A partir de ese momento, Loki se dio cuenta de lo que estaba pasando. La aparente tranquilidad que había conservado desde que había regresado a Asgard escoltado por Thor se disolvió en un instante. Había considerado todos los castigos posibles, menos ese. ¿Cómo no se le había ocurrido antes? En todos sus escenarios, él se mantenía con sus poderes, pero ¿ahora? ¿Vivir como un simple mortal? Odín sabía bien lo que estaba haciendo.

Para Loki, todo sucedió en un instante y de manera borrosa. Se sentía extraño, como si él fuera un observador simplemente. Escuchó a Thor gritar y decirle algo a su padre, algo que no logró entender. Vio a Odín haciendo uso de la energía que le quedaba para despojarlo de sus poderes y él, en un intento frustrado de defenderse se veía abalanzándose sobre Odín. Se había olvidado de que se encontraba esposado, desarmado y en desventaja, pero apenas y era consciente de lo que estaba haciendo. Cegado por la ira derrumbó a Odín y sintió como Thor lo jalaba hacia atrás en un intento de separarlo de su padre. Escuchó más gritos por parte de Thor, pero para él eran ruidos sordos que se escuchaban a lo lejos. Volteó aturdido hacia la multitud que había contemplado su juicio y descubrió que lo miraban horrorizados.

Unos guardias corrieron para ayudar a Odín mientras Thor sujetaba a Loki fuertemente. A pesar de que la noticia lo había dejado aturdido, se sorprendió al encontrar que estaba sonriendo. Era una sonrisa sarcástica, como si disfrutara ver al padre de todo en el suelo, siendo ayudado por un par de guardias a incorporarse como si fuera un humano insignificante sin fuerzas para seguir adelante.

Un humano insignificante. Tal y como él era ahora.

Thor seguía reprendiéndolo, y él seguía sonriendo sin escucharlo. A decir verdad, esperaba que el convertirse en humano lo hiciera sentir de alguna manera extraña. Pero no sentía nada en absoluto. Se sentía igual que hace unos minutos cuando todavía era un Dios. Incluso llegó a pensar que Odín no había logrado quitarle del todo sus poderes, pero éste no era el momento de averiguarlo. Tenía que escapar, tenía que hacer algo antes de que Odín lograra ponerse en pie.

Pero, ¿qué podía hacer para escapar? Se encontraba en el palacio de Asgard, todas las puertas estaban bloqueadas por guardias. Thor estaba a su lado y no lo iba a dejar escapar fácilmente...y si lograba hacerlo ¿A dónde iría? Asgard no es lugar para los mortales.

Thor, en un intento de hacer que Loki lo escuchara lo tomó por los hombros e hizo que volteara a verlo. Loki lo miró y la sonrisa se borró de su rostro. Thor, enfurecido, levantó su martillo y antes de que Loki pudiera reaccionar, lo azotó contra el suelo y una luz intensa lo cegó por un momento.

Toda la sala se quedó en silencio. Thor y Loki habían desaparecido.


Cinco de la mañana. La habitación se encontraba completamente a oscuras y Katrina dormía después de un día bastante pesado. Trabajaba en el hospital de Ottawa, en el área de medicina interna. Hoy le tocaba guardia, así que necesitaba descansar todo lo que fuera necesario, pero Crono no pensaba de esa manera.

Crono se levantó y se estiró. Trepó ágilmente a la cama de Katrina y maulló hasta despertarla. Katrina estaba acostumbrada a esto. Crono era el despertador ideal, y Katrina no podía hacer más que pensar que el nombre le venía perfecto. Todos los días, a las 5 de la mañana, Crono maullaba y no paraba hasta que Katrina lo alimentaba.

Katrina se enderezó y se estiró en la cama. Bostezó y le rascó detrás de las orejas a Crono, quien no paraba de maullar.

-Ya voy, ya voy…-dijo Katrina aún dormida y se levantó por fin de la cama. Crono, con otro ágil salto siguió a su dueña hacia la cocina. Katrina caminó a oscuras hasta llegar a la puerta de su cuarto y salió al pasillo. Caminó hasta la cocina y encendió la luz. La cocina era pequeña, con muebles blancos y todo en perfecto orden. A Katrina le encantaba cocinar cuando tenía tiempo libre, el cual no era mucho, así que la mayoría del tiempo la cocina permanecía limpia. Se acercó a la alacena y sacó una lata de comida para gato. La abrió y se giró para dirigirse al otro lado de la cocina, donde Crono esperaba pacientemente a un lado de su plato.

