DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.
CAPITULO 7 – NIEVE EN LAS MONTAÑAS.
Al entrar por el camino hacia las montañas, vieron que había nieve por todas partes hasta el punto de que temblaron de frio, y el más notorio fue Mikhail.
— ¡Esta muy heladoooo! —se quejó el dragón con voz temblorosa.
— Vamos Mikhail, ya hemos andado por los lugares fríos. —dijo Zero en el mismo estado. — ¿Y ustedes? Parece que están acostumbrados.
— Algo así… Ya hemos pasado por ese tipo de climas antes… —afirmó Link no muy tembloroso a diferencia de los demás y al igual que la elfa.
— ¿Y en lugares tan helados? ¡No puede ser! —expresó Mikhail sorprendido por la declaración del elfo.
— El y yo solíamos entrenar en la nieve, aunque al principio nos costaba trabajo acostumbrarnos al clima muy frio, todo un guerrero puede, y debe aguantar ese tipo de clima. —dijo Andrea.
Caminaban tranquilamente cuando de repente se toparon con alguien a quien no esperaban con intenciones malas, y solo Zero sabía muy bien de quien se trataba.
— One… ¿Qué demonios haces aquí? —preguntó la peliblanca molesta.
— Te hago también la misma pregunta, Zero. —contestó la mencionada en tono de burla. —Si que tienes las agallas para evitar la muerte, ¿eh? Por lo que veo ya no tienes esa flor en el rostro.
— Es una larga historia, ahora ya no tengo necesidad de que Mikhail me mate. —declaró Zero mostrando su espada.
— Vamos a ver si eres tan fuerte después de que mataras a todas tus hermanas. —la retó One blandiendo su arma.
— Zero… —dijo Link expectante.
Fue así como ambas chocaron sus espadas, Zero intentaba asestarle un golpe pero One era mucho más rápida y precisa al leer sus movimientos, para la des fortuna de la ex entonadora.
— Carajo… —siseó Zero al ver que la rubia había esquivado el ataque fácilmente.
De un momento a otro de estar chocando los filos de la espada, Zero sufrió una cortada sangrante en un brazo cayendo al suelo.
— Que mal… No eres fuerte como lo solías ser… Que aburrido… —expresó One mostrando indiferencia hacia su 'hermana'. —Espero que con eso aprendas a no entrometerte en lo que no te importa… Nos vemos.
— ¡Espera! ¡One! —exclamó Zero viéndola desaparecer entre las ventiscas de la nieve, para luego quejarse de dolor y dejar algunas lágrimas de coraje.
— ¡Zero! — Andrea corrió hacia ella para socorrerla, pero esta estaba tan molesta.
— ¡No me toquen! —gritó la mencionada rechazando la mano de la ex androide, expresando el enojo por la humillante derrota.
— ¡Zero! —Mikhail le hizo una llamada de atencion por su comportamiento.
Esa fue la primera vez que vieron a una Zero vulnerable, y no como una guerrera fuerte que la dupla conocía, se veía muy frustrada, dolida, estaba llorando de rodillas de coraje.
— Zero… —dijo Link junto con la ex androide intentando calmarla. —Zero…
— ¿Qué quieres? —preguntó la mencionada llorosa.
— Yo también pasé por lo mismo cuando me topé por primera vez con Ganondorf, intenté hacerme el valiente y Andrea fue herida. —dijo Link en tono tranquilo. —Fue asi como aprendí a no tomarme eso a la ligera cuando conoces a un enemigo. Y eso es lo que necesitas, Zero.
— Exacto. —coincidió Andrea con su elfo.
Zero se empezó a tranquilizar y limpiarse las lágrimas de los ojos reponiéndose.
— Perdónenme… Es que esa cabrona me saca de quicio. —les explicó la peliblanca el motivo de su comportamiento.
— La derrotaremos… Tenlo por seguro. —afirmó Andrea segura.
Zero asintió con la cabeza ya con mente clara con una meta en mente: volverse más fuerte junto con sus amigos no solo para prevenir la catástrofe, sino para vencer a su archi-enemiga.
/
PUEBLO GORON
Despues de caminar y lidiar con los wolfos blancos que les obstruían el camino, llegaron a la aldea de la raza de los goron…
— T-Tengo Fri-Frio… —se quejó el dragón blanco por el clima.
— Andrea… Los Gorons también tienen ese problema. —comentó Link al respecto.
