Loki levantó la vista del libro y la dirigió hacia Katrina, quien seguía profundamente dormida en el sillón. Se aclaró la garganta esperando que el sonido la despertara, pero ella siguió como si nada. Haciendo una expresión de fastidio, dejó el libro sobre la mesita y se levantó lentamente. Se paró enfrente de Whitelock y la miró fijamente. Definitivamente esa midgardiana cambiaba mucho dependiendo de la situación en la que se encontrara.
Cuando la había visto por primera vez, en el hospital, demostraba un aire de autoridad pero a la vez de cierta confianza. Era una persona extraña que no le importaba quedarse dormida en cualquier lugar. Recordó aquella ocasión en que lo había hecho en el sillón de su habitación provocando su ira.
Después, cuando lo había encontrado delirando de fiebre lograba recordarla vestida de negro y su cara llena de preocupación. No lo había analizado en ese momento, pero podría decir que era una persona totalmente diferente a la que había conocido en el hospital. El modo en que cuido de él, aunque no lo mereciera, le dejó conocer una versión de ella que estaba seguro no mostraba a cualquiera. Lo trataba con cuidado, se preocupaba por él e incluso se atrevía a regañarlo como si se tratase de un niño pequeño.
Otro cambio más fue en el desayuno, con su ropa holgada y su cabello fuera de lugar, como si la vida no le importara.
Pero todo había vuelto a cambiar en ella cuando la vio salir de su habitación con la bata en la mano. Definitivamente no era como las demás midgardianas planas y sin sentido como las que había conocido. Incluso la famosísima viuda negra era plana en personalidad a comparación de esta mujer. Natasha era predecible, todos esperaban de ella que fuera la súper espía e incluso ella estaba atrapada en ese papel, no podía salir de él sin dejar de sentirse ella misma.
Pero Whitelock era diferente. Ella podía ser como se le ocurriera a cada momento. Siguió analizándola y ella se movió levemente tratando de acomodarse en el sillón. Ahora que estaba dormida, incluso teniendo la ropa con la que la había visto salir por la mañana, era, una vez más, diferente.
Observó su cabello castaño que caía hasta sus hombros y el mechón, un poco más corto que le caía por la cara. Sus facciones, que podrían ser más finas, no dejaban de ser atractivas. Estaba hecha un ovillo en el sillón y eso le recordó que era más pequeña que él. Esa apariencia la hacía parecer frágil, pero si algo sabia Loki de ella, es que era todo lo contrario. Despierta era capaz de defenderse perfectamente ante cualquier situación, (o al menos eso aparentaba) pero dormida las cosas cambiaban. Incluso despertaba la sensación de que necesitaba que la protegieran.
Una sensación bastante extraña para Loki, quien jamás se había preocupado por alguien más que no fuera él mismo. Que una midgardiana despertara en él la necesidad de protegerla...
¿Qué tonterías estás pensando? Se reclamó a sí mismo y se giró, dándole la espalda a Katrina. Ella siguió profundamente dormida, totalmente ajena al análisis al que estaba siendo sometida por parte del dios del engaño.
Loki cerró los ojos y apretó los puños tratando de contener su ira hacia él mismo. Por un instante había sentido la necesidad de tocarla, de sentir su piel y de acercarse lo suficiente a ella para percibir el sutil aroma dulce que la caracterizaba, incluso ansió abrazarla y sentirla cerca de él, protegiéndola de cualquier situación que se presentara...
Definitivamente todo esto estaba pasando gracias a su maldita condición de mortal. Sabía bien que los mortales no tenían un buen control sobre sus sentimientos y pasiones y decidió atribuírselo a eso. Y el trato amable que ella tenía para con el ayudaba a empeorar la situación.
Sí. Echarle la culpa a eso definitivamente le hacía sentir mucho mejor. En cuanto recuperara sus poderes las cosas cambiarían y esas tonterías dejarían de afectarle.
Katrina volvió a moverse en sueños, haciendo que Loki volteara una vez más a verla, esta vez con una expresión de desagrado que él sabía perfectamente que era fingida. Observó que intentaba cubrirse las piernas con la bata que aun traía puesta y supuso que tenía frio. Pensó en despertarla para que buscara con qué taparse y luego pensó en entrar a su habitación para buscar algo con qué taparla...
Al final decidió dejarla como estaba, no tenía por qué preocuparse por ella.
Se alejó y comenzó a caminar hacia su habitación en silencio. Necesitaba despejar su mente y concentrarse en lo que de verdad importaba. Y tenía que hacerlo lejos de esa mortal.
—No...No te vayas...
