DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.

CAPITULO 3 – RECUPERAR LA OCARINA

OBSERVATORIO ASTRAL

NOCHE DEL DIA FINAL.

~Quedan 12 horas~

El tiempo pasó muy rápido mientras Link y los demas bailaban, bailaban y bailaban hasta el amanecer sin la nocion del tiempo.

— ¡Muy bien muchachos! ¿Qué les ha parecido? Pasó en un instante, ¿verdad? —se expresó el espantapájaros contento.

— ¡Eres toda un alma de la fiesta! — respondió Mikhail también en el mismo estado, y más animado.

— ¡Todavía estoy lleno de energía! Pero parece que todo se ha vuelto un poco... peligroso. Así que... ¡Me voy de la ciudad!

— ¡Espera! ¿Qué quieres decir con eso? ¡Hey! —Zero trataba de preguntarle cuando el espantapájaros se hundió en la tierra, dejándolos con dudas.

— Se nos fue sin decirnos nada... —decía Andrea cuando se sintió un temblor por todo el ambiente. — Creo que ya sabemos a que se refería el espantapájaros.

— Bueno, vayamos a la torre de reloj a enfrentar a Skull Kid. —indicó Taya la siguiente accion a tomar.

Los chicos salieron del observatorio para pasar por el escondite de los Bomber y asi poder volver a la ciudad a hacer eso.

SUR DE LA CIUDAD RELOJ

Cuando salieron, se había hecho de noche pero pasaba algo muy perturbador, el cielo se había vuelto rojo como la sangre que prácticamente cubría todo el lugar, después de recorrer toda la ciudad, los tres dekus y el dragón volvieron a la parte sur de la ciudad con el propósito de enfrentar al loco enmascarado.

— Hay una puerta en lo más alto de la torre, ¿vieron? —dijo Taya señalando la torre.

— Sí, creo que esa conduce a la cima, ¿no es así? —asumió Andrea ante el comentario del hada.

— Así es, pero hay unos dos problemas; A: es que la repisa está demasiado alta como para ustedes en su forma de Deku, y B: La puerta se abre a la medianoche. — les comentó el hada para la des fortuna de los presentes, pero no por mucho, ya que Link vio algo que los sacaría de aprietos.

— Chicos, hay una rara flor al lado de ese puesto, tal vez todos podamos subirnos a la plataforma. —les afirmó el deku elfo transmitiéndoles seguridad.

— No tenemos nada que perder en comprobarlo ahora. —comentó Zero expectante acercándose a la dicha flor cuando de repente, algo los impedían.

— ¡Esperen! ¡Esperen un momento! —se escuchó la voz de un ser que bajaba de los cielos.

Un hombre de aspecto deku se hundió en esa flor para luego sumergir pidiendoles que no lo usaran mientras estaba ausente, pero eso era cuestion de vida o muerte.

— Señor, queremos subir a la plataforma, dejenos usar esa flor, por favor. —le pidió Link para que les prestara.

— ¿De verdad quieren utilizar la flor? —preguntó el deku al oir el comentario.

— Si, por favor. —respondió Andrea en el mismo estado.

— Bueno, estoy pensando en cerrar la tienda para poder comprarle un regalo a mi esposa y volver con ella a mi pueblo. —argumentaba el deku el motivo del cierre. — ¡He oido que hay una piedra llama lágrima lunar que brilla más que todas las demás! Si algunos de ustedes por casualidad tuvieran una, me gustaría comprársela. ¡A mi esposa le encantará!

— ¿Quiere una lagrima lunar? —preguntó Zero sorprendida por la declaracion.

— Sip, quiero un regalo a mi esposa, asi que si me la dan, les entregaré este terreno... ¡incluyendo esta flor deku! —les propuso el deku animandolos.

Era una oferta tentadora y necesaria que no podían rechazar, Link le dio la lágrima lunar al señor deku y lo que obtuvieron no fue solo la flor, sino una clase de papel que les otorgaban el derecho de poseer la propiedad.

— ¡Muchas gracias, chicos, ajora regresaré a casa con mi mujer con el mejor regalo que le daré! — se despidió el hombre retirandose del lugar.

