Después de un sueño bastante intranquilo, Loki abrió los ojos. No recordaba exactamente qué era lo que había soñado, pero sabía que no había sido agradable. Miró el reloj que estaba en la mesita de junto y, aunque no sabía bien a qué hora era común que los midgardianos empezaran el día, supuso que ya era algo tarde.
10am decía el reloj con números grandes y rojos, Loki se preguntó acerca del funcionamiento de ese aparato y decidió levantarse. Justo cuando estaba por abrir la puerta se detuvo en seco. Pegó la oreja suavemente a la puerta esperando escuchar algún ruido, pero la casa seguía sumida en el mismo silencio que la noche anterior. Incluso la bestia que Whitelock tenía por mascota se encontraba tranquila y no se escuchaba por ningún lado.
Abrió la puerta con cuidado de no hacer ruido, no quería encontrarse con Whitelock, al menos no en ese momento. Notó que la habitación de Katrina se encontraba abierta y supuso que ya no se encontraba ahí. Salió por completo de la habitación. Miró a su alrededor y se encontró con Crono que estaba sentado en la entrada del pasillo que llevaba a la sala, como invitándolo a ir hacia él. Loki lo miró y Crono se quedó completamente quieto. Se acercó a él y justo cuando estaba por tocarlo, dio media vuelta y se dirigió al comedor, trepó ágilmente a una silla y volteó a ver a Loki moviendo una oreja.
Caminó hacia el gato y descubrió que sobre la mesa había una nota, justo al lado de Crono. Miró despectivamente al animal y se acercó a tomar la nota.
"Me fui a trabajar. Hay comida en el refrigerador. No alimentes a Crono. No hagas nada que pueda lastimarte. Regreso por la tarde. KW."
Loki releyó la nota una vez más y respiró aliviado. Al menos no vería a Whitelock en ese momento. Analizó su letra. Era alargada y las letras estaban demasiado juntas. Las dos últimas letras, que identificó como las iniciales de su nombre, eran completamente opuestas a las otras, eran anchas y curveadas. Su escritura no era hermosa como la suya, pensó, pero tampoco era horrible. Aceptable para una midgardiana se dijo y volvió a dejar la nota sobre la mesa. Se dirigió a la cocina donde, sobre lo que supuso era el refrigerador, encontró otra nota.
"No comas lo que hay en el tupper azul" decía simplemente. Loki abrió el refrigerador y se encontró con varias cosas que no reconocía. Identificó el único contenedor azul y dedujo que era al que se refería la nota. Lo tomó y alcanzó a distinguir una pasta extraña a través del plástico traslucido de la tapa. Volvió a guardarlo y siguió buscando algo qué comer.
Estar solo en el departamento de Whitelock, a pesar de que no era la primera vez que sucedía, no dejaba de parecerle extraño.
Incapaz de cocinar con instrumentos midgardianos buscó algo que pudiera comer sin necesidad de ser preparado. Cuando llegara Whitelock ya le exigiría algo decente para comer.
Maldiciendo su inutilidad, tomó un cartón que ponía "leche" en una de sus caras. Siguió buscando y en la parte de abajo encontró una bolsa con uvas. Las sacó a la par de un pequeño contenedor que decía "queso crema"
Buscó dentro del refrigerador algún pan o algo parecido, pero no encontró nada. Frustrado, cerró de golpe la puerta y alzó la vista. Sobre el refrigerador había varias cajas delgadas y al lado lo que parecía ser una hogaza de pan metida en una bolsa.
Tomó el pan y noto que ya estaba cortado en rebanadas. Esto servirá, al menos por el momento pensó y también tomó una de las cajas. Cereal leyó y volvió a dejarla en el mismo lugar.
Antes de salir de la cocina, tomó un plato y un vaso y se dirigió a la mesa. Miró a Crono, quien seguía sentado sobre la mesa. Haciendo una mueca de disgusto movió la mano y logró ahuyentarlo. Crono bajó de un brinco de la mesa y se dirigió a la habitación de Katrina.
Bestia inútil se dijo y se dispuso a comer su improvisado desayuno. Decidió mientras lo hacía, que tomaría un baño al terminar y esperaría a Whitelock. Aun no se sentía seguro para escapar. Además, aunque él haya empezado y haya hecho una estupidez, ella le debía una explicación por haberle correspondido el abrazo.
