Nota importante:

Lo intenté, chicas y Gato. Quería hacer entrevistas, tan largas y detalladas como las sesiones privadas. Pero pasaron casi cuatro meses… si sigo intentando, no voy a poder. Así que borré lo que llevaba, adiós, gracias, muy bien, y ya está. Les traigo esto.

Pueden quejarse, adelante xD.


Interludio. Vista falsa de los veinticuatro.


Distrito 1: Sapphire Rhodonite, veinticuatro años (cosechada).

Caesar Flickerman: Y sé que es una pregunta delicada, Sapphire… pero queremos saber sobre lo que te ocurrió en la garganta, si nos quisieras contar…

Sapphire Rhodonite: Bueno… no es algo de lo que me guste hablar, claro, tú entiendes… pero hace dos años… fui atacada por unos rebeldes.

Caesar Flickerman: ¡Qué difícil debió ser! –Caesar empatizó con ella, poniendo una mano en su hombro–: si no quieres hablar de eso…

Sapphire Rhodonite: Bueno, tengo recuerdos más felices, ¡pero estoy acostumbrada a esta nueva voz y a mi forma actual de comer! La tecnología que han desarrollado aquí es impresionante, de veras (sonríe, pero los ojos se le veían raros) de todos modos, reconozco esta forma de tallar diamantes, hablando de cosas más felices (señalaba su collar). Sabías que mis padres trabajan en esto? ¡Puede que a este bebé lo haya tallado yo misma!

–Qué hábil –comentó Marco Jansen a su diestra.

–Le ha puesto a su declaración la dosis perfecta –asintió Diego Cadaverini.

–¿De qué? –Pregunta Briseida Anglevin.

–De café, cariño, de delicioso café amargo –Diego bebió un enorme sorbo de la taza.


Distrito 1. Vulkan Greyarm, diecinueve años (cosechado).

(El segundo tributo, Vulkan Greyarm, es guapo y va vestido de negro completo. La gente le llama el durmiente, por alguna razón, y hay muchas pancartas alzadas con su nombre, algunas incluso tienen corazones. No es de extrañar, todos conocen la historia de Madara Greyarm, primer vencedor de los Juegos anuales del hambre, hasta ahí se remontaba el prestigio de su familia, tan aclamada en el distrito 1 como la Jansen aquí. Vulkan es atractivo pero serio, se sienta mirando al frente con sus ojos negrísimos.)

Caesar Flickerman: Cuéntanos, Vulkan, Vulkan… ¿Cómo te sienta el haber sacado la misma nota que una leyenda como Hans Imber-Black?

Vulkan Greyarm (mirando a Silver Stanner y echándose a reír): ¿Sabes? Ensayamos mil veces esa pregunta, mi mentor y yo. Sabíamos que me la harías. Y la respuesta es… nada, no siento nada. (…) Hice lo que había que hacer, ni más ni menos. Tomé cierta arma e hice cierta cosa y les gustó. Espero que a todos (sonríe) también les guste. Y eso.

(Caesar le sigue preguntando cosas, y él las contesta con esa misma sonrisa falsa y a veces incluso con frialdad. Habla de que entrenó mucho pero que después no fue considerado apto para el voluntariado, que trabaja en una herrería, que no tiene novia, ante la presión de Caesar y el público.)

Vulkan Greyarm: Tendría muchas más cosas que decir, pero me han advertido por activa y por pasiva que me muerda la lengua, así que me callo

(No menciona a Onix Greyarm ni una sola vez.)


Distrito 2: Astrid Heckler, treinta y tres años (voluntaria).

(La nota más alta de la edición, Astrid Heckler, va seria y severa, saludando al modo militar pero sin sonreír.)

Caesar Flickerman: ¡Ay, Astrid! La profe, te dicen todos. La mitad de tu distrito suspira por tu retorno. Cuéntanos tu proceso… ¿cómo decidiste voluntariar?

Astrid Heckler (con una sonrisa feroz): En cuanto me enteré del Vasallaje, supe que tenía que hacerlo –dijo, alto y claro–: fue una etapa pendiente en mi vida, ya que no pude voluntariar cuando tenía la edad, mis maestros dijeron que no estaba lo suficientemente preparada.

(Las cámaras enfocan a Hans Imber-Black, conocido maestro de la academia. Su rostro está serio, pero asiente.)

Astrid Heckler: Así que me puse a entrenar duro. mi cuñado, que a la vez es mi mejor amigo, me ayudó bastante. No quería volver a fallar… entrenamos durante meses ambos. Al final, los altos cargos de la academia determinaron que estaba capacitada para jugar.

Caesar Flickerman: ¡Absolutamente! Un 11, nada más y nada menos. ¡La nota más alta!

Astrid Heckler: Quiero agradecer a Kadeth por haberme ayudado. sin él, no hubiese sido posible. Y también a mi compañero, Hans, que ha puesto los cimientos para hacer de mí una ganadora.

(Le preguntan sobre eso, pero ella no dice mucho más, salvo que Hans Imber-Black fue su maestro y que hay entre ambos una relación de absoluta confianza. De su esposo habla poco, y una sola vez menciona a su sobrino, aunque sus ojos brillan con un calor especial, que desentona un poco con la fachada de mujer dura, pero por suerte, pasa en un segundo. Astrid se va entre enormes aplausos, todas las pancartas con su nombre ondean al viento. Ella dedica una reverencia y una pequeña sonrisa, y vuelve a su lugar.)


Distrito 2: Hans Imber-Black, cuarenta y un años (cosechado).

(Con aquella expectación entre dos de los tributos favoritos de la edición, era lógico que Hans Imber-Black fuese recibido cálidamente. El héroe nacional no sonreía, pero parecía más simpático que su compañera de distrito.

–La tercera y penúltima cosecha arreglada de la edición –Dice Marco Jansen, mirando cómo Hans el soldado, toma su lugar–: la presidenta Grant no quería prescindir de su héroe, pero la convencí de cuán espectacular sería.

Diego se limpia la boca, tenía gotitas de café.

–Gane o muera, será inolvidable –comenta–: con aquella otra muchacha, la señorita Hawthorne… dará espectáculo, sin dudas. Lo que más te gusta.

