Estos magníficos personajes de Inuyasha le pertenecen a la sensei Rumiko, yo solo los eh tomado para crear esta historia la cual si me pertenece, pero no la hago con fines de lucro, solo para sacar todas esas ideas que rondan en mi cabeza.


Paraguas

Una chica de cabello azabache caminaba a toda prisa por los pasillos de la escuela, ya habían terminado las clases y le habían dicho que los "T3" estaban en la cafetería. No podía creerlo de nuevo "El trió de idiotas" (como ella les llamaba) estaba dando problemas, siempre lo mismo con ellos, a los anteriores kaichou, todos ellos hombres, les dieron problemas, pero por ser mujer no lo permitiría ella era mejor que todos ellos juntos.

Llego a la cafetería y había un caos, los cínicos tenían una fiesta con globos, confeti, música y serpentinas.

− ¡Qué creen que hacen!

− Ahí está la nueva kaichou, te tardaste.− dijo burlón un chico de piel morena y ojos azules.

− Calma, calma, yo me encargo.− dijo un joven de coleta.− Mi bella y hermosa dama.− comenzó a decir mientras la tomaba de las manos.− Únase a nuestra fiesta, le te tengo un asiento en mi regazo.

La chica lo miraba incrédula. Tenía que ser broma ¿Por quién la tomaba?

El chico la jalo eh hizo que se sentara en sus piernas, no duro ni un segundo cuando la kaichou lo tomo del cuello y lo mando a volar.

− ¡La fiesta acabo y tienen que limpiar todo!

− No lo haremos ¿Quien nos va a obligar? ¿Tú?− le reto el moreno.

Ese chico la acababa de retar, estaba jugando con fuego.

− Tal parece que no conoces las reglas, nosotros hacemos lo que queramos y tú te haces de la vista gorda. Te daré un beneficio que nadie más a tenido, ni siquiera las chicas más lindas.− la tomo de la cintura y la pego a su pecho, quedando cara con cara.− Te concedo el honor de salir conmigo, serás mía todo un día.

El aura de la kaichou se lleno de fuego y así como apareció se fue.

− Está bien, ustedes sigan aquí.− dijo con total tranquilidad la chica, se alejo del joven y salió de la cafetería.

− Lo ven, asunto arreglado.− comento lleno de orgullo el chico.

− Nos encerró a todos aquí.− les hizo saber un joven de ojos dorados.

− ¡Qué!− gritaron el de coleta y el moreno.

− No les abriré hasta que quede limpio.− les amenazo la kaichou desde el otro lado de la puerta.

− Si viste sus intenciones ¿por qué no hiciste nada?− pregunto furioso el ojiazul.

− Porque me estaba divirtiendo, sarnoso.− contesto mientras se terminaba su natilla de chocolate.

− ¿Te divirtió que me mandara a volar?− reclamo el de coleta.

− Mucho.

− Eres malvado Inuyasha y te dices nuestro amigo.

− Deja el drama Miroku.

− Espero tengas un plan para salir de aquí.− le dijo fastidiado el moreno.

− Lo tengo Kouga, lo tengo, lo malo es que no les va a gustar.

La kaichou ya se estaba durmiendo afuera de la cafetería, ya había pasado más de una hora ¿En verdad todos ellos pensaban quedarse allí? Se acomodo y decidió recostarse.

− ¡Kaichou!

− No los voy a dejar salir hasta que...

− Hasta que todo esté limpio, lo sabemos, ya terminamos.− le interrumpió Miroku.

Se asomo y era verdad, todo relucía de limpio, en verdad se habían esforzado.

− No fue tan difícil ¿verdad?− dijo burlona.− Pueden salir.

− Esto no se va a quedar así kaichou.− dijo con claro enojo Kouga arrastrando la última palabra.

− Tus amenazas no me dan miedo.

Todos se fueron por su lado, nadie tenía cara de estar feliz, pero eso a la kaichou no le importaba, esperaba que así aprendieran una lección.

− Ya no sigas enojado, ya salimos.− trataba de calmar Miroku a su amigo.

− ¡Esto es culpa tuya pulgoso!− le grito al ojidorado y empujo contra la pared.

− Te enoja que ella te encare.− contesto con total calma.

− Desde mañana le haremos su estadía un infierno.− dijo convencido Kouga.

...

Estaba terminando su tarea tranquilamente en el salón cuando dos de sus amigas llegaron corriendo.

− ¡Kagome!

− Eril, Yuka. ¿Qué pasa?

− No dejan salir a las chicas de voleibol del gimnasio.

− Esos idiotas.

Salió de inmediato y fue corriendo al gimnasio, muchas de las chicas como Ayumi era muy sumisas y eran fácilmente intimidadas por los chicos.

