¡Hola! Les traigo el último capítulo de esta mini historia, desde el principio había advertido que sería corta. Sé que muchos quieren ver a Gray sufrir, jajaja, descuiden, que en la historia nueva le va a tocar (¿?)
Gracias por haber leído esto, los quiero mucho y no duden que seguiré trayendo muchas más cositas de Fairy Tail, porque me encanta.
Disclaimer: Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima.
Advertencia: Historia ubicada después de la última saga del manga, suponiendo que la de los 100 años no ha ocurrido o ya terminó.
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Capítulo 3
Mientras Gray observaba a la maga de agua llorar, se sentía como un tonto, como un maldito, no sabía ni siquiera cómo reaccionar, qué hacer o qué decirle.
—Juvia, por favor, ya no llores –se sentó al lado de ella, sin mirarla, sólo miraba al frente—. Vas a inundar la ciudad –comentó, entonces vio como ella se secaba las lágrimas.
—Juvia está muy triste –comenzó a hablar—. Juvia cree que Gray-sama está muy enojado con ella, porque Gray-sama duda que el bebé de Juvia sea suyo.
Y ahí estaba, obviamente ella se sentía mal por eso, ¿cómo podía ser tan idiota?
—No –enseguida negó con la cabeza, tomando las manos de Juvia entre las suyas, en ese momento, ella le miró—. Juvia, sólo estaba nervioso, lo juro, yo no dudo que el bebé sea mío…
En ese instante, los ojos de la chica se volvieron a llenar de lágrimas, pero se abrazó a Gray sin que éste fuese capaz de apartarla.
—Gray-sama…
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Hace un mes atrás…
Gray había llegado al gremio temprano ese día, estaba ofuscado, nervioso, paranoico. Todo debido a lo que había hecho con Juvia la noche anterior, después de terminar su larga misión juntos.
—Ara, Gray, ya volviste –lo saludó Mirajane—. ¿Y Juvia no vino contigo?
—¿De qué hablas? ¡Yo no le hice nada! –exclamó, con la cara roja como un tomate. Mirajane le miró sin comprender, pues en ningún momento había dicho o insinuado que él le hubiese hecho algo a la ex Phantom.
—¿Estás bien, Gray? –cuestionó, con una gotita recorriendo su sien.
Gray se puso rígido como una estatua, solito se delataba.
—Estoy mejor que nunca –dijo antes de ir a tomar asiento para comer algo, pues se sentía hambriento, ni siquiera había desayunado con tal de escapar de Juvia.
¿Pero por qué había huido de ella?
La había dejado desnuda y dormida en un hostal, después de haberse acostado con ella, de haberlo hecho casi toda la noche. Era lo que quería hacer desde hace mucho tiempo, ¿entonces por qué había escapado como un cobarde?
Se cruzó de brazos, molesto, intentando analizar qué era lo que sentía realmente y qué decisión iba a tomar cuando Juvia regresara, que de seguro sería pronto. Sólo tenía poco tiempo para ponerse de acuerdo consigo mismo.
¿Quería a Juvia? Sí. ¿Le gustaba pasar tiempo con ella? Claro que sí. ¿Le parecía una mujer fuerte y hermosa? Sí y más sí. ¿Había disfrutado lo de la noche anterior? Joder, sí. De sólo recordarlo le daba calor, le hacía revivir la sensación de estarse ahogando en llamas.
Podía recordar los besos de la maga, sus caricias, el sonido de sus gemidos y la sensación maravillosa de la unión de sus cuerpos, todavía más mágica que un unision raid.
Sí, estaba decidido. Una vez que Juvia entrara por esa puerta, él ya no iba a huir de sus propios sentimientos, quería estar con ella, la quería, la deseaba para él solo.
—¡Gray, despierta! –la voz de Natsu lo sacó de sus pensamientos. El mago de hielo levantó la mirada, sólo para toparse con la cara de desagrado de su mejor amigo y rival—. ¿Qué te pasa, hielitos? ¿Se te apagó el cerebro?
El pelinegro chasqueó la lengua.
—¿Y a ti se te fundió?
—¿Qué dijiste? –Natsu le miró de mala gana.
Ambos iniciaron una discusión con apodos ridículos, mientras Lucy los miraba desde otra mesa que compartía con Levy, Happy, Wendy y Charle.
