Disclaimer. Kingdom Hearts no me pertenece, a estas alturas eso es más que claro.
-Personaje hablando-
-Personaje pensando-
-Personaje hablando en otro idioma-
"Informe Ansem, carta o recuerdo"
Usualmente, cuando se habla de viajar entre mundos uno se imaginaba viajando por el espacio con grandes naves espaciales. Hibiki misma había visto suficientes películas y series de ciencia ficción para poder imaginar muchas naves que pudieran viajar entre mundos.
Conocer a Yen Sid le demostró que todo eso era basura. Viajar entre mundos no era tan fácil como abordar una nave y esperar que te llevara a otro mundo. Sabía que los mundos eran protegidos por barreras para evitar que se pudiera llegar a ellos, por lo que usar una nave "gumi", fuera lo que fuera eso, no la serviría. Había que usar magia.
Hibiki había asumido que la estrella funcionaria igual que la magia de Yen Sid, que la transportaría suavemente a la torre. Craso error.
La estrella se había activado sin que ella hiciera nada, y la había arrastrado junto a Ruby hacia otro mundo. No habría sido tan malo si no hubiera tardado bastante y no hubiera zigzagueado tanto. Cuando se envolvieron en ese destello de luz blanca no se imaginaban el dolor de cabeza con el que acabarían.
Pero eso con el tiempo no importaban, dado que una vez que el destello de luz termino Ruby y Hibiki estaban finalmente en otro mundo.
-¿Este es el lugar donde vive ese mago?- pregunto Ruby examinando su entorno curiosa. Tuvo que apoyarse dado que aun andaba un poco mareado.
Hibiki no necesito ni un segundo para responder -¿Yen Sid? No. Definitivamente no-
Tras usar el fragmento de estrella que Yen Sid le dio a Hibiki en Agrabah después de despedirse de Aladdín, o por lo menos intentarlo dado que este se activó sin que hicieran nada, habían acabado en un nuevo lugar, uno que ninguna de las dos reconocían.
Estaban rodeadas de altos edificios de forma rectangular de piedra gris decorados con grandes columnas y decoraciones doradas. Los edificios en si debían de ser hermosas construcciones, pero ellas solo podían ver el aspecto negativo… parecían estar en la parte trasera.
Se hallaban en un pequeño desfiladero de no más de treinta metros de altura que cruzaba entre varios edificios por la parte trasera.
-¿Por qué habremos acabado aquí?- Hibiki miraba su entorno con curiosidad, pero no veía a nada ni nadie.
-Sigamos el camino- propuso Ruby.
El camino en si no media más de veinte metros, y era una curva plagada de setas. Cuando llegaron al final encontraron un camino cortado. Un muro natural de unos siete metros bloqueaba su camino, pero entre las dos no humo mucho problema. Ruby uso su semblanza para subir y después ayudo a Hibiki.
Lo primero que vieron tras subir fue un inmenso edificio a su izquierda que parecía estar en construcción, y más adelante unas escaleras con árboles de adorno y custodiadas por dos grandes estatuas.
Una vez las bajaron de frente tenían unas escaleras que conducían a lo que les parecía una especie de pasaje con varias construcciones alrededor, y a su derecha unas escaleras descendían hacia la plaza de una ciudad.
Una ciudad de aspecto majestuoso, con edificios inmensos de aspecto griego decorados con columnas y detalles dorados. La escalera les daba paso a una gran plaza que tenía una estatua en el centro, una gran estatua de un hombre de aspecto heroico exhibiendo sus músculos con una expresión confiada. Enfrente de la estatua había una fuente que representaba a un extraño monstruo marino, tal vez un dragón, y un hombre enfrentándolo. Cuatro estatuas adornaban el edificio detrás de este y en el centro una salida de agua era tapada por un muro con un extraño símbolo en él, como el rostro de un monstruo, aunque de aspecto poco amenazante. A lo lejos por la salida noreste, escoltado por dos estatuas de un león sentado, podían ver una inmensa montaña cuyo pico estaba rodeado de nubes.
-¿Pero dónde estamos?- Hibiki miraba la ciudad. Cerró los ojos y los froto con fuerza, volvió a abrir los ojos. La ciudad seguía ahí. Repitió la operación varias veces, pero siempre con el mismo resultado -¡Mierda, lugar equivocado!-
-¿No podemos usar la estrella para volver?- Ruby revoloteo a su lado en un instante, aunque para los espectadores ella se teletransporto varias veces.
-¡Ni siquiera sé cómo funciona esta cosa!- menearla la estrella por todas partes no parecía ser la mejor opción, pero eso no impidió que Hibiki y Ruby la agitaran sin parar durante varios minutos intentando que la estrella hiciera algo. Claramente no hizo nada, salvo hacerlas parecer un par de locas.
-No puede ser- Ruby retrocedió completamente aterrada al comprender la horrible verdad –Estamos atrapadas en este mun—
-Jejejejeje- Hibiki le tapó la boca con rapidez, evitando que soltara cualquier información comprometedora. Cuando las personas que las miraban se fueron Hibiki aparto la mano –No podemos decir que somos de otro mundo. Según Yen Sid es para proteger el orden-
-Ahhhhh. Por eso me contaste todo lo de los mundos en privado- desde un principio Ruby se había extrañado de eso, pero imaginaba que sería para que Aladdín y los soldados no las trataran como locas. ¿Quién habría dicho que habría un motivo real detrás de eso?
-Exacto. No podemos llamar mucho la atención-
-Entendido-
Lo que ambas ignoraban era que su comportamiento y su forma de vestir las convertía automáticamente en gente sospechosa. Era la gran razón por la que nadie se acercaba a ellas para hablar.
Pero no podían pasarse todo el día hay sin hacer nada, si la estrella las había dejado en ese lugar era obvio que debería haber una razón, una razón básica.
Por ello ambas decidieron comenzar a buscar por la zona. Algo bastante difícil si ni siquiera sabían que estaban buscando.
-Imagino que aquí podría haber alguien que pueda ayudarnos- Ruby usaba su semblanza sin preocuparse mucho por las miradas de la gente -¿Pero quién será?-
-O quienes…- Hibiki estaba frustrada. Ella esperaba regresar a la torre de Yen Sid y recibir más información, y aprovechar para hacer varias preguntas. En su lugar estaba en esta ciudad sin saber que tenían que hacer o cuando podrían marcharse.
Incluso después de pasarse horas buscando no encontraron nada. Ninguna pista o tan siquiera atisbo de una razón para estar aquí. La ciudad era bastante grande, y aunque era hermosa y tenía unas vistas espectaculares ninguna de las dos podía disfrutarlas. Ambas estaban más preocupadas por la razón que las llevaba allí. Cuando llego la noche tuvieron que dejar de dar vueltas por la ciudad y buscar una habitación en una posada.
No era nada del otro mundo, un pequeño edificio de dos plantas con varias habitaciones y un pequeño comedor en la primera planta. La joven que las atendió era muy agradable y no comento nada de su vestimenta, si bien si las miro perpleja, y las trato con mucha profesionalidad. Solo había una cosa por la que Hibiki podría quejarse.
-Mi dinero. Mi pobre dinero que tanto me costó ganar- Hibiki miraba su monedero con lágrimas. Antes había más de cincuenta platines, pero ahora quedaban solo veinte. Incluso siendo la posada más barata que lograron encontrar esta costaba treinta platines la noche. Aunque también las incluyeron el desayuno, así que no podían quejarse.
-A lo mejor habría sido bueno pasar por la herrería y recoger algunas cosas- Ruby estaba tumbada en la cama boca arriba. Como había partido sin mirar atrás no cayó en que no tenía ninguna pertenencia sino hasta que se encontró en la posada sin ningún platin.
Hibiki no respondió, seguía deprimida. Ruby la miraba algo preocupada, pero tampoco podía hacer nada. Ella lo había tenido fácil dado que las armas se le daban bien, Crescent Rose siendo el mejor ejemplo de ello. Pero Hibiki…
-¿Cómo te ganabas la vida? En Villa Crepúsculo, quiero decir-
Hibiki miro a Ruby con una mirada vacía –Hacia un poco de todo: camarera, cartera, basurera, moviendo bolsas, espantando abejas… las cosas mejoraron cuando comencé a cantar en el club-
Ruby la miro con simpatía -Suena que la tuviste difícil-
Hibiki asintió –Antes solo sabía hacer dos cosas: cantar y pelear. Y dado que no había trabajado en mi vida no estaba muy acostumbrada. Al principio me echaron de multitud de trabajos- aunque en su momento había sido muy duro ahora echaba la vista atrás y no podía dejar de reír. De verdad había sido un desastre en muchos trabajos. No la extrañaba que la hubieran despedido tantas veces.