− Dejen a esas alumnas.− gritó al entrar.

No solo los tres idiotas estaban en el lugar, el equipo de lucha también, seguidores no les faltaban.

− Está bien, pero tú te quedas a pelear, tenemos una cuenta pendiente.− contesto Kouga.

− Si eso quieres.

Las chicas salieron por la puerta trasera en cuanto su amiga les dijo que estaba bien. Kagome se preparaba para darle una lección a ese tarado cuando fue sujetada por otros tres alumnos y esposada a un poste.

− La venganza es dulce.− dijo Kouga.

− ¿Qué piensas hacer?

Kouga le sonrió con malicia y la baño con agua helada.

− Si no te quieres enfermar quítate la ropa, si no, te quedaras aquí encerrada hasta mañana.

− Prefiero lo segundo.

− Como pensé, vayámonos.

Todos los chicos le siguieron y ella se quedo sola tratando de liberarse.

− Se lo pensará dos veces antes de meterse con nosotros.− dijo con arrogancia Kouga.

− Creo te pasaste.− dijo indeciso Miroku.

− No lo creo, cuando no vea a nadie se quitará su ropa, ya seca se la pone de nuevo, por la mañana los profesores ven que no es buena y la sustituyen.

− Eres un genio.− elogio Miroku.

El sol ya se había ocultado y Kagome seguía intentando librarse, aquello le estaba desesperando esos idiotas habían jugado sucio.

− ¡No me puedo zafar! Y hoy debía hacer la cena.− se lamentaba.− ¿Quien anda allí?− pregunto al escuchar un ruido.− ¡Lang muéstrate cobarde!− gritó al ver una figura que entraba al gimnasio.− ¡Que te muestres te digo! ¿Llaves?.− miro aquello que le habían arrojado, parecían ser las llaves de las esposas.− ¡Hey tu!− se libero y corrió tras aquella sombra, pero no le dio alcance.

...

− ¿Por qué tan decaída? ¿Te quitaron tu puesto?− pregunto Kouga al ver que la chica estaba cabizbaja.

− ¡Por tu culpa mi madre se preocupo, pensó que algo malo me había pasado! Y no, aun soy su pesadilla.

Kagome se levanto de su asiento y se fue con sus amigas.

− Si nos pasamos, su madre no tenía la culpa.− dijo Miroku.

− Lo que importa es ¿Cómo salió? Yo tenía las llaves.

− La estás subestimando Kouga.− le dijo divertido Inuyasha.

...

Pasaron los días y "bola que le lanzaban ella la bateaba", aquello hacia desesperar a Kouga.

− Para todo lo que hacemos ella tiene un plan, ya me estoy cansando, Inuyasha tú no has aportado nada.

− Deja de molestarla.

− Jamás.− contesto tajante, era la peor idea del mundo.

− Que crea que te venció y luego con la guardia baja...

− Atacamos ¡Brillante!

En la sala del consejo estudiantil Kagome llevaba horas sentada, sabía que podía llegar a resolver aquel pequeño problema, era lo suficiente inteligente para lograrlo.

− Kagome ¿no vienes?− le interrumpió una chica.

− No, debo terminar esto. Váyanse ustedes, parece lloverá pronto.

− No te vayas muy noche.− pidió otra chica.

− Que tengan buen camino, Ayumi, Eril.

Las dos chicas se fueron, no querían dejarla, pero ellas debían llegar a casa temprano y sabían por experiencia que Kagome no cambiaría de parecer.

− ¿Qué hace ella?− les pregunto un chico que hizo que se exaltaran.− No le voy hacer nada malo.− agregó al ver que las dos le miraban con desconfianza.

− La directora dijo que este año no tendremos festival deportivo y cultural.− comento Ayumi.

− Está pensando en ver cómo hacerlo con el presupuesto que tenemos.− a completo Eril.

− Váyanse y no le digan nada de esto.− les advirtió, ambas asintieron y se fueron corriendo, no querían ser objetivo de algún malvado plan de los "T3"

Ya a Kagome le dolía la cabeza y de estar sentada tanto tiempo también su columna y posaderas.

− Lo mejor será que este año no lo tengamos.− se dijo por un momento.− ¡Claro que no!− se reprendió de inmediato.− Los chicos de deportes se están esforzando mucho, las chicas quieren sus actividades y es tradición de la escuela.− se quedo otro rato pensando hasta que vibro su celular.− Las siete, con razón ya tengo hambre, mañana le sigo.− se levanto y guardo sus cosas.

Faltaban pocas cuadras para llegar a su casa, su camión se había atrasado y ya eran las ocho y media. Si que se le había hecho noche. Caminaba tranquilamente cuando escucho un ruido cerca de unos cestos de basura, se quedo mirando y no vio nada, debió ser un gato o un perro, se dijo.

