DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.

CAPITULO 12 – RECUPERANDO LOS HUEVOS ZORA.

FORTALEZA PIRATA

Después de nadar por la parte secreta de la fortaleza y llegar a la superficie, Link y los demas se metieron a la fortaleza mas patrullada.

— Esta muy bien vigilado… —dijo Link en voz baja.

— Lo se, y solo hay una solución para situaciones asi. —declaró Andrea sacando su arco para la sorpresa de Zero.

—Andrea… ¿Qué piensas hacer? —cuestionó la mencionada en ese estado.

— Pues esto. —respondió la peliplateada lanzando una flecha hacia una de las piratas, sin llegar a matarla sino dejarla inconsciente.

— No puede ser… —Zero se impresionaba al ver a Link tambien noquear a una de las piratas.

— Estan con vida, pero hay que moverse. —indicó el elfo moviéndose con las demas.

Los muchachos caminaban por la fortaleza sigilosamente teniendo cuidado de no ser descubiertos por las demas piratas.

Fue entonces cuando Taya sintió una presencia.

— Muchachos… siento una presencia de una persona cerca, es invisible. —les aviso el hada.

— ¿Qué? —Andrea sacaba su lupa de la verdad solo para descubrir a un soldado sentado contra las cajas de madera. — ¿Qué hace un soldado ahí?

Al percatarse de eso, Link y Zero tambien usaban sus respectivas lupas para poder ver al soldado.

— Oh… ¿Entonces ya pueden verme? —dijo un guardia que resultaba ser el hombre invisible.

— ¿Quién es usted? —preguntó Link.

— Me llamo Shiro. Soy uno de los guardias de la ciudad, aunque nadie suele darse cuenta de mi presencia… — se presentó el guardia.

— ¿Qué quiere decir? ¿Y que vino a hacer aquí en la fortaleza? —lo interrogo Andrea.

— Pense que llamaría mas la atencion si hiciese algo importante, asi que consegui venir aquí. —respondio el guardia sintiendo debilidad. — El caso es que luego me quede sin fuerzas… ¡Y ahora estoy aquí! He estado pidiendo ayuda, pero creo que ni las piratas me oyen.

— Entonces fue por lo que Taya nos aviso… —dedujo Link intuyendo las palabras del guardia.

— Supongo que es porque soy igual de interesante que un pedrusco, ¿no?

— ¿Un pedrusco? —Zero levantaba una ceja sin poder entender lo que decía.

— Se refiere a que es como si fuera a ser algo como rocoso, como si se tratara de una piedra. —le explicó Andrea pensativa.

— Ya veo…

— Hmm… Me gustaría pedirles algo. —comenzó Shiro. — ¿Podrian ustedes traerme alguna medicina que hiciera que incluso alguien como yo se sintiera mejor?

El guardia necesitaba algo para recuperar sus fuerzas y los tres revisaron respectivas bolsas para ver si traían la dicha medicina, y la que traía fue Zero, quien de casualidad había comprado lo que resultaban ser dos pócimas rojas y decidio darle una.

— Toma, te hará bien. — le dio la peliblanca la botella curativa.

—Ah, eso... ¿Es eso? — dijo Shiro boquiabierto solo para que, tras tomarse la pócima, recuperara sus fuerzas y lograra ponerse de pie por si solo. — Creo que me siento mejor.

Fue entonces, cuando Shiro les dio un gran regalo como gratitud, ese regalo resulto ser no solo una, sino tres mascaras de piedra.

— Tengo que irme muchachos, tengan cuidado con esas piratas… —se despidió Shiro corriendo con el alma que lo llevaba al diablo.

— Me pregunto que hará esa mascara… —comentó Link poniéndosela.

El elfo camino alrededor de la fortaleza, estaba consciente de que sería atrapado por una de las piratas en ropas moradas. No obstante, esas piratas no notaron su presencia ni aunque Link estaba muy cerca de ellas, entonces se le ocurrio un plan y volvió hacia donde estaban las chicas.

— Andrea, Zero… Tengo una idea. —dijo Link quitándose la máscara.

— ¿Qué? —pregunto Zero expectante.

