DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.

CAPITULO 20 – LA TORRE ROCOSA (Segunda Parte)

SEGUNDO DIA – 12:01 DEL DIA

~42 Horas Restantes~

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TEMPLO DE LA TORRE DE PIEDRA

Link y su grupo tuvieron que voltear todo el lugar poniendo de cabeza el templo rocoso.

— Hay una puerta que no podíamos acceder anteriormente. —señaló Link mirando hacia el lado derecho.

— Es verdad… hay ciertas puertas que estaban fuera de nuestro alcance antes. —dijo Andrea coincidiendo con su protegido.

Se dirigieron hacia la puerta de la derecha y al entrar se encontraron un bloque solar que quitaron por medio de una flecha de luz, y luego por medio de las ventilaciones y usando las máscaras deku, se subieron hacia una repisa altísima, luego después con coordinación entre ellos, volteaban el lugar para poner el bloque en su lugar hasta poder abrir la siguiente puerta por la que pasaron.

Al entrar a la siguiente habitación, se volvieron a encontrar con un otro Wizrobe.

— El tipo nunca descansa, ¿eh? — comentó Andrea sacando su arsenal junto a los demás.

El grupo hicieron lo mismo como aquellas veces las que se han enfrentado a la criatura, con la ayuda de Taya lograron abatirlo y asi proceder a recorrer varias áreas en donde tenian que volar siendo dekus o con la ayuda de Mikhail sin caerse al vacío.

Luego despues pasaron por un pasillo para luego cruzar la puerta y entrar en una habitación sumamente espaciosa cuando se escucharon unas rejas rodear la puerta.

— Oigan, ¿no creen que tienen un mal presentimiento? —preguntó Mikhail medio asustado.

— Estoy casi seguro de que algo o alguien nos ha de estar esperando. —dijo Link teniendo sospechas.

— De cualquier forma, no bajemos la guardia. —declaró Zero con el mismo pensamiento.

Los demás asintieron y con tal solo caminar unos pasos, avistaron unos murciélagos sobrevolando el área y entonces la habitación se oscureció cubriéndose solo de una luz verde tenue, fue en ese momento, cuando los murciélagos comenzaron a dar vueltas y entonces apareció una persona siniestra, alguien que nadie esperaba ver durante su trayecto.

— Five… —articuló Zero impactado identificando a la persona.

— Zero… Te miras increíble desde la última vez que me enfrentaste. —habló la mencionada en tono tanto malvado.

— ¿Qué demonios haces aquí? Te habia matado. —le inquirió la peliblanca no queriendo creerse el cuento.

— Es verdad que me asesinaste. Sin embargo, un cierto enmascarado encontró mi cadáver y gracias a esos grandiosos poderes que ostenta, volví a la vida con el propósito de quitarte la vida junto a esos dos idiotas que tienes de amigos. —se burló Five señalando a los elfos empezando a tener una sed de sangre inimaginable. —Cuando caigan derrotados... Primero violaré a ese muchacho de ahí y luego los despedazaré.

— No me vengas con estupideces, Five. —contestó Zero molesta por el comentario.

— ¿O qué? ¿Piensas matarme? — le contestó la mencionada retadora. —Estúpidos, no me asesinaran a menos que acaben con todos mis murciélagos… ¡Lo que les esperan es la muerte!

Fue entonces cuando Five hizo aparecer lo que fue una guadaña con una calavera en la parte de arriba del filo.

— Mierda. —masculló Link preparándose para luchar.

Five comenzó a acercárseles con el propósito de matarlos con la guadaña, estaba cubierta de murciélagos por lo que les era imposible asestarle un golpe, sin embargo, Andrea avistó una perla verdosa en la parte del tórax.

Todos estaban esquivando los ataques de Five por medio de la guadaña, Zero hizo un salto hacia atrás evitando la cortada mortal.

— Excelente, esquivaron mi guadaña, ¿pero qué tal esto? — Five con una clase de magia tornó toda la habitación en rojo como la sangre, haciendo que los murciélagos se dispersaran en grupos con la intención de morderlos.

Sin embargo, Link vio la oportunidad al momento de que la mujer puso al descubierto la perla verde, corrió rapido hacia ella y entonces le asestó un golpe que hizo que la habitación volviera a cambiar de color verde oscuro en todos los ambientes.

