Nota. Este capítulo contiene referencia a tortura física y psicológica.

Nota de autor al final del capítulo, como siempre.


El agua tibia caía sobre la espalda de Katrina Whitelock mientras ella se encontraba sentada en la tina de su baño. Aún podía sentir un leve dolor en las varias heridas que estaban completando su proceso de cicatrización y que atravesaban su espalda. Su mirada se encontraba fija en uno de los mosaicos que tenía frente a ella y que estaba estrellado. Pareciera que se encontraba fijamente analizando la delgada línea que atravesaba el mosaico azul, pero la verdad era que su mente se encontraba a millones de kilómetros de ahí.

Habían pasado tres semanas desde que Caleb la había secuestrado y la había usado de señuelo para atraer a Loki. Al empezar a recordar por enésima vez lo sucedido, un terrible dolor de cabeza se hizo presente, haciéndola cerrar los ojos rápidamente y colocar sus manos a los lados de su cabeza. Respiró profundo para evitar tener otro ataque de pánico.

Había aprendido a lidiar con su trastorno de ansiedad desde pequeña; hacían muchos años que no había requerido tomar medicamentos y desde que se había mudado a Ottawa la vida le parecía perfecta. Pero el perder a su gato y a su protector al mismo tiempo a manos de quien había creído conocer y a quien había llegado a querer en algún momento, había sido demasiado.

Permaneció así por un par de minutos, normalizando su respiración y concentrándose nuevamente en el suave dolor que atravesaba su espalda constantemente. Después de lo que pareció una eternidad, abrió de nuevo los ojos y se incorporó, cerró la llave y se dirigió a su habitación, olvidando por completo usar una toalla. Por la ventana se observaba la luna. Katrina recordaba haber entrado al baño con el sol en lo más alto de su travesía por el cielo midgardiano.

Llevaba una semana sola y sin salir de su apartamento. Desde que la habían dado de alta del hospital, no había vuelto a poner un pie ahí. John Templeton le dio dos semanas de incapacidad, pero sabía que era muy probable que ella no volviera. A pesar de que nadie sabía exactamente qué había sucedido en aquel bosque, nadie se atrevió a preguntarle qué había pasado. Así como nadie se molestó en preguntar sobre el paradero del neurólogo del hospital.

Alice había prometido ir a visitarla y lo había hecho en un par de ocasiones. La primera fue recibida por una Katrina inexpresiva, quien solo se limitó a abrir la puerta sin decir una palabra. Alice la observó irse de nuevo a su habitación y suspiró. Le preparó algo de comer sabiendo que no lo tocaría y dejó el departamento sin decir nada. La segunda ocasión llamó a la puerta pero solo obtuvo por respuesta un papel deslizado por debajo de la misma con un par de palabras escritas con prisa. Sigo viva.

Alice había sido quien había seguido la pista de Caleb desde que la había interrogado en aquel café y quien encontró a Katrina cerca del lago, inconsciente y con huellas de tortura. Estaba sorprendida de haberla encontrado viva, después de lo que fuera que hubiese sucedido y de la tormenta que duró gran parte de esa noche. Desafortunadamente no había rastro de Caleb y mucho menos del paciente que había llegado una noche similar y había ocasionado todo esto.

Decidió darle un par de días más para recuperarse. Sabía que las heridas físicas estaban en buenas condiciones, pero había otras que iban a ser más difíciles de sanar.

El frío hizo que Katrina se colocara encima una vieja pijama, misma que había estado usando durante los últimos días. Cepilló su cabello con calma y después se desplomó en su cama, durmiendo profundamente hasta que sus pesadillas decidieron despertarla a la mitad de la noche.


Caleb soltó una carcajada al escuchar su nombre verdadero.

Vaya, te tomó tiempo averiguarlo—murmuró mientras se acercaba lentamente hacia Loki, quien sintió sus músculos tensarse aun más. Respiraba con dificultad, como si algo se hubiera alojado en su pecho y le estrujara los pulmones.

