Caleb Nicholls apuró su café y se levantó de la mesa del comedor del hospital. Salió hacia la terraza y encendió un cigarrillo. Mientras fumaba, su celular sonó anunciando que tenía un mensaje.

"Cal, necesito que veas un paciente. Llámame en cuanto estés en mi oficina."

Caleb cerró su celular y miró su reloj. Aun faltaban 15 minutos para las 7 de la mañana así que, oficialmente, todavía no entraba a trabajar. Continuó fumando con tranquilidad mientras observaba el bosque que se extendía en la parte posterior del hospital. Una ceniza cayó sobre su bata blanca, Caleb la miró y con un fino movimiento de su mano la quitó haciendo una mueca de desagrado.

Pensó en Katrina Whitelock y recordó la primera vez que la vio en el hospital. Había creído que era parte de los estudiantes que iban a hacer sus prácticas y se sorprendió al saber que entraría a trabajar al hospital de Ottawa en la sala de medicina interna. Caleb era el neurólogo del hospital y no tardó llevarse bien con ella. Siendo 5 años mayor y teniendo más experiencia en hospital, Caleb se había convertido no solo en su amigo, sino también en su mentor.

Después de un tiempo, Caleb y Katrina habían comenzado a salir, pero algo en el fondo le decía que Katrina no estaba a gusto. A pesar de que le aseguraba estar bien, la había encontrado incontables veces con la mirada perdida y ligeramente triste mientras salían. Caleb prefirió comenzar a ignorar esas miradas, ya que en otras ocasiones Katrina se mostraba alegre y sonreía en todo momento.

Caleb terminó su cigarro y se dirigió a la sala de medicina interna con una vaga sonrisa en su rostro.


Loki abrió los ojos. Había pasado una noche pesada. Desde que la doctora Whitelock había dejado la habitación no había sucedido nada interesante y él estaba a punto de volverse loco. ¿Cuánto iba a tardar en sanar su cuerpo mortal? Volteó hacia la izquierda de la habitación y notó que alguien había corrido las cortinas. Un rayo de luz entraba y llegaba hasta los pies de la cama. Sobre la mesita que había a su lado, se encontraba otra charola llena de comida midgardiana. La comida no tenía mejor aspecto que la del día anterior, pero esta vez no pudo resistirse. Estaba hambriento y si quería salir por su propio pie de ese lugar, tenía que mantenerse en buen estado. Lentamente se sentó en la cama, estiró el brazo y tomó la charola tratando de mover lo menos posible el pecho y notó que el dolor, a pesar de estar presente, era menos intenso que el día anterior.

Observó con desagrado la comida y tomó delicadamente un pan. Sus ojos verdes se fijaron en él durante un instante y le dio un pequeño mordisco, descubriendo que no era tan desagradable después de todo.

-Vaya, al menos ya estás comiendo.

Katrina Whitelock había entrado en la habitación sin hacer ruido sorprendiendo a Loki, quien consideraba a los humanos unos seres ruidosos incluso hasta para respirar. Loki la miró firmemente y volvió a dejar el pan en la charola.

-Solo vengo por la visita de la mañana y para avisarte que el doctor Caleb Nicholls te examinará en cuanto llegue.

-No necesito que me examinen más- dijo Loki sin mirar a Katrina- suficiente tengo contigo.

Katrina ignoró el comentario y checó el goteo del suero. Loki se enfureció. ¿Cómo se atrevía a ignorarlo? Tal vez era momento de decirle que era un dios y que mostrara más respeto.

-Necesito revisar tu vendaje y tus costillas.

¿Qué? De ninguna manera iba a dejar que otra mortal lo tocara otra vez. Desde que le habían puesto el vendaje y el tubo que entraba en su brazo, nadie más había vuelto a poner una mano sobre él. Notó que Katrina lo miraba fijamente, al parecer no planeaba cambiar de opinión. De momento recordó lo que le había dicho la noche anterior. Entre más cooperes, más pronto saldrás de aquí. ¡Y por Odín que le urgía escapar de esa habitación! Resignado y con cara de fastidio, se descubrió el pecho revelando el vendaje.