Ahora que ya tenían la flor para poder acceder a la torre, solo quedaba esperar a que dieran las doce de la noche para que la puerta se abriera, y para matar el tiempo, decidieron tener una charla, de cualquier tema.

— ¿Quieren que platiquemos sobre nuestras vidas? —propuso Andrea empezando la conversación.

— Bueno... Antes que nada, no me he presentado. — empezó la peliblanca presentándose. — Me llamo Zero, antes solía llamarme Rose por el color de mis ojos, soy una entonadora como ustedes pueden ver, gracias a esa flor que me cubre un ojo.

— ¿Que hace esa flor? —inquirió Link oyendo la historia.

— La flor me otorga los poderes de Entonadora, sin embargo, esa flor creó caos y destruccion en mi mundo, y es por eso hice la tarea de asesinar a todas mis hermanas para salvar la humanidad... Aunque solo me faltó una... —Zero les platicaba un poco sobre su vida.

— ¿Quién sería esa persona? —preguntó Link al respecto.

— One, se llama One, todas mis hermanas representa mi personalidad que creó esa flor. —mencionó la peliblanca.

— ¿Cómo fue que esa flor se quedó pegado a tu ojo? —Andrea la interrogó intrigada por su historia.

— Es algo muy difícil de explicar, fui aprisionada junto a unas chicas en una celda por conspirar contra un maldito dueño corrupto, la pasamos muy mal por la forma de que esos cabrones nos trataba... Entonces una grave enfermedad me consumió y al momento de morir, vi una flor... Esa flor fue la que me revivió y creó todo ese caos en mi mundo.

— Debe ser terrible lo que pasó. —dijo Link comprendiendo las palabras de la chica.

— Lo es... No quiero entrar en detalles la verdad. —dijo Zero cabizbaja. — Supongo que ustedes también pasaron por lo mismo, ¿cierto?

— Si, Link y yo pasamos por varias dificultades para ser lo que somos ahora. —respondió Andrea recordando los momentos más difíciles y como habían enfrentado los problemas.

— Ya veo... Nosotros tres tenemos algo en común después de todo. —Zero les sonrían de alguna manera cuando de pronto se escucharon una gran campanada.

Arriba se vieron unos fuegos artificiales como si de una celebración se tratase, lo que más atrajo la atención de los presentes, es que la puerta de la torre en la parte de arriba se había abierto, era ahora o nunca.

— La puerta se abrió, ¡Vamos! —dijo Andrea posicionándose encima de la flor.

Sin pensárselo dos veces, Andrea, Link y Zero volaron por medio de la flor hacia la puerta, Mikhail utilizó las alas para llegar con ellos y así todos subir a la cima...

EN LO ALTO DE LA TORRE.

Al subirse en lo más alto de la torre, finalmente encontraron al que tanto buscaban y entre todos lo encararon.

— ¡Te encontramos, maldito loco! —exclamó Zero en ese estado.

— ¡Rindete, idiota! — secundó Andrea en tono amenazante. — Un momento... ¿Esa no será tu ocarina, Link? —le preguntó viendo lo que traia en la mano el sujeto enmascarado.

— Mi ocarina... ¡Dame la ocarina, Skull Kid! —le exigió Link que le devolviese pero este sujeto ignoraba las palabras.

El enmascarado se dio la vuelta viéndolos con burla y de ahí salió el hada de color morado, aliviada de ver a los demas.

— ¡Hermana!

— ¡Ah! ¡Tael! Los hemos estado buscando. —respondió Taya en ese mismo estado. — Eh, Skull Kid... ¿Por qué no devuelves ahora mismo esa mascara que llevas puesta?

— ¿Es esa mascara que lleva ese sujeto? —pensó Link al entender a lo que se refería el vendedor de las máscaras, ahora todo comenzaba a tener sentido.

— Oye... ¿Nos estas escuchando? —cuestionó el hada de color claro al ver que no contestaba.

— ¡Contesta a la pregunta, imbécil! —Zero le levantaba la voz al duende molesta.

— Pantano. Montaña. Océano. Cañón. Deprisa... Los cuatro que están en esos lugares... Tráiganlos aquí... —les pedia Tael cuando fue golpeado de un manotazo por el enmascarado.

