Loki sonrió. Había conseguido confundir a Caleb y ahora sería más fácil manipularlo. Miró al doctor que seguía sobando su muñeca justo donde lo había sujetado y comenzó a reír perversamente. Caleb era el ejemplo perfecto del comportamiento que Loki suponía de los humanos. Necios, tratando de parecer prepotentes, pero a fin de cuentas tontos y fáciles de manipular. Si bien su objetivo ya no era conquistar Midgard, manipular a los humanos le seguía pareciendo entretenido.

-Haremos como que nada pasó. Tú hiciste tu…revisión y todo está bien. Dirás a Whitelock que venga y no te entrometerás más ¿quedó claro?

Caleb no había dejado de mirar a Loki en ningún momento. Aterrado por lo que pudiera pasar, solo asintió y tardó unos instantes en comenzar a caminar hacia la puerta. Aturdido dio media vuelta antes de salir y observó a Loki que ahora se encontraba en la ventana.

-¿Dejarás a la Doctora Whitelock en paz si te ayuda?

Loki volteó a verlo extrañado. ¿A qué se debía que la protegiera tanto? Recordó brevemente la plática que había tenido con Natasha Romanoff y supuso que era algo parecido. Al parecer los humanos eran predecibles en todo. Loki había mencionado que utilizaría a Whitelock como parte de su ejército y ahora Caleb le pedía que la dejara en paz.

-Probablemente.

Caleb salió de la habitación sin decir nada más. Se dirigió al elevador y esperó. El paciente de la habitación 305 era peligroso y se tenía que hacer algo al respecto. Trasladarlo a psiquiatría era la opción. Había mencionado que estaba "formando" un ejército y que usaría a Katrina como parte de él.

Tonterías.

Miró su reloj. Hacía aproximadamente veinte minutos que Katrina había salido de su guardia y probablemente ya iba camino a casa. Volvió a sobarse la muñeca. El elevador se abrió y entró. Presionó el botón de planta baja y esperó a que las puertas se cerraran.

Había sido amenazado por un paciente. Y él había actuado de manera incorrecta, se había ofuscado y no había pensado con claridad. Al sentir que podía atacar a Katrina había dejado de actuar razonablemente y solo se había preocupado por ella. Afortunadamente reaccionó a tiempo y siguió actuando como si estuviera asustado ante la actitud de Loki. Había pensado trasladarlo a psiquiatría, pero en el elevador cambio de opinión, las autoridades se harían cargo de él.

Volvió a recordar a Katrina sonriendo cuando vio la mejoría de Loki y volvió a ponerse celoso. Katrina jamás había sonreído de esa manera con él. Era una sonrisa sincera y determinó que eso fue lo que no lo había dejado pensar con claridad desde un principio.

Caleb era obsesivo y muy posesivo con Katrina. En varias ocasiones le había reclamado cualquier tontería cegado por sus celos y Katrina en un principio trataba de hacerle ver que estaba equivocado. Con el paso del tiempo prefirió quedarse callada y su mirada y su mente se perdían mientras estaba con él. Caleb le preguntaba si algo estaba mal y ella respondía que todo estaba bien con tal de no pelear. Caleb no se daba cuenta de lo que sucedía en realidad y comenzó a ignorar esas actitudes de parte de Katrina.

Caleb amaba a Katrina y creía que con eso era más que suficiente.

Salió del elevador y se dirigió a la oficina de seguridad.


Nueve y media. Katrina Whitelock cerró la puerta de su oficina y se acomodó la bolsa donde traía todas sus pertenencias en el hombro. Hacia media hora que había terminado su guardia y estaba a punto de dirigirse a casa.

Se dirigía a las escaleras cuando paró en seco. Meditó durante unos segundos, dio media vuelta y se dirigió al cuarto 305. A pesar de que ya no tenía por qué visitar pacientes hasta el día siguiente, tenía curiosidad sobre lo que diría Caleb respecto al paciente que decía llamarse Loki Laufeyson.

Se detuvo frente a la habitación y dio unos ligeros golpes en la puerta. Al no obtener respuesta, decidió abrir la puerta. Se asomó y vio que solo estaba Loki y seguía mirando por la ventana.

