Cuando Loki abrió los ojos, lo primero con lo que se topó su mirada fue un par de ojos grandes y azules que lo observaban fijamente desde el respaldo del sillón donde se encontraba acostado. No sabía dónde se encontraba y le sorprendió ver a esa creatura tan extraña.

Crono movió la cola y continuó observándolo. Loki lo ignoró y sacó los brazos de la cobija que lo cubría e intentó apoyarse para levantarse del sillón y analizar el lugar donde estaba.

–Si yo fuera tú, no intentaría levantarme…–dijo Katrina Whitelock sin levantar la vista del libro que estaba leyendo. Estaba sentada en el sillón que estaba a un lado, las piernas cruzadas sobre éste y el libro recargado en ellas. A pesar de tener el cabello recogido, algunos mechones caían por su cara –no traes vendajes y te acabas de fracturar otra costilla.

Loki la miró sorprendido por un instante, ella no separó la mirada del libro. ¿Otra costilla fracturada? Probablemente a eso se debía el dolor que lo había despertado. No recordaba mucho de la noche anterior salvo que fue golpeado por un humano en un intento de atacarlo. Después recordaba haber caminado hasta que encontró un improvisado refugio y esperó a que la lluvia pasara. Whitelock lo había encontrado y…

-Whitelock-dijo fríamente ante la indiferencia con la que se atrevía a tratarlo-¿A dónde me has traído?

Katrina suspiró y cerró el libro, lo dejó sobre la mesita de centro junto a su taza de café y volteó a ver a Loki.

–Estás en mi casa–dijo mientras se acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja.

Loki se quedó en silencio por un instante. A pesar de que las cosas no habían salido de acuerdo a su plan, se había topado con Whitelock. Ella lo había ayudado en sus (aunque le costara admitirlo) momentos de debilidad y ahora se encontraba en su casa. Probablemente podría retomar su plan inicial.

Pero por el momento lo que le urgía era descansar.

Estaba más débil que cuando había llegado a Midgard, recordaba haber tenido fiebre la noche anterior y ahora su cuerpo estaba cobrando la factura del esfuerzo y la lluvia. Notó un poco más de dificultad al respirar y supuso que era por la costilla fracturada. Whitelock lo miraba pacientemente mientras él analizaba la situación. Huyendo a su mirada que de alguna manera le resultó incómoda, giró la cabeza y volvió a toparse con los ojos enormes y azules de Crono.

–Fuera de aquí, insignificante creatura.

–Esa insignificante creatura, como la llamas, fue quien te encontró, deberías de estarle agradecido–le dijo Katrina en un tono suave.

Loki volvió a mirarla. ¿Por qué se estaba portando tan amable con él? ¿Por qué lo estaba ayudando? La última vez que habían hablado, él no había sido muy educado con ella. Incluso, pensó, la había espantado y ahora ella se comportaba como si nada de eso hubiera pasado.

No estaba familiarizado con la idea de que alguien se preocupara por él y eso lo hacía sentir incómodo. Katrina Whitelock seguía tratándolo de una manera que no merecía.

Sacudiendo las ideas que empezaban a arremolinarse en su cabeza fijó la mirada en el techo, evitando la mirada de ambos seres.

–¿Qué es?

–¿Crono? ¿Un gato? –dijo Katrina confundida, no sabía si a eso se refería con la pregunta.

–No tenemos gatos en Asgard.

Katrina ahogó una risita. A pesar de todo seguía pensando que venía de otro planeta que existe solo en la mitología nórdica. Continuó mirando a Loki, quien se rehusaba a mirarla a ella. Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras lo observaba. El poco color que tenía cuando lo había conocido ya había regresado a su piel y sus ojos verde esmeralda ya no se veían vacios. La fiebre había disminuido y otra vez estaba sorprendida de su rápida recuperación. Aunque las fracturas no dejaban de preocuparle.

Tal vez eran ideas suyas, pero se estaba comportando un poco más amable que en el hospital.

Por un breve segundo, una sombra se apoderó de la mirada de Katrina. Gracias a ella Loki se encontraba en esa situación, así que lo menos que podía hacer era cuidarlo y ayudarle en lo que fuera necesario.

Incluso le ayudaría si quisiera hacer algo contra Caleb.

Ignorando esos pensamientos por el momento, se levantó del sillón y se paró frente a él. Se inclinó y se interpuso entre su mirada y el techo.

–Pues en Asgard son muy extraños , pero puedo prestarte a Crono para que conozcas mejor a los gatos, le caes bien.

