Disclaimer: El Anime/Manga de InuYasha y sus personas no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y yo solo los tomaré prestados para crear historias con el fin de entretener y no de lucrar con ellos.


Vengeance.

Capítulo 3: Traspaso de información.

Tras saber aquella información de la doble vida de Toga, Totosai quizo indagar más y Sesshomaru lo complació. Aunque las cosas que dijo después, no eran exactamente buenas noticias.

Conforme Sesshomaru avanzaba en su relato de lo acontecido días atrás, la serena expresión de Totosai fue desapareciendo mientras la mirada ambarina se oscurecia en la más pura de las coleras, sus nudillos estaban blancos y su quijada parecía rechinar de vez en cuando entre pausas que hacía para no alzar la voz de mera frustración.

–No conozco a alguien en su sano juicio que quisiera meterse con tu Padre. – Afirmó Totosai con mirada dura.

–¿Qué hay de "La Araña"? – Apuntó tomando por sorpresa al viejo.

–¿Quién te hablo sobre él? – Inquirió con un dejé de desconcierto.

Si se suponía que no sabían sobre la vida de mafioso de Toga, ¿Cómo era que el mocoso supiera de "La Araña"?, pero Totosai no contaba con que Toga, había hablado sobre ello, una noche antes de su muerte con su hijo.


Sesshomaru lo había notado inquieto, algo anormal en él, aquella noche cuando lo llamo a su despacho y le ordenó ponerle el pestillo a la puerta para no ser interrumpidos.

Tras unos tragos de Whisky y un silencio que nisiquiera sus respiraciones alteraba, se decidió a hablar con un tono de voz que el menor no supo interpretar.

—Tu hermano y tú irán a Japón. — Soltó su Padre con voz dura, tomándolo por sorpresa.

Sin una palabra de por medio lo cuestionó con la mirada y el mayor suspiró con frustración, se masajeo el entrecejo con los dedos antes de mirarlo directamente a los ojos y con una absoluta seriedad decirle algo que al menor le pareció una locura total.

—Los Yakuzas están buscándome. Ya no es seguro estar aquí, InuYasha y tú se irán a Japón mañana en la noche, tú madre y yo los alcanzaremos después.Sesshomaru rolo los ojos y se levantó de la silla, se acercó al escritorio de su padre y alejo la botella y el vaso con Whisky para ponerlos en la pequeña barra que estaba a la derecha de ellos.

–Beber tanto te está provocando paranoia, padre. — Se burló.Toga frunció el ceño ante la acción de su hijo, ¿Acaso no lo estaba tomando en serio?

—Cuando lleguen a Japón deben buscar a un conocido, su nombre es…

—Ya déjate de tonterías, padre. —Interrumpió Sesshomaru cortante. — Madre está preocupada por esa extraña actitud tuya. Los Yakuzas no pueden estar detrás de ti, estamos en Corea del sur no en Japón, y si así fuera, ¿Por qué demonios quieres que vayamos a Japón? Es ilógico. — Atacó y Toga golpeó el escritorio con ambas manos creando un sonido sordo que tomo por sorpresa a Sesshomaru

—¿Acaso ves que tengo cara de estar bromeando, mocoso? — Literalmente le gritó con la cólera llameando en sus ojos ámbar, oscureciéndolos de forma que su cara daba miedo. — Escucha bien lo que voy a decirte, Sesshomaru.Abrió uno de los cajones del escritorio y saco lo que parecía una pequeña tarjeta de presentación.— Al llegar a Japón, pedirán un taxi en el aeropuerto para que los lleve a esta dirección. — Le tendió la tarjeta y Sesshomaru lo miro con desconcierto. — Akimura Totosai. Es el nombre por el que deben preguntar, él los ayudará mientras tú madre y yo llegamos por ustedes.

–¿Cómo es que estás involucrado con la mafia? — Cuestionó, dejándolo con la mano tendida y mirada desafiante.

