-¿Acaso estás loca?
-Alice, no podía hacer otra cosa-dijo Katrina un tanto frustrada ante el tono de voz de Alice por el teléfono. Se llevó una mano a la cara mientras caminaba en círculos frente a la ventana que a veces usaba Crono para escapar un rato.
Detrás de ella estaba su sillón de tres plazas de color gris y Loki yacía sobre él tapado hasta el cuello con una cobija de color rojo intenso. Dormía profundamente y Crono lo observaba desde el sillón que estaba a un lado. Movía la cola lentamente y, a pesar de la presencia de aquél extraño, se mostraba tranquilo, cosa que había llamado la atención de su dueña.
Alice siguió regañando a Katrina por el teléfono pero ésta dejó de prestarle atención por un instante. Se acercó lentamente al sillón, se acomodó el teléfono entre el hombro y su oreja y descubrió un poco el hombro de Loki para retirar el termómetro.
Al menos la fiebre ha disminuido pensó mientras guardaba el termómetro. Observó por un instante a su paciente y recordó que seguía al teléfono con Alice.
-Kat, ¿por lo menos estás haciéndome caso?
-Eh…sí, Alice, te escucho.
-¡No me has respondido en qué diablos estabas pensando al llevarlo a tu casa!-dijo Alice notablemente frustrada.
-Insisto, Alice, no podía hacer otra cosa…en el hospital no lo iban a aceptar de nuevo porque había firmado su alta voluntaria…
-¿Y eso justifica que metas a un extraño a tu departamento?-Katrina se quedó seria por instante, Alice tenía razón-Además ¿Qué va a decir Caleb respecto a esto?
-¡Caleb es el principal culpable de que este hombre se encuentre así!-gritó Katrina sin pensarlo dos veces. También se sentía culpable de la situación.
-¿De qué hablas?
-Ven a mi casa, Alice, aquí podremos hablar con más calma.
Alice colgó y Katrina regresó su teléfono a su lugar. Se acercó a Crono y lo levantó del sillón suavemente para poder sentarse. Crono maulló y ella lo acomodó en sus piernas. Ambos miraron al hombre que dormía en el sillón como si no tuviera preocupaciones. Katrina acarició de manera inconsciente a Crono detrás de las orejas, el acto se había vuelto mero reflejo. El departamento se sumió en el silencio durante unos instantes. Katrina se relajó e inmediatamente comenzó a sentir el dolor en su cuerpo por el esfuerzo que había realizado previamente.
Solo se escuchaba la respiración lenta y profunda de Loki cuando Katrina se quedó dormida en el sillón.
-No tengo que entender nada, Caleb-le interrumpió sin mirarlo- yo…no quiero verte.
Katrina había cerrado los ojos para contener las lágrimas, no podía permitir que Caleb la viera en ese estado. No le daría el privilegio de verla llorar. Respiró profundo y volvió a abrir los ojos para encontrarse con su departamento completamente vacío. Le costó unos instantes darse cuenta de que Caleb se había ido del departamento sin decir nada.
Se había ido de su vida así de fácil.
Cerró la puerta y, al soltar el pomo, notó que su mano le dolía; tal vez estaba agarrando la puerta con más fuerza de la necesaria. Caminó arrastrando los pies hasta el sillón donde había estado sentada previamente y se desplomó en él al mismo tiempo que las lágrimas rodaban por sus mejillas.
A pesar de todo no se sentía mal. Una sensación de tranquilidad se estaba apoderando de ella lentamente.
En algún momento se había quedado dormida y cuando abrió los ojos en un sobresalto por un trueno, desconoció por un instante dónde se encontraba. Crono la miraba fijamente desde el sillón, desde cachorro tenía esa costumbre. Miró su reloj con los ojos entrecerrados: era cerca de la media noche y otra vez estaba lloviendo.
Se dirigió a su habitación de manera automática y se dejó caer en su cama. Al poco tiempo volvió a quedarse profundamente dormida.
Crono hacía honor a su nombre y despertaba a Katrina de manera puntual. Eso le había ayudado en incontables ocasiones, pero había aprendido a odiar al gato en sus días de descanso.
