DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.

CAPITULO 27 – LA HISTORIA DE ZERO: LA ENTONADORA (Parte 4)

~LA CAIDA DE UNA VIRGEN~

Zero's P.O.V

Despues de vencer a Five en la Tierra de los Mares, me llevé a Dito como mi recién apóstol hacia un nuevo destino: La Tierra de las montañas…

Hogar de una ciudadela alpina impenetrable gobernada por una entonadora virgen conocida como Four, mi próxima víctima.

No te preocupes, no hay necesidad de pelear sola. —Michael me hablaba dándome unas palabras de aliento. —El poder de tu dragón es lo más preciado que te ayudará. Deberías agradecerle.

— ¿Es un… sueño? —me digo por lo bajo mientras abría los ojos. —No todos los dragones son como tú, Michael.

Hicimos una parada en una parte de las montañas para tomarnos un descanso para ahora ir con energias para cazar a Four.

— Que bien se siente el viento de la montaña, ¿verdad? —expresó Dito juntando sus manos detrás de la cabeza. — Te quita toda el agua salada de toda tu piel. Oh, ese toque pegajoso de la muy ramera Entonadora… Que asco.

— ¡Oye, eso se escuchó horrible! ¡Tú eres su apóstol! —lo regañaba Mikhail por su forma grosera de hablar. — ¡Un apóstol tiene que ser amable con su entonadora!

— Me importa un carajo. —Dito le contestó en forma un tanto grosera. — Mi entonadora está muerta, ¿sí? Ahora ya no puede violarme ni nada. Tu misma lo viste, ¿no? La forma que la partí en dos. ¡Fue lo mejor!

— Oye, Zero. ¿Por qué tenemos que ir a derrotar a Four? —me cuestionaba Mikhail la iniciativa que yo tomaba.

— ¿Otra vez con eso? —le dije fastidiada por la pregunta.

— Es que… me sentía muy mal por Five. —me explicaba mi dragón. —Estaba llorando, Five lloraba muchísimo y aun así la mataste.

— Tu sabes que ella solo actuaba, ¿si? —le justifiqué mis acciones, aunque fuera media verdad, ni modo que me tomara por tonta su forma de actuar y ser melodramática.

— Ya veo, ella soltaba lágrimas de forma vergonzosa… —coincidió Dito entendiendo un poco mis palabras.

— ¡De todos modos, no me gusta la idea de que andes asesinando a tus hermanas! —se quejó Mikhail por mi forma asesina de pensar.

— ¿Ah no? —expresé en tono a secas, mostrándome indiferente como siempre.

— Sabia que no harías caso a mis palabras… —mi dragón odiaba la idea de asesinar a mis demás hermanas.

— Bien, hagamos de cuenta que hay un gran kilo de carne que te encanta, ¿de acuerdo? —le dije de manera que él comprendiera mis razones.

— ¡Oh! ¡Me encanta la carne! —expresó Mikhail alegre.

— Claro, si dividieras la carne junto a los dragones en el mundo, solamente te darían un poco. —le sigo explicando con respecto a ese tema.

— ¡Cierto! Solo un pequeño pedacito. —Mikhail se entusiasmaba.

— Pero preferirías tener toda la carne para ti solo, ¿verdad? —hablo en tono de broma, a lo que Mikhail sentía el gusto y se alegraba. — Mira, quiero vencer a mis hermanas para dominar al mundo, ¿Si me explico?

— Bueno, la verdad es que no lo entiendo. —Mikhail no comprendía mis palabras, pero eso era lo del menos.

— Ya está bien. —dije cansada de debatir inútilmente con el muy idiota de mi dragón. —De todas formas, tenemos una hermana a quien derrotar, nos vamos.

— Está bieeen. — accedió Mikhail a pesar de oponerse.

/

Estábamos decididos a encontrar la guarida de Four pasando por distintos lugares de las montañas, empezando por las colinas.

