En los últimos días, la sencilla tarea de caminar le era exageradamente complicada a Loki, por eso, el día que logró mantenerse en pie por sí mismo y no tambalear desde su cama a la puerta de la habitación, estuvo a punto de gritar de la emoción; pero solo se limitó a sonreír de lado, como si no quisiera darle tanta importancia. Katrina lo miraba desde el sillón que estaba al otro lado de la cama y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Desde que las cosas habían cambiado entre ellos, a Katrina le parecía que Loki había empezado a sanar con la misma rapidez con la que la había sorprendido en un principio. Aunque ahora ya sabía que era a causa de la magia que él poseía, no dejaba de asombrarle.
Loki se apoyó en el pomo de la puerta y se giró para ver a Katrina, quien no había dejado de sonreír. Alzó una ceja ante su expresión y musitó un "¿Qué?" sin ninguna emoción en su voz haciendo que, para su descontento, su sonrisa se ensanchara aun más. Resopló mientras abría la puerta dispuesto a salir de la habitación e ir a un lugar donde Whitelock no lo fastidiara. Ella, acostumbrada a sus cambios bruscos de humor, lo dejó salir sin decir nada.
Loki era un tipo difícil, pensaba Katrina muy a menudo, pero encontraba su compañía bastante agradable. Ese día había regresado de una guardia bastante pesada y había encontrado a Loki en su lugar habitual, recargado en la cabecera de la cama y leyendo tranquilamente un libro. Crono, sentado a sus pies, solo movió la cola suavemente al verla llegar. Saludó a ambos y sin decir algo más, se desplomó en la cama a un lado de Loki y un par de minutos después, se encontraba profundamente dormida.
Horas después y tras un sueño bastante reparador, abrió los ojos y se encontró rodeada por sus brazos. Desde que había llevado a Loki a su departamento, su insomnio había desaparecido y ahora parecía dormir como si tratara de recuperar las horas perdidas. Loki también estaba dormido (o al menos eso parecía) y aprovechó para acercarse aun más a él y sintió que la abrazaba con más fuerza. Sintió su abrazo como si no quisiera dejarla escapar y lo encontró reconfortante. Sonrió. Sintió cómo los labios fríos de Loki besaban su frente y alzó la cabeza. Él no dijo nada, pero su mirada delataba que sentía más de lo que decía.
Sin contar las discusiones sobre tratamientos médicos y los libros que había leído para matar el tiempo, Loki era muy callado y Katrina apreciaba eso. Tenía una habilidad increíble para discutir y en más de una ocasión logró ganarle con su lengua de plata a Katrina, cosa que hacía que ella se sintiera cada vez más a gusto con él y fuera tomándole más confianza.
Katrina siguió sentada en el sillón de la habitación pensando en su situación actual. Aunque no sabía bien cuál era el tipo de relación que mantenía con Loki en esos momentos, se sentía a gusto, sentía que no era necesario etiquetar sus sentimientos hacia Loki. ¿Acaso había comenzado a quererlo?
Afortunadamente su celular sonó y la distrajo de sus pensamientos hacia el asgardiano. Se levantó y contestó. John Templeton necesitaba que fuera un instante a checar un par de pacientes y ella accedió de buen humor. El trabajo en el hospital era lo que más le gustaba y siempre que John la llamaba estaba dispuesta. Entró por un instante a su cuarto para cambiarse por algo más formal y salió de la habitación con Crono detrás de ella. Encontró a Loki sentado en la sala, éste, al verla alzó una ceja y cerró el libro que tenía en sus manos.
—¿Acaso vienes a molestarme, Whitelock?—le dijo y Katrina sonrió.
—Quisieras—contestó mientras se recogía el cabello y lo amarraba con una liga. Tomó la bata que estaba colgada en una de las sillas del comedor y se dirigió a la puerta. Loki la siguió con la mirada.
—¿Hospital? ¿No se supone que hoy es un día libre?
—Sí, pero John me pidió que fuera un momento.
—Te acompaño.