Su padre era un empresario "promedio", dueño de una pequeña y no tan reconocida compañía de Software en Seúl, así que no le encontraba relación a lo que estaba diciendo, ya que en toda su vida, no lo había escuchado mencionar siquiera a la mafia cuando había noticias de ellos en el periódico que leía cada mañana, nisiquiera por error.

—Cuando era joven, no hice buenas elecciones, aunque tampoco es como si tuviera demasiadas para escoger. Tus abuelos murieron cuando tenía la edad que tiene InuYasha, así que quede a cargo de un tío que amaba las apuestas y las prostitutas. Una perdición total, así que tuve que ingeniármelas para sobrevivir, y en un abrir y cerrar de ojos estaba con la Khangpae.

–Pero esa es la Mafia Coreana, no la japonesa.

–Es por eso que ya no es seguro estar aquí. "La Araña" ha estado atacando a los perros grandes de la Mafia para hacerse de fama, primero fue con los Yakuzas, ahora viene a por la Khangpae, Totosai y yo hemos estado investigando desde hace un par de años quién es el malnacido pero a todos los infiltrados que hemos logrado inmiscuir en su círculo de asesinos, solo lo describen como un hombre que se oculta detrás de una piel y una máscara de mandril.

–Así que eres tú el siguiente en su lista…

Sesshomaru término cayendo en cuenta al tomar finalmente en serio las palabras de su padre. Después de todo él no le mentiría con semejante cosa, y la expresión en su rostro le decía a gritos que estaba hablando con toda la seriedad y sinceridad del mundo.Al ver la postura de su hijo, Toga decidió contarle la casi nula información que había podido recabar sobre "La Araña" en el último par de meses. Para que cuando llegara con Totosai, ambos se complementarán en información para tomar acciones en cuanto llegara a Japón por amenazar la paz y la vida de su familia. Haría que se arrepintiera de ello y lo haría pagar con su propia vida si se atrevía a tocarle un solo cabello a alguno de sus hijos o su esposa.


–Pero ese maldito nos encontró antes de lo esperado.

Gruñó Sesshomaru con despreció por lo bajo al recordar la escena que encontró la tarde siguiente. El cuerpo inerte de su madre en la sala, el de su padre en su despacho, hasta los perros habían sido asesinados, uno en el jardín y el otro junto con su madre.

Sin duda alguna un crimen de odio.

–No entiendo por qué tú padre te envío conmigo. Si ya lo cazó a él, significa que solo es cuestión de tiempo para que de conmigo, si es que aún no lo ha hecho.

Aunque eso no era algo que preocupara a Totosai del todo, después de todo había vivido una buena vida, y que "La Araña" ahora estuviese detrás de él, tampoco era algo que lo sorprendiera, después de todo tarde o temprano iba a suceder, más sin en cambio lo que realmente le preocupaba ahora eran los dos vástagos de Toga.

Si los había enviado con él por seguridad, seguro se estaría revolcando en su tumba por semejante error.

–Por la información. – Escupió Sesshomaru sacándolo de sus cavilaciones. – Hay información sobre ese bastardo que tú tienes y mi padre no.

–Tu padre ha muerto. La información que tenga es irrelevante ahora, ese sujeto está cumpliendo su objetivo. La cabeza de la Khangpae ha caído así que ahora él es más poderoso que cualquier otro.

–No es irrelevante. Podemos seguir buscando información para atraparlo y hacerlo pagar por lo que ha hecho.

El ceño fruncido y la mirada colérica de Sesshomaru al decir aquello hizo que Totosai soltara una carcajada, llamando su atención y haciéndolo profundizar sus expresiones.

¿De qué demonios se reía ese viejo?

–¿Acaso no lo ves, muchacho? No hay persona o poder que pueda frenar a "La Araña". Si tú padre no pudo hacer nada con él, a pesar de estar tantos años detrás suyo y ser la cabeza de la Khangpae, ¿Qué sería capaz de hacer un mocoso como tú?