— Creo que debí haberme traído un abrigo… —expresó Zero con voz temblorosa por el frio.
Caminaron por la aldea congelada resistiendo el clima helado hasta toparse con el mismo búho que habian visto en los pantanos.
— ¡Uuu-uuu! ¡Nos encontramos de nuevo, muchachos! ¿Les han sido de ayuda mis estatuas de piedra? —les saludó el animal en tono animado.
— Nos ahorramos tiempo en ir a la otra parte usando nuestros instrumentos. —le afirmó Link mostrando determinación.
— Este lugar será cubierto de nieve irremediablemente, a menos que tengan voluntad de cambiar el destino de esta tierra, ¿Asi que, van a continuar?
— Claro que cambiaremos el destino, señor búho. —afirmó Zero en el mismo estado que los elfos.
— Ustedes son unas personas con mayores virtudes que conozco, comenzaré a volar ahora hacia ese santuario de ahí enfrente, asi que síganme.
El búho se dirigió hacia el santuario flotante dejando caer unas plumas sirviéndoles como el camino por el que grupo debían tomar.
— Asi que es por donde hay que ir… —dijo Andrea al ver el camino invisible.
Era lógico que sintieran los nervios correr por sus venas, corrian el riesgo de caer al vacio sin fondo, pero habia que resolver el problema de las montañas sí o sí.
— Cruzaremos el abismo. —declaró Link listo para arriesgarse viendo las plumas como clave para no morir en el intento.
— ¿Seguro? —inquirió Andrea preocupada por su bienestar.
— Seguro.
Fue asi como Link y Andrea procedieron cruzar el abismo con suma precaución, Andrea por poco se caia de no haber sido agarrada por su elfo.
— ¿Estas bien? —preguntó Link tras haberla ayudado a no caerse.
— Si, ese piso está muy resbaloso.
Se tomaron su tiempo hasta que eventualmente llegaron a la entrada del santuario, tan solo esperaban a Zero y a Mikhail.
— Se arriesgaron mucho, ¿eh? —dijo Zero llegando hasta ellos y bajándose del lomo de Mikhail.
— Muchishimo. —reconoció la elfa recordando su casi caída al vacio.
— ¡Uuu-uuu! Ahora estoy seguro de su valor y determinación. —los llamó el búho desde arriba de la cueva. — Desde ahora, no deberán dejarse engañar por las apariencias. Deben creer en sus sentimientos… Ahora, entren en el santuario. Algo que los ayudará en su aventura está en su interior, usen ese objeto cuando vuelvan aquí.
— ¿De qué objeto está hablando? —cuestionó Zero curiosa por las palabras.
— Quizas se refiera a que sea algo que nos pueda ayudar a volver hasta allá… —comentó Link pensativo.
— Creo que se a que se refiere… Entremos. —concluyó Andrea justo a entrar a la cueva.
/
Nada mas al entrar a la cueva, se toparon con un gran cofre rojizo justo debajo de los rayos de luz rodeándolo.
— Veamos que contiene ese cofre… —dijo la peliblanca acercándose con los demas.
Fue entonces cuando obtuvieron lo que les seria de suma utilidad y les parecio familiar a los dos elfos.
— Estas son… —comenzó Link sorprendido.
— Las lupas de la verdad… —declaró Andrea mencionando el objeto.
— ¿Qué? —inquirió Zero intrigada.
— Esas lupas, te ayudan a ver cosas invisibles que normalmente el ojo humano no ve. — le explicó la peliplateada haciendo uso del dicho objeto. — Como este que tengo en frente.
Fue asi como la peliblanca usó la lupa y de repente le entraron los nervios de punta, habia una skulltula colgada justo en frente de ellos.
— ¡H-Hay una araña enfrente! — les avisó Zero en ese estado.
— No hay problema. —dijo Link justo cuando dispara una flecha a la araña, matándola instantáneamente. — Ahora ya no está.
/
PUEBLO GORON
Luego de salir de la cueva, procedieron a usar sus respectivas lupas solo para poder ver lo que eran unos bloques de hielo.
— Ahora si podemos cruzar tranquilos. —declaró Link al ver el camino por el que cruzarían.
— Perfecto, ahora si nos ahorraremos los problemas. —coincidió Zero sonriente.
Y asi los cuatro cruzaron el abismo usando la lupa cuando justo en ese preciso momento se cruzaron con alguien que parecía ser un fantasma goron.
