II

El secreto de sus ojos

Cada día que pasaba no le cabía duda alguna, no importaba cuanto su hermano y su cuñada se empecinaran en decir lo contrario, ni cuanto Kevan y Gerion respaldasen sus palabras, había algo en esos niños que no lograba dejarla tranquila, pero no podía precisar que, quizás era el hecho de que parecían estar unidos por la cadera en todo momento, o tal vez eran las miradas que compartían cuando creían ingenuamente que nadie los estaba mirando cargadas con un fuego impropio en su interior. Realmente no lo sabía, o al menos eso creyó hasta aquella noche en que buscando un libro en la biblioteca de Casterly Rock; los vio.

Allí estaban los dos en un rincón; alumbrados únicamente por la luz de la luna que se colaba por la ventana y las velas tardías que todavía no habían consumido sus fuegos.

Abrazados y besándose, mas no como un hermano y hermana lo harían sino como un hombre y una mujer que se aman.

Fue entonces que su sobrino levanto la mirada y por un segundo sus miradas se encontraron y así fue como a la vez que la luz plateada de la luna los cubría ella no pudo evitar que la sangre se le helara en el interior de su ser, ya que no pudo evitar reconocer la mirada que Jaime le dedico a su hermana. Pues ya la concia, la había visto hace tiempo obsequiada a la propia Joanna más no por su hermano Tywin sino, por el propio Aerys Targaryen.