— ¡Callate! ¡No hables de eso, hada estupida! —espetó Skull Kid furioso.

— ¡Nooo! ¿Qué le haces a mi hermano? —expresó Taya impactada por la agresión del tipo.

— Maldito enfermo... — masculló Zero también en ese estado.

— Esto me recuerda lo que le pasó a 9S... —dijo Andrea seria.

— Skull Kid, ¡¿De verdad crees que sigues siendo nuestro amigo después de hacer eso?! —le reprochó Taya enfadada.

— Bueno, en realidad no importa. —dijo el enmascarado ignorando las reacciones de los chicos. — Aunque vinieran ahora, no serían capaces de detenerme... Solo tienen que mirar hacia arriba... Si creen que pueden detenerlo, ¡Inténtenlo!

De inmediato, Skull Kid emitió un gran, pero gran grito ensordecedor que casi destrozan los tímpanos del grupo.

— ¡¿Que esta pasandooo?! —se quejó Mikhail por el sonido.

— ¡Creo que perdió la cabeza! —expresó Andrea en el mismo estado.

— ¡Hijo de puta! ¡Ese tipo puede dejarnos sordos! —secundó Zero irritada por ese sonido.

Luego de unos breves segundos, el chico dejó de gritar y se quedó en posicion descubierta con las manos arriba y la luna comenzaba a acercarse cada vez más y más a destruir todo a su paso, tenían que ser rápidos…

Entonces Link se puso al frente para darle un golpe con una burbuja explosiva, eso hizo que Skull Kid quedara paralizado y entonces soltara la ocarina.

— La ocarina se cayó... —dijo Andrea atenta a la acción. — ¡Ve por ella, Link!

Link asintió y rápidamente corrió hacia el objeto, fue así como recuperó su preciada Ocarina del Tiempo, de repente, los recuerdos acerca de la princesa Zelda regresaron a su mente, y al de Andrea también...

FLASH BACK - EN ALGUNA PARTE DEL CASTILLO DE HYRULE | HACE UN TIEMPO ATRAS

Link, Andrea y Epona estaban reunidos con Zelda dentro del castillo de Hyrule, le habían contado las intenciones de Ganondorf y de todo lo que habían pasado cuando ambos levantaron la espada maestra, y además de que tenían que hacer un viaje personal.

— Se van de Hyrule, ¿no es así? —preguntó Zelda conociendo sus motivos.

— Si, Zelda, queremos ir a buscar a Navi. —respondió Link tomando la iniciativa.

— Aunque nuestro encuentro fue breve, siento como si los hubiera conocido a ustedes toda la vida. — dijo la princesa algo melancólica. —Nunca olvidaré los días que pasamos juntos en Hyrule...

— Igual nosotros princesa. —respondió Andrea en el mismo estado.

— Estoy segura que llegará el dia en el que nos encontremos de nuevo, hasta que ese dia llegue, por favor, Link... Toma esto. —declaró Zelda dandole un objeto que le seria muy importante mas adelante.

— Esa ocarina... La Ocarina del Tiempo... —dijo Andrea pasmada por la accion de la princesa.

— Rezo... Rezo para que su viaje sea seguro, si algo les pasara a ustedes dos, recuerden esta canción, esto me recuerda a nuestro primer encuentro.

Fue así como Zelda entonó una melodía familiar que habían escuchado hace tiempo atrás, y fue entonces cuando los dos elfos, con Link sosteniendo la ocarina, y Andrea, una flauta con las mismas funciones que le fue dada por la misma princesa, recordaron y tocaron la canción del tiempo juntos, esa melodía era el recuerdo más preciado que Link había recuperado por completo.

Y así fue como Link y Andrea se fueron del lugar para buscar a su amiga dejando atrás Hyrule...

LA DIOSA DEL TIEMPO LOS PROTEGE.

SI TOCAN LA CANCION DEL TIEMPO, ELLA LOS AYUDARÁ...

DE VUELTA A LA REALIDAD

— ¡Niño! ¡Niño! ¡Despierta! — gritaba Mikhail para que este reaccionara.