Al levantarse para alimentar al felino no se sentía diferente, pero al entrar en la sala y ver que aun estaba el plato con un par de dulces color café, regresó a su mente lo que había pasado la noche anterior. Se sorprendió al darse cuenta de que no estaba triste, estaba tranquila. Se sentía como no se había sentido en mucho tiempo. Simplemente se sentía bien.
Se acercó a tomar el plato y regresó con él a la cocina donde tiró los caramelos a la basura.
Continuó con su rutina de alimentar a Crono y regresó a su cama con la esperanza de dormir un par de horas más, pero sus esfuerzos fueron en vano. Después de dar un par de vueltas sobre la cama, se desesperó y prefirió salir a dar una caminata. Hacía frio y todavía se observaban los charcos en la calle que había dejado la lluvia de la noche anterior, pero prefería salir y dar la vuelta con la esperanza que el clima fresco despejara un poco su mente.
Tomó un baño y después se abrigó bien para salir a la ciudad que no tardaba en amanecer. Observó su reloj antes de salir y decidió que la caminata terminaría en el taller donde recogería su coche. Calculó que llegaría cerca del momento en el que abrían.
Tomó su bolso y buscó su cartera, pero lo primero que sacó fue la placa que tenía grabada la serpiente, la observó por unos instantes y después la dejó sobre la mesa sin darle mayor importancia. Se calzó sus botas y salió de su hogar. Al cerrar la puerta decidió que primero pasaría por un café. Un día normal en la vida de Katrina Whitelock no podía comenzar sin un buen café.
Poco sabía ella que ese día no tenía pinta de ser normal.
Para su sorpresa, Crono decidió acompañarla. Ella no lo había visto hasta que dio media vuelta para bajar las escaleras. El gato estaba sentado frente a ella y movía la cola lentamente, esperando pacientemente a su dueña.
-¿Vas a venir?-le dijo sonriendo como si esperara una respuesta. El felino se limitó a observarla.
Katrina pasó a un lado de él y comenzó a bajar las escaleras. Crono la siguió un instante después.
La ciudad de Ottawa todavía se encontraba a oscuras cuando Katrina salió de su departamento, pero a pesar de estar nublado, se veían a lo lejos unos destellos del amanecer que insistía en colarse a través de las densas nubes que había dejado la tormenta.
Katrina Whitelock caminó tranquilamente con Crono a su lado durante un buen tramo. Con cada paso que daba, la ciudad iba despertando lentamente. Los establecimientos que iba dejando atrás iban abriendo sus puertas, dispuestos a iniciar un nuevo día.
El abrigo negro y largo que traía ondulaba ligeramente detrás de ella mientras caminaba hasta que, debido al frío, decidió cerrarlo por completo. Crono le seguía el paso y Katrina volteaba de vez en cuando para comprobar que siguiera junto a ella.
Llegó a la entrada del café y ordenó a Crono que se quedara quieto a un lado de la puerta. No estaba segura de que el felino obedeciera. Lo más probable, pensó, era que intentara entrar detrás de ella al café, pero para su sorpresa Crono se quedó quieto junto a la puerta.
Vaya, ¿ahora qué le picó? Pensó mientras abría la puerta. Definitivamente ese día Crono se estaba comportando de manera extraña.
Katrina tardó un poco en ordenar, ya que el lugar estaba lleno de personas que, como ella, no podían empezar el día sin una buena taza de ese brebaje que llamaban café. Volteaba de vez en cuando hacia la puerta y le sorprendía encontrar a su mascota justo en el lugar que la había dejado.
Observó a una chica que se acercó a hacerle cariños. Crono se dejó acariciar al mismo tiempo que la chica sonreía.
Definitivamente algo pasa con ese bicho se dijo Katrina mientras la chica le decía adiós y movía la mano para despedirse del gato, quien simplemente la miraba fijamente, como si se tratara de una estatua. Ese gato no permite que nadie, aparte de mí, lo toque.
Se encogió de hombros y pidió su café olvidando por un pequeño instante la extraña actitud que tenía su gato esa mañana.
Dio un sorbo al café que aun estaba humeante y se dirigió a la puerta. Crono la observó mientras salía y comenzó a caminar detrás de ella sin necesidad de que Katrina le hiciera alguna seña.
Katrina caminó lentamente mientras disfrutaba su café. Faltaban dos cuadras para llegar al taller donde estaba su auto y aun faltaba un poco para que abrieran.
