Parte 4 (Final): Dependencia

Una de las cosas más difíciles y agradables de crecer es llegar a ser independiente, a todos nos llega el momento, todos alcanzan un estado en el que son aptos y están preparados para dejar el nido, deslindarse de sus padres o de la persona que esté a su cargo, si fue bueno o malo todo ese tiempo que estaba bajo el cuidado de alguien más, eso no importa, la libertad de ser lo que quieras y hacer lo que quieras es algo que se ansía desde que empieza la toma de decisiones grandes.

Todo esto aplica muy bien en los seres humanos, incluso en la naturaleza, los cachorros crecen hasta convertirse en lo que son sus padres, tal vez destrezas diferentes, pero se comportan como tal y pueden seguir adelante solos.

Para los espíritus, lamentablemente, era otra la dinámica. En su mayoría, no tenían ningún referente familiar o si lo tenían, ya lo habían perdido o simplemente no se involucraban, algo que era triste y pesado para Shidou, porque no solo tenía que ser hermano, la situación le exigía ser mucho más.

Era hermano, novio, héroe, cocinero, chica, mediador, la voz de la razón, esperanza, mejor amigo, esposo y ahora papá. Tenía que asumir cada papel y no todos debería de corresponderle, si por él fuera se hubiera quedado solo con algunos de sus roles, pero él no tenía opciones.

La vida era muy complicada cuando estás a cargo de todo, incluso de cosas que debería hacer alguien más, pero cada vez que tenía oportunidad de reflexionar sobre esto, se daba cuenta que él pudo haber decidido no salvar a Tohka, y ahí hubiera terminado todo o las cosas hubieran sido diferentes. Pero no, su buen corazón y voluntad lo habían traicionado terriblemente, metiéndolo en problema tras problema.

Y así, tropezando y aguantando, Shidou había llegado al día de hoy.

Se despertó temprano al lado de su esposa de cabello rojo que había quedado con el cuello de lado, mirándolo, de seguro ahora le dolería, pero el joven hombre sabía que hoy tendría que dejarla de nuevo. Había mucho qué hacer y ayer solo había empezado, pero hoy otra vez tendría que abandonar a una familia para arreglar otra.

«Perdón, Kotori, no puedo quedarme aquí, pero volveré, ¿de acuerdo?» Pensó con una pequeña sonrisa y se acercó lentamente para besarla en la mejilla, escuchó su respiración tranquila por unos momentos. «Realmente no quiero dejarte, no ahora que estamos tan bien».

Pero él nunca podía hacer lo que quería, siempre debía escuchar a otros, siempre había chicas que dependían de sus decisiones y de él. No había libertad si él nunca podía decir sí o no por cuenta propia. Recientemente se había tomado la vida de forma relajada, se había centrado en sí mismo y había hecho lo que quería, se había aprovechado de las mujeres que lo amaban, había disfrutado todo lo que se había negado antes, cuando hacía lo correcto.

Entonces la vida le había golpeado tan duro que lo dejó llorando de rodillas, deseando que la muerte se lo llevara como se había llevado a su pequeña hija.

Al salir de la habitación, fue al cuarto de Kanade y se aseguró de entrar con cautela, para no despertarla. Ella seguía usando una de sus camisas para dormir, así como no usaba sostén, pero sí usaba unas bragas azul cielo, como dormía sola, se había quitado la sábana en medio de la noche y no lo notó.

«A ti también voy a dejarte, pero tú estás bien, Kotori dice que me necesitas, pero has hecho mejor trabajo de lo que yo he hecho en estos cinco años». Shidou se acercó para ver que ella estaba profundamente dormida, no tenía alguna preocupación. «Lo siento, Kanade, ayer fue algo divertido, pero a pesar de que te he abrazado tanto, te he besado tanto, no me acostumbro a ti».

El hombre tomó algo de aire, para después besar la mejilla blanca de su esposa, ella no lo sintió, tampoco sintió cuando él la tapó un poco más y menos sintió cuando él se fue a la habitación de su hija.

En cuanto entró, regresó a la sombra del verdadero Shidou Itsuka, quien ya se había despedido de su pequeña de un beso en la mejilla, le dio una última mirada antes de cerrar la puerta, luego fue al cuarto que compartía con Kotori para cambiarse de ropa, esto obviamente despertó a su esposa, quien no había dormido mucho, pero recordaba todo como una bonita conversación como una pareja concreta y derecha, mejor que los últimos cinco años.

—Shidou, buenos días —dijo con una voz suave y un poco pesada, aún tenía algo de sueño.