Loki escuchó abrirse la puerta y vio por el reflejo en la ventana que era Whitelock quien había entrado. Esta vez venía sola: era el momento justo.

-El amor es para los niños, Whitelock, o para los humanos débiles. Y no creo que tú seas una de ellos-dijo mientras se dirigía al sillón donde estaban sus cosas y ponía una mano sobre el respaldo.

Katrina lo miró sorprendida. Cerró la puerta detrás de ella y dejó sus cosas sobre otro sillón que se encontraba cerca.

-Doctora Whitelock, por favor, ¿y a qué te refieres?

Loki miró a Katrina y se sorprendió al ver que estaba tratando de esconder una sonrisa por el comentario que había hecho. Otra vez no era la reacción que él esperaba.

-Nicholls fue fácil de manipular debido al amor que siente por ti, fue fácil quitarlo del camino. Necesito que me ayudes, Whitelock. Tengo que salir de aquí y tú pareces ser el único ser en este lugar que es al menos un poco diferente, ¿o me equivoco?

Katrina lo miró sorprendida. ¿A qué se refería? Ella iba con la intención de ver como seguía y si Caleb había terminado con su exploración y era recibida solo por Loki y su comentario fuera de contexto. ¿Acaso Caleb le había contado parte de su vida privada y sus relaciones a un paciente? No encontraba otra explicación para que Loki supiera del amor de Caleb hacia ella.

Katrina se quedó en silencio. Por primera vez no sabía qué contestar. La sonrisa que se había empezado a asomar en su rostro por el comentario inicial y sin sentido de Loki había desaparecido por completo. Loki interpreto su silencio como una invitación y continuó hablando.

-No, creo que no me equivoco, Whitelock. Eres diferente, tú no demostraste terror ante mi mención de Nicholls. No entraste en pánico por pensar que fuera capaz de hacerle algo. ¿Será que no sientes ese mismo amor por él?

Loki sonreía maliciosamente mientras hablaba. Por fin había logrado que Katrina reaccionara de la manera que él esperaba. Al menos en parte. Había comprobado que Katrina no era como los demás seres humanos con los que se había topado hasta ahora. Solo era necesario convencerla de que lo ayudara.

Katrina seguía seria. Miraba fijamente a Loki como si estuviera paralizada. ¿Quién era él para decirle qué sentía o qué no? No sabía qué responder. Claro que amaba a Caleb…En sus ojos se asomó por un breve instante un poco de preocupación y duda que Loki notó inmediatamente.

Sin dejar de sonreír se acercó a Katrina hasta quedar frente a ella. Siendo mucho más alto, tuvo que inclinar la cabeza para seguir observándola.

-O no… tal vez sí eres igual. Tal vez no reaccionaste de la misma manera, pero eres igual que todos los humanos: Débil-dijo disfrutando la última palabra- pero si me ayudas demostrarás que no es así. que no te gusta que te comparen. Tienes potencial, solo si aprendieras a hacer a un lado tus sentimientos…

Katrina se mantuvo firme y levantó la cabeza, retando a Loki. Pensaba que Katrina estaba atemorizada, pero ella estaba furiosa. Miro fijamente sus ojos verdes esperando que dijera algo más, pero Loki solo seguía sonriendo.

-Eso no es asunto importante para ti-dijo fríamente Katrina, toda barrera existente entre médico y paciente había sido rota- si quieres salir de aquí firma tu alta voluntaria, yo no te voy a ayudar. Mi guardia ha terminado y pediré que otro doctor se haga cargo de ti.

La sonrisa se borró del rostro de Loki. Seguía mirando fijamente a Katrina mientras la analizaba. Las cosas no estaban saliendo de acuerdo a su plan.

Katrina dio media vuelta y se dirigió al sillón donde estaban sus cosas, las tomó y abrió la puerta.

-Un placer, señor Laufeyson-dijo Katrina y salió dejando a Loki parado en medio de la habitación.


Loki, como había hecho con Caleb, había dado en el blanco: había hecho dudar a Katrina. Estaba seguro que lo que le había dicho la haría preguntarse cosas que no tenía contempladas. Loki necesitaba la ayuda de Katrina no solo para salir de ahí, sino para sobrevivir en Midgard, pero no iba a ser fácil que ella aceptara ayudarle. Tenía que convencerla completamente, hacer que pensara como él.

