no estaba. Habría sido muy divertido verlo..., o al menos en otro tiempo sí se habría reído. No sabía cuánto tiempo estarían sus sentimientos así de adormilados, esperaba que no para siempre
Pero, aun así era difícil lidiar con la muerte de su hermana a manos de él… Intentaba meterse a la cabeza de que eso no había sido su culpa, él no la mandó a una trampa a robar las armas, él no le dio la orden de disparar contra los hombres del club, él no fue el responsable de la crisis de Angels…
Pero aun así… Él fue quien apretó el gatillo… Él, su hermano quien se suponía que debía protegerla la había asesinado…
― Eh… Señor Lincoln…― Uno de los prospectos se acercó a él nervioso.
― ¿Que sucede Tony? ― Preguntó desviando la mirada hacia el prospecto.
― No sé cómo decir esto, pero...― Tony se rascó la nuca nerviosa mientras que Lincoln le regresaba la mirada extraña. ― Parece… que la policía lo está buscando...― Dijo haciendo que los demás hombres mirarán al prospecto confundidos.
― ¿Les dijiste que estaba aquí? ― Mark preguntó alterado por esa frase, si les habían dicho a los oficiales que, si estaba ahí, Lincoln se metería en un gran problema.
― No… Third está hablando con ellos, pero… Traté de escabullirme para que no me vieran que les venía a avisar. ― Tony respondió tragando saliva pesadamente.
Miles de cosas pasaron por las mentes de los Sons, y al menos en la mente de Mark pasó el nombre de Luna. Probablemente estarían ahí por algo referente a ella, quizás querían hablar sobre la investigación. O quizás lo buscaban a él como sospechoso.
― Ve a avisarle a Bobby, yo voy a hablar con esos policías ― Dijo Mark. ― ¿Cuántos eran?
― Mira, podemos distraerlos, mientras te marchas por otro lado, nunca se darán cuenta. ― Siguió Víctor. — No te van a llevar, así como así, mucho menos en el club.
― Tienen que hacer mucho más para llevarte ― Dijo Tick. ― Lincoln, nos conoces, no te vamos a dejar ir.
― Chicos, sé lo que hago— Dijo Lincoln. — Dejen que vaya a encararlos, creo saber quiénes son. Espero que sean ellos.
Lincoln Dijo para ir justo a la salida del club, donde sabía que su destino estaría ahí, esperándolo.
Y él estaba listo para encararlo… Sin importar lo que fuera a suceder sabía que cualquier confrontación sería inevitable, no podría evitarlo por más que quisiera. Quizás era el alcohol hablando, quizás el trago le había hecho envalentonarse para hacer eso. Pero una cosa era segura, no podría escapar por siempre de ello.
Así que…
¿Por qué esperar?
— Linc, piensa bien en esto… Sabes con que cargos te van a inculpar, piensa bien lo que vas a hacer. — Le pidió Mark escuchándose desesperado
— Tranquilo Mark…— Lincoln le dijo sonriendo levemente. — Sé lo que hago.
― ¡Linc! ― Gritó Víctor, y pudo oír un tumulto a sus espaldas. ― ¡Vuelve aquí! ¡No vayas! ¡No seas imbécil, te arrestaran!
Podía oír cómo se esforzaban por meterlo, algo casi imposible de hacer. Se volteó, y pudo ver cómo Tick y otros Sons trataban de sujetarlo. Los ojos de Lincoln y los de Víctor se cruzaron.
― Ya tomé mi decisión. ― Dijo Lincoln, con una serenidad y confianza que sorprendió a todos los Sons que lo oyeron. ― Por favor, ya dejen de detenerme.
Lincoln salió del club y lo primero que vio fue a su ex mejor amigo ahí junto a un oficial de policía Gordo, a un policía que tenía el cabello rojizo y a una mujer policía que lo esperaban con sus patrullas.
Lincoln suspiró pesadamente y se acercó a Clyde.
― Hola oficial McBride...― Dijo acercándose cara a cara a el oficial de policía.
― Señor Loud...― Respondió Clyde con la misma seriedad de Lincoln. ― Creo que voy a necesitar que venga con nosotros, creemos que tiene información sobre el asesinato de Luna Marie Loud y necesitamos que de su testimonio.
― Hum… Sí supuse que venían por mí por eso...― Lincoln respondió casi susurrando. Pensando que la otra casa por la que habían venido por él lentamente se iba por el caño, aunque si le sacaban más información de la necesaria probablemente todo se volvería en su contra. Y no habría ninguna escapatoria de eso.
― Lo mejor es que coopere con nosotros como lo está haciendo ahora mismo. ― Le dijo el oficial gordo. ― ¿No tiene problemas con ir a la estación?
― Claro que no. ― Dijo Lincoln, con una calma que sorprendía a cualquiera. ― Los acompaño de inmediato, pero no provoquen a nadie.
Los policías sentían las miradas clavadas en ellos. No aguantarían un tiroteo, o quizás sí, cada uno confiaba bien en las capacidades del otro. Pero los Sons eran muchísimos y estaban en su casa.
― Él no tiene porqué ir con ustedes… Él no ha hecho nada malo. ― Bobby les dijo rápidamente mientras se interponía entre ellos y Lincoln. A lo cual Lincoln lo miró, sin ninguna expresión, no estaba feliz ni triste. Ni siquiera alterado, solo… Solo debía aceptar el destino que le habían puesto en frente.
― Señor Santiago El señor Lincoln Loud es un presunto testigo de la noche en la que asesinaron a su hermana. Así que háganos un favor y hágase a un lado para poder llevarnos a este hombre. ― Wally respondió poniendo sus manos frente a Bobby para que no se acercará más.
― ¿Hey que pasa aquí? ― Joseph salió del club confundido por el alboroto que se estaba dando ahí afuera.
― Señores, no armen un alboroto por nada. ― Avisó Sullivan avanzando. ― Vamos a llevar al señor Loud en calidad de testigo, no será esposado siquiera. Solo queremos hacerle algunas preguntas.
― Puede hacerlas aquí. ― Dijo Bobby. ― No tienen para que llevárselo a la comisaría.
― Señor Santiago, conoce los procedimientos policiales. ― Le dijo Wally. ― Todo está dentro de lo legal.
― Esto es una mierda, ustedes solo quieren aprovecharse de la pérdida de nuestro hermano para su propio beneficio. ― Mark Les dijo molesto mientras más Sons salían del bar a ver que estaba sucediendo.
― Estoy seguro de que solo nos dicen esto para poder arrestarlo sin tener pruebas de nada. ― Víctor decía furioso.
― Hombres, todos estén tranquilos, No queremos causar ningún problema innecesario. ― Sullivan dijo con una mano bajando lentamente justo hacia la su funda de pistola. No quería empezar un tiroteo… Pero no estaba seguro de que los Sons harían lo mismo.
Lincoln solo escuchaba ecos… Ni siquiera se molestaba en poner atención a lo que sucedía a su alrededor, estaba cansado… Si así fueran las cosas, entonces debía hacer las cosas más fáciles.
― Bobby… Tranquilo, tengo esto cubierto...― Lincoln le dijo a Bobby y este lo vio confundido.
― Linc… Yo sé… Yo sé que es difícil, muy difícil aceptar lo que pasó con Luna, pero no hay necesidad de que vayas con estos sujetos...― Bobby le dijo intentando ocultar las palabras que de verdad le quería decir a Lincoln, Él no podía aceptar que su hermano quisiera darse por vencido y simplemente entregarse, no lo iba a aceptar.
Lincoln pensó que sería lo más fácil, simplemente entregarse y que la justicia cayera sobre él. No tenía que hacer nada, simplemente hablar y todo se arreglaría..., más bien, todo acabaría para él. Pero no se iba a dar por vencido tan fácil.
― Bobby, no haré lo que crees que haré. ― Dijo Lincoln en el tono más tranquilo que pudo. ― Confía en mí, no quiero meterlos en problemas.
― Linc, sabes que nadie del club está dispuesto a dejar que te lleven. ― Dijo Bobby. ― Eres nuestro hermano. Cualquier cosa que ellos quieran saber, la pueden preguntar aquí.
― Lo sé...― Lincoln respondió simplemente. ― Pero, aun así, debo hacer esto. ― Dijo mirando a Bobby, para entonces ver de frente a Clyde. ― Bien… Espero que no sea una pérdida de tiempo. ― Lincoln dijo haciendo que Clyde lo guiará a su patrulla.
― Si cooperas no lo será. ― Clyde le respondió introduciendo a Lincoln al auto policial.
Mientras que los demás Sons se veían preocupados por lo que estaba sucediendo, Lincoln no había luchado por oír, ni siquiera lo habían visto luchar… Parecía que se quería rendir… pero parecía confiado en lo que hacía y decía…
No sabían qué era lo que él tramaba, podría ser algo o muy, muy bueno o algo jodidamente malo… Una de 2…
Pero lo cierto es que Lincoln estaba dispuesto a ir con la policía.
― Mierda… ¡Mierda! ― Bobby exclamó furioso, entonces volteó a ver a Joseph el cual se veía igual de intranquilo que los demás. ― Dime que hiciste lo que te pedí.
― Sí, lo hice. ― Joseph respondió tranquilo. ― Hice que cambiaran los reportes del hospital, mandé a los prospectos a recoger la camioneta de Lincoln y le pagué a Frank para que diera testimonio de que estuvo bebiendo en su cantina ese día. No deberían tener ninguna prueba contundente.
― ¿Y La bala? ― Bobby preguntó serio a lo que Joseph suspiró.
― Bueno...― Dijo metiendo su mano al bolsillo interior de su chaqueta, para sacar un pequeño pedazo de metal dentro de una bolsita de plástico. ― Agradécele a la hermana de Tick que entrará al cuarto de evidencias del hospital. Esta es la bala original, así que ellos deben tener la falsa.
― ¿Y su pistola? ― Bobby preguntó ansioso. ― ¿Encontraron su pistola?
― Estaba tirada, ya la puse en la reserva por si acaso. ― Joseph respondió sin dejar de lado su tranquilidad.
― ¿Entonces por qué putas lo quieren? ― Bobby preguntó ansioso.
― No lo sé… Pero, me preocupa más que Linc diga algo que no deba a esos azules. ― Joseph comentó mirando a la dirección donde iban las patrullas. ― Espero que no busque que de verdad lo encierren…
― No, no, Lincoln no se daría por vencido así. ― Murmuró Bobby. ― Debe..., tener un plan. Debe de haber planeado algo para engañarlos.
― De todas formas, la policía no tendría más pruebas que el testimonio de Linc. ― Dijo Mark. ― No sería suficiente como para que lo encierren.
― A menos que él diga que nosotros lo ayudamos a esconder las pruebas. ― Dijo Joseph. ― Es la única forma de que nos descubran.
― No, Lincoln jamás nos delataría ― Dijo Bobby. ― Podría inculparse él mismo, pero nunca nos delataría a nosotros.
― Entonces solo habrá que esperar a ver qué sucede con Lincoln. ― Joseph dijo cansado.
― Mierda... ― Bobby respondió con enojo. ― Jo, ve a la caja fuerte y saca algo de dinero para pagar la fianza de Lincoln. ― Comentó enojado. ― Tengo el presentimiento de que lo vamos a necesitar…
― Hummm… Ok, más dinero para cubrir a Lincoln, que bien. ― Joseph comentó con molestia. A lo que los demás Sons lo vieron confundidos, hasta parecía que a Joseph le molestaba tener que ayudar a Lincoln, si él era quien lo había ayudado a él muchas veces en el pasado.
Quizás aún seguía creyendo que Lincoln había dicho algo a su hermana y por eso asaltaron su almacén. O que se volvería una rata al querer tener una cierta justicia para su hermana, lo que era cierto, es que quizás a Joseph jamás le había agradado Lincoln del todo.
Mientras tanto, con Ronnie y María.
Podía asegurar que todo estaba demasiado oscuro en su casa, como si de repente el cielo se hubiera cerrado sobre ellos. Como si quisiera ambientar las cosas para una conversación desprovista de color y alegría. Una conversación oscura.
Ronnie se sentía triste. Cuando llegó a aquella casa, el primer día, era todo un sueño, pues estaba iniciando una vida nueva, la que siempre quiso, con su esposo. Sólo que aquello que vive ahora no es la vida que soñó, ni de cerca.
― Hace días que no hablo con Lincoln. ― Dijo ella, intentando no romper a llorar. ― No sé si hago bien..., pero no tengo fuerzas para seguir fingiendo.
― Tranquila hija… Todo está bien. ― María le dijo sobándole la espalda a su hija con suavidad, tratando de tranquilizarla. ― Todo va a estar bien.
― No… No lo está… Nada de esto tuvo que haber sido así...― Ronnie decía sintiéndose triste por tener que decir eso. Esto no tuvo que haber sido así…
― Hija, sé por lo que estás pasando en estos momentos y créeme que será difícil aceptarlo… Es… muy difícil en realidad...― María le decía con tranquilidad tratando de hacer sentir mejor a su hija. ― Pero el primer paso, es aceptarlo hija… Es aceptar que a veces las cosas que queremos no salen como nosotras esperamos. Y que pareciera que por más que conocemos a una persona… En realidad, nos damos cuenta de lo poco que realmente sabemos de ella.
― Pero es que él me lo prometió mami… ¿Como pudo hacerme esto a mí? ¿A… ¿A nosotras? A luz y a mí, es que no tiene sentido...― Ronnie seguía diciéndole, tratando de no caer en la tristeza.
― Sí… Conozco ese sentimiento hija mía… Y créeme que si tuviera que darte una respuesta. No te daría más que dolor, quisiera poder darte esperanza… Darte algo para que no te sientas así, pero, asumí mi papel como madre soltera, tú apenas podías hablar… Y Bobby era muy chico aún, no fue fácil y créeme que… Yo… Yo como mamá, me enfrenté a esa adversidad, tener 2 hijos y tener que ver y velar por ellos dos yo sola, fue un desafío, pero lo acepté, porque no tenía tiempo para llorar, tenía prioridades más importantes. Y míranos ahora, los eduqué de la mejor forma que pude. Bobby, no le tengo ningún rencor a tu hermano, pero me hubiera encantado haber hecho más...― María le decía tratando de darle consuelo a su hija.
Ronnie sentía una mezcla de tranquilidad y desesperación junto a su madre. Ella había vivido lo mismo que ella, pero había sido capaz de soportarlo, por varios años. Siempre supo que era una mujer fuerte, aún de niña sabía lo valiente que era su madre, pero ahora que ella misma estaba pasando por eso, se percató de que en realidad no se había percatado de todo lo que soportó su madre en esos años.
Quería llorar, y que ella la calmara, como si fuera una niña otra vez. Quería que le dijera que hacer, cómo reaccionar ante ese engaño. Pero a la vez, temía lo que ella pudiera decirle, temía que le aconsejara dejar a Lincoln, porque estaba más que dispuesta a seguir ese consejo. Y a la vez tenía miedo de que así fuera, porque de nuevo volvería a escapar de los problemas, de nuevo tendría que abandonar su casa, su vida.
Todo lo que ella conocía y quería para volver a escapar...
Por el miedo de tener que confrontar las cosas como debía hacerlo.
María se acercó a su hija y la rodeó con sus brazos.
― Sé que es difícil… Yo de primera mano lo sé hija, criar dos hijos por tu propia cuenta sin… Descuidarlos. Pero no estás sola Ronalda, aquí seguimos tu familia, yo, tus tíos, tus primos, no estarás sola…― Le decía acariciando la espalda de su hija tratando de calmarla.
