Capítulo 13

Las personas me miraban con mucha atención como si fuese yo un campo magnético y ellos los metales. Seguí hablando acerca del funcionamiento de un gobierno regido en base a las leyes de la física, que había aprendido bien en ese tiempo, pero la máquina que opera en mi cabeza estaba centrada en el dolor pulsante que tenía abajo del ombligo, por adentro de la piel. Posiblemente había ahí alguna máquina que requería mantenimiento. Me inquietaba esa idea pues, de ser así, no tenía manera de localizar a Furg para pedirle que la compusiera.

El alcalde O'Hara me seguía a lo largo del escenario sin dejar de sonreír. Sabía que aquella presentación sería mi entrada a la Gran Casa, en donde operaba el máximo gobernador de los humanos, y eso me tenía alterada. No faltaba mucho tiempo para que lograra el objetivo para el cual me sometí a tan terrible transformación. Sólo que, había decidido cambiar el enfoque del plan y llevar a cabo una forma de gobierno en la que la función de cada persona en la jerarquía de poderes estuviera bien definida, a manera de que al haber más orden hubiera también un mejor aprovechamiento de los recursos naturales que aún quedaban. Incluso había pasado algunas noches estudiando la posibilidad de que la Tierra volviera a ser operada tal y como estaba antes de la gran destrucción.

Había aprendido que los humanos son seres sencillos y ambiciosos. O'Hara, quien era mi superior a quien le rendía cuentas en mi nuevo trabajo como su asistente, buscaba que de cualquier puesto declarado se le diera un porcentaje monetario ya que, de no conseguir dinero de algún nuevo emprendimiento, su salud decaía al grado que duraba días, enfermo en cama.

–… y de esta forma se obtendrían las ganancias para cubrir las necesidades básicas del diario vivir —finalicé mi presentación y todas las personas que estaban adentro del salón se levantaron de su asiento para aplaudir. Yo sonreí, agradeciéndoles nuevamente y fui a sentarme al lado de mi jefe quien me estrechó la mano antes de ocupar mi lugar en el podio.

–Sin duda alguna es una propuesta brillante la que trae la señorita Yagami, y que entrará en proceso de validación a partir de…

Luego de eso fui invitada a comer a un restaurante que se hallaba en un lugar lejos del centro y de la casa de tía Claire. Éste era muy grande, con luces adornadas en arañas de vidrio colgando del techo, las mesas estaban cubiertas por una tela blanca y el piso estaba hecho por una manta gruesa en color rojo.

Joe se sentó a mi lado y durante vario rato estuvo haciéndome preguntas acerca de cómo se me habían ocurrido todas esas ideas para re-hacer una forma de gobierno como la que había propuesto. Estuve tentada a platicarle que de donde yo venía mi rango como soldado para la jerarquía mayor a la que servía me había dado la oportunidad de aprender muchísimo acerca del poder y todo lo que se requería saber antes de entrar a éste.

Sabía que podía inventar una historia si se me apetecía pero eso implicaba reproducir imágenes de universidades, clases y cosas por ese estilo que me debía memorizar luego, y el dolor físico que seguía punzante parecía haberse agudizado. Todo lo que quería era llegar a casa, quitarme la ropa y dormir.

Ahora que lo planteaba en mi mente me daba cuenta que estaba pensando como un humano común.

Un par de horas después viajaba en el asiento de copiloto en el auto de Joe. Todos los días me llevaba a casa de tía Claire después del trabajo.

Joe se había convertido en mi Grys con forma humana. Pasábamos mucho tiempo juntos en la oficina, él me ayudaba cuando no comprendía algo del trabajo y me decía, casi todos los días, que yo era una luz en esa prisión. Todavía no comprendía bien aquella metáfora pero, de alguna manera supe que era algo que nos pertenecía a él y a mí, por lo tanto nunca se lo había compartido a TK ni le había preguntado qué significaba.