—Buenos días, mi linda esposa —dijo en ningún tono aparente, estaba cambiándose por una playera negra la camisa de ayer, luego se giró a ella con un rostro no muy feliz—. ¿Estás bien?

—Sí, perdón, ayer me quedé dormida…

—Está bien, de todas formas, lo que quería es que durmieras, sé suficiente de todos los nombres que has pensado. —Se acercó a ella para sentarse en el borde de la cama—. Me tengo que ir, pero voy a volver, ¿de acuerdo?

—Sí, lo entiendo… —dijo con la cabeza agachada, pero él acarició su cabeza con una media sonrisa.

—Dile a Kanade y a Shion que me disculpen, pero que tuve que ir a visitar a Tohka, y tú aún no decidas el nombre de nuestro bebé, pensaré en mejores nombres. —Ella sonrió un poco por eso.

—Los míos son bastante buenos, aunque creo que ahora tienes doble trabajo.

—Sí, creo que sí… Ella ya tiene siete meses y no hemos hablado de esto. —Agachó la cabeza con culpabilidad—. Sé que no puede hacerlo, pero merezco su odio.

Ella lo abrazó y besó su mejilla, pero Shidou no reaccionó, había dado sus primeros pasos, pero eso no borraba todas las cosas que había hecho mal, podría volver al pasado para arreglarlo todo, pero quería hacer las cosas bien y de forma correcta, y por eso todo sería tan difícil.

Kotori no encontró palabras de aliento que decir, entendía que su esposo habia actuado mal, pero nunca tenía derecho de decidir algo por sí mismo, incluso ella lo había obligado a tener un hijo, se hizo la tonta cuando sabía perfectamente que Tohka también quería un bebé y para cuando supo que ella estaba embarazada, no tardó mucho en saber que Tohka también lo estaba.

Y toda la presión que eso ejercía en Shidou, él no podía partirse en cinco y también tenía responsabilidades en su trabajo, pero eso no le importó a nadie.

—Lo siento, Shidou, quiero ayudarte.

—No lo hagas —respondió fríamente—. Debo hacer esto solo.

—Pero…

—Ya estás haciendo lo suficiente, si quieres ayudar, quédate aquí y no hagas nada, solo cuida de nuestro bebé. —Shidou se alejó de ella, aunque Kotori quería seguir ahí con él, quería decir más, pero fue imposible y derrotada quedó con la cabeza agachada.

Shidou tomó su llavero lleno de llaves, su cartera y se fue.

Tohka Yatogami siempre lograba tener lo que quería, era una chica caprichosa y que hacía puchero simplemente por no comer su adorado pan o lo que quisiera, cuando no tenía lo que quería, se enojaba o se ponía muy triste, para después liberar todos sus sentimientos destruyendo cosas, incluso evitaba a Shidou por sus celos, incluso si él no tenía la culpa.

Por muchos años, él soportó todo eso con mucho gusto y lo toleró, pero cuándo las salvó a todas, por fin pudo descansar de todo eso y para cuando cambió, dejó de atender sus caprichos y el de todas en general, dejó que viera por sí misma, cuando ella siempre había sido dependiente de él.

Era muy parecida a Kanade, excepto por sus personalidades, Kanade era más sencilla de manejar y le hacía más caso, Tohka era una bomba de tiempo, el ganarse su enojo o el que se llenara de resentimiento era peligroso, pero él debía pagar los platos rotos.

Así que después de cumplirle su gusto de embarazarla, le volvió prestar atención a Kotori para atender sus demandas de bebés igual, incluso la tolerancia termina, había sido muy fácil, pero ahora se le era más difícil el volver a ser el que era.

«Ayer estuviste llamándome toda la tarde». Pensó al ver el número de llamadas perdidas de su hermana Mana Takamiya. «Perdón por dejarte todo este peso, tú no tienes la culpa ni responsabilidad, pero en cuanto supiste que iba a casarme más de una vez, te asustaste, incluso me viste de forma distinta. Yo debería de estar aquí, no tú, nunca te he agradecido por esto».

Ahora que estaba frente al departamento 34, en un edificio de apartamentos, entró con ayuda de una réplica de la llave correcta y entró al sencillo departamento, mucho más pequeño que su casa y era de diseño minimalista porque su hermana no era quisquillosa con las cosas y a Tohka no le compraba nada, muchas veces ni quería saber nada de ella.

