Estos magníficos personajes de Inuyasha le pertenecen a la sensei Rumiko, yo solo los eh tomado para crear esta historia la cual si me pertenece, pero no la hago con fines de lucro, solo para sacar todas esas ideas que rondan en mi cabeza.


"Campamento"

Se levanto temprano para hacer el desayuno y preparar todo, tenía planeado ir a la playa para un día de campo, aprovecharía ese día que había pedido libre y que su esposa estaba de vacaciones, quería dedicarle por completo ese día a su familia, en ese mes estaba lleno de trabajo y no había pasado con ellos el tiempo deseado.

Ya todo estaba listo, tenía la comida en una canasta, una manta, la sombrilla y algunos juguetes para su hijo. Entonces fue a su recamara donde dormían su esposa e hijo.

− Kagome despierta.− se acostó junto a ella para despertarla como solo él sabía, con besos y caricias.

− Otro rato.− pidió al acurrucarse en el pecho de su esposo.

− Les tengo una sorpresa.

− ¿Qué es?− contesto con un bostezo.

− Iremos de día de campo, ya tengo todo listo. Vamos antes de que se nos haga tarde.

− Primero me baño.− le dijo al levantarse e ir al baño.

− Voy a alistar a Hikaru.

Se dirigió a la cunita que estaba en la habitación y vio a su pequeño que aun dormía, así parecía un ángel, pero en cuanto despertaba era un demonio. Lo tomo con cuidado y lo dejo en la cama, comenzó a cambiarlo con mucho cuidado temía lastimarlo, a pesar de ya tener un año cuatro meses aun le parecía muy frágil, al terminar de cambiarle le sorprendió que no se despertará.

− Le daré de comer antes de irnos.− le dijo su esposa al salir del baño envuelta en una toalla.

− Deja que duerma, iremos en coche.

− ¿A dónde iremos?− ella pensaba que solo irían al parque de enfrente.

− A la playa, a este niño le hace falta sol.− bromeo con el color tan claro de piel de su hijo.

Ya tenía todo en el coche, solo faltaban su esposa e hijo, fue a la recamara por ellos y al entrar su bebe ya está despierto, estaba parado en su cuna sujetándose de los barrotes.

− Hola Hikaru, hasta que despiertas dormilón.− el niño le extendió sus brazos y él lo cargo.− Iremos a pasear.

− Papa.− le llamo como queriendo saber a dónde.

− Iremos a la playa.

− Maag.− dijo al saber del lugar a donde iban, en una ocasión ya habían ido y le había gustado mucho.

− Si cachorro, al mar.− lo alzo sobre su cabeza, su hijo extendió sus brazos y piernas como si volara.

− Maag.− exclamo feliz.

− Ya le dijiste.

− Sí, sabes que le gusta.

− Mama.− llamo el niño a su madre al verla entrar a la recamara.

− Ven pequeño, papá va a manejar.− su esposo le paso a su hijo y fueron a la cochera.

Cuando estaba Kagome sujetando a su hijo a la silla de bebe, se escucho un trueno, de inmediato se asomaron a la calle y vieron el cielo lleno de nubes grises.

− Se suponía que estaría despejado.− dijo frustrado.

− Pa, pa ¡Paa!− le grito su hijo desde del coche.

− Voy a sacarlo del coche.− le dijo a su esposo.− Vamos a dentro tesoro.− dijo a su hijo al quitarlo de su silla, su hijo no entendía nada, se suponía que se iban al mar.

− Paapaa.− llamo a su padre al ver que no se iban.

− ¿Qué cachorro?

− Maag.− pidió con ojitos llorosos.− Maaag.

− No podemos ir está lloviendo.

− Maag.− repitió ahora ya llorando.

− Otro día.− se sentía tan enojado, había planeado ese día desde hacía días, el estado del clima decía que esa semana sería soleada y lo había sido ¿Por qué ahora tenía que llover? Lo peor era que su cachorro seguramente pensaba que lo había engañado.

− Inu, no es tu culpa.− trato de calmarlo su esposa.

− Hace mucho que no paso el suficiente tiempo con ustedes.− dijo al recordar que había estado entrando temprano al trabajo y saliendo ya tarde del. En otras palabras, se iba y regresaba cuando su hijo dormía.

− Podemos hacer algo aquí.

− Paaa, maag.− volvió a pedir su hijo.

− Mejor no le hubiese dicho.

− Es normal te emocionaste.− ella presentía como se sentía, Inuyasha idolatraba a su hijo y lo menos que quería era defraudarlo.

− Maag maag.

− Otro día Hikaru, está lloviendo.− fue ahora ella quien lo trato de calmar.

− Hay que desayunar, iré por las cosas al coche.

− Mama maag.− pidió a su madre, al ver que su padre no hacia nada.

− No pongamos más triste a papá, sabes algo, tengo una idea que te gustará también, quédate quietecito aquí ¿sí?− le pidió al dejarlo en su corralito.

− Está enojado ¿verdad?− pregunto a su esposa al ver a su hijo con sus bracitos cruzados y mirándolo fijamente.

