Katrina se levantó con un sobresalto y notó que un fino rayo de luz se colaba por la cortina que estaba mal cerrada en su cuarto. Se llevó una mano a la frente y cerró los ojos. Después los abrió preocupada y saltó de la cama hacia la sala.

Crono no la había despertado.

No recordaba la última vez que el felino no lo había hecho y eso la preocupó. Después de lo que había sucedido la noche anterior…

Paró en seco frente a la puerta de la habitación de Loki y notó que seguía cerrada. Probablemente estuviera durmiendo. Su temor de que su inquilino hubiera hecho algo a su gato se disipó durante un instante.

Decidió entrar al baño y al recargarse en el lavabo para mirarse al espejo notó que había mechones de cabello negro. Extrañada los tomó y los analizó brevemente, después, haciendo una mueca de desagrado, comenzó a tirarlos al bote de basura.

Afortunadamente los domingos no trabajaba, solo tenía que estar al pendiente por si ocurría alguna urgencia que requiriera su presencia… y su teléfono no había sonado. Se lavó la cara y salió hacia la sala para seguir buscando a su gato.

Sentado en el sillón que daba la espalda al pasillo por donde venía Katrina, se encontraba Loki con la cabeza agachada. Katrina se acercó con curiosidad y lo encontró leyendo el libro que había dejado en la mesita el día anterior.

-Es increíble lo poco que saben acerca de su propio cuerpo, humanos-dijo Loki cerrando el libro y volteó a ver a Katrina, pero no obtuvo respuesta.

Katrina se había quedado parada a un lado del sillón observando fijamente a Loki. Había escuchado su comentario, pero el verlo con el cabello corto la había sorprendido demasiado. Pensó que lo que en verdad era increíble era cuánto podían cambiar las facciones de una persona con un corte de cabello improvisado. Era como si se encontrara frente a una persona diferente.

Si bien ya era atractivo, pensó, con el cabello corto lo era aún más. Incluso su mirada parecía diferente. Sus ojos verdes seguían teniendo esa mirada profunda e intensa, pero ya no era tan amenazadora. Era como si el cabello corto la hubiera suavizado un poco…

Aunque su actitud seguía siendo prepotente y como si se tratara de la realeza.

Ver a alguien así sentado en su sala con su libro en las manos no era algo que pasara todos los días, era lógico que se quedara pasmada ante la situación… y el ver que Crono estaba echado a su lado, como si fuera su fiel amigo, fue la cereza del pastel en esa escena tan extraña.

-Es increíble que cortaras tu cabello y no recogieras tu desorden-espetó Katrina.

Para su sorpresa, Loki sonrió.

-¿Te gusta mi cabello corto?-dijo juguetonamente y Katrina distinguió en sus ojos verdes una mirada traviesa por un breve instante. Llegó a la conclusión de que ya se sentía mejor y que probablemente la fiebre ya no volvería más al menos durante el día. Se acomodó el cabello de manera nerviosa tratando de ganar tiempo y notó que otra vez la mirada de Loki era seria.

-Supongo que tú sabrás mucho más del cuerpo humano que yo para hacer tal afirmación-dijo ignorando el comentario previo. Loki dejó el libro sobre la mesita y palpó el vendaje.

-Es obvio, no saben ni siquiera el tratamiento adecuado para una simple fractura.

Katrina se quedó en silencio pues era verdad, para una fractura no podían hacer otra cosa más que inmovilizar y dejar que el cuerpo hiciera la maravilla de recuperarse lentamente. Si bien había habido muchos avances en la medicina, faltaba mucho camino por recorrer.

-Si sabes tanto, ¿entonces por qué no te has curado ya?

Ahora Loki fue quien se quedó en silencio. Y no porque no supiera qué contestar, sino porque no iba a revelarle tan fácil a una mortal que se había quedado sin poderes. Y explicarle el procedimiento que llevaban a cabo en las cámaras de curación en Asgard no estaba dentro de sus planes del día.

-Prepararé algo de desayunar, espero y sea más digno de ti que la comida del hospital.

Katrina entró en la cocina dejando a Loki de nuevo solo en la sala. Éste volteó a ver a Crono, quien dormía a su lado cómodamente y decidió ignorarlo. Desde que se había despertado no se había separado de él a pesar del incidente de la noche anterior. Incluso llegó a pensar que era un espía de Whitelock, pero fue rápidamente descartada la idea; no creía que un ser tan inferior fuera capaz de seguir órdenes tan complejas.

Esa mañana, al notar que Whitelock todavía estaba dormida, decidió bajar a la sala donde encontró el libro que tenía grabado en el lomo la palabra nephrology. Curioso lo tomó y comenzó a leerlo. Si bien no era su área preferida, tenía amplios conocimientos de anatomía y fisiología asgardiana que le eran útiles en la batalla y para curar algunas heridas leves.