-¿Y tú qué? ¿Cuál es tu historia?-
Ruby se sentó en la cama –No mucho que contar. Logre entrar en una academia para convertirme en cazadora dos años antes de lo normal-
-¿Cazadora?- Hibiki inclino la cabeza con confusión -¿Cazabas animales o…?-
-Grimm-
Hibiki la miro con una cara de póker –Eso no me dice nada-
Ruby parpadeo -¿No? ¿En tu mundo no hay grimm?-
Hibiki se encogió de hombros –Supongo que son algún tipo de monstruo, ¿no?-
Ruby asintió –Unos negros con huesos blancos-
-Entonces no- resolvió Hibiki, nunca en toda su vida había oído hablar de monstruos como esos –Solo tenemos unos monstruos llamados noise-
-¿Noise?- Ruby parpadeo, no le sonaba ese nombre -¿Cómo son?-
-Unos monstruos de diferentes formas y tamaños. Pueden convertir en polvo a quienes tocan- respondió Hibiki.
Ruby salto de la cama al oírlo -¿Qué? ¡Eso es injusto!- Hibiki asintió de acuerdo.
Ruby aún estaba farfullando cuando su rostro se ilumino de golpe -¿Oye, tienes una semblanza?- la respuesta que recibió fue una negativa.
-¿Qué son?- Hibiki estaba curiosa, preguntándose si sería como la magia de la que Yen Sid la había hablado.
-Son… esto…- Ruby estaba rascándose la cabeza, como si no supiera explicarlo con exactitud –En mi mundo todos saben lo que son, así que realmente no sé cómo explicarlo-
-Te entiendo-
Era algo básico. El conocimiento de algo que se consideraba "básico" en un mundo no era siempre compartido en otros mundos. En las películas de ciencia ficción se veía mucho, pero Hibiki nunca lo había considerado demasiado, hasta ahora.
Era realmente frustrante acabar en otro mundo y que todo cuanto supieras no sirviera de nada.
-Mi semblanza es la velocidad- Ruby hizo una pequeña demostración. En un instante estaba sentada en la cama y al otro en una silla cerca de la pared. Al siguiente al lado de Hibiki y después regreso a su cama.
Hibiki lo vio todo con ojos de admiración –Eso ha sido increíble-
-¡También lo fue lo que usaste contra esas cosas!- replico Ruby emocionado recordando la batalla en el desierto.
Hibiki se levantó emocionada -¿Hablas del Symphogear?-
-¿Symplo… Sylo… Shympjo—
-¡Symphogear!- Hibiki la interrumpió riendo –Mira; Balwisyall nescell Gungnir tron
La habitación se ilumino de naranja cuando el poder del symphogear se desplego. Cuando desapareció Hibiki estaba usando la armadura de Gungnir.
-¡Es un arma!- Ruby se movió a gran velocidad gracias a su semblanza dando varias vueltas alrededor suyo dejando un reguero de pétalos de rosa -¡Nuncaentodamividahabíavistounacomoesta!-
Hibiki rio viendo la emoción de Ruby, era contagiosa y, hasta cierto punto, refrescante -¡Lo mismo podría decir yo de la tuya!- recordaba bien esa extraña arma. Tan pronto era una guadaña como era un rifle, y aunque aprecia pesada y difícil de manejar ella lo hacía tan rápido que apenas era capaz de verla.
-¡Es Crescent Rose!- Ruby saco su arma, que en ese momento era solo una formación rectangular roja. De un movimiento esta se expandió hasta convertirse en una gran guadaña roja –La cree yo misma-
El arma, que Hibiki ahora podía ver bien, era una gran guadaña de color rojo con una hoja dividida en tres partes que se desplazaron hasta formar la hoja completa -¿Se transforma en una guadaña? ¿Cómo demonios pudiste hacer algo como eso?-
Ruby ríe orgullosa -¡No solo en una guadaña!- de un movimiento la guadaña se replegó, haciéndose más pequeña y caminando su forma a otra diferente, una que Hibiki reconoció a medias -¡También es un rifle de francotirador compacto y de alta precisión!-
Hibiki enmudeció de la impresión -¡¿Construiste esa arma tu misma?!-
Ruby asintió orgullosa –La cree cuando iba a Signal-
-¿Signal?- debía de ser algún tipo de institución, ¿no?
-Es una escuela de combate. Te ensañas a pelear contra Grimm. Todos los alumnos debían crear sus armas y con ayuda del tío Qrow cree a esta preciosidad-
Hibiki observaba ausente como Ruby acariciaba su guadaña con su mejilla… ella se consideraba desafortunada por estar en una academia donde las ponían tantos deberes, pero comparando con como sonaba esa escuela, la academia Lydian era el cielo. Aunque considerando que en ese mundo tenían a cosas como los Grimm tampoco debería de ser tan extraño.
Después de eso la ronda de preguntas continuo comenzando con una explicación de cómo Hibiki había obtenido el Symphogear.
-Es una larga historia- Hibiki aparto la mirada, aunque ya habían pasado años desde aquel concierto la muerte de Kanade aun la pesaba.
-¡Hay tiempo!- pero Ruby estaba demasiado emocionada como para hacer otras preguntas –Realmente deben gustarla las armas ¿eh?-
-Bueno, todo se reduce a que la obtuve de María, una antigua enemiga, aunque ahora es una buena amiga-
Ruby parpadeo, no era la larga historia que se habría imaginado.
Hibiki aparto la mirada, esa claramente no era la historia real, solo parcial. Era cierto que ella recibió el gungnir de María, pero solo fue después de que perdiera el suyo cuando salvo a Miku.
No quería mentirla o engañarla, solo era que hablar del concierto era algo que no quería hacer. No quería recordar lo que paso aquel día, cuando murió Kanade.
-¿Y cómo es María?- Ruby debía de haber notado su incomodidad dado que quiso cambiar de tema, o simplemente no lo había notado y sencillamente tenia curiosidad.
Fuera cual fuera la verdad ella lo agradecía.
Cuando respondió Ruby comento entusiasmada que María le recordaba a alguien que conocía, y con esa simple frase comenzaron a hablar dejando atrás el tema de las armas.
Así entraron en una fase en que una contaba algo y la otra hacía varias preguntas que al final continuaban hasta que la situación se acababa invirtiendo, siendo la otra quien preguntaba una y otra vez. Al final acabó convirtiéndose en una rápida sucesión de preguntas y respuestas referentes a sus mundos. Y pronto no fue solo acerca de sus mundos, las personas que conocieron, aquello que vivieron, que les gustaba hacer… cualquier pregunta era válida para crear un nuevo tema de conversación.
Ninguna de las dos realmente llego a reparar en el tiempo que pasaron hablando, y con ello antes de darse cuenta estaba empezando a verse luz por la ventana. Poco después la chica que conocieron el día anterior subió para avisarlas que pronto se serviría el desayuno.
Desayuno que Hibiki había pedido y que aún le dolía haber pagado. Aunque se lo hubieran cobrado como un pack junto con la habitación, no dejaba de dolerle pagar por ello.
-Podríamos comer esas setas que encontramos ayer- sugirió Ruby para intentar animarla.
Hibiki la miro sin decir nada.
Ruby se rasco la cabeza apenada –No ha sido lo más inteligente-
Claramente no lo había sido, pero Hibiki no se lo tomo en cuenta. Recogieron sus cosas con rapidez y bajaron a desayunar. El desayuno por supuesto no era algo demasiado lujoso, o incluso elaborado, eran unas simples gachas. Podrían haber tenido algo mejor, pero tendrían que haber pagado por ello, y Hibiki no pensaba gastar ni un solo platin más.
Cuando terminaron de desayunaron salieron a la calle principal. No tenían forma exacta de saber la hora, dado que Hibiki ni siquiera recordaba que había sido de su móvil y el scroll de ruby, que era algo parecido a un móvil, ya no tenía batería. Aunque eso era algo básico si había estado viviendo un mes en Agrabah. Hibiki dudaba mucho que allí tuvieran electricidad para cargar nada.