— ¿Un fantasma? —expresó Zero algo temerosa por lo que estaba viendo.
— Tranquila, no creo que nos lastime. —comentó Andrea viendo la faceta de la figura.
— Hola, señor goron. —lo saludó Link para la sorpresa de la figura.
— ¿Qué? ¿Es posible? ¿Pueden verme? —dijo el misterioso fantasma sorprendido.
— Podemos verlo, señor. —aseveró la peliplateada segura.
— Bueno, si de verdad pueden verme, entonces síganme. —concluyó el fantasma goron realizando su movimiento.
— Tenemos que seguirlo. —indicó Link caminando hacia donde el goron iba.
/
PUEBLO DE LA MONTAÑA
Despues de seguir al misterioso fantasma goron, llegaron al pueblo de la montaña y fue asi como la figura empezó a subir hasta lo mas algo del lugar, y por medio de las lupas notaron una extensa escalera por la que tenian que subir.
— No veo nada, Zero. —comentó Mikhail al respecto.
— Mira con la lupa. —dijo la mencionada ayudándolo con la lupa, para el asombro de su mascota.
— ¡Es una escalera enorme! —exclamó el dragón en ese estado.
— Vamos a ayudarlos a subir. —declaró Zero subiéndose en el lomo.
Andrea y Link se encontraba en un dilema sobre las escaleras invisibles cuando Zero llegó a decirles algo.
— Los ayudaremos a subir. —declaró la mencionada.
— ¡Ah, gracias, Zero! —le agradeció Link animado.
Fue asi como los dos, a través de la voz de la ex entonadora, fueron capaces de subir sin problemas gracias a las indicaciones de la chica hasta llegar a lo mas alto del lugar.
Fue asi como el fantasma y los demás entraron a lo que parecía ser otra cueva.
/
SATUARIO GORON
Al entrar a la cueva, se encontraron con varios retratos de la raza goron por todo el lugar, y una tumba que habia allá al frente.
Por medio de la lupa de la verdad, también se encontraron con el fantasma goron esperándolos.
— El ser volador dijo que aquellos que podrían verme llegarían pronto… Parece que se ha cumplido. —dijo el goron satisfecho por sus hazañas. —Soy Darmani III. La sangre de los orgullosos héroes goron corre por mis venas.
— ¿Acaso usted era…? —inquirió Zero algo curiosa.
— Sé que resulta raro que lo diga yo, pero cuando estaba vivo, fui un veterano y renombrado guerrero. —declaró Darmani impactándolos a todos en ese instante. — Si… Cuando estaba vivo… Pero, de todos modos… ahora estoy muerto.
— No puede ser. —dijo Andrea perpleja por las palabras del goron.
— Estaba bien hasta que fui al Pico Nevado por mi cuenta, esperando poder ahuyentar a un monstruo.
— ¿Por qué razon fue hasta a ese lugar? —preguntó Link atento.
— Lo que sucede es que ese monstruo había causado grandes estragos en el pueblo goron… Pero entonces la ventisca de Pico Nevado me hizo caer hasta el valle… Y ahora… Aquí estoy…
— Con que era eso. Fue muy arriesgado. —expresó Zero solemne por la declaración.
— ¡Que irritante! Tal como soy ahora, solo puedo ver como el pueblo goron se va enterrando poco a poco en el hielo… Habré muerto, pero no puedo descansar en paz.
— Podemos evitar eso, Darmani, confie en nosotros. —dijo Link transmitiéndole seguridad.
— Asi que ustedes pueden usar magia, ¿verdad? El ser volador dijo que son capaces de utilizarla… ¡Por favor! ¡Devuélvanme a la vida con su magia! —les rogó Darmani que le dieran vida al menos para luchar.
— Darmani… creo que esto está más allá de nuestro poder, lo sentimos. —se disculpó Zero al darse cuenta que no habia forma de revivirlo.
— Comprendo… si está mas allá de sus poderes, entonces les suplico que, en su lugar, hagan esto… —les indicó el mencionado una alternativa para aliviar sus penas. —Sanen mis pesares. Cualquier cosa que puedan hacer será suficiente… Por favor, sanen mis pesares.
Fue entonces cuando Link, Andrea y Zero sacaron sus respectivos instrumentos musicales para entonar la cancion de curación.
Fue entonces cuando Darmani se puso en transe por la música.
