Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Está basado e inspirado en un video que vi hace algunos meses, espero les guste.


6 Meses

¡Hola mami! Es nuestro cuarto... octavo... doceavo... no importa, ¡Muchos días juntos!.

Y hoy, tenemos otra citaen el médico.

― Tsukiomi, ¿Crees qué en esta ocasión se pueda ver qué son?― preguntó Kagome a la médico mientras le ponía el gel en su vientre.

― Pensé que querías fuera sorpresa.― habló Inuyasha.

― La próxima semana va haber ofertas en ropa de bebés y será una gran oportunidad para comprarles algo que no sea unisex ¿Tú no quieres saber?.

― Claro que quiero, solo que creí...

― No se diga más.― interrumpió Kagome.― Si se puede, queremos saber.

― En ese caso veamos si estás criaturitas quieren cooperar.― dijo Tsukiomi al mover el scanner.

¿Pueden vernos? ¿Qué es eso?― dicen al moverse y dejarse ver.

― Son dos niños.

¡Somos niños!

― Serán igual que tú.― comentó feliz Kagome a Inuyasha.

― Claro que no, también se parecerán a ti.― en verdad eso deseaba. ¿Por qué sus genes tenían que ser tan predominantes?.

― Espero tengan tus ojos.― dijo esperanzada la chica, amaba ese color dorado y lo quería para sus bebés.

― ¿Qué hacen?― preguntó de pronto Inuyasha al ver movimientos raros.

― Aún que sea difícil de creer, pueden chuparse el dedo.

― Son tan adorables.― dijo llena de ternura Kagome, sus bebés eran maravillosos.


Esperamos poder crecer pronto y poder abrazarlos, besarlos... Pero por ahora, solo podemos soñar con eso.

Terminó de bañarse y al salir al patio a tender su toalla, casi tropieza con la cesta de ropa, se suponía que Kagome iba a terminar de ponerla en la lavadora. Tendió su toalla y puso a lavar la ropa para ir a ver dónde estaba la chica.

― Kagome ¿Por qué no terminaste de...― se silenció al encontrarla dormida en el sofá.

Fue a la recamara y cogió una manta, luego regresó a cubrirla. Últimamente ella dormía más de lo normal, sin mencionar que en ocasiones olvidaba cosas y se había vuelto algo perezosa; por ejemplo si se servía jugo, dejaba el vaso vacío en la barra ¡El fregadero le quedaba a centímetros! o simplemente en ocasiones no terminaba de lavar la ropa como ahora, a él obviamente no le molestaba hacer la limpieza, pero le preocupaba que un día se durmiera mientras cocinaba o al ir en el transporte. Masajeo sus sienes, si pensaba en todo eso le iba a dar migraña.


¡Nos encanta crecer mami!

Se cambio por tercera vez su ropa, no le gustaba como le quedaba o ya no le cerraba. Hace apenas un mes que compró ropa que se suponía duraría tres meses, pero en ese momento no pensó en la posibilidad de que podría tener dos bebés en lugar de uno.

Fue al armario y busco una de las playeras de Inuyasha con las que jugaba baseball, cogió la más grande y se la puso. Luego buscó sus zapatos ¡Y le apretaban! Sus pies estaban hinchados por soportar a dos pequeños.

¡Oh no! Sentimos mucho que tu ropa ya no te quede... Y tus zapatos tampoco... ¡No te preocupes! Un día, te vamos a dar el abrazo más grande del mundo.

Inuyasha miraba un partido en la televisión cuando Kagome se sentó junto a él, se recargó en su pecho y no dijo nada. Él la observó atentó, ella tenía algo y no le quería decir, le daría tiempo y si no le decía en diez minutos, le preguntaría. Lo bueno es que no tuvo que esperar demasiado a los pocos minutos ella le llamó.

― Neee... Yasha.

― ¿Qué pasa?― preguntó al verla a los ojos.

― Tenemos que ir de compras... Necesito ropa más grande.― dijo cohibida, se estaba poniendo como globo.

― ¿Por eso traes mi playera de base?― preguntó al descubrirla y ella asintió.― ¿Por qué no me habías dicho?

― No quería gastar aún en ropa, debemos ahorrar por ellos dos.― dijo al llevar sus manos donde sus bebés crecían.

― No digas tonterías, tu también necesitas ropa.

― Si sigo creciendo más ya no te voy a gustar.― de la nada comenzó a llorar.― Me veo como una pelota, una ballena, un aerostático ¡Cómo un zeppelín!

― Claro que no ¿Acaso no te digo todos los días lo hermosa que te ves?

― ¡Solo lo haces para que no me sienta mal!

Qué Kami le diera paciencia.

― Pequeña, no tienes idea de lo que me provocas cuando te veo, muchas veces necesito un baño helado para calmarme y aún, a estas alturas no puedo creer que te tengo a mi lado.

― ¿Por qué?― preguntó al casi dejar de llorar.

― Soy bruto, insensible, tengo poco tacto y no soy de los chicos románticos, no olvidemos que durante años te herí al no notar que te amaba y llorabas por mi culpa.― decía al recordar que cuando su primer novia murió en un accidente, ya no quiso saber de relaciones, pero Kagome lo cambio todo, lo volvió a la vida.― Pudiste irte con Hobo o el lobo, pero no, decidiste permanecer a mi lado.