Entonces el elfo les conto lo que consistía ese plan, a lo que ellas accedieron al ver que era una infiltración sencilla. Y asi los tres se pusieron las máscaras pedriscas.

— ¿Si nos escuchamos, ¿verdad? — inquirió Zero.

— Si, solo nosotros tres, nadie más nos escucha, tal como Shiro lo dijo. —afirmó Andrea dando visto bueno el plan de su elfo.

Los tres se desplazaron por la fortaleza con las máscaras puestas, fue asi como se dieron cuenta de lo que en verdad hacían las máscaras de piedra, los ayudaban a pasar desapercibidos sin que las piratas llegaran a atraparlos.

Entonces se subieron al dicho puente donde Zero les habia indicado, caminaron por ahí derecho a la puerta que estaba enfrente y asi entraron a un edificio por medio de ella.

Una vez adentro, caminaron unos pasos hasta que vieron una ventana y ahí se acercaron sigilosamente para ver lo que pasaba…

Una avispa pasó por la ventana hacia lo que era una colmena que estaba colgada en alguna parte de la sala repleta de las piratas Gerudo.

— ¡Te estaba esperando! —se escuchó una fuerte voz de una líder pirata. — ¿Has encontrado el resto de los huevos?

— N-No… Pero… E-Es porqu… —tartamudeo una pirata de ropas blancas muy nerviosa ante la reacción que la líder hiciese.

— ¡¿Qué estas intentando decirme?! —bramó la líder enojada asustando a la chica. — ¡Si la gente se entera de que las terribles piratas han perdido el tesoro que han robado, seremos el hazmerreír de todos, idiota!

— Si, pe… pero Aveil… —la chica de ropas blancas intentó explicarle el motivo. —Por alguna razón, el agua esta extrañamente turbia donde nos atacaron las serpientes marinas…

— ¿Unas serpientes marinas…? —murmuró Andrea extrañada por la noticia.

— ¡Silencio! —la calló la mencionada levantándole la voz. — ¡Ese es el motivo por el que los zoras no pueden enviar ayuda! Ahora que los huevos han desaparecido, los zora están buscándolos frenéticamente. ¡Si no nos damos prisa, los zora los encontrarán antes que nosotras!

— Asi que esas cabronas están obsesionadas con tener los huevos zora… Que enfermas… —dijo Zero por lo bajo para que las piratas no las escucharan.

— Tenemos cuatro huevos aquí. —argumentó Aveil. —Los otros tres tienen que hallarse más allá de las rocas gemelas de Roca Pináculo, donde viven las serpientes marinas.

Nadie de ellas se percataba de que estaban siendo observadas por el trio, quienes descubrían cada vez más cosas.

— ¡Deprisa! ¡Ve a encontrar los otros tres huevos antes de que se los coman esas serpientes marinas! —ordenó la líder de las piratas.

— E-Entendido… —accedió la pirata de trajes blancos con la cabeza gacha.

La chica se retiraba en ese estado cuando de pronto se detuvo en seco…

— ¡Espera! —la paró Aveil para decirle algo más. —Los huevos zora son la única pista que tenemos acerca de ese extraño tornado que flota sobre la bahía… Si es verdad lo que decía ese extraño enmascarado…

— Skull Kid… De seguro tuvo algo que ver con esa gente… —declaró Link con sospecha en voz baja.

— Si pudiéramos conseguir ese tesoro que descansa en el templo que está bajo ese extraño tornado… ¡Podríamos pasar el resto de nuestras vidas a lo grande! — expresó Aveil muy llena de codicia. — ¡Asi que muévete y encuéntralos, ahora!

— ¡Entendido! —accedió la mujer dispuesta a cumplir la orden.

Después de oír la conversación, Link y las chicas tuvieron una charla en voz baja.

— No pensé que esas piratas estuvieran empeñadas en encontrar ese tesoro que descansa en el templo bajo ese misterioso tornado. —empezó Andrea pensativa.

— No hay que olvidar que están buscando el resto de los huevos que están ocultos la zona de las rocas gemelas, o algo asi. — secundó Link coincidiendo con ella.

— Además de que hay que descubrir la forma de entrar al calabozo y encontrar el tesoro antes que esas piratas. —dijo Andrea con el mismo pensamiento.