Sabía que el cuerpo mortal era mucho menos complicado y le sorprendió ver que el libro carecía de mucha información importante.

Mientras lo leía se llevó una mano a la cabeza y la deslizó por su cabello el cual había cortado la noche anterior. Por alguna extraña razón eso lo hacía sentir mucho mejor, era como si se hubiera quitado algún peso de encima.

Cuando escuchó que Whitelock había abierto la puerta de su habitación, decidió esperar a que bajara a donde él se encontraba. Regresó a su mente parte de su sueño y agitó la cabeza para despejarla. ¿Cuánto tiempo más iba a torturarlo la imagen de un simple sueño?

Sintió que Whitelock estaba parada a su lado y atinó a hacer un comentario sobre el libro que tenía en sus manos. Tenía que mantenerse serio y evitar que sus actitudes se vieran influenciadas por un sueño.

Cuando volteó a ver a Whitelock notó que esta lo miraba fijamente... y su respuesta sobre su cabello le había sorprendido tanto que incluso lo había hecho sonreír. Whitelock se atrevía a decirle que recogiera su desorden. Pero reconoció nerviosismo en su mirada y, siendo dios de las travesuras, no podía desaprovechar la situación.

¿Te gusta mi cabello corto? Había dicho sonriendo traviesamente y notó que Whitelock se había ruborizado ligeramente. Aunque ella respondiera que no, casi podía afirmar que la tenía en sus manos.

Pero su respuesta no era la que él esperaba. Le había cambiado la conversación y Loki lo había tomado como un desafío. Sabía que Whitelock no era en muchas cosas como los demás midgardianos y con esa actitud se lo había confirmado una vez más. Eran pocos los que se atrevían a iniciar una discusión con el dios del engaño, quien también era conocido por su lengua de plata.

O Whitelock era muy segura de sus capacidades, o seguía sin aceptar que estaba frente a un dios.

Escucho algunos ruidos provenientes de la cocina donde estaba Katrina. Lentamente se levantó haciendo que Crono abriera los ojos y levantara la cabeza para observarlo mientras se alejaba. Entró en la cocina, donde Katrina Whitelock le daba la espalda.

-Si quieres tomar un baño o algo así, las toallas están en el armario del pasillo- dijo sin siquiera voltear a verlo. Se agachó y sacó un sartén para comenzar a preparar el desayuno. Loki se quedó en silencio-Si necesitas ayuda con el vendaje, me avisas…la llave del agua caliente es la de arriba.

Parecía que había pasado más tiempo, pero apenas había pasado un día de que Whitelock lo había encontrado en su improvisado refugio delirando de fiebre. No recordaba haber tomado un baño desde que había salido del hospital y llegó a la conclusión de que no le vendría mal. Giró sobre sus talones, salió de la cocina y se dirigió al baño.

Molesto por tener que hacer todo él solo en vez de que tuvieran todo listo como era costumbre, abrió el armario y buscó una toalla. Entró al baño y antes de cerrar la puerta alcanzó a escuchar ruido que podría pasar por música midgardiana (¿o al revés?) y una no muy afinada Katrina Whitelock cantando. Rodó los ojos fastidiado y comenzó a quitarse la camisa y el vendaje con cuidado de no lastimarse.

El agua caliente fue recibida gustosamente mientras caía sobre su cuerpo. Se relajó y notó que los moretones estaban casi desapareciendo. Sonrió y cerró los ojos mientras el agua caía sobre su cara.

Cayó en la cuenta de que eran ya dos veces las que sonreía en el día.

Se quedó quieto en la regadera. El agua demasiado caliente había hecho que su pálida piel se tornara de un leve color rosado. Respiró profundo y sintió la inestabilidad de sus costillas. Trató de recordar la última vez que había sonreído. Entre enterarse de su verdadero origen, la rivalidad con Thor y su intento frustrado de apoderarse de Midgard, se había olvidado de muchas cosas, entre ellas su personalidad traviesa y misteriosa. Se había vuelto sombrío y no pensaba en otra cosa que no fuera venganza.

Claro, esa sed de venganza era la que lo había cegado completamente y también había amargado un poco su carácter. Se preguntó si Thanos vendría a buscarlo en algún momento para ajustar cuentas, pero confiaba en que su ubicación fuera igual de desconocida a Thanos como le era a él.

Sabía que estaba en Ottawa, y que Ottawa estaba en Midgard. Pero eso no le daba mucha información.

Salió de la regadera y se quedó parado frente al espejo sobre el lavabo. Definitivamente se sentía bien.

¡Quién lo iba a decir! Él, disfrutando de un día en un reino que hace poco había odiado con todo su ser. Incluso con sus heridas y su reciente episodio de fiebre descubrió que hacía mucho tiempo que no se sentía así.

Terminó de secarse y vestirse. Decidió regresar a su ropa habitual, que para su sorpresa la había encontrado limpia y seca en la habitación que le había asignado Whitelock, y despojarse de aquella vestimenta midgardiana extraña.