Habian un montonal de soldados y barricadas que Dito, Mikhail y yo tuvimos que abatir a espadazos para seguir avanzando, no sabíamos por dónde movernos y el muy cabrón de Dito se la pasaba diciendo cosas sin sentido, fue en ese preciso segundo cuando nos metimos con una vil monstruosidad, llamada Cerberus, Dito y yo nos pusimos a pelear contra esa criatura con todas nuestras fuerzas.

Cuando parecía indicar que habíamos acabado con él, ocurrió algo muy grave.

— ¡Zero! — gritó Mikhail avisándome justo cuando la cabeza de Cerberus me hirió de muerte.

El dolor era insoportable… Habia sido lastimada por la cabeza de esa bestia moribunda, había partículas negras cubriéndome una parte de cuerpo.

— ¡Zero! ¡¿Te encuentras bien?! —Mikhail se encontraba preocupado por mi integridad

Justo cuando sentía que me iba morir, pasó algo sumamente bizarro.

La flor en el ojo se agrandó más de la cuenta que no pude evitar dejar escapar un grito desgarrador y fue en ese preciso momento cuando resucité. Esa flor me salvó la vida y engañé a la muerte, estaba cubierta de sangre cuando salí de ella. Dejándolos en shock a los presentes.

— ¿Qué es eso…? —dijo Dito entrando en ese estado. — ¿Así se resucita una Entonadora?

Mikhail y Dito estaban sumamente atónitos ante lo que presenciaban, nunca nadie había visto algo tan chocante como esto.

De ninguna manera tenía pensado morir, hasta que venciera a mis hermanas de una vez por todas.

/

Luego de recuperarnos de aquel incidente, continuamos abriéndonos paso por toda la zona infestada de soldados y varios obstáculos más en el camino.

Nos costaba trabajo abatirles a esos cabrones debido a lo muy equipados que estaban con escudo, pero suerte que Dito y Mikhail se encargaron de los más duros de roer.

Luego encima nos topamos con un giga, bloqueándonos el camino como siempre y nos pusimos a despedazar a esa cosa hasta finalmente matarlo.

Y al abrir la puerta, nos disponíamos a cruzar el puente cuando nos encontramos a varios soldados bloqueándonos el paso, malditos imbéciles atrevidos.

— No nos deja pasar esa barricada, maldición. —mascullé parando en seco.

— Déjame ayudarte, Zero. —Mikhail quería echarme una mano con ellos.

— Adelante. —accedí a dejarlo hacer lo suyo con tal de que nos quitara la barricada de encima.

Mikhail lanzó una gran bola de fuego destruyéndola, pero también destrozó el puente haciendo que Dito y yo nos cayéramos el abismo.

— ¡Mikhail, eres un estupidooooo! —exclamé a todo pulmón al ver la cagada que cometió mi dragón.

— ¡Aaaah! ¡Zero! —Mikhail hizo un puchero volando hacia mí para salvarme, a lo que por medio de mi espada sobre la cabeza logré agarrarme, aunque lo estuviera lastimando. — ¡Oooouuuch! ¡Me duele! ¡Me duele! ¡Me duele! ¡Sácala! ¡Sácala! ¡Sácala, Zero! ¡Sacalaaa!

— Hey, espera, quédate quieto o me voy a- —le pedia que se quedara quieto, pero como se dio vuelta mirando hacia arriba mi espada se quedó sin agarre y me caí unos metros hacia el suelo, en verdad Mikhail estaba haciendo estupideces.

— ¡Eres mala, Zero! — Mikhail me reclamó haciendo un puchero.

— ¡Tú eres malo, no te hagas! —le repliqué molesta por sus acciones. — Vámonos, Four nos está esperando.

— Bieeen… —accedió mi dragón a continuar con nuestro recorrido.

Logramos cruzar el puente destruido para seguir avanzando hacia la guarida de mi hermana, Dito me dijo que de alguna forma logró salvarse del colapso, sus comentarios me irritaban asi que le callé la boca amenazándolo de muerte.