—¿Es en serio, Kat? Definitivamente estás loca.
Alice miró a Katrina, quien le sonreía de manera nerviosa. En un tiempo libre le había puesto al tanto de lo que había sucedido con su inquilino y lo que había sucedido con Caleb. Omitió la parte en que él había sacado a Loki del hospital. Aun no era momento de hacer algo al respecto, Loki tenía que recuperarse completamente.
—Es lo menos que podía hacer por él, Alice
—¿Y lo menos que podías hacer por él era abrazarlo y ahora dejarlo solo en tu casa? ¡No sabes quién es y qué podría hacer mientras no estás!
Katrina sabía perfectamente que Alice tenía razón, sus acciones recientes no eran las más lógicas, sin embargo sentía que estaba haciendo lo correcto. Había algo en Loki que de alguna manera lo hacía confiar en él.
—Ya no me regañes, Alice—dijo frustrada Katrina, Alice la miró de manera desaprobatoria, como si estuviera regañando a una niña pequeña, después cerró los ojos y suspiró.
—Kat, debes de tener cuidado. Prométeme que si las cosas se ponen peligrosas, esté o no esté recuperado, lo sacarás de tu casa.
Katrina sonrió ligeramente y tomó los expedientes para terminar con sus anotaciones.
A pesar de haber estado platicando con tanta tranquilidad con Alice, había llegado al hospital para enfrentarse a una mañana pesada.
Se había levantado de manera habitual, pero al salir al pasillo para dirigirse a la cocina y ponerle comida a su felino, recordó que no estaba sola en su casa. Recordo de paso lo que había sucedido la noche anterior y se acercó lentamente a la puerta donde dormía su inquilino. Pegó la oreja para tratar de escuchar algo, pero solo encontró silencio. Curiosa, abrió despacio la puerta y alcanzó a ver a Loki, quien dormía boca arriba. Su respiración era tranquila y profunda, notó que cada vez le era más fácil respirar. Una sonrisa fugaz atravesó su cara y después sacudió su cabeza para alejar cualquier pensamiento sobre su inquilino.
Es mi paciente se dijo firmemente, aunque no quería aceptar que muy, muy en el fondo, ya no lo veía como tal.
Volvió a cerrar la puerta cuidando de no hacer ruido, dio la vuelta y se topó con Crono, que la miraba como si la estuviese analizando.
—¿Qué?— le dijo y se dirigió a la cocina para continuar con su rutina...
Terminó de escribir la nota para Loki y salió de su departamento hacia el hospital.
Después de terminar la visita de la mañana y encontrase tranquila su área, había decidido bajar a urgencias para entretenerse un rato, pero principalmente para disminuir la posibilidad de encontrarse con Caleb. Urgencias era el lugar que menos le gustaba frecuentar a Caleb y lo hacía cuando era estrictamente necesario. Mientras platicaba con sus compañeros, había llegado un paciente en muy mal estado y, por desgracia, había fallecido mientras intentaban hacer algo por él.
Son cosas que suceden todos los días no se cansaba de repetirse, pero aun así, no lograba sentirse tranquila cuando un paciente fallecía y ella lo presenciaba. En un principio estas situaciones lograban agriarle el día entero, pero conforme fue pasando el tiempo, se acostumbró a vivir con ese malestar que le ocasionaba.
Eres demasiado sensible, te involucras mucho con tus pacientes le había dicho varias veces Caleb y tenía razón, pero es que a veces era difícil no hacerlo.
Siguió escribiendo las notas en los expedientes y miró su reloj. Solo trabajaría medio día y no faltaba mucho para que saliera. A pesar de todo, la mañana se había pasado demasiado rápido y Katrina se descubrió esperando con ansias el momento para salir y regresar a su departamento.
Claro está que esa urgencia por volver era por vigilar a su inquilino, no por nada más.
Cerró la laptop y salió de su oficina para continuar con sus actividades.
