III

El sabor de lo imposible

Por aquellos preciosos minutos que dura la canción del trovador aquel caballero se sinte un hombre libre otra vez, despojado de los muchos juramentos que lo atan a su rey a la vez que a su tan prestigiosa hermandad y se permite ser seducido con la idea de ser otro hombre, quizás uno casado con una belleza como la que sostiene en sus brazos en esos momentos, sin embargo la canción termina y un príncipe Dornish reclama a la dama para la siguiente pieza.

Y así la ilusión se desvanece, a la vez que la cruda realidad lo golpea como una bofetada dura y fría obligándolo a abandonar el baile con un sabor agridulce en la boca del estomago.

Es entonces que mientras toma su lugar otra vez a la izquierda del rey, como lo ha hecho durante los últimos veinte años,* por primera vez en mucho tiempo la capa blanca le pesa en sus hombros.


Nota Aclaratoria:

1. Como lo ha hecho durante los últimos veinte años: Hago alusión a la cantidad de tiempo que Barristan fue miembro de la Guardia Real, recordad que él nació en el 23 entro a la hermandad cuando tenía veintitrés años cuando Jaehaerys II era rey por lo tanto fue guardia hasta el momento de la escena tanto de Jaehaerys II como de Aerys II