Loki abrió los ojos. No había parte de su cuerpo que, por lo menos, no estuviera adolorida. Respiró. Sintió las fracturas en sus costillas, ahora en ambos costados, ejercer una inestabilidad que desafortunadamente ya conocía demasiado bien e hizo una mueca de dolor. Su pierna derecha punzaba ligeramente y prefirió no moverla. Descubrió su brazo izquierdo envuelto en una especie de vendaje endurecido y maldijo una vez más las practicas arcaicas de los midgrdianos para tratar una fractura.
Sin embargo, el dolor de la humillación que había sufrido, era más fuerte que todas sus heridas.
Ahora odiaba a Odín con todas sus fuerzas. Y también a Thor, principalmente a Thor, especialmente a Thor, porque era imposible que no estuviera al tanto de lo que le deparaba su exilio en Midgard. Una vez más estaba por debajo de él. Odín había hecho que en el exilio de Thor no hubiera sufrimiento, mientras que en el suyo era todo lo contrario.
Puesto que no solo sufría físicamente. Sufría en otras formas que incluso él no había conocido en batalla.
Miró fijamente el techo, se había vuelto rutina a la hora de despertar y reconoció que aun se encontraba en el departamento de Whitelock. La maldijo en sus adentros y después, sorprendentemente, se arrepintió de haberlo hecho.
Probablemente Whitelock fue la que lo recogió y lo llevó a su habitación. No había sido un trayecto tan largo como cuando lo recogió delirando de fiebre, pero sí había sido la situación un tanto más humillante.
Giró la cabeza lentamente hacia la puerta. Estaba cerrada y dedujo que se encontraba solo. Respiró profunda y lentamente mientras trataba de asimilar que ahora dependía aun más de la mortal. ¡Justo cuando ya estaba recuperándose!
El sonido de un objeto desconocido al chocar con el piso hizo que saliera de sus pensamientos y se sobresaltara. Giró lentamente la cabeza hacia el otro lado y se encontró con Katrina Whitelock sentada en un sillón que probablemente metió al cuarto en algún momento mientras él estaba dormido. Katrina estaba dormida, sentada con las piernas cruzadas sobre el sillón y su cabeza apoyada en su mano. ¡Cómo dormía! Pensó Loki y supuso que el objeto que había causado el ruido, era algo que se le había caído a Katrina al quedarse dormida.
El libro que descansaba sobre sus piernas no lo alcanzó a distinguir. Giró un poco más la cabeza y notó que en el buró que estaba a un lado de su cama había una taza y se preguntó sobre su contenido.
Volvió a mirar a Katrina y trazas de recuerdos de lo que había sucedido la... ¿tarde anterior? Invadieron su mente. Qué patético se sentía al no saber siquiera cuanto tiempo había pasado y qué había pasado después.
Había sido el momento perfecto para demostrar a Katrina quién era él en realidad y terminar con Caleb de una vez por todas, pero todo había salido de manera contraria a su plan. Siguió analizando a Katrina y lo único que logró reconfortarlo, al menos momentáneamente, fue ver que al parecer no tenía muestras de golpes o algún daño.
Bueno, al menos eso sí funcionó de manera adecuada se dijo mientras Katrina respiraba profundamente.
—Whitelock—dijo Loki suavemente y notó que incluso hablar le causaba incomodidad. Katrina dio un ligero brinco y abrió los ojos. Miró fijamente a Loki con preocupación, pero al verlo despierto una sonrisa se formo en rostro. Cerró torpemente el libro y lo dejó sobre el buró mientras se acercaba a la cama. Loki notó que ella dudó por un segundo, pero después sintió su mano tibia apretando suavemente la suya.
—Qué bien que ya estás despierto—dijo Katrina un tanto nerviosa y sin dejar de sonreír.
—¿Cuánto llevo dormido?
La sonrisa de Katrina se borró por un instante y fue sustituida por una expresión de tristeza que se borró de la misma manera en la que había aparecido, sin embargo la sonrisa no reapareció.
—Tres días.
¡Tres días! Era lógico y agradeció que solo hubieran sido tres días. Con lo que había pasado, él calculaba que había dormido mínimo dos semanas. Tal vez se había quedado con más energía vital de la que pensaba.
—¿Dónde está Ca...