Katrina se acercó a Loki y tocó suavemente en un costado. Loki esperaba sentir una punzada de dolor pero el toque había sido tan ligero que ni siquiera lo había sentido. Una vez más, Katrina tocó su costado y ejerció un poco más de presión. Loki respiró profundamente. Esta vez el dolor había hecho su aparición.

Katrina se enderezó y volvió a cubrir a Loki con la sábana. Hizo algunas anotaciones en la libreta que traía y la guardó en el bolsillo de la bata.

-Por el momento te dejo comer, más tarde regresaré con el doctor Nicholls.

Katrina salió de la habitación y Loki volvió a mordisquear el panecillo que había agarrado anteriormente.

¿Para qué quería que lo examinara alguien más? ¿Acaso con que ella estuviera fastidiándolo todo el día anterior no era suficiente? Loki comió un poco de lo que había en la bandeja y la dejó a un lado. Se levantó y, sintiéndose con más fuerza que la noche anterior, se dirigió hacia la ventana. La luz le lastimó los ojos, pero no tardó en acostumbrarse. Alcanzó a ver en la ventana un débil reflejo suyo. Su cabello negro estaba despeinado y tenía un moretón debajo de su ojo derecho. Sorprendido por su apariencia, se llevó una mano hacia donde tenía el moretón y maldijo de nuevo su cuerpo humano.

Decidió ignorar su aspecto por el momento. Lo más importante era salir de ahí en cuanto pudiera, ya tendría tiempo más adelante para preocuparse por su cara. Se acercó más a la ventana y vio que se encontraba en un lugar elevado. Definitivamente la ventana había quedado descartada como método de escape.

Loki puso su mano sobre el cristal y cerró los ojos por un instante.


La puerta de la oficina se abrió y Caleb Nicholls levantó la vista de la computadora.

-¿Asgard? ¿Ahora te interesa la mitología, cariño?

Katrina Whitelock lo miró desconcertada. Así que de ahí le sonaba el nombre.

-Precisamente de eso quería hablarte.

-¿A qué te refieres?

Katrina tomó el expediente del cuarto 305, lo abrió y comenzó a leer monótonamente.

-Cuarto 305, Laufeyson Loki. Aparece en medio de la noche en un establecimiento acompañado de su supuesto hermano quien lo abandona con fractura de costillas y probable contusión cerebral. Menciona venir de Asgard y su actitud es poco amable. Se refiere a todos como "humanos insignificantes" y varias veces intentó atacar a los del servicio de urgencias…

Caleb Nicholls comenzó a reírse interrumpiendo a Katrina.

-Así que quieres que examine a un supuesto dios de Asgard.

-¿ah, tu también le crees?-dijo Katrina sorprendida y cerró el expediente.

-Claro que no-dijo Caleb poniéndose serio- debe de ser algún aficionado y te dijo eso por no darte sus datos verdaderos. Asunto arreglado, no tengo por qué ir a verlo.

El doctor Nicholls se levantó y comenzó a caminar hacia afuera de la oficina. ¿Para eso lo había mandado llamar Katrina? ¿Para examinar a un fanático de la mitología nórdica?

-Cal, por favor, cuando le pregunté de donde era de verdad se notaba desorientado.

Caleb volteo a ver a Katrina. En su mirada se notaba verdadera preocupación por este paciente.

-Está bien…-dijo Caleb fastidiado-pero te va a costar un café.

Katrina sonrió y ambos se dirigieron hacia la habitación 305.