-Iremos un rato al parque, Crono, tal vez atrapes algún…-dijo Katrina mientras volteaba para ver a su gato pero no terminó la frase por que alcanzó a ver cómo se metía en el callejón que habían pasado previamente.
Fastidiada decidió seguirlo, conociendo al bicho, tal vez no tardaría en meterse en líos. Varias veces había regresado a casa con sangre en las patas y no quería que esta fuera una de esas ocasiones. Dio un sorbo más al café y regresó hacia el callejón.
Se detuvo bruscamente en la entrada. Al fondo se observaba la silueta de un hombre sentado con la espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas. Crono estaba junto a él como si se tratara de un viejo amigo.
-Crono…-llamó Katrina desde el otro lado del callejón y el hombre pareció moverse un poco. Katrina dio dos pasos de manera cautelosa hacia el desconocido e inmediatamente lo reconoció.
Era el paciente que Caleb había sacado del hospital cegado por sus celos.
-¡Oye! ¿Te encuentras bien?-gritó Katrina pero no obtuvo respuesta. Observó a Crono que seguía sentado a un lado de Loki y este parecía no darse cuenta.
Katrina comenzó a caminar hacia él. Sus pasos resonaban por el callejón. Se paró frente a él y se agachó hasta quedar a su altura.
Loki la observó un breve instante, después bajó la mirada y se desmayó sin pronunciar una palabra.
-No, no…espera-dijo Katrina y dejó el café en el piso a un lado de ella. Se acercó aun más a Loki y notó que sus ropas estaban empapadas. Inmediatamente puso una mano sobre su frente, estaba ardiendo por la fiebre. Katrina miró a Crono sorprendida y por un instante no supo qué hacer. Pensó amargamente en Caleb y se horrorizó de saber que gracias a él éste paciente se encontraba ardiendo en fiebre.
Gracias a los celos que sentía por ella.
Sintió una punzada de culpa mientras continuaba con la mano sobre la frente de Loki. Tenía que hacer algo.
Inmediatamente pensó en llevarlo al hospital, pero recordó que no sería admitido puesto que el día anterior había firmado su alta voluntaria. Además ahí estaba Caleb…si había sido capaz de hacer esto, no podía dejar que se acercara de nuevo a Loki.
Crono maulló sacándola de sus pensamientos. Tenía que actuar rápido.
Miró su reloj y después miró a Crono. Se levantó rápidamente y echó a correr.
-¡Vigílalo, Crono, no tardo!-gritó como si el felino fuera capaz de comprenderle y pudiera realizar tal acción.
Crono no se movió de su lugar y esperó pacientemente a que su dueña regresara.
Katrina llegó derrapando al taller. Afortunadamente llegó justo cuando estaban abriendo. Apuró al hombre que atendía y en menos de 5 minutos se estaba subiendo a su corolla negro y manejó rápidamente hacia el callejón donde se encontraba Loki.
Estacionó el coche en la entrada del callejón y bajó apresurada. Suspiró al ver que ambos se encontraban en la misma posición en la que los había dejado. Se acercó y movió suavemente a Loki, pero este no respondió.
-Loki, por favor, tienes que ayudarme…-dijo jadeando Katrina-necesito que te levantes y me ayudes a llevarte al coche…
Loki abrió los ojos lentamente y observó fijamente a Katrina. Abrió la boca pero ningún sonido salió de ella. La fiebre hacía que sus ojos verde esmeralda se vieran completamente apagados y su piel más blanca de lo normal. Torpemente movió las piernas tratando de incorporarse.
Katrina levantó su brazo y se lo colocó por encima de los hombros para ayudarlo a levantarse. Loki se quejó débilmente del dolor que le causaba ese movimiento en sus costillas.
Torpemente ambos se pusieron de pie y, para sorpresa de Katrina, logró soportarlo durante todo el camino hacia el auto. Crono los siguió lentamente como si vigilara la situación.
Sin saber exactamente cómo, Katrina logró meterlo en el asiento delantero del coche. Abrió la puerta trasera y, como si supiera exactamente lo que Katrina estaba pensando, Crono trepó al auto de un ágil brinco.
Katrina subió al coche y arrancó mientras pensaba sorprendida en que nadie más se había acercado a ayudarle en ningún momento.