-No puede ser muy tarde- haciendo una estimación media Hibiki creía que podrían ser las siete u ocho de la mañana. Y normalmente se podía confiar en ella para medir la hora, era algo en lo que había mejorado mucho desde que comenzó a vivir sola.
-Mientras no sean las doce-
Ruby no parecía demasiado preocupada por la hora, pero Hibiki tampoco podía culparla. Desde un principio la hora no era un gran problema, dado que no tenían especialmente nada que hacer y no sabían cuánto tiempo podrían estar aquí varadas hasta que el fragmento de estrella reaccionara y las sacara de la ciudad.
Hasta que un evento como ese no ocurriera solo podían dar vueltas por la pequeña ciudad con la esperanza de encontrar algo que las mostrara que deberían hacer. Cualquier cosa la valía, aunque fuera un cartel luminoso de neón anunciando mercancía sospechosa.
-¡Vamos a explorar!-
El arrebato de Ruby la tomó por sorpresa. Esta estaba señalando a lo lejos, a la gran montaña empinada que veían. Era realmente alta y la cúspide estaba envuelta en un cumulo de nubes… la vista desde allí arriba debía de ser espectacular.
-Hmmm… la verdad es que tampoco hay nada mejor que hacer-
Y si Hibiki era completamente sincera consigo misma, la idea de explorar en un mundo completamente diferente al suyo era algo que la emocionaba. Y dado que ni siquiera sabían que estaban buscando tampoco podían quedarse quietas. Lo mejor sería permanecer en movimiento hasta que vieran algo.
O hasta que ocurriera algo.
-¡Vamos allá!-
La montaña se dibujaba en el horizonte, pero era poco probable que realmente estuviera tan lejos.
¿Verdad?
Mirándolo en retrospectiva, la montaña realmente no estaba tan lejos como parecía, solo muy lejos. Y el mayor problema no era siquiera el llegar arriba del todo, lo cual parecía muy complicado con todas las subidas imposibles y cortes de camino, sino que eran los sincorazón.
Finalmente se habían encontrado con ellos.
Había sido al llegar a lo que parecía el final del camino, a menos que aprendieran a correr por las paredes. Les costó seguir avanzando una vez llegaron al edificio enterrado, pero se las apañaron para seguir. Después llegaron al precipuo, donde la escalada tuvo un aumento drástico de la dificultad.
Como no podían ascender por la cascada tuvieron que retroceder y continuar por el camino que las condujo hacia un antiguo templo semidestruido con una inmensa estatua de piedra blanca que retrataba a un hombre con una toga puesta. El parche de la toga tenía el símbolo del rayo, si Ruby podía ver bien.
Cuando llegaron a esa zona finalmente no pudieron seguir avanzando y se prepararon para dar la vuelta, pero antes de darse cuenta estaban rodeadas de más de una docena de sombras que emergieron del suelo.
Eran los sincorazón que Yen Sid le mostro a Hibiki. Solo que estos no eran hologramas, eran reales. Y ellas sus objetivos.
-Asi que estos son sincorazón- Ruby estaba alerta, pero indudablemente curiosa. No se parecían en nada a los grimm que ella conocía de su mundo. Tampoco a los seres que aparecían de noche en Agrabah.
-No dejes que te maten- Hibiki crujió sus nudillos, gungnir estaba activado.
La gran guadaña de Ruby se desplego desde su forma de rifle –No tenía intención-
Esos sincorazón, no sabían si eran los tipos más débiles o eran ya unos fuertes, pero lo que si sabían es que no parecían demasiado inteligentes. Cargaban hacia delante sin pensar en las consecuencias y saltaban para atacarlas dejando grandes aberturas que eran muy fáciles de aprovechar.
En general aunque eran resistentes no eran demasiado fuertes, por lo que lidiar con ellos era más cosa de tiempo que de esfuerzo. Lo único realmente bueno que tenían eran los números, dado que cuando liquidaban a uno dos ocupaban su lugar.
Y aunque tenían algunos ataques algo interesantes y otros molestos, como el de fundirse en el suelo, lo más común era que acabaran desapareciendo en neblina negra. Aunque no esperaban que soltara platines y una extraña roca.
-No sé qué son estos guijarros, pero si dan platines son mis monstruos favoritos- Hibiki estaba brillando de alegría. Con unos enemigos que daban platines se acabarían sus problemas económicos. Solo tenía que matar una gran cantidad de sincorazón, pero seria fácil.
O eso pensaba, hasta que empezaron a aparecer algunos sincorazón más, unos diferentes. Estos nuevos no tenían grandes semejanzas con los que ya estaban enfrentado, salvo los ojos amarillos. Si se juzgaba por su forma y apariencia, los normales a los que habían enfrentado eran sombras, y estos soldados.
Ruby fue la primera en enfrentar a uno de estos, disparando el rifle para impulsarse y cortar a uno de los soldados en un instante. Solo que no esperaba que este lo esquivara y usara su garra para atacarla.
-¡Ruby!- Hibiki estaba preocupada, pero un soldado se interpuso en su camino y la pateo en pleno salto. El golpe la dio de lleno, y Hibiki ni siquiera había podido bloquearlo o hacer algo para reducir el daño. Habría sido duro si no hubiera un pequeño detalle que descubrió en ese momento.
La diferencia de fuerza entre los dos tipos de sincorazón, si bien existente y notable, no era tan grande como se podría haber pensado dada su diferente apariencia. Incluso aunque ambas habían recibido los ataques de lleno Ruby estaba más sorprendida que dañada, y Hibiki no había tenido muchos problemas para bloquearlo.
-No son tan fuertes como parecen- Ruby hizo un simple movimiento con su guadaña y esta vez sí elimino al soldado.
Hibiki por su parte solo necesito un par de puñetazos para acabarlo –O eso o nosotras somos más fuertes de lo que parece. En cualquier caso…
-… Esto será rápido-
Los sincorazón eran bastante numerosos, y en condiciones normales podrían llegar a representar un problema… sino fuera porque eran dos, y tenían experiencia peleando.
Los sincorazón no se parecían ni remotamente a los noise a los que Hibiki siempre enfrentaba, pero aunque si reconocía que eran más resistentes, principalmente porque a los noise los eliminaba solo rozándolos, salvo los soldados, de los cuales tampoco había tantos, los demás eran fáciles de eliminar.
-Yosh- los propulsores se encendieron y Hibiki cargo a toda velocidad contra un soldado, este la recibió de lleno en pleno aire, chocando puño con pierna –He—
Hibiki quería contratacar, pero el soldado no la dejo, dado que al contrario de lo que Hibiki creía su ataque no solo termino con una patada. A esta la siguió otra y después a esta una más.
Esto por sí mismo no sería demasiado problema, pero si le sumaban que más se acercaban para arrinconarla entonces Hibiki no iba tan bien como le gustaría pensar.
-¡Hibiki!- Ruby no estaba preocupada por el soldado que estaba pateando a la chica, sabía que era fuerte y eso probablemente no la haría daño. Los otros ya eran otra historia. Ella misma los eliminaría, pero ya estaba entretenida con sus propios soldados.
No entendía como la situación se había complicado tanto en tan poco tiempo, al principio ni la aparición de los soldados había sido demasiado importante, pero ahora si eran un problema. Solo podía agradecer no ser tan débil como cuando llego a Agrabah, sino no sería capaz de enfrentar a los soldados y a las sombras. Estas aún seguían llegando, aunque ya no tanto como antes.
Si solo los soldados no estuvieran ahí no sería difícil eliminarlos.
Ni siquiera los Grimm eran tan pesados… o eso creía por las historias que había escuchado de su tío. Realmente solo peleo contra algunos Beowolves… y contra un Nevermore. Y ninguno era ni remotamente parecido a esas sombras, eran enemigos que nunca había enfrentado, antes de que su mundo fuera destruido solo contaba como experiencia el entrenamiento de su tío. Y este no la entreno para pelear contra sincorazón.
Pero sí que la dijo como proceder cuando peleabas contra tantos enemigos.
-Hay que reducir su número- Crescent Rose se movía a toda velocidad, cortando a tantos sincorazón como estuvieran en su camino, sin detenerse. Era como una estela roja que cortaba todo a su paso tal y como Qrow la enseño.
-Sí, así no vamos a ninguna parte- Hibiki destrozo a una sombra y salto para alejarse de los soldados. Era poco probable que los sincorazón a los que se enfrentaban pudieran ganarles, pero si seguían así no acabarían nunca. Necesitaban reducir sus números ya.
