Loki se sentó en el sillón mientras Katrina Whitelock estaba frente a él. Ella se sentó en la mesita de centro y estiró su brazo para tocar el vendaje que cubría su tórax. Esta vez no sintió dolor alguno y sentía que podía respirar sin dificultad. Whitelock tenía la mirada fija en su vendaje mientras comenzaba a quitarlo.

Al intentar ponerle de nuevo el vendaje, tuvo que acercarse más. Loki la miró fijamente pero ella pareció no darse cuenta. ¿Cómo se atrevía a acercarse tanto a él? Observó cómo Whitelock movía hábilmente las manos para colocarle el vendaje sin causarle dolor. Observó su cabello castaño que tenía amarrado de una manera extraña, ya que muchos mechones escapaban del moño.

Respiró y un aroma dulce, como si el cuarto se hubiera llenado de alguna flor midgardiana, entró por su nariz. Katrina levantó la vista y se encontró a escasos centímetros de Loki, quien seguía mirándola, fija y despectivamente desde arriba. Se fijó en sus ojos cafés y notó que ella le devolvía la mirada seriamente. Permaneció así durante un breve instante.

Sus labios se encontraron con los de ella.

La sensación que había tenido al tomar su mano volvió a invadirlo, pero esta vez envolvió todo su cuerpo de manera intensa. Siendo él un gigante de hielo, estaba acostumbrado al frío, pero la sensación de calor que empezaba a sentir dentro de su cuerpo pareció hacerle sentir bien. Era una sensación agradable y, aunque le costara aceptarlo, se encontraba pensando en que no quería que desapareciera. Había cerrado los ojos y había levantado su mano con la intención de hundirla en su cabello y así acercarla más a él.

Aquello que parecía calentarlo desde adentro súbitamente comenzó a cambiar por una sensación de opresión en su pecho y empezó a sentir que le faltaba el aire.

Loki abrió los ojos de golpe y para su sorpresa se encontró con Crono, quien estaba echado sobre él, ejerciendo presión sobre su pecho y presionando sus costillas.

—¡FUERA!—gritó Loki y Crono pegó un brinco para salir corriendo de la habitación. Segundos después, Whitelock apareció en la puerta.

—¿Qué sucede? —dijo Katrina mientras se recargaba en la puerta para mantener el equilibrio. Era medianoche y Katrina dormía en la habitación de al lado cuando escuchó el grito de Loki. Sin pensarlo dos veces se levantó y corrió a ver qué sucedía.

Aun estaba medio dormida y Loki la miró extrañado. El cabello ya no estaba recogido y caía de maneras desarreglada hasta sus hombros. El pantalón negro que traía por la mañana había sido sustituido por un pantalón morado y holgado, y la camisa blanca por una playera igual morada que carecía de mangas dejando sus hombros y brazos expuestos.

—¡Tu bestia estaba sobre mí!—dijo furioso e intentó incorporarse. Katrina se acercó rápidamente pero Loki rechazó su ayuda.

—¡Oh, lo lamento tanto! ¡Crono no suele hacer eso generalmente! —dijo apenada Katrina. Loki la miraba desdeñosamente y ella prefirió no mirarlo. Había dejado la puerta de la habitación de Loki abierta por si se le ofrecía algo pero no contaba con que Crono entrara. ¡Y mucho menos que se echara encima de él!

Loki seguía mirando a Katrina cuando recordó el sueño que había tenido. Su mirada se suavizó y la desvió inmediatamente tratando de evitar sonrojarse. ¿Por qué había soñado eso?

—Fuera, Whitelock, necesito dormir. Y no permitas que tu bestia se acerque a mí—dijo sin siquiera voltear a verla.

Katrina se quedó parada frente a él durante unos segundos. Notaba que Loki estaba furioso. ¡Y claro que tenía por qué estarlo! Pero también notó que su mirada cambió segundos después de que ella había entrado en la habitación y ahora se rehusaba a mirarla.