― Mamá… Cuéntame como fue el día que Murió Roberto para ti...― Ronnie le pidió mirando a su madre a los ojos.
― Ronnie… Eso es…
― Por favor, Mamá, necesito saberlo, el otro día hablé con Bobby respecto a él. ― Ronnie le reveló a su madre, haciendo que ella suspirara. ― Me dijo cosas… Cosas como que él quería disculparse conmigo, intentar ser… Lo que nunca fue en vida conmigo. Quiero saber cómo fue para ti, y… Sí después de todo lo que él hizo tú lo pudiste perdonar…
María suspiró pesadamente, se agarró el rostro y asintió mientras miraba al suelo.
― Ronnie, tu padre fue… Un hombre muy distinto a los demás. En esos tiempos yo tenía apenas 19 y él ya tenía 21 años. ― María comentó mirando a un punto del cuarto sin importancia mientras recordaba. ― Él…. Al inicio sí era rebelde, se metía en problemas de a gratis en la preparatoria a donde íbamos, no sé qué me llamó la atención de él… Que cuando comenzamos siendo novios todo parecía hermoso de alguna forma. Sí, teníamos problemas como muchos chicos de nuestra edad, pero Roberto aún con todas sus fallas y problemas, era un hombre con un buen corazón.
Era curioso, se parecía a la historia de ella y Lincoln, pero al revés. Lincoln siempre había sido dulce y bueno, aquellas características eran las que le habían encantado de él. no entendía lo que pasó para que comenzara a gustarle el modo de vida de los moteros, el modo de vida de su padre.
— ¿Qué pasó después? — Preguntó Ronnie, ya sabía que la historia era dura y tenía un final triste, pero debía oírla de parte de su madre, tenía que conocer toda la verdad. — Si..., si es muy duro para ti, puedes dejar de contarla...
— No me detendré ahora, Ronnie. — Dijo su madre, clavando sus ojos en los ojos de su hija. — Mereces saber toda la historia.
— Ambos cometimos muchos descuidos, uno de ellos fue… Bueno, tu hermano, y con eso no quiero decir que tu hermano fue un error o una sorpresa desagradable e inesperada. — María comentaba mirando a su hija. — Digo, apenas tenía 19, éramos jóvenes y tontos… pero tu padre era un hombre con un honor indudable, cuando le dije que íbamos a ser padres… Él no se largó ni trató de hacerse el desentendido. O que su primera reacción fue no querer creerlo, realmente es una de las cosas que más aprecié de él, lo primero que hizo fue decirme que no me preocupara que él se haría cargo de nosotros, que había sido su culpa y que me lo iba a compensar. Y rayos, sí que lo hizo. — María comentó sonriendo levemente. — Dos semanas más tarde ya nos habíamos casado, mis padres creían que él no podía ser el padre de su nieto, y realmente querían que no fuese un patán cuando Bobby nacerá, por suerte, no lo fue. Bobby nació y él trabajó todos esos días para mantenerme y para mantener nuestra casa, fue un buen hombre...— Dijo volviendo a retomar su semblante serio.
— ¿Y qué pasó? — Ronnie preguntó intrigada a lo que su mamá la vio con tristeza.
— La violencia Ronnie, eso pasó, Juárez… Se volvió un atajo al infierno en la tierra, los carteles de drogas y las pandillas comenzaron a tomar las calles, el miedo se podía respirar, por no decir que… Cada día podías ver un cadáver despedazado en las calles, Roberto no quería esto para mí ni para tu hermano, y menos con la bebé que venía en camino… Hasta el día de hoy no sé cómo lo hizo… Pero le estoy eternamente agradecida que encontró una forma de sacarnos de Juárez y traernos hasta aquí. ― María comentó suspirando de nuevo.
Ella sabía que cosas horribles pasaban al otro lado de la frontera, en la ciudad de sus padres. Muchas veces, movida por la nostalgia, investigaba en Internet que era de la ciudad desde donde partieron sus progenitores, y lo que veía la espantaba. Pero era diferente ver noticias ajenas a oírlo todo de la boca de su madre. Era muy diferente.
Y se sintió extraña, porque hasta entonces no había podido borrar de su mente la imagen de Roberto como un hombre cruel, que había abandonado a su familia. Un hombre así no se arriesga para llevarla a otro país. Necesitaba entender qué lo hizo marcharse.
Y así, tal vez, entendería lo que motivaba a Lincoln a alejarse. Qué fue lo que lo hizo volver al club.
― ¿Y qué pasó después? ― Ronnie preguntó sabiendo bien lo que había pasado años siguientes.
― Bueno, creíamos que después de venir aquí, las cosas se volverían más fáciles. Pero nos equivocamos en eso. ― María comentó con un rastro de tristeza en su voz. ― Pero los problemas apenas empezaron, yo tenía que cuidarte y Roberto tenía que trabajar. Y la vida no fue suave con él… Y lo sabía, pero, si yo también buscaba un empleo… Los descuidaría a ustedes dos. ― Dijo sintiendo la ironía de sus palabras. ― Y después, no sé por qué, pero empezó a tener una afición muy fuerte por las motocicletas, él comenzó a hablar sobre clubes, bandas de motociclistas… Cosas que yo no entendía, él me hablaba de que el mundo era cruel y que los hombres buenos no tenían lugar en él. Y que si quería que las cosas cambiarán… Debíamos obligarlas a cambiar. Él abandonó su empleo y con sus ahorros compró una moto, le puso mi nombre… Como un símbolo supuestamente, que representaba al amor de su vida y esas cosas, pero… Cuando decía mi nombre sabía que no se refería a mí, sabía que no hablaba conmigo cuando decía María, se lo decía a esa moto, llegué a odiar esa moto mucho, al grado que no soportaba verla, una vez quise destruirla y olvidarme de ella para siempre. Él comenzó a estar más ausente en casa y a veces no llegaba, yo tenía la idea de que él se estaba alejando, pero no quería creer que de verdad lo haría. Por esa razón, la última noche que pelamos lo supe, a él… Ya no le importaba nuestra familia, solo quería su libertad. Le grité, le dije una y mil cosas… E incluso le dije que, si tanto lo quería mejor y jamás nos hubiéramos casado, fui dura con él. ― María recordó esa escena sintiéndola como si hubiera ocurrido hace minutos. ― Y le dije… Que eligiera, su familia… O su moto. Y creo que ambas sabemos cuál fue su respuesta. La mañana en la que se fue, yo no lo quería ni ver, él había puesto todas sus cosas en una mochila, creí que sí… Esperaba él pensaría de nuevo y no se iría de casa. Un pensamiento desesperado por querer que no se fuera. Lo escuché encender su moto y más nunca volvió…
Y sería la respuesta que seguramente daría Lincoln. Ronnie no quería pensar eso, ya era demasiado duro rememorar el pasado y revivirlo, como para considerar también el fin de su presente. Pero debía admitir que eso era lo obvio, Lincoln amaba el club.
Por eso había vuelto a él. Demasiado tiempo se había aguantado las ansias por subir a Lucille y conducir hacia el club. No por ser algo predecible le dolía menos, es más, le dolía el doble.
― Oh, mamá― Dijo abrazándola, y entonces lloró un poco, pues la situación la llevaba al límite. ― Lo lamento tanto.
María respondió abrazando a su hija, pero no con tristeza, ese sentimiento ya no era parte de sus recuerdos, pues… Ya no tenía la mala imagen de su esposo como Ronnie creía. Pues, aún tenía que decir algo.
― Pero tú no me estás preguntando cómo fue que nos conocimos… O como se dieron las cosas entre tu padre y yo. ― María le respondió clavando sus ojos en Ronnie. ― Tú me estás preguntando cómo fue su último día de vida para mí y si lo perdoné por todo lo que él hizo...― Comentó mirándola a los ojos. ― Pero aun así para contártelo, debías entender lo que tu padre y yo pasamos. Pues verás, ese día estaba atendiendo la bodega… Y lo escuché llegar, no quería hablar con él y le quise decir que se fuera, pero… Había algo en su mirada, él sabía lo que yo le iba a decir, pero me pidió poder decirme unas cosas… Y él… Ya no sonaba como ese hombre con delirios de libertad, o ese hombre cansado de la vida y del trabajo. Era… Ese muchacho de buen corazón del que me había enamorado me dijo un par de cosas, me contó sobre su tiempo en la carretera, con Sons, me habló de todas las cosas que había visto y hecho, todas las personas con la que estuvo durante todos esos años, pero… Lo último que me dijo, fue que no pudo haber elegido a una mujer mejor para haber tenido a sus hijos, que durante mucho tiempo él creyó, que lo único que él quería era poder ser libre, pero que después de tantos años vagando en soledad. La única persona con la que siempre tuvo la necesidad de volver fue conmigo. ― Dijo recordando el último beso que ellos se habían dado esa tarde. ― Sabía que algo estaba mal, pues… No tenía idea que ese era el último día de su vida, pero sabía que uno de sus últimos deseos era poder recuperar el tiempo perdido, pero él sabía que jamás podía ser así, lo último que me dijo fue que me cuidara de mucho. Lo último que supe de él fue que lo habían encontrado, destrozado en la carretera arrollado por un camión. Y que si lo perdoné… Solo te diré, que jamás me había sentido tan liberada, como cuando lo escuche decirme esas palabras. Y sé que tu padre también se fue tranquilo al haberme dicho la verdad que se había guardado por tantos años.
Ronnie estaba llorando como nunca pensó que podía llorar por su padre. No quería que la historia de Lincoln fuera así. No quería que acabara así, alejado de su familia.
Y se sentía culpable por no haber aceptado las disculpas de Roberto, aunque una parte de ella seguía resentida por su alejamiento. Se sentía como una basura por no poder perdonarlo. Temía no poder hacer lo mismo con Lincoln.
― Es que yo no sé si pueda perdonarlo alguna vez...― Ronnie le dijo sintiendo como sus mejillas se humedecían. ― No sé si yo pueda perdonar a Lincoln… No quiero que pase, pero mi hija… Y mi bebé. Yo, no sabría qué hacer.
María abrazó fuertemente a Ronnie intentando calmarla.
― Hija, de toda mi experiencia con tu padre, aprendí una cosa importante. ― comentó sosteniendo a su hija en brazos. ― Puedes estar enojada toda tu vida con él, puedes… Odiarlo, dedicarle toda tu vida al desprecio, pero si lo haces. Jamás podrás sentirte en paz contigo misma, no te estoy diciendo que perdones sus mentiras… O que está bien lo que está haciendo y por eso merece tu perdón, te estoy diciendo que, si dedicas tu vida dedicada al odio y al resentimiento, estarás desperdiciando tu vida en ello. Y probablemente Lincoln también, ambos… Se complementan el uno al otro, sería una pena que su matrimonio terminara… Justo como el mío. ― María alzó el rostro de su hija para que la viera a los ojos. ― Pero a mí no me toca decidir Ronnie. Tú eres la única que puede tomar esa decisión, puedes… Tomar el curso de tu vida y apartarte de Lincoln para siempre, o puedes hablar con él y que él decida, que es más importante, ¿Tú, Luz y tu bebé… ¿O su club? Este camino está lleno de retos y dificultades, pero debes plantarte frente a ellos como una Leona, inquebrantable e indestructible. Pero el camino del perdón es un camino mucho más largo y difícil de seguir, pero es el único que realmente puede darte paz a ti y a él.
Ronnie Anne escuchaba en silencio lo que decía su madre. Tenía todo el sentido del mundo, pero era doloroso, muy doloroso. Mil veces prefería estar siendo golpeada que tener que decidir aquello, si intentar perdonar a Lincoln o darle la espalda. Obligarle a decidir entre su familia o su moto, eso era lo más difícil de todo, porque ya sabía bien lo que iba a responder Lincoln, lo conocía demasiado bien, y no creía que hubiera cambiado tanto como para resultar impredecible.
— Mamá, esto es muy difícil, yo no soy como tú.— Dijo llorando, aquel momento era muy difícil, mucho más que el momento en que nació Luz y tuvo la incertidumbre de que si Lincoln de verdad cambiaría. — Yo no soy tan fuerte.
María sabía que su hija sí era fuerte, pero quizás era como ella en el pasado, no se creía lo suficientemente fuerte para hacer esto. Ni siquiera un poco…
Pero ella era una Santiago, lo tenía su sangre, al Igual que la sangre de su padre. La familia Martínez Santiago no era de rendirse y por supuesto que no eran de dejarse aplastar por la vida. Y por supuesto que seguirán con su vida, aunque fuese en soledad.
— Quizás no lo seas...— María le respondió colocando una mano sobre el hombro de su hija. — Pero… Eso tampoco significa, que tengas que enfrentar esto sola. — María le dijo abrazándola fuertemente
Entonces… En la Comisaría…
Sentía como si en vez de llegar a una comisaría, estaba pasando por un paseo de la fama. Todos los agentes se asomaban para mirar cómo lo llevaban a interrogatorio. Al menos no lo llevaban esposado, no se sentía como un prisionero.
― No hay nada que ver aquí. — Dijo molesto el jefe, y su mirada se cruzó con la mirada de Lincoln. ― Vamos a respetar el procedimiento.
— Sí, bueno… eso no me importa...— Lincoln respondió desviando la mirada al jefe de policía.
— Tienes suerte de que seas un testigo clave Loud, porque si por mi fuera te pudrirás en la cárcel. — El jefe George le respondió mirando como este comenzaba a entrar a la sala de interrogaciones, donde Clyde lo llevaba junto con Sullivan, tendrían una larga charla.
Apenas entraron Lincoln se sentó en la respectiva silla, mientras que Clyde se colocaba frente a él.
— Bueno, aquí estoy...— Lincoln les dijo a ambos oficiales de policía, mientras que Clyde se sentaba frente a él cruzando los dedos de ambas manos. — Ahora… ¿Que sigue de todo esto?
― Lo de siempre, nosotros preguntamos qué pasó― Dijo Clyde, con una seriedad que la situación no parecía permitir. ― Te preguntamos qué pasó, y tú mientes.
― Entonces, todo esto es una pérdida de tiempo. ― Dijo Lincoln. ― ¿Por qué me trajiste, Clyde? ¿Quieres meterme a la cárcel?
― Quiero saber qué le pasó a Luna. ― Dijo apretando un puño. ― Aunque no lo creas, a mí me importaba mucho, me preocupo por tu familia.
― Pues no parece...― Lincoln respondió en un tono seco, mientras que los demás oficiales. ― Tú lo único que siempre quisiste fue acostarte con Lori. Nunca te importamos realmente.
― Sabes que eso no es cierto. ― Clyde respondió serio. ― Tú… Sabías lo mucho que tu familia significaba para mí, así como mi familia te quería mucho...― Dijo tratando de llamar ese lado bueno de Lincoln, ese lado que parecía que él había perdido.
― Sí. Dices eso como si realmente lo hubieras creído...― Lincoln respondió indiferente a lo que Clyde suspiro.
― Hm… Supongo que es inútil hablar contigo del otro lado de la mesa...― Clyde respondió refiriéndose a sus posiciones, no tanto literalmente sino como él Un oficial de la Ley y Lincoln como un Forajido. ― Entonces iremos al grano, ¿dónde estuviste la noche que asesinaron a Luna Loud?