Por suerte sabia de algo que podía funcionar. Probablemente iría mejor con Chris aquí, pero tendría que apañarse con lo que tenía.
-Atráelos- Ruby la miro confusa, pero no pregunto.
Solo asintió y uso su semblanza para atacar a cuantos pudiera y hacer que centraran su atención en ella. Si solo aumentara también su fuerza sería más fácil, pero al no hacerlo ni siquiera eliminaba a las sombras con este método, solo podía aniquilar a unas pocas, y sería porque ya las habrían golpeado. Ningún soldado caía.
Hibiki tiro manualmente de los pistones, para lo que tenía planeado necesitaba más fuerza.
-¡Listo!- Ruby uso su velocidad para llegar al lado de ella en cuestión de segundos tras haber reunido a los sincorazón lo mejor que pudo.
-Dispara cuando termine- Hibiki se arrojó hacia ellos a toda velocidad, pero no pensaba golpearlos directamente, no, eso no sería tan eficaz para eliminar a muchos. Sería más fácil otro método.
Uno que nunca había probado, pero siempre había una primera vez.
Ruby transformo a Crescent Rose en un rifle mientras veía como Hibiki salía disparada hacia delante, con ambos puños detrás de ella, reuniendo toda la fuerza de la que era físicamente capaz. Tenía una ligera idea de que iba a hacer, por lo que con bastante prisa se movió a una mejor ubicación desde la que pudiera disparar. Tardo menos de tres segundos en cambiar el cargador para usar la munición más fuerte, el tiempo que Hibiki necesitaba para realizar su ataque.
Este le salió a la perfección, toda la tierra tembló y el suelo se sacudió como un terremoto cuando su puño provoco que el suelo bajo los sincorazón se destruyera, envolviéndolos en una nube de polvo y fragmentos de roca. El ataque había sido tan drástico que había dejado un pequeño cráter, pero era suficiente. Desde su posición en el pie de la estatua podía dispararlos sin ninguna dificultad.
Y eso fue lo que hizo una vez Hibiki se hubo apartado. Disparo rápidas sucesiones a los sincorazón que quedaban enteros, acabando con ellos gran rapidez. Los pocos que quedaron después fueron eliminados por Hibiki.
Cuando el ultimo desapareció ambas permanecieron un tiempo en silencio, esperando alertas por si aparecía de nuevo algún enemigo, pero ninguno hizo acto alguno de presencia, por lo que pasados unos minutos decidieron dar media vuelta y regresar a la ciudad, que por lo que habían descubierto esa mañana se llamaba Tebas, antes de que tuvieran que pelear aún más.
Por fortuna la bajada fue más rápida que la subida y pronto estaban cerca de los pies destrozados de una estatua. Sin que apareciera ningún otro enemigo dicho sea de paso.
-Menuda pérdida de tiempo esta excursión- para Hibiki era claro, toda esta excursión, aparte de la gran cantidad de platines que se habían sacado, más de los que esperaba, no había valido mucho.
-Mmmm- ruby no contesto. Ella parecía más interesada en el guijarro que los sincorazón habían dejado al morir.
Hibiki no veía mucho uso a eso, pero por lo que sabía Ruby había trabajado como herrera en Agrabah, tal vez sería capaz de usarlo para mejorar su arma, o crear alguna nueva -¿Puedes usarlo para crear algun arma?-
Ruby se encogió de hombros –No creo, es decir, es un mineral que nunca antes había visto, pero sigue siendo una pequeña roca bastante frágil. Con más materiales y alguna base más fuerte podría usarlo con Crescent Rose- No pensaba sustituir su fiel guadaña, pero si podía mejorarla sería perfecto –Tal vez vinimos aquí para aprender de los sincorazón y los materiales que sueltan-
Hibiki negó con la cabeza –No creo. Eso podríamos haberlo aprendido de Yen Sid-
-Entonces, ¿por qué acabamos aquí?-
Ambas guardaron silencio pensando en la posible respuesta, pero no había forma de que conocieran la respuesta. No sabían siquiera en que mundo estaban mucho menos podrían saber por qué habían acabado en él. Solo podían especular u opinar, pero no podían saberlo seguro.
-¡Nepuuu!-
-¿Uh?- Hibiki y Ruby intercambiaron miradas confusas. ¿Qué había sido eso? Había sonado como un grito, pero no sabían de donde podía venir. No había nadie cerca de ellas.
-¡Moveos! ¡Moveos! ¡Moveos! ¡Moveos! ¡Moveos! ¡Moveos! ¡Quitaos de mi camino!- ahora sí que lo habían oído claramente. Era una voz que venía de encima de ellas.
-¡Hua!-
Ruby y Hibiki abrieron los ojos al máximo cuando miraron hacia el cielo y vieron algo que desafiaba toda lógica que ellas conocían. En el cielo, muy por encima de ellas, había una chica. Una chica que estaba cayendo del cielo a toda velocidad. Cayendo directamente hacia ellas.
-¡Huaaaaaaaaaa!-
Ruby no se movió ni un milímetro, a pesar de que por la trayectoria de la chica iba a chocar de lleno con ella. Hibiki fue la que, en el último momento, la embistió para sacarla del trance y evitar que la chica cayera sobre ella.
Justo a tiempo, dado que menos de un segundo después hubo… ¡UN CHOQUE VIOLENTO!
Todo el suelo se sacudió violentamente cuando la persona impacto contra el suelo a toda velocidad. El impacto fue extremadamente fuerte, haciendo temblar el suelo y levantando una gran nube de polvo.
Hibiki se sentó en el suelo, aun tratando de entender lo que acababa de pasar. Simplemente les había caído una chica encima. Y casi las aplastaba. ¿Es que en este mundo las chicas caían del cielo como si fueran pelotas? ¿Existía un mundo tan extraño?
Dándole una rápida mirada a Ruby vio que esta estaba bien, solo tan sorprendida y confundida como ella misma. Ahora solo tenían que descubrir que acababa de pasar.
-Esto está muy oscuro... demasiado oscuro... ¿Dónde estoy? ¡Ah, ya entiendo! ¡Debe de ser un apagón! ¿O tal vez el interruptor de la luz está en apagado?-
La voz vino de delante de ellas, de la chica que tenía la mitad del cuerpo enterrada en el suelo. Hibiki solo miro en silencio con una muda impresión. Eso debía de ser lo más extraño que había visto en su vida.
Por su parte Ruby no podía decir nada, su garganta se había secado y sentía el sudor deslizándose por su espalda -¿Con que clase de monstruo nos hemos encontrado? Después de semejante caída debería estar muerta. Es de sentido común. Ni siquiera papa o tío Qrow podrían resistir eso-
Pero como si quisiese rebatir su sentido común la joven volvió a sacudirse -Em, ¿hola? ¿Hay alguien por aquí?- la chica intentaba moverse, pero como ambas bien podían decir estaba atrapada –Estoy atorada-
Hibiki se levantó -Eeeeeee... has caído del cielo, lo extraño seria que no lo estuvieras-
-¡Lo extraño es que siga viva!- exclamo Ruby.
-¡Unas voces! ¿Quiénes sois? ¿Habéis dicho que he caído? ¿Acaso esto es una t-t-t-tumba? ¡Lo sabía! ¡Estoy muertaaaaa! ¡Espera! ¿Que queréis decir con "caer"? ¿Hacia dónde? ¡¿El infierno!?-
Hibiki parpadeo, esa chica iba demasiado rápida para su gusto… y espera, estaba clavada en el suelo, ¿cómo podía seguir hablando como si tal cosa?
-Nada de esto tiene sentido- Ruby se pellizco las mejillas una vez más, pero solo sentía dolor.
-Has caído del cielo y te has quedado clavada en el suelo como si fueras algún tipo de…- Hibiki se rasco a cabeza, ¿Qué objetos estaban clavados en el suelo? Espera, si recordaba bien –Como si fueras una espada legendaria… solo que eres tu-
-¿Espada legendaria? ¿Cómo en Soul E****? ¿No era Excalibur la que estaba clavada en el suelo?-
Hibiki frunció el entrecejo -Ah, es cierto-
-¿Excalibur?- pregunto Ruby confusa.
-Es una historia popular- respondió Hibiki. No es que tuvieran mucho tiempo para contar la historia del rey Arturo.
