Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Está basado e inspirado en un video que vi hace algunos meses, espero les guste.


3 Meses

Dormían plácidamente, era fin de semana y no debían trabajar, solo querían poder descansar juntos, con ella en los brazos de él. Pero pronto el estomago del chico rugió, recordándole que no había cenado... Abrió sus dorados ojos y sonrió como tonto al ver a su azabache acurrucada junto a él.

― Dormilona, son las nueve, vamos a desayunar.― intentaba despertarla pero ella no hacía caso.

― Tengo sueño.― dijo medio dormida.

― Ya hace hambre.

― Ve tú, yo tengo sueño.― dijo esta vez al girarse y salirse de los brazos de su esposo.

Le observó divertido, en ocasiones su esposa se comportaba como niña. Se levantó de la cama, iría a la cocina a preparar algo, ya cuando ella oliera lo que cocinaba se levantaría. Pero justo cuando estaba por salir de la habitación, la vio tomar su almohada y abrazarla, era tonto, pero sintió celos de la almohada.

― Pequeña.― le llamó al regresar a la cama.― Regrésamela, ya volví.― pidió al intentar quitarle la almohada.

― Creí que ya te ibas.― dijo al soltarla y volver hacerle espacio a su esposo.

― Lo pensé mejor y otro rato no le hace daño a nadie.― se acostó de nuevo justo a ella y de inmediato la chica se acurruco contra su pecho, la abrazó y se durmió otra vez, ya más tarde pedirían pizza.

Hola mami, hola papi... ¡Esté es nuestro primer día juntos! Pero aún no lo saben.


Después de un largo día en el trabajo, finalmente estaba en casa. Al entrar encontró a su esposa tumbada en el sofá boca abajo, podía escucharla quejarse, parecía enferma.

― Kagome, ¿Qué tienes?― preguntó preocupado al sentarse a su lado.

― Creo que me hizo daño la comida de la cafetería.― era la última vez que comía en ese lugar, eso le pasaba por olvidar su obento.

― ¿Ya tomaste algo?― se hincó junto a ella y le acarició la espalda.

― Ya, pero siento todavía mi estómago revuelto.― ya no quería seguir vomitando.

― ¿Quieres un té?

― Por favor.― ojala con eso su estomago estuviera mejor.

― Ya te lo traigo, pero si veo que no mejoras iremos a la clínica.― sentenció al jamás haberle gustado verla enferma.

Realmenteesperamos sorprenderlos.


Entró a la cocina y vio a la chica terminando la comida, él fue al refrigerador por jugo y al darse la vuelta, ella sacaba del horno una charola con enchiladas suizas, se levantó para ponerlas sobre la barra e inmediatamente la vio tambalearse, reaccionó rápidamente y la sostuvo de la cintura.

― Kagome ¿Estás bien?

― Sí, solo me levante muy rápido y me maree, además el calor del horno no ayudo mucho.

― Deberíamos ir al médico, no es la primera vez que te pasa.― dijo al guiarla a una silla.

Ya en otras dos ocasiones la había visto marearse, la primera vez mientras aspiraba y la segunda al salir de la ducha.

― Me siento bien, no exageres.

― ¿No crees que podrías estar embarazada?― llevaba días pensándolo y si bien recordaba las anécdotas de sus amigos, Kagome pasaba por lo mismo que Sango hace dos años.

― No creo ¿O sí?― preguntó con miedo, no es que no quisiera un bebé de ambos, pero era un hecho que le daba miedo, no se sentía lista.

― Solo hay una manera de comprobarlo.

...

Esa misma tarde compraron tres diferentes marcas de pruebas de embarazo, Inuyasha hubiera preferido ir a una clínica pero Kagome se había negado, si las pruebas caseras daban positivo ya irían a una clínica, mientras tanto no quería ir.

Estaban sentados en el piso del baño, debían esperar en promedio 5 minutos, a simple vista no era mucho tiempo, pero en ese momento aquellos 5 minutos se les hicieron eternos.

― No te espantes, sea cual sea el resultado todo irá bien.― dijo para tranquilizarla.

― Sí, pero...

― Ya es hora.― no le dio tiempo a que contestará, se estiro y tomó las tres pruebas, ambos las miraron y las comprobaron con las instrucciones de la caja.

¡Sorpresa!

― Kami... ¡Seremos padres!― dijo un entusiasmado ojidorado.

― Vamos a tener un bebé.― no lo podía creer, iban a ser padres.

― Nuestros padres serán abuelos, se volverán locos.― dijo divertido al recordar que por lo menos las madres de ambos siempre preguntaban cuando les darían nietos.

― Sí, pero... ¿Es el momento?

― ¿A qué te refieres?

― ¿Estamos listos para esto? ¿Y si lo hacemos mal? ¿Y si terminas odiándome?

― ¿Por qué te iba a odiar?― preguntó confundido por la última pregunta.

― ¡No lo sé!― ya ni sabía ni que decía.

