Capítulo 4: Video llamada

Leon se despertó tarde, forzándose a sí mismo a salir de la cama. Tenía el día libre en la editorial, pero no del trabajo. Posaría los siguientes días en su casa, leyendo el ultimo manuscrito al cual la editorial había dado prioridad al ser uno de sus autores más famosos, haciendo anotaciones sobre el mismo, ante de decirle que cosas debía cambiar y cuáles no.

Después de vestirse se dirigió al salón, donde había habilitado su despacho nuevo. Le encantaba aquella casa y le gustaba mucho la zona, además de que no tenían vecinos molestos.

Sin más distracción se sentó en el escritorio y encendió su ordenador, conectándose a su Skype para ver si su amiga del otro lado del océano estaba conectada. Porque para ser sinceros, el ordenador no le hacía falta para leer el manuscrito, solo quería hablar con ella. Durante los meses anteriores (ahora era octubre) había hablado con ella a mas no poder, y no eran charlas insustanciales, sino charlas que luego lo dejaban pensando y analizando. Y al conectarse a esa hora se aseguraba que ella estuviera, ya que en Boston era por la tarde.

Podía parecer un cliché, pero realmente se sentía atraído por ella, era una cosa segura. Con Nicole había sentido atracción, pero gamas una conexión como la que tenía con Claire. Aunque siendo realista, no entendía por qué sentía eso por una persona a la que ni siquiera había visto la cara. Pero eso estaba ahí, en las conversaciones existenciales o no existenciales que mantenían sobre cualquier tema, hablando por horas enteras y luego teniendo que correr para acabar todas las cosas que tenían pendientes de sus trabajos. Pero le daba igual, porque nunca se había sentido tan feliz como cuando estaba hablando con ella.

Con algo de decepción observo que ella no estaba conectada, con lo cual aprovecho y fue al supermercado gourmet que estaba en la esquina, pasando antes por correos. Después de esperar una corta fila, pago por el paquete que le iba a mandar a Claire, esperaba que le gustara su regalo.

Sra., de Leon Scott Kennedy rezaba debajo de Claire Redfield entre paréntesis. Lo había puesto a propósito después de una de las charlas más divertidas que habían tenido el mes pasado.

Claire Redfield dice: Buenas tardes, ¿Acabas de llegar?

Leon Scott Kennedy dice: Ugh sí. Unos compañeros de trabajo me llevaron a un club de burlesque.

Claire Redfield dice: Vaya, ¿Todavía no conoces a tu amor verdadero?

Leon Scott Kennedy dice: Jajá, claro que la encontrado. Era una chica con zapatos de doce cm. Me arrodille y le declare mi amor. Mañana por la mañana nos casaremos.

Claire Redfield dice: Noto la ironía a través de Skype. Desde luego somos unos margados en nuestras opciones amorosas, a este paso no encontraremos a nadie.

Leon Scott Kennedy dice: Bueno, entonces decidido. No hay nada que nos impida casarnos Claire. Tenemos muchas cosas en común así que la convivencia será armónica, nuestras opiniones en los temas importantes también son iguales. Somos compatibles.

Claire Redfield dice: Si insistes no seré yo la que te detenga. Entonces seria …¿Señor de Claire Redfield?.

Leon Scott Kennedy: más bien seria Sra. De Leon Scott Kennedy. ¿No queda mejor?

Y después de aquella charla no podía dejar de sonreír y cada vez que se saludaban era en tono de broma con palabras como ``cariño´´ o ``amor mío´´.

Después de agradecerle a la amable empleada de correos y comprar víveres para las próximas horas Leon regreso a su dúplex.

Estaba dejando las llaves en la mesa de la entrada cuando sonó la alerta de Skype, lo cual provoco una carrera hacia el despacho, y de esa carrera derivó en una caída con un sillón que pensaba que estaba más lejos. Al fil consiguió llegar al sillón de su escritorio, feliz de poder estar delante de la pantalla.

Claire Redfield dice: Buenos tardes Sr. Kennedy

Leon Scott Kennedy dice: ¡Buenas tardes Sra. Kennedy!

Claire Redfield: Nop, aquí es por la mañana. Me acabo de levantar, así que primera.

Leon Scott Kennedy dice: Me ganaste entonces, yo llevo un par de horas despierto pero aquí son casi las dos de la tarde.

Claire Redfield dice: Vago perezoso. Bueno solo te he saludado un momento porque hoy no puedo hablar mucho. Tengo cosas atrasadas del trabajo y si el lunes no llevo unos exámenes corregidos los niños se pueden amotinar.