-A veces eres desesperante, ¿lo sabías?- le dijo cariñosamente al gato negro que la miraba con sus grandes ojos azules mientras ella vaciaba el contenido de la lata en el plato. Crono dejó de maullar y comenzó a comer alegremente. A Katrina no le molestaba esto, era un acuerdo mutuo. Crono conseguía comida y ella conseguía llegar a tiempo al trabajo. Mientras Crono comía, Katrina le acarició una oreja.

Había escogido a Crono debido a sus orejas. Mientras que el felino era completamente negro, sus orejas tenían las puntas pintadas de blanco, dándole un aire de extrañeza. Sus grandes ojos azules seguían todo lo que estaba a su alrededor y era buen cazador. Varias veces sorprendió a Katrina con algún pájaro muerto como regalo y ella se deshacía de ellos cuando Crono no la observaba.

Dejó que el gato continuara comiendo y fue a darse un baño.

Todas las mañanas Katrina seguía la misma rutina. Desde que había llegado a vivir a Ottawa, se levantaba a las 5 de la mañana y comenzaba a arreglarse para un nuevo día. No vivía cerca del trabajo, así que tenía que estar lista antes de las 6 para el trayecto de casi una hora hacia el hospital. Al llegar, compraba un café y se preparaba para a las 7 en punto pasar la primera visita del día.

Muchas veces sus compañeros le habían dicho que viviera más cerca, pero ella amaba su pequeño departamento aunque estuviera a las afueras de la ciudad. Desde que se había mudado a Ottawa había vivido ahí, y no encontraba una razón poderosa para cambiar de residencia.

Katrina salió del baño y comenzó a vestirse. Se cepilló su cabello castaño que le llegaba hasta los hombros y dejó que se secara naturalmente. Después de un toque ligero de maquillaje, bajó a desayunar y preparó sus cosas para salir rumbo al trabajo.

-Cuídate, Crono, hoy no regreso por la noche- dijo Katrina mientras dejaba abierta una ventana para que Crono pudiera salir y entrar del departamento. El felino la observó mientras ella salía y en cuanto cerró la puerta, continuó comiendo de su plato.

Crono sabía cuidarse, sabía que cuando Katrina dejaba abierta la ventana él tendría que conseguirse su comida. Lo cual no era difícil. Katrina había llegado al acuerdo con su vecina de que ella le pondría de comer por la noche afuera de su casa los días que ella estuviera de guardia y Crono, al no encontrar a su dueña en su habitación, bajaría y encontraría el plato a la hora acostumbrada.

Katrina se dirigió a su auto, un corolla negro y abrió la puerta de atrás para dejar sus cosas. Después se metió ella en el coche y salió rumbo al hospital.

El camino al hospital fue tranquilo. A pesar de la tormenta que había caído la noche anterior la carretera se encontraba limpia. Katrina prendió el radio y cantó algunas de las canciones para hacer más ameno el camino.

Después de dejar su auto en el estacionamiento, se dirigió a la cafetería, donde ya la esperaban con su café. Después de recogerlo, se dirigió a su oficina para prepararse para la primera visita del día.

-¡Buenos días, Doctora Whitelock! –dijo una enfermera al ver a Katrina entrar.

-Buenos días, Alice- dijo Katrina y sonrió- ¿alguna novedad para el día de hoy?

-Los mismos pacientes del día de ayer y…– dijo Alice y le entregó 5 expedientes- tuvimos un ingreso por la noche, tal vez quiera darle un vistazo.

Katrina levantó la vista de los expedientes y miró a la enfermera. Los estudiantes se encargaban de ver a los pacientes que acababan de ingresar al hospital y después le daban informes a ella sobre su estado. El que Alice le haya comentado que tal vez quisiera visitarlo antes de que los estudiantes le dieran el reporte le parecía extraño.

-Gracias, Alice.

Katrina se dio la vuelta mientras analizaba los expedientes que tenía en sus manos y caminó hacia la primera habitación, iniciando así un día más de trabajo.