— ¡Maldito seas! —rugió Five enfurecida por la golpiza intentando dañar al elfo por medio de la guadaña.

Link se defendió con el escudo de los ataques furiosos de la mujer corriendo hacia atrás, pero un fuerte golpe con la guadaña lo tumbó al suelo sin sufrir una golpiza.

— ¡Link! —exclamó Mikhail al ver esa acción.

— Oh no. —dijo Zero viendo con horror las acciones de su 'hermana'.

— ¿Qué vas a hacer, pedazo de mierda? Ya no tienes escapatoria… Tus días como el héroe se han terminado… Primero te violaré como lo he hecho con todas las personas que estuvieron conmigo… Y luego los asesinaré. —expresó Five acercándosele lentamente alistando su guadaña para matar al elfo. — ¿Quieres decir tus últimas palabras?

Pero lo que no contaba, es que Link tenía un as bajo la manga, sacó su arco y entonces le apuntó con una flecha.

— Solo tengo una cosa que decir… Púdrete. —declaró Link lanzando lo que en realidad era una flecha de luz, cosa que lastimó gravemente a todos los murciélagos y por ende a paralizó a Five.

— ¡¿QUÉ CARAJOS HAZ HECHO?! —gritó a todo pulmón la enfurecida mujer al ser atravesada por la dicha flecha.

— ¡Pues esto! —exclamó Link dándole un gran golpe justo en el tórax.

Furiosa, Five intentó acuchillar al elfo con la guadaña, solo que este si se preparó y se cubrió con el escudo corriendo hacia donde estaban las chicas.

— ¡Chicas, usen la flecha de luz! ¡Asi dispersaremos a los murciélagos! — les indicó Link preparando su arco.

— Gracias por darnos la idea, Link. —agradeció Zero esbozando una sonrisa socarrona preparando su espada.

Fue entonces cuando todos aplicaron la estrategia de batalla para matar a Five de una vez por todas, Link volvió a lanzar otra flecha de luz dispersando los murciélagos y asi poder golpear a la mujer.

— ¡Se van a arrepentir, hijos de puta! — vociferó Five intentando golpearlos.

— ¡No volverás a lastimar a nadie! — exclamó Zero al atravesarle el pecho con la espada, acabando asi con su vida.

Five soltó la guadaña y fue entonces cuando pereció en llamas y la habitación volvió a ser alumbrada de manera normal. Entonces las rejas de la puerta del frente y la de atrás se abrieron.

— Zero… ¿Tú y esa chica se conocían? — preguntó Link sintiendo curiosidad por la relación de esas dos.

— Mi hermana era la peor de todas, era una vil depravada sexual, mil veces peor que yo, en pocas palabras era una ninfómana. —Zero les describía al respecto de Five.

— ¿Ninfómana? — cuestionó Andrea al oír por primera vez esa palabra.

— Si, una vil adicta al sexo, los trataba como juguetes sexuales de mil maneras muy bizarras como no tienen idea. Five se obsesionaba con cualquiera que se le acercara. Hasta también lo hacía con Dito y lo trataba como un juguete. Pero tú fuiste capaz de hacerle frente, Link. —comentó Zero elogiando al elfo por sus acciones contra ella.

— No iba a dejar que esa bruja abusara de mi… —se sonrojaba Link refiriéndose a Five. — Además, ya tengo a alguien con quien tener relaciones, ¿no es asi, Andrea?

— S-Si, tienes razón Link… —respondió la elfa de la misma forma.

— Y no te olvides de mí… — ronroneaba Zero en el hombro del elfo, sonrojándolo mas.

Después de la conversación, el grupo encontró un cofre y lo que descubrieron fue la llave del jefe.

— Vamos, encontremos la última puerta y acabemos con ese monstruo. —indicó la ex androide retirándose junto a los demás.

El grupo recorrió las áreas de todo el calabozo, teniendo cuidado con los Armos letales, y sin darse cuenta, volvieron al área principal.

— ¿Dónde está el ultimo jefe? Ya hemos buscado por todo este lugar. —se quejaba Mikhail del cansancio.

— Lo hallaremos, solo es cuestión de tiempo. —respondió Link cuando repente vio un cofre colgado en el techo. — Creo que me dio una corazonada.