Katrina dejó de sujetar su mano y colocó su dedo sobre los labios de Loki indicándole que guardara silencio. Loki se estremeció ligeramente ante el contacto. ¿Cómo se atrevía a tocarlo de esa manera? Pero la acción había logrado su objetivo de una u otra manera puesto que Loki, a pesar de no saber el significado de esa seña, guardó silencio.
—Él se fue...lo que pasó...aun no logro entenderlo... ¿cómo es que tú...?
No terminó la frase, por el momento lo que era prioritario era que Loki se recuperara. Ya tendría más tiempo adelante para preguntarle sobre lo que había hecho. Sintió un peso inusual sobre su cuello y llevo su mano hacia él.
—Tu...—dudó un poco buscando la palabra adecuada—emblema...tal vez lo quieras de vuelta.
—No—respondió Loki tajantemente y cerró los ojos por un instante tratando de soportar el dolor que le causaba el simple hecho de hablar—tienes que tenerlo tú, al menos por el momento.
Katrina jugó entre sus dedos la cadena que sujetaba el emblema. Aun seguía fría al tacto y le sonrió tímidamente a Loki, pero él no la observaba, su mirada ahora se encontraba fija en el techo, como si quisiera ignorar su presencia.
—Supongo que tienes hambre—le dijo amablemente y Loki asintió suavemente. Katrina salió de la habitación dejando a Loki solo por unos momentos.
Sin pensarlo detenidamente, puso su mano sobre la de Whitelock. La voz en su interior había empezado a gritar algo, pero la ignoró completamente. ¿En verdad estaba preocupado por ella? Había sentido celos anteriormente por pensar en ella y Caleb. Estaba seguro que habían sido celos, de lo que no lo estaba era de si era adecuado sentir eso por ella.
Sintió el calor de la mano de Katrina. Sin querer, había empezado a acostumbrarse a él, le agradaba sentirlo y cada vez necesitaba sentirlo más. La miró fijamente. Ella estaba nerviosa y lo miraba fijamente, como si estuviera esperando algún movimiento brusco de su parte. Lentamente se fue acercando hacia ella y notó que ella también lo hacía.
Para su desagrado aceptó que le importaba un poco más de lo esperado. Él no era el ser más alegre de este universo, pero ver a Katrina Whitelock con esa expresión no lo hacía sentir bien.
Quizás estaba desarrollando sentimientos hacia una mortal que era evidente que no le correspondía. Ella no sabía quién era él en verdad y sin embargo lo había ayudado, había demostrado más interés por él en estos días que Odín en tantos años, y esto estaba haciendo que el ex-dios empezara a pensar de esa manera.
¿Quién lo diría? Él pensando como un simple mortal...
Unos golpes en la puerta hicieron que saliera de sus pensamientos. Vio cómo Katrina se alejo de él y le sonrió tímidamente a la par que dejaba de sentir su mano. Se enderezó en su asiento y vio como se dirigía hacia la puerta. ¿Visitas? Mientras ella abría la puerta tuvo oportunidad para analizarla una vez más, pero de manera diferente. Sin proponérselo, una sonrisa un tanto traviesa se dibujó en su rostro.
Sonrisa que no duro mucho, pues la voz que escucho detrás de la puerta entreabierta transformó su expresión y sus pensamientos.
Caleb
Notó cómo Whitelock se hacía para atrás y él entraba forzosamente a la sala. Traía una botella en una mano y un objeto que echaba humo en la otra. ¿Planeaba incendiar la casa? Notó cómo se lo llevaba a la boca y halaba aire para después expulsar una voluta de humo. Los midgardianos tienen costumbres extrañas pensó mientras Caleb decía algo a Katrina. Notó que su tono de voz iba aumentando cada vez más. En un principio no había puesto atención a lo que había dicho hasta que lo encontró casi gritando.
—Lo sabía, sabía que estaría aquí ese bastardo.
Caleb se dirigió a donde estaba sentado. Su expresión, llena de furia, hizo que Loki sonriera en su interior. Inútil, no sabes qué gusto me da verte pensó y con su característica agilidad, se puso de pie. Caleb seguía gritando algo y él seguía sin ponerle atención. La sonrisa maliciosa que tenía interiormente se externalizó. Caleb se calló por un instante ante la expresión de Loki, la cual solo había conseguido aumentar su furia y dejó la botella sobre la mesa. Se acercó más a Loki y apagó el objeto que traía en las manos en el plato donde había estado comiendo.