Miedo.

Sabía que se encontraba en desventaja. Y sabía que ahora no podía hacer nada para defender a Katrina. Todos sus sentidos estaban enfocados en su supuesto hermano, por lo que no se percató que el emblema había dejado de drenar su energía para dársela a Katrina. Observó el arma que Caleb tenía en sus manos y sonrió.

No tienes magia—dijo triunfantemente.

La sonrisa de Caleb se borró por un instante. Es por eso que no había reconocido a Loki previamente. Desde que había sido desterrado de Asgard hacia ese terrible planeta, había notado cómo su magia disminuía poco a poco, casi imperceptiblemente. Vivir algunos siglos como un simple mortal tenía sus consecuencias. Su cuerpo conservaba el mismo ritmo de envejecimiento que los gigantes de hielo y los presumidos habitantes de Asgard, pero Midgard le cobraba su estancia disminuyendo lentamente sus poderes hasta reducirlos a cero. Loki sabía perfectamente esto, por eso en un principio le urgía regresar a Asgard, aunque ya no lo considerara su hogar.

Loki sonrió aun más ante la respuesta de Caleb, la cual era totalmente esperada. "No la necesito" había gruñido y había dado un paso más hacia él. A pesar de saber que su hermano también era casi un "simple mortal" aun sentía miedo de que en cualquier momento jalara el gatillo.

El proyectil entraría en su cuerpo sin ningún problema, perforaría algún órgano vital y su capacidad de regeneración no sería lo suficientemente rápida como para detener la hemorragia. Incluso con la Doctora Whitelock cerca de él, sabía que esta vez no viviría para contarlo.

A menos que pudiera quitarle el arma antes de que pudiera hacer algo.

Por un instante había olvidado el nombre que Caleb pronuncio refiriéndose al gato. Era imposible que fuera Fenrir. Loki lo creía muerto hace mucho tiempo ya. Odín le había dicho... Bueno, al parecer el padre de todo era incapaz de matar a nadie y utilizaba ese, de todos los 8 reinos restantes, como su lugar favorito para exiliar a quienes le estorbaban en su reino de palacios de oro. Podía sentir la presencia del gato cerca pero sabía que en esa forma, que probablemente no había adoptado por conveniencia propia, no iba a serle de mucha ayuda.

Dime, Býleistr—siseó extendiendo los brazos en el aire, como si lo invitase a un abrazo. O a que le disparara en el corazón. —¿Qué ganaras con matarme? ¿Ayudarle a Odín a hacer su trabajo sucio?¿Desde cuándo te volviste su asesino? No creo que te devuelva tu magia, o lo que sea que estés buscando, con entregarle mi cabeza.

Sabía que era una tontería retarlo de esa manera, pero no había otra manera de ganar tiempo. Tenía que hallar una manera de quitarle el arma. O de evitar que hiriera a alguien. Caleb volvió a sonreír sarcásticamente y negó con la cabeza

Katrina observó a Caleb reír a carcajadas cuando Loki pronuncio una palabra que ella jamás podría pronunciar y que jamás había escuchado. Caleb apuntaba a Loki directamente en el corazón y él no parecía lucir asustado. Por un breve instante Katrina logró reconocer al hombre con el casco con cuernos que había destruido Nueva York hace tiempo. Su mirada era fría. Era como si se tratara de una persona completamente diferente.

¿Qué esperas? — le oyó gruñir — termina el trabajo sucio de Odín y mátame de una buena vez, hermano.

Caleb meneo la cabeza sin dejar de sonreir.

oh, no, hermanito, aun no...