Leon Scott Kennedy dice: Y no hay nada más peligrosos que niños amotinados. Te entiendo, yo también tengo manuscritos en los que debo trabajar.

Claire Redfield dice: Es triste, porque realmente tengo ganas de hablar contigo

Entonces a Leon se le ocurrió la idea, la cual escribió con celeridad en el chat, cruzando los dedos porque Claire la aceptara.

Leon Scott Kennedy dice: Tienes cámara web y micrófono, ¿Cierto?. Llevemos esta conversación virtual al siguiente nivel lógico de nuestra relación. Vamos a vernos las caras y escuchar nuestras voces.

Y sin darle demasiadas vueltas acciono el botón de video llamada del programa mientras conectaba un micrófono que le habían regalado a su pc. En el momento que levanto la cabeza vio que ella debía haber aceptado la llamada, ya que apareció una imagen clara de un salón abierto y un gran ventanal por el cual entraba la luz del sol.

- ¿Claire?- Hablo el chico extrañado al no verla.- ¿Por qué veo la imagen de tu salón?

Entonces y desde la lejanía, una voz femenina grito:

-¡ Me acabo de levantar y ni siquiera me he peinado!

Cuando ella le hizo notar eso Leon uso su propia imagen en la cámara para peinar un poco su cabello y mirar si tenía buen aspecto, acabando en el momento que veía una sombra aproximarse a la cámara, ella estaba entrando en la habitación. Estaba nervioso, como si aquello fuera una primera cita, había echado de menos esa sensación ante lo desconocido, ya que de aquella manera tan espontanea iba a conocer a la mujer con la que había estado encaprichada durante meses. Escucharía su voz y la vería en movimiento, ya no serían solo palabras en un papel o chats en Skype. Finalmente vería su cara y…

Mierda, era más de lo que esperaba. Era una preciosidad.

Claire se sentó delante de la cámara de su ordenador con una sonrisa nerviosa en su cara. Su cabello era castaño rojizo y largo, lo intuía porque lo llevaba recogido en ese momento en una coleta alta que dejaba escapar un par de mechones que enmarcaban su cara, sus ojos eran azules cielo y su sonrisa mejoraba el conjunto. Veía que vestía una camiseta y una jersey.

Leon supo, por una rápida mirada de reojo, que ella también lo estaba mirando fijamente, con la boca abierta también. Claire volvió a reir y ambos salieron de su ensimismamiento, sentándose correctamente y dejando que la sonrisas tontas siguieran ahí.

- Bueno, ese eres tú y esta soy yo.- Señalo Claire la pantalla.- Y ahora si no te importa comenzare mi día haciéndome el desayuno mientras te arrastro por mi casa, ya que estoy en el portátil y va a ser más fácil así.

- Eso será genial, así seguiré mirando esto.- Leon agito el manuscrito delante de la pantalla.

En el momento en que Claire movió el portátil Leon pudo ver que vestía unos leggins negros. Y ese fue el comienzo de su charlas y silencios durante las siguientes horas.

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E uno de esos momentos Leon comenzó a leer en alto una parte del segundo manuscrito que estaba revisando, una novela de misterio. No se do cuenta y oyó a Claire riendo.

- ¿ Así acaso tú también viste el problema con la escena?- Pregunto el chico.

- Perdona, no pretendía reírme, pero es que lo he encontrado tan típico lo que ha pasado ahí. Por no decir que ya sé quién es el asesino.

-Si vamos por el capítulo tres de quince, ¿Qué te hace pensar que sabes cómo acabara?

- Mi hermano es policía, he visto esto un millón de veces en mi época universitaria. ¿Sabías que ganaba dinero transcribiendo sus informes del departamento de policía?

- No me has contado eso.- Rio el chico mientras se traía de la cocina una taza de té y unas pastas.

- Bueno no es la locura, pero cuando llego el momento de que los sistemas se modernizaran, Chris había dejado mucho atrasado y era imposible que se pusiera al día el solo.- Comenzó a narrar delante de la pantalla.- Entonces yo tenía una clase de mecanografía en la universidad, era una actividad optativa, pero me gusto y le ofrecí a mi hermano mecanografiar los informes a cambio de cuatro mil dólares. Si vieras que casos leí, cada uno más increíble que el otro…

- ¿ Y de ahí viene tu gusto por el misterio y puedes adivinar quién es el asesino al tercer capítulo?

- Claro, deberías hacerle un favor a ese escritor y tacharle esa escena.

- Lo hare, y pondré una nota en la que diga que esta recomendación fue hecha desde Boston.

- Y también decirte que me gusta tu acento, me parece muy lindo. Y ese té con pasta hace que el cuadro sea lindísimo.

