Ugh tarde pero seguro, el capítulo está un poquito corto pero en mi defensa traté de agregarle un par de cosas más pero para mi gusto creo que estaban de sobra. Muchas gracias por sus comentarios y kudos que alegran a mi pequeño corazón. (^∀^)
Como siempre créditos respectivos a Marvel, yo solo los tomé prestados.
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My universe will never be the same
I'm glad you came
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Tony no recordaba haber tenido una mañana tan hermosa como esa, el sol estaba precioso y el calor envolvía cada rincón de la ciudad, la gente se veía tan diminuta desde el piso más alto de la torre Starky podía jurar que escuchaba el trino de las avecillas aún si no había manera de que hubiese algún pájaro cerca, el aire fresco llenaba sus pulmones y la vida le sonreía. Gracias suerte. Pensó Tony.
Pero ante todo, su cara de satisfacción era más grande que cualquier otra en la habitación. Howard tenía su mirada severa, María parecía mostrar más interés en el nuevo anillo de diamantes que adornaba uno de los dedos de sus manos regalo de Frigga Hagebak en su última visita que en lo que ocurría en la sala y Gustav, oh Gustav. Su querido esposo era el más infeliz de los cuatro ahí presentes, no iba a mentir, a Tony le causaba una inmensa felicidad la desdicha de Svennson.
Todo había comenzado la tarde del día anterior cuando Howard regresó de Long Island y se encontró con que Tony aún estaba en la torre y seguía, bueno, siendo virgen. De igual forma En vez de sorpresa, enojo fue lo que mostró el patriarca de los Stark pero no con él si no con su recién esposo. Su padre había llamado a Gustav a una junta urgente para dejar el asunto zanjado de una vez por todas pero este no había aparecido hasta el día siguiente aumentando así más la ira de Howard Stark.
Tony se había despertado gracias a la insistencia de uno de los sirvientes de la torre que no dejaba de tocar la puerta de su habitación y en cuanto lo dejó entrar, el pobrecillo parecía haber visto algún fantasma. —Joven Stark, su padre requiere de su presencia en la sala de juntas. — en ese momento entendió el porqué de la reacción del sirviente y sin perder ni un segundo más se vistió lo más presentable posible para alguien que se acababa de despertar y apenas comenzaba a carburar que era lo que estaba ocurriendo.
Ahora estaban los cuatro reunidos pero Tony sabía que su madre y él solo estaban ahí para escuchar lo que Howard tuviera que decir.
—No te puedes llevar a mi hijo. — Su padre sentenció y Tony no pudo ocultar una sonrisa de satisfacción y felicidad. Howard nunca había sido muy expresivo con sus emociones pero si se estaba interponiendo ante la voluntad de su esposo eso quería decir que ¿se preocupaba por él? Tal vez en su propia manera, aunque esos pensamientos desaparecieron cuando se acordó del contrato que había firmado antes de casarse, Tony entendió que lo único que hacía su padre era proteger los intereses de su familia.
—Estoy seguro de que así no es como funciona un matrimonio, Howard. — Gustav respondió algo irritado. —Además hay muchos negocios que tengo que atender en Suiza y que requieren de mi total atención. — su esposo terminó para después beber un poco de agua directo de una botella de plástico.
Tony había analizado la situación. El empeño de Gustav por llevárselo a Suiza había puesto a su padre alerta, María ya le había dicho que Howard no confiaba en su actual esposo y la mejor manera de tenerlo vigilado era en América, no en Europa. Ahí residía el problema, Tony era lo único que se interponía entre cualquiera que fueran los planes de Gustav y la seguridad de los Stark, aunque no le gustara admitirlo, él era un peón en ese enfermo juego de ajedrez que Gustav y su padre estaba tan empeñados en continuar. Su madre le había dicho que la mejor manera de asegurar el emporio era embarazarse de una vez pero ¿sí su esposo no hacía el intento cómo es que iba a suceder? Y definitivamente Tony no iba a tenderse en bandeja de plata.
El más joven de los Stark soltó un suspiro y siguió prestando atención a las filosas palabras que su padre y su esposo estaban intercambiando.
—Anthony juega un papel muy importante en Industrias Stark. — Howard dijo y Gustav mostró un gesto de asombro, realmente no se esperaba eso y a decir verdad tampoco Tony, ni su madre que también se quedó perpleja antes tales afirmaciones. Tony supo lo que Howard estaba haciendo, le estaba dando una responsabilidad imaginaria para tener una excusa y atarlo a Industrias Stark.
—No tenía conocimiento de esto, Anthony ¿Qué es lo que haces para la compañía? — Gustav preguntó y Tony sintió como el alma se le fue del cuerpo. Su padre le lanzó una mirada de preocupación.
