Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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Año Nuevo.
Kagome sacó el pavo del horno y lo llevó a la mesa donde ya estaba el tazón de ensalada y el postre, colocó platos para dos, dejó su delantal en la cocina y fue a uno de los dormitorios..
—Tadashi, hora de comer— su pequeño de casi cinco años , estaba jugando sobre la alfombra con su hermanito de apenas seis meses.
—Mira, a Yato le gusta morder su juguete— su hermanito no soltaba el pequeño aro de plástico.
—Debe ser porque le van a salir sus dientes— cargó al bebé y tomó de la mano a su otro hijo—. Comamos antes de que se enfríe.
Tadashi se sentó en su silla mientras su madre ponía a Yato sobre su silla de bebé.
—¿Papá no va a comer con nosotros?— preguntó al ver solo dos platos.
—Le tocó guardia, llegará mañana.
—Pero…— se calló cuando su madre le sirvió sus verduras.
—¿Pero qué? Tadashi, dime— no le gustaba que su hijo se guardase cosas.
—Es año nuevo.
—Lo sé, pero le tocó trabajar.
—Los abuelos tampoco están— dijo decaído, siempre que había alguna fiesta, estaba rodeado de sus abuelos, sus tíos, estaba su papá, en ocasiones llegaba tarde, pero llegaba.
Kagome suspiró, eso era verdad, sus padres aprovecharon la oferta de un viaje para Hawaii, su abuelo desde hace dos meses estaba viajando con su grupo de retiro conociendo todas las aguas termales del mundo y Souta, él pasaría esa fecha con la familia de su prometida. Por su lado, Izayoi y Toga se fueron a Seúl para visitar a Sesshoumaru y su familia. Hubiese invitado a sus amigos, pero también ya tenían planes.
El tono en su celular rompió el silencio.
—Mira quien llama por FaceTime— le mostró la pantalla que ponía "Yasha".
—¡Contesta!
...
Se secaba la cara con una toalla, por lo general sus guardias en el hospital se le pasaban rápido, pero no esa noche. Era el primer año nuevo que no lo pasaría con su familia, antes no le importaba trabajar ese día, sus padres aprovechaban su retiro para irse de viaje, pero desde que formalizó con la que ahora era su esposa, procuraba no perderse esas fechas.
Eran pasadas las diez de la noche, fue al área de descanso y al ver el lugar vacío, llamó a su esposa.
—¡Papá!— gritó su hijo mayor.
—Hola cachorro.
—¿Ya vienes?— preguntó con sus ojitos llenos de esperanza.
—No, lo siento mucho— odió la cara de decepción de su hijo—. Pero mañana temprano ya estaré con ustedes, iremos a donde quieras y escogerás tu obsequio.
—No quiero nada, solo quiero que estés aquí— ya tenía sus ojos llorosos.
—Yo también quisiera estar con ustedes, pero no puedo.
—Dashi, tu papá debe trabajar— dijo con ternura Kagome al ponerse junto a su hijo, pero él solo revolvió su comida—. ¿Qué tal tu noche?— preguntó a Inuyasha, ella ya había aceptado que así serían las cosas en ocasiones, pero sus hijos, sobre todo Tadashi que ya se daba cuenta de las cosas, solo quería que su padre pasara más tiempo con él.
—Tranquila, solo ha venido un chico por un hueso dislocado.
—Espero no te llenes de trabajo— en esas noches de fiesta solía haber más accidentes.
—¿Ya van a cenar?
—Estamos en eso, dile a tu papá que vamos a comer.
—Pavo, ensalada y pastel de zanahoria— mostró sin mucho ánimo.
—No te lo acabes todo, me dejas un poco— intentó hacer sonreír a su hijo, pero no funcionó.
"Médico Taisho se le solicita en el área de urgencias", se escuchó en el alta voz.
—Me tengo que ir.
—Sí, cuídate.
Colgó la llamada, odiaba los días como esos, pero ese era su trabajo.
...
Veinte minutos para la media noche.