Sus manos se desviaron hacia abajo, apuntando la pistola hacia sus piernas. Un fuerte sonido atravesó el aire, haciendo que Katrina se sobresaltara y Loki cayera de rodillas. Caleb le había disparado justo por encima de la rodilla derecha. Katrina supuso que solo era para inmovilizarlo. Inmediatamente sintió el emblema ponerse pesado y frío en sus manos. A pesar de que no lo tuviera puesto, el simple hecho de estar su piel en contacto con él, hacía que cumpliera su misión. Aunque ella ya se encontrara completamente recuperada, el emblema impedía que Loki utilizara su energía restante para sanar la herida.

Tenía que haber una forma de que el emblema funcionara a la inversa.

Loki se cubrió la herida con ambas manos y siseó gracias al dolor que sentía por arriba de la rodilla. Comprendió su situación y lo que podía ocasionar la pequeña arma que estaba del lado de Caleb. Un disparo unos cuantos milímetros más arriba y podría haber muerto desangrado en unos minutos gracias a su arteria femoral. O peor aún, una herida en el corazón sería suficiente para su cuerpo mortal.

¡Presta atención! — ladró Caleb mientras se acercaba a Loki. Después lo pateó en las costillas, haciendo que cayera del lado. Loki miró fijamente a Katrina, tratando de hacerle entender que no se acercara. Katrina Whitelock miró con terror a Caleb, quien parecía haberse olvidado de ella.

Tal vez si se incorporara lentamente y lo atacara por detrás...

Loki jamás había experimentado el dolor con tanta fuerza. Por un instante su mente se alejó de donde se encontraba, analizando una vez más su situación de mortal. Ahora comprendía por qué vivían con tanta intensidad, a pesar de que sus vidas eran tan cortas. Un mero suspiro comparada con la longevidad de los asgardianos y de los gigantes de hielo. Pobres humanos, aun no lograba entender por qué su periodo de vida era tan corto. Y al parecer ellos tampoco lograban hacerlo, pero habían aprendido a vivir intensamente todas las situaciones que se les presentaban.

Otra patada, ahora en el abdomen, hizo que volviera a la realidad. Miró a Caleb por un instante y sintió un sabor metálico en la boca.

No hermanito, no me mires a mí, fíjate en ella. Antes de terminar contigo quiero que sufras... No, claro que no, matarte rápidamente le quitaría lo divertido a la situación. Y la verdad es que ahora me encuentro muy aburrido.

El miedo que sentía se transformó en terror. Sabía que Caleb era capaz de torturar a Katrina hasta la muerte y ahora ni el emblema sería capaz de ayudarle. Mucho menos él. Caleb lo golpeó un par de veces más, haciendo que perdiera el conocimiento por unos instantes. Rodando los ojos, esperó. Quería que el asgardiano sufriera lo más posible antes de dar el golpe final.

Loki volvió en sí y tragó saliva. A pesar de haber perdido el conocimiento por un par de minutos, aun sabía perfectamente donde se encontraba y qué estaba sucediendo.

Observó a Caleb caminar lentamente hacia donde se encontraba Katrina, quien ya no había podido fingir que se encontraba bajo los efectos del medicamento y quien se encontraba de pie. En ese momento supo que su plan de atacar a Caleb por la espalda se había esfumado.

No te atrevas a dar un paso más— le ordenó Caleb, apuntándole ahora a ella. Katrina se quedó quieta, sabiendo que era capaz de herirla como había hecho con Loki. Incapaz de decir una sola palabra, se quedó en su lugar, apretando fuertemente el emblema en su mano sin prestar atención al dolor que le causaba. Caleb seguía apuntándole, esta vez a la cabeza. Pero algo dentro de ella le decía que no iba a disparar. Al menos no por ahora. Aun podía divertirse un poco más.

Kitty, Kitty...— murmuró Caleb mirándola fijamente — lamento que esto tenga que terminar así, en verdad lo lamento. Pero es la única manera en la que mi hermanito aprenderá la lección.

Sin dejar de sonreír apuntó rápidamente al hombro derecho de Katrina y apretó el gatillo. Katrina solo cerró los ojos y esperó a que el dolor agudo atravesara su hombro.