(Hans es interrogado Sobre su alianza, cómo se llevaban, qué planean, cuánto le costó erigirse líder y especialmente, sobre su compañera de distrito. Se muestra serio al hablar de sus aliados, exaltando sus virtudes y no tocando sus defectos. Diplomáticamente, halagó a cada uno de ellos, reservando los mayores elogios a Astrid Heckler, diciendo que era sin dudas la luchadora más competente del distrito. Así se la pasan hablando alrededor de dos minutos, y por fin, al quedar claro que al menos por su boca no saldrá ningún trapo sucio, Caesar va al ataque.)

Caesar Flickerman: Ahora, háblenos del héroe en casa, si quisiera…

Hans Imber-Black: ¿Héroe? Eso es exaltarme demasiado, yo solo cumplo con mi deber –no sonreía, ni parecía falsamente modesto–: díganme qué quieren saber sobre mí…

Caesar Flickerman: ¡Su familia! Sé que tiene familia allí en el distrito, su adorable esposa, hijos, amigos…

Hans Imber-Black (con una sonrisa): Sí, ella se llama Nicole, el amor de mi vida y madre de mis dos hijos. Es una buena mujer.

(Un primer plano de su cara lo muestra circunspecto, pero con los ojos brillantes.)

Hans Imber-Black (sonriendo más): Y mis chiquitines… me acusan de favoritismos, de que Elisa, la mayor, es mi consentida. Ella… tiene quince años, es hermosa… quizá es porque es mujer, pero… quizá soy menos duro con ella que con Alan… pero los quiero a ambos. ¡Arriba ese ánimo, chicos! No pierdan el tren de entrenamiento. Y estén con los ojos abiertos siempre.


Distrito 3: Aleia Valhor, quince años (cosechada)

(Aleia Valhor, vestida como una muñeca mecánica, se cruza con el entrevistado anterior y las cámaras captan cómo comparten un gesto amistoso. Ella va sonriendo, y prácticamente dando saltitos se sienta en su lugar. El público sonríe. Comienzan llamándola "la bebé de la edición", cosa que la hace sonreír más, adorable y tierna. Le preguntan sobre su alianza, a quienes deja en un buen lugar, especialmente a su compañero de distrito, quien es enfocado y le sonríe con ánimo.)

Caesar Flickerman: ¿qué tal si nos comentas sobre tu vida en el distrito 3? ¿Qué hace una niña tan adorable como tú?

Aleia Valhlor: Bueno… no tengo mucho tiempo libre (juega con sus dedos). Trabajo… en el orfanato de mi distrito. No hay muchos niños, pero… los quiero a todos (sonrisa). Me gustaría dar un saludo a Natya y Richie especialmente, ellos son…

(solo por un instante, su sonrisa se quiebra, pero se restablece al instante.)

Aleia Valhor: Muy especiales para mí, he aprendido mucho de ellos, son tan fuertes y valientes…

Caesar Flickerman: ¿Y tú?

Aleia Valhor: yo… no lo sé, quizá. Supongo que en la arena se verá eso, ¿verdad?

Caesar Flickerman: ¿igual que tu nota en las sesiones privadas? Todos tenemos curiosidad, ha sido sorprendente.

Aleia Valhor: Uhm… eso sí, tendrá que esperar también. Espero que… aún si no puedo decir lo que hice… bueno, me patrocinen, sería genial si pudieran (sonrisa).


Distrito 3: Dr. Leo Sanz, treinta y seis años (voluntario).

(El Doctor Leo se levanta como un resorte cuando llega su turno. Se lo ve incómodo, junto a Franziska, la Sirena, lo más pegado al asiento de Aleia Valhor que puede para no rozar a la hermosa mujer que tiene al lado. Camina con seguridad, dedicándole una gran sonrisa a su pequeña compañera, y toma asiento pegando un suspiro. Sonríe a la cámara y al público.)

Caesar Flickerman: ¡Nuestro voluntario favorito! Gran corazón, te llaman. Cuéntanos, Leo…

Dr. Leo Sanz: Hey, oigan… eso me pone muy incómodo (sonríe). El chico tenía doce años, y yo no estoy en tan mala condición, ¿saben? Además lo vi como una manera de mejorar mi vida, quizá la única oportunidad que tenga.

Caesar Flickerman: ¿cómo médico no te va bien en ello?

Dr. Leo Sanz: sí, bueno, me hice médico para ganar dinero pero… mis trajes caros y mis perfumes me quitan mucho así que necesito más. ¡Imaginen si fuese vencedor! Tendría todo el dinero, a todas las chicas…

(Gritos femeninos. Leo mantiene la sonrisa).

Caesar Flickerman: un hombre como tú ya debe tener esposa, ¿no?

Dr. Leo Sanz: no me ha ido muy bien en el amor… no quiero sonar como un perdedor, pero las mujeres, bueno, se creen que soy un idiota y que pueden engañarme (…) pero como dicen, mala suerte en el amor, buena suerte en el juego. ¡espero tener suerte en este!

(Habla sobre su alianza, denota seguridad y cierta arrogancia, incluso. La gente se sorprende, la primera vez que le oyen hablar es demasiado distinta a lo que se imaginaron. Algunas pancartas con su nombre se alzan más, pero todos, sin excepción, le aplauden cuando da saludos a la familia del niño cosechado y a su mejor amigo, Kurt, al igual que a la esposa de este, Tabita. Se despide sonriendo, y cuando se está alejando, puede verse cómo se seca el sudor de la frente con un pañuelo. Está temblando.)


Distrito 4: Franziska, la Sirena, treinta y dos años (cosechada).

(una chica de unos veinte años con cabello rosa grita, alocada, mientras blande sus pancartas en apoyo a su amiga Franziska. El sector masculino enloquece, hasta los jóvenes, cuando la mujer pasa, rozando a Leo Sanz con el codo. Éste le lanza una mirada fulminante, pero incómoda. La mujer lanza besos y le caen flores. Ella sujeta una roja entre sus manos de uñas coloridas y se sienta como una reina. Caesar le roza la mano. Hablan un poco, sobre lo popular que es entre ambos sexos, y sobre su nota, no tan alta como la gente esperaba.)

Franziska, la Sirena: poco me importa mi nota, Caesar. Maya no dejará que me quede sin patrocinadores. (…) Bueno, mi relación con ella es muy especial… la conocí porque su padre, bueno, es un poco incómodo, pero fue mi cliente. (suspiros del público). Y quería que le enseñase a Maya a defenderse, que contara con una amiga mayor. Bueno, en realidad quería que fuese su madrastra (risas), pero yo soy una mujer libre, no pienso casarme. En fin, el asunto es que a Maya le tomé mucho cariño, y tengo la suerte de que es rica e influyente, ¿No? estoy rodeada de buena fortuna.