Después de unas escaleras eternas soportando el peso de Loki, Katrina entró en su departamento. Sentó a Loki en el sillón y corrió a su habitación. Abrió su cajón y sacó varias cajas de medicamentos los cuales botó en su cama. Después se dirigió al closet y comenzó a buscar algo adecuado. Sabía que tenía un par de camisas de Caleb pero dudó que uno de sus pantalones le quedara.
Siguió buscando y encontró un pijama que había usado su padre en una ocasión que había ido a visitarla. Tampoco le quedaría a la perfección, pero su padre era más cercano a la altura de Loki que lo que era Caleb.
Salió de la habitación con todo lo que había sacado y se detuvo a medio pasillo.
¿Qué estás haciendo? Se dijo a sí misma. En un arrebato había llevado a un extraño a su casa y ahora le estaba dando ropa de su padre y de su ex novio para que estuviera cómodo. El extraño necesitaba ayuda, ya pensaría después qué hacer con él. Tal vez cuando la fiebre disminuyera…
Entró de nuevo en la sala. Dejó las cosas a un lado de él y regresó a la cocina por un vaso con agua.
Crono la observaba sentado sobre la barra de la cocina.
-¿Qué haces ahí?-le dijo Katrina frustrada-Bájate…y no me mires así, tú fuiste el que lo encontró-le recriminó al gato, como si éste pudiera entenderle.
Crono se bajó de la barra y fue a sentarse a un lado de Loki.
-Gato extraño-le dijo y se acercó de nuevo a Loki, quien al parecer seguía inconsciente. Le tocó el brazo y lo movió con un poco de fuerza. Loki volvió a abrir los ojos y la miró un instante.
-Abre la boca-le ordenó y le metió una pastilla. Le acercó el vaso con agua a los labios y esperó a que diera algunos tragos. Después volvió a dejar el vaso en la mesita de centro y volvió a mirar a Loki, quien al parecer otra vez estaba entregándose al sueño.
Lentamente le quitó la mayor parte de sus ropas al notar que estaban empapadas. Tocó la delgada camisa que tenía hasta abajo y al notar que también estaba húmeda, respiró profundo y se la quitó.
Como temía, el vendaje también estaba empapado.
Se lo quitó lentamente y palpó el costado que recordaba que tenía las fracturas. Su cara hizo una mueca al notar que tenía una tercera costilla fracturada.
Torpemente le deslizó la camisa que era de Caleb por la cabeza y se la acomodó lentamente.
Quitarle el pantalón no iba a ser sencillo.
Lentamente lo recostó sobre el sillón y comenzó a desabrocharle los múltiples botones y cierres que tenía el pantalón. Pensó en lo extraña que era su vestimenta mientras terminaba de quitárselo.
Katrina había asistido a varios pacientes para vestirse cuando las enfermeras no estaban disponibles, pero era la primera vez que hacía todo por su cuenta con un paciente inconsciente. Le deslizó torpemente el pantalón del pijama y lo dejó recostado sobre el sillón.
Lo miró preocupada por un instante y corrió de nuevo a su habitación. Regresó después de unos instantes con una cobija roja que colocó sobre él y la acomodó tapándolo hasta el cuello. Se quedó frente a él por unos instantes pensando en qué iba a hacer en cuanto despertara.
No sé qué estás haciendo, Kat se dijo a si misma solo espero que las cosas no salgan mal.
Se rascó la cabeza y se acercó a una mesita para tomar el teléfono de su casa.
-¿Alice?-dijo con voz algo temblorosa en cuanto se escuchó una voz del otro lado de la línea-Necesito que me ayudes.
¡Hola, queridos lectores!
Vaya, este capítulo ha sido el más largo hasta ahorita, como siempre, espero sea de su agrado y lo disfruten como yo disfruté escribiéndolo :3
Bueno, ya sabemos cómo es que Katrina encontró a Loki...Ese Crono es muy inteligente...o tal vez esconda algo...
Una vez más, gracias por sus reviews, alerts y favs...me animan a continuar escribiendo y a actualizar con frecuencia :D
Ahora Loki terminó en casa de Katrina en muy mal estado... habrá que ver qué sucede cuando despierte...
Mmm...Kat vio a Loki sin ropa...tal vez la envidie un poquito jeje
~Aloine