-Por cierto… ¿me ayudáis a salir de aquí?-
Hibiki y Ruby se miraron, ciertamente sería bueno si la sacaban de la tierra. Es solo que la situación era tan extraña que lo habían olvidado. Probablemente no deberían haberlo hecho, pero, en esa situación, ¿quién podría culparlas?
-Espera, ahora te sacamos-
-Sep-
Ruby fue la primera en llegar a su lado y en intentar sacarla, sin éxito. Aunque tiraba con fuerza no parecía conseguir nada. La chica debía de estar clavada con mucha fuerza, aunque como acababan de ver había caído del cielo, era normal que estuviera atorada muy profundo. De hecho solo podían ver sus piernas.
-Espera, te ayudo- Hibiki llego al lado de Ruby y sujeto la pierna izquierda. Ruby la sonrió y cambio su agarre por la derecha –Vamos a tirar-
-Aye sir- la feliz exclamación las llego en segundos.
Ruby tenso sus brazos –Vamos-
Hibiki asintió y tiro de la pierna con fuerza. Su esfuerzo combinado con el de Ruby parecía dar mejores resultados que solo los de Ruby, dado que la tierra había comenzado a sacudirse. O puede que la chica también estuviera intentando salir, a su manera, aunque Hibiki no podía imaginarse como. No creía que fuera a estar en esa posición en toda su vida.
-¡Vamos!-
La chica estaba saliendo de la tierra, lentamente pero saliendo. Ya podían empezar a ver sus brazos y pronto, con suerte, sus hombros.
Solo no habían calculado que en cuanto estuvo libre ella también hizo fuerza con sus brazos. Y aun menos calcularon la fuerza que tenía. En un momento estaban sobre el suelo tirando con fuerza de sus piernas y al siguiente estaban en el suelo con el peso de la chica sobre ellas.
-¡Al fin libre!- en cuanto su cuerpo dejo el hoyo la chica alzo los brazos al aire y celebro extremadamente feliz de volver a ver la luz del cielo después de esa mala experiencia.
Hibiki y Ruby podrían haber celebrado con ella, pero había algo que ella tenía que hacer antes para que la acompañaran en su felicidad.
-¡Quítate de encima!-
La chica parpadeo antes de mirar hacia abajo. Aún seguía sobre las dos.
-Mi culpa- de un salto se quitó de encima, saco la lengua y se golpeó la cabeza con los nudillos en un gesto algo infantil. A Ruby no le ayudo ver eso dado que era algo que ella podría haber hecho hace no mucho. Ambas chicas se levantaron con lentitud.
-¿Por qué caías del cielo?- Ruby fue rápida en preguntar, pero Hibiki no podía negar que iba a preguntar lo mismo casi al mismo tiempo.
La chica rio -Era un atajo, pero hombre, eso ha dado miedo. He debido de perder algunos años de mi vida por ese atajo-
-¿Atajo?- ambas gritaron al unísono, sonaba demasiado irracional como para que no lo cuestionaran -¿Cómo va a ser caer del cielo un atajo?-
-Eso es obvio duh. No hay que bajar la montaña-
Hibiki se quedó en silencio. Lo peor de todo era que la chica tenía razón. Caer del cielo eliminaba la agotadora bajada que ellas habían tenido que realizar.
-Pero deberías… bueno…- Ruby no sabía cómo decir eso, no era algo que esperara decir alguna vez en su vida –Deberías haberte matado-
La chica miro a Ruby -¿Morir, por eso? ¡Na, eso me pasa a cada rato! lo peor que podría haber pasado seria perder la memoria, ¡y no es como si fuera a perder la memoria cada vez que caigo del cielo!-
-¿Qué te pasa a cada rato?- pregunto Hibiki incrédula. De todo cuanto había dicho era lo que más la había sorprendido.
La chica asintió -¡Oops! siento haberos asustado. ¡Soy Neptune! encantada de conoceros- Neptune las sonrió cerrando sus ojos con una amplia sonrisa. Tanto su cabello como sus ojos eran de un tono purpura claro.
Neptune era, y ambas coincidían sin necesidad de hablar, la persona más extraña que habían conocido en toda su vida. No por su forma de vestir, dado que esta no era demasiado extraña.
Aunque si era extraña comparada con la de este mundo. Llevaba un vestido de color morado oscuro con forro de color lila a lo largo de la parte inferior, el centro, la parte superior y los bolsillos, junto con un borde de pinchos en el dobladillo. Sobre el vestido lleva una chaqueta corta blanca atada con un botón con una N morada. El conjunto era rematado por unos brazaletes blancos y sobre su cabeza un par de horquillas con forma de gamepad blancos.
No, la que la hacía alguien absolutamente extraña, y ambas sabían lo que era ser extrañad dado que en la ciudad ya las consideraban extrañas, era que había caído del cielo, desde una distancia en la que un ser humano ordinario se habría matado, y no tenía ninguna herida.
-Uuuuhhh... Hibiki-
-... Tuby. ¡Quiero decir, Ruby!-
Neptune las sonrió a ambas -¡Encantada de conoceros chicas!-
Ruby sonrió, su actitud alegre era algo contagiosa -¿Y? ¿Por qué caías del cielo?-
Neptune inclino la cabeza algo confusa, antes de soltar un grito –¡Lo había olvidado! ¡Marco me regañara!-
-¿Marco?- Hibiki parpadeo ante el nombre desconocido, sin saber quién era o porque iría a regañar a Neptune.
Ruby la miro, pensando lo mismo que ella, quien era Marco. Era algo que tenían que preguntar, pero para su desgracia no pudieron preguntarla al respecto dado que esta salió corriendo tras disculparse repetidas veces y aun agradeciéndolas por sacarla de la tierra.
-¿Crees que podría ser ella?- pregunto Hibiki viendo como Neptune se perdía en el horizonte de regreso a Tebas.
Ruby asintió fuertemente -¡Claro que tiene que ser ella!-
Hibiki asintió, Neptune no se parecía en nada a las personas que habían conocido en este mundo, era demasiado única o extraña a comparación con ellos. Ella debía de ser como ellas, alguien de otro mundo.
O puede que no y solo estaban viendo cosas donde no las había. Puede que Neptune solo fuera una persona extremadamente extraña y muy resistente por alguna razón en particular.
¿Quién sabe? Incluso podría ser una semidiosa.
-Eso sí que no- Ruby y Hibiki rieron, una semidiosa era ya algo demasiado surrealista para creerlo.
Pero eso no cambiaba que era la persona más extraña que habían conocido en el mundo, y eso significaba que había, de hecho, una posibilidad de que ella no perteneciera a este mundo. Si eso era así tendrían que hablar con ella y ver si estaría dispuesta a ayudarlas.
Aunque para eso primero tendrían que encontrarla. Y la única pista que tenían para ello era el nombre del chico que la regañaría, Marco. O al menos suponían que era un chico por ese nombre.
-Habrá que regresar- Ruby asintió de acuerdo, aquí ya no podían hacer nada más.
En poco tiempo dejaron el lugar, con el cráter en el que Neptune había estado aun abierto, y regresaron hacia Tebas.
Solo que la ciudad estaba inusualmente vacía. Normalmente se podía ver movimiento en las calles, a gente yendo y viniendo mientras hacían sus asuntos o a niños jugando, pero ahora apenas podían ver a nadie.
Un par de preguntas bien hechas les dio la razón exacta de este extraño fenómeno: un torneo. Y también pudo aportar más retazos de información, uno bastante interesante. Neptune iba a participar en el torneo, así como Marco, quien de hecho era un chico.
Y el torneo tenía inscripción libre.
-¿Participamos?-
Ruby saltaba arriba y abajo, por lo que era obvio para ella que quería participar. Probablemente solo para ver las armas de los participantes si su reacción al Symphogear era indicativo.
Pero no la importaba. Estaban en otro mundo y había un torneo. No todos los días tenían una oportunidad como esta, y dado que la persona con la que querían reunirse también participaría era obvio que un buen momento seria antes, durante, o después del torneo.
Y la mejor forma de encontrarla seria participar. Hibiki tenía confianza en poder hacerlo bastante bien en las batallas y con lo que había visto de Ruby era obvio que ella también.
Por ello, cuando Ruby le pregunto era obvio que solo había una respuesta –Participamos-
El torneo se llevaba a cabo en un gran coliseo que estaba ubicado cerca de las afueras de Tebas. La estructura principal era una arena inmensa con dos grandes estatuas de gladiadores a sus puertas con armas cruzadas. En los muros había grandes estandartes con los resultados de cuatro anteriores copas, la Copa Fil, Copa Pegaso, Copa Hércules y Copa Hades. Y en las cuatro copas la primera posición la ostentaba un mismo equipo.