— Bueno, ahora podemos entrar a esa habitacion… Hay piratas por toda la zona. —preguntó la peliblanca.

Fue asi como a Andrea se le ocurrió un plan, y muy loco.

— Tengo una idea, pero es muy alocada. —dijo la ex androide ganándose la atención de los muchachos.

— ¿Qué piensas hacer? —preguntó Link expectante.

— Sacudiré el nido de las avispas. —sonrió Andrea de forma alocada para la sorpresa de los dos.

— Te van a descubrir si vas para allá. —le advirtió Zero dándose cuenta de lo que tramaba.

— No lo creo… —negó la peliplateada poniéndose de pie solo para apuntar con el arco.

Andrea apuntó el arco hacia la dicha colmena colgada y entonces con un flechazo la tumbó provocando que las avispas salieran a montar un escándalo obligando a las piratas salirse corriendo de la sala siendo perseguidas con el alma que lleva al diablo.

— Lo veo y no lo creo… —dijo Zero shockeada por lo que acababa de suceder. —Que genio.

— ¿Lo ven? Hay que usar la cabeza. —declaró Andrea riendo.

— A ver si no vuelven en un buen rato. —secundó Link tratando de contener la risa.

Y asi fue como bajaron a la ahora sala vacia, era muy espaciosa por los alrededores y en ese lugar se encontraba un cofre en el centro y un acuario en el cual les llamó la atención.

— Oigan, vean eso. —les llamó Link al mirar lo que habia ahí adentro.

— ¿Qué es eso? No es ese… —expresó Andrea descubriendo lo que habia.

— Un huevo Zora… Lo encontramos. —declaró Link esbozando una sonrisa en el rostro.

Los tres abrieron el cofre y lo que encontraron fueron unos tres ganchos para cada uno, era un dia de suerte.

— Les arruinaremos el dia a esas piratas… ¿Qué les parece? —les propuso Zero.

— Obvio. —accedió Link al igual que la ex androide.

Link usó el gancho para poder llegar al acuario por medio de una madera que estaba colgada en el techo, después se transformó en zora para poder sumergirse y así recoger el primer huevo con la botella.

— Ya tenemos el primer huevo. —les avisó Link saliéndose del acuario.

— Bien, ahora nos quedan tres. —comentó Andrea satisfecha por la acción de su elfo.

/

Link y las chicas se separaron en distintas direcciones para poder recoger los huevos restantes más rápido y arrebatarles a las piratas.

Aunque eso sí, antes de poder recuperarlos, se toparon con una que otra líder de las piratas, quien buscaba pelea contra ellos.

La batalla fue muy reñida dado a que las líderes eran muy rapidas, mas sin embargo, Link y las chicas fueron capaces de ponerlas en su lugar y asi vencerlas.

— Ya hemos recogido todos los huevos de la fortaleza pirata, salgamos de aquí. —indicó Taya al ver que los habían recuperado todos.

— Eso haremos. —declaró Link tocando la cancion del vuelo junto con las chicas y asi desaparecer del lugar…

/

COSTA DE LA GRAN BAHIA.

Los tres llegaron a las costas en la plataforma encima del agua, en eso vieron una escalera y decidieron subir hasta llegar hacia lo que era un laboratorio marino y decidieron entrar.

/

LABORATORIO DE INVESTIGACION MARINA

El trio entro a lo que era un laboratorio acuático dado el aspecto del lugar, en eso notaron a una persona y decidieron hablar con esa persona.

— Hola, ¿se puede? —saludó Link atrayendo la atencion de la persona que resultó ser un científico excéntrico.

— Oh, por fin has venido, por lo que veo trajiste unas amigas, los estaba esperando. ¿Qué ha pasado con los huevos? —dijo el científico volteando hacia ellos.

— Mmm… Hemos oído que esas piratas se robaron los huevos zora. —argumentó Andrea todo lo que ella y los demás habian escuchado a escondidas en la fortaleza.

— ¿Cómo cuantos se robaron? — preguntó el científico.

— Fueron cuatro. —respondió Link al respecto. —Pero los recuperamos, ahora solo quedan tres.

— Eso están en la Roca Pináculo. —secundó Zero.

