DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.
CAPITULO 24 – LA HISTORIA DE ZERO: LA ENTONADORA (Parte 1)
~CONOCIENDO A MICHAEL: EL DRAGON MAS CRUENTO DEL MUNDO~
Adaptacion del juego de Drakengard 3, desde perspectiva de Zero como la entonadora o Utautai
ADVERTENCIA: Contiene escenas de sangre y violencia fuerte gráfica.
/
Zero's POV
Mi historia empieza el momento cuando la flor me puso una maldición que trajo la catástrofe al mundo, y no solamente eso, también trajo consigo a esas cinco hermanas, también producto de esa flor parásita…
Temerosa del poder de la flor, decidí buscar a un dragón, un dragón suficientemente fuerte para asesinar a todas y cada una de ellas…
/
11 de marzo de 998 D.C. – La tierra de los mares: Junto a la Costa.
Varios soldados de esa isla me rodearon para no dejarme escapar, pero yo no estaba dispuesta a ser abatida de ese modo, cargué contra todos y cada uno de esos cabrónes que me molestaban.
— ¡Por aquí! ¡Es Zero! ¡Está aquí! —advertía uno de los soldados.
— ¡No dejen que se escape! ¡Mátenla! —secundó otro soldado intentando darme un golpe con la espada sin éxito.
A todos los estuve matando por medio de mi espada atravesándoles en el corazón a cada soldado, no me tentaba la mano para quitarles la vida derramando mucha sangre en el camino y tiñéndome de rojo.
Fui una refugiada quien huyó a la Tierra de los mares… Al mismo tiempo, perseguía constantemente a la flor… Específicamente, las cinco encarnaciones de la flor que había salieron de mí: mis hermanas.
Tenía que ir por ellas, tenía que asesinarlas a como dé lugar, y no me quedaba mucho tiempo.
Les hice pedazos a todos los demás soldados pendejos que iban con el mismo afán de asesinarme, pero no les salieron el puto jueguito. Al momento de llegar a la playa me topé con más soldados armados y dispuestos a joderme la fiesta. No obstante, no estaba dispuesta a que me pararan.
— ¡Detengan a esa mujer! ¡No puede seguir masacrando personas! —exclamaba un soldado señalándome.
— ¡Adelante! ¡Vengan! ¡Muéranse! — los reté a que intentaran herirme de muerte.
Les seguí haciendo pedazos de la misma forma creando un gran baño de sangre, abriéndome paso por las costas y volví a encontrarme con otros más, ya me estaban hartando… Me tenían cansada esos mamarrachos de mierda.
— ¡Pedazos de pendejos…! ¡Sus rostros hacen que me den ganas de vomitar! —siseé enojada viendo a esos soldados fastidiosos.
Tomé la iniciativa de ir a hacerles pedazos a todos y cada uno de esa bola de cabrones que se me cruzaban, sin embargo, venían más soldados y sentía que no estaba de todo en forma… Pero por mi fuerte voluntad no me dejaba vencer de ningún modo.
— Ustedes bola de imbéciles son buenos para ladrar, ¿saben? — les lancé un insulto justo al cortar en dos a un soldado.
Seguía haciendolo cuando de pronto, una bola de fuego cayó al suelo cerca de donde yo estaba peleando contra uno de los soldados, mi rostro mostraba sorpresa ante lo que miraba…
— Es ese… ¡¿Un dragón?! — expreso sorprendida por haberme topado con esa criatura.
El dragón tenía aspecto monstruoso como todos los demás, era más o menos idéntico a Mikhail físicamente, pero ese dragón tenía personalidad arrogante acompañada por un gran instinto asesino.
— ¿Ustedes humanos atacan siempre a las criaturas mientras vuelan tranquilamente por el cielo? — dijo el dragón para mi sorpresa, jamas llegué a pensar que lo escucharía hablar, ni en un millón de años. —Me llamo Michael. Si disfrutan matarse los unos a los otros tanto como ustedes creen, me permitirían el honor de unirme a la fiesta.
Fue en ese momento, cuando sentí la necesidad de utilizar a ese dragón, necesitaba ese dragón para poder quitarme a esos cabrones de encima y matar a mis demas hermanas sea como sea.
— ¡Oye! ¡Necesito de tu fuerza! —lo llamé haciendo la invocación.
