Después de que ella lo había besado las cosas habían cambiado un poco entre ellos dos. Él la había jalado hacia sí y la había besado con más intensidad disfrutando el momento como si fuera el último.

Quiso recostarse en la cama sin dejar de besarla, pero su pierna le recordó que era demasiado pronto para hacer movimientos bruscos. Haciendo una mueca de dolor se separó de Katrina, quien lo miraba confundida. Él se llevó la mano a la pierna y escuchó que ella dijo "oh", entendiendo que aun se encontraba herido.

Esta vez se acercó a él con más seguridad, como si ya no le diera miedo tocarlo y le ayudó a recostarse en la cama. En cuanto Loki estuvo cómodo, la tomó del brazo por sorpresa y la jaló hacia él, besándola de nuevo. No le importó que ella cayera sobre sus costillas y le lastimara un poco. La abrazó mientras la besaba y deslizó sus brazos por su espalda. Llegó a su cintura y jugó con el borde de su blusa.

Katrina se separó de él y lo miró fijamente. No fue necesario que ella dijera algo para que él se detuviera.

Como si algún hechizo se hubiera roto, la seguridad con la que había estado Katrina se disipó rápidamente. Notablemente alterada, se quitó de encima de él y sin decir nada se dirigió a la puerta.

—No te vayas—dijo y Katrina se quedó parada justo enfrente de la puerta —lo siento.

Un trueno hizo que Loki se sobresaltara y no alcanzara a escuchar la respuesta de Katrina, si es que ella había dicho alguna. Se quedó quieta dándole la espalda unos instantes y Loki supuso que continuaría su camino fuera de la habitación. ¡Qué difícil era saber lo que estaba pensando! Tal vez era más el miedo de Loki de volverla a ahuyentar, tal vez esta vez sí no regresaría.

Katrina dio la vuelta lentamente. Su mirada trataba de fijarla en algún lado que no fuera Loki, como si estuviera buscando algo, pero al final lo miró y Loki pudo ver que tenía miedo.

Whitelock tenía miedo. De él.

Un sentimiento de culpa lo invadió y se sintió terrible. Esta vez no regresaría, se lo decía su mirada. Y Loki también sintió miedo. Miedo por haberla perdido aunque nunca hubiera sido suya. Abrió la boca para disculparse una vez más, aunque sabía que no serviría de nada, pero Katrina lo interrumpió alzando la mano.

—Me quedaré—dijo tratando de disimular el nerviosismo en su voz—solo…me quedaré.

Loki no entendió bien a qué se refería con lo último que había dicho, pero se sintió aliviado. Katrina no huiría de él. Ella dio dos pasos hacia donde se encontraba y otro trueno hizo que Loki se sobresaltara. ¡Malditos truenos! Pensó. No podía evitar ponerse nervioso cada que los escuchaba. Todo gracias a Thor, quien cada que hacía alguna rabieta desataba tormentas y él era el que se tenía que acercar y tratar de tranquilizarlo.

Hasta que uno de sus rayos lo había alcanzado.

Aunque no había sufrido heridas mortales, sí había pasado un par de semanas en cama y el miedo a ser alcanzado de nuevo por un rayo no desapareció nunca. Si algo servía de consuelo era que Thor había dejado de hacer rabietas por miedo a lastimar a su hermano o a alguien más.

¡Qué ridículo eres! Aun le tienes miedo a la lluvia. Un viejo dios con miedo a una simple lluvia midgardiana pensó con amargura, pero la verdad era que estos últimos días su forma de pensar sobre muchas cosas había cambiado demasiado. Sin contar que había empezado a sentir varias cosas que durante toda su vida inmortal le habían sido ajenas.

—¿Tienes miedo? —dijo Katrina mientras se acercaba a él—¿de los rayos?

Loki hizo como si hubiera ignorado la pregunta y sintió que Katrina se acercaba más y ponía la mano sobre su hombro. Volteó a verla y ella le sonrió tímidamente. Por alguna razón le parecía graciosa su reacción ante la lluvia. Aun más patético.

—A mí me gustan las tormentas—dijo dirigiéndose hacia el otro lado de la cama, se sentó dándole la espalda a Loki y miró fijamente la ventana que tenía frente ella y que se encontraba cerrada. Después volteó a verlo y Loki notó que su expresión había cambiado una vez más.

