Estos magníficos personajes de Inuyasha le pertenecen a la sensei Rumiko, yo solo los eh tomado para crear esta historia la cual si me pertenece, pero no la hago con fines de lucro, solo para sacar todas esas ideas que rondan en mi cabeza.
La
Estaba en la sala recostado en el sofá viendo un programa infantil con su hijo acostado sobre él, su pequeño cachorro, como él le llamaba, ya tenía un año y ya comia más cosas solidas, le encantaban los plátanos, melocotones, duraznos, la sandía, el pollo, el chocolate y la gelatina, también ya daba sus primeros pasos y decía alguna que otra palabrilla.
Ese día él se estaba encargando de su bebé totalmente, pues su esposa aun dormía, había estado con gripa y no quería contagiar a su bebé, pero su hijo no entendía que su madre estaba cansada y la llamaba a cada rato.
−Ma... ma.
−Está durmiendo.− le repitió por millonésima vez.
−¡Ma!− ahora grito tratando de levantarse del pecho de su padre.
−Dejemos que duerma, está enferma.
−Pa, ma.− pidió ahora con ojitos suplicantes y respiro resignado.
−Te llevo para que la veas, luego nos salimos.− se levanto con su hijo y fueron a la recamara.− Esta dormida.− se sentó junto a ella, toco su frente para ver si tenía fiebre, pero estaba bien.
−Ma, ma, ma.− su hijo comenzó a llamarla.
−¡Shh! No hay que despertarla ¿recuerdas?
−Hikaru.− susurro su esposa, que al escuchar a su hijo se despertó.
−Lo siento, quería verte.− le hizo saber Inuyasha.
−Yo también, pero no quiero enfermarlo.− tomo una de las manitas de su hijo.
−Maaa.− si inclino para ir con ella, pero su padre lo detuvo.
−Cuando me sienta mejor pasaré todo un día contigo.
−Dejemos que duerma, al rato venimos de nuevo. Dale un beso.− su cachorro se inclino y beso a su madre en la frente.
−Cualquier cosa me llamas ¿sí Kag?
−Claro.
Salieron de la recamara y se lo llevo a jugar con sus juguetes a la sala, por el resto de la mañana su hijo ya no le molesto con querer ver su madre, al parecer había entendido que ella necesitaba descansar. Llegada la tarde lo puso en su andadera y fue hacer la comida, un caldo estaría bien y eso ayudaría a que su esposa se aliviara pronto.
Escuchaba desde la cocina a su cachorro ir de un lado a otro y reír al jugar con su perro, estaba terminando de cortar los vegetales cuando escucho golpes en la puerta de la cocina.
−¿Vienes ayudarme?− le pregunto al verlo afuera de la cocina y lo saco de la andadera al verlo levantar sus bracitos.− Eres como un Tsunami ¿sabías?− le dijo al ver que en la sala sus juguetes estaban por todas partes.− Deja termino esto y ya voy contigo.− trato de ponerlo de nuevo en la andadera pero encogía sus piernitas.− Anda, solo un rato más, ya casi termino.− intento de nuevo pero hizo lo mismo.− No sé como tu madre hace la comida contigo dando lata.− estaba debatiéndose en qué hacer cuando Colmillo, su perro, ladro y se paro junto a la silla para bebe.− ¿Te pone allí?− sentó a su hijo y este se quedo quieto.− Gracias Colmillo.
Ya casi estaba el caldo, ahora hacer las papillas para su cachorro. Estaba por moler el pollo cuando su hijo comenzó hacer ruidos con la boca como cuando ya tenía hambre.
−Ya voy, no seas desesperado.
−Pa, pa, pa.− decía una y otra vez a la vez que saltaba en su asiento.
−Toma, muerde esta zanahoria y no te muevas así, te puedes caer.− su hijo tomo la barita de zanahoria y la comenzó a chupar.
Cuando por fin logro terminar, se sirvió un poco del caldo y a Hikaru sus papillas, pero no las quería comer, normalmente apenas si le ponía su comida frente a él y ya quería comer, ahora solo se le quedaba viendo a su platito.
−Vamos come, sabe bueno.− probo un poco y no sabía mal, no entendía porque no quería si tenía hambre.− Lo vez, ahora tu.− pero no abría su boca y tenía el gesto fruncido, intento darle de nuevo de comer pero ahora cruzo sus brazos y saco la comida de la boca.