—Gray está muy raro hoy, aye –comentó el gato azul, llamando la atención de la maga de espíritus celestiales.
—Es cierto, ¿y dónde habrá dejado a Juvia? –se preguntó.
En ese momento, unas visitas distrajeron la atención de todos, incluso de Natsu y Gray, que ya se preparaban para usar sus hechizos.
Lyon Vastia y Shelia estaban en la entrada del gremio.
—Hola, Fairy Tail, pasábamos por aquí y decidimos hacerles una visita –explicó el de cabello blanco, alzando su mano—. Hola, Gray, veo que estás desnudo como siempre.
Gray se miró a sí mismo y era cierto, sólo estaba en calzoncillos.
—¡Mierda!
—¡Wendy! –la de pelo rosa corrió a saludar a su amiga, la cuál no dudó en recibirla con una gran sonrisa.
—¡Shelia! Cuánto tiempo, me gusta tu nuevo peinado –comentaba la Dragon Slayer—. ¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta por la ciudad?
—Claro, claro, hay unas cosas que quiero comprar.
Mientras las pequeñas se alejaban, Charle y Happy volaron junto a ellas, pues habían decidido acompañarlas.
Gray se había sentado sin molestarse en vestirse, se sentía acalorado.
—¿Y qué te trae por aquí? –le preguntó a Lyon, el cual se sentó también, ignorando ambos a Natsu, que se tuvo que ir a desquitar sus ganas de pelea contra Gajeel.
—Tuve un trabajo cerca de Magnolia y Shelia insistió en que quería ver a Wendy –respondió el alumno de Ul—. Por cierto, desde que llegué he notado algo extraño…
—¿Qué cosa?
Vio cómo la expresión en la cara de Lyon se descomponía, mirando en todas direcciones como si buscara algo, parecía inquieto.
—¿Dónde está Juvia? ¡No me digas que se fue justo cuando he venido!
Gray frunció el ceño; lo había olvidado, la única razón por la cual Lyon vendría al gremio era para ver a Juvia, su Juvia.
—Debe estar por volver –comentó como si nada, pues obviamente, no se mostraría celoso ante el tonto de Lyon ni ante nadie, eso jamás.
—Ya veo, entonces iré a esperarla –el Vastia se puso de pie, con convicción en su mirada, ni siquiera le importó despedirse de su amigo antes de salir corriendo fuera del gremio.
—Este estúpido… –murmuró el Fullbuster con fastidio.
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Hoy…
Gray y Juvia caminaban por las calles de la ciudad. La maga tenía la vista gacha, mientras el chico veía al frente. Llevaba las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, mientras los dos se dirigían a Fairy Hills.
—¿Cuándo te enteraste? –le preguntó de pronto Gray, a lo que ella, sin voltear a verlo, soltó un suspiro.
—Hace un par de días –respondió—. Kana-san acompañó a Juvia a ver a Polyushcka-san, ella le confirmó a Juvia el embarazo.
—Ya veo…
Gray no volvió a decir nada hasta que ambos llegaron al edificio donde las magas femeninas del gremio vivían. Él sabía que la entrada para los hombres estaba prohibida, pero realmente no le interesaba lo que le fueran a hacer por meterse ahí, necesitaba estar con Juvia.
Ambos ingresaron en silencio a la habitación de la maga. Era un cuarto simple, nada del otro mundo, excepto porque había un peluche de él. Gray sonrió ligeramente al verlo. La verdad era que Juvia tenía muchas cosas de él, pero las había escondido en el último mes, pues le ponía muy triste verlas, sólo había dejado aquel peluche.
—Gray-sama… Juvia sabe que Gray-sama no esperaba esto –ella comenzó a hablar. Afuera todavía estaba lloviendo, ambos estaban empapados, pero a Gray no le importaba y a Juvia menos—. Juvia no le pedirá que se haga cargo, después de todo, fue producto de una noche cualquiera y…
—Juvia –el mago de hielo la interrumpió de inmediato—. No es así, maldición, no digas eso –con su mano diestra, cogió el mentón de la muchacha para que ésta le viera a los ojos. Estaba serio, más que de costumbre, mientras ella continuaba con los ojos llorosos—. Siento mucho lo que te dije ese día, fui un estúpido, sólo… yo sólo… –ahora bajó la mirada, no era capaz de continuar hablando, pues se sentía avergonzado.
