Si quieres salir de aquí firma tu alta voluntaria, yo no te voy a ayudar. Mi guardia ha terminado y pediré que otro doctor se haga cargo de ti.
En un instante todo volvió a la mente de Katrina. Recordó la última conversación que había tenido con Loki y un sentimiento de culpa la invadió. Estaba molesta, sí, y lo que había dicho no era lo más educado, pero jamás pensó que en efecto Loki se fuera. Sus costillas aun no habían sanado del todo.
-¿Por qué pidió su alta?
-No lo sé. Caleb fue el que firmó la solicitud.
Otra vez Caleb. Desde el día anterior Katrina no había podido comunicarse con él y eso le daba mala espina, sabía que algo no estaba bien.
Había llegado con la intención de hablar con Loki, de saciar sus dudas. Pero ahora era imposible.
-¿No dejó algún teléfono o algo para contactarlo?
Alice la miró desconcertada.
-Pues…no. Sabes que era un paciente que no cooperaba mucho.
-Gracias, Alice.
Alice se sorprendió al ver la reacción de Katrina. Estaba molesta, no; preocupada por el paciente y pareciera que le urgía hablar con él. La doctora Whitelock se dirigió distraídamente a su oficina y cerró la puerta tras ella dejando a Alice con la palabra en la boca.
Katrina se desplomó en su silla. Se llevó una mano a la cara y se frotó los ojos.
Bueno, ¿por qué te preocupas tanto por un paciente? Se dijo a sí misma y prendió su computadora Olvida todo lo que dijo y sigue adelante.
Pero sabía que lo que Loki había dicho no era fácil de olvidar. Había tocado una fibra sensible que ni ella misma se había atrevido a tocar desde hace tiempo: la verdadera naturaleza de sus sentimientos hacia Caleb. Sabía que en algún momento lo había amado, pero actualmente no estaba tan segura. Él había cambiado y ella se negaba a verlo. Alice muchas veces le había comentado algo parecido pero ella inmediatamente cambiaba el tema.
Hasta la confrontación que había tenido con Loki, un extraño a su relación, no había pensado las cosas con la profundidad que merecían.
De pronto, se dio cuenta que no necesitaba hablar con Loki, la respuesta a sus dudas las tenía ella misma. Loki, aunque tal vez de manera inconsciente, solo había dado el empujón a que aceptara lo que de verdad sentía. No era fácil tomar una decisión, pero sabía que tenía que hacer lo correcto.
Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas. Cerró los ojos brevemente y volvió a encontrarse con los ojos verde esmeralda del paciente quien le había hecho reaccionar.
¿Por qué pensaba tanto en él? ¿Por qué le había impactado tanto que se fuera?
Las cosas en el hospital siempre eran así. Ingresaba un paciente, era atendido y después se iba. Nadie llegaba a vivir al hospital. Claro que había pacientes que estaban por un periodo prolongado y el personal llegaba a encariñarse con ellos, pero al final siempre se iban.
Con Loki no iba a ser diferente.
Tal vez era el sentimiento de culpa por cómo se había comportado con él. Ella misma le había dicho que solicitara su alta, ¿por qué no habría de hacerlo? Distraídamente se limpió las lágrimas y tomó el otro panecillo que aún le quedaba tratando de hacer a un lado la imagen de ese paciente tan extraño.
Consideró hablar con Caleb y preguntarle por qué había solicitado su alta pero prefirió no hacerlo. Era mejor dejar las cosas en paz y concentrarse en su situación actual: decidir qué iba a hacer respecto al doctor Nicholls.
Salió de su oficina después de unos instantes. Alice levantó la vista y alcanzó a distinguir los ojos ligeramente hinchados de Katrina. ¿Había estado llorando? ¿Por un paciente? Se preguntó sorprendida y prefirió hacer como que no la había visto a preguntarle en ese momento. Siendo su amiga desde que había llegado a Ottawa, sabía que Katrina tenía un carácter fuerte y en las pocas ocasiones que la había visto llorar sabía que lo mejor era esperar a que ella llegara y le dijera por qué. Preguntar solo empeoraría la situación.