Katrina se detuvo en seco y volteó a verlo, sorprendida. ¿Quería acompañarla? Si apenas podía mantenerse en pie durante un rato sin ayuda. Rió, ya que Loki no le estaba preguntando, estaba afirmando que iría con ella.
—¿Y a qué se debe que quieras acompañarme?
—A que no soporto estar encerrado ahora que puedo caminar.
—Pero no puedes entrar al hospital.
—Te esperaré afuera.
Katrina entendía perfectamente que Loki quisiera salir. Después de pasar varios días encerrado en la misma habitación con su movilidad limitada, era totalmente esperado que quisiera salir a distraerse un rato. Dudó un rato sobre si era adecuado que saliera y suspiró derrotada. Sabía que aunque le dijera que no, haría lo posible por seguirla hasta su coche. Prefería llevarlo por la buena a que se cayera en las escaleras y volviera a romperse algo.
—Te propongo un trato—dijo acercándose a él y mirándolo fijamente a los ojos—no tardaré y mejor te llevo por un helado cuando regrese, así no tendrás que esperarme afuera del hospital y podré vigilarte por si decides caerte.
Loki sonrió a medias y antes de que Katrina se hiciera para atrás, la acercó hacia él y la besó. A pesar de que lo había tratado como un niño pequeño, decidió no decir nada y la dejó ir mientras volvía a abrir el libro que estaba leyendo. Katrina lo miró aturdida por su actitud y se acomodó nerviosa un mechón de cabello. Él siguió como si nada hubiera pasado y ella prefirió salir rumbo al hospital con una sonrisa que probablemente duraría el resto de la tarde.
Loki estaba inquieto. Por alguna razón Whitelock no lo había dejado acompañarla. ¿Y para qué quería acompañarla? ¿A ver cómo trataba mortales sobre dolencias que en Asgard estaban prácticamente erradicadas y con métodos arcaicos?
Pero aun así quería ir con ella. Tal vez era que estaba al borde de la locura por estar encerrado en el departamento. Ni cuando había librado batallas con heridas más duras que un par de huesos fracturados. A pesar de que tenía todos los medios midgardianos para entretenerse, los hallaba aburridos. No le encontraba sentido a ver la televisión y estaba a punto de acabar la pequeña colección de libros de Whitelock. Definitivamente tenía que hacer algo más.
Se levantó inquieto. Katrina lo había convencido de llevarlo "por un helado" cuando regresara. Como si le hubiera prometido a un cachorro sacarlo a pasear después de dejarlo todo el día encerrado. Y él había aceptado sin rechistar. Por alguna razón, Whitelock lograba hacer que él hiciera lo que ella decía, sin discutir y de una manera tan sutil que a veces Loki no se daba cuenta.
Sin embargo, seguía inquieto porque no la había dejado acompañarla. No tenía más de una hora que se había ido y cada vez estaba más impaciente. Se dirigió al cuarto de Whitelock y encontró a Crono sentado en su cama. Al verlo entrar, maulló y movió la cola. Loki lo ignoró como era costumbre y caminó hacia el tocador que estaba en el otro extremo de la habitación. No sabía bien por qué se encontraba ahí adentro. Se sentó en la cama de Whitelock y un destello lo hizo voltear hacia el buró que estaba a un lado de él.
Su expresión cambió por completo al ver de qué se trataba.
Su emblema, que tanto había insistido en que Whitelock no se lo quitara de encima ni para dormir, estaba puesto en el buró a un lado de su celular.
Gruñó. Le había dicho miles de veces que no se quitara el emblema para nada. Y aunque ella le respondía a veces fastidiada, a veces riendo que siempre lo traería encima, Loki seguía insistiendo.
Pero también estaba su celular. Eso significaba que no lo había dejado adrede; lo había olvidado. Era importante que ella lo tuviera consigo en todo momento y ahora no había manera de comunicarse con ella.
Se puso aun más tenso. Ahora le urgía que ella regresara. Se levantó rápidamente de la cama y se dirigió a la sala tambaleándose un poco. Desafortunadamente lo único que podía hacer en su situación, era esperar que ella regresara sana y salva.