—¿Sólo qué, Gray-sama?
Apretó el puño de su mano libre, ¿por qué le costaba tanto decirlo? ¿Acaso se iba a morir si le demostraba sus sentimientos? ¡Pues claro que no!
—Maldita sea –masculló, molesto—. Estaba celoso, ¿de acuerdo?
La Loxar le miró con sorpresa, no podía creer lo que acababa de escuchar, ¿cómo que estaba celoso?
—J-Juvia no entiende…
El Fullbuster la soltó, caminando hasta apoyar su espalda contra la puerta cerrada del pequeño departamento. Sus mejillas estaban rojas y no era capaz de devolverle la mirada a Juvia, la cual, esta vez, no apartaba su vista de él.
—Te vi con Lyon, vi cuando te besó… así que estaba enojado y dije un montón de cosas sin pensar –finalmente había confesado, dejando perpleja a la de cabello azul.
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Hace un mes…
Eran ya pasadas las tres de la tarde y Juvia aún no regresaba al gremio, lo que había comenzado a preocupar a Gray, que incluso había ignorado a Natsu cuando éste le incitó a una pelea, muestra clara de que no se encontraba bien.
Salió del gremio para ver si ella venía en camino, quizá se había distraído con algo. Y sí, claro que se había distraído, Gray lo supo en cuanto, tras dar la vuelta en una esquina, vio a Juvia dándole la espalda, mientras que Lyon la abrazaba y la besaba. ¿Pero qué carajo? Sintió que la sangre le hervía, tenía ganas de convertir al Vastia en una paleta helada y romperlo. ¿Cómo demonios se atrevía a besarla? Lo peor de todo fue que no hizo nada, sólo se quedó viendo como un estúpido, durante varios segundos que se le hicieron como horas, hasta que Juvia apartó a Lyon, dándole un suave empujón.
—Lyon-sama, esto no… Juvia no puede –ella habló—. L-lo siento mucho –dijo antes de salir corriendo de ahí, dejando al albino solo en medio de la calle.
Todo lo que ella pensaba en ese momento era en Gray, en lo que había sucedido entre ellos y en las ganas que tenía de verlo, por lo tanto, fue a buscarlo al gremio, pero al saber que no estaba ahí, decidió ir a su casa. Cuando llegó, tocó la puerta varias veces, pero nadie le respondió, así que se sentó a esperarlo en la pequeña escalinata de la entrada. Gray llegó unos minutos después, había estado paseando por la ciudad para disipar su disgusto de aquello que había tenido que ver.
—¡Gray-sama! –apenas la peli azul lo vio, se puso de pie con una enorme sonrisa dibujada en su rostro y corrió para abrazarlo, colgándose de él como siempre hacía—. Juvia moría por verlo, Gray-sama, Juvia lo extrañó muchísimo, ¿fueron bien sus asuntos?
—Sí –le respondió fríamente el mago de hielo, apartándola de su lado sin mirarla—. Estoy cansado, voy a dormir.
Ella no se sintió mal, era algo normal el hecho de que Gray la apartara, aunque dolía un poquito que lo siguiera haciendo después de que habían pasado la noche juntos.
—Oh, Juvia lo siente, no debería molestar a Gray-sama… Juvia sólo quería verlo… –sus mejillas se tiñeron levemente de rojo—. Lo que sucedió anoche hizo muy feliz a Juvia y…
Gray le estaba dando la espalda, ya se encontraba a punto de abrir la puerta de su casa, pero se detuvo al escuchar las palabras de la maga de agua, interrumpiéndola.
—Lo de anoche fue un error –dijo, entonces sólo escuchó silencio, como ella no dijo nada, continuó hablando, no podía callar a su maldita boca—. Yo no te amo, Juvia, nunca lo haré, lo que pasó entre nosotros fue sólo porque estaba ebrio, nunca se repetirá, solamente fue sexo –se dio la vuelta para verla, pero sus ojos se abrieron ligeramente al darse cuenta de que ella estaba llorando, pero sonreía.
—Juvia entiende… Gray-sama, perdón por molestarlo… –se secó las lágrimas, sin dejar de sonreír de esa manera tan dulce, tan cálida, la cual hizo que a Gray se le encogiera el corazón y se sintiera como un bastardo—. Juvia debe volver al gremio, t-tenga, Gray-sama, es su parte de la recompensa –dijo extendiéndole un sobre de dinero al más alto, el cual él recibió en silencio.