Caesar Flickerman: hablando de buena fortuna… ¿la alianza profesional? Interesante…

Franziska, la Sirena: A ver… te cuento. No pensaba unirme, no fui a la academia para la vida, ya saben, ese lugar donde pseudo entrenan voluntarios, y pensé que no me iban a aceptar. Al final, resulta que no había arquero, y (sonrisa) Hans Imber-Black me vio tirar y me aceptó. Ah, también me dijo que hablara maravillas de la alianza así que eso haré. Hans es un buen líder, Astrid es competente, Vulkan es peligroso, Sapphire es letal y Dorian… bueno, es divertido.

Dorian Clearwater (a lo lejos) ¡Oye!

(risas del público).

Caesar Flickerman: se ve que le hacen caso al líder este año…

Franziska, la Sirena: claro, es mi cliente, ¿no? No en el sentido sexual, no se pongan celosas (sonrisas)

(suena el timbre)


Distrito 4: Dorian Clearwater, veintisiete años (cosechado).

(Dorian va vestido bastante formal, la gente piensa que debió ir tan descubierto como su compañera, pero no es así. Sonríe, relajado, dando un beso en la mejilla de Franziska y encaminándose al lugar que ahora le corresponde, al menos por tres minutos. Las chicas gritan, entusiasmadas, y algunos otros chicos. Le llega una ropa íntima femenina en el pecho, y él la atrapa antes de alzarla en el aire.)

Dorian Clearwater: Mira, Hans, la bandera de la alianza (alza el sostén. Los cinco restantes sonríen de una u otra manera).

Caesar Flickerman (riéndose): vaya, Dorian… qué ocurrente eres.

Dorian Clearwater: sí, aunque necesito treinta segundos para cumplir el encargo que me dieron. (mira a Hans, sacudiendo su brazo de arriba abajo como si temblara). Toda la alianza es genial. Somos geniales. Nunca hemos peleado y vamos a estar unidos hasta el final. Gracias.

(risas del público).

Caesar Flickerman: Bueno, ahora que cumpliste el encargo del señor Imber-Black… puedes hablarnos sobre ti, ¡es lo que todos queremos conocer!

(…)

Dorian Clearwater: Es una historia larga, un poco triste pero con final feliz. Resulta que me enamoré, o creí estarlo. Elisabeth Asford se llama. Tuvimos un oviazgo corto, nos casamos, tuvimos unos hijos pero a ella se le pasó el amor en cuanto los tuvo. Luego me enteré de que solo se había casado conmigo para que sus padres no la casasen con Khristof Vanden… un magnate anciano pero rico. Crié a mis hijos solo hasta que Luke reapareció en mi vida. Luke…

Caesar Flickerman: Parece que lo quieres mucho…

Dorian Clearwater (serio). Es el amor de mi vida, el padre de mis hijos. Él y ellos son lo más importante para mí, la razón por la que daré todo de mí para regresar.

Caesar Flickerman: aww… lloraré, es tan conmovedor…

Dorian Clearwater: ¿Conmovedor…? La idea era ser divertido, ¿sabes? Eso hablamos con Connie, pero… ya que quizá sea la última vez que les hablo… chicos, los amo. Los amo mucho.


Distrito 5: Meenara Lander, cuarenta y un años (cosechada)

(Meenara no arrastra los pies, ni luce derrotada. Está maquillada con suavidad, y sonríe un poco. Cuando se sienta, sonríe a la cámara, con toda la dulzura que puede. Todos saben para quién va dirigida esa sonrisa, especialmente un niño pequeño allá en el distrito 5, en la casa de Roy Adler. Meenara Lander está sonriendo para él. Caesar comienza por halagar su aspecto, preguntarle cómo la ha pasado en el Capitolio y cuál es su plato favorito. Meenara responde un poco tímida al principio, pero se va soltando)

Meenara Lander: lo que más me ha cautivado son las personas, he conocido gente muy buena aquí… Roy, mi mentor, es apenas un niño pero me ha ayudado mucho, igual que Amaranta… y Nyx…

Caesar Flickerman: eso, háblanos sobre tu alianza…

Meenara Lander: No creí conseguir una, pero con Nyx nos topamos de casualidad. Es una buena niña. Y luego Mercedes se nos unió anteayer… estoy contenta. Ahora, creo que hay una nueva persona… el hombre del distrito 12, pero no… no lo conozco…

(…)

Meenara Lander: Hablar de Max… bueno, es duro… perder a un hijo es… no puedo ni explicárselo. Saber que está ahí en los juegos, que cualquier cosa podría matarlo y verlo… verlo m… (un sollozo la entrecorta). Me ha hecho tanta falta…


Distrito 5: Haida Creek, cuarenta años (cosechado).

(Un suspiro exhalado por todo el público se deja oír, cuando Haida se detiene brevemente para susurrarle unas palabras al oído de Meenara, que ya no estaba siendo enfocada por ser una tributo llorona, la primera de la edición. Haida susurra, con una expresión tranquilizadora, Meenara asiente un par de veces, dedicando una pequeña sonrisa al final y secándose los ojos. por fin, luego de dos o tres minutos, el hombre va con paso tranquilo al asiento. Lleva un atuendo parecido al de su cosecha, su poncho rojo y sus aretes de madera, el resto de la ropa es blanca.)

Caesar Flickerman: Iba a preguntar primero a qué se debe tu atuendo tan particular, ¡Pero ahora quiero saber qué le dijiste a Meenara! ¿se puede?

Haida Creek (con una sonrisa amable): Bueno, no lo creo… nada particular. Entre otras cosas, que no está sola.

Caesar Flickerman: ¿en los Juegos del Hambre?

Haida Creek: en situaciones de vida o muerte es cuando más necesitas saber que no estás solo, quizá no cambie nada en términos prácticos, pero subjetivamente es una gran diferencia. La diferencia entre morir en la esperanza o consumido por la desesperación. Televisivamente quizá no se diferencie en nada… pero para la persona… en fin, supongo que no me quieren oír hablar de eso.

Caesar Flickerman: qué bonito… eso ha sido dulce… ¿pero por qué estás solo, entonces? Según sé no tienes alianza.

Haida Creek: No, creo que estaré mejor por mi cuenta… yo… yo no…

(silencio de veinte segundos).