— Entonces hay un total de siete huevos… ¡Deprisa! Métanlos en ese acuario por la parte superior. Los huevos no pueden eclosionar si no están todos juntos. —les pidió el científico que los metieran en ese dicho lugar y rescataran el resto.

— De acuerdo, señor, andando. —accedió Link en lo que se subieron a la parte de arriba del acuario.

Fue asi como los tres metieron los huevos zora que habian rescatado de la fortaleza de las piratas gerudo.

— Quedan tres, los traeremos en unos momentos. —dijo Link luego de bajarse del acuario con las chicas.

— Dense prisa, por favor. —les rogó el científico preocupado.

/

COSTA DE LA GRAN BAHIA.

Tras salir del laboratorio, Link y los demás decidieron reunirse con Mikhail, quien jugaba con Epona olvidándose de la soledad y la ausencia de su ama.

— ¡Mikhail! —lo llamó Zero.

— ¡Zero! ¡¿Cómo les fue?! —preguntó el mencionado en tono animado.

— Bien, Mikhail, esas piratas no dejaban de dar lata pero las pusimos en su lugar. —respondió Zero en forma casual.

— ¿Y recuperaron los huevos? —inquirió el dragón.

— Los recogimos todos de la fortaleza pero nos faltan más. —respondió Link al respecto.

— Y esos están en aquellas rocas que están a lo lejos de aquí, si es que no estoy equivocada. —secundó Andrea señalando el dicho lugar.

— Entonces… ¿Piensan ir hasta allá, cierto?

— Si, lo haremos, Mikhail, esas piratas no los recogerán antes que nosotros. —respondió Link determinado.

— De acuerdo… ¡Gánenles a esas piratas! —expresó el dragón blanco animándoles en su usual tono infantil.

— Tenlo por seguro, volveremos en un momento. —se despidió Andrea transformándose junto a los demás en zora y asi meterse a las aguas.

Los tres zoras nadaron por el lugar llegando hasta lo que eran las dos torres rocosas para luego encontrarse con otro zora por casualidad.

— Mikau, chicas, ¿no han visto ningún pez dorado por aquí? —preguntó el mencionado en ese estado.

— No, no hemos visto ninguno, disculpa. —negó Zero admitiendo no saber nada al respecto al igual que los demás.

— Los peces dorados conocen esta zona perfectamente, muchachos. —aclaró el zora. — Estoy pensando en conseguir uno que me guie a través de Roca Pináculo… Si el agua no estuviera tan turbia, no tendría que confiar en un pez dorado para que me guie.

— Ya veo, gracias por decírnoslo. —se despidió Link junto con las chicas hundiéndose en el agua.

— Cuidense mucho, las aguas están turbias. —respondió el Zora deseándoles buena suerte.

/

ROCA PINACULO

Conscientes de la información que el zora les habian dado, Link y las chicas se adentraron en lo que era la roca pináculo, y tal como habian escuchado, el agua realmente estaba muy turbia y oscura que apenas tenian vista clara hacia donde iban.

En eso se toparon un letrero de enfrente.

— Guarida de las serpientes del mar… —comenzó a leer Zero la primera parte.

— Debido al agua turbia… —secundó Andrea leyendo la segunda parte.

— Se recomienda precaución a todos lo que entren. —finalizó Link la tercera parte.

— Muchachos… Creo que si tenemos que hallar el dicho pez dorado… —declaró Zero al no poder ver claramente nada por el estado del agua.

— ¿Pero dónde? — preguntó Link.

— Buena pregunta, tal vez en esa cabaña de la playa alguien sepa algo al respecto. —comentó Andrea al respecto. —No logro ver nada por dónde vamos.

Los demás asintieron y decidieron volver a la bahía a hacer eso.

/

COSTA DE LA GRAN BAHIA

Los tres héroes regresaron a las costas viendo como Epone se arrimaba con Mikhail, no se veía asustada ni nada por el aspecto intimidante del animal.

— ¡Oh! ¡Zero! ¿Ya recogieron los huevos? —expresó el dragón blanco en su usual tono infantil.

— No, Mikhail, el agua esta demasiado turbia y no logramos ver nada. —respondió Link dandole las malas noticias.