El tono de Totosai fue despectivo y ante eso, Sesshomaru solo afiló su mirada hacia él.

–Yo no soy mi padre. – Escupió con hastío por la comparación.

–Por eso mismo lo digo. Nisiquiera perteneces a la Mafia. – Bufó. – ¿Qué te hace pensar que puedes hacer lo que ningún otro ha podido desde que ese maldito apareció?

Totosai lo miro con cara dura. Ese mocoso tenía unas expectativas demasiado altas en sí mismo y una confianza innata muy bien heredada de su progenitor pero siendo realistas, no creía que él pudiera marcar la diferencia. Sin mencionar que lo que decía no tenía de respaldo más que el dolor por la perdida de sus padres. Y eso, no era suficiente.

–Yo lo encontraré. – Escupió con odio y determinación. – Y cuando lo haga, tomaré su vida con mis propias manos.

Al decir aquello, clavó de lleno su mirada ambarina en la de Totosai. Dejándole ver por un instante que no había ni un ápice de broma detrás de sus palabras, y cómo un leve asomo de dolor en aquella amenaza que rayaba con la promesa, inundaba sus orbes doradas con cierto grado de sed de venganza.

–La venganza nunca lleva a nada bueno, Sesshomaru. – Negó. –Es como el suicidio, más cuando este sentimiento es provocado por algo, bueno, en este caso por alguien, que se encuentra fuera de tú alcance. – Enfatizó.

–Es lo que padre hubiera querido. – Contestó y Totosai le miró mal.

–No es verdad, Toga no era tan estúpido, tan irracional. – Siseó con enojo.

Ese muchacho realmente estaba enloqueciendo. Es comprensible que sienta dolor pero, llegar al extremo de querer tomar "justicia" por su propia mano, simplemente era una tontería de lo más absurdo.

–¿Entonces por qué me envió a buscarte? ¿Por qué me dijo que cuando te encontrará, te diera la información que él tenía hasta el momento si se suponía que él también vendría hacia acá?

Totosai guardo silencio ante aquellas interrogantes. El mocoso tenía un punto. ¿Para que le daría tanta información Toga a su hijo si se suponía que él también vendría a Japón? ¿Acaso de antemano sabía que iba a morir o simplemente fue un evento al azar sumamente desafortunado?

–Porque talvez lo único que quería era que ustedes vivieran. – Atacó y Sesshomaru chasqueo la lengua con molestia.

Un pesado silencio se hizo entre los dos, hasta que el sonido del móvil de Totosai rompió el ambiente en aquella habitación.

Se trataba de Myoga.

–¿Por qué demonios no respondías? – Fue lo primero que dijo tras ponerse el artefacto en el oído y Sesshomaru lo miro extrañado.

–¿El joven Sesshomaru ya está contigo? – Preguntó ignorando por completo su pregunta.

–Espera. – Alejo el móvil de su oído y miró a Sesshomaru. – Deberías descansar un poco. – Con un ademán le señalo los medicamentos que estaban en la bandeja. – Toma un analgésico y duerme un poco. – Ordenó parcamente.

Y sin esperar alguna respuesta por parte del peliplata salió de la habitación para seguir con la llamada.

–Totosai, ¿Sigues ahí? – Se escuchó del otro lado con preocupación.

–Sigo aquí. Myoga… ¿Acaso tú sabías que Ishinomori tenía hijos? – Cuestionó aún siendo presa de la duda.

Simplemente su cerebro no procesaba del todo aquella repentina información.

Un suspiro prolongado se escuchó al otro lado de la línea. Un rotundo "Sí" silente y Totosai chasqueo la lengua.

–Es algo difícil de explicar, lamento mucho que tuvieras que enterarte así pero no le quedaba mucho tiempo al amo, "La Araña" los encontró de un día para otro.