El reloj de pared marcaba las tres de la tarde, o al menos eso supuso Loki, quien estuvo un tiempo analizando el movimiento de las manecillas y comparando con el reloj digital que estaba en su habitación. Tenía hambre. Su improvisado desayuno de pan, queso y uvas ya había sido digerido hace tiempo. No comía como el inútil de Thor, pero su desayuno sí que había sido miserable.
Esperó que Whitelock no tardara en regresar.
Ah, ¿ahora quieres que regrese? La vocecilla que se había encargado de atormentarle durante los últimos días volvió a hacer de las suyas. Decidió ignorarla una vez más. Intentó concentrarse otra vez en el libro que había estado leyendo, había funcionado de maravilla hasta que volvió a sentir hambre. Se levantó del sillón y se dirigió a la ventana. Afuera estaba un poco nublado y la calle se encontraba vacía. Se preguntó si podría salir. Se dirigió a la puerta y encontró en la mesita que estaba a un lado, en un cuenco azul, un par de llaves similares a las que Katrina usaba para abrir la puerta. Las analizo un instante y abrió la puerta. Después de cerciorarse del funcionamiento de la cerradura regresó a la mesa, tomó la hoja que Katrina había dejado con indicaciones y le dio la vuelta. Tomó la pluma que estaba a un lado y escribió "Salí. Ya regreso" y la volvió a dejar en el mismo lugar. Con suerte, regresaría antes de que Whitelock llegara. La nota era para que no se preocupara por él.
¿De verdad crees que se preocupa por ti? Sacudió su cabeza ignorando la voz y salió del departamento.
Katrina bajó de su coche y se dirigió al asiento trasero. Había pasado de regreso a casa a comprar algo para comer. Rara vez hacía esto, prefería cocinar, pero era de esos días que simplemente no tenía ganas de hacer nada. Recordó al paciente que había fallecido por la mañana y se sintió incómoda. Instantes después la idea de que Loki hubiera llegado en esa situación a sus manos gracias a la negligencia de Caleb la atacó y la hizo sentirse aun peor.
Hey, hey, no está pasando nada se dijo a si misma tratando de despejar esa idea de su mente. Loki no estaba tan mal, de hecho iba mejorando demasiado rápido, cosa que le había sorprendido. Se regañó a sí misma por estarse tomando las cosas tan en serio.
Una corriente de aire frio hizo que se estremeciera ligeramente, cerró la puerta de su auto y entró al edificio. Subió las escaleras y se paró frente a la puerta. No sabía que podría haber pasado ahí dentro, así que una vez más, pegó la oreja en la puerta y encontró todo en silencio. Preocupada abrió la puerta y encontró la sala tal y como la había dejado. No se veía ningún rastro de su inquilino. ¿Estará dormido? Se asomó al pasillo y encontró que la puerta de su habitación estaba abierta. Se preocupó. La idea de que él se hubiera ido de su casa sin avisar hizo que se pusiera muy ansiosa. No quería aceptarlo, pero había empezado a disfrutar de la compañía de ese sujeto extraño y el saber que desapareció sin decir nada más, hizo que se le hiciera un hueco en el estómago.
Dejó las cosas que traía sobre la mesa y se encontró con la nota de Loki escrita detrás de la suya. pesar de ser solo tres palabras, éstas la tranquilizaron y toda su ansiedad se disipó mágicamente.
Suspiró aliviada y Crono salió a su encuentro, maullando alegremente.
—Hola, bicho— le dijo mientras le acariciaba la oreja. Después se dirigió a su habitación, se sentó un instante sobre su cama y se llevó las manos a la cabeza. Dio un ligero masaje a sus sienes, definitivamente no se sentía bien. No quería admitirlo pero se encontraba bastante estresada. Trató de relajarse cerrando los ojos y empezó a tararear una canción, pero no sirvió de mucho.
Tiene mucho que no tocas, ¿sabes? Se dijo a sí misma y levantó la cabeza. No era el momento adecuado para hacerlo, no con…visitas en su casa. Además, ¿cuánto tiempo tenía sin practicar? Tampoco quería que la escucharan. ¡Y mucho menos un extraño!
Pero el sentimiento se volvió cada vez más intenso. Una extraña sensación, como si por sus dedos corriera una débil electricidad, empezó a manifestarse. Apretó las manos en un puño. Era una sensación difícil de ignorar. Se encontraba sola en su casa, tal vez Loki tardara un poco en llegar…
Se dirigió a su armario y sacó un estuche grande. Lo puso sobre la cama y lo abrió con cuidado. Admiro el violín que estaba frente a ella y lo sacó de su estuche como si fuera una reliquia.