― Mírame.― la sostuvo de la cara y pego su frente contra la de ella.― No pasaras por esto sola, sin importar qué, voy a estar contigo... No puedo asegurarte que lo haremos a la perfección, pero aprenderemos juntos.

― Perdón, no debía reaccionar de esa manera.

― Está bien, es normal... Otra cosa, Jamás podría odiarte, te amo demasiado.

Kagome sonrió como tonta, pocas veces Inuyasha sabía que decir, por lo general era un bruto con las palabras, pero tal vez con la paternidad iba a cambiar un poco.


Somos tan pequeños pero su gran amor nos hace crecer, crecer y crecer.

Seis semanas, seis semanas era lo que tenía de embarazo. Llevó sus manos a su vientre plano y sonrió de felicidad, una parte de Inuyasha y ella crecía en su interior. Cogió dos platos de la alacena y sirvió el recalentado de ramen.

― ¡Yasha, a desayunar!― llamó la azabache desde el comedor a su esposo, quien estaba en la sala trabajando en la computadora.

― Ya voy.― cerro la laptop y fue al comedor, encontrándose con el recalentado del día anterior.― Creía que ya no había quedado nada.

― Siempre hago de más cuando cocino ramen, comes como si fuera el último en todo la faz del universo.― reprochó al comer la primera cucharada.

¿Eso es Ramen? ¡Mmm! Tenemos tanta hambre mami.

― ¡Es mi comida favorita!

― Pareces niño.

― Además... Me fascina que tu lo prepares.― dijo para elogiarla.

― Tus halagos no harán que lo prepare seguido, hoy comeremos tonkatsu.― informó al comer una cucharada más.

¡Ramen, ramen, ramen, ramen! ¡Queremos comer todo el ramen del mundo!

― ¡Kagome!― llamó preocupado al verla levantarse rápidamente y correr al baño.

― ¡No entres!― gritó antes de comenzar a vomitar lo poco que había comido, lo último que quería era que Inuyasha la viera en ese estado.

¡Ups! Lo sentimos mami.

― Se que no me quieres aquí pero te traje agua.― dijo al acercarse a la chica con una vaso de agua.

― Gracias.― tomó el vaso y se enjuago la boca mientras Inuyasha le daba suaves masajes en la espalda.

Esperamos ya te sientas mejor. Pero está todo bien, papi esta aquí.

― ¿Ya estás mejor?― preguntó al ella recargarse en él.

― Regresemos a la cama.― pidió al sentirse de pronto cansada.

― Lo que tú quieras.― le ayudó a levantarse y se fueron a recostar de nuevo, era una lástima que su ramen se enfriara, pero Kagome lo necesitaba.


¡Wooo Mami! Estamos creciendo mucho. Mira esto, nos crecieron estas cosas... ¡Podemos moverlas! ― mueven sus pequeños brazos y piernas, con diminutos deditos.

Rocío aromatizante en el baño y se encerró un rato; luego regresó a la cama y ocultó su cara en la almohada de Inuyasha, se levanto se puso un suéter del chico y se metió de nuevo en la cama, pero ni el aroma de su esposo podía combatir con olor a cacahuate tostado, y es que Inuyasha estaba haciendo la comida "Pollo en salsa de cacahuate", a ella le gustaba ese platillo, ¡Pero ahora quería huir de ese olor tan desagradable!.

Cansada fue a la cocina, le pediría que ya no siguiera, su estomago no lo iba a soportar más.

― Yasha.

― ¿Qué pasa?― preguntó al escucharla, pero en cuanto la vio se asustó, Kagome estaba pálida.

― ¿Podrías dejar de cocinar eso?

― ¿Qué sucede? Tienes mala cara.― se acerco a ella y le tocó la frente.

― Me da ganas de vomitar con ese olor.

― Pero te gusta comer eso.

― Ahora no quiero, por favor.― dijo con dificultad al intentar no vomitar en la cocina.

― Ya lo saco.― tomó la sartén y la saco al jardín.― ¿Ya estás mejor?― preguntó al regresar con la chica.

― Perdón, pero en verdad me dio mucho asco.

― No te preocupes por eso, dime qué quieres para comer.― ya Miroku le había advertido que Kagome se iba a volver reacia a algunos olores.

― La pasta que haces con albahaca y parmesano.

― ¿Solo vas a comer pasta?― eso era poca comida.

― Ahora solo quiero eso.

― Ve a descansar, en cuanto esté lista te llamó.

― Inu, gracias.― le dio un beso en la mejilla y fue a la sala.


Crecer contigo es muy entretenido mami. Nos encanta nuestra ida a la piscina y cuando papi nostrae rica comida.

Llevaba días esperando a que fuese miércoles, la razón: en una tienda cerca al trabajo de Inuyasha solo ese día preparaban "Strudel de manzana" y moría de ganas por comerlo con helado, era una suerte que aún quedara algo en el congelador. Escuchó la puerta cerrarse y fue a toda prisa a recibir a Inuyasha.