Luego de eso, ella se fue corriendo y Gray entró a su casa, sin saber qué hacer. Sólo sabía que la había liado terriblemente.
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Hoy…
Gray observaba cómo Juvia salía de su habitación ya cambiada, le había obligado a ponerse ropa seca, aunque ella insistía en que, siendo una maga de agua, no se enfermaría, él le contestó que debía cuidar del bebé.
Juvia se sentó en el sofá frente a él, mientras miraba al suelo, sosteniéndose la falda del vestido largo con ambas manos.
—Juvia… –Gray la llamó, todavía estaba un poco nervioso y estaba seguro de que todos en el gremio estarían hablando de él en este momento, de cómo había embarazado a Juvia y cómo se había portado como un patán con ella. También estaba pensando en que Gajeel trataría de matarlo, aunque no le tenía miedo.
—Gray-sama, ¿realmente quiere a Juvia? –ella le preguntó, sin mirarle, estaba asustada de escuchar la respuesta, de que él volviera a decirle que no—. Juvia jamás pretendió besar a Lyon-sama, él la tomó por sorpresa, pero Juvia estaba muy nerviosa y por eso no reaccionó a tiempo. Juvia sólo ama a Gray-sama –nuevamente, algunas lágrimas rodaron por sus mejillas sonrojadas—. Y estaba tan feliz cuando Gray-sama… cuando Gray-sama la hizo suya… –esta vez, se cubrió el rostro con las dos manos, se sentía avergonzada y triste, como una verdadera tonta. Estaba abrumada por todas las sensaciones, por el hecho de estar esperando un hijo del hombre que amaba, de ese hombre que no sabía ni lo que sentía por ella o por ese bebé.
Lo único que quería era seguir llorando, no le importaba si toda la ciudad se inundaba bajo la lluvia de sus lágrimas. Pero entonces, algo cálido la rodeó. Cuando levantó el rostro, se dio cuenta de que Gray la estaba abrazando, su amado Gray.
—Juvia, lamento mucho todo lo que te dije y todo lo que has sufrido por mi culpa –dijo el Fullbuster, abrazándola con fuerza, mientras se sentaba a su lado—. Realmente todo lo que dije ese día fue por idiota, por impulsivo, no fuiste sólo sexo para mí, yo… –tragó saliva, estaba nervioso—. Yo te quiero, te quiero como algo más que una amiga y si esa noche tuve relaciones contigo fue porque lo sentía –finalmente, se apartó un poco de ella, para poder mirarla—. Tú siempre me has apoyado y me has dado tu amor, aunque yo he sido malo contigo… sé que no te merezco, pero no puedo evitar quererte para mí. Por favor, perdóname.
—¿Habla en serio?
El pelinegro asintió con la cabeza, estaba decidido.
—Sí, lo digo muy en serio –le respondió—. La verdad es que no me esperaba algo como un bebé, realmente no sé qué hacer respecto a ello pero… pero no estás sola, Juvia, nunca volveré a dejarte sola –aseguró el mago de hielo, manteniendo firme su mirada, no pensaba ser un cobarde esta vez, se había dado cuenta de lo difícil que era estar sin ella y también que no quería que ningún otro hombre la tuviera, ahora, sumado el hecho de que iba a darle un hijo, era mejor que de una vez por todas afrontara sus sentimientos—. Sé que he sido un imbécil, sé que te he hecho daño, pero yo… solamente soy un tonto que te ama y que no sabe cómo hacerlo…
La peli azul sintió cómo su corazón se estribaba ante aquellas palabras, ¿es que acaso había oído bien? ¿Gray había dicho que la amaba?
—Juvia no desea obligar a Gray-sama –ella volvió a insistir, pero sus palabras se vieron interrumpidas cuando de improvisto los labios del Devil Slayer se posaron sobre los suyos. Se quedó con los ojos abiertos, sorprendida, paralizada.
—Tonta, ya te lo dije –él la observó, sonriendo—. Te quiero, te amo. A ti y también al bebé.
Juvia comenzó a llorar como una magdalena, sus ojos parecían cascadas que no dejaban de expulsar lágrimas, así que el chico se sorprendió un poco.