— Tu. La chica en blanco. ¿Quién te crees que eres para darme órdenes? — Me interrogó Michael no viéndome con buenos ojos, creo que le caía muy mal… — ¿A mí? ¿A un dragón de ocho mil años? ¡Sean testigos de mi poder del fuego que los quemarán vivos!
Michael entonces se puso a escupir fuego a todo que se encontraba de frente con el afán de lastimar no solo a los soldados, sino a mi también.
— ¡Maldita sea! ¡Te estas equivocando de persona! — espeté al ser herida por el poder del fuego que por poco me dejaba fuera del combate.
— ¡Quédate quieta, muchachita, así te golpeare como a ti gusta! —Michael me contestaba de forma arrogante en lo que disfrutaba lanzarme bolas de fuego para mi molestia.
— ¡Ni hablar, maldito imbécil! — yo también le respondí esquivando sus ataques mientras cada soldado moría calcinado.
Continué haciendo pedazos a los soldados gracias a que Michael escupía varias bolas de fuego mientras yo las evadía con tal de no ser golpeada.
— Maldición… ¡Ya no soporto más esto! —mascullé mientras salía corriendo por la puerta recién abierta.
— ¡Espera! ¡¿Acaso estas huyendo?! — me espetó Michael tratando de herirme.
Corrí lo más que podía evitando las bolas de fuego para luego toparme con más idiotas en el camino.
— ¿Qué rayos es ese maldito dragón? —comenté fastidiada, pero a la vez se me ocurrió una idea… — Pero estoy segura de que puedo hacer buen uso de esa fuerza…
Decidí asesinar a todos y cada uno de esos arqueros cabrones a sangre fría sin dejar a ningún gusano con vida, no tenía tiempo que perder, tenía que terminar antes de que la flor me robara lo poco que quedaba de mí.
No me podía permitir cometer el mismo error dos veces. Tenía que matar a mis hermanas, después tenía que destruir la flor para siempre.
Pero para hacerlo, había una cosa crítica que absolutamente tenía que encontrar… Y esa cosa era: el mejor dragón y el más fuerte del mundo.
Me abrí paso asesinando a cada soldado que se me cruzaba, no importaba si llevaban espada, eran cañoneros, o arqueros, todos ellos morían a mis manos teñidas de sangre, con o sin ayuda de ese dragón idiota.
Cuando llegué a una zona cerrada con la salida bloqueada por la reja, varios soldados me esperaban y no tuve más opción que invocar a Michael de nuevo.
— ¡Oye! ¡Oye dragón! — lo llamé para que llegara al lugar. — ¡Todavía sigo con vida!
— Niña estúpida… ¿Te atreves a burlarte de mí? — dijo Michael molesto por mis palabras. — ¿Te burlas de Michael, el más fuerte de la raza noble de los dragones? ¡No te lo permitiré! ¡Mis llamas carmesíes te otorgarán lumbre funeraria!
— ¡Se dice "pira funeraria", pendejo! —le volví a espetar a ese dragón ridículo que todavía seguía con esa actitud estúpida.
— ¡Maldición! ¡Cierra tu sucia boca de una vez! —me contestó Michael lanzando una bola de fuego que acabó con algunos de los soldados.
Tomé la decisión de usar su poder para poder quitarme de encima a toda esa bola de idiotas quienes trataban de abatirme a cualquier costo, hasta que finalmente el y yo acabamos con ellos.
— Tus idioteces me están aburriendo. —renegó Michael sintiéndose muy molesto.
— ¡Ha ha ha! ¡Por aquí, dragón tonto! —me reía burlándome de él mostrando mi arrogancia.
Fue asi que salí de nuevo a otra parte de la costa volviéndome a topar con esa bola de idiotas esperándome para matarme, pero como siempre, decidí recurrir a la táctica sucia.
— ¡Permíteme despedazarte con las garras de mis pies afiladas! —sentenció Michael tras ser invocado nuevamente, amenazando con matarnos otra vez, como siempre.
— ¡Ah, sí! ¡Inténtalo a ver si puedes! —lo reté a que realizara esa acción.
Yo seguía descuartizando a los soldados con mi espada como podía, Michael por su parte, hacia lo suyo clavándoles sus garras en el tórax o incluso en la cabeza, matándolos instantáneamente.