—¡Ah! —dijo Mana al sentarse en el sillón, tenía el cabello suelto y largo, así como unas ojeras un poco visibles—. ¿Quién anda ahí? Ah, eres tú, Nii-sama… ¿O eres una ilusión?

—Hola, Mana —contestó sin poder mirarla al rostro—. Perdón, ayer yo…

—¿Ocupado? ¿Tal vez embarazando a otra?

—Mana…

—No voy a escuchar —dijo cortantemente y se dejó caer en el sillón—. ¿Sabes lo difícil que es cuidar a una embarazada con cambios de humor drásticos? ¿Sabes lo que es tener que dar excusas y explicaciones sacadas de la manga porque mi hermano mayor no se hace cargo de nada? ¿Sabes lo que es cuidar a Tohka-san en un estado tan delicado cuando necesita de su pareja y no de una amiga? No puedes saberlo, ¿sabes por qué, Nii-sama? Porque no estás aquí, soy más esposo que amiga en estos últimos meses…

Mana había soltado una carcajada después de su mal chiste, Shidou se quedó callado. Pero ella se levantó, tomó una sudadera del perchero que estaba en la esquina de la sala, se lo puso, caminó hacia su hermano sin verlo a la cara y sacó un par de llaves del bolsillo de su mini-short de mezclilla.

—Mana, todo lo que has dicho es cierto, pero escúchame… —Trató de detenerla con las manos, pero lo único que hizo ella fue dejarle las llaves en el suelo, hizo un ruido como de cascabel al chocar contra la madera.

—No quiero escucharlo —dijo con voz fría y con las manos en los bolsillos de su sudadera se fue hasta la puerta, Shidou no tuvo ni fuerzas para moverse, solo la quedó viendo—. Si no vas a responder por las cosas que haces, al menos no seas tan cobarde para que otros se ocupen de eso por ti.

—¡Mana! —Pero ella cerró la puerta con fuerza, fue peor que decirle una grosería—. Mana…

Ella quien siempre tenía una sonrisa y alguna cosa positiva que decir, ahora le había dado la mirada más gélida del mundo, le había dicho la verdad en la cara y con rudeza, sin rodeos, sin consideraciones, sin ni siquiera darle oportunidad de respuesta.

El hombre de cabello azul solo se agachó para tomar las llaves del departamento, pero no pudo ponerse de pie, recordó como ella le había dado su apoyo para ayudarle a la más problemática de todas sus chicas, incluso cuando se supo lo del embarazo, ella estuvo ahí para ser un gran soporte y él se había aprovechado de eso por mucho tiempo.

Con sus acciones había matado las sonrisas de su hermana y su confianza, con eso también destruyó alguna oportunidad de dialogo, esto no había sido una conversación, sino una declaración y una despedida.

«Mana… Tienes razón, siempre has sido muy acertada en las cosas que haces y en las cosas que dices, siempre he tenido tu apoyo incondicional, me salvaste la vida muchas veces y no lo pensaste mucho para dejar a la DEM y ayudarme». Pensó al agachar la cabeza y unas gotas cristalinas cayeron al suelo, pero él se limpió lo restante con velocidad. «Yo vine aquí pensando en Tohka, pero si me dices esto y te vas así… No puedo dejarlo así, no quiero verte solo la espalda a partir de ahora».

Pero no tenía la fuerza ni el derecho, se había olvidado incluso de su propia familia, de seguro Shiori también estaba muy molesta con todo lo que había hecho, ellas no habían dejado de apoyarlo, ni siquiera en los peores momentos, pero él les había abandonado, dejándoles todo el trabajo cual cobarde, como si él no pudiera hacerse cargo.

Ayer había perdido a su hija, hoy perdía a su hermanita que siempre lo apoyaba, incluso si él al principio no podía creer que tenía una hermanita biológica, y esto lo merecía, porque no había hecho sacrificios, porque había dejado de preocuparse, porque quiso hacer lo que quería, pero estas fueron las consecuencias de eso.

Terminó sollozando de rodillas, apretando los puños fuertemente porque en los últimos meses no había hecho nada más que aprovecharse de conexiones y roto vínculos sin saberlo.

«Shidou». Tohka había salido de su cuarto sin ser notada, había escuchado ruidos extraños y sollozos, pensó que algún animal o alguien se habían colado a la habitación, pero no se trataba de nadie más que su esposo.

Tenía el vientre mucho más grande que el de Kotori, usaba un vestido largo de color morado y su cabello seguía atado en una cola de caballo alta, sus pechos habían crecido mucho más y aunque esperaba que Mana le diera una explicación por lo que estaba pasando, ahora su mente se había puesto en blanco.