Katrina llegó a la puerta de la habitación 305. Aun seguía sin saber por qué estaba ahí, pero algo le decía que tenía que entrar. Abrió la puerta y encontró que aun no habían hecho la limpieza para recibir a otro paciente. Se dirigió a la ventana y se quedó un instante contemplando la calle.
Recordó brevemente cuando había entrado con Caleb y habían encontrado a Loki viendo por la ventana. Es muy alto pensó y mientras presentaba a Caleb pudo analizarlo con más detenimiento. Su rostro era de facciones afiladas y su cabello negro azabache hacía contraste con el color de su piel. Incluso estando ligeramente despeinado por la almohada y con el moretón en su mejilla no podía negar que era atractivo. A pesar de ser delgado y de la venda que cubría su tórax, se veía que se encontraba en forma.
Recuerden que el analizar a un paciente por su apariencia física les puede decir mucho sobre sus actividades y su forma de ser, su estilo de vida e incluso su personalidad había dicho su profesor en una de las primeras clases que había tenido Katrina, justo antes de que empezaran a hacer prácticas en hospital. Era una habilidad difícil de desarrollar, pero gracias a ella la doctora Whitelock podía analizar en esos momentos al paciente que tenía enfrente de ella.
Si alguien le preguntara, ella diría que su paciente era misterioso, serio, prepotente y que tenía un aire de príncipe, o como si fuera alguien de la realeza.
El sonido de un claxon que provenía de la calle que estaba observando la hizo regresar a la realidad.
Por Dios, parece que se te hubiera muerto un familiar cercano se regañó a sí misma y decidió regresar a sus actividades. Se dirigía a la puerta cuando un destello la hizo voltear. Había algo debajo del sillón. Se regresó y se agachó para tomar el objeto.
Era una cadena con una placa rectangular algo grande.
Katrina la observó. Tenía grabada una serpiente en la parte anterior y los ojos de la serpiente eran dos pequeñas piedras verdes. Katrina notó que la placa estaba fría y se pregunto de qué metal estaría hecha. Al observar los ojos de la serpiente supo inmediatamente de quién era.
Guardó la placa en la bolsa de su bata y salió de la habitación.
Sabía que tenía que reportar el objeto al área de cosas perdidas, por si el paciente regresaba a reclamar. Pero no lo hizo. Algo dentro de ella le decía que conservara la placa y así lo hizo. Sin que nadie la viera, entró a su oficina de nuevo y la guardó en su bolsa.
Terminó de checar unos artículos en su computadora y salió a hacer la visita del medio día.
El auto se detuvo y Caleb bajo de él. Seguía nervioso puesto que lo que estaba haciendo no era correcto. Había sacado a un paciente de su habitación cegado por los celos. A fin de cuentas la idea de perder a Katrina no lo había hecho pensar con claridad y había terminado poniendo primero su temor a la salud de un paciente. No le había importado que tuviera varias fracturas y una probable contusión y lo había alejado del hospital sin importarle nada más.
Miró a Loki que seguía sentado dentro del coche. Éste le devolvía la mirada intensamente. Caleb titubeó un poco antes de hacerle señas para que bajara del auto, después se recargó en el cofre y encendió un cigarrillo.
Hasta el momento en el que habían subido al coche todo iba bien, pero después no tenía planeado qué iba a hacer con él. No sabía nada de él y lo más probable era que regresara al hospital después a quejarse y él se vería en problemas, podría incluso perder su trabajo.
-¿Dónde estamos?
Loki se detuvo enfrente de él y lo observó mientras se fumaba el cigarrillo. Caleb volteó a verlo mientras exhalaba el humo del cigarrillo. No sabía dónde estaban, probablemente no sabría cómo regresar. Tal vez tenía una oportunidad de deshacerse de él y que nadie supiera nada. Habría qué arriesgarse.
-Vamos a ver a Katrina-le dijo- ¿o no es eso lo que quieres?-dijo, para desviar la conversación.
Loki analizó el lugar. Había un lago y un pequeño edificio a un lado del camino por donde habían venido. Leyó el letrero que brillaba en la parte superior. Restaurante. Loki en algún momento había aprendido varios de los lenguajes que se hablaban en Midgard, pero había sido hace mucho, ahora hablaban diferente y no sabía qué significaba 'restaurante'.