Ya no tenía miedo, ahora lo miraba de una manera diferente que no supo describir en ese momento. Katrina dobló sus piernas sobre la cama y las abrazó mientras recargaba su espalda en la pared. Puso la barbilla sobre sus rodillas y sopló distraídamente un mechón que había caído sobre su cara.

—Me quedaré—le dijo —al menos en lo que pasa la tormenta.

Loki se quedó completamente en silencio. No sabía qué decir o qué hacer. Tenía miedo de que algún mal movimiento de su parte volviera a echar las cosas a perder. Katrina Whitelock era bastante rara; huía y regresaba, volvía a huir y volvía a regresar. Él solo sabía que no quería que se alejara de manera definitiva. Permaneció en silencio observándola por un instante. Ella se había quedado viendo hacia la pared y había empezado a tararear una canción.

—¿Qué te pareció el último libro que te preste? —soltó Katrina y Loki volteó a verla. ¿Cómo era posible que después de lo que había sucedido se encontrara sentada a un lado de él y platicando de una tontería? Prefirió mil veces que las cosas fueran así.

—Interesante—dijo y Katrina empezó a reír.

—¿Interesante, nada más? —Dijo divertida y se giró para ver a Loki mientras apoyaba la cabeza en su mano—vamos, sé que puedes discutir más apasionadamente sobre ese libro. Loki alzó una ceja en respuesta. En ese momento lo que menos quería era discutir sobre un tonto libro; quería abrazarla fuertemente y nunca dejarla ir, quería besarla, quería que fuera suya, quería…

La tormenta se volvió más fuerte y los rayos fueron aumentando. A pesar de esto, Loki se fue tranquilizando poco a poco. Tarde o temprano tendría que aceptar que la lluvia no le iba a causar daño. Además, a Whitelock le gustaba. Consideró contarle sobre cuando lo alcanzó un rayo, misma idea que fue descartada segundos después. Ella no tenía por qué saber todo acerca de su vida mortal o inmortal.

Loki no estaba seguro de cuánto tiempo habían pasado en esa posición. Ambos se habían quedado en silencio disfrutando de la compañía del otro. Parecía que las palabras fueran innecesarias. Volteó a ver a Whitelock y notó que estaba por quedarse dormida. Se rió suavemente y se sorprendió de la facilidad con la que conciliaba el sueño. Supuso que por eso tomaba tanto café.

—Mejor cuéntame qué es lo que haces en el hospital.

Katrina volteó a verlo lentamente y sonrió. Tal vez no le contara sobre su vida, pero podría enseñarle algunas cosas que la humanidad desconociera sobre el funcionamiento de su cuerpo.

La lluvia cedió y la confianza de Katrina fue aumentando. En un momento, cansada de tener la espalda recargada en la pared, estiró sus piernas y se deslizó en la cama quedando acostada a un lado de Loki. Habían pasado un par de horas discutiendo algunos casos interesantes para ella, pero él solo la observaba la mayoría del tiempo, descubrió que escucharla hablar (aunque su tono de voz no fuera el más dulce) hacía que él se sintiera tranquilo y relajado.

—…Entonces todos corrimos—dijo entre risas y alzando las manos en el aire—y resultó que todo había sido una falsa alarma.

Loki rió y Katrina lo volteó a ver un tanto sorprendida, era la primera vez que lo escuchaba reírse sin ningún toque de sarcasmo en su voz. Ella le sonrió y él inmediatamente volvió a quedarse serio, como si el hecho de reír expusiera su verdadera forma de ser y él no quisiera que ésta fuera descubierta.

Haciendo caso omiso de todas las voces que gritaban en su cabeza indicándole que se detuviera, en un impulso atrajo hacia sí de nuevo a Katrina y la abrazó fuertemente. Notó cómo daba un ligero brinco y él se limitó a besarla en la frente suavemente. Ella se relajó un poco, levantó la cabeza y lo miró. La expresión de miedo que había visto Loki anteriormente se volvió a hacer presente pero de manera más atenuada, como si estuviera esperando alguna acción más para manifestarse del todo. Pero Loki volvió a poner sus labios fríos sobre su frente, tratando de hacerla entender que no había nada que temer. Ella no dijo nada y permanecieron así por unos instantes.

Sin saber exactamente por qué, recordó aquellas charlas con Thor sobre las chicas asgardianas y sus comentarios (desaprobatorios) acerca de los romances de Thor. Él no era muy popular entre las chicas y no pretendía serlo. Había querido a alguna asgardiana pero eso había sido tiempo atrás, mucho antes de que su corazón se volviera frío y se llenara de sentimientos de celos hacia su hermano y brotaran las ideas de apoderarse de Asgard y después de Midgard.

