Thor y Loki aparecieron en medio de la gran sala rodeados por rayos de color azul que emanaban del contenedor donde estaba el tesseract. La sala se encontraba vacía y había sido Odín quien había dispuesto así el lugar para la llegada de sus hijos. Loki mantenía la mirada baja, no tenía deseos de estar ahí ni de ver a nadie conocido. El objeto diseñado por ese mortal con armadura roja le lastimaba los labios y le impedía hablar, sin contar la humillación que sentía por portarlo. Thor se había opuesto a que Loki lo usara. Pero los demás habían insistido.

"Entre menos hable, mejor" habían dicho y Thor no había podido convencerlos de que fuera de otro modo. Los mortales lo sabían, conocían su capacidad de persuasión y tenían miedo de caer ante ella. Le agradó saber que a pesar de todo aun le temían. Sentía el sabor de la sangre que salía de donde sus labios tenían contacto con el objeto y descubrió que el sabor metálico no le desagradaba.

La puerta se abrió y Frigga entró corriendo para luego detenerse bruscamente ante la imagen de sus dos hijos. Se tapó la boca con una mano y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.

-Hemos vuelto, madre- dijo Thor solemnemente mientras se dirigía hacia ella. El tesseract en su mano derecha y su fiel Mjolnir en la izquierda. Frigga abrazó y besó a su hijo para después decir algo que Loki no alcanzó a escuchar. Thor asintió y comenzó a caminar en dirección contraria a donde éste se encontraba.

Frigga se acercó a Loki mientras Thor se dirigía a la puerta. Probablemente iría en busca del padre de todo.

Loki observó a Frigga, quien se había detenido a unos pasos de él y miles de sentimientos lo invadieron. Enterarse de que no era su verdadera madre era de las cosas que más le habían dolido. Verla de nuevo, después de todo lo que había pasado, lo hacía sentir miserable. Loki amaba a Frigga y lo que menos quería era verla en esa situación. Él vulnerable, derrotado y en el papel de traidor; ella devastada, llorando y, a pesar de todo, preocupada por él.

Frigga se acercó lentamente y estiró temerosamente una mano para tocar su rostro. Loki bajó la mirada, no sabía cómo reaccionar. Frigga sonrió tiernamente y abrazó a su hijo menor, a quien creía perdido y muerto tiempo atrás.

-Oh, Loki, mi Loki…-dijo entre sollozos.

Una extraña sensación lo invadió al escuchar su voz y cayó de rodillas. Frigga continuó abrazándolo y Loki cerró los ojos. A pesar de todo y de siempre haber sabido que no era su hijo, Frigga seguía queriéndolo. Aunque lo negara en su momento, el abrazo de su madre lo hizo sentir mejor.

Frigga se enderezó y sostuvo su cara entre sus manos. Deslizó sus manos sobre la mordaza que tenía Loki y la abrió, después la quitó suavemente y la dejó caer a un lado de ellos. Loki sintió un alivio en cuanto sus labios dejaron de sentir el metal que los lastimaba. Abrió los ojos y se encontró con la mirada de Frigga, la cual no pudo sostener ni un instante.

Frigga volvió a tomar su cara entre sus manos haciendo que Loki la mirara de nuevo. Tristeza y culpa se reflejaban en sus ojos color esmeralda. Frigga se acercó y lo besó en la frente. Loki se estremeció y ella volvió a mirarlo.

-No importa lo que pase… siempre, siempre serás mi hijo.


Las ventanas de la habitación vibraban ante el viento intenso. La noche aseguraba una tormenta. Katrina Whitelock movió las sábanas de su cama y se sentó en ella. Durante toda la tarde había estado pensando en su conversación con Loki y estaba inquieta. Algo no estaba bien.

Miró su celular de nuevo. Caleb no había llamado ni contestado el mensaje que Katrina le había mandado por la tarde. Fastidiada, volvió a dejarlo sobre el buró que tenía a un lado de su cama y apagó de paso la lámpara quedándose completamente a oscuras en la habitación. Sintió el peso de Crono a un lado de ella e inconscientemente movió una mano para rascarle detrás de las orejas. Suspiró y escuchó el inicio de la tormenta.

Se concentró en el sonido de las gotas golpeando el cristal de la ventana. Desde pequeña amaba ese sonido y le parecía reconfortante. Cerró los ojos y lo primero que acudió a su mente fueron unos ojos de color verde intenso.

Desde que entró a la habitación y el paciente había despertado había notado que sus ojos no eran comunes y lo comprobó en el momento en que se acercó demasiado a ella.

Sabía que tenía que preocuparse por otras cosas, pero no podía dejar de pensar en ellos.

El golpeteo de las gotas se intensificó. Un trueno se escuchó a lo lejos y Katrina abrió los ojos. Adaptada a la oscuridad, identificó las siluetas de sus muebles y la silueta de Crono, que seguía junto a ella. Subió los pies a la cama y se recostó mirando fijamente el techo.

Decidió, antes de quedarse dormida, que lo primero que haría por la mañana sería obtener respuestas.


La puerta de la habitación volvió a abrirse y sacó a Loki de sus pensamientos. ¿Cuántas veces iban a molestarlo ese día? Esperaba el regreso de Whitelock pero no sabía que fuera a tomar tanto. ¿A dónde se habría ido?