—Lo sabía—le dijo mirándolo fijamente a los ojos, pero Loki noto que no era a él a quien se dirigía— ¡sabía que tenías una aventura con éste idiota! ¡Maldita zorra!
Loki volteó a ver a Katrina, quien se había quedado completamente callada. Un par de lágrimas habían empezado a correr por sus mejillas y su mirada demostraba que no sabía qué hacer.
Y fue entonces cuando la vio como en verdad era.
La imagen que había formado de ella como una mortal completamente diferente a los demás se esfumó como por arte de magia. Ella estaba llorando, y aunque no era la primera vez que la veía hacerlo, noto que era diferente. Esas lágrimas se debían a que sufría por el mortal, le dolía ver a Caleb y le dolía que se refiriera a ella de esa manera. El mortal le importaba y no dudaba que lo hiciera más que lo que él mismo le importaba a ella. A fin de cuentas solo tenía poco tiempo de conocerlo y ella le había dicho que le ayudaría hasta que sus heridas sanaran, ¿cómo podía pensar en ella de otra manera? Se olvidó por un breve instante de Caleb que estaba frente a él y se odió profundamente por haberse permitido empezar a desarrollar sentimientos hacia ella.
Descubrió que el darse cuenta de eso le causaba dolor. No dolor físico, sino un dolor extraño, que lo envolvía completamente y que nunca había sentido antes. Estaba sufriendo por una midgardiana. ¡Qué patético había sido su destino!
Si Odín pensaba que lo había mandado a la tierra a sufrir físicamente, estaba esto, algo dentro del interior del antiguo dios del engaño se encendió y decidió que era momento de hacer algo al respecto.
Alcanzó a esquivar el golpe proveniente de Caleb por escasos milímetros.
No había puesto entera atención al mortal, pero Caleb despedía un intenso aroma a alcohol mezclado con un olor parecido al carbón, que supuso provenía del humo que había estado inhalando. Los movimientos de Caleb eran torpes y decidió sacar ventaja de ello. Se preparó para asestarle un golpe, pero un dolor atravesó su costado. ¿Cuándo lo dejarían en paz sus costillas?
Pero el dolor no provenía de sus costillas sino de un poco más abajo. Bajó la mirada atónito y notó que un trozo de vidrio bastante grande estaba incrustado en su costado. Había logrado perforar el vendaje y la camisa que traía encima y lentamente comenzaban a teñirse de rojo. Abrió la boca sorprendido y un gemido de dolor fue ahogado en su garganta al escuchar a lo lejos a Katrina.
—¡Caleb! ¡Detente por favor!
—Eso te pasa por meterte con lo que no es tuyo—le dijo fríamente Caleb, su mirada proyectaba una ira intensa y Loki continuó mirándolo completamente sorprendido. ¿Cómo no lo había visto antes? Había sido herido por un humano insignificante. Todo por bajar sus defensas en plena batalla. Había sobrevalorado a su enemigo.
Pero la verdad era que la batalla que se estaba librando en su interior era más fuerte.
El dolor cada vez se hacía más intenso y sintió cómo Caleb lo aventaba hacia atrás, dejando que cayera de espaldas en el suelo. El impacto hizo que la mayoría del aire de sus pulmones escapara bruscamente causándole dificultad para respirar.
Se incorporó lentamente y vio como se dirigía hacia Katrina. Sabía que le haría algo y una vez más la necesidad de protegerla se hizo presente a pesar de que solo fuera una mortal común y corriente. Además, Caleb no podía salir invicto de la situación.
Respiró profundo y se concentró. Cerró los ojos y realizó mentalmente el hechizo que le permitía utilizar su energía vital como magia. Mientras estaba en la habitación del hospital se había percatado que a pesar que Odín le había quitado toda su magia, no lo había despojado enteramente de su energía vital. Tal vez porque desconociera que él fuera capaz de utilizarla y hacer magia con ella o porque de esa era la manera en la que su piel no volvía a su color azul característico. Calculó que tendría solo una oportunidad antes de agotar por completo su energía, así que no podía fallar.
Se levantó torpemente y se sacó el cristal de su costado. Un poco de sangre broto de la herida y respiró profundamente. Alzó la vista y vio a Caleb, la mano en el aire dispuesto a atacar a Katrina.
