DDR Los personajes pertenecen a la historia Sakura Card Captors creada por CLAMP
N/A Esta historia corresponde al III Desafío: Accidentalmente enamorado. Del Forum de DZ del GE.
Story of my Life
—Li, ¿se puede saber que significa todo esto?—Siento como ella intenta zafarse de mi agarre pero no puedo permitírselo no después de escuchar todo aquello.
—Mire profesora, créame que le estoy haciendo un favor. Por una vez en su vida confié en alguien más que usted misma. —Después de haber dicho eso me arrepentí, ya que aunque dejo de forcejear fui capas de sentir como ella se quedaba en Shock, pero no podía detenerme a comprobar su verdadero estado debía sacarla de ahí a como diera lugar.
Al llegar al estacionamiento me dirigí a mi auto, le abrí la puerta del copiloto pero al ver que no se movía y que seguía ausente, me vi obligado a meterla al auto y abrochar su cinturón de seguridad para después correr al asiento del conductor y arrancar a toda prisa, ya varios metros después y a la velocidad que conducía ella reacciono.
—Li ¿a dónde demonios vamos? —Se escuchaba consternada y molesta, realmente no la podía culpar pero tampoco tenía una respuesta a su pregunta.
—Profesora… La invitaría a tomar un café, pero eso se mal interpretaría y francamente estoy seguro que usted me mandaría muy lejos. Así que mejor vayamos al único lugar que me ayuda a pensar con claridad y le explico el porqué de mi actitud.
Sentí su fría y fija mirada sobre mí unos minutos antes de que ella suspirara largamente y se dejara caer en el asiento. Conduje aparentemente sin rumbo, pero en serio si ella esperaba oír algo coherente era mejor hacerlo ahí. Cuando llegamos y me estacione de reojo vi como ella se estremeció al ver adonde la había traído
—Vamos—le dije y salí del auto, debo reconocer que aunque trataba de mantener temple, por dentro era un manojo de nervios y agradezco a Dios que ella no lo notara, aunque tardo algunos minutos, ella bajo del coche y me siguió. Ya adentro el aire frio que me recibió me hizo sonreír.
—Y bien Li, a que juegas ahora. —Era difícil mantener mi buen humor cerca de ella, que emitía un aura sumamente obscura.
La mire fijamente y por primera vez repare en que ella llevaba el cabello recogido en una cola de caballo alta y vestía un pants de licra negro, que se amoldaba perfectamente a su cuerpo. Trague saliva al detenerme en sus ojos, ese par de esmeraldas que desde los siete años me tienen hechizado.
—Li, habla ahora ¿qué demonios significa todo esto?—La miro cruzarse de brazos fastidiada, su mirada es más fría aun que esta mañana. Asi que nuevamente trago saliva e inspiro profundamente lo que tenia que decir no era algo sencillo.
—Lamento haberla sacado de esa manera de la oficina de Nail, pero la persona con la que el estaba hablando a mi parecer no es grata para usted, y sí, sé que estuvo mal estar escuchando detrás de la puerta. Pero créame, no es una afición mía, por el contrario aun asi…—Se me quebró la voz no podía continuar y menos sintiendo su mirada sobre mí, la verdad es que yo miraba el piso apanado por toda esta situación, pero ¿qué más podía hacer sino sincerarme con mi Afrodita de la nieve?
—Para empezar, ¿por qué aseveras que esa persona no es grata para mí?—Levante un poco la mirada e inmediatamente me arrepentí, ese par de ojos me atraparon por completo y sin saber cómo, mis labios se movieron por si mismos.
—La persona que estaba con Nail era su ex esposo, Yue, yo la verdad llegue buscando a Nail, para ver que haya cumplido con cierto favor que le pedí por la tarde. Escuche la conversación. Bueno mas bien era una discusión entre ese par, ya que el tal Yue quería ciertos beneficios, a los que Nail se negó y hablaron… Algunas cosas del pasado… Y de usted, pero se lo juro por lo que usted quiera mis labios están sellados.
Note como su mirada poco a poco se fue turbando y esa frialdad se iba convirtiendo en una inmensa ansiedad y se abrazo un poco asi misma, no me pregunten por que pero simplemente no lo pude evitar al verla asi tan… vulnerable. La abrase con firmeza, sí, fue algo estúpido. Pero ¿qué podía hacer? Suelo ser algo impulsivo, lo primero que pude notar es que su cabello olía deliciosamente a fresas, aunque por muy poco era mas baja que yo pero lo que me dejo asombrado fue la intensa calidez que ella, mi afrodita de la nieve, emitía. No se explicar que o porque, solo sé que por primera vez en mucho tiempo me sentí a gusto, claro el gusto me duro poco por que ella me empujo con fuerza haciéndome caer de espaldas
—No te equivoque Li, yo no soy como todas tus amiguitas, a mi me respetas mocoso impertinente…—No lo niego, eso golpeo mi ego, más de lo que creí, ya que era obvio que ella sabia mi historial, al incorporarme la mire. Había recuperado su fría mirada y me miraba indignadísima cruzada de brazos, me sonroje. No puedo explicar el porqué de esa reacción mía.