Sin embargo, sintió alivio de verlo ahí, después de tanto tiempo y de sentirse muy triste, enojada y otra vez triste por su ausencia y porque él nunca la cuidaba, ni le decía cosas lindas ni le dedicaba sonrisas, de todas formas, odiaba más verlo roto.

—¿Shidou?

—¿Uh? —Shidou cesó el llanto y volteó a la derecha, donde vio a Tohka quien le miraba con pena—. Tohka…

—¿Qué pasa, Shidou? Estás llorando… —dijo preocupada y se acercó a él—. Perdón, no me puedo agachar estando así.

Shidou la abrazó desde esa posición, poniendo su cabeza lejos de su vientre, donde siguió llorando y apretó sus piernas con sus manos. No sabía qué decir, esperaba golpes y más odio, lo necesitaba para hundirse más, porque él sabía que lo merecía, pero en vez de eso, obtuvo piedad.

Tohka acarició su cabeza y él lloró como un niño pequeño, porque incluso cuando se merecía todas las desgracias y todo estaba mal por su culpa, había algo llamado amor que no permitía que él fuera hundido por las personas que lo rodeaban.

—¡Lo siento, Tohka! Lo siento, lo siento, ¡lo siento! —gritó con la voz agobiada y congestionada, así como se fue resbalando hasta quedar a sus pies, no se le ocurría nada qué decir que no fuera a lastimarla, porque la verdad era dolorosa y ella estaba embarazada de siete meses—. Perdóname por no estar aquí, no tengo excusas, yo solo quería… alejarme, alejarte… Sé que no me puedes entender, nunca lo has hecho y por eso me sentía molesto… Pero eres un espíritu y yo, a pesar de todo lo que creas, soy solo… ¡Un maldito humano!

Ella hizo un pie atrás, sobresaltada por escucharle decir todo eso, esta vez no tenía ganas de abrazarlo y consolarlo, porque las cosas que había dicho eran los temores que había tenido en todo este tiempo y ahora eran confirmados por la persona que amaba más.

—No puedo cambiarlo… Las cosas que hice, Mana también me odia y si tú lo haces también, me lo merezco, y si no me amas más, también lo merezco, y si no quieres volver a verme y no quieres que haga más ni intente nada, también lo merezco.

—Shidou… —susurró sin ninguna emoción, él siguió mirando al suelo y a sus lágrimas en el suelo.

—Puedes golpearme todo lo que quieras, lastimarme tanto como lo he hecho yo… Sabes que no puedo morir, así que no te preocupes por mí…

—¿Tú me quieres, Shidou? —preguntó con tristeza y con lágrimas en los ojos—. ¿Me amas, Shidou?

Eso fue como una cuchilla en su corazón, ni siquiera vio su expresión, pero esas palabras habían sido como una navaja. Ya había mentido muchas veces por el bien común, así que se quedó callado y con la mente en blanco.

—Shidou, contéstame, por favor… —pidió con la voz triste, esperando lo peor al ver que tardaba tanto en responder.

Ante su silencio, ella agachó la cabeza.

—¿Alguna vez me has amado?

Shidou volvió a guardar silencio, las lágrimas cayeron por fin del rostro de Tohka, pero fue diferente a todas las ocasiones anteriores que había llorado, estaba sintiendo un dolor indescriptible, como si algo se hubiera roto dentro de ella, toda esa negatividad y dolor de seguro también lo sentía su bebé, porque estaban conectados.

—¿No? —preguntó con una voz rota—. ¿N-No vas a decir nada? ¿Todo fueron mentiras, Shidou? ¡MIRAME!

Él alzó la cabeza, ya no estaba llorando, ya no podía pensar, pero al ver a Tohka con menos brillo en los ojos, de repente tuvo empezó a chillar y a arrodillarse por el dolor.

—¿T-Tohka?

—Ahh… Ugh… Ahh… A-Ahhh…

—¿¡Tohka?! —preguntó al tomarla en brazos—. ¿¡Qué te pasa?! ¿¡Qué es lo que sientes?!

Varias horas después, Shidou seguía aún en el hospital, tocando la mano de Tohka, estaba un poco fría, la operación ya había terminado, ya sabía las malas noticias, escuchaba el ruido de las máquinas que mantenían viva a Tohka, había caído en estado de coma después de las complicaciones en el parto, no quedaba luz en los ojos de Shidou, de hecho, no quedaba nada, solo estaba parpadeando cada cierto tiempo.