Sorprendentemente al principio no sintió nada. Pensando que Caleb había errado en su puntería abrió los ojos lentamente. Loki la miraba aterrorizado, incapaz de decir algo y ella desvió su mirada a su hombro. La blusa que traía se teñía lentamente de rojo ante su mirada. Después, como si su cuerpo apenas se hubiera dado cuenta de lo sucedido, el dolor comenzó a brotar de su hombro a la par que su sangre. El emblema se sintió aun más pesado en sus manos y Loki sintió inmediatamente la falta de aire que amenazaba con ahogarlo.

Katrina sintió escurrir la sangre por su brazo hasta su mano, manchando el emblema y haciéndola recordar que aun estaba en contacto con su piel. Sin pensarlo un segundo más, lo deó caer. El emblema aun no tocaba el piso cuando el dolor se intensificó, haciéndola caer sobre sus rodillas. Alcanzo a ver que justo detrás de Caleb, Loki respiraba con menos dificultad. Tal vez no pudiera hacer que el emblema funcionara a la inversa, pero al menos dejaría de robarle la energía a su dueño, quien la necesitaba más en ese momento.

Caleb caminó hacia ella y pateó el emblema lejos de ella.

Si así lo deseas...


Abrió los ojos con un sobresalto. La herida en su hombro punzaba fuertemente. Se levantó torpemente y tomó un par de analgésicos que tenía en su mesilla de noche y los pasó sin tomar agua. Se encontraba empapada en sudor y por un instante consideró tomar otro baño. Deslizó su mano suavemente sobre la cama, buscando la familiar sensación del lomo de Crono. Pero no encontró nada. El animal siempre había estado junto a ella cuando no se sentía bien y no pudo evitar sentir sus ojos llenarse de lágrimas al saber que ya no se encontraba ahí.

El departamento a oscuras se le antojó enorme y vacío. Se encontraba sola y sabía que jamás volvería a ver a alguno de los dos. Por un instante se preguntó si el emblema se encontraba aun tirado junto al lago. ¡Si tan solo pudiera recuperarlo! Pero por el momento era incapaz de acercarse a ese lugar.

Permaneció sentada en su cama en completa oscuridad por un par de minutos. La luna había sido cubierta por una densa nube que anunciaba una tormenta. Desde que Loki no estaba había llovido todos los días. Maldijo al dios del trueno en sus adentros y se levantó a cerrar la cortina bruscamente. Después se recostó boca arriba y cerró los ojos, esperando a escuchar el ruido que hacían las gotas de lluvia al chocar contra el techo. Suspiró y sintió un par de lágrimas trazar su camino hacia la almohada donde tenía apoyada la cabeza. No quería dormir; sabía que las pesadillas volverían a atormentarla. Reviviría una vez más todo lo sucedido y despertaría empapada en sudor. Tomaría un baño de unas cuantas horas y volvería a repetir todo el proceso.

La última vez que Alice había tocado la puerta le había hecho saber que quería estar sola de una manera poco educada. Deslizando un papel por debajo de la puerta. Necesitaba estar sola y le agradeció en su mente cuando ella no volvió a insistir. Hacían tres días de eso. A pesar de su estado actual, llevaba un perfecto registro del tiempo que llevaba encerrada en total aislamiento.

Un trueno sonó a lo lejos, haciendo que abriera los ojos. Maldijo al dios del trueno una vez más y cubrió sus ojos con su antebrazo izquierdo; aun le dolía al mover el derecho.


A pesar de encontrarse al aire libre, en un lugar público y poder ser vistos desde el otro lado del lago con poca dificultad, Caleb había conseguido torturarla de varias maneras frente a la impotente mirada de Loki. Podía escucharlo gritar que la dejara en paz y un millón de cosas más, a lo que Caleb respondía con una sonrisa sarcástica y nada más. Cada que Caleb se daba cuenta que Loki no estaba mirando, conseguía que Katrina gritara aún más fuerte para atraer de nuevo su atención.