— ¿Que Link? —cuestionó Zero al ver la faceta.

— Creo que puede eso nos puede ayudar a encontrar al jefe. —argumentó el elfo seguro.

Link usó el gancho para llegar hasta arriba y fue entonces cuando sus sospechas fueron ciertas, había una puerta delante de él.

— ¡Muchachos! ¡Hay una puerta! ¡Vengan! —los llamó el elfo.

Las chicas y el dragón asintieron y con la ayuda del gancho se subieron y efectivamente descubrieron la puerta por cual pasaron y se toparon con otro ojo diana, al cual eliminaron de la misma forma por medio de las flechas de luz.

Después, cruzaron por la otra puerta justo adelante para luego encontrarse con una puerta gigante con el candado que todos conocían.

— Es hora, muchachos… El último monstruo nos ha de estar esperando. —dijo Link tronándose los dedos.

— Ya hemos llegado demasiado lejos como para dar marcha atrás. — coincidió Zero preparándose para lo que podría ser la gran lucha de sus vidas.

— ¿Estan listos? —inquirió Andrea para estar seguros.

Todos asintieron con la cabeza y abrieron la última puerta topándose con el gran hoyo en el centro del cuarto, en donde se habian enfrentado al maestro garo.

— Creo que es un portal nos llevará a enfrentar al último jefe. — comentó la peliplateada alistándose.

— Vamos. —finalizó Link justo antes de dejarse tirar hacia el portal junto a los demás.

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ZONA DESERTICA

Al caer en la zona del desierto, se sintió un gran temblor y al mismo tiempo se desató una tormenta de arena.

— ¡¿Qué es lo que está pasando?! —expresó Link poniéndose alerta.

— ¡No lo sé…! ¡Pero creo que tenemos un problema muy grande! —respondió Mikhail impactándose al descubrir a unas criaturas grotescas surgiendo desde las arenas.

— ¿Que dices? — Andrea expresaba sorpresa y shock volteando a ver hacia esos monstruos sobrevolando el lugar. — No hablas en serio…

Esos monstruos tenian un aspecto total de un ciempiés de color azul y rojo respectivamente y ambos compartían el mismo: Twinmold.

— ¡Rayos! ¡Ese ciempiés rojo no se anda con rodeos! — farfulló Mikhail evitando la bola de fuego que ese monstruo les lanzaba.

— ¡De cualquier forma hay que encontrar la forma de derrotar a los dos! —indicó Taya cuando notó algo raro en la barriga del ciempiés azul. — ¡Creo que ya encontré una manera de lidiar primero con ese monstruo!

— ¿Cómo, Taya? —preguntó Andrea tras oir la declaración.

— ¿Ven lo que tiene en esa barriga? — les explicó el hada. — tienen los mismos ojos que el de la máscara de majora. Quizas si les aciertan puedan vencerlo de alguna forma.

— Entonces tenemos que darle a esos ojos para poder ganarle, ¿no? —le inquirió Zero para confirmar, a lo que el Taya asintió con la cabeza.

Fue entonces cuando todos tomaron la iniciativa en traer abajo el Twinmold azul tal como el hada les habian indicado, Link lanzó una flecha de luz hacia uno de los ojos en la barriga, luego Andrea y Zero tambien hicieron lo suyo cerrando todo lo demás hasta que eventualmente el ciempiés cayó al suelo y entonces apareció el mismo ojo rojizo rodeando su cabeza.

Y fue asi como todos corrieron rápidamente hacia él y a base de espadazos y arañazos golpearon de sobre manera al Twinmold azul hasta que este se hundió bajo tierra por unos segundos para luego resurgir haciendo la misma acción.

Mientras hacían el mismo proceso, el ciempiés rojo les lanzaba bolas de fuego en in intento de quemarlos, pero Link y los demás fueron rápidos para esquivar cada ataque que el insecto les lanzaba.

Repitieron el mismo proceso varias veces utilizando la misma táctica hasta que eventualmente el ciempiés azul fue derrotado haciéndose pedazos.

Fue en ese preciso segundo cuando apareció un cofre rojizo en medio de la arena.

— Ojala haya algo que nos ayude a derrotar a ese ciempiés loco. —dijo Zero refiriéndose al Twinmold rojo corriendo con los demás.