― Si estás tan seguro de que mentiré, ¿por qué me preguntas eso? ― Dijo Lincoln. ― De hecho, no sé qué esperas descubrir con esto. Sólo quieres una excusa para meterme a la cárcel.
― Quiero descubrir al asesino de Luna. ― Dijo Clyde, con tensión creciente. ― Y todo lo que digas me servirá, a menos que no quieras que atrape al maldito bastardo que le disparó.
Lincoln permaneció en silencio. Si Clyde supiera que ese tipo estaba justo frente a él, no duraría en dispararle en el rostro. Debía tener cautela.
― ¿Y qué harás cuando atrapes a ese hombre? ― Lincoln le preguntó serio, mientras que Clyde se recargaba en la mesa para verlo a los ojos.
― Voy a hacer que se pudra en la cárcel. ― Clyde respondió mirándolo seriamente. A lo que Lincoln no se inmutó, Clyde sabía que Lincoln no le diría nada, pero debía hacer un intento, al menos intentar darle un consuelo a él, quien en el antaño había tratado como a su hermano, por lo menos que le diera una pista o que de una vez le dijera quién había sido… Y si realmente era él… Entonces solo hacer esto rápido y hacer que pagara por su crimen. ― Vamos hermano, ayúdame… Sé que dentro de ti sigue habiendo un hombre bueno, un hombre que pide por justicia. Un hombre que busca justicia por Luna, así como yo, y yo sé que tú tienes información al respecto, tan solo ayúdame… Ayúdame a atrapar al asesino de Luna, por favor…
Lincoln lo vio a los ojos, y por un momento de debilidad quería decirle. "Lo tienes frente a ti". Quería decirle que ya tenían al hombre que la había asesinado… Pero no así, no sin luchar primero, él iba a tomar venganza por su propia mano. Y no lo haría tras las rejas.
Lambs recibiría toda su ira.
Y nadie lo detendría de eso.
― Pues será mejor que lo atrapen antes que yo lo haga. ― Lincoln le respondió susurrando. ― Porque te lo aseguro Clyde, de esto ya no hay vuelta atrás, puedes tenerme aquí todo el tiempo que quieras, pero si quieres la verdad. Y MI Verdad, no tengo ni puta idea de quién fue, pero más les vale hacerlo, antes de que Sons lo haga…
― ¿Y qué harán cuando lo atrapen? ― Dijo Clyde, volviendo a su calma anterior. ― ¿Torturarlo? ¿Dispararle? Todo eso sería demasiado bueno para él.
― ¿De verdad crees que a estos tipos les preocupa la cárcel? ― Preguntó mirando a Clyde. ― No podrías estar más equivocado. A ellos no les molesta ir a prisión, se sienten como en casa ahí. Seguramente tienen contactos.
― Pues de todas formas estará ahí el resto de su vida. ― Dijo el policía. ― Jamás saldrá de ahí, sabes que somos capaces de lograr eso.
― ¿Estás seguro de eso? ― Lincoln le preguntó con firmeza en sus palabras. ― ¿Puedes asegurarme de que él se pudrirá en la cárcel? ¿Que no saldrá de ahí nunca? ― Preguntaba dándole la cara a Clyde.
― Sí, ese hombre vivirá y morirá en una celda. ― Respondió con la misma firmeza que con los demás criminales.
― Por qué no te creo ¿eh? ¿Por qué realmente no creo que de verdad tengas el poder de hacer eso? ― Lincoln respondió con furia creciente en su corazón. ― Ese hombre puede que viva encerrado. Pero vivirá siendo intocable.
― Muy bien, se acabó el policía bueno. ― Sullivan respondió azotando sus manos en la mesa. ― ¡Habla Loud! ¿¡Quién De Los Hombres De tu Club Fue!?
― ¿Qué? ¿Ahora el Puto jefe Gorgor se pone serio?
Sullivan conocía los miles de apodos que le daban los criminales. Nada de eso le gustaba, aunque algunas veces le daban risa. En ese momento no podía causarle menos gracia.
― Bien, crees que las sabes todas, Loud. ― Dijo Sullivan. ― Crees que estas a salvo. Pues si prefieres cubrir a la rata que mató a tu hermana, entonces eres igual.
Que grave ironía era lo que decía ese policía. Esperaba que nunca se enterara de lo ciertas que eran sus palabras. Que literalmente él era el asesino de Luna.
Pero no les iba a dar cuartel…
― Heh, la… ¿Rata? ― Lincoln preguntó con una sonrisa. ― Creo que ustedes no comprenden, solo han visto una parte de la situación, pero no todo el panorama. ― Lincoln respondió encarando a los oficiales. ― Creo que ustedes no entienden, creo que nunca han entendido, el hombre que mató a mi hermana ni siquiera está en mi club…― "En estos momentos" Lincoln respondió y en efecto, él no estaba ahí. Pero, aun así, si ellos de verdad no sabían que él había sido, entonces podría jugar con ellos hasta que se cansara. ― ¿Que les dice que no fueron Lambs? ¿Qué les dice que no fueron Dogs? ― Entonces se acercó a Clyde para susurrar. ― ¿Que me dice a mí que ustedes no fueron? Y que solo buscan a un chivo expiatorio ara que se lleve la culpa. ― Decía con una ira casi rozando en lo grotesco. ― ¿Y qué me asegura a mí, que tu no fuiste el hijo de PUTA que mató a mi hermana? ¿¡EH!?
— Porque Luna era como una hermana para mí. — Clyde logró mantener la calma, mientras que Sullivan lo observaba como si esperara que hiciera un movimiento en falso; Lincoln sabía que el policía era bueno con las armas, pero desconocía si sería igual de bueno en el cuerpo a cuerpo. — Todas tus hermanas son importantes, ¿acaso olvidaste que tu familia casi era la mía igual? No me sorprendería que ya no recuerdes nada de eso.
— A ti nunca te importó mi familia, ni siquiera te importó nuestra amistad. — Le dijo Lincoln. — Sólo solo querías a Lori y ahora buscas cualquier excusa para encerrarme a mí o a Bobby, pero deja que diga algo, sigues siendo el mismo imbécil que se desmayaba al verla.
— Eso no es cierto y lo sabes. Es cierto que siempre quise a tu hermana, pero esto es diferente Lincoln. Tu hermana Luna murió por tu club y lo sabes. — Clyde respondió tranquilo, aunque un rastro de resentimiento se escuchaba de él. — Además… Mírate Lincoln, un hombre enojado, gritando y maldiciendo como un animal, ¿ese es el ejemplo que le quieres dar a tu hija? Para que se vuelva igual que tú, una mujer violenta, autodestructiva y con problemas. ¿Ese es el futuro que le quieres dar a ella? — Lincoln escuchó sintiendo una rabia creciente en su interior.
— No vuelvas a hablar de ella...— Lincoln le respondió apretando los dientes. — Más te vale que no vuelvas a hablar de ella.
— Si, lo dices porque sabes que es cierto. — Clyde respondió alzándose, sabiendo lo que hacía cuando le lanzaría las siguientes palabras. — Dime ¿Entonces por qué no pasas menos tiempo siendo una mierda y más tiempo siendo un padre? — Ante eso lo siguiente que sintió Clyde fue un cabezazo que casi le rompía la nariz.
Él calló al suelo cubriéndose el rostro mientras Lincoln quería abalanzarse sobre él. Sullivan apenas logró agarrarlo de la chamarra, pero fue insuficiente, salió por la mesa y agarró a Clyde en el suelo y lo comenzó a golpear fuertemente en el rostro. Los demás policías entraron a la sala de interrogatorios para detenerlo, 6 pares de brazos trataban de alejar al hombre de cabello blanco del oficial caído. Lincoln se movía como un perro rabioso intentando volver a atacar a Clyde, el cual se levantó cubriéndose la nariz… Lo había provocado a propósito para ver su reacción, sin dudas. Él ya no era Lincoln Loud.
— ¡Te Dije Que No Volvieras A Hablar De Mi Hija! — Le gritó con furia desmedida. — ¡Te Lo Dije, Hijo De Puta! ¡HIJO DE PUTAAAAAAAA!— Clyde miró como se llevaban a su Ex Mejor amigo, mientras el último lazo de amistad que tenían se quebraba definitivamente. Jenny llegó solo para ayudar a su compañero a levantarse.
— Clyde, ¿estás bien? — Le preguntó ayudándolo a levantarse.
— No… No estoy bien Jenn… Estoy lejos de estar bien…— Clyde respondió viendo que su mano estaba cubierta de sangre.
― Sí..., fue una pregunta tonta. ― Dijo ella sintiéndose estúpida por decir eso. ― Bueno..., por atacar a un policía quedará en custodia y seguramente irá a juicio.
― Bobby le pagará la fianza. ― Dijo Clyde, y podía imaginar muy bien la escena. ― Entonces Lincoln saldrá libre, al menos por un tiempo.
― De todas formas, en el tiempo que está detenido podemos mantenerlo vigilado. ― Dijo ella. ― Él quiere vengar a su hermana.
― Sí… lo sé...― Clyde entonces sacó la bala que Sullivan le había dado, para dársela a Jenny. ― Pero no si podemos evitarlo. ― Respondió para darle la instrucción de buscar las huellas dactilares del asesino en la bala, esperaba poder hallarlas para arrestar al responsable. Esperaba por lo menos encontrar al responsable, y si ya lo tenían entre manos, que no escapara.
No podían permitir que esto se les escapara, no otra vez. Ya estaban cerca de lograrlo, ya tenían todo lo que necesitaban para arrestar al responsable de un crimen atroz, solo debían asegurarse de ello…
― Ve con Wally al laboratorio, busquen la huella en la bala. Y cuando la tengan no pierdan tiempo y arresten al responsable. ― Clyde le dijo saliendo del confesionario para ir por su propio lado.
― ¿Y tú qué vas a hacer? ― Jenny preguntó viendo a la dirección a la que Iba Clyde.
― Voy a ver a una enfermera...― Clyde respondió sin más, se lo había prometido a Lincoln, la próxima vez que lo viera tras las rejas. Se lo diría a ella.
Y Entonces… en la Casa Loud…
La partida de Luna era algo que tomó a todas por sorpresa. De hecho, al principio Lisa y Lola creyeron que se trataba de una broma cruel, demasiado cruel y de mal gusto, y cuando oyeron a su madre llorar, se percataron de lo cierto y grave que era todo. Habían llegado a la casa Loud y no se habían marchado.
Luan era quien estaba más devastada. Luna era muy cercana a ella, habían compartido cuarto durante mucho tiempo, ambas soñaron con entretener a multitudes, una con risas y otra con música. Y ambas no podían ya continuar sus sueños.
Y ahí estaban, Leni, Luan, Lynn, Lola, Lana Lisa y Lily en el comedor, platicando sobre lo que había sucedido hace pocos días atrás, aún estaban muy afectadas por lo sucedido… Y parecía que ninguna se podía recuperar por lo sucedido.
― Sé que Luna y yo ya no éramos tan Unidas… Pero aún la quería mucho, ¿saben? Yo la amaba mucho...― Luan decía con un rostro triste mientras recargaba su cabeza en la mano donde sostenía su cigarro. ― Yo sé que me alejé de ella, no quería hacerlo… Pero… Dios, no quería que ella se envolviera en todas mis, cosas…
― Lo sé Luan...― Leni le respondió dándole la mano a su hermana. ― Todas la amábamos…
― No, Len, tú… Preciosa, es que no lo entiendes. Es como tú y Lori, ustedes siempre estuvieron juntas, se contaban todo, secretos, historias, ideas… Dios incluso se apoyaban mutuamente. Luna era como mi Lori. ― Luan respondió tratando de limpiarse los ojos. ― Ella siempre fue la música de mis oídos…
Leni se sentía terrible al oír hablar a Luan, pues mientras lo hacía, su mente regresaba al pasado, cuando todo era mucho más simple. Cuando eran una familia unida y ruidosa, y Luan contaba chistes no muy buenos, pero con un espíritu tal que resultaba cuanto menos simpática.
La analogía no podía ser más clara para ella, se sentiría horrible si algo le pasaba a Lori. No podía entender como Luna había fallecido, todo había sido muy sorpresivo. Una de esas sorpresas que nadie quiere recibir.
― No entiendo por qué esto nos pasa a nosotras...― Lily mencionó igual de triste que las demás. ― Se suponía que… Que todo volvería a ser como antes, risas, alegría, ruido y diversión… ¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué a nosotras...? ― Lily preguntaba cubriéndose los ojos, mientras sentía que alguien la abrazaba.
― No lo sé hermanita… La verdad no lo sé...― Lana le respondió abrazándola fuertemente.
― Yo tampoco entiendo por qué esto tuvo que suceder. ― Lola respondió con tristeza, al igual que sus demás hermanas ella también estaba devastada por lo ocurrido con Luna. ― ¿Por qué ella? ¿Qué razón había para… ¿Que esto sucediera? y es que todo fue tan repentino e ilógico que simplemente no tiene sentido… es que no tiene sentido...― Dijo derramando lágrimas sobre su café.
― Yo he, tratado de hallarle un significado a todo esto. He tratado de buscar respuestas, la base de la Ciencia es… Buscar una respuesta a todas las preguntas de la humanidad, por qué pasan las cosas, por qué existimos y por qué estamos aquí… Pero, aunque intente desesperadamente encontrar una solución, simplemente no puedo...― Lisa respondió mirando sus manos sobre la mesa con impotencia, con un tono tratando de ser serio, aunque se notaba el sufrimiento en la voz de quien lo decía. ― He calculado los posibles eventos que pudieron haber evitado esto, he intentado pensar en posibles realidades donde los eventos de nuestra realidad han sido diferentes, he intentado calcular las probabilidades, intentar hacer cálculos tras cálculos para poder determinar cuáles factores fueron los que nos han traído a este punto… Pero no consigo ninguna maldita respuesta. ― Decía levantando sus lentes con los dedos para limpiarse sus ojos. ― Yo como científica siempre dude en la existencia de un Destino o de Dios, pero si esas cosas existieran… ¿Qué destino se supone que es este? ¿O qué propósito hubo en ese plan que se realizó en la mente de ese supuesto "Dios" Para que esto pasara?
Lisa expresaba con palabras técnicas lo que todas ellas sentían. Era imposible darle un sentido a lo que acababa de pasar, la partida de Luna era algo sencillamente demasiado horrible para poder darle algún sentido. Ninguna había sufrido así antes.
― Pudimos evitar que se fuera. ― Dijo Lily, sintiendo que las lágrimas la vencían. ― Cuando vino a la casa..., esa noche..., debimos evitar que se fuera.
― No había forma de saber que pasaría esto. ― Le dijo Lana, tratando de calmarla. ― No te culpes, Lily.
― Sí… No lo hagas pequeña Lily...― Luan le pidió tomando una calada de su cigarro. ― Yo… Siempre me digo lo que pude haber hecho, no solo con Luna, sino con mi vida, con mi carrera, con todo… Esto solo me vuelve a restregar en la cara que desde que me arruinaron la vida jamás pude volver a tener el control de nada. Ni de volver a la comedia, ni de volver a apegarme a Luna… Maldita sea… Ni siquiera puedo formar una relación seria, ¿qué clase de chiste es ese? ¿Y por qué no da Risa?
Preguntó mirando a la mesa con desolación, entonces Lucy entro al comedor desde la cocina con una jarra llena de café.