¿Sabes?— Caleb apoyó su pie sobre el hombro de Katrina y miró a Loki —esto no es por Odín. Pero he de admitir que le estoy agradecido por haberte mandado para acá. Mataste a Laufey por tratar de agradar a alguien que no era tu padre. ¡Quién iba a pensar que ibas a ser capaz de matar a tu verdadero padre! Eso no se hace, hermanito.

Caleb había sido desterrado por Laufey tiempo atrás a pesar de ser su hijo. Y no podía negar que se había alegrado cuando supo que el gigante de hielo estaba muerto. Sin embargo, cuando se enteró que Odín tenía como mascota a su hermano y que él era quien había asesinado a uno de su propia raza para agradar al padre de todo, sintió su sangre hervir y juró cobrar venganza.

Jamás imaginó que Loki fuera a parar al hospital donde él trabajaba para poder sobrevivir en ese inmundo reino. Mucho menos que se enamorara de Katrina Whitelock. Era como si el mismo Odín lo hubiera ofrecido a él en bandeja de plata. Ya no le servía más el trofeo que había obtenido en aquella batalla y muchos se encontraban dispuestos a hacer el trabajo sucio por él.

Loki se había enamorado de la Doctora Whitelock y ese había sido su más grande error. Ahora, además de su condición humana, era débil gracias a lo que sentía. Sabía que mientras él tuviera a Katrina en su poder, Loki haría lo que él le pidiera.

Elaboró un sencillo plan. Era fácil secuestrar a la doctora, sabía perfectamente sus horarios y sus actividades incluso en casa. Sus conocimientos de los fármacos usados en Midgard le ayudaron a sedarla para que no opusiera resistencia. Y cuando se pregunto cómo sería capaz su hermano de encontrarla, descubrió el emblema que traía y rió a carcajadas. Todo había sido exageradamente simple. Además sabía que Crono la encontraría y podía usarlo para enviar un mensaje a Loki si este era demasiado idiota como para no dar con ella.

Afortunadamente todo había salido a pedir de boca para el gigante de hielo.

A pesar de la relación que había mantenido con Katrina, no sentía remordimiento al momento de torturarla. Tampoco sentía placer o algo en especial. No podía asegurar que hubiera sentido algo por ella en algún momento, pero tampoco podía negar que le agradaba estar con ella en algunas ocasiones. Al final de cuentas solo era una manera más de pasar el tiempo en su exilio en Midgard.

Caleb esperó que Loki dijera algo en su defensa. Pero el hombre se quedó en silencio. En ese momento se dio cuenta de por qué Caleb había hecho todo esto. Al final de cuentas solo era un ajuste de cuentas. Caleb quería eliminarlo no sin antes hacerlo sufrir. Y ahora que sabía que era solo un simple humano, era el momento perfecto.

Después de un par de patadas en las costillas, con la suficiente fuerza para infligir dolor pero no para ocasionar una fractura, Caleb dejó a Katrina en el suelo de tal manera que ella pudiera ver a Loki. Un hilillo de sangre escapaba de su boca mientras lo miraba. Ahora que no tenía el emblema no podía recuperarse con facilidad, pero eso también significaba que Loki no se debilitaría tan rápidamente. Whitelock sabía que ambos se encontraban en desventaja, pero con un brazo inutilizado y una pérdida importante de sangre, era imposible hacer frente al supuesto hermano de Loki.

El asgardiano volvió a pedir a Caleb que la dejara en paz. Pero esta vez su voz no sonó como una orden, sino más bien como una súplica. Caleb rió a carcajadas.

Oh, hermanito... Ni siquiera he empezado.