— Oh… Qué pena… —Mikhail bajo la cabeza en señal de mostrar lastima.

— Descuida, ya encontraremos la forma de recuperar los huevos allá. —comentó Zero haciéndole ver al dragón que no estaban dispuestos a rendirse.

— Iré a preguntar en la cabaña. — dijo Andrea quitándose la máscara y adentrándose en el lugar.

/

LA CABAÑA DEL PESCADOR

Mientras Link y Zero se quedaban afuera con los animales, Andrea entro a la cabaña para preguntar por el pez dorado cuando de pronto escucho una voz.

— Ayúdame… Por favor.

— ¿Eh? —Andrea se volteaba hacia lo que era un acuario en cual estaba un caballito del mar con aura dorada.

— Por favor, llévame a las aguas cercanas a Roca Pináculo, más allá de las rocas gemelas… —le imploraba el caballito para que lo sacara de ahí.

— Si quieres este caballito del mar, tráeme un luminografia de una pirata. —le pidió un hombre regordete que le diera esa foto.

— Una luminografia… Link tiene la cámara, déjeme preguntarle. —dijo Andrea retirándose del lugar.

/

COSTA DE LA GRAN BAHIA

Andrea salió de la cabaña para preguntarle a su protegido por la cámara para ver si tenia la cámara.

— ¿El dueño de la cabaña pide la una foto de las piratas? —Link preguntó ante el comentario de su elfa.

— No sé qué tiene en la cabeza, pero dijo que liberaría el caballito del mar que está encerrado en ese acuario si le damos la foto. —le afirmó Andrea al respecto.

— ¿Estas segura de esto, Andrea? —Zero le pedia confirmar si era correcto lo que hacía.

Link le dio la cámara luminografica para que ella la revisara, y se encontró con un gran inconveniente, la cámara solo podía tomarse una foto y esa foto era de un bigocto, por lo que decidió borrarla y tomó la iniciativa.

— Vuelvo en un momento, muchachos… Iré a tomarle una foto a una pirata. —declaró la ex androide.

— Ten cuidado allí adentro. —comentó Link viéndola transformarse en zora y volver a meterse a la fortaleza.

/

Despues de esperar unos momentos mientras conversaban el elfo y la peliblanca con Mikhail, Andrea finalmente regresó hacia donde estaba el grupo.

— ¿Cómo te fue con la foto? —le preguntó Zero viéndola llegar.

— Ya tengo la foto, con eso debería de bastar para sacar al caballito del mar. —afirmó la peliplateada.

— Vamos. —dijo Link decidido a entregarle esa foto al dueño.

/

CABAÑA DEL PESCADOR.

Link y los demas se dirigieron hacia el acuario en donde el caballito del mar estaba encerrado para recogerlo.

— Aca está la foto que querías. —dijo Link mostrándole la cámara con la dicha foto de una de las piratas.

— ¡Oh! ¡Eso es! ¡Eso es! Estaba esperando una luminografia como esa. Me alegra que conozcan mis gustos. Me la darán, ¿no? —declaro pidiendo que le dieran la foto.

— Aquí esta la imagen, ahora denos el caballito. —le pidió Andrea.

— De acuerdo, como se los prometí, aquí esta.

Fue asi como el dueño sacó el caballito del mar dorado del acuario y lo puso en la botella.

— Lo tenemos. —declaró Link satisfecho por la buena obra que acababan de hacer.

— Gracias. ¡Deprisa! Llévenme a las aguas cercanas a Roca Pinaculo… —les dijo el caballito del mar recién aliviado pidiéndoles ese favor.

— Ya vamos para alla, solo resiste, ¿OK? —afirmó Link decidido a ir a las aguas turbias.

/

ROCA PINACULO

Despues de decirle a Mikhail que cuidara de Epona, Link, Andrea y Zero nadaron hasta llegar hacia las rocas gemelas y adentrarse de nuevo en aguas oscuras para poder recuperar los huevos restantes.

Andrea liberó al caballito del mar justo al entrar a la zona solo para darse cuenta de lo muy grande que lucía que cuando estaba encerrado dentro del acuario del pescador.