Cuantas cosas habían pasado desde ese entonces y ahora se encontraba en cama, recuperándose exageradamente lento de sus heridas y cuidando y siendo cuidado por una mortal. Para él, siendo inmortal, la vida en Midgard le era efímera y no les prestaba atención, jamás habría un humano que lograra alcanzarlo en sabiduría y experiencia. Pero también el ser efímeros les daba esa capacidad de vivir intensamente y, aunque su vida estuviera llena de errores, una gran parte la disfrutaban enérgicamente.

Y qué equivocado estaba. A pesar de su edad, que equivalía a varias generaciones de midgardianos, se encontraba inexperto ante muchas situaciones que se le estaban presentando. Pero ahora veía las cosas de una manera diferente, pese a que le costaba aceptarlo, cada vez se estaba volviendo más mortal. Y no le desagradaba la idea. Recordó a Thor y la mortal de la que se había enamorado. ¿Acaso era esto lo que él había sentido? De repente, lo comprendió en muchos aspectos y sonrió amargamente. También recordó a la viuda negra, de quien se había burlado sobre sus sentimientos hacia el humano de quien se había apoderado, y no porque le fuera estúpida su forma de pensar, sino porque él nunca se había enfrentado a esa clase de sentimientos hacia otro ser.

Te has vuelto débil se dijo, pero notó que no le molestaba en lo más mínimo. Estaba tranquilo, estaba cómodo en donde se encontraba en estos momentos. Estaba en paz, se sentía de una manera extraña, como si una especie de calidez hubiera llenado su cuerpo y le quitara el frío que siempre había sentido sin saber por qué. Se sentía feliz.

Katrina se movió y murmuró algo que Loki no alcanzó a entender. Sintió cómo suavemente ella estiraba un brazo y lo ponía sobre su pecho acercándose más a él. Lo abrazó con cuidado de no lastimarle las costillas y hundió su nariz en el hueco de su cuello haciendo que se estremeciera.

Una vez más perdió noción del tiempo, y cuando volteó a ver de nuevo a Katrina, esta se había quedado profundamente dormida.


Ahora que ya era un humano, ¿su vida sería igual de efímera que la de ellos?

Loki había despertado con ese pensamiento rondando su cabeza y no reparó en que Katrina todavía seguía recargada en el. Al parecer no se había movido en toda la noche y aun se veía profundamente dormida. Loki pensó en moverse lentamente para despertarla, pero se quedó contemplándola por un momento. Su vida llegaría a un fin y no estaba seguro de que él quisiera estar cuando sucediera ese momento. Y eso lo había llevado a pensar que, ahora que ya era un humano, tal vez su vida se extinguiría igual de fácil que la de ellos.

Y eso lo había inquietado de sobremanera.

Envejecería en lo que él consideraba un parpadeo y dejaría de existir en Midgard y en todos los reinos restantes. Bueno, esa sería una manera para que Odín se deshaga de mí sin desatar una guerra y no le cause más problemas pensó mientras sonreía amargamente.

Como asgardiano (o gigante de hielo) sabía que su vida llegaría a un fin, pero dentro de un largo tiempo y probablemente de una manera muy similar a la de Odín, quien se entregaría a su sueño eterno y no de esta manera. Es más, ni siquiera podía imaginar que existiera algo después de la muerte para los humanos.

Su pulso y respiración se aceleraron notablemente. Incluso, sintió ganas de salir huyendo de donde se encontraba. ¿Tenía miedo? Para su sorpresa, la vida mortal no era tan insignificante como él siempre la había considerado. ¿Qué sucedería con él dentro de unos cuantos años? Definitivamente tenía que encontrar la manera de recuperar sus poderes y, con eso, su inmortalidad.

—¿Te sientes bien?

Loki respiró profundamente y trató de tranquilizarse. Podría decirse que estuvo a punto de sufrir un ataque de pánico ante sus ideas sobre la vida mortal (¿o lo había sufrido?). Está de más mencionar que era la primera vez que sentía algo así y no se había dado cuenta que su cuerpo mostraba los signos de ese ataque al grado de que hasta Whitelock lo había notado, sin necesidad de entrar en su cabeza y leer sus pensamientos.

—Sí, supongo—susurró, haciendo que Katrina alzara la cabeza para mirarlo alzando una ceja demostrando incredulidad.

