DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.

CAPITULO 11 – LA ULTIMA VOLUNTAD DE LOS GUERREROS ZORA.

AMANECER DEL PRIMER DIA

~Quedan 72 horas~

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CAMPO DE TERMINA

Luego de salvar el rancho de los fantasmas, Link y los demás decidieron viajar hacia el océano para poder liberar el tercer calabozo.

Link entonces llamó a Epona por medio de la canción, quien de la nada vino cabalgando hacia donde estaban.

— Sorprendente, Epona vino hasta aquí. —dijo Zero asombrada.

— Epona siempre viene a nosotros cuando tocamos su canción. —aclaró Andrea sin sorprenderse.

La mencionada se subió en la yegua con Link mientras Zero se subió a Mikhail para ahora si dirigirse hacia el dicho océano.

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COSTA DE LA GRAN BAHIA

Despues de cruzar la valla que les impedían avanzar, consiguieron llegar a lo que era una playa, a los ojos del grupo lucia muy hermosa.

— ¿Qué es este lugar? —se preguntaba Mikhail boquiabierto. — ¡Jamas habia visto algo como esto!

— Es hermoso… —comentó Zero también en el mismo estado.

En ese lugar habían dos casitas detrás de ellos, aunque hubo algo que les llamó la atención lo que había delante, lo primero que vieron era un extraño remolino que rodeaba una pequeña cabaña que se veía a lo lejos, pero de inmediato Zero se percató de una cosa, habían unas gaviotas rodeando a tres seres flotando en el agua.

— Aahhh… Ayuda… —murmuraron los mencionados en tono débil.

— Chicos, miren. —les avisó señalando a esos seres.

— Esos son… —Andrea ya se daba cuenta del aspecto que tenian.

— Zoras. —declaró Link preocupado. — Tenemos que sacarlos de ahí.

Andrea y Zero asintieron y los tres los fueron a ayudar a salir nadando del lugar como pudieron, entonces al llegar a la orilla, los tres Zoras, dos mujeres y un hombre caminaron de forma tambaleante, hasta que eventualmente sus piernas no aguantaron más y cayeron al suelo.

— ¡Oigan! ¿Se encuentran bien? —los llamó Link preocupado acercándoseles junto a las demás.

— Aah… Estoy bien… Gracias por ayudarnos… ¿Quiénes son ustedes? —les agradeció la mujer Zora en el mismo tono débil, realmente se miraban muy lastimados los tres. — Me llamo Jane…

— Pueden llamarme Shoko…

— Yo me llamo Mikau, el guitarrista de la banda zora… Jane y Shoko son parte del coro de nuestro grupo…

— Creo que este es… es nuestro último mensaje… —declaró Jane dejando consternados al grupo.

— ¿A qué se refieren con eso? —les cuestionó Andrea en ese estado.

— Les diremos asi que escuchen… —dijo Mikau poniéndose de pie junto a las mujeres zora.

— ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! —expresaron los tres zoras como si de un concierto se tratase.

Mikau tocaba su guitarra mientras que Jane y Shoko hacían del coro sorprendiendo a los presentes.

— Oh, ¡escúchennos! El carnaval comienza pronto. Somos aquellos a los que quieren ver. —expresó Mikau en tono cantarín.

— Pero esta chica, nuestra cantante… — secundaron Shoko y Jane en el mismo tono. —Ha puesto unos huevos extraños. Y ha perdido su voz. Nadie oye lo que está diciendo.

— ¿Es eso verdad? —se preguntaba Link desconcertado ante la noticia.

— ¡Guau, oh! Ahora en la Gran Bahia está ocurriendo algo. ¿Ahora? — continuaba cantando Mikau argumentando los problemas que se presentaban. — ¡Oh! Escúchennos. ¡No queremos suplicar a las piratas gerudo! Ellas robaron los huevos de esa chica.

— ¿Gerudos? ¿Acaso hay gerudos en este lugar? —cuestionó Link al recordar el tiempo que estuvo en la fortaleza de las Gerudo en Hyrule.

— Exacto, dejamos el cabo zora para detener a las piratas gerudo. ¡Entonces peleamos! Nos derribaron… ¡y aquí estamos! —argumentaron Jane y Shoko cantando.

— ¡Oh, oh! Si morimos asi… Si morimos… no será en paz… ¡Eso es seguuuro! — declaró Mikau diciendo las últimas palabras como si fuera a ser la parte final de la canción. — ¡Alguien debe rescatar los huevos antes de que ocurra algo terrible! ¡Alguien tiene que sanar nuestras almas! Eso es todo… ¡Gracias!

Y fue asi como los tres zoras cayeron al suelo, moribundos.

— Hey. Hey. —Zero los socorría al ver. — ¡Resistan!

— Por favor… Por favor jóvenes guerreros… Rescaten esos huevos… Y traigan paz a la Gran Bahia y a las zoras… —les suplicaba Mikau ya muy débil.

— Ustedes son los únicos que pueden hacerlo… Sé que serán capaces de hacer lo que nosotros no pudimos… —dijo Shoko en la misma agonía.