...

− ¿Qué te paso?− preguntaron Kouga y Miroku al ver a su amigo con un labio roto.

− Le di una lección a unos tipos.− contesto como si no fuera la gran cosa.

− Espero ellos quedaran peor.− dijo Miroku.

− Esto no es nada a como quedaron ellos.− contesto fanfarrón Inuyasha.

...

− De nuevo noche.− le dijo la mujer dueña de la panadería al ver a Kagome.− Ten para el camino y nada de desviaciones.− le advirtió al darle una dona.

− Nos vemos Kaede-sama y gracias.− cogió la bolsa de pan y salió del local, caminaba tranquila por las calles comiendo su dona.− Debo llegar rápido, por el callejón cortaré camino.− se dijo en voz alta, pero al llegar, contenedores de basura bloqueaban el paso.− ¡Ah! Ya que, el camino largo será.

...

− El festival deportivo y cultural se iba a cancelar, pero una persona me hizo entrar en razón. Me dijo que es una tradición de esta escuela, que por ese festival muchos se inscribían y por eso lo tendrán.− anuncio la directora en las noticias matutinas antes de comenzar las clases.

De inmediato los agradecimientos no dejaban de lloverle a Kagome mientras iba por el pasillo a su salón.

− ¡Gracias Kagome!− gritó de la emoción Yuka al abrazarla.

− Pero yo...

− Eres la mejor Kaichou.− le dijo Hojo.

− Sí, pero...

− ¡No seas modesta!− le animo Eril.

− Verá yo no...

− Tu poder de convencimiento es el mejor.− elogio Sango al encontrársela por el pasillo.

− ¡Sango! Yo no hice nada.− le dijo ya desesperada que nadie le escuchara.

− Pero... Solo Eril, Yuka, Ayumi y yo lo sabíamos.− dijo extrañada.

− Exacto, pero no fui yo.

− Pasando a otra cosa ¿Te has fijado que el trío de idiotas se ha comportado? Tú fuiste un gran obstáculo, parecía que estabas un paso al frente.

− Hablando de eso, alguien me ha ayudado

− Explícate.

− El día del gimnasio, me abrieron la puerta y me dieron las llaves de las esposas. Cuando la fuga de agua, en mi casillero encontré los planos y señalaba donde está la llave principal. La vez que dejaron salir al conejo de la directora, al regresar a mi casa estaba fuera del templo en una jaula. Cuando se borraron los archivos del consejo escolar, en mi banca encontré una USB con el respaldo.

− Dicen los chicos que el verdadero líder es Taisho, que Lang solo hace lo que le pide, tal vez a Lang no le parezca lo que le pide y te ayuda.

− ¿Eso crees?

− Creo que le gustas, te observa mucho últimamente.

...

Kagome estaba limpiando la pagoda del templo, pensaba en todo lo que le había pasado y no podía sacarse de la cabeza que quería conocer a quien le había estado ayudando.

− Kami ayúdame a saber quién es él que me ayuda.− imploro.

− Hermana hora de comer.− le interrumpió su hermano Souta.

− Ya voy.

Tomo todos los enseres de limpieza para ya no tener que regresar por la otra mitad, pero al bajar por las angostas escaleras perdió el equilibrio por el peso de los objetos. Se escucho que los enseres caían por el piso y ella solo vio la figura que la había sostenido.

− Taisho.− murmuro al ver quién era.

− Hola kaichou, no sabía que vivías aquí.− el chico la soltó al ver que ya estaba bien.

− ¿Ahora qué planeas?− pregunto a la defensiva.

− Vine a pedir por alguien, últimamente se pone en mucho peligro.

− Si es cercano a ti me lo imagino.

− Esta persona no es cercana a mí, pero yo si de ella.

− Por eso se mete en problemas, deberías dejarle en paz.

− No puedo, me importa demasiado, le conozco de diferente manera que los demás.

− ¡Kagome a comer!− le llamo ahora una mujer.− Oh, estás con un amigo ¿Quieres comer?− le pregunto la mujer a Inuyasha.

− Mamá, él ya se va y solo es un compañero.

− No seas descortés, así no te he educado.

− No se preocupe yo...− trato de declinar la invitación pero la mujer lo detuvo.

− Insisto, ven a comer.− le tomo de la mano y lo jalo a su casa, dejando a los chicos perplejos.− Anda, es bueno que ella tenga un amigo como tú.

La madre de Kagome mando a poner la mesa a su hija y le dijo a Inuyasha que esperara en la sala. Inuyasha miraba todo con curiosidad, vio las fotos de la kaichou de niña, era muy bonita desde entonces, pero le llamo la atención una donde un hombre la cargaba sobre sus hombros.

− Es mi esposo, es piloto del ejercito.