—Tu respiración aumentó y —se ruborizó un poco— pude sentir como tu corazón también lo hacía.

—No es nada—le dijo secamente y ella prefirió no insistir. Varios días de convivir con él le habían enseñado a que si le preguntabas algo, no lo diría, pero más tarde explicaría todo lo sucedido, como si le costase trabajo asimilar rápidamente lo que le estaba sucediendo.

—Para tu mala suerte, hoy no me toca trabajar, así que me tendrás aquí todo el día—dijo Katrina juguetonamente y se levantó de su lado. Loki rodó los ojos. Como si ella no se diera cuenta que él disfrutaba su compañía más de lo debido. Sin hacerle caso, salió de la habitación y cerró la puerta tras de ella dejando a Loki solo en su habitación.

Se dirigió al baño y puso sus manos sobre el lavabo. Se miró en el espejo. Estaba sorprendida de cómo había cambiado su actitud en tan poco tiempo. Primero, Loki le daba miedo, luego no quería alejarse de él. Y para rematar la situación, se había quedado dormida en sus brazos.

En sus brazos…

Katrina se ruborizó sin querer. Las cosas se estaban saliendo de control y eso le gustaba. Sonrió. Un par de romances en su lista, pero ninguno la había hecho sentir así. ¡Ah! ¡Así que ahora es un romance! Se dijo y no pudo evitar sonreír aun más. Él la había besado primero, así que tal vez no solo fueran alucinaciones suyas. Eso o simplemente me estoy volviendo loca pensó y dejó escapar una risita.

Se lavó la cara y salió a la cocina para preparar algo de desayunar y de paso alimentar a Crono, a quien últimamente tenía muy olvidado.


Caleb se miró en el espejo. Ya no quedaba ningún rastro de las heridas que le había causado Loki. Sonrío. Tomó su celular y rápidamente escribió un mensaje. Metió sus manos a los bolsillos del pantalón y salió del baño del café donde llevaba varias horas sentado.

Todavía no es tiempo de que regreses se dijo déjalos más tiempo a solas. Al menos ya confirmaste todas tus sospechas.

Se dejó caer en uno de los sillones y volvió a tomar el libro que estaba leyendo desde que había llegado al café. La puerta se volvió a abrir y una mujer entró rápidamente. Caleb levantó la ceja pero no quitó la mirada del libro hasta que la mujer se paró enfrente de él.

—Hola, Alice—dijo sin dejar de leer— ¿qué tal tu día?

—¿Qué es lo que quieres, Caleb? — soltó frustrada y segundos después se llevó las manos a la cabeza—debí de haber llamado a la policía y alertarles de tu paradero en vez de venir a verte—dijo, su voz convirtiéndola en un susurro.

—Oh, no, yo sé que no lo harías. Mejor, siéntate, tenemos mucho de qué hablar.

Alice se sentó y hasta ese momento Caleb volteó a verla. Cerró el libro de un golpe y lo sostuvo entre sus palmas a la altura de su nariz y ocultando su boca. Alice se sintió incómoda. Aun no sabía por qué había aceptado hablar con él en vez de avisar a Katrina y a la policía, pero ya no podía hacer otra cosa.

—Dime, ¿qué te ha dicho la tonta de Katrina sobre Loki? Seguramente no sabe con quién se está metiendo.

Alice se retorció incómoda en el sillón. Ella tampoco sabía quién era Loki, pero por lo poco que le había contado Katrina no le parecía mala persona. Era obvio que le preocupaba su amiga y le preocupaba aun más que tuviera a un extraño viviendo en su casa, pero por las cosas que habían sucedido, también le preocupaba darse cuenta que a quien menos conocía era a Caleb.

—Y supongo que tú sí sabes.

Caleb rió fuertemente y un par de personas voltearon a verlo por unos instantes. Claro que lo conocía. Lo conocía demasiado bien. Y no solo porque sabía que él era el que se había vuelto loco meses atrás y había hecho una alianza con los chitauri para apoderarse de la tierra. Eso cualquiera que viera un poco de televisión lo sabría. No, él sabía mucho más sobre Loki.

En un principio, en el hospital, no lo había reconocido. Suponía que despúes de su pequeño alboroto, Thor lo había llevado de regreso a Asgard y ahí lo tendrían preso por siglos y siglos pero cuando fue a casa de Katrina con el pretexto de volver con ella comprobó quién era. Vaya, Odín y sus viejas costumbres de exiliar a todo el mundo había pensado al verlo, pero se había sorprendido de que él conservara un poco de su magia y lograra herirlo.