— ¡Ese dragón nos está matando, cuidado! —advertía uno de los soldados justo antes de ser asesinado por él a pedazos.
— Muchachita. —me llamó Michael.
— ¿Qué quieres? —le pregunté de forma muy mal educada, propio de mí.
— ¿Por qué cultivas esa flor en tu cuerpo? — me preguntó el dragón por el dicho objeto, cosa que me molestó y mi reacción hizo que se burlara. — ¿Por qué te interesa?
Fue asi como me las arreglé para matar a todos los soldados restantes contando los demas que fueron asesinados por Michael, hasta que quedamos solo nosotros dos…
— Aun sigues con vida, muchacha. —me elogiaba el mencionado medio-satisfecho.
— ¡Heh! Obvio que si. Ahora mátame si quieres. —le pedí al dragón que me asesinara, pero él tenía otras ideas.
— No. Tu y yo tenemos mucho de qué hablar. — finalizó Michael dándome a entender que aún no era tiempo para eso.
Ese fue mi primer encuentro con Michael. Fue un completo idiota y no era tan fuerte como él pensaba.
/
DE VUELTA AL PRESENTE. – CAÑON IKANA
Normal P.O.V
Link y los demás estaban a la mitad del lugar escuchando la historia de la ex entonadora y toda situación precaria por la que ella tuvo que pasar, lo que les llamó la atención es que tuviera un dragón antes que Mikhail.
— Ese dragón, Michael. ¿Te causaba problemas cuando se conocieron? —la interrogó Andrea al respecto.
— Era un vil arrogante, decía ser el más fuerte de todos los dragones, pero detrás de su faceta monstruosa, se mostraba vulnerable. —respondió Zero recordando al dragón.
— Zero, ¿A pesar de todo, ustedes se volvieron amigos o algo asi? —preguntó Kafei intrigado.
— ¿Qué opinan al respecto? —los indagó Zero.
— Parece dudoso. — respondió Link teniendo dudas sobre la relación de la chica con ese dragón.
— ¿Asi que se separaron después de eso o algo asi? —Link le hacia la pregunta al respecto sobre el asunto.
— Eso es a lo que voy. —afirmó Zero dispuesta a continuar relatándoles…
/
Zero's P.O.V
12 de Marzo, año 998 D.C - La Tierra de las Arenas: los cielos del desierto.
Michael y yo volábamos por las arenas del desierto, ese pendejo dragón narraba mis problemas que he tenido que enfrentar y le pedí que se callara la boca.
— Ah por favor, muchachita, déjame. —me alegaba el dragón. —Tengo una importante historia que contar.
— No creo que eso le importe a la gente. — le dije mostrando indiferencia. — ¿A dónde vamos, si se puede saber?
— Y pensar que elegí ayudar a alguien con un lenguaje que de plano es desastroso y vulgar…
— De acuerdo, primero, basta de tantas decir tantas mamadas, ¿si? —le exigí que se dejara de estupideces, lo cual lo molestó.
— ¡¿Qué dices?! ¡¿Te atreves a burlarte de los doce mil años de la sabiduría que me fueron impartidas por-?! —me espetaba Michael cuando lo interrumpí.
— ¿Qué? ¿Qué no dijiste ocho mil años ayer? No confundas los números. —le comenté siendo brutalmente honesta y directa. Sin importarme ni siquiera que lo sacara de las casillas.
— ¡Eso es ridículo! —mascullaba Michael en ese estado. —Jamás me pondría a ese nivel de… un burro. Aun si… Supongo que me pueden convencer de probar una pieza si me la ofrecieran.
Mientras conversábamos una que otra idiotez, estuvimos abatiendo a cada maldito cubo con bocas feroces llamados gargoyles que se metían en nuestro camino.
— Te lo preguntare de nuevo, ¿A dónde me llevas? —le interrogue otra vez para que me respondiera.
— Sé lo de la flor que está dentro tuyo, muchachita. —me afirmó Michael ignorándome la pregunta pero a la vez explicándome cosas que no sabia sobre esa cosa que me estaba torturando en ese entonces. — Esta intricadamente relacionada con mi orgullosa raza de los dragones…
Michael me explicaba así de esa manera… Los dragones habian sido enemigos naturales de la flor desde los tiempos antiguos. Y ellos eran los únicos en existencia que podían destruir la flor sin problema alguno.