-¿Lindísimo?, hablas de mi como si fuera un perrito.

- No es cierto, es que la palabra lindo lleva mucho tiempo en mi vocabulario, recuerda que trabajo con niños, no debo herir sus sentimientos. Ay espera que ha sonado el horno, sigue hablando que te oigo.- Indico la chica mientras desaparecía en la cocina.

Leon se reía mientras tomaba un sorbo de su taza de té y escribiera la nota para el autor. De vez en cuando levantaba la cabeza de su manuscrito y veía a Claire mordiendo un bolígrafo concentraba en la tarea que tenía delante.

Aun no podía creer que hubiera quedado tan completamente encaprichado con alguien de la manera que lo estaba de Claire, encima alguien a la que nunca había visto y apenas conocía, y para más inri vivía en la otra punta del mundo quedaba completamente fuera del carácter del chico.

Pero era una chica… sencillamente increíble. La manera en la que hablaba (en realidad escribía) sobre las cosas diarias, sus opiniones y su visión, eran tan interesantes que valía cada minuto que estaba delante del pc hablando con ella.

Ahora estaba el añadido, era una chica preciosa. Su voz, su cara, su cuerpo… y el poder comunicarse con ella se sentía como un inesperado pero muy bienvenido regalo después de todo lo que había pasado meses atrás.

- Bueno señor Kennedy, ¡aquí está su regalo!- Grito a la cámara-¡ Feliz tardía cumpleaños!

Leon miro a la pantalla y vio la bandeja con un par de cupcakes en los cuales podía leerse lo que ella le había gritado por el micrófono. Haciendo que una sonrisa atravesara su cara.

Ella había estado decepcionada al saber que se había perdido el cumpleaños del chico por solo una semana, por culpa del tiempo que había tardado la botella en alcanzar la costa, pero aun así a finales de agosto. Aun recordaba como había abierto la caja y levantado la botella donde había guardado la carta, aun más lo que ponía:

Feliz cumpleaños, pero debes saber que coleccionar años es solo importante si eres un vino

Dentro de la caja había un gorro de cumpleaños, muchas postales de Boston y una elegante agenda de cuero que el había usado desde entonces en el trabajo y que no abandonaba su bolso del trabajo.

- ¿Por qué me haces esto tienen una pinta buenísima y no poder comerlas.

- No te preocupes, yo lo hare por ti te hare llegar mis impresiones en la próxima carta.

En ese momento el teléfono móvil de Leon sonó. Lo miro y vio el número de su amiga Jill. Le hizo una señal a Claire para que viera que iba a tomar la llamada.

- Hola Jill, te he extrañado en estos días que no hemos hablado, ¿Qué tal todo por el trabajo?

-Que raro, estas de buen humor, dime, como se llama.- Contesto su amiga.

Al ver el gesto de Leon, Claire sonrió, se notaba que esa miga había dado en un punto sensible.

Como Leon no contestaba Jill acabo sacando sus propias conclusiones.

- Ay dios que hay una chica y no le has dicho nada a tu mejor amiga.

- Dime porque llamas aparte de meterte en mi vida.

- Tu madre dice que la presentación del nuevo libro es el Lunes que viene, yo voy a ir y como sé que tienes el coche averiado he pensado en recogerte cuando salga del trabajo y llevarte.

- Eso sería genial, llámame después para concretar detalles.

- Y ahora dime, ¿Quién es esa dama que te está devolviendo la sonrisa?

- No puedo hablar ahora, estoy con ella desde esta mañana y es de mala educación que la tenga esperando.

Leon miro la pantalla y a Claire comiéndose el cupcake con deleite, lo que provocó que se lamiera los labios y que la boca se le quedara repentinamente seca.

- Después hablamos.- Y colgó sin dejar que su amiga terminara de hablar.- ¿Te estas comiendo mi regalo de cumpleaños?

- Culpable, no es por presumir pero estos cupcakes me han quedado muy buenos. Pienso que en mi anterior vida debía ser una maravillosa cocinera.

- Me alegra muchísimo que te hayan quedado buenísimos. Pero sigo pensando que ha sido cruel que te los hayas comido delante mía.

Una vez acabo y dejo el plato en la cocina, Claire volvió a situarse delante de la pantalla y esta vez estaba seria.

- ¿Por qué le has dicho a tu amiga que has estado conmigo todo el día?, ¿Cómo le vas a explicar que has estado todo el día conmigo conectado a internet?, Pensara que nos conocimos por internet en alguna página de esas de ligoteo.