Lo siento mucho, pero su esposa tuvo complicaciones y todo parece ser que estuvo expuesta a mucho estrés, no pudimos hacer nada para salvarlo, señor… Iba a ser un niño.

—Disculpe, señor, no puede seguir más tiempo aquí, el tiempo de visita ya se terminó —dijo una enfermera al ver que Shidou seguía ahí, junto a Tohka—. Lo lamento mucho.

Pero él no escuchaba nada, su mente solo podía recordar las preguntas de Tohka que tanto lo lastimaron.

—Señor, ya tiene que irse, no puede seguir aquí, son normas del hospital.

—Por favor, solo váyase… —pidió sin ninguna emoción y la enfermera se fue, había usado sus habilidades para correrla. Shidou quedó mirando a Tohka, él creyó que estaba lastimado, pero no era nada comparado con todo lo que le había hecho a ella—. Tohka… He luchado por ti todo este tiempo de forma obligada… Te he querido y te he dado todo lo que quisiste, de forma obligada, luché tanto para que no murieras… Para que siempre estuvieras a salvo, como todas las demás. Y yo…

Él casi la había matado, pero a su hijo, a ese sí que lo mató con su ausencia y por falta de amor.

Shidou invocó la pistola de Kurumi y se fue al techo del hospital, luego se dio un tiro en la cabeza para suicidarse, al cabo de unos minutos se curó, pero volvió a matarse. Repitió este proceso varias veces, pensando que había un límite para las veces que podía regresar de la muerte, pero era demasiado poderoso.

No podía morir. Así que después de tanto, solo estaba lleno de sangre, tirado en el suelo con la pistola debajo de su quijada.

Tohka, Yoshino, Origami, Kotori, Kaguya, Yuzuru, Kurumi, Kanade, Natsumi, Miku, Mukuro, Mana, Shiori, todas aparecieron en su mente, como cuando eran jóvenes, él solo cerró los ojos, no quería vivir más, no merecía vivir más.

¿Para qué?

Si no vas a responder por las cosas que haces, al menos no seas tan cobarde para que otros se ocupen de eso por ti.

Cuando supo lo de su hijo, una parte de él también murió, cuando supo lo de Tohka, una chispa en su corazón se apagó. Ella era importante y si hubiera pasado con cualquier otra, también sentiría que no valía la pena seguir vivo.

No valía la pena seguir vivo si una de ellas no estaba.

El hombre se levantó con el cuerpo lleno de sangre y con una frialdad necesaria e injusta, cerró los ojos y usó la misma aura de Kurumi en todo el hospital, pero esta se extendió por toda la ciudad para absorber tiempo de vida de todas las personas, tuvo la cabeza agachada durante todo ese tiempo, porque posiblemente las personas que tenían menos tiempo morirían.

Pero se detuvo en menos de un minuto y respiró por la boca. No tenía la maldad en su corazón como para hacerles eso a inocentes.

Shidou entonces se clonó varias veces para obtener más tiempo, sin llegar a matar a nadie, por todo el continente, incluso si eran pequeñas cantidades de energía, eran de muchísimas personas, no tenía derecho a disfrutar la vida, no tenía derecho a ser perdonado, no tenía derecho de ser feliz, no tenía derecho ni ganas de seguir viviendo.

Pero ellas sí.

Ahora se daba cuenta que él nunca hizo esto por él y que hacer cosas por otros requería un sacrificio enorme, gigante, requería todo de él, ¡todo! Todo su amor, su fuerza, su poder, todo lo que tenía.

Se tardó días en obtener toda esa energía, no habló con nadie, no le importaba nada más que obtener energía de todo el mundo sin tener que matar a nadie, ni siquiera a los animales. Una vez lo tuvo, no lo pensó más y usó la doceava bala para volver años en el pasado, exactamente diez años y unos meses.

Y lo que hiciera a partir de ahora, incluso si se odiaba y no merecía vivir más, definiría un nuevo futuro.


¿Shidou hará las cosas bien? ¿Shidou hará lo correcto esta vez? ¿O revivirá lo mismo? Pueden pensar lo que quieran, dejo el final abierto para que cada quién piense el final que quiera para esta historia, espero que les haya gustado, fue un experimento que hice hace más de un año, usé personajes que no son míos como lo son Kanade Shimizu y Shion, y los puse a todos en una historia algo oscura y turbia.

Lamento si vinieron aquí esperando una historia graciosa y divertida, esto no lo fue, pero espero estén satisfechos.

Sin más, agradecería un comentario por esto, sería genial.