Jaló el banco que tenía frente a su tocador y se sentó dando la espalda a su puerta. Antes de colocarse el violín, volteó hacia la puerta tratando de escuchar algún ruido, pero todo estaba en silencio. Deseó que Loki se tardara lo suficiente, no quería que la escuchara. Y en verdad necesitaba tocar. Decidió que en cuanto escuchara abrirse la puerta, dejaría de hacerlo y saldría a su encuentro. El violín se acomodó en su cuello de una manera perfecta y comenzó a tocar olvidándose por completo de todo lo que tenía a su alrededor.
Cerró los ojos mientras la primera nota escapaba del violín. A pesar de que al principio sus movimientos eran torpes, esperando que se acostumbraran sus dedos nuevamente a la presión de las cuerdas, comenzó a tocar de manera suave y tranquila una melodía algo triste. Suspiró mientras hacia una pausa. Lentamente la melodía fue aumentando su intensidad hasta que sus movimientos eran muy rápidos, pero precisos. La canción no dejaba de ser triste a pesar de su intensidad. Sentía las cuerdas clavarse en sus dedos provocando un dolor bastante conocido y que había aprendido a disfrutar con el tiempo. Continuó así durante un buen tiempo. Después, la tristeza fue abandonada y fue sustituida por una melodía enérgica, como si estuviera a punto de estallar para finalizar con algo más tranquilo y alegre.
Era tanta su concentración que no notó que alguien más, aparte de Crono, la estaba escuchando.
Loki había salido del edificio y había caminado sin rumbo especifico pero tratando de recordar el camino para no perderse. Necesitaba aire fresco, dentro de casa de Whitelock se estaba volviendo loco. Además, esta caminata le serviría para varias cosas, entre ellas conocer el lugar donde se encontraba y, la principal, encontrar algo que pudiera ser de su ayuda. No había pasado mucho tiempo caminando cuando notó que empezaba a sentirse cansado. A pesar de que las costillas ya no dolían, con el esfuerzo y el aire fresco de Ottawa, aun sentía una pequeña molestia que, para su desgracia, fue aumentando. Decidió regresar con calma y llegó a la conclusión de que aun no estaba totalmente recuperado. Se maldijo. Llegó al edificio y entró. Se sentó en las escaleras y tomó un poco de aire. Después de descansar un rato, decidió subir y entrar al departamento. Abrió la puerta con cuidado y sin hacer ruido. Detestaba hacer ruido que pudiera delatar su presencia en cualquier lado y, aunque al menos por el momento no era necesario, evitaba hacer el menor ruido posible en todos sus movimientos. Al abrir la puerta le sorprendió escuchar música. Se preguntó de dónde vendría. Entró completamente en el departamento y cerró la puerta tras de sí. Al parecer, la música provenía de algún lugar de la casa de Whitelock. Caminó hacia el pasillo y descubrió que la música provenía del cuarto de Katrina.
Sin hacer ruido, se acercó y encontró que ella estaba sentada, de espaldas a la puerta, tocando un instrumento que reconoció como un violín. Sorprendido, se recargó en el marco de la puerta dispuesto a escucharla durante un tiempo.
Desconocía que Whitelock fuera capaz de tocar un instrumento, ella se encargaba a cuidar de la salud de los midgardianos, le resultaba extraño que aparte de eso se dedicara a la música.
No está mal para una mortal pensó y cerró brevemente los ojos, dejándose llevar por las notas tristes que tocaba Katrina. Una ligera sonrisa se formó en su rostro. Amaba la música, y de sus sirvientes, los músicos eran los que más respetaba y los que recibían mejor trato por su parte.
Katrina continuó tocando por un tiempo, ajena a todo y a su recién adquirido público. Seguía con los ojos cerrados, perdida entre las notas y dejando escapar todo su estrés y preocupación que tenía acumuladas. Esa era su ruta de escape, pero era una ruta que, a pesar de todo, no le gustaba usar frecuentemente.
