Loki seguía observándola y no podía hacer otra cosa que pensar que era extraña. Desde que había entrado por primera vez, su actitud había sido diferente a la de cualquier otro humano. Desde los hombres que entraron por él cuando estaba en el suelo de un establecimiento desconocido hasta la mujer que le había llevado la comida, en algún momento se habían acobardado ante él y su actitud. Era como si no fuera necesario demostrarles que era superior a ellos. Pero con ella era diferente, a pesar de su mirada intensa, ella no se había hecho para atrás ni había demostrado temor o algo parecido.

-Simplemente no lo entenderías.

-En la mañana mencionaste que estabas en…Midgard. ¿Sigues pensando eso?

¡Por supuesto que seguían en Midgard!

-No lo pienso, seguimos en Midgard-afirmó Loki mirando a Katrina como si le explicara algo a un niño pequeño.

-¿Y de dónde eres?

-Asg…-comenzó a decir Loki pero recordó que Asgard nunca había sido su hogar. Se sentía traicionado y en ese momento se dio cuenta de que no pertenecía a ningún sitio. Nunca había pensado mucho acerca de eso, daba por hecho que Asgard era su cobijo, ¿pero ahora? Se encontraba exiliado, realmente no venía de ningún lugar.

Katrina notó cómo su cara pasó de ser amenazadora a demostrar preocupación. ¿De verdad no sabía de dónde venía? En ese momento sospechó que la contusión había sido más grave de lo que mencionaba el expediente. ¿Había perdido la memoria?

-…no necesitas saber de dónde vengo-dijo Loki tajantemente. La mortal no necesitaba información. Además, decirle que no tenia hogar, que no pertenecía a ningún sitio, era signo de debilidad. Y la debilidad no formaba parte de Loki.

Loki comenzó a enfurecerse. La situación le molestaba en muchos aspectos. Estar indefenso a la merced de los humanos, ser un humano y que le estuvieran interrogando sobre su vida no era lo mejor que podría estarle pasando. Sin contar el dolor constante y leve de las costillas fracturadas.

-En vez de preguntarme cosas que no te importan, deberías curar mis heridas.

-Tus costillas sanarán solas, no podemos hacer nada más.

Katrina había entrado a trabajar al hospital de Ottawa en contra de muchos pronósticos. Uno de ellos era su edad, apenas tenía un año que había terminado la carrera y no solo había conseguido entrar a trabajar ahí, sino que ya era subjefa de la sala de medicina interna. Katrina había demostrado tener habilidad y conocimientos médicos, pero lo que la había llevado a ese puesto era la habilidad de interactuar con los pacientes. Hasta al paciente más reacio a responder, lograba que le contara su historia para así establecer un diagnostico preciso. De ahí por qué su jefe, el doctor Templeton, le había reclamado por no tener los datos de este paciente.

Por primera vez se enfrentaba a un paciente verdaderamente difícil. Y no sabía si era porque había perdido la memoria de verdad, o estaba ocultando algo. Katrina tomó la ropa de Loki y la hizo a un lado para sentarse en el sillón. Loki la miró horrorizado, no tenía derecho a tocar sus cosas. Katrina giró el sillón hasta quedar de frente a Loki y siguió mirándolo fijamente.

-Estaré aquí hasta que decidas hablar. Ten en cuenta que entre más rápido me digas de dónde vienes y por qué estás aquí, mas rápido te dejarán ir.

Loki no respondió y ambos se quedaron en silencio durante un tiempo. Katrina suspiró y se recargó en el sillón. No tenía planeado moverse de ahí hasta que Loki dijera algo más. Tarde o temprano, pensaba, él se hartaría de su presencia y le diría todo con tal de que lo dejara en paz. Sabía que no era la maniobra adecuada, pero tenía que intentarlo. Mientras tanto, aprovechó para analizar a Loki y determinar si estaba fingiendo o si de verdad había perdido la memoria. Loki decidió ignorarla y se concentró en doblar una orilla de la sábana que lo cubría.

Loki también analizaba a Katrina sin que ella se diera cuenta. Desde que había dejado la habitación por la mañana, se entretuvo pensando por qué le había revelado tan fácilmente su nombre, siendo que no había respondido a nadie que le hubiera preguntado antes. Le seguía intrigando su actitud. Tal vez no supiera que se encontraba ante la presencia de un dios.

Pero la verdad es que él ya no era ningún dios, y ella lo trataba como lo que ahora era: un mortal más. Por eso no le tenía miedo y no huía a su mirada. Pero Loki aun se negaba a aceptar que era un humano solamente.

-Ya te lo he dicho, soy Loki Laufeyson y es todo lo que necesitas saber. Es más, exijo que te presentes.

Katrina lo miró sorprendida. Por alguna razón, la actitud de Loki no le irritaba, es más, le era divertida. Definitivamente era un paciente extraño, no solo en su vestimenta y sus facciones, sino también en su forma de ser.

-Ya te lo he dicho-dijo Katrina tratando de imitar su respuesta- soy la Doctora Katrina Whitelock, ¿algo más que desees saber?

