Intereses.
Capítulo 12: El malo del cuento.
Yukio Vorarlberna se dejó caer sentado en el sillón detrás de su escritorio, apretando fuertemente en su mano un periódico que en su primera plana mostraba una clara imagen de Hitsugaya Toshiro besándose con una chica a la que presentaron como Kurosaki Karin, el título sobre la imagen dictaba: "¡El empresario más joven y más codiciado finalmente nos presenta a su novia!"
El rubio suspiró dejando el diario en su escritorio y abriéndolo en la página donde se contaban todos los detalles.
"Fue en la fiesta de Vorarlberna que por primera vez se vio a Hitsugaya Toshiro acompañado por una mujer que no fuera su hermana o su secretaria, esto capto de inmediato la atención de nuestros periodistas, que no perdieron tiempo en aventurarse por información."
Yukio arrugó el gesto al ver una imagen de los dos entrando a su propia fiesta con sus brazos enganchados, viéndose tan altaneros y presumidos como si le estuvieran restregando su felicidad en la cara.
"Fue confirmado por el mismo joven dueño de la cadena de hoteles que la hermosa muchacha era de hecho su novia. Esto no fue inventado ni son meras suposiciones, ¡Hitsugaya Toshiro declaró con orgullo que la señorita Kurosaki Karin es su novia después de haberla besado apasionadamente!"
Se mostró otra imagen del par besándose solo que de otro ángulo, y en esta se podía apreciar que la chica tenía los ojos abiertos, y casi se notaba el sonrojo de sus mejillas, el chico, por otra parte, la tenía rodeada de la cintura, con su mano en su barbilla, pero Vorarlberna conocía a su rival, y podía notar la tensión en su postura. ¿Esa tensión era por la incomodidad de estar demostrando afecto públicamente… o por otra cosa?
"A lo largo de los años, se han hecho muchas especulaciones sobre este joven empresario y su falta o bien anonimato en cuanto a las relaciones amorosas. Entre los rumores se había esparcido la teoría de homosexualidad, pero ante lo ocurrido este viernes Hitsugaya Toshiro se mostró realmente muy enamorado de la jovencita que lo acompañó a la fiesta del año. Veremos en lo que desemboca esta nueva relación que salió a la luz del público. ¿Tal vez el joven prodigio es un hombre tradicional y ahora que ha encontrado a su chica predilecta pronto veremos campanas de boda?"
Yukio azotó el periódico con fuerza en el escritorio antes de dejarlo caer al suelo. ¡¿Boda?! ¡Ja, sueñen! Obviamente esa chica no era más que una pantalla, una tapadera… una tapadera con carácter pero una tapadera al fin y al cabo. Esa relación no tenía nada de real, ni siquiera parecía que les haya gustado besarse. Hitsugaya podía engañar a todos si quería, pero nunca a él.
Se conocían desde los doce años, y siempre fueron rivales. Aún recordaba su primer encuentro, ellos estaban en escuelas secundarias distintas, y tenían varias competencias entre ellas. La primera competencia en la que terminaron compitiendo por el primer lugar fue en Kendo, y Yukio por primera vez probó el sabor de la derrota, aún recordaba la mirada arrogante de Hitsugaya mientras apuntaba directo a su cuello con el Shinai.
Luego de eso tuvieron la desgracia de seguir enfrentándose en las finales de casi todas las competencias entre las escuelas, que para desgracia del rubio la mayoría de las veces terminaba perdiendo contra el peliblanco, era humillante pensar que en realidad solo lo había vencido tres o cuatro veces de las decenas de veces que se enfrentaron uno contra el otro.
Toda su secundaria Yukio la vivió detestando y resintiéndose contra Hitsugaya, entrenándose y llevándose más allá de sus propios límites para tratar de derrotarlo, odiándolo cada vez más con cada nueva derrota.
Desafortunadamente, a sus quince años, ambos tuvieron la desgracia de acabar en la misma preparatoria, en el mismo curso. Siguieron compitiendo en lo que podían, como el puesto del más inteligente de la clase, pero Yukio siempre acababa segundo y Toshiro primero así que se rindió tratando de vencerlo por ese lado y trató de volverse el mejor deportista, pero por más que lo odiaran ambos terminaban quedando en el mismo equipo, siendo compañeros y teniendo más o menos el mismo grado de importancia, hasta que llegó el segundo año de preparatoria y Hitsugaya fue elegido para ser el capitán del equipo de futbol, por lo que se retiró de los demás clubes y obvio en el único en el que jugaba Vorarlberna no era capaz de vencerlo, y cómo odiaba tener que seguir sus órdenes acabó dejando el club de futbol igual, mirándolo con odio a lo lejos.