Miró el reloj una vez más. Habían pasado más de cuatro horas desde que había encontrado el celular junto con el emblema y cada vez se impacientaba más. Desde que Katrina había anunciado que iba a salir, algo le decía que las cosas no estaban bien. Miró otra vez el reloj, como si al hacerlo, Katrina apareciera mágicamente en el departamento. Había prometido regresar temprano y ya no tardaba en oscurecer. Se acercó a la ventana decidiendo ignorar las manecillas, que parecían estar en su contra. No sabía qué hacer. Habitualmente lo único que debía hacer era concentrarse y automáticamente hallaría a la persona que estaba buscando. Pero ¡Oh! Su condición de mortal una vez más no estaba de su lado. Miró por la ventana con la esperanza de ver el coche negro acercarse por la calle. Todo estaba en silencio y las farolas habían comenzado a encenderse. Resopló. Más le valía a Whitelock estar bien.
Odió sentirse como un cachorro abandonado que espera el regreso de su amo, pero últimamente Whitelock se había convertido en algo más que una midgardiana que cuidaba de él. Había hecho despertar en Loki aquella personalidad tan peculiar que últimamente se había empeñado en enterrar. Se preocupaba en verdad por ella, como había hecho por Thor en su momento, incluso más, ya que aquél monstruo torpe con el que había crecido sabía defenderse y Whitelock era una simple mortal.
Una simple mortal como él. Y que nunca lo había juzgado por lo que era o había dejado de ser.
Se escuchó un golpe en la puerta. Loki se sobresaltó e inmediatamente adoptó posición de defensa. La puerta se abrió y entro Katrina Whitelock entera, pero completamente empapada.
—¡Lo siento, Loki!—dijo a modo de saludo—¡pero esa vieja lata decidió dejar de funcionar en el mejor momento! Y no podía avisarte porque olvidé mi celular junto con…
Loki la miró fijamente haciendo que ella no terminara de hablar. ¿Qué le había sucedido? Estaba empapada y en ningún momento vio el coche acercarse. Pero estaba sana y salva, tal vez le había dado demasiada importancia a su mal presentimiento. Se acercó a ella y la abrazó fuertemente evitando que ella dijera más cosas. Estaba temblando de frío.
—No vuelvas a quitarte el emblema—dijo seriamente y Katrina lo miró confundida—¿Qué te sucedió?
—Nada, Loki, solo se descompuso mi coche a unas cuadras de aquí y regresé caminando.
—¿Y por qué estás empapada?
—Un amable conductor decidió pasar cerca de mí a toda velocidad…
Loki se puso furioso, era increíble que alguien hubiera mojado a Whitelock simplemente por ir caminando. En ese momento sentía ganas de salir a buscar al imbécil que había hecho eso, pero se relajó. El hecho de estarla abrazando y que ella estuviera bien a pesar de que no traía el emblema encima, lo hizo sentir tranquilo y prefirió no hacer nada.
Aunque Caleb no había aparecido en los últimos días y Katrina le había comentado que había dejado de ir al hospital él no podía dejar de pensar que en cualquier momento volvería a aparecer. Los humanos suelen ser muy insistentes, no era la primera vez que se topaba con un tipo como él.
—Eh…¿Loki?
Loki seguía abrazando fuertemente a Katrina y en cuanto ella habló la soltó suavemente. Ella alzó la vista y sonrió. Aunque en un principio le había causado confusión su reacción ante su súbita aparición en el departamento después de ausentarse más de lo debido, ahora se encontraba nerviosa ya que Loki parecía que no la iba a soltar nunca. En su abrazo sintió miedo de que le fuera a pasar algo. No podía creer que Loki se preocupara tanto por ella.
Aunque siguiera temblando de frio y el único pensamiento que traía en su cabeza antes de entrar a su casa era el de tomar una buena ducha con agua caliente, decidió abrazar a Loki un instante, ya que el parecía que no la iba a soltar pronto.