— Que melodía mas tranquilizadora… Mis pesares se están esfumando con la cancion. —dijo el goron sintiendo el gran alivio que le quitaba el peso de encima…
Fue en ese momento, que Darmani finalmente descansó en paz y su espíritu fue sellado dentro de una máscara en forma de goron.
—Dejaré mis imperecederos recuerdos contigo, Link… —se oía la voz de Darmani resonar en todo el lugar. — Las buenas obras que realicé cuando estaba vivo están grabadas en mi tumba. Debes leerlas.
Fue asi como el elfo obtuvo la máscara Goron.
— Finalmente hemos sanado su alma… — articuló Andrea melancolica.
— Darmani murió intentando salvar a su gente… Pero podemos terminar su mision. —declaró Link determinado a acabar con la maldición.
— Y lo haremos. — afirmó Zero en el mismo estado.
— ¿Pues que esperamos? —incitó Mikhail animado.
— Vamos. —concluyó Andrea justo antes de ver a Link transformarse en goron por medio de la máscara.
Lo que los dejó sorprendidos a todos es ver al elfo transformado en un goron, tenia el aspecto casi idéntico a Darmani.
— Link… Tu… —dijo Zero asombrada por su acción.
— Wow… Me siento muy pesado… — dijo el mencionado utilizando el tono típico de los goron, para su sorpresa.
— Pues te acabas de transformar en un goron, tonto. — comentó Andrea en el mismo estado. — Seguro que puedes hacer varias cosas, o incluso levantar cosas muy pesadas.
— ¿Sera?
Fue asi como Link goron se puso a mover la lapida hacia atrás utilizando la super fuerza de todo goron haciendo que se hiciera un charco de agua tibia al destapar el hoyo que obstaculizaba el flujo del agua.
— ¡Esta calienteeee! —chillo Mikhail sobresaltándose.
— Calma Mikhail… Asi podemos quitarnos ese frio. —dijo Andrea acostumbrándose.
— Ahora si podemos ir al pueblo goron a hablar con ellos. —declaró Link quitándose la mascara.
— Vamos. —concluyó Zero retirándose del lugar junto con los demas.
/
SANTUARIO GORON
Despues de recorrer varios kilómetros, entraron al dicho santuario por medio de la puerta que fue abierta por el gran golpe hacia el suelo del Link goron.
Pero habia un problema, se escuchaba un intenso llanto de un bebe por toda la sala que era hasta capaz de destrozar el tímpano de las personas.
— ¡¿Qué no puede nadie callar a ese bebe?! —gritó Zero irritada por los ruidos.
— ¡Diooooos! —farfulló Mikhail en ese estado.
Sin esperar mas, los cuatro se fueron hacia el lugar donde el bebe lanzaba esos ruidosos llantos, y ahí fue cuando se lo encontraron frente a frente.
— ¡O-Oye! ¡Ya deja de llo-llorar, por favor! — la peliblanca le pedia que se calmara, pero el bebe aun seguía llorando.
— ¡Buaaa… Buaaa… Buaaa! ¡Papa! ¡Papa! Ay… Tengo frio… ¡Papa! —expresó el niño en ese estado. — Ah, Darmi, ¿Dónde esta mi papa? ¿Dónde esta mi papa?
— ¿Tu papa? Perdon es que no tenemos idea en donde esta. —Andrea admitió no saber nada al respecto.
En respuesta, el niño volvió a explotar en llanto haciendo que todos se taparan las orejas y se empezaran a desesperar.
— ¡Vamonos ya! ¡Ya no aguanto ver llorar a los niñooos! —chilló Mikhail de manera infantil en ese estado.
— ¡Es cierto! — Zero se puso de acuerdo y se fueron a buscar al padre del niño para traerlo.
/
El grupo se puso a buscar por todo el lugar lleno de nieve, hasta que en su trayecto se toparon con un goron viejo congelado dentro de una gran capa de hielo, asi que Link se dejó caer el agua caliente de la botella haciendo que el hielo que rodeaba a la criatura se derritiera.
— ¿Eh? ¿Qué estaba haciendo? ¡Ah! ¡Ya es tarde! —dijo el goron anciano tajante. — ¡Debo darme prisa y volver!
— ¡Oiga, señor! —expresó Mikhail tratando de razonar con él.
— Da igual cuanto me sigan. No les servirán de nada. He de irme para salvar el pueblo y el futuro de mi gente.
— Fuimos a ese lugar. Oímos llorar a un bebe goron dentro de ese santuario. — le mencionó Link para la sorpresa del señor goron.