—Lo siento. Solo fue un impulso, no volverá a pasar. Se lo garantizo. —Me miro con esa mirada de hielo que me hizo estremecer.
—Más te vale, Li. Ahora con respecto a Yue, creo que Harrys sabrá manejar ese asunto mejor que nadie. Asi que no debo preocuparme, pero esto me compromete en definitiva a aceptar su oferta—al escuchar eso ultimo juro que vi un halo de luz a su alrededor, esta mujer estaba aceptando entrenarme. Ella, la mejor en la historia del patinaje artístico. Creo que por segunda vez ese día mi corazón estuvo al borde de un infarto, pero no me importo, ella, mi Afrodita. Estaba cumpliendo mi más grande y anhelado sueño.
—Bien mocoso, ya que estamos aquí ve al hielo y muéstrame lo que tienes. Aunque te advierto si en literatura soy exigente, en el hielo soy intolerante a los errores, así que muéstrame de que esta hecho el vanagloriado Shaoran Li. —Detecte sarcasmo, estoy seguro, aun asi acepte el reto. Así que baje a ponerme mis patines, mientras ella estaba en la cabina seleccionando la música que debía interpretarle, bien en cuanto entre al hielo calenté un poco bajo su atenta y critica mirada, una vez concluido mi calentamiento me pare al centro de la pista expectante de lo que ella hiciera. Pero como pasaban varios minutos y nada di un largo suspiro. —Pista 14. —Supongo no había llegado a ella, ya que tardo algunos minutos mas en ponerla, ella salio para tomar asiento en las gradas mas cercanas a la pista inspire profundamente cuando la tonada del piano empezó a tocar. Cuando abrí los ojos la vi mirándome con cierto enfado ya que era obvio que reconoció la canción… ¿y quién no? era Claro de Luna de Debussy. Aunque para ella seguramente le traía el recuerdo de la última vez que patino. En las olimpiadas llevándose el oro para Japón, como se esperaba.
Metí las manos dentro de mis bolsillos y comenzó a moverme lentamente para después inclinarme para acariciar el hielo, un movimiento sutil, claro está. Poco a poco comencé a recorrer la pista dando algunos pequeños y sencillos giros, para después comenzar a incrementar la dificultad de estos, francamente me olvide por completo de su presencia y en el momento cúspide de la canción di tres saltos con giro en el aire cerrando con un giro rápido. Al caer, para después como si fuera recogiendo mis propios pasos hacer la rutina en reversa y acabar patinando hacia atrás con las manos en los bolsillos.
La música ceso y poco a poco salí de mi ensoñación. Meiling suele decirme que siempre que patino soy otro, creo que de alguna manera tiene razón, ya que cuando estoy en el hielo simplemente me dejo llevar.
—Al fin veo con mis propios ojos por que es usted tan aclamado, Li. No entiendo el por que alguien con su talento requiera de mi, francamente no veo que le pueda aportar, debo admitir que su técnica es impecable, además que de cierta manera logra transmitir sus emociones perfectamente. Usted me recuerda a… mi misma hace varios años.
La miro incrédulo, no sabía si se burlaba de mí francamente.
—La verdad es que usted me inspiro… Cuando tenía siete años la vi patinar por primera vez. Aunque solo era un niño, le puedo garantizar que recuerdo ese momento como si fuera ayer, ya que ese día usted me mostro un mundo que creí solo existía en un cuento de hadas…
—Pero una vez dentro del cuento, también usted vio que en este mundo las apariencias son eso… meramente apariencias.
—Pero, lo que se transmite mientras estamos en el hielo es nuestra verdadera esencia o al menos así lo veo yo.
—Dígame algo Li, por que se casa con la señorita Meiling si no la ama… ¿por qué sostienen esa farsa?
—Por que no siempre fue una farsa, por que al igual que a usted alguien llego a romper mi vida y no pienso darle a ese alguien la satisfacción de caer en su estúpido juego.
—A mi me parece que cayo y redondo en sus planes señor Li. Pero quien soy yo para asegurárselo, solo le diré algo… ese talento suyo. En algún punto se vera ensombrecido por toda esa carga emocional que lleva a cuestas, pero es su decisión, yo acepto entrenarlos a usted y su prometida… Pero ya que usted, por su insana curiosidad conoce mi historia o parte de ella, me gustaría conocer más afondo sus razones, aunque eso será en otra ocasión es tarde y usted tiene un trabajo que entregarme mañana a primera hora.
La mire pálido, me había olvidado por completo de Rika. Y que decir de mi novia, demonios, como era posible ese descuido de mi parte, pero ella tenia razón. Sin darme cuenta ya era casi media noche ¿cómo demonios paso tan rápido el tiempo? Asentí y salí de la pista, deje mis patines donde siempre para salir rumbo al estacionamiento, mire a Sakura esperando que entrara al auto, esta mujer que creía ¿que el servicio de taxi que le estaba prestando era a su entera y completa disposición?