—Whitelock, no te quites el emblema nunca—insistió y Katrina lo miro fijamente. Sus ojos verdes demostraban nerviosismo y ella asintió. Aunque nunca había sido su intención dejar su emblema con el celular en su cuarto llegó a la conclusión que no se lo quitaría en ningún momento. Él le había explicado su mecanismo de función y ella aunque no lo había creído del todo había aceptado traerlo encima siempre.
—Loki, necesito cambiarme o me voy a enfermar.
Solo de esa manera Loki la soltó y ella rió. Estaba completamente empapada y tenía que hacer algo para evitar que se enfermara. Ella lo dejó en la sala y escuchó cómo se dirigía al baño y cerraba la puerta detrás de sí. Minutos después escuchó el agua caer y dedujo que tomaría una ducha.
Seguía parado en medio de la sala sin saber exactamente qué hacer. Caminó lentamente hacia los cuartos y se detuvo frente a la puerta del baño. Se acercó despacio y pegó su oreja a la puerta. Solo escuchaba el caer del agua y por algunos instantes escuchaba a Whitelock tararear alguna canción midgardiana. Sonrió. Dio la media vuelta y se encontró con Crono, quien lo miraba fijamente parado en la puerta de su habitación.
—Fuera, bestia—le dijo y Crono no se movió. Loki le hizo una mueca y después bajó la mirada para darse cuenta que al haber abrazado a Whitelock se había mojado él también. Y aunque no estaba completamente empapado como lo estaba ella, decidió que lo más prudente era cambiarse por lo menos la playera.
Pasó torpemente por un lado de Crono (quien seguía rehusándose a moverse) y entró en la habitación. Katrina le había dado unas cuantas playeras y pantalones para que se cambiara constantemente y no utilizara su pesada armadura hasta que estuviera completamente sano. Distraídamente se quitó la playera mojada y volteó hacia el tocador que estaba en una esquina. Tomó una de las playeras que estaban perfectamente dobladas y se la puso notando que cada vez le era más fácil vestirse y arreglarse.
Aunque en Asgard estaba acostumbrado a tener sirvientes, en Midgard había sido regañado múltiples veces por dejar su ropa sucia tirada en todos lados. Para evitar discusiones con Katrina, tomó la playera mojada y se dirigió hacia afuera, a la cocina para dejarla en un pequeño cesto que Katrina destinaba para la ropa que se tenía que lavar.
En un principio le sorprendía todo lo que ella tenía que hacer sola y que él antes daba por hecho que todos sus sirvientes harían. La vida midgardiana era completamente diferente a lo que él estaba acostumbrado pero no por eso le parecía horrible. Al contrario, tener un poco más de privacidad y no estar viendo tantos rostros distintos entrando y saliendo de su habitación para arreglarla lo hacían sentir más a gusto.
Caminó tranquilamente de regreso a su habitación y Katrina salió del baño en ese momento. Envuelta en una bata morada y con una nube de vapor saliendo detrás de ella caminó sin prestar atención y se dirigió a su cuarto. Loki la miró confundido. Al parecer ella no se había dado cuenta que él iba caminando hacia ella y ella entró a su cuarto. Seguía tarareando una canción mientras secaba su cabello con una toalla. Loki se acercó y silenciosamente se recargó en el marco de la puerta. Al parecer Katrina seguía sin darse cuenta de su presencia. Era divertido verla cantar aunque desafinara la mayoría de las veces. Recordó aquella vez en la que la había escuchado tocar el violín. Él se encontraba en la misma posición y ella también no se había percatado de su presencia. Sonrió ante la idea de que la situación era bastante similar y pensó en pedirle de alguna manera o tratar de convencerla que tocara el violín una vez más. Aunque ella hubiese expresado sus deseos de no hacerlo con un público que la escuchase, sabía que él podía encontrar una manera de convencerla.
Katrina se sentó en la cama dándole la espalda a Loki mientras él llenaba sus pensamientos con la melodía que la había escuchado interpretar. Cepilló su cabello para desenredarlo, totalmente ajena al espía que estaba parado en su puerta. Deshizo el nudo de la bata y Crono maulló fuertemente haciendo que Loki brincara del susto.