Loki paró en seco y giró a ver a Whitelock, quien, para su sorpresa, seguía dormida. Estaba hablando entre sueños. Loki noto que su expresión habia cambiado de tranquilidad a incomodidad en cuestión de segundos aunque siguiera dormida. Volvió a revolverse en el sillón tratando de cubrirse completamente con la bata. Su sueño se había tornado inquieto.
Loki estiró una mano para tocar su hombro y tal vez así despertarla. Pero la detuvo a medio camino. No quería tocarla, no quería volver a sentir aquella sensación que lo hacía sentir bien y a la vez incómodo y que había analizado segundos atrás. Retiró la mano como si le hubieran quemado y Katrina volvió a moverse en sueños. Pareciera que estaba teniendo una pesadilla.
Loki sabía bien el terror que podía ocasionar una pesadilla, de pequeño las sufría constantemente y de vez en cuando como adulto se había despertado a mitad de la noche empapado en sudor. Odiaba las pesadillas, pero nunca había visto a alguien más sufrirlas con tanta intensidad como él.
—Whitelock—dijo suavemente pero ella no despertó. Para sorpresa de Loki, una lágrima corrió por la mejilla de Katrina.
Aquella sensación que había decidido ocupar el pecho de Loki, a pesar de que él hacía todo lo posible por ignorarla, se volvía cada vez más fuerte.
Pero él tenía que ser más fuerte que ella. Era un dios, ¡por favor! Ya era justo y necesario que, con poderes o no, empezara a actuar como tal.
—Whitelock—insistió una vez más ahora más fuerte, haciendo que Katrina despertara con un sobresalto. Miró la habitación confundida y después miro a Loki.
—¿Qué sucede? —dijo aun adormilada, sintió el camino que habían dejado las lágrimas en sus mejillas y giró la cara tratando de evitar que Loki la viera. No era la primera vez que sucedía, pero sí era la primera ocasión en compañía de alguien más—hace frio...¿necesitas una cobija?
Sin prestar atención a Loki se levantó y se dirigió al closet del pasillo. Pero Loki la detuvo en el camino. La tomó por la muñeca y ella se detuvo sorprendida. Evitó su mirada a toda costa.
¡¿Qué estás haciendo?! Una voz dentro de Loki le reclamó desesperadamente, pero él decidió ignorarla. De hecho, decidió ignorar todo a su alrededor.
Se concentró en el calor que sentía al contacto con su piel. Definitivamente esa sensación le agradaba. ¿A quién iba a engañar si decía lo contrario? Tal vez se permitiera disfrutar de eso antes de retomar sus planes de manera definitiva.
Katrina se quedó quieta ante la reacción de Loki. No sabía bien qué era lo que estaba pasando. Sintió su mano fría sujetarla por la muñeca y en un principio sintió miedo, puesto que no sabía a qué se debía esa actitud. No conocía al hombre que estaba frente a ella y no sabía de lo que podía ser capaz...pero segundos después todos esos sentimientos se disiparon a la misma velocidad a la que se habían presentado. Loki la había sujetado por la muñeca, pero no lo había hecho de manera amenazadora. Su agarre era suave y delicado, incluso como si temiera tocarla.
Eso genero aun más dudas en ella.
Se giró y alzó la vista esperando encontrarse con la mirada despectiva que solía dedicarle en todo momento, pero se encontró con una expresión de preocupación y (¿sería posible?) nerviosismo.
—¿Q-qué sucede? —dijo dudosa. Loki abrió la boca pero no emitió sonido alguno. Su mirada seguía fija en ella. Katrina tuvo tiempo de analizar sus ojos verdes y descubrió que, más que amenazadores, eran hipnotizantes. Jamás había visto unos ojos de ese verde tan intenso en otra persona.
Permanecieron en esa posición durante unos instantes. Ninguno sabía qué hacer. La mano que Loki tenía libre se acercó a su cara y tocó el recorrido, ahora seco, que habían trazado las lágrimas. Katrina no se hizo para atrás en ningún momento. Sentir sus dedos fríos sobre su cara fue algo que, para su sorpresa, encontró reconfortante.
Sus movimientos fueron tan rápidos que no distinguió en qué momento había quedado envuelta por sus brazos.
Sin saber exactamente por qué lo estaba haciendo, Loki la atrajo hacia ella y la abrazo fuertemente sin importar la presión en sus costillas. Tal vez había decidido dejarse vencer por esa sensación que minutos atrás había decidido que sería más fuerte que ella. La sujeto fuerte contra él. Ella se quedó quieta, mas no opuso resistencia. Probablemente se quedó atónita ante la situación, pensó Loki mientras hundía su nariz en su cabello respirando profundamente. Aquel aroma dulce entró por su nariz al mismo tiempo que sentía cómo Whitelock se estremecía.