Caesar Flickerman: según nuestras fuentes, el distrito 5 no es tu distrito natal, ¿nos equivocamos?

Haida Creek: no… de hecho, justamente quería hablar de ello… aprovechar este momento para saludar a mi familia. Seguro han ccreído todos estos años que estaba muerto… (…) por circunstancias que no tocaré por tiempo, nos separamos y terminé en el distrito 5. Una tierra que amo, pero… pero… amo también a mi gente. Nadim y Soraya, mi padre; Nuk y Amina, mis hermanos; Sarami… Sarami, espero estés feliz. Te quise mucho.

(en la plaza del distrito 9, donde obligatoriamente ven las entrevistas, un anciano de cabello gris se abraza a su hijo mayor, Nuk. Un mareo lo invade y las lágrimas ruedan por sus mejillas arrugadas, mirando a la pantalla. Piensa en él, y en Sarami, prima de Haida y enamorada. Sarami está muerta, lo hizo peleando por la rebelión, igual que como lo creían a él. Le apena que no lo sepa, y quizá nunca lo pueda saber. Después de tantos años…).)


Distrito 6: Mercedes Marston, cincuenta y ocho años (voluntaria).

(Mercedes, otra voluntaria pero por razones bastante más comprensibles, se levanta enérgicamente y con una sonrisa un poco sarcástica se acerca a su lugar. Va vestida de una forma que le favorece poco, y se da cuenta, dado que sus ojos negros brillan con enfado cuando las cámaras enfocan su ropa.)

Mercedes Marston: A mi cara, por favor, estoy muy vieja para una ropa así (hablándole a los camarógrafos, que le hacen caso). Gracias, por favor quiero verme digna si me piensan matar en unos días.

Caesar Flickerman: Uhm… ¿matar? ¿cree que no puede ganar, señora Marston?

Mercedes Marston (exasperada): no, si de creer, creo, pero no me va a negar que lo tengo difícil. Entre que estoy más vieja que la mayoría, que soy rebelde… ah, ¡no me vengan a poner esa cara de sorpresa! Si no se sabía antes se sabe ahora, y seguro que a los vigilantes no los engañé. En fin, que pocas oportunidades tengo. Pero por esfuerzo que no quede, en fin.

Caesar Flickerman: sacó bastante buena nota…

Mercedes Marston (encogiéndose de hombros): Sí, como dije en mi cosecha, mi trabajo me ha ayudado bastante… sé que pocos de ustedes saben de eso (con tono de chiste). Pero eso. necesitábamos una buena nota, mis aliadas saben más de supervivencia. Algo bueno, pero no vamos a sobrevivir pescando.

Caesar: Bueno, ahora, ¿qué tal si nos hablas de tu familia?

Mercedes Marston: oh, no. si quieren hacerme llorar como a Meenara, no lo van a conseguir (se pone en pie, negando con la cabeza). Mis parientes ya saben todo lo que les quise decir, no tengo que contar una historia sensiblera frente a todos ustedes. (…) porque no lo merecen, obviamente.

Caesar Flickerman: Uhm… respeto su decisión, señora Marston…

Mercedes Marston: …más le vale…


Distrito 6: Romeo Vector, cuarenta y dos años (cosechado).

(Romeo y Mercedes no tienen intercambio cariñoso o tan siquiera de compañerismo cuando se cruzan por el pasillo, él sonríe a todo y todos mientras que ella, con la vista al frente, pasa por su lado ignorándole. Romeo lleva un traje formal, que lo hace parecer algo mayor de lo que es, pero su sonrisa le da un buen toque. Desde que se sabe que es soltero, algunas capitolinas de edad madura están apostando por él, viendo si se podría… bueno, el destino sabría. Romeo habla de su alianza, en términos obsequiosos, desde Aleia hasta leo se ganan un comentario elogioso, y de lo bello que es el Capitolio. Su tono es sosegado, parece ser totalmente sincero).

Caesar Flickerman: Un hombre corriente, al parecer. Mucha gente se siente identificada con usted…

Romeo Vector: ¿De verdad? ¡Qué raro! Pero sí, nada fuera de lo normal… supongo que solo viajo mucho, como chofer que soy. Tengo esa suerte.

Caesar: ¿Y eso le hace tener ese cuerpo tan esculpido?

Romeo Vector: no… bueno, yo… mantengo una dieta sana y por suerte, gano lo suficiente para acondicionarme en mis tiempos libres. Como no tengo hijos ni esposa, invierto mi dinero en mí, para…

Caesar Flickerman: ¡Bien! ¿Y seguirás acondicionándote si llegas a vencer?

Romeo Vector: Quizá… aunque si venzo, espero abandonar muchas cosas que hice. A ver si puedo comenzar de nuevo.

(el timbre suena. Alfa Vector, en la plaza, mira a su hermano con los ojos brillantes. Lo extraña, querría escucharlo decir algo sobre sí mismo, pero él, parco y obsequioso, dijo mucho sin decir nada. Espera, por lo más sagrado, volver a verlo, aunque tiene un mal presentimiento. Su hermano…)


Distrito 7: Pancy Layton, diecisiete años (cosechada).

(La chica a la que llaman la Reina Abeja lleva un vestido muy escotado y zapatos amarillos, con su pelo rojo desparramado sobre sus hombros. No sonríe, pero tampoco parece antipática o tosca, y saluda con la cabeza a Romeo en señal de reconocimiento. Cuando la gente aplaude, ella saluda con la mano, sonriendo solo un poco, y se sienta con las piernas recatadamente cruzadas.)

Pancy Layton: Hola a todos (saludo con la mano. Un hola general se oye). Eso… bueno, quería romper el hielo de alguna manera.

Caesar Flickerman: Aww… qué tierna eres, Pancy. ¿cómo estás?

Pancy Layton: ¿de verdad o esperan que diga bien? (un "de verdad" se escucha). Bueno… un poco asustada, no… bastante asustada, no voy a fingir una frialdad que no siento. Tengo miedo, pero creo… quiero decir, me he enfrentado a un par de cosas extrañas antes. Como cuando un enjambre de abejas me persiguió. Yo era una niña… no sabía bien cómo sacar la miel y estuve corriendo con las abejas tras de mí hasta que llegué al río. Tía Kate se acordará.

Caesar Flickerman: ¿fue la mujer que quería presentarse voluntaria?