― Traje algo de café...― Dijo ella sentándose en la mesa junto a sus demás hermanas, Ella se veía… Lucy, solo que había dejado que su cabello negro volviera a cubrir sus ojos. Y su tono de voz volvía a ser igual de deprimente que antes. ― ¿Alguien quiere?
― Yo quiero un poco. ― Lola pidió alzando su taza hacia Lucy. Quien comenzó a servirle hasta llenar su taza. ― Gracias…
— Yo también, por favor. — Pidió Luan, y Lucy procedió a servirle en la taza más cercana que encontró. — Gracias, Lucy.
— De nada, hermana. — Susurró ella, su tono incluso parecía más lúgubre aún. — Lo preparé yo misma.
Lucy parecía estar incluso más triste de lo que era común en ella. Su pesar las contagiaba a ellas mismas, de por sí tristes, y la pregunta de Luan quedó en el aire. Ella misma se sentó y su vista se perdió en cualquier parte de la casa, reflexionando.
La familia era como una pieza de alta relojería, necesitaba de todas sus piezas para funcionar. Y cada una era tan importante como la otra. Faltaba una, faltaba un solo integrante, e incluso en una familia tan grande, parecía que faltaran cinco personas más.
— ¿Lynn no va a bajar? — Preguntó Lana mirando a Lucy.
— No… Está… Está tratando de calmar sus frustraciones con el saco...— Lucy respondió suspirando profundamente. — Ella, saben que ella no expresa sus emociones abiertamente… Prefiere sufrir en soledad que, en compañía, creo que eso la ayuda a aliviar su alma dolida, y la comprendo… Pero aun así me gustaría que ella fuera más abierta que dejar sus sentimientos en un rincón olvidado…
— ¿Y Larsy? — Lola preguntó a la mesa a lo que Leni miró hacia la dirección donde estaban las escaleras.
— Hummm...— Leni murmuró con pena. — Está con Loni… Pero no quiere hablar, ni siquiera tiene ganas de hacer nada… Está muy decaída, sigue diciéndome que Luna vendrá, que ella se lo prometió y... — Tuvo que hacer una pequeña pausa para limpiarse una lágrima que salía de su ojo. — Solo la espera...
Eso era lo más doloroso que cualquiera de ellas podía oír, demasiado incluso para Lucy. El ánimo de Luan se agrió aún más, y el llanto de Lily no podía ser más amargo. Lana sabía que no podría animarlas, era imposible, quizás debía dejar que lloraran, pero que no se culparan.
― Leni, podrías ir a hablar con ella. ― Dijo de pronto Lola. ― Quizás puedas calmarla otra vez.
Leni era la única capaz de tranquilizarla por algunas horas, pero siempre regresaba la tristeza. Estaría así mucho tiempo. Pensar eso las desesperaba.
― Sí… Debería hacerlo...― Leni respondió levantándose de su asiento, mientras que las demás solo pensaban, creían que sería mejor tener a Lori con ellas… O mínimo que Lincoln pudiera estar con ellas en ese momento tan difícil, no negaban que necesitaban de su hermano… Aunque dudaban de si su hermano las necesitaba a ellas.
Hasta que afuera de la casa se escuchó el motor de una moto Harley, las chicas miraron confundidas a la dirección de aquel ruido. Parecía que era la moto de Lincoln… Aunque en realidad parecía como si fuese la de Luna pues conocían el sonido del motor de la moto de su propio hermano, Y esta era muy diferente.
Apenas Larsy lo escuchó corrió por el corredor rápidamente, esperando que fuera su madre.
― ¡Mamá! ― Gritó la niña con alegría lleno a ver si era ella. Leni también fue a ver quién era, se asomó por la ventana y aunque no era a quien ella quería ver se sintió feliz de ver un rostro conocido.
Vio como ella se bajaba de su moto y tímidamente se acercaba a tocar la puerta de la casa.
Con curiosidad las hermanas Loud se levantaron, y Larsy bajó las escaleras como un relámpago, seguida por una sudorosa y confundida Lynn, y un asombrado Lothric. Leni se acercaba para abrir la puerta, pero la pequeña se adelantó, y abrió la puerta esperando ver a su madre. No era quien esperaba ver, pero que sus hermanas sí deseaban que llegara.
― Larsy. ― Susurró esa voz, y la mujer que hasta entonces había parecido serena, comenzó a quebrar su voz. ― Lamento tanto demorarme estos días. Por favor perdóname.
― ¿Ash? ― Larsy preguntó confundida buscando a su mamá con la mirada. ― ¿Dónde está mamá?
Ashley miró a Larsy con pena, pero entendía por qué lo preguntaba, ella no aceptaba que su madre realmente hubiera muerto. Le había prometido volver y sabía que Lars la esperaba pacientemente… Pero la triste verdad era que Luna no volvería.
― Lars… Yo…
― Hola Ashley. ― Leni le dijo a la viuda de su hermana Luna con una sonrisa. ― ¿Cómo estás? Hace tiempo que no te vemos. ― Comentó cargando a Larsy gentilmente.
― Eh… Yo...― Ash murmuró apenada sobando su brazo derecho. ― Estoy bien… Solo vine a ver a Larsy y… A pasar tiempo con ella. Si no es mucha molestia. ― Dijo volviendo a ver a Leni la cual sonrió y la abrazó con su brazo libre.
― Por supuesto que No Ash, pasa por favor. ― Leni le respondió haciéndose a un lado mientras que Ash confundida pero feliz de ser recibida en su casa por la hermana mayor de su difunta esposa.
Ash entró a la Casa Loud con paso rápido, sintiéndose más culpable que nunca por no haber ido a visitarla antes. Ella era su hija adoptiva, no podía creer que debió hablar con Lincoln para decidir ir a verla. Ella debió estar con Larsy desde el primer día, se sentía tan tonta por no haber estado ahí con ella.
— ¿Dónde está mamá? — Preguntó Larsy con tristeza, no tardaría en volver a llorar. — ¿Por qué aún no regresa?
— Ah, Lars, yo... no sé cómo decirte esto. — Dijo con tristeza Ashley. — Luna..., ella..., ella...
El dolor era terrible cuando pensaba y decía esas palabras. Leni abrazó a Larsy para intentar calmarla, Ash y ella debían hablar, pero no en ese momento. Las demás hermanas Loud sólo miraban con sorpresa.
— Mejor vamos a ir por algo de café y galletas. — Leni dijo calmando a Larsy y a Ashley.
— Está bien tía Leni...— Larsy respondió sintiéndose desanimada nuevamente.
— Ven Ash. Tenemos que ponernos al día. — Leni le pidió sonriéndole amablemente.
— Sí… Sí supongo que sí. — Ashley respondió igual de desanimada que Larsy, hasta que vio a espaldas de Leni a las demás hermanas Loud, le la veían con intriga, casi como si estuvieran juzgándola.
Las hermanas Loud se preguntaban por qué había tardado tanto en llegar. La única razón posible que consideraban era que la policía la hubiese detenido todo ese tiempo, sabían que a veces hacían cosas así. Querían preguntarle, pero sentían que era demasiada presión sobre ella.
― Ash, qué sorpresa. ― Dijo Lana acercándose. ― ¿Estás bien? Pensaba que...― Estaba a punto de nombrar a la policía cuando recordó el miedo que sentía Larsy hacia ellos, y logró callarse a tiempo.
― Disculpen… Es que creí...― Ash agarró su brazo con pena. ― Es que yo… Creí que…. No querrían verme después de lo que pasó con...― Ashley tragó saliva pesadamente mientras intentaba terminar esa frase. ― Por lo que pasó con Luna... ― Comentó mirando con Pena a Larsy quien desvió la mirada triste. Aunque Ashley sintió una mano sobre su hombro.
― Tonterías… Por supuesto que eres bienvenida aquí. ― Le dijo Luan tratando de sonreírle.
― Sí… De todas formas, nuestra hermana te amaba mucho, no sería justo negar venir aquí… A sabiendas de lo mucho que Luna te Amaba. ― Lily comentó sonriendo con un par de lágrimas cayendo por sus mejillas.
― Eres parte de nuestro grupo familiar. ― Dijo Lisa. ― Acércate a la mesa con nosotras.
― ¿Café? ― Preguntó Lucy detrás de ella, haciendo que se sobresaltara un momento. ― Suspiro.
― Lo que ambas quieren decir es que estamos felices de tenerte de nuevo en la Casa. ― Dijo Lola, algo avergonzada. ― Bienvenida, Ash, espero que no te alejes de nosotros.
― No lo haré, como dijo ella..., somos familia. ― Dijo sintiéndose extraña. ― Ustedes me aceptan, a pesar de ser..., lo que soy.
― ¿Una motociclista? ― Dijo Lana confundida. ― No es algo raro, Luna también lo era.
― Además nuestro hermano también lo es… Así que, no te preocupes. Ya nos acostumbramos...― Lucy comentó con el mismo tono de antes.
― Eh… Eso es bueno, pero, no me refería a eso. ― Ashley dijo apenada mientras las demás la miraban con curiosidad. ― Ya saben… La palabra con L.
― ¿Loud? Eso no tiene nada de malo Ashley, todas somos Loud, tú también eres parte de nuestra familia. ― Leni comentó con una sonrisa.
― Je jeh jeh, Len, no creo que Ash se refiriera a eso…. Digo sí ella también es una Loud, pero creo que se refería a la otra palabra con L.― Luan comentó rodeando a Ashley con su brazo. ― No te preocupes Ash, yo también he hecho un par de esos, entiendo lo que se siente que te agrade comer conchita. je je jeh, ¿entiendes?
― ¿Conchi…? Oh ya entendí. ― Mencionó Lana apartando su mirada apenada.
― Yo no entendí, ¿Que es comer conchita? ― Leni preguntó confundida a lo que Luan río.
― No te preocupes Len, lo entenderás cuando crezcas.
― ¿De verdad no les molesta..., que sea así? ― Preguntó temerosa Ashley. ― Disculpen la pregunta, es que..., he tenido problemas con varias familias.
― Con esta no la tendrás ― Dijo Luan. ― Nosotras somos de mente muy abierta, ninguna te molestará por eso.
Ashley no sabía qué decir, había estado preocupándose en vano todo ese tiempo. Pudo estar desde el principio con Larsy, al final Luna sí tenía razón. En su familia no iban a juzgarla.
Era un sentimiento extraño, no por lo que le decían, sino por lo que significaba. Ella jamás se sintió aceptada en ninguna parte, no con sus padres, con sus otros hermanos. Solo en el Club y con Luna era raro que después de tanto tiempo finalmente se sintiera segura, a salvo, del cómo y quién ella era.
Y ahora ellas la aceptaban como una de ellas, sin juzgarla, sin rechazarla… Sin querer darle la espalda, Ashley después de la muerte de su amada volvió a sentirse… Como en casa.
Y las hermanas Loud sólo la recibían en casa como una de las suyas, con los brazos abiertos y dispuestas a darle un lugar, dicen que las heridas a veces son tan profundas que para superarlas siempre es bueno curarlas junto a la gente que se ama.
La gente que se apoya y se quieren mutuamente, eso debía sentirse ser una Familia.
Lothric miraba desde las escaleras, ver esa escena era algo conmovedor…
Realmente lo era. Asintió levemente mientras subía a su cuarto. Leni miró hacia las escaleras y vio como su muchacho se alejaba poco a poco. Y eso era… Extraño, sentía como un dejavu, y no sabía por qué.
Pero en un pequeño rinconcito de su mente pudo ver a Lincoln, alejándose de a poco de ella.
Habían pasado días muy difíciles, y pensaba que quizás le estaba exigiendo demasiado a Lothric. Podía cuidar fácilmente de Larsy, ya lo había hecho antes, pero acompañarla en ese estado de tristeza y tratar de animarla era algo muy demandante. Y Lothric se había encargado desde el primer día.
Era un buen chico, igual que Lincoln. Hacía todo lo que podía por su familia, por su prima y por ella. No quería que su mente se dañara aún más.
― Loni...― susurró con tristeza, y decidió subir las escaleras para poder hablar con su hijo. ― Loni, espera un poco.
― ¿Que sucede má? ― El chico preguntó mirando a su madre tranquilo.
― Eh… ¿Estás bien pequeño? ― Leni preguntó de la manera más tranquila y amable posible, mientras que su hijo le devolvía la mirada con un rostro entre serio y preocupado.
― Sí… Por supuesto má, todo está bien. ― Lothric respondió sonriendo levemente. Aunque Leni sabía que había algo dentro de él que le molestaba, él no lo decía, pero ella lo sabía, era la única persona que comprendía completamente a Lothric.
― ¿Seguro? ― Leni le preguntó tomando a su hijo de los hombros. ― Siento que algo te molesta.
― No, no es nada mami, en serio. ― Lothric respondió sonriendo levemente.
— Lothric, sabes que puedes confiar en mí. — Le dijo Leni, mirándolo a los ojos. — Eres un chico muy fuerte, has sido fuerte para cuidar a Larsy y a nosotras, pero no tienes que aguantar este sufrimiento solo. No tienes que aguantar tu tristeza.
— Mamá..., ¿podemos hablar más tarde? — Preguntó Lothric, tratando de evadir su mirada. — Ahora necesito pensar un poco.
— ¿Es por Larsy? — Preguntó Leni. — Ahora que Ash estará cerca de ella, comenzará a sentirse mejor. Pero le llevará tiempo, y todos tenemos que estar muy cerca de ella para que no se sienta sola.
— No es por ella — Dijo triste Lothric. — Es por Lincoln. ¿Y si un día...?
No quería expresar esa duda en voz alta, pero era un miedo que nació cuando se enteró del fallecimiento de su tía. Su padre no era a prueba de balas. En cualquier momento podía pasarle lo mismo.
Leni acarició la mejilla de su hijo con cuidado. Intentando darle consuelo a su hijo. Sabías qué tanto padre como hijo se preocupaban uno como por el otro.
Incluso si no se demostraban ese cariño o afecto. Ellos habían tenido un encuentro… Para nada agradable… pero había educado a su hijo para ser un hombre de bien. Y el rencor era algo pasajero, además la preocupación era auténtica. El quizá no tuviera la mejor relación con su propio padre, pero lo respetaba. Y de una forma, muy a su manera lo quería.
— Bueno… Sí algo sé de… Linky es que él no es a prueba de balas. — Leni Respondió suspirando. — Pero es un hombre fuerte, quizás el hombre más fuerte que he conocido en mi vida. —- Le dijo Sonriéndole a su hijo. —Tú heredaste eso de él eres… Un muchacho muy fuerte. Y por eso creo que estará bien.
— Pero. Y si algún día le pasa algo. Ya sabes. — Le dijo con pena. — ¿Si le llega a pasar algo como la otra vez? ¿O… ¿Como a tía Luna?
A todos les había afectado la partida de Luna, y se dio cuenta de que a Lothric lo había afectado de un modo más profundo. Temía por su padre. Se veía reflejado en Larsy.
Lo cierto es que ella pensaba lo mismo que Lothric, sentía el mismo temor. No podía imaginar un escenario donde a Lincoln le pasara lo mismo que a Luna, porque no tendría fuerzas para soportarlo. Ya no podría fingir que Lincoln fue solo su hermano.
― Él nunca dejaría que eso pasara. — Le dijo Leni. ― Puede que lo lastimen, pero matarlo nunca. Es más listo, demasiado como para dejar que le disparen.
