Yo Soy Yo

Hospitalidad

Hyuta estaba mudo.

En aquella zona del bosque se encontraba él frente a un Dewott bastante herido, con marcas de cortes y quemaduras, arrodillado y con sus conchas tiradas.

A su izquierda se encontraba Lily detrás de unos arbustos, observando con preocupación toda la escena. Sus nervios eran tales que sin notarlo terminó congelando un poco del suelo sobre el que ella se encontraba.

Por último, la razón de su repentino silencio.

A su derecha se encontraba un pokémon similar a un gran gato bípedo con una larga cola esponjosa. Su pelaje era en su mayor parte blanco, con una parte de este en forma zigzag rojo que cruza su torso y su cara. Además, la punta de su oreja izquierda y sus brazos eran también de color rojo.

Una Zangoose acababa de llegar al lugar, mirando todo con una mirada seria y los brazos cruzados.

El pokémon catástrofe empezaba a preocuparse. La situación no era del todo buena, de hecho, era fácilmente mal interpretable. Más aún con su mala fama.

– Oh…. no – fue lo que dijo el pokémon nutria al ver a la pokémon normal llegar al lugar, llamando la atención de Hyuta y Lily.

Sin embargo, ninguno de los dos pudo preguntarle a qué se refería, pues la pokémon gato hurón empezó a caminar hacia los "peleadores".

Hyuta se hubiese puesto alerta por aquel hecho, pero su "habilidad" ya le habría avisado en caso de que aquella Zangoose tuviera malas intenciones. Él lo único que hizo fue moverse a un costado sin quitar su vista de la pokémon normal.

Para su sorpresa, y algo de curiosidad, la gata sólo siguió caminando, aunque al verlo moverse le echó una mirada de reojo. Estaba claro que ella también estaba alerta en caso de que intentase algo.

La caminata de la Zangoose llegó a su fin estando al frente del Dewott que Hyuta enfrentó. Su mirada seria pasó a una malhumorada mientras el tal "The Reaper" empezaba a sudar a montones. Hyuta se preguntó si el ser de tipo agua influía en que no se deshidratase por tanto líquido que "perdía".

La Zangoose entonces levantó uno de sus brazos preparando un golpe que la pobre nutria no podría esquivar por el cansancio de la pelea.

Lo siguiente que se vio fue al pokémon de agua recibir un fuerte coscorrón en la cabeza, provocando que este cayera sentado mientras con sus manos se sobaba la zona golpeada.

– muy bien ¡será mejor que me digas qué es lo que hiciste ahora! – le pidió/exigió al Dewott que seguía frotándose de dolor por el golpe.

Hyuta y Lily sólo tuvieron una gota en su sien por la escena mientras se mantenían callados para ver adónde llevaría esto.

– oww, no tenías que golpearme así – se quejó la nutria por la acción de la pokémon normal – además que tuve un buen motivo – dijo para luego señalar acusadoramente a los pokémon catástrofe y nieve fresca – ¡ellos querían robar mis bayas! – exclamó.

Hyuta deseaba poder contradecir eso, pero desafortunadamente el Dewott decía la verdad: ellos intentaron tomar bayas que no les pertenecían.

Lily sólo se mantenía en silencio, aunque se le notaba una mirada avergonzada debido a que lo ocurrido era principalmente su culpa, pues fue ella la que intentó tomar esas bayas sin pararse a considerar que si estaban todas reunidas significaba que alguien se tomó la molestia de juntarlas.

La Zangoose volteó la mirada, observando al pokémon siniestro que se puso nervioso por la mirada que la pokémon normal le mandaba.

Hyuta logró calmarse un poco, lo suficiente como para caminar unos pasos hacia ella. El pokémon siniestro entonces notó que ella no se puso en guardia ni parecía ponerse a la defensiva al ver su acción, por lo que continuó.

Ya estando a una distancia media entre ambos, el pokémon catástrofe inclinó la cabeza, sorprendiendo a Lily y "The Reaper", aunque sólo logró que la Zangoose alzara una ceja.

– me disculpo – fue lo primero que dijo, con una voz algo apenada – lamento haber tomado esas bayas sin permiso, pero mi amiga y yo estábamos hambrientos – agregó.

La Glaceon se sintió culpable de que su amigo asumiera toda la culpa, por lo que siguió su ejemplo y salió de entre los arbustos, llamando la atención de la pokémon gato hurón, para luego bajar la cabeza.

– fue mi culpa – comentó apenada – estaba tan ansiosa de poder comer que no me puse a pensar si las bayas ya tenían dueño – complementó.

La Zangoose se quedó callada por un rato, aparentemente meditando sobre lo que había oído.

– bien – comenzó a decir – levanten la cabeza, les creo – ambos pokémon levantaron la cabeza, aunque más que por obedecer fue de sorpresa al ver lo fácil que les creyó.

El Dewott, sin embargo, también se sorprendió, y no de buena manera.