Pancy Layton: Sí. Ella es como mi mamá, bueno, es una historia larga pero… mis padres son jóvenes y trabajan en la industria maderera. Yo soy apicultora como mi tía. No podía dejar que viniera… (sacude la cabeza) tampoco voy a llorar (el público ríe). Es difícil esto de mostrarse espontánea y divertida… me lo sugirió Roger, ¿saben? "sé tierna", me dijo. Pero qué mal me sale.

Caesar Flickerman: Roger Sicamore… victoria con catorce años, ¿no? ¿cómo te sienta eso?

Pancy Layton: ¿en unos juegos donde la mayoría son más fuertes y con más años? Curiosamente bien. Siento que… no está todo perdido. Quería agradecerle a Roger… por todo. Me ha ayudado tanto…

Caesar Flickerman: háblame de tu compañero, Alexander…

Pancy Layton (tensa de repente): ¿no le ven la cara a ese tipo? ¡Está loco! Ni siquiera sé por qué me preguntan por él. Es… es horrible. Espero que muera.

Caesar Flickerman: ¿tanto así?

(Pancy Layton asiente)


Distrito 7: Alexander Rheon, veintiún años (cosechado).

.

Alexander Rheon: antes de nada, quiero decirles a todos que Pancy Layton es una *********

Caesar Flickerman: ¡Alexander, ese lenguaje! Te recuerdo que esto lo están viendo niños…

Alexander Rheon: ¿Y qué? Como si no vieran personas cortándose en pedazos todos los años… un par de putadas no los van a impresionar.

Caesar Flickerman: tiene sentido… quiero saber… ¿por qué tan mala relación con la señorita Layton?

Alexander Rehon: oye, es mi entrevista, no quiero perder el tiempo hablando de esa ********, maldita **** y estúpida *****.

Caesar Flickerman: ¡Alexander!

Alexander Rheon: De acuerdo… te hablaré de mi alianza, de eso quiero hablar. Es la mejor. Jessica es genial, está vieja pero es fuerte. Me recuerda a esos demonios con cuernos, ¿los has visto? Y Duncan es… la verdad es que siempre parece enojado, pero es buena onda también. Vamos a molerlos a todos.

Caesar Flickerman: vaya, parece que te sientes cómodo…

Alexander Rheon: sí.

(…)

Caesar Flickerman: ¿cómo te hiciste la cicatriz?

Alexander Rheon: …bueno, mira, resulta que estaba este güei, se quería pasar de listo conmigo, y yo le dije oye qué te pasa, nos pusimos a pelear, puños van, puños vienen, y el cobarde rata **** sacó un cuchillo y me rajó la cara. Ganó por eso, pero yo le partí la mitad de los dientes.

(el guardia del orfanato, que le había hecho la cicatriz por razones bien distintas, a un niño mucho más indefenso, sonríe socarronamente. Ese loquito sabe fabular bien, al menos. Pero él siempre recordará al niñito que suplicaba que por favor, ya no más, nunca más, por favor… qué tiempos.)


Distrito 8: Galatea Higgins, treinta y cuatro años (cosechada).

(Galatea lleva su sempiterna peluca lacia de color azul, los labios pintados y un vestido diseñado por ella misma. La Costurera tiene varios fans, admiradores de su trabajo y chicas que han comprado sus vestidos. Dinero se mueve por ella, es lo que Titania Enoshima ha comentado, pese a su apariencia más frágil la gente confía en sus posibilidades. Ella mira por sobre el hombro a los tributos, camina como una reina y saluda a Caesar con dos besos en cada mejilla, a la manera capitolina, lo cual causa una buena impresión. Hablan primero de su alianza, donde ella pone por los cielos sobre todo a Jeffrey, que fue quien la reclutó en primer lugar, y aunque se queja de sus modales toscos y actuar de provinciano, lo valora como aliado. Ella, que posee unos modales impecables, tiene derecho a hacerlo, piensan todos los capitolinos.)

Caesar Flickerman: Y la misma pregunta que le hice al doctor Leo… ¿por qué sin pareja a esta edad? ¡con lo hermosa que es! sé que cualquiera daría lo que fuese por estar con usted.

Galatea Higgins (sonriendo con bochorno): honestamente… nunca ha llegado el indicado. Bueno, alguna vez llegó, pero lo dejé ir tontamente. (…) estuve a punto de no decirlo, pero consultándolo con él… mal no me va a hacer decirlo. Se trata de Rickon Blade.

(el público ahoga un suspiro de sorpresa. Las cámaras enfocan al único vencedor vivo del distrito 8, que tiene una sonrisa enorme y falsa, su sonrisa de cada día.)

Caesar Flickerman: ¡Rickon Blade! ¿cómo lo dejaste escapar?

Galatea Higgins: es una historia triste, yo… cuando él volvió… dije cosas muy feas. Lo dejé ir. Y, ahora estando aquí… creo que fue la peor decisión que pude tomar. Porque todavía le amo, nunca dejé de hacerlo, aunque quizá sea tarde.

(se enfoca a Rickon Blade, de nuevo. La sonrisa se borra, y pueden ver cómo lentamente él niega con la cabeza, agitando la mano en ademán de rechazo a sus palabras. el rostro de Galatea, por un instante, se demuda, cuando la gente suspira por la compasión, pero ella consigue volver a sonreír con sus labios pintados).

Galatea Higgins: Ya decía yo, Caesar (con una sonrisa temblorosa). Bueno, lo intenté. Ahora solo me queda seguir viviendo… ¿quién sabe? Quizá, como vencedora, consiga recuperarlo, ¿qué les parece?

(el público parece estar de acuerdo, y aunque Rickon Blade sonría, como dándole alguna esperanza, Galatea sabe que no hay ninguna. Se siente humillada, herida y sobre todo añora mucho ser más joven. Más que nunca, odia a su padre.)


Distrito 8: Tex McCroy, cincuenta y nueve años (cosechado).

.

(Tex le da una palmadita en el hombro a Galatea, su compañera, pero no le dice nada. Ella se asusta un poco al principio, pero luego le dedica una media sonrisa. El hombre anciano y medio calvo se dirige al lugar, gesticulando un poco y murmurando para sí mismo, fijando sus ojos azules en un punto donde no hay absolutamente nada. Se sienta, ignorando al presentador).

Caesar Flickerman: ¡Hola, Tex! Por aquí.

Tex McCroy: Hola. Bueno (girándose hacia otro lado) como te decía, Gala está afectada. Yo creo que Rickon fue un cabrón al rechazarla así delante de todos, pero…

Caesar Flickerman: ¿eh… eso le parece a usted? (finge que Tex se refería a él y no al aire).