Sabiendo que ambos eran incapaces de moverse de donde estaban, Caleb dejó el arma en el suelo, en medio de ellos. Cualquiera podía haberla tomado si tan solo hubieran sido capaces de dar dos pasos hacia ella. Caleb le había atado las piernas a Katrina como parte de una de sus torturas, y Loki no podía dejar de presionar la herida en su pierna para evitar desangrarse. A Caleb le pareció divertida la situación y los observó por unos segundos mientras contemplaban el arma. En los ojos de ambos había desesperación.

El gigante de hielo desapareció en el bosque por un par de minutos. Después regresó con un objeto en las manos. Una larga rama, delgada y flexible que había arrancado de algún árbol, y que se movía hacia atrás y adelante siguiendo el movimiento de sus pasos. Una vez más se detuvo enfrente de Katrina y se dedicó un par de minutos a quitar las ramitas pequeñas y algunas hojitas que dependían de la misma.

C-Caleb... Por favor...— trató de decir Katrina; incluso hablar le causaba dolor. Caleb dejó por un momento su tarea y la miró. Meneó la cabeza y continuó limpiando la rama.

Con la punta del zapato presionó el hombro de Katrina, justo por donde había salido la bala e hizo que gimiera de dolor. La empujó con el pie para hacer que quedara boca abajo. Katrina pudo sentir la tierra en su boca, mezclándose con la sangre que se había acumulado en ella y cerró los ojos una vez más, incapaz de hacer algo por ella misma.

Un silbido cortó el aire e inmediatamente después el dolor atravesó su espalda. Ardía como si hubiese sufrido una quemadura. Aun no se recuperaba del primer golpe cuando vino un segundo y un tercero. Intentó gritar o emitir algún sonido, pero era como si alguien hubiera robado el aire de sus pulmones. Respiraba con dificultad y se preguntó en qué momento perdería el conocimiento.

Detente, por favor— imploró Loki una vez más. Aunque sabía que Caleb no le haría caso. Estaba logrando su objetivo. El dolor físico no se comparaba a lo que sentía en esos momentos mientras veía como torturaba a Katrina sin poder hacer algo al respecto. Maldijo a Odín por haberle quitado sus poderes. Maldijo a su hermano por haberlo llevado a la tierra sin su consentimiento. Maldijo a los midgardianos que lo habían llevado al hospital donde trabajaba Katrina Whitelock. La maldijo finalmente a ella por haber abierto la puerta de su habitación y presentarse amablemente con él a pesar de su actitud arrogante.

Desvió la mirada por un momento, incapaz de poder seguir observando a Caleb y a Katrina. Pero en ese instante escuchó a Caleb detenerse.

Oh, hermanito, si vuelves a desviar la mirada, la mataré.

Por un momento Loki pensó que tal vez esa sería la mejor opción. Katrina dejaría de sufrir. Y después de eso Caleb se centraría en él. En esos momentos poco le importaba ya lo que Caleb hiciera con él. Quería poner fin a todo esto y no encontraba una solución más adecuada. Se estaba quedando sin ideas. La pérdida de sangre estaba causando estragos en su consciencia. Cada vez le costaba más estar atento a lo que Caleb hiciera.

Soportó durante un tiempo. Miraba fijamente a Caleb mientras sentía dentro de él crecer un sentimiento de odio que jamás había experimentado con tanta intensidad. Ni cuando se había enterado que era un gigante de hielo que Odín había recogido del campo de batalla a modo de trofeo.

Cuando Caleb encontró aburrido el uso de la rama que había seleccionado con tanto cuidado, la hizo a un lado y bruscamente volteó a Katrina para que pudiera verlo. Su cabello enmarañado cubría su rostro y Caleb lo hizo a un lado delicadamente. Sonrió y Katrina cerró los ojos, rindiéndose y esperando ansiosamente el momento en el que perdiera el conocimiento o en el que Caleb decidiera terminar con su vida.