—Ce…cerraré la puerta para que ya no entre—dijo esperando que Loki volteara a verla—estoy en la habitación de al lado por si necesitas algo. No dudes en llamarme.

Loki siguió sin voltear a verla y Katrina prefirió salirse de la habitación. Cerró la puerta y buscó a Crono con la mirada, pero no alcanzó a verlo. Dedujo que habría ido a esconderse a la cocina, como solía hacer cuando ella lo regañaba de cachorro, pero prefirió no buscarlo por el momento. Necesitaba dormir, tenía trabajo al día siguiente.

Ya lo regañaría en cuanto fuera a despertarla por comida como era su costumbre.

Entró a su habitación y se desplomó sobre su cama, aun algo alterada por el grito que la había despertado bruscamente. Tardó unos minutos en volverse a quedar dormida, deseando que, al menos por esta noche, no se le ofreciera nada a su huésped.


La puerta se cerró y Loki quedó solo en la habitación. Sentado en la orilla de la cama, recargó sus codos en sus rodillas y se tapó la cara con sus manos. Todo esto lo hizo despacio, ya que el vendaje le limitaba el movimiento.

Estaba molesto, pero no sabía si lo estaba por el sueño que había tenido, o porque el gato estaba echado sobre él como si fuese un tapete.

Se talló los ojos frustrado y a su mente regresaron algunas imágenes de su sueño. Él observando a Whitelock, analizando sus facciones y su expresión de suma concentración mientras le colocaba el vendaje…y su repentina decisión de acercarse y besarla.

Solo fue un sueño, se dijo frustrado, pero no lograba sacarse esa sensación. Era algo extraño, interesante y nuevo para él. Había besado a alguna doncella asgardiana en alguna ocasión y no había encontrado nada espectacular al hacerlo. Dedujo que fue parte del sueño asociar esa sensación con un beso…¡y un beso a una midgardiana! Definitivamente este cuerpo mortal no le agradaba para nada. Lo hacía sentir débil y de alguna manera insignificante. Había sido él, otrora dios del engaño, quien ahora fantaseaba con una mortal. No podía controlar sus emociones y eso lo había llevado a donde estaba. Y ahora otras emociones estaban saliendo de su control, no podía permitirlo.

Simplemente no estaba dentro de sus planes hacer caso a sus emociones. Ya era suficiente con eso.

Levantó la cabeza y observó la puerta. Se levantó lentamente y salió de la habitación. A un lado estaba otra puerta entreabierta, supuso la habitación de Katrina. Se acercó y se asomó por el espacio que había. La oscuridad no lo dejaba ver con detalle la habitación, pero al fondo pudo distinguir la silueta de Whitelock recostada en su cama profundamente dormida.

Se reprendió a sí mismo por estarla observando mientras dormía y se alejó de la puerta. Dio un par de pasos más y se detuvo frente a la puerta del baño. Entró y miró a su derecha, donde su reflejo lo observó mientras cerraba la puerta tras él.

Se acercó al espejo que colgaba sobre el lavabo y se sorprendió de su aspecto.

Recordó aquellas ocasiones cuando se admiraba en el espejo de su habitación con su armadura. Su casco con sus grandes cuernos era por mucho su aditamento favorito. Su cabello, meticulosamente peinado hacia atrás y su capa limpia, como si jamás hubiese sido usada, eran sus signos distintivos…contrario a Thor, quien siempre andaba despeinado y lleno de tierra.

Pero el hombre que le devolvía la mirada no se parecía en nada a aquél príncipe que solía habitar el castillo de Asgard.

Sus facciones se habían afilado más; sus ojos, se habían vuelto más amargos. El moretón que tenia debajo de su ojo parecía que no tardaría en desaparecer, ahora solo era un manchón verde-amarillo con algunas zonas moradas. Su cabello, más largo de lo que él creía tenerlo, caía hasta sus hombros y estaba completamente enmarañado.

Se miró durante unos instantes, y se horrorizó al comprobar que no reconocía nada de él en su reflejo. En verdad había dejado de ser aquél que siempre había creído ser…ahora era más parecido al monstruo que todos aseguraban que era.