Tex McCroy (girándose a Caesar): por supuesto, Galatea es una buena niña. Ni siquiera es tan diva, entiendo que hayan tenido sus diferencias pero uno nunca sabe.

Caesar Flickerman: ¿el qué?

Tex McCroy: ¿qué te importa?

Caesar Flickerman: Y… ¿qué piensas de estar aquí?

Tex McCroy: que es una ****.

Caesar Flickerman: Le pido, por favor, que cuide su lenguaje.

Tex McCroy: tú me preguntaste. (…) espero que el gobierno esté conforme con haberme mandado aquí. Sé que lo hicieron, ¿me oyen? (mira fijamente a la presidenta Grant, en el palco presidencial). Sé que querían destruirme, cada día me buscaron en el distrito 7 sin encontrarme. Sé que saben que los quiero ver ca…

(Archer McCroy siente una profunda tristeza al ver a su padre, tan ido, hablándole a la presidenta sobre cosas que no tienen ningún sentido. Nunca olvidó su amor, cada mes le escribía una carta que nunca recibió respuesta. Y en aquella entrevista, al parecer, es más importante hablar de su compañera de distrito o de lo que cree o deja de creer que le hicieron, que de él mismo. Su esposa le toma la mano, pidiéndole que lo olvide. Pero Archer no puede. Sabe que, el próximo mes, no tendrá nninguna carta que escribir.)


Distrito 9: Jessica Grainbelle, sesenta años (cosechada).

(Como una gran dama, Jessica está sentada en el sillón. Permitió que Caesar Flickerman le besara la mano, y saludó a la multitud con cordialidad, daba la imagen de ser una abuelita cariñosa, el enfoque contrario a Mercedes Marston. No había demasiadas pancartas con su nombre, pero de los ancianos, es la más querida, en buena parte por su actitud, pero sobre todo gracias a Breel, su hijo vencedor, apreciado por su buen corazón. Ella no pierde el tiempo y comienza a hablar de su querido Breel, con amor y devoción).

Caesar: Pero tenemos entendido que tiene usted otra hija, ¿no es así, señora Jessica?

Jessica Grainbelle: Sí… Arane. Buena chica, un poco cabeza loca, pero buena. Seguro la han visto por las cámaras que vigilan el distrito, ella y mi nieta son ejemplares, como toda la familia Grainbelle.

Caesar: Nos parece muy bien eso (sonrisa). Ahora dígame… ¿qué tiene pensado para la arena?

Jessica Grainbelle (con una sonrisa) ¿qué más puedo hacer aparte de hacer lo posible para vivir? Tengo una buena alianza, confío en Duncan y Alexander, y en quienes quieran patrocinarme.

Caesar Flickerman: ¿Cómo es que su mentor sea su propio hijo?

Jessica Grainbelle: ¡Difícil, difícil! Saber que la criatura a la que cambié los pañales y limpié su trasero rosado, será el responsable de mi vida… (risa nerviosa). No es que no confíe en mi breel, es un buen chico, ya sabes, pero a veces siento que debería ser yo la mentora… ¡Será porque soy su madre!...

Caesar Flickerman: ¿Y en cuanto al señor Borlaug?

Jessica: ¿Qué pasa con Duncan? ¡Oh, Caesar! No pensarás que vamos a llegar a enfrentarnos...


Distrito 9: Duncan Borlaug, cincuenta y seis años (cosechado).

(Antes de enfocar a Duncan, que saluda a su compañera de distrito con un movimiento de cabeza, enfocan a la multitud. Muchas personas tienen el cabello peinado en una mata de rizos apretados, emulando su esponjoso cabello. El hombre lleva un traje sencillo, que le hace parecer tan inocente como a Jessica, aunque él luce más serio.)

Caesar Flickerman: ¡Danos tu secreto, Duncan! ¿qué haces para tener ese cabello tan esponjoso y delicioso y que se vea natural?

Duncan Borlaug: eh… ¿esta pregunta es seria? (mira hacia todos lados, confuso, y un sí rotundo le responde). Es mi cabello natural...

(hay un coro de intergecciones de asombro).

Duncan Borlaug: Seguramente no todos lo sepan, pero en los distritos no hay muchas formas de hacerse tratamientos caros de belleza. Así que sí, este cabello es mío.

Caesar Flickerman: bueno, se conserva usted bastante bien.

Duncan Borlaug: le voy a dar la respuesta que la mujer del distrito 6 dio… trabajo, eso me hace estar así. Ahora me beneficia, podría estar peor físicamente pero no lo estoy.

Caesar Flickerman: Hablando de eso… sabemos que lo ha tenido peliagudo al ser compañero de la madre de un vencedor…

Duncan Borlaug (después de un silencio de cinco segundos): Sí, es complicado, de continuo pienso que Breel Grainbelle optará por su madre y no por mí. Y siendo sinceros, ¿quién no lo haría? Yo también haría lo que fuese por mi familia.

Caesar Flickerman: su familia…

Duncan Borlaug: sí, aprovecharé de dar mi mensaje en seguida. Los amo a todos… perdón si les hice algún daño, no fue mi intención. Mi hermano, mis hijos, mi nuera y yerno, mis nietos… bueno, yo por cualquiera seguramente dejaría un poco en la estacada a otro tributo de estar en el lugar de breel. Así que lo entiendo. Y por eso estoy con Jessica, sé que mientras seamos aliados no pasará nada.

(Aliana, nieta mayor de Duncan, tiene lágrimas en los ojos. Mirar a su abuelo, que tan bueno había sido con ella y con los huérfanos, casi despidiéndose… maldice a Breel Grainbelle, a su horrible madre, a todos. quiere volver a verlo, pero sabe que no lo hará. Hay tantos tan capaces…)


Distrito 10: Nyx Bellecourt, veinte años (cosechada).

(Nyx lleva un vestido más atrevido que el de Pancy pero menos que la ropa de Franziska. Sus andares elegantes y gráciles, dejan embobados a la mayoría del Capitolio y a muchos de su propio distrito, que aún mirándola de más no se habían atrevido a acercarse porque la creyeron demasiado inalcanzable. El público ovaciona, hasta una de las vigilantes, Briseida Anglevin, grita el nombre de la tributo. Nyx, tímidamente, la saluda con la mano en señal de reconocimiento, lo que hace que Briseida prácticamente explote en su asiento. Caesar no pierde el tiempo y le pregunta por las confianzas con la vigilante)

Nyx Bellecourt: No sé si puedo contarlo… (Nyx le lanza una mirada a su mentora, Dianne Stotch, y después a Briseida, quien asiente con la cabeza). Bueno, bueno. En las sesiones privadas, nos tomamos una foto juntas y… (las mejillas de Nyx se acaloran). Fue extraño, pero eso.