—Amm, profesora ¿nos vamos?—Nervioso llame su atención jugueteando con las llaves del auto, mientras ella contemplaba el cielo estrellado realmente ese halo no había desaparecido y bajo la luz de las estrellas parecía resplandecer aún más, ¿pero qué jodidos estoy pensando? Ella es el limón salvaje, la mujer que me ha hecho sufrir de ataques de ansiedad, más de una vez. Debo ordenar mejor mis ideas, definitivamente. Ella me miro un poco desconcertada, asi que después de dar un pequeño suspiro le abrí la puerta del copiloto y aguarde unos minutos hasta que pareció reaccionar y entro ignorándome olímpicamente. Creo que es bipolar o algo asi en fin no tengo tiempo de psicoanalizarla, asi que entro al auto y lo pongo en marcha.
—¿A donde la llevo?—Le pregunto lo más educadamente que puedo.
—Déjame en las oficinas de Harrys, necesito hablar con él. Ya el se encargara de llevarme a casa. —Asiento sin darle importancia al asunto, aunque una parte de mi se sentía intranquila, en fin al llegar a las oficinas de Nail ella salio y entro al edificio sin darme un gracias o buena suerte. Ese Limón Salvaje, no tenia modales, arranque y me dirigí a casa estaba seguro que en casa me aguardaba seguramente algún enfrentamiento.
Al llegar como me lo temía, encontré varios floreros y piezas de cerámica rotas por toda la sala, al buscar a las del servicio solo encontré su mirada de desaprobación. Ahora hasta mi servicio me juzga ¿pero que demonios estaba pasando en mi vida? Subí las escalera y ahí hecha un ovillo encontré a mi novia sollozando, a su alrededor había muñecos de peluche brutalmente descuartizados, al igual que cartas, fotos y flores marchitas todo a su alrededor en pedazos.
—Meiling, que… ¿qué ha pasado, estas bien?—Ella hizo algo que realmente no esperaba salto a mis brazos con el rostro bañado en lágrimas.
—Oh Shaoran, perdóname. Lo siento tanto, ella… ella hizo nuestros trabajos, pero no pude evitarlo, cuando la vi la encare… Liam y ella se conocen ya hace tanto que incluso ella… ella. Oh, Shaoran ¿por qué? Porque, él me hizo esto, yo se que no soy el mejor ser humano, pero en serio ¿merezco que jueguen asi conmigo? Ella venia dispuesta a decirte que este era el ultimo favor que te hacía, ya que ella dejara la universidad, por qué. Porque… Duele tanto Shaoran, pero ella espera un hijo de Liam.
Solo fui capaz de abrazarla con fuerza, no sabia que hacer o decir, no sé cuántas horas pasaron pero se quedó dormida entre mis brazos, agotada de tanto llorar a simple vista fui capas de deducir que su habitación era la zona de guerra mas afectada, asi que simplemente la lleve a mi alcoba. La acomode en la cama para después bajar a la biblioteca, que por lo que podía ver, fue el epicentro, bien o mal, mi novia no había destruido el trabajo de Rika, pero si lo había esparcido por toda la biblioteca, asi que me di a la tarea de recopilarlo todo y dejarlo listo. Mire la hora, pasaban de las 4 de la mañana y yo no había dormido, en definitiva eso no era bueno. Saque mi móvil y deje un mensaje a Nail, explicándole a grandes rasgos la situación, le pedí que pasara por la tarea y se la entregara a Sakura, ya que era seguro que no iríamos a clases. Ese día tuve que tragarme la curiosidad de saber que demonios había hablado Sakura con él, pero en fin necesitaba descansar, ya que mi cama estaba ocupada, opte por dormir en una de las habitaciones de huéspedes. No sin antes dejarles una nota a nuestras Maids, que recogieran todo y a cambió recibirían una bonificación, debo aclarar que cualquiera podría pensar que ellas podrían sacar ventaja tomando fotos o vendiendo entrevistas pero para su mala suerte somos muy precavidos. Están bajo un estricto contrato, con el cual cualquier tipo de información que filtren les costara demasiado caro, no diré más, solo que Nail Harrys no tiene limite a la hora de los negocios.
Toque la almohada y caí rendido, no recuerdo más, no soy consciente de cuánto tiempo paso, pero el agua helada sobre mi rostro fue algo que inevitablemente me trajo de golpe a la realidad haciéndome caer de la cama.
—Buenos días… Tardes más bien, casi noche Sr. Li. Lo espero abajo, tenemos entrenamiento. —Aun somnoliento logre enfocar mi mirada y no pude dar crédito, era ella, Sakura esta ahí mientras un burlón Nail contenía la carcajada ante la escena.
Este era un duro despertar.