Pero no le importaba si ahí se encontraba Whitelock.
Caleb terminó su cigarrillo y lanzó la colilla a la carretera. Volteó a ver a Loki y comenzó a caminar hacia el lago y Loki lo siguió. Llegaron a la orilla y Caleb le señaló una banca para que se sentara.
-Iré por Katrina, puedes esperar aquí.
Loki no volteó a verlo esta vez, estaba demasiado concentrado contemplando el lago y ni siquiera había escuchado que Caleb dijera algo. Midgard no era su reino favorito, pero no podía negar que el lago era un paisaje precioso. Era totalmente diferente al paisaje que conocía que conformaba puente antiguo.
Se preguntó por qué vería a Whitelock en ese lugar y no en la habitación en la que había estado anteriormente. Presiono su costado sobre el área donde tenía las fracturas y notó que el dolor había casi desaparecido. Tal vez ya había sanado por completo, o sus ropas no lo dejaban ejercer suficiente presión como para sentirla.
La verdad es que nunca se había preocupado tanto por las heridas que había adquirido en las numerosas batallas que tuvo con Thor y sus amigos. Solo se limitaba a limpiarlas y tratarlas para evitar alguna infección. Y tampoco es que alguien se preocupara por él y no sabía si era porque prefería no decir nada al respecto o porque a nadie le interesaba.
Pero no podía negar que a pesar de todo Whitelock demostraba verdadera preocupación por su estado aunque no estuviera gravemente herido. Había estado al pendiente de sus costillas sin siquiera conocerlo, sin saber quién era en realidad y principalmente, sin juzgarlo. Tal vez le fuera de utilidad después de que hiciera que lo llevara a puente antiguo.
Se enderezó en la silla y volteó justo en el momento que Caleb encendía el coche y se alejaba por el camino que habían llegado.
Caleb Nicholls regresó a su auto y se metió en él. ¿Qué estaba haciendo? Estaba abandonando a un paciente a la salida de Ottawa y sabía que estaba mal, pero no había marcha atrás.
Es un adulto, sabrá cuidarse solo se dijo a sí mismo tratando de convencerse de alguna manera y encendió el auto. Volteó rápidamente hacia donde había dejado a Loki y justo en ese momento Loki volteó. Caleb se quedó brevemente paralizado ¿lo estaba viendo? Juró que sus miradas se habían cruzado pero descarto inmediatamente la idea, era imposible que Loki lograra diferenciar a Caleb en el coche con cristales oscuros desde esa distancia.
Pisó el acelerador y se alejó de ahí antes de que se arrepintiera. O antes de que Loki pudiera hacer algo al respecto.
Caleb estacionó el auto fuera de su casa. Aun se encontraba bastante nervioso por lo que había hecho y encendió otro cigarrillo. Últimamente era la única forma en la que lograba tranquilizarse. Entró a su casa y se dejó caer en el sillón justo cuando sonó su celular. Era un mensaje de Katrina. Caleb se tensó y leyó el mensaje.
"¿Cena a las 8? Tenemos que hablar"
Caleb apagó su cigarro y aventó el celular en el otro sillón. Miró el reloj que tenía colgado en la pared y se reacomodó en el sillón. ¿De qué querría hablar Katrina? Deseó que no fuera acerca del estado del paciente que acababa de abandonar y se encontró pensando en miles de motivos por los cuales Katrina podría haber mandado ese mensaje. Ninguno de ellos, aunque él no lo supiera, se parecía al motivo por el cual Katrina quería hablar con él.
Se frotó los ojos con la mano y después de unos minutos se quedó profundamente dormido.
Hola otra vez! :)
Espero, como siempre, que sea de su agrado este capítulo :)
Pobre Loki, quién sabe dónde está. Algo tendrá que hacer al respecto.
¿Por qué querrá hablar Katrina con Caleb?
Gracias a los favs, alerts y sus reviews, me hacen feliz y me animan a no abandonar esto, jajaja ;)
~Aloine.