No sabía cuándo… su odio comenzó a transformarse en respeto y admiración. Le impresionaba el empeño que ponía al dirigir a su equipo, su dedicación, le impresionaba su inteligencia, el que se haya convertido en presidente de la clase, su esfuerzo y sobretodo el hecho de que a pesar de que todas las chicas de la preparatoria babeaban por él a ninguna le hacía ningún caso y solo parecía hastiado por llamar tanto la atención de las mujeres.
Estando ya en su último año de preparatoria, Yukio estaba realmente sorprendido de nunca haberle visto una novia a su rival y que él rechazara a todas las chicas que se le confesaran, incluso a las más tiernas o las más sexys, toda clase de chica se le había confesado y él a ninguna acepto, ¿entonces qué tipo de chica le gustaba al tipo? Al hacerse esa pregunta, el rubio no pudo evitar que le surja otra… ¿y si no le gustaban las chicas?
La primera vez que lo pensó, se largó a reír a carcajadas en la soledad de su habitación, pero a medida que pasaban las semanas y sus hipótesis se confirmaban al ver que en efecto no le prestaba ninguna atención a las mujeres, ni a nadie, solo pudo confirmar que algo raro tenía el tipo.
Mientras más se ponía a pensar en ello, más se extrañaba al darse cuenta de algo bastante… inusual.
Hitsugaya Toshiro era un tipo inteligente, eso nadie podía negarlo, y como el tipo inteligente que era, jamás gastaba su tiempo en tonterías. Sin embargo Yukio había notado que no parecía importarle gastar su tiempo discutiendo o compitiendo con él, le devolvía sus comentarios sarcásticos y perdía minutos de su valioso tiempo para fulminarlo con la mirada.
Entonces el rubio llegó a una conclusión, el peliblanco estaba enamorado de él, y lo enmascaraba diciendo que lo odiaba.
Al ocurrírsele esa teoría, creyó que su primera reacción sería reír, pero por el contrario se sorprendió de encontrarse a sí mismo sonrojándose, y entonces llegó a otra conclusión que tardó meses en aceptar pero acabó por tener que admitir.
Sí Hitsugaya Toshiro lo amaba… Yukio Vorarlberna le correspondía…
Así es… Yukio estaba enamorado de Toshiro.
Le gustaban las mujeres, había estado con decenas de ellas, todas zorras que no valían la pena, pero su corazón le pertenecía a su mayor rival.
Es verdad que lo había odiado cuando le quito la beca para la universidad, ¡se había esforzado tanto para por una vez ganarle en algo que realmente le importara! Pero no había estado tan enojado realmente, medio como que ya se había acostumbrado a perder contra él, y casi olvido su furia por completo al verlo feliz sonriendo al ganar su beca. Su sonrisa era tan bella y sus ojos ya de por sí hermosos brillaban tanto cuando sonreía… ¿Cómo seguir enojado con él?
Luego en todos sus años de universidad él siguió sin conseguirse una sola chica y siguió discutiendo con el rubio… ¡Ja, era obvio que estaba enamoradísimo y solo le daba miedo no ser correspondido! Yukio estaba convencido de que algún día confesaría su amor, por mientras decidió seguir jugando con las zorras que estaban detrás de sí, solo como una distracción y solo para ponerlo celoso y que reaccionara y se confesara de una vez.
Pero pasaron los meses y Hitsugaya no hacía ni un solo movimiento, lo cual lo estaba impacientando un poco. ¡Lo peor era que las zorras no dejaban de merodearlo! ¡¿Qué no se daban cuanta que era suyo y solo suyo?!
Había una más zorra de lo normal en su universidad, no recordaba su nombre, pero la muy puta había intentado besarlo… se le pegó como lapa y se le insinuó como prostituta… y Yukio tuvo que tomar cartas en el asunto.