− Cálmate, sabes que es muy susceptible, si te enojas pensará que te enojaste con él.

− Perdón, pero me frustra.

− Acampemos.

− No podemos salir.− ¿acaso su esposa le tomaba el pelo?

− Aquí adentro, apaguemos todo, su lámpara serán las estrellas.

− Puede funcionar, voy por sabanas y cosas para la carpa.− dijo eso subió emocionado las escaleras.

Inuyasha estaba en la habitación de su hijo acomodado unas sillas y cubriéndolas con algunas sabanas cuando entro su esposa con hijo en brazos. El niño lo miro fijamente, aun se notaba que estaba enojado, solo esperaba que con esto se le pasará.

− ¿Quieres ayudarme?− pregunto al acercarse y ahora él cargarlo.

− Te lo dejo voy por la comida.

− Sí. Anda ayúdame, sostén esto.− le pido al darle unas pinzas de ropa y ponerlo en el piso junto a él.

A los pocos minutos ya tenían una carpa improvisada con futones, cojines y sabanas. Kagome llevo la comida aun en la canasta y puso una manta en el suelo, colocando la comida sobre está, en cuanto ella termino los tres se pusieron a comer. Jugaron a las escondidas, al caballito, a los samuráis, hicieron pintura, con todo eso el tiempo paso volando, a su hijo ya se le había olvidado el mar o se había conformado con lo que sus padres hicieron para él.

Cuando anocheció los tres se fueron a bañar, apagaron la luz del baño y solo se iluminaba por algunas velas. Lo bueno es que tenían una tina grande si no serían un caos que los tres cupieran en ella.

− ¿Te gusta Hika?− pregunto su madre a su bebe, él comenzó a chapotear en el agua en señal que sí.

A su hijo le encantaba estar en el agua, hacia burbujas con su boca, jugaba con sus juguetes para la hora del baño, un pulpito, un pez, una rana, una estrella de mar y su patito.

− ¿No crees que necesita un hermanito?− pregunto de pronto Inuyasha que estaba detrás de su esposa.

− Yo creo que así está bien.

− ¡Qué!− ¿su Kagome había dicho eso?

− Mira lo feliz que es.

− Sí, pero... pero necesitará alguien con quien jugar.− trato de convencerla.

− Tiene a sus primos.

− Pero...

− Además uno te cuesta trabajo ¿crees poder con otro? Imagina que fuera niña, pobrecilla su padre no la dejaría ni a luz ni sombra.

− Pero yo... yo...− lo de la niña era verdad ¡pero él quería otro hijo! no importaba que fuera.

− Es broma.− dijo riéndose, le gustaba hacerle ese tipo de cosas.− Tu dime cuando lo encargamos.− volteo a verlo pues estaba sentada entre sus piernas.

− Lo más pronto posible.− la acerco más a él y la beso.

− Inuyasha.− le "regaño" al notar que su esposo hablaba en serio con lo de encargar al bebe lo más pronto posible.

− Tú tienes la culpa, eres demasiado provocativa.

− Paaa, maaa.− se separaron al escuchar a su hijo.

− ¿Qué pasa?− pregunto al voltearse de nuevo hacia su hijo y en cuanto lo hizo este succiono uno de los pechos de su madre.− Tenías ya hambre ¿verdad?− lo acomodo mejor y el niño no perdió tiempo para alimentarse.

− ¿No pudiste esperarte a salir de la tina?− pregunto su padre.

− Igual de desesperados.

Una vez que se terminaron de bañar, Kagome le puso su mameluco de panda a su bebe, le encantaba como se veía con el.

− Eres tan Kawaii Hika.− dijo mientras quedaban nariz con nariz y su hijo se reía, le gustaba ser mimado por su madre.

− Me voy a poner celoso.

− Míralo es tan guapo.− lo cargo y se lo paso a su esposo.

− Como su padre ¿verdad cachorro?

− Papapapapapapa.− repitió una y otra vez en respuesta a su padre.

− Ahora sabrás lo que es "acampar" bajo las estrellas.

Apagaron la luz y prendieron la lámpara de estrellas, se metieron a la "carpa" e Inuyasha conto algunos cuentos, usando algunos de los peluches para representarlos, al poco tiempo su hijo se quedo dormido, era lógico, ese día no había tomado su siesta.

− ¿Dormiremos aquí?

− ¡Claro!

− Mañana te dolerá todo y tienes que trabajar.− le recordó.

− No me importa, quiero disfrutar este día hasta el final.

− Entonces a dormir.− se acomodo junto a su esposo y él a su hijo al otro lado, teniendo así a sus dos amores a su lado.

Inuyasha vio a su pequeño dormir y sujetarle de la pijama, en definitiva haría todo lo posible por llegar antes de que se durmiera. No quería perderse las cosas importantes en la vida de su hijo y por supuesto tenía que encargarle ese hermanito o hermanita.

...

Muchas gracias por los mensajes, me alegra que les gustaran las historias, me hacen tan feliz nos leemos en otra ocasión.

11/05/2013