— C-Contamos con ustedes… Hagan lo que sea para hacer que Lulu recupere su voz. —secundó Jane pidiéndoles terminar su trabajo.

— Muchachos… —expresó Link mostrando tristeza en el rostro, al igual que las chicas quienes demostraban la misma faceta.

Con todo el dolor del mundo, los tres entonaron la cancion de curación para sanar sus almas de los zoras acabando con su sufrimiento, fue asi, como los cuerpos de los zora perecieron en destellos transformándose en máscaras.

Los tres las recogieron y al contemplarlas se pusieron a reflexionar las cosas por la que han pasado…

— Darmani dio su vida por su gente… Nosotros terminamos lo que él empezó… Ahora Mikau… Y las chicas… —dijo Link muy solemne…

— Si… Dieron su vida para ayudar a esa cantante… —reflexionó Andrea levantando la cabeza mirando hacia el cielo mostrando semblante serio.

— El destino está en nuestras manos… —secundó Zero de la misma manera.

— Terminaremos lo que ellos empezaron. Eso es seguro. —declaró Link determinado.

— Asi será. —Finalizó la peliblanca.

Al voltear hacia el otro lado, se encontraron con los espíritus de los recién fallecidos zoras con un último mensaje.

— Graben nuestra canción de despedida en nuestra tumba… Dependemos de ustedes para ayudar a nuestra cantante… —les pidió Mikau que tomaran la iniciativa.

Fue entonces cuando los tres crearon sus tumbas con la guitarra de Mikau en medio de ellas, Link, Zero, Andrea y Mikhail, quien lloraba desconsoladamente, tenían las cabezas inclinadas hacia abajo mostrando respeto por esos guerreros que perdieron la vida intentando rescatar esos huevos zora.

— Ya… Ya… No llores, amigo. —lo consolaba Andrea hablándole en tono maternal.

— ¡Pe…Pero…! ¡No quiero perder a Zero! —sollozaba el dragón blanco pensando en la posible muerte de su amiga.

— No voy a morir, Mikhail. Tenlo por seguro. —le afirmó la mencionada mostrando seguridad, tranquilizándolo.

— Ze-Zero…

— Bueno, hay que ir a esa fortaleza donde tienen escondidos los huevos Zora. —dijo Link mirando un dibujo de unas espadas que usan los piratas, descubriendo la guarida.

— Creo que esa fortaleza puede estar repleta de gente armada, Mikhail, quédate con Epona mientras nos metemos, no vayamos a llamar la atención. —le indicó Zero.

— Pero Zero… Yo quiero ir tambien. —protestó el dragón queriendo unirse.

— Si nos atrapan nos pueden sacar a patadas y no nos dejarían terminar lo que Mikau y las chicas empezaron, por eso debes quedarte con Epona, creo que le agradará algo de compañía. —le explicó Link el motivo.

El dragón blanco lo pensó durante unos segundos, y llegó a tomar la decisión.

— Esta bien, me quedaré aquí a cuidarla. —accedió Mikhail entendiendo la situación.

— Gracias, Mikhail. —dijo Zero dándole un beso cariñoso en la mejilla, sonrojándolo al instante. — Bien, infiltrémonos en esa fortaleza.

Sin dar más lugar a los preámbulos, los tres se pusieron la máscara que los transformarían en unos auténticos zoras.

Andrea, por su forma femenina, llevaba el mismo atuendo que en su versión humana, aunque era revelador eso si, pero lo que llamaba la atención es que Zero también llevara la misma túnica verde al igual que ellos, pero ese mostraba más escote y el abdomen al igual que su vestido blanco, para la sorpresa de Link. Las dos lucían en muy excelente forma y hermosa en todos los aspectos.

— Ze-Zero… Andrea… Chicas… —tartamudeó Link en ese estado.

— Link, no pensé que fueras muy apuesto incluso siendo un… Zora. —dijo Andrea de forma coqueta.

— También digo lo mismo de ustedes… —reconoció el mencionado rascándose la cabeza.

— Oh vamos Link, ya nos has visto desnudas en el pantano, ¿recuerdas? —le recalcó Zero acercándosele seductoramente. — Así que no tienes que mostrar vergüenza.

— ¡Eso lo sé, pero era porque no había otro remedio! —farfullo Link rojo de vergüenza, era más fácil decirle que se acostumbrara, a que este lo hiciera.

— Podriamos repetir esto ahora.

— ¡Ze-Zero! ¡Hay cosas más importantes que hacer ahora! —la regaño Andrea roja por esas palabras. — ¿Podrías al menos comportarte como una señorita decente?

— Lo sé, lo sé… Solo quiero que sepan que no es bueno reprimirse sexualmente, no les digo que lo hagan de inmediato pero tarde o temprano sabrán de lo que estoy habiando. —argumentó Zero dejando la seducción no sin antes de lanzarle la mirada al hombre zora de manera coqueta.

Sin más, el trio se sumergió en el agua de la playa, que por cierto era algo turbia y para su sorpresa los tres, los tres podían respirar bajo el agua y al ver las maderas en forma de calavera de las piratas, las embistieron una por una hasta finalmente encontrar la entrada a la fortaleza.