- Bueno, no te conocí en internet, tú eres mi diosa del océano. ¿Recuerdas?- Contesto Leon sacando su vena seductora y provocando que las mejillas de ella se tornaran rojos con el rubor y una ligera y encantadora sonrisa se formara en sus labios.

- Bueno que me ha distraído y aún no hemos hablado de un tema muy muy importante.

- ¿ Y qué tema seria ese?

-Pues es un paso lógico después de nuestro matrimonio a distancia. ¿Dónde nos vamos a ir de luna de miel?- Pregunto de forma ofendida.- No puedo creer que lo hayas olvidado, es de las cosas más divertidas del matrimonio.

- No lo he olvidado.- Se defendió el chico.- Estaba pensando en un apartamento en la agradable y cómoda ciudad de Londres. Y en cuanto su duración haba estado planeando… ¿Unos meses?, así nos dará tiempo de visitarlo todo.

- Vaya, sí que los has pensado.- Sonrió Claire.- Pero tu plan tiene una falla.

-¿Y cuál es?

- Pues que tanto trasiego puede hacer que recaiga de mi laringitis, y podría morir en Londres. ¿por qué no mejor en un paradisiaco lugar? , Una playa…una encantadora casa a las afueras de la histórica Boston y el tiempo podrían ser unos meses también. Cambiamos la polución de Londres por este rincón en la playa, ¿Qué te parece?

- Esta bien, pero tendremos que esperar un par de meses para dejar todo listo en mi trabajo y con mi familia y ahí me tendrás.

En ese momento la puerta del apartamento de Leon se abrió y una rabiosa Jill entro en la estancia.

- Ni se te ocurra volver a dejarme con la palabra en la boca.

- Dios que haces aquí…- Pregunto Leon llevándose la mano al pecho.

- Creo que no debiste colgarle así Leon.- Replico Claire desde el otro lado del pc.

- Vengo buscando actividad sospechosa, es raro en ti hacer bromas por teléfono y estar simpático, sobre todo si estas con manuscritos.- Miro alrededor del piso.- No veo actividad femenina por aquí. Pero si veo que sigues abusando del té.

- Creo que no miraste el baño Jill.- Contesto Leon. El cual miraba a Claire, que estaba aguantando las ganas de reírse de aquella situación.- Como puedes ver, me tienen controlado. – Así que creo que vamos a tener que ir cortando la comunicación.

- Esta bien, llevamos como siete horas hablando, aunque antes de que te vayas respóndeme a una última pregunta.

- Claro dispara.

- Cuando estemos de Luna de miel… ¿Me llevaras el desayuno a la cama?

Leon rio ante la pregunta:

- Claro que sí, y si quieres te lo llevare a la cama todos los días, ¿Te parece bien?

-Perfecto.- Rio Claire.- Bueno, ¿Nos hablamos pronto?

- Nos hablamos pronto.- Contesto.- Seguramente mañana. ¿te parece bien?

- Me parece estupendo.

Claire colgó la llamada en el momento en el que Jill salió del baño. Esta le dio una colleja y se dirigió a la cocina a hacerse un café.

- Mis padres estaban conmigo y estos llamaron a tus padres para que viviera a ver quién es la misteriosa dama con la que te has estado comunicando estos meses. Rezan por que no vuelvas con Catherine.

El chico se levantó de la silla y se acercó a su amiga.

- Eso no pasara Jill, podéis estar tranquilos.

- ¿Pero es cierto que has conocido a una chica no?

- Sí, he conocido a alguien, aunque no ha sido por la vía normal.- Le comento mientras se servían el café y se iban al salón, era hora de contarle a su amiga lo que llevaba ocultando los meses anteriores.

- Veras, ¿Recuerdas cuando fuimos de fin de semana a casa…?

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Bueno después de muchas idas y venidas al fin conseguí la aprobación para subir el capítulo 4 de esta adaptación.

Para quien no lo sepa yo estoy en contacto con la autora de esta historia, y para que ambas historias no queden igual ella lee los capítulos y me dice los cambios que debo añadir. Luego toca reescribir y por eso el proceso es más lento. Pero bueno al menos ya tenemos el capítulo aquí.

Desde aquí daros las gracias a los que me leéis. Ya sé que no es la típica historia de Resident Evil, pero ya sabéis que a mí me gusta innovar y traer cosas nuevas y añadirlas al fandom Cleon.

Daros las gracias por las reviews también, me alegra mucho que os esté gustando. No dejéis de enviarlas, así sé que estáis leyendo la historia y que hay gente que quiere que la continúe.

Y sin más me despido, muchas gracias y disfrutar de la lectura. Nos vemos en el próximo capítulo.