Briseida Anglevin (a lo lejos): ¡Es que me encanta!

Caesar Flickerman: ¡Así que tienes una fan! ¡Eso siempre es bueno!

Nyx Bellecourt: sí… estoy un poco confusa por eso… ¡Pero lo agradezco! Gracias, señorita Anglevin, y también gracias por la nota que me pusieron… ustedes saben lo que hice.

(…)

Nyx Bellecourt: Creo que elegí esta alianza por ser más cercano a lo que conozco. Mi familia… bueno, solo somos mujeres. No sé qué fue de mi padre, siempre hemos estado mi gemela y yo… y no sé si lo notarán, pero soy algo tímida, así que…

Caesar Flickerman: sí, ya lo vemos (suspiros del público). ¿Pero y qué me dices del nuevo aliado?

Nyx Bellecourt (mirando a Julian Felow de reojo): Decisiones de último minuto, yo… bueno, no le conozco todavía, pero espero que podamos trabajar juntos el tiempo que podamos.

Caesar Flickerman: Pero siempre te sentirás más cómoda con tus aliadas, ¿no es eso?

Nyx Bellecourt: sí.


Distrito 10: Rafe Firehorse, treinta y cuatro años (voluntario).

(El público enloquece por completo cuando Rafe entra en escena, con una cara tan seria como la de Astrid Heckler. Lleva unos pantalones de tela grises, camisa blanca y corbata roja, como su pelo. No mira a Nyx, parecen no tener ninguna relación más allá de la de compañeros de distrito. Responde apenas a los saludos de la gente, en un ángulo claramente intimidante. Lo divertido, con él, no funcionaría).

Caesar Flickerman: Vaya, Rafe… estuvimos esperando tanto tiempo este momento…

Rafe Firehorse: …Es curioso, nunca he sido de demasiadas palabras. creo que destaqué más en mis sesiones privadas de lo que haré hablando. Quizá, si me preguntas y yo te voy contestando…

Caesar Flickerman: ¡Me parece bien! Primero que nada, tu voluntariado, cuéntanos todo…

(Cuando Rafe termina de contar su historia, muchos capitolinos tienen lágrimas en sus ojos. un hermano menor leal, un sobrinito en apuros, ganas de evitarle más sufrimiento al hermano).

Caesar Flickerman: ¿No has pensado que eso podría causar culpa en Nico?

Rafe Firehorse: no se me pasó por la cabeza… pero, Nico, escucha (mira a la cámara). No te culpes, yo lo decidí y estoy feliz con esto. (su voz se quiebra). Los quiero mucho, a los tres.

Caesar Flickerman: ¿tres? ¿No son solo Zane y Nico?

Rafe Firehorse: Hay alguien más… pero eso, lo contaré cuando gane.

(Patrick está viendo la entrevista como agente de la paz, de servicio cuando bien querría no estarlo. Al oír esas palabras, su corazón late de golpe. Siempre había pensado que aquel hombre, mayor que él y con más experiencia en el amor, solo lo quería como diversión, pero en sus ojos vio sinceridad. Su pecho se aprieta, un espasmo de cariño le recorre y sonríe, esperando que por favor lo logre. Cuando por último, en los pocos segundos que quedan, Rafe Firehorse se quita la camisa para mostrar al país entero su marca tatuada, riéndose un poco y diciendo que al menos no se la hicieron con hierro, siente ganas de gritar, llorar, estrecharlo entre sus brazos… lo que sea. Pero que vuelva.)


Distrito 11: Mona Tukerton, diecinueve años (cosechada).

(La mona Mona está vestida de una forma infantil y tierna. Máscara de Plata pensó que el ángulo sensual no iba con su tributo, y la vistió con un bonito vestido palo de rosa, sus coletas y maquillaje suave. Ayuda la expresión, medio determinada, medio tímida con la que va, saludando levemente a Rafe. Lógicamente, ya que son aliados).

Mona Tukerton: ¡Quiero aprovechar de enviarle un enorme abrazo a mi familia! Por favor, que si no se me olvida (ríe un poco, agitadísima). Mami, papá, Tonya, a mis amigas, y a Henry, mi novio… eso, ya saben cuánto los quiero y… y…

Caesar Flickerman: ¡Oh, tranquila! Eso siempre se hace al final (le da unas palmaditas).

Mona Tukerton: Sí, ya sé, pero me iba a poner a hablar por los codos y se me olvidaría (risas). Ahora sí, puedes preguntarme lo que quieras.

Caesar Flickerman: ¿cómo te sientes al ser una de las menores de la edición?

Mona Tukerton (más seria): antes estaba más asustada, es que… figúrense, pasé la edad de cosecha y ahora esto… (juega con su pequeña pulsera de vegetales). Sabes, creí que moriría, pero Chloe Carson, mi mentora, me hizo ver algunos videos de ediciones pasadas, chicas no tan fuertes que consiguieron ganar con astucia y recursos. Así que…

Caesar Flickerman: ¿Y tú te consideras en esa categoría?

Mona Tukerton: ¡Claro! Se lo dije a Pancy Layton, que no aceptó mi oferta de alianza, tengo recursos, sé hacer cosas y se lo demostré a mis compañeros actuales. Estuve… asustada, y no me da vergüenza decir que lloré, pero ahora quiero… de verdad que solo quiero que llegue pronto. Es esta ansiedad lo que me está matando.

Caesar Flickerman: ¿qué piensas hacer cuando el momento llegue?

Mona Tukerton (mirando a la cámara): Lo que sea, creo.


Distrito 11: Jeffrey Blaaker, treinta y dos años (cosechado).

(la multitud, especialmente femenina, vuelve a enloquecer con el hombre, que, sabiendo su atractivo, sonríe y saluda, pícaro. Esta vez lleva un traje mucho mejor que el de espantapájaros lucido en el desfile, pero todos lo aman y recuerdan por eso. Caesar le estrecha la mano y él le corresponde, esbozando una sonrisa.)

Fan anónima: ¡Jeffrey, te amo, dame un hijo!