— ¿Que? —soltó el mencionado tajante. — ¿Qué pasó?

— ¡Estabas absorto con una mirada perdida! ¡¿En que estabas pensando, idiota?! —lo regañó Zero por lo mismo. — ¡¿Que no ves la situación en la que estamos?!

La luna estaba a unos metros de chocar mientras Link estaba absorto, habían perdido demasiado tiempo y se estaba agotando, tenían que hacer algo rápido.

— ¡¿Qué haces perdiéndote en los recuerdos?! ¡Vuelve en ti! —lo reprochó Taya por la misma razón. — ¡Esa vieja ocarina no nos va a ayudar!

— Se cómo detener esto... —declaró Link ya volviendo en sí.

— ¿Qué piensas hacer niño? — cuestionó Zero por la acción que el chico estaba a punto de tomar.

— Voy a tocar la canción... —dijo el deku elfo con determinación.

— Link, ¿Estás seguro? —inquirió Andrea preocupada ante la grave situación que vivían, a lo que su protegido asintió con la cabeza.

— ¡Diosa del tiempo! ¡Ayúdanos! ¡Necesitamos más tiempo! —suplicó Taya sabiendo que no se podía evitar el cataclismo a punto de cumplirse, pero entonces...

— ¿Que son esas cosas? —expresó Mikhail sorprendiéndose por lo que acababa de ver.

— Nunca había visto un instrumento así. —dijo Andrea en el mismo estado.

— Lo veo y no lo creo... — secundó Zero asombrada.

La ocarina de link se transformó en unas gaitas como su instrumento para tocar la canción del tiempo y fue asi como de alguna forma, los cuatro desaparecieron del lugar, solo para transportarse, y volver, por el espacio/tiempo.

Fue así como Zero de alguna forma regresó al momento de confrontación contra One y ser absorbida hacia el vórtice junto con Mikhail, luego después sucedió la intensa persecución por los bosques, la transformación en dekus y finalmente el momento en que conocieron al vendedor de las máscaras.

AMANECER DEL PRIMER DIA

~Quedan 72 horas~

SUR DE LA CIUDAD RELOJ

Después de experimentar la catástrofe, Link y los demás estaban muy impactados por el ambiente, había gente haciendo la misma costumbre, no mostraban señales de angustia ni nada.

— ¡¿Qué… Que ha pasado?! —articuló Taya en ese mismo estado. —Todo ha…

— Comenzado de nuevo… —Andrea terminó la frase, incrédula.

— La luna… ¿Qué pasó con la luna? —expresó Mikhail atrayendo la atención de los presentes.

De inmediato miraron hacia arriba y efectivamente, la luna estaba alejada a varios metros de distancia a diferencia de hace unos momentos.

— Niño… ¿Quién eres? —indagó Zero con sospecha y curiosidad. —La cancion que tocaste… Ese instrumento… ¡Un segundo! ¡El instrumento! Esa ocarina que recogiste….

— Es verdad, el vendedor de las máscaras dijo que podría devolvernos a la normalidad si recuperabas el preciado objeto que te fue robado. —recalcó Andrea recordando las palabras del pelirrojo.

— Pues entonces hablemos con él, a ver que nos dice. —indicó Zero.

TORRE DEL RELOJ

Se metieron a la torre para confirmarle al vendedor de máscaras que habian recuperado la ocarina, ahora lo que quedaba era que este les mostrara la forma de devolverlos a la normalidad.

— ¡Lo hicieron! ¡En verdad lo hicieron! —se expresó el vendedor de forma graciosa zarandeando al chico deku.

— ¡Oiga, oiga! ¡Serénese por favor! —pidió Mikhail en su usual tono infantil.

— Perdon, es que no podia evitar sentir emoción. —explicó el vendedor su comportamiento. — Bien, escuchen con atención. — empezó a indicar las acciones que tenian que seguir a pie de la letra. — Toquen esta canción y recuérdenla bien…

Fue así como Link, Andrea, y Zero, quien de alguna forma también sacó sus gaitas, siguieron el ritmo de la canción que el vendedor de máscaras tocaba con el órgano musical.