Loki gruñó, completamente furioso en cuanto descifro las intenciones de Caleb. El hombre observaba a Katrina, su expresión seria por un momento mientras jugaba con la parte de abajo de la blusa mancha de sangre. La levantó unos cuantos centímetros y deslizó sus dedos suavemente sobre su piel. Katrina se tensó, pero era lo único que podía hacer. Mientras él se concentraba en desabrochar el botón del pantalón de Katrina, Loki consiguió ponerse de pie. Caleb se detuvo por un instante, tomó el arma sin siquiera desviar su atención de Katrina y disparó en su pie izquierdo, haciendo que cayera nuevamente. Después se concentró nuevamente en su tarea.

Los gritos de Katrina hicieron que volviera a intentar incorporarse. Ignorando el dolor y el mareo que sintió por la pérdida de sangre, se puso en pie y se abalanzó sobre Caleb, quien tenía a Katrina debajo de él, incapaz de moverse. Ambos cayeron a un lado de ella: Loki jadeaba y Caleb se encontraba sorprendido. Lo había tomado por sorpresa, pero Caleb tenía más fuerzas que Loki. Preso de la ira, Caleb se incorporó y tomó de nuevo la pistola.

Está bien, hermanito— siseó mientras se limpiaba del labio inferior un poco de sangre —te dije que si te acercabas, la mataría. Lástima que no aguantaste un poco más, apenas empezaba a divertirme.

Caleb apuntó hacia Katrina, quien respiraba con dificultad. Su dedo presionó el gatillo suavemente y el sonido del disparo se escuchó por todo el bosque y el lago.

Después su sonrisa se borró por un instante.

¡Estúpido gato!— gritó al ver que en el último momento Crono se había abalanzado sobre su dueña, recibiendo el impacto por ella. El felino cayó a un lado de Katrina, entre ella y Loki, quien lo miró sorprendido. Si en verdad era Fenrir, no podía entender por qué se había sacrificado por Katrina.

Caleb apartó de una patada al agonizante felino y volvió a apuntar a Katrina.

Bien, espero que nadie más decida interponerse —murmuró, pero antes de que pudiera apretar el gatillo una brillante luz lo cegó por completo antes de sentir cómo un objeto extraño lo empujaba exactamente en el pecho, impulsándolo varios metros hacia atrás hasta hacerlo chocar contra un árbol.

Katrina y Loki cerraron los ojos. Para cuando Katrina volvió a abrirlos, ni Loki ni Caleb se encontraban con ella. Un trueno sonó a lo lejos y Katrina comprendió qué había sucedido. Minutos después empezó a llover y perdió el conocimiento antes de que Alice la encontrara.


Para su sorpresa y a pesar de la nube que cubría la luna, esa noche no llovió. Katrina esperó escuchar las gotas en el techo, pero todo permaneció en silencio. Era la primera vez que no llovía desde aquel día.

Hacia frío, así que se recostó sobre su lado izquierdo y se echó las cobijas encima. Durmió hasta el amanecer con una pierna flexionada levemente y la otra estirada. Crono acostumbraba apoyar su cabeza en su rodilla flexionada usándola como almohada, convirtiendo en un hábito para ella dormir así, aunque el felino ya no se encontrara.

La mañana siguiente, al abrir los ojos, Katrina se sintió diferente. A pesar de que no había sucedido nada en especial durante el transcurso de la noche, se sentía diferente. Se incorporó y se estiró lentamente ya que sus heridas no le permitían hacer más. Caminó lentamente hacia el espejo que tenía en una esquina de su habitación y contempló su reflejo por un momento. Tres semanas habían sido suficientes para hacer que sus clavículas y sus pómulos se notaran un poco más por debajo de la piel. Los moretones que cubrían su cuerpo ahora eran de un tono verde casi invisible. Aun se notaba pálida y, a pesar de haber dormido durante la mayor parte de la última semana, tenía ojeras. Bostezó.