Jadeando, utilizo una gran cantidad de energía vital para moverse mucho más rápido y colocarse frente a Katrina e interponerse entre ella y Caleb. Su mirada se poso en ella, quien lo observaba sorprendida ante su súbita aparición. Su mirada no demostraba miedo y Loki comprendió que ella tenía algún plan, elaborado en el último minuto, para defenderse de Caleb.
Se dio media vuelta y se encontró con Caleb quien también se encontraba sorprendido, aunque no tanto como esperaba.
—¿Qué piensas hacer, eh? ¿La vas a defender? Qué lindo—dijo sarcásticamente y lanzó un golpe directo a la nariz a Loki. Él no se movió ni un milímetro. La sangre empezó a brotar de su nariz y en su rostro se dibujó una sonrisa.
—Loki, no—dijo Katrina con voz firme detrás de él.
—Silencio, Whitelock—siseó Loki sin dejar de mirar a Caleb, la sangre corriendo por su cara—quiero que estés muy atenta.
Sabía perfectamente que al gastar su energía empezaría a recobrar su color azul y con esto aprovecharía para mostrarle a Whitelock quien era él en verdad. Caleb se sorprendería ante la visión y se descuidaría, momento que utilizaría Loki para darle el golpe final.
En su expresión se reflejó terror al sentir cómo se fracturaban un par más de costillas del lado contrario a la herida. ¿Qué estaba pasando? Caleb ni siquiera lo había tocado. La adrenalina estaba haciendo su efecto y por el momento no sentía mucho dolor.
En ese momento comprendió. Odín lo tenía todo planeado: la energía vital que quedaba dentro de él solo era suficiente para mantenerlo con vida. Como dios, las incontables heridas, incluso las que causarían la muerte a un humano común, eran sanadas aparentemente rápido gracias a la gran cantidad de energía vital que poseían, pero ahora al estar utilizándola con otros fines, algunas de las heridas más recientes salían a la luz. Sobre todo las que había recibido en Nueva York hace algunos meses.
Pero ya no había marcha atrás.
Ignorando la lenta aparición de incontables rasguños por todo su cuerpo y sentir la fractura de su brazo izquierdo se concentró en el hechizo que terminaría pronto con Caleb. Pero su única oportunidad se vio eliminada al sentir su pierna crujir bajo su peso y fisurarse, haciéndole perder el equilibrio y un poco la concentración. Caleb se aprovechó de su trastabilleo para darle otro golpe directo a la mandíbula. Loki recibió el golpe sin oponer resistencia, estaba increíblemente agotado y el hechizo estaba exigiéndole más de lo que esperaba.
Se maldijo una vez más antes de desplomarse inconsciente frente a la mirada atónita de Caleb y de Katrina.
Katrina salió de la habitación y se dirigió a la cocina. Crono la siguió. Había estado echado fuera de la habitación de Loki todo este tiempo, como si la estuviera resguardando, pero la verdad era que Katrina lo había dejado afuera porque temía que volviera a echarse sobre Loki y lastimarlo aun más. Maulló y ella volteó a verlo por un instante para después seguir su camino. Entró en la cocina y se recargó en la barra. Respiró profundamente. Se sentía aliviada porque por fin había despertado Loki. A pesar de su estado había decidido no llevarlo al hospital y prefirió atenderlo en su casa. De esta manera podría evitarse el dar explicaciones sobre su estado general, tendría que mencionar a Caleb y empezarían un montón de problemas incluso legales hacia él. Y hacia ella, de paso. Y no es que estuviera defendiendo a Caleb y excusándose ella, sino que algo en el fondo le decía que no era el momento adecuado de actuar. Sin contar que nadie le iba a creer lo que había pasado.
Caleb tampoco había salido bien parado de la situación. Su estado no era tan grave como el de Loki. Había logrado salir por su propio pie del departamento, prácticamente huyendo así que supuso que no le había ido tan mal. También supuso que eso solo era una "advertencia" de lo que podía ser capaz Loki. O ella.
De repente y por un breve instante, La historia de Loki sobre que venía de Asgard dejó de sonar como un cuento de niños. Definitivamente era alguien diferente y había empezado a sentir miedo por lo que era capaz de hacer. Pero él la había protegido de alguna manera extraña y eso la tranquilizaba ligeramente. Era alguien con quien definitivamente tenías que andar con cuidado, era difícil determinar cuál iba a ser su reacción ante cualquier situación.
Tratando de despejar su mente, se acercó al refrigerador y sacó varias cosas para preparar algo de comer.