Loki se sorprendió ante la respuesta. Al principio se notó un poco irritado por el atrevimiento de Katrina de imitar su respuesta. Pero después no hizo más que sonreír brevemente.

La habitación se encontraba en completo silencio cuando se escuchó un ruido parecido a un silbido. Loki observó a Katrina buscar entre sus ropas y sacó un pequeño aparato rectangular que se iluminó en cuanto Katrina lo tocó.

-Tengo que retirarme por el momento, pero regresaré y espero que ahora sí me quiera decir por qué lo trajeron aquí.

Katrina se levantó y se dirigió a la puerta con el celular en la mano. El doctor Templeton la había mandado llamar de manera urgente. Quién sabe qué quería ahora. Katrina guardó su celular en su bata y abrió la puerta.

-Asgard.

Katrina volteó antes de salir y vio a Loki que miraba distraído hacia la pared.

-¿Perdón?

-Asgard. Vengo de Asgard-dijo Loki como si tratara de no darle importancia.

Katrina sonrió y salió de la habitación. Al parecer, se había ganado un poco de la confianza de ese paciente tan extraño.


-¿Asgard? ¿Y le creíste?- dijo Alice mientras Katrina la miraba divertida sentada detrás de su escritorio.

-No sabemos si tiene algún daño neurológico, Alice. No iba a ponerme a pelear por eso…fue un avance hacerlo hablar. Además, el nombre me suena conocido.

-Es un paciente extraño.

-Lo sé, Alice. Pero por más extraño que sea tenemos que atenderlo.

Katrina abrió su computadora y tecleó "Asgard" en el buscador justo cuando entró el doctor Templeton en la oficina y le hizo señas para que la siguiera. Katrina cerró la computadora y salió detrás de él. Habían llegado dos pacientes que habían tenido un accidente automovilístico y necesitaban ser evaluados inmediatamente. El doctor Templeton necesitaba ayuda y la única que había respondido el mensaje era ella.

Ambos corrieron a urgencias y Katrina se olvidó por un momento del paciente del cuarto 305.


Loki estaba desesperado. Había estado demasiado tiempo en cama y sin moverse. Pero cada que intentaba enderezarse, el dolor se lo impedía. En dos ocasiones entró una mujer a poner algo en la bolsa que estaba conectada a su brazo y el dolor disminuía durante cierto tiempo, pero el efecto había pasado y ahora las punzadas eran más fuertes. La mujer no había dicho nada en ningún momento y Loki se sintió agradecido de que no lo haya interrogado ella también.

Después de que la doctora Whitelock había dejado la habitación, Loki había tratado de quedarse dormido, pero sus esfuerzos habían sido en vano. Desesperado, se quitó la sábana completamente y observó el vendaje. Tratando de mover el pecho lo menos posible, bajó los pies de la cama y después se fue enderezando lentamente hasta quedar sentado. Trató de no hacer caso al dolor que le atravesaba el pecho y se levantó. Se acercó al sillón lentamente y buscó entre sus ropas. Sacó un objeto metálico y rectangular que estaba atado a una cadena. Aliviado, Loki lo observó y repasó con sus dedos los bordes de la serpiente que estaba grabada en un lado del rectángulo. Había sido un regalo de Odín en tiempos más agradables y tal vez el único objeto de valor que poseía en estos momentos. A pesar de lo que había pasado últimamente y descubrir que Odín no era su padre, el emblema se había vuelto parte de él, y el hecho de pensar que lo había perdido en el momento del juicio le resultaba aterrador. El emblema era de un metal extraño y siempre se mantenía frio aunque se le llevara pegado a la piel. Loki volvió a guardar el emblema en sus ropas y regresó lentamente a la cama agotado por la dificultad para respirar que le causaba el vendaje. Observo una vez más de reojo su montón de ropa y respiró mientras una sensación agradable lo invadía haciéndole sentir que no todo estaba perdido.

Se recostó lentamente en la cama, observó el techo de la habitación y se descubrió pensando en si la doctora Whitelock regresaría en algún momento para seguirlo interrogando.


Katrina Whitelock estaba agotada, después de ayudar al doctor Templeton, había sustituido a otro doctor que había tenido que salir de improvisto dejándole todos sus pacientes para la visita de la tarde. Sumando los de su área, Katrina terminó su visita cerca de las 10 de la noche. Decidió descansar un momento, pues la noche era larga y auguraba ser aplastante. Dejó los expedientes y salió de su oficina hacia el cuarto de descanso.

-¡No olvides terminar el interrogatorio del 305!-gritó Alice desde la central de enfermeras al ver pasar a Katrina.

Katrina paró en seco. Definitivamente la noche prometía ser agotadora.

La puerta se abrió y Loki abrió los ojos. La habitación estaba más oscura que lo habitual y supuso que era de noche. La doctora Whitelock entró en la habitación cerrando la puerta tras ella, se acercó al sillón y volvió a sentarse. Loki la observó sin decir una palabra. Se veía cansada y fastidiada, quién sabe qué tanto habría hecho desde que había dejado la habitación hace unas horas. Ella lo miró fijamente esperando alguna reacción. Pero él volvió a mirar el techo como si no hubiera nadie.