Cuando descubrió que estaba infectada con ella, pareció sentir una punzada en el corazón… Supongo. Michael seguía describiéndolo con palabras como "Destino" y "preordinado" Es muy molesto, de hecho, pero qué más da.
Todo lo que necesitaba era su ayuda. La flor se habia convertido en mis hermanas, y tenian que ser destruidas. Y cuando eso pasara, yo también tenía que ser asesinada por él.
Después de que le dije todo, se quedó callado por un rato…
Aparentemente, fue una decisión muy difícil para él, muy difícil y agonizante.
Había vivido por muy, muy largo tiempo. Lo suficiente para conocer cada clase de pérdidas imaginables. Y algunas veces todo el dolor y la soledad que se interponían en su manera de pensar.
Pero después de un momento… Me murmuró dos palabras al oído: "Muy bien".
Y ese fue el comienzo de nuestra relación.
Luego de vencer a un montonal de cubos carnívoros, descubrí el lugar a donde me llevaba el dragón.
— ¿Ahora me dirás a dónde vamos? — le volví a interrogar.
— A la montaña. —por fin me respondió el dragón, no le costaba nada decirme el lugar.
— ¿Cuál montaña? —le inquirí para que me dijera específicamente la zona.
— Creo que se llama el Monte Verm… smith… Corte… Quemar… Eh… —Michael balbuceaba cosas sin sentido, y comenzaba a perder la paciencia.
— ¡¿Qué?! ¡Habla de una vez! —le exigí que me respondiera.
— ¡Eso no importa! Es una montaña santa, ¿bien? — expresó Michael al no poder saber precisamente el nombre del lugar exacto.
— ¿Lo olvidaste, verdad? —le indagué poniéndome una mano en la cara decepcionada.
/
La tierra de las montañas – La Torre.
Después de salir del desierto, aterrizamos en lo que se llamaba la cima de la torre. Fue asi como empecé a bajar por todo ese lugar platicando mamada y media…
— Es un lugar bueno y todo pero, ¿Por qué exactamente vinimos aquí? — le cuestioné el motivo por la que llegamos ahí.
— De acuerdo a nuestra tradición, la flor que cargas traerá las ruinas al mundo entero. —argumentó Michael la misma cantaleta de siempre.
— Es lo que la gente me dice. —dije a secas.
— Algo asi, es mi deber asesinarte en este lugar. —declaró el dragón.
— ¿Ooook? —expresé mostrando mi típica indiferencia ante sus palabras.
— Y aun así, tengo preocupaciones sobre esto. Si yo creyera cada tontería de los cuentitos que mis mayores me decían, no sería mejor que ustedes, humanos malparidos. —comentaba Michael con veneno en su voz.
— ¿Qué es lo que estás diciendo? ¿Vas a matarme o no? —le indagué no deseando escuchar más de sus estupideces.
— Debo probar tu fuerza. —Michael me lo decía de forma retadora, sorprendiéndome.
Fui bajando por las escaleras con Michael siguiéndome, cuando llegamos a la primera puerta, me dijo esto:
— Un grupo de monstruos feos llaman hogar a esta montaña, si tienes la fuerza suficiente para matarlos, hay una alta probabilidad de que reprimas tu maldición. —me declaró Michael serio, dándome palabras de aliento. — Supera este juicio, y te daré el derecho de vivir. No será sencillo.
— Hey, espera… ¡Oye! ¡Vuelve aquí, dragón idiota! — exclamé intentando hacer que no me dejara, pero fue inútil. — ¡¿Qué clase de razon es esa, eh?! ¡No me dejes en esa madriguera culera, pedazo de imbécil!
No tuve más opción que recorrer toda esa asquerosa torre y al momento de casi caerme vi unas plataformas aparecer cuando menos me lo esperaba.
— ¿Qué? ¡Ay por favor! —bramé fastidiada por el hecho. — ¡Odio esa mierda! ¡Eso es un dolor de cabeza a la verga!
Esperé unos momentos hasta que una de las plataformas estuviera a mi alcance y asi aproveché para saltar de una en una hasta llegar a la tierra firme.