Se sentó en una cabina de la cafetería para comer una sopa instantánea, el lugar estaba casi vacío. Solo dos personas más, en una mesa estaba Myoga, un hombre mayor de intendencia, era viudo y nunca tuvo hijos, más lejos estaba un chico de Sapporo que era paramédico. Los otros empleados estaban en una sala para celebrar, pero él se rehusó a ir, no era lo mismo sin su familia.
Quince minutos para la media noche.
En el televisor de la cafetería los conductores del programa se preparaban para recibir el año nuevo, se mostraban imágenes de diferentes partes del mundo donde ya había sido.
Tomó su teléfono y llamó a su casa, nadie contestó, llamó a Kagome y no contestó. Eso le pareció extraño, ¿Estaban tan decepcionados que no le iban a contestar?
Diez minutos para la media noche.
Puso su frente contra la mesa, solo quería que ese día terminara. Quería que al abrir los ojos estuviera en su cama y sus hijos saltaran sobre él como todas las mañanas.
—¡No te duermas!
—¿Pero qué?— sobre la mesa, estaba Tadashi y le sonreía.
—Ya que tu no puedes ir a la casa, decidimos venir.
Kagome llevaba en la carriola a Yato, después de la llamada, decidieron ir al hospital, no iban a pasar esa noche sin Inuyasha.
—Trajimos comida— dijo Tadashi al bajar de la mesa y querer sacar de la canastilla de la carriola las bolsas.
—Tranquilo, ya te paso las cosas— le dio a su hijo lo menos pesado para que lo pusiera en la mesa y volteó a ver a su esposo.
¿Por qué no decía nada? ¿Por qué se les quedaba viendo pasmado?
—¿No te gustó que viniéramos?— preguntó con nervios.
—¡Claro que no!— se levantó y la abrazó—. Me alegra que estén aquí— esa si que había sido una gran sorpresa—. Les llame y no contestaron.
—Veníamos en camino y no quería arruinar la sorpresa.
—Sentémonos, muero de hambre.
Yato comenzó a balbucear para llamar la atención de su padre.
—Ven aquí, ¿También quieres comer?— el pequeño se rió—. Kag, ¿Todo bien?— su esposa miraba a otro lado.
—Deberíamos invitarlos, no deberían estar solos.
—¡Anciano! Ven aquí a comer con nosotros.
—Inuyasha, se más educado.
—No se preocupe señorita, este joven siempre a sido así, recuerdo su primer día como pasante, un poco bruto.
—Entonces no ha cambiado mucho.
—¡Oye!— Kagome le mostró la lengua—. ¡Shippou! Mi esposa te invita a comer con nosotros.
—Solo aceptó porque ella invita, no creas que quiero estar con un tonto como tú.
—Mocoso— dijo entre dientes.
—Inuyasha, compórtate, tus hijos te ven.
—Yo no empece.
—Sírvanse lo que gusten— les dijo Kagome al pasarles unos platos.
—Mira papá, ya comenzó la cuenta.
12
Quería ser un buen padre.
11
Quería ser un buena madre.
10
Quería estar en todos los momentos importantes de sus hijos.
9
Quería seguir siendo la confidente de su esposo.
8
Quería ser la causa de los placeres de su esposa.
7
Quería seguir teniendo ese hombro sobre el cual llorar.
6
Quería seguir escuchando la risa de sus hijos.
5
Quería ver todos los días la sonrisa de su esposa.
4
Quería que esos ojos le siguieran mirando con amor.
3
Quería salud.
2
Quería poder decirle todos los días "te amo" a su familia.
1
Quería vivir una larga vida junto a su familia.
0
—Feliz Año Nuevo— le dijo Kagome al darle un peso en la mejilla.
—Los amo.
No importaba que si estaban en la cafetería del hospital y no en su casa, lo que importaba es que estaba con su familia. Juntos.
02/01/2019
Se suponía que lo iba a poner el 31, pero no terminaba de llenar los doce deseos. Entonces decidí que fuese la combinación de los deseos de Inuyasha y Kagome.
Espero les gustase y nos seguimos leyendo.