Después de recorrer varios kilómetros, llegué a avistar el ansiado lugar al que tanto quería ir.

— Esa debe ser la ciudadela de Four. —comenté señalando el dicho lugar que estaba a lo lejos.

—Zero, no creo que podamos entrar de manera normal. —me advirtió Mikhail sobre los peligros que conllevaban esas acciones.

— ¿Qué? —le pregunté extrañada por el comentario.

— El poder de su canción creó alguna clase de campo de fuerza invisible. —argumentó mi dragón los motivos de sus palabras.

— Hmph. Four cree que puede detenerme asi nada más, ¿huh? —dije en tono burlon.

En ese momento un puente bajó dándonos acceso, por lo que Dito y yo decidimos ir por esa ruta mientras que Mikhail buscó otra ruta en el aire.

Mientras nos acercábamos cada vez más y más a la ciudad, le mencioné la clase de persona que era Four.

Ella parecía ser una persona seria que se tomaba el tiempo para escuchar a los demas, pero, sin embargo, la muy cabrona padecía un serio complejo de inferioridad, aunque sea una Entonadora.

Quizás engañe a la gente con su amabilidad y todo, pero yo no era tonta, tenía la certeza de que en el fondo era una mala persona, y, a diferencia de las demas hermanas, ella era la única virgen. Lo cual doy a entender que la muy llorona esa nunca había cogido con nadie y no me llevo con las personas vírgenes.

Fue asi como llegamos a lo que resultaba ser la fortaleza de Four, sin embargo, fuimos emboscados por unos malditos soldados de pacotilla que se empeñaban en eliminarnos del mapa.

Y para empeorar las cosas, alcancé a oir a uno de ellos decir que Four se habia ido, se me escapó de las manos esa hija de su maldita madre, eso me frustró bastante, tanto me partí el lomo solo para descubrir que no estaba, maldita sea.

/

Después de campar y recuperarnos lo suficiente, decidimos ir por las colinas nevadas, más o menos a la misma magnitud que el pico nevado en Termina, no me acostumbraba a ese tipo de clima pero me tenía que aguantar si quería dar con Four de una vez por todas.

Mikhail no respondía mi llamado mientras derrotábamos a unos incontables soldados que nos encontrábamos, y cuando los abatimos a todos, llegamos a un punto peligroso de las colinas mientras caminábamos sobre el piso de madera.

— ¡Holaaaaaa! ¡Dragón pendejo! ¡¿Holaaaaa?! —intenté llamar a Mikhail pero este no me respondía, y lo peor, no medí las consecuencias de gritar en medio de esa ventisca.

— No creo que sea buena idea de que grites en este lugar. —Dito me intentó advertir las consecuencias de mis acciones.

— ¿Qué pasa, tienes miedo a andar por estos lares? —le comenté en un tono burlesco, intentando sacarlo de sus casillas. — Resulta, que ustedes los apóstoles son los más estúpidos de lo que pensé.

— ¡Eso no es-! —me replicaba mi joven apóstol cuando se vino una avalancha, una gran avalancha que llegó a dejarnos enterrados bajo la nieve.

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DRAKENGARD 3

EL FIN

NO, NO SE CREAN XD

/

— ¡Este no es el fin! —mascullé al ver ese supuesto mensaje estando inconsciente.

— Ok, no volveré a decir cosas horribles. — Dito se prometía no volver a hablar cosas que no debía decir.

Luchamos contra un titán loco y fue asi como encontré a Mikhail.

— ¡Oh! ¡Zero! —me llamaba mi dragón en tono casual.

— ¿Qué andabas haciendo, idiota? —le cuestioné molesta.

— Es que el cielo estaba cubierto de blanco con nieve y cosas. —me argumentó Mikhail el motivo. — No estaba volando de todo bien, y lo próximo que supe es que estaba a dos montañas de ti. Mientras estuve ahí, me topé con un dragón muy extraño y-

— Ya no importa, solo échame una mano con este cabrón. —lo interrumpí pidiendo que me ayudara con esa criatura.