Michael era diferente a cualquier dragón. Ellos normalmente son inteligentes. Dignificados. Difíciles de meterse con las personas.
Michael trató de fingir, pero había algo turbio… sobre todo eso. Y algo más, pareció tener interés en la raza humana, así que intenté tomar ventaja de su amabilidad… Para cumplir mis metas.
Entonces estuve bajando por las escaleras lidiando con unos malditos lobos y varias monstruosidades que interferían mis andadas.
Al momento de cruzar una puerta grande, me topé con una monstruosidad gigante y dos lobos con intenciones sangrientas.
— Maldito hijo de perra… Todo eso es culpa de ese dragón pendejo. —mascullé entre dientes peleando contra esos cabrones. — Tan pronto que salga de esta estúpida montaña, se muere.
Fue asi como me puse a romperles los huesos a toda la bola de cabrones que se me aparecían en todos lados que recorría, recurrí a usar mis poderes de entonadora para asi despedazarlos mas rapido creando un gran baño de sangre en el lugar.
Y asi estuve hasta que una puerta se abrió y vi de nuevo a Michael.
— Lograste salir con vida. —me felicitó en tono de burla.
— ¡No puedo creer que me hicieras subir esa montaña de mierda! —le reclamé molesta por toda la labor que tuve que hacer por idiota.
— No la subiste. —negó Michael ante mis palabras.
— ¡Que importa! — dije mostrándome tsundere con el tipo.
— Bien, hay que irse, pronto. —me indicó Michael.
— ¿Ir a dónde? —le pregunté hacia donde nos dirigíamos.
— Iremos a la tierra de los bosques, en donde-. —me respondía cuando lo interrumpí con el argumento inentendible.
— ¿Qué dices? ¡No dijiste nada sobre hacer mas de esta estupidez! —le comenté dándome cuenta de que quería ponerme más retos y cosas así.
— ¿Y desde cuando dije que era todo? —me interrogó Michael intentando sacarme de las casillas. — Necesitas poner más atención. Sino, alguien te terminará partiendo en dos.
— ¡Oh, cállate la puta boca! —le espeté enfadada en lo que recorríamos toda la torre.
Después de salir de la torre, Michael me pidió que me subiera a su lomo y por supuesto, accedí para poder hacer lo que falta para ganarme su confianza…
/
DOS MESES DESPUES – EL SANTUARIO DE LAS ARENAS
Michael me llevaba a malos lugares, pero este, era de lo peor, pero tenia que probarle mi fuerza al dragón ese, de otra manera no podía cumplir con mi misión.
— ¿Qué es eso? ¿Es el miedo que detecto? ¿De una entonadora? —preguntó Michael en son de burla, cosa que me irritaba a menudo.
— ¡Callate, idiota! —bramé irritada por los comentarios de mi dragón.
Camine y caminé por todo ese santuario oscuro, no tenia idea en que estaba pensando Michael, ¿Qué tramaba? Fue entonces cuando el y yo descubrimos un hoyo, por donde cual caimos y en ese momento terminamos en un lugar medio oscuro con luz tenue azul.
— Esta va a ser tu última prueba de fuerza, Zero. — declaró Michael dándome a entender que tendría un combate final.
— ¿Contra quien pelearé ahora? —pregunté por la persona contra quien combatiría.
— Contra mí. —declaró el dragón dispuesto a darme la pelea mas dura de mi perra vida. — ¡Prueba tu fuerza venciéndome en combate! Si eres capaz de eso, te cumpliré el deseo que tanto quieres. ¡Yo, Michael, el mas fuerte de todos los dragones, me convertiré en tu amigo y compañero, y juntos, superaremos cada obstáculo que la flor ponga!
— ¿Cuántas veces te he dicho que te dejaras de tonterías formales? — ya estaba cansada de escuchar sus estupideces de ese dragón ridículo. — Y jamás pedí encontrar a un amigo.
— ¡Adelante! —me retaba poniéndose en posición de ataque, pero no estaba lista, era repentino.
— ¡Hey! ¡Vamos! ¡Espérate! — intenté pedirle que se detuviera pero no me hacía caso. — ¡No te pedí esto! ¡Ademas, no eres el mas "fuerte" de todo! ¡Quizas el mas estúpido, pero no el mas poderoso!