No…ni siquiera eso parecía. No sabía ante quién estaba. Era una persona diferente, un extraño para sí mismo. Siguió mirándose y súbitamente su apariencia le causó asco.

Volteó para todos lados y notó que, en un mueble empotrado en la pared, había unas tijeras. Las tomó y las analizó. Notó que tenían los bordes afilados y las abrió y cerró para analizar su funcionamiento.

Regresó frente al espejo…y varios mechones negro azabache comenzaron a caer sobre el lavabo.

Se dejó el cabello como cuando habitaba Asgard. Tal vez de esa manera lograra reconocerse una vez más. Miró su reflejo y su mirada también había cambiado: se había suavizado aunque fuera un poco. Dejó las tijeras sobre el lavabo y cerró los ojos.

Recordó brevemente aquellas épocas cuando todo era más fácil. Cuando era pequeño y Frigga cuidaba de él y de Thor por igual. Recordó aquella vez que Odín los llevó a ver las reliquias que custodiaba el Destructor y cuando les regaló su emblema a cada uno.

Su emblema…

Si algo lograba recordar de lo que había sucedido antes de que perdiera el conocimiento por la fiebre, era que Whitelock tenía su emblema. Y se había atrevido a colgárselo en el cuello.

Salió bruscamente del baño y se dirigió al cuarto de Katrina, pero se detuvo en la puerta. Irrumpir en el cuarto de una dama (aunque fuera midgardiana) no estaba dentro de su educación, así que tendría que esperar a la mañana.

Siguió a su habitación temporal y cerró la puerta para evitar que el gato entrara de nuevo. Se recostó en la cama y se quedó mirando fijamente el techo hasta que lo venció el sueño.


Caleb encendió un cigarrillo prometiéndose por tercera vez que sería el último del día. Se acercaba la media noche y a pesar de que prácticamente había pasado un día desde que Katrina no quería saber nada de él, seguía furioso.

¿Cómo podía ser tan tonto? Había echado todo a perder entre él y Katrina todo por una tontería. Se había dejado llevar por sus celos hacia Loki y ahora estaba pagando las consecuencias. Durante todo el camino de regreso a su casa se la pasó regañándose por la actitud infantil que había tenido y torturándose porque sabía que Katrina tenía razón. Era lógico que no quisiera verlo, no era para más. Incluso se estaba portando amable, bien podría denunciarlo o tomar otro tipo de acciones. Su carrera estaba en peligro y ella al parecer no haría nada por el momento. Se lo agradeció mentalmente.

Pensó en ir a buscar a Loki y ofrecerle su ayuda, pero la idea la rechazó de inmediato. Probablemente si regresaba al lugar donde lo había dejado, no lo encontraría y eso aumentaría su culpa y su molestia hacia él mismo. ¿Y si lo encontraba? No aceptaría tan fácilmente la ayuda de alguien que previamente lo había abandonado. Además…había algo en él que hacía sentir incómodo a Caleb. Lo más prudente era seguir adelante y tratar de arreglar las cosas con Katrina.

Encendió un cigarrillo más. Y volvió a prometerse que sería el último.

Continuó trabajando en su investigación, la cual en este momento estaba sirviendo como distracción esencialmente. Cuando Caleb trabajaba, el mundo a su alrededor desaparecía y esperaba que no fuera diferente esta vez. El tiempo pasó, y Caleb tomó una decisión: Dejaría que las aguas se calmaran un poco y buscaría a Katrina.

Ella no se iba a escapar de él tan fácilmente.


Hola, queridos lectores! :D

Je...probablemente me asesinen porque fue solo un sueño, pero bueno, después de eso las cosas cambiarán un poco... o quién sabe jajajaja :P

Un capítulo corto, pero lleno de emociones :D

Gracias, como siempre, a todos por sus reviews, favs, alerts, etc :D

Oh, oh...Caleb es algo obsesivo...

~Aloine