¿Cuánto tiempo llevaba en Midgard? Siglos sin poner un pie en otro reino. Había aprendido a vivir como midgardiano y no le molestaba. Ahora era un doctor en un hospital de Ottawa, más adelante quién sabe qué.

Había conocido a Katrina cuando entró al hospital donde él trabajaba y había comenzado a salir con ella para distraerse. Tal vez en algún momento llegó a quererla y él estaba completamente consciente del todo el amor que ella sentía por él. Y por alguna razón cuando consideraba que ella se alejaba, sentía que tenía que apoderarse de nuevo de ella. No la dejaría ir tan fácil. Era una migdardiana común y corriente, pero las cosas se terminarían cuando él decidiera, no cuando ella quisiera. Era de su propiedad y ella no podía hacer nada al respecto.

Las cosas se habían complicado aún más cuando Loki entró en escena. Era extraño que de todos los lugares donde podía haber sido exiliado, hubiera terminado en manos de Katrina. Odín no sabía que él se encontraba ahí, solo podría haber sido una maldita coincidencia.

Coincidencia que aprovecharía. Antes de tratar de apoderarse de Midgard y sin saberlo, Loki había hecho más enemigos de los que creía. ¡Tonto! Pero ahora en su condición de mortal, las cosas serían mucho más fáciles.

Ahora solo era cuestión de esperar el momento perfecto.

—No sé nada que pueda interesarte—le dijo Alice cortantemente— más bien, vengo a advertirte una cosa, Caleb, deja a Kat en paz o ten por seguro que la próxima vez llamaré a la policía.

—Oh, no, Alice, yo sé que no lo harás.

Caleb sonaba completamente seguro y Alice titubeó un poco. ¿Dónde había quedado el Caleb que ella conocía? Sabía que era medio extraño en su forma de ser, pero jamás lo había visto con esa actitud, con esa mirada que parecía buscar venganza. Sabía que las cosas entre él y Katrina no andaban bien, pero en ese momento lo creyó completamente capaz de hacerle algo a ella o a Loki. ¡Todo lo que había ocasionado la aparición de un extraño hace un par de semanas!

Caleb observó en silencio a Alice durante unos instantes. Ella no le diría nada sobre Loki ni Katrina.

—¿Sigue Loki en casa de Katrina? —dijo y en su tono se notaba que exigía una respuesta.

—No.

—Yo creo que sí—contradijo y Alice se quedó en silencio haciendo que Caleb sonriera—sí, entonces sigue ahí, ¿ya sanaron sus heridas?

—No.

—Así es mejor para ti, Alice, que me digas la verdad desde el principio. Supongo que Katrina lo sigue cuidando.

—Si ya sabes qué es lo que voy a responder, entonces no veo razón para que yo siga aquí—dijo Alice molesta mientras se ponía de pie.

—Entonces eso es un sí. Bien. Solo eso quería saber. Un placer hablar contigo, mi querida Alice. ¡Ah! No te molestes en llamar a la policía, no serviría de nada.

Caleb se levantó rápidamente y salió del café antes de que Alice diera dos pasos hacia la puerta.


Hola! Queridos lectores!

Lo sé, no tengo perdón de Odín ni de nadie más porque ahora sí me tardé eones en este cap, pero entre mi intento de vida social, la universidad, un poco de bloqueo artístico, mi psique alterada y demás amenidades, escribir este capítulo me costó un poco más de lo debido.

Pero, debo insistir, no se preocupen, esto no va a quedar inconcluso.

Pues... para todos aquellos fans de Caleb que se preguntaban qué había sido de su triste vida, ya volvió a aparecer en escena, pero ¿quién es Caleb en realidad? Espero dejarlos con esa intriga un ratito (prometo que serápoquito!)

Siempre he imaginado (y no creo ser la única) a Loki como una persona bastante ansiosa e insegura. En este cap, Loki se cuestiona sobre su vida mortal (entra otras cosas) y tiene una crisis de pánico ante tal cuestión. Quién sabe qué repercusiones pueda tener esto más adelante ;)

Como siempre, gracias por sus alerts, favs y reviews. El saber que leen este fanfic me alegra la vida :)

Y por último... oh, Loki! Lo que hubiera dado por haber ido a la Comic-con!

~Aloine