–Lo sé, Sesshomaru ya me contó al respecto pero, no entiendo cómo es que dio con él, con ellos. – Se corrigió.

–El amo creía que había un infiltrado suyo dentro de la Khangpae. Días antes de la tragedia comenzamos a investigar a cada uno dentro de la rama pero nisiquiera logramos terminar con la mitad, sin mencionar que a ciencia cierta no sabemos si en verdad se trataba de algún infiltrado o…

–Un traidor. – Interrumpió Totosai siguiendo el hilo de pensamientos de Myoga.

–Así es.

Ambos hombres suspiraron de nueva cuenta, el alma de Myoga se fue lejos ante la tristeza de la cruda partida de su amo, al que había servido lealmente por poco más de veinte años después de que le salvará la vida en aquel bar de mala muerte dónde se encontraba.

–En ese caso nosotros también somos hombres muertos. – Señaló Totosai con ironía, cortando los pensamientos nostálgicos de Myoga.

–Eso nisiquiera importa ahora. – Dijo como si nada. – Lo que sí importa es mantener al joven Sesshomaru y al joven InuYasha a salvó, lejos de él. –Señalo con énfasis.

–¿Y cómo se supone que haremos eso? Nisiquiera Ishinomori logro ocultarlos, ¿Qué te hace pensar que nosotros podremos? – Cuestionó.

–Eso no es del todo cierto. – Inquirió.

–¿A qué te refieres?

–No podemos seguir hablando por aquí. – Le atajó. – Dentro de un par de días iré a buscarlos, mientras tanto, tengo que pedirte el favor de que los mantengas a salvó, Totosai, hasta que yo llegue. – Suplicó.

–Está bien pero… – Y el sonido que anunciaba el fin de la llamada lo dejo con la mitad de la oración en la boca. – Carajo… Y pensar que al fin tendría un par de años de tranquilidad. – Siseó por lo bajo con desaire al recordar la felicidad que habia sentido cuando por fin obtuvo su retiro de la mafia. – ¡Qué iluso! – Se burló de sí mismo antes de dirigirse de nueva cuenta a la sala de estar.

Mantener vivos a los mocosos hasta que llegara Myoga sería su prioridad, bueno, si es que antes de eso, no eran encontrados por "La Araña".

Dos días más habían pasado desde que los hijos de Toga habían llegado. El menor, pasaba la mayor parte del tiempo con Koga, quién se había ofrecido a mantenerse cerca para ayudar al viejo en cualquier situación que pudiese presentarse, mientras que el mayor, después de la pequeña plática que tuvieron después de que recobro conciencia, no había hecho más que dormir, en parte por la influencia de los analgésicos y en parte por la insistencia de Totosai, Ya que, el tenerlo herido de esa gravedad era una desventaja enorme, tomando en cuenta el calibre de los enemigos que estaban detrás de ellos, debía recuperarse lo más pronto posible.

–¿Cuándo podré ver a mi hermano? – Preguntó el menor tras engullir una fritura en su boca, sin despegar la mirada del televisor siquiera para mirar a Koga.

–Pronto. Aún debe descansar. – Dijo imitando la acción del niño. Aunque aquello era solo una verdad a medias.

Sesshomaru había casi ordenado que bajo ninguna circunstancia dejarán entrar a InuYasha para que lo viera. Según las palabras de Totosai, el peliplata lo pidió bajo el argumento de que no quería que viera la gravedad de sus heridas y no asustarlo más de lo que ya, pero Koga difería en eso. Casi cuatro días había estado conviviendo con el pequeño y en ningún momento lo vio echarse a llorar por la falta de sus padres o por estar en otro lugar que no era su casa con gente desconocida pero no había sucedido nada similar, sin mencionar que su instinto le decía que había algo más.