Gracias a su ayuda, logramos abatir al titán y de repente salió una lápida con un texto extraño que no siquiera podía comprender.

— Léelo. —le ordené a Dito a que me diera lectura.

— De acuerdo, esto… —accedió empezando a leer lo que decía. — "La joya que porta la venerada asciende a los cielos del monte Bernstein de Vice Norden, dejando una sombra plateada en su despertar".

— No comprendo lo que dice ese texto. —admití no entender nada de lo que Dito acababa de decir.

— ¿A qué te refieres con eso? —Mikhail le hizo la pregunta.

— Tu pensamiento está muy bien refinado como el mío, pero definitivamente he escuchado sobre el monte Bernstein de Vice Norden antes. —afirmó Dito dándonos más o menos la información del lugar.

— Bueno, pues vayamos hacia esa montaña. —sentencié dando la orden de explorar esa zona.

/

La Tierra de las Montañas – Monte lo que sea

Después de leer el mensaje de la lápida, fuimos hacia el Monte Bernstein de Vice Norden.

Aunque se llamaba por una montaña, el Monte Bernstein de Vice Norden era de hecho, una fortaleza hecha por el hombre que se localizaba en la parte más profunda del lugar, nada que ver con el nombre que se le puso.

Nosotros referimos llamar el lugar como "Monte lo que sea."

Escalamos por la torre del monte, haciendo pedazos a todos los soldados que interferían en nuestro camino.

— ¿Qué piensas hacer cuando encuentres a Four? —preguntaba Dito por cual acción tomar.

— Pues matarla, ¿Qué más? —respondí a secas.

— ¿Es todo? No hablas enserio. —me reprochó mi apóstol fastidiado por mi respuesta. — Deberías divertirte un poco con ella primero. Algo como, encontrar su gran vergüenza y decirles a todos lo que ella sabe hasta que esa puta te pedirá que la asesines y así acabas con su humillación.

— Eres un enfermo, ¿lo sabes? —le hice un cumplido y a la vez le reprochaba por sus palabras vulgares.

— Muchas gracias. —me agradeció Dito en su usual tono vulgar.

Y asi estuvimos abriéndonos paso mientras subíamos la torre hasta que finalmente llegamos a la cima y encontramos a mi dragón.

— ¡Siento la presencia de una Entonadora! ¡Más allá de esas nubes de arriba! —declaró Mikhail dándome la localización precisa.

— Ya veo… Se ha estar escondiendo en el cielo, ¿no es asi? —dije mostrando sospechas.

— Bien, súbete a mi lomo. —Mikhail me pidió que montara en él.

— Mierda, estas muy helado y apestas, ¿pero que se le va a hacer? —hablé algo irritada pero a final de cuentas me subí arriba de él.

— ¡Eso se oyó grosero! —me reclamó Mikhail por mis palabras despectivas.

/

En el cielo…

Mikhail, Dito y yo volamos por las nubes siguiendo el aroma de la próxima Entonadora, estuvimos abatiendo a una gran cantidad de monstruos voladores que nos bloqueaban al peso.

Y fue ese preciso momento… Cuando encontramos un barco pirata flotante, y ahí estaba, adentro del barco estaba Four y su apóstol que venía siendo un hombre maduro de aspecto robusto y moderadamente musculoso y cabello rubio corto.

— Finalmente viniste, mi hermana Zero. —dijo Four viéndome llegar al lugar.

— Lamento llegar tarde. —la saludé mostrando mi sarcasmo.

— Tus soldaditos no sirvieron de nada para doblegarme, que inteligente. —le hablé en tono badass sorprendiendo a mi hermanita pura.

— Mira, no deseo pelear contigo, hermana. —Four parecía no expresar las ganas de intentar ponerme un dedo encima.

— ¿Qué dices? —la indagué al tener la certeza de que me estaba mintiendo, queria tomarme por tonta pero no, no señor.