—¡J-Juvia, me vas ahogar! –se quejaba, exaltado, pero se quedó callado cuando ella lo abrazó muy fuerte.
—Es sólo que Juvia… Juvia está muy feliz, Gray-sama –murmuró contra el fuerte pecho de su amado, el cual, simplemente la estrechó, mientras sonreía.
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Aquella noche, después de que Juvia se quedara dormida de tanto haber llorado, Gray la llevó a su cama y la recostó cuidadosamente. Todavía le costaba dimensionar lo que estaba pasando, que iba a tener un hijo, un pequeño ser que dependería de sus cuidados y los de Juvia para poder sobrevivir, una criatura que sería parte de él y de ella. No podía negar lo feliz que le ponía esa idea, la idea de tener una familia, una que fuese sólo suya. Había perdido a todos los seres que amaba, a sus padres, a su maestra, incluso la hija de su maestra se había sacrificado para darle un minuto más de vida. Gray se sentía tan temeroso de volver a perder a alguien que amaba, de perder a Juvia y a su bebé, pero a la vez, se sentía feliz de tenerlos, se sentía fuerte. No podía dejar que esto que ahora tenía se desvaneciera, debía dejar de estar asustado.
—Juvia… gracias… —murmuró, acariciando la mejilla de la maga de agua, quién dormía tranquilamente. Gray la cubrió con una manta que había sacado del armario, arrodillándose frente a ella, a un lado de la cama. En ese momento, la chica despertó.
—Gray-sama… –ella apenas abrió sus ojos, parecía no haber despertado del todo—. Juvia… Juvia quiere abrazar a Gray-sama, por favor.
—Tsk –las mejillas del Fullbuster se tiñeron de rojo, mientras se recostaba al lado de ella. La abrazó con fuerza, haciendo que Juvia apoyara su cabeza contra el pecho de él—. Ya duérmete, ahora debes cuidar mucho más tu salud que antes.
La chica se acomodó entre los brazos de su amado, cerrando sus ojos.
—Esto no es un sueño, ¿verdad? –le preguntó. Sintió como Gray la acorralaba contra la cama –como había hecho aquella noche– y entonces, se acomodaba sobre ella. Se puso roja como un semáforo—. ¿Gray-sama?
—Te aseguro que no estás soñando –le respondió el pelinegro, acariciándole la mejilla—. En todo caso, yo también podría preguntarme si esto es un sueño, tendré una familia… después de haber estado tanto tiempo solo, yo…
Juvia le robó un pequeño beso ante la cercanía, no era fácil resistirse a él.
—¿Gray-sama de verdad quiere a este bebé? –le preguntó, subiendo sus dos manos hasta rodear el cuello del mago de hielo y acariciar su cabello.
—De verdad lo quiero –aseguró, volviendo a besar los labios de Juvia.
Aunque lo quisiera, ya no podía seguir huyendo de sus propios sentimientos, estaba enamorado de ella y encantado con la idea de ser padre.
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Al día siguiente, antes de que cualquiera del gremio lo asesinara por irresponsable, Gray les comunicó a todos que él y Juvia eran pareja y que, además, esperaban juntos un hijo. Las exclamaciones no se hicieron esperar, sobre todo, por uno que otro que no había estado presente el día anterior, aunque sí habían oído del chisme.
—Tsk, por esta vez no voy a matarte, sólo porque dejaría al hijo de Juvia sin padre –escuchó la voz de Gajeel, a lo cual, Gray sólo sonrió de manera arrogante, estaba preparado para enfrentar a cualquiera si es que era necesario.
Por otro lado, Natsu se cruzó de brazos, parecía un poco inquieto con toda la situación, pero Lucy estaba segura de que sólo pensaba en alguna estupidez.
—Happy –le llamó el de cabellera rosa—. ¿Eso quiere decir que ahora Gray se va a casar?
Gray, quién le alcanzó a oír, enrojeció ligeramente. La verdad era que no lo había pensado, pero no lo veía necesario en este momento, apenas y comenzaba su relación con Juvia, era cierto que iban a tener un bebé, pero aún no pensaba casarse.
—¡Es un hombre! –se escuchó gritar a Elfman.