Sintió acelerarse su corazón; la abrazó aun más fuerte. Sus costillas se quejaron ante la presión pero fueron ignoradas. El dolor fue sustituido eficazmente por el calor de Whitelock. Se descubrió pensando en que le gustaría permanecer así por más tiempo, pero él sabía que era imposible. De hecho, no sabía ni qué iba a suceder en cuanto soltara a Whitelock. Le sorprendió que ella no opusiera resistencia alguna. Incluso esperaba que se pusiera a gritar o le diera algún golpe. Pero ella se había quedado completamente quieta, se había dejado envolver completamente por él. Le estaba permitiendo estar cerca de ella. Nunca nadie le había permitido tanta cercanía a parte de Frigga y de su herma—¡Thor! Incluso aunque la había tomado por sorpresa ella no lo estaba rechazando. Se había quedado quieta y había aceptado su abrazo. Pensó en ella como un animalillo asustado ante su cazador, esperando el golpe inminente.
Miedo.
Claro, esa era la única razón por la que ella le permitía estar así. Tenía miedo de él y de lo que pudiera hacerle.
En esta ocasión, al contrario de todas las situaciones previas donde había aprendido a amar que le temieran, le causó desagrado. Por alguna razón no le gustaba que Whitelock le temiera.
Justo cuando estaba por soltarla sintió sus brazos, al principio tímidamente, rodearlo justo por encima del vendaje. Abrió los ojos de par en par y levantó la cabeza, no muy seguro de saber qué hacer. Permanecieron así por un instante.
Fue Katrina la que rompió el abrazo y levantó la vista tratando de encontrarse con la de Loki. No sabía bien lo que estaba pasando y necesitaba una explicación. Después de que Loki la detuvo tomándola por la muñeca, ella había volteado y él le toco el rostro, justo por donde habían corrido las lágrimas. No pudo evitar sonrojarse ante su tacto. Segundos después se encontraba entre sus brazos, como si tratara de protegerla de algo. Extrañamente se sintió a salvo.
Katrina solía tener pesadillas de manera frecuente, generalmente sobre el mismo tema y siempre se levantaba igual: llorando. Pero esta vez había sido diferente, había soñado con Caleb, justo con el momento en que lo había corrido de su departamento y por lo tanto de su vida. A decir verdad, no había tenido tiempo de ponerse a pensar en su situación actual con Caleb. No se había dado el tiempo necesario para pensar las cosas con la cabeza fría.
Desconocía la razón por la que Loki la había abrazado, pero lo que sí sabía era que eso era lo que ella necesitaba en ese momento. No lo esperaba propiamente de un extraño que se había vuelto su paciente y que por azares del destino (y un gato muy extraño) ahora se encontraba en su casa, pero lo sintió como si fuera un abrazo de parte de un viejo conocido.
Mientras sentía como hundía su nariz en su cabello llegó a la conclusión de que él necesitaba el abrazo tanto como ella. Desconocía el verdadero por qué de su situación actual, pero sabía identificar cuando una persona necesitaba un abrazo o una palabra de aliento. Es por eso que decidió corresponderle. Dudosa, alzó sus brazos y lo abrazó suavemente, cuidando de no lastimar sus costillas. Sintió la reacción de Loki, la ignoró y cerró los ojos, pensando en una buena explicación para cuando se rompiera el abrazo…
Se topó con la mirada de Loki, quien se mantenía extrañamente inexpresivo. Katrina se ruborizó notoriamente y abrió la boca para decir algo, pero en ese instante, con casi la misma velocidad con la que la había tomado entre sus brazos, Loki se separó de ella y se dirigió sin decir una palabra hacia su habitación dejando a Katrina parada en medio de la sala.
Crono maulló detrás de ella haciendo que volteara. Escuchó cómo se cerraba la puerta de la habitación de golpe y suspiró, no muy segura de que fuera cierto lo que acababa de pasar. Tomó a crono y se dirigió sintiéndose algo aturdida a su habitación. Cerró la puerta detrás de ella, se puso el pijama y se dejó caer en su cama, esperando que el sueño se hiciera presente pronto y tratando de no pensar en su inquilino.
Era su paciente, ¡por dios! Desde que lo había conocido lo había visto simplemente como su paciente y nada más. Era atractivo, sí, pero jamás se había puesto a pensar en él como otra cosa. Se apegaba totalmente a su ética profesional e, incluso cuando lo trajo a su casa delirando de fiebre y le había quitado sus ropas, a pesar de haber analizado su cuerpo, lo veía como un paciente más. Alguien a quien tenía que cuidar y procurar su salud.
