Medallón
Siendo completamente honesto consigo mismo, Mamoru no esperaba llegar del trabajo por la tarde y hallar a su esposa dormida en la salita, con el medallón de estrella sonando de fondo y algunos papeles regados en la mesa de centro.
La vista no le era del todo desagradable, y si lo pensaba un poco, ni siquiera era inesperada. Hacía días que Usagi trabajaba sin cesar, y si bien, la mayoría de sus diseños podían hacerse en casa, la fecha de entrega realmente la había agotado.
Brevemente consideró despertarla o dejarla dormir un poco más. La posición no parecía cómoda, sin embargo parecía tan profundamente dormida que no le parecía adecuado despertarla.
Al final decidió dejarla dormir un poco más.
Sentándose del lado opuesto de la sala, permitió que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro. La melodía del medallón continuaba sonando, y conforme avanzaba y se repetía, Mamoru recordó el rol que dicho medallón había tenido en la vida de ambos.
Recordó como el solía utilizar su música para poder conciliar el sueño, especialmente cuando la vida parecía algo vacía o él se encontraba demasiado agitado para dormir. Tiempo después se enteró como su Usako había utilizado el medallón para el mismo propósito durante el tiempo que estuvo en su posesión.
Igual recordó cómo, de manera misteriosa, el medallón dejaba de funcionar cada vez que algo malo le pasaba a cualquiera de los dos.
La melodía poco a poco le fue relajando, y aunado al cansancio de du día laboral, Mamoru pronto se encontró bostezando más seguido de lo que consideraría normal. Fue así como, con una breve caricia a la mejilla de su esposa murmuró a su oído "Usako, vayamos a la habitación y tomemos una siesta ¿sí?, podemos buscar algo de cenar más tarde"
Al final, no hubo cena.
Y la suave melodía no se detuvo en toda la noche.