Sin previo aviso, colocó su mano sobre la frente de Loki, quien dio un ligero brinco ante tal atrevimiento. Sintió la mano tibia de Katrina sobre su frente y, aunque lo negara en ese momento, la sensación le fue agradable.

–¿Siempre estás así de frío? –le dijo sonriendo–bueno, al menos ya no tienes fiebre, que es lo que importa. Necesitaba que estuvieras despierto…necesito ir a comprar vendas, no te levantes del sillón, no tardo.

Katrina quitó la mano de su frente y se dirigió a la puerta. Tomó las llaves de una mesita que estaba a un lado junto con su cartera y abrió la puerta.

–No se te ocurra hacer nada–le dijo autoritativamente mientras lo apuntaba con un dedo y salió dejando a Loki junto con Crono dentro de su departamento.

Loki se quedó quieto un instante, no entendía la actitud de Katrina Whitelock. Primero le había permitido el acceso a su casa y ahora lo dejaba en ella como si él también la habitara o fuera un conocido más. Al parecer seguía sin saber con quién estaba tratando.

Un príncipe desterrado, un gigante de hielo…un dios despojado de sus poderes que no hace mucho intentó conquistar y someter a su planeta.

Estiró los brazos y se dio cuenta que no estaban cubiertos por su ropa habitual. Otra vez había sido despojado de su vestimenta y ahora traía ropa midgardiana que le resultó aun más extraña que la que traía en el hospital. La camisa tenía un estampado extraño y el pantalón a cuadros y bastante holgado le pareció horrendo. No comprendía como los humanos podían andar por ahí con semejante atuendo.

Se tocó el costado y ejerció presión sobre la tercera costilla fracturada. Acostumbrado al dolor, se levantó la camisa y se encontró con un moretón que cubría gran parte de su costado. Molesto, volvió a cubrirse y volteó a ver a Crono, quien seguía fijo en el respaldo del sillón.

Gato…–le dijo venenosamente y Crono movió una oreja como única respuesta. Loki lo observó durante un rato, no era una creatura imponente pero había algo en él que llamaba su atención.

Terminó de quitarse de encima la sábana roja e intentó sentarse. Bajar los pies del sillón fue sencillo, pero al intentar incorporarse las costillas se lo impidieron, sentía su tórax débil e inestable y en ese momento comprendió la importancia del vendaje por el que había ido Whitelock. ¿Cómo se atrevía a no tener vendas en su hogar?

Frustrado, volvió a subir los pies y estiró lentamente la mano hacia Crono, quien seguía en la misma posición. Loki puso su mano sobre el lomo de Crono y la retiró al momento, como si tuviera miedo de que fuera a atacarlo. Crono siguió como si nada hubiera pasado.

¿Cómo podía tener Whitelock un animal dentro de su hogar?

Observó la sala que era totalmente diferente a la habitación donde había estado en el hospital. Volteó hacia la mesita y vio la taza de café y el libro. Nephrology tenía escrito en el lomo y Loki no reconoció la palabra. Después su mirada se posó en la taza e instantes después le llegó el aroma que reconoció inmediatamente como la bebida que estaba tomando aquél hombre en el restaurante. Al parecer, el brebaje era demasiado común en Midgard.

Tal vez exigiera un poco a Whitelock en cuanto regresara.


Katrina iba de regreso a su departamento con las vendas y otras cosas que podrían ser útiles cuando se encontró con Alice. Ésta la saludó amablemente y se quedaron platicando fuera del departamento por un momento.

–Insisto, Katrina, ¿estás loca? ¿Qué va a decir Caleb?

Katrina sonrió un tanto incómoda, por el momento no quería explicarle a Alice lo que había hecho Caleb con Loki y su actual situación con él.

–Caleb y yo… bueno , ya no estamos juntos–dijo rápidamente Katrina y Alice la miró con la boca abierta –y… Loki estaba muy mal cuando lo encontré, Alice, además…fue una situación bastante extraña, fue como si tuviera que encontrarlo…

–¿Cómo?

Katrina no había dejado de pensar en la manera en la que se había encontrado con Loki, desde su dificultad para dormir y su repentina decisión de salir a caminar por la mañana hasta la extraña actitud de Crono.

–Crono fue quien lo encontró.

Alice no dijo nada. Katrina supuso que pensaba que se había vuelto loca.