— Debe de. —coincidió Link con las palabras del chico.

Aprovechando de que el ciempiés rojo no aparecía por ningún lado, abrieron el cofre y lo que descubrieron los dejó atónitos. Eran unas máscaras de color gris, cosa que Taya supo identificar de inmediato.

— ¿Qué son esas mascaras? —indagó Andrea sorprendida.

— Esas son unas mascaras del gigante, muchachos. —les respondió el hada sorprendiendo mas a los presentes.

Pero no habia tiempo para las explicaciones, ya que el ciempiés rojo resurgió de la nada y se trajo consigo a unas pequeñas pero gigantes criaturas parecidas a este, los Twinmolditos.

— ¡Ponganse las máscaras! ¡Rapido! — les indicó Andrea poniéndose la suya.

Fue asi como ella, Link y Zero se pusieron las máscaras del gigante y en ese preciso instante los tres, incluyendo Mikhail, se convirtieron tal y como lo dictó Taya, adquiriendo el cuerpo de un gigante.

— ¿Qué nos pasó? — preguntó Zero al ver que se habia hecho grande.

— ¡Se han convertido en unos gigantes! —declaró Taya animada.

— ¡¿Qué?! — Mikhail hizo un puchero impresionado.

— Nos hemos vuelto gigantes, Mikhail. Ahora podremos destruir a ese roedor. —comentó Link seguro.

Eso fue el detonante para que todo el mundo cargara contra el ciempiés rojo que estaba con la intención de abatirlos junto a las criaturitas dispuestas a arruinarles la fiesta.

— Link, Andrea. Mikhail y yo nos encargaremos de esos tipos. — dijo Zero tomando la iniciativa junto a su dragón blanco.

— De acuerdo, Vamos Link. Ese renacuajo no puede seguir causando estragos. —accedió la ex androide dispuesta.

El elfo asintió y fue el momento cuando cada uno se puso a hacer su trabajo.

Mientras Zero y Mikhail se encargaban de los monstruitos, los elfos sacaron sus respectivas espadas para poder pegarle al Twinmold rojo en el cuerpo, aunque era algo trabajoso puesto a que habia ciertas que este caminaba de forma serpentina y cuando asomaba su cabeza les lanzaba una bola de fuego obligando a los elfos a cubrirse con el escudo.

— Ese tipo quiere quemarnos. — comentó Link viendo el comportamiento del Twinmold rojo.

— No descansará hasta matarnos, no bajes la guardia, Link. — expresó Andrea precavida.

Al ver una gran bola en medio de la batalla, Link la recogió y esperó el momento preciso para lanzarla hacia el monstruo que resurgía de la tierra, fue en ese segundo cuando lo alcanzó a acertar y mandarlo bajo tierra.

El Twinmold rojo resurgió de la arena para volar rozándolos pero Link y Andrea decidieron darle varios espadazos por todas partes hasta que este quedó aturdido llegando a golpear el suelo y así hacer aparecer el gran ojo por el cual debían pegar.

Andrea tomó la iniciativa para agarrar el ciempiés por la cola para ahora si darle golpes brutales al ojo rojo, no por nada era una androide rebelde y salvaje.

— ¡Vamos otra vez! — expresó la chica dando el grito de guerra.

— Asi solias ponerte, Zero. — opinó Mikhail tras oir esa expresión.

— Ni me lo recuerdes. —respondió Zero mostrando pena. — ¡N-No te distraigas! ¡Aun siguen apareciendo!

Los elfos siguieron con la labor de golpear fuertemente al ciempiés rojizo de varias maneras posibles hasta aturdirlo nuevamente.

— ¡Agarrale la cola y rómpele los huesos! —le indicó Andrea en ese estado.

— ¡Ya sé! —respondió Link de la misma manera.

El elfo agarró la cola de Twinmold rojo con muchísima fuerza que dio una vuelta de 360 grados y entonces con muchísima brutalidad lo azotó contra el suelo llegando a matar inadvertidamente a un Twinloldito cerca de la ex entonadora y el dragón blanco.

En ese preciso instante, el Twinmold rojo comenzó a volar hacia arriba quejándose de dolor y entonces todo su cuerpo explotó y quedó hecho pedazos quedando la cabeza como la única parte ilesa.