El que súbitamente la abrazara le hizo pensar de manera diferente por un instante, cosa que no le pareció. Sí, se sentía a gusto con su presencia y aunque tuviera una actitud algo prepotente había disfrutado desayunar con él. Pero nada más.
¿O no?
Haciendo una mueca de frustración se envolvió en las cobijas y se tapó incluso la cabeza, como si con eso lograra esconderse de los pensamientos que habían empezado a inundar su mente.
Recordó la pesadilla que estaba teniendo, o tal vez no había sido pesadilla después de todo. Ella había corrido a Caleb, sí, y a pesar de que ya no sentía lo mismo por él, le había dolido dejarlo ir. En algún momento pensó detenerlo y decirle "no te vayas", pero sabía que no era lo más adecuado. Caleb había cometido un error—bueno, más bien muchos y este había sido la gota que derramó el vaso. Esperaba no encontrárselo en el hospital, evitaría ir a su piso a toda cosa. John Templeton entendería…o al menos eso quería pensar.
Sintió el peso de Crono sobre sus piernas, su lugar favorito para dormir. Se quedó quieta esperando escuchar algo, pero la casa estaba en completo silencio. Se preguntó qué sucedería al día siguiente que tuviera que ver otra vez a su inquilino. Sería una situación incómoda, claro está; así que llegó a la decisión, antes de quedarse dormida, de que actuaría de acuerdo a como Loki se comportara la mañana siguiente.
Idiota, idiota, idiota. Se repitió varias veces justo después de cerrar de un portazo la habitación. Se estaba comportando como un niño pequeño—no, como un midgardiano corriente que huye al no saber qué hacer. Respiró profundamente mientras se maldecía sin parar dentro de su cabeza. Cerró los ojos y apretó los puños. Le atemorizó la idea de que las cosas se estuvieran saliendo de su control.
Definitivamente tenía que salir de esa casa antes de que algo más pasara. Tenía que alejarse de Whitelock a toda costa. Ya no la consideraría en sus planes. Encontrar a otro midgardiano que pudiera ayudarle no iba a ser problema. Tenía que huir.
¿Huir? ¿Seguro? No eres de los que huye, ¿o en eso te has convertido? La pequeña vocecilla que lo había atormentado recientemente volvió a atacar. Definitivamente se estaba comportando como un cobarde. ¿Huir en mitad de la noche? ¿Como un vulgar ladrón? Oh, no. Definitivamente no.
Se acercó a la ventana y contempló la calle desierta. Tenía que irse de ahí, pero no así. Por la mañana encontraría la manera adecuada de hacerlo. Pensó, ya con más calma, que irse a mitad de la noche no le beneficiaría tanto. Seguía sin saber dónde estaba y quería evitarse la engorrosa tarea de buscar refugio una vez más.
Frustrado, decidió esperar un día más en casa de Whitelock. Y confiar en que ella no dijera nada al día siguiente y lo dejara ser mientras estuviera encerrado en su habitación.
Recostado ya y con las cobijas cubriéndolo hasta el cuello, cerró los ojos y se quedo quieto esperando escuchar algún ruido que hiciera Whitelock, pero solo encontró silencio. Permaneció así por un rato hasta que escucho que ella cerró suavemente la puerta de su habitación y la casa volvió a quedarse completamente tranquila. Suspiró y se giró lentamente sobre su costado que no estaba fracturado esperando conciliar pronto el sueño.
Hola, queridísimos lectores! :D
Ahora sí fue una espera decente, que no? ;)
Como siempre, espero que este capítulo sea de su agrado. En lo personal a mi me encantó jejeje, es como el inicio de algunas cosas que vendrán más adelante.
¿Qué? ¿No hay Caleb en este capítulo? Lo siento, creo que tendrán que esperar un capítulo más para saber qué sucede con ese midgardiano jajajaja. Confío en que sobrevivirán hasta el capítulo siguiente, puesto que todavía no es su tiempo de regresar al escenario ;)
Gracias, muchas gracias por sus alerts y favs, me hacen inmensamente feliz. :D Las reviews, aunque generalmente no las responda, las aprecio mucho y todo esto es el motor principal de este fanfic. De verdad muchas gracias, me encanta leer sus comentarios respecto a cada capítulo.
Oh, Loki, Loki, Loki, tratas de echarle la culpa de lo que estás empezando a sentir a tu "condición de mortal"...
Y Kat que solo lo veía como su paciente... ¿O también está en su negación? No lo sé ;)
Hasta el próximo capítulo! ;)
~Aloine.