― ¿Y tía Luna no fue Lista? ― Preguntó viendo como su madre abría la boca con sorpresa ante las palabras de su hijo, no lo había dicho de una forma… Agresiva o molesta, pero, la verdad es que ella ni siquiera sabía. Ella era una mujer lista que había salido de tantas situaciones por su propia cuenta. Pero… No podía decirle que sí o no a Lothric pues ella tampoco podía saber que había sido…
― Creo… Que lo mejor ahora es no hacernos esas preguntas. ― Leni respondió con pena en su voz.
― Sabía que no me ibas a responder. ― Dijo Lothric, no estaba molesto, estaba muy triste. ― No importa. Yo espero que papá este a salvo, igual que tú..., pero no puedo sentirme tranquilo.
Ella misma no se sentía tranquila. Conocía bien los riesgos que corría Lincoln, sabía que cualquier error podía ser el último. Debía confiar en él, simplemente.
― Vamos con las demás, Loni. ― le dijo Leni, en tono maternal. ― No te hace bien estar solo, y debemos hablar con la tía Ash.
― Supongo...― Lothric respondió suspirando profundamente. Su mamá lo tomó de la mano para guiarlo a las escaleras, aunque él se detuvo antes de llegar, Leni volteó su cabeza confundida para verlo, él levantó su mirada a ella y sonrió levemente. ― Mamá… Yo, me siento afortunado de ser tu hijo… ― Le dijo tranquilamente. ― Sé que… Soy un error para mi padre, pero… me alegra saber que para ti yo nunca fui un error.
Leni lo miró con ternura y tristeza. Ternura porque se sentía feliz de tenerla como madre, a ella, que no era lista para nada. Y tristeza porque pensaba que su padre estaba avergonzado de él, y ella tenía muy en claro que no era así.
― Lothric, no sé de dónde sacaste que tu padre te ve como un error ― Dijo Leni con un rostro un tanto preocupado. ― No es así. Eres muy importante para él.
No necesitaba ser Lisa para saber que él no le creería. Sabía que iba a ser muy difícil convencerlo de lo contrario. El único que podía demostrarle que se equivocaba era precisamente Lincoln.
― Hem...― Lothric rio por lo bajo, para después ver a su madre a los ojos. ― Lo que tú digas mí…― Contestó sin más llegando junto a ella con sus demás tías y prima. No iba a empezar a decirle todo lo que él pensaba y sabía. Simplemente no esa tarde. Simplemente dejó que ella lo guiará, junto a su familia.
Y Con Lincoln…
Estaba encerrado en el calabozo de la comisaría por golpear a Clyde. Sabía que lo estaba provocando para llegar a eso, pero no pudo contenerse. No podía creer que Clyde alguna vez fuera su amigo.
Los demás presos mantenían distancia con él. Sus puños ensangrentados ciertamente le daban una apariencia brutal, y su chamarra con el símbolo de Sons of Anarchy espantaba más que la sangre. Nadie quería meterse con ese club.
Pero no pensaba en eso, de hecho, le daba lo mismo si alguien iba a molestar. Ya pasado el fuego de la ira, se percató de que Ronnie seguro se enteraría de donde estaba. Y no podría inventar una coartada.
Era el fin del camino y lo sabía… No había forma de escapar, ni siquiera había forma de hacer frente a esto… Lincoln sabía que era el fin, lo había sabido desde hace días…
Este era el fin, quizás no el fin de su vida.
O el fin de su historia.
Pero sí el fin de su vida en familia, el fin de los 8 años que formó como hombre, como padre.
Era el fin de esos. 8 años maravillosos que no cambiaría por nada, pero sabía que esto era el fin. Lo sabía… Lo había sabido incluso antes de volver al club, incluso cuando su hija iba a nacer, incluso aun cuando comenzó a formar su hogar y a su familia, los buenos tiempos nunca duran. La vida siempre tenía tintes grises, blancos y oscuros.
Qué bello era ver todo color rosa, pero esa era la ilusión de la felicidad, pues esa oscuridad siempre presente siempre estaba ahí, acechando, buscando la manera de opacar los momentos felices…
No podía seguir aferrándose a esa realidad… Ya no más, sabía que ya no podía hacerlo más. Si esta era la manera en que todo terminaría… Entonces ya no tenía por qué seguir luchando contra, destino.
Solo trataba de prolongarlo, aferrándose desesperadamente a la luz.
Pero… Ya no tenía nada más a que seguir aferrado. Ya no podía seguir aferrándose más a la ilusión…
Temía oír pisadas, ver que un policía se acercaba, y detrás de él, ver a Ronnie Anne, con un rostro de decepción. Podía imaginarlo perfectamente, su mente parecía concentrarse en toda su capacidad para permitirle ver la decepción de Ronnie Anne desde antes de que la viera. Su mente era cruel, pero la vida realmente era cruel, y él de por sí lo era. Una parte de él sentía que lo merecía. Otra parte quería negarse a enfrentar esa realidad.
Iba a llevarse las manos a su cabello, cuando recordó a tiempo que estaban salpicadas de sangre. Así realmente iba a parecer una bestia. No quería que Ronnie Anne lo viera así, que lo primero que viera de él fuera al verdadero Lincoln, el que tenía las manos cubiertas de sangre.
Lincoln miró a su alrededor para ver a los desgraciados que compartían las celdas, había un ebrio idiota que hablaba con la pared.
Un par de prostitutas quienes lo miraban tanto con interés como con miedo. Una celda donde había varios hombres. Entre ellos un hombre de piel oscura. Un hombre que parecía mayor de 30 y un hombre joven. No más de 20.
Hacía tiempo que no veía rostros tan desagradables como de miedo intriga e impotencia ante sus situaciones. Además del cómo lo veían a él…
Más que nada el cómo lo veían. Cómo si fuera un animal salvaje o un monstruo encerrado. Metió su mano a uno de los bolsillos de su chamarra para sacar un paño de color negro, con el qué empezó a limpiarse los dedos.
Se preguntaba qué cosas pensaban aquellas personas, si le temían a él o solo al club. Se froto las manos con fuerza, debía acabar antes de que llegara su esposa, no tardaría. Estaba seguro de que Clyde la llamó apenas se lo llevaron.
En el pasado fueron amigos, pero eso fue hace tanto tiempo que ya no valía la pena recordar. Se preguntó que sería del resto de su grupo de amigos. Se distanció de ellos incluso antes de Clyde.
Esperaba que no fueran tan malditos como ellos dos. Lo mejor habría sido que se marcharan de Royal Woods e hicieran sus vidas lejos de ahí. Hasta Detroit era mejor.
Lincoln entonces escucho las puertas del calabozo abriéndose… Sintiendo un nudo en la garganta mientras escuchaba pasos hacia las celdas.
Suspiro profundamente y se levantó para afrontar el destino.
— Aquí está. — Escuchó la voz de otro político mientras guiaba a otra mujer con el borracho de la otra celda.
No sabía si sentirse aliviado o molesto. Ya estaba demasiado preocupado como para que un borracho le hiciera sobresaltarse por nada. De haber estado cerca, lo habría golpeado.
Sus sentimientos fluctuaban como las olas. En un momento estaba preocupado y triste. En el otro estaba furioso y quería desahogarse a golpes.
Lincoln miraba con furia a la dirección del borracho estúpido, mientras su mujer lo regañaba y reprendía, comenzaron a llevárselo mientras Lincoln los seguía con la mera mirada…
Hasta que vio de frente a su esposa y a Clyde junto a ella, él tenía una bandita colocada sobre su nariz, ya había terminado de sangrar, pero aún se le veía herido.
Lincoln quedó mudo. Apenas se había distraído un instante y Ronnie ya estaba ahí.
— Te lo dije Lincoln…— Clyde le dijo en un tono entre enojado y decepcionado. Pero a Lincoln no le importaba escuchar nada de él. Únicamente le importaba saber sobre lo que ella debía decir. — Ronalda, justo como te lo había dicho antes, Lincoln volvió a su club. Dime, ¿Qué procede de esto?
Lincoln quería hablar, pero no podía decir nada, mientras que ella lo veía a él, con la chamarra puesta. Con los parches de su club sobre su cuerpo, Ronnie tenía una expresión entre enojada, triste y decepcionada. Y eso era lo que a él le partía el corazón.
— Ronn… Yo…— Lincoln trató de decir algo, pero ella simplemente cerró sus ojos con fuerza y dio media vuelta con ganas de irse por donde había venido. Sin decir ni argumentar nada. Simplemente quería retirarse en silencio.
Clyde miraba la escena con tristeza. Quería decirle algo a Lincoln, recriminarle por arruinar su vida, por echar a perder una vida feliz con su familia. Pero lo veía sufrir y sentía que no era necesario hacer nada.
― Lo prometiste. ― Susurró Ronnie Anne, sin darse la vuelta para mirarlo. ― Yo te creí, pensé que serías capaz de alejarte del club. Jamás me equivoqué tanto en mi vida.
Los demás presos parecían querer apegarse todo lo posible a la pared para no intervenir. Sentían mucha curiosidad de saber lo que pasaría, de lo que hablaban. Pero tampoco querían hacer enojar al motero de los Sons.
Lincoln solo la vio alejándose sin darle la mirada. Lincoln la veía irse, pero quería poder hablar una última vez con ella, poder decirle todo lo que sentía… Pero solo la veía alejándose. Alejándose sin decir nada más.
― Ronn… Ronn espera...― Le pedía intentando evitar que se fuera. ― ¡Ronn Por Favor Regresa, Debo Decirte Algo! ¡Ronnie, Ronnie! ¡Por Favor Regresa! ― Gritaba desesperado intentando llamar a su esposa, la que solo lo escuchaba gritar desde los pasillos de la comisaría. ― ¡Ronalda Por Favor Regresa! ¡Regresa! ¡REGRESAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Su voz retumbó en toda la comisaría, tanto que incluso hizo sobresaltar a los policías de la estación. Asombrados, varios agentes se levantaron para ver qué pasaba, pues confundieron el grito con una riña o un asesinato en una celda. Y nadie le respondió.
Ronnie Anne solo quería ir a su casa. Le dolía dejar solo a su esposo, pero le dolía aún más verlo con esa chamarra, ver que había vuelto a su club, y no sabía desde qué día estaba de vuelta. Seguro desde que Bobby se lo pidió.
Y Lincoln volvió a llamarla, con la misma fuerza, incluso parecía que más. Los solo podían verlo con pena y miedo, querían huir lejos de él.
Después de un rato los gritos cesaron, sólo era él sentando como un ovillo en una esquina de la celda… Ella no iba a volver.
Y lo sabía, la había perdido… La había perdido completamente. Y de eso ya no había vuelta atrás...Todo había sido su culpa, se lo repetía una y otra vez, sin importar cuantas veces quisiera culpar a Clyde.
Todo había sido su culpa… Pero estaba tan enojado que no quería escuchar razones. Solo quería estar enojado y odiar todo lo que se moviera.
Estaba… Completamente enojado que quería reventar a una persona a golpes como Víctor lo hacía. Pero no podía hacerlo, aunque quisiera pues en una celda vacía no podía hacer más que esperar a que alguien pagara su fianza y lo liberara… Para poder ir a su casa… O al menos lo que creía que sería su casa pues sin ellas… La vida no valía la pena.
No sabía que sería peor, si llegar a su casa y verla vacía, o encontrarse con Ronnie Anne y ver otra vez ese rostro de decepción, esa tristeza y rabia en su mirada. Podía soportar muchas cosas, pero eso no, Ronnie era muy valiosa para él. Su vida sin ella ni Luz sería terrible, deprimente.
Estaba seguro de que alguien del club llegaría, quizás Bobby, y si era él, habría un enfrentamiento con Clyde. De hecho, casi lo deseaba, quería que golpearan a Clyde, aquel maldito falso amigo. Quería golpearlo él mismo.
Y hablando del rey de roma… Clyde se apareció frente a su celda con un rostro decepcionado, Lincoln entonces se levantó para solo darle la espalda. Clyde lo miró a Lincoln con decepción, con furia y con… Arrepentimiento, una parte por haberle arruinado la vida y el segundo porqué la jodida bala no los había llevado a ninguna parte.
― La bala que encontramos en el cuarto de evidencias… No arrojó ningún resultado...― Clyde le dijo a Lincoln, pero este no respondió, no quería responderle y no le iba a decir ni una sola palabra a ese hombre a sus espaldas. ― De nuevo la única pista concluyente que teníamos fue solo otra cortina de humo. Y según el cantinero de la taberna local dijo que estuviste ahí hasta que te llamaron por una emergencia...― Clyde preguntaba sin recibir respuesta. ― No estés enojado conmigo Lincoln… Tú mismo trajiste esto a ti, tú… Al volver a esto… Al regresar a esta vida. ¿En serio creías que yo quería que todo esto sucediera así? Tú encerrado, aquí, con la necesidad de que tu esposa viniera a verte en este estado y… Yo teniendo que ver como tu familia se destrozaba, ¿crees que quería eso? ― Le preguntó nuevamente para no recibir respuesta.
No quería hablar con él, le desesperaba que Clyde no se diera cuenta de aquello. Seguramente el maldito sí disfrutaba viendo cómo se hundía en la desgracia, Clyde jamás lo vio como su amigo, sólo quería tener lo que nunca tuvo: una gran familia. Sólo se acercó para acercarse a Lori. Y en vez de intentar acercarse a él nuevamente, tomó exactamente la decisión contraria. Se hizo policía mientras él se hacía motero, en vez de tratar de unirse al club junto a él.
Y todo porque odiaba a Bobby, porque no podía superar ese estúpido enamoramiento hacia su hermana mayor. Todo su futuro se basó en eso. Pocas cosas pueden ser más patéticas que eso, no superar un amor de la niñez.
― ¿Sabes? De los dos yo siempre creí que tu fuiste el mejor…― Clyde le dijo tomando una silla para sentarse. ― Yo… Siempre creí que tú eras el más Listo, el más maduro… El más valiente y el más fuerte de los dos...― Decía con un tono de voz entre furioso y triste. ― Yo siempre quise ser como tú, incluso con todas tus virtudes y defectos, admito que… Siempre tuve envidia de ti, no por quien eras o en lo que te convertiste. Sino porque yo… Creía que eras demasiado bueno, incluso para los demás. ― Mencionaba intentando recibir respuesta de Lincoln, el cual solo le daba la espalda sin responder. ― Eras siempre el más noble… Desinteresado y leal de todos, el mejor chico que había conocido en mi vida. Siempre que tenía problemas, o me sentía atrapado… o incluso sentía que jamás podría lograr algo me preguntaba. ¿Qué haría Lincoln? Siempre me pregunté… qué harías tú, en vez de preguntarme qué haría yo…. Por qué más que sentir respeto por ti, te admiraba… Eras esa versión de mí que siempre quise ser de joven...― Decía para luego mirarlo. ― Y ahora te veo y… No sé ni a quien veo, tienes los mismos ojos, el mismo rostro…. Maldita sea tienes el mismo cabello, pero no creo que tú seas el verdadero Lincoln Loud, el Lincoln que yo conocí tenía defectos. Pero jamás eran superados por sus virtudes, ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Qué fue lo que te hizo ese club para volverte esto? ― Preguntó esperando una respuesta que nunca iba a llegar. No iba a responderle, ninguna palabra. No le creía nada de lo que estaba diciendo, pues Lincoln recordaba cosas muy distintas, a un chico débil que parecía apiñarse cerca de él por temor. Alguien que era más bien un estorbo que una ayuda.