— ¿Qué? ¡¿Mi hijo esta llorando porque me añora?! —exclamó el goron sorprendiendo a los presentes.
— ¿Su hijo? No me diga que usted es… — intuyó Zero comenzando a comprender.
— Mi hijo me extraña… ¡Ay! ¡Perdóname, hijo mio! ¡Tu padre tiene mucho trabajo por hacer! —expresó apenado el viejo goron.
— Con que era eso… —asumió Link entendiendo las razones.
— Darmani… Ya seas un fantasma o un producto de mi imaginación, me da igual, si te sientes apenados por el llanto de mi hijo… Entonces cántale esta cancion que estoy a punto de tocar con mi tambor para dormirle. —declaró el viejo Goron sacando sus dichos instrumentos. —Es la misma melodía que solia tocar para ti cuando eras pequeño…
Fue asi como el goron mayor empezó a tocar la melodía, pero se equivocaba, no recordaba muy bien la cancion…
— ¡Esto no esta bien! —dijo el viejo goron indignado.
— ¿Qué pasa? —preguntó Andrea levantando una ceja. — ¿No recuerda al menos una parte?
— ¡Solo puedo recordar el comienzo! Es todo lo que puedo hacer por ustedes. —explicó el señor goron dejando salir sus verdaderas intenciones.
Fue asi como Link, con los tambores de los goron tocó el comienzo de la melodía de los goron.
— No es que la haya olvidado. Es solo que hace tanto frio que no puedo tocarla bien… —mencionó el goron mayor la razon de no poder entonar la melodía eficientemente. —De todos modos, cuento con ustedes.
— Lo haremos, señor. —declaró Zero al comprender el porqué.
/
SANTUARIO GORON
Al volver al lugar, tuvieron que lidiar con el intenso llanto del bebe goron.
— ¡Link! ¡Lo que tengas que hacer, pídele que se tranquiliceeee! —le pidió Mikhail quejándose de los llantos intensos del bebe.
Link se puso a tocar el comienzo de la melodía goron, haciendo que el niño comenzara a tranquilizarse.
— Esa cancion… Es la que papá siempre me toca antes de dormir… Cantaré la siguiente parte. —dijo el chico calmándose.
El niño se puso de pie para entonar la siguiente parte de la melodía, y despues Zero, Link y Andrea se unieron para tocar la cancion juntos. El comienzo de la nana goron, se habia convertido en Nana Goron.
Fue en ese momento cuando todos los goron, incluyendo el bebé, se sumieron en un profundo sueño para la asombro del grupo.
— Se… Se han dormido… — dijo Zero atónita.
— Lo veo y no lo creo… — secundó Andrea aliviada por haberse quitado el problema de encima. — ¿Qué haremos a partir de ahora?
— Iremos al Pico Nevado. Tenemos que cumplir la voluntad de Darmani… —declaró Link determinado a cumplir con su misión.
/
Llegaron a la montaña nevosa con el propósito llegar al Pico Nevado, cuando de pronto se toparon con un letrero que decía:
— ''Herrería de la montaña''. —Zero leia el letrero justo al frente de una cabaña con una chimenea en el techo.
— ¿Acaso es una herrería? ¿Cómo muchas en el Hyrule? —asumió Andrea viendo esa casa.
— Yo creo… Vayamos a ver. —respondió Link decidido a investigar.
HERRERIA DE LA MONTAÑA
Link y los demás entraron a la cabaña encontrándose a un hombre fortachón con un gran martillo en la mano y un chico sentado en el sofá.
— Hola. —los saludó Link en tono amistoso.
— ¡Ugo Ugo! —farfulló el fortachón de manera que el grupo no entendían.
— Oh, ¿unos clientes? Gabora, trae rápidamente algo de café para nuestros clientes. —le ordenó el chico del sofá. — Déjenme echar un vistazo a sus espadas.
— Bueno, aquí tiene. —dijo Zero prestándole su espada junto con los demás.
— Hmm… Muy bien… Afilar cada una les costará 100 rupias por una, lo cual sería un total de 300. —les comentó el chico dejando perplejo a los tres.
— ¿Si tenemos dinero suficiente para que nos afilen las espadas, verdad? —cuestionó Link al ver que si tenía cantidad suficiente en su cartera.
— Creo que yo también traigo, ¿Qué hay de ti, Zero? —confirmó Andrea al terminar de ver su cartera.