— Tienen poderes extraños, Link, Zero y Andrea. Tengo algo que pedirles. —dijo el caballito del mar sorprendido por sus acciones.

— ¿Cuál? —preguntó Link al respecto.

— Siganme por favor. —les indicó el animal dorado.

Fue asi como ellos siguieron al caballito del mar, rodeados de las aguas turbias durante todo el camino, y pensar que se perderían otra vez cuando de pronto se toparon con algo que parecía como un cañon acuático o algo asi ya teniendo vista clara.

—Aquí, en las profundidades de Roca Pináculo, viven las serpientes marinas muy peligrosas. —les declaró el caballito del mar brillante.

— Si, lo hemos escuchado de las piratas… —le recalcó Link al oir al respecto.

— Mi amiga está atrapada. Link, Andrea y Zero, ¿pueden encontrar un modo de limpiar la zona de todas esas serpientes marinas y ayudar a mi amiga? —les pidió el caballito.

— Lo haremos, caballito. Vamos muchachos. —accedió Andrea adentrándose en la profundidades.

Los tres zoras entonces se adentraron en las profundidades con el propósito de recuperar los huevos, y ayudar a la amiga del caballito del mar, no se percataban de que estaban siendo asechados por esas dichas criaturas, hasta que Zero presenció unos ojos brillantes parecidos a los fantasmas que aparecieron en el rancho, y ese depredador resultó ser una de las serpientes marinas.

— ¡Cuidado! —gritó Zero empujando a los dos Zoras siendo mordida.

— ¡Zero! —masculló Link al ver como la serpiente marina la atacaba. — ¡Suéltala!

Link nadó hacia la criatura monstruosa a alta velocidad para intentar liberar a Zero de sus garras, fue entonces cuando por instinto, de la nada apareció un aura electrizante que lo rodeo por completo y asi lastimó a la serpiente marina liberando a Zero.

— ¡Zero! ¡¿Zero, te encuentras bien?! —Andrea fue a socorrerla para ver su estado.

— Estoy bien, Andrea… Esa maldita serpiente me lastimó… ¡Ahhh…! —se quejaba la mencionada del dolor en una pierna.

— Dios… Esa serpiente te dio una buena mordida. —comentó Link preocupado.

— Es solo un rasguño… Nada me impedirá seguir adelante, ni siquiera esa herida. — declaró Zero mostrando determinación. — A propósito, Link, ¿Qué fue esa aura eléctrica que usaste?

— No lo sé, fue como un escudo que me rodeó y asi lastimé a ese tipo. —respondió Link al respecto.

— Increible… Entonces quieres decir que… Podremos hacer lo mismo. —afirmó Andrea dispuesta a hacer lo mismo.

— Tenemos que tener cuidado con esos parasitos, esos muerden bien feo. —les advirtió Zero.

— Lo tendremos. —dijo Link tomando la iniciativa.

Fue asi como Los tres se pusieron a trabajar en abatir a las serpientes marinas, se las ingeniaron para matarlas sin sufrir daño como le pasó a Zero, al momento de que esas bestias se salían de sus respectivas cuevas, los tres zoras rápidamente se hicieron a un lado y entonces con el escudo eléctrico los fueron abatiendo uno por uno hasta que no quedo nadie.

Despues se pusieron a buscar los dichos huevos por todos lados en distintas direcciones, hasta que eventualmente los recogieron con las botellas vacias.

— Recogí un huevo chicas. —les avisó Link mostrando la dicha botella.

— Nosotras también. Mira. —respondió Zero mostrando los huevos restantes adentro de las botellas.

En ese entonces el caballito del mar, al ver el área despejada notó a otro animal marino de su misma especie en una de las cuevas y se le aproximó.

— Seguro debe de haber encontrado a esa amiga… Vayamos a ver. —dijo Andrea nadando hacia donde estaban ellos.

Los tres se acercaron hacia la parejita para poder agradecerles su ayuda.

— Muchas gracias, chicos, ustedes fueron del gran ayuda. —les agradeció la mujer caballito del mar.

— No fue nada, nos alegramos de que se hayan reunido. —respondió Link satisfecho.

— Bueno, es hora de despedirnos, tenemos cosas importantes que hacer. —declaró Zero.