— Lincoln, alguna vez fuimos mejores amigos. — Continuó diciendo Clyde. —¿No vas a decir nada? ¿Ni siquiera vas a insultarme? Ese club tomó lo mejor de ti y lo destruyó totalmente. solamente dejaron..., a un monstruo.
Quería responder, quería gritarle tantas cosas a la cara. También quería golpearlo, dejar que sus puños hablaran por él. Pero algo así quería Clyde, y él no le daría el gusto, no se giraría para mirarlo siquiera, no diría ninguna palabra, ningún insulto.
— ¡Esto no es mi culpa Lincoln! ¡Esto, no, es, mi, culpa! — Clyde le gritó con furia. — Yo no fui el que te convirtió en un criminal, fuiste tú, fuiste tú, y solamente tú. No me culpes por tus errores porque yo no soy el malo aquí, yo no soy el malo aquí. — Le decía furioso intentando llamar la atención de Lincoln por unos momentos. Pero él ya no quería verlo, solo esperaba a que se callara. — Todo esto fue tu culpa Lincoln. ¿Escuchaste? ¡Tú Culpa! — Le gritó sin inmutar al hombre de cabello blanco, Clyde solo miró a Lincoln, sintiéndose… Jodido, mal, sentía que quería seguir reprimiendo, pero Lincoln simplemente no le haría caso. — Incluso ahora, no tienes el honor de verme de frente. — Dijo cansado. — ¿Sabes? Yo siempre creí que tú y yo seríamos como hermanos, toda la vida. Yo…. tenía esa falsa ilusión de que tú y yo combatiríamos el crimen juntos, y haríamos de este pueblo un lugar mejor, siempre quise creer eso. Como Ace Savvy y Jack un Ojo, ¿recuerdas? ¿O es que eso también fue pura mierda? — Clyde preguntó sacando un suspiro de Lincoln. — Yo… Siempre tuve todo al alcance de mis manos, incluso mi futuro y la primera vez que te vi aquí adentro… No quería ni creérmelo, quería creer que tú, Lincoln Loud eras mejor que esto. Pero me equivoqué en esa parte, tú no eras mejor que los criminales que suelo atrapar.
En ese punto se equivocada Clyde. Porque él era muy diferente a los criminales con los que Clyde trataba día a día. Sólo debía considerar que era temido por su habilidad con las armas, era un gran tirador, así como Víctor era un gran luchador.
Podía sentir los ojos de Clyde clavados en su espalda. Casi podía sentir cómo aumentaba su ira. Oía su pesada respiración sin problemas.
― Eres todo un cobarde, Lincoln. ― Siguió diciendo Clyde. ― Espero que algún día te des cuenta de aquello y puedas tomar la decisión correcta. ― Lincoln solo soltó un pesado bostezo mientras Clyde seguía esperando por respuesta, esa indiferencia de él lo estaba haciendo enojar. Clyde no podía soportarlo, estaba realmente empeñado en seguir hablando con él hasta que le respondiera.
― Está bien tú ganas, ¿Quieres que lo diga? Lo haré. ― Clyde respondió con furia. ― Yo te quería, eras como un hermano para mí, yo realmente te quería como a mi hermano. Y siempre quise estar a tu lado. ¿Ok? no quería separarme tanto de tú, pero tú te empeñaste en mandar a la mierda nuestra amistad. ― Decía más triste que enojado. ― Y aún recuerdo ese día, ese día que me traicionaste al dejar a Santiago escapar, lo tenía Lincoln, lo tenía y finalmente lo iba a hacer pagar por lo que te hizo a ti. Por lo que él y su padre le hicieron a nuestro pueblo, yo estaba a punto de arrestarlo, pero tú comenzaste a golpearme para apartarme de él, ya lo tenía en mis manos y tú lo ayudaste a escapar, ¿Recuerdas? Tú me gritabas insultos y yo también, ambos estábamos enojados pero muy en el fondo quería creer que tú, mi hermano seguías ahí, recapacitaras y aprenderías de tu error. Pero no, solo me culpaste y me gritaste como si yo hubiera tenido la culpa del crimen de Santiago. ― Clyde comentó sintiendo como por sus mejillas lágrimas comenzaban a caer. ― Yo jamás pedí esto, yo jamás pedí lo que te pasó a ti o a mí…. Yo jamás pedí que tú y yo terminamos de esta forma ¿y sabes? Yo jamás necesité de Lori otra vez, jamás quise tener el puesto que tengo ahora… Y… Tampoco tener los compañeros que tengo ahora. Y tú, el hombre que yo consideraba mi hermano tuviste que ser el hombre que más me ha dejado marcas tanto morales como físicas. Yo lo único que siempre quise fue tener a mi hermano a mi lado...― Clyde finalizó sintiendo como su voz se le quebraba. ― Pero supongo… Que después de tener más hermanos, la hermandad que tú y yo tuvimos fue solo eso…. Pura mierda…
Tenía que aceptar que eso último era cierto, pero en realidad su amistad se había acabado de mucho antes, desde que Clyde dejó de visitarlo, y no recordaba el punto de quiebre. Seguro se había enojado por una nimiedad.
Seguro solo estaba adornando la verdad, en realidad quería detener a Bobby por Lori. Podía apostar a que aún la amaba. A que todavía se desmayaba al verla.
― ¿Lincoln, porque desechaste nuestra amistad? ― Preguntó Clyde mirando a los ojos vacíos de Mr. Mayhem, parecía estar dándose por vencido. ― ¿Acaso te sentiste poderoso cuando te dieron un arma? ― Preguntó sin recibir respuesta alguna… esperó por unos minutos a una respuesta hasta que este juego ya se estaba volviendo cansino, no estaba llevando a ninguna parte, ni a Lincoln, y mucho menos a Clyde, el cual dejó salir un suspiro. Se levantó de su silla y la acomodó donde estaba anteriormente.
― Como quieras entonces...― Clyde dijo sin más. ― Estarás aquí hasta que paguen tu fianza, así que, si tienes los huevos de hablar, estaré por aquí. ― Clyde dijo saliendo del calabozo,
Y cuando lo hizo Lincoln dejó escapar un suspiro de cansancio.
― Mierda… Creí que jamás iba a cerrar la puta boca. ― Lincoln mencionó para volverse a sentar en su rincón. Para esperar que Bobby o los Sons lo sacaran de ahí.
No lo decía a nadie en particular, pero uno de los detenidos se rio, aunque se calló en cuanto Lincoln alzó la mirada. En realidad, no le molestaba, sabía que todo lo que dijo Clyde se había oído a la perfección en el calabozo, tal vez en las demás habitaciones también. No le importaba, sólo era Clyde diciendo un montón de mentiras tras otro montón de mentiras. No sabía qué esperaba lograr con eso salvo humillarse. Seguro todo el personal policial estaba riéndose afuera.
Sólo quería salir de ahí, y correr a su casa. Necesitaba hablar con Ronnie Anne, necesitaba verla, aunque fuera por última vez. Necesitaba ver a Luz, no podía dejar que se marchara, así como así, tenía que seguir luchando.
Poco Después…
Lincoln miró a la puerta de su celda esperando a que llegará un policía a decirle que ya se iba a ir. Ya se estaba haciendo de noche y él aún necesitaba hablar con Ronnie… Sí es que ella seguía en casa, las horas pasaban lento y él sabía que quizás después jamás vería de nuevo a su esposa o a su hija… Y esa era lo que más le dolía estar ahí mientras Ronnie y Luz… probablemente ya estaban saliendo del estado a una mejor vida.
A una vida sin él…
No soportaba esa idea. Alguien podría decir que estaba siendo muy egoísta, que debía ver primero por la integridad y bienestar de su familia, pero eso no podía consolarlo en ese momento. Le resultaba imposible estar tranquilo.
Su hija, su esposa, viviendo lejos de él, en otra ciudad. Imaginaba que ella no dejaría que se acercara a Luz, y eso comenzaba a desesperarlo aún más. Era su hija, no quería vivir lejos de ella.
Pensaba en eso, cuando oyó que alguien se acercaba. Era mejor no hacerse ilusiones. Podía ser otro preso, o quizás iban a buscar a alguien.
Lincoln entonces vio a Clyde y a Sullivan, los cuales lo vieron con vergüenza, aunque aun así estaban agobiados y jodidamente cansados, sabiendo lo que iban a hacer.
― Loud… Pagaron tu fianza. ― Dijo el policía gordo sacando las llaves de la celda.
― Hum...― Lincoln respondió murmurando sin más. Ya era hora… Aunque en realidad ya no le importaba si salía libre o no… No volvería a ver a su familia en casa otra vez. ― Sí supongo…
― Supongo que los criminales no siempre terminan en la cárcel, ¿no crees? ― Sullivan le preguntó a su compañero mientras abría la celda, Clyde no respondió solo se dedicó a mirar en silencio. ― Tienes suerte de que tus amigos del Club tengan lo suficiente para que no te manden a la cárcel del condado. ― Dijo abriendo la jaula para darle su salida a Lincoln.
― Sí, es bueno contar con hermanos de verdad. ― Lincoln respondió levantándose para salir de su celda. ― No como… Otras personas...― Mencionó mirando con Desprecio a Clyde el cual también lo veía con los mismos ojos despectivos.
― Sí, sí… Ya lárgate antes de que me arrepienta. ― Sullivan respondió desviando la mirada.
― ¿Y qué vas a hacerme, jefe Gorgory? ― Preguntó Lincoln, sin tomar en serio la amenaza del oficial, incluso se preguntó si alguien podía tomarlo en serio cuando no estaba armado. ― ¿Vas a aplastarme?
― No me tientes, Loud. ― Murmuró el policía. ― Ve a seguir arruinando tu vida. Si no te matan otras bandas o la soledad, entonces volverás aquí.
― Vaya, y ahora también eres dramático. ― Dijo de modo burlón, aunque en el fondo sabía que era cierto. ― Bien, déjenme pasar entonces.
Lincoln avanzó, aunque antes de salir sintió que una mano lo detenía. Al voltear su mirada vio a Clyde, que lo miraba serio. Sin decir nada, pero diciéndole todo con la mirada… Esa mirada que le decía poco y mucho a la vez.
"Esto no ha terminado, te estaré vigilando." Lincoln simplemente apartó la mano de Clyde con disgusto mientras salía de ahí. De haber estado en la calle, habría golpeado a Clyde en el rostro. Se tomaba demasiada confianza, actuaba aún como si fueran amigos o al menos, conocidos. Buscaba hartarlo, al parecer.
En vez de gritarle, simplemente se marchó, no valía la pena. Ya habría otra oportunidad para enfrentarse a él. Ya se verían, más adelante.
Ya en la recepción se encontró con Bobby, el cual sonrió a ver a su hermano… Pero él tenía un rostro amargo, como si algo malo hubiera sucedido en su pequeño tiempo encerrado, esa mirada, mostraba una furia enorme junto a una tristeza que Bobby no había visto desde hace tiempo, todo eso en conjunto daban la imagen de un hombre que estaba al borde de perder todo lo que él amaba…
― Linc. ― Bobby dijo acercándose a su hermano. ― ¿Cómo estás? ― Preguntó haciendo que Lincoln levantará la cabeza. Y acto seguido abrazó fuertemente a Bobby. ― Hey… ¿Sucede algo Linc?
― No...― Lincoln respondió tragando saliva pesadamente. ― Necesito ir a casa lo más pronto posible, ¿comprendes?
Hacer preguntas era totalmente innecesario, pues Bobby sabía bien qué habría pasado. Su hermana ya se había enterado de todo, quizás incluso había visto a Lincoln encerrado, con su chamarra del club. Lincoln ahora se enfrentaría a uno de sus peores momentos.
— Vamos. — Dijo Bobby, acompañándolo a la camioneta. — ¿Quieres que llame a Ronnie?
Podía sentir las miradas de los policías detrás de ellos, e incluso la furia, la rabia de Clyde cuando los veía alejarse. Incluso se sentía capaz de diferenciar los sentimientos que emanaban de Clyde. No podía sentir otra cosa que desprecio hacia aquel policía.
— No, no lo hagas. — Respondió Lincoln. — Quizás eso empeore todo, yo voy a hablar con ella. Quizás..., será mejor que llegue solo.
— ¿Seguro Linc? — Bobby preguntó confundido. — Escucha… Creo que ya me he mantenido al margen mucho tiempo, no he querido meter mano… Porque siento que no sería… Indicado, y necesito hacer algo por ti, yo te metí en esto y sé que yo puedo ayudarte ahora…. Solo dime que quieres que haga y lo haré.
Lincoln se quedó en silencio unos instantes y entonces miró a Bobby con tristeza. Y suspiró.
— Llévame a casa… no tengo ganas de volver al club...— Pidió sintiéndose rendido y cansado. Solo quería ir a casa lo antes posible.
Bobby, suspiró igual y simplemente asintió con la cabeza.
— Está bien… Vamos...— Bobby respondió rodeando a su hermano con un brazo para guiarlo a la salida de la comisaría.
Sullivan los miraba con una cara seria que reflejaba perfectamente su opinión hacia ellos. A Lincoln no podía importarle menos lo que pensara o hiciera el policía gordo. O toda la rabia que sintiera su antiguo amigo.
― Clyde, debes ver esto. ― Le dijo una mujer, que Lincoln no pudo ver por estar a sus espaldas. ― Sígueme.
Seguramente no había podido superar a Lori en toda su vida. Era lo más patético que había visto. Únicamente quería alejarse e ir a su casa…
El camino fue corto.
Pero largo a la vez mientras Lincoln pensaba en lo que encontraría en casa… O mejor dicho lo que no encontraría, la idea ya la tenía, sabía que cuando entrará, probablemente ya no encontraría, ni las cosas de Ronnie ni las de Luz. Y probablemente ya no volvería a verlas otra vez. Y en eso pensaba mientras iba a casa.
Bobby volteó a verlo pues él había guardado mucho silencio desde hace tiempo.
Lo que lo hizo sentirse mal, probablemente Lincoln y él ya tenían la misma idea, Ronnie y Luz quizás ya estaban fuera de Royal Woods. Y probablemente estarían buscando una orden de restricción para el padre de familia.
Ambos intentaban tranquilizarse, pensar en otras opciones menos terribles, pero sonaban demasiado improbables. Ronnie siempre había despreciado el mundo de los moteros. Jamás podría perdonar una traición de ese alcance.
Y Bobby pensaba qué hacer para ayudar a Lincoln, pues realmente sentía que era su culpa. Él lo llevó de nuevo al club y le pidió que fuera a auxiliarlos en ese ataque. Había pensado en lo mejor para el club, y no consideró que eso podría acarrear lo peor para Lincoln.
A penas llegaron Bobby se estacionó en frente de la cochera. Y para sorpresa de ambos, el auto de Ronnie seguía ahí, entonces aún no era tarde. realmente podía haber una oportunidad de poder hablar y de poder hacer las cosas que fueran necesarias para evitar la partida de su esposa y de su hija.
― Bien...― Lincoln susurró sintiendo una extraña sensación recorriendo su cuerpo, parecía lo más parecido a combinar ansias y miedo con fuerza y preparación mental para lo que sea que fuera a suceder.
― Oye Linc...― Bobby lo llamó a sus espaldas. ― Si quieres yo… puedo entrar contigo para que hablemos con Ronnie.
― No...― Lincoln respondió para ver a Bobby a los ojos. ― Yo debo hacer esto. ― Dijo suspirando pesadamente. ― Yo lo arruine y es mi trabajo intentar repararlo… Aunque sea debo intentarlo hermano. Debo hacer algo para impedir que se valla con mi hija.