Katrina abrió la puerta y en ese momento deseó no haberlo hecho. Frente a ella estaba Caleb, cigarro en mano y una botella de champán en la otra pidiéndole permiso para entrar. Un fuerte olor a alcohol inundó la sala mientras Caleb entraba torpemente empujando a Katrina hacia un lado.
—Sabes, Kitty, he venido hasta acá y he decidido perdonarte. ¡Traje champán para celebrar que seguiremos juntos! Espero no te moleste que la haya abierto sin ti—dijo mirando la botella un tanto divertido.
Caleb sonrió exageradamente y Katrina lo observó con desagrado. Permaneció en silencio un instante mientras Caleb la miraba impaciente, su sonrisa comenzó a desvanecerse lentamente.
—Caleb, vete de aquí—contestó fríamente Katrina y se hizo un poco para atrás. Caleb estiró el brazo tratando de agarrarla pero no lo logró. La sonrisa se había borrado completamente de su rostro.
—¿Por qué, eh? ¿Acaso ya no me quieres? ¡Claro que me quieres! ¡Siempre lo has hecho y lo harás! ¡Nosotros siempre vamos a estar juntos!—balbuceó mientras alzaba los brazos emocionado. Katrina seguía completamente seria.
—No, Caleb, lo nuestro se terminó.
—¿Por qué, eh,Kitty?
Katrina seguía mirando fijamente a Caleb. "¿Por qué?" Preguntaba él. Motivos sobran, pensó ella, pero de nada serviría explicárselos si se encontraba en ese estado. Un par de lágrimas cayeron sobre sus mejillas, pero no eran de tristeza, si no de coraje hacia Caleb por todo lo que estaba haciendo y por todo lo que ella había permitido que le hiciera tiempo atrás.
Inconscientemente su mirada se desvió brevemente hacia el comedor, desde donde Loki los miraba completamente sorprendido. No había emitido sonido alguno y parecía estar entretenido disfrutando la escena que estaba montando Caleb ante él. Eso la enfureció aun más pero antes de que pudiera decir algo, vio que también Caleb había volteado hacia donde estaba Loki. Su expresión se transformo inmediatamente y gruñó algo que no logro entender. Katrina intentó detenerlo tomándolo del brazo, pero él se sacudió y se liberó de su agarre fácilmente. Caminó a zancadas hacia donde se encontraba Loki, quien ya se había puesto de pie.
—¿Qué te crees tú, eh? Ella es mía—le dijo haciendo énfasis en la última palabra, cosa que le causo repulsión a Katrina. Así que ella era un objeto más de su propiedad. Notó que Loki no decía nada y había empezado a sonreír. ¿Estaba loco?
Dio un paso adelante, definitivamente tenía que detener a Caleb antes de que algo malo sucediera. Pero se quedo quieta en su lugar sorprendida por lo que estaba viendo y por lo que acababa de escuchar. Caleb la había ofendido, la había llamado Zorra y eso era algo que no estaba dispuesta a perdonar. Sin saber exactamente por qué, sus palabras la hirieron más de lo esperado. Más lágrimas corrieron por sus mejillas, trazando el mismo camino que las anteriores y se quedó completamente callada. Vio que Loki la observaba a ella y había dejado de prestarle atención y temió por él. Sabía que Caleb era un tipo agresivo y sabía que era capaz de hacer cualquier cosa.
Sin embargo no se movió.
Notó que Caleb dirigió su puño contra Loki y este logro esquivarlo, pero la segunda vez no corrió con tanta suerte. Vio cómo Caleb golpeaba a Loki en el costado y Katrina pensó inmediatamente en las costillas. La cara de Loki hizo una expresión de sorpresa. Vio que bajó la vista hacia donde había recibido el golpe.
—¡Caleb! ¡Detente, por favor!— gritó y vio como Caleb empujaba a Loki hacia atrás haciéndolo perder el equilibrio. Después volteó a verla e inmediatamente comenzó a caminar hacia donde estaba ella. Katrina se mantuvo firme, no era momento para huir de Caleb.
—Ni creas que vas a poder ir a asistir a ese bastardo— siseó Caleb enfrente de ella y ella lo miró con odio. Caleb soltó una carcajada— ...y mucho menos creas que vas a salir de esta tan tranquilamente.