—Ah… yo…— Tony estaba esperando por algo que le pudiera salvar el pellejo, nunca había sido un buen mentiroso. Cuando era niño y hacía travesuras su madre solía atraparlo a la primera porque conocía sus gestos. Desviaba la mirada y comenzaba a mover los pies de un lado a otro. Gracias al cielo la mesa escondía sus piernas y estaba haciendo el mejor esfuerzo para no mirar para otro lado. Howard no contaba con eso y Tony lo maldijo internamente por haberle puesto la soga al cuello.
—Anthony está a cargo del área de desarrollo e investigación de nueva tecnología. — Howard dijo de improviso. — ¿No es así? — Ahí estaba su bote salvavidas así que sin pensarlo se lanzó a este.
—Así es…— se mordió levemente el labio inferior tratando de no lucir nervioso o sospechoso pero por la mirada que le Gustav le daba, sabía que el plan de su padre no estaba funcionando, tenía que idear algo rápido. —Robots. — dijo y al instante se arrepintió de lo que acababa de decir ¿¡Robots?! Era cierto que había construido dos pero lo hizo por diversión, no con otro tipo de propósito. Dum-E y U no eran nada más que, bueno, sus amigos por más patético que sonara.
— ¿Robots? — Repitió Gustav. — ¿Qué tipo de robots? — preguntó con cierto grado de interés, Tony lo notó y al parecer su padre también por el ambiente de incomodidad que estaba creciendo a una velocidad muy rápida ahí dentro.
—Ah… de seguridad. — Idiota. Tony se dijo así mismo. —Industrias Stark está en el negocio de las armas, tenemos varios contratos con la milicia y actualmente me encuentro uh… trabajando en robots. — Tony miró a su padre quien parecía estar hecho de piedra, Tony supo que estaba jodido.
—Así que trabajas en el área armamentista de IS, debieron mencionarlo antes de todo este malentendido. — Gustav dijo y Tony sabía que no debía fiarse de ese tono de voz, era el mismo que había usado anteriormente para endulzar sus palabras.
—Cambio de planes entonces. — Su esposo mencionó en dirección a Howard que solo se limitaba a asentir. —Haré los arreglos necesarios para permanecer aquí en Nueva York, tal vez tenga que viajar a menudo a Suiza. — Gustav se puso de pie y miró a Tony. —Necesitamos un lugar para nosotros, no creerás que viviremos con tus padres. — Soltó una pequeña risa y Tony se congeló. Un segundo atrás estaba tratando de arrancarlo de su hogar y de repente está de acuerdo con todo lo que se decía. Para Tony la situación gritaba por todas partes peligro, estaba seguro que en cualquier momento la sirena de Kill Bill empezaría a sonar en la habitación.
—Por ahora tengo que retirarme, piensa en el lugar que más te agrade y conseguiremos algo. — Gustav le dijo y caminó en dirección a Howard, le tendió la mano y su padre la tomó sin esperar un segundo más. —Sé lo que está en su mente ahora mismo señor Stark, no se preocupe, dentro de poco la torre se alegrará con la risa de sus nietos. —
—Espero así sea. — Howard contestó de inmediato sin darle pie a Gustav de decir nada más acerca del tema.
—Hasta pronto señora Stark, Anthony. — Gustav los despidió con un gesto y se fue de la sala.
Tony se sintió pequeño gracias a la mirada furiosa que Howard tenía. Tragó saliva y esperó por su juicio. Si algo sabía, es que Howard Stark no era muy bien conocido por su carácter paciente y cuando se llegaba a enojar, el mundo temblaba.
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— ¿Qué estabas pensando? — Howard dijo con irritación mientras se movía de un lado a otro inquieto. —Tu madre te habrá hablado de las inquietudes que tengo acerca de tu esposo y vas y le entregas en almohada de satín la llave de nuestro legado. — Su padre se estaba frotando la sien, se notaba sumamente cansando y todo por su propia culpa ¿Qué le costaba haberle informado de sus planes? Haber pedido un poco de privacidad con su hijo para ponerse de acuerdo en todo ese rollo, al parecer mucho.
— ¿Por qué me casaste con él entonces? — Tony podía sentir sus mejillas hervir pero no de pena o vergüenza si no de rabia, esa pregunta había estado rondando en su mente desde el momento que su madre lo puso al tanto de la situación. Howard le había prometido el mundo y que todo estaría bien pero al parecer su plan no estaba funcionando, se les estaba yendo de las manos.
—Era necesario…— Fue lo único que su padre contestó, algo dentro de Tony se quebró y sus manos formaron puños que comenzaban a doler con cada segundo que pasaban a causa de lo fuerte que estaba apretando.