Loki no había mentido al decir que Katrina tenía potencial. Desde que la había visto por primera vez lo había notado. Incluso llegó a considerar que no era humana y era otra asgardiana que se encontraba en Midgard, pero sabía que no era así. Aun así, algo le decía que ella era la única capaz de ayudarle.

Su plan al parecer sí estaba funcionando. Si Whitelock era como él pensaba, regresaría.


Katrina se metió en su coche y aventó su bolsa en la parte de atrás. Respirando profundamente puso sus manos sobre el volante y recargó su cabeza en ellas. ¿Qué había sucedido? Cerró los ojos y todo lo que había dicho Loki daba vueltas en su cabeza. ¿Cómo podía saber tanto de ella si solo la había visto un par de veces?

Lo que más le molestaba es que no podía negar nada de lo que Loki había dicho. Había puesto en duda su amor por Caleb, y la verdad es que incluso ella había pensado eso muchas veces. En momentos se sentía incomoda, pero algo la hacía mantenerse cerca de él. Tal vez miedo a estar sola, o tal vez porque gracias a Caleb la habían empezado a respetar en el hospital.

Caleb se había convertido en su único apoyo, pues ella se encontraba sola. Había dejado a su familia atrás y había llegado a Ottawa a empezar una vida nueva. Algunas veces los extrañaba, pero sabía que tenía que seguir adelante. Se había refugiado en Caleb como si no existiese otra cosa más en este mundo.

Poco a poco las cosas se habían empezado a enfriar entre los dos, pero Katrina se rehusaba a verlo. Cada vez se encontraba más incomoda pero lo asociaba a la carga de trabajo y que aun no estaba acostumbrada a ella. Siempre buscaba alguna excusa y Caleb parecía no importarle. Siempre se presentaba sonriendo y como si nada pasara.

Katrina se sintió extraña. Muchas veces Alice le había comentado que se comportaba diferente cuando estaba Caleb, que incluso no era ella misma, pero Katrina la ignoraba y le decía que eran ideas suyas. El hecho de que una persona totalmente ajena a su relación le dijera que no amaba a Caleb hizo que pensara otra vez las cosas.

Tenía que hablar con Caleb, preguntarle si él le había dicho algo a Loki. El problema es que no quería verlo por el momento. Sabía que iba a gritarle e iba a desquitar todo su coraje contra él. Primero necesitaba tranquilizarse. Encendió el auto y salió del estacionamiento rumbo a su casa.

Durante todo el trayecto, Katrina no dejó de pensar en Loki. Su mirada y sus palabras la atormentaban y ella no había hecho otra cosa más que huir. Se había sentido atacada y había escogido el camino fácil: alejarse. Incluso con la música a todo volumen no podía dejar de oír una y otra vez la voz de Loki. ¿Será que no sientes ese mismo amor por él?

"Estás dándole demasiada importancia a un paciente, kat, tal vez solo estaba hablando por hablar y tú caíste en su juego" se dijo a si misma tratando de sacar de su cabeza la imagen de Loki sonriendo maliciosamente. Recordó sus ojos verdes y un escalofrío la recorrió. No podía negar que sus ojos eran diferentes y bastante interesantes. Su mirada era intensa y le daba un aire de misterio. Katrina sacudió la cabeza como si con ese movimiento fuera a desvanecerse la imagen y continuó manejando.

Estacionó su coche en el lugar de siempre y se quedó dentro de él por unos instantes. Algo no estaba bien. Esa conversación, por más breve que hubiera sido la había dejado pensando infinidad de cosas y le había generado más dudas. Tal vez Loki había hablado sin saber nada al respecto, pero con eso había hecho que Katrina estuviera confundida.

Necesitaba respuestas. Y sabía que la única persona capaz de dárselas era Loki.


Bueno... un pequeño descanso del maratón de exámenes.

Muchas gracias a los que me desearon suerte, ¡esto todavía no termina! D:

Una vez más, gracias por sus reviews, favs y alerts.

Loki...oh, Loki, ¿siempre obtienes lo que quieres?

~Aloine.