− Ella es un poco... ella es...− ¿cómo decirlo sin que sonara feo?

− ¿Violenta?− Inuyasha asintió.− Su padre así la educo para que no se dejara de los chicos, pero temo que no tiene sentido del peligro.

− Me eh dado cuenta.

− Te voy a pedir un favor, si la puedes cuidar. Para ella es importante la escuela y por ello se queda hasta tarde, ya llega de noche y las calles son peligrosas para una chica.

− No se preocupe, pero no le diga.− le pidió.

− Trato hecho.− contesto con una sonrisa la mujer.

...

De nuevo tarde en la escuela, pero ese ensayo no se haría solo y no quería cargar con su pesado libro de historia, pero el sueño la venció pronto, ese capítulo en especial fue muy tedioso.

− Ya basta...− dijo entre sueños al sentir un suave aire.− ¡Ya!− se despertó de golpe y no vio nada, debió haber estado soñando.− ¡Las ocho!− grito al ver la hora en su celular.− Mamá debe estar preocupada, dije que hoy llegaba temprano. Extraño, no ah llamado.− aquello le extraño y marco de inmediato a su casa.− Souta, dile a mamá que ya voy en camino.

...

Esta vez si iba a tiempo y se le olvido el pan, por eso se desvió de su camino. De regreso ya con el pan y al pasar por un parque, se topo con dos tipos.

− Hey muchacha, hoy no viene tu novio ¿verdad?− dijo uno de ellos.

− ¿De qué hablan?− la debían estar confundiendo con alguien.

− Que tenemos una cuenta pendiente.− se acerco a ella y tomo sus chacos.

− Ryu− sama.− le llamo el otro tipo.

− Perdón no eres tú, vaya con el parecido, adelante.− dijo con miedo en su voz, cosa que paso desapercibida por Kagome.

− Ciegos.

...

Estaba tomando un descanso bajo la sombra de un árbol, cuando vio a Kouga acercarse a ella.

− ¡Kaichou! Hasta que te veo sola.

− ¿Qué quieres?

− ¿Te han dicho que eres linda?− aquello la desconcertó, pero fingió desinterés.

− Largo.− se levanto dispuesta a irse.

− Lo decía de verdad.− le sonrió y no pudo evitar sonrojarse, ya que de inmediato la conversación con Sango apareció en su mente.− La Kaichou se sonrojo, después de clases vamos a salir tu y yo...

− Kouga.− llamó Inuyasha de mala gana.

− Inuyasha, estoy ocupado.

− Apégate a lo que te dije.− lo tomo del cuello y se lo llevo lejos.

Kagome se quedo paralizada, ¿Será que Sango tuviera razón?

Ya lo suficientemente lejos, Inuyasha soltó a Kouga.

− Ya fue mucho tiempo.

− Tranquilo, bajará la guardia con los exámenes.− le explico Inuyasha.

− Claro, le importan más sus notas que no se acordará de nosotros.

...

Estaba saliendo del salón cuando Taisho la intercepto.

− Kaichou, tu lapicera.

Kagome recordó en ese instante que se le había caído, pero para no hacer ruido en clase decidió recogerla más tarde, pero lo olvido.

...

No podía amararse bien el cabello y pronto entrarían a deportes, lo intento de nuevo y la liga salió volando por la ventana. Ya que, ese día se asaría en clase y salió a la pista de atletismo.

− Estás cosas son un arma.− le interrumpió Taisho al darle la liga que momentos antes creía perdida.− Casi me saca un ojo.

− ¿Cómo estás seguro que es mía?

− Salió hace poco volando por la ventana y tú fuiste la ultima en salir.

Entonces ella le miro sonrojada, eso tenía mucho sentido.

...

Termino de cambiarse para entrar a la piscina, pero se dio cuenta que no había nadie. Un poco de lluvia afuera y nadie entraba, era un lugar techado y tenían caldera. Se preparo para clavarse cuando la jalaron de la cintura.

− ¡Suéltame!

− No sirve la caldera ¿Por qué crees que no hay nadie dentro?

Kagome miro sorprendida al chico, era Taisho de nuevo. Toco el agua con un pie y era verdad, estaba helada. Cuando volteo a verle para agradecerle ya se había ido.

...

A la hora del almuerzo en la cafetería habían tenido suerte de alcanzar postre, muffins a ella le encantaban.

− No te comas eso.− le dijeron al tomar de su bandeja su muffin.

− ¡Qué!− se levanto enojada dispuesta a quitárselo.

− Es el ultimo y lo quiero.− le dijo Taisho al morderlo.

Y justo cuando estaba por golpearlo, Hojo la interrumpió.

− ¿Estás bien?− pregunto preocupado.

− Sí, ¿por qué?