Equipo Sora: Sora, Donald, Goofy, Harry, Shido, Noctis.
-¿Ellos pelearon en este mundo?- Hibiki arrugo el entrecejo. Por lo que sabía ellos habían peleado para restaurar los mundos. No se imaginaba como ganar torneos podría ayudar con eso.
-No puedo hablar por los demás, pero de Noctis… bueno, tampoco me sorprende demasiado- incluso aunque Ruby recordaba que Noctis era bastante perezoso, algo que seguía siendo cuando se reunieron en Beacon, también recordaba que era bastante fácil arrastrarle para hacer cualquier cosa. Solo había que recordar como Luna lo arrastraba a todas partes cuando se conocieron.
-¿Cómo os conocisteis?-
Ruby parpadeo –Fue hace años, en un viaje a Lucis. Mi tío Qrow nos llevó a Insomnia porque tenía que reunirse con unos amigos y… -Ruby se quedó callada, rememorando aquel día, pero había algo en lo que antes no había reparado, ¿cómo se conocieron Noctis y ella? Recordaba haber conocido a Lunafreya aquel día, al igual que a Gladio y a Cor, y aunque sabía que también conoció a Noctis no podía recordar con exactitud cómo.
Hibiki, viendo su incomodidad, pregunto con preocupación -¿Pasa algo?-
-Recuerdo el día en que conocí a Noctis, también recuerdo haber conocido a Lunafreya y a Gladio, y aunque sé que ese día conocí a Noctis no logro recordar cómo fue con exactitud-
Hibiki se encogió de hombros sin darle mayor importancia -Si eras pequeña es normal que no lo recuerdes-
Pero Ruby no estaba nada convencida de eso. Desde un principio recordaba bastante bien ese día, o por lo menos todo lo bien que podía considerando la edad que tenía, pero cuando intentaba recordar la parte en la que conocía a Noctis era incapaz de ello. Es como si tuviera una laguna que cubría el momento en que se conocieron.
Sabía que Hibiki no le daría mucha importancia, pero ella sí. Desde un principio ella nunca había tenido muchos amigos, por lo que todos los recuerdos de ellos eran muy preciados para ella. Ser incapaz de recordarlo le dolía, la decepcionaba haber olvidado algo tan importante como eso.
-No le des tanta importancia- Hibiki le dio un ligero golpe en el hombro mientras señalaba con la cabeza el coliseo –Tenemos que apuntarnos-
Ruby asintió.
Ya tendría tiempo para intentar recordar cómo había conocido a Noctis, por ahora tenían que apuntarse al torneo y encontrarse con Neptune.
Atravesaron juntas las puertas hacia la antecámara y allí encontraron al que debía de ser el organizador, un "hombre" algo extraño que estaba examinando un cartel de espaldas a ellas. Extraño porque solo la mitad de su cuerpo era de un humano.
Tenía patas de cabra.
-¿Hola?- Hibiki le miraba insegura, nunca en toda su vida había visto a ninguna persona como él. Esto hacia bastante real lo del otro mundo.
-Hmm- el hombre se giró hacia ellas y ambas pudieron apreciar algo que ya habían imaginado, estaba bastante llenito.
-Yang lo llamaría gordo- Ruby sabía que su hermana, una gran amante de la aventura, no era la persona más educada que había conocido. Aunque con suerte no lo llamaría gordo en voz alta. Solo lo pensaría –Lo mismo que estoy haciendo yo-
-¿Asi que habéis venido a participar en el torneo?- pregunto el fauno caminando hacia ellas.
-Yup- Hibiki asintió sin pensarlo mucho.
-En los viejos tiempo ni se os habría dejado participar sin un pase-
-¡Oye!- Ruby inmediatamente se quejó.
-Pero desde que esos mocosos lucharon en el coliseo lo del pase paso ya a mejor vida- Ruby bajo la cabeza avergonzada por no dejarle terminar –Si queréis participar solo debéis superar un par de pruebas para estar en las preliminares-
Hibiki sonrió, eso sonaba muy bien para ella -¿Cuándo empezamos?-
-Soy Fil. ¿Cómo os apunto?-
Ruby y Hibiki se miraron antes de sonreír –Soy Hibiki y ella es Ruby. Mientras tenga esos nombres pon lo que quieras-
Fil asintió y las hizo una seña para que le siguieran al interior del coliseo llevándolas hacia una pequeña arena con multitud de barriles en plataformas.
-Aquí estamos. Las reglas son sencillas, hay 30 barriles, tenéis 20 segundos para destruirlos todos, no habrá otra oportunidad- la explicación de Fil fue clara y concisa, sencilla y fácil de entender.
Unos pocos barriles y un tiempo límite para destruirlos.
-¿Preparadas?-
Ruby dio un par de saltos en su sitio, la capa roja ondulando con el viento. A su lado Hibiki dirigio su mano hacia su colgante. Con 40 barriles para destruir en tan poco tiempo se preocuparían si no fueran ellas.
-¿Listas?-
-Balwisyall nescell Gungnir tron
Gungnir se desplego a su alrededor, envolviéndola en su luz y desplegando la armadura del Symphogear. Ruby se rodeó de varios pétalos de rosa, pero su cuerpo seguía en su lugar.
Fil no cuestiono nada, simplemente dio la señal de salida.
Ruby fue la primera en salir, su cuerpo se convirtió en un borrón rojo que barrio con todos los barriles del suelo en pocos segundos. A su paso quedo un rastro de pétalos de rosa.
Hibiki uso el empuje del Symphogear para alcanzar aquellos que estaban por sobre el nuvel del suelo, destrozándolos casi con solo tocarlos.
Ambas terminaron casi al mismo tiempo, cayendo al suelo frente a Fil.
Este estaba blanco.
-E… E… E… Eso… ¡Eso ha sido genial!- Fil estaba babeando mientras las miraba con una amplia sonrisa –Lo habéis conseguido incluso más rápido que Sora y los demás. Aunque también es cierto que su prueba fue más dura-
Hibiki inmediatamente se interesó, ¿Sora y sus amigos también habían hecho esta prueba? -¿Ellos como lo hicieron?-
Fil les mostro una sonrisa orgullosa –Esos mocosos lo consiguieron en… en… ¿cuánto tiempo fue? Fueron… fueron…-
Hibiki le miro preocupada -¿Lo recuerda?-
-Por supuesto, fueron…- Fil solo les dio el silencio, ninguna respuesta –Lo sabía fueron…
Fil estaba seguro de saberlo, pero con el pasar de los minutos parecía que le era cada vez más difícil recordarlo. Y no fue solo eso, con el tiempo ni siquiera tenía claro cuando hicieron la prueba o como la hicieron. Ni siquiera recordaba si la hicieron todos o solo unos pocos.
Algo bastante extraño dado que cuando les hablo de ellos parecía realmente orgulloso, y que ahora ni siquiera pudiera recordar como lo hicieron.
Extraño. Casi tanto como Ruby no pudiendo recordar como conoció a Noctis.
-El caso es que estáis dentro. Permitidme que os explique las reglas-
Fil las indico que la siguieran mientras les comenzaba a relatar las reglas, las cuelas eran, a grandes rasgos, tres.
1. En los juegos lo único que puede resultar herido es tu orgullo. ¡Lucha sin reparos! 2. Puedes abandonar en cualquier momento ¡Lucha cuanto quieras! Y la 3. No se permiten las invocaciones. ¡Lucha con tu propia fuerza!
-¿Qué es eso de invocaciones?- era lo único que no había sido capaces de entender. Invocación sonaba a algún tipo de poder que te permitía llamar a seres para que lucharan a tu lado, y ninguna de las dos sabia siquiera que algo así pudiese hacerse. Y si se podía ambas querían aprender.
-Bueno, no era realmente necesario hasta hace varios años, pero entonces esos dos participaron en los juegos, y entonces hubo que instaurarla- dijo Fil. Por desgracia eso no las resolvía nada, solo les daba más preguntas.