—Yo no te importo. — Soltó Tony. —Solo tu empresa y el legado Stark, me entregaste a un desconocido por intereses y ¡ahora no puedes controlar todo esto! — Por primera vez en su vida le había alzado la voz a su padre, muchas veces se había sentido furioso y muchas otras había deseado que a su viejo le diera un infarto en ese mismo lugar pero jamás le había gritado, se dio cuenta que había sido un error hacerlo cuando sintió la mejilla izquierda arder. El dolor comenzaba a mandar señales por todo su cuerpo, las piernas le comenzaron a temblar y estaba seguro que su cara lucía roja en ese instante, su mano derecha acunó su cara ahí en el exacto punto en donde le dolía y comenzó la lucha la interna en no dejar caer lágrima alguna. No se iba a permitir a llorar, no de nuevo, no otra vez. Su padre le había dado una bofetada, nada más, no era algo del otro mundo, no es como si fuera la primera vez que lo hacía.
Memorias del pasado comenzaron a llegar a su mente, recuerdos que se había empeñado a olvidar y que como invocados regresaban a él. Escuchó a su madre emitir un quejido en forma de sollozo pero ella no se acercó para nada, justamente como antes, María siempre observaba pero jamás decía nada o metía una mano, de igual forma ¿qué podía hacer ella?
—No lo hagas de nuevo Anthony, conoce tu lugar. — Howard mencionó ásperamente. —Harás lo que se te ordene y nada más, ni creas que te saldrás con la tuya esta vez. — Su padre chasqueó los dedos y del fondo de la habitación surgió la asistente de Steven. Tony no se había dado cuenta de su presencia, se sentía humillado por haberse dejado golpear pero cuando vio a la guardia acercarse realmente quiso desaparecer o salir corriendo al balcón y tirarse desde ahí para que todos sus problemas se acabaran, porque algo dentro de él le decía que estos apenas comenzaban.
—Querida llévate a María de aquí y cuando regreses haz que Steven pase contigo. — Tony comprendió una sola cosa en ese momento, si pensaba que había pasado lo peor, estaba totalmente equivocado. Howard Stark no conocía límite alguno.
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Tony estaba haciendo el mayor de los esfuerzos por concentrarse en otra cosa que no fuera el ardor en su mejilla. Su vista estaba clavada en uno de los contenedores de metal que estaba sobre la mesa y mantenía fría una botella de champagne, Tony hubiese querido estirarse y tomar un par de hielos para ponérselos en la cara pero no le iba a dar esa satisfacción a su padre de verlo derrotado.
Los escasos minutos que la asistente se fue le parecieron eternos entre el dolor, la humillación y las inmensas ganas de querer agarrar el picahielos que estaba a escasos centímetros de él y encajárselo a Howard o al él mismo, realmente daba igual.
Las puertas de la sala se abrieron justamente cuando Tony se había decidido a estirar sus dedos y agarrar el metal afilado que estaba enfrente de él para acabar con su miseria.
Steven entró primero y luego fue seguido de su asistente. Solo una vez los había visto juntos pero no les había prestado demasiada atención. La mujer era bonita, demasiado para ser honesto, media si acaso un par de centímetros menos que Steven y su cabello era del mismo color dorado. Se empezaba a preguntar si su padre tenía algún tipo de afición por los rubios.
El uniforme resaltaba sus atributos, sus curvas bien pronunciadas y su busto que a pesar de no ser demasiado grande, adornaba su pecho de una manera elegante. Tony no sabía su nombre pero le intrigaba que era lo que su padre quería con ellos dos.
—Steve…— Howard dijo para llamar su atención, hasta ese momento Tony cayó en cuenta que el guardia lo estaba mirando, bueno, realmente a su mejilla y lucía un poco… ¿consternado? En cuanto su padre le habló de inmediato apartó la vista.
—Me has servido bien en los últimos años, nadie podrá igualar todo el trabajo que has hecho en beneficio de la familia Stark, ahora es tiempo para una nueva encomienda. — Su padre se giró para verlo y con él los dos guardias también. —Confió en que hiciste un buen trabajo enseñándole a Sharon todo lo que necesita para estar a la par tuya. — Sharon, Tony pensó que ese era un nombre que no encajaba con ella.
—He hecho todo lo que está en mis manos señor Stark, estoy seguro de que Sharon no me dejará en vergüenza. — Steven sonrió y Howard lo acompañó en el gesto. Tony quedó en shock, Howard no sonreía de esa manera tan fácilmente, pero al parecer se sentía lo suficientemente cómodo para hacerlo junto a su guardia, esa escena lo perturbó.