− Los muffins de hoy son de maní y chocolate. Vi que tomaste uno.

− Taisho me lo quito.

− Menos mal.− exclamo el chico aliviado.

...

Estaba por subir a su camión cuando acariciaron su cabeza.

− ¿Cómo es posible que seas la Kaichou?

− ¿Ahora qué quieres Taisho?

− Tu cartera, eres muy descuidada.− se la dio y dejo que subiera.

...

Era su última tarea y ya tendría tiempo para estudiar para los exámenes, sin duda la biblioteca era el mejor lugar para adelantar deberes.

− Ya no hay nadie y es tarde.

− Taisho.− dijo entre dientes, últimamente se había vuelto su molestia personal.

− La biblioteca ya va cerrar. ¿Esa es la tarea para dentro de dos semanas?− pregunto al ver que era de literatura.

− No te importa.

− Jóvenes, en cinco minutos cerramos.− les interrumpió la encargada.

− Gracias.− contesto Kagome y recogió sus cosas.

Camino a la parada del camión y Taisho iba tras ella. En la parada muchos maestros estaban también, cuando llego el camión Taisho la llamo.

− ¿No piensas subir?

− Esa no es mi ruta.− le dijo, ella tenía que esperar el otro.− ¿Por qué te bajas?− pregunto extrañada.

− El próximo pasa en 15 minutos y ya está solo.− dijo al ver que todos habían tomado aquel.

− No tengo miedo.

− Y como yo te tengo miedo a ti, me quedo.− dijo al sentarse junto a ella.

− Perderás tu camión.

− El otro también me deja, no hay problema.

Al llegar el siguiente ambos subieron, el camión iba casi solo, no era una ruta muy transitada a esa hora de la noche. Cuando pasaron la última parada que coincidía con la otra ruta se extraño que Taisho no hubiera bajado, pero no le tomo importancia.

− Esta no es tu parada.− le dijo al ver que también se paro para bajar igual que ella.

− Lo sé, pero una cuadra antes de tu casa venden bolitas de pulpo.

− No es el único lugar.

− Me gustan más la de allí.

En todo el camino él la fue siguiendo, pero en cuanto se toparan con el puesto de las bolitas, él la dejaría en paz, pensaba, pero no fue así.

− Comamos.− le pidió él al tomarle la mano.

− Ya me voy.− declino al jalarse.

− Come o te acompaño hasta la puerta de tu casa.− le amenazo.

− Idiota.

Al terminar de comer, ella de inmediato camino a su casa, pero él la seguía, por un breve momento llego a pensar que le quería hacer algo, pero ya lo hubiera hecho ¿verdad? Ya había tenido muchas oportunidades.

− Dijiste que no vendrías.− le dijo al subir las escaleras al templo.

− Dije que no te acompañaría hasta la puerta de tu casa.

− Eres un acosador.

− Solo porque me gustas.− esas palabras la hicieron sonrojar, no volteo a verle, no podía, sentía su rostro arder, lo bueno que estaba oscuro.

− ¡Deja de decir tonterías!− le grito y corrió a su casa.

...

Guardaba sus tenis en su casillero cuando una voz bastante conocida la distrajo.

− Milagro que hoy si te vas temprano.

− No está mi mamá y cuidaré a Souta.

− ¿Dónde fue?

− No es que no vaya a estar, llegará ella y el abuelo tarde, tiene a las cinco su consulta.

− ¿Él está bien?

− Solo es su chequeo mensual.

Algo en la mente de Kagome hizo clic ¿desde cuándo ella era tan abierta? La presencia de Taisho ya era tan normal, que no se limito a contarle todo. Esa no era ella.

− Se nota es un anciano enérgico. ¡Espera!− le grito el chico al verla correr.

¿Qué había pasado? ¿Había dicho algo malo?

...

− Kaichou, el equipo de softball femenil te busca.− interrumpió Inuyasha en la sala del consejo escolar.

Kagome volteo a verle y vio a Taisho con su uniforme de béisbol. Estaba lleno de tierra pero y sudoroso, pero aun así le pareció lindo.

− Ya voy.− salió del salón y le sintió seguirla.− ¡No vengas!− gritó antes de correr al área de softball.

...

− Está mal "x=45" y "z=0".

Sintió la respiración de Taisho tan cerca, eso la puso nerviosa. Levanto la vista para gritarle que no se metiera en lo que no le importaba, pero se tomo con sus hermosos ojos dorados.

− Aléjate de mí, no me dejas concentrar.− tomo sus cosas y salió del salón.

− Solo quería ayudar.− dijo el chico pero ella no le escucho.

...

Esa maldita maquina se había tragado su dinero y ella que tenía sed.

− Debes golpearla así, tienen una falla.− dijo Taisho al golpearla.− Toma.− le dio su jugo y ella lo tomo anonadada.