Vio como Caleb alzaba la mano, dispuesto a golpearla, pero ella ya tenía planeado aprovecharse de su torpeza por el alcohol y evitar el golpe. Alejarse de él, tomar el teléfono y llamar a la policía, pero en cuanto estaba a punto de hacerse a un lado y esquivar el golpe, Loki se materializo frente a ella dejándola completamente atónita. Moviéndose con una velocidad increíblemente rápida sintió cómo colocaba algo en su cuello y lo escondía debajo de la sudadera que traía encima. Acto seguido, Loki le dio la espalda y escuchó a Caleb.
—¿Qué piensas hacer, eh? ¿La vas a defender? Qué lindo—dijo sarcásticamente y vio su puño dirigirse a la cara de Loki, quien no se movió en lo más mínimo. Vio a Loki ponerse tenso, dispuesto a contraatacar y en ese momento se dio cuenta que Caleb no tenía oportunidad alguna frente a la persona que se encontraba frente a ella, quien otra vez se había convertido en un completo extraño.
—Loki, no.
—Silencio, Whitelock—siseó Loki sin voltear a verla—quiero que estés muy atenta.
Katrina lo miró aun más sorprendida. ¿Atenta a qué? ¿Qué planeaba hacer? Tenía que detenerlo antes de que sucediera algo más grave entre ellos.
Pero en ese momento escuchó a Loki respirar con dificultad. Se había encorvado ligeramente y ya no se veía tan imponente como hacia unos segundos. Algo no estaba bien. Escuchó un suave crujir proveniente de él y vio que llevaba su mano derecha sobre su brazo izquierdo como si intentara detenerlo. Instantes después, se tambaleo y su pierna derecha se dobló, momento que Caleb aprovechó y le dio otro golpe directo en la mandíbula y, sin previo aviso, se desplomó frente a ella y notó que incluso Caleb lo miraba sorprendido.
Caleb comenzó a reír fuertemente al ver a Loki en el piso frente a él. Katrina lo miró con odio.
—Ja, que valiente tu defensor, ¿eh?
—¿Qué le hiciste, Caleb?— gruñó Katrina y se inclinó hacia Loki para tratar de ayudarle. Caleb la detuvo fuertemente del brazo y volvió a incorporarla.
—No, no, no, Kitty, déjalo ahí— dijo suavemente Caleb demostrando su indiferencia ante la situación— aun no he terminado contigo.
Katrina sintió cómo Caleb la sujetaba aun con más fuerza y supuso que su agarre le dejaría al menos un par de moretones en su brazo. Hizo una expresión de dolor que, para su desgracia, Caleb disfrutó ampliamente. Intentó librarse de su agarre pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Caleb no tenía intención de dejarla ir tan fácilmente.
—Suéltame— gritó Katrina y Caleb no hizo otra cosa más que sonreír. Jaló a Katrina hacia él haciendo que ella pasara un pie por encima de Loki y se tambaleara un poco al evitar pisarlo. Ella seguía mirándolo con odio. A él, parecía no importarle.
—Creo que es hora de que vayas aprendiendo cuál es tu lugar—gruñó mientras miraba fijamente a Katrina a los ojos.
Lo que sucedió después era lo que hasta el momento Katrina no sabía explicarse. Estaba segura de que Caleb iba a golpearla, así que solo cerró los ojos. Odiaba aceptarlo pero estaba completamente en desventaja y Caleb la tenía fuertemente sujeta. Caleb ahogo un grito y Katrina sintió que la soltaba bruscamente. Abrió los ojos un tanto confundida y vio a Caleb frotarse las palmas mientras hacia una mueca de dolor. Miró a Katrina y ella noto rabia en sus ojos.
—¿Qué es esto? ¿Qué me hiciste, Katrina?—aulló y después desvió la mirada hacia Loki. Contrario a toda lógica, Caleb sospechaba que él, aun estando inconsciente, era el que estaba haciendo algo en su contra.
Instantes después sintió un profundo dolor en el costado, más o menos a la misma altura a la que le había clavado el vidrio a Loki. De pronto, un miedo irracional comenzó a apoderarse de él. Le faltó el aire por un momento y se encorvó ligeramente.
—¿Caleb?— preguntó Katrina y Caleb levantó la vista.
—¡Cállate, maldita!— gritó y llevó sus manos a su abdomen. Katrina dio un paso hacia Caleb, dejando a Loki completamente detrás de ella, pero después de eso no pudo moverse.
