Parte 3: Producto de amor

Un bebé. Un pequeño ser resultado de la unión de dos células, un proceso en el que, de entrada, muchísimos seres pudieron ser creados, pero solo el más perseverante, el más fuerte y el más rápido logra llegar, resultando ser un milagro de la naturaleza. Un milagro que toma un año en formarse, tiempo en el que la madre debe cuidarse mucho, comer por dos y hacer menos de lo de uno, tiempo en el que necesita apoyo, tiempo en el que necesita ser atendida y no al revés, como de seguro ha sido en todo el tiempo previo.

No es debilidad ni búsqueda de atención, es una responsabilidad, tal vez son sacrificios, pero son necesarios, o algo podría salir mal.

Para Kotori Itsuka era un sueño el formar una familia con su amado Shidou, cada vez que se enfrentó a la DEM o a la AST, ella no lo demostró, pero tuvo mucho miedo por si llegaba a pasarle algo, ahora que ya nadie atentaba contra su vida, tenían otro tipo de problemas.

Él era un hombre increíble, la había salvado en más de una ocasión, la había hecho feliz, él era todo para ella desde antes que salvara el mundo, ella estaba enamorada, por supuesto que tener un bebé creciendo en su vientre era lo más hermoso del mundo, o así lo sentía cuando supo que estaba embarazada.

La opinión de su esposo no estaba muy clara, él solo accedió ante su demanda de tener un bebé, él aceptó como buen esposo y lo hizo con mucho gusto, su hermanastra había crecido y se había convertido en una mujer hermosa, no tenía quejas del acto sexual, y además, él la cuidó por tanto tiempo, había un cariño que no tenía por otra espíritu.

Aun así, Kotori tuvo que ver la realidad: Shidou dejó de ser el que era para convertirse en alguien frío, distante, en alguien con quien no podía contar a veces, en alguien que era menos responsable, en alguien que quería disfrutar los placeres de la vida por encima del bien común o más bien, por encima del bien de su familia.

¡Eso no lo podía aceptar! Sabía que estaba mal, que tal vez todo esto había sido una locura lo de casarse con varias y tratar de cargar con todo ese peso, ¡era una exageración! Y ellas tuvieron la culpa, estaba consciente de eso y había muchas veces en las que se culpaba de que toda esa basura hubiera pasado, prefería… Pero no tuvo la fuerza.

Saber de los sentimientos de los demás, de sus amigas, de su amor por su hermano, no había forma de que Shidou escogiera, no había forma de garantizar de que ellas podrían superarlo o de seguir viviendo en soledad, simplemente se les cerraron las opciones y el mundo colapsó para el muchacho, así que tomó la decisión más descabellada del mundo.

Y con eso muchas cosas pasaron, sobre todo el descontrol.

«Shidou». Acostada en la cama, lista para dormir porque se sentía cansado, aunque no había hecho nada, seguía pensando en su esposo, lo había hecho desde que se enojó con él, pero ahora que el cambio estaba latente y era para bien, era su turno de sentirse mal. «Perdón, Shidou. Sé que tú tal vez no querías decirlo, que no querías más… problemas».

Ella cerró los ojos con tristeza y se acarició lentamente el vientre, como si quisiera consolar a su bebé, porque él no tiene la culpa de las decisiones de sus padres, de los antecedentes.

«Yo quería un bebé, desde que lo tuviste con Mukuro y todas se terminaron dando cuenta, las cosas se pusieron más difíciles para ti, todas estábamos muy celosas, sé que tal vez no puedes entender… lo mucho que te amamos, pero también nosotras nunca te entendimos, Shidou». Kotori se aguantó las lágrimas porque entendía todo, cosas que Kanade jamás podría entender lo duro que es estar a cargo de tantas personas importantes, de atender demandas, de hacer lo que es mejor para todos, incluso si para uno mismo no lo es. «Te hemos hecho tomar tantas decisiones que no querías tomar, lo siento tanto, Shidou».

¿Qué podrían entender Kanade y Tohka? Ambas tenían que tener todo de Shidou, ambas eran muy peligrosas cuando se enojaban o cuando estaban tristes, ambas hacían locuras y era muy difícil hacer que entendieran los malentendidos, que entendieran que hasta el más sabio se equivoca, que el mundo es cruel y que por no ser feliz todo el tiempo uno no se muere.

Pero esas cosas eran muy difíciles de hacer, significaba cambiar a la gente, ellas no eran normales, ningún espíritu lo era, pero tal vez por eso mismo ellas no podían entender lo mucho que Shidou luchaba y las cosas que tenía que hacer para alcanzarlas.

Si esto fuera algo de deudas, ellas tendrían que dar su vida varias veces por él.