Al entrar a casa fui directamente al cuarto en donde estaban las cosas que la tía Claire me había asignado y me puse una prenda holgada y la ropa interior de la parte inferior. Me acosté, abracé una almohada y junté mis piernas a mi pecho, intentando comprimir esa parte que ahora escocía un dolor insoportable.

–¿Kari?

–¿Eh? —abrí los ojos y vi a TK acostado a mi lado. La habitación estaba bastante oscura y apenas y podía distinguirlo.

–Estuviste dormida mucho rato —abrí la boca automáticamente inhalando y exhalando aire de forma audible y sonreí.

–Sentía la necesidad de dormir. Desde que estaba en la oficina quería volver —mi voz sonaba algo rasposa como la de casi todos los humanos cuando recién despiertan.

–¿Cómo te fue en tu conferencia? —su mano se deslizó por debajo de la prenda que llevaba y comenzó a masajearme la parte central bajo mi pecho.

–Bien, supongo. Todos aplaudieron y me llevaron a comer después de eso.

–¿Ah sí? —asentí con la cabeza. Ya la máquina de mi entrepierna se había encendido y mi cuerpo se tensaba con cada caricia que él daba.

–El señor O'Hara quiere validarla para dar seguimiento a mi plan de un nuevo régimen gubernamental.

–¡Wow, Kari! Eso es… ¡increíble!

TK se acercó y me besó. Apenas sus labios se pegaron a los míos lo tomé del rostro y no lo dejé escapar atrapándolo con besos. Él se giró para acomodarse sobre mí y sus manos se deslizaron dentro de mi ropa. Con la punta de sus dedos trazaba círculos en mi piel pareciendo no dejar ni un centímetro sin tocar.

Pero esta vez fue diferente a las demás. Seguí el deseo que me poseía y tomé una de sus manos colocándola en mi entrepierna. TK sonrió contra mis labios e hizo ese mismo movimiento ahí. Mi respiración se detuvo y me costó muchísimo esfuerzo estar enfocada en sus besos y en la caricia de su otra mano pues la sensación que tenía parecía despertar en el punto de conexión de su piel con la mía y recorrer eléctricamente desde la punta de mis pies a la cabeza.

Se movió y le pedí que se quedara pero a cambio él me besó el cuello y se quitó la camiseta. El sabor de su pecho era salado, mezclado con su perfume dulce, y sus brazos, a diferencia de los míos, estaban firmes. Marcados.

Me quitó la prenda que llevaba y la arrojó lejos de nosotros. Se quedó mirándome, acariciándome, sonriendo hasta que yo no resistí más y lo tomé del cabello para atraerlo a mis labios nuevamente.

Sus dedos volvieron a mi entrepierna y su lengua rozaba la mía. Yo estaba inundada en éxtasis.

Se deshizo del resto de su ropa y por primera vez vi su entrepierna desnuda, muy diferente a la mía. Aquellos vídeos educativos sobre la reproducción humana no mentían acerca de la anatomía del hombre. Sentí esa parte rosarme y luego hubo una explosión. Algo en mí cambió al tiempo que él se introducía y tuve que esconder mi rostro en su pecho.

–¿Estás bien? —preguntó y yo asentí.

Se movió de una manera similar al baile. Parecía saber exactamente cómo hacerlo para que en cada vaivén todo en mí pudiera sentirlo y disfrutarlo. Las palpitaciones en esa área se convirtieron en un punto de máximo placer y entendí que durante todo este tiempo lo que mi cuerpo pedía era ese tipo de contacto con el de TK. Pero eso iba más allá de lo físico, más allá de lo carnal, yo estaba entregando mi mente, mis pensamientos, mis emociones, e incluso todo eso que no tenía y que me hacía ser yo ahora le pertenecía a él. A ese joven de ojos embravecidos como el mar que me cuidaba con suma atención, que era paciente al enseñarme y le gustaba que le contara de mis ideas, que realmente eran experiencias vividas en otros universos.

Cuando desperté por la mañana había una mancha roja sobre la sábana, debajo de nosotros.

Sus reviews son bienvenidos :)