Salió del baño y un aroma parecido al del pan entró por su nariz haciéndole recordar que, al igual que el baño, no había comido desde que había dejado el hospital.


Katrina escuchó que Loki salió de la cocina y prendió el radio para escuchar música mientras preparaba el desayuno. Si bien le encantaba cocinar, no era común que preparara comida para dos personas. Caleb había comido con ella en pocas ocasiones y jamás habían desayunado juntos.

Preparar doble ración de hot cakes, para ella y su invitado, fue algo extraño para ella. Recientemente todo le parecía extraño.

Recordó a Loki y su decisión de cortarse el cabello a media noche. Sabía que era especial, pero que dejara sus cabellos en el lavabo le parecía desagradable…aunque no podía negar que era aun más atractivo con su nuevo corte.

Se ruborizó. Desvió la mirada del sartén y subió un poco más el volumen del radio como si eso fuera a regresar su piel a su color natural mientras volvía a concentrarse en preparar el desayuno.


-Whitelock, ¿se puede saber por qué tienes mi emblema?

Katrina palideció por un instante y supuso que se refería a la placa que ella había encontrado en el cuarto del hospital, pero ¿cómo era posible que supiera que ella lo tenía? El día que había llegado delirando de fiebre ella lo había recogido de la mesa donde lo había dejado antes de salir y lo había llevado a su habitación.

Eso significaba que había entrado a su cuarto.

Katrina lo miró fijamente mientras sostenía el par de platos con hot cakes que iba a poner en la mesa. Notó que Loki había usado otra vez parte de sus ropas ahora que estaban limpias y secas. Solo traía el pantalón negro y una especie de camisa de color verde.

Guardó silencio y se dirigió a la mesa, dejó los platos e hizo señas a Loki para que se sentara en la mesa. Éste observó el plato por un instante y después se sentó lentamente.

-¿Cómo sabes que yo lo tengo?

Loki suspiró fastidiado. Si algo recordaba bien antes de entregarse a la fiebre era que Whitelock traía colgado del cuello su emblema.

-Lo traías colgado del cuello, como si te hubiese permitido usarlo-dijo mientras tomaba el tenedor y pinchaba el hot cake que tenía en su plato. Delicadamente se llevó un trozo a la boca y antes de comerlo miró de nuevo a Katrina.

-No está envenenado, no me mires así…y respecto a tu emblema, sí lo tengo, pero en ningún momento lo he usado.

Loki probó el hot cake y descubrió que no sabía tan mal, de hecho tenía un sabor más agradable que las cosas que le habían dado en el hospital. En ese mismo instante Katrina Whitelock se había levantado de la mesa y se había dirigido al cuarto.

Buscó en su buró y sacó la placa con la serpiente grabada. Bajó de nuevo al comedor, donde Loki seguía desayunando tranquilamente. Dejó la placa a su lado y Loki la tomó inmediatamente. Se la colgó en el cuello y la escondió debajo de sus ropas sintiéndose inmediatamente más tranquilo.

Siguió comiendo como si nada.

-De nada…-dijo Katrina sorprendida y un tanto molesta por la actitud de Loki. Recordó que él había dicho que ella lo llevaba puesto, pero en ningún momento lo había usado. Decidió no hacer preguntas y siguió desayunando.


Fanservice, anyone? Jaja ;)

Hola, estimados lectores!

Disculpen la demora en la actualización, pero pasó el terror de todo escritor que se respete: un bloqueo mental...y sumemos que mi inspiración decidió ir a dar la vuelta **conocí a Beto Cuevas y me dejó completamente maravillada** jajaja

También tuve una lluvia de exámenes (que no es novedad) y espero tener dos semanas de tranquilidad donde espero ponerme al corriente con esto.

Tal vez en este capitulo no se avance mucho en cuestión de la historia, pero tal vez sea divertido e interesante imaginar algunas de las situaciones jeje ;)

Cada vez conviven más y bueno, quién sabe qué suceda gracias a eso :)

Oh, Loki, poco a poco vas recuperando tu personalidad original, tal vez cierta compañía te haga sentir bien y estés bajando tus barreras.

Como comentario adicional y nota de autor: Trato de que Loki no se me salga del personaje pero es bastante pesado. Es un personaje complicado y difícil de escribir en situaciones que son totalmente diferentes a lo que hemos visto en las películas. Espero vaya bien, porque me encanta escribirlo :D Poco a poco trataré de que regrese a la personalidad que tenía en Thor, pero con el aprendizaje y todo aquello propio de avengers. Creo que ese es el verdadero reto, además es pieza fundamental en esta historia, pero ya no diré más ;)

Como siempre, gracias por sus reviews, alerts y favs. Bienvenidos nuevos lectores y aquellos que siguen la historia desde el principio, muchas gracias, me hacen feliz.

~Aloine