«Bien, ya se durmió». Pensó el hombre con una pequeña sonrisa al escuchar la tranquila respiración de su pequeña al estar profundamente dormida, quería estar con ella todo este tiempo, porque la vida le había demostrado que se termina en un instante, y no quería que ese instante sucediera de nuevo o pronto. «Te voy a cuidar de ahora en adelante, lamento haberme tardado cinco años de tu vida, me perdí tantos días que no te vi crecer, no te vi jugar, tantas cosas, Shion».

El hombre creó un clon que salió de su sombra y apareció de pie frente a la cama, le dio indicaciones en voz baja para no despertar a su pequeña, ella debería seguir soñando sin problemas. El clon salió de la habitación en silencio y fue hacia al cuarto de Kanade, pero solo para observar que estaba dormida, ella no le importaba en estos momentos, había alguien que necesitaba más de ella.

«¿¡Uh?!» Kotori se sorprendió cuando vio que su esposo entró, por lo que se talló los ojos para limpiar cualquier lágrima traicionera.

—Perdón, ¿te desperté, Kotori? —preguntó en voz baja mientras se acercaba a la cama, ella se sentó con un rostro algo triste, pero él no se dio cuenta por la oscuridad.

—Shidou… Creí que dormirías con Kanade o con Shion.

—Shion ya está dormida, igual Kanade, tú eres la que necesita dormir, ¿qué haces despierta? —preguntó una vez se acostó a su lado, ella le quedó mirando un poco sorprendida.

—Bueno, yo… Solo estaba pensando y no pude dejar de hacerlo, ahora no tengo sueño, a pesar de que estoy cansada. —Él la tomó del brazo y ella se acostó de nuevo, con la vista al techo, pero él la soltó solo para tomar su mano—. ¿Shidou?

—No quiero que pienses en nada, quiero que descanses, estás embarazada, ni siquiera deberías ayudar a Kanade, ella puede sola, pero espero que ella te esté ayudando con todo esto, ya que yo…

—Ella lo ha hecho más de lo que tú, Shidou… —dijo más triste que molesta, él apretó un poco su mano, ella solo parpadeó.

—Lo siento mucho, pero ha sido difícil.

Claro que lo había sido, Kotori no tenía ni idea, ella solo era otra enamorada más, en cambio él era único, él estaba solo. Tener el amor y apoyo era una cosa, pero todas las chicas eran demasiado dependientes el muchacho, el problema no era el sentimiento, sino la cantidad de personas, era asfixiante, agotador y muy molesto.

No era un sueño varonil, era como ser Atlas, sosteniendo el mundo.

—Lo siento mucho también, por obligarte a hacer todo esto… Por el bien de otros, casi nunca pensé en tu bien, fui una hermana muy mala, y al final fui celosa como Tohka, Origami y Kanade también… —Ella apretó su mano con más fuerza y las lágrimas empezaron a resbalarse por sus mejillas.

—Está bien, no podemos hacer nada, no regresaré en el tiempo para arreglar todas las cosas que hicimos mal, ¿o es que no eres feliz… con todo esto? —preguntó con una voz algo triste, pero también era un poco fría, ella entonces lo miró con los ojos llenos de lágrimas.

—Por supuesto que lo soy, no has estado aquí, a mi lado, como cuando estaba tan acostumbrada a eso, todas te apartaron de mí y yo… Yo siempre estuve celosa, Shidou, porque desde antes que rescataras a Tohka, siempre he estado enamorada de ti… —dijo con una voz rota, él solo le sonrió y le limpió las lágrimas.

—Han pasado tantos años y ahora eres una mujer, pero sigues siendo una llorona, Kotori.

—S-Shidou…

La rodeó con sus brazos y acaricio su cabello rojo, también le besó en la mejilla, ella lloró en su pecho como una niña, lo abrazó con mucha fuerza y silenció sus sollozos al hundir su cara en su pecho.

—No te preocupes, llora todo lo que quieras, yo estoy aquí, Kotori, y voy a seguir estando aquí desde ahora, mi linda esposa. —Shidou tuvo ganas de soltar una lágrima también, porque él había sido un maldito desgraciado.

Tanto había sufrido y llorado por no ser amado, por no tener una familia, viviendo en un orfanato, preguntándose qué sentido tenía vivir si no era amado por nadie. Y ahora que lo tenía todo y en más cantidades de las esperadas, simplemente lo mandaba al demonio.

—P-Perdón, no debería… Es malo… Para nuestro bebé…

—Es peor que lo tengas dentro, lo vas a hacer llorar —susurró suavemente y entonces Kotori decidió seguir llorando, él siguió abrazándola—. Te quiero mucho, Kotori. Siempre he cuidado de ti, desde que tengo una familia, eres muy especial para mí, porque desde antes que tuviera hijos, siempre has sido lo más lindo del mundo.