Luego de escucharla dos veces, los tres entonaron lo que fue la canción de curación, fue asi como Link, Andrea, Zero y Mikhail entraron en un trance.

En el mismo lugar oscuro en donde ellos experimentaban el miedo, se veían a sus versiones humanas despidiéndose de los matorrales deku, quienes se alejaban lentamente de ellos.

Luego Zero se empezaba a sentir algo extraña, la flor que le estorbaba el ojo comenzaba a salirse él, es como si todo lo se consideraba parasito para ello comenzaba a resquebrajarse, era como si esa canción la estuviera exorcizando.

Ella lanzaba agudos quejidos a medida que la maldad de esa flor desaparecía, tuvieron que pasar unos momentos hasta que finalmente todo se volvió blanco.

DE VUELTA A LA REALIDAD

Fue entonces cuando unas tres mascaras del mismo aspecto de un deku aparecieron en el suelo.

— Link… Mírate… —dijo Andrea mirándose su aspecto.

— Ah… ¡Es cierto! —expresó Mikhail dándose cuenta de lo que estaba pasando.

— Hemos… Vuelto a la normalidad. —declaró Zero tocándose el rostro.

En efecto, Link y los demás habían vuelto a la normalidad y gracias a las indicaciones del vendedor de las máscaras.

— Señor… ¿Qué fue esa canción? —le indagó Andrea asombrada por volver a tener su aspecto de vuelta.

— Se trata de una melodía que sana la magia maligna y los espíritus inquietos, transformándolos en mascaras. —respondió el vendedor en su usual tono humorístico. — Estoy seguro de que les será de ayuda en el futuro.

— ¿Qué hay de esas mascaras que cayeron en el suelo? —cuestionó Link sobre los dichos objetos. — ¿Podemos quedarnos con ellas?

— Ah, sí. Les doy estas mascaras en conmemoración de este dia. —accedió el vendedor de máscaras regalándoles esos objetos. —No teman; la magia esta sellada dentro de las máscaras, y además… ¿Ven esa flor que está en el suelo?

Eso captó la atención de Zero, miró el objeto con nostalgia, la recogió y contempló la flor por unos segundos…

— ¿Cómo pasó esto…? —pensó la chica tratando de descifrar el motivo del por qué. — Un segundo… Esa cancion… Esa cancion hizo que…

— ¿Zero? ¿Estás bien? —llamó Link al verla tan absorta en sus pensamientos.

— Oh… Si… Estoy bien, no pasa nada. —respondió la mujer volviendo en sí.

— Esa flor que tiene la chica representaba la maldad adentro de esa chica, ahora no es más que una flor común y corriente, de todos modos, cuando se pongan las máscaras, se transformarán en deku. —les indicaba el vendedor de máscaras. —Cuando se las quiten, volverán a la normalidad.

— Gracias, señor. —agradeció Link guardándose la máscara en su bolsa de objetos junto con los demás.

— Bueno, he cumplido la promesa que les hice… — empezó el pelirrojo. — Asi que, por favor, dame lo que me prometieron.

Uh Oh… Eso puso nervioso al grupo, se habían olvidado por completo de la máscara y eso los agarró en la plena curva.

— Eh… sobre eso… —titubeó Link en ese estado al no poder decirle la verdad.

— No me lo digan… —dijo el vendedor empezando a darse cuenta de ello. — ¿La tienen? Mi mascara, ¿lo han hecho, verdad?

— Lo sentimos, señor… No la tenemos. — se disculpó Zero diciendo esas palabras, enfadándolo en el proceso.

— ¡¿tienen idea de lo que han hecho?! —farfulló el señor en ese estado zarandeando a Link.

— ¡Oiga ya tranquilícense, señor! —chilló Mikhail pidiendo que se calmara. — ¡Lo está lastimando!

— ¡Si no recuperamos mi mascara ocurrirá algo terrible! —soltó el señor pelirrojo dejando salir los motivos de ello.

— ¿Y eso? ¿Qué es lo que quiere decirnos? —inquirió Link al oir la noticia. — ¿Qué tiene de importante esa mascara?