Se dirigió a la cocina, donde la comida que había preparado Alice la última vez que había estado ahí seguía en el mismo lugar. Katrina notó que los hongos cubrían un poco más de la mitad del platillo. Sin pensarlo dos veces, tomó el plato y lo tiró entero a la basura. Abrió el refrigerador y tomó un poco de leche. Después se dirigió a la alacena y se comió la última lata de atún.

Antes de tomar otro baño examinó con cuidado la herida en su hombro. El orificio de entrada era una cicatriz pequeña, no había requerido más de tres puntos y sabía que antes de ser suturada tenía forma de un círculo perfecto. Ahora solo parecía una pequeña línea. El orificio de salida era completamente diferente. A pesar de los puntos y del excelente trabajo de sus compañeros, la cicatriz tendría la forma de una pequeña explosión por el resto de sus días.

Esta vez tomó un baño rápido, como solía hacerlo antes y se envolvió en su toalla antes de dirigirse a su habitación. Desechó la pijama que había estado utilizando en el cesto de la ropa sucia (que no tardaba en desbordarse) y se puso un pantalón de deportes y una playera. Después se dirigió a la sala y se desplomó en su sillón gris para luego encender el televisor.

Sabía que había algo diferente respecto a la noche anterior, pero no sabía decir con exactitud qué. En la tele la presentadora de noticias hablaba del frente frío que había estado causando tormentas y que pronto llegaría la primera nevada. O eso escuchó Katrina. Su mirada estaba fija en la pantalla, pero no le prestaba demasiada atención a lo que decía la mujer. Estiró su pierna hacia el otro extremo del sillón y la volvió a doblar casi instantáneamente. Trató de ignorar que Crono no estaría ahí para presionar su nariz en su tobillo y se mordió fuertemente el labio inferior para no llorar.

Después de cambiar el canal un par de veces encontró una vieja película. Trató de concentrarse en la trama pero no obtuvo buenos resultados. Justo cuando estaba a punto de darse por vencida y regresar a su habitación, alguien llamó a la puerta.


Hola, queridos lectores!

Después de un año y medio está la actualización de este fic. (les dije que no lo iba a dejar inconcluso, solo tengan paciencia)

Muchas fueron las causas por las cuales se retrasó este capítulo. El año de internado fue un año pesado pero eso no fue lo principal. Este capitulo fue escrito más de 5 veces y borrado otras tantas. Un borrador se perdió, reescribí mil veces un párrafo. Borré todo una vez más. Por un instante me encontré dividida entre lo que quería que sucediera con esta historia cuando la empecé a escribir y con lo que quería que sucediera ahora después de incidentes recientes en mi vida.

Este fic nació como una manera de distraerme y recuperarme de un momento depresivo en mi vida. Pero la vida sigue y el fic cumplió su fin a pesar de no haberlo terminado en ese entonces. Ahí fue cuando decidí cambiar el final de la historia y eso complicaba un poco las cosas. Por un momento lo sentí como si lo que habia escrito formara parte de un pasado lejano, que no concordaba con mi forma de ver la vida actual. Al final espero que esto me ayude a reconciliar ambas partes de mi vida y que sea una historia que logre atrapar a sus lectores como lo ha venido haciendo.

En resumen no sabía si darle un final feliz o un final diferente. Ambas ideas son incompatibles en mi cabeza. Al final me decidí por una de las dos cosas, pero no pienso arruinarles lo que va a pasar más adelante.

No esperen más de dos o tres capítulos aparte de este, ya estamos en la recta final. Y no sé si a muchos les guste lo que suceda adelante. Solo espero que lo disfruten y que les siga gustando mi modo de escribir.

Se agradecen favs, reviews y follows, como siempre. Gracias a todos los que me mandaron PM preguntando si la historia continuaría. Espero aun sigan por ahi y que disfruten este capítulo.

El proximo capítulo estará en los primeros días de diciembre :)

~Aloine.