-¿Eso dos?-
-Terra y Aqua- respondió Fil mirando a Ruby –Ambos ganaron un torneo, pero luego desaparecieron- Fil guardo silencio, como rememorando el pasado –fue poco antes de que Zack también se fuera, una lástima, tenía madera para ser un héroe-
-¿Yen Sid te hablo de alguno de esos tres?-
-Nop-
Fil ignoro la corta conversación que ambas tuvieron a favor de guiarlas por los pasillos para llevarlas a una arena secundaria donde tendría lugar el torneo.
-Bien pues, vuestros primeros rivales son el equipo sombra-
Hibiki y Ruby miraron con caras neutras al pequeño grupo de sombras que habían aparecido en la arena. Eran, de hecho, menos que las que habían enfrentado en la montaña.
Hibiki ni siquiera necesito activar el symphogear, Ruby los elimino con bastante facilidad.
Primera batalla del torneo superada en muy poco tiempo. Como todas las batallas fueran así no tardarían nada en llegar a las finales.
-Vuestro próximo adversario es el grandullón- Fil señalo a un gran sincorazón que acababa de aparecer en la arena. Grande era una palabra que se le quedaba pequeña para describirlo.
-¿Pero qué?- Ruby veía al gran sincorazón ante ella incrédula -¡Hay un gran aumento en la dificultad!-
Tal y como había dicho, había una gran diferencia en las pequeñas sombras que había enfrentado antes y el mastodonte que enfrentaba ahora, pero eso no la impidió usar su velocidad para alcanzarlo en un momento.
Y tampoco impidió que su guadaña rebotara inocentemente en el gran estomago del sincorazón y se escurriera de sus manos saliendo rápidamente de su alcance.
-Je- eso había dejado a Ruby sin armas al alcance del sincorazón, el cual estaba preparándose para atacar.
-Balwisyall nescell Gungnir tron
Pero antes de que la atacara Hibiki salto por encima de él y lo ataco por la espalda. Primero cayó con una patada, y después le siguió una serie de ataques a gran velocidad. Para cuando Ruby se dio cuenta el sincorazón parecía MUY enfadado mientras cargaba a una velocidad muy alta hacia ella.
-¡Quitate!-
Ruby no necesitaba que Hibiki se lo dijera, pero agradecía el detalle.
El grandullón piso una gran cantidad de pétalos en su carga ciega antes de detenerse y que el ataque de una guadaña y un puñetazo lo eliminara.
-Ese os ha costado he-
En cuanto el grandullón hubo desaparecido Fil se acercó examinando de cerca el equipo de Hibiki -¿Y eso es algún tipo de arma?-
Hibiki asintió –Un symphogear-
Fil la miro sin decir nada para risa de Ruby –Yo tampoco puedo pronunciarlo pero, ¡es un gran arma!-
Fil solo bufo divertido regresando a las gradas ahora que se acercaba el próximo combate.
Este fue contra unos cuantos soldados y sombras, y después contra varios soldados y unas extrañas campanas voladoras rojas. A ese le siguió una con unas campanas amarillas y azules.
A grandes rasgos soo enfrentaron sincorazón una vez tras otra, casi siempre los mismos tipos:
Primero, las sombras. Los sincorazón más básicos, por lo que sabían e imaginaban, poca fuerza e inteligencia, pero gran abundancia.
Segundo, los soldados. Una versión más fuerte de las sombras, pero no demasiado. Aunque si tenían más ataques.
Después venían los grandullones. Unos que podían dar más de un problema si no se les daba mucha atención. Su fuerza no era comparable con la de los dos anteriores, siendo muchísimo más fuertes en comparación.
Después estaban las campanas, también llamadas Rapsodias Azules, Operas Amarillas y Nocturnos Rojos. Unos sincorazón de apariencia cónica con un sombrero también cónico fino y acabado irregularmente, con piernas pequeñas e inútiles. Un tipo de sincorazón que sería fácil pasar de largo en la arena si no fuera por un pequeño detalle. Magia. Utilizaban magia, algo en lo que ellas no tenían ninguna experiencia. Por ello habían estado a punto de perder en varias ocasiones, porque aunque por separado no fueron muy fuertes siempre venían en grupo y eran buenos en el soporte.
Pero eso no importaba, habían logrado avanzar a través de varias rondas y ahora les tocaba el siguiente combate, y sus rivales eran una alegría para ambas, dado que eran la única razón por la que se apuntaron al torneo.
Neptune y Marco.
De Neptune sabían poco, pero de Marco directamente nada salvo el nombre. Neptune probablemente tendría una fuerza monstruosa y una fuerza de igual proporción, pero por desgracia no sabían nada seguro, solo que estos dos ya las esperaban en la arena.
-¡Yohoooooo!- Neptune ya les saludaba alegremente sobre la arena, poco preocupada por que fueran sus próximos rivales. Su ropa era la misma con la que la encontraron.
-¿Las conoces?- el chico a su lado era Marco. Vestía una sudadera roja con capucha, unos vaqueros desgastados y unas zapatillas.
Por la ropa que los cuatro llevaban era obvio que ninguno pertenecía al mundo en el que se encontraban.
-¡Son Hibiki y Tuby!-
-¿Tuby?- pregunto Marco con confusión.
-¡Es Ruby!- Ruby la corrigió rápidamente antes de que la confusión fuera a más.
Neptune se encogió de hombros alegremente sin darle importancia -¿Por qué os habéis apuntado? ¿Acaso el premio son unas famosas esferas que permiten invocar a un dragón que concede un deseo?-
Hibiki intento ignorar la segunda pregunta centrándose en la primera –En realidad queríamos hablar contigo, pero eso dejémoslo para después-
-¿Hablar?- Marco las miro extrañado pero sin decir demasiado, si habían dicho que eso sería después pues hablarían después. Neptune no era la única que quería participar.
-¿De qué esferas hablaba?- Ruby llevaba en silencio ya un rato, intentando descifrar la segunda pregunta, pensando en todo lo que sabía acerca de dragones y esferas, pero nada le venía a la mente.
Hibiki y Marco se encogieron de hombros sin saber la respuesta, y como Neptune no dijo más esa duda quedó en el aire sin resolver.
-Si hablamos más tarde, ¡vamos al lio!- Neptune sacudió una larga katana salida de la nada varias veces. Ruby miro la katana con estrellas en los ojos, pero al ver que no se transformaba perdió rápidamente el interés.
-¿Preparados?- Fil camino hacia el centro de la arena, mirando a unos y otros –Lo digo desde ya, no quiero juego sucio-
Eso no era un problema para nadie.
-Bien pues, que la batalla, ¡comience!- Fil rápidamente se salió de la arena, justo a tiempo para ver como un cumulo de rosas viajaba a toda velocidad hacia Neptune.
Esta antes de que lo supiera estaba bloqueando la guadaña de Ruby.
-¡Nada mal!- Neptune sonrió y aplico un poco de fuerza para librarse de Ruby.
Fue un poco para ella, pero para Ruby no tubo comparación con la suya. En un momento había cruzado media arena acabando detrás de Hibiki.
-¿Eh?- está la miro incrédula. Para que mandara a volar a Ruby como si nada, ella debía de ser muy fuerte. Mucho más de lo que había calculado.
-Espero que estés preparada, porque aquí voy-
Para su fortuna Marco no era tan rápido como Ruby o como ella con el symphogear, pero su velocidad no era nada despreciable.
Ni su fuerza.
-Ghh- había detenido su patada con una propia, y nada más hacerlo se había dado cuenta de que en cuestión de fuerza debían de estar empatados. Si usara el symphogear ganaría, pero no pensaba hacerlo.
-¡Ha!- Hibiki lanzo un gancho de derecha que Marco esquivo y contrataco con un golpe de izquierda. Este choco con la pierna de Hibiki y cuando esta ataco se encontró con el brazo derecho bloqueándola.
Ambos gruñeron cuando no vieron ninguna oportunidad de prevalecer sobre su rival, sin ninguna opción para atacar, solo pudiendo chocar una y otra vez. Si marco lanzaba una patada Hibiki un puñetazo, y si Marco un puñetazo Hibiki una patada. O ambos una patada o puñetazo. Y nunca podían conseguir golpear al otro.
Y había una buena razón para ello.
-Eso que haces, es karate, ¿verdad?- la pregunta del castaño la pillo desprevenida, no había esperado una pregunta de ese tipo, una que les confirmara que, de hecho, ellos no eran de este mundo.
Hibiki solo pudo reír -¡Sí!- el que Genjuro aceptara enseñarla la había salvado mucho.