− Gracias.− apenas logró decir, Taisho vestía solo con su pantalón de karate, su pecho estaba descubierto.

− ¿Quieres uno?− le ofreció un pastelillo de vainilla.

− Adiós.

...

− Taisho y Higurashi, vayan por las tareas que olvide en mi escritorio.− les dijo el sensei al ver que no las llevaba en su maletín.

Inuyasha vio como la chica se tensaba, cosa que le dolió.

− Yo solo puedo.− dijo con un falso fastidio.

− En ese caso, ve solo Taisho.

...

− De nuevo se atoro. Kagome deberías hacer que cambiaran está máquina.− dijo Ayumi.

− Eso haré.

− Ya déjalo, debemos entrar a la siguiente clase.− dijo Sango al ver que Ayumi la sacudía.

Kagome intento golpearla como había visto a Taisho pero no funciono, en ese momento le vendría muy bien su ayuda. Dejaron la maquina por la paz, Kagome se había atrasado pensado en aquel chico, cuando escucho la voz melosa de una chica.

− Mi jugo, muchas gracias Taisho− kun.

Volteo de reojo y la vio darle un beso en la mejilla.

...

Hace unos momentos la directora había ido personalmente por la kaichou, se veía muy molesta, nadie sabía que pasaba. Pero a la hora del receso, Miroku y Kouga le dijeron la razón.

− ¡Qué hicieron que!− gritó sorprendido, sin creer lo que había pasado.

− Alterar sus cifras del fondo estudiantil, no se había dado cuenta, por eso la llamaron.− explico Miroku.

− Tiene hasta mañana para solucionarlo. Mira que perder 30,000 yens (aprox. 304 dólares) es mucho dinero.

Por más que revisaba sus cifras daba igual, según las cuentas las ganancias del festival más las demás actividades para recolectar dinero, daba 70,000 yens y ella solo entrego 40,000 yens.

− Da lo mismo, eso quiere decir que desde el inicio lo eh hecho mal.

− La escuela cierra en 20 minutos.− le dijo un chico desde la puerta, pero ella no volteo a verle.

− Tengo algo que terminar.

− Me dijeron que perdiste 30,000 yens.− le dijo al sentarse frente a ella.

− No los perdí, no pude perderlos.

Inuyasha la miro fijamente, sus ojos estaban llorosos y claramente estaba alterada.

− Deja ver.− le quito el libro de cuentas y lo miró.

− Debemos irnos.− dijo decaída.

− ¿Tienes todos tus recibos?

− Sí.

− Dámelos.

− Pero...− no creía muy conveniente dárselos, ya estaba en bastantes problemas.

− Confía en mí.

...

En el transcurso de la primera clase Taisho no se había aparecido, eso la inquietaba, al terminar esa clase, debía ir con la directora a aclarar las cosas. Sonó la campana y salió del salón, los pasillos estaban casi solos, miró a todos lados y no veía a Taisho.

− ¡Kaichou!− volteo aliviada, era él.− Toma.− saco de su mochila la libreta y todos los recibos.

La abrió y ahora todo tenía sentido, en verdad solo habían juntado 40,000 yens.

− ¿Cómo hiciste...?

− Dile que fue una broma de "el trió de idiotas" y que encontraste la libreta correcta escondida en la sala del consejo. Anda date prisa.

− Pero si ellos no fueron, los inculparía falsamente.

− Entonces dile que fui yo. Anda ve, no te preocupes, no me hará nada.

Ella le miró preocupada, estaba por reclamarle cuando la secretaría le llamo diciendo que le esperaban.

...

− Ahora ¿Qué te paso?− le pregunto Inuyasha al verla con un libro de algebra.

− Estoy terminando mi tarea.

− Últimamente te atrasaste mucho en tus deberes.− dijo al ver que la tarea era para mañana.− ¿Qué te paso?

− Pensaba en otras cosas.

− Espero vuelva la de antes.

− Gracias, por lo de los gastos.

− De nada.

− ¿Ella no te hizo nada? Yo le dije que habías sido tu.

− ¿Estás preocupada por mí?− la chica desvió su mirada.

− No fue correcto inculparte, pero...

− Es la esposa de mi hermano, si me llamo, mis padres ya me castigaron.− explico brevemente.− No pongas esa cara.− dijo al ver que su cara era de preocupación.− Me lo merecía por lo que has pasado.− la chica le sonrió, de alguna manera sus palabras le calmaron.− Esto está mal.

− ¿En verdad?− miro sus ejercicios y lo reviso, a ella no le parecía que estuviera mal.

− ¿Quieres que te ayude?− ella le sonrió y asintió feliz.

− Me sorprende que seas bueno en las clases.