—No digas tonterías, flamita –le dijo el mago de hielo, notando como una venita se le marcaba en la frente a Dragneel, pero él ignoró el hecho de que su amigo estaba molesto y se le acercó para susurrarle algo—. Por cierto, Natsu, deberías darte prisa con Lucy o te la podrían ganar.
—¿Eh? –bramó el Dragon Slayer, haciéndose el loco, pero no pudo evitar mirar de reojo a la rubia, quién hablaba animadamente con Erza y con la segunda futura madre del gremio, Juvia, quién se veía alegre ahora que había arreglado las cosas con su amado.
—Gray, Gray –lo llamó Happy—. Cuando nazca tu bebé, ¿crees que quiera comer pescado?
—Los bebés humanos no comen pescado, Happy, se nota que eres un tonto –lo regañaba Charle, pero el mago de hielo simplemente rió ante las ocurrencias del exeed.
Natsu sólo se cruzó de brazos, molesto, haciendo como que no entendía a qué se refería Gray con aquello que le había dicho.
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Esa tarde, después de abandonar el gremio, Gray y Juvia iban tomados de la mano por la ciudad, él la acompañaba hacia su casa.
—¿Segura de que te quieres quedar sola en casa? ¿No necesitas que te cuide? –le preguntó, un poco preocupado, pues ella había estado con náuseas y vomitando hace un rato.
—Juvia estará bien –le dijo, deteniéndose para abrazarlo de pronto, cosa que hizo al mago sonrojarse, pues no estaba acostumbrado a las demostraciones de afecto tan repentinas—. Gray-sama, Juvia lo ama muchísimo.
Él sonrió ligeramente, rodeándole la cintura con sus dos brazos, antes de pegarla a su cuerpo. Se acercó a su oído, hablando en voz baja.
—También te amo… –murmuró.
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Varios meses después…
Todo Fairy Tail se vestía de fiesta aquel día, hace unos meses habían celebrado la llegada de los pequeños gemelos, hijos de Levy y Gajeel, ahora llegaba Storm, el primer hijo de Gray y Juvia. Había nacido hace una semana y todos estaban felices de tenerlo como parte del gremio, así que, cuando la maga de agua finalmente lo había traído para que lo conocieran, no dejaban de lloverle felicitaciones y halagos por lo hermoso que era el pequeño. Era casi idéntico a Gray, parecía una copia exacta, como para que no le quedara ninguna duda de que ese bebé era suyo.
—Tu hijo es muy hermoso –dijo Lucy, emocionada al observar a Juvia con su pequeño entre los brazos, el cual dormía tranquilamente. Era un bebé adorable, sin duda alguna.
—Juvia cree que Storm es igual a Gray-sama, así que es muy hermoso –respondió la chica con las mejillas sonrojadas y una bonita sonrisa adornando su rostro.
Lucy prefirió no contestar, seguro que, si le decía que estaba de acuerdo con ella, Juvia le reclamaría por encontrar apuesto a Gray.
—¿De qué te ríes tanto, flamita? –cuestionó Gray, al ver como Natsu se reía de manera confiada, de brazos cruzados y como si necesitara desesperadamente que alguien le preguntara.
—¡Gray, te apuesto a que mi hijo será más lindo que el tuyo! –exclamó de pronto. Gray arqueó una ceja, sin comprender, mientras que Lucy se ponía roja hasta las orejas, cubriéndose el rostro con ambas manos. El Fullbuster abrió de pronto sus ojos, ligeramente sorprendido.
—¿Estás diciendo que embarazaste a Lucy?
—¡Natsu, no debías decirlo aún! –la maga de espíritus celestiales golpeó la cabeza de su novio antes de salir corriendo, mientras todo el gremio observaba la escena con la boca abierta, incluso Erza y el maestro.
¿Cómo es que esos dos habían acabado juntos? Bueno, eso era una historia a parte.
FIN
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Ese Natsu es un tonto JAJAJA. Bueno, llegamos al final de este mini fic, pero les he preparado un "spin off" de cómo se dio la relación del NaLu, ¿por qué? Porque NaLu rlz xD
El nombre del bebé de Gray y Juvia lo vi por ahí en internet, he visto que muchos le llaman así en los fics también y la verdad, me gusta, por eso se lo dejé. Y bueno, llegados a este punto, sólo me queda decir nos vemos en otra historia. ¡Gracias!