Era como si algo le estuviera evitando acercarse a Caleb.
Reuniendo fuerzas, Caleb se enderezó y se dispuso a atacar de nuevo a Katrina. No iba a dejar que las cosas terminaran así. Katrina tenía que pagar por lo que sea que le estuviera haciendo ella o el bastardo que estaba en el piso.
Caleb levantó una mano, dispuesto a golpear a Katrina, pero en ese mismo instante ladeo su cabeza como si alguna masa invisible se hubiera impactado contra él. Del mismo modo que a Loki le habían empezado a aparecer varios rasguños por todo su cuerpo, apareció una fina línea siguiendo el contorno de la mandíbula de Caleb. Sin pensarlo se llevó la mano hacia la herida y después la contemplo llena de su propia sangre.
Katrina lo observaba fijamente. Extrañamente no sentía miedo ni nada parecido. Estaba tranquila, como si algo o alguien le hubiera hecho saber que Caleb no podía hacerle ningún daño.
A decir verdad, estaba demasiado tranquila para su gusto.
Se mantuvo frente a Caleb y notó, como si lo estuviera observando a través de un cristal, que Caleb intentaba atacarla de nuevo y esta vez, la misma fuerza que lo había golpeado en la mandíbula pareció golpearlo directo en el abdomen haciéndolo que cayera de espaldas.
Lo observo toser y ahogar un grito de dolor. Pero ella lo veía distante, como si no le importara la situación o como si lo que estaba pasando fuera un video que se estuviera proyectando frente a ella.
No sentía miedo. No sentía preocupación. No sentía nada.
Observó a Caleb incorporarse una vez más para ser derribado de una manera similar. Incluso le sorprendió que fuera tan insistente a pesar de que no tenía ninguna oportunidad.
Ella sabía, como si le hubieran explicado desde antes, que Caleb no ganaría esta batalla por más que lo intentara.
—Es mejor que te vayas, Caleb— dijo sin expresión. Seguía con la mirada seria y Caleb la seguía mirando lleno de furia. Se incorporó una vez más.
Katrina, como si estuviera completamente segura de lo que sucedía y lo que tenía que hacer, movió la mano y la colocó entre ella y Caleb, como indicándole que parara. Caleb se quedó completamente quieto, como si estuviera paralizado, por unos instantes.
—Lárgate—dijo una vez más sin expresión y bajó la mano. Caleb sintió sus músculos relajarse y se tambaleó un poco. Sintió sus piernas fallar y se tuvo que agarrar de la mesita que estaba a un lado de la puerta. Katrina seguía mirándolo fijamente.
—Esto no se va a quedar así, Kitty—escupió y se detuvo del pomo de la puerta. Torpemente lo abrió y salió prácticamente arrastrando su pierna derecha como si hubiera perdido completamente la movilidad de ella. Azotó la puerta tras de sí y la sala volvió a sumirse en completo silencio.
Manteniendo la misma inexpresividad, Katrina volteó a ver a Loki, quien seguía inconsciente en el suelo. Sin darse cuenta, cerró los ojos y sintió cómo la seguridad que tenía la abandonaba rápidamente. Se sintió extraña, como si hubiera salido de algún extraño trance y notó que algo colgaba de su cuello. Recordó que minutos atrás Loki le había colocado algo y lo había escondido bajo su sudadera. Lo sacó y vio que era el emblema que tanto cuidaba.
Volvió a mirar a Loki. Se arrodilló rápidamente y lo volteó para dejarlo boca arriba. Checó sus pulsos y, mientras lo hacía, se descubrió temblando como si tuviera frio, o como si estuviera nerviosa. Aunque aparentemente estaba completamente tranquila, en realidad estaba tensa, como si hubiera sido víctima de lo mismo que había paralizado a Caleb. Se relajó brevemente al comprobar que Loki seguía con vida y se levantó corriendo a su habitación. Tenía un botiquín muy bien equipado, pero siempre esperaba no utilizarlo.
Regresó corriendo y volvió a arrodillarse junto a Loki.
—Loki...—dijo moviendo suavemente su brazo pero él no respondió.