Desde su cama volteó a ver quién había entrado y vio que era alguien que no conocía. Era un hombre alto, de cabello canoso y con un objeto extraño sobre sus ojos. No era como Nicholls, el hombre se mostraba tranquilo y Loki supuso que era alguien inteligente y que no se dejaría llevar tan fácilmente por sus sentimientos.

-Buenas tardes, soy el Doctor Templeton-dijo y Loki lo miró-Me informan que solicitó su alta voluntaria.

-Necesito que Whi…la doctora Whitelock venga-dijo Loki amablemente. John Templeton lo miró y se preguntó por qué habían tenido tantos problemas con él.

-Me temo que por el día de hoy eso no será posible- dijo John- la doctora salió de guardia y no regresará hasta mañana temprano.

-Bueno, entonces esperaré-dijo y enderezó su cabeza sobre la almohada y cerró los ojos.

-Sobre su alta…

-Yo no he solicitado nada-dijo sin abrir los ojos-por el momento me encuentro bien, no necesito nada.

John no dijo nada más y salió de la habitación. Miró la solicitud y vio que estaba firmada por Caleb. Tomó el elevador y se dirigió a la sala de neurología para preguntarle por qué había hecho tal solicitud.


Caleb Nicholls salió a la terraza por quinta vez en el día a fumar un cigarrillo. Estaba molesto y le urgía sacar a Loki del hospital.

En la mañana se había dirigido a la oficina de seguridad para solicitar apoyo, pero sin fundamentos coherentes los policías no podían hacer nada en contra del paciente del cuarto 305.

Regresó a su oficina y realizó algunos pendientes sin dejar de pensar en un modo de desaparecer a Loki.

Había recibido un mensaje de Katrina preguntándole sobre Loki y que resultados había obtenido. Caleb no pudo evitar sentir celos, otra vez Katrina se estaba preocupando demasiado por el paciente. Decidió no contestarle y dejó su celular sobre su escritorio mientras hacía su visita. Katrina había llamado y él no había atendido. Cuando regresó y vio la llamada, supuso que era por lo mismo y decidió no llamarla. Ya tendrían tiempo la mañana siguiente para hablar de eso.

Lori, la jefa de enfermeras de su sala le dio la solución sin darse cuenta. Se había acercado a Caleb para mencionarle que un paciente suyo había solicitado alta voluntaria y se había marchado el día anterior por la noche. Caleb tomo el expediente de manos de Lori y se dirigió de nuevo a su oficina.

Llenó el formato para el paciente de la habitación 305 y bajó a entregárselo a la enfermera que había relevado a Alice en la sala de medicina interna. Con suerte, Loki estaría fuera del hospital a más tardar por la noche.

Caleb Nicholls no contaba con que John Templeton revisaría su solicitud e iría a preguntarle a su paciente por qué solicitaba su alta voluntaria.

Terminó su cigarrillo y observó el cielo. El viento soplaba fuertemente y notó que se avecinaba una tormenta. Tiró la colilla en un bote que estaba cerca de él y entró de nuevo al hospital.


Las ventanas de la habitación vibraban ante el viento intenso. La noche aseguraba una tormenta. Loki Laufeyson movió las sábanas que lo tapaban y se levantó de la cama. Durante toda la tarde había estado pensando en su conversación con Whitelock y estaba inquieto. Algo no estaba bien.

Se dirigió nuevamente a la ventana. Fastidiado, observó las gotas de lluvia chocar contra el cristal y siguió con un dedo el recorrido de una de ellas. Regresó a recostarse en su cama y apagó la lamparita que estaba a un lado de ésta quedándose completamente a oscuras. Suspiró y escuchó la tormenta.

Se concentró en el sonido de las gotas golpeando el cristal de la ventana. Desde pequeño le habían disgustado las tormentas y ese sonido le parecía estresante. Aunque las tormentas en Asgard solían ser más violentas que en Midgard, no lograba tranquilizarse del todo. Cerró los ojos y lo primero que acudió a su mente fue el recuerdo de su madre, Frigga, en cuanto Thor lo había llevado de regreso a Asgard. Tristeza y desesperación se reflejaron brevemente en su rostro.

Sabía que tenía que preocuparse por otras cosas, pero no podía dejar de pensar en eso y Whitelock no regresaría hasta el día siguiente.

El golpeteo de las gotas se intensificó. Un trueno se escuchó a lo lejos y Loki volteó hacia la ventana. Adaptado a la oscuridad, identificó las siluetas de los muebles y la ventana, después miró fijamente al techo.

Decidió, antes de quedarse dormido, que lo primero que haría por la mañana sería persuadir a quien llegara para hacer que Whitelock fuera a hablar con él.


Hola a todos :)

Espero hayan disfrutado este capítulo así como yo disfruté escribirlo jeje aunque puede que sea un poco más corto que los anteriores.

Muchas gracias a todos los que han dejado sus reviews, me hacen feliz y disculpen si no contesto, me da miedo que se me vayan las manos y escriba algo que todavía no sucede en la historia jajaja aunque claro, pueden hacerme cualquier pregunta, pero aténganse a las consecuencias xD

Gracias desde Valdemar quien fue quien hizo la primer review hasta martinikao que ha hecho la más reciente.

Sus reviews son apreciadas y se aceptan críticas y comentarios de todo tipo.

También gracias a los que leen esta historia, a los que la han añadido a sus alerts y a los que la marcaron como favorita.

Aloine.