−¿Qué es lo que quieres?− no entendía que tenía.
−La.
−¿Qué es "La"?− pregunto extrañado.
−Laaa.− repitió ahora más fuerte.
−Anda come, se va a enfriar.− pero ahora su cachorro apretó su boca.− Pues si no tienes hambre yo si.− tomo su plato y comenzó a comer.
−Laaa.− dijo ahora con desesperación.
−No sé que es "La".− le contesto estresado y su cachorro hizo un puchero.− No, no, no Hikaru no llores.− empezó a decir cuando los ojitos miel de su hijo se llenaron de lagrimas.− No llores no me enoje, vamos señálame que quieres.− le decía pero su hijo no hacía más que mirarlo con ojos llorosos.− ¿Quieres durazno? ¿Galletas? ¿Tienes sed?.− preguntaba pero seguía teniendo la misma expresión.
La, la, la ¿Qué rayos era "La"?, pensaba una y otra vez.
−¿He LA do? ¿Choco LA te? ¿PLA tano? ¿No?− tomo otra cucharada de su caldo y ya estaba frío.− Lo tengo que calentar de nuevo, ya se enfrío mi Ramen.
−La, la, la.− volvió a repetir ahora más enérgicamente.
−Deja caliento el Ramen y sigo averiguando que quieres.− metió el plato al microondas y miraba por todos lado tratando de ver que era "la".
−La, la, la.− escucho decir de nuevo "la, la, la" ya no lo había dicho desde que se enojo hasta que...
−Ramen.
−¡La!− decía ahora feliz y golpeaba sus manitas.
−¿Quieres Ramen?
−¡La, la, la!− repetía feliz, al fin su padre le había entendido.
−¿Puedes comerlo?− no estaba seguro de si darle o no.
−Dale un poco.
−¿Cuanto llevas allí?− pregunto a su esposa que estaba en la entrada de la cocina.
−Poco, fui al baño y al salir lo escuche.− termino de entrar y se sentó junto a su hijo.
−¿Ya sabías que era "La"?
−¿La?− le miro extrañada.
−Sí, no paraba de decirlo porque quería Ramen.
−Nunca lo había hecho conmigo. Escuche cuando preguntabas si lo podía comer.
−¡Ma! La.− le dijo ahora a su madre.
−Si amor, papá te dará un poco. Hasta en eso se te parece.− comento divertida, al encontrar otra similitud aparte de la física con su esposo.
−¿Quieres a comer?
−Sí.
−¿Cómo te sientes?− pregunto al servirle a su esposa y sentarse al otro lado de su cachorro.
−Ya mejor y con tu comida me terminare de curar.− ante el comentario él se sonrojo.
Comieron los tres y les sorprendió que su cachorro terminara con su Ramen y quisiera más, Inuyasha le dio solo un poco más pues temía que le doliera su pancita más tarde. Terminando de comer fueron a la sala a ver la televisión y su bebe se quedo dormido casi al instante sobre el pecho de su padre.
−¿Ya se durmió?− pregunto al no poder verlo bien.
−Sí, es tu viva imagen.− le dijo al acariciar los cabellitos negros de su bebe.
−No es verdad, también se parece a ti.
−¿En verdad?
−Se enoja como tú.− comento divertido.
−Baka.− desvió su mirada y cruzo los brazos.
−¿Lo ves?.− con su mano libre la acerco más a él.− Y tiene tu sonrisa.− agregó al besarla.− Los amo tanto.
−Yo también.
Se quedaron otro rato en la sala y cuando el sueño le estaba venciendo le llamo a su esposa.
−Kag, vamos a la cama ¿Kag?.− ella no le contesto, se había dormido.
Su cachorro dormía sobre su lado derecho y su esposa al izquierdo recargada, así que subió sus pies a la mesa de centro, apago la televisión y se dispuso a dormir, no era una posición muy cómoda pero ellos parecían estar cómodos y no los molestaría.
Y así después de un largo día los tres durmieron juntos, no sabía que más cosas pasaría al lado de su cachorro, pero quería vivirlas junto a su esposa.
...
Otra pequeña historia, espero les gustará.
04/05/2013