La canción terminó y descanso brevemente. Sin abrir los ojos, bajó el violín y lo dejó sobre su regazo. Suspiró una vez más. Necesitas relajarte, Kat, se dijo, no quieres regresar a lo mismo, ¿o sí?
Abrió los ojos lentamente y alcanzó a ver por el espejo que tenía en su tocador el reflejo de Loki recargado en la puerta. Se sobresaltó e inmediatamente se puso completamente roja. Giró nerviosa y se le quedó viendo fijamente. Como era habitual, Loki la miraba sin expresión alguna.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí?—dijo Katrina nerviosa mientras se levantaba y dejaba el violín sobre la cama
—Lo suficiente—le dijo indiferentemente—no sabía que tocaras el violín, lo haces...bien.
—No estoy acostumbrada a que me escuchen tocar—dijo sin verlo—nunca nadie lo había hecho además de...—dejó inconclusa la frase y se dio la vuelta.
—¿De quién?—preguntó Loki enarcando una ceja y segundos después se arrepintió de haberlo hecho. Pensó inmediatamente que Whitelock se refería al inútil de Caleb y una ola de celos lo invadió. ¿Celos? ¡Por favor! Trató de mantenerse sereno y sin expresión como acostumbraba, pero le molestó darse cuenta que no le era tan fácil disimular su descontento.
Katrina murmuró algo mientras fingía ocuparse demasiado en guardar de nuevo el violín en su estuche. Se quedó dando la espalda a Loki esperando que no insistiera en el tema, pero lo hizo preguntando una vez mas "¿de quién?".
Ignorando la pregunta, Katrina respiró hondo, cerró el estuche y volteó a ver a Loki.
—Traje comida, me imagino que debes estar hambriento.
Sin dejar que Loki respondiera salió de la habitación dejando a un Loki enfurecido recargado en el marco de la puerta.
¿Cómo se atrevía a ignorarlo? ¿Cómo se atrevía a no responder una de sus preguntas? Volteó a verla y notó que su actitud era diferente con respecto a los últimos días. Estaba molesta; no, nerviosa; no, triste. Se pregunto por qué estaría así.
¿y a ti que te importa? Había comenzado a odiar esas pequeñas discusiones consigo mismo. No lograban nada más que atormentarlo. Tal vez sí le importara un poco…
Entró en el comedor y notó que Katrina sacaba unos contenedores blancos y los colocaba en la mesa.
—Traje sushi, espero te guste.
—Nunca lo he comido—dijo Loki mientras se sentaba en la mesa—pero ya era hora de que aparecieras, tenía hambre y no había nada que comer.
Katrina lo miró y levantó una ceja. Agradeció mentalmente que ya no insistiera más con el violín y se concentrara más en la comida, pero le sorprendió su comentario. Su refrigerador estaba lleno de cosas a preparar. ¿O sería que no sabía cocinar?
—¿Sabes cocinar?
—Jamás he tenido necesidad de aprender—dijo Loki cortantemente.
—Sería bueno que aprendieras a hacerlo.
Loki gruñó por lo bajo. Whitelock tenía razón. Ya no contaba con sus sirvientes para que hicieran todo por él y ahora sería necesario que él aprendiera incluso esas cosas tan sencillas para sobrevivir. No podía vivir de pan con queso y unas cuantas uvas toda la vida.
—Podrías enseñarme.
Esto tomó a Katrina por sorpresa. Jamás había tenido un aprendiz en la cocina. Pero sería interesante.
—Mañana empiezan tus lecciones—dijo sin demostrar expresión alguna—por el momento, comamos.
Katrina se sentó en la mesa y ambos empezaron a comer. Aunque en un principio el sushi que había traído Katrina le parecía extraño, descubrió que era muy rico y lo comió alegremente. También, aunque él no quisiera hacerlo, al analizar a Katrina confirmo que ella se veía diferente. Se veía triste.
Katrina había comido en silencio y con la mirada fija en el plato. Estaba triste, claro, apenas estaba analizando con calma todo lo que había sucedido con Caleb. Y no sabía qué era lo que le dolía más: que él se hubiera portado así con ella y ella no lo notara, o que fuera capaz de abandonar a un paciente en la calle.
—Te ves diferente, Whitelock.