Cuando estaban a punto de entrar al edificio, el celular de Alice sonó y tuvo que disculparse con Katrina prometiendo regresar en cuanto fuera posible. Subió de nuevo a su auto y se alejó mientras Katrina entraba al edificio. Subió las escaleras con calma mientras pensaba en lo que estaba haciendo.

Al final, llegó a la conclusión de que en cuanto Loki estuviera totalmente sano y resolviera qué haría respecto a Caleb, le pediría que se fuera de su casa. Mientras estuviera enfermo y débil, podría prestarle su cuarto de invitados, para que no estuviera incómodo en el sillón. Al encontrarlo en esa situación en la calle, supuso que no tenía a dónde ir o que al menos por el momento no quería regresar a su hogar. Y ella lo entendía. Ella también había huido de su hogar en algún momento.

Terminó de subir las escaleras y abrió la puerta encontrando tanto a Loki como a Crono en la misma posición, ambos dormidos. Katrina cerró la puerta y se acercó a Loki. Dejó la bolsa con las vendas a un lado del sillón y jaló la mesita más cerca y se sentó en ella.

–Crono, vete de aquí.

Crono abrió los ojos y miró a Katrina. Se estiró y se bajó del sillón con un brinco.

–Loki–dijo suavemente y puso su mano sobre su hombro. Loki dio un ligero brinco y movió rápidamente su brazo como si quisiera atacarla. Katrina quitó rápidamente su mano esquivando su agarre. Loki, al verla, se relajó y volvió a bajar la mano.

–Whitelock–dijo Loki entrecortadamente.

–Si sigues haciendo movimientos así de bruscos, te vas a lastimar más–le dijo Katrina con el mismo tono que había mantenido desde que había despertado por primera vez. Loki desvió la mirada, el hecho de que Whitelock lo estuviera regañando como si fuera un niño pequeño lo hacía enfurecer.

–Te pondré tu vendaje, necesito que me ayudes.

Katrina le quitó la cobija de encima y le extendió la mano. Loki dudó por un momento y después la tomó sintiendo otra vez esa sensación agradable. Para su sorpresa, Katrina le ayudó hábilmente a sentarse en el sillón, cosa que él no había logrado por su cuenta. Volteó hacia el respaldo y notó que el gato ya no se encontraba ahí. Katrina lo soltó y se volteó para tomar las vendas.

–Quítate la camisa.

Sin saber exactamente por qué, Loki obedeció y se quitó la camisa que pertenecía a Caleb aunque él no lo supiera.

Katrina levantó la vista de la venda y observó su tórax y el moretón que cubría gran parte de él. Tocó suavemente el costado y sintió cómo Loki inspiró tratando de soportar el dolor. Dejó la venda a un lado y sacó de la bolsa un pequeño tarro. Colocó un poco del contenido en sus dedos y miró a Loki.

–Tal vez te sea un poco molesto mientras lo aplico, pero te sentirás mejor después.

Suavemente empezó a untar la pomada en círculos sobre todo el moretón. Loki guardó silencio mientras observaba a Katrina realizar su trabajo. Su actitud era totalmente diferente a la que había mantenido con él en el hospital, ahora se mostraba más atenta y le resultó extraño el esmero con el que estaba tratando sus heridas. Sintió cómo cubría todo el moretón con movimientos suaves y firmes. Continuó mirándola mientras ella tenía una cara de suma concentración, como si se tratara de algo muy delicado.

Se sintió frágil pero a la vez seguro bajo los cuidados de Whitelock. La sensación no le agrado para nada.

–¿Por qué me tratas así? –dijo después de un rato. Katrina se detuvo y volteó a verlo. Iba a responder pero Loki continuó hablando–¿No sabes quién soy, verdad? Hace poco intenté conquistar tu planeta, seguro habrás oído de eso. Soy un príncipe desterrado, un inútil dios sin poderes. No soy lo que consideran ustedes bueno y sin embargo me tratas como si fuera algo valioso.

Había hablado atropelladamente y Katrina lo miraba sorprendida. Se maldijo por ese breve momento en que había bajado sus defensas y había expresado a Katrina parte de sus sentimientos. Ella no tenía por qué saber que todo lo que había hecho era por sentirse valioso ante la mirada de Odín.

–Seas lo que seas, estás herido y necesitas ayuda. Yo puedo proporcionártela–dijo Katrina tranquilamente y continuó untando la pomada. Había escuchado sobre aquél incidente en Manhattan pero, si en verdad fuera él el que había ocasionado aquél desastre, no andaría por el mundo como si nada hubiera pasado. Sobre lo último que había dicho, Katrina notó en su mirada que mientras lo decía había culpa y resentimiento, pero prefirió no decir nada. Sentía que por el momento no era adecuado indagar más sobre ese comentario.