Jeffrey Blaaker (riéndose): Perdón, encanto, ¡tengo novia! Y si me ve coqueteando contigo y gano, me van a cortar yasabenqué. No quiero que me censuren como a otros. (guiña un ojo a Tex y Alexander. Uno sigue gesticulando para sí mismo, y el otro aprieta los puños).

Caesar Flickerman: ¡Novia, novia! Eso nos gusta, ¿cómo la conociste?

Jeffrey Blaaker: trabajando, claro (sonríe). Si somos muy trabajólicos aquí en los distritos. Yashimabeth y yo tenemos una genial relación, así que eso, encantos, aunque quisiera no podría.

Caesar Flickerman: ¡qué lindo! (suspiros del público).

(…)

Jeffrey Blaaker: una vida dura, y no diré que no me lo buscara, ¿eh? En mi juventud era un ***.

Caesar Flickerman: ¿y ahora?

Jeffrey Blaaker: sigo siendo un **** (risas). Pero nada, en serio. Por ejemplo, estuve condenado a trabajo sin sueldo por infringir las normas de la sociedad.

Caesar Flickerman: ¡Oh, un criminal!

Jeffrey Blaaker: nada tan grave pero sí, sí. ¿Para qué están las reglas, si no es para romperlas? (guiña un ojo y la gente grita). Me gustaría decir que fue por algo genial, peligroso y arriesgado, pero fue porque me comporté como un imbécil con mis hermanos… perdona, Isha. La ****. Te voy a compensar cada una si gano, ¿vale?

Caesar: queda poco tiempo para que nos cuentes…

Jeffrey Blaaker: tampoco lo haría, aparte. Solo diré… miren, esta pata de reptil (la saca de su bolsillo, está disecada y hecha colgante). Es un regalo de mi sobrino mayor, mi campeón, Leonidas. Iba a decir que lo cacé yo, pero para qué ahora….


Distrito 12: Rossie Hawthorne, veinte años (cosechada).

(Rosie se ve hermosa, con un vestido gris y su cabello recién trenzado por ella misma, ojos levemente sombreados y labios rojos. Camina con sus tacones como si recientemente hubiese aprendido a hacerlo, y así es. no sonríe, ni se muestra obsequiosa. Parece seria y determinada, y no contesta ni al saludo de la gente ni al de Caesar).

Rosie Hawthorne: No voy a responder a ninguna pregunta, solo vine a dar un mensaje (se pone seria, mirando a la cámara). Gente de Panem: ese hombre que está allí (la cámara sigue su dedo, que señala con desprecio a Hans Imber-Black) torturó hasta la muerte a mi tío, Gale Hawthorne. Abuela Hazelle, papá… estoy segura de lo que digo. Fue él. Si valoran… la libertad, nadie debería… apoyarlo. Eso es todo.

(exclamaciones ahogadas del público. Se enfoca a todos los tributos. Los profesionales tienen expresiones de ligera sorpresa, muchos otros de desaprobación.)

–¿Qué hacemos, Marco? ¿qué dice la presidenta? –Pregunta Diego.

–Dile a Amy que transmita eso, ¿crees que nos podemos perder algo así? ¿sabes cómo va a subir el rating? –Los colmillos de Marco destellan–: ahora lamentarán tener los televisores apagados esos rebeldes.

Es cierto, poca gente sabía lo que había hecho el joven de dieciséis años que fue Hans Imber-Black, pues se había mantenido como secreto de estado, pero algunos sí. Y ahora, gracias a Rosie, todos estaban al tanto de dicha rivalidad. ¿Podría haber algo más delicioso que eso? Intrigas, venganza…


Distrito 12: Julian Felow, veintisiete años (cosechado).

(Luego de aquella declaración hecha por Rosie, tranquila, circunspecta y fría, la aparición de Julian fue muy esperada. No gustaba tanto como Jeffrey, Rafe o Dorian, pues no daba cabida al aprecio, pero aún así tenía sus adeptos, más aún por ser uno de los primeros participantes del Capitolio. Algunos, hasta decían que iba a darles honor a la gran ciudad por primera vez en estos juegos).

Caesar Flickerman: ¡Hola, Julian!

Julian Felow: Hola.

Caesar Flickerman: eh… ¿qué nos cuentas? ¿qué te ha parecido el exabrupto de Rosie?

Julian Felow: Bueno, creo que el Capitolio ha sido muy detallista al permitir la casualidad de que un asesino se encuentre con una de las parientes de su víctima, y Rose hizo lo que mejor le convenía, no tengo nada más que decir.

Caesar Flickerman: ¿Qué hubieses hecho tú?

Julian Felow: ¿Acaso tengo aquí a uno de los asesinos de mi padre? ¿No? entonces no tengo cómo saber qué hubiese hecho en su lugar.

Caesar Flickerman: A propósito de eso… ¿cómo ha sido tu estancia en el distrito 12? ¿crees que te ha enseñado algo?

Julian Felow: Bueno, a trabajar mucho, romperse la espalda y cosas así (sonríe un poco) es una lección que todos aquí deberíamos aprender, es muy valiosa, ¿saben?

(guiña un ojo, sus larguísimas pestañas acarician casi sus pómulos).

Caesar Flickerman: ¿Y qué nos dices de tu familia?

Julian Felow: lo de siempre… hermana, cuñado, sobrinos… estoy seguro de que deben estar hartos de oírlo así que imagínense un discurso súper sensiblero y péguenlo aquí. Estoy igual de cansado que ustedes.


Nota:

Hasta aquí hemos llegado, señoras y señor.

Quiero dar un aviso importante: desde aquí en adelante, si no quieren hacer comentarios largos y detallados, o si no quieren comentar en absoluto, pueden hacerlo con libertad sin miedo a que mate a sus tributos. Esto porque he decidido más o menos quiénes quiero que vivan y quiénes no, y no voy a engañar a la gente diciéndole que depende de los comentarios. En muchos casos es así, obvio, tengo planeadas algunas cosas para la gente que todavía sigue, pero no necesariamente. Así que, si no tienes ganas de comentar, estás cansado o cansada, o solo quieres responder preguntas, tú dale, adelante. Estoy conforme con ello.

Gracias a los que todavía han comentado, a los que me han seguido hasta aquí.

El próximo capítulo será última noche y lanzamientos, el subsiguiente, baño.

Preguntas:

¿entrevista favorita?

¿a quién te gustaría ver morir?

¿quién crees que muere primero?

Saludos, amores.