— Cuidense mucho. —se despidió el caballito del mar mientras se daban amor en lo que los veian partir.

/

COSTA DE LA GRAN BAHIA

Link, Andrea y Zero volvieron a la playa satisfechos, aunque esta última cojeaba debido a la herida pero nada grave como para incapacitarla.

— ¡Zero! ¡Muchachos! —los llamó Mikhail viéndolos llegar.

— Mikhail… Tenemos los huevos… —declaró la mencionada esbozando una sonrisa en el rostro.

— ¿Los tienen? —preguntó el dragón casual.

— Si, hay que llevarlos al laboratorio, ¿Puedes esperarnos aquí? —afirmó Andrea mostrando las botellas.

— De acuerdo, los esperaré. —accedió Mikhail ronroneando con Epona, quien rechinaba en señal de sentirse cómoda con su presencia.

/

LABORATORIO DE INVESTIGACION MARINA

Los tres llegaron al laboratorio para vaciar las botellas en el acuario enorme los huevos restantes que recogieron de la guarida de las serpientes marinas.

— Bien, los huevos están juntos. Va a empezar. ¡Rapido! ¡Colóquense frente al acuario! —les indicó el científico.

Los tres asintieron y se colocaron en ese lugar para ser testigos de lo que sucedería mas adelante…

Fue asi entonces como algo pasó con los huevos y eso llamó la atencion de todos.

— ¡Mi… Miren eso! ¿Qué quiere decir?... ¿Qué puede significar? —dijo el científico asombrado por lo que veía.

— Los zoras… ¡han nacido! —expresó Link sorprendido.

— Han eclosionado… Lo logramos. — Zero esbozó una sonrisa al verlos saludables.

— ¡Lo tengo! —declaró el científico empezando a entender lo que significaba esas poses que los bebes zora hacían.

— ¿Qué quiere decir, profesor? —inquirió Link curioso.

— ¿No lo entiendes, muchacho? El modo en que se han alineado esos niños zora… significa que…

— Nos están enseñando una nota musical… —dijo Link comprendiendo la forma de alinearse de los bebes zora.

— Parece que si… —coincidió Andrea sacando su ahora guitarra zora junto con ellos preparada para tocar la cancion.

Fue asi como los bebes se comenzaron a mover de forma animada asombrándolos a todos, la cancion que aprendieron y entonaron fue la bossa-nova de las olas.

Era una melodía que los niños zora les enseñaron y que vigoraba la voz de quien la entonaba.

— ¡Ese! Si, ¡ese es el instrumento! — expresó el científico animado.

— Osea, ¿nuestras guitarras? —Zero arqueaba una ceja.

— Hmm… Si esos zora han nacido para enseñar esa cancion, ¡Entonces deben darse prisa! ¡Deben tocar esta canción para la zora que puso estos huevos! —les pedia el científico a base de suplicas.

— La cantante… —pensó Link intuyendo lo que decía el científico.

Los tres asintieron con la cabeza y salieron del laboratorio decididos a ayudar a la cantante.

/

CABO ZORA

Los cuatro, contando con Mikhail siendo montado por Zero, llegaron hacia lo que era al otro lado de la playa, enfrente había unas cuantas plataformas acompañadas por las palmas, por los cuales se podían agarrar por medio del gancho.

— Solo tenemos que seguir la costa para llegar al salón Zora, ¿no es asi? — preguntó Link recordando lo leído del letrero.

— Solo tenemos que seguir derecho, según nos dijeron que la parte de arriba tiene la forma de una cola de pez que esta allá en frente. —afirmó Andrea al respecto.

Fue asi como los dos elfos se transformaron en zoras para nadar hacia el dicho capo mientras Zero y Mikhail volaban siguiendo a la pareja, despues de recorrer ciertos kilómetros llegaron hasta allí con una mujer zora parada con una mirada triste hacia abajo.

— ¿Hola? —la saludó Andrea, pero no hubo respuesta de parte de la chica zora, solo le lanzó una mirada. — No responde…

— Un segundo… No es esa… —comentó Zero con suma sospecha.

— Posiblemente sea la cantante que nos mencionaron. —asumió Link en el mismo estado.