Loki seguía mirando por la ventana cuando la puerta se abrió. ¿Cuánto tiempo había pasado en esa posición?Su mente había viajado hacia Asgard, hacia la última vez que había tenido contacto con Frigga, a quien creía su madre, y descubrió que era el recuerdo que más dolor le causaba. Después, convencido por el coraje que le causaba lo que le había hecho Odín, llego a la conclusión de que tenía que hacerse aliado de la doctora Whitelock para poder salir de ahí. La idea no le agradaba del todo, hacer algo por simpatizar con un humano no estaba dentro de sus preferencias, pero había visto que la doctora era diferente y podría serle de ayuda en Midgard. Dio media vuelta y se encontró con ella y notó que la acompañaba alguien más. En ese momento, todo su plan de aparentemente cambiar de actitud para poner de su lado a la doctora, se vino abajo. Necesitaba estar a solas con ella y la presencia de este intruso ponía en riesgo todo su plan de escape.

-¡Vaya! Es bueno saber que ya puedes mantenerte en pie-dijo Katrina en cuanto vio a Loki y una sonrisa se dibujó en su rostro-él es el doctor Nicholls, viene a hacerte algunas preguntas y pruebas.

Loki miró despectivamente a Caleb y volvió a mirar la ventana para disimular su verdadera impresión. El doctor Nicholls era muy parecido a Fandral salvo por la ausencia de barba y descubrió que eso también le irritaba. Solo eso faltaba, que los humanos le recordaran a sus supuestos amigos en Asgard.

Caleb observó sorprendido a Katrina, quien seguía sonriendo francamente ante la mejoría de este paciente. ¿Por qué le importaba tanto? Después volvió a ver a Loki y analizó su apariencia. A pesar de estar vestido solo con una bata de hospital y estar despeinado, era imponente y Caleb se sintió incómodo. También notó que en todo momento miraba a Katrina mientras él estaba siendo ignorado. Caleb le hizo señas a Katrina y ella asintió.

-Bien, los dejo solos por el momento.

Katrina salió de la habitación antes de que Loki pudiera decir algo. Se había quedado solo con el doctor Nicholls y estaba furioso. Cada vez se complicaba más su salida de ese lugar. Miró de nuevo a Caleb y sus labios mostraron una ligera sonrisa al darse cuenta de que el doctor había reaccionado como los demás humanos ante él. Iba a ser fácil de intimidar y probablemente lo dejaría en paz rápidamente.

Caleb se acercó a Loki y extendió su mano.

-Soy el doctor Caleb Nicholls. Hagamos esto rápido, ¿quieres?

Loki se enderezó completamente, ignorando por un momento el dolor de las costillas y descubrió que era varios centímetros más alto que el doctor. Miro a Caleb despectivamente y luego a su mano, no muy seguro de saber qué hacer.

Caleb se quedó en silencio unos instantes y al no obtener reacción de Loki, bajó de nuevo la mano y la metió en el bolsillo.

-¿Podría sentarse en la cama, por favor?

Loki ignoró a Caleb y volvió a mirar la ventana.

-Necesito hablar con Whitelock.

-La Doctora Whitelock-dijo haciendo énfasis en la palabra- regresará en un momento. Por ahora necesito que responda ciertas preguntas y haga lo que yo le diga.

Loki ignoró nuevamente al doctor y se dirigió a donde estaba la charola de comida, donde tomó otro pan que había dejado para comer más tarde. Comenzó a mordisquearlo y siguió actuando como si estuviera solo.

Caleb Nicholls no era un hombre que se caracterizara por ser paciente.

-Siéntese en la cama, supuesto asgardiano.

Loki se quedó paralizado. ¿Qué sabía el doctor sobre Asgard? ¿Sabía algo sobre él? Volteó hacia donde estaba Caleb y notó que estaba nervioso a pesar de que su voz se había escuchado firme. Volvió a dejar el pan sobre la charola y se dirigió hacia donde estaba el doctor. Las cosas se estaban saliendo de control.