Un rayo cayó en un árbol que se encontraba en medio de un parque. Era cerca de media noche y la lluvia caía copiosamente haciendo que fuera difícil identificar las cosas que estuvieran a más de dos metros de distancia. El rayo iluminó por una fracción de segundo todo lo que estaba alrededor y después todo volvió a sumirse en la oscuridad.

Loki cayó de costado y sintió sus primeros indicios de su recién adquirida condición de mortal. Un dolor intenso recorrió su tórax al chocar con el suelo y profirió un grito de dolor. Thor se enderezó rápidamente e intentó poner en pie a su hermano, pero al moverlo, Loki dio otro grito y Thor inmediatamente lo soltó.

-Hermano, ¿Qué te pasa?-gritó Thor para hacerse escuchar por encima de la lluvia que no cesaba. Loki abrió los ojos y miró a Thor. Al tratar de moverse notó que le costaba trabajo respirar y tenía un sabor metálico en la boca. Loki ya había sentido dolor antes, pero en contadas ocasiones. Con las habilidades de un Dios, lastimarse era más difícil y soportaba mejor los golpes. Ahora, como mortal, era frágil y el dolor era más intenso.

Loki abrió la boca para decir algo pero la cerró instantes después, ya que no podía articular palabra. Estaba temblando. Temblando de frío por estar bajo la lluvia. Thor lo observó un instante y, sin pensarlo, lo cargó y comenzó a caminar hacia lo que parecía ser una luz. Llegó al la entrada del parque y vio a lo lejos un local con las luces encendidas. Miró a Loki, quien le observaba de manera extraña. Su expresión era una mezcla entre una mueca de dolor y una de sorpresa por la situación en la que se encontraba. Para variar, su hermano mayor tenía que defenderlo.

Thor irrumpió en el establecimiento cargando a Loki y la dependienta ahogó un grito de sorpresa. El que entraran dos hombres con trajes extraños a la mitad de la noche no era algo que ocurriera frecuentemente.

-Necesito de su ayuda, milady- dijo Thor y puso a Loki en el piso, quien dio otro grito de dolor, después abrió los ojos y volteó a ver a la chica que se acercaba.

-Tenemos que llamar a una ambulancia-dijo al ver que Loki tenía sangre en la boca. Se dio la vuelta y corrió detrás del mostrador para tomar su teléfono y llamar a una ambulancia.

Para cuando regresó a donde se encontraba Loki, Thor había desaparecido.

Loki se encontraba tirado en el suelo de un lugar desconocido. El dolor en el tórax era intenso y no parecía que fuera a disminuir. Lentamente movió su mano y tocó su costado. El más leve roce hizo que volviera a sentir una punzada intensa de dolor y prefirió no tocar otra vez.

¿Qué estaba pasando? Sentía dolor, temblaba de frio y no sabía dónde se encontraba. Trató de tranquilizarse mientras la chica lo observaba con sorpresa y un poco de miedo.

-Señor, ¿se encuentra usted bien?-dijo temblorosamente la chica y Loki no le hizo caso –la…la ambulancia viene en camino, por favor no se mueva.

¿Moverse? Si cualquier cosa que hacía le provocaba un dolor intenso. ¿Ambulancia? ¿Qué es eso?

Loki se mantuvo en silencio, tratando de normalizar su respiración. Después de lo que pareció una eternidad, dos hombres entraron corriendo por la puerta y se pusieron a su lado. Observó que le preguntaban algo a la chica y que ella respondía un poco temblorosa. Humanos pensó y en ese momento sintió como lo tomaban y lo colocaban sobre otra superficie y lo levantaban con cuidado. El dolor volvió a aparecer haciéndolo gritar nuevamente.

Uno de los hombres volteó a verlo, sacó un objeto extraño y puntiagudo y Loki observó horrorizado como lo pinchaba con él.

-¿Cómo te atreves, humano insigni… - pero Loki no pudo terminar la frase pues empezó a sentirse mareado y poco a poco las cosas empezaron a desvanecerse. Cerró los ojos en contra de su voluntad y no supo nada más.


NA. Hola! Gracias por leer. Es la primera historia que publico aquí y espero que sea de su agrado. No olviden dejar sus comentarios, todos son bien recibidos y me ayudarán a mejorar la historia.