Levantó la camisa llena de sangre y desacomodo el vendaje revelando una herida un poco profunda. Hizo una mueca de desagrado. La limpió rudimentariamente con un par de gasas y determinó que no había perforado el intestino y que no requería más cuidados que puntos y analgésicos. Palpó sus costillas y se alivió al no sentir ninguna astilla saliente o alguna zona hundida que pudiera perforar el pulmón. Lo revisó superficialmente y observó su brazo izquierdo que estaba muy inflamado por encima del codo y ligeramente torcido. ¿Se había fracturado el brazo? ¿En qué momento? Lo palpó y después, aprovechando que seguía inconsciente, redujo la fractura de manera rápida y lo vendó con una gasa suave de manera temporal. Continuó revisándolo y no encontró heridas de gravedad. ¿Entonces por qué se había derrumbado? Volvió a moverlo y él hizo una leve expresión de dolor. Suspiró. Una vez más tendría que ocuparse de él y ahora tendría que arrastrarlo, inconsciente, hasta su habitación para proporcionarle mejores cuidados.
Katrina entró de nuevo en la habitación con una bandeja en las manos. Cerró la puerta tras de sí con un pie y procurando evitar que Crono entrara. Miró a Loki, quien seguía contemplando el techo como si fuera lo más interesante de la habitación.
—Traje varias cosas para comer—le dijo mientras se acercaba —me da gusto ver que te sientes mejor.
Loki volteó a verla y sonrió amargamente.
—¿Mejor? No lo creo.
Katrina se sentó en la cama a un lado de él y puso su mano sobre su brazo y la retiró inmediatamente al ver la expresión de dolor que hizo Loki.
—Gracias—Dijo tímidamente Katrina y Loki abrió más los ojos.
—¿Por qué? —dijo Loki una vez más rehuyendo su mirada.
—Por sal…bueno, no sé bien qué fue lo que sucedió, pero—dijo nerviosa mientras se acomodaba un mechón de pelo detrás de la oreja—de verdad te lo agradezco… aunque eso no significa que no me debes una explicación.
Loki la miró fijamente. Era la primera vez que alguien le agradecía algo.
Hola, queridos lectores!
Sí, sí, lo sé, ahora me emocioné y los dejé esperando más tiempo de lo normal y les ofrezco una disculpa. Ese Caleb se rehusaba a que escribiera su parte y siempre sucedía algo que hacía que no pudiera escribir en ese momento jajaja.
Pero no se podrán quejar, este capítulo es el doble de largo que lo habitual ;) y espero doblemente que sea de su agrado!
Cuando alguien está enamorado, idealiza a la persona, todo se le hace perfecto en ella y los defectos quedan totalmente opacados por múltiples razones y con eso creo que llegamos a uno de los puntos importantes de la historia. Este capítulo es importante en muchos aspectos pero el principal es que, por así decirlo, se rompió la imagen que tenía de Katrina de midgardiana especial y, sin embargo, Loki sintió deseos de protegerla. ¿Qué significará? Tal vez el corazoncillo de grinch del dios del engaño creció un poco al convertirse en humano jejeje.
Como siempre, infinitas gracias por sus alerts, favs y más que nada, sus reviews. Me hacen feliz :)
Y antes de pasar a las respuestas a las apreciadas reviews, tres cositas más: Uno. El fanfic que había prometido para navidad me temo que no verá la luz del día en un buen tiempo. Intenté darle forma y después de tratar de reanimarlo incontables veces, murió de causas naturales puesto que la idea nunca llegó a cuajar del todo. Dos: No se preocupen si de repente me tardo un poco en actualizar, planeo terminar este fic y no dejarlos en ascuas :D Y tres: en lo que actualizo (que prometo no tardaré tanto) vayan y lean El nombre del Viento, lo recomiendo ampliamente.
Helle 'Uchiha: Gracias! Disculpa la tardanza en la actualización y te fallo con el otro fic jeje
Blackmoon11: Me da gusto que te guste mi fic jeje aquí está un nuevo cap, espero lo disfrutes ;)
Bullet Rush 0.0: En el cap anterior no sé por qué no salió bien tu nombre en las respuestas de las reviews, así que te pido una disculpa jeje. Sí, Caleb es un tipo no muy querido por lo que veo, quién sabe por qué, verdad? jajaja
MarianHiddleston: Sus ojos son lo mejor de este mundo :D
isaalacrymosaa: gracias :D Interesante suposición acerca de crono. Y sí, en este fic le ha llovido (tanto literal como figurativo) a Loki, pobrecitooooo jajajaja.
Hasta la próxima ;)
~Aloine.