― Por eso, quizás yo pueda ayudarte a eso. ― Dijo Bobby. ― Tal vez podamos hacer que Ronnie entienda las cosas. Quizás al menos logré decirle que yo tuve la culpa.
― Nada de eso, todo esto es responsabilidad mía. ― Contestó Lincoln. ― Lo mejor es que vayas con el club ahora, yo te contaré lo que pase.
― Es mi hermana, Linc. ― Dijo él, insistiendo en no dejarlo somo. ― Puedo ayudarte. Tampoco quiero que ella y Luz se alejen.
― Sí… Pero yo empecé todo esto, yo empecé con todas las mentiras y los engaños…. Esto es mi responsabilidad. ― Lincoln respondió sintiendo una mano sobre su hombro.
― ¿Estás seguro de que no hay nada que yo pueda hacer para ayudarte? ― Preguntó Bobby mirándolo a los ojos A lo que Lincoln respondió asintiendo con la cabeza, sin retractarse, sin huir, solo aceptando su destino.
― Sí… De todas formas, ya has hecho lo suficiente. ― Lincoln respondió abriendo la puerta de la camioneta para salir. ― Me sacaste de la cárcel, encubriste mis huellas, me diste la oportunidad de volver a Sons… Y me diste dinero para ayudar a mi esposa. Eres un buen hermano Bobby. Y sé que tú solo buscas lo mejor para mí y para Ronn, pero ya he escapado mucho tiempo de esto, debo hacerlo ahora o ya no podré hacerlo otra vez después. ― Comentó mirando hacia su hogar con tristeza.
― Hm… Bien, buena suerte entonces. ― Bobby respondió sin decir más, sabía que esta era una batalla de un solo ganador, y él debía pelearla solo, era el orgullo y también la culpa quienes lo guiaban a esto. Y desde este punto ya no habría vuelta atrás, simplemente no debía seguir prolongando lo inevitable.
Lincoln sabía que ese día llegaría cuando aceptó regresar al club. Aquel momento en que Bobby llegó a su anterior trabajo, pidiéndole su ayuda, parecía tan excesivamente lejano en el tiempo. Sólo habían pasado meses y los sentía como décadas en el pasado.
Cerró los ojos para pensar un momento, para intentar calmar el caos que era su cabeza. Suerte era lo que menos tenía desde hace mucho tiempo, desde que coincidió con Luna en ese maldito tiroteo. Pero no quería decirle nada a Bobby, pues sabía que ninguna de sus palabras sería agradable, y cualquier promesa sería rota. Al destino le gustaba forzarlo a no cumplir sus promesas.
— Gracias, Bobby. — Dijo él. — Adiós.
— Nos vemos Linc...— Bobby respondió tomando marcha a la carretera. Lincoln lo vio irse mientras que poco a poco desaparecía en el horizonte, él suspiró y después volvió su vista a su hogar… Él comenzó a avanzar, ya no tenía nada que perder, solo entrar y dejar el puto orgullo de lado.
Subió por el pórtico de la casa y tomó sus llaves de su chamarra, desbloquea y abrió la puerta, y de eso simplemente se introdujo a la casa, siendo recibido por el silencio, caminó hacia la sala sin más demora.
Y ahí sentada en el sillón estaba su esposa, quien se le veía impaciente, con su rostro sin expresar ya ninguna emoción. Lincoln suspiró y fue junto a ella para afrontar su destino… Se sentó a su lado esperando que ella le dijera la primera palabra.
Y Ronnie solo lo veía con su chamarra puesta, con los parches del club, y quería explotar en ira, tristeza, rabia y demás, ¿pero qué punto habría en ello? Total… Lo que ella dijera o lo que él dijera hasta ese punto ya era inútil…
— Ron… Yo...— Ronnie lo silenció antes de que dijera algo.
— No lo digas… No digas que lo sientes, ambos sabemos que no es cierto. — Ronnie le dijo tranquilamente. — En esta casa ya han habido muchas mentiras. Así que, si vamos a hablar, se sinceró, si es que de verdad me amas.
— Ronnie, no dudes de que te amo, eso jamás ha sido mentira. — Le dijo Lincoln. — Nunca he mentido cuando digo que tú y Luz son lo más valioso en mi vida.
— Entonces, quiero que me digas ahora por qué volviste al club. — Le dijo ella, mirándolo a los ojos, y él sintió mucha ira, pero también muchísima tristeza. — Por qué tiraste a la basura estos ocho años donde estuviste cuidando de Luz. Si la amas tanto, si me amas a mí, por qué regresaste a ese club, si sabías todo el daño que iba a causar.
Sus palabras no podían estar más acertadas. No sólo les había causado daños a ellas dos, también había perdido para siempre a una hermana.
— No los tiré a la basura...— Lincoln respondió de manera triste. — Yo… No he tirado todo este precioso tiempo a la basura. — Lincoln respondió viendo como su esposa ladeaba la cabeza en señal de negación. — Y… Volví porque estaba cansado… Cansado de mi trabajo y cansado de la vida miserable que llevábamos, estaba cansado de todo eso, Bobby me dio la oportunidad de volver. Y ni siquiera me lo pensé. Solo lo hice. — Dijo mirándola a los ojos.
— ¿Entonces por qué me mentiste? — Ronnie le preguntó con indignación en su voz. — ¿Por qué me dijiste que no volverías, cuando ya lo habías hecho?
— Porqué sabía que te ibas a poner mal… Y no quería eso. — Lincoln dijo viendo el resultado final de sus acciones.
— ¿Y crees que ahora no estoy mal? Estos meses han sido los peores de mi vida gracias a esa mentira. Tú… Sabes lo mucho que intente alejarte de esto, sabes lo mucho que significaba para mí que te alejaras de esto. Y aun así decidiste hacerlo de todas formas. — Ronnie le decía con un rastro de rencor palpable en su voz. — No pudiste decirme simplemente ese día. "Ronnie sí acepté volver al club" Y alargar más esto… ¿Por qué?
Él suspiró con pesadez, intentando pensar qué decir a continuación. Si le decía la verdad, iba a sonar tan idiota. Intentar esconder la verdad sólo para que ella no se alejara de él, igual que un niño que intenta esconder los restos de una ventana rota de los ojos de sus padres. No había otra forma de decirlo, al menos no lograba averiguar una forma de decirlo. Pero Ronnie no le dejaba tiempo para pensar.
— Bien, no te lo conté porque sabía que ibas a enojarte así. — Dijo Lincoln. — Sé lo mucho que odias el club, sé que no comprendes por qué yo y Bobby lo amamos, por eso preferí mentir. Porque no quería que al día siguiente tú te marcharas con Luz.
— Justo como voy a hacer ahora...— Ronnie respondió sacando un par de papeles de su bolso.
— No… No, no… No puedo permitirlo. — Lincoln respondió mirando a la mano de su esposa, creyendo que lo que tenía ahí mismo eran papeles de divorcio.
— No me estás dejando más opción Lincoln. — Ronnie respondió enojada. — Si no puedes cambiar porque yo te lo pido, entonces vas a cambiar por obligación. Y por eso no te dejaré otra opción. — Ronnie dijo sujetando los papeles en sus manos.
— ¿Y crees que el divorcio va a ayudar a eso? Piensa en esto Ronn, piensa en Luz, piensa en el daño que esto le va a hacer a ella. — Lincoln intentaba racionalizarlo con Ronnie de la forma más desesperada que podía.
— Ah, ¿entonces sí te importa Luz?
— Por supuesto que me importa Luz. — Lincoln respondió sintiéndose frustrado por las palabras que ella le había lanzado.
— ¿Entonces por qué volviste? — Ronnie respondió furiosa. — Nuestra hija necesita a un padre, no a un criminal. Ella necesita de un padre… no de… esto. — Ronnie respondió señalando a los parches de Lincoln.
— Pues esto también lo hice por ella… Para estar junto a ella más tiempo, por ella hice también todo esto. — Lincoln respondió arqueando sus cejas enojado, pero también sabiendo que lo que ella le decía era cierto.
— Solo respóndeme una cosa… El día que te dispararon, ¿realmente fue por que casualmente pasaban por ahí? ¿O por qué fuiste a ayudar? — Esa pregunta dejó mudo a Lincoln, el cual quería decir que no… pero a sabiendas que él había vuelto un par de días antes de eso, no podía decir, "No Ronn todo fue al azar". Al final, solo volvería a mentir en el momento que menos debía hacerlo. — Responde, ¿fue o no fue?
Él sabía muy bien que cuando respondiera eso, Ronnie se alejaría de inmediato de él, posiblemente lo golpearía, y tal vez lo denunciaría. Una parte de él pensaba que lo merecía, por haber arriesgado así a Luz. Otra parte de él quería mentir.
― Ronnie..., ese día tomé las precauciones para que no pudieran herir a Luz. ― Dijo intentando no decir lo más fuerte al principio. ― Me estacioné lejos de ahí.
― ¡O sea que sí estuviste ahí! ― Gritó Ronnie levantándose repentinamente ― ¿Cómo pudiste, Lincoln? ¿Como pudiste arriesgar su vida así?
― No la arriesgue, la puse lejos del peligro, jamás habría puesto en peligro a Luz, debes creerme. ― Lincoln le decía intentando suavizar un poco la situación, aunque él ya lo sabía de antemano, lo que había hecho era imperdonable. Y no importaba cuánto intentara él hacer las cosas más amenas. Él había puesto a su propia hija en peligro.
― No intentes justificar esto Lincoln, ni siquiera te atrevas a hacerlo, pusiste a nuestra hija en peligro, por dios Lincoln, ¡Ella Pudo Haber Salido Lastimada! ― Ronnie explanó alterada mientras que Lincoln también se levantaba.
― Pero no salió herida, y yo tuve que pagar el precio de mi estúpida decisión, No ella. ― Lincoln le dijo con fuerza mientras ella le desviaba la mirada.
― Aun así… Eso no justifica que mi bebé pudo haber muerto… ¡Todo por tu culpa! ― Dijo empujando a Lincoln con fuerza.
Lincoln recibió aquel empujón sin atreverse a replicar lo contrario. ― Yo necesito a un padre… No a… Un criminal que ponga a mi hija en peligro… Por un club de psicópatas. ― Dijo viendo como Lincoln desviaba la mirada. ― Y… Es que eso no es lo que más me duele… De todo esto, no es lo que más me está doliendo en estos momentos...― Ronnie le dijo dándole las hojas en sus manos.
― No voy a firmar, Ronnie...― Lincoln respondió apretando los dientes y sus puños. ― No… No quiero firmar…
― No… Estos no son papeles de divorcio. ― Ronnie respondió con su voz doblegada. ― Son análisis...― Dijo llamando la atención de Lincoln, el cual miró las hojas en manos de su esposa, y poco a poco comenzó a tomarlas en sus manos… Su corazón se rompió al ver lo que había escrito en esas páginas. Prueba de Embarazo: Positivo.
― ¿Qué? ― Lincoln preguntó revisándolas con prisa. ― N-No… No entiendo… ¿Estás… Embarazada?
― Sí...― Ronnie respondió colocando su mano derecha sobre su vientre. ― Parece que no fuiste el único que ocultó secretos en nuestra familia.
― Dios mío… ― Lincoln comentó tapándose la boca. ― ¿Y Por qué no me lo dijiste?
― Nunca encontré el momento apropiado. ― Ronnie comentó con tristeza. ― Con la muerte de Luna… Y esto, jamás supe cómo decirlo. Pero ahora, ya que nada importa, ¿por qué no? De todas formas, no importa realmente, ella no va a tener que vivir aquí… Contigo.
― Ronn, esto es serio. ― Lincoln dijo dejando las hojas sobre el sillón. ― No voy a permitirte que te vayas, no con esto… Ahora… Ahora tenemos una razón mayor para estar unidos, ahora más que nunca, piensa en este bebé. Piensa en su futuro, en nuestro futuro.
― ¡Y Lo Hago Lincoln! ― Ronnie exclamó con lágrimas en los ojos. ― Lo Hago… Pero ya no puedo confiar en ti… Ya no…
― Ronn, Ronn escúchame. ― Lincoln intentó acercarse a su esposa para tratar de abrazarla, mientras él comenzaba a derramar lágrimas de culpa. ― Por favor, sé que podremos hacer esto juntos, yo lo sé, ya no se trata de mí, ahora es sobre nosotros, podemos hacer esto… Pero por favor confía en mí.
― ¡No! ― Ronnie respondió apartándose de él. ― No… Ya no, no puedo confiar en ti Lincoln, confié mucho tiempo en ti y mira a lo que nos ha llevado… Ya no puedo confiar en ti ni en tu palabra. Ya no más…
― Ronn… por favor… No me abandones… No te lleves a mis bebés por favor...― Lincoln pedía casi arrodillado, suplicándole a su esposa que no hiciera esto. ― Por favor nena… No puedo hacer esto sin ti.
― Entonces dime una cosa, ¡Y Seme Sincero Lincoln! ― Ronnie respondió mirándolo a los ojos envueltos en lágrimas. ― Decide ahora. ¿Nosotras… ¿O el Club…?
Una pregunta demasiado difícil, si no imposible de responder. Él no quería elegir, debía haber alguna forma de conciliar ambos mundos como lo hacía Bobby, pero Ronnie Anne no dejaría que eso pasara. Ella realmente odiaba al club, odiaba al mundo de los moteros.
Y esa pregunta..., no había forma de que pudiera responderla, no quería responderle, menos aun sabiendo que tendría otro hijo. Pero nuevamente Ronnie esperaba una respuesta, y no había lugar para evasivas. Debía elegir entre el club o su familia.
― ¿Ronnie, por qué me haces esto? ― Preguntó Lincoln. ― ¿Por qué me haces elegir?
― Porque si no me dices esto, aquí y ahora. Ya no te volveré a dar otra oportunidad. ― Ronnie le respondió sin más. ― Decide… Ahora...― Le exigió viendo como Lincoln ladeaba su cabeza negándose. Él tuvo que respirar profundamente para calmarse y pensar bien lo que iba a decir a continuación, pues no habría vuelta atrás. Sospechaba que Ronnie Anne ya había tomado su decisión, dijera lo que dijera, pero aun así era doloroso tener que escoger a una de las dos mitades que conformaban su vida. Quitarle su familia o el club era lo mismo, era perder una parte de él.
— ¿Y bien, Lincoln? — Dijo ella, molesta. — Estoy esperando tu respuesta.
Era demasiado cruel, pero en cierta forma lo merecía. Respiró profundamente para darse valor, porque lo necesitaría para lo que iba a decir a continuación. Se destruiría a sí mismo a medida que hablara, pero Ronnie exigía una respuesta y vaya que se la daría.
— Yo…Te elijo a ti. — Lincoln le respondió con tristeza. — Pero sé que al decirte que siempre te elegiría a ti, sin importar que. Sé que no vas a creerme, te lo he dicho mucho… te elegiría primero a ti antes que a todo lo demás… Y tú lo sabes… Pero en el fondo sé, que no importa lo mucho que te lo diga, una parte de mí y sabes que, dentro de ti, el club siempre se interpondrá entre nosotros. Yo jamás podré ser feliz volviendo a una vida simple… Así como tú jamás podrás ser feliz conmigo dentro del club… No puedo elegirte sin perder una parte de mí, y no puedo elegir al club sin perderte. Por esa razón… No puedo responderte.