La voz de Loki la sacó de sus pensamientos. ¿A qué se refería? ¿Acaso era tan notoria su tristeza? Dejó los palillos a un lado del plato y levantó la vista hacia Loki. Descubrió que él la miraba de manera extraña. Incluso podría decir que parecía que él se preocupaba por ella.
Claro que sí, un extraño se va a preocupar porque estés triste, Kat. Se dijo mientras veía fijamente a Loki, quien ya había terminado su plato y tenía las manos sobre la mesa. Sus manos eran finas y muy blancas y a Katrina le parecieron bastante interesantes. Intentó abrir la boca para decir algo, pero no pudo, en cambio, siguió mirando fijamente a Loki. Instantes después de que había dejado de mirar sus manos y había comenzado a mirarlo a los ojos, sintió sobre su mano una sensación extraña. La mano fría de Loki estaba sobre la de ella y sus movimientos habían sido tan delicados que no había notado cuando lo había hecho. Se estremeció ligeramente.
También notó que Loki estaba un poco más cerca de ella, ligeramente inclinado sobre la mesa hacia ella. Una vez más quedó hipnotizada por sus ojos verdes y se quedó quieta, como si fuera un animalillo asustado. Pero no sentía miedo. Desde la noche anterior, que Loki la había abrazado por sorpresa no había sentido miedo.
Era como si el contacto con su piel lograra tranquilizarla, incluso más que tocando el violín.
Inconscientemente ella también se acercó a Loki. La distancia entre ellos se reducía cada vez un poco más. Ninguno de los dos estaba completamente seguro de qué estaba pasando.
Un par de golpes en la puerta rompieron el silencio y la burbuja en la que ellos se habían envuelto lentamente.
Como despertando de un ensueño, Katrina dio un sobresalto y se alejó de Loki quitando su mano de su tacto. Sonrió tímidamente mientras Loki la miraba un tanto confundido y se levantó de la mesa hacia la puerta. ¿Quién podría ser?
Abrió la puerta y en ese momento deseo no haberlo hecho.
—Hola, Kat—dijo Caleb, cigarro en mano y con una botella de ¿champan? en la otra—¿me invitas a pasar?
Hola! Queridos lectores!
Una vez más, una disculpa en la demora, pero los exámenes finales son la cosa más terrible que puede existir.
Pero aquí está otro capítulo que, como siempre, espero sea de su agrado. :)
Ups.. Caleb ha regresado a escena, quién sabe qué sucederá ahora jejeje.
Como siempre, muchas gracias por sus reviews, alerts y favs, me hacen inmensamente feliz.
Debido a que el capítulo pasado es el que más reviews ha tenido, he decidido comenzar a contestar todas. Así que aquí vamos:
Guest/Sophie: Me da mucho gusto que consideres mi fanfiction digno de leer y agradezco tu comentario. Pero en efecto era mi intención hacer que Katrina se viera "perfecta" al menos en el capítulo pasado y parte de este. Sin poder añadir nada más para no spoilear a los demás, te invito a tí y a todos los demás que esperen el siguiente capítulo, donde se explicará más a fondo qué está sucediendo. :)
Helenna 'Uchiha: Muchas gracias! Ya por fin apareció Caleb aunque sea un poquito! Tengo miedo, no sé de qué es capaz! jajaja
Setsuna Cooper: Muchísimas gracias! Creo que con este cap te vuelvo a dejar con los pelos de punta jejeje
MarianHiddleston: Muchas gracias! :D
TenebrisSagittarius: Gracias! Oye, quién no querría que alguien (en especial ese Dios tan encantador) solo se preocupara por protegernos? jajaja
.0.0: Muchas gracias por tus reviews constantes :D Y siii, Loki está volviendo a ser el mismo. Digo todos amamos al psicópata de Avengers pero, acaso no es más lindo como era en Thor cuando no sabía sus orígenes?
Como nota adicional, he estado pensando en publicar un oneshot involucrando a cierto pelinegro..tal vez caiga como regalito de navidad, aunque no prometo nada, necesito pulir bien la idea, recen porque la inspiracion no me abandone estas vacaciones. :D
Sin más por el momento, les deseo felices fiestas!
~Aloine.