— ¡Siempre te he admirado, Zero! ¡Siempre lo hice! —exclamó Four intentando hacer que me creyera ese cuentito. — ¡Deja de derramar tanta sangre, por favor! ¡Hazlo por mí!

— ¡No me tomes por idiota, imbécil! —la increpé hartándome de escuchar sus estupideces. — ¡¿Crees que vine aquí a aceptar tu estúpido abrazo?! ¡No! ¡Vine aquí a abatirte así que vete preparando!

Uh oh… creo que le pisé un nervio… Pero me valia un carajo.

— No… No puedes… ¡No puedes hacerme estooo! —Four lanzó un grito, el mismo grito que utilizamos las Entonadoras creando esta vez una gran onda verde cubriendo prácticamente todo el barco.

— Contemplen la cuarta canción… —empezó a hablar el rubio maduro dando su discurso. — ¡El escudo impenetrable de la antigüedad! Nuestro poder raro. La curtida ciudadela que nos protege… ¡Lanza sus pecados hacia esos cielos! Yo, Decadus, te invoco en mi nombre… ¡Ven, Armaros!

En ese preciso momento Four invocó no un dragón, sino una maldita fortaleza y obvio que gracias a su canto no me era posible acercarme al barco, tenía que encontrar la forma de eliminar ese escudo.

— Vigila esos cañones, Mikhail. —le indicaba a mi dragón para que hiciera esa maniobra. — Rodéalos.

— ¡No puedo! ¡No puedo! —mi dragón negaba hacerlo, no porque no quisiera.

— ¿Por qué? —le pregunté por el motivo.

— ¡Esos anillos cuadrados son mágicos! —me explicó Mikhail la razón. — ¡El poder de su canto no me deja volar a gusto! ¡Me jala!

— Genial, tenemos que destruir los cañones. —dije muy molesta por la situación. — ¡Te diviertes metiéndote conmigo, ¿verdad, Four?!

En ese entonces, apareció lo que parecía ser un ojo de Armaros, y esa cosa intentaba absorbernos.

— ¡Zero! ¡Esa cosa nos está absorbiendo! —me avisó Mikhail sintiendo como íbamos siendo jalados.

— Calmate, Mikhail. —le pedí que se tranquilizara. —Solo destruye esa cosa y asi podremos destruir esta fortaleza.

Mi dragón disparó varias bolas de fuego hasta que ese ojo quedó destruido, pero eso solo fue una parte, había que destruir más.

— ¡¿Por qué me desprecias, hermana?! ¡¿Por qué?! —me cuestionó Four montando un drama, como siempre.

— No te desprecio, solo te quiero asesinar. —le aclaré siendo brutalmente honesta con mi propósito.

— ¡No lo comprendo…! ¡No te entiendo, Zero!

— Creo que me siento mal por ella. —Mikhail se compadecía por ella.

De nuevo nos topamos con el otro ojo que amenazó de igual manera aunque logramos abatirlo completamente y asi volar alrededor de ese castillo.

— ¡Zero, por favor despierta! —me intentó implorar Four de rodillas desde su barco. — ¿Dónde está esa Zero gentil que conocía?

— Quien sabe, siempre he sido así. —le dije la verdad importándome un carajo su reacción.

— ¿Recuerdas Zero cuando me consolabas cada vez que lloraba y te quedabas conmigo hasta que me sentía mejor? —me hizo una pregunta que se me hizo vaga, que yo sepa jamás experimenté algo así.

— Te equivocas. —le hacía ver que nada de eso era cierto lo que me estaba diciendo, pero la muy pendeja pensaba lo contrario.

— ¡No! ¡Esa eres tú en verdad! ¡Debes recordar! —me replicaba la muy necia molestándome. — ¡Debemos encontrar la paz juntas! ¡Por el bien de ese dragón, nada más!

— ¡¿Quieres dejarte de idioteces?! — le hablé en tono peligroso cansándome de sus parloteo sin sentido.