—¿D-De verdad? —preguntó con una pequeña sonrisa al verlo a sus ojos color miel.

—Sí, de verdad, pero yo había olvidado eso por tener a tantas personas lindas a mi alrededor, olvidé que la más linda de todas ya estaba a mi lado, y necesitaba de mí más que todas las demás.

Kotori besó a Shidou en los labios de forma lenta y suave, él le siguió la corriente y se aseguró de abrazarla de una forma en la que no lastimara al bebé, así como estar él encima de ella, así Kotori descansaba en la cama y no hacía ningún tipo de fuerza.

Al separarse, ella ya no estaba llorando, solo se limpió las lágrimas para dormir lo más cerca de él, Shidou optó por abrazarla a ella, sabía que necesitaba su calor. Ambos cerraron sus ojos, pero solo para descansar y disfrutar de este momento.

—Tengo que cuidar de ti, Kotori. No quiero que le pase nada malo a nuestro bebé.

—Yo tampoco, así que no me hagas enojar más, ahí estarás ayudándome. —Sonrió un poco y él soltó una risita.

—Lo haré, pero de todas formas voy a estar por aquí para ti y para Shion.

—Cuenta a Kanade también.

—Ella no necesita de mí.

La mujer no estaba muy de acuerdo, porque si no fuera por Shion, Kanade estaría muy triste sin Shidou, sobre todo porque se pondría celosa al saber que, muy de seguro, estaba con una de sus amigas espíritu, y aunque entendía, ella era su esposa y tenían una hija que necesitaba de él, así lo decían los libros que había leído para prepararse, así tenía que ser, eso era lo correcto, que ambos estuvieran juntos.

—Shidou, ella también necesita de ti.

—No es una niña y no está embarazada, ella te ha estado ayudando y también ha cuidado a Shion, lo ha hecho muy bien y ha hecho más que yo, por eso no me necesita, son ustedes dos quienes me necesitan ahora —explicó con culpabilidad—. Además… Te amo, Kotori, tanto como amo a Shion… Y eso… Kanade es…

—No sigas, yo entiendo, pero ya tendrás que dejar en claro tus sentimientos, aunque sé que nunca te hemos dado tiempo para que hagas eso. Lo siento.

—No importa —dijo con frialdad, pero ella lo besó a ciegas, dándole en la nariz—. ¿Hmm?

—Importa y mucho. Pero piensa en eso después, ¿sí? Porque ella te ama y ya no puedes hacer nada con eso.

—Solo quiero preguntar algo más —dijo con la voz un poco más pesada.

—¿Qué sucede? Espero sea lo último…

—Lo he estado pensando desde que estaba esperando que Shion se durmiera, sé que tú de seguro ya lo pensaste, lamento hacer las cosas tan tarde, pero creo que estamos a tiempo para hablar sobre… el nombre de nuestro bebé.

Kotori sonrió con un sonrojo en las mejillas, no abrió los ojos, aunque él sí lo hizo.

—Bueno, aún no sé si será un niño o una niña… —dijo emocionada—. Pero he pensado en nombres para ambos casos.

—¿En serio? A mí solo se me ocurrió uno por si es niño y uno por si es niña.

—Eso es porque apenas empezaste hoy —dijo un poco molesta.

—¿Cuánto tiempo llevas tú?

—Semanas.

Ambos se compartieron los nombres, extendiendo la conversación y ambos imaginaron cosas que tendría de cada uno en caso de ser niño o de ser niña. Esta fue una conversación como ninguna antes, ya que él no estaba ahí o si estaba, era solo para darle algo de cariño apasionado a ella, para después irse con otra esposa.

Pero Kotori fue derrotada por el sueño y Shidou no se molestó por eso, incluso si estaba bastante contento de hablar sobre esto, estaba emocionado, porque él amaba a Kotori con mucha fuerza, pero era un amor no asfixiante, no era obsesivo, no era de cariños diarios, era uno espontaneo, lo había sido por mucho tiempo en el que fueron hermanos y ahora que eran pareja, solo lo hizo más claro.

La noche en la que Kotori había pedido un bebé y estaba lista para hacerlo, Shidou aceptó de buena manera, ella no tuvo que arrinconarlo como Origami, ella no tuvo que darle un discurso de amor y hacerle ojitos como Tohka, con ella no perdió el control como con Mukuro y tampoco fue como una clase de cómo hacer bebés como fue con Kanade.

Ese bebé que creía en su vientre, tal vez más que Shion, sería más un producto de amor que cualquier otro.