− Hay muchas cosas que no sabes de mi.

Al terminar de ayudarla, ambos se fueron juntos pero al estar por salir de la escuela e irse a la parada del camión, Inuyasha vio que ella se detenía.

− No me digas que te vas a quedar más tiempo.

− Mi paraguas no abre.− dijo mientras forcejeaba con el.− ¡Se rompió!

− No hay problema, ven cúbrete.− le ofreció un lugar bajo su paraguas.

− No pienso caminar junto a ti bajo un solo paraguas.− dijo ruborizada.

− ¿Te piensas quedar aquí sola hasta que pare?

− No tengo de otra.

− ¿Si la lluvia dura toda la noche?

− Caminare a la parada.

− No te dejaran subir empapada de pies a cabeza.

− Caminaré a casa.

− Es peligroso y podrías enfermarte.

− La lluvia no puede durar toda la noche.

− No seas terca y vámonos.

Duraron un buen rato discutiendo, hasta que fastidiado, Inuyasha la tomo de la mano obligándola a caminar junto a él.

− No fue tan difícil ¿verdad?

− Cállate.

− ¿Puedo preguntarte algo?− preguntaron los dos al mismo tiempo.

− Tu primero, lo que sea así tú no tienes pretexto de no contestarme a mí.

− ¿Tu eres el líder de "el trió de idiotas"?

− Ya sea a donde quieres llegar.

− Contesta.

− Sí y no. Si por los alumnos y no dentro de "el trió de idiotas".

− ¿Tu les ordenaste hacer todo eso?

− No, aun que no me creas.− dijo al ver su expresión de incredulidad.− Kouga hace lo que quiere, pero los alumnos no le siguen si yo no estoy a favor. Pero estar a favor no quiere decir que apruebe lo que hace.

− No te entiendo.

− A Kouga muchas veces se le va la mano en lo que hace, pero lo apoyo porque desde primaría estamos juntos, los tres, pero tú lo cambiaste todo. Al principio fue una diversión para mi, ver a alguien que nos enfrentará por eso...− hizo una pausa, aquí venia toda la verdad.

− Por eso...− le alentó la chica.

− Por eso decidí ayudarte. La llave, los planos, el conejo fue difícil, la USB.

− ¿Todo eso solo por divertirte?− pregunto algo dolida.

− Así fue al principio, pasando el tiempo conocí a otra tu.

− Cuando fuiste al templo a pedir por alguien...− dijo comenzando a comprender.

− Fue por ti.− aquella confesión logro que el corazón de la chica latiera con mayor fuerza.

− Una noche cuando querías ayudar con el festival te seguí, me di cuenta que eres muy distraída, no te diste cuenta que iban a asaltarte.

− Si escuche un ruido, al otro día llegaste con el labio roto.

− Y desde entonces no me eh separado de ti.− pero tú de mi sí, pensó el chico.

− Una noche, unos chicos me "confundieron" con alguien.

− Eran ellos, me vieron y se arrepintieron. No tienes sentido del peligro, un callejón oscuro no es seguro.

− ¿Tú lo bloqueaste?

− No tenía linternas para alumbrarlo ¿Qué querías que hiciera?

− El muffin.

− Tu madre durante la cena menciono tu alergia, a Miroku le encanta el maní y cuando me reclamo por no tomar uno, fue cuando supe que tenía maní, te busque y vi que habías tomado uno. Entre en pánico, que tal si lo comías antes que la demás comida y antes de enterarte que contenía, por eso te lo quite.

− Una noche que me quede dormida.

− Me divertí mucho soplando en tu nuca y tu madre no te llamo porque le llame antes.

− ¿A qué se debía apegar Lang? ¿Y cuándo decidiste salir de las sombras?

− Los convencí que no te molestaran, que dejaran que bajaras la guardia, jamás creí que lo hicieras, por eso pudo alterar tus cuentas. Y el día que te acoso, vi que te sonrojaste y no quería que lo hicieras con nadie más que conmigo.

− Lo del festival ¿hablaste con la directora?

− Claro que si, la hostigué cada que podía, incluso iba a casa de mi hermano.

− Tu turno.− dijo creyendo que era suficiente de interrogatorio, además ¿qué cosa podría preguntar que ella no quisiera contestar?

− ¿Por qué me alejaste?

− No lo hice.− contesto a la ofensiva, de todas las cosas debía preguntar aquello.

− Recuerda que tenemos un trato, la verdad. Kaichou, ya te dijo yo todo, ahora te toca responder a una simple pregunta.

− ¿Simple? No es simple. Pero si quieres saber... Me pones nerviosa, no dejas que me concentre, el tenerte cerca y lejos no lo soporto. Y para ti solo soy una diversión, para burlarte de tus amigos y yo...