Desde que llegaron, Koga no había dejado de hacerse especulaciones, no solo respecto a la situación, sino también a estos curiosos hermanos que eran totalmente diferentes físicamente hablando. Uno albino de ojos dorados y el otro pelinegro de ojos marrones. Era un contraste titánico que le daba rienda suelta a su mente, llevándolo a pensar en que no eran hermanos, talvez alguno de ellos era adoptado, o en el mejor de los casos, no compartían la misma madre o padre pero eso no parecía tener sentido alguno, al menos no para él.

Por su parte, Totosai no ponía en duda los lazos sanguíneos, no porque no pensara sobre sus diferencias físicas, sino por la actitud de Sesshomaru respecto al pequeño y viceversa.

Aunque eran pocos los días que había estado tratando con ellos podía definir en un ochenta por ciento la personalidad de cada uno, más cuando cada mañana, tarde y noche siempre preguntaban el uno por el otro, de forma vaga, más por parte del mayor pero lo hacían.

El pequeño se mantenía reservado y sumido en el televisor y en la comida en las horas que estaba despierto, mientras que el mayor, hacia lo posible por mantenerse a solas en su habitación, recuperándose por su propio pie al no depender de Totosai o Koga más que para la proporción de alimentos y medicamentos pues al segundo día de estar consciente, él mismo comenzó a lavar su herida y cambiarse los vendajes, lo cual sorprendió bastante al viejo por la condición en la que llegó su brazo izquierdo, pero el proceso de curación estaba siendo más rápido de lo normal, al parecer la juventud de Sesshomaru más las buenas prácticas de Jinenji se habían acoplado a la perfección, lo cual lo hacía sentir aliviado por una parte.

–¿Así que seguirás sin decirme nada al respecto?

La voz de Sesshomaru rompió el silencio de la habitación justo antes de que Totosai pudiera saliera de la misma tras dejar la bandeja con los alimentos y medicamentos que debía consumir antes de dormir, tal y como había pensado.

Totosai puso los ojos en blanco antes de girarse para mirarlo directamente.

–Un muchacho como tú, en tu situación – enfatizó – debería preocuparse más por sobrevivir que buscar asesinar a alguien.

Totosai ya había perdido la cuenta de cuántas veces le había dicho ya la misma frase, y la reacción de Sesshomaru no era otra más que una diminuta y retorcida sonrisa burlona, como si el supiera algo que el viejo no, y eso, estaba comenzando a cabrearlo.

–Esta bien si no quieres decirme. – Cedió con resignación fingida. – Encontraré el modo para obtenerla por mí mismo una vez que salga de aquí.

Totosai solo negó con la cabeza, no servía de nada seguir insistiendo en que no hiciera alguna estupidez, después de todo no era como si debiese seguir preocupándose por él o por las cosas que hiciera después de recuperarse, eso ya sería problema de Myoga una vez que viniera por ellos.

El repentino sonido de un móvil hizo eco en la habitación, llamando la atención de ambos, Totosai rogó a los cielos por inercia que se tratara de Myoga pero al mirar la pantalla, su súplica se fue a la basura, se trataba de su sobrina.

Antes de tomar la llamada se dispuso a salir de la habitación dejando solo de nuevo a Sesshomaru.

–¿Qué ocurre, Rin? – Dijo impasible al responder.

–Hola, Tío. Verás, hay un anciano en la cafetería que ha venido a verte pero no quiere darme su nombre. Dice que es conocido tuyo pero yo jamás lo he visto, así que no se qué debo hacer. – Dijo con voz bajita y Totosai tensó los músculos.

–¿Sigue en la cafetería? – preguntó tras unos segundos de pausa al desviar sus pensamientos de la horrible dirección a la que estaban dirigiéndose.

–Si, lleva aquí cerca de unas dos horas.

–¿Y por qué has esperado tanto para avisarme?

–Porque cuando llegó parecía un cliente cualquiera, no se acercó a preguntar por ti sino hasta hace como diez minutos. Talvez pensó que llegarías en cualquier momento, no lo sé.