— Si muero aquí, mi apóstol también lo hará. —dijo Four preocupada genuinamente, aunque muy poco para mi gusto. — Una entonadora y su apóstol están unidos por un lazo místico.

— ¿Una lazo místico? —fui muy directa con el tema, llegando a provocarla mas de la cuenta. — A eso se le llama sexo, no hay nada místico en ello.

— ¡Callate! ¡No me comentes esas cosas sucias! —espetó Four empezando a enfadarse, pero me valía verga.

— Además, a tu apóstol no le va a pasar nada. —le dije en tono burlesco y humillante. —Después de matarte, me pondré a coger con él.

— ¡CIERRA EL PICOOOOO! —exclamó a todo pulmón Four enfurecida haciendo eco por toda la zona.

Fue asi como destruimos el último ojo de Armaros, y entonces, la parte de arriba de la fortaleza se levantó mostrando el barco pirata zarpando de la zona. Esa idiota no saldría con vida mientras le piso los talones.

— ¡Se escapa! —dije al verla intentar huir de mí.

La parte del castillo también decidió proteger el barco pirata intentando entorpecer mi misión, sí que era muy testadura.

— ¿Por cuánto tiempo piensas seguir huyendo? — le expresé reprochando lo muy cobarde que era. — ¡Ven para acá y muere!

— ¡Jamas vas a vencerme, Zero! — me contestó Four haciéndose la valiente.

— Es increíble que no muestres señales de dejarte morir. —le hablé mostrando una sonrisa socarrona. — ¿Acaso afirmas no tener debilidades o qué?

— Es porque puedo mantener la calma, no como tú, Zero. —dijo Four tratando de mantener la cordura, pero no por mucho.

— Ya lo veremos, puritana hipócrita. —le empecé a restregar en la cara, humillándola.

— ¿Cómo le llamaste? — indagó Four entrando en estado.

— Dime, ¿Acaso te aguantas hasta que un príncipe azul venga a tus pies? ¿O es que te masturbas? —la interrogué humillándola más de la cuenta, dándome una risa burlona.

— ¡Basta! ¡Detente! ¡No me digas esas cosas desagradables! —me lloraba para que me callara pero ni madres que me iba a humillar de ese modo, mentirosa.

Mientras eso pasaba, estábamos a nada de destruir su preciosa fortaleza.

— ¡Ya detente, Zero! —me imploraba para que parara esta locura.

— No lo haré, te voy a matar. —le dije manteniendo mi postura asesina.

— ¡No quiero pelear contigo! ¡No quiero que nos peleemos! — me seguía jodiendo con lo mismo, pero sus acciones hablan por sí solas.

— Está bien, entonces te abatiré sin pelear. —dicté mi sentencia acercándome cada vez más y más al barco.

— No puede ser… Mi propia hermana va a matarme… —pensó Four asustada por lo que estaba a punto de pasar.

Fue asi como destruimos al Armaros por completo, y fue mi oportunidad para ahora si bajarme del lomo de Mikhail y aterrizar en el barco flotante.

— Aquí estoy, Four. —le dije en un tono serio. — Si vas a decir tus últimas palabras, ese es el momento.

Four palideció al ver mi faceta y se escondió detrás de Decadus.

— ¡N-No puedo dejar que lastimes a la señorita Four! —me advertía el hombre maduro mirándome retador.

Al darme cuenta que no podía proceder a matarla con normalidad, se me ocurrió un plan para engañarlos.

— ¡Ahh…! ¡Gwaaah…! ¡Ya basta…! ¡Tengo que… matarla! —empecé a fingir un dolor de cabeza insoportable y carecer facultades mentales soltando mi espada. —No salgas… ¡No ahora…! —decía refiriéndome a la flor, lo cual obviamente era mentira.

Four y Decadus se preocuparon por mi actitud y entonces miraron que volví a ser la 'misma' que ella conocía, una chica amable al que Four admiraba.