– ¿¡qué!? ¿yo recibo un golpe y a ellos les crees así nomas? – se quejó la nutria por esa "injusticia".

– tú mejor te callas – le respondió la pokémon normal, dejándolo mudo del miedo. La gata hurón entonces volvió a enfocar su atención en el par – si tienen hambre pueden acompañarme, en mi hogar hay bastantes bayas – ofreció – de hecho, estas de aquí son mías – señaló a la pila de bayas por la que fueron atraídos.

Hyuta pudo notar cómo "The Reaper" se ponía nervioso por el rumbo que estaba tomando la conversación, y este sólo empeoró con lo que Lily dijo:

– espera, pero The Reaper nos dijo que le pertenecían a él – comentó ella, causando que la Zangoose la viera con una ceja alzada, intimidándola un poco.

Si lo hizo a propósito o si fue inconsciente es algo que no sabía.

– ¿"The Reaper"? ¿y ese quién es? – cuestionó esta.

– em, ¿él? – señaló Lily al pokémon de agua, con este sudando incluso más que antes.

La gata hurón permaneció callado por unos segundos, hasta que se llevó una garra a la cara de modo exasperado.

– así que ahora elegiste ese apodo – comenzó a decir mientras se volteaba a ver al Dewott.

Se le quedó mirando por un rato hasta que por fin soltó un suspiro.

– hablaremos luego sobre esto – comenzó a decir mientras se acercaba a la muy asustada nutria, la toma del cuello con una mano y con la otra agarra las conchas. Entonces vuelve su mirada al par – síganme y les daré algo de comida, también trataré tus heridas – les comentó, con lo último refiriéndose únicamente al Absol.

Ambos asintieron y empezaron a seguirla mientras ella caminaba.

La Zangoose los guiaba por el bosque, quitaba arbustos que se interponían en su camino, pero luego les decía que los regresaran a su lugar original, a lo que ambos, algo confundidos, le obedecían.

Fue cuestión de unos 30 minutos de caminata, aproximadamente, que llegaron hasta un gran árbol. Lo peculiar de este, más allá de su tamaño el cual era bastante grande, era el hecho de que poseía una puerta y unas tres ventanas circulares a los costados.

– entren – ordenó la Zangoose en un tono que no admitía dudas ni quejas, obviamente ambos le obedecieron.

Al ingresar, notaron que era un lugar bastante espacioso, poseía una mesa hecha de madera en el centro del lugar con algunas sillas alrededor, a un costado podían ver lo que parecía ser una repisa con varias canastas con distintos tipos de bayas en ellas. También había una puerta que llevaba hasta otra posible habitación y unas escaleras que probablemente conducían a un piso superior. A Hyuta le llamó la atención el ver en una mesa más angosta un par de bayas molidas y algunos vendajes, pero prefirió no decir nada por el momento.

La gata hurón llevó al Dewott hasta una de las sillas – quieto – le ordenó, a lo que este asintió repetidas veces.

Entonces se gira para mirar al par de invitados. Su mirada dura y seria causó que ambos tragaran saliva, pero no se esperaban lo siguiente.

– me disculpo si este pequeñín les causó problemas – dijo la Zangoose mientras hacía una leve reverencia, cosa que desencajó a los dos.

– eh, no se preocupe – respondió Hyuta, no muy seguro de cómo responder.

– s-sí, no hay rencores – dijo Lily, aunque se le veía algo nerviosa.

Tras esto, la pokémon normal volvió a levantarse y luego se dirigió hasta aquella repisa con canastas llenas de vayas, para tomar una y cargarla hasta ambos cuadrúpedos.

– tengan, pueden comer estas bayas – dijo la Zangoose mientras colocaba la canasta frente a los "invitados".

– mu-muchas gracias – agradeció Lily mientras tomaba una con su boca y la sacaba de la canasta para comerla lentamente. Tras unos mordiscos esta soltó un gemido de gusto ante el sabor de la comida.

– disfrútenlas – comentó con un gesto más suave mientras se volteaba y se dirigía hasta el Dewott – y tú te vienes conmigo – sin dejarlo protestar lo tomó y se lo llevó subiendo las escaleras ante la mirada curiosa de Hyuta.

– ¿mo mash a comeb? – oyó a su compañera que lo miraba curiosa y con la boca llena. (1)

Hyuta la miró por unos segundos, para luego empezar a comer y satisfacer de una buena vez su hambre.

Y de paso intentar quitarse de la cabeza esos tan inocentes ojos con los que lo miraba.


(1) - ¿no vas a comer? -


Corto, lo sé.

Después de un año, lo sé.

Tuve algo así como un bloqueo en el cual no sabía cómo continuar.

Pero el problema era que sé a dónde quiero ir, pero no el cómo voy a llegar ¿entienden?

Pero bueno, todo dicho y aclarado, espero que lo hayan disfrutado.

Hasta la próxima.