— ¡Basta de tus tonterias! ¡Si no quieres morir, entonces no bajes la guardia! —bramó Michael lanzándome la mirada retadora.
— Maldita sea… ¿No crees que esto es de repente? —mascullé esquivando cada ataque que el dragón me lanzaba, Michael estaba loco de remate.
— ¡¿Eso es todo lo que tienes, maldita entonadora?! —me espetó el dragón intentando provocarme.
— Óyeme, es algo difícil de motivarse en un momento tan duro como este. —le dije defendiéndome con mi espada de las bolas de fuego.
— ¡No te atrevas a insultarme como si yo fuera un humano nacido! ¡Atácame con todas tus fuerzas! —me exigió Michael como si de motivación se tratase.
De una manera u otra en el camino, empecé a disfrutar hablando con Michael. Siempre escuchan que nadie puede vivir solo. Y de acuerdo con Michael, eso era lo mismo con los dragones.
Una vez me mencionó, casi casualmente, que para él, estar solo no era muy diferente a estar muerto. Me fue muy difícil de creer que un dragón enfrentara una soledad como esta.
Pero creo que pueden. …O Michael podía, al menos.
Fue muy estúpido de su parte que me mintiera sobre ello. Y era claro que él quería que yo sintiera lo mismo.
Mientras forcejeábamos, de alguna forma logré lastimar a Michael y entonces al darme cuenta de eso, me asusté.
— Hey, ¿Estas bien? — le pregunté preocupada, cosa que no le agradó al dragón.
— ¡Nunca les muestres piedad a tus adversarios! —exclamó Michael dándome uno que otro consejo ridículo para llevar al cabo un combate. — ¡Te quedan cinco hermanas a las que matar! ¡¿Cómo puedes cumplir algo así si ni siquiera terminar esta misión?!
— Lo sé. ¿De acuerdo? —le contesté siendo regañada por él. — ¡Diablos! ¡Esa maldita bola de fuego por poco me mata!
Y asi la batalla entre nosotros continuaba, la verdad fue muy difícil… Muy difícil unirme con ese dragón arrogante y déspota según él.
Después de vivir por todo esos milenios, después de perder todo lo que él amaba y creía… Todo lo quedaba dentro de Michael era la soledad.
Michael pensaba que nunca más volvería a hablar con una persona. Pero en cuanto al por qué decidió estar conmigo, eso era un misterio.
Además él esperaba, algo mucho más que eso. Una liberación del ciclo eterno… que me unía al mundo de todos los tiempos.
Fue entonces cuando decidí atacarlo con todas mis fuerzas y usar mis poderes de Entonadora y asi vencerlo de una vez por todas.
— Nhhgh… L-Lo hiciste… Lo has hecho bien… — declaró Michael dándose cuenta de su derrota a mis manos. — Los humanos como ustedes son molestos y todo. Pero, como te prometí, pelearé junto a ti. Puede que eso sea esimulante.
— Querrás decir "estimulante", Michael. —le corregí al dragón que a veces no solía pronunciar bien las palabras, o eso es lo que yo pensaba.
/
Normal P.O.V
DE VUELTA A PRESENTE
El grupo de Link estaba escuchando la forma que Zero y Michael habían formado un vínculo inquebrantable mientras estaban a escasos metros de salir del cañón.
— ¿Asi fue como tu y Michael se conocieron, no es asi? —preguntó Link curioso.
— Si, Link. Empezamos con el pie izquierdo, pero con el tiempo nos empezamos a llevar bien, aunque si tuvimos altas y bajas en nuestro camino. — argumentó Zero recordando ese dia.
— Me imagino que te dijo algo sobre su vida pasada, ¿no? —le indagó A2 intrigada.
— No, a él no le gustaba hablar sobre su pasado, no podía obligarlo. — negó Zero poniendo la cabeza gacha. — De cualquier forma, luego de unir nuestras, decidimos asaltar la ciudad capital para enfrentar a mis hermanas.
— ¿Las fueron a enfrentar ustedes dos? — Andrea le preguntaba intrigada. — ¿Y cómo les fue?
— Pues precisamente es lo que les voy a contar. —finalizó Zero dispuesta a contarles la siguiente parte en lo que bajaban del cañon Ikana rumbo a Termina…
FIN DEL CAPITULO 24