-Escúchame bien, humano insignificante, no tienes derecho a dirigirte a mí de esa manera. Exijo hablar con la Doctora Whitelock y te ordeno que te retires de aquí.

Caleb soltó una carcajada, mitad sorpresa, mitad nerviosismo. Este paciente sí que era difícil, sin contar que lo hacía sentir incomodo.

Loki había analizado a Caleb desde que había entrado en la habitación. Había notado como observaba a Katrina y sacó sus conclusiones. Sabía que ese era un punto débil y sabía que podía atacarlo desde ahí. Odín podría haberle quitado todos sus poderes, pero su astucia aun la conservaba.

-Si sigue sin cooperar, será trasladado a psiquiatría.

¿A dónde? No tenían por qué llevarlo a otro lugar. Él solo necesitaba salir de ahí. Y Caleb no iba a impedírselo. Loki miro a Caleb y ladeó un poco la cabeza. Se mantuvo serio y fue a sentarse a la cama.

Caleb respiró aliviado y se acercó dispuesto a iniciar su exploración. Tomó una lamparita de su bolsillo y la encendió. Se puso frente a Loki y se acercó aun más.

Loki aprovechó la situación y lo tomó fuertemente por la muñeca.

-Escúchame bien, humano-dijo mientras Caleb lo miraba con terror- necesito salir de aquí y para eso necesito a Whitelock. Ella puede ser…de mucha ayuda.

Al mencionar a Katrina, la expresión de Caleb cambio de ser de sorpresa a ser de preocupación. Loki lo notó y sonrió maliciosamente. Había dado en el blanco.

Siguió sujetando a Caleb por la muñeca y se acercó un poco más a su cara.

-Si sabes lo que te conviene, te mantendrás alejado. Ella es buen material para…-hizo una breve pausa y sonrió perversamente-…iniciar mi ejército, incluso podría ser mi reina.

Loki en ningún momento había considerado a la doctora Whitelock como tal, y sabía que formar un ejército de humanos para ir a Asgard era totalmente inútil. Pero probablemente eso no lo sabría Caleb. Sabía que eso lo confundiría y, si reaccionaba como Loki suponía, se concentraría en salvar a la doctora y no en oponerse a que él saliera de ahí.

-No te atrevas a hacer ningún ruido-dijo agresivamente Loki al ver que Caleb abría la boca- si alguien se llega a enterar de nuestra…llamémosle conversación, la que pagará las consecuencias será Whitelock.

Loki soltó bruscamente a Caleb y éste se hizo para atrás. Caleb lo miró horrorizado mientras se sobaba la muñeca. ¿Debía llamar a seguridad? Podrían mantenerlo bajo observación en la habitación y él evitaría que Katrina se acercara a Loki. ¿Y si decidía vengarse? Caleb trató de tranquilizarse, estaba siendo amenazado por un paciente. Había mencionado a Katrina y temía de verdad por ella. ¿Qué podía hacer? Estaba ofuscado y no pensaba con claridad. Aparte de ser un hombre poco paciente, Caleb también era un hombre que se dejaba llevar por sus impulsos y no pensaba antes de actuar. Lo que en esos momentos ocupaba su mente era la probabilidad de que Loki pudiera llevarse a Katrina.

Tenía que hallar una manera de evitarlo. ¡Qué importaba quién fuera y a qué ejercito se refería! Lo único que preocupaba a Caleb era la posibilidad de perder a Katrina ante este intruso. Recordó cómo sonreía Katrina ante la mejoría de Loki y una oleada de celos lo invadió.

Tenía que encontrar una manera de deshacerse de él.


Hola! Gracias por todos sus favs, alerts y reviews.

Bueno...llega esa época del año que todo estudiante con algo de vida social teme: Finales.

Así que tardaré un poco más en subir el siguiente capítulo. ¡Aguanten conmigo! :D

Caleb... ¡qué ingenuo e inseguro eres!

Aloine.