Marco sonrió –Imagino que, como nosotros, no sois de Tebas-
Hibiki asintió –Es en parte la razón por la que queríamos hablar con Neptune-
Marco hizo una mueca –Eso va a ser difícil-
Hibiki ni siquiera necesitaba preguntar por qué lo decía. Ella y Ruby estaban enfrascadas en su batalla, completamente absorbidas. Estaban dándolo todo para derrotarse mientras ellos dos miraban.
-Sabes, verlos a los dos pelear dándolo todo…-
-… hace que me sienta mal por no hacer lo mismo-
Era claro que si esas dos se lo tomaban tan en serio ambos dos debían hacer lo mismo.
-¿Reglas?- Marco entro en posición. Hibiki hizo lo propio.
-Tres minutos. Gana quien haga más puntos- Marco asintió cuando la oyó.
Ambos permanecieron de pie esperando la señal del inexistente árbitro, pero eso quedo resuelto cuando Ruby paso zumbando por el espacio entre ambos. Con la señal ambos corrieron hacia el otro y empezaron el encuentro.
El primer movimiento fue de Marco, una patada circular dirigida hacia el abdomen de Hibiki, y cuando este fallo intento un puñetazo hacia su costado. Hibiki lo esquivo por poco y lanzo su propio ataque, un puñetazo directo al pecho de marco que este de alguna forma logro detener por poco, pero cuando Hibiki giro y lanzo un puñetazo hacia su cabeza que este no pudo esquivar.
-Auch- cuando tomo distancia se acarició un poco la cabeza –Ese ha sido un buen golpe. Probablemente un ippon-
Hibiki asintió. Eso de los puntos siempre se le había dado bastante mal y sin Genjuro nunca hubiera llegado a enterarse de nada –Sigamos-
La primera en atacar esta vez fue Hibiki intentando una patada alta que según recordaba daba dos puntos. Le salió bastante mal dado que Marco la esquivo con una finta y lanzo una patada que le dio en el pecho. Si mal no recordaba dado que había sido una patada por encima de la cintura pero no en la cabeza eso sería un nihon. Es decir, dos puntos para él. Lo cual significaba que iba perdiendo.
-Una patada alta es un buen movimiento, pero no para abrir el encuentro- Hibiki asintió viendo el sentido.
-Eso me ha dejado abierta para ataques- Marco asintió.
-¿Seguimos?-
No tenía que preguntarlo.
Esta vez ninguno tomo la delantera, prefiriendo hacer un inicio lento y seguro. Ambos volvieron a chocar las piernas en un momento, y después chocaron puños. Tras alejarse Marco probo una patada voladora, pero eso no le sirvió de mucho, cuando Hibiki lo esquivo lo ataco y por intentar esquivarlo Marco acabo en el suelo. Era una oportunidad que Hibiki no podía dejar pasar dado que en teoría debería tener dos segundos para golpearlo y poder sacarse tres puntos.
-¡Toma esto!- pero aunque lanzar una patada y golpear no la llevaría más de dos segundos, para cuando quiso tocarlo ya había recibido un golpe en el abdomen, seguido de una patada en el cuello.
Marco no había caído a la ligera, desde u principio estaba preparado para contratacar, y cuando se acercó aprovecho el momento para lanzar dos ataques simultáneos.
Hibiki solo podía dejarse caer al suelo –Tu ganas- desde un principio siendo un combate de karate no esperaba tener demasiadas oportunidades de ganar, pero perder de forma tan aplastante no sentaba muy bien. Tenían más de dos puntos de diferencia para este punto.
-No le des tanta importancia- Marco llego a su lado tendiéndole la mano –Ni siquiera era una competición-
-Gra—
-¡Nepuuu!-
-¡¿Gha!?-
-¿Eh?-
Lo que ocurrió en ese momento fue algo tan inesperado que Hibiki necesito tiempo para entenderlo completamente. Primero escuchaba un sonido seco, similar a una explosión y después Neptune aparecía de la nada chocando con Marco y ambos habían salido volando hasta salir de la arena.
Viendo de donde venía estaba Ruby, pero dado que en ese momento ni siquiera tenía su guadaña, esta estaba fuera de la arena, no podía entender como había ocurrido eso.
-¿Qué acaba de pasar?- no tardo en acercarse a Ruby para preguntar. Esta primero recogió a Crescent Rose y después volvió con ella.
-Neptune se las apaño para coger Crescent Rose, y cuando disparo el retroceso la envió fuera de la arena-
Hibiki la miro decepcionada -¿Solo eso?-
-¿Qué esperabas que hubiera pasado?- Ruby la fulmino –Si no fuera por eso ya habría perdido-
Dado que ya habían ganado y no importaba demasiado Hibiki prefirió no decir que ella, de hecho, ya había perdido.
-¡Eso ha sido alucinante! ¡Otra vez!- Neptune no estaba herida, ni remotamente, de hecho estaba lista repetir pero Ruby negó inmediatamente. Aparentemente ya no le quedaban las balas que necesitaba para eso y dado que necesitaba dust para crearlas no era posible que Neptune pudiera repetir en poco tiempo.
-¿No se puede repetir?-
Marco suspiro divertido –Ignorando a Neptune, creo que ya podemos hablar-
-¿Hablar?- la peli morada inclino la cabeza confusa -¿De qué habláis?-
-¿No te acuerdas?- tras guardar a Crescent Rose para asegurarse de que Neptune no intentara disparar más veces Ruby la miro confusa –Lo hemos dicho al principio, que queríamos hablar con vosotros-
-¡Aaahhhhh! ¡Cierto!- las carcajadas de Neptune resonaban, pero nadie más reía. Ruby y Hibiki estaban serias y Marco miraba con curiosidad.
-¿Eso tiene que brillar?-
La chica de ojos naranjas parpadeo notando una ligera luz que venía de su pantalón.
La estrella se estaba activando de improviso sin ninguna explicación o petición. Igual que en Agrabah.
-No me—
-¡Agarraos a ella!- Ruby recordaba bien lo que ocurrió en Agrabah, y aunque prefería viajar de forma más tranquila y menos accidentada un viaje era un viaje. Agarro a unos sorprendidos Neptune y Marco y tras arrojarlos hacia Hibiki se aferró a ella cuando la estrella se activaba y los sacaba forzosamente.
El haz de luz ascendió al cielo rebotando un par de veces, casi chocando una vez más y desviándose en dirección al sol durante unos minutos antes de tomar un camino directo hacia un determinado lugar.
-Tengo que dejar la bebida- Fil se prometió solemne que jamás volvería a tocar una bebida alcohólica en toda su existencia, sin recordar siquiera que él no bebía.
Hasta aquí llega el capítulo. He descrito bastante Tebas dado que solo ha salido en el último juego mientras que el coliseo apenas esta descrito dado que sale casi en cada juego. Con eso explicado es hora de hablar de los dos nuevos personajes.
Primera, Neptune. Es originaria del videojuego Hyperdimension Neptunia. Hace años que jugué los dos primeros (Ahora esperando a la traducción del 3), y debo decir que me encanto, es decir, en el juego Neptune era básicamente un desmadre, y cuando lo re jugué hace poco decidí añadirla a la saga. Aunque no sabía exactamente como, dado que los juegos no ayudan demasiado con eso, así que me decidí en usar la del anime (hasta lo que sería el fin del 2 juego)
Segundo, Marco Díaz. Él viene de Star vs las fuerzas del mal. Hace ya algún tiempo me vi algunos capítulos sueltos y decidí darle una oportunidad a la serie. No me decepciono hasta la tercera temporada, que ya no me gustó tanto como las dos primeras. Él viene del capítulo 19 de la 3 temporada. El llamado "Lava Lake Beach".
A partir de este capítulo ya se empieza a notar que los que conocían a Sora y los demás ya los están olvidando, hasta que en un par de capítulos ya ni siquiera sepan quienes son. El material original no menciona con mucha profundidad cuando o como comenzaron a olvidar a Sora, Donald y Goofy aquellos que los conocían, así que yo lo hare de forma progresiva, los recuerdos irán desapareciendo lentamente con el tiempo.
Las reglas del karate, dado que nunca lo he practicado y solo lo he visto un poco para este capítulo espero podáis perdonar que estén algo (o muy) mal. Si alguno sabe más del tema me lo puede decir por review o pm y ya intentare hacer mejor esa pelea.
Con esto creo que no tengo nada más que decir, por ello me despido.