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FORTALEZA PIRATA

Después de pasar por esa cueva, se metieron a la zona más vigilada de toda Gran Bahia, en la mayor parte se veían a varias que eran las piratas Gerudo patrullando en lanchas, no era sencillo pasar por ahí así como así sin ser detectados, debía haber una forma de adentrarse más en lo profundo.

— No podemos pasar… Este lugar está muy vigilado. —dijo Link metido en aprietos al igual que las demás.

Fue así como Andrea vio una pieza clave para poder pasar desapercibidos, al darse cuenta de lo muy profunda que era el agua, se le ocurrió un plan.

— No pasaremos nadando en la superficie, sino bajo el agua. —sugirió la ex androide.

— Quieres decir… —asumió Link empezando a comprender que decía su chica.

— Pasaremos por debajo de ellas como peces en el agua. —declaró Andrea dándoles a entender a lo que iban a hacer.

Fue asi como Link y las chicas se tiraron al agua y se hundieron en lo profundo para evitar ser vistos por las piratas quienes tenían una ligera sospecha de su presencia pero no se percataban ni siquiera de sus acciones.

Ya en lo profundo del agua, los tres zoras encontraron una entrada secreta pero estaba cerrada.

— Está bloqueada, debe haber una forma de atravesarla. —masculló Link molesto.

— Un interruptor podría abrirla, ¿pero dónde está? —expresó Zero pensativa.

Link trató de no verle mucho sus generosos pechos que flotaban con la gravedad del agua, pero Andrea también mostraba lo suyo de sus generosas caderas, bueno, no tenían la culpa de que hayan adquirido unos aspectos así, no obstante, los tres sacudieron la cabeza para no distraerse tanto y concentrarse en la misión, además de que Zero tenia razón con respecto a la represión sexual, aunque trataran de resistir a la tentación lo más que podían, llegaría al momento de dar el 'siguiente paso'.

— Oigan, ¿ven esa cosa que está en la superficie? —llamó Link al ver arriba.

— Eso es… —dijo Andrea reconociendo el objeto.

— El mismo interruptor del templo de pico nevado. —declaró Zero tras darse cuenta de lo que se trataba.

— Creo que eso deberá abrir la entrada, iré a activarlo. —comentó Link tomando la iniciativa.

— Ten cuidado, Link. —dijo Andrea con pendiente de que no lo atraparan.

El mencionado nadó silenciosamente a la superficie teniendo cuidado de no ser descubierto por las piratas, y tal como sospechaba, descubrió el mismo interruptor que habian usado en el calabozo congelado, con la esperanza de poder adentrarse, se transformó en goron y de un fuerte pisotón oprimió el interruptor, consciente de que las piratas podrían verlo en cualquier momento.

En las profundidades, la entrada secreta había sido abierta para el asombro de las chicas, aunque alcanzaron a oír unas vagas voces en la superficie, era una mala señal.

— ¡Chicas! ¡Escondámonos por esa entrada! ¡Rápido! —las llamó Link nadando con rapidez.

— ¿Te descubrieron? —preguntó Zero en alerta.

— Si me descubrieron, pero las piratas no pueden tocarnos en el agua. — respondió el chico riendo.

— Buen punto, ahora hay que ser sigilosos. —concluyó Andrea en lo que se adentraban por la entrada.

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Al entrar se encontraron con un pasadizo secreto, al ver unos bloques y la misma madera en el lugar decidieron hacer lo siguiente:

— Tenemos que encontrar la forma de ir a la superficie. —dijo Zero viendo lo que podría ser su salida por medio de un propulsor de aire que había al frente.

Todos entendieron el mensaje y entonces se pusieron a trabajar moviendo los bloques para avanzar en el cuarto, se tomaron su tiempo hasta que eventualmente llegaron hacia el propulsor que los lanzó hacia la superficie y los llevó hacia una puerta.

Al cruzarla, llegaron hacia un cuarto con una plataforma de agua que solamente podía subir al acertar el interruptor de diamante.

— Yo primero. —dijo Zero subiendose arriba de la plataforma acuática, quien de inmediato dispara una flecha que la llevaría al otro piso arriba.

Al llegar allá, Zero saltó de la plataforma y se topó con un telescopio, entonces al usarlo, descubrió que la fortaleza estaba muy bien resguardada en todos lados, aunque le llamo la atención una pequeña torre que se podia subir por medio de las escaleras.

Tenían que llegar allí a como dé lugar. ¿Pero cómo?

Zero se bajó por las escaleras para encontrarse con los elfos quienes la habian estado esperando.

— ¿Viste algo, Zero? —preguntó Link al respecto tras verla observar por el telescopio.

— La fortaleza está muy bien patrullada, las piratas están por todos lados. —respondió la mencionada al respecto.

— Como la fortaleza Gerudo en Hyrule. —Andrea recordaba el momento en el que se infiltraban ella y los demás en aquel lugar. —Tengo un plan síganme…

Y asi salieron hacia el aire libre a intentar no ser detectados y terminar lo que los difuntos guerreros zora empezaron…

FIN DEL CAPITULO 11