— No… Tengo como 50 rupias. —respondió Zero cabizbaja.
— Ven Zero, te llevaré a obtener el dinero. —declaró Andrea proponiéndole una odisea.
Fue asi como las dos se salieron del lugar para tocar la canción del vuelo para ir a la ciudad reloj a hacer eso.
No tuvieron que pasar muchos minutos para que la dupla regresara con el dinero suficiente y asi hacer que les afilen las espadas.
— Regresamos… Aquí esta el dinero, señores. —declaró Zero dándoles la dicha cantidad junto con los demas.
— De acuerdo, entonces estarán preparadas al amanecer. Deben dejarnos sus espadas hasta entonces. —comentó el chico del sofá al respecto. — Tengan en cuenta que tras usar cien veces sus espadas afiladas, estas perderán su filo y regresará a su estado original…
— No puede ser… —murmuró Zero algo disgustada por el comentario, pero si queria derrotar a su archi-enemiga, era el único modo.
— ¿Seguros que quieren que afilemos nuestras espadas? —Andrea les pedia confirmar.
Los dos asintieron con su cabeza en lo que los tres entregaban sus espadas dejándoles todo el trabajo a ellos.
— Bueno, entonces las afilaremos, vuelvan mañana por la mañana. —dijo el chico dándoles a entender que durarían un dia entero haciendo todo ese proceso.
/
PUEBLO DE LA MONTAÑA
Después de entregar sus espadas, el grupo salió de la cabaña cuestionándose si eran capaces de resolver los problemas sin sus respectivas armas.
— ¿Seremos capaces de defendernos sin nuestras espadas? —preguntó Zero preocupada.
— Por supuesto, Zero, tenemos otras armas a nuestra disposición. —le afirmó Andrea mostrando su arco.
— No hay que depender siempre de la espada… —Link coincidió con la peliplateada.
— De acuerdo, vayamos a la guarida de ese monstruo que causa esos estragos. —declaró la peliblanca determinada.
Fue asi como el grupo fue a buscar el camino que llevaba hacia el dicho lugar que Darmani les habia mencionado…
— ''Camino al Pico Nevado'' '' ¡Cuidado con el camino resbaladizo y las bolas gigantes!'' —Mikhail leyó un letrero dándose cuenta de que habian ido por la dirección correcta.
— ¿Seguro que esto nos llevará hacia allá? —preguntó Link al ver el letrero.
— Pues hay que ver. — afirmó Andrea decidida a ir.
/
PICO NEVADO
Despues de recorrer por el caminito repleto de grandes bolas de nieve con Link en forma de goron rodando con picos para abrirse paso con las grandes bolas de nieve, y Zero y Andrea encima de Mikhail, llegaron al dicho lugar solo par ser testigo de unas ventiscas muy fuertes impidiéndoles avanzar.
— Diablos… —mascullo Andrea tratando de no caerse al suelo. —Creo que este es el lugar que Darmani dijo.
La entrada parecía lanzar las fuertes ventiscas, cuando Link notó extraño y al sacar la lupa de la verdad, se dio cuenta que en realidad era un goron gigante que lanzaba esas clase de vientos fuertes.
— Muchachos, hay un goron aventando las ventiscas. —les avisó Link.
— ¿Qué? —Zero sacaba el objeto para efectivamente ver lo que decía era verdad. —No puede ser posible… ¿Cómo un goron haría una cosa asi?
— Ni idea… Pero lo pondré a dormir. —declaró Link sacando sus tambores.
Al entonar la cancion de Nana Goron, el tipo gigante se hizo visible mientras también se sumia en un profundo sueño haciéndose bolita y asi fue como cayó al vacio, dejándoles via libre.
— Vamos… Ahora no hay ventisca que nos detengan. — declaró Zero subiéndose al lomo de Mikhail junto con Andrea.
— ¡Ahí vamooos! —expresó el dragón animado en su usual tono infantil.
Fue asi como todos se dirigieron hacia la entrada de la guarida, con Link rodando a alta velocidad y las chicas en el aire sujetados hacia el dragón.
Finalmente llegaron al lugar preparados para el desafio mas grande de sus vidas sin sus espadas, pero ellos tenian lo necesario para salir adelante de los problemas que les esperaban ahí adentro.
— ¿Listos? —preguntó Andrea en tono serio.
— Sabes lo estamos, querida. —respondió Link mostrando seguridad.
FIN DEL CAPITULO 7