− ¿No me escuchaste cuando dije que así fue al principio?− le interrumpió.− Me enamore de ti kaichou, pensé que me detestabas y decidí dejarte sola, pero supe que estabas en problemas y no dude en ir a ayudarte, aun si no querías mi ayuda o tenerme cerca tuyo.

− Idiota, solo haces que no piense con claridad, haces que mi corazón se acelere, no deje de pensar en ti, quiera colgar a toda chica que se te acer...

Inuyasha decidió que era suficiente de platica y reclamos, la atrajo a él y la beso.

− Me alegro.− dijo con una sonrisa antes de volver a besarla.

...

Estaban en la azotea de la escuela almorzando tranquilamente, era probable que después del receso las cosas se complicaran un poco.

− El día de la cafetería ¿Qué paso? Creí que no limpiarían.

− Los obligue a limpiar, cosa que no les agrado, pensaron que tenía una salida de emergencia. Claro que conozco una, pero quería diversión.

− "T3" Se quemaron el cerebro con ese nombre.

− No lo pensamos nosotros, desde secundaría nos llaman así. Somos tres y los tréboles tienes tres hojas, es tonto ahora que lo pienso.

− Por eso los llamo "EL trió de idiotas". ¿Qué crees que haga cuando la vea?

− Te buscará, ella es su talón de Aquiles.

Y tal como pensaban, una chica pelirroja se acerco a Kagome antes de entrar de nuevo a clases.

− Tú eres Higurashi Kagome, la kaichou ¿verdad?

− Sí.

− Soy Hino Ayame, muchas gracias por decirme los problemas que ah estado causando mi lobito.

− Yo no soy...− trato de reclamar Kouga que iba tras la chica.

− Kogui, tus días de rebeldía se acabaron.− dijo decidida.

− ¿Cómo te enteraste y por qué?− encaro a la kaichou.

− Las cuentas, se que fuiste tú y tengo mis contactos.

− Vamos a clase Koguita lindo.− Ayame lo tomo de la mano y prácticamente lo arrastro al salón.

Todos se quedaron observando aquella escena, no sabían si podían reírse, aun le tenía cierto respeto y temor a Kouga.

− Está lloviendo de nuevo.− dijo Inuyasha al sacar su paraguas.− ¿Y eso?− pregunto al ver que la chica sacaba algo verde de su mochila.

− Mi nuevo paraguas.− vio como su ahora novio se alejaba y acercaba a Hoyo.− ¿Qué hiciste?

− Le di mi paraguas a ese chico, no trae y no se puede mojar, además mi linda novia nos cubrirá con el suyo.

− ¡Estás loco!− le grito completamente ruborizada.

− ¿No te gusto que fuéramos juntos el otro día? Debo recordar pedírselo de nuevo, gracias a el tu eres mi novia.

− Idiota.

− Me gusta que te enojes.− dijo divertido.

− Así que fuiste tú ¡Traidor!− la voz de Kouga resonó por la estancia.

− Te pasaste de la raya, si la expulsaban ya no la tendía junto a mí.− le dijo quitado de la pena mientras tomaba a su novia de la cintura.

− ¡Me vengaré de ustedes!

− No le hagan caso, este lobito no les hará nada.− intervino Ayame mientras rodeaba a Kouga con una bufanda y se lo llevaba.

− Siento lastima por él.

− Estará bien, son así desde que los conozco y ya era hora que ella regresará de Sapporo.

− Vámonos o la comida se enfriará.

− ¿Cual comida?

− Mamá hizo ramen, pensé que tal vez quisieras venir conmigo.

− Será un placer.

− ¡Eres un pervertido!− el grito se escucho por toda la escuela y el fuerte estruendo de una bofetada que bien se pudo confundir con un trueno.

− Pero Sanguito.

− Estoy enojada, primero por hacerle maldades a Kagome y segundo por tocar donde no debes.

− Fui víctima de las circunstancias.

− No te creo.

Kagome e Inuyasha vieron a sus amigos abandonar la escuela, Sango hecha una furia y Miroku sobándose la mejilla.

− ¿Ellos desde cuando se llevan así?− pregunto extrañada Kagome.

− No tengo idea.

− Son una pareja extraña.

− Como sea, vayámonos que hay ramen.− dijo entusiasmado Inuyasha, no tanto porque hubiera ramen, si no, porque su novia lo había invitado a su casa y en esta ocasión no la obligada su madre.

− Idiota.

− Solo tu idiota.− contesto feliz el chico.

Caminaron a la parada del camión, bajo un mismo paraguas y tomados de la mano.

...

La idea me surgió del hecho que para los japoneses es romántico un paraguas/sombrilla.

También fue una petición de alguien, escribir sobre esta pareja en sus días de escuela.

Espero les gustará.

28/09/2013