La tormenta de arena terminó dejando ver todo el ambiente despejado, y todo el grupo se quitó la máscara regresando al tamaño normal.

— Lo logramos… Logramos eliminar al último monstruo. —declaró Zero victoriosa. —Aunque me recordaron a mi cuando peleaban contra ese ciempiés loco.

— ¿En serio? — dijo Link curioso.

— Parecíamos unos titanes, probablemente sea eso. — rio Andrea entre dientes ante la afirmación.

Caminaban varios pasos por la arena en lo que alcanzaban el portal diciendo una que cosa trivial que ni al caso, fue asi como lograron llegar a pisar el portal y finalmente dejar el desierto.

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GUARIDA DE LOS GIGANTES

Todo el grupo fue transportado al lugar donde residían los gigantes, ya liberado los cuatro calabozos era un hecho que ellos avanzaban.

— Bueno, los hemos ayudado a todos. —dijo Taya declarando que ya hicieron lo que tenian que hacer. — Esto es todo lo que podemos hacer.

— ''Llámennos". —se escuchó una voz del que resultaba ser el ultimo gigante dejándose entrever por el grupo.

— Eso es lo que está diciendo, muchachos. —explicó el hada dándoles a entender esas palabras.

— Ya entiendo… Ya nos han quedado claro. —dijo Link empezando a tomar la iniciativa. — ¡Asi que ahora nos ayudarán a cambio!

— Los llamaremos desde el tejado de la torre de reloj, asi que hagan algo con él, ¿de acuerdo? —secundó la elfa tomando también la misma iniciativa.

Sin embargo, las voces de los gigantes parecían tristes que comenzaban a consternar a los chicos, parecían no tener intenciones de hacerlo.

— "Perdonen a su amigo". —decía Taya extrañada por esas palabras que los gigantes les dictaban. — ¿Perdonar a nuestro amigo?

— ¿A qué se refieren? ¿Cuál amigo? — Link no entendía esa palabra al igual que los demas.

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NOCHE DEL SEGUNDO DIA – 4:45 AM

CAÑON IKANA

Link y los demas fueron devueltos al cañón con la ayuda del portal, ya habian terminado de liberar las cuatro partes que Tael les habia mencionado.

— Bueno… Ya hemos vencido los cuatro calabozos… —comentó Link satisfecho por terminar la ardua tarea.

— No sé ustedes pero siento un vacio grande. —comentó Mikhail al ver que ya no habia nada más que hacer aparte de impedir la catástrofe.

— ¿Qué quieres decir, Mikhail? —preguntó Zero levantando una ceja.

— Bueno… Es que siento que no hemos explorado toda Termina e interactuado con las personas. —les aclaró Mikhail el motivo.

— Es verdad, yo también siento que nos falta algo y no podemos enfrentar a Skull Kid sin estar preparados, además de conocer personas. —opinó Andrea al respecto.

— Seguro nos ayudara a despejar nuestra mente, ademas, nosotros tenemos el poder de regresar al primer dia. —declaró Link seguro.

Todos asintieron con la cabeza y se disponían a dejar el área cuando un evento sobrenatural los detuvo.

— ¿Qué es eso? —indagó Link viendo ese fenómeno.

— Creo que es un vórtice. —respondió Zero encogiéndose los hombros.

Entonces ese vórtice empezó a dirigirse hacia arriba de todo el cañón y con una fuerza sobrenatural impresionante comenzó a absorber lo que parecía ser todo lo que estaba en su camino. Pero al final nada de eso fue absorbido ya que al desaparecer el vórtice, el cielo volvió a la normalidad como debía de ser.

— El cielo… El cielo ha vuelto a la normalidad… —expresó Andrea perpleja.

— Creo que ahora si liberamos todo Ikana, chicos. —afirmó Mikhail contento.

— Vaya que sí. Creo que es hora de irnos. —declaró Link poniéndose de pie a punto de entonar la canción del tiempo con su ocarina.

Los demas asintieron con la cabeza y asi fue como tocaron la cancion juntos para volver en el tiempo y explorar nuevas aventuras y oportunidades que se le presentaran en el futuro antes de dirigirse hacia la batalla final.

FIN DEL CAPITULO 20