En cuanto terminó de cubrir el moretón con la pomada, comenzó a vendarlo. Katrina tuvo que acercarse un poco más a Loki para poder pasar por detrás de él las vendas. Al terminar levantó la vista y se encontró con la cara de Loki a escasos centímetros de ella. Loki la miraba fijamente y ella inmediatamente se sonrojó, desvió la mirada y se hizo para atrás tratando de actuar como si no hubiera pasado nada.

–Supongo que ahora te sientes mejor –dijo mientras se acomodaba nerviosamente otro mechón de cabello– para que estés cómodo puedes usar el cuarto de invitados.

¿Cuarto de qué? Pensó Loki mientras palpaba el vendaje. No podía negar que Katrina había hecho un buen trabajo y que ahora su tórax se sentía más estable. Notó que Whitelock le extendía de nuevo su mano para ayudarle a levantarse del sillón. Loki dudó en tomarla, sentir su mano tibia en contraste con la suya que era un poco más fría era una sensación nueva que se negaba a aceptar que le era agradable. Era imposible que por tocar a un ser humano se pudiera sentir mejor. Ignoró una vez más sus pensamientos y tomó la mano de Whitelock, tratando de no poner atención al contacto con su piel.

Katrina lo ayudó a incorporarse y lo llevó a la habitación que se encontraba a un lado de la suya. Era un poco más pequeña y solo contaba con una cama y un pequeño buró a un lado. Ayudó a Loki a llegar a la cama y a recostarse en ella.

–Necesitas descansar más.

Loki no dijo nada y esperó a que Katrina Whitelock saliera de la habitación. Levantó su mano en el aire y la analizó unos instantes como si fuera la primera vez que las viera. Evocó la sensación de la mano de Katrina y segundos después se reprochó por haberlo hecho. Estaba bajando sus barreras con Katrina Whitelock y eso no lo iba a permitir.

Tenía un plan. Tenía que apegarse a él. Y ella no iba a modificarlo.

Observó por la ventana que el sol estaba a punto de ocultarse. Sintió frío y lentamente se echó las cobijas encima e instantes después se quedó profundamente dormido.


Katrina cerró la puerta de la habitación donde había dejado a Loki y se dirigió de nuevo a la sala. Tomó la taza de café y le dio un sorbo mientras se sentaba en el sillón. En su mente, se regañó una vez más por tener a un extraño en su casa y una vez más volvió a ignorar esos pensamientos.

Recordó la mirada de Loki cuando se encontraba a escasos centímetros de él y se ruborizó de nuevo. Se maldijo por sonrojarse en ese momento y mientras daba otro sorbo al café llegó a la conclusión de que era bien parecido.

Mientras le untaba la pomada había analizado su cuerpo. A pesar de ser delgado, se notaba en forma. Sus músculos se marcaban y logró distinguir algunas cicatrices muy finas que cubrían su tórax. Tomó más café. Pensó en sus ojos y volvió a ruborizarse. Más café. Sacudió la cabeza y recordó cuando había entrado con Caleb en su habitación y lo habían encontrado por la ventana. Recordó lo imponente y atractivo que se veía a pesar del moretón y la bata del hospital y volvió a sonrojarse. Terminó el café de un gran trago.

Sacudió la cabeza, tomó de nuevo el libro y trató de concentrarse para alejar de su mente la imagen del hombre que por la actitud extraña de su gato, había encontrado y ahora se encontraba durmiendo cómodamente en su cuarto de invitados.


Hola, queridos lectores!

Una disculpa por una espera un poco más larga de lo habitual, pero entre exámenes y desveladas la cosa se puso complicada. Espero, como siempre, que este capítulo sea de su agrado.

¿Qué puedo decir? Ese momento incómodo a escasos centímetros de Loki ya lo quisiéramos muchas fans, que no? jajaja

Gracias por sus reviews, alerts y favs. Bienvenidos, nuevos lectores y gracias a los que han seguido esta historia actualización con actualización.

El siguiente capítulo taaaal veeez tenga más interacción entre estos dos. Tendrán que esperar para ver ;)

Ah! Y como dato adicional, la canción que me ayudó a escribir este capítulo es Fragile no. 4 de Dustin O'Halloran :D

~Aloine