― Porque te amo.

― Lo sé, y yo a ti.― le alzo la barbilla y la beso.― Ahora vamos a comprarte ropa.

Kagome sonrió y lo abrazo, Inuyasha podía decir que no era romántico, pero en los momentos en más necesitaba palabras lindas, sabía qué decir o hacer.

...

Los amamos y esperamos que puedan sentir esto...

Ya habían terminado las compras y Kagome ya estaba dentro del coche, estaba esperando que Inuyasha guardara las bolsas de ropa. Ella creyó que el chico se desesperaría pero no, él disfrutó eligiéndole algunas cosas.

― Listo, vámonos.― dijo Inuyasha al entrar al coche, pero Kagome le ignoró, solo miraba su vientre y tenía las manos sobre del.

― ¿Te sientes mal? ¿Quieres ir médico?― preguntó preocupado.

― Dame tu mano ¿Lo sientes?― preguntó al poner la mano de Inuyasha sobre su vientre.

Al inició, ella no le tomó importancia, pero luego prestó más atención, no estaba segura de lo que sentía, solo hasta después de un rato lo supo, podía sentir a sus bebés.

― ¿Sentir qué? ¡¿Se movieron?!― preguntó incrédulo, él apenas podía sentirlo.

― Al parecer.

― ¿Saben quién soy?― preguntó y sintió otro movimiento.― ¡Saben quién soy!

― Creo que les gusta escucharte.― comentó al sentir más movimiento.

― ¡Claro que les gusta soy su padre!― dijo orgulloso y emocionado por sentir esa pequeña muestra de vida.

― Se que estás muy feliz sintiéndolos, pero tenemos que irnos, alguien más necesita el lugar.― le hizo saber al darse cuenta del otro coche.

― Más les vale que cuando lleguemos a casa, se muevan de nuevo.― dijo al arrancar el coche, él quería seguir sintiendo a sus hijos.


¿Estás despierto?/Sí, quiero de lo que papá trajo el otro día./Yo igual.

¡Mami! Pídele a papi de la cosa que comimos con la abuela.

― Inu ¿Estás despierto?― le llamó al no poder más con su antojo.― Yasha ¿Estás despierto?

― ¿Qué pasa?― preguntó adormilado.

― Quierouna crepa.

― Son las tres de la mañana.― se quejó al ver el reloj.

― Yasha, tus hijos tienen hambre.

― Pero es muy tarde.― él quería seguir durmiendo.

― ¿Podrías preparar un poco?― preguntó al saber que tenían los ingredientes.

― Te traigo gelatina o helado.― sugirió al ser lo único que tenían ya preparado.

¡Queremos la cosa dulce!

― Entonces yo la hago.― se levantó molesta, estaba llegando a la puerta cuando Inuyasha la alcanzó.

― Kag, pequeña.― la sostuvo de un brazo, al notar que ella se levantaba enojada, no supo cómo es que se levanto tan rápido.― Perdón, es que tengo sueño.

En los últimos días había tenido mucho trabajo y estaba estresado, pero también sabía que para Kagome no le era fácil, ella tenía a dos pequeños dándole guerra la mayor parte del día, sin mencionar que aún no tenía su permiso por maternidad y continuaba yendo a trabajar.

― Lo sé, pero tenemos hambre.― ella no quería despertarlo, pero en verdad que tenía mucha hambre.

― Vamos a la cocina.― dijo tratando de no bostezar.

― Yasha... Te amo.― le abrazó y se prometió que le recompensaría esa desvelada.


Mami, queremos que sepas, que nos gusta crecer contigo. Tu y papá nos han dado los ojos más lindos del mundo. Nos encanta ser sus pequeñitos.

Recogió su cabello en una coleta alta y fue a servirse limonada, ese día hacía mucho calor. Se sirvió otro vaso y llenó un segundo, seguramente Inuyasha tenía sed, llevaba casi una hora armando la cuna de sus bebés.

― ¿Cómo vas con la cuna?― preguntó al entrar al cuarto que se estaba convirtiendo en el dormitorio de sus pequeños.

― Ya terminé.― se levantó del suelo y cogió la limonada que Kagome le ofrecía.

― Me gusta cómo va quedando.― expresó al admirar el cuarto.

Apenas tenía la cuna doble, un sillón, un armario y dos baúles, le faltaba pintarlo, cambiar las cortinas y tal vez una cajonera, pero sin dudas quedaría muy bien para sus dos bebés.

Les prometemos, que no importa cuán grande seamos, siempre vamos a ser sus bebés.


Les dejo el otro capítulo, muchas gracias por los mensajes, deseo que está parte fuese de su agrado.

Y para quienes esperan la actualización de "Untitled" y "En el Bus", no desesperen, espero ya subir continuación de alguno de los dos mañana o pasado.

01/06/2015

chuckylandia: gracias por el ofrecimiento, pues, terminé está continuación y espero no estar tan alejada de la realidad, sugerencias y correcciones son bien recibidas :D.