La idea de tenerla otra vez sentada frente a él no le agradaba del todo. Pero tampoco podía negar que le intrigaba de alguna manera. Tal vez ella pudiera ayudarle a salir de ahí. Tal vez él pudiera sacarle información sobre Midgard que le fuera de utilidad.

Hasta ese momento Loki no había pensado en qué iba a hacer en cuanto sus heridas sanaran. ¿Intentaría regresar a Asgard? Probablemente no ¿y cómo recuperar sus poderes?

La rapidez con la que había pasado todo no le había permitido ver la magnitud del problema. Estaba en un planeta ajeno y lo más importante: en desventaja.

Molesto por los pensamientos que lo abordaban, Loki miró de nuevo hacia el sillón y descubrió que la doctora Whitelock se había quedado dormida.

-Claramente no sabes ante quien te encuentras, Whitelock- dijo Loki tratando de mantenerse tranquilo. Ver a Katrina dormir en el sillón le había sorprendido en un principio pero ahora se encontraba furioso.

Katrina dio un ligero brinco y abrió los ojos al escuchar la voz de Loki. Estaba tan cansada que no había notado en qué momento se había quedado dormida. Había entrado en la habitación sin decir una palabra y había ido a sentarse al sillón esperando que su paciente fuera el que iniciara la conversación. ¡Qué tonta! Era imperdonable una actitud así ante un paciente, por más extraño que éste fuera.

Katrina miró a Loki, quien se encontraba sentado sobre la cama. El dolor parecía haber disminuido y había adoptado otra vez su actitud imponente. Estaba furioso. Katrina se enderezó en el sillón y, aun adormilada, retó a Loki.

-Claramente no sé ante quién estoy, puesto que no te has dignado en presentarte de manera adecuada.

La respuesta tomó a Loki por sorpresa. Otra vez había tratado de intimidarla y otra vez ella lo había tratado como un simple ser humano. Katrina Whitelock definitivamente no era igual que los demás humanos.

-Te diré lo que quieras saber a cambio de que tú me des cierta información.

-¿Qué clase de información?- dijo Katrina mientras se paraba del sillón. No estaba acostumbrada a que el paciente fuera el que hiciera las preguntas.

-Sobre Midgard, bueno sobre la tierra-dijo Loki arrastrando la última palabra, como si el mero hecho de pronunciarla le dejara un sabor desagradable en la boca.

-Bien-dijo Katrina. Si de esta manera podía hacer que él dijera por qué lo habían llevado al hospital, respondería a sus preguntas por más raras que fueran.

-Vengo de Asgard, mi…hermano-dijo con cierta dificultad. A pesar de todo seguía considerando a Thor como tal- me salvó de mi juicio con Odín y me trajo a Midgard pero las cosas se complicaron. Me caí y supongo que ahí me fracturé las costillas. Me llevó a un lugar extraño, me dejó en el suelo y después desapareció. Después me trajeron aquí. Es todo.

Katrina lo miró. Lo que Loki decía no tenía sentido, pero le confirmaba una cosa: la contusión era más grave de lo que parecía.

-¿Y podemos contactar a tu hermano?

Loki comenzó a reírse. ¿Llamar a Thor?

-Claro que no, él está en Asgard-dijo Loki tajantemente- Ahora necesito saber en qué parte de Midgard estamos.

Loki tenía planeado preguntarle que tenía que hacer en Midgard para sobrevivir. Siendo un humano (aunque la idea le repugnara) tendría que aprender a vivir en ese planeta. Al menos hasta encontrar un modo de recuperar sus poderes y regresar a vengarse de Odín. Pero en el último momento decidió no preguntarle. Siendo orgulloso, sabría arreglárselas él solo. Solo necesitaba saber dónde estaba. Tal vez podría encontrar cerca algo que pudiera ayudarle.

-Te encuentras en Ottawa-dijo Katrina seriamente-gracias por decirme de dónde vienes y por qué estás aquí, por el momento te dejaré dormir. Buenas noches.

Katrina salió de la habitación al no obtener más respuesta de Loki y se dirigió a donde se encontraba Alice, quien preparaba los medicamentos para la ronda de media noche. Alice levantó la vista y encontró que Katrina se veía molesta.

-¿Y bien?

-Mañana le diré a Caleb que lo examine. La contusión puede que sea más grave de lo que parece. Por el momento me iré a descansar. Si sucede algo ya sabes dónde buscarme.

Katrina estaba molesta. A pesar de que había hecho hablar a Loki, no había logrado sacar información importante. Otra vez había dicho cosas sobre Asgard y al parecer Midgard era la tierra. John Templeton no iba a estar contento con esa explicación. Se quitó la bata y se dejó caer en una de las camas que estaban en la habitación quedándose profundamente dormida.


Una vez más, gracias por leer. Sus reviews me hacen feliz y me animan a seguir escribiendo. Aguanten conmigo!

Oh, Katrina...piensas que tu paciente está loquito. A ver qué dice Caleb al respecto.

Oh, Loki... ¿cuándo aceptarás que ya no eres un dios?

Aloine.