Katrina volteó a verlo y le lanzó una mirada fría aunque principalmente se regaño a sí misma por no haber cerrado la puerta de su habitación. ¡Maldita costumbre de vivir sola! Se dijo y sin perder la compostura tomó el par de calcetines que tenía a un lado.
—¡Fuera! ¡Los dos! —gritó mientras aventaba el par de calcetines hechos un nudo hacia donde se encontraba Loki. Alcanzó a esquivarlos por escasos milímetros y torpemente dio la vuelta para dirigirse a la sala. Aunque notó que Katrina no estaba molesta por haberlo encontrado parado en su puerta prefirió no decir nada y salir corriendo (o lo que le permitieran sus piernas) detrás de Crono a un lugar seguro.
Se levantó y cerró la puerta, ahora visiblemente nerviosa y le puso seguro, por si las dudas.
Se sentó en la sala y se quedó en silencio como si lo hubieran regañado hasta que la puerta de la habitación de Whitelock se volvió a abrir. Katrina lo fulminó con la mirada y se dirigió a la cocina. Minutos después, salió indignada.
—Iré rápido a comprar leche. No me tardo. No, no me acompañas. Sí, sí traigo el emblema puesto.
Loki alzó una ceja ya que había respondido todas las preguntas que él tenía planeado hacer sin siquiera haberlas dicho. ¿Acaso sabía leer la mente? Abrió la boca para decir algo y Katrina se acercó a él. Lo miró fijamente y por primera vez los ojos cafés intimidaron a los color verde. Desvió la mirada por un instante. Y ella soltó una carcajada.
—¿Y ahora? ¿Qué te sucede? Metiche —le dijo mientras no dejaba de sonreír y haciendo referencia a haberlo encontrado parado en su puerta. ¿Ahora una mortal la intimidaba? Ella debía de ser la que se intimidara ante su presencia. No supo qué decir. El dios del engaño se había quedado sin palabras.
Katrina se acercó a él y lo besó tiernamente. Loki pudo ver en su mirada que no había resentimientos. Antes de que él pudiera decir algo, ella ya había salido del departamento.
Caminó distraídamente hacia su departamento. Sonrió sin proponérselo mientras recordaba la situación un tanto incómoda que se había dado con Loki. Agradeció completamente a Crono por haber maullado y se ruborizó de pensar qué hubiera sucedido si Crono no hubiera alertado la presencia de Loki. Continuó tarareando la canción que traía pegada desde que iba camino al hospital. Dio la vuelta en la esquina y se detuvo por completo.
Bajo su chamarra sintió que el emblema se tornaba ligeramente más pesado y frío.
Hola! Queridos lectores!
Aunque este capítulo tenía planeado subirlo ahí por eso del viernes pasado, me quedé sin internet y sin computadora y por eso los hice esperar un poco más. Así que aquí está el siguiente capítulo que, como es costumbre, espero sea de su agrado. :)
Un poco de situación incómoda entre estos dos, pero espero dejarlos con la duda sobre qué fue lo que vio Katrina de regreso a su departamento.
Como verán, la relación entre ellos ha cambiado en más de una forma. De ser los dos distantes y tratarse solo lo necesario, ahora existe más confianza e incluso más diálogo entre ellos. La confianza ha ido aumentando y sus sentimientos han ido desarrollándose (aunque a veces un poco torpes los dos).
Loki dejó atrás esa amargura que lo devoró en Avengers y volvió a ser como al principio de Thor, como en la escena eliminada cuando está platicando con Thor (dios, por qué quitaron esa escena!) si no la han visto les recomiendo que la busquen en Youtube :)
Katrina dejó atrás (aunque no quiera aceptarlo del todo) su barrera de relación médico paciente con Loki y está totalmente de acuerdo con esa decisión, a peasr de eso admiro la voluntad de Katrina de no írsele encima a Loki y también su capacidad de mantenerlo a raya. Yo simplemente no podría jejeje.
Y Crono entró a salvar el día. Ese gato es más inteligente que muchos otros gatos.
Una vez más, muchas gracias por las reviews, alerts y favs. Gracias a ellos esta historia sigue :)
Hasta la próxima!
~Aloine