— Bien, escuchen. —comenzó el vendedor a contarles la razon. — Esa mascara que me robaron… se llama la Máscara de Majora.

— ¿De Majora? ¿Qué es lo que hace esa cosa? —preguntó Andrea atenta.

— Es un objeto maldito. La leyenda dice que una antigua tribu lo utilizaba durante sus rituales. —argumentó el pelirrojo. — Se dice que a aquel que lleve puesta la máscara se le concederá un poder perverso y terrible.

— Asi que por eso ese loco hizo que la luna cayera y estuviera a punto de destruir el mundo… Ya veo… —asumió Zero pensativa en las palabras del hombre.

DE ACUERDO CON LA LEYENDA…

LOS PROBLEMAS CAUSADOS POR LA MASCARA DE MAJORA FUERON TAN GRANDES…

QUE LOS ANCIANOS, TEMIENDO UNA GRAN CATASTROFE E INTENTANDO EVITAR SU MAL USO, SELLARON LA MAS CARA EN LAS SOMBRAS PARA SIEMPRE.

PERO AHORA, LA TRIBU DE LA LEYENDA HA DESAPARECIDO Y NADIE CONOCE LA VERDADERA NATURALEZA DE LA MASCARA…

— Pero yo puedo sentirlo. —dijo el pelirrojo luego de contarles la historia. — Recorrí grandes distancias para conseguir esa legendaria mascara. Y cuando finalmente la obtuve… sentí un angustioso presagio. Es esa sensación que los petrifica y los deja sin respiración.

— ¿Tan peligrosa es esa máscara? No lo puedo creer. —articuló Link impactado ante las palabras del vendedor de las máscaras.

— Eso comienza a darnos una mala espina. —coincidió Zero con el elfo, en verdad era de alta peligrosidad lo que hacia ese dicho objeto.

— Es muy peligrosa, y ahora… ese duende la tiene… — les afirmó el señor de las máscaras. — ¡Se los ruego! ¡Deben recuperar esa máscara rápidamente o algo terrible ocurrirá! ¡Por favor! —les suplicaba desesperado por la grave situación.

— C-Claro que lo haremos, señor. —afirmó Link en un intento de calmarlo. —Vamos a hacer lo que sea necesario para impedir esa catástrofe.

— ¿De verdad? ¿Harán eso por mí? —pidió confirmar el vendedor.

— Cuente con nosotros, señor. — declaró Andrea afirmando su compromiso de ayudar.

— Asi enfrentaremos a ese responsable. —secundó Zero en la misma postura.

— Muchas gracias, muchachos, dejo el asunto de la máscaras en sus manos. —les agradeció el vendedor de máscaras pero casi se le olvidaba darles algo más. — Ah y por cierto, mientras ustedes estaban por ahí me encontré con esto.

— ¿Y eso? —preguntó Zero contemplando lo que era un cuaderno.

— Parece uno de esos cuadernos que usan los niños de la ciudad. —respondió el vendedor de máscaras de forma casual. — ¿Se le habrá caído a ese duende? Yo no lo necesito, asi que tómenlo.

Lo que obtuvieron fue el cuaderno de los Bomber. ¿Quién iba a pensar que los niños iban a darles una copia del cuaderno? Vaya que tuvieron suerte en tener uno.

— ¿Quién diría que no nos iban a dar uno de esos? —comentó Link recordando las palabras de los Bomber en tono gracioso.

— Qué casualidad. —secundó Zero en el mismo tono.

— Bueno, es hora de irnos, ¿están listos? —dijo Andrea lista para empezar la aventura.

— Sé que lo conseguirán, así que les deseo suerte. —se despidió el vendedor mientras los miraba alejarse.

— Lo haremos, adiós. —respondió Link de vuelta dejando el lugar.

FIN DEL CAPITULO 3

NOTAS DEL AUTOR:

Si ustedes se dieron cuenta, Zero ya no tiene la flor en el ojo por lo que eso indicaría que se quedó sin poderes de entonadora pero como obtuvo magia de la gran hada, no es asi, aclaro que Rose es el verdadero nombre de Zero, tal como sale en una novela de Drakengard 3.

Sin más que decir, nos vemos en el siguiente capitulo.