— ¿D-Dónde estoy? —dije fingiendo no recordar nada.

— ¿Z-Zero? — Four expresaba sorpresa al verme de esa manera.

— ¿Dónde estoy? ¿Qué está pasando? —expreso 'desorientada' para no levantar sospechas.

Es asi como Four correría hacia a mi contenta por tenerme de regreso, aunque Decadus tenía una ligera sospecha de mis actos, pero no podía hacer nada.

— ¡Regresaste! ¡¿Eres tu verdad?! —Four expresaba feliz por tenerme.

— ¿Que me sucedió? ¿Qué hay de nuestras hermanas? ¿Dónde están? —le preguntaba por la ubicación de las demás.

— Todo estará bien, ya no tenemos que pelear, Zero. —Four me abrazaba expresando su ternura. — Todos te están esperando.

— ¿Dónde me esperan? — le indague fingiendo sorpresa.

— Three está en la Tierra de los Bosques y Two está en la Tierra de las Arenas. Te están es-. —Four me soltaba toda la información que tanto queria escuchar, por lo que era el momento de acabar con esa farsa y entonces le atravesé en el torso con mi espada, dejándola en shock.

— Muchas gracias. —le agradecí por la información que necesitaba.

— ¡No…! No es posible… —se quejó Four al ver mi espada clavada en su torso. — ¿Por qué…?

— ¡No puedo creer que hayas caído tan baja! —le hablé muy severa mientras sacaba mi espada para luego pegarle varias veces. — ¡¿Pensabas que volví a ser la misma que tu conocías?! ¡¿Qué ibas a engañarme?!

Tras esas palabras, Four cayó muerta debido sus heridas graves, justo en ese momento, la entidad negra salió de su cadáver y fue asi como desapareció por completo.

Decadus estaba en shock al ver a su señorita muerta, no podía creer lo que veía.

— A-A mí también… Asesíname. Por favor. —me rogó a que le hiciera lo mismo.

— Mato a las Entonadoras, y tomo a sus hombres. —le declaré negándome a cumplir su petición. —Limpia todo esto. Frente y atrás. Nos veremos esta noche.

— Frente… ¿Y atrás? —murmuró Decadus humillado.

— ¿Quién es la siguiente Entonadora? ¿Three, verdad? —hablé volteando hacia el otro lado. —Ahora… Solo quedan tres.

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Normal P.O.V

DE VUELTA AL PRESENTE – CAMPO DE TERMINA- 2:10 AM

— ¿Asi fue como diste con el paradero de Three y Two? —le cuestionó Link intrigado por la historia.

— No habia de otra manera, Link. Si le hubiera interrogado a Four de manera normal, no me habría dado la ubicación exacta de esas dos, perdón si cometí esa crueldad pero no quedaba de otra. —Zero reconocía haber hecho esa barbaridad.

— Y por eso la mataste… —Andrea entendió poco a poco sus motivos.

— Si, ni modo que la flor me torturara por el resto de mi vida y pues fue por ello que me llevó a cometer esas atrocidades. —argumentó la peliblanca. —La verdad me odio a mí misma por llevar esa cosa en mi ojo.

— Ya no importa, Zero, eres como los demás ahora. — 9S le dijo en un tono alegre. —No hay motivo para despreciarte a ti misma.

— Muchachos… — Zero se encontraba pasmada por sus palabras.

— Y sobre ese tal Decadus… ¿Cómo era esa persona? —le indagó Kafei interesado en el tema.

— Puede que les pareciera un hombre maduro y bien duro de roer, pero en realidad, era un masoquista. Four lo humillaba un montonal de veces y este lo disfrutaba. —les ilustró Zero.

— Sorprendente… —comentó el pelimorado pasmado por las palabras.

— Si. Bueno, les diré que hicimos cuando nos topamos Three, y Two respectivamente. —finalizó la peliblanca lista para contarles el siguiente relato.

FIN DEL CAPITULO 27