Meditó. Rin antes solía ayudarle en la cafetería, y en sí, conoció a cada una de las personas que él conocía, así que, si la persona que estaba buscándolo ahora no era conocido por ella, solo había dos opciones. Podría tratarse de Myoga o podría tratarse de algún subordinado de "La Araña" aunque eso último no cuadraba muy bien con el hecho de que Rin mencionó que se trataba de un anciano.

–¿Qué aspecto tiene? – Cuestionó y Rin se desconcertó.

–Como el de una pasa. – Escuchó Totosai que respondió la chica de forma vaga y casi exasperada mientras se dirigía a la sala de estar.

–Me refiero a como es físicamente. Color de cabello, ojos, cosas como esas.

–Raro, es un anciano pero tiene el cabello marrón, parece ser un peluquín, sus ojos no puedo verlos, está usando gafas oscuras y viste una gabardina negra demasiado larga para su estatura, la cual no llega al 1.55 más o menos.

–Ya veo… – Dijo pensativo. –Pásale el teléfono. – Ordenó para después cubrir la bocina y explicarle de forma rápida a Koga la situación.

Tras un vago "Ok" por parte de la chica, espero solo unos segundos antes de escuchar al que sería ahora su interlocutor.

Los músculos de Totosai se relajaron cuando reconoció la voz al otro lado de la línea.

–¡Maldita sea, Myoga! ¡Casi haces que me dé un infarto! – Técnicamente le gritó y Myoga solo fue capaz de soltar una pequeña carcajada.

–Tranquilo, hombre. Es como si le tuvieras miedo a la muerte. – Se burló. – Perdí mi móvil y no pude contactarte, así que me tome el atrevimiento de venir hasta tu negocio pero, una de tus empleadas me ha dicho que no estarás acá por un par de días.

–Es mi sobrina. – Le corrigió. – Es bueno que hayas podido llegar con vida – Se mofo. – Pásale El teléfono de nuevo a mi sobrina, le diré que sea tu guía. – Dijo parcamente y Myoga solo respondió con un vago "De acuerdo" antes de traspasar el artefacto de nueva cuenta.

–¿Tío?

–No importa si cierran hoy la cafetería un poco antes, Rin pero necesito que guíes a ese anciano a la casa que está a las afueras de la ciudad.

–¿Entonces si es conocido tuyo?

–Si, es un viejo amigo. Iría yo por él pero necesito arreglar unas cosas en la casa antes de que llegue. ¿Me ayudarías con eso?

–Esta bien. – Suspiró. – Solo porque me dejaras cerrar temprano hoy. Estaremos ahí como en treinta minutos.

–Gracias Rin. Cuento contigo.

–Bien, adiós, tío.

–Adiós.

La llamada terminó y parecía como si un peso de sus hombros hubiese sido removido.

–¿Por qué el suspiro? – Cuestionó Koga, llamando su atención.

–Por nada en especial.

Respondió parcamente y dio media vuelta para dirigirse nuevamente a la habitación donde se encontraba Sesshomaru.

–Myoga estará aquí dentro de poco. – Dijo al instante de haber abierto la puerta y Sesshomaru lo miro expectante. – Talvez él pueda darte más respuestas de las que yo puedo.


Después de medio siglo he aquí el capítulo tres de este rato Fanfic XD espero y que las personas que estén siguiendo la historia me tengan un poco de paciencia, como dije antes, no tendré tiempo de actualizar muy a menudo y pues la historia, solo al principio, irá un poco lenta en el desarrollo del SesshRin pero ya en este cap quise mostrar más o menos como va a ser la aparición de Rin uwu espero que eso las aliente a seguir leyendo la historia n.n

Muchas gracias por su comprensión y paciencia espero no demorar tanto con el capítulo 4 y pues, sin nada más que decir me despido de ustedes n.n

Bye, bye /