― ¡Si alcanzaste!― gritó de felicidad al ver que si traía la caja de la tienda.

― Tenía que, si no, no me hubieras dejado entrar a la casa.

― Idiota... Dame la caja.― pidió, pero Inuyasha la alzo sobre su cabeza.

― Primero a comer.

― Pero yo ya quiero.― se quejo haciendo una pequeña rabieta.

― Nada de eso, primero la comida, además no me has recibido como se debe.

― ¿Si lo hago me das solo un cachito?

― Uno pequeño.― suspiró al no poder resistir los ojos de cachorro de ella.

― Okairi, koibito.― dijo al abrazarlo y besarlo.


Hoy iremos al médico, les va a decir como estamos creciendo.

Estaban tan felices, la médico les había dicho que su pequeño estaba creciendo muy bien.

― Todo va muy bien, solo un detalle.― dijo al notar algo muy importante.

― ¿Cuál?― preguntó nervioso Inuyasha, ella había dicho que estaba bien.

― Aquí y aquí.― indicó en la pantalla.― Son dos.

― ¡Dos!― dijeron sorprendidos ambos padres.

¡Doble sorpresa! ¿Les gustó?

― Por lo que veo, son gemelos.

― Así que tenemos que comprar el doble.― dijo nerviosa Kagome, ella se estaba mentalizando para uno no para ¡dos!.

― Podremos con eso.― sujetó de la mano a su esposa y le sonrió para tranquilizarla, él también estaba nervioso, padres primerizos y dos hijos a la primera.

Kagome le devolvió la sonrisa y llevo sus manos a su vientre, tenía miedo, nervios y no sabía si serían buenos padres, de lo único que estaba segura es que amaba a sus bebés.

Te amamos mami, amamos a papi, los amamos desde nuestro primer día juntos. Cada día más, más y más.


¡Mira esto!/¿Qué es?/No lo sé, pero podemos jalarlo...― toman su cordón umbilical y juegan con el.+

Llevaba rato observando a su esposa que tendía la ropa en el patio, dirigió su mirada al vientre de ella y ya lo podía notar más abultado, subió su mirada a sus pechos y estaban ligeramente más grandes. Ya sabía que su Kagome era hermosa, pero ahora, lucia más radiante, el embarazo le sentaba de maravilla y eso le volvía loco.

― ¿Qué tanto me vez?― preguntó incomoda, Inuyasha no dejaba de verla.

― Te vez hermosa.― contestó al caminar hasta ella.

― Deja de molestar.― intentó ignorarlo, ese tipo de comentarios por parte de él siempre le apenaban, por supuesto que cuando se los decía se podía feliz, porque el chico no era de los románticos, pero últimamente pareciera que le hubiesen lavado el cerebro.

― Es verdad.― dijo al besarla en el cuello.

― Detente, tengo que terminar de tenderla o se olerá a humedad.― dijo al apartarlo.

― Entonces deja te ayudo.― tomó varias playeras y las comenzó a tender.

― ¿Tan ansioso estás?― se burlo ella al notar el abultamiento en los pantalones de él.

― Siempre te ayudó y lo hago más rápido que tú, ya terminé.― dijo triunfal al tender el último pantalón.

Jaló a Kagome hacía él, entraron a la casa y se tumbaron en el sofá, ya nada le impediría gozar de la hermosa mujer que era su esposa. Se escuchó el sonido del teléfono, pero dejaron que la llamada entrara a buzón.

"Hijo, vamos camino a tu casa, llegamos en cinco minutos, ya quiero ver la primera imagen de mis nietas./ Izayoi no puedes estar segura que son niñas./ Se vale soñar./ Deberíamos ir otro día, si no contestaron no están en casa./ Claro que están... Hijo estamos a cuatro cuadras, nos vemos en un rato."

― Debe ser broma.― dijo con frustración Inuyasha, en cinco minutos no les iba a dar tiempo de hacer nada.

― No lo es, pero podemos seguir en la noche o en cuanto tus padres de marchen.― sugirió Kagome.

Ambos se sonrieron y se levantaron, pronto dos abuelos ansiosos llegarían.


Aquí esta pequeña historia que tendrá otras dos partes, como dije al principió se basa en un video, si hay algunas cosas que no cuadran (como fechas o datos sobre la gestación de un bebé), pues mil disculpas, la información es del video y de varias webs.

Y no se preocupen por las otras historias que tengo, no las he olvidado y dejado a un lado; pero tenía que sacarme esta idea de la cabeza.

Espero les gustase y nos leemos.

25/05/2015


Tonkatsu: Se trata de una chuleta de cerdo de uno o dos centímetros de ancho,empanizada y frita, troceada en pedazos del tamaño de un bocado, que se sirve en general con col cortada en juliana.

+: Según en la web, los bebés pueden sujetar su cordón y jugar con el, ya que comienzan a abrir y cerrar sus manos.