Ronnie desvió su mirada con tristeza de Lincoln, y este bajó su mirada al suelo, por vergüenza y por el dolor que le provocaba decirle eso.
— Pues entonces yo decidiré por ti...— Ronnie respondió con tristeza. — Quédate con tu estúpido club… Y yo me quedaré con nuestras hijas. — Ronnie sentenció y finalizó apartándose de Lincoln.
— Ronnie, espera...— Dijo intentando seguirla, no podía dejar que se marchara así de su casa, de su vida. — Ronnie…
— Ya no tenemos nada más que hablar...— Dijo ella, mirándolo con rabia, con decepción…, con desprecio. — Entiende, Lincoln, no podemos ser felices así, yo no soporto a ese club y lo sabías bien. tampoco tolero que me mientan, ya colmaste mi paciencia.
Todos los errores que podía cometer en una situación así ya los había cometido, mentirle a su esposa fue el primero de una larga lista. Quizás, con mucha dificultad, ella habría perdonado eso, pero jamás perdonaría que arriesgar la vida de Luz como lo hizo. Él mismo se culpaba por aquello, su esposa tenía el mismo derecho, tal vez más, de enojarse con él. Aun así, quería hablar con ella, quería tratar de impedir que se marchara.
— Por favor, Ronnie, no puedes irte. — Lincoln le dijo deteniéndola, agarrándola del brazo. — Piensa en nuestras hijas.
— Es lo que estoy haciendo Lincoln, ¡Ahora Suéltame! — Ella exclamó golpeándolo fuertemente en el rostro, a lo que Lincoln solo se tambaleó, pero no la soltó.
— ¡No! ¡No puedo dejarte ir! — Él respondió adolorido, pero aun así firme en no soltarla, no podría permitirlo, no quería permitir que ella hiciera todas las decisiones por su familia. — Te necesito, ¿Ok? Te necesito, por favor, no te puedes ir, no te puedes ir así sin más. Aún te necesito a ti y a Luz… No puedes dejarme así.
— ¡Dije que me sueltes! — Ronnie volvió a golpearlo mientras él aún se negaba a soltarla.
— Ronn… Por favor… No puedo hacer esto sin ti...— Lincoln le decía suplicando porque no se fuera mientras ella seguía luchando por liberarse.
— ¡Suéltame! — Pedía de la misma forma que Lincoln, rota, triste, furiosa. Mientras seguía golpeando a su esposo para que la dejara irse, pero él no quería que ella se fuera, no podía permitir que ella se fuera… — ¡Suéltame! ¡Suéltame…! Por favor… Déjame ir...— Ronnie pidió sintiendo como Lincoln la rodeaba con sus brazos.
— No puedo...— Lincoln respondió sintiendo como ella se rendía intentando luchar. — No puedo Ronn… No puedo dejarte ir, no puedo dejarlas ir, si tú te vas… No creo poder soportarlo.
— ¿Por qué me haces esto tan difícil a mí Lincoln? — Preguntó ella llorando amargamente. — ¿Por qué siempre tienes que hacer todo tan difícil?
— Te necesito Ronn… Por favor, te necesito...
— ¡¿Y Entonces Por Qué Nos Hiciste Esto?!— Gritó ella mirándolo, intentando apartarse, aunque sin mucho esfuerzo, llorando como una cascada. — ¡Me mentiste! ¡Volviste a ese maldito club! ¡Casi matas a Luz, ¿qué rayos te pasa Lincoln?! ¿Así quieres que te perdone, que me quede? ¿Luego con qué otra cosa me mentirás? ¿Tú quieres que viva con el miedo de que me avisen por teléfono de que debo ir a reconocer tu cuerpo a la morgue? ¡Yo ya no puedo volver a vivir así, ya no lo soporto!
Él escuchaba las palabras de Ronnie Anne. Las decía sin procesarlas, sólo decía lo que nacía de su corazón, y le dolía cada una como si fueran balas de una metralleta. No sabía cómo convencerla, cómo recuperar su confianza.
— Por… Por favor… Solo necesito hablar contigo. — Lincoln le rogó en un desesperado intento de mantenerla junto a él.
— No, ya no hay nada de qué hablar, se acabó. ¿Me escuchaste? ¡Se acabó, todo esto se acabó! — Ronnie respondió empujándolo para finalmente librarse. — Se acabó… ¿Entiendes? Se acabó… Ya no hay nada más de que hablar. — Dijo finalmente mientras caminaba a la puerta.
— Ronn...— Lincoln susurró mientras intentaba seguirla, pero ella ya no quería volver a verlo. — Por favor… Espera…
— No...— Ronnie respondió abriendo la puerta de la casa. — Adiós Lincoln...— Dijo finalmente mientras cerraba la puerta tras de sí. Lincoln solo pudo llegar a la puerta y puso su mano sobre esta.
— Te necesito…
―Las Huellas Ximena Sariñana. ―
El día pasó lento para todos, la tarde caía y el sol se posaba por el horizonte. En el club los demás Sons se mantenían unidos, entre caballería, hermandad y compañerismo puro, con Bobby Guardando en su caja fuerte las cosas de valor, el dinero, los anillos de oro de su padre, una carta y miró a la mochila con cansancio… Miró de nuevo al contenido para ver el oro que resplandecía dentro, aún quedaban 5 barras. Lo suficiente para seguir manteniendo el negocio y las armas de pie.
Después miró a Joseph a su lado quien tenía dos barras de oro frente a él.
Listo para vendérsela a los King Ravens.
Listos para recibir a Chibs…
Y Listos para afrontar el futuro junto a Sons… Pero aun así no podía dejar de pensar en su hermano Lincoln… Y en Ronnie.
Mientras que en la Comisaría Los oficiales tenían una visita. Varios hombres y mujeres entraban y a sus espaldas William los guiaba, listo para empezar con la operación tan ansiada.
Clyde entre esos hombres y mujeres pudo visualizar a una mujer de cabello rubio con una raya pintada de Azul. Algo le decía que esto, no era el final, sino el inicio de algo mucho mayor, más grande. Y más fuerte que nunca.
Y mientras tanto con los Angels of Death reconstruían su club, junto con sus filas, esperando poder reconstruir todo desde cero, y como el Fénix alzarse una vez más, habían sido heridos de muerte, sí… Pero estaban lejos de estar agonizando como perros en el pavimento.
Aún no estaban derrotados. Aún no serían derrotados…
Y en la familia Loud, las hermanas se habían reunido junto con Ashley para ver una película en familia, mientras que Larsy se quedaba dormida con su cabeza apoyada en las piernas de Ashley, quien acariciaba a su hija adoptada con ternura, ofreciéndole un poco de paz. Mientras que las demás solo disfrutaban del tiempo juntas en familia.
Y Lothric solo veía la escena familiar en un sillón apartado, mientras en sus piernas sostenía un cuaderno, terminando su dibujo de la calavera en llamas con una bola de cristal que en el centro tenía el símbolo de la anarquía.
Imaginando
así mismo, con él puesto, junto a su padre...
No podía decir cuánto tiempo estuvo llorando, con la cabeza inclinada hacia la puerta, tampoco es que le importaran esos detalles. Ya todo se había acabado, sin Ronnie ni Luz el futuro no tenía forma ni sentido. Todo era peor que un caos, era una completa incertidumbre.
Le pareció que sonaba su teléfono. Con la esperanza de que fuera su esposa, lo tomó y miró quien llamaba. Era Bobby, seguramente quería saber qué había pasado, y la decepción lo golpeó sin piedad. Cortó la llamada, no se sentía con fuerzas para hablar con alguien, ni siquiera con Bobby, sólo quería a su esposa y a su hija de regreso. Desesperadamente quería aferrarse a alguna esperanza, pero sabía que no había muchas.
Se levantó y comenzó a recorrer su casa… Silenciosa y apagada… Revisó su cuarto y vio que el closet estaba abierto, solo con su ropa y la de Ronnie había desaparecido, miró a su alrededor y vio que ella no había perdido el tiempo, solo se llevó lo suyo dejando lo de él atrás.
Lincoln entonces caminó por el pasillo para revisar el cuarto de Luz… Y ya no estaban sus juguetes, la mayoría de sus cosas ya habían sido retiradas del cuarto, mientras que los cajones de ropa se encontraban vacíos… Su hogar parecía haber sido saqueado… Y nada más lejos de la verdad.
Mientras que Lejos de ahí Ronnie solo abrazaba a su hija llorando amargamente, sintiéndose vacía, perdida en todos los sentidos. Su matrimonio había terminado, ahora tendría que cuidar de su hija y de su bebé sola, mientras nuevamente escapaba de los problemas, como toda su vida fue obligada a hacerlo. Y su madre estaba a su lado mirando como Ronnie lloraba abrazada a Luz, quien no entendía qué había sucedido, él porqué se habían ido de casa ni por qué papá no había venido con ellas. De todas ella era la única que quería llorar, pero por miedo e incertidumbre de no saber qué había sucedido horas atrás… Ella no entendía nada… Ni siquiera porqué el mundo parecía estar triste en esos momentos.
Le dolía ver a su madre así de deshecha… Pero le dolía más no saber… Qué había sido de Papá.
Y Lincoln estaba sentado en el suelo del cuarto de su hija, con miraba en el suelo… Apoyado con la cama. Él arrugó el rostro… Mientras los recuerdos le hacían sufrir… Una parte de él aferrándose a la luz… pero otra parte descendiendo a la oscuridad…
Su vida se había compuesto de un tono gris… Oscura y deprimente… Pero con una Luz que brillaba y le daba esperanza… Su vida había sido un de un gran Capítulo Gris, y ahora esa Luz se había ido… Y su mundo se había vuelto en una oscuridad que no parecía tener final…
Gritó con todas sus fuerzas levantándose de un golpe del suelo y golpeó la pared frente a él mientras lloraba. El mundo que conocía y amaba se había destrozado en una infinidad de trozos, un torrente de recuerdos que aparentemente sólo serían guardados por él. Ronnie Anne había sido muy clara, había tomado la decisión por él, claro que Lincoln jamás habría decidido eso. Él jamás habría elegido vivir sin su familia, en una casa vacía que parecía estrujarlo en su soledad.
Quería hablar con ella de algún modo, pedirle perdón, ganarse su perdón, pero todas las opciones eran igual de imposibles. Estaba demasiado lejos de su alcance. Y solo podía llorar, ya del mañana no esperaba nada.
Mientras seguía golpeando la pared con fuerza mientras lloraba y gritaba.
Sus nudillos sangrantes y su garganta no podían dolerle más que su ser… Solo quería desahogar todo el miedo, la tristeza ira y odio que sentía en su interior.
Hasta que finalmente logró romper la madera y dejar un agujero en la pared. Él cansado, respirando como un animal salvaje miró al agujero, que había hecho, todo lo que él había hecho…
Se cubrió el rostro tallándose la cara con fuerza volvió a ver al cielo… Y dejó escapar un silencioso grito de dolor…
The Loud House: Sons of Anarchy.
Temporada 1: El Capítulo Gris.
Y así termina este capítulo en mi historia, finalmente, el capítulo gris ha terminado… Pero… eso no significa que sea el final de la serie.
El Libro uno ha terminado, pero aún falta muuuuuuuuuuuuuuuucho por que contar. Muchas historias por que seguir contando y muchas más cosas que decir.
Este no es un fin, sino un comienzo.
Y con esto doy finalizado el Capítulo Gris.
El primer libro de una saga de 5 partes, cada una con su propio poder e historias.
La espera para poder leer el siguiente libro, será muy laaaaaarga, pues tengo que poner en marcha la traducción al inglés y además ponerme manos a la hobra con homecoming, que sí aunque muchos piensen que he abandonado esa historia, la verdad es que no, solo quería enfocarme en S.A.M.C.R.O. por que de verdad amo Sons of Anarchy.
Con eso dicho, es hora de poner a descansar un buen rato S.A.M.C.R.O. Y ponerme a trabajar con lo que ya me he estado olvidando, con eso dicho.
Finalizo este capítulo en mi vida… Y me pondré a trabajar con algo que todos ustedes han estado esperando desde hace ya mucho tiempo.
The Loud House: Homecoming.
Parte 3: El Tiempo Perdido.
Para mis fieles cuervos, mis fieles seguidores y amigso que ya estoy empezando a considerar como mi familia, esto va dedicado a cada uno de ustedes.
J. Nagera por siempre haberme dado reviews dejándome a conocer sus opiniones y sus puntos de vista, Chiara Polairix Edelstein que siente en su ser esta historia como yo lo hago, King of Comix que siempre le entuciasma ver un nuevo capítulo y es casi el primero en comentarme, Sonora Ball que… Nomás hizo un comment y ya, pero muy agradecido pro ello Y a Joni Cque siempre me lee con toda la actitud y con una cheve bien fría, (Brindo por ti carnal.) Gracias a ustedes esto no habría sido posible, de verdad, finalmente pude terminar mi primer libro, eso es una chingonería del tamaño de dios, y eso es lo que me hace tan feliz de decir que S.A.M.C.R.O. seguirá y seguirá hasta que ya no haya más historias que contar.
Por que ustedes son mis amigos… No… ¡SON MI FAMILIA! Y como tal merecen que cada vez que termine de escribir esta historia los mencione, por que son geniales.
Esto es para ustedes. Disfruten de lo que ustedes y yo hemos logrado.
Comenten, puntúen y síganme en mis redes, se los agradecería muchísimo.
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Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
Let the Freedom Ride Alway's.
(English Version Soon… This time no bullshit I promise
I love yah all, thanks for your patience.)
Síganme en Deviant, No subo mucho, pero… Tengo una noticia, y es que voy a estar empezando a subir un comic, manténganse en contacto para ver qué sucederá a futuro…
Extra…
Este.
A las afueras de Nevada…
01:30 A.m.
Un hombre En su motocicleta llegaba a una estación de autoservicios, puso la pata de la moto, la apagó y comenzó a depositar gasolina en ella. Mientras que otras motos y una camioneta se estacionaban justo al lado de esta. Los demás motoqueros comenzaron a bajar de sus vehículos y a buscar provisiones en la estación.
El Líder de esa escuadra comenzó a encender un cigarrillo mientras esperaba que el depósito de su moto se llenará.
Hasta que sintió una mano sobre su hombro.
― Hey muchacho. Ya han recorrido una larga distancia, deberíamos buscar un sitio donde descansar. ― Le dijo el hombre con acento Irlandés proveniente de Belfast.
― Eso mismo pensaba, Chibs. Y aún nos faltan… ¿Qué? 7-8 estados para llegar al maldito estado de Michigan. ― Respondió el hombre que fumaba.
― Hey… Aún nos queda un largo camino por recorrer Ray. ― Respondió Chibs agotado. ― Supongo que debimos avisarles que ustedes vendrían con nosotros. Ya sabes, después de todo el presidente de Michigan es tu…
― Primo. Bobby Santiago es mi primo de parte de su padre. ― Ray respondió tomando una calada de su cigarrillo.
― Si. ¿Crees que se van a sorprender al verlos con nosotros? ― Chibs preguntó al hombre moreno, de ojos café, cabello corto y barba a medio crecer.
― Oh, créeme, hermano. Se van a cagar cuando nos vean llegar. ― Dijo Ray, mientras que al darse la espalda, poco a poco comenzó a enfocarse en su simbolo y club, mostrando el Logo de: Mayans MC.
Está Historia Continuará...
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Temporada 2: Caminos De Venganza.