—Tendrás que seguir a Anthony a donde quiera que vaya, si hay alguien que pueda llegar hasta el fondo de lo que Gustav Svennson planea eres tú Steve…— Tony quería gritar, dio una mirada fugaz al picahielos y se replanteó en tomarlo. Hasta ese preciso momento algo hizo click en la cabeza de Tony, se dio cuenta que Howard no llamaba a Steven por su nombre completo, si no Steve… Steve, Steve, Steve… el estómago se le revolvió y la mejilla continuaba doliéndole. Su perfecto día se había nublado al parecer.
Steve, sí, ahora él igual lo llamaría así, una letra menos, parecía algo desorientado. Literalmente su padre lo estaba relevando de su cargo como capitán para oficialmente ponerlo como su guardaespaldas, realmente como un informante al servicio de Howard, pero al final de cuentas estaría detrás de Tony todo el tiempo.
—Lo supe desde el principio señor Stark, estoy a sus servicios. — Steve dijo obedientemente mientras pasaba sus manos detrás de su espalda y adoptaba una posición como si de un soldado se tratara. Okay, Tony no se esperaba esa respuesta, Steve sabía acerca de su relevo e incluso había estado instruyendo a su reemplazo. ¿Quién rayos era ese hombre y por qué cumplía las ordenes de Howard sin chistar? No era normal tanta subordinación, auch ¡estúpida mejilla!, Tony nunca había conocido a alguien así. Steve era leal a Howard, no a los Stark, Steve haría cualquier cosa que Howard le ordenara sin chistar, eso lo incluía a él. Tony sintió miedo.
—Bien, espero lo mejor de ti Rogers. — El mayor de los Stark mencionó y se acercó a darle un par de palmaditas en el hombro derecho del ahora no-capitán, le dio una última mirada a Tony. —Hablaremos luego Anthony. — le dijo y se marchó, Sharon lo siguió por detrás no sin antes darle un leve abrazo a Steve.
Oh Steve, ¿En qué te has metido? Pensó, al quedarse los dos solos. Una vez que su padre se perdió pasando las puertas, Tony se abalanzó al recipiente que estaba repleto de hielos y tomó un par. Comenzó a tallarse con los cubos levemente dejando que el frio abrazara su mejilla. Le ardía, le dolía y estaba seguro que esa sensación no se iría en un buen rato.
No se preocupó por la presencia de Steve, de todas maneras el guardia iba a estar pegado a su lado todo el día, vigilando sus pasos y los de Gustav, de nada servía tener algo de modestia frente a él. Se preguntaba si a su esposo le haría gracia el tener a alguien extraño rondando por la casa solo porque Howard Stark lo ordenaba.
— ¿Estás bien? — Steve preguntó y Tony solo se limitó a asentir.
—No es la primera vez que lo hace…— dijo en un hilo de voz. —Estaré bien. — Tony trató de sonreírle pero una mueca de dolor atravesó su rostro, maldición.
—Déjame. — Steve dijo a la vez que le quitaba el par de cubitos de hielo que tenía entre sus manos, agarró de la cubeta de metal un par nuevo de mayor tamaño y los enredó en una de las servilletas de tela que estaban sobre la mesa. Con cuidado comenzó a presionar en donde Tony sentía el ardor y de nueva cuenta el frio invadió la parte izquierda de su cara.
Los ojos de Tony se enrojecieron.
No, no, no, no, no, no.
Su cerebro parecía haberlo traicionado pues pequeñas lágrimas comenzaban a deslizarse desde sus ojos hasta la barbilla.
Estaba llorando.
Frente a Steve.
Mientras este le ayudaba con el dolor en su mejilla.
¿El universo se había puesto de acuerdo para arruinar su vida de esa manera?
Por un segundo Tony pensó que Steve se reiría de él, pero al momento que alzó la vista lo único que vio fue preocupación. Tony soltó un sollozo más fuerte y cubrió su cara con sus propias manos apartando el toque que Steve tenía sobre su mejilla. Tony no quería voltear, esperaba que su guardia se fuera pero este no lo hizo, al contrario, le dio un poco de distancia pero no se fue. Secretamente agradeció ese gesto y pensó que tal vez no era una mala idea tener a Steven Grant Rogers cuidando de sus espaldas.
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Debido que este cap quedó cortito, muy posiblemente suba otro en el transcurso de la semana ¡así que nos leemos pronto! :)
Estaba pensando hacer algún post en tumblr referente a la historia, más que nada con propósitos estéticos, con fotos de los edificios, coches, los lugares, las vestimentas, como lucen algunos personajes y etc. También ya vienen las vacaciones y tendré tiempo para dibujar ¿qué opinan de la idea?