Sedujo a la zorra con sus encantos y su dinero, se la llevó a la cama y sin su conocimiento la grabó mientras gritaba llena de placer lo puta que era. La chica quedó embarazada, seguramente apropósito porque era una interesada de mierda y esas no perdían oportunidad para hincarle los dientes a un millonario como él, pero cuando quiso extorsionarlo le dio vuelta la jugada y dijo que si no dejaba de joderlo y abandonaba su universidad de inmediato subiría el video a internet por todos lados y su vida se arruinaría. Al final la zorra tuvo que obedecerlo e irse de la universidad, y sabía que había terminado abortando… no podría haberle importado menos.
Poco después de eso había armado un escándalo en la universidad apropósito solo porque extrañaba a Hitsugaya y quería su atención, por meses divulgó que se había acostado con su hermana Hinamori y que ella era una zorra de lo peor.
La respuesta de su amado no se hizo de esperar ante sus mentiras inventadas por diversión y por su atención, en medio del comedor Hitsugaya caminó pisoteando hacia él siendo una completa furia y le dio un puñetazo en la cara, a lo que Vorarlberna respondió de inmediato lanzándose sobre el peliblanco comenzando los dos a golpearse frenéticamente en el suelo.
Yukio jamás se había sentido tan excitado en toda su vida, sí que lo amaba y lo deseaba ¡y tenía que ser suyo!
Claro que acabó perdiendo la pelea y estuvo a un pelo de que tuvieran que hospitalizarlo y casi los expulsan a los dos, pero vaya que valió la pena.
Hitsugaya Toshiro era su propiedad, le pertenecía.
Levantó el periódico del piso y destrozó con furia la imagen de Kurosaki Karin besándolo, ¡ella era la peor zorra de todas! Era obvio que solo era una tapadera de su amado, tal vez solo había estado tan celoso de todas sus amantes que acabó buscándose una para darle celos también. Y vaya que había funcionado.
Oh, pero esto no quedaría así.
Primero iba a destrozar a Kurosaki Karin por haber osado meterse con lo suyo, podía utilizar a la estúpida zorra de Kurosaki Yuzu para eso, la imbécil había estado insinuándosele como prostituta desde que empezó a trabajar para él, pero al menos ahora podía serle útil para algo. Segundo seguiría con su jueguito con Hitsugaya en paz hasta que finalmente admitiera lo locamente enamorado que estaba de él también.
-Yukio.- su irrespetuosa secretaria Riruka a quien no soportaba y estaba a un pelo de despedir entró a su oficina repentinamente. –Tu cita de las cinco está aquí. ¿Lo dejó pasar o de nuevo estas muy ocupado con tus fantasías homosexuales y apuñalando periódicos?- sí, esa mujer definitivamente se quedaría sin trabajo.
-Hazlo pasar, puta.- rodó los ojos harto de ella y de todos, todos menos el dueño de su corazón, todo lo que anhelaba era discutir con él una vez más.
Y esa zorra de Kurosaki Karin estaba en el medio, como la detestaba… No importaba cuánto fuera el costo, iba a sacarla fuera del camino, no importa sí tenía que hacer cosas que escaparan del marco de lo ético o incluso de lo legal, incluso sí tenía que actuar como el malo del cuento ¡él se iba a quedar con su príncipe al final!
-Espero no estar siendo una molestia para ti, Yukio Vorarlberna.- la fría voz de su cita de las cinco lo hizo sonreír malvadamente. –En especial teniendo en cuanta que fuiste tú quien solicito mi presencia aquí en primer lugar.- suspiró con fastidio.
-Tu presencia no es ninguna molestia, te lo aseguro.- guardó el periódico con las imágenes de Kurosaki Karin hechas trizas en uno de los cajones de su escritorio. –Todo lo contrario. Por favor toma asiento, Kuchiki Byakuya, tenemos mucho que discutir.- su sonrisa se agrandó con la emoción de pronto hacer una travesura.
Había estado demasiados años esperando por Hitsugaya Toshiro, no iba a dejar que ninguna mocosa pechugona cocinera de quinta sin estudios universitarios ni un centavo, con un padre al borde de la muerte, un hermano en la cárcel y una hermana gemela casi tan zorra como ella se lo quitara.
Y estaba dispuesto a todo.
Continuara...