— Si es asi… Tenemos que tocar la canción que los bebes zora nos enseñaron. —indicó Andrea sacando su guitarra zora.

Y fue asi como los tres, en forma zora, entonaron la melodía Bossanova de las olas y algo ocurrió, la chica que antes era muda comenzó a cantar la melodía junto con los demas para la sorpresa de Mikhail. La chica habia recuperado la voz.

Además, en las profundidades del océano, la isla, cuya verdadera forma era de una tortuga gigante, habia despertado de un largo sueño.

La tierra tembló por unos breves segundos y entonces, esa tortuga gigante salió a la superficie mojando a todos los presentes.

— ¿Qu-Que es esa cosa?! —exclamó Mikhail sorprendido de sobremanera.

— ¡Es enorme! —secundó Andrea boquiabierta.

— Mmm… Mmm… Aaaah… ¡He dormido muy bien! —habló la tortuga sorprendiendo al grupo aun mas.

— ¡Y encima habla! —expresó el dragón en ese estado.

— Me he dado cuenta al despertarme. Los días pasan bastante rápido. —dijo la tortuga abriendo los ojos lentamente. — ¿Verdad, Lulú?

— Ya me he dado cuenta de eso. —comentó la mencionada llamando la atencion de los presentes.

— Asi que se llama, Lulú… —pensó Link al enterarse de su nombre.

— Si, no hay nada de que sorprenderse. Aunque tenga los ojos cerrados mientras duermo, puedo ver lo que ocurre en el océano…

— ¿Usted es capaz de hacer eso? —le preguntó Zero intrigada por la declaración.

— Puedo hacer varias cosas, señorita, pero parece que Lulú esta confundida, desgraciadamente, no hay tiempo para conversaciones sin sentido. Ahora, orgullosos guerreros zora… Los mares de la Gran Bahia necesitan de sus fuerzas.

— ¿Cómo llegamos al templo? —inquirió Link por el método para llegar hasta allí.

— Los llevaré, súbanse a mi espalda, pronto. —respondió la tortuga gigante dándoles acceso a lo que era su caparazón.

La tortuga se volteó a un lado acercándose un poco de tal de que los tres se subieran al su lomo no sin antes de quitarse las máscaras zora y los elfos por medio de sus ganchos y Zero se montara con Mikhail junto con ellos.

/

Mientras el grupo se adentraba, las piratas tambien se aproximaban hacia el templo con el propósito de hacerse con el 'tesoro', pero lo que no contaban es que ese extraño tornado era tan poderoso que al momento de intentar entrar, las piratas se salieron volando y consecuente no fueron capaces de entrar al templo.

— ¡Sujétense! ¡Esa tormenta es muy poderosa! —les advirtió la tortuga mientras penetraba el tornado.

— ¡Esas piratas salieron volando! —comentó Zero en voz alta. — ¡Creo que todo esta a nuestro favor! ¡No te sueltes, Mikhail!

— ¡El viento es muy fuerte! —chilló Mikhail de forma graciosa.

— ¡Ya casi entramos! ¡Resistan! — les indicó la tortuga a punto de adentrarse en el calabozo.

/

TEMPLO DE LA GRAN BAHIA

Despues de resistir a ser arrastrados por la gran tormenta, el grupo logró adentrarse en lo que resultó ser el Templo de la Gran Bahia, decidieron bajarse del lomo para proseguir.

— Yo me quedo con la tortuga. —dijo Mikhail decidido a hacerle compañía.

— Pórtate bien, Mikhail, ¿de acuerdo? —accedió Zero despidiéndose.

— De acuerdoooo. —respondió el dragón en su usual faceta infantil.

— Para ser un dragón tienes la mente de un niño… —dijo la tortuga gigante divertido.

— ¿Verdad? —Mikhail rio entre dientes.

FIN DEL CAPITULO 12

NOTAS DEL AUTOR: LO SE, ESTUVE AUSENTE POR VARIAS RAZONES, ME PUSE A VER ANIME Y OTRA COSAS, PERO AQUÍ ESTA SU NUEVO CAPITULO, SE VIENEN COSAS INTERESANTES MAS ADELANTE ASI QUE